TRABAJADOS Y CARGADOS
Tema 2 (libro Aprendan de Mi)
bosquejo
Texto clave:
(Mateo 11: 28)
1. INTRODUCCIÓN
a. La invitación del Maestro es para aquellos que se sienten trabajados y cargados,
pero hemos de comprender que estas dos palabras no se limitan al agotamiento
físico ni a la angustia por los problemas y dificultades. La razón subyacente para
la fatiga y el quebranto humano es mucho más profunda
b. A fin de entender el tipo de cansancio del que habla Jesús es necesario analizar
a fondo la invitación del Maestro. Él dijo: «Venid a mí [...] y yo os haré
descansar». ¿Cómo lo hará? La respuesta es: «Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas». Los que acepten el llamado de ir a Cristo, tomen su yugo y
aprendan a ser mansos y humildes como él, son los que hallarán el descanso
anhelado
2. MANSEDUMBRE Y HUMILDAD
a. La mansedumbre y la humildad son aspectos del carácter. Si las personas
cansadas y cargadas a quienes el Maestro invita necesitan aprender a ser
mansas y humildes es porque no lo son. En consecuencia, podemos suponer que
son bravas, explosivas, furibundas, orgullosas, soberbias y prepotentes. Esa es
la causa de su cansancio y aflicción.
b. Lo que Jesús dijo siglos atrás es lo mismo que hoy en día nos confirma la ciencia
que estudia el comportamiento humano, que afirma que la mayoría de los
problemas que aquejan a las personas hoy en día están relacionados con su
carácter.
3. LA RAÍZ DE MUCHOS PROBLEMAS
a. Muchos de nosotros no aceptamos que el origen de nuestros problemas sea
nuestro carácter.
4. HOGARES DESTRUIDOS
a. Si pudiéramos realizar una encuesta en la iglesia, nos sorprenderíamos con la
cantidad de hogares infelices por causa del carácter de uno, o de ambos
cónyuges.
b. Al salir de las manos del Creador, el carácter de Adán y Eva era perfecto. Habían
sido creados a la imagen y semejanza de su Hacedor (Génesis 1: 27). Formaban
una pareja feliz. Entre ellos no existían discusiones ni agresiones. No existía el
egoísmo ni el deseo de supremacía. Ambos eran mansos y humildes de corazón,
así como Jesús. Ese era el ideal divino para el ser humano y para las familias y lo
sigue siendo hoy.
c. Elena G. de White, refiriéndose a la primera pareja, afirma que «Tenía el enorme
privilegio de relacionarse íntimamente, cara a cara, con su Creador. Si hubiera
permanecido leal a Dios, todo esto le hubiera pertenecido para siempre. A
través de los siglos eternos, hubiera seguido adquiriendo nuevos tesoros de
conocimiento, descubriendo nuevos manantiales de gozo y obteniendo
conceptos cada vez más claros de la sabiduría, el poder y el amor de Dios. Habría
cumplido cada vez con mayor eficacia el propósito de su creación; habría
reflejado cada vez más la gloria del Creador» (La Educación, p. 15).
d. El secreto para conservar ese carácter manso y humilde era la comunión con el
Creador. El carácter de la primera pareja sería siempre semejante al de su
Hacedor mientras mantuviera una vida de compañerismo constante con él.
e. ¿No es este un mensaje maravilloso? ¿Qué pasó, entonces, que el ser humano
no pudo conservar ese carácter manso con que Dios lo creó?
f. En su estado de inocencia, la mujer y el hombre gozaban de completa comunión
con Aquel “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento”. Pero después de su caída no pudieron encontrar gozo en la
santidad e intentaron ocultarse de la presencia de Dios. Esa es todavía la
condición del corazón que no ha sido regenerado. No está en armonía con Dios
ni encuentra gozo en la comunión con él» (El camino a Cristo, p. 26).
g. Según esta cita inspirada, la tragedia comenzó cuando nuestros primeros padres
se apartaron del Creador y dejaron de ser mansos y humildes. Se volvieron
egoístas. Hoy somos una caricatura del carácter divino, un remedo grotesco del
Dios de amor que nos creó y por más que nos esforcemos por ser altruistas,
abnegados y desinteresados, no lo conseguimos.
5. MISIÓN IMPOSIBLE
a. Lo peor de todo es que el ser humano no tiene la más mínima oportunidad de
cambiar esta situación. «Es imposible que escapemos por nosotros mismos del
abismo de pecado en el que estamos hundidos. Nuestro corazón es perverso, y
nosotros no lo podemos cambiar [...]. La educación, la cultura, la fuerza de
voluntad, el esfuerzo humano, tienen su lugar; pero carecen de poder para
salvarnos. Pueden producir un cambio externo de la conducta, pero no pueden
transformar el corazón; no pueden purificar las fuentes de la vida. Es necesario
que haya un poder que obre desde el interior una vida nueva de lo alto CC 27
b. ¡Nadie puede cambiar su propio corazón! Es una tarea imposible. Tal vez por
eso los abuelos decían: «Genio y figura, hasta la sepultura».
c. Elena G. de señala al respecto que «pueden existir defectos perceptibles en el
carácter de una persona, pero cuando llega a ser un verdadero discípulo de
Cristo, el poder de la gracia divina lo transforma y santifica» (Los hechos de los
apóstoles, p. 416).¿Qué es el «poder de la gracia divina»? ¿Cómo alguien llega
a ser «un verdadero discípulo de Cristo»? Si logramos dar respuesta a estas dos
preguntas habremos encontrado el secreto para la transformación del carácter
a pesar de cuán deformado pueda estar.
d. Los primeros discípulos de Cristo eran seres humanos semejantes a nosotros.
Cargaban con los mismos defectos que tú y yo, pero observa lo que sucedió con
ellos. «Así fue como los primeros discípulos llegaron a asemejarse a su amado
Salvador [...]. Estaban con él en la casa, en la mesa, en los lugares solitarios o en
la campiña. Lo acompañaban según la costumbre de que los discípulos siguieran
a su maestro, y diariamente recibían de sus labios lecciones de santa verdad. Lo
miraban como los siervos a su señor, para aprender cuáles eran sus deberes»
(El camino a Cristo. p. 108)
e. En esta cita que acabas de leer se encuentra la razón por la que Jesús invita a
las personas: «Venid a mí», porque solo él es capaz de transformar nuestra
desesperante realidad en el cristalino sueño que esperamos.
f. «Dios da a los hombres la oportunidad de unirse con Cristo. Los que caminan en
el temor de Jehová y meditan acerca de su carácter, cada día llegarán a ser más
semejante a Jesús» (Cada día con Dios, p. 38).
6. EL CARÁCTER DE LOS REDIMIDOS
a. En el capítulo catorce del libro de Apocalipsis, Juan ve a los redimidos bajo la
figura de los 144 mil: «Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el
monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él
y el de su Padre escrito en la frente» (Apocalipsis 14: 1).
b. El nombre de una persona, en la Biblia, describe el carácter de la misma. Quiere
decir que los redimidos estarán un día en el cielo porque habrán llegado al punto
de reflejar, de nuevo, el carácter de Jesús. ¿Y cómo lograron esa maravilla? El
versículo cuatro del capítulo catorce responde que «son los que siguen al
Cordero por dondequiera que va». Solo que, para seguirlo en los cielos, es
necesario aprender primero a seguirlo aquí en la tierra.
c. Por eso el Maestro nos invita a ir a él, pues en palabras de Elena G. de White:
«Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su
iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su
pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos» (Palabras de vida del
gran Maestro p. 48).
7. LA INVITACIÓN
a. Jesús te ama y no quiere que te pierdas. Espera pacientemente que le des la
oportunidad de actuar en tu vida y transformar tu carácter. Los discípulos se
volvieron semejantes a Jesús en su carácter porque anduvieron con él en
constante compañerismo. Lo mismo puede ocurrir contigo si decides ir al Señor
y no separarte del amado Maestro de Galilea.