Toponimia y Distribución de Valencia
Toponimia y Distribución de Valencia
Distribución
administrativa de la ciudad: Distritos y barrios, características.
TOPONIMIA.
En 138 a. C. València fue fundada con el nombre de Valentia Edetanorum, por el Imperio
Romano, siendo Cónsul Décimo Junio Bruto (lo que convierte a Valencia en una de las ciudades
más antiguas de la España actual).
- Que la Valentia de Tito Livio es la Valentia Edetanorum, fundada por y en tiempos del
Cónsul Décimo Junio Bruto.
- Que se dio a los soldados que lucharon a las órdenes de Viriato, es decir a las huestes
lusitanas y no a soldados romanos.
- Que el lugar concedido comprendía una fortaleza preexistente -oppidum- y los campos
correspondientes ager oppidum, sin relación con la Tyris de Avieno.
El nombre que se le da a cierta área, camino, alquería, huerta, pozo, puente, calle, plaza, etc.
en ocasiones es sencillamente como tributo u homenaje a un personaje, ciudad, país, hecho
histórico, etc., pero en otros viene determinado claramente por un nombre histórico cuya dialéctica
o pronunciación se ha adaptado con el tiempo a nuestro lenguaje actual.
Resultan fáciles de interpretar los orígenes de aquellos nombres de calles tales como los de
reconocimiento a personajes como Pintor Sorolla, Editor Manuel Aguilar, Poeta Artola, Músic
Ayllón, Escultor José Capuz, Enginyer Rafael Janini, Periodista Azzati, Sant Vicent Màrtir, etc., de
ciudades, países o zonas geográficas como Islas Canarias, Gandía, Burjassot, Roma, Francia,
Brasil, etc., de cuestiones históricas tales como Nou d’Octubre, Primer de Maig, Democràcia, etc.,
de oficios o situaciones tales como Brodadors, Fusters, Abaixadors, Assaonadors, etc., y así un
sinfín de nombres asignados a una plaza, avenida, paseo, calles o puente a los que se ha puesto el
nombre en reconocimiento u homenaje y sin tener referencia alguna con la ubicación.
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Otros, sin embargo, deben su nombre a su emplazamiento, donde sencillamente se
encuentra o encontraba algún edificio, emplazamiento o construcción que perpetúa su nombre siga
existiendo o haya desaparecido, como Plaça del Mercat, Drassanes, Molí del Sol, Pouet de Sant
Vicent, Alquería de Campaneta, Convent de Jerusalem, etc.
Dentro de los innumerables significados históricos toponímicos por ubicación que nos
encontramos en los nombres de las calles, los barrios, acequias, lugares, etc. pondremos de relieve
tan sólo una mínima representación destacable de algunos lugares de la Ciudad de València:
• ROTEROS: La calle Roteros, situada en el barrio del Carmen, debe su nombre a que en esa
zona, es donde se situó el arrabal de Roteros, primer espacio periurbano que adquirió una
dinámica propia dentro de la elevación sobre la que se fundó València. Es un topónimo de
origen pre-árabe, que podría venir de "rothorium", esto es, "la balsa o depósito de agua en que
se maceran el lino y el cáñamo".
• XEREA: El arrabal de la Xerea, del árabe "Sari'a" (oratorio al aire libre al exterior de la
muralla), y que se situaba en el actual Barrio de la Xerea, aproximadamente en los alrededores
de la calle Bonaire.
• BANY DELS PAVESOS: Uno de los aspectos que destacaba a una Ciudad como importante
eran sus baños. Los autores han contabilizado al menos 17 baños árabes en la Ciudad. Alguna
de nuestras calles debe su nombre y ubicación a la coincidencia del lugar con uno de esos
baños, tal como es el caso de la calle Bany dels Pavesos.
• MARXALENES: EI nombre de este barrio y calle se debe al antiguo arrabal islámico de
Marchilíena o Marchilienam aunque según otros autores, es más certero decir que proviene del
vocablo árabe "Márj al-hinna" (el campo de la gena).
• RUSSAFA: El Barrio y calle de Russafa deben su nombre al antiguo pueblo o raval árabe de
Russafa, origen del poeta Valenciano Al-Russafí.
• CANYAMELAR: Nombre que recibe el barrio por haber sido antiguamente una zona de
cultivo de caña de azúcar.
• NAZARET: Barrio que debe su nombre al topónimo que es corrupción de "llatzaret", el
lazareto de apestados establecido junto a la desembocadura del Turia desde 1720.
• CIUDAD JARDÍN: El nombre del barrio proviene del proyecto con parcelas de tipo Ebenezer
Howard (Modelo descentralizado de ciudad con mucho espacio verde), integrado como parte
sustancial del antiguo proyecto de Paseo al Mar.
• PREFIJO "BENI-”: Indica un origen árabe que quiere decir "hijo de…", señalando un enclave
en el que antaño hubo una alquería musulmana o terrenos propiedad de una familia árabe
determinada. Tales ejemplos son los de Benimàmet (antes Benimahabet, Benimahaber o
Benímahabar), Beniferri, Benicalap, Benifaraig o Benimaclet.
• PREFIJO "MASSA-”: Indica un origen árabe que quiere decir "casa o mansión", indicando
un enclave en donde antaño hubiere una alquería, palacete o mansión musulmana. Por ejemplo:
Massarrojos.
• CALLE CABALLEROS: La nobleza del siglo XVI se agrupó en torno a esta calle a la que
debe su denominación.
• CALLES DELS GREMIS: Algunos gremios se agrupaban en una determinada zona o calle y
han dejado con el paso de los años el nombre en ese lugar, tal y como sucede con la agrupación
de gremios sobre el siglo XVI en las calles de Cadirers, Caixers, Bosseria y Corretgeria.
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"Es la etimología de los nombres tan conveniente él saberse, que, sin su noticia, tal vez fuera
ignorado el ser de cada cosa". CICERÓN
El conocimiento que un Policía Local de València debe tener sobre la ciudad, no sólo ha de
versar en el conocimiento del nombre y de la ubicación de sus calles y avenidas, sino también en un
conocimiento dimensional y situacional de los principales centros de interés social, monumentos y
lugares de referencia para los ciudadanos y su ubicación dentro de la ciudad.
De poco servirá saber el nombre de la calle donde se sitúa un hospital, si desde un punto
concreto no sabemos dirigir a un ciudadano hasta el mismo; por tanto, el conocimiento que se debe
tener en este apartado, no sólo implicará la memorización de centros y direcciones, sino también su
ubicación espacial en la ciudad. Es decir, no sólo se debe saber dónde se encuentra una comisaría,
por ejemplo, sino que habrá que saber cuál es la más cercana desde un punto determinado de la
Ciudad.
Este conocimiento es básico para que el Policía Local tenga un conocimiento adecuado de
las infraestructuras de la ciudad, pueda informar correctamente a los ciudadanos que le requieran o
acudir con rapidez a aquellos lugares donde se produzca una emergencia, entre otras.
• 7ª Unidad de Distrito, con denominación “Maritim”. Sede en Pl. Armada Española, nº 10. Sus
límites son: el antiguo cauce del río Turia, C/ Padre Tomás de Montañana (números impares),
C/ Dr. Manuel Candela (números pares), C/ Ramón Llull (números pares), Av. dels Tarongers,
V-21, Camino de Vera, término municipal de Alboraia, litoral marítimo (playas de la
Malvarrosa y las Arenas), Puerto de Valencia, V-30, Carrera del Riu (números impares), nuevo
cauce del río Turia.
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DIVISIÓN TERRITORIAL SUR.
• 1ª Unidad de Distrito, con la denominación de “Ciutat Vella" y que está situada actualmente
en la calle Alta, nº5. Con influencia sobre el polígono delimitado por: el antiguo cauce del río
Turia (C/ Blanquerías-C/ Conde de Trénor-C/ Pintor López-Plz. del Temple-Pº Ciudadela-Plz.
América), Gran Vía Marqués del Turia (números impares), Gran Vía Germanías (números
pares), Túnel (en dirección a Plz. España), C/ Alicante, C/ Xàtiva (números impares), C/
Guillem de Castro (números pares).
• 2ª Unidad de Distrito, con denominación “Russafa”. El perímetro del área asignada a esta
Unidad de distrito es el siguiente: Av. Jacinto Benavente, C/ Alcalde Reig, Av. Profesor López
Piñero, C/ Eduardo Primo Yúfera, Línea Vía Ferrea Barcelona, V15 (Autovía del Saler),
Desembocadura Nuevo Cauce Río Turia, Playa de Pinedo, Playas de El Saler, Playa de El
Perellonet, Gola del Perelló, Acequia Vella del Palmar, Camino Estell, C/Santíssim Crist de la
Salut, Embarcadero del Palmar, Limites termino municipal Valencia Lago Albufera, Acequia
del Vall, Cº Tremolar, Acequia del Turia, Limite tras la Carretera del Alter, Senda de les
Vaques, C/ Azagador de La Torre (cruzando V30), Línea Vía Ferrea hacia Estación Norte, C/
Gibraltar (números impares), Gran Vía Germanías (números impares), Gran vía Marqués del
Túria (números pares). Recordar que este distrito comprende Els Pobles del Sud de La Punta,
Castellar-Oliveral, Forn d’Alcedo, Pinedo, El Saler, El Palmar y El Perellonet.
• 4ª Unidad de Distrito, con denominación “Abastos”, cuya sede está emplazada en el antiguo
Molí del Sol restaurado, junto al camino homónimo y el Parc de Capçalera. El perímetro de este
distrito es: C/ Guillem de Castro (números impares del 1 al 175) – Pl. San Agustín – C/ Xàtiva
números pares del 2 al 20) – C/ Bailén– Av. Giorgeta – Av. de Pérez Galdós – Av. Tres
Forques (números pares) – límite con el término de Xirivella – Cº Viejo de Chirivella – Pº de la
Pechina hasta Guillem de Castro, aunque esta Unidad de Distrito pertenece a la División
Territorial Sur, parte de su demarcación está ubicada en la margen izquierda del antiguo cauce
del río Turia, formada por el polígono delimitado por: el antiguo cauce del río Turia, término
colindante con el municipio de Mislata, término colindante con los municipios de Paterna y
Burjassot, incluyendo en su interior las pedanías de Beniferri y Benimàmet, Av. Cortes
Valencianas (números impares), C/ La Safor (números impares), Av. Maestro Rodrigo
(números impares), Puente de Campanar, Pº Pechina y C/ Guillém de Castro.
Igualmente, el Jardín del Turia, ubicado en el antiguo cauce del río corresponde a la
demarcación territorial de la 4ª Unidad de Distrito, aunque su vigilancia la comparte con la
Unidad Medioambiental (UMA).
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Nota: Habrá que tener siempre en cuenta que los servicios que surjan en las calles limítrofes,
serán atendidos de forma que la calle limítrofe se divide en dos por un eje, con los números pares e
impares a cada lado, y cada parte corresponderá a una de las Unidades, siendo de cada una de
ellas la que queda más próxima a su territorio.
Las Unidades centralizadas, con influencia en toda la Ciudad tienen su sede en la Central de
Policía Local, sita en la Av. del Cid, nº 37: Área Técnica, Atestados e Investigación de Accidentes,
División de Seguridad Vial y la UCOS.
Para un conocimiento global policial de las principales arterias de la Ciudad, centros de
interés tanto oficiales como no oficiales y monumentos, se debe conocer al menos la ubicación
espacial de los siguientes:
CINTURONES Y RONDAS
ACCESOS A LA CIUDAD
• V-21: Provenientes de A-7, (norte de España, Cataluña, Aragón, Europa), entrarán a la ciudad
por la Av. de Cataluña.
• Av. de la Horchata: Provenientes de Alboraya, entrarán a la ciudad por Av. Alfahuir.
• CV-300: Provenientes de Antigua Carretera de Barcelona (Tavernes Blanques), entrarán a la
ciudad por Av. Constitución.
• CV-315: Provenientes de Moncada y Pobles del Nord, entraran a la ciudad por Cº Moncada.
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• CV-30: Prevenientes de Burjassot, entrarán a la ciudad por la Av. Burjassot y por la Av. Juan
XXIII.
• CV-30: Provenientes de Burjassot, Godella, Bétera, entrarán a la ciudad por Av. Burjassot.
• CV-35: Provenientes de la Pista de Ademuz (Noroeste y Serranía), entrarán a la ciudad por Av.
Cortes Valencianas.
• CV-3662: Provenientes de Mislata, entrarán a la ciudad por Paseo de la Pechina.
• A-3: (E-901, CV-3663) Autovía del Este. Provenientes de Autovía a Madrid (Centro de
España, Portugal), entrarán a la ciudad por Av. del Cid.
• CV-36: Provenientes de Autovía a Torrente (Picaña, Paiporta, Torrente), entrarán a la ciudad
por Camino Nuevo de Picaña.
• CV-400: Provenientes de Av. del Sur (Paiporta, Albal, Catarroja, Benetusser, Sedaví, Alfafar,
Massanassa, etc.), entrarán a la ciudad por C/ San Vicente Mártir.
• CV-4001: Provenientes de Carretera Real de Madrid (Poble de València de la Torre y
municipios de Benetusser, Sedaví, Alfafar, Albal, Massanassa, etc.), entrarán a la ciudad por C/
José Soto Micó y al término por la Av. Real de Madrid de la pedanía de La Torre.
• V-31: Provenientes de la conocida como la Pista de Silla (V-31) (Sur de España), entrarán en la
ciudad por la Av. Ausías March.
• CV-500: Provenientes de la Autopista del Poble de València de El Saler (zona metropolitana
sur costera), entrarán a la ciudad por la Av. Profesor López Piñero, y al término por la Av. de
las Gaviotas en el Poble del Sud de El Perellonet.
Además de las citadas en los cinturones de circunvalación, hay que conocer otras avenidas,
calles y plazas principales y su ubicación espacial; en consecuencia, habrá que saberlas ubicar en un
mapa o en relación a algún centro, institución o monumento de interés o de otras vías o espacios:
Marginal izquierda del río: Av. Manuel de Falla, Av. Tirso de Molina, Av. Menéndez Pidal, C/
Mauro Guillem, C/ Llano de Zaidía, C/ Guadalaviar, C/ Cronista Ribelles, C/ Trinidad, C/ San Pío V,
Llano del Real, Pº de la Alameda, Pl. Zaragoza, Prolongación Pº de la Alameda, Pl. de Europa,
Prolongación Pº de la Alameda y C/ Espolón de Cantarranas.
Plazas destacables: Pl. del Ayuntamiento, Pl. de la Virgen, Pl. de la Reina, Pl. de San Agustín, Pl.
Redonda, Pl. de Manises, Pl. de Alfonso el Magnánimo, Pl. Porta de la Mar, Pl. del Temple, Pl. de
Tetuán, Pl. de América, Pl. de Cánovas del Castillo, Pl. de Monteolivete, Pl. Manuel Sanchis
Guarner, Pl. de España, Pl. del Carmen, Pl. Ciudad de Brujas, Pl. del Mercado, Pl. de Nápoles y
Sicilia, Pl. Los Pinazo, Pl. de Honduras, Pl. de Zaragoza, Pl. Cardenal Vicente Enrique y Tarancón,
Pl. Luis Casanova, Pl. del València Club de Fútbol, Pl. del Tribunal de las Aguas, Pl. de la Armada
Española, Pl. de la Legión Española, Pl. de Jesús, Pl. de Patraix, Pl. Xúquer y Pl. de la Policía Local.
Avenidas y calles destacables: Además de las ya citadas en los cinturones y en las marginales del
río, tenemos la Av. del Cid, Av. Tres Forques, Cº Nuevo de Picaña, C/ Archiduque Carlos, C/
Campos Crespo, Av. Gaspar Aguilar, C/ San Vicente Mártir, Carrera de Malilla, Av. de Ausías
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March, Carrera de la Fuente de San Luis, Carrera de la Font d'En Corts, Av. Amado Granell Mesado
(antigua General Urrutia), Camino de las Moreras, Carrera del Riu, Av. lngeniero Manuel Soto, C/
Juan Verdeguer, Av. de Baleares, Av. de Francia, C/ Eugenia Viñes, C/ Mediterráneo, C/ José
Ballester Gozalvo (antigua calle Pavía), C/ Pintor Ferrandis, C/ lsabel de Villena, C/ Cavite, Av.
Malvarrosa, Cº de Vera, Cº de Farinós, Av. Blasco Ibáñez, C/ Santos Justo y Pastor, Av. del Puerto,
Av. Vicente Blasco Ibáñez, C/ Padre Tomás de Montañana, C/ Dr. Manuel Candela, Av. de Aragón,
Av. Hermanos Maristas, Av. de la Plata, C/ Alcalde Reig, Av. Jacinto Benavente, Av. Reino de
València, C/ Matías Perelló, C/ Los Centelles, C/ Cirilo Amorós, C/ Ruzafa, Av. Menéndez y Pelayo,
Av. Botánico Cabanilles, C/ Emilio Baró, C/ Dolores Marqués, Av. Valladolid, Av. de Alfahuir, C/
Alboraya, C/ Almazora, C/ Sagunto, Av. de la Constitución, Av. de Burjassot, Cº de Moncada, Av.
Juan XXIII, C/ Dr. Nicasio Benlloch, Av. Cortes Valencianas, Av. de Pío XII, C/ Valle de la
Ballestera, C/ Quart, C/ Cuenca, C/ Alicante, Av. Del Oeste, Av. Marqués de Sotelo, C/ Roger de
Lauria, C/ Pascual y Genís, C/ Félix Pizcuela, C/ Pizarro, C/ Hernán Cortés, C/ Isabel La Católica, C/
Jorge Juan, C/ Conde Salvatierra de Álava, C/ Sorní, C/ de las Barcas, C/ Pintor Sorolla, C/ Poeta
Querol, C/ de la Paz, C/ del Mar, Av. María Cristina, C/ de Serranos, C/ de Caballeros, C/ Hospital,
C/ Guillem Sorolla, C/ Ángel Guimerá y C/ Pianista Amparo lturbi.
PUENTES
Sobre el antiguo cauce del río Turia, todos ellos con circulación mixta de peatones y
vehículos, excepto aquellos en los que se indican que es peatonal. En este orden desde la cabecera:
• Nueve de Octubre.
• Campanar.
• Glorias Valencianas.
• De las Artes.
• San José.
• Serranos.
• De Madera.
• Trinidad.
• Del Real.
• De la Exposición.
• De las Flores.
• Del Mar (peatonal),
• Aragón.
• Ángel Custodio.
• Del Reino.
• Monteolivete.
• L'Assut de L'Or.
• Astilleros.
Por último, y para un conocimiento básico de la Ciudad, se deben conocer las calles o
emplazamientos de los edificios históricos y los más significativos, por ser objeto muy a menudo
de solicitud de información sobre los mismos a los Policías Locales por parte de turistas y
transeúntes. De igual manera hay que conocer el emplazamiento de lugares relacionados
directamente con la actividad policial tales como hospitales, comisarías, juzgados, etc.
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Para ello, no sólo hay que conocer el nombre de la calle, sino además tener un conocimiento
básico de su ubicación geográfica, de tal manera que al igual que ocurriría en un supuesto real, el
aspirante debería saber, por ejemplo, qué hospital está más cercano desde un punto conocido
concreto, o qué comisaría es la más próxima.
HOSPITALES PÚBLICOS
HOSPITALES PRIVADOS
BOMBEROS
POLICÍA NACIONAL
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GUARDIA CIVIL
PRINCIPALES EDIFICIOS/MONUMENTOS
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MUSEOS
PLAYAS
• De norte a sur:
• La Malvarrosa
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• Las Arenas (Cabanyal)
• Pinedo
• L'Arbre del Gos
• El Saler
• La Garrofera
• La Devesa
• El Recatí-Perellonet.
PRINCIPALES JARDINES
Jardín del Turia (antiguo Cauce del Río Turia), Jardines del Real o Viveros Municipales, Jardín
Botánico (primer jardín botánico que se implantó en España) y Jardines de Monforte, entre muchos
otros.
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Las diferentes Juntas Municipales, su ubicación y los Distritos a los que corresponden son
las siguientes:
Junta Municipal de Ciutat Vella: Calle Miguelete, 1. Comprende los barrios de El Carmen, El
Pilar, Sant Francesc, El Mercat, La Seu y La Xerea.
Junta Municipal de Russafa: Calle Matías Perelló, 7. Comprende los barrios de Russafa, Pla del
Remei y Gran Vía, Montolivet, En Corts, Malilla, Fonteta de Sant Lluís, Na Rovella, La Punta y
Ciutat de les Arts y les Ciencias.
Junta Municipal de Abastos: Calle Alberique, 18 (Mercado de Abastos). Comprende los barrios
Nou Moles, Soternes, Tres Forques, La Fontsanta, y la Llum, así como Botànic, La Roqueta, La
Petxina y Arrancapins.
Junta Municipal de Patraix: Calle Beato Nicolás Factor, 1. Comprende los barrios de la Raiosa,
L´Hort de Senabre, La Creu Coberta, Sant Marcel-lí, Camí Reial, Patraix, Sant Isidre, Vara de
Quart, Safranar y Favara.
Junta Municipal de Tránsits: Calle Conde de Lumiares. Comprende los barrios de Campanar,
Les Tendetes, El Calvari, Sant Pau, Benicalap, Ciutat Fallera, Marxalenes, Morvedre, Torrefiel,
Trinitat, Tormos y Sant Antoni.
Junta Municipal d´Exposició: Calle La Guardia Civil, 19. Comprende los barrios de Orriols, Sant
Llorenç, Benimaclet, Camí de Vera, Exposición, Mestalla, Jaume Roig, y Ciutat Universitaria.
Junta Municipal de Marítim: Calle Francisco Cubells. Comprende los barrios del Grau, El
Cabanyal-Canyamelar, La Malvarrosa, Beteró, Nazaret, Aiora, Albors, La Creu del Grau, Camí
Fondo, Penya-Roja, L´Illa Perduda, Ciutat Jardí, L´Amistat, La Bega Baixa y la Carrasca.
Junta Municipal Pobles del Nord: Plaça del Poble, 4, Carpesa. Comprende los barrios de
Benifaraig, Poble Nou, Carpesa, Cases de Bàrcena, Mauella, Massarrojos y Borbotó.
Junta Municipal Pobles d'Oest: C/ Senda del Secanet, 43 Bj, Benimamet. Comprende los barrios
de Benimàmet y Beniferri.
Junta Municipal Pobles del Sud: C/Poetisa Leonor Perales s/n, Castellar. Comprende los barrios de
Forn d'Alcedo, Castellar-L'Oriveral, Pinedo, El Saler, El Palmar, El Perellonet, La Torre i Faitanar.
POBLES DE VALÈNCIA
Els Pobles de València, son núcleos de población alejados del casco antiguo incorporados a
la administración municipal de la Ciudad como barriadas o poblados, con alguna peculiaridad que
los distingue del resto de barrios, como son las alcaldías de barrio. Su población difiere de unas a
otras, siendo la de mayor por habitantes Benimàmet con 12.888 habs. y la menor Mauella con 47
habitantes. Els Pobles de València y la dirección de sus respectivas Alcaldías son:
DISTRITOS
La ciudad, con una población en 2018 de 798.538 habitantes censados, está actualmente
dividida en 19 Distritos. Se trata de divisiones territoriales no proporcionadas que engloban a su
vez a diferentes Barrios, con diferentes tamaños y población. Su población difiere de unas a otras,
siendo el de mayor población distrito de Quatre Carreres, con 74.116 habitantes y el de menor
población lo forman el conjunto de poblaciones de distrito Dels Pobles del Nord, con 6.548
habitantes.
1. Ciutat Vella
2. L'Eixample
3. Extramurs
4. Campanar
5. La Saïdia
6. El Pla del Real
7. L'Olivereta
8. Patraix
9. Jesús
10. Quatre Carreres
11. Poblats Marítims
12. Camins al Grau
13. Algirós
13
14. Benimaclet
15. Rascanya
16. Benícalap
17. Pobles del Nord
18. Pobles de I'Oest
19. Pobles del Sud
BARRIOS
Los Barrios y poblados configuran a su vez los 19 Distritos, siendo un total de 87. Se trata de
divisiones territoriales no proporcionales con diferentes tamaños y población, con delimitación y
nombre histórico. Hacemos a continuación la distinción de los Barrios conforme a su pertenencia a
los diferentes Distritos:
1. Ciutat Vella
1.1. La Seu
1.2. La Xerea
1.3. El Carme
1.4. El Pilar
1.5. El Mercat
1.6. Sant Francesc
2. L'Eixample
2.1. Russafa
2.2. El Pla del Remei
2.3. La Gran Via
3. Extramurs
3.1. El Botànic
3.2. La Roqueta
3.3. La Petxina
3.4. Arrancapins
4. Campanar
4.1. Campanar
4.2. Les Tendetes
4.3. El Calvari
4.4. Sant Pau
5. La Saidia
5.1. Marxalenes
5.2. Morvedre
5.3. Trinitat
5.4. Tormos
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5.5. Sant Antoni
7. L'Olivereta
7.1. Nou Moles
7.2. Soternes
7.3. Tres Forques
7.4. La Fontsanta
7.5. La Llum
8. Patraix
8.1. Patraix
8.2. Sant Isidre
8.3. Vara de Quart
8.4. Safranar
8.5. Favara
9. Jesús
9.1. La Raiosa
9.2. L'Hort de Senabre
9.3. La Creu Coberta
9.4. Sant Marcel.li
9.5. Camí Real
13. Algirós
13.1 L'llla Perduda
13.2 CiutatJardí
13.3 L'Amistat
13.4 La Bega Baixa
13.5 La Carrasca
14. Benimaclet
14.1 Benimaclet
14.2 Camí de Vera
15. Rascanya
15.1 Orriols
15.2 Torrefiel
15.3 Sant Llorenç
16. Benicalap
16.1 Benicalap
16.2 Ciutat Fallera
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TEMA 45.- Instituciones tradicionales: Tribunal de las Aigües. La
Taula de Canvis. Consolat del Mar. Els Gremis.
Las Cortes de Cádiz de 1812, al tratar del arreglo de los tribunales, dispusieron el cese de
cualquier fuero privativo de cualquier clase. D. Francisco Javier Borrull, en la sesión del 31 de julio
de 1813, hizo un encendido elogio y defensa de nuestro Tribunal y abogó por que los acequieros de
la huerta de València continuasen en conocer de los negocios relativos a las aguas de las acequias,
sus riegos y demás, asunto que pasó a la Comisión de Arreglo de los Tribunales. A pesar de las
buenas disposiciones manifestadas, cesaron las Cortes antes de presentar el informe. Así, el Decreto
de 4 de mayo de 1814, que restablecía el Antiguo Régimen, dejó el Tribunal en la plenitud de sus
funciones y sin alteración en el ejercicio de las mismas.
Ya en nuestros días, D. Juan Carlos I convalidó en cuatro ocasiones con su firma la existencia
del Tribunal de las Aguas de la Vega de València:
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Los textos que conocemos de los múltiples escritores, viajeros, estudiosos e historiadores de
distintas épocas que visitaron nuestras tierras, nos describen la huerta de València surcada por una
serie de acequias mayores o madres, con sus brazos, hijuelas, cequiols y cequiolets. Las acequias
madre son ocho: por la margen derecha del río Turia toman agua cinco acequias: Quart, Benager y
Faitanar, Mislata, Favara y Rovella; y por su margen izquierda tres: Tormos, Mestalla y
Rascanya.
Para la distribución de las aguas, el rey Jaume I estableció una fórmula sencilla y eficaz:
todos los regantes de una acequia son propietarios en común del agua de su dotación, pero el agua se
concede en proporción a la cantidad de tierra que se posee; el agua está unida a la tierra, no se puede
separar de ella; y quien vende la tierra, vende al mismo tiempo el agua. Son dos bienes inseparables.
Todas las tierras que reciben las aguas de una acequia madre, por medio del sistema de
acequias más pequeñas, constituyen lo que se denomina una Comunidad de Regantes. Sus
miembros son los propietarios del caudal de agua con que se dota a la acequia. Dado que el caudal de
agua del río Turia es muy escaso y muy grande la extensión de tierra cultivable (17.000 has.), se
hace necesaria una administración ejemplar del agua para que ésta alcance a la totalidad de las tierras
y poder salvar así las cosechas. La solución al problema de distribución de las aguas llegó con la
creación de una unidad volumétrica variable, llamada “fila”, como una parte sacada de un todo, que
permite una sabia y equitativa distribución del caudal existente. La “fila” no es un volumen fijo de
agua sino variable en función del caudal del río. De esta forma, cuando las aguas del río Turia
alcanzan el lugar donde arranca la primera de las acequias, se distribuyen en 138 partes iguales, a las
que se llamó “filas”, que después serán asignadas a las distintas acequias, con lo que éstas verán
garantizado su derecho al agua que variará en función del caudal total del río, pudiendo ser “filas
gruesas”, si el río dispone de abundante caudal, o “filas delgadas”, si éste fuera más reducido; pero el
bien más preciado, el agua, se verá siempre equitativamente repartido.
Las Comunidades de las Acequias se rigen por viejas Ordenanzas que se transmitieron de
viva voz por los árabes y luego, ya escritas, se conservaron hasta principios del siglo XVIII, en que
Felipe V las ratificó. Es esencial una distribución de las aguas sencilla y realista, al igual que la
necesidad de una autoridad para administrarla equitativamente en momentos de escasez. La “Junta”,
que se renueva cada 2 o 3 años, vigila la estricta observancia de las normas.
El jefe de esta Junta, llamado Síndico, es elegido entre todos los miembros de la Comunidad
de Regantes y debe ser labrador y cultivador directo de sus tierras, cuya extensión debe ser suficiente
para poder vivir de ellas, y con conocida fama de “home que sia sufficient e bo”. Como presidente de
la acequia tiene el poder ejecutivo de la misma y entre sus funciones está la de ser miembro del
Tribunal de las Aguas. El resto de los miembros de la Junta de gobierno de la acequia, vocales
electos, también labradores, son, asimismo, elegidos democráticamente por todos los regantes de la
Comunidad. Deben pertenecer a los diversos tramos en que está dividida la acequia, es decir, de los
primeros tramos, de los de en medio y de los que se hallan al final de la misma, con el fin de que
puedan ser defendidos los intereses de los labradores de toda la acequia, propietarios por igual del
caudal de sus aguas. Síndico y vocales se hallan ayudados en su trabajo por los Guardas de la
acequia, empleados encargados de que el agua llegue a todos según turnos y tandas de riego. Su
función es doble: por una parte, proteger el derecho del regante al agua que le corresponde; y por
otra, tener al corriente al Síndico y Vocales de la marcha del riego y de los entorpecimientos e
infracciones cometidas, para que éstas sean denunciadas ante el Tribunal de las Aguas.
El Tribunal está constituido por los ocho Síndicos de las acequias (hubo tiempo en el que
fueron siete hasta que la acequia de Benagéber-Faitanar se desgajó de la de Quart y pasó a ocho el
número de Síndicos). En primer lugar, el Tribunal no sólo tiene autoridad sobre una acequia sino
19
sobre el conjunto de las mismas. En segundo lugar, sus Síndicos han sido elegidos democráticamente
de entre los miembros regantes de su respectiva Comunidad; es decir, no se trata de una autoridad
superior la que impone los jueces sino las bases las que eligen el juez para que les juzgue, por lo que
siempre se busca a los miembros más honestos y justos. Sus miembros no son personas legas en
derecho. Si bien es cierto que no son personas de formación jurídica, no son desconocedoras del
derecho que han de aplicar, basado en una Ordenanzas que dominan a la perfección y que
constituyen el corpus jurídico por el que se rige cada una de las Comunidades de las Acequias (sus
turnos de riego, las obligaciones de limpieza de canales y acequias, pago de aportaciones para gastos
generales de la Comunidad, etc.).
Pueden asimismo ser juzgados los empleados de las acequias, tanto por su condición de
regantes como por su actuación ante otras Comunidades de Regantes; incluso los propios síndicos,
como ya se ha comentado. La jurisdicción se extiende igualmente a personas ajenas a las
comunidades de regantes que han causado algún perjuicio al sistema de riegos, pues se entiende que
con sus actos han entrado por propia decisión en la esfera de competencias del Tribunal. En caso de
no comparecencia, Se les condena igualmente y se acude a la vía ordinaria presentando demanda
civil por daños y perjuicios, y aduciendo entre las pruebas la sentencia condenatoria del Tribunal de
la Aguas.
20
Aunque los trámites del juicio son verbales, tras la primera Ley de Aguas se vio la necesidad
de dejar cierta constancia por escrito elaborando un Libro de Registro en el que figuran los datos de
cada juicio como el denunciado, acequia, motivo de la denuncia y fecha.
Cuando acaban de ser juzgados los casos denunciados en el marco de la puerta de los
Apóstoles, los Síndicos pasan a la vecina Casa Vestuario, para tratar los asuntos comunes; en este
caso, son nueve los Síndicos puesto que se incorpora el representante de Xirivella. El problema
fundamental a tratar es la situación del agua del río. Según el caudal, se decide abrir más o menos los
tornos de las acequias y si procede solicitar, acudiendo a los antiguos privilegios concedido por el rey
Jaume II el Just en 1321, agua de la acequia de Montcada. En este aspecto administrativo, el Tribunal
está sujeto al Comisario de Aguas, como entidad superior, que tendrá que resolver las cuestiones
planteadas entre el Tribunal de las Aguas y el Acequiero Mayor de Moncada.
Actualmente el tema principal de las reuniones está en relación con la salida de agua del
pantano de Benagéber. El Tribunal de las Aguas de la Vega de València cuenta, para las dos
funciones, jurídica y administrativa, con la asesoría de un abogado, que resuelve las consultas
planteadas sobre Ordenanzas, interviene ante la Jurisdicción ordinaria y presenta los recursos en
defensa de la huerta.
La Tauta de Canvis o Banco Municipal, actuaba como un banco de depósito y giro que
facilitaba el cambio de moneda y servía al mismo tiempo como depósito de alhajas y otros objetos de
valor. En ella fueron consignados los dineros de la Ciudad, "de les pecunies del Comú", los depósitos
de los Tribunales y los de los particulares.
Salvador Carreres Zacarés divide en tres épocas la historia de esta institución. La primera va
desde su fundación en 1407 hasta su primera desaparición en 1416. La segunda (Nova Taula) abarca
desde su reinstauración en 1519 hasta 1649. Y la tercera (Novissíma Taula) comprende desde la
fecha anterior hasta su total desaparición en 1719, por orden de Felipe V, extinguiéndose así de
forma definitiva esta institución foral Valenciana.
Tras la liquidación de la Taula en las primeras décadas del siglo XV, la consiguiente ausencia
de una banca municipal respaldada y asegurada por una entidad pública, ocasionó el desarrollo de
una actividad crediticia con los bancos privados durante todo el siglo XV. A fínales de dicho siglo
los Jurats y el Consell de la Ciutat se plantearon la refundación de la Taula e iniciaron los trámites
para consolidar y arraigar de nuevo el banco municipal en València. Una nueva etapa de la Taula,
que es quizás la más floreciente y famosa, nacía en el primer cuarto del siglo XVI, posiblemente a
causa de la plena inserción de València en el circuito financiero de las principales ciudades
comerciales del continente y ante la necesidad de un banco donde depositar caudales que estuviera
respaldado por un organismo público. Sin embargo, su normal funcionamiento se vio interrumpido
por la revuelta de la Germania. La agitación política provocó a su vez inestabilidad en los
21
movimientos financieros de la ciudad, lo que aumentó el interés de los Jurados por tomar medidas
para ir centralizando todas las finanzas de la Ciudad a través de la Taula y, por tanto, de
consolidar esta institución.
Al poco tiempo de la revuelta de los agermanados otro hecho volvió a alterar el normal
funcionamiento de la Taula: una epidemia de peste de gran envergadura que diezmó la población de
València en 1530.
Durante el siglo XVI acontecieron en las finanzas municipales de la Ciudad de València una
serie de malversaciones de fondos públicos que hicieron difícilmente soportable la situación de la
hacienda municipal. A esto se sumó entre julio de 1557 y junio de 1559 un nuevo brote de peste
coincidente con una pandemia acompañada por una importante carestía frumentaria2, que agudizó y
desencadenó una grave crisis financiera en las cuentas municipales. Esta situación inestable indujo a
los Jurados a establecer nuevas Ordenanzas que recogieran un mayor control de toda la actividad
desarrollada en el Banco. El 20 de septiembre de 1590, et Consell aprobó 20 capítulos que mejoraban
la administración de la Taula para prevenir futuros descubiertos. En el siglo XVII, las modificaciones
y ajustes en el funcionamiento de la Taula fueron constantes. Esta situación deficitaria de la Taula
provocó que el Consell se viera obligado a aumentar los impuestos sobre el vino y la carne el 15 de
noviembre de 1633. La liquidación de la Taula fue un proceso largo, laborioso complejo que supuso
la coexistencia de las dos Taulas: la Nova, que se extinguía, y la Novissima, que comenzaba a
funcionar. El 20 de marzo de 1649, el rey Felipe IV ordenaba a los Jurados que se pusiera en
funcionamiento la Nova Taula, siguiendo los capítulos que les había hecho llegar.
El Decreto de Nueva Planta supuso la definitiva extinción de la Taula de Canvis, pasando sus
competencias a una oficina llamada Depositaría General. Con este Decreto se pondría punto final a
una institución local que sirvió a los valencianos para tener a buen recaudo sus ahorros y dineros y
fue artífice en la forja de una seña de identidad más de la personalidad de los valencianos.
La ubicación de la Taula fue la Lonja de Mercaderes y para ello se construyó una mesa sobre
la que se efectuaban los depósitos y cambios. Las Ordenanzas recogían que, como estaba destinada a
ser una proyección del poder económico y político de la Ciudad, tenía que transmitir con su simple
visión ciertos valores de prestigio, solemnidad y, sobre todo, seguridad y estabilidad, y para indicar
su pertenencia sobre ella debían aparecer estampadas en tela las armas de la Ciudad.
22
La estructura financiera y administrativa de la Taula descansaba sobre la existencia de dos
cajas de caudales. Una fija, situada en lugar fijo e inamovible, un arca de depósitos conocida como
Caixa de Gros, en clara alusión a significar que es la principal que guarda lo más importante; y otra
transportable, apta para custodiar el dinero que se necesitaría en las operaciones bancarias de cada
día, denominada Caixa de Menut.
El personal de la Taula de Canvis lo conforman en primer lugar los oficiales siguientes: los
tres Caixers de Gros, el Caixer de Menut, el Regente del Libro Mayor y el Escribano de la Taula.
Todos ellos debían jurar el cargo tras su elección y presentar fianzas o avales. Debían acudir
diariamente a la Taula. Entre los oficios menores del Banco municipal hay que destacar el de
Verguer de la Taula cuyo cometido era servir a los oficiales de la misma y una de sus primeras
ocupaciones era la de traer la Caixa de Menut, el libro de Vaivé, el borrador y el tapete de la Taula,
desde la casa del mercader que ocupase el cargo de Caixer de Menut, así como de su devolución
después de acabar su jornada laboral el banco. Tenía como ayudante a un Bastaix, que era el
encargado de transportar la Caixa de Menut.
Las actividades administrativas y de gestión del Banco público Valenciano generaron gran
cantidad de documentación. Desde el primer momento los libros encuadernados y las resmas de
papel serán elementos indispensables para el ejercicio de sus funciones. Para su suministro la Ciudad
contó siempre con un proveedor fijo. Con el tiempo los libros y documentos irán conformando el
archivo de la institución bancaria. Este rico fondo archivístico tenía que conservarse, según las
Ordenanzas de la Taula, en el archivo del Racional, oficial encargado de fiscalizar las cuentas
municipales. Entre los libros que nos han llegado hoy de la Taula de Canvis de València y que se
conservan custodiados en el Archivo Municipal de la Ciudad, cabría destacar:
23
EL CONSOLAT DE MAR DE VALÈNCIA
La fundación del Tribunal del Consolat de Mar se incardina en la política social del rey Pere
el Gran, encaminada al reforzamiento de las clases ciudadanas contra la aristocracia, continuando
con la línea política que Jaume I marcó para el Reino de València. Por Privilegio Real (Privilegio de
Pere I el Gran nº 6 A.O. nº 20), otorgado a la Ciudad de València el 1 de diciembre de 1283, se
instauró el Tribunal del Consolat de Mar bajo la expresión "Usus et consuetudo maris”, que
englobaba el conjunto de textos jurídicos y prácticas jurídico-navales de la tradición jurídico-
marítima de Levante.
El Tribunal del Consolat de Mar estaba radicado en València, y desde finales del siglo XIII
hasta principios del XVIII, entendía en los asuntos marítimos y mercantiles. La importancia
comercial que dentro de la Corona de Aragón adquirió el puerto de València a partir de su conquista
en 1238, determinó la creación en 1283, por Pere el Gran, del Consolat de Mar, por lo que autorizaba
a crear su propio cuerpo legislativo. El Consolat representó el explicitación del derecho
consuetudinario que desde el siglo XI venía aplicándose en toda el área mediterránea y que,
posteriormente, sirvió de modelo para la creación de otros consulados de la Corona de Aragón. Con
la primera traducción al italiano en 1519 del Llibre de Consotat de Mar (cuerpo de doctrina por el
que se regía el tribunal), se inició el establecimiento en el Mediterráneo occidental de organismos
similares al de València. Los componentes del Tribunal, dos cónsules, eran elegidos entre los
prohombres de la mar, así como un juez de apelaciones para entender de las que se planteaban contra
las sentencias de aquéllos. Todos ellos pasaban a ejercer sus cargos después de haber prestado
juramento prescrito ante els portanveus del procurador General del Reino de València. A partir de
1358, por Privilegio de Pere el Ceremoniós, uno de los dos cónsules debía ser mercader.
Los juicios eran verbales y sumarios, sin más escritos que los testimonios de las sentencias,
variando con el tiempo las ordenaciones procesales, aunque no en lo fundamental, entendiendo no
sólo en los litigios referentes a los fletamentos o los seguros marítimos, sino que se extendía a todo el
campo del derecho mercantil. Para su ejecución, los cónsules disponían de un verguer y daban a
conocer sus decisiones por mediación de un pregonero en la plaza del Mercado. Las órdenes,
mandatos o provisiones del Consulado empezaban por una fórmula que definía perfectamente su
jurisdicción “nosaltres Stheve Moreno mercader y Joan Rodilla patro de nau, ciutadans de València,
consuls de la mar e jutges ordinaris en tots los fets y negocis mercantils y marítims de la dita..."
(Manuals de la Taula de Cambis, sig L-4 1568 A.M.V-).
En 1380, el Tribunal del Consolat se estableció en la antigua Lonja del Aceite. Y cuando se
construyó, un siglo más tarde, la Lonja de los Mercaderes, se trasladó allí, ocupando las dependencias
que aún hoy llevan su nombre. Subsistió este Tribunal hasta el fin de la época foral, en 1707. En 1762,
Carlos III restableció el Consulado de Comercio. El derecho positivo que inspiraba las actuaciones del
Consulado fue recogido en la Novísima Recopilación y rigió en la antigua Corona de Aragón hasta la
publicación del Código de Comercio en 1829. De nuevo, en 1934 se restableció en cierto modo el
antiguo tribunal con el nombre de Consulado de la Lonja, organismo dependiente de las Cámaras
oficiales de Comercio, Industria y Navegación y de los Colegios Oficiales de Agentes Comerciales.
Sus fines son, entre otros, la resolución en las diferencias surgidas en la interpretación y cumplimiento
en los contratos de compra venta y el perfeccionamiento y reglamentación de las operaciones
comerciales. Estas costumbres y buenas ordenanzas han venido siendo utilizadas durante siglos por
consentimiento de sus usuarios y por leyes tenidas y reputadas como tales, y observadas y aceptadas
como obligatorias en juicio contradictorio. Y gozó de tal prestigio que se transformó en el Código de
la navegación marítimo-comercial de gran parte del Mediterráneo hasta gran parte del siglo XVIII y ha
sido unos de los textos fundamentales del derecho marítimo universal; en marzo de 1937, el Tribunal
24
de Apelación de Alejandría aún invocaba unos de sus capítulos para dictar una sentencia.
El Códice del Consulado de Mar es un volumen en vitela de 122 folios de 406 mm de alto por
290 de ancho. Los folios 1 al 6 los ocupa un curioso almanaque lunario. Del 7 al 14, la tabla o índice.
Del 16 al 21, el orden judiciario del Consolat de València. Del 22 al 94, "les bones costumes e els
bons usatges de la mar”, del 95 al 99 "Costumes de mar de Barcelona". Del 100 al final, el
Privilegio de Constitución del Consolat de Mar de València, los Privilegios de aplicación, las
consultas y sentencias hasta 1379, para finalizar con el Privilegio de Alfons el Magnànim sobre
elección de cónsules. La caja de escritura, formada por dos columnas de 43 líneas cada una, ocupa
260 mm de altura por 185mm de ancho. Las cubiertas son de madera y van forradas en piel, y
contiene un escudo al centro de las respectivas tapas: un rombo surmontado por una corona real.
Unas cantoneras y cuatro grandes clavos de latón sostienen la piel y sirven de ornamento y
protección del libro.
El iluminador de dicho Códice fue Domingo Crespí, natural de Altura, que fue fundador de la
Escuela Valenciana de Miniaturistas del siglo XV. La obra de Crespí es de un gran realismo y todos
los folios que llevan letras historiadas van adornados lateralmente por orlas de reminiscencia italiana.
ELS GREMIS
En 1266 el rey Jaume I instituía el régimen de gobierno municipal de València del que debían
formar parte los prohombres artesanos de la Ciudad, reconociendo así la importancia de la institución
gremial en la organización productiva y su incorporación al gobierno de València. A partir de esta
base, los cuerpos de los oficios comenzaron a estructurarse en función de estados profesionales.
En 1270, el mismo rey Jaume I facultó al Justicia y a los Jurados de València para elegir anualmente
dos veedors por cada uno de los oficios existentes para que vigilasen los posibles fraudes que
pudieran cometer sus miembros y entendiesen en cuestiones específicas de su profesión y asesorar a
los Jurados y al Mostaçaf (encargado de la vigilancia de los mercados), sobre tos artículos fabricados
y en la aplicación de las ordenanzas industriales.
En 1283, el rey Pere I concedió representación política expresa en el Consell Municipal a las
15 corporaciones gremiales existentes facultándolas para poder elegir cuatro representantes por cada
oficio que formarían parte del Consell de la Ciutat. Estos privilegios reales reconocían además una
autonomía y una capacidad de organización importante que ayudó a que este movimiento asociativo
experimentase un notable crecimiento.
A comienzos del siglo XIV, concretamente a partir de las Cortes de València de 1329-1330,
los oficios se reorganizan y toman impulso las cofradías, el auge de la industria y del comercio
provoca su crecimiento y a la vez la escisión en nuevos brazos que, por el natural desarrollo, crean
nuevos gremios.
Entre 1390 y 1475 volvió a reaparecer el movimiento corporativo con fuerza. Las nuevas
cofradías se crearon ahora en el nuevo marco genérico del oficio, aunque sus estatutos continúan sin
tener carácter profesional específico. Eran el instrumento de expresión y de inserción en la vida
social de la época y su éxito se explica por el creciente desarrollo y diferenciación progresiva de las
actividades económicas y de las ocupaciones artesanas.
Tuvieron una actividad con diferentes altibajos hasta el siglo XVIII, pero a partir de final de
siglo su poder fue debilitándose progresivamente. En 1776 se creó la Real Sociedad Económica de
València, que defendió la liberalización del monopolio y del estancamiento de la productividad
manual y apoyó la modificación de las disposiciones abusivas de las ordenanzas gremiales.
Finalmente, las Cortes de Cádiz de 1812 decretaron la libertad de industria y con ello la
extinción de los gremios ya que la reglamentación gremial era incompatible con el mercado libre,
tanto de mercancías como de trabajo.
Los cargos de mayorales, consejeros y veedores eran elegidos manualmente en fecha fija
mediante el sistema de extraer bolas de una bolsa con los nombres de los candidatos. Normalmente los
individuos aparecían agrupados en tres categorías dentro del gremio: maestros, oficiales y aprendices.
26
El aprendizaje era el camino necesario para la formación profesional y se llevaba a cabo junto
a un maestro durante un periodo de entre 3 y 6 años. Vivía en casa del mismo y se comprometía a no
abandonarlo hasta que finalizara el contrato. A cambio del trabajo era mantenido, vestido y calzado.
Superado este periodo se adquiría la categoría de oficial, etapa intermedia, de duración variable, y
con unos mayores derechos dentro del gremio. El oficial trabajaba a jornal.
Cada gremio tenía su casa social, sede de la junta directiva y de su archivo, lugar de reuniones
cívicas y religiosas, y que en ocasiones contaba con una capilla. Asimismo, los gremios tenían
banderas propias en las que bordaban las armas del oficio o la imagen de su patrono, con las cuales
asistían a las fiestas de la Ciudad, a las que asistían todos los gremios. Las gentes de una misma
profesión solían residir en áreas concretas de la Ciudad, a veces por orden de los Jurados, sobre
todo en las industrias insalubres, como las del cuero o la del tinte. Todo ello quedó reflejado en la
toponimia y el urbanismo. Perduran en nuestro callejero nombres medievales de Gremios como
Aluders, Assaonadors, Bosseria, Carnisseria, Fusters, Corretgeria, Manyans, Tapineria, Teixidors,
entre otros.
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TEMA 46.- El Policía de Proximidad, antecedentes, el vigilante-
alguacil. Aspectos sociológicos, cualidades. Relación con la ciudadanía,
colaboradores, comerciantes.
Este modelo policial entiende la seguridad pública como el resultado de una colaboración
directa y estrecha entre la ciudadanía y los agentes de policía.
Abordando los datos históricos, diremos que ya en el siglo XVI, con el reinado de Carlos I,
debido a la gran importancia que adquieren los núcleos urbanos, se produce el nacimiento del germen
de lo que años más tarde sería el cuerpo de Vigilantes y Serenos. Estas personas se dedicaban a
efectuar rondas por las calles de las ciudades para protegerlas de cualquier tipo de actuación ilegal,
para efectuar, dos siglos más tarde, otras competencias, además de las primeras, como ejecutar los
acuerdos de los concejos, practicar citaciones, verificar cobros, etc., en suma, las funciones típicas del
alguacil.
Otra figura importante en la historia de nuestra Comunidad fueron los populares Miñones o
Miquelets (Micalets), con funciones propias de persecución y detención de los conocidos grupos de
bandoleros.
En València existe constancia de la creación del cuerpo de Vigilantes y Serenos en el año 1760
durante el reinado de Carlos III, denominación que se mantuvo hasta el año 1840 en el cual, reinando
la reina Isabel II, pasan a denominarse Alguaciles los que desempeñan estas funciones durante el día
mientras que los Serenos se limitan a efectuar rondas nocturnas por las calles de la Ciudad. Ambos
fueron los encargados de velar por el orden y buen gobierno de los municipios protegiendo el exacto
cumplimiento de Bandos y Ordenanzas.
La extinción del cuerpo de Serenos se produce en 1959, con Rincón de Arellano como Alcalde,
el cual pasa a presidir el Patronato de Vigilantes Nocturnos, nueva denominación de este cuerpo que
28
subsiste hasta 1977, año en que definitivamente desaparece y se integra en el Cuerpo de Policía
Municipal, existiendo así un único y definitivo cuerpo el cual adquirió su carácter de agente de la
autoridad en 1.960, y por aplicación de la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad, su denominación pasa a ser la de Cuerpo de la Policía Local.
Como vemos por su historia, la Policía Local es un cuerpo por y para la ciudadanía, con el
firme propósito de ayudar y proteger a ésta, además de incrementar el bienestar social, solucionando o
gestionando las posibles carencias del municipio y mejorando la calidad de vida a través de su
actuación humanitaria y de auxilio.
En un panorama de continua mejora del servicio policial prestado a la ciudadanía, el año 1992,
el Excelentísimo Ayuntamiento de València dio un gran paso hacia un modelo integral de policía
preventiva y comunitaria, con la creación de la Policía de Proximidad dentro del seno de la Policía
Local de València.
Los barrios de Malvarrosa y Benimaclet fueron los primeros en donde se implantó la Policía de
Proximidad, extendiéndose paulatinamente a toda la Ciudad. El Policía de Proximidad realiza su
servicio a pie, de manera que accede con facilidad a todos y cada uno de los rincones del barrio, lo que
le permite tener un conocimiento exhaustivo del mismo.
Habiendo pasado ya más de veintiocho años, a fecha de julio de dos mil veinte, después de la
puesta en marcha de estos equipos de Policía de Proximidad en la ciudad de València, se continúa en
una mejora constante con objeto de reactivar continuamente sus potenciales para seguir avanzando en
la seguridad integral de los valencianos y mejorar su calidad de vida.
Todos estos años de caminar las calles de los barrios de esa forma tan directa, han servido para
ir puliendo una forma de trabajo muy específica, de manera que en la actualidad el proyecto aporta un
gran capital humano, muy formado, profesional y cultivado en la siempre difícil disciplina de la
resolución de problemas y prevención del delito.
Es primordial que exista un claro enfoque de las misiones que han de realizar, que va desde la
prevención de la delincuencia, a través de su presencia y conocimientos obtenidos a través de sus
interlocutores o mera observación diaria, hasta su intervención como policía administrativa, mediación
y en definitiva todas aquellas funciones policiales derivadas a la atención personal enfocada a las
políticas de prevención y mejora de la calidad de vida ciudadana primordialmente.
El contacto más directo entre los vecinos y el Ayuntamiento es, por excelencia, el Policía de
Proximidad, que recoge directamente, a pie de calle, las demandas que más preocupan a la población y
comerciantes, que observa directamente en su ronda diaria las deficiencias del entorno para
comunicarlas rápidamente a los servicios competentes, y que está más próximo a los sectores más
necesitados.
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La política de organización y funcionamiento de la Policía de Proximidad ha de ir acompañada
de unos principios rectores sobre los que sustentar el proyecto:
• Continuidad.
• Personalización.
• Resolución de problemas.
• Formación profesional.
Cuatro vías convergentes en la figura del agente de Policía de Proximidad, que permitan a la
población asociarlos con el servicio público más directo que presta seguridad de la comunidad.
Es, en suma, el deber general de colaboración cívica el que la Policía está llevando a cabo,
intentando suprimir los efectos negativos de la gran ciudad de nuestros días que rompe con el
esquema clásico de comunidad social con vínculo específico de auxilio o cooperación entre sus
componentes, la complejidad de la vida urbana, la brutal masificación en la ciudad que traen consigo
el aislamiento, y mucho más cuando se trata de poblaciones con alto índice de migrantes, y es
precisamente en este aspecto en donde el papel del Policía de Proximidad adquiere mayor relevancia
social, sobre todo en su faceta de mediador intercultural, pues a través del auxilio al ciudadano
intenta mantener el nivel de armonía y convivencia necesarios para el desarrollo integral de la
sociedad y de los individuos que la conforman.
Por ello la función de la Policía tendrá una doble vertiente, de una parte, se les considerarán
miembros de la Administración Local, dado su carácter de ayuda, protección y servicio a los
vecinos de su zona de trabajo y, por otra parte, también serán considerados miembros de las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, con su carácter de Agente de la Autoridad, y con la capacidad de
poder actuar con la contundencia necesaria y proporcional cuando sea necesario.
Parece que quiénes vayan a realizar un servicio tan peculiar deben de reunir una serie de
cualidades que, en principio, son innatas y que posee generalmente cualquier persona que ha sentido
31
la llamada vocacional de la profesión policial, sin olvidar que otras son adquiridas y constituyen el
bagaje de la experiencia. Unas y otras han de ser cultivadas por la Policía de Proximidad pues, al
percibirlas, la ciudadanía se formará una mejor imagen del Policía, y ello redundará en la aceptación
de éste en el grupo y en la colaboración general con él.
• Voluntariedad. Hace falta una especial implicación que requiere que el Policía se haya
prestado voluntario para desempeñar estas tareas de prevención, vigilancia, asesoramiento,
mediación y asistencia. Ha de ser un Policía implicado con el servicio al Barrio.
• Objetividad v capacidad de comunicación. Debe ser una persona abierta, comunicadora,
conciliadora, con capacidades que le ayuden a captar la atención de sus intercomunicadores, y con
capacidad de ser objetivo en sus propuestas, recomendaciones o consejos, evitando ser partidista o
parcial y con una alta capacidad de empatía. Debe conocer y manejar las capacidades del lenguaje
no verbal en la comunicación (miradas, gestos, movimiento, etc.) para adquirir mayor grado de
confianza en los ciudadanos a los que presta servicio. No deberá usar en su trato con el público
malos modales, sino que armonizará el tono autoritario con la petición cortés, buscando evitar, en
la medida de lo posible, el empleo de la fuerza. Debe tener una alta capacidad de persuasión.
• Responsabilidad e iniciativa. Ha de realizar sus tareas con la responsabilidad que a la figura
de un servidor de la Ley se le atribuye y de él se espera, y debe hacerlo tomando iniciativa en la
anticipación a los problemas que se puedan generar en el barrio, respetando siempre el principio
de jerarquía con sus superiores.
• Presencia. El Policía uniformado es una persona que se hace notar y llama la atención en todo
momento. Su persona debe estar orgullosa de su uniforme, pues le define como representante de la
Ley y miembro de una profesión honorable a la que acude la sociedad en demanda de ayuda, con
una clara concepción de servicio público. Asimismo, su aspecto va a ser el reflejo del Cuerpo al
que representa, por lo que el cuidado personal debe ser preocupación constante de todo miembro
del Cuerpo y toda deficiencia que se aprecie en este sentido debe corregirse inmediatamente. Un
agente desaliñado, con uniforme sucio o mal cuidado, ofrecerá no sólo una mala imagen de su
persona, sino también de la institución a la que representa. La presencia activa del Policía en las
calles, patrullando a pie los distritos asignados a su vigilancia, proyecta sobre el ciudadano la
seguridad y sensación de paz en que desea vivir y trabajar, sin sobresaltos, peligro o inquietudes.
Una imagen positiva y pulcra brindará confianza al ciudadano y éste sentirá orgullo de “su”
Policía Local.
• Reputación. El Policía como representante de la Ley, será siempre el más fiel y exacto
cumplidor de la misma; no debe jamás prevalecerse de su condición para abusar de ella, porque
precisamente las personas de su distrito confían en que su Policía de Proximidad respete y haga
respetar las Leyes, para hacer de sus calles y plazas un grato lugar para vivir. En su quehacer
diario, el Policía debe de tratar de proteger educando y enseñando con su ejemplo y corrección.
La nobleza debe ponerse de manifiesto por encima de todo apasionamiento o rencor momentáneo.
El Policía representa a la Ley y ésta es mucho más protectora que represiva.
• Prudencia. El Policía debe ser siempre prudente y observador en sus intervenciones para prevenir
cualquier eventualidad que pueda surgir; ello exige no subestimar a un posible infractor o persona
alterada en ningún momento, y que ninguna circunstancia le haga sentir excesiva confianza en la
situación. De igual manera debe ser prudente con sus comentarios, pues en sus palabras, los
ciudadanos entienden también las palabras de la Administración a la que representa.
• Serenidad y firmeza. El Policía de Proximidad debe ante todo ser capaz de infundir calma.
Como norma general la mayoría de las personas obedecen la Ley y por tanto acatan las órdenes e
indicaciones del Policía, así pues, en muchos casos la advertencia verbal es suficiente para
solucionar un problema. Un tono de voz firme, con la adecuada inflexión, puede llegar a evitar
32
una riña o disputa antes de que tome caracteres peligrosos. Pero es posible que, en ocasiones,
alguien trate de abusar, o menospreciar al Policía; es en estos casos en donde el Policía debe
mostrarse más sereno y firme. Nunca debe dejarse llevar por la provocación, ya que con ello
perdería la aureola de Autoridad. Obrando de esta forma se generará una reputación profesional de
Policía equilibrado, y cada día reforzará su imagen de Policía protector, Policía de Proximidad
para el barrio, consiguiendo así la admiración y cooperación de la vecindad, además, por supuesto,
de una gran satisfacción personal a sabiendas de la realización del deber cumplido. Ante
situaciones problemáticas, en donde los nervios afloran, ha de controlar que el tono de la
conversación no se eleve, establecerá turnos para que las personas no hablen todas a la vez y
deberá buscar la manera de que no se produzcan agresiones, insultos o faltas de respeto y, en
general, debe buscar ser él el mediador en el conflicto para poder conducir la situación a la
normalidad.
• Autoridad. Es necesario que el Policía de Proximidad mantenga su autoridad en todo
momento puesto que ha de encarnar el papel de protector y como tal tiene que estar revestido de
una capacidad resolutoria que atraerá la admiración del vecindario y les dará sensación de
seguridad.
• Comprensión y Flexibilidad. En muchas ocasiones el Policía cumple mejor su función
aconsejando y corrigiendo que denunciando, esta consideración es vital para la buena integración
del Policía en su barrio, por supuesto en su justa medida evitando así que se pueda producir un
abuso de la confianza hacia el Policía. No obstante, las decisiones han de ser siempre
comprensibles y flexibles, para buscar el objetivo final de que se cumplan las normas de
convivencia.
• Discreción. Para su constante deambular por las calles del barrio, el Policía llegará a conocer
muchos pormenores de la vida privada de los vecinos, si estos son indicios reveladores de posibles
actos delictivos deberá tomar las medidas oportunas informando a sus superiores, pero si se trata
de facetas de su vida íntima carentes de interés policial, no deberá divulgar nunca entre otras
personas estas informaciones. Debe vincularse de tal manera a su barrio que vea en sus gentes y
calles una auténtica familia, en la que él es garante del respeto mutuo.
• Conocimiento del Distrito y relaciones vecinales. Debe de conocerse a la perfección la
ubicación de edificios y establecimientos, especialmente aquellos puntos a los que haya que
dedicar más interés, tales como centros escolares, centros de la tercera edad, parques, centros
oficiales, centros médicos, de asistencia, parkings, etc. De igual manera debe conocer el
entramado comercial y social del barrio, a los representantes de las diferentes entidades presentes
en el barrio, así como a los interlocutores o contactos más idóneos para conocer las demandas,
necesidades e inquietudes de los vecinos y comerciantes en todo momento. El Policía de
Proximidad obtiene colaboración voluntaria de la generalidad de los ciudadanos en base a la
confianza que su presencia, y buen hacer cotidianos les inspira, ahora bien, determinadas personas
por su profesión o condición social, tienen además el deber cívico, el deber legal de prestar
colaboración, aun así, el Policía no debe exigirla sino conseguirla con el ofrecimiento de su
amistad y apoyo recíproco.
Una buena cualificación de la Policía de Proximidad, pasa por localizar los elementos
estructurales que deben ser potenciados en este tipo de servicio. Éstos, muy definidos por la
experiencia, son:
2. Contactos vecinales: Tanto los contactos con vecinos como con comerciantes y entidades
presentes en la zona, aportan información esencial para conocer el "pulso" del barrio. Los policías
de proximidad deben conocer y mantener contacto permanente con las personas más
representativas del barrio, Directores de colegio, representantes de Asociaciones de Vecinos,
Comerciantes, Párrocos, representantes de actividades festivas (Fallas, Cofradías, etc.), Directores
o representantes de entidades públicas o privadas (bancos, ambulatorios, centros asistenciales,
etc.), o personas significativas en el barrio (Carteros, personal de limpieza, agentes de la ORA,
etc.). Estas personas deben conocer personalmente al Policía de Proximidad y saber cómo
localizarlo rápidamente para contactar con él ante cualquier necesidad en la que la Policía Local
pueda o deba intervenir.
• Charlas a colectivos más vulnerables para que mejoren a través del conocimiento
técnicas sencillas de autoprotección ante los peligros cotidianos: seguridad vial,
estafas, robos, etc.
• Proximidad en los comercios, participando en las estrategias que mejoren su
seguridad, especialmente en los horarios en los que existe mayor riesgo de ser víctima
de algún delito.
• Tutela de los problemas del barrio relativos a la Seguridad Vial.
• Identificación absoluta con los problemas medioambientales del barrio.
• Reparto a comerciantes y determinados colectivos de tarjetas personalizadas de los
agentes del barrio (mañana y tarde) en los que se indica el nombre, dirección de la
Unidad a la que pertenecen y teléfonos (incluida una extensión personalizada de los
agentes).
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5. Mediación en conflictos ciudadanos: Acudiendo al lugar del conflicto el Policía de
Proximidad actuando como “Policía Mediador” entre las partes implicadas.
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TEMA 47. Misión preventiva del delito. Organización del servicio:
rutas, apoyo, coordinación. Conocimiento del barrio. Intervenciones
más frecuentes.
La prevención del delito es una responsabilidad primaria de todo Policía Local, y por
supuesto, el objetivo principal del policía de proximidad. En el pasado los esfuerzos policiales se
concentraban en la detención del criminal, por ello, las estadísticas de delitos no han dejado de
crecer, o en el mejor de los casos, se han estancado.
Además, hay que tener en cuenta que muchos de los delitos que se cometen nunca son
conocidos por falta de denuncia de las víctimas, ya que poseen la fuerte convicción de que su
comunicación a la policía no va a depararles ningún beneficio sino una larga espera que, vendrá a
aumentar más aun su sufrida moral.
Por tanto, parece muy claro que los ciudadanos demandan no ya que se detenga a las
criminales, sino que el delito no tenga lugar, evitándole así los efectos desagradables, y a veces
traumáticos que conlleva ser la víctima de un delito.
Dicho esto, cabrá meditar que la mayoría de las delincuentes actuales son "oportunistas"
más que "profesionales", por lo que una conducta preventiva o de presencia policial, les hace
desistir más fácilmente de sus intenciones. Por ello una estrategia de prevención debe cortar de raíz
las oportunidades de delinquir, beneficiando así la labor policial y sobre todo a los ciudadanos.
El delito sólo puede ser prevenido a través de una acción coordinada entre la policía,
organismos, instituciones y los vecinos del barrio. Ello incluye anticipación, reconocimiento y
valoración del riesgo del crimen, así como la iniciación de la acción para reducirlo o eliminarlo.
Algunas situaciones propicias para la comisión de delitos son fácilmente identificables. En muchas
ocasiones bastará con que el policía dé consejos prudentes e informe convenientemente a aquellos
vecinos que descuiden su seguridad.
El policía en su ronda llega a conocer cuáles son los sitios más vulnerables y propondrá las
medidas necesarias para su corrección, sirvan como ejemplo el paso por determinados parajes
solitarios o calles poco transitadas y que cuentan con poca iluminación, efectuar patrulla a pie a la
hora del cierre de los comercios y establecimientos de su zona, vigilancia de los centros educativos
a las horas de entrada y salida de los alumnos, controlar el absentismo escolar, tanto de los niños de
educación primaria como la de los jóvenes de secundaria, vigilancia y control de venta de droga y
alcohol en los accesos e inmediaciones de los institutos, colegios y parques de su demarcación,
participando en las actividades educativas de los centros a través de charlas, impartiendo clases de
educación vial o sobre consumo de sustancias estupefacientes y finalmente colaborando con los
centros docentes, Servicios Sociales, Asociaciones de Padres, Fiscalía de Menores y todas aquellas
organizaciones e instituciones que puedan ser de utilidad para la protección de los menores. La
medida preventiva a corto plazo será estar pendiente de esa zona a horas de iluminación escasa y
sobre todo a la entrada y salida de alumnos o trabajadores que sepamos que transcurren por allí. A
largo plazo, comunicará esta deficiencia para que se corrija la deficiencia.
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Es necesario establecer una política de información en nuestro barrio para prevenir el delito,
desde facilitar consejos para proteger nuestras viviendas, como por ejemplo colocar buenas
cerraduras, marcar nuestro mobiliario y enseres más propicios de ser robados, hasta colocar
candados en bicicletas, evitar dejar objetos en vehículos., informar a los establecimientos de
medidas de autoprotección, etc.
Podemos entender como planificación el “definir los problemas a resolver, analizar los
contenidos de dichos problemas u objetivos, evaluar el entorno, determinar qué pasos vamos a
realizar, saber con qué recursos contamos y sobretodo saber las circunstancias que nos van
influir en la consecución de tales objetivos”. Es decir, diseñamos un plan, seleccionamos los
métodos, tareas y materiales y por último evaluamos.
Ésto se logra gracias a la patrulla de apoyo móvil que está destinada a cubrir un único barrio
y que dará cobertura a los policías que patrullan por los diferentes sectores en que se componen el
mismo. Estos sectores se confeccionarán atendiendo a la mayor o menor extensión del barrio, a su
demografía, a sus características peculiares, al grado de conflictividad en la zona, y de todo un
conjunto de rasgos como pueden ser la existencia de centros comerciales, colegios, parques, etc.,
que se ponen de manifiesto en el estudio realizado, uno a uno, en cada barrio en donde la policía
inicia esta labor.
Así pues, para obtener unos conocimientos locales, se deberán de estudiar las tendencias
delincuenciales de la zona, los lugares más vulnerables, los de mayor densidad de población, el
movimiento comercial y laboral, la presencia de centros asistenciales o de formación, incluso se
llegará a calcular los kilómetros que debe recorrer cada policía en el día para realizar una patrulla
efectiva y eficaz, la densidad de tráfico en la zona, el número de calles, etc.
Cada policía deberá ir provisto del oportuno material en el que lógicamente se encuentra su
emisor-receptor de radio que le facilitará, a través de la Central de Transmisiones, todos aquellos
datos que no pueda llevar personalmente o que por su naturaleza anecdótica le sean desconocidos,
así como la comunicación con el móvil de apoyo, cuya distancia optima de respuesta debería ser
inferior a los 500 metros.
Como hemos comprobado la comunicación con el vecindario es primordial para una buena
integración policía-barrio, es por ello que el servicio se realiza preferentemente con un sólo hombre
para facilitar la accesibilidad de éste, no olvidando que para su cometido normal de gestor de
anomalías y prevención del delito es suficiente. Contando en todo momento con el apoyo del móvil
de la zona para la resolución de conflictos en dónde sea aconsejable mayor presencia policial.
A lo largo de la ruta se debe de entablar conversación con los distintos comerciantes además
de con los residentes, su conocimiento del barrio a nivel humano puede ser inapreciable y a
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menudo recibirán con agrado su entrada en el local.
De igual forma el Policía deberá estar en contacto con los organismos vecinales, sobre todo
con las Asociaciones, federadas o no, sin olvidar los casales falleros y la problemática peculiar que
puedan arrastrar en cuanto a exceso en el nivel de ruidos y otras infracciones cometidas
especialmente fuera del estricto período de fiestas.
Es importante conocer los típicos lugares de reunión de jóvenes, lugares donde se presuma
venta de droga, botellón o actividades ilícitas que puedan ser inadecuadas para los menores, pues
suele ocurrir que estas situaciones se den en entorno a locales recreativos, cafeterías, jardines, etc.
La presencia de la Policía obligará a que las personas mal intencionadas abandonen estas áreas. La
misión del Policía será patrullar visiblemente esos lugares.
En concreto, el Policía de Proximidad tiene los siguientes cometidos, de los cuales derivarán
las intervenciones más frecuentes:
Vigilancia de mercados.
Control de venta ambulante.
Control de obras ilegales.
Vigilancia de las ocupaciones de vía pública.
Vigilancia de actividades relacionadas con el medio ambiente (Basuras, humos,
vertidos)
Control de animales en la vía pública.
DEFICIENCIAS.
La competencia de la Policía Local en la vida pública es muy extensa como hemos podido
comprobar, por ende, también lo es el del Policía de Proximidad; pero este último tiene un
"compromiso" mayor en elevar el nivel de calidad de vida de su barrio, por ello una de las
principales intervenciones que va a tener que realizar van a ser la gestión de las deficiencias
observadas en el mismo.
Comprobará que el vecindario se preocupa también de los pequeños detalles que mejoran la
calidad de las relaciones humanas, por ello el Policía cuenta con una cobertura muy amplia para
responder a estas necesidades. Así el Policía tomará debida nota de aquellas deficiencias que le
sean comunicadas o que éste observe.
Ésto contribuirá a mejorar la imagen del Policía como protector no ya de los derechos y
libertades de ciudadanos frente a agresores, sino también como figura que exige sus derechos de
comunidad frente a las instituciones.
ESCOLARES
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Por su parte la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece este nivel
básico, hasta la primera etapa de la educación secundaria, que completa la enseñanza básica
junto con la educación infantil y la primaria, y abarca cuatro cursos académicos, entre los 12 y 16
años de edad.
La asistencia escolar ha sido objeto de especial atención por el legislador siendo ya habitual
que la vigilancia de la misma se confíe, como hemos visto, a la Administración municipal. En este
caso, se atribuye, además, a los Alcaldes la potestad de sancionar la falta de asistencia a las
escuelas a las personas de quienes dependen los menores en edad escolar.
El hecho de que la Ley reguladora de las Bases del Régimen Local hable de participar en la
vigilancia, parece sentar el principio de que no sólo al municipio ha de corresponder estas
obligaciones, pero sí parece que su administración es una de las Administraciones públicas que con
carácter primario está siendo llamada a cumplir esta misión. Esta será, pues, una de las funciones
en las que la Policía Local debe intervenir, formulando las correspondientes denuncias. Esta
función reviste en la actualidad una mayor importancia, no sólo por la obligatoriedad de la
escolarización, sino por el hecho de que se trata de menores en una edad en donde más se les puede
influir, tanto positiva como negativamente. Se trata por tanto de una labor, que, si bien no es
espectacular y llamativa, si reviste una gran trascendencia social.
En el caso de que los menores no asistan a clase por no estar escolarizados por sus padres,
se requiere una especial sensibilidad en la intervención por los motivos pueden ser varios, bien por
falta de medios económicos, en cuyo caso nos pondremos en contacto con el departamento
Servicios Sociales del Ayuntamiento para que facilite la oportuna ayuda a la familia y se proceda a
escolarizar a los menores, o bien porque los padres no quieran que sus hijos asistan al colegio, en
cuyo caso recabaremos toda la información disponible y pondremos el caso ante el correspondiente
Tribunal de Menores, ya que pudieran existir causas legítimamente importantes como para retirar la
patria potestad de los menores a sus padres o tutores.
MENORES EXTRANJEROS
El principal problema con el que nos encontramos cuando un individuo joven que, por
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cualquier causa, ya sea por una infracción cometida por él o sobre él, manifiesta ser menor de edad
(o existe sospecha razonable de que lo sea, aunque nos aseguren, él o sus responsables adultos, ser
mayor de edad), ya que su minoría o no de edad repercutirá no sólo en las consecuencias, sino
también en el procedimiento de nuestra intervención.
En este sentido y relación con la identificación de los extranjeros indocumentados sobre los
que se dude su minoría de edad, y en virtud del art. 35 de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero,
sobre derechos y libertades de extranjeros en España y su integración social, corresponde al
Ministerio Fiscal la determinación de su edad, para lo cual dispondrá la determinación de la misma
mediante la colaboración de las instituciones sanitarias oportunas que, con carácter prioritario,
realizarán las pruebas necesarias.
Por ello, el Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, en
fecha 12 de febrero de 2001, remitió escrito a la Delegación de Gobierno informándole sobre la
orden genérica a centros sanitarios para que realicen las pruebas médicas necesarias para la
determinación de edad a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre las que se
encuentran las Policías Locales, y facultándonos expresamente con dicho oficio, ante los centros
sanitarios, para la realización de dichas pruebas. Asimismo, por el Fiscal Coordinador de Menores
en fecha 8 de agosto de 2002, para que los miembros de las Fuerzas de la Policía Local de València
puedan acudir a los centros sanitarios con extranjeros indocumentados en los que se dude su
minoría de edad para que se realicen las pruebas sanitarias, a las cuales están obligados los
respectivos facultativos.
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