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Moda y Cultura en el Antiguo Egipto

1) La indumentaria egipcia estaba determinada por el clima cálido y se confeccionaba principalmente con lino liviano. Los hombres usaban faldellines y las mujeres túnicas ajustadas. 2) Con el tiempo, la ropa de ambos sexos se hizo más elaborada, decorada y ajustada al cuerpo. Los hombres solían cambiar de ropa con más frecuencia. 3) El maquillaje, pelucas y accesorios como sandalias, diademas y collares complementaban la vestimenta y comunicaban el estatus social. La hig

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Moda y Cultura en el Antiguo Egipto

1) La indumentaria egipcia estaba determinada por el clima cálido y se confeccionaba principalmente con lino liviano. Los hombres usaban faldellines y las mujeres túnicas ajustadas. 2) Con el tiempo, la ropa de ambos sexos se hizo más elaborada, decorada y ajustada al cuerpo. Los hombres solían cambiar de ropa con más frecuencia. 3) El maquillaje, pelucas y accesorios como sandalias, diademas y collares complementaban la vestimenta y comunicaban el estatus social. La hig

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Egipto.

Alcolea Moda

El clima fue uno de los grandes factores que determinaron el tipo de indumentaria que usaría la
civilización egipcia, desde la materialidad, el color, la forma, la densidad del textil, hasta la situación
de uso.

Es por ello, que las prendas se confeccionaban mayormente en lino, no solo por ser un junco
próspero a orillas del Nilo, sino por su liviandad y ligereza, apto para tolerar las altas temperaturas.
De todos modos, existían las telas de lana, algodón y seda, dependiendo de qué se buscara
comunicar en ella época y cuáles fueran sus medios. Por ejemplo, la lana fue raramente empleada
por considerarse un tejido impuro, al estar asociado a los pueblos asiáticos.

LA INDUMENTARIA EGIPCIA

1. Para los hombres

En el Imperio Antiguo se utilizaba el schenti (Sken-tee), o faldellín, una tela rectangular cuyos
extremos se cruzaban y anudaban a la altura de la cadera, y llegaba por encima de las rodillas. En
ocasiones utilizaban pieles animales, como el leopardo, otorgándole poder a quienes la usaban, ya
sean soldados o figuras religiosas, en eventos sociales o festividades.

Los trabajadores iban desnudos o con un ligero paño de lino, más pequeño, a modo de "chiripá".
Estas prendas eran un elemento indispensable, sobre todo para quienes debían trabajar a plena
luz del día, posibilitándoles el movimiento y alivianándolos de ropa.
En el Imperio Medio, el schenti se alargó, los hombres comenzaron a utilizar elaborados adornos
prendidos al cinto, y a finales de este periodo usaron un doble schenti con una faja triangular.

En el Imperio Nuevo, los hombres importantes solían utilizar una capa o saya sobre los hombros
para cubrirse el torso. Las prendas eran las mismas, pero compuestas de piezas de tela más
grandes y con drapeados más intrincados y decorados. Ambos sexos utilizaban schenti drapeados
y plisados, sostenidos por prendedores, tirantes o fajas, y con mangas hasta los codos. En este
punto, el vestir egipcio se vio influenciado por los persas griegos que sucesivamente los
conquistaron hasta la victoria romana.

Los hombres cambiaban su vestimenta con mayor frecuencia que las mujeres, se estima según los
pictogramas que los hombres tenían más de 40 indumentos distintos de variada forma, largo y
detalle. Sin embargo, son las mujeres quienes introducen mayores cambios.

2. Para las mujeres

En el Imperio Antiguo el kalasiris o túnicas carecían de cortes y costuras, eran paños envolventes,
drapeadas al cuerpo; eran ajustadas y caían desde el pecho hasta los tobillos, sujetas por anchos
tirantes. La sobriedad tanto en la indumentaria como en el peinado marca la pauta de esta época.
El vestido femenino evolucionará a lo largo de la historia de Egipto, mientras que el del hombre
mantendrá el schenti corto.

En el Imperio Medio el busto se muestra sin reparos, la túnica ajustada desde debajo del pecho
hasta el tobillo. Había modelos de trajes amplios con mangas, pero no era lo habitual.

En cambio, el Imperio Nuevo es el auge de las transparencias y los pliegues, marcando el cuerpo
con otra sensibilidad y logrando una silueta de curvas suaves. El kalasiris se sujetaba a la cintura
con fajines de colores o cenefas, que se entreabrían dejando ver las piernas de sus dueñas.
Ciertas veces se cosían plaquitas, de fayenza o pasta de cristal, que al caminar chocaban entre sí
produciendo un sugerente sonido como de campanillas.

Sobre el kalasiris se superponía una saya o capa corta plisada, con la que se cubría los hombros
en forma de abanico.

El kalasiris que usaban las mujeres de los campesinos y artesanos, eran más amplios,
permitiéndoles trabajar con mayor comodidad.

Las Pelucas se realizaban con cabello natural o con fibras vegetales. Los sacerdotes tomaron la
costumbre de afeitarse la cabeza y el rostro, así como todo el cuerpo, en señal de pureza, y así los
siguieron los nobles. Aunque hay ejemplos, en el Imperio Antiguo, de funcionarios con bigotes. El
uso de la barba no era habitual aunque se la encontrase en campesinos desaseados o en quienes
la dejaban crecer como señal de duelo. Esa barba en nada se asemejaba a la de los faraones, en
lapislázuli, que era señal de divinidad.

Tanto las mujeres como los hombres se afeitaban el cuerpo entero, incluyendo la cabeza. El pelo
en un país con intenso calor, era poco querido entre los egipcios. Sin embargo, las pelucas, de
melena corta durante el Imperio Antiguo y alargándose hacia el Imperio Nuevo, se usaban como
elemento de

Durante el Imperio Medio el tratamiento dado a las pelucas se iría complejizando, se trataría de
pelucas más pesadas, en forma de rollo (imitando la iconografía de la diosa Hat-Hor), bipartitas,
tripartitas, y cuadradas, estarían adornadas con moños o piezas de oro.
En el Imperio Nuevo las pelucas eran más pesadas, con pequeñas trenzas, tirabuzones u ondas a
media espalda, y adornadas con joyas semi preciosas o con coronas de nenúfares.

Las pelucas se guardaban en cajas junto a las “tenacillas” para ondular el cabello, y la cera de
abeja para fijar las ondas.

Las sirvientas, no utilizaban pelucas y llevaban el cabello largo.

Para cubrir la cabeza usaban un tocado particular, el Claf, conformaba por un lienzo de lino
aprestado en forma cuadrangular cuyos extremos superiores se sujetaban bajo la nuca quedando
bien firmes por sobre la frente, y quedando los extremos inferiores sueltos a los lados cubriendo la
cabeza.

La utilización de una diadema de oro y piedras semipreciosas y la piel de un felino, como el


leopardo, rodeando el torso a modo de capa y sujeta con sus propias garras, eran símbolo de
realeza. Más arriba vemos una diadema con el símbolo de la serpiente cobra o uraeus, símbolo de
la soberanía.

También utilizaban un gorro, como base de las pelucas, que podían colocarselo solo para cubrir el
cráneo rasurado.

El calzado más utilizado eran las sandalias cuya materia prima era, generalmente, el junco o el
papiro. Los egipcios eran duchos en el curtido del cuero, el cual utilizaban como tiradores para las
túnicas, o bien, en el calzado, por cierto muy costosos. Las sandalias comunes o para la vida
cotidiana se hacían de papiro, las especiales en cuero, madera, hojas de palmera, metales
preciosos y hasta marfil de elefante.

En egipcio sandalia se denomina “tbwt”, las había en negro o en blanco de acuerdo a la situación
de uso, las blancas eran de uso ritual, y las negras de uso diario. En la vida cotidiana el hombre
común iba descalzo y solo en ocasiones especiales usaba sandalias. Cuando tenían que ir a algún
sitio las portaban en la mano o las ataban al extremo de un bastón, y las calzaban cuando llegaban
a destino.

Los trabajadores vestían un schenti simple y sandalias de junco que eran provistos por el Estado,
además de una pieza de fino lino para ocasiones especiales. Los niños de las clases trabajadoras
iban desnudos y descalzos hasta la pubertad, por lo tanto no hay calzados de esta tipología.

El proceso del teñido de telas se introdujo muy lento en Egipto. Sin embargo, a pesar de ser sus
túnicas blancas, no escaseaba el color. Los brazaletes, aros, colgantes, anillos y tobilleras estaban
hechos en piedras semi preciosas o en arcilla, bañados en azules, verdes, marrones y dorados que
contrastaban con las túnicas.

También utilizaban valonas (grandes cuellos que se colocaban sobre los hombros y se cerraban
bajo la nuca) y fajas, bordadas con hilos de oro y piedras semipreciosas, que colocaban sobre la
piel o sobre las túnicas. En el Imperio Nuevo se introdujo, bajo la influencia de los Sirios, los
bordados con motivos de la flor de loto, el papiro, pájaros en vuelo y formas geométricas.
Emblemas sacros, como el escarabajo y el áspid (pequeña víbora venenosa) eran usados por la
nobleza y el clero.
HIGIENE

Dado que las altas temperaturas sometían al cuerpo a una transpiración excesiva, los beneficios
del baño duraban poco, por lo que inventaron el desodorante, realizado a partir de trementina e
incienso en polvo, o de incienso, alumbre y mirra, aplicados en diferentes partes del cuerpo.Por las
mañanas y luego de cada comida, recurrían al aseo bucal, que consistía en enjuagues de nitrita o
natrón disuelto en agua. De tener halitosis (mal aliento), tomaban una pastilla de kifi, mezcla de
semillas de alholva molidas, incienso, mirra, bayas de enebro, resina de acacia, pasas y miel.

MAQUILLAJE

Ya en ese entonces recurrían a la exfoliación para mantener la piel tersa, suave y limpia de
impurezas. Se untaban sobre el cuerpo, la cara y las manos, una pasta compuesta por polvo de
alabastro, natrón rojo, sal y miel, que luego enjuagaban con agua, y secaban. Para evitar que la
piel se resecara en contacto con la arena, el viento seco y el sol, la mantenían húmeda con
ungüentos, logrando una piel suave y elástica. Éstos se hacían a partir de aceites tanto animales
como vegetales, se empleaban grasas de hipopótamo, cocodrilo y gato. Los egipcios también
conocieron los beneficios terapéuticos de los masajes corporales con aceites y otros ungüentos.

Mantener un rostro joven ha sido y es la lucha del hombre y la mujer desde la Antigüedad. La mujer
egipcia no se exponía al sol, y las campesinas lo hacían sólo en época de cosecha. Para combatir
las arrugas y pecas una buena opción era aplicarse a diario una pasta de resina de terebínto, cera
de abeja, behen fresco, hierbas de chipre y aceite de alholva, previamente triturada y macerada.

Cuando los hombres y las mujeres del antiguo Egipto se maquillaban los ojos, no lo hacían
solamente para resaltar la belleza de los mismos. El mesdemet o khol , que obtenían de la galena
(sulfuro de plomo) o de la antimonita (sulfuro de antimonio), lo empleaban también para prevenir
enfermedades oculares, como repelente de moscas y para evitar el reflejo del sol. A su vez, cuando
se pintaban los ojos, representaban a Horus, amuleto con el que invocaban la protección mágica
de su persona. Por un tiempo también se empleó una sombra verde, udju, que se obtenía de la
malaquita.

Oscurecían sus cejas y pestañas con polvo de galena mezclado con agua que se aplicaba con
palitos de madera, metal o hueso. Este sería el antecedente de lo que hoy conocemos como
Rimmel.

A los labios se les aplicaba, con pincel o con el dedo, oxido de hierro humedecido, dándoles una
tonalidad rojiza, pintura que por un tiempo también se lo aplicó sobre los pómulos.

Desde estos tiempos eran frecuentes las pinzas de depilar, las cuchillas para rasurar, los tarros
para ungüentos, recipientes para el khol, espejos, peines de hueso o madera, y pinceles, entre
otro sinnúmero de elementos de tocador. El peine arrastraba la suciedad y las liendres, sobre todo
los piojos, portadores de enfermedades como el tifus.

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