¡¡ESTE ES UN
ASALTO!!
INTEGRANTES:
- DIANA RIVAS
- ATZEL MATTOS
- JHOAN SANTIAGO
- VICTOR VELARDE
PERSONAJES:
LIDIA (ENCARGADA DEL BANCO)
CARMEN (CLIENTE)
JOAQUIN (POLICIA)
OSWALDO (LADRON)
HECTOR (LADRON)
Argumento:
Esta obra de teatro fue tomada en cuenta
por su duración de tiempo y comedia ya que
mediante los sucesos de los personajes
ocurran habrá una que otra broma entre
ellos lo cual espera que al publico les
agrade o les cause algún interés.
GUION:
Lidia se encontraba en medio del banco bailando una de las canciones del
momento que estaban en moda.
Hasta que una cliente entro al banco y se sorprendió al ver el espectáculo
Lidia para disimular agarro su teléfono y le marco a su amiga evitando a la
mujer que había ingresado
Lidia: oh gorda adivina lo que me paso ayer te acuerdas de Carlos, si ese
mismo, lo descubrí con dos muchachas en la disco, me engaño.
Carmen; BUENAS¡¡¡ - Protesto la mujer cansada del descaro de la señorita
Lidia: Buenas, puede esperar un momentito por favor.
Carmen; Buenas¡¡- dijo la mujer ahora mas molesta que antes y ocasiono
que lidia se quejara por el susto que le había dado
Lidia: ¡¡AY!!, bueno amiga después te llamo.
Lidia: Buenos días…
Carmen: Buenos días hijita, vengo a depositar, para que los ricos se lleven
lo de los pobres.
Lidia: Puede poner su nombre en la entrada por favor. - señalo ella con una
sonrisa divertida
Carmen no hizo mas que seguir sus instrucciones e ir al boletín de clientes
para colocar su nombre
Lidia; ¿Carmen se escribe con Ju o con K?
Carmen: obviamente con C
Lidia: ¿¿De zanahoria??
Carmen; Si Eso…
Lidia: con el numero uno
Carmen: Hay niña – ella tomo su tarjeta de identificación y le entrego
Lidia: Ahora si su número de cuenta
Carmen: 18,28,48…58
Ellas seguían en lo suyo mientras que dos asaltantes entraban con armas
–El ladrón 1: ¡¡¡Esto es un asalto!!! ¡¡¡Arriba los monos!!! (La clienta y la
Cajera se miran extrañados. Él pone la punta de la pistola en su cabeza y se
queda algo pensativo) No, esperen.
– El ladron 2: (Le dice en el oído y en voz baja) Se dice, “Arriba las
manos”
– El ladrón 1: ¡Ah, chuma verdad! ¡¡¡Arriba las manos!!!
(Las dos reaccionan y recién comienzan a asustarse)
– El ladrón 1: ¡Quiero que me den todo el dinero que tienen! ¡Para hoy!
– La Cajera: Muy bien. ¿Me dan el número de su cuenta, por favor?
–El ladrón 1: Sí, anote es el… (El ladrón 2 golpea la cabeza de su
compañero)
– El ladrón 2: ¡No seas tonto, oe! (Mira a la encargada) Mételo todo en
estas bolsas ¡Y rápido!
– La encargada: ¡Sí, en seguida! (Va a colocar el dinero en las bolsas que
les dio).
– La Clienta: ¿¡Pero dónde está la policía cuando se le necesita!?
(En eso, sale del baño el oficial; flojo y totalmente indiferente ante la
situación)
– El Policía: ¡Ay, ¡qué rico! (Voltea y ve a la Cajera y a la Clienta tiradas
en el suelo boca abajo) ¿Qué está haciendo ahí? ¿Qué, está calientito el
piso o qué? (Ella le señala con el dedo a los asaltantes) ¿Qué pasa? (Voltea
y ve la punta de las pistolas en su cara) (Se asusta y comienza a gritar)
¡¡¡Mamaaaaaaaa!!!! (Al instante se arrodilla y junta sus manos) ¡Por favor,
no me maten tengo esposa con dos hijos y otros tal vez por ahí!… ¡Yo que
sé pero por favor no me maten por su madrecita linda!
– La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Pero qué clase de policía es usted, que no cumple su
deber aprehendiendo a esos rufianes!?
– El Policía: (Le quita la pistola al Pillo y se la muestra a la Clienta) ¿¡Y
qué, no ha visto el tamañote de arma que tienen!? (Se la devuelve al
asaltante)
– La Clienta: (Se coge la cabeza) ¿Y para esto pago mis impuestos?
Ladrón 2: ¡Al suelo usted también! ¡¡¡Rápido!!!
– El Policía: ¡Ya voy! ¡Ya voy! (Se echa al suelo, al costado de la Clienta y
ella le dice)
– La Clienta: (Dice con sarcasmo) “¡Ahora que usted está a mi lado, me
siento más tranquila!”
– El Policía: ¿Ah sí? ¿Y qué cree? ¿Qué yo soy superman, que las balas me
chocan y rebotan?
– La Clienta: ¡Ya mejor…cállese la boca!
(Llega la Cajera con las bolsas de dinero)
– La Cajera: (Le da toda atemorizada) Acá está.
– El ladron 2: Espero que esté todo.
– La Cajera: Si desea, lo puede contar.
– El ladrón 1: A ver… (Abre la bolsa y sacando el dinero, comienza a
contar) 100, 200, 300… (El Gandaya toma la mano de su compañero y lo
mira con ojos furiosos) ¡Pero
compañero! Hay que estar seguros que no nos falte nada…
– El ladrón 2: Guarda… eso… ahora… ¿Ok?
– El ladrón 1: Muy bien, pero luego no vengas a reclamar que te han
robado, ah.
– El ladrón 2: Si no te callas ahora, vas a estar con ellos en suelo.
– El ladrón 1: No te quejes después, no más…
– El ladrón 2: ¡¡¡Ya!!! (Mira a la Clienta y a la Cajera) Bueno bueno, estos
caballeros, se retiran. Muchas gracias por su colaboración.
– El ladrón 1: Sí, y para cualquier asalto o secuestro, acá está nuestra tarjeta
(Se las entrega mientras lo quedan mirando con extrañeza)
– El ladron 2: Este… (Extiende su mano hacia la tarjeta) ¿Me lo prestas un
momento?
– El ladrón 1: Sí, las acabo de mandar a hacer, ¿Te gusta? (Comienza a
leerlo y mientras lo hace, la expresión en su rostro comienza a cambiar)
– El Policía: ¡Inaudito!, ¡Ahora hasta los asaltantes hacen su “cherry”!
¡Qué tal raza!
– La Clienta: ¡Usted cállese, que para policía es un completo inútil!
– El Policía: ¡Oiga no le permito que me insulte! ¡A la policía, se le
respeta!
– La Clienta: ¡Qué “a la policía se le respeta”! ¡Si usted para lo único que
sirve, es para comer e ir al baño! (Los asaltantes discutían en silencio sobre
la tarjeta)
– El ladrón 2: ¿¡Pero has gastado la plata en esto!? ¿¡Qué tenías en la
cabeza!?
– El Policía: Una pierna de pollo. Sí, eso es lo único que pude comer. Me
va a perdonar ¿Pero, sabe usted a qué se parece?
– El ladrón 1: A la “Tía Camote”, a ella le encargué las tarjetas.
– El ladrón 2: Mira ya olvídalo y vámonos (Ve a las personas) Bueno fue
un gusto hacer trato con ustedes, nos vamos (Los dos se retiran
apuntándoles con sus armas mientras que
los otros se quedan en el suelo asustados, hasta que se fueron. A los pocos
segundos, entra El Pillo rápidamente y les deja la tarjeta)
– El ladron 1: (Habla en voz baja) Acá abajito está el número, llámenos (Al
instante de dejarles la tarjeta, se va. Todos se quedan mirándolo muy
sorprendidos y extrañados. Luego, se levantan).
– El Policía: (Todo cursi, toma la palabra) Tuvieron suerte esta vez (La
Clienta lo mira con indignación).
– La Clienta: Mire, mejor cállese antes que me amargue (Va donde la
Cajera y la encuentra maquillándose) ¿¡Y usted, qué está haciendo?
– La Cajera: ¡Ay pues con todo esto, se me cayó todo el maquillaje!
– El Policía: Bueno lo que es por mí, esta pelea me ha dado hambre. ¡Ya
regreso, voy a comer!
– La Clienta: ¡Oiga! ¿¡Y usted a dónde cree que va!?
– El Policía: ¿Qué? ¿También quiere un sanguchito? Hay de pollo, de
chancho de…
– La Clienta: ¡Qué sanguchito, ni que “ocho cuartos”! ¡Lo que debe hacer
es investigar este asalto para atrapar a los asaltantes!
– La Cajera: Este lo único que atrapa es una papa rellena con ensalada.
– El Policía: Y un poco de ají.
– La Clienta: ¡Esto es el colmo de la desfachatez! ¡Me voy de aquí! (Se
retira totalmente molesta)
– El Policía: Bueno, yo sí me voy a comer. Ya vengo (Se va todo
despreocupado)
– La Cajera: Y aprovechando que no hay clientela, voy al baño a
maquillarme. (Se va caminando como si fuera una modelo de pasarela)