MATEO 2: 13 - 23 Muchas veces la crisis o la prueba llega a
nuestra casa, y puede aparecer diversas reacciones, pero lo correcto es
acudir a Cristo, fortalecernos en él, y en su presencia recibiremos la
sabiduría y poder para enfrentar la situación y superarla.
1) DIOS QUIERE QUE TOMEMOS BUENAS DECISIONES. Mt.
2:13-15.
Herodes les había encomendado que cuando hallaran al niño se lo
informaran, pero ellos siendo avisados en sueños por Dios, regresaron a
su tierra por otro camino. La intención de Hedores era quitarle la vida
al niño Jesús. Podemos ver aquí la intervención divina protegiendo la
familia de José, María y Jesús. Dios guarda las familias.
Nos sigue diciendo la Escritura que un ángel de Dios vino a José en
sueños y le dijo que debía ir a Egipto y permanecer allá hasta que Dios
volviese a hablar (en sentido figurado, Egipto generalmente se asocia
con lo malo, pero en este caso esa fue la dirección de Dios. A veces es
difícil entender lo que Dios dice o hace, nosotros debemos creer y
obedecerle).
Allá permaneció la familia hasta que murió Herodes (Dios es quien se
encarga de nuestros enemigos). Esto fue conforme a lo que estaba
escrito en el libro del profeta Oseas, y esto debemos tenerlo en cuenta,
pues nos recuerda que el plan de Dios con nosotros está registrado en su
libro (nada toma por sorpresa al Señor).
2) DIOS LE PREPARA Y FORTALECERNOS EN ÉL. MATEO
2:16-18.
Debemos destacar lo que generó el enojo en la vida de Herodes, pues lo
llevó a dar órdenes de muerte desde su posición de autoridad; por eso, es
figura de un gobierno de muerte y destrucción. En este caso, se levantó
contra las familias, específicamente, contra los hijos.
Es muy importante, además, tener en cuenta lo que nos dice el versículo
17, es decir, que esto ya había sido profetizado por el Señor a través del
profeta Jeremías. Nuevamente la Biblia nos dice que se cumplió lo que
estaba escrito.
Aquel momento de lloro, lamentación y dolor, ya estaba profetizado. Sin
duda, son aquellas profecías que no queremos escuchar, pero que Dios
declara advirtiéndonos de las dificultades que vendrán.
Una advertencia viene para fortalecernos en Dios, como dice el
apóstol Pablo: “Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su
fuerza… para que podáis estar firmes contra las asechanzas
del diablo” Efesios 6:10-11. Los planes de Dios enfrentan obstáculos
y enemigos en la tierra, pero mayor es el que está en notros, que el que
está en el mundo.
3) DIOS SE ENCARGA DE NUESTROS ENEMIGOS. Mt. 2:19-
21.
En el perfecto tiempo de Dios un ángel se aparece en sueños a José, y le
informa que puede volver a tierra de Israel, pues ha muerto Herodes
(éste hombre murió de una terrible enfermedad que le causó tormentos
hasta morir).
No debemos tomar venganza por nosotros mismos, pues Dios da el pago
a cada uno conforme a sus obras. Herodes vivió una triste y violenta
historia familiar, fue un hombre cruel y sanguinario, y eso fue lo que
cosechó. Ora, Dios se ocupará de los obstáculos y de los que hacen
oposición a tu vida o familia.
José, sensible a la dirección del Señor, tomó al niño y a su madre y
volvió a Israel. Vemos a José, María y Jesús, la familia, unida a pesar de
las dificultades, caminando juntos, sin recriminarse ni acusarse unos a
otros. Seguramente aquel viaje fue difícil, pero Dios estaba con ellos y
eso es lo más importante.
4) SEGUIR LA DIRECCIÓN DE DIOS SIEMPRE TRAERÁ
BENDICIÓN. Mt. 2:22-23.
El escenario en la tierra de Israel no era del todo ideal, pues en Judea
gobernaba Arquelao, hijo de Herodes. El nombre “Arquelao” significa:
príncipe del pueblo. Nombre que nos deja ver que su anhelo era la gracia
y favor del pueblo, y no el de Dios.
Ante esto, José recibe dirección de Dios para ir a la tierra de Galilea.
Cuán importante es que podamos contar con la dirección del Señor,
darle el primer lugar al consejo divino significa bendición y protección
para nosotros y para nuestra familia.
José y su familia habitaron en la ciudad de Nazaret, para que se
cumpliese lo que estaba escrito. Entonces, nuestra vida está escrita en
los libros del Señor, él desea que su poderoso propósito se cumpla en
nosotros, por eso, es tan importante y necesario procurar un corazón
manso, humilde y sensible a Dios.