Vía Matris
Arquidiócesis de Milwaukee
Acompañando a la Santísima Virgen María en los dolores que vivió junto a su Hijo, Jesús.
La piedad popular a la Santísima Virgen, diversa en sus expresiones y profunda en sus causas, es un hecho
eclesial relevante y universal. Brota de la fe y del amor del pueblo de Dios a Cristo, Redentor del género humano,
y de la percepción de la misión salvífica que Dios ha confiado a María de Nazaret: La Virgen no es sólo la
Madre del Señor y del Salvador, sino también, en el plano de la gracia, la Madre de todos los hombres.
De hecho, los creyentes entendemos fácilmente la relación vital que une al Hijo y a la Madre. Sabemos que el
Hijo es Dios y que Ella, la Madre, es también Madre nuestra. Creemos en la santidad inmaculada de la Virgen
María, la veneramos como Reina gloriosa en el Cielo, y estamos seguros de que María, Madre de Misericordia,
intercede en nuestro favor, y por tanto imploramos con confianza Su protección. Por ello celebramos con gozo
sus fiestas, participamos con gusto en sus procesiones, acudimos en peregrinación a sus Santuarios, nos gusta
cantar en su honor, y le presentamos ofrendas votivas.
Así como en el plan salvífico de Dios (cfr. Lc 2,34-35) están asociados Cristo Crucificado y la Virgen Dolorosa,
también los están en la Liturgia y en la piedad popular.
Como Cristo es el “Varón de dolores” (Is 53,3), por medio del Cual se ha complacido Dios en “reconciliar
Consigo todos los seres: los del Cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la Sangre de su Cruz” (Col 1,20), así
María es la “Mujer del dolor”, que Dios ha querido asociar a su Hijo, como madre y partícipe de su Pasión.
Desde los días de la infancia de Cristo, toda la vida de la Virgen, participando del rechazo de que era objeto
su Hijo, transcurrió bajo el signo de la espada (cfr. Lc 2,35). Sin embargo, la piedad del pueblo cristiano ha
señalado 7 episodios principales en la vida dolorosa de la Madre y los ha considerado como los “Siete Dolores”
de Santa María Virgen.
Así, según el modelo del Vía Crucis, ha nacido el ejercicio de piedad del Vía Matris. Desde el siglo XVI hay ya
formas incipientes del Vía Matris, pero en su forma actual no es anterior al siglo XIX. La intuición fundamental
es considerar toda la vida de la Virgen, desde el anuncio profético de Simeón (cfr. Lc 2,34-35) hasta la muerte y
sepultura del Hijo, como un Camino de fe y de dolor: camino articulado en “siete estaciones”, que corresponden
a los “Siete Dolores” de la Madre del Señor.
Como los dolores de la Virgen tienen su causa en el rechazo que Cristo ha sufrido por parte de los hombres, el
Vía Matris remite constante y necesariamente al misterio de Cristo, Siervo sufriente del Señor (cfr. Is 52,13-
53,12), rechazado por su propio pueblo (cfr. Jn 1,11; Lc 2,1-7; 2,34-35; 4,28-29; Mt 26,47-56; Hech 12,1-5). Y
remite también al misterio de la Iglesia: las estaciones del Vía Matris son etapas del Camino de fe y dolor en el
que la Virgen ha precedido a la Iglesia y que esta deberá recorrer hasta el final de los tiempos.
-2-
REZANDO EL VÍA MATRIS
PRIMER DOLOR — contristada y doliente
La Profecía del Justo atravesó la espada.
Simeón
Lectura del Evangelio SEGUNDO DOLOR
— La huida a Egipto
Movido por el Espíritu, Lectura del Evangelio
vino al Templo; y
cuando los padres Después de la partida
presentaron al niño de los magos, el Ángel
Jesús, para cumplir lo del Señor se apareció en
que la Ley prescribía sueños a José y le dijo:
sobre él, le tomó en “Levántate, toma al
brazos y bendijo a Dios niño y a su madre, huye
diciendo: a Egipto y permanece
allí hasta que yo te
“Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se avise, porque Herodes
vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has va a buscar al niño para
preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los matarlo”.
gentiles y gloria de tu pueblo Israel”.
José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a
Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Egipto. (Mt. 2, 13-14)
(Lc. 2, 27-33)
(Silencio)
(Silencio)
Lector: Madre de los redimidos
Lector: Santa María Todos: Ruega por nosotros
Todos: Ruega por nosotros L: Madre de los que viven
L: Santa Madre de Dios T: Ruega por nosotros
T: Ruega por nosotros L: Madre de los discípulos
L: Madre del Crucificado T: Ruega por nosotros
T: Ruega por nosotros L: Virgen obediente
L: Madre del corazón traspasado T: Ruega por nosotros
T: Ruega por nosotros L: Virgen intercesora
L: Madre del Redentor T: Ruega por nosotros
T: Ruega por nosotros
L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo,
L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
vientre, Jesús T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)
ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces) ¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Estaba la Madre dolorosa Madre del Unigénito!.
junto a la Cruz, lacrimosa, Languidecía y se dolía
mientras colgaba el Hijo. la piadosa Madre que veía
Cuya ánima gimiente, las penas de su excelso Hijo.
-3-
TERCER DOLOR — ¿Quién no se entristecería
El Niño Jesús se queda a la Madre contemplando
en el templo de Jerusalén con su doliente Hijo?
Lectura del Evangelio
CUARTO DOLOR —
Sus padres iban todos María encuentra a Jesús
los años a Jerusalén a con la cruz, camino al
la fiesta de la Pascua. Calvario
Cuando tuvo doce años, Lectura del Evangelio
subieron ellos como de
costumbre a la fiesta y, al Simeón les bendijo y dijo
volverse, pasados los días, a María, su madre: “Este
el niño Jesús se quedó en está puesto para caída y
Jerusalén, sin saberlo sus elevación de muchos en
padres. Pero creyendo que Israel, y para ser señal
estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban de contradicción, ¡y a
entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron ti misma una espada te
a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al cabo de tres días, le atravesará el alma!, a fin de
encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, que queden al descubierto
escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban las intenciones de muchos corazones”. (Lc. 2, 34-35)
estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron,
quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos (Silencio)
has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos
buscando”. Él les dijo: “Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo Lector: Mujer fuerte
debía estar en la casa de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron la Todos: Ruega por nosotros
respuesta que les dio. (Lc. 2, 41-50) L: Mujer intrépida
T: Ruega por nosotros
(Silencio) L: Mujer de dolores
T: Ruega por nosotros
Lector: Virgen fiel L: Mujer de la nueva alianza
Todos: Ruega por nosotros T: Ruega por nosotros
L: Virgen del silencio L: Mujer de la esperanza
T: Ruega por nosotros T: Ruega por nosotros
L: Virgen del perdón
T: Ruega por nosotros L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo,
L: Virgen de la espera bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
T: Ruega por nosotros vientre, Jesús.
L: Señora exiliada
T: Ruega por nosotros T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora
y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)
L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu Por los pecados de su gente
vientre, Jesús. vio a Jesús en los tormentos
y doblegado por los azotes.
T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora Vio a su dulce Hijo
y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces) muriendo desolado
al entregar su espíritu.
¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
-4-
QUINTO DOLOR — SEXTO DOLOR — María
María es testigo de la recibe el cuerpo de Jesús,
Crucifixión y muerte de bajado de la cruz
Jesús Lectura del Evangelio
Lectura del Evangelio
Al atardecer, llegó un
Junto a la cruz de Jesús hombre rico de Arimatea,
estaban su madre y la llamado José, que también
hermana de su madre, se había hecho discípulo
María, mujer de Clopás, y de Jesús, y fue a ver a Pilato
María Magdalena. Jesús, para pedirle el cuerpo de
viendo a su madre y junto Jesús. Pilato ordenó que
a ella al discípulo a quien se lo entregaran. Entonces
amaba, dice a su madre: José tomó el cuerpo, lo
“Mujer, ahí tienes a tu hijo”. envolvió en una sábana
Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre.” Y desde aquella limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar
hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn. 19, 25-27) en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada
del sepulcro, y se fue. María Magdalena y la otra María estaban
(Silencio) sentadas frente al sepulcro. (Mt. 27, 57-61)
Lector: Nueva Eva (Silencio)
Todos: Ruega por nosotros
L: Colaboradora del Redentor Lector: Fortaleza de los oprimidos
T: Ruega por nosotros Todos: Ruega por nosotros
L: Sierva de la redención L: Esperanza de los pecadores
T: Ruega por nosotros T: Ruega por nosotros
L: Defensora de los inocentes L: Consuelo de los afligidos
T: Ruega por nosotros T: Ruega por nosotros
L: Coraje de los perseguidos L: Refugio de los pobres
T: Ruega por nosotros T: Ruega por nosotros
L: Consuelo de los exiliados
L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo, T: Ruega por nosotros
bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
vientre, Jesús. L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo,
bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora vientre, Jesús.
y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)
T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
Ea, Madre, fuente de amor, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)
hazme sentir tu dolor,
contigo quiero llorar. Santa Madre, yo te ruego
Haz que mi corazón arda que me traspases las llagas
en el amor de mi Dios del Crucificado en el corazón.
y en cumplir su voluntad De tu Hijo malherido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.
-5-
SÉPTIMO DOLOR — Todos: Ruega por nosotros
La sepultura de Jesús L: Alivio de los enfermos
y la soledad de María T: Ruega por nosotros
Lectura del Evangelio L: Reina de los mártires
T: Ruega por nosotros
Después de esto, José L: Gloria de la Iglesia
de Arimatea, que era T: Ruega por nosotros
discípulo de Jesús, aunque L: Virgen de la Pascua
en secreto por miedo a T: Ruega por nosotros
los judíos, pidió a Pilato
autorización para retirar L: Dios te salve María, llena eres de gracia El Señor es contigo,
el cuerpo de Jesús. Pilato bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
se lo concedió. Fueron, vientre, Jesús.
pues, y retiraron su
cuerpo. En el lugar donde T: Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora
había sido crucificado y en la hora de nuestra muerte, Amén. (3 veces)
había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie
todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Déjame llorar contigo
Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a condolerme por tu Hijo
Jesús. (Jn. 19, 38, 41-42) mientras yo esté vivo.
Junto a la Cruz contigo estar
(Silencio) y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.
Lector: Soporte de los débiles
ORACIONES FINALES lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡oh piadosa!
en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ¡oh dulce Virgen María!
ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Ruega por nosotros santa Madre de Dios, para que seamos dignos
Amén. de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y
esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos los desterrados
hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de
Fuente: Catholic.net
-6-