Duelo en la infancia: etapas y procesos
Duelo en la infancia: etapas y procesos
INVESTIGACIÓ N
Los procesos de duelo en la infancia.
Universidad de la Laguna.
en Pedagogía.
Correo: alu0100839197@[Link]
Correo: cbarrera@[Link]
Curso 2017/2018
Convocatoria: Julio.
quiere,
ya han hecho
(Kübler-Ross, 1997:185)
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ÍNDICE
Resumen.......................................................................................................................................3
Palabras clave...............................................................................................................................3
Abstract........................................................................................................................................4 Key
Words...................................................................................................................................4
1. Introducción.............................................................................................................................5
2. Marco teórico...........................................................................................................................6
2.1 ¿Qué es el duelo?................................................................................................................6
2.1.1 Fases en el duelo.........................................................................................................6
2.1.2 Las etapas del duelo, según Kübler-Ross (1969).........................................................7
2.2 El duelo en la infancia.........................................................................................................8
2.2.1 Percepciones sobre la muerte en las diferentes etapas evolutivas:................................8
2.2.2 Fases del duelo en la infancia.....................................................................................11
2.2.3 Manifestaciones del duelo en la infancia...................................................................12
2.2.4 Diferencias entre el proceso de duelo adulto y de duelo infantil................................14
3. Objetivo..................................................................................................................................14
4. Metodología...........................................................................................................................14
5. Análisis y resultados...............................................................................................................15
5.1 Duelo:...............................................................................................................................16
5.2 El duelo infantil.................................................................................................................16
5.3 La afrontación de la pérdida..............................................................................................17
5.4 Como explicar la pérdida..................................................................................................18
6. Discusión................................................................................................................................19
7. Bibliografía............................................................................................................................22
8. ANEXOS................................................................................................................................24
8.1 ENTREVISTA SEMIESTRUCTURADA........................................................................24
8.2 Entrevista 1: Psicóloga perinatal...................................................................................24
8.3 Entrevista 2: Psicóloga Ámate 1.......................................................................................28
8.4 Entrevista 3: Psicóloga Ámate 2.......................................................................................32
8.5 Entrevista 4: Psicóloga Ámate 3...................................................................................36
Resumen
El presente Trabajo de Fin de Grado tiene como objetivo un análisis de los procesos de
duelo en la infancia. Este análisis será realizado desde la perspectiva de los expertos, es
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decir de los psicólogos, utilizando como instrumento de recogida de datos la entrevista.
Con estas entrevistas se busca conocer como sufren el duelo los niños.
La muerte es uno de los grandes miedos existenciales que tienen los seres humanos, y
esto se ve reflejado en la forma de gestionar los duelos, y en el caso de los que son
padres/madres/tutores/as en la posterior gestión de los mismos en sus hijos. Por ello es
tan importante dejar a un lado los tabús y hablar con los niños de forma abierta sobre la
muerte, y que estos sean capaces de verla como un proceso natural.
Para ayudar a los niños a sobrellevar los procesos de duelo debemos hablar con ellos y
explicar el significado de la muerte con un vocabulario ajustado a su edad, dejando que
plantee todas las cuestiones que le surjan.
Abstract
The present final degree project has got like objective an analysis of mourning process in
childhood. This analysis has been made from the perspective of highly qualified ones,
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psychologists, using as instrument to take information, the interview. With this
interviews we want to know how kids suffer the mourning.
Death is one of the biggest existential fears that humans got. We can see this in the way
that people handle the mourning and in the case the ones who are parents or guardians to
know how help their children. So, this is too important leave behind the taboo and talks
with kids in open way about death and make that they can see it like a natural process.
For help children to endure mourning process we must explain them the meaning of
death with the appropriate vocabulary in accordance with their age, letting them think
about all the questions that appears.
1. Introducción
A través de la muerte se aprende a reconocer la vida, y la muerte existe desde que existe
la vida.
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Niños y adultos están expuestos de forma cotidiana a presenciar y escuchar hablar sobre
la muerte, un ejemplo, cuando vemos el telediario, en él se habla de muertes y demás
temas destacables, y no alejamos a los niños mientras lo escuchamos. Otra forma de
exposición que tienen los niños a la idea de muerte es mediante las películas infantiles,
están dirigidas a público en edades tempranas, pero que reflejan la muerte. Por ejemplo,
en Dumbo, Bambi y el Rey León se sufren pérdidas de personajes importantes. En
cambio, no se habla con los niños del significado de la muerte, no se les explica este
proceso, por lo tanto da rienda suelta a su imaginación generando conclusiones
equivocadas.
Hay que preparar a los niños para lo que pueden vivir a lo largo de su vida, “Educar
para la conciencia y la realidad del hecho de morir nos da a entender que cada
momento de la vida es único e irrepetible y que el presente tiene su propio sentido, sin
depender del futuro, porque ignoramos si habrá mañana” (Poch, 2009: 6).
2. Marco teórico.
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Freud cita en uno de sus escritos, Duelo y melancolía, (1917 [1915]) que el duelo es “la
reacción habitual a la pérdida de una persona amada o de una abstracción puesta en su
lugar: la patria, un ideal, la libertad, etc.” (Freud, 1917),
“El duelo es el proceso y las reacciones personales que se sienten, el dolor por la
perdida, la ausencia o la rotura de los lazos afectivos y las diversas manifestaciones
que se producen a lo largo de un periodo de tiempo”, (Esquerda y Agustí, 2010:53).
Como podemos observar en todas y cada una de las definiciones de este término, lo
podríamos resumir como un proceso doloroso e individual que vive una persona al ser
separada de otra porque no está.
El proceso de duelo no tiene un tiempo exacto de duración, cada persona lleva el duelo
de una forma completamente diferente de otra. El duelo puede durar alrededor de uno o
dos años.
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a la creencia, de que, la vida no tiene sentido sin la persona fallecida. Esta fase
dura lo que cada persona necesite, ya que en esta fase, se reviven una y otra vez
los recuerdos de la persona fallecida y cuando llega el momento en el que
descubren que los recuerdos son eso, simplemente recuerdos, se da paso a una
situación de desconsuelo.
Fase IV “reorganización”: En esta, comienzan a menguar los aspectos más
dolorosos del duelo y la persona comienza a dar paso a la vida. En este punto el
recuerdo del difunto tiene una mezcla entre alegría y tristeza. Interiorizando al
difunto.
(Tizón, 2004: 141)
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entendimiento dependerá de la personalidad, sensibilidad y habilidad de enfrentarse a
las situaciones, el nivel de desarrollo en el que se encuentre el menor y su capacidad
individual de pensamiento abstracto. (Kroen, 1996:27)
Kroen afirma que existen dos tipos de percepciones sobre la muerte en los niños, como:
(Kroen, 1996:27):
Bebes de 0 a 10 meses: la conexión que tienen los bebes con el mundo exterior
son sus madres, a pesar de que los bebes no identifican, ni distinguen a una
persona en particular hasta alcanzar el año de edad. Aunque no distingan a las
personas, tienen sus sentidos totalmente desarrollados y saben reconocer el tacto,
aroma, comportamiento de su madre.
Entre una madre y su hijo existe un vínculo muy fuerte, y los bebes cuando estas
mueren lo sufren como una ausencia. Debido al poco desarrollo cognitivo que
tiene él bebe, estos viven el presente y cuando su madre fallece puede sufrir
cambios en la conducta, como por ejemplo, él bebe puede volverse más
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inquieto,
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cambios en las horas de sueño, en las comidas y llorar sin consuelo aparente.
Para un bebe, la muerte de otro de los miembros de su familia, padre, hermano u
otro familiar, no será tan traumático como lo será la de su madre. Aun así se
dará cuenta del dolor de su madre, ya que estos perciben los cambios y los
estímulos negativos de su alrededor. (Kroen, 1992:28)
Bebés de 10 meses a 2 años: son muchos los bebes que con tan solo 10 meses de
vida, son capaces de expresar sentimientos claros y precisos, además son
capaces de reconocer a las personas que tiene a su alrededor, además de
interactuar con ellos.
Una vez llegada la edad de dos años, los niños experimentan un gran desarrollo
en áreas como, la memoria, el lenguaje y la socialización. Pero aun así no están
preparados para comprender la muerte.
Como en el apartado anterior, el niño se verá más afectado si la pérdida que
sufre corresponde a la de su madre, ya que es la persona más cercana y con un
mayor vínculo emocional con él, cualquier pérdida los puede afectar, aunque no
tanto con la de una madre. (Kroen, 1992:29)
Los niños de 2 a 5 años: los niños dentro de estos baremos de edad, tienden a
ser: egocéntricos, con un alto nivel de curiosidad, muy alto y por último tienen
una manera muy literal de entender lo que los rodea. Por ello hay que tener
mucho cuidado a la hora de plantear ideas como la muerte, ya que entienden los
conceptos en el sentido literal de la palabra, una explicación incompleta o en la
que se divague, generara ansiedad en el niño.
Los niños dentro de esta edad consideran la muerte como un proceso temporal, y
también pueden interpretar la muerte como una fase de sueño, es decir que la
persona fallecida en realidad se encuentra dormida.
Para no dar pie a futuros malentendidos se debe explicar de manera simple y
concreta el significado real de la muerte, es decir explicar que es un proceso
mediante el cual el cuerpo deja de realizar sus funciones y se detiene del todo,
evitando que generen hipótesis incorrectas. (Kroen, 1992:30)
Un dato a destacar en la infancia, es que, los niños observan la muerte como algo
que solo le sucede a los demás, no como un proceso que nos llegará a todos por
igual, es decir, existe una carencia de comprensión del termino en sí, y no se
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contempla la muerte como algo que pueda ocurrirles de manera directa. (Kroen,
1992:31)
Los niños de 6 a 9 años: cuando los niños llegan a estas edades, ya han realizado
un gran avance en cuanto a las áreas cognitivas y del desarrollo. A partir de estas
edades, el menor ya sabe qué rol juega en su familia, en la escuela… Ya
entienden la diferencia que existe entre el bien y el mal, que es bueno, que es
malo…
Un niño de 6 años no percibe la muerte como uno de 9, pero ambos comprenden
y canalizan la verdad que existe tras el concepto de muerte, es decir ya
diferencian la fantasía de la realidad. Y también comprenden el sentimiento de
culpa, que en muchos casos, los niños creen que la muerte del familiar ha
sucedido por algo que ha hecho el mismo.
Que comprendan este término no significa que estén preparados para hacer
frente a ello, siguen siendo niños, y comprender la muerte, es entender que
también le podría suceder a el mismo, o a otro de sus familiares.
Dentro de estas edades pueden sufrir una serie de sentimientos de carga negativa
y dolorosa, que no han sufrido antes. (Kroen, 1992:32)
Los preadolescentes de 10 a 12 años: el concepto de muerte ya está mucho más
cerca del que tienen los adultos. Comprenden los rituales que se celebran una
vez fallecida la persona, la consecuencia de la muerte, el impacto que tendrá la
perdida tanto en su vida como en la de sus demás familiares. (Kroen,1992:33)
Hasta la edad de cinco años los niños son incapaces de entender los tres factores básicos
acerca de la muerte; en primer lugar, que la muerte es un proceso irreversible, no hay
vuelta atrás, por lo tanto es definitiva y de este modo también lo es de forma
permanente. En segundo lugar, la muerte es una ausencia de funciones vitales, el cuerpo
muere, por lo tanto no es capaz de realizar ninguna función vital sin la existencia de
vida. En tercer y último lugar, es que hablamos de algo universal, nadie se libra de la
muerte, tarde o temprano nos toca a todos. (Tizón, 2004:246)
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7 años. Noción de insensibilidad tras la muerte.
Noción de irreversibilidad incierta.
Noción de universalidad incierta.
Pueden haber angustias masivas ante la representación de
la muerte y defensa en contra.
La tarea que se debe realizar dentro de esta fase, para así poder superarla es,
aceptar la perdida y lo que conlleva.
Fase de desesperanza: el niño entra en un bucle de llanto intermitente, comienza
a perder la esperanza de que el fallecido vuelva. El niño dentro de esta fase se
puede volver apático, o retraído, además de sentimiento de, añoranza, protesta,
ira, resentimiento, anhelo…
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La tarea que se debe llevar a cabo en esta fase es, aprender a trabajar el dolor de
la perdida, y las emociones generadas por ello, adaptarse a las nuevas
circunstancias, y cambios en el hogar.
Fase de ruptura del vínculo: el menor comienza a recuperarse, tanto a nivel
emocional, como cognitivo, relacional o personal. Muestra interés por lo que
tiene a su alrededor, y practica el desapego con el vínculo. Los sentimientos que
nacen dentro de esta fase pueden ser, la aceptación, comprensión, esperanza…
Reubicar el sentimiento de pérdida es la tarea que se debe realizar para superar
la última fase. La persona busca actividades/tareas, que puedan mantener su
mente ocupada y alejada del recuerdo
(Ordoñez, 2018:124)
Las reacciones durante el duelo en los niños son más evidentes y llamativas que las de
los adultos, esto es debido al poco control que tienen sobre sus propios impulsos y por
una imperiosa necesidad de tener a sus padres presentes. Según Tizón (2013), las
reacciones más comunes durante el duelo a lo largo de la infancia son:
REACCIÓN. MANIFESTACIÓN.
Afectivas. Tristeza y desapego.
Irritabilidad y mal humor.
Sentimiento de indignidad y autoestima
disminuida.
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Alteraciones de la adaptación Propensión a dificultades de concentración.
social y educativa. Problemas escolares.
Quejas por falta de memoria.
William C. Kroen (1996), explica en su obra, que existen ocasiones en las que el niño
no realice de manera correcta el proceso de adaptaciones, generando complicaciones y
una necesidad de ayuda profesional.
La fragilidad o no integración de las defensas en los niños: los niños aún no han
comprendido en su totalidad la diferencia que existe entre la realidad y la
fantasía,
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un niño puede llegar a pensar que su hermano a muerto, por un mal pensamiento
hacia él, o por su culpa…
La necesidad que tienen de los objetos estén realmente presentes: esto hace que
el duelo en los niños sea más grave, profundo, doloroso…
Un menor desarrollo cognitivo: es verdad que los niños pueden llevar a cabo
experiencias muy profundas ante la pérdida, pero carecen de la experiencia y los
recursos cognitivos necesarios para comprender lo que ha ocurrido en su
totalidad.
Inmadurez afectiva: los niños no son capaces de permanecer de tolerar durante
mucho tiempo un dolor intenso, de ahí que tengan cambios en su
comportamiento, alterando momentos de llanto y dolor, con la risa, el juego…
Los modos de expresión característicos de los niños: Melanie Klein (1955) dijo,
“el juego es el medio natural de expresión de los niños. Los niños juegan con lo
que los adultos reflexionan o discuten. Lo que puede parecer un juego raro,
reiterativo o sin demasiado sentido, tal vez sea en realidad un serio esfuerzo por
parte del niño para comprender, para elaborar y para aceptar”
3. Objetivo.
El objetivo principal de este trabajo de fin de grado consiste en, analizar los procesos de
duelo en la infancia, con el fin de, conocer como son los procesos de duelo durante la
etapa de la infancia, mediante una serie de entrevistas semiestructuradas a psicólogos.
4. Metodología.
La metodología que aplicaré para este Trabajo de Fin de Grado, será un estudio de casos
de cómo son estos procesos de duelo en los niños a través de profesionales, es decir de
psicólogas en la Asociación Ámate, de cáncer de mama de Tenerife, y una especialista
perinatal y en infancia. Llevare a cabo entrevistas semiestructuradas, de este modo,
recabaré datos sobre cómo estos niños viven la enfermedad de sus madres/padres, y
niños que ya han perdido a sus madres/padres.
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psicólogas que contestaran esta entrevista serán cuatro mujeres. Para el posterior
análisis de los resultados obtenidos, las entrevistas serán grabadas en formato de audio.
Ámate es una asociación que nace el 6 de marzo de 2006, como respuesta para todas
aquellas personas que pasan por el cáncer de mama y sienten que sus necesidades no
son cubiertas por ninguna entidad. Por ello un grupo de mujeres que estaba pasando por
la enfermedad crearon la asociación, para dar respuesta a las necesidades que les surgían
durante el proceso y después, y apoyo a todas las personas que sufrieran la enfermedad,
y familiares. La asociación cuenta con servicio de psicología (tanto para la persona
afectada como para sus familiares), fisioterapia especializada en linfedema, estética
reparadora y por último el servicio de trabajo social, y un grupo de voluntariado que
ayuda en las labores de difusión de la entidad.
5. Análisis y resultados
Para alcanzar el logro del objetivo establecido en este trabajo, analizar los procesos de
duelo en la infancia, he desarrollado entrevistas con expertas. Una vez hechas y
trascritas se debe llevar a cabo un análisis de estas, para ello he realizado una
codificación de los temas abordados en cada una de las preguntas.
Codificación
Duelo. Pregunta 1.
El duelo infantil. Preguntas 3, 4 y 5.
La afrontación de la pérdida. Preguntas 2, 6 y 9.
Como explicar la pérdida. Preguntas 7 y 8.
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5.1 Duelo:
Las profesionales entrevistadas resumen el proceso de duelo como la ausencia física de
una persona, objeto u animal, relacionado con la definición de duelo de Poch y Herrero,
“El duelo no es un estado, sino el proceso de experimentar reacciones psicológicas,
sociales y físicas ante a la percepción de una perdida”, (Poch y Herrero, 2003:61).
Por otro lado el entendimiento de lo que supone una pérdida va ligado a la explicación
que le hayan dado al niño. Todas las profesionales entrevistadas coinciden en que los
padres/madres ocultan en un principio a sus hijos toda la información, es decir, no le
comunican la situación al niño hasta que es necesario, y en muchos casos se comunica
directamente un fallecimiento, cuando no ha sido una muerte repentina, privando al niño
de vivir de forma correcta su proceso de duelo antes y después del fallecimiento. Y ¿Por
qué hacen esto?, las psicólogas coinciden en que no lo hacen por proteger a sus hijos,
sino que realmente hemos adquirido un miedo existencial hacia la muerte, y esto ha
generado que no se quiera hablar del tema. En resumen, los adultos no quieren
enfrentarse a lo que supone un proceso de duelo, y mediante esta huida generan que los
niños vivan unos procesos de duelo más difíciles y dolorosos.
En resumen las etapas que viviría un niño que no ha sido informado de lo que sucedía
realmente, serían:
Desconcierto.
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Negación.
Ira.
Negociación.
Depresión.
Aceptación.
Ordoñez afirma que el duelo en la infancia podría dividirse en tres fases: (Ordoñez,
2018:124)
Fase de protesta:
- Negación.
- Ira. Fase de Fase de ruptura del
Desconcierto. desesperanza: vínculo:
Negociación. - Depresión. - Aceptación
En este esquema plasmo las fases que según Ordoñez pasa un niño durante un proceso
de duelo. He situado en cada fase las etapas correspondientes establecidas por
KüblerRoss (1969). Ya que las dos explicaciones al final corresponden con los mismos
sentimientos.
A parte de la información, otra de las grandes vasas que se debe tener en cuenta según
las profesionales es el apoyo al menor durante este proceso. El niño se debe sentir
arropado y apoyado, ya que ante este tipo de situaciones suelen sentirse abandonados
por la persona que se ha ido. Los niños necesitan ayuda para avanzar, ya que si no
podría tener consecuencias negativas y necesitar ayuda especializada.
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Afrontar una perdida no es una tarea fácil, y si sumamos la desinformación es aún peor,
las psicólogas advierten de lo necesario que es normalizar la muerte y enseñar a los
niños a vivir con ella.
Otro dato relevante de las entrevistas, es que debemos darle cabida a todas las
emociones, no se le puede decir a un niño que no llore, ya que es una emoción más, y
para superar las diferentes etapas del proceso se debe dar rienda suelta a las emociones,
y dejar que el niño exprese lo que siente, y si es llorando debemos escucharlo y estar a
su lado para que pueda exponer cualquier duda que tenga y se sienta apoyado.
Afirman que para explicarle el proceso de la muerte a un niño, podemos hacer uso de
ejemplos reales, como por ejemplo, el de una flor. Se puede utilizar métodos lúdicos
para explicarlo también, al final lo importante es que entienda lo que le están explicando
y asuma la realidad y no tenga miedo a la muerte.
Entre dos de las psicólogas se abre el debate del uso de las metáforas para explicar la
muerte, si es correcta o no.
Una de las posturas afirma que podemos recurrir a ellas, siempre y cuando estas
vayan acompañadas de una explicación que ayude al niño a comprender.
También dice que los seres humanos necesitamos algo a lo que aferrarnos, un
símbolo, un objeto… por ello si uno de sus pacientes le dice que cree que su
mama o papa está en el sol y ha comprendido lo que significa esto, si le
reconforta pensar eso y le tranquiliza pues estará en el sol. En definitiva, su
postura es a favor de la utilización de las metáforas siempre y cuando estén
acompañadas de explicaciones.
La segunda psicóloga, explica que desde su punto de vista empeoran el proceso
de duelo, porque los niños son engañados y se aferran a estas ideas. Uno de sus
ejemplos fue, si le dices a un niño que papa o mama se han ido de viaje y no
volverá, se va a sentir abandonado y además podría confundir futuros viajes de
su entorno con que van a desaparecer de su vida.
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Las dos psicólogas tienen un punto en común y es que la utilización de metáforas sin
explicación es errónea, pero una de ellas afirma que se puede trabajar con ellas y otra
que no.
Otro testimonio recogido en las entrevistas es que las metáforas están normalizadas en
nuestra sociedad, y comparte con una de sus compañeras que según como sean
utilizadas y con explicaciones puede ayudar al niño y no empeorar su proceso de duelo
6. Discusión.
La muerte está presente durante toda la vida de un ser humano, y aun así se evita hablar
de ella con la naturalidad y la claridad que se debería. Los adultos no hablan con los
niños sobre esta, ya sea porque les es doloroso, como por el miedo que les genera el
tema y porque creen que los niños no entenderán lo que les vayan a decir, o para evitar
que este sufra. Sin embargo, una vez analizadas las entrevistas y expuestas las opiniones
de las profesionales, la muerte se debe explicar, hay que plantearle al niño el significado
de esta, adaptando el lenguaje a la edad de este, porque cuanto más sepa el niño mejor
preparado estará para hacerle frente.
La desinformación a la que están sujetos los niños por parte de sus familiares hace que
se sientan desorientados. Los niños son capaces de comprender qué sucede algo extraño
a su alrededor, las actitudes de las personas de su entorno cambian y sus rutinas se ven
alteradas, de tal modo que llegan a la conclusión de que algo no va bien. Debido a la
gran imaginación que tienen los niños, pueden imaginar cosas que no corresponden con
la realidad, por ello hay que explicar cuál es la situación. Más concretamente dentro del
caso de las personas enfermas de cáncer de mama con un pronóstico demoledor, no
informan a sus hijos del final que puede tener con esta enfermedad. Los padres/madres
acuden a las psicólogas de la asociación Ámate, para pedir consejo sobre cómo
explicarle a sus hijos que puede morir, y por la experiencia de las expertas, no hacen
caso a lo que les dicen. Estas les aconsejan que hablen con el niño con naturalidad y
franqueza, que no sienta que
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lo están engañando u ocultando información, esto favorecerá a que su proceso de duelo
sea mejor encajado que un niño que desconoce la situación y se encuentra con una
muerte repentina, a pesar de ello, los padres/madres deciden no contar en la mayoría de
las ocasiones lo que sucede, generando en el niño un sufrimiento extra, ya que no
consigue comprender porque de un día para otro, su padre/madre no está y no va a
volver. ”Si dices la verdad podrás enfrentarte a lo que venga”, (Un monstruo viene a
verme, 2016)
Los niños y los adultos superan las mismas fases prácticamente durante todo el proceso
de duelo, pero según la perspectiva de los expertos se podría añadir una fase más al
proceso de duelo infantil, el desconcierto, ¿y esto por qué ocurre?, porque las familias
no informan a tiempo al niño de lo que puede suceder, generando en el niño un
sentimiento de desconcierto al no comprender porque su padre/madre ya no está con él.
¿Por qué añadir una fase más al duelo de los niños?, los adultos no son conscientes de la
repercusión que puede llegar a tener en un niño un proceso de duelo bajo el velo del
desconcierto, hay que ser totalmente sinceros con ellos, adaptar la situación a su
capacidad de entendimiento, pero hablar con ellos con sinceridad. En muchos casos no
se habla de la muerte por miedo, dando pie a que los niños generen ideas erróneas. En
resumen, los niños son muy sensibles a todo lo que sucede a su alrededor, y se dan
cuenta de las cosas, para ayudarlos a que sus procesos de duelo sean lo menos
traumáticos posibles hay que hablar con ellos, explicar la situación, y dejar que el niño
exprese lo que siente, dando al niño herramientas para hacer frente a la situación de la
mejor forma posible
Un niño para superar una pérdida importante necesita apoyo y sentirse arropado, esto es
muy importante durante todo el proceso, además de preguntarle si ha comprendido lo
que ocurre o si tiene alguna duda al respecto, para no dar pie a que el niño cree en su
mente historias irreales. Los niños tienen tendencia a sentirse culpables en muchos casos
de la muerte de su familiar cercano, por ello se debe informar a tiempo al menor para
que no piense en esas alternativas. Hay que hacerlos comprender que las heridas no se
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han de esconder, ni enterrar, sino que deben ser escuchadas. Hablar del duelo y la
muerte con sencillez y partiendo desde las cuestiones que el niño necesite saber.
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Uno de los debates generados mientras entrevistaba a las diferentes psicólogas fue la
utilización de metáforas para explicar el proceso de la muerte, frases como: “se ha ido al
cielo”, “se ha ido de viaje” y “está dormido”. Tras un análisis de las perspectivas de las
expertas he llegado a la conclusión, de que estas metáforas pueden ser utilizadas si van
acompañadas de una explicación, es decir, solo pueden utilizarse si se le ha comunicado
al niño realmente lo que significa la muerte de una persona y las consecuencias
naturales que conlleva. La finalidad de las metáforas es hacer más llevadero un duelo,
por ejemplo, un niño se puede sentir reconfortado pensando que su padre/madre está en
las estrellas y que lo va a acompañar siempre, si este niño después de comprender lo que
significa la muerte, asegura que su familiar está en las estrellas no está generando
ningún proceso de duda, ya que es consciente de que la persona no volverá pero que si
podría estar acompañándolo.
Finalmente explicaré las fases que pasa un niño en un proceso de duelo basándome en
las explicaciones de las psicólogas:
Desconcierto: esta fase se suma las demás cuando el niño no ha sido informado
con tiempo sobre la situación. Es decir, un niño pasara por esta fase de más por
no disponer de la información y explicación necesaria. Los adultos no hablan
con los niños, bien por miedo, por dolor, o en muchos casos bajo la excusa de
que no tiene edad para comprender lo que sucede. Sin darse cuenta de que lo
único que consiguen con esto es que el niño no comprenda lo que sucede, y
busque sus propias respuestas en su imaginación.
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Depresión: cuando el niño se da cuenta de que no hay forma de negociar la
vuelta del fallecido entra en esta etapa, en la que sufren un fuerte sentimiento de
vacío y dolor, esta fase es importante vivirla acompañados, ya que los niños
necesitan protección y sentirse totalmente apoyados. En esta fase el niño se
vuelve las vulnerable pero debe pasar por ella, si necesita llorar que llore, si
necesita patalear que lo haga también, todos estos sentimientos es necesario
vivirlos, no se puede interferir en como el niño muestra sus sentimiento.
Aceptación: en esta última fase el niño comprende lo que significa la situación, y
acepta que hay que seguir adelante, asumiendo una actitud responsable de lucha
y supervivencia
7. Bibliografía
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Espelt, A. (2015). Como elaborar las pérdidas de la infancia: una propuesta didáctica
para abordar el duelo en niños de 3-6 años. [Archivo PDF]. Recuperado de:
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Barcelona. Oniro, S.A.
2
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Miaja, M. & Moral, J. (2013). El significado psicológico de las cinco fases del duelo
propuestas por kübler-ross mediante las redes semánticas naturales. [Archivo PDF].
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Turner, M. (2004). Como hablar con niños y jóvenes sobre la muerte y el duelo.
Barcelona. Paidós Ibérica, S.A.
8. ANEXOS
8.1 Entrevista semiestructurada:
1. ¿Qué entiende por duelo (pérdida)?
2. ¿Cómo afrontan los niños la pérdida?
3. Cuando el niño se entera de que su padre/madre se está muriendo ¿Cómo se
siente?
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4. ¿Por qué fases pasa el niño desde que se entera de la enfermedad hasta la
pérdida del ser querido?
5. ¿Y cuáles son las fases que pasa una vez sufrida la perdida, es decir pasado un
tiempo de la muerte?
6. ¿Qué consecuencias podría tener en el niño un proceso de duelo donde no fuese
apoyado, arropado…?
7. ¿Qué opina sobre la utilización de las metáforas: “está dormido”, “se ha ido al
cielo”, “se ha ido de viaje”, le parecen correctas durante el proceso del duelo, o
cree que podrían empeorar la situación?
8. ¿Cómo se debe hablar con el niño sobre la muerte?
9. ¿Cómo reaccionan los niños durante todo un proceso de duelo?
Se les suele al principio ocultar y ya los adultos cuando vemos un es muy próximo el
fallecimiento de un familiar solemos decir que está “malito”, claro, cuidado con la
palabra malito, porque cuando, alomejor papá está malito porque tiene un resfriado,
decimos la palabra malito al niño para que entienda, y ese niño lo primero que va a
pensar es que su papá se va a morir por un resfriado. Entonces la palabra malito, tiene
que ir acompañada
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de alguna información más, es decir por ejemplo, imaginemos que un abuelo va a morir
por un problema de corazón, pues se le podría explicar al niño mediante dibujos y
explicarle la verdad, que al abuelo no le funciona bien el corazón porque hay unas
venitas que pasan y están obstruidas, es decir darle alguna explicación para que él vaya
asimilando.
Cuando se hace así el niño puede llegar a encajar mejor, pero cuidado con recurrir a la
palabra malito, ya que todos en algún momento nos pondremos malitos y podemos
generar confusión.
Los niños cuando son pequeños pueden sufrir mucho y además no lo verbalizan, se
preocupan mucho porque ven a su papá/mamá/hermanito... malito y lo confunden con la
muerte.
4. ¿Por qué fases pasa el niño desde que se entera de la enfermedad hasta la
pérdida del ser querido?
Los adultos pasan por una fase de 6 etapas, los niños desde mi punto de vista pasan 7
etapas, porque al principio a un niño no se le comunica, sino ve a los adultos llorando, a
veces gritando, con fatigas, o no ven a sus familiares más directos porque se los lleva
otro familiar o amigo de la familia. Es decir, que yo diría que el niño pasa por una fase
de desconcierto, y después las mismas etapas que los adultos, que son, shock, negación,
irá, negociación, tristeza y finalmente aceptación cuando ya se ha trabajado con el niño.
Pero creo que en el proceso de duelo de los niños se debería atender más por parte de los
adultos el intervenir a tiempo, porque no es necesario añadirle una etapa más, porque
encima ellos no están acostumbrados a gestionar sus emociones y les puede ser más
brusco.
5. ¿Y cuáles son las fases que pasa una vez sufrida la perdida, es decir pasado
un tiempo de la muerte?
Es un poco lo que te estaba diciendo, todo depende del niño, si ha sido informado o no.
Si ha sido informado normalmente hay un shock en todos los procesos de duelo lo hay,
hay ira, porque normalmente nos da rabia que ese ser querido se haya ido, a niños y
adultos, hay un momento de negación, en el que tú dices no, no, esto no puede haber
sucedido, pero todo sabemos que sí, aunque no nos apetece afrontarlo, tenemos una fase
un tanto egoísta en la que nos aferramos a que esa persona no se haya ido, entonces
depende de cómo se trate ahí puede llegarse a pasar directamente a un proceso de
estamos
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tristes, porque nos da pena que esa persona se haya ido, y finalmente se acepta pero, yo
creo que la fase de aceptación está muy ligada a la afectividad y al apoyo que tengamos
en ese momento.
6. ¿Qué consecuencias podría tener en el niño un proceso de duelo donde no
fuese apoyado, arropado…?
7. ¿Qué opina sobre la utilización de las metáforas: “está dormido”, “se ha ido
al cielo”, “se ha ido de viaje”, le parecen correctas durante el proceso del
duelo, o cree que podrían empeorar la situación?
Se suele recurrir siempre a ellas, pero nadie sabe realmente a dónde nos vamos,
entonces usamos metáforas porque bueno, es la ausencia de esa persona, de ese ser
querido que ya no está, y siempre buscamos ante cualquier hecho inexplicable,
intentamos agarrarnos a algo que tenga una cierta explicación o un cierto anclaje,
entonces yo creo que las metáforas dependen de cada persona y siempre digo, que si por
ejemplo a ti te vale el cielo, si te sientes tranquilo con el hecho de que está en el cielo y
te reconforta pues, vale el cielo. Es cierto, que esas metáforas en algún momento hay
que explicarlas, porque al cielo el niño llegará un momento que dirá, bueno no lo
entiendo, en qué parte del cielo está, pero bueno ya eso va en función del entorno del
niño y si los familiares no pueden siempre estaremos los profesionales, los psicólogos
infantiles que podemos echar una mano en un momento determinado, pero los niños
siempre, siempre hay que decirles la verdad.
8. ¿Cómo se debe hablar con el niño sobre la muerte?
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niño cuál es el proceso natural de un ser vivo, se pone una semilla, crece hasta que
florece y se desarrolla, y llega un momento pues que la flor acaba su ciclo vital y se va a
marchitar, hasta que la perdemos.
En mi opinión cuanto más se normalice y naturalice el proceso de la muerte pues yo
creo que tanto niños como adultos ganaremos muchísimo, porque muchas veces también
la muerte es algo muy negativo, pero me dice la experiencia que muchas veces los que
estamos aquí, los que nos quedamos aquí, en determinados momentos, imagínate en el
caso de familiares mayores o que tienen una enfermedad terminal, en la que están
sufriendo muchísimo, creo que tenemos una fase un poco de egoísmo , de no quiero que
se vaya, pero es que no somos conscientes de que debemos respetar el proceso de esa
persona, es lo mismo que decíamos de la flor, si esa flor se está marchitando, la puedo
cuidar, echarle agua y fertilizante, pero si es su momento hay que dejarla ir,
acompañarla en esa marcha, y no negarnos a que se vaya, y retenerla por decirlo de
alguna manera. El egoísmo de yo te quiero y quiero que estés aquí, pero si la persona se
quiere ir, quien somos nosotros para evitarlo.
9. ¿Cómo reaccionan los niños durante todo un proceso de duelo?
Pues normalmente, depende de la edad del niño, al ser más pequeños, tal vez por no
entender bien lo que significa reaccionan mejor, no hay tanta relación afectiva entonces
entre eso y que no entiende muy bien eso de que se va a ir, no lo terminan de entender y
asimilar, yo creo que es mejor cuanto más pequeños. Los adolescentes suelen tener más
efectos traumáticos, si es un familiar directo, pero vuelvo a repetir, siempre que se
expliquen bien las cosas y estemos ahí para cuando ellos tengan dudas, y para esos
momentos que tenga esas fases o etapas de tristeza que todos pasamos, y se deben tener
y además expresar.
Hay que darle cabida a todas las emociones, no se le puede decir a un niño, ni a un
adulto, no llores, estate tranquilo, no, ¿porque no va a llorar si es una emoción más?, y
si se siente triste, pues que llore y lo que hacemos es acompañar en ese momento, pero
no negar esa etapa, ni a niños ni adultos.
Efectivamente por duelo entiendo una perdida, porque solemos tener asociada a la
palabra duelo a la muerte de una persona, de un animal, pero que es una concepción
errónea que
2
existe y que tiene mucha gente, entonces, un duelo básicamente es sufrir una perdida,
tener algo y ya no tenerlo, es decir pueden ser perdidas de personas, como por ejemplo,
un niño que ha tenido un juguete durante muchos años, al que tiene mucho cariño, y no
lo encuentra para ese niño ese juguete constituye una perdida, y puede sufrir un proceso
de duelo por no tener ese juguete con el que compartía un vínculo, que se puede
manifestar en forma de echarlo de menos, llorar.
Los duelos también tienen que ver con el apego, cuando yo tengo algo a lo que estoy
apegando perderlo me va a causar ansiedad, porque hay un vínculo de apego existente
entre ambos.
Por mi experiencia como profesional y como madre, los niños afrontan las pérdidas de
una manera más saludable que los adultos. A medida que van creciendo y somos
nosotros los que con nuestras propias neurosis les vamos transmitiendo cosas, y vamos
reforzando los sistemas de apego, incrementamos el sufrimiento y la manera en la que
gestionan las perdidas, pero los niños normalmente gestionan las pérdidas de una
manera más saludable, es decir, tengo algo, pues en otro momento no lo tengo, alomejor
tiene una pataleta, lloran durante 5 o 10 minutos o incluso días, dependiendo de la
perdida que sea y luego normalmente la superan y pasan a otra cosa, no se quedan
apegados al sufrimiento, ni se están lamentando intensamente como los adultos, de eso
que yo tenía y lo perdí.
Y por otro lado, el duelo en los adultos está mal gestionado, lo cual no creo que sean los
niños los que no sepan gestionarlo, sino que no saben cómo afrontarlo porque no se les
explica bien lo que ocurre. Hay muchas explicaciones sobre lo que ocurre cuando una
persona muere, y el niño debe saber en todo momento lo que está ocurriendo, ya que no
es lo mismo un duelo de un niño que ha sido informado, que el de un niño al que no le
han explicado lo que sucedía.
Te vuelvo a repetir que creo que irá en función de cómo lo gestionen los adultos, habría
que ver cada situación en concreto, para saber cómo se gestiona la situación, para mí un
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niño hasta los 7 años es una extensión de sus padres, y cualquier problema o
inconveniente que tenga ese niño es una derivación de la educación que se le ha dado en
casa.
Habrán familias que hablen con el niño, que le expliquen lo que va a ocurrir y el niño
tenga su propio proceso de aceptación, al igual que en muchas otras familias, y en
Ámate lo vemos mucho, donde va a haber un fallecimiento de alguna paciente que ya le
han dicho que su cáncer es terminal y pasan a cuidados paliativos, y me vienen los
familiares y me piden información sobre si se lo dicen al niño, si no se lo dicen, como se
lo dicen, pero al final les digas lo que les digas te vas a dar cuenta de que no te están
escuchando, no se lo quieren decir al niño, y en muchos casos no se lo dicen y llegan
casos de niños con problemas, ¡claro, porque se ha sentido engañado!. Comunicarle al
niño lo que ocurre lo puede ayudar a adquirir estrategias de afrontación.
4. ¿Por qué fases pasa el niño desde que se entera de la enfermedad hasta la
pérdida del ser querido?
El niño pasará por diferentes etapas en el caso de que le hayan explicado la situación
que están viviendo, en el caso de no haberle dicho nada los niños percibirán que algo no
va bien y en muchos casos pueden llegar a saber que sucede y se lo callan. Las fases
serán diferentes depende de cómo se gestione lo que está pasando en casa. Los adultos y
los niños compartimos las mismas fases, aunque en los niños son más rápidas que en los
adultos, si se gestiona correctamente.
En todas las personas hay una fase de negación, en la que no queremos afrontar la
realidad, luego entra la rabia, el periodo de miedos e incertidumbres y por último la
aceptación. Pero depende de cómo se gestione desde un principio.
Un adulto puede tardar varios meses en llegar a la fase de aceptación, o pueden tardar
años en llegar a eso o no hacerlo nunca porque no se ha gestionado el duelo de una
manera
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saludable y dependiendo de las circunstancias externas, ya que la duración del proceso
de duelo estará influenciado por estas.
5. ¿Y cuáles son las fases que pasa una vez sufrida la perdida, es decir pasado
un tiempo de la muerte?
Pueden sufrir consecuencias que parecen como más leves, como que empiecen a tener
dificultades para conciliar el sueño, que pueda aparecer un proceso de enuresis (hacerse
pipi en la cama), que haya algún tipo de ansiedad infantil, porque no comprende lo que
está ocurriendo, entonces se puede reflejar este tipo de cosas, que no coma bien, que
coma en exceso.
Para ir resumiendo porque es un tema muy amplio, las consecuencias puede ser que
haya trastornos en la alimentación (por exceso o por defecto), falta de higiene en el
sueño, etc, hasta llegar para mí, a la consecuencia más profunda de todas que es que
ocultando cosas y gestionando mal los alumnos, no enseñamos a los niños a que vean la
muerte como lo que es, un proceso natural de la vida que hay que aprender a aceptar.
De una mala gestión del duelo he tenido pacientes en los que he descubierto que uno de
sus grandes miedos es la muerte, es un miedo existencial, pero que las personas que no
superen de forma correcta el duelo pueden adquirir un miedo más confuso hacia la
muerte.
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7. ¿Qué opina sobre la utilización de las metáforas: “está dormido”, “se ha ido
al cielo”, “se ha ido de viaje”, le parecen correctas durante el proceso del
duelo, o cree que podrían empeorar la situación?
Estoy segura de que empeoran el proceso de duelo, porque es engañar a los niños. si tú
le dices a un niño, que la persona que se ha ido está dormida, el niño te puede preguntar
y cuando va a despertar, y si tú le explicas que nunca , el niño puede entender que le
están mintiendo y se puede sentir defraudado, o simplemente quedarse descolocado,
porque no entiende que una persona pueda dormir y no volver a despertar e incluso que
le pueda surgir algún miedo, como por ejemplo y si me duermo y no me despierto más;
los niños son muy listos y tienen mucha creatividad y cualquier cosa que se les diga se
lo toman al pie de la letra y luego se pueden imaginar mil cosas alrededor de eso, si
nosotros como adultos tenemos imaginación, un niño tiene muchas más.
Decirle a un niño que una persona se ha ido de viaje genera la cuestión de cuándo
volverá, y como ve que no vuelve nunca se puede sentir abandonado y pueden surgir
miedos cuando se le comunique que algún familiar tiene un viaje y demás, ya que asocia
esa primera idea de viaje con que la persona no volverá más.
“Se ha ido al cielo”, como un niño va a comprender esta frase y además tiene carga
religiosa. Y esta expresión tiene muchas interpretaciones, ya damos por hecho que
existe un cielo y… a veces sobran las palabras.
Depende de la edad que tenga. Yo creo que hay que hablar con ellos con sinceridad,
como te dije antes.
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Se busca que los niños no pasen por las etapas de tristeza de los procesos de duelo, y es
una concepción errónea, ya que es un sentimiento más y una de las fases que todos
debemos pasar, y hay que dejar a la persona que este triste, ya que es algo totalmente
normal y necesario para experimentar el proceso de duelo de forma correcta.
Por ultimo hay que dejar que el niño manifieste todas las dudas que le surjan, y
responderle de la mejor forma posible, y en el caso de no manifestar dudas, preguntar si
ha entendido bien lo que le han contado
Los niños reaccionaran de distinta forma en función de la información que se les haya
administrado.
Los niños más pequeños no comprenden lo que sucede y sus vínculos no son tan fuertes
como por ejemplo en un adolescente, en los cuales se ven muchos efectos traumáticos
debido a una mala gestión del duelo.
Los niños son muy sensibles, además de intuitivos y se dan cuenta de que hay algo que
no está bien en su entorno, estas cualidades hacen que sea necesario contarles la
situación que hay en su hogar. Un niño sin información y viviendo una perdida puede
sentirse engañado, abandonado…
Por lo tanto, un niño afrontara la perdida mejor o peor según la información que maneje
y si ha comprendido bien la situación. Por ello lo mejor que se puede hacer es hablar
con el niño y explicarle la situación, con el vocabulario correspondiente y atendiendo
las dudas que le surjan en el proceso.
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Desde mi experiencia te puedo decir que no estamos preparados para hacer frente al
duelo, no solo los niños, sino los adultos, ya que al fin y al cabo el proceso de duelo del
niño será una extensión de lo que este a su alrededor. Por ello los adultos tienden a
ocultar información a los niños, en muchos casos escudándose en que lo hacen para que
no sufran, pero no es así, para contarle a un niño lo que sucede hay que enfrentarse al
problema, y en muchas ocasiones debido a la educación impuesta no somos capaces de
enfrentarnos a la realidad.
Las familias suelen comunicar a los niños la realidad de la situación, cuando ven que se
acerca el fallecimiento de la persona, es decir, privamos al niño de llevar un proceso de
duelo natural, donde comprenda lo que ocurre a su alrededor, ya que los niños no
verbalizan lo que sienten.
En conclusión, son pocos los casos de niños que son informados a tiempo y pueden vivir
su duelo desde la realidad y sabiendo que sucede, (toda esta información adaptada a su
edad, por supuesto).
4. ¿Por qué fases pasa el niño desde que se entera de que uno de sus
progenitores puede morir hasta la pérdida del ser querido?
Los niños y los adultos pasamos prácticamente por las mismas fases durante el duelo, la
negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Pero lo que ocurre con los
niños, es que como no le han comunicado lo que sucedía, añadimos una etapa más a las
que te he dicho, y es el desconcierto.
El desconcierto se genera debido a que el niño ve como su familia está mal, lloran. En
muchos casos se los lleva algún familiar o amigo que hace que el niño se alarme, ya que
no es lo normal en su día a día. Por todo esto el niño entra en una fase en la que no
entiende lo que sucede a su alrededor y comienza a darle rienda suelta a su imaginación.
Para evitar esta fase de más, y que el niño sufra más de lo debido, hay que contar con
total sinceridad y con adaptaciones a su lenguaje, todo lo que ocurre y no esperar a que
suceda la desgracia para contarlo.
5. ¿Y cuáles son las fases que pasa una vez sufrida la perdida, es decir pasado
un tiempo de la muerte?
3
Si el niño ha sido informado y ha entendido en todo momento que esto sucedería, pasara
por las mismas fases que el adulto:
Podría influir en muchos aspectos de la personalidad del niño, y en el peor de los casos
llegar a sufrir traumas. Las fases del duelo no las puede sobrellevar un niño sin apoyo,
es decir, un niño no puede reponerse de una perdida solo, y menos sin respuestas.
Tuve un caso de un niño de unos 4 años que había perdido a su madre debido al cáncer
de mama, sus padres estaban separados, y por lo tanto el niño no solo tuvo que hacer
frente a la perdida, sino también a un cambio radical en su vida, ya que se fue a vivir
con su padre y su nueva pareja. El entorno del niño advirtió al padre de que debía estar
muy pendiente de su hijo y además que tenía que resolver las dudas que le pudieran
surgir.
Un día en consulta, ese padre me llamo porque no conseguía entender que le pasaba a su
hijo, había perdido el apetito, tenía muchas pesadillas y había desarrollado miedo a la
oscuridad, cosas que nunca antes le habían sucedido, le dije que viniera con él a
consulta. Una vez estuve con el niño y hablando con el me di cuenta de que ese niño lo
que necesitaba era apoyo y afecto, su padre no sabía cómo abordar el tema con su hijo
y el
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niño se sentía abandonado por su madre y en segundo plano en la vida de su padre, el
niño tenía muchas cuestiones sobre la muerte, mucha incertidumbre sobre lo que le
sucedió a su madre, porque aunque fue consciente en todo momento de la enfermedad
de su madre él se había aferrado a que viviría.
Es muy importante proteger a los niños durante un proceso de duelo, y con proteger no
me refiero a no informar de la realidad. Los niños tienen mucha imaginación y debemos
proteger sus pensamientos, es decir, los niños son muy creativos y se toman al pie de la
letra todo lo que les dicen, por ello se debe preguntar si ha entendido bien lo que ha
sucedido, si tiene alguna dura, y lo más importante, nunca mentir.
7. ¿Qué opina sobre la utilización de las metáforas: “está dormido”, “se ha ido
al cielo”, “se ha ido de viaje”, le parecen correctas durante el proceso del
duelo, o cree que podrían empeorar la situación?
Están muy normalizadas, si echamos la vista atrás cuando nos explicaban de pequeños
que alguien había muerto, nos decían que esa persona se había ido al cielo, esta
afirmación tiene una connotación religiosa y no puede ser utilizada por ningún experto,
ya que debemos partir de la neutralidad sin entrar en materias religiosas, pero ese es otro
tema.
Las metáforas según como se utilicen pueden ayudar a los niños. Es cierto que se puede
utilizar una metáfora para explicar a donde se va esa persona, aunque realmente estamos
explicando algo que ni nosotros mismos sabemos, pero para que el niño pueda llegar a
entender el significado y comprenda lo que es realmente la muerte, esta metáfora debe ir
acompañada de una explicación adecuada a su edad.
De manera natural, hay que dejar a un lado este tabú que se ha generado en torno a la
muerte.
3
Se debe adaptar la explicación a la edad del niño, pero siempre hablando con sinceridad.
Se pueden utilizar objetos o el mismo proceso de vida de una planta, y podemos partir
de ellos para explicar de forma representativa y realista lo que es la muerte.
Esto dependerá de la edad que tenga el niño. En el caso de los niños más pequeños, no
vivirán el proceso con tanta intensidad como un adulto o un adolescente, ya que su
vínculo no es tan fuerte, y por tanto cuanto más pequeño más facilidades para superar el
proceso. En cambio cuando el niño ya ha adquirido una madurez y comprende el
verdadero significado de lo que sucede, puede pasar por un duelo más traumático y con
problemas.
Hay que hablar con ellos, dejarlos fluir, y que si necesitan llorar, lloren, si necesitan
gritar, que griten, son sentimientos totalmente normales durante el proceso y además
necesarios para sobrellevarlo. Y que un niño llore, este triste, no quiera asimilar la
muerte de alguno de sus padres, demuestran que el niño es capaz de crear lazos
afectivos, que es capaz de empatizar, y que no existe ninguna patología adversa en la
que hubiera que hacer especial hincapié, ¡si tu hijo llora, patalea, grita, echa de menos,
no te frutes, tu hijo es capaz de sentir!
Los niños afrontan las perdidas mejor o peor, dependiendo de cómo sus padres/madres
hayan hablado con él, con esto quiero decir, que los niños que no comprenden la
situación que vive a su alrededor, y le comunican un fallecimiento sin darle pie a pasar
las etapas correspondientes antes del fallecimiento, tendrá un proceso de duelo más
complicado, la información que los padres o madres le den a sus hijos es vital para
comprender y ayudar a superar los duelos de la forma correcta. En cambio, hay niños
que han sido informados, y consientes de todo desde un comienzo, esos niños no sufren
un proceso de duelo tan doloroso, ya que han tenido a su alrededor toda la información
necesaria.
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Los niños superan las pérdidas de forma más saludable que los adultos, por ello con
información y comprensión hará frente a estas etapas de la manera más saludable
posible.
Un niño que ha sido informado como mencione anteriormente, hará frente a este golpe
de forma más saludable. El entendimiento del niño sobre lo que supone la muerte varia
conforme a la edad que tiene, hasta los 7 años los niños tienen una concepción más
vaga, además no sufren angustia ante la idea de la muerte como los adultos, salvo algún
caso especial, a partir de los 8 años ya el niño comprende el concepto de muerte, y es a
partir de esta edad donde piden más información y pueden sufrir angustia ante esta.
La edad es un gran factor que influye en como un niño hará frente a un fallecimiento, y
el comportamiento de su familia. La información que le den al niño debe ser sencilla y
con un lenguaje que ellos comprendan, y tras esto esperar a que el niño exprese sus
dudas.
4. ¿Por qué fases pasa el niño desde que se entera de que uno de sus
progenitores puede morir hasta la pérdida del ser querido?
Un perdida altera la vida del niño, y en el caso de sobrellevar un proceso de duelo antes
del fallecimiento del ser querido, la vida del niño cambia y su alrededor se descompone,
porque los adultos tenemos tendencia a cambiar todas nuestras rutinas vitales cuando
somos conscientes de la situación.
Desde mi punto de vista los niños y los adultos pasan por las mismas fases en el duelo,
la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación, los niños pueden superar
estas etapas más rápido que los adultos, ya que los lazos afectivos no son tan fuertes
como los forjados por los adultos durante toda una vida. Aunque esto le sucede a los
niños, no a los adolescentes, que ya son total y plenamente conscientes de lo que
significa una pérdida en su hogar, y los cambios que se van a generar.
5. ¿Y cuáles son las fases que pasa una vez sufrida la perdida, es decir pasado
un tiempo de la muerte?
Antes y después de la perdida se pasan por las mismas fases. Antes del fallecimiento las
etapas no son tan intensas, ya que la esperanza juega un papel muy recurrente en estos
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casos, y posteriori al fallecimiento estas etapas se repiten pero de forma más intensa y
dolorosa.
Las consecuencias podrían ser muy dolorosas para el niño, podría influir totalmente en
el desarrollo de la personalidad del niño.
Si los adultos necesitamos apoyo y sentirnos escuchados, un niño lo necesita aún más,
debe tener a su lado una persona que este con él y lo acompañe durante todo este
proceso, que le resuelva las dudas que le van surgiendo en cada etapa, y dejas que
exprese todas sus emociones.
Un niño sin apoyo puede sufrir un duelo patológico y llegados a estos casos es
imprescindible la ayuda profesional.
7. ¿Qué opina sobre la utilización de las metáforas: “está dormido”, “se ha ido
al cielo”, “se ha ido de viaje”, le parecen correctas durante el proceso del
duelo, o cree que podrían empeorar la situación?
Las metáforas que me has enumerado no me parecen correctas, y si creo que podrían
suponer un empeoramiento de la situación. Estas metáforas son muy abstractas para las
mentes de los niños. Te quiero expresar las inquietudes que le surgirán a un niño en
cada una de las metáforas, por ejemplo:
Con esto quiero decir, que las metáforas para explicar directamente una muerte sin una
explicación que los niños comprendan no son beneficiosas, y entorpecen los procesos de
duelo, en cambio sí se recurre a una para explicar mediante ella lo que significa la
muerte. Hay libros, películas, dibujos animados, y miles de recursos para explicar de
manera “lúdica” lo que es la muerte.
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Están muy normalizadas, si echamos la vista atrás cuando nos explicaban de pequeños
que alguien había muerto,
Reaccionaran de una manera u otra según su edad y la información que tenga. Un niño
que tiene la información en sus manos reaccionara mal porque es un niño, pero su
proceso será más sano. Los niños que carecen de información tendrán un proceso de
duelo más doloroso, y con incertidumbres, generando falsas hipótesis de lo que está
viviendo.