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Oración y Rosario a Jesucristo

Este documento presenta una oración dirigida a Jesucristo en la que el autor se arrepiente de sus pecados y promete nunca pecar de nuevo, ofreciendo su vida en satisfacción de sus pecados y confiando en la misericordia de Jesús.
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El Señor Mío Jesucristo Largo

Señor mío, Jesucristo,


Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y,
así como lo suplico, así confío en vuestra bondad
y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima
sangre,
pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme,
y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida.
Amén.
ORACIÓN INICIAL
¡Oh María!, durante el bello mes que te está consagrado, todo resuena con tu
nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo, y nuestras
manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides
nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.
Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente
con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos
homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se
marchitan. Éstas son las que Tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso
adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que
pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.
Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos
esforzaremos, pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡oh
Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin manchas, y en separar
de nuestros pensamientos, deseos y miradas aun la sombra misma del mal.
La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros
hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma
familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia
fraternal.
En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad,
modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio llegaremos a ser puros,
humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.
¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables
virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser
algún día dignos hijos de la más santa y la mejor de las madres. Amén. 
Oración Final

“¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena


Madre! Nosotros venimos a ofreceros, con estos obsequios que
colocamos a vuestros pies, nuestros corazones, deseosos de
seros agradables, y a solicitar de vuestra bondad un nuevo ardor
en vuestro santo servicio. Dignaos presentarnos a vuestro Divino
Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre,
dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud; que haga lucir con
nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que
gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error; que vuelvan hacia
El, y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará
su corazón y el vuestro. Que convierta a los enemigos de su
Iglesia, y que, en fin, encienda por todas partes el fuego de su
ardiente caridad; que nos colme de alegría en medio de las
tribulaciones de esta vida, y de esperanza para el porvenir”.

Amén.
Cómo rezar el rosario

1. Hacer el signo de la cruz y rezar el símbolo de los apóstoles o el acto de


contrición
2. Rezar el Padre Nuestro
3. Rezar 3 Avemarías y Gloria al Padre.
4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.
5. Rezar 10 Avemarías y un Gloria al Padre.
6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.
7. Rezar 10 Avemarías y un Gloria a Padre.
8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.
9. Rezar 10 Avemarías y un Gloria al Padre.
10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.
11. Rezar 10 Avemarías y un Gloria al Padre.
12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.
13. Rezar 10 Avemarías y un Gloria al Padre.
14. Rezar el Salve.
Los misterios del Rosario
Misterios Gozosos (lunes y sábado)

1. La Encarnación del Hijo de Dios


2. La Visitación de nuestra Señora a su prima Isabel
3. El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
4. La presentación de Jesús en el Templo
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Misterios Dolorosos (martes y viernes)

1. La oración en el Huerto
2. La flagelación de Jesús atado a la columna
3. La coronación de espinas
4. Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario
5. La crucifixión y muerte de Jesús

Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)

1. La Resurrección del Hijo de Dios


2. La Ascensión del Señor al cielo
3. La venida del Espíritu Santo
4. La Asunción de María al cielo
5. La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

Misterios Luminosos (jueves)

1. El Bautismo en el Jordán
2. Las bodas de Caná
3. El anuncio del Reino de Dios
4. La Transfiguración
5. La instauración de la Eucaristía
Las oraciones del Rosario

La Señal de la Cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

El Credo de los Apóstoles


Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.

El Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a
nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos
hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal. Amén.
El Avemaría
Dios te Salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la
hora de nuestra muerte. Amén.

El Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora
y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,
lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu
misericordia.

La Salve
Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza
nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti
suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues,
Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu
vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Oración después del Rosario
Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y Resurrección nos ha
merecido el premio de la bienaventuranza eterna, concédenos a quienes
meditamos los misterios del Santísimo Rosario de la Virgen María, imitar lo
que en ellos se contiene y alcanzar lo que prometen, por el mismo
Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

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