Introducción
Le damos la bienvenida a esta unidad en la cual hablaremos acerca de legalidad,
transparencia e integridad en la función pública, esta les ofrece a los servidores públicos el
conocimiento básico para tener en cuenta en la toma de decisiones y para asumir
comportamientos en los que prevalezca el interés general por encima del interés particular.
Asimismo, esta unidad presenta a los servidores públicos colombianos los principios y valores
que deben orientar sus decisiones y comportamientos para lograr de manera práctica la ética
de lo público y contribuir a la lucha contra la corrupción, que hoy en día representa uno de los
principales problemas que enfrenta el servicio público. En esta unidad hablaremos de:
1. “La Cultura de la Legalidad”, trata acerca del cumplimiento de las normas desde una forma
reflexiva que pretende activar en el servidor público la importancia de emprender un cambio
cultural que rompa con el refrán popular “hecha la ley, hecha la trampa” basados en la
ineludible tarea de cualquier servidor público: cumplir y hacer cumplir las normas.
2. La “Transparencia”, la cual ofrece al servidor público herramientas para luchar contra
la corrupción desde la prevención. La información es un derecho ciudadano que el
servidor público debe garantizar. Todo acto de corrupción se enmarca en la oscuridad
de la ilegalidad. La transparencia y el acceso a la información es la luz que irrumpe
esta oscuridad.
3. “La Integridad”, esta brinda al servidor público las herramientas para fortalecer los
valores éticos en su labor diaria. El principal aporte que puede hacer un servidor
público a la lucha contra la corrupción es que sus comportamientos y decisiones estén
orientados por la ética de lo público.
¿A qué se refiere la lucha contra la corrupción?
Los servidores públicos en Colombia, o quienes estén próximos a ingresar a una entidad,
deben tener presente que nuestro país necesita seguir avanzando en ser una sociedad más
justa, equitativa y productiva. El camino hacia la equidad implica el compromiso de todos los
servidores para ser implacables contra la corrupción.
La corrupción se ha convertido en la principal preocupación en la agenda pública de
Colombia, pues se ha evidenciado la manera en que esta incide negativamente en el
desarrollo económico y social del país. Sin embargo, el concepto de corrupción es amplio y las
personas muchas veces se refieren a soborno, prevaricato, coimas, fraude y más formas de
desviación de recursos sin tener claridad a qué se refieren. Revisemos algunas definiciones:
Haga clic en los signos de interrogación.
- La definición más común de corrupción es la que ofrece la organización Transparencia
Internacional, que la relaciona con el abuso del poder para beneficio propio
(Transparency International, 2009) en detrimento de los intereses colectivos.
- El Banco Mundial define la corrupción como el abuso de una función pública para
obtener beneficios privados y excluyentes (Banco Mundial, 1997).
- En el CONPES 167 de 2013 que define la Estrategia Nacional de la Política Publica
Integral Anticorrupción la define como “el uso del poder para desviar la gestión de lo
público hacia el beneficio privado”. (DNP, 2013).
Como vimos, la corrupción puede tener diversas manifestaciones en la práctica. Al respecto
Luis Jorge Garay identifica dos tipos de corrupción:
Haga clic en los números para descubrirlos.
1
La pequeña corrupción
Tiene como principal ámbito los trámites, licencias y permisos ordinarios, puede ser por una
gestión pública incontrolada.
2
La gran corrupción
Se manifiesta en la contratación pública y en la expedición de normas, puede ser sistémica y
conducir a la cooptación del Estado.
En todo caso, cualquier definición de corrupción encuentra como elemento común la
participación de un funcionario público. Razón suficiente para entender que los servidores
públicos somos los primeros llamados a emprender la tarea para erradicar la corrupción en el
país.
Aunque la lucha contra la corrupción es una tarea en la que todos los servidores públicos
coinciden y reafirman su importancia, muchas veces sentimos que es una batalla perdida o
sencillamente se resignan a trabajar con estas prácticas. La resignación a convivir con la
corrupción se ha venido convirtiendo en una característica cultural muy propia de los
colombianos. De hecho, en uno de los más recientes casos de corrupción, el sindicado afirmo
que “la corrupción es inherente al ser humano” (El Tiempo, 2011).
Avances de Colombia en la lucha contra la corrupción: marco
normativo e institucional
A pesar del contexto pesimista, el Estado colombiano ha venido fortaleciendo el marco
normativo e institucional para la lucha contra la corrupción. Entre los principales avances que
ha emprendido el país se encuentran:
Entidades en la Rama Ejecutiva: Colombia ha tenido una amplia lista de entidades en el
Gobierno nacional para combatir la corrupción. Actualmente, sobresalen dos nuevas
entidades que todo servidor público debe conocer:
Secretaría de Transparencia
Es una dependencia misional del Departamento Administrativo de la Presidencia de la
República. Su objeto es el de asesorar al presidente en la formulación y diseño de Políticas
Públicas en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. Para más información
sobre la Secretaría de Transparencia podemos ir a los materiales de consulta de esta unidad.
Agencia Colombiana de Contratación Pública - Colombia Compra Eficiente
Es una entidad descentralizada de la Rama Ejecutiva del orden nacional adscrito al
Departamento Nacional de Planeación. Tiene como objetivo desarrollar e impulsar Políticas
Públicas y herramientas orientadas a la organización y articulación de los partícipes en los
procesos de compras y contratación pública, con el fin de lograr una mayor eficiencia,
transparencia y optimización de los recursos del Estado. Para más información sobre la
Agencia Colombiana de Contratación Pública - Colombia Compra Eficiente, podemos ir a los
materiales de consulta de esta unidad.
Expedición de Políticas Públicas y normas
Por otra parte, en las últimas dos décadas Colombia ha actualizado y fortalecido su marco
normativo para la lucha contra la corrupción. Entre las normas más importantes que deben
tener presente los servidores públicos se destacan:
Ley 1757 de 2015 “Disposiciones en Materia de Promoción y Protección del Derecho a
la Participación Democrática”: La lucha contra la corrupción supone de una ciudadanía
activa y propositiva; por ello, la Ley de Participación tiene cuatro grandes componentes. El
primero, hace referencia a los mecanismos de participación ciudadana; el segundo, a la
institucionalidad de la participación ciudadana; posteriormente, a todo lo relacionado con la
participación ciudadana en la Gestión Pública; finalmente, a la rendición de cuentas y el
control social. (Ley 1757, 2015)
Ley 1712 de 2014 (Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso a la Información
Pública Nacional): la cual tiene como objetivo que la información en posesión, custodia o
bajo control de cualquier entidad pública esté a disposición de todos los ciudadanos, de
manera veraz, completa y en formatos accesibles. La Ley establece una serie de
disposiciones encaminadas a proteger este Derecho Fundamental, a través de 1) el
fortalecimiento de obligaciones para el acceso a la información, 2) el establecimiento de
nuevos deberes y obligaciones en materia de publicación y respuesta a solicitudes y 3)
afianzar el sistema de acceso a la información pública. (Ley 1712, 2014)
Ley 1757 de 2015 “Disposiciones en Materia de Promoción y Protección del Derecho a
la Participación Democrática”: La lucha contra la corrupción supone de una ciudadanía
activa y propositiva; por ello, la Ley de Participación tiene cuatro grandes componentes. El
primero, hace referencia a los mecanismos de participación ciudadana; el segundo, a la
institucionalidad de la participación ciudadana; posteriormente, a todo lo relacionado con la
participación ciudadana en la Gestión Pública; finalmente, a la rendición de cuentas y el
control social. (Ley 1757, 2015)
El CONPES 167 (Estrategia nacional de la Política Pública Integral Anticorrupción): el
objetivo es fortalecer las herramientas y mecanismos para la prevención, investigación y
sanción de la corrupción en Colombia. Las acciones que propone el CONPES están dirigidas,
desde la perspectiva preventiva, a mejorar el acceso y la calidad de la información pública,
mejorar las herramientas de gestión anticorrupción, aumentar la incidencia del control social
sobre la gestión pública y promover la integridad y la cultura de la legalidad en el Estado y la
sociedad. De otra parte, desde la perspectiva de la investigación y sanción, se incluyen
acciones para luchar contra la impunidad en los actos de corrupción. (DNP, 2013).
Articulación interinstitucional
El trabajo coordinado entre los diversos agentes es fundamental para lograr efectividad en la
lucha contra la corrupción. Actualmente, los principales espacios de articulación en Colombia
son la Comisión Nacional de Moralización y las Comisiones Regionales de Moralización.
Veamos de qué se trata cada uno.
Comisión nacional de moralización
El Estatuto Anticorrupción (Ley 1474 de 2011) retomó y fortaleció la figura de la Comisión
Nacional de Moralización como una instancia integrada por las cabezas de las ramas del
poder público y los organismos de control. La Comisión Nacional fue creada con el fin de
propiciar una adecuada coordinación y colaboración entre las entidades en materia de lucha
contra la corrupción. Ha concentrado sus esfuerzos en coordinar la realización de acciones
conjuntas, así como el intercambio de información para la lucha contra la corrupción frente a
entidades del orden nacional o territorial.
Comisiones regionales de moralización
Son instancias departamentales encargadas de poner en marcha los lineamientos de la
Comisión Nacional de Moralización y coordinar las acciones de los órganos de prevención,
investigación y sanción de la corrupción.
Instancias ciudadanas
La corrupción es un flagelo que requiere del esfuerzo de la sociedad civil y la ciudadanía en
general. Además de las veedurías ciudadanas, el Estatuto Anticorrupción, Ley 1474 de 2011,
creó la Comisión Nacional Ciudadana para la Lucha contra la Corrupción. Esta instancia
tiene las siguientes características.
-Contribuye a hacer seguimiento a las políticas, programas y acciones formuladas e
implementadas por el Estado y el Gobierno Nacional para la prevención, control y sanción de
la corrupción.
-Está compuesta por un representante de cada uno de los siguientes sectores: gremios
económicos, las ONG dedicadas a la lucha contra la corrupción, organizaciones sindicales,
universidades, medios de comunicación, veedurías ciudadanas, el Consejo Nacional de
Planeación y la Confederación Colombiana de Libertad Religiosa, Conciencia y Culto.
Adhesión a escenarios internacionales en materia de transparencia,
lucha contra la corrupción y soborno trasnacional
Además de la expedición de normas, creación de entidades, el fortalecimiento de la
articulación interinstitucional y mecanismos de diálogo con la sociedad civil, Colombia ha
tomado otras medidas que vale la pena tener en cuenta; por ejemplo, se adhirió a los
siguientes escenarios internacionales en materia de transparencia, lucha contra la corrupción
y soborno trasnacional:
1
Convención Anticohecho de la OCDE
2
Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción
3
Convención Interamericana de Lucha Contra la Corrupción
4
Alianza para el Gobierno Abierto
5
Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas, entre otras.
Creación del Observatorio de Transparencia y Anticorrupción
El Observatorio es una herramienta para la medición y análisis del fenómeno de la corrupción,
a partir de la interacción entre entidades, ciudadanos, y organizaciones públicas y privadas del
orden nacional y territorial, para contribuir a elevar el nivel de transparencia en la gestión
pública.
El trabajo del Observatorio gira en torno a tres ejes:
- Educar: Brindar herramientas para la promoción de la transparencia y la lucha contra
la corrupción
- Medir; Recopilar, analizar y visibilizar indicadores sobre transparencia y anticorrupción.
- Dialogar; Facilitar espacios para el diálogo entre ciudadanía, academia y servidores
públicos.
¿Hecha la ley, hecha la trampa?
Los servidores públicos, por nuestros patrones de creencias, percepciones y
comportamientos, tendemos a incumplir o convivir con incumplidores de normas. Sin embargo,
somos los servidores los actores llamados a transformar esta realidad y convertirnos en
actores de cambio en nuestras labores
Como vimos, el incumplimiento de la ley es una característica social que ha sido estudiada
para el caso colombiano y latinoamericano. Al respecto Mauricio García Villegas hace una
clasificación de los que desobedecen las normas desde un ámbito cultural (García, 2017) y los
citaremos a continuación.
El vivo
Representa la capacidad para salirse con la suya. Cree que las reglas son para romperlas y
de esta manera sobresalir ante los demás. Una de las principales características del vivo es su
competencia con el Estado. Lo público es un botín y los castigos a recibir como la cárcel o una
multa son parte del juego, pero no representa sanción moral o social. Lamentablemente, en
nuestra cultura el vivo es admirado.
El rebelde
La desobediencia de los rebeldes se sustenta en la creencia que la justicia es más importante
que la ley. En un país donde la desigualdad e inequidad es la tendencia se gestan dos
procesos sociales. Por un lado, está la obsesión por el estatus y el reconocimiento social y,
por otro, la creencia de que la ley es para los de ruana.
el arrogante
Este tipo de desobediencia se representa con claridad en la expresión: “¿Usted no sabe quién
soy yo?”. Esta frase, escuchada con frecuencia en estos días, la usa quien incumple la norma
porque considera que posee valores superiores que justifican su falta. En nuestra cultura, el
estatus y el reconocimiento social son factores en la legitimidad de la ilegalidad, como, por
ejemplo, en el narcotráfico.
El desamparado
La justificación para este tipo de incumplimiento se basa en la necesidad, o porque no queda
otro remedio. El desamparo como razón para el incumplimiento de normas puede tener dos
expresiones, en primer lugar, porque la norma no tiene sentido en el contexto
socioeconómico, o, en segundo lugar, porque están en grave riesgo mis intereses personales.
Un ejemplo son las personas que no pagan el pasaje de Transmilenio argumentando que no
tienen el dinero para pagar.
¿Cómo podemos contribuir al cambio cultural y a la lucha contra la
corrupción?
En las últimas dos décadas ha habido una creciente tendencia al fortalecimiento del enfoque
preventivo en las políticas de lucha contra la corrupción en los países desarrollados, en la
última etapa, también en países en vía de desarrollo. Este enfoque preventivo surge a raíz de
la necesidad de complementar los aspectos normativos de estas políticas. Como lo afirman
Manuel Villoria y Agustín Izquierdo (2016), regenerando la democracia y luchando contra la
corrupción desde el servicio público:
- Las leyes son necesarias para atajar toda clase de conductas desviadas, pero a veces
no son suficientes. En ocasiones, esas regulaciones normativas no agotan ni mucho
menos las posibles zonas de interferencia o de colisión que puedan producirse entre lo
público y lo privado (Villoria & Izquierdo, 2016).
- A lo anterior, se le suma la propuesta de Báez y Passas (2017), quienes indican que
“tener demasiadas normativas y burocracias en el diseño e implementación de
políticas de buen gobierno puede resultar en un exceso de mecanismos legales
simbólicos que tienen poco impacto en la incidencia y percepción de la corrupción”
(Baez & Passas N, 2017). Es un llamado a pensar en formas innovadoras, no
normativas, de generar incentivos positivos en torno a la integridad.
- Esto, no es sencillo, pues requiere un trabajo constante y cercano con los servidores,
que logre realmente interiorizar la importancia de un ajuste o fortalecimiento de los
comportamientos. Esta estrategia bidimensional es de largo aliento, lo cual no es del
todo bien visto, pues, al no generar resultados visibles a corto plazo, existe mucho
escepticismo a la hora de promover la integridad como herramienta contra la
corrupción. A pesar de esto, trabajar a largo plazo con un enfoque de prevención es,
sin duda, primordial para mejorar la capacidad del Estado, su legitimidad y la confianza
de los ciudadanos en el mismo.
¿Qué es la transparencia?
Según Transparencia Internacional, es “la cualidad de un gobierno, empresa, organización o
persona de ser abierta en la divulgación de información, normas, planes, procesos y acciones.
Como regla general, los funcionarios públicos, empleados públicos, gerentes y directores de
empresas y organizaciones, y las juntas directivas tienen la obligación de actuar de manera
visible, predecible y comprensible en la promoción de la participación y la rendición de
cuentas” (Transparency International, 2009).
De acuerdo con la Corporación Transparencia por Colombia, la transparencia es el “marco
jurídico, político, ético y organizativo de la administración pública que debe regir las
actuaciones de todos los servidores públicos en Colombia, implica gobernar expuesto y a
modo de vitrina, al escrutinio público (Transparencia por Colombia, 2010).
¿Cuáles son las dimensiones de la transparencia en el marco
jurídico?
Veamos las tres dimensiones identificadas por Transparencia por Colombia.
Transparencia de la gestión pública
Implica la existencia de reglas claras y conocidas para el ejercicio de la Función Pública
(planeación, decisión, ejecución y evaluación de programas y planes), así como de controles
para la vigilancia de estas.
Transparencia en la rendición de cuentas
Esta conlleva la obligación de quienes actúan en función de otros, de responder eficaz y
recíprocamente sobre los procesos y resultados de la gestión pública.
Transparencia en el acceso a la información pública
Consiste en poner a disposición del público de manera completa, oportuna y permanente, la
información sobre todas las actuaciones de la administración, salvo los casos que
expresamente establezca la ley (Secretaria de Transparencia, 2015).
Para comprender la razón por la cual los servidores públicos debemos tener la cualidad de ser
transparentes, lo primero que debemos hacer es énfasis en que la información es un derecho
ciudadano.
Para tener en cuenta
Sumado a lo anterior en la Constitución política de 1991 también reconoce y garantiza el
derecho de acceso a la información. Conozcamos los artículos.
Art 15, Establece que los ciudadanos tienen derecho a conocer, actualizar y rectificar las
informaciones que se hayan recogido sobre ellos en los bancos de datos y en archivos de
entidades públicas y privadas, haciendo referencia al Derecho de Habeas Data
Art 20, Protege el derecho de toda persona de expresarse libremente y con ello de informarse
y recibir información veraz e imparcial.
Art 23; Establece el derecho de toda persona de presentar peticiones respetuosas a las
autoridades y a que estas sean respuestas con brevedad.
Art24; Hace referencia a la garantía general de todos los ciudadanos de acceder a los
documentos públicos, salvo los casos por ley.
¿Cómo se reglamenta el acceso a la información pública?
Aunque el acceso a la información como derecho está contemplado en convenciones
internacionales y en la Constitución, se hizo necesario reglamentar todos los procedimientos,
mecanismos y herramientas para garantizar el pleno goce. De esta forma se expidió la Ley
1712 de 2014, más conocida como la “Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso a la
Información Pública Nacional”. Los principales propósitos de esta Ley son:
Posicionar el derecho de acceso a la información como un Derecho Fundamental plenamente
reglamentado.
Ampliar el ámbito de aplicación del sistema de acceso a la información, aumentando el
número de sujetos obligados garantizando así el derecho en su expresión más amplia.
Clarificar y ampliar los instrumentos y herramientas para el ejercicio del Derecho Fundamental
(Secretaria de Transparencia, 2015).
Contribución de la Ley de Transparencia en la lucha contra la
corrupción
La transparencia y el acceso a la información es la medida preventiva más importante para la
lucha contra la corrupción que deben desarrollar los países. Es el mecanismo que enciende la
luz en la oscuridad de la ilegalidad. En la lucha contra la corrupción, la Ley de Transparencia
contribuye en tres factores
- Como herramienta de participación democrática, permite conocer las actuaciones del
Gobierno, controlar su funcionamiento y gestión y controlar la corrupción.
- Como medio para empoderar a los ciudadanos ya que con mayor disponibilidad a la
información que afecta nuestras vidas permite mejores decisiones individuales y mayor
autonomía
- Como instrumento facilitador de otros Derechos Humanos ya que los ciudadanos
podemos conocer la existencia de políticas y programas y exigirlos sin intermediarios.
- Contribución del servidor público en la lucha contra la
corrupción
- Los servidores públicos desempeñan un rol fundamental para la garantía del Derecho
al Acceso a la Información. La actitud ética de los funcionarios públicos es
imprescindible, pues deben estar siempre dispuestos a brindar la información y a una
gestión de gobierno más democrática; que en definitiva fortalecerá la confianza de la
ciudadanía en las instituciones y hará que como Estado seamos responsables de
nuestros actos.
-
- La cultura del secreto todavía está presente en la actuación de muchos servidores
públicos. Las trabas y los obstáculos para entregar información son recurrentes y la
idea de que la información le pertenece al funcionario o empleado todavía permanece
presente.
- La transparencia implica un cambio de mentalidad en los servidores públicos de
Colombia. Deben comprender que la información le pertenece al ciudadano y que el
ejercicio del Derecho de Acceso a la Información implica no solo estar dispuestos a
entregar información en las mejores condiciones de calidad y contenido, sino que
también debemos estar dispuestos a publicar y divulgar información proactivamente.
Contexto de ausencia de valores y desconfianza ciudadana
Actualmente, en un contexto de ausencia de valores y desconfianza ciudadana, las personas
que están vinculadas a las entidades públicas en Colombia deben saber que a su alrededor se
tienen diferentes maneras de valorar su trabajo. Lamentablemente, las valoraciones que se
tienen de los servidores públicos en la mayoría de los casos son negativas, ya que tanto la
ciudadanía como los mismos compañeros de labores tienden a poner en duda los valores
éticos y predomina la desconfianza.
Las valoraciones negativas hacia los servidores se demuestran los siguientes estudios:
- Encuesta sobre ambiente y Desempeño Institucional (EDI) (DANE, 2018), identifica la
ausencia de valores.
- Medición de capital social para Colombia aplicada por la Corporación para el Control
Social (CONTRIAL, 2018) evidencia la desconfianza ciudadana.
Encuesta sobre ambiente y Desempeño Institucional (EDI)
Ahora veamos en que consiste cada una. La EDI es aplicada por el Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE) con el propósito de medir la percepción de los
servidores públicos del país.
Los resultados para el año 2018 arrojaron que el 42,8 % de los servidores consideran que la
ausencia de valores éticos es el factor que más influencia puede tener para que se presenten
prácticas irregulares en la administración pública; seguido por factores con porcentajes
menores como falta de controles con el 12,9%, y falta de sanción con el 9,4% (DANE, 2018).
La siguiente figura, se muestran los resultados de la EDI en cuanto a la pregunta por los
factores que pueden influir para que se presenten prácticas irregulares en la administración
pública para el año 2018.
Medición de capital social para Colombia
Por su parte, en los resultados de la cuarta medición del año 2018 del capital social para
Colombia, aplicada por CONTRIAL desde el año 1997, muestra que la confianza en la
administración pública en general es muy baja, con solo 1,9 sobre 10. Con el problema de que
la confianza de la ciudadanía en la administración pública, así como en las instituciones en
general, es cada vez más baja con el pasar de los años. La medición de capital social también
demuestra que la confianza en el gobierno del ámbito territorial es más baja, pues para el
Gobierno Municipal es de 1,72 y para el Departamental 1,14 sobre 10 (CONTRIAL, 2018).
En la Figura, observe los resultados de la cuarta medición de capital social. Allí podrá
encontrar que, además de la desconfianza hacia la administración pública, la medición
destaca que la Iglesia es la institución con mayor confianza con 6,4 sobre 10, mientras que el
Congreso tiene el nivel más bajo de confianza ciudadana con 0,86.
Por todo lo anterior, las personas que hagan parte de una entidad pública o que estén
próximas a ingresar deben saber que cargan con una percepción negativa. Por esta razón, un
buen servidor público colombiano se debe destacar por sus conocimientos técnicos y
habilidades para resolver problemas al igual que por su capacidad de gestión, pero
fundamentalmente se debe destacar por los valores éticos con que desarrolla sus tareas. Un
servidor público en nuestros días requiere que sus comportamientos cotidianos estén
orientados por valores éticos y dirigidos para construir confianza en los ciudadanos. Es decir,
ser un servidor público con integridad. A partir de este contexto, ¿Qué entendemos entonces
por integridad?
En asuntos de integridad encontramos muchas definiciones, una en particular, la del
economista estadounidense Anthony Downs, fue la que adoptó Función Pública:
-¿Qué es?
“La integridad consiste en la coherencia entre las declaraciones y las realizaciones…” y
agrega “… La integridad es esencial para que sean eficientes las relaciones interpersonales,
porque el engaño desfigura los mensajes que transmitimos, crea una niebla y ya no sabemos
de qué estábamos hablando” (Downs, 1957).
-¿Qué implica?
Según su definición, la integridad es esencial en el cumplimiento de las promesas de manera
transparente y eficiente. En el ámbito de lo público, la integridad tiene que ver con el
cumplimiento de las promesas que hace el Estado a los ciudadanos frente a la garantía de su
seguridad, la prestación eficiente de servicios públicos, la calidad en la planeación e
implementación de Políticas Públicas que mejoren la calidad de vida de cada uno de ellos.
Componentes de la definición de integridad
En las entidades públicas hay tensiones constantes entre los intereses generales de la
sociedad y los intereses personales de los servidores, lo cual pone en riesgo el cumplimiento
de la promesa de prevalecer el bien común por encima del bien individual. Entonces, se hace
necesario establecer particularidades del concepto de integridad frente a la labor pública. En
este sentido se ubica la aproximación sobre integridad de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE). Veamos algunos aspectos importantes a cerca de la
integridad.
-“La integridad pública se refiere al constante alineamiento y apropiación de valores
éticos, principios y normas compartidas, para proteger y priorizar el interés público
sobre los intereses privados en el sector público” (OCDE, 2017).
-La integridad no es solo un asunto moral, tiene también un sentido práctico, pues se
trata de comportamientos ajustados al cumplimiento de las promesas que los
servidores públicos hacen a la ciudadanía. De acuerdo con lo anterior, la integridad
también tiene que ver con la eficiencia y productividad del sector público.
-El último elemento a tener en cuenta para comprender la definición de integridad
tiene que ver con el divorcio entre ley, moral y cultura; el que hace referencia a la
carencia de aprobación moral o cultural de las obligaciones legales y aprobación
cultural y/o moral de acciones ilegales (Mockus, 1999).
-Ley, moral y cultura se entienden como sistemas reguladores del comportamiento o
sistemas normativos en el marco de un grupo social, Son, entonces, formas de
regulación jurídica, cultural (colectivo) y moral (individual). Cuando las leyes
(colectivas) no están en armonía con mi moral (individual) no hay apropiación del
sentido de lo público o se promueve la ilegalidad (DAFP, 2018).
Componentes de la definición de integridad a través de un caso
Muy bien! Ahora Planteemos y analicemos un caso para comprender el sentido práctico y
cotidiano de la definición de integridad en el servicio público. Lea con atención el siguiente
ejemplo.
Ahora identifiquemos en el caso anterior los componentes de la definición de integridad.
Haga clic en cada componente
La tensión entre el interés general con el interés personal
Divorcio entre Ley, moral y cultura
Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace
La tensión entre el interés general con el interés personal; La factura de mi servicio de
telefonía móvil es un asunto personal mientras que la impresora, la hoja y la tinta son recursos
de la entidad obtenidos con dineros públicos para atender exclusivamente asuntos laborales.
Divorcio entre Ley, moral y cultura La impresión de documentos personales en la impresora de
una entidad pública está prohibida mediante por una norma informal. Sin embargo, es un
comportamiento que es socialmente aceptado y no existe sistema de regulación que lo
sancione, así sea moralmente.
Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace ¿Qué sucede cuando un ciudadano solicita a
una entidad que se le imprima un formulario o un documento? La respuesta más común de un
servidor es acudir a la austeridad del gasto o simplemente no atenderla. La coherencia es
tener los mismos criterios para atender la impresión de documentos sin importar de quien se
trate.
Código de integridad: valores del servicio público
Los códigos de integridad o códigos de conducta son instrumentos que tienen un enfoque
preventivo y no represivo de los comportamientos nocivos que tiene un servidor público. El
objetivo de los códigos de integridad es identificar factores de riesgo o malas prácticas en las
acciones cotidianas del servicio público y dar guía a los servidores sobre cómo sobrepasarlas
y asumirlas de manera íntegra. Pretenden orientar en sentido positivo la acción y actuación de
los servidores públicos.
Lo anterior indica que un código de este tipo debe caracterizarse por tener un enfoque
preventivo y no disciplinario. Partimos del hecho de que un código de integridad guía a los
servidores públicos, cuyos comportamientos están dentro de la legalidad, pero se ven
enfrentados a situaciones o dilemas complejos en el día a día. Se busca dar una herramienta
para sortear tal tipo de situaciones, pues para las acciones y situaciones que están en el
marco de la ilegalidad existen todo tipo de instrumentos normativos. No es, entonces,
competencia de este tipo de códigos. (DAFP, 2018).
Importante
Función Pública emprendió, desde 2016, la tarea de construir un código de integridad para el
servicio público colombiano que acogiera las buenas prácticas internacionales y renovaran los
códigos de ética que venían implementando las entidades públicas. En el siguiente video
veremos cómo se llegó a la creación de este código: Código de integridad y el valor público
Construcción participativa
El Código de Integridad: valores del servicio público fue lanzado en junio de 2017.
La primera característica del Código de Integridad es que fue el producto de un proceso
participativo. Más de 25.000 servidores eligieron los valores que consideraron los más
importante que deben caracterizar a los empleados públicos de Colombia. A través de un voto
virtual o en buzones que se instalaron en la entrada de algunas entidades se obtuvieron los
resultados que se exponen en la siguiente figura (DAFP, 2018).
Lenguaje claro y sencillo
En Colombia usualmente se venían promoviendo y fortaleciendo los valores a través de los
códigos de ética. Sin embargo, Función Pública identificó que los códigos de ética son
demasiado rígidos, densos y tienen resultados poco significativos.
Una vez se identificaron los cinco valores del servicio público, como resultado del ejercicio
participativo, se procedió a elaborar definiciones con lenguaje claro y sencillo. El objetivo en
las definiciones de los valores fue encontrar mensajes que llegaran a los empleados públicos.
A continuación conoceremos algunas de las definiciones que contiene el código de integridad
y que tuvieron como insumos las propuestas de los servidores en la consulta que definió los
cinco valores (DAFP, 2018):
Honestidad
Actúo siempre con fundamento en la verdad, cumpliendo mis deberes con transparencia y
rectitud, y siempre favoreciendo el interés general.
Respeto
Reconozco, valoro y trato de manera digna a todas las personas, con sus virtudes y defectos,
sin importar su labor, su procedencia, títulos o cualquier otra condición.
Compromiso
Soy consciente de la importancia de mi rol como servidor público y estoy en disposición
permanente para comprender y resolver las necesidades de las personas con las que me
relaciono en mis labores cotidianas, buscando siempre mejorar su bienestar.
Diligencia
Cumplo con los deberes, funciones y responsabilidades asignadas a mi cargo de la mejor
manera posible, con atención, prontitud, destreza y eficiencia, para así optimizar el uso de los
recursos del Estado.
Justicia
Actúo con imparcialidad garantizando los derechos de las personas, con equidad, igualdad y
sin discriminación
Enfoque de cambio cultural de las conductas cotidianas
Además de definiciones sencillas y claras, el código de integridad contiene unos principios de
acción que están puestos en términos de “Qué hago” como servidor público íntegro y lo “Qué
no hago”. El objetivo es entender los valores como una característica propia y que lleve al
servidor a una reflexión sobre cuáles comportamientos de la cotidianidad debe ajustar, basado
en el principio de la existencia de un “Yo” que decide y actúa íntegramente. Veamos algunos
de estos principios (DAFP, 2017):
Finalidad pedagógica del Código de Integridad
El Código de Integridad tiene una finalidad pedagógica y sirve principalmente para reducir la
probabilidad de ciertos comportamientos, proporcionar justificaciones correctas y servir como
declaración ética profesional. Para lograr entidades públicas eficientes y transparentes, así
como servidores públicos íntegros y de calidad, no basta con la expedición de normas y la
adopción de instrumentos técnicos, sino que es necesaria una manera innovadora de pensar y
hacer las cosas que lleven a un cambio cultural. Como anexo al código de integridad, Función
Pública elaboró una caja de herramientas para su implementación la cual tiene las siguientes
características.
Basada en el trabajo directo, constante e interactivo con los servidores públicos.
Implica la aplicación de metodologías de cambio cultural que generen ajustes o
fortalecimientos en las reflexiones, actitudes y comportamientos de los servidores frente a su
labor.
Es el pilar práctico del código de integridad que busca, más que conocer los valores del
código, que los servidores realmente los apropien, interioricen y vivan día a día (DAFP, 2018).
Contiene una serie de actividades propuestas para que sean desplegadas en las entidades
como parte de la estrategia de divulgación y apropiación del Código.
Está dirigida a los equipos de gestión humana como líderes de la implementación en las
entidades.
Enfoque de cambio cultural de las conductas cotidianas
Ahora revisemos en que consiste el Modelo Integrado de Planeación y Gestión MIPG.
¿Cuál es su propósito?
Generar resultados que atiendan los planes de desarrollo y resuelvan las necesidades y
problemas de los ciudadanos, con integridad y calidad en el servicio. Haga clic aquí para ver
los objetivos del modelo
¿Qué es el MIPG?
Es un marco de referencia para dirigir, planear, ejecutar, hacer seguimiento, evaluar y
controlar la gestión de las entidades y organismos públicos
¿Cómo está conformado?
El MIPG cuenta con siete dimensiones y se considera que los motores son la integridad y la
legalidad.
Dimensiones del modelo
Ahora, conozcamos las siete dimensiones que conforman el MIPG
Primera dimensión y corazón del MIPG: Talento humano.
Planear: segunda dimensión Direccionamiento
estratégico y planeación.
Hacer: tercera dimensión Gestión con valores
para resultados.
Verificar y actuar: cuarta dimensión
Evaluación de resultados.
Dimensiones transversales: quinta dimensión
Información y comunicación.
Sexta dimensión Gestión del conocimiento y la innovación.
Séptima dimensión Control interno; el control interno se integra, a través del MECI, como una
dimensión del MIPG.
El MIPG se adoptará en los organismos y entidades del nivel central de los órdenes nacional y
territorial de la Rama Ejecutiva del Poder Público. Como se establece en la Dimensión de
Direccionamiento Estratégico, la apuesta por la integridad pública consiste en la unión y
coordinación de acciones que se desarrollan por parte de las entidades, los servidores y los
ciudadanos. En el marco de esto, Función Pública elaboró el Código de Integridad del Servicio
Público como una herramienta que busca ser implementada y apropiada por los servidores.
De esta forma, la integridad y el MIPG se convirtieron en una política de gestión y desempeño
que debe ser implementada por parte de las entidades públicas. En este sentido, la integridad
como política de gestión y desempeño es un avance importante en el camino de reconocer la
integridad como valor de la gestión pública (DAFP, 2018).
Conflictos de intereses
Recordemos que una persona que trabaja en una entidad pública requiere de un
comportamiento especial, un deber-ser particular, una manera específica de actuar bajo el
sentido de lo público. Son muchas las situaciones diarias en las que un servidor público tiene
que tomar decisiones donde se encuentran simultáneamente el interés personal y los
intereses colectivos. Planteemos un caso concreto donde se presente esta situación:
El director del área Recursos Humanos de una entidad es designado como uno de los
integrantes del comité de selección de personal para un nuevo proyecto. Uno de los
postulados a la vacante de asistente técnico es amigo suyo, dado que es primo de su esposa;
sin embargo, este dato no lo conocen los demás miembros del comité de selección (Función
Pública, 2019) .
Esta situación pone a prueba la integridad del servidor púbico, ya que una decisión que afecta
el interés colectivo está relacionada con una amistad, es decir un interés personal. Estas
situaciones se conocen como conflicto de intereses.
¿Qué debería hacer el servidor público?
En el caso mencionado anteriormente sobre el director de Recursos Humanos se puede
considerar que el proceso de selección del personal es una responsabilidad que le
corresponde a un comité y no a una persona exclusivamente. Incluso se puede acudir a la
plena confianza de los otros miembros del comité. A pesar que el director respete las
opiniones de los otros miembros del comité para seleccionar el personal idóneo, el hecho de
tener una relación de parentesco con uno de los postulados y que sea él quien lleve a cabo la
selección y contratación, puede dar espacio a una situación real de conflicto de intereses.
Teniendo en cuenta todo esto, el director de recursos humanos debe
Informarle al comité de selección que uno de los postulados es primo de su esposa.
Declararse impedido para participar, específicamente, en el proceso de contratación para la
provisión del cargo de asistente técnico.
Si bien, un conflicto de intereses no representa un caso de corrupción por sí mismo, sí
constituye un riesgo para que se presenten. Por lo tanto, cuando un servidor público se
presente ante un conflicto de intereses debe identificarlo y darle tramite.
¿Qué es un conflicto de intereses?
Ya vimos un claro ejemplo de conflicto de intereses, ahora veamos algunas definiciones.
-Transparencia Internacional define el conflicto de intereses como “Situación en la que una
persona o la entidad en la que esta trabaja ya sea un gobierno, empresa, medio de
comunicación u organización de la sociedad civil, debe optar entre las responsabilidades y
exigencias de su puesto y sus propios intereses privados” (Transparency International, 2009).
-Transparencia por Colombia identifica la presencia de un conflicto de interés cuando un
servidor público tiene un interés privado que podría influir, o en efecto influye, en el
desempeño imparcial y objetivo de sus funciones oficiales, porque le resulta particularmente
conveniente a él, o a su familia, o a sus socios cercanos. (Transparencia por Colombia, 2014)
-El Artículo 40 de la Ley 734 de 2002, por la cual se expide el Código Disciplinario Único ,
establece que: Todo servidor público deberá declararse impedido para actuar en un asunto
cuando tenga interés particular y directo en su regulación, gestión, control o decisión, o lo
tuviere su cónyuge, compañero o compañera permanente, o algunos de sus parientes dentro
del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil, o su socio o socios
de hecho o de derecho.
-La Ley 1437 de 2011, por la cual se expide el Código de Procedimiento Administrativo y de lo
Contencioso Administrativo, establece las 16 situaciones por las cuales podrá ser recusado[1]
un servidor público si no manifiesta su impedimento. (Ley 1437, 2011)