0% encontró este documento útil (0 votos)
215 vistas3 páginas

La Oveja Perdida y la Salvación

La parábola de la oveja perdida narra la historia de un pastor que deja las 99 ovejas en el desierto para buscar a la oveja que se perdió. Jesús cuenta esta historia para criticar a los fariseos y demostrar su amor y compasión por los pecadores. La oveja perdida representa a los publicanos y pecadores que estaban escuchando el sermón de Jesús, quienes se encontraban lejos de Dios debido al pecado y engaño de Satanás. Jesús dejó la gloria del cielo

Cargado por

zabdiel
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
215 vistas3 páginas

La Oveja Perdida y la Salvación

La parábola de la oveja perdida narra la historia de un pastor que deja las 99 ovejas en el desierto para buscar a la oveja que se perdió. Jesús cuenta esta historia para criticar a los fariseos y demostrar su amor y compasión por los pecadores. La oveja perdida representa a los publicanos y pecadores que estaban escuchando el sermón de Jesús, quienes se encontraban lejos de Dios debido al pecado y engaño de Satanás. Jesús dejó la gloria del cielo

Cargado por

zabdiel
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La oveja perdida

San Lucas 15:3-7

La historia narra que el divino maestro se encontraba predicando a los publicanos y pecadores, en
este momento llegan los fariseos y escribas, comienzan a murmurar en contra de Jesús, diciendo
con desprecio: “este a los pecadores recibe, y con ellos come”. Jesús, conociendo los pensamientos
que producían los fariseos y escribas, ahora dirige la conversación hacia ellos proponiéndoles una
parábola.

En la parábola, Jesús encara el desinterés de los maestros de la ley por la comunión del pueblo
judío con Dios, preguntando: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de
ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a la que se perdió, hasta que la halle? Al
mismo tiempo en que Jesús encara a los fariseos y escribas da a conocer su amor y compasión por
una oveja perdida. Sin duda alguna, al hablar de la oveja perdida, Jesús se está refiriendo de forma
directa a los publicanos y pecadores que estaban escuchando el sermón antes de que llegaran los
fariseos y escribas con sus murmuraciones. Entendiendo esto, pregunto: -Señor ¿Qué viste en la
vida de aquellos publicanos y parte de tu pueblo Israel? ¿Cuál era el estado en el que se
encontraban sus vidas que te anonadaste de toda tu gloria, tomaste forma de siervo, hecho
semejante a los hombres y viniste a dar tu vida por la oveja perdida?

 Eti mología

La palabra “perder” proviene de la palabra griega apolumi, esta palabra tiene como
significado: destruir totalmente. La intención de esta palabra no es hablar de una extinción
sino de una ruina de la comunión con Dios.

Debemos tener en claro que el principal personaje bíblico ocupado de llevar a la practica apolumi
es el diablo, Jn. 10.27 lo identifica como un ladrón, el cual viene a hurtar, y matar, y destruir;
también es considerado como padre de mentira (Jn 8.44: …Cuando habla mentira de suyo habla;
porque es mentiroso, y padre de mentira). Desde el principio de la humanidad él fue el causante de
la caída del hombre; a base de mentiras logro su cometido, destruir totalmente la comunión del
hombre con Dios por causa del pecado de desobediencia.

2° Tesalonicenses 2.9-10 habla del anti-Cristo, describiéndole como un ser que “cuyo advenimiento
es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, y con todo
engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser
salvos”

Podemos concluir hasta este punto que aquella oveja perdida se encontraba en el siguiente
estado:
1) En manos del diablo (1ªJn 3.8)
2) En medio de pecado a base de mentiras (2ª Cor. 4.3-4)
3) Sufriendo la desolación que el pecado había generado (Rom 6.23)
4) Lejos del redil del buen Pastor (Rom. 3.23)

1)
El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para
deshacer las obras del diablo. 
2)
Que si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto: 
2Co 4:4  En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la
lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 
3)
Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro . 
4)
Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios; 

Todos somos suscepti bles

Que difícil era la situación de aquellos publicanos y miembros del pueblo de Israel, pero ¿sabías
que tú y yo somos susceptibles a vivir en la misma condición que ellos? ¿Vivir en manos del
diablo? ¡Que estemos siendo engañados y que nuestras vidas estén siendo llevadas lejos de la
presencia de Dios!

Hablar de susceptibilidad nos referimos a aquello que es capaz de ser modificado por algo o
alguien, otra definición menciona que es aquello que cuenta con las condiciones necesarias para
que suceda o sea real.

El Espíritu Santo nos habla por medio del siervo de Dios Pablo en Romanos 7.18-24 ( 18 Y yo sé que
en mí (es a saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo
alcanzo. 19 Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. 20 y si hago lo
que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el
bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley
de Dios: 23 Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me
lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable hombre de mí! ¿quién
me librará del cuerpo de esta muerte?) ¡Estamos en un cuerpo que cuenta con todas las
condiciones necesarias para ser modificado por algo o por alguien y de caer nuevamente en brazos
del enemigo para ser desolados! ¡Miserable hombre de mí! Además, Pablo recalca que la ley del
pecado en nuestros miembros tiene como intención una enemistad contra Dios, porque no se
sujeta a la ley de Dios y tampoco se puede sujetar (Rom. 8.6-7), ¡es imposible que por medio de las
obras de la carne lleguemos a una comunión con Cristo! ¡No te engañes!

Estamos en un cuerpo que siempre buscara estar lejos del redil del buen pastor (Jn. 3.19: “ … los
hombres amaron más las tinieblas que la luz”), por ello, en Romanos 6, después de habernos
hablado del bautismo y todo lo que implica el bautismo nos recuerda (Rom 6.11-13):” 11 Así
también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos a Dios en Cristo Jesús
Señor nuestro. 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en
vuestras concupiscencias; 13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumentos
de iniquidad; antes presentaos a Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros a Dios por
instrumentos de justicia”.

¿Nosotros seremos la oveja cien?

El divino maestro hablo de una promesa para todos sus fieles seguidores, Lc. 24.49: “Y he aquí, yo
enviare la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalén,
hasta que seáis investidos de la potencia de lo alto”. La función del Espíritu de Dios sobre nosotros
quedo recalcada en Jn 16.13: “Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiara a toda
verdad”. Al permitir que el Espíritu Santo nos dirija en la verdad debemos dar un fruto, se
caracteriza por que contiene caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza: contra tales cosas no hay ley (Gal. 5.22-23).
 ¿Cómo esta tu comunión con Dios?
 ¿Has permitido que Dios tome el timón de tu vida?
o ¿Te has llegado a revelar en contra de Dios?
o ¿Has comenzado a ocuparte de los deseos de tu carne?

 ¿Somos la oveja cien?

¿Qué hombre de nosotros?

 Col. 1.15-23: 15 El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. 16
Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la
tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades;
todo fué criado por él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas
subsisten: 18  Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el
primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. 19 Por cuanto agradó al
Padre que en él habitase toda plenitud, 20 Y por él reconciliar todas las cosas á sí,
pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los
cielos. 21 A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en
malas obras, ahora empero os ha reconciliado 22 En el cuerpo de su carne por medio de
muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de él: 23 Si empero
permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que
habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo
Pablo soy hecho ministro. 
 2ª Cor. 5.21: Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en él. 
 1ª Ped. 2.24-25: 24 El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del
cual habéis sido sanados. 25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora
habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas. 
¡Jesús no solo es el hombre, Jesús es el admirable, consejero, Dios fuerte, padre eterno,
príncipe de paz quien vino a buscar a la oveja perdida!

Por las misericordias de Dios

Rom 12:1  ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto. 

Dios no quiere la muerte del pecador sino que se arrepienta


Dios nos busca

También podría gustarte