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I Vísperas San Cristobal

El documento describe el primer servicio de vísperas y laudes en honor a San Cristóbal, patrón de la comunidad parroquial de la Colonia Progreso en Acapulco. Incluye oraciones, salmos, himnos y lecturas tomadas de la liturgia de las horas para honrar al santo mártir.
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I Vísperas San Cristobal

El documento describe el primer servicio de vísperas y laudes en honor a San Cristóbal, patrón de la comunidad parroquial de la Colonia Progreso en Acapulco. Incluye oraciones, salmos, himnos y lecturas tomadas de la liturgia de las horas para honrar al santo mártir.
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Primeras vísperas y laudes en honor a

San Cristóbal,
Mártir

Patrón de nuestra comunidad parroquial de la Colonia


Progreso, Acapulco.

Tomado del común de un mártir de la Liturgia de las Horas

1
I vísperas

INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya

HIMNO
Oh Dios, que eres el premio, la corona
y la suerte de todos tus soldados,
líbranos de los lazos de las culpas
por este mártir a quien hoy cantamos.

Él conoció la hiel que está escondida


en la miel de los goces de este suelo
y, por no haber cedido a sus encantos,
está gozando los del cielo eterno.

El afrontó con ánimo seguro


lo que sufrió con varonil coraje,
y consiguió los celestiales dones
al derramar por ti su noble sangre.

Oh piadosísimo Señor de todo,


te suplicamos con humilde ruego
que, en el día del triunfo de este mártir,
perdones los pecados de tus siervos.

2
Gloria eterna al divino Jesucristo,
que nació de una Virgen impecable,
y gloria eterna al Santo Paracleto,
y gloria eterna al sempiterno Padre. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también


el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante el Padre.

Salmo 117
I
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:


eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:


eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:


eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,


y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;


¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
3
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor


que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor,
que confiar en los magnates.

Todos los pueblos me rodeaban,


en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,


pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria


en las tiendas de los justos:
<< La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa>>.

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

4
Gloria…

Ant. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el


Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante el Padre.

Ant. 2. El que me sigue no camina en las tinieblas, sino que


tendrá la luz de la vida.

II
Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

Ésta es la puerta del Señor:


los vencedores caminarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste


y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos


es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:


sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,


os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios: él nos ilumina.
5
Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;


Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,


porque es eterna su misericordia.

Gloria…

Ant. El que me sigue no camina en las tinieblas, sino que


tendrá la luz de la vida.

Ant. 3. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros,


también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

Cántico 1 Pe 2, 21 b- 24

Cristo padeció por nosotros,


dejándonos un ejemplo
para que sigamos sus huellas.

Él no cometió pecado
ni encontraron engaño en su boca;
cuando le insultaban,
no devolvía el insulto;
en su pasión no profería amenazas;
al contrario,
se ponía en manos del que juzga justamente.
6
Cargado con nuestros pecados subió al leño,
para que, muertos al pecado,
vivamos para la justicia.
Sus heridas nos han curado.

Gloria…

Ant. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros,


también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

LECTURA BREVE Rm. 8, 35, 37-39.

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿La aflicción?


¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez?
¿El peligro? ¿La espada? En todo esto vencemos fácilmente
por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido que ni
muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni
futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni creatura
alguna, podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en
Cristo Jesús, Señor nuestro.

RESPONSORIO BREVE

V. Lo coronaste, Señor, de gloria y dignidad.


R. Lo coronaste, Señor, de gloria y dignidad.
V. Lo colocaste por encima de todas tus creaturas.
R. Lo coronaste, Señor, de gloria y dignidad.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Lo coronaste, Señor, de gloria y dignidad.

7
CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Este santo combatió hasta la muerte por ser fiel al


Señor, sin temer las amenazas de los enemigos; estaba
cimentado sobre roca firme.

Cántico de la Santísima Virgen María Lc 1, 46- 55


ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,


se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,


porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:


dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humiles,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,


acordándose de su misericordia
- como lo había prometido a nuestros padres -
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
8
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Este santo combatió hasta la muerte por ser fiel al


Señor, sin temer las amenazas de los enemigos; estaba
cimentado sobre roca firme.

PRECES

En esta hora en la que el Señor, cenando con sus discípulos,


presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz,
aclamemos al Rey de los mártires, diciendo:

Te glorificamos, Señor.

Te damos gracias, Señor, principio, ejemplo y rey de los


mártires, porque nos amaste gasta el extremo.

Te damos gracias, Señor, porque no cesas de llamar a los


pecadores arrepentidos y les das parte en los premios de tu
reino.

Te damos gracias, Señor, porque has dado a la Iglesia, como


sacrificio para el perdón de los pecados, la sangre de la alianza
nueva y eterna.

Te damos gracias, Señor, porque con tu gracia nos has dado


preservar en la fe durante el día que ahora termina.

9
(Se pueden añadir algunas intenciones libres).

Te damos gracias, Señor, porque has asociado a nuestros


hermanos difuntos a tu muerte.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los


cielos, diciendo: Padre nuestro.

ORACIÓN:
Dios de poder y misericordia, que diste tu fuerza al mártir San
Cristóbal para que pudiera resistir el dolor de su martirio,
concédenos que quienes celebramos hoy el día de su victoria,
con tu protección, vivamos libres de las acechanzas del
enemigo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal, y nos lleve


a la vida eterna.
R. Amén

10
Invitatorio

V. Señor, abre mis labios.


R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de los mártires.

Salmo 94
INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Animaos los unos a otros, día tras día,
mientras perdura el <hoy>>.
(Hb 3, 13)
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
+ entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Se repite la antífona

Porque el Señor es un Dios grande,


soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Se repite la antífona

Venid, postrémonos por tierra,


bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
11
el rebaño que él guía.
Se repite la antífona

Ojalá escuchen hoy su voz:


<<No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Se repite la antífona

Durante cuarenta años


aquella generación me repugnó y dije:
“Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.”>>
Se repite la antífona

Gloria a Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Se repite la antífona

12
Laudes

HIMNO

Palabra del Señor ya rubricada


es la vida del mártir, ofrecida
como prueba fiel de que la espada
no puede ya truncar la fe vivida.

Fuente de fe y de luz es su memoria,


coraje para el justo en la batalla
del bien, de la verdad, siempre victoria
que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Martirio es el dolor de cada día,


si en Cristo y con amor es aceptado,
fuego lento de amor que en la alegría
de servir al Señor es consumado.

Concédenos, oh Padre, sin medida,


y tú, Señor Jesús crucificado,
el fuego del Espíritu de vida
para vivir el don que nos has dado. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Te alabarán mis labios, Señor, porque tu gracia vale


más que la vida.

Salmo 62, 2-9


EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
13
Madruga por Dios todo el que
rechaza las obras de las
tinieblas.
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré


y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diesta me sostiene.

Gloria…

Ant. 1. Te alabarán mis labios, Señor, porque tu gracia vale


más que la vida.

Ant. 2. Mártires del Señor, bendecid al Señor por los siglos.

14
Cántico Dn 3, 57- 88, 56.
TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR
Alabad al Señor, sus siervos todos. (Ap. 19,
5)

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,


ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;


cielos bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;


ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;


astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;


vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;


fríos y heladas, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;


rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor;


ensálcelo con himnos por los siglos.

15
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;


mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;


aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;


ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;


bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;


siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;


santos y humildes de corazón, bendecid a Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;


ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,


ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,


alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria…
16
Ant. 2. Mártires del Señor, bendecid al Señor por los siglos.

Ant. 3. <<Al vencedor lo pondré de columna en mi


santurario>>, dice el Señor.

Salmo 149
ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios,
se alegran en su Rey, Cristo, el Señor.
(Hesiquio)
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,


cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria


y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos


y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

17
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria…

Ant. 3. <<Al vencedor lo pondré de columna en mi


santurario>>, dice el Señor.

LECTURA BREVE 2 Co 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de


Misericordia y Dios de todo consuelo; él nos consuela en
todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que
están en toda tribulación, mediante el consuelo con que
nosotros somos consolados por Dios. Porque si es cierto que
los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, también por
Cristo rebosa nuestro consuelo.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor es mi fuerza y mi energía.


R. El Señor es mi fuerza y mi energía.
V. Él es mi salvación.
R. Y mi energía.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi fuerza y mi energía.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará


para la vida eterna.

18
Cántico de Zacarías Lc. 1, 68-79.
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,


porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos


y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,


arrrancados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos con santidad justicia,
en su presencia todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profesta del Altísimo,


porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,


nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
19
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará


para la vida eterna.

PRECES

Celebremos, amados hermanos, a Jesús, el testigo fiel, y al


recordar hoy a los santos mártires sacrificados a causa de la
palabra de Dios, aclamémosle diciendo:

Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

Por la intercesión de los santos mártires que entregaron


libremente su vida como testimonio de la fe,
concédenos, Señor, la verdadera libertad de espíritu.

Por la intercesión de los santos mártires que proclamaron la fe


hasta derramar su sangre,
concédenos, Señor, la integridad y constancia de la fe.

Por la intercesión de los santos mártires que soportando la


cruz siguieron tus pasos,
concédenos, Señor, soportar con generosidad las
contrariedades de la vida.
20
Por la intercesión de los santos mártires que blanquearon su
manto en la sangre del Cordero,
concédenos, Señor, vencer las obras del mundo y de la
carne.

(Se pueden hacer algunas intenciones libres).

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los


cielos, diciendo: Padre nuestro.

ORACIÓN:
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a San Cristóbal
luchar por la fe hasta derramar su sangre, haz que, ayudados
por su intercesión, soportemos por tu amor nuestras
dificultades y con valentía caminemos hacia ti que eres la
fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
(REVISAR).

CONCLUSIÓN:

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal, y nos lleve


a la vida eterna.
R. Amén

21

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