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Acta pediátrica de México
versión On-line ISSN 2395-8235versión impresa ISSN 0186-2391
Acta pediatr. Méx vol.37 no.4 México jul./ago. 2016
CRITERIO PEDIÁTRICO
Pruebas de coagulación
Coagulation tests
N López-Santiago1 *
1
Servicio de Hematología, Instituto Nacional de Pediatría.
La coagulación es el resultado de una interacción coordinada de las
proteínas sanguíneas, las células circulantes, células de la vasculatura y
las proteínas de la matriz extracelular en la pared de los vasos. Este
complejo mecanismo hace difícil su evaluación en el laboratorio, que sólo
se limita a medir las proteínas de la coagulación circulantes y células
circulantes, mientras que los elementos vasculares no son medibles. La
Figura 1 esquematiza la activación de la coagulación.
Figura 1 Factor Xa en la convergencia de las vías intrínseca y extrínseca. TP:
tiempo de protrombina; TTPa tiempo de tromboplastina parcial activado.
Actualmente se dispone de pruebas de laboratorio que evalúan diferentes
vías de la coagulación: el tiempo de sangrado, de acuerdo con la técnica
de Duke, consiste en la medición de la duración de la hemorragia
producida por la punción hecha en el lóbulo de la oreja con una lanceta;
normalmente dura de tres a siete minutos. En una forma muy general
permite evaluar la retracción del capilar, la cantidad y calidad de las
plaquetas; con cifras menores de plaquetas el tiempo de sangrado se
prolonga, pero su mayor utilidad es para evaluar la función de las
plaquetas cuando la cifra es normal como sucede en trombastenia de
Glanzman, enfermedad de von Willebrand, uremia, uso de aspirina.
Para evaluar la función plaquetaria es indispensable tener la cuenta
plaquetaria que se obtiene con la realización de la biometría hemática. Las
técnicas automatizadas que actualmente se utilizan permiten conocer
también el volumen plaquetario medio que normalmente va de 5 a 12
fentolitros (fL). Una cuenta normal es de 150 a 450,000/mL. La
disminución de las plaquetas puede ser consecuencia de un anticuerpo
sensible a ácido etilendiaminotetracético que propicia la aglutinación de
las plaquetas, conocida como pseudotrombocitopenia. La trombocitopenia
real puede ser secundaria a aumento de su destrucción en sangre
periférica, que con frecuencia se asocia a un volumen plaquetario medio
incrementado, mientras que la falta de su producción en la médula ósea
se asocia a uno disminuido. La causa más frecuente de elevación en el
número de plaquetas circulantes es la deficiencia de hierro, seguida de
algunas otras causas reactivas como una infección; sin embargo, si la
trombocitosis persiste por más de 6 meses debe pensarse en la posibilidad
de un trastorno mieloproliferativo.
La sangre fuera de un ámbito normal coagula espontáneamente inducida
por materiales como el vidrio de los tubos de ensayo, por activación de los
factores de contacto. Este fenómeno dio lugar a otra prueba conocida
como tiempo de coagulación de Lee-White, que puede realizarse al pie de
la cama del paciente, y que rápidamente permite conocer el
funcionamiento de los factores de la coagulación que normalmente ocurre
entre 5 y 10 minutos. Las plaquetas también se pueden activar
desencadenando la cascada de la coagulación.
El tiempo de protrombina (TP) y el tiempo de tromboplastina parcial
activado (TTPa) son las pruebas generalmente utilizadas como escrutinio
para evaluar la mayoría de los factores de la coagulación. Los factores
involucrados en la vía intrínseca de la coagulación son evaluados por el
TTPa mientras que el TP evalúa a la vía extrínseca, ambos coinciden en los
factores de la vía común (Figura 1). Para su realización ambos requieren
sangre anticoagulada con citrato de sodio, que funciona como un quelante
de calcio. Es muy importante tomar en cuenta que si la cantidad de
anticoagulante es inapropiada puede dar resultados muy alterados, que
confunden al clínico, debido a que la cantidad de citrato interfiere con el
calcio utilizado durante la prueba. Este error se ha disminuido
notablemente con los tubos de vacío con presión negativa disponibles en
la actualidad, ya que están calibrados para extraer la cantidad exacta de
sangre para mantener la proporción adecuada con el anticoagulante. Otro
aspecto importante a cuidar es el tiempo transcurrido entre la extracción
de la sangre y la realización de las pruebas, ya que si transcurren más de
4 horas algunos factores lábiles como F V y VII se inactivan, dando
tiempos prolongados sin que necesariamente reflejen la condición in vivo
del paciente.
El tiempo de protrombina activa la coagulación cuando se le agrega factor
tisular o tromboplastina y calcio; el resultado normal varía de 10 a 14
segundos con >60% de actividad. Dependiendo del tipo de tromboplastina
que se agregue el resultado puede variar ampliamente, por lo que se ha
desarrollado un método estandarizado para expresar estas variaciones:
razón internacional normalizada (INR). La importancia de este parámetro
radica en su utilidad para evaluar la efectividad de la anticoagulación con
antagonistas de la vitamina K, pero tiene poca utilidad en otros estados
de coagulopatía como en la insuficiencia hepática.
El tiempo de tromboplastina parcial activado evalúa la vía intrínseca de la
coagulación y la vía común (Figura 1); esta última, junto con el tiempo de
protrombina. Para esta reacción al plasma citratado se le agregan
fosfolípidos, calcio y un iniciador de los factores de contacto como caolín
osílica. El resultado normal va de 25 a 45 segundos; sin embargo, es
importante conocer los valores de referencia de cada laboratorio. La causa
más frecuente de alteración del tiempo de tromboplastina parcial activado
es la deficiencia de alguno de los factores de la vía intrínseca, aunque este
debe estar con una actividad <40% para modificarlo; la mayor incidencia
de déficit es la de factor VIII que corresponde a hemofilia A; los
anticoagulantes del tipo de la heparina no fraccionada lo alargan; en
pacientes que reciben dosis muy altas de heparina se puede llegar a
prolongar también el tiempo de protrombina.
Por otra parte, cuando las muestras de sangre se toman a través de
catéteres que son heparinizados aún con cantidades muy pequeñas y
después de "lavar" el catéter, podemos tener tiempo de tromboplastina
parcial activado falsamente prolongado. Lo mismo sucede con
anticoagulantes endógenos adquiridos, conocidos como inhibidores, y de
ellos el más frecuente es el anticoagulante lúpico. Una forma de
diferenciarlos es mediante la corrección con plasma normal, que se realiza
con un volumen del plasma del paciente más un volumen de plasma
normal; si corrige se trata del efecto de medicamentos, si no corrige se
trata de un inhibidor adquirido.
La alteración simultánea del tiempo de protrombina y del tiempo de
tromboplastina parcial activado con frecuencia indica una alteración tanto
de las vías intrínseca y extrínseca. Tal es el caso de la enfermedad
hepática, la coagulopatía por consumo y, en casos menos frecuentes, por
un defecto aislado de los factores de la vía común (Figura 1). En estas
condiciones será de utilidad medir los productos de degradación de la
fibrina, el dímero D y los niveles de fibrinógeno que nos podrán orientar al
origen de esta alteración simultánea, desde luego en correlación con la
clínica.
El tiempo de trombina evalúa la conversión del fibrinógeno en fibrina, la
última etapa de la vía común, que se obtiene agregando trombina bovina
al plasma citratado; el valor normal va de 9 a 35 segundos y se prolonga
cuando hay fibrinógeno anormal, disminuido o cuando hay elevación de
los productos de fragmentación de la fibrina; por lo tanto, resulta un buen
parámetro para evaluar coagulación intravascular diseminada y
hepatopatías.
El fibrinógeno, última proteína de la cascada de la coagulación, puede
medirse por métodos químicos o inmunitarios, se encuentra en
concentraciones que van de 200 a 400 mg/dL. En condiciones de estrés
actúa como un reactante de fase aguda y puede elevarse hasta 800
mg/dL. Sus fragmentos se pueden medir directamente por su aglutinación
en látex, aunque esta técnica es cualitativa (positiva o negativa) es
posible calcular en forma semicuantitativa los fragmentos de fibrina de
manera que en un paciente con coagulación intravascular diseminada la
aglutinación 3-4+ equivalente a >10-40 _g/mL, apoya el diagnóstico; sin
embargo, si los fragmentos son tan pequeños como los D y E puede
resultar un falso negativo. Por otra parte, los pacientes con hepatopatía
pueden tener un resultado falso positivo. La medición de dímeros D, que
se realiza mediante un anticuerpo monoclonal específico contra las
regiones D de la fibrina fragmentada es una prueba más específica y
sensible en pacientes con coagulación intravascular diseminada con
valores >500 ng/mL; a mayor nivel mayor grado de afección (Cuadro 1).
Cuadro 1 Valores normales de las pruebas de coagulación
En conclusión: una vez realizada una adecuada valoración clínica del
paciente con hemorragia podremos orientar el tipo de estudios a solicitar,
lo que finalmente también nos permitirá definir el tratamiento a seguir de
acuerdo con lo propuesto en el Cuadro 2.
Cuadro 2 Algoritmo para el estudio del paciente con hemorragia
LECTURAS RECOMENDADAS
1. Hillman RS, Ault KA, Rinder HM. Atención Clínica de los trastornos
hemorragíparos en Hematología en la práctica clínica 4a Ed. Mc Graw-Hill
2005, pp. 326-333. [ Links ]
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sobre las pruebas de hemostasia. Act Bioquim Clin Latinoam.
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Abshire Editors, Elsevier, New York USA 2009, pp. 607-610. [ Links ]
Recibido: 30 de Noviembre de 2015; Aprobado: 09 de Mayo de 2016
*Norma López Santiago, Servicio de Hematología, Instituto Nacional de
Pediatría Insurgentes sur # 3700-C. CP 04530 Ciudad de México, México.
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Commons
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