TEMA 1 PSICOBIOLOGÍA
La psico es la rama de la psicología que estudia las……
Conductismo de Watson ya que se incluye el organismo. Hacer dibulo
Actividades reguladas po…..mediadas por la filogenia (historia evolutiva de la especie) y la
ontogenia que sería la historia de cada individuo.
Orígenes
Se mata a alguien golpeando en la cabeza.
Restos del mesolítico, 8000 a 7620 a C. Otro del neolítico, 5100 a.C. Nuestros antepasados ya
consideraban el cerebro como crítico para la vida. Hace 10000 años se practicaban
trepanaciones (craneotomías) para curar y había cierto grado de supervivencia pues algunos
muestran cicatrizaciones. Estos son Incas, pero tamb se han encontrado en civilización egipcia.
Para tratar cefaleas, traumatismos (actualidad) o alteraciones mentales. No sólo para sacar
malos espíritus.
El escrito más antiguo en el cual se hace referencia a una palabra destinada a denominar el
encéfalo se transmite en la cultura egipcia, según el papiro de Edwin Smith, que data del siglo
XVII a.C. En la misma cultura egipcia, entre los años 3000-2500 a.C. [1], para ese entonces era
común que los médicos hablaran de lesiones en la cabeza con pérdida del lenguaje, según
anotaciones documentadas en el papiro de Breasted; en éste se lee, también, que el aliento de
un dios de la muerte entraba en la persona lesionada y la dejaba muda en su tristeza. En este
documento escrito se evidencia una relación del contenido de la cabeza con estructuras
somáticas asociadas a afasias
Pero para los egipcios el alma, la memoria y las emociones estaban en la cabeza.
Los griegos son más críticos y muestran un gran interés por la relación cuerpo y alma (soma-
phyche). Peeero, no hacían disecciones humanas.
Hipócrates es considerado el primer médico que rechazó las supersticiones, leyendas y
creencias populares que señalaban como causantes de las enfermedades a las fuerzas
sobrenaturales o divinas.19 Los discípulos de Pitágoras lo consideraban el hombre que unió
la filosofía y la medicina.20 Separó la disciplina de la medicina de la religión, creyendo y
argumentando que la enfermedad no era un castigo infligido por los dioses, sino la consecuencia
de factores ambientales, la dieta y los hábitos de vida.
La medicina hipocrática es ahora considerada pasiva. El enfoque terapéutico se basaba en el
poder curativo de la naturaleza (vis medicatrix naturae en latín). Según esta doctrina, el cuerpo
contiene de forma natural el poder intrínseco de sanarse («physis») y cuidarse.30 La terapia
hipocrática se concentraba simplemente en facilitar este proceso natural. Para hacerlo,
Hipócrates creía que «el reposo y la inmovilidad [eran] de gran importancia».31 En general, la
medicina hipocrática era muy cuidadosa con el paciente: el tratamiento era suave y destacaba
la importancia de mantener al paciente limpio y estéril. Por ejemplo, sólo se utilizaba agua limpia
o vino para las heridas, aunque los tratamientos «secos» eran preferibles. A veces se utilizaban
linimentos balsámicos.32
Galeno realizó estudios diseccionando animales como cerdos o monos. Esto condujo a que
tuviera ciertas ideas equivocadas sobre el cuerpo humano. Galeno pasó el resto de su vida en la
corte imperial, escribiendo y llevando a cabo experimentos. Hizo vivisecciones de muchos
animales con el fin de estudiar la función de los riñones y de la médula espinal.
Fisiología general galénica
Se entiende por “Fisiología general” el estudio de los conceptos básicos de la teoría del mundo
clásico sobre el funcionamiento del cuerpo: virtudes, operaciones y espíritus.
Un espíritu (spiritus, término latino que traduce el griego pneuma), para la fisiología antigua, es
una materia sutilísima que pone en funcionamiento los órganos de una cavidad. El concepto de
espíritu en la medicina clásica, por tanto, no se contrapone de forma excluyente al de materia,
sino que los espíritus son una forma especial (y especialmente sutil) de materia.
Para Galeno, y a partir de él para toda la medicina antigua, los espíritus se agrupan en tres tipos,
correspondientes a los tres tipos de alma (entendiendo por alma, psyché, el principio del
movimiento y de los cambios en los seres vivos):
El espíritu (pneuma) natural (que los filósofos solían denominar “espíritu vegetal o vegetativo”)
correspondiente al alma concupiscible. Tiene su sede en el hígado, que es el órgano fundamental
del abdomen para los clásicos; desde el hígado, el espíritu natural se difundiría por las venas,
que, según la concepción clásica, partirían del hígado hacia todo el organismo. El espíritu natural
es el responsable de las diversas funciones o facultades (dynámeis) de los órganos del abdomen.
Las funciones del abdomen son precisamente lo que un fisiólogo antiguo denominaba sus
virtudes (el término “virtud” viene de vis, que significa fuerza, y que equivale en latín al griego
dy´namis). Por tanto, los espíritus son los que desencadenan las virtudes de los órganos, y las
virtudes se identifican con las fuerzas que hacen funcionar a los órganos. Las virtudes de los
órganos abdominales van a ser las funciones vegetativas, es decir, las funciones propias de los
vegetales: nutrición y crecimiento. Además, en el abdomen están los órganos de la
reproducción, virtud (o función, o facultad) que también realizan los vegetales. De acuerdo con
esto, las virtudes (fuerzas puestas en acción por los espíritus) van a ser propiedades de los
distintos órganos (el riñón, por ejemplo, tiene una virtud atractiva de la sangre y otras expulsiva
de la orina). La unión de un conjunto de virtudes que se combinan entre sí forma una operación
(como la purificación de la sangre con eliminación de la orina). La operación es por tanto la
acción que realiza un determinado órgano, y puede incluir varias virtudes coordinadas. Las
virtudes abdominales (cada una de ellas correspondiente a un órgano) se clasifican en
principales (digestión, crecimiento y generación) y secundarias (atractiva o apetitiva, retentiva,
conversiva, expulsiva o excretiva). El alimento es deglutido, digerido y asimilado (y los residuos
son eliminados) gracias a estas virtudes. Hay también virtudes psíquicas con sede en el
abdomen: virtudes concupiscibles (relativas al deseo) que funcionan por pares: amor-odio,
deseo-abominación, gozo-tristeza…
El espíritu (pneuma) vital: localizado en el tórax, cuyo órgano fundamental es el corazón (y que
además incluye los pulmones). Corresponde al alma irascible, de la que son propias las virtudes
o facultades (dynámeis) vitales. El espíritu vital sería responsable de las virtudes y operaciones
que mantienen la vida: la respiración, el latido cardíaco y el pulso. (Este último no era para los
antiguos simplemente la transmisión del latido cardíaco, sino una fuerza o virtud propia de la
pared arterial, la virtud pulsífica, distinta de la virtud del latido cardíaco). Tradicionalmente la
muerte se determinaba por el cese de estas funciones torácicas (y se concebía como la
desaparición del espíritu vital). El pneuma o spiritus vital se desplazaría por las arterias a partir
del corazón. Pero así como el latido es la función del corazón, el pulso es la función de las arterias
(es una vis per se, una fuerza autónoma) y la respiración es la función de los pulmones. Estas
son las virtudes o facultades (dynámeis) vitales principales, siendo las secundarias las mismas
que en el caso del abdomen (la atractiva de los pulmones sobre el aire, la expulsiva del corazón
con respecto a la sangre, etc.) También en el tórax habría, para los antiguos, virtudes psíquicas:
las llamadas virtudes irascibles, como lo serían la ira, la audacia y su opuesto el temor, o la
esperanza y la desesperación. A partir del corazón, el espíritu vital se transmitiría a todo el
organismo a través del sistema arterial.
El espíritu (pneuma) animal, que es el superior, con sede en el cerebro, y cuyas virtudes y
operaciones más complejas, de carácter mental, serían las características del ser humano. Este
tercer tipo de pneuma se desplazaría desde el cerebro a los diferentes órganos por el interior
de los nervios. Corresponde al alma racional. Este tercer tipo de virtudes (o facultades,
dynámeis) animales se dividiría en varios tipos: aferentes (sensitivas, que reciben sensaciones a
través de los órganos de los sentidos) y eferentes (motoras, que gobiernan el movimiento de los
músculos). Hay además virtudes intermedias, centrales u ordenadoras, que tienen lugar en el
sistema nervioso central: la imaginación, la razón y la memoria. En la fisiología general galénica
es también muy importante el concepto de calor innato, esencial para la vida. Su sede es el
corazón, desde el cual se difunde por todo el organismo a través del pulso. El combustible a
partir del cual se produciría este calor innato es el alimento y la respiración tiene, en relación
con él, una función refrigerante.