Análisis del Test PAI en Psicología
Análisis del Test PAI en Psicología
Desarrollo
Autor y breve reseña biográfica: Leslie Morey, el autor, es un reconocido
especialista en el ámbito de la evaluación de la personalidad, la psicopatología y los
trastornos de la personalidad, siendo uno de los integrantes del grupo de trabajo del
DSM-V en la nueva definición del área de personalidad y trastornos de personalidad.
Sus trabajos originales con el inventario se remontan a 1991, habiendo publicado en
2007 una completa revisión y actualización.
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En el ámbito clínico cubre los constructos más relevantes para una evaluación
comprehensiva de los trastornos mentales, proporcionando información clave tanto
para el diagnóstico como para la planificación del tratamiento.
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amplio número de aspectos. El test buscó incluir ítems que reflejaran un adecuado
equilibrio entre las diferentes propiedades deseables de los mismos, entre ellas que
cubrieran adecuadamente todo el contenido del constructo a la vez que mostraran
unas satisfactorias propiedades empíricas, de forma que las escalas resultaran útiles
en un amplio número de contextos y aplicaciones.
Los síndromes clínicos evaluados por el PAI fueron seleccionados de acuerdo
a dos criterios:
• Su importancia histórica en la nosología de trastornos mentales.
• Su relevancia en la práctica diagnóstica contemporánea.
Estos criterios fueron evaluados mediante una revisión de la literatura
científica, así como con encuestas de profesionales. A la hora de generar los ítems
para cada uno de los síndromes se examinó la literatura dedicada a dicho síndrome
clínico específico para identificar aquellos componentes centrales a la definición del
trastorno y se escribieron ítems que proporcionaran una evaluación de cada
componente del síndrome en cuestión.
El sistema de respuesta del PAI, ha sido construido manteniendo la clásica
dicotomía de verdadero/falso, pero permitiendo matizar el grado de respuesta. Si el
evaluado percibe que algo es falso en su caso, marcará la opción falsa, si percibe que
no es del todo falso tendrá que elegir en qué medida, marcando ligeramente
verdadero, bastante verdadero o completamente verdadero. Esta posibilidad es
aceptada en gran medida por los evaluados que se ven forzados al responder a otras
pruebas de personalidad con un falso o verdadero.
Consigna: El sujeto por evaluar debe estar sentado en una mesa, de forma
cómoda, con buena iluminación. Se le entrega un lápiz, se le entrega la hoja de
respuestas y las preguntas. Las instrucciones para completar la prueba están
indicadas en la portada del cuadernillo. Los sujetos evaluados deben rellenar en
primer lugar los datos sociodemográficos requeridos en la hoja de respuesta para
posteriormente leer las instrucciones que aparecen en la portada del cuadernillo. El
evaluador debería asegurarse entonces de que se han comprendido correctamente
las instrucciones. Debe enfatizarse que se han de responder todas las preguntas de
la prueba y que sólo se puede dar una respuesta por pregunta. Ha de asegurarse que
el examinando ha advertido que los ítems aparecen ordenados en columnas en la
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hoja de respuestas. Si el sujeto evaluado tiene dudas sobre qué respuesta marcar a
un determinado ítem, indíquele que seleccione aquella opción de respuesta que más
se aproxime. En algunos casos el evaluado puede realizar preguntas sobre el
contenido de los ítems, tales como definiciones o clarificaciones de ciertos conceptos.
Si el evaluado no comprende las palabras empleadas, se le dará una definición
sencilla de las mismas o se le permitirá usar un diccionario. En la mayoría de las
ocasiones lo que se suele requerir es la clarificación de conceptos como
“frecuentemente” o “ligeramente” que aparecen en los ítems. En estos casos el
evaluador deberá animar al evaluado a emplear su propia interpretación de esos
cuantificadores para responder al ítem.
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rellenado correctamente todos los campos identificativos, que se hayan
anotado adecuadamente las contestaciones a los ítems y que el número de
elementos omitidos sea el menor posible, dado su efecto en la corrección e
interpretación de la prueba. En aquellos casos en que haya respuestas
omitidas, será recomendable que el profesional inste al evaluado a dar una
respuesta a dichos elementos.
• PIN para la corrección. Esta hoja contiene el código de acceso necesario para
realizar la corrección. Contiene también unas breves instrucciones sobre el
acceso y el uso del sistema de corrección.
Como se recomienda en todo test, es importante establecer un buen clima de
comunicación entre el profesional y el evaluado.
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Rogers, índice de defensividad y función discriminante de Cashel); 3 denominados
índices potenciales (de suicidio, de violencia y de dificultad de tratamiento); y 2
denominados índices estimados (de problemas con el alcohol y de problemas con las
drogas).
Las decisiones diagnósticas y de screening nunca deberían ser tomadas
atendiendo exclusivamente a los resultados en el PAI. Tales decisiones requieren
tener en cuenta múltiples fuentes de información, entre las cuales se pueden citar la
historia clínica, los resultados de entrevistas clínicas y valoraciones del estado mental
y los resultados de otras pruebas aplicadas (pruebas proyectivas, neuropsicológicas,
de inteligencia, de aptitudes, de autoinforme).
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a 73) sugiere que hay poca distorsión en las escalas clínicas y la persona no intentó
mostrar una impresión más negativa que la que sugiere el perfil clínico. Elevaciones
moderadas (puntuaciones T entre 73 y 83) sugieren un elemento de exageración con
respecto a quejas y problemas. Puntuaciones T altas en esta escala (superiores a 92)
sugieren que la persona intentó mostrarse de una manera especialmente negativa. El
contenido de los ítems sugiere enfáticamente la posibilidad de (a) respuestas
descuidadas, (b) presentación de sí misma extremadamente negativa o (c)
simulación. Una puntuación notablemente alta, debe invalidar los resultados del test
y la interpretación de otras escalas del PAI se deben enfocar hacia el deseo de la
persona de mostrar síntomas simulados.
Impresión positiva (IMP): Puntuaciones T bajas (inferiores a 44) indican
notable veracidad en la respuesta. Las puntuaciones T comprendidas entre 44 y 56
sugieren que la persona no intentó presentar una impresión irrealmente favorable al
completar el test, aunque las puntuaciones más altas de este rango tienden a ser
poco frecuentes en situaciones clínicas. Elevaciones moderadas (por ejemplo,
puntuaciones T comprendidas entre 57 y 67) sugieren que el individuo contestó de
manera que se mostraba como relativamente libre de los defectos normales que la
mayoría de la gente está dispuesta a admitir que tiene. Puntuaciones T altas
(superiores a 68) sugieren que la persona intentó mostrarse como una persona
excepcionalmente libre de los defectos comunes que la mayoría de las personas
están dispuestas a admitir que tienen. Cuando hay puntuaciones en este rango, la
validez del perfil de escala clínica del PAI es discutible y se recomienda tener extrema
precaución en la interpretación del resto de escalas del PAI.
Trastornos somatomorfos (SOM): Las puntuaciones T comprendidas entre
60 y 69 indican alguna preocupación sobre la salud. Tales puntuaciones son
relativamente comunes en adultos mayores y en casos de pacientes médicos con
síntomas orgánicos relativamente específicos. Las puntuaciones T iguales o
superiores a 70 sugieren preocupaciones significativas sobre aspectos somáticos y
probable malestar de síntomas somáticos. Los individuos con tales puntuaciones
sienten que tienen mala salud y sus problemas de salud son percibidos como
complejos y de difícil tratamiento. Sus relaciones interpersonales y conversaciones es
probable que versen sobre sus problemas de salud. Los individuos que puntúan en
este rango pueden ser percibidos como infelices, con muchas quejas y pesimistas.
Pueden estar usando dichas quejas somáticas para controlar a otros de una manera
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pasiva-agresiva. Las puntuaciones T en SOM notablemente elevadas (superiores a
87) son poco frecuentes incluso en muestras clínicas. Tales puntuaciones sugieren
una preocupación constante acerca del funcionamiento físico y temas de salud y una
gran incapacidad surgida de síntomas somáticos. En ese rango, las quejas somáticas
es probable que sean crónicas y acompañadas de fatiga y debilidad que hace que los
individuos sean incapaces de realizar una vida normal. La autoimagen puede estar
enfocada hacia la creencia de que está incapacitado y que es probable que adopte el
papel de paciente. En este rango, un paciente puede ser resistente a explicaciones
psicológicas para sus problemas y ser un candidato ineficaz para la psicoterapia.
Ansiedad (ANS): Las puntuaciones T medias (inferiores a 60) reflejan una
persona con pocas quejas de ansiedad o tensión. Tales individuos se describen a sí
mismos como tranquilos, optimistas y eficaces al enfrentarse al estrés. Puntuaciones
T muy bajas (inferiores a 40) son indicativas de una persona que muestra una notable
libertad ante el temor y es posible que la persona muestre poca precaución en ciertas
situaciones. Puntuaciones T iguales o mayores a 70 sugieren ansiedad y tensión
significativas. Los individuos que tienen puntuaciones en este rango es probable que
estén en tensión la mayoría del tiempo y meditando sobre desgracias anticipadas.
Pueden ser percibidos como nerviosos, tímidos y dependientes. Con puntuaciones T
por encima de 70, por lo menos una de las subescalas es probable que sea elevada
y debe ser examinada para determinar la modalidad típica en la cual se expresa la
ansiedad. Las puntuaciones T notablemente altas en esta escala (90), probablemente
tengan elevaciones en las tres subescalas, reflejando una incapacitación
generalizada asociada con la ansiedad. Los individuos con tales puntuaciones
tendrán vidas seriamente restringidas. Los estresores leves pueden precipitar crisis y
el patrón repetido de crisis de ansiedad suponer dificultades para la psicoterapia a
pesar de su malestar. En la mayoría de las veces, las puntuaciones en este rango
reflejarán un trastorno de ansiedad diagnosticable.
Trastornos Asociados a la Ansiedad (TRA): La puntuación en la escala TRA
es quizás la más difícil de interpretar de todas las puntuaciones del PAI debido a su
composición de tres condiciones bastante diversas.
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Depresión (DEP):
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Manía (MAN): La escala de Manía evalúa elementos relacionados con la
presentación clínica de la manía y de la hipomanía. El contenido de los ítems incluye
medidas sobre el estado de ánimo elevado, expansividad y grandiosidad, altos niveles
de actividad, irritabilidad e impaciencia. Esta escala se compone a su vez de tres
subescalas que evalúan tres aspectos importantes de la manía: nivel de actividad,
grandiosidad e irritabilidad. Las puntuaciones T medias (inferiores a 55) reflejan una
persona con pocas características de manía o hipomanía. Aunque los individuos
deprimidos raramente son grandiosos y no tienen niveles elevados de actividad,
pueden ser irritables y por lo tanto la depresión no estará invariablemente asociada a
puntuaciones muy bajas en esta escala. Puntuaciones T comprendidas entre 55 y 64
sugieren una persona que puede haber sido percibida como activa, sociable,
ambiciosa y con auto-confianza. Sin embargo, hacia la parte superior de este rango,
el individuo también puede ser algo impaciente, hostil y fácilmente irascible.
Puntuaciones T en el rango de 65 a 74 se asocian con un aumento de la inquietud,
impulsividad y altos niveles de energía. Otras personas son capaces de percibir a
tales individuos como faltos de empatía, malhumorados y temperamentales.
Puntuaciones T elevadas en esta escala (iguales o superiores a 75) están asociadas
a trastornos como la manía, la hipomanía o la ciclotimia. Estas personas se
caracterizan por involucrarse en más actividades de las que pueden afrontar,
reaccionar con frustración e ira ante la idea de reducir los niveles de actividad. Son
además personas impulsivas y tienen poca capacidad para posponer la gratificación
y pensar antes de actuar, lo que conduce a un deterioro significativo en diversos
aspectos de la vida de la persona.
Paranoia (PAR): El contenido de esta escala se centra, por tanto, en aspectos
como la hipervigilancia, la búsqueda de posibles daños potenciales en su entorno, y
la tendencia al resentimiento y suspicacia. La escala se compone de tres subescalas
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que recogen los tres rasgos más importantes de la paranoia: hipervigilancia,
persecución y resentimiento. La escala, PAR representa una medida directa de falta
de confianza y hostilidad. Las puntuaciones T medias (inferiores a 60) reflejan un
individuo que indica ser abierto y generalmente no resentido en sus relaciones con
los demás. Las puntuaciones T comprendidas entre 60 y 69 reflejan a un individuo
que es sensible, escéptico y con “dureza mental”. Los individuos con puntuaciones T
iguales o superiores a 70 es probable que sean abiertamente suspicaces y hostiles.
Tienden a ser desconfiados en relaciones muy estrechas y probablemente tienen
pocos amigos íntimos. Al irse elevando notablemente las puntuaciones (por ejemplo
puntuaciones iguales o superiores a 84), la probabilidad de que se trate de una
paranoia aumenta. Se relaciona con la posible existencia de delirios de persecución
y grandeza e ideas de referencia.
Esquizofrenia (ESQ): Cada uno de esos elementos se evalúa con una de las
tres subescalas englobadas en experiencias psicóticas, indiferencia social y
alteración del pensamiento. En general, las puntuaciones T medias (inferiores a 60)
reflejan una persona que informa ser eficaz en relaciones sociales y no tiene
problemas de atención o concentración. Elevaciones moderadas (puntuaciones T
comprendidas entre 60 y 69) indican una persona que puede ser percibida como
retraída, distante y poco convencional. Con puntuaciones T iguales o superiores a 70
la persona es probable que esté aislada y se sienta malinterpretada por otros y
alienada de los demás. Es probable que también aparezcan algunas dificultades en
el pensamiento, la concentración y la toma de decisiones. Las puntuaciones T
marcadamente elevadas (iguales o superiores a 90) se asocian típicamente con un
episodio esquizofrénico activo. Tales individuos están confusos, retraídos y
suspicaces. Tienden a tener poco juicio y una limitada capacidad de verificación de la
realidad. La sintomatología psicótica activa es probable con puntuaciones en este
rango y las elevaciones específicas en otras escalas pueden ayudar a identificar la
naturaleza precisa de tales síntomas.
Rasgos límites (LIM): El contenido de los ítems está relacionado con: pobre
control de los impulsos y de la ira, confusión en torno a aspectos sobre la identidad y
el autoconcepto, intensas y a menudo combativas relaciones interpersonales e
impulsividad a menudo relacionada con comportamientos autolíticos. Esta escala
posee 4 subescalas que abarcan diferentes aspectos de este síndrome: inestabilidad
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emocional, alteración de la identidad, relaciones interpersonales problemáticas y
autoagresiones. La puntuación en esta escala puede ser considerada como un
indicador del nivel de organización y adaptación de la personalidad que se puede
situar entre la neurosis y la psicosis. Puntuaciones bajas se relacionan con aspectos
de personalidad más saludables, mientras que puntuaciones elevadas pueden indicar
la presencia de un trastorno de la personalidad. Las puntuaciones T medias (inferiores
a 60) reflejan una persona que es emocionalmente estable y que tiene relaciones
estables. Elevaciones moderadas (puntuaciones T comprendidas entre 60 y 69)
indican una persona que puede ser percibida como malhumorada, sensible y con
ciertas incertidumbres sobre metas en su vida; puntuaciones en este rango no son
infrecuentes en adultos jóvenes. Personas con puntuaciones T iguales o superiores
a 70 es probable que sean impulsivas y emocionalmente lábiles. Tienden a sentirse
faltos de comprensión por parte de otros y encuentran difícil sostener relaciones
cercanas. Las puntuaciones T en esta escala que sean significativamente más
elevadas (iguales o superiores a 90) están asociadas con un funcionamiento de la
personalidad más límite. Estas personas presentan típicamente un estado de crisis,
a menudo tienen dificultades en las relaciones sociales. Manifiestan hostilidad e ira y,
a menudo, se sienten traicionadas por la gente que les rodea. Estos comportamientos
pueden incluir conductas suicidas, abuso de alcohol o de otras sustancias, problemas
con las drogas o agresividad, que deben ser examinados para identificar potenciales
problemas en estas áreas.
Rasgos antisociales (ANT): El contenido de los ítems versa sobre indicadores
de egocentrismo, comportamientos arriesgados, pobre empatía, y comportamientos
y conductas antisociales. La escala se compone de tres subescalas, que recogen
diferentes facetas de este síndrome: conductas antisociales, egocentrismo y
búsqueda de sensaciones. Evalúa tanto comportamientos como rasgos de
personalidad. Las personas con puntuaciones medias o elevadas pueden tener
características clínicas diversas que sugieren la presencia de psicopatía. Sin
embargo, una persona con comportamientos antisociales y sin psicopatía puede tener
puntuaciones elevadas en esta escala.
Problemas con el alcohol (ALC): Cubre un amplio rango de conductas desde
la abstinencia total pasando por el consumo frecuente hasta las consecuencias
graves derivadas de su consumo, la pérdida de control y los excesos. Si la persona
tiene importantes problemas con el alcohol puede negar esta situación y puntuar bajo
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en esta escala. Puntuaciones T comprendidas entre 60 y 69 indican un individuo que
puede beber regularmente y puede haber experimentado algunas consecuencias
adversas como resultado de ello. Individuos con puntuaciones T iguales o superiores
a 70 es probable que hayan experimentado problemas relacionados con el abuso del
alcohol en algún momento de sus vidas, tales como dificultades en relaciones
interpersonales o en su rendimiento laboral. Las lagunas de memoria y los signos de
dependencia psicológica y desadaptación son rasgos comunes en las personas que
puntúan alto en esta escala.
Problemas con las drogas (DRG): Contiene ítems que cubren un amplio
rango de conductas que se extienden desde estados de total abstinencia, pasando
por consumo frecuente, hasta consecuencias graves por el consumo de drogas. Las
puntuaciones excesivamente altas en esta escala pueden indicar que las personas
no son capaces de acabar con el consumo de drogas a pesar de haberlo intentado.
Probablemente habrá antecedentes de dificultades sociales y laborales. Dependiendo
de la droga que sea más consumida, pueden tener signos fisiológicos de dependencia
o abstinencia de uno u otro tipo. Las puntuaciones T medias (inferiores a 60) reflejan
una persona que informa consumir drogas de forma infrecuente si es que las
consume. Individuos con puntuaciones T iguales o superiores a 70 es probable que
hayan cumplido los criterios de abuso de drogas en algún momento de sus vidas, con
daños en relaciones interpersonales o falta de compromiso en rendimiento laboral.
Actitud agresiva (AGR): El contenido de los ítems cubre desde aspectos
relacionados con la asertividad verbal hasta comportamientos violentos, pasando por
conductas indicativas de escaso control de la ira. Esta escala se compone de 3
subescalas: actitud agresiva, agresividad verbal y agresividad física. Las
puntuaciones marcadamente elevadas están típicamente asociadas con una ira
considerable y un potencial de agresividad. Son individuos que se sienten provocados
con facilidad y explotan cuando se sienten frustrados, provocando preocupación en
la gente que hay alrededor. Los comportamientos agresivos pueden suponer una
potencial complicación a la hora de elaborar un tratamiento clínico.
Ideación suicida (SUI): El contenido de los ítems incluye desde desesperanza
y pensamientos generales e ideas sobre la muerte y el suicidio hasta pensamientos
que recogen diferentes planes e intentos de suicidio. Las preguntas se hacen de
forma directa. Si la puntuación en esta escala es muy baja y sus puntuaciones en
Depresión, Ansiedad, Falta de apoyo social y Estrés son elevadas, sería
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recomendable que se evaluara más en detalle el riesgo de suicidio. Las personas que
puntúan muy alto en esta escala pueden estar desesperanzados en cuanto al futuro,
se sienten inútiles en relación a los demás y se sienten incapaces de ayudarse a si
mismos.
Estrés (EST): El contenido de los ítems está relacionado con: problemas en
las relaciones familiares, problemas financieros, dificultades relacionadas con el
trabajo y cambios relevantes ocurridos recientemente. Individuos con puntuaciones
medias (por ejemplo, puntuaciones T inferiores a 60) indican que sus vidas son
estables, predecibles y sin eventos. Los que tienen puntuaciones T comprendidas
entre 60 y 69 pueden estar viviendo un grado moderado de estrés como resultado de
dificultades en alguna área vital. Cuando las puntuaciones T son iguales o superiores
a 70, es probable que estas dificultades estén teniendo un impacto significativo en la
persona. Puntuaciones T marcadamente elevadas (por ejemplo, iguales o superiores
a 85), indican individuos que se perciben como rodeados de crisis; casi todas las
áreas principales de la vida muestran problemas. Estas personas se sienten
incapaces de controlar una serie de eventos indeseables que les están ocurriendo.
Se perciben a sí mismos como ineficaces, dependientes y a merced de los que les
rodean. Una situación que puede conllevar cierta amargura. Los sujetos con niveles
de estrés en este rango se sienten vulnerables a muchos trastornos clínicos.
Falta de apoyo social (FAS): El contenido de los ítems versa sobre el nivel y
la naturaleza de las relaciones sociales y las relaciones con los amigos y la familia.
Puntuaciones T bajas (inferiores a 60) reflejan una alta percepción de apoyo social,
mientras que las puntuaciones elevadas reflejan una percepción del apoyo social
baja. Puntuaciones T comprendidas entre 60 y 69 indican un individuo que puede que
tenga pocos amigos cercanos o está quizás insatisfecho con la naturaleza de estas
relaciones. Los individuos con puntuaciones T marcadamente elevadas (esto es,
iguales o superiores a 88), perciben que tienen poco o ningún sistema de apoyo social
para ayudarles en eventos significativos de la vida
Rechazo al tratamiento (RTR): Los ítems reflejan la actitud de no participación
y no motivación en el tratamiento, la negación del trastorno, el rechazo a aceptar la
responsabilidad de problemas que afectan la vida de la persona evaluada.
Puntuaciones T bajas (por ejemplo, inferiores a 40) sugieren una persona que
reconoce dificultades importantes en su funcionamiento y percibe una necesidad
aguda de ayuda para tratar estos problemas. Puntuaciones T muy bajas (inferiores a
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20) a menudo son indicativas de una llamada de socorro indicando malestar
desbordante. Las puntuaciones T medias (comprendidas entre 40 y 49) reflejan una
persona que reconoce la necesidad de efectuar algunos cambios, tiene una actitud
positiva hacia la posibilidad de cambio personal y acepta la importancia de la
responsabilidad personal. Aquellas puntuaciones T comprendidas entre 50 y 59
generalmente indican que la persona está satisfecha consigo misma y ve poca
necesidad de cambios mayores en su comportamiento. Las puntuaciones T
superiores a 60 reflejan una persona que admite pocas dificultades y se resiste a
cambiar su situación.
Dominancia (DOM): El contenido de los ítems tiene que ver con ser
independiente de otros, franco y asertivo, directivo así como capaz de gestionar las
relaciones. La escala es bipolar en el sentido de que tanto puntuaciones altas como
bajas tienen significado interpretativo. Las puntuaciones T muy bajas (por ejemplo,
inferiores a 35) indican una persona que tiene poca confianza en sus interacciones
sociales. Esta dificultad en autoafirmarse puede tener como resultado abuso de trato
o explotación por parte de los otros. Los individuos con puntuaciones T
moderadamente bajas (comprendidas entre 35 y 44) tienden a ser bastante modestos
y retraídos, cohibidos en sus relaciones sociales y probablemente carezcan de
habilidades para afirmarse cuando sea necesario. Puntuaciones T en el rango medio
(comprendidas entre 45 y 59) reflejan un individuo que es probable que pueda
adaptarse a situaciones interpersonales distintas, al ser capaz de tomar y soltar el
control en las relaciones según la necesidad. Puntuación T de 60, la persona es más
probable que prefiera mantener algún grado de autonomía y autosuficiencia en las
relaciones. Esta necesidad de control es bastante notable en individuos con
puntuaciones que son marcadamente elevadas (puntuaciones T superiores a 70) y
probablemente sea una carga para las personas que se encuentran próximas a ellos.
Individuos con estas puntuaciones generalmente son dominantes y tienden a tener
poca tolerancia para aquellos que no están de acuerdo con sus planes o los que
fracasan en tratarles con respeto y admiración.
Afabilidad (AFA): El contenido de los ítems tiene que ver con ser sociable,
solidario, cariñoso y paciente con otras personas. Las puntuaciones T muy bajas
(inferiores a 35) indican un individuo inquieto o falto de interés en actuaciones
sociales. Tales individuos son aparentemente fríos e insensibles y los otros es
probable que les perciban como incapaces de mostrar afectos o faltos de interés en
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establecer compromisos en sus relaciones personales. Las puntuaciones
moderadamente bajas (puntuaciones T comprendidas entre 35 y 44) sugieren una
persona que tiende a ser algo distante en sus relaciones personales. Otras personas
las pueden percibir como faltos de empatía y severos, pero ellos se podrían percibir
a sí mismos como independientes. Las puntuaciones medias (puntuaciones T
comprendidas entre 45 y 59) reflejan un individuo que es probable que se adapte a
situaciones interpersonales distintas al ser capaz de tolerar vínculos estrechos.
Puntuación T de 60, el individuo es más probable que invierta esfuerzos en mantener
sus relaciones prefiriendo evitar conflictos interpersonales o confrontaciones si es
posible. Las personas con puntuaciones T altas en esta escala (superiores a 60)
pueden ser caracterizadas como personas cálidas, amistosas y empáticas. Tales
individuos valoran particularmente las relaciones armoniosas. Puntuación T de 70 se
revela un estilo interpersonal caracterizado por una necesidad excepcionalmente
fuerte de ser aceptado por los demás. Esta necesidad de aceptación probablemente
domine las relaciones de estas personas.
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