La extinción de los dinosaurios
Hace sesenta y cinco millones de años se extinguió el último dinosaurio. Los
gigantescos mosasaurios y plesiosaurios en los mares y los pterosaurios en los cielos.
Muchas familias de braquiópodos y esponjas de mar desaparecieron. Los
restantes ammonites de concha dura se esfumaron. Se redujo la gran diversidad de
tiburones y el plancton, la base de la cadena alimenticia del océano, se vio muy afectado.
También se marchitó la mayor parte de la vegetación. En resumen, se extinguieron más de
la mitad de las especies que habitaban el mundo.
¿Qué causó esta masiva extinción que marca el final del Cretácico y el comienzo del
Paleógeno? Los científicos han investigado durante muchos años por qué murieron estos
animales, mientras otros mamíferos, como las tortugas, los cocodrilos y algunos anfibios
sobrevivieron. Las aves se libraron. Al igual que las serpientes, bivalvos y los erizos y
estrellas de mar. Incluso las plantas resistentes capaces de soportar climas extremos.
Abundantes huesos fósiles, dientes, huellas y otras pruebas sólidas han revelado que la
Tierra fue del dominio de los dinosaurios durante al menos 230 millones de años. Pero
hasta ahora, no se ha encontrado ni un solo rastro de restos de dinosaurios en rocas de
menos de 66 millones de años. En ese punto, cuando el período Cretáceo cedió al
Paleógeno, parece que todos los dinosaurios no aviares de repente dejaron de existir.
Junto con ellos desaparecieron los temibles reptiles marinos como los mosasaurios,
ictiosaurios y plesiosaurios, así como todos los reptiles voladores conocidos como
pterosaurios. Los bosques antiguos parecen haberse incendiado en gran parte del planeta. Y
aunque sobrevivieron algunos mamíferos, aves, pequeños reptiles, peces y anfibios, la
diversidad entre las formas de vida restantes disminuyó precipitadamente. En total, este
evento de extinción masivo demandó tres cuartos de la vida en la Tierra.
Descubrir lo que sucedió ha sido un esfuerzo masivo para los paleontólogos, y las teorías
sobre lo que mató a los dinosaurios y al resto de los habitantes del Cretácico del planeta han
variado desde lo plausible hasta lo francamente estrafalario. Por ahora, dos ideas
principales se están disputando dentro de la comunidad científica: ¿Fueron los dinosaurios
víctimas de la violencia interplanetaria o de otros problemas terrenales?
Una de las teorías más conocidas sobre la muerte de los dinosaurios es la hipótesis de
Álvarez, que lleva el nombre del dúo de padre e hijo Luis y Walter Álvarez. En 1980, estos
dos científicos propusieron la idea de que un meteorito del tamaño de una montaña se
estrelló contra la Tierra hace 66 millones de años, llenando la atmósfera de gas, polvo y
escombros que alteraron drásticamente el clima.
Su evidencia clave es una cantidad extrañamente alta de iridio metálico que se lo conoce
como la capa Cretáceo-Paleógeno, o K-Pg, la zona límite geológica que parece cubrir
cualquier capa de roca conocida que contenga fósiles de dinosaurios. El iridio es
relativamente raro en la corteza terrestre, pero es más abundante en meteoritos pedregosos,
lo que llevó a los Álvarez a concluir que la extinción masiva fue causada por un objeto
extraterrestre. La teoría cobró aún más fuerza cuando los científicos pudieron vincular el
evento de extinción con un enorme impacto de un cráter a lo largo de la costa de la
península de Yucatán en México. Con aproximadamente 150 kilómetros de ancho, el cráter
Chicxulub parece tener el tamaño y la edad adecuados para explicar la muerte de los
dinosaurios.
En el 2016, los científicos perforaron un núcleo de roca dentro de la parte submarina de
Chicxulub, extrayendo una muestra que se extendía profundamente bajo el lecho marino.
Este raro estudio dentro de las entrañas del cráter mostró que el impacto habría sido lo
suficientemente poderoso como para enviar cantidades mortales de rocas y gases
vaporizados a la atmósfera, y que los efectos habrían persistido durante años. Y en el 2019,
los paleontólogos que excavaron en Dakota del Norte encontraron un tesoro de fósiles
extremadamente cerca del límite de K-Pg, esencialmente capturando los restos de un
ecosistema completo que existía poco antes de la extinción masiva. De manera reveladora,
las capas que contienen los fósiles poseen un montón de pequeños trozos de vidrio
llamados tectitas, es probable que las gotas de roca derretida se hayan levantado por el
impacto y se solidificaron en la atmósfera luego de una lluvia sobre la Tierra.
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