METODO TRONCOSO
María Victoria Troncoso es, desde hace muchos años, Presidenta de la Fundación Síndrome de
Down de Cantabria. Su vida profesional comenzó por caminos muy diferentes a los del mundo de
la discapacidad, pues se licenció en Derecho por la Universidad de Navarra. Un buen día se aplicó
en ella el arraigado refrán popular que dice: “El hombre propone y Dios dispone”. María Victoria
es madre de cuatro hijos; las dos chicas tienen discapacidad intelectual y fue hace 37 años cuando
tuvo que aplicar todo lo que sabía de “derechos” para volcarlos sobre las personas más
desprotegidas e inculcarles no sólo lo que merecían tener sino los deberes que tenían por cumplir
a lo largo de sus vidas. Pocos años después se diplomó en Pedagogía .
Estas circunstancias fueron vitales y determinantes para que María Victoria dedicase toda
una vida a luchar por los derechos de este colectivo y para la creación de este gran método de
lecto-escritura del que vamos a tratar.
El método, nace como fruto de una experiencia educativa que, iniciada desde la década de
los setenta de manera balbuciente y desarrollada en la de los ochenta, ha visto confirmado su
valor, de modo generalizado, en la actual. Podemos afirmar con plena convicción que en principio,
todas las personas con síndrome de Down tienen capacidad para leer y escribir de forma
comprensiva y, sobre todo, son capaces de disfrutar con estos logros.
Del mimo modo encuentro intolerable, la actitud de la tutora de Laura, que en su caso
concreto dijo, y cito textualmente “Si esta niña, que recordemos no tiene ningún tipo de dificultad
cognitiva demostrada, realiza algún avance en la lectura o en la escritura, sería considerado como
un milagro”
María Victoria y su colaboradora, María Mercedes del Cerro, nos ofrecen un método nuevo
de lectura y escritura para alumnos con Síndrome de Down. Es nuevo porque empiezan a leer
niños que aun no saben hablar. Es nuevo porque lectura y escritura se enseñan por separado. Los
niños en primer lugar leen y después escriben. Es nuevo, porque la comprensión de lo leído esta
presente desde el inicio de la enseñanza hasta el progreso lector. Es nuevo porque se ha
elaborado teniendo en cuenta las características de la lengua española para que el alumno
progrese eficazmente y con rapidez.
Este método, viene recogido en un libro donde se agrupa toda la experiencia educativa para
presentar el método de manera gradual, paulatina y práctica. Pero encima de todo, se expone de
forma sencilla y secuencial los innumerables y cortos pasos que hay que dar para conseguir la
habilidad en la lectura y en la escritura.
Lectura y escritura, ambas, son lenguaje escrito. Pero es evidente que se desarrollan de
modo muy distinto, tanto en su programación cerebral como en su ejecución. Por eso hemos
separado claramente la metodología a seguir en el aprendizaje de ambas habilidades; y dadas las
dificultades expresas en el área de la escritura y la larga duración de su adquisición, se elaboran y
detallan abundantes ejercicios que nos sirven de rica fuente práctica para la actividad profesional.
Es evidente, que el método, aunque ha sido diseñado específicamente para los niños con
síndrome Down, es igualmente útil, para enseñar a leer y escribir a niños con o sin discapacidad
mental. De ahí nuestra aplicación, al caso real de Laura.
La educación; es un proceso que comienza en la cuna y continúa de manera ininterrumpida
durante toda la vida, tanto más cuanto más problemas existan. El aprendizaje de la lectura y la
escritura queda íntimamente incorporado a este proceso. Por este motivo, la exposición del
método se inicia con la descripción e las características mentales y cognitivas de los niños con
Síndrome de Down. No obstante, no recogeremos en este proyecto tales características pues la
intención con la que se ha elaborado este trabajo es la del estudio de caso de “Laura”.
Este método hace especial incapié en la atención, la percepción, la discriminación y la
destreza manual, para introducir al niño en el proceso lector. Por eso enfatizan más en la
descripción del aprendizaje perceptivo-discriminativo. Posteriormente expondremos con detalle el
descubrir de las diversas etapas: primero de la lectura, a través de la percepción global y
reconocimiento de palabras escritas, reconocimiento y aprendizaje de sílabas, y el progreso en la
lectura, y, posteriormente, de la escritura, explicando con detalle la fase previa de maduración y
las diversas etapas del desarrollo.
La enseñanza de la lectura y de la escritura a cualquier niño; ya tenga algún tipo de
deficiencia o no; es una parte esencial de la tarea educativa. Y es que no debemos olvidar que la
lectura y la escritura contribuyen de manera decisiva a la incorporación de cualquier persona al
mundo que nos rodea.
EL PROCESO EDUCATIVO DE LAS CAPACIDADES PERCEPTIVAS Y DISCRIMINATIVAS.
Debemos tener en cuenta, siempre, que las grandes diferencias interindividuales de los niños, así
como los distintos modelos educativos y ambientales, producen resultados diferentes. Más aún,
en la actualidad y como consecuencia de los diferentes modelos educativos y ambientes, todavía
es frecuente encontrar adolescentes, jóvenes y adultos con dificultades que no han aprendido a
leer y a escribir, aunque lo hayan deseado y tengan capacidad para ello. El programa deberá
adaptarse a sus intereses y necesidades respetando la edad que tengan, su motivación y su
madurez.
“Creemos que un programa bien adaptado a sus necesidades e intereses hará milagros”
(MºVitoria Troncoso,…..)
DESARROLLO DE CAPACIDADES
Planteamiento general
La educación de todos los niños debe ir enfocada a la adquisición y el desarrollo de sus
capacidades, de modo que puedan actuar con madurez y responsabilidad, lograr su autonomía
personal y adquirir conocimientos y destrezas que les permitan integrarse al máximo en el grupo
social y cultural al que pertenecen.
Una capacidad bien desarrollada será la llave que abra la puerta a un amplio abanico de
destrezas y habilidades. La atención, la discriminación y la percepción, así como la destreza
manual, no sólo son imprescindibles para aprender a leer y a escribir con soltura, sino para otros
muchos aprendizajes.
El educador debe tener siempre presente el objetivo educativo fundamental preparando
muchos y variados recursos para conseguirlo. Durante la ejecución del programa deberá tener
suficiente creatividad y flexibilidad para variar las actividades y ejercicios, eligiendo aquellos que
mejor ayuden al niño en un momento concreto. Con frecuencia deberá posponer “la perfección”,
en beneficio de mantener alta la autoestima del niño, su motivación y su alegría por el esfuerzo
realizado, aunque el resultado no sea el “ideal”. La realidad de un niño concreto y todas sus
características personales merecen toda nuestra aceptación y respeto. Como consecuencia de
nuestro deber como educadores y nuestro afecto por el alumno, le ayudaremos a mejorar, pero
no le exigiremos más de lo que puede, ni nos frustraremos porque no alcance “nuestro” ideal. Lo
importante es que el alumno siga progresando, a su propio ritmo (nunca por debajo de sus
posibilidades), pero sin la pretensión de alcanzar el mismo nivel de otro alumno que va “muy
bien”.
Los primeros programas de estimulación precoz dedican un gran esfuerzo al desarrollo de la
motricidad, lo cual es importante y necesario, aunque no suficiente. Desde hace unos años van
incorporándose las llamadas actividades preacadémicas en los programas de atención temprana
para niños menores de 4 años. La aplicación de las teorías de Piaget ha servido para desarrollar
programas de carácter cognitivo que incluyen objetivos relacionados con la capacidad de
imitación, resolución de problemas, adquisición del concepto de permanencia del objeto,
interacción personal, de actuación sobre las cosas, de conocimiento de las propiedades de los
objetos y de desarrollo de las capacidades perceptivas, cognitivas y lingüísticas. Todo cuanto el
bebé hace o deja de hacer durante su primer año de vida influye en su futuro desarrollo
intelectual. Conforme el niño madura es preciso que participe activamente en nuevas experiencias
que le ayuden a establecer las bases fundamentales de los aprendizajes básicos. Por ello debemos
tener en cuenta que todo cuanto se haga por ayudarle a mejorar su capacidad de atención,
observación y percepción debe ocupar un lugar privilegiado.
ATENCIÓN:
La atención es un proceso complejo que exige la participación coordinada de extensos
núcleos y circuitos cerebrares, capaces de recibir la información que llega a través de los órganos
de los sentido y de hacerla relevante para el individuo. Estos sistemas cerebrales, además, varían
en su funcionamiento y en su contribución al desarrollo de la atención según el tipo de
información sensorial que se reciba, sea visual, auditiva, táctil, etc. La atención es la capacidad de
dirigir la corriente de nuestra conciencia hacia un objeto o suceso. En la atención hay un doble
juego: primero, es atraída, llamada, evocada por un acontecimiento, objeto o suceso; pero
después la atención tiene que ser aplicada, mantenida.
Para que se pueda desarrollar y mantener esa atención selectiva, se necesita que operen
primero los circuitos cerebrales aplicados en la orientación, después, los implicados en la llamada
de atención ejecutora, y por último, los circuitos del estado vigilante, gracias al cual la atención se
mantiene.
En los niños con dificultades existe una limitación en la transmisión y comunicación de
muchos de estos sistemas neuronales.
Los especialistas en educación debemos dedicar un esfuerzo especial al desarrollo de la
capacidad de atención, pues es el fundamento de otras muchas adquisiciones.
Desde que nace, el niño se orienta, y esto explica a los padres y a la familia la importancia
que tiene el desarrollo de esta capacidad. El niño con dificultades en esta área puede tener
dificultades para fijar la mirada. Las dificultades de percepción y discriminación auditivas pueden
llevar al niño a no escuchar, a no atender auditivamente y a preferir una acción manipulativa
llevada a cabo según sus intereses. (Recordemos que Laura tuvo grandes carencias auditivas hasta
los tres años de edad.) Posteriormente, los problemas de memoria auditiva secuencial (Pueschel,
1988) de algún modo le bloquean o dificultan el mantenimiento de la atención durante el tiempo
preciso, ya que adquiere la experiencia de su incapacidad para retener mucha información
secuencial.
Conociendo las posibles causas de estas dificultades, y ante la imposibilidad de actuar
directamente sobre ellas, nos queda el recurso educativo de un entrenamiento o estimulación
tempranos adecuados y mantenidos, realizados con actividades bien programadas y llevadas a
cabo con perseverancia.
De este modo vemos cómo los niños establecen y mantienen la atención, lo cual les permite
estar preparados para situaciones muy variadas de aprendizaje, conducta y relación.
Educación de la atención:
En el desarrollo durante los primeros meses de vida extrauterina se trabaja la atención
visual y simultáneamente la atención auditiva.
El estimulo más recomendado, por su interés y eficacia, es el rostro y la voz humanos,
preferentemente los de la madre.
Muy pronto se planteará el objetivo de que el niño reaccione y atienda adecuadamente
cuando se le llama por su nombre. Esta atención `podrá mostrarla interrumpiendo su actividad,
volviendo la cabeza al origen de la llamada, mirando ala persona que le llama, teniendo una
actitud de alerta y espera. En este momento, con el niño mirando, atendiendo y esperando, es
cuando puede dársele la instrucción o información que precisa o mostrarle y entregarle un objeto
concreto.
Instrumentos para el desarrollo de la atención:
Los niños con dificultades en ocasiones comienzan a actuar, a dar respuestas motoras,
antes de procesar bien la información recibida y elaborar la respuesta correcta. Conviene, por
tanto, darles tiempo y enseñarles a inhibirse para darse a sí mismos unos segundos de reflexión.
Esto no se debe a la falta de comprensión ni de conocimientos, sino a sus diferentes “tiempos”. Si
el niño está trabajando con material manipulativo (tarjetas, maderitas…), los errores pueden
corregirse fácilmente. Si se trabaja con papel y lápiz, el error puede quedar plasmado. En cualquier
caso, conviene evitarlo habitualmente, no sólo para que el alumno no viva la sensación de fracaso,
sino también para que lo percibido visualmente sea lo correcto. Una estrategia sencilla consiste en
que el educador sujete suavemente las manos del alumno al tiempo que le da la orden y el niño la
recibe, la procesa, elabora la respuesta y muestra con su actitud o con su mirada que va a ejecutar
la acción correcta. Si, a pesar de esos segundos de tiempo, el niño se dirige al objetivo o estímulo
que no corresponde, el adulto puede tapar con la mano dicho objeto; así el niño tiene la
posibilidad de volver a pensar y responder con acierto. Si la actividad se realiza en papel, antes de
darle el lápiz, se pedirá al niño que señale con el dedo dónde esta el objeto que debe tachar o
subrayar, o que siga con su dedo la trayectoria que debe realizar. Cuando lo haga bien, se el
entregará el instrumento para escribir.
Es imprescindible elegir bien el mobiliario que se va a utilizar y su colocación. El niño debe
tener las piernas juntas, con los pies apoyados en el suelo o en una plataforma y con las rodillas
flexionadas en el borde del asiento, formando un ángulo recto. La altura de la mesa será la
adecuada para el tamaño del niño de modo que, sentado como acabamos de explicar sus brazos
puedan quedar apoyados sobre la mesa sin tener que levantarlos y si que el niño se eche hacia
delante en la silla.
Cada vez que el niño se canse y relaje su postura, habrá que recordarle que debe estar bien
colocado, utilizando frases del tipo: ¿Dónde esta la otra mano? ¿Estás bien sentado?
Con el niño bien sentado, tranquilo, mirando al adulto y en espera de la tarea, es cuando
puede empezarse el trabajo.
Después de que el niño ya esta bien atento, dispuesto y se empieza el trabajo, conviene
simultanear el estimulo visual con el auditivo (debe cuidarse la comunicación verbal para
mantener la atención y para que aprenda más y mejor sobre lo que ve y sobre lo que hace.)
Siempre que sea posible, y lo es en muchas ocasiones, se dará a elegir al niño que prefiere
hacer. Esto nos facilitará que el niño mantenga su atención con mayor facilidad, además de
hacerle más consecuente y responsable de sus decisiones... “me lo has pedido tú” “tú lo has
elegido, por tanto, vamos a terminarlo antes de…”
PERCEPCIÓN Y ESTIMULACIÓN
La percepción requiere inicialmente un mínimo desarrollo de la atención, pero implica el
funcionamiento preciso de grandes áreas corticales de asociación, en el cerebro. Normalmente
estas áreas se desarrollan con más lentitud que las sensoriales primarias, las cuales reciben los
estímulos con toda la riqueza de matices, hasta darles plena forma. La capacidad de discriminar y
distinguir unos estímulos de otros o, por el contrario, de asociarlos, exige la presencia de redes
nerviosas cada vez más intrincadas y más relacionadas unas con otras.
Entendemos por discriminación la habilidad para percibir semejanzas y diferencias,
respondiendo de un modo diverso ante lo percibido. El uso de la habilidad discriminativo forma
parte imprescindible de la vida diaria para funcionar de un modo eficaz. De hecho, todos usamos
habitualmente nuestras habilidades discriminativas en múltiples circunstancias ordinarias. Desde
el momento en que suena el despertador y reconocemos ese sonido, pasando por la elección
correcta de la ropa que nos vamos a poner cada día. Pero, además de todas estas situaciones, el
aprendizaje discriminativo es imprescindible en los programas educativos de la primera infancia
para preparar a los niños para los aprendizajes académicos. Los alumnos con necesidades
educativas especiales, necesitarán más que el resto de los alumnos de una enseñanza específica
para paliar o prevenir sus dificultades de aprendizaje.
La educación de estas capacidades incluye las habilidades para reconocer, identificar,
clasificar, agrupar y nombrar los objetos, imágenes y grafismos. También forma parte del
aprendizaje discriminativo el reconocimiento e identificación de sonidos y palabras.
Un buen aprendizaje discriminativo facilitará al alumno el pensamiento lógico, el
conocimiento de las formas, los tamaños, las texturas, los colores y otras propiedades de los
objetos, los conceptos numéricos y la lectura.
Intervención educativa.
Los educadores deberán poner un empeño especial en conseguir que el niño desarrolle sus
capacidades de atención, observación, percepción y discriminación, que le facilitaran una
actuación adecuada en cada momento. Como es natural, los niveles o exigencias serán un poco
más altos cada vez, de modo que el niño progrese en todas sus capacidades. Las tareas incluirán
actividades que faciliten también el desarrollo de la destreza manual y de las capacidades
cognitivas y lingüísticas. También ahora será preciso seguir un programa sistemático y
estructurado para lograr que el niño esté bien preparado para los aprendizajes escolares.
Los niños que tengan algún tipo de dificultad general de aprendizaje, necesitan ver y hacer
de un modo sistemático y ordenador, para aprender y comprender.
Esta necesidad implica que el educador haga un buen programa, aprovechando cada una de
las tareas realizadas por cada alumno. En cada una de las tareas el niño debe recibir una buena
información verbal de lo que realiza. Además, en torno al objetivo fundamental de esa actividad,
se aprovechará esa tarea para repasar o afianzar objetivos de otras áreas.
En resumen, el desarrollo de las capacidades perceptiva y discriminativa implica que el
alumno aprenda a observar y capta semejanzas y diferencias, las relaciona, las asocia y las clasifica
según diversas categorías y códigos. Aprende a comprender los términos y conceptos que implican
esas relaciones y a nombrar las diferentes cualidades o propiedades, siendo capaz de dar
pequeñas explicaciones. Todo esto se consigue, en parte, con la manipulación y exploración
natural que el niño hace con todos los materiales que se le dejan a su alcance, pero lo adquirirá
mejor si, además, recibe una enseñanza sistematizada y estructurada en al que se seleccionen los
materiales manipulativos y las representaciones gráficas más adecuadas a cada uno de los
objetivos específicos y parciales que quieran alcanzarse.
HABILIDAD MANUAL
Direccionalidad y coordinación visomanual
Como estamos hablando de la preparación para un futuro programa de lectura y escritura, no se
olvidará que nuestro sistema para leer y escribir tiene una dirección concreta, que va de izquierda
a derecha y , por tanto, se tendrá mucho cuidado para que el niño trabaje de modo que la mirada
y los movimientos de su mano sigan esa dirección, o sea comenzado a mirar y a colocar la mano o
el dedeo en el lado izquierdo y continuando el retraso visual y movimiento manual hacia el lado
derecho, hasta llegar al final del estímulo que se le presente, así , sin darse cuenta, adquirirá de
modo automático un movimiento visual y manual simultáneos que facilitarán mucho el
aprendizaje y el progreso en la lectura y en la escritura.
Este trabajo de rastreo visual y movimiento manual es especialmente importante si nos
encontramos con un niño zurdo.
Material y actividades:
Actualmente disponemos de abundante y variado material que se usa habitualmente en las
escuelas infantiles y que debemos tener a mano. Cada material facilita una destreza determinada.
Materiales como por ejemplo la plastilina, la pintura de dedos, las construcciones tipo lego…
favorecen la destreza manual así como la coordinación visuomanual de forma cada vez más
precisa y eficaz.
El uso del lápiz y el papel ya requiere de mayor complejidad puesto que es necesario
sostener el lápiz y deslizarlo por el papel con la presión suficiente como para marcar el folio, pero
sin rigidez.
En el apartado de la preescritura detallaremos algunas actividades concretas y materiales
que son útiles en esta etapa.
METODO DE APRENDIZAJE PERCEPTIVO-DISCRIMINATIVO.
Introducción y objetivos:
Lo que permite al niño con dificultades progresar en los programas educativos que la escuela
común ofrece, es el desarrollo de sus capacidades perceptivas y discriminativas. Un buen
programa de aprendizajes discriminativo permite al niño desarrollar su organización y orden
mental, el pensamiento lógico, la observación y la comprensión del ambiente que le rodea. De
este modo está preparado para avanzar en las diferentes áreas de trabajo académico que,
realizando de un modo adecuado, le facilitará una buena preparación para su vida social y laboral
de joven y adulto.
El objetivo inicial de cualquiera de las sesiones educativas de aprendizaje discriminativo es que el
alumno comprenda qué debe hacer, cómo debe hacerlo y que concepto o conceptos subyacen en
al activad que realiza. Pero un programa de aprendizaje discriminativo sirve también para alcanzar
objetivos diversos, como son el aumento del vocabulario, el conocimiento y la comprensión de las
propiedades y cualidades de los objetos, las nociones básicas de cálculo, y la preparación para la
lectura y la escritura…
En primer lugar el niño aprenderá a asociar objetos iguales, objetos con fotos…después clasificará
objetos que siendo diferentes pertenezcan a una misma categoría o cumplan una función
semejante, animales con animales, prendas de vestir…Todas estas actividades y su comprensión
pueden lograrse en la etapa preescolar.
En resumen, estaremos llevando a cabo tareas de asociación, selección, clasificación,
denominación y generalización. (Las actividades de nominación y generalización serán las ultimas
en enseñar por su mayor grado de dificultad debido a la necesidad del domino de la capacidad de
abstracción.)