TRATAMIENTO TÉRMICO: NORMALIZADO DEL METAL
Los tratamientos térmicos son procesos que se aplican para mejorar las
propiedades mecánicas, sobre todo, del acero y aleaciones de hierro y carbono.
Así es más sencillo el conformado. Para ello se emplea el calentamiento y el
enfriamiento, con le objetivo de modificar la composición química del metal. Tras el
tratamiento térmico se suelen aplicar otros más superficiales para conseguir una
textura determinada o un comportamiento mecánico más ajustado.
¿Qué es la normalización del acero?
Con la normalización se logra una mayor uniformidad en la estructura del
acero, algo muy útil sobre todo tras la laminación en caliente, la fundición o el
forjado. Tras estos procesos el acero suele presentar una microestructura muy
poco homogénea y con granos gruesos, además de componentes que lo
"ensucian", como es el caso de los carburos o de la bainita. Esto se traduce en
peor maquinabilidad y un empeoramiento de las propiedades mecánicas, algo que
se soluciona con el normalizado. El resultado es un acero más tenaz, con una
estructura perlítica de grano fino y mayor uniformidad. Así, el recocido puede
ser el último tratamiento para algunas aplicaciones, pero también se emplea como
previo a otros procesos como el temple y el revenido.
Según el tipo de acero, las temperaturas de normalización van desde los 810
ºC a los 930 ºC. El grosor de la pieza determina cuánto tiempo se debe mantener
a la temperatura en la que se produce esa transformación de la microestructura, y
la composición también es clave para elegir la temperatura máxima.
Pero no todos los metales requieren de normalización. Es el caso de los aceros
con bajo contenido de carbono, si bien, si se someten a un proceso de
normalizado, no sufrirán daño alguno. Además, en los casos en los que las piezas
de fundición de hierro tienen un mismo espesor y tamaño se tiende a someterlos
al proceso de recocido.
Las ventajas de la normalización del acero
La normalización se utiliza con mucha frecuencia para fabricar productos de acero
laminado en caliente, como ruedas de ferrocarril, barras, ejes y otros productos de
acero forjado. Entre los beneficios de la normalización del acero, encontramos:
Es más económico que el recocido. Esto es porque en la
normalización, como el enfriamiento se realiza al aire, el horno está listo
para el próximo ciclo tan pronto como finalizan la etapas de
calentamiento y remojo. En cambio, en el recocido el enfriamiento del
horno necesita entre 8 y 20 horas, según la cantidad de carga.
Hace que el estado del metal sea más suave y resulte más fácil
trabajarlo.
Con la normalización se consigue un metal más duro y resistente que
con el recocido.
Previene irregularidades estructurales. Las fundiciones de hierro con
formas complejas, como sucede en yacimientos petrolíferos, minas o en
el entorno de la maquinaria pesada, pueden presentar
irregularidades estructurales una vez se enfrían que pueden derivar en
distorsiones y problemas mecánicos. Para evitar todo esto, con la
normalización —también con el recocido— se alivia esa tensión.
El calentamiento por inducción para el normalizado de acero
La inducción ya es el método más utilizado tanto en el reconocido como en el
normalizado, desbancando poco a poco a los hornos convencionales. Permite
el procesado en línea, un ciclo de calor preciso y repetitivo, así como calentar
áreas pequeñas sin modificar las características del resto de la pieza. Además, los
resultados son parecidos a los conseguidos en hornos convencionales. Con el
calentamiento por inducción también se reduce la oxidación de la superficie.
Es la opción más eficiente energéticamente hablando, que requiere menor
espacio y que contamina menos.
TRATAMIENTOS TÉRMICOS: EL RECOCIDO DE METAL
Los tratamientos térmicos son los más empleados en la metalurgia a día de hoy
para modificar la microestructura y constitución de metales y aleaciones sin
modificar su composición química. Usan solamente la temperatura como variable.
Así al calentar el material se logran las modificaciones requeridas. El recocido, el
temple, el revenido y el normalizado son los tratamientos térmicos más comunes.
¿Qué es el recocido de metal?
El recocido es un tratamiento térmico mediante el que se calienta el metal hasta
una temperatura determinada durante un período también definido, para después
enfriarlo poco a poco. Se emplea para modificar las propiedades mecánicas,
eléctricas y magnéticas del metal, pero los objetivos del recocido del
metal pueden ser varios: desde rebajar la dureza a eliminar tensiones residuales
protudidas en otros tratamientos, aumentar la tenacidad, la ductilidad o la
plasticidad, obtener un grano más fino o reducir la segregación. Asimismo, con el
recocido de los aceros se busca además ablandar las piezas para conseguir un
maquinado más fácil y obtener determinadas propiedades mecánicas.
Fases del proceso de recocido del metal
Son fundamenalmente tres:
1. Calentamiento hasta una temperatura determinada.
2. Mantenimiento de la temperatura durante el tiempo necesario.
3. Enfriamiento progresivo, realizado con la velocidad adecuada, hasta
llegar a la temperatura ambiente.
El tiempo es la variable clave, tanto en el calentamiento y en el enfriamiento. A lo
largo del proceso, la temperatura varía en el material, por lo que el tiempo y la
rapidez con la que se calienta o enfría dependerá del tamaño y forma de la pieza.
Esto es algo muy a tener en cuenta puesto que si la temperatura cambia muy
rápidamente pueden generarse tensiones internas, que redundan en
deformaciones y hasta grietas. En resumen, la duración del proceso de
recocido debe ser suficientemente larga para conseguir la modificación
adecuada del material.
Tipos de recocido de metal
El recocido también se emplea para reducir defectos que se hayan
producido durante el conformado en frío, restando dureza y aportando ductilidad a
los metales más agrietados. En estos casos se producen recristalizaciones y se
emplean temperaturas relativamente bajas, para que no se produzcan
deformaciones en el enfriamiento. Estos son los tipos de recocido de metal
habituales:
Recocido de eliminación de tensiones
Consiste en calentar el metal entre 550º y 650ºC durante entre 30 y 120 minutos,
para después enfriarlo progresivamente, con el objetivo de eliminar tensiones
internas del material.
Recocido de ablandamiento
Tanto los aceros con alto contenido de carbono como la mayoría de aceros de alta
aleación son difíciles de mecanizar. Con un proceso de recocido de ablandamiento
se reduce su dureza, para facilitar así el mecanizado. Se puede aplicar en acero y
también en aleaciones de cobre y latón. Así, se calienta el material entre 650 y
750ºC durante 3-4 horas.
Recocido normal
Con este proceso se mitigan las consecuencias de las deformaciones tras
operaciones de transformación en caliente como la fundición o la forja, sobre todo
en el caso de aceros al carbono. También sirve para afinar el grano. El recocido
normal consiste en un calentamiento a temperaturas de entre 750º y 980ºC según
el contenido de carbono del material. A continuación, se mantiene la temperatura,
para pasar a un enfriamiento lento a temperatura ambiente.
Recocido por cortocircuito
Se usa para ablandar aquel cobre que va a tener usos eléctricos, mejorando su
conductividad. Se trata de recocer el material a una temperatura levemente
superior a los 400 ºC, tras lo que se procederá a un enfriamiento rápido. El
recocido por cortocircuito aporta numerosas ventajas, como una mayor velocidad
de producción y la reducción de los tiempos muertos.
Tratamientos térmicos del acero
El tratamiento térmico en el material es uno de los pasos fundamentales para que
pueda alcanzar las propiedades mecánicas para las cuales está creado. Este tipo
de procesos consisten en el calentamiento y enfriamiento de un metal en su
estado sólido para cambiar sus propiedades físicas. Con el tratamiento térmico
adecuado se pueden reducir los esfuerzos internos, el tamaño del grano,
incrementar la tenacidad o producir una superficie dura con un interior dúctil. La
clave de los tratamientos térmicos consiste en las reacciones que se producen en
el material, tanto en los aceros como en las aleaciones no férreas, y ocurren
durante el proceso de calentamiento y enfriamiento de las piezas, con unas pautas
o tiempos establecido.
Para conocer a que temperatura debe elevarse el metal para que se reciba un
tratamiento térmico es recomendable contar con los diagramas de cambio de
fases como el de hierro–hierro–carbono. En este tipo de diagramas se especifican
las temperaturas en las que suceden los cambios de fase (cambios de estructura
cristalina), dependiendo de los materiales diluidos.
Los tratamientos térmicos han adquirido gran importancia en la industria en
general, ya que con las constantes innovaciones se van requiriendo metales con
mayores resistencias tanto al desgaste como a la tensión. Los principales
tratamientos térmicos son:
Temple: Su finalidad es aumentar la dureza y la resistencia del acero. Para
ello, se calienta el acero a una temperatura ligeramente más elevada que la
crítica superior Ac (entre 900-950ºC) y se enfría luego más o menos
rápidamente (según características de la pieza) en un medio como agua,
aceite, etcétera.
Revenido: Sólo se aplica a aceros previamente templados, para disminuir
ligeramente los efectos del temple, conservando parte de la dureza y
aumentar la tenacidad. El revenido consigue disminuir la dureza y
resistencia de los aceros templados, se eliminan las tensiones creadas en
el temple y se mejora la tenacidad, dejando al acero con la dureza o
resistencia deseada. Se distingue básicamente del temple en cuanto a
temperatura máxima y velocidad de enfriamiento.
Recocido: Consiste básicamente en un calentamiento hasta temperatura de
austenitización (800-925ºC) seguido de un enfriamiento lento. Con este
tratamiento se logra aumentar la elasticidad, mientras que disminuye la
dureza. También facilita el mecanizado de las piezas al homogeneizar la
estructura, afinar el grano y ablandar el material, eliminando la acritud que
produce el trabajo en frío y las tensiones internas.
Normalizado: Tiene por objeto dejar un material en estado normal, es decir,
ausencia de tensiones internas y con una distribución uniforme del carbono.
Se suele emplear como tratamiento previo al temple y al revenido.
Tratamientos termoquímicos del acero
En el caso de los tratamientos térmicos no sólo se producen cambios en la
estructura del acero sino también en su composición química, añadiendo
diferentes productos químicos durante el proceso del tratamiento. Estos
tratamientos tienen un efecto sólo superficial en las piezas tratadas y consiguen
aumentar la dureza superficial de los componentes, dejando el núcleo más blando
y flexible. Estos tratamientos requieren el uso de calentamiento y enfriamiento en
atmósferas especiales.
Cementación: Aumenta la dureza superficial de una pieza de acero dulce,
aumentando la concentración de carbono en la superficie. Se consigue
teniendo en cuenta el medio o atmósfera que envuelve el metal durante el
calentamiento y enfriamiento. El tratamiento logra aumentar el contenido de
carbono de la zona periférica, obteniéndose después, por medio de temples
y revenidos, una gran dureza superficial, resistencia al desgaste y buena
tenacidad en el núcleo.
Nitruración: Al igual que la cementación, aumenta la dureza superficial,
aunque lo hace en mayor medida, incorporando nitrógeno en la
composición de la superficie de la pieza. Se logra calentando el acero a
temperaturas comprendidas entre 400-525 ºC, dentro de una corriente de
gas amoniaco, más nitrógeno.
Sulfinización: Aumenta la resistencia al desgaste por acción del azufre. El
azufre se incorporó al metal por calentamiento a baja temperatura (565 ºC)
en un baño de sales.
Cianuración: Endurecimiento superficial de pequeñas piezas de acero. Se
utilizan baños con cianuro, carbonato y cianato sódico. Se aplican
temperaturas entre 760 y 950 ºC.
Ejemplos de tratamientos
Endurecimiento del acero
El proceso de endurecimiento del acero consiste en el calentamiento del metal de
manera uniforme a la temperatura correcta (ver figura de temperaturas para
endurecido de metales) y luego enfriarlo con agua, aceite, aire o en una cámara
refrigerada. El endurecimiento produce una estructura granular fina que aumenta
la resistencia a la tracción (tensión) y disminuye la ductilidad. El acero al carbono
para herramientas se puede endurecer al calentarse hasta su temperatura crítica,
la cual se adquiere aproximadamente entre los 790 y 830 °C, lo cual se identifica
cuando el metal adquiere el color rojo cereza brillante. Cuando se calienta el acero
la perlita se combina con la ferrita, lo que produce una estructura de grano fino
llamada austenita. Cuando se enfría la austenita de manera brusca con agua,
aceite o aire, se transforma en martensita, material que es muy duro y frágil.
Temple (con revenido)
Despues que se ha endurecido el acero es muy quebradizo o frágil lo que impide
su manejo pues se rompe con el mínimo golpe debido a la tensión interior
generada por el proceso de endurecimiento. Para contrarrestar la fragilidad se
recomienda el temple del acero (en algunos textos a este proceso se le llama
revenido y al endurecido temple). Este proceso hace más tenaz y menos
quebradizo el acero aunque pierde algo de dureza. El proceso consiste en limpiar
la pieza con un abrasivo para luego calentarla hasta la temperatura =) adecuada
(ver tabla), para después enfriarla con rapidez en el mismo medio que se utilizó
para endurecerla.
Tabla de temperaturas para revenido de acero endurecido
Color Grados C Tipos de aceros
Paja claro 220 Herramientas como brocas, machuelos
Paja mediano 240 Punzones dados y fresas
Paja obscuro 255 Cizallas y martillos
Morado 270 Árboles y cinceles para madera
Azul obscuro 300 Cuchillos y cinceles para acero
Azul claro 320 Destornilladores y resortes
Recocido
El recocido es el tratamiento térmico que, en general, tiene como finalidad
principal el ablandar el acero, regenerar la estructura de aceros sobrecalentados o
simplemente eliminar las tensiones internas que siguen a un trabajo en frío.
(Enfriamiento en el horno).
Recocido de Regeneración
También llamado normalizado, tiene como función regenerar la estructura del
material producido por temple o forja. Se aplica generalmente a los aceros con
más del 0.6% de C, mientras que a los aceros con menor porcentaje de C sólo se
les plica para finar y ordenar su estructura
Ejemplo:
Después de un laminado en frío, donde el grano queda alargado y sometido a
tensiones, dicho tratamiento devuelve la microestructura a su estado inicial.
Recocido de Globular
Es usado para los aceros hipereutectoides, es decir con un procentaje mayor al
0,89 % de C, para conseguir la menor dureza posible que en cualquier otro
tratamiento, mejorando la maquinabilidad de la pieza. La temperatura de recociodo
está entre AC3 y AC1.
Ejemplo:
- El ablandamiento de aceros aleados para herramientas de más de 0.8% de C.
Recocido de Subcrítico
Se usa para aceros de forja o de laminación, para lo cual se usa una temperatura
de recocido inferior a AC1, pero muy cercana. Mediante este procedimiento se
destruyen las tensiones internas producidas por su moldeo y mecanización.
Comúnmente es usado para aceros aleados de gran resistencia, al Cr-Ni, Cr-Mo,
ecetera. Este procedimiento es mucho más rápido y sencillo que los antes
mencionados, su enfriamiento es lento.
Cementado
Consiste en el endurecimiento de la superficie externa del acero al bajo carbono,
quedando el núcleo blando y dúctil. Como el carbono es el que genera la dureza
en los aceros en el método de cementado se tiene la posibilidad de aumentar la
cantidad de carbono en los aceros de bajo contenido de carbono antes de ser
endurecido. El carbono se agrega al calentar al acero a su temperatura crítica
mientras se encuentra en contacto con un material carbonoso. Los tres métodos
de cementación más comunes son: empacado para carburación, baño líquido y
gas.
Carburización por empaquetado
Este procedimiento consiste en meter al material de acero con bajo contenido
carbónico en una caja cerrada con material carbonáceo y calentarlo hasta 900 a
927 °C durante 4 a 6 horas. En este tiempo el carbono que se encuentra en la caja
penetra a la superficie de la pieza a endurecer. Cuanto más tiempo se deje a la
pieza en la caja con carbono de mayor profundidad será la capa dura. Una vez
caliente la pieza a endurecer a la temperatura adecuada se enfría rápidamente en
agua o salmuera. Para evitar deformaciones y disminuir la tensión superficial se
recomienda dejar enfriar la pieza en la caja para posteriormente sacarla y volverla
a calentar entre 800 y 845 °C (rojo cereza) y proceder al enfriamiento por
inmersión. La capa endurecida más utilizada tiene un espesor de 0,38 mm, sin
embargo se pueden tener espesores de hasta 4 mm.
Carburización en baño líquido
El acero a cementar se sumerge en un baño de cianuro de sodio líquido. También
se puede utilizar cianuro de potasio pero sus vapores son muy peligrosos. Se
mantiene la temperatura a 845 °C durante 15 minutos a 1 hora, según la
profundidad que se requiera. A esta temperatura el acero absorberá el carbono y
el nitrógeno del cianuro. Después se debe enfriar con rapidez al acero en agua o
salmuera. Con este procedimiento se logran capas con espesores de 0,75 mm.
Carburización con gas
En este procedimiento se utilizan gases carburizantes para la cementación. La
pieza de acero con bajo contenido carbónico se coloca en un tambor al que se
introduce gas para carburizar como derivados de los hidrocarburos o gas natural.
El procedimiento consiste en mantener al horno, el gas y la pieza entre 900 y 927
°C. después de un tiempo predeterminado se corta el gas carburizante y se deja
enfriar el horno. Luego se saca la pieza y se recalienta a 760 °C y se enfría con
rapidez en agua o salmuera. Con este procedimiento se logran piezas cuya capa
dura tiene un espesor hasta de 6 mm, pero por lo regular no exceden de 0.7 mm.
Carburado, cianurado y nitrurado
Existen varios procedimientos de endurecimiento superficial con la utilización del
nitrógeno y cianuro a los que por lo regular se les conoce como carbonitrurado o
cianurado. En todos estos procesos con ayuda de las sales del cianuro y del
amoniaco se logran superficies duras como en los métodos anteriores.