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La Santidad

El documento habla sobre la santidad y cómo llegar a ella. Explica que Jesús nos llamó a ser santos y nos dio el ejemplo de cómo vivir una vida santa a través de Su propia vida. También dice que podemos llegar a la santidad al igual que otros hombres santos de la Biblia, caminando día a día con Dios a través de Su Palabra y luchando contra el enemigo.

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La Santidad

El documento habla sobre la santidad y cómo llegar a ella. Explica que Jesús nos llamó a ser santos y nos dio el ejemplo de cómo vivir una vida santa a través de Su propia vida. También dice que podemos llegar a la santidad al igual que otros hombres santos de la Biblia, caminando día a día con Dios a través de Su Palabra y luchando contra el enemigo.

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LA SANTIDAD

cual es la mision de la Iglesia del Nazareno? La misión de la Iglesia del Nazareno es «Hacer
discípulos semejantes a Cristo en las naciones». La visión es una Iglesia del Nazareno viva, unida,
santa, creciente que ofrezca identidad, que impacta la comunidad a través de la compasión y el
amor de Cristo. porque hablamos de la santidad porque la santidad es la única forma en la que
veremos a Cristo.
pero alguno puede llegar a ser santo? que diferencia existe entre tu y tu pastor? entre tu y Wesley,
Mac Arthur, Fletcher, Teresa de Calcuta.. entre tu y Jesus? Cristo vino a la tierra y fue 100 %
hombre asi como 100% Dios, el fue igual que tu padecio como hombre, lucho comoa hombre
contra las tentaciones y las debilidades carnales,
mateo 1:4-11 Cristo fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo, “si eres hijo de Dios”
intento que dudara de la condición de ser hijo de Dios, pero como fue la reacción de Jesus?
Jesus nos demostró en su propia vida desde un inicio que podemos llegar a la santidad, lo que nos
diferencia de los contados hombres que alcanzaron la santidad es que ellos creyeron y caminaron
dia tras dia con Dios. Lucharon contra el enemigo mediante la palabra de Dios. D

Jesus nos llama a ser santo 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor. Hebreos 12:14
Jesus murio por nosotros para que nosotros seamos santos y tengamos la oportunidad de ser
salvos porque Cristo lo fue. Y si mediante el sacrificio por su sangre fuimos rescatados para ser
hijos Romanos 8:17 y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con
Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El .
Y si eres hijo eres igual que tu padre. Que características tienes de tu padre terrenal, que
características heredaste de tu padre celestial.
ERES HIJOOOO
26 
Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para
que seáis míos. Levitico 20:26

Y un hijo llega a ser igual que su padre cuando camina y vive con su padre.

Pero porque es difícil vivir en santidad, a veces creemos que ser santo esta en tu forma de vestir,
con que asocias la santidad? A veces hay personas que se creen beatos y santos, y los vez en las
iglesias ahí amirandote de pies a cabeza haciendo un scaner de tu vestimenta de tu forma de
alabar, pero eso no es ser santo, y tratamos de ser santos, en esta época en la que lo normal es
ahora anormal en la que lo degenerado es inclusión, el amor por la sobarevivencia esta por sobre
pisar a los demás para escalar, y esto no solo afecta a la sociedad sino también a las iglesias, pero
como llegamos a cumplir esta mision

pedro 1:15-17 13 


Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y
esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea
manifestado; 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais
estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también
vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque
yo soy santo. 17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la
obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra
peregrinación; 18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la
sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación

CEÑIR:  Rodear, ajustar o apretar la cintura, el cuerpo, el vestido u otra cosa.


SOBRIOS. Templado, moderado. 2. adj. Que carece de adornos superfluos. 3.
adj. Dicho de una persona: Que no está borracha.

Y que hace una persona que esta borracha, o enojada o llevada por sus emociones hace
cosas sin pensar reacciona sin darse cuenta y mete la pata.

Por ello Jesus nos dice :


 17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?  18 Pero lo
que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazón salen los
malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos
testimonios, las blasfemias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las
manos sin lavar no contamina al hombre. Mateo 15:19-20

Nuestra vida esta plagada de recuerdos en psicología para encontrar el origen del mal se realiza
una introspección de la vida desde el nacimiento si fue un hijo o hija deseada, si vivía con ambos
padres, si sufrio algún trauma, ya que estos generan vicios y temores, y una necesidad de
pertenencia, Jesus no vino a predicar a los altos sacerdotes finos, sabelotodos, sin falla ni tacha,
sino a los enfermos pecadores ciegos mujer con flujos leprosos, prostitutas. Y jesus jamas los miro
con desprecio sino con una mirada de amor, saben no me siento comoda cuanod me dicen pastora
o cuando me ponen un atitulo porque la única autoridad es Dios. Una vez un pastor me dijo dice que
usted es pastora, porque lo que le interesa a Dios es que elijas cambiar tu forma de vivir, las
personas con las que caminaba Cristo estaban cansadas de ser quienes eran se sentían miserables,
despreciados por ellos mismos y por los demás buscaban sedientos una paz una esperanza,

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a
los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo
hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Efesios 4:22

Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí, mateo 15:8

V14 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en
vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos
en toda vuestra manera de vivir

La diferencia entre los sacerdotes y los pobres no era su condición económica sino que los
pobres reconocieron a Cristo como su salvador,

Y desde que naces en Cristo eres criatura nueva y cuando recuerdas quien fuiste dices como fui
capaz de hacer esto, el ciego de nacimiento vio porque obedecio a Cristo y se lavo los ojos
PREDICA SOBRE EL DIEZMO

Hageo 2:8-10


Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. 9 La gloria postrera de
esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en
este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Yo también vi de esto 2 o 3 veces predican del diezmo las personas escuchando el pastor pidiendo,

El diezmo que se da es el porcentaje que se daba para la iglesia.

2da Timoteo 2:15

Hay dos tiempos en la biblia

1er tiempo: ISRAEL mediante la ley

Hebreos 7:5 Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio,
tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus
hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham.

Según esto es un mandamiento que fue dado bajo la ley a los Leviticos, muchos

Levitico 27:30 30 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del
fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. 

Deuteronomio 14 :28  Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus
productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades

Nehemias 13:12 12 Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los
almacenes

A QUIEN DIERON?

Numeros 18:24 24 Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los
hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los
hijos de Israel no poseerán heredad.

Deuteronomio 26:12 tambien debes dar a los pobres. 12 Cuando acabes de diezmar
todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al
levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán.
12 
Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año
del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y
comerán en tus aldeas, y se saciarán

Mientras estamos vivos podemos administrar todas las cosas de Dios la pregunta no es cuanto debo
darte sino con cuanto de lo tuyo debo quedarme?

Cuando sabemos que algo no es nuestro es algo a lo que tenemos cuidado,

El diezmo también es una forma de adorar a Dios, Lc 21:1-4 historia de la viuda ella confio en Dios

y le recuerdas que Dios dio un sacridficio en ti

A veces damos limosna una pequeña cantidad que es una cantidad que demuestra que son
caritativo, es algo que se da una

gracias señor por lo que tengo

El diezmo através de las Escrituras


Por Osmany Cruz Ferrer publicado originalmente en CONOZCA edición 2010.1

Introducción
Ante la llegada a nuestro país de literatura con una interpretación bíblica incorrecta acerca de las
enseñanzas sobre el diezmo para el Nuevo Testamento, y estando persuadidos de las posibles
confusiones que esto pudiera traer, es que nacen estas cuartillas.
 
El diezmo antes de la ley de Moisés
En el libro Cómo interpretar la Biblia uno mismo, Richard Mayhue asegura que el diezmo es un dogma
que hemos tradicionalmente colocado entre nuestras creencias bíblicas para hoy. Esto –según el ya
citado autor- es a causa de una interpretación rígida de las Escrituras desde el concepto predeterminado
de una doctrina o una tradición establecida sin el fundamento necesario. Mayhue declara: “Mucha gente
aporta con fidelidad el diez por ciento de sus ingresos porque creen que la Biblia enseña que debe
diezmarse hoy”1. Para refutar concluyentemente las enseñanzas sobre el diezmo, Mayhue hace un breve
análisis del diezmo en tiempos de la ley, pero yerra al olvidar que la práctica del diezmo es desde mucho
antes.
Veamos el siguiente versículo: Y  bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y
le dio Abram los diezmos de todo. (Gn 14:20)
Esta es la primera cita en la Biblia donde aparece la voz “diezmo”. Este vocablo proviene de la palabra
hebrea ma´aser  que significa literalmente “una décima parte”. Nadie sabe como Abraham recibió la
indicación de diezmar, pero el hecho que la Biblia registre este suceso y no exista reproche divino por
este respecto, sin dudas afirma al diezmo como aprobado desde la lejana etapa patriarcal. 2
El intérprete bíblico Harold Willmington, comentando sobre este pasaje dice: “Algunos creen que la
práctica de diezmar (el dar de nuestro dinero a Dios) era algo para ser hecho solamente por el pueblo de
Israel que vivía bajo la ley y, por tanto, no tiene nada que ver con nosotros hoy. Pero este no es el caso.
Abraham diezmaba mucho antes que Israel llegara a ser nación y como 400 años antes que la ley fuera
dada.”3
La segunda ocasión que se menciona el diezmo está relacionada, no con el advenimiento de la ley, sino
cuatro centurias antes de la misma. Otra vez es un patriarca quien lo menciona, Jacob. “Y esta piedra
que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”  (Gn
28:22) En esta ocasión como la anterior el diezmo está relacionado con una actitud de agradecimiento a
Dios por un bien recibido o por recibir. Luego la ley ratificaría y legislaría sobre el diezmo, pero nunca
fue ella la primera en enseñarlo.
 
El diezmo en la ley de Moisés
Sus prescripciones fundamentales:
 Se debía diezmar de todo cuanto el israelita recibiera, del fruto de la tierra, de los animales
e incluso del fruto de los árboles; reconociendo así que todo lo que hemos recibido viene
de Dios y nada podemos tener a menos que venga de su mano. En caso de que un judío
quisiera retener algún producto en particular de su cosecha debía entonces dar el
equivalente monetario y añadirle una quinta parte de ese valor al total, no así de los
animales que no podían ser rescatados. (Lv 27:30-33).
 Este diezmo sería usado para alimentar a los que servían en el ministerio del tabernáculo
de reunión y posteriormente el templo. “Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los
diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del
tabernáculo de reunión”  (Nm 18:21).  Esta era la manera adecuada que Dios proveyó para
que fuesen sustentados los que por su ocupación espiritual y por reclamo divino no
disponían de otro tiempo para tener haciendas, cosechar frutos, o criar ganado. Este
diezmo que recibían era la remuneración por el servicio que prestaban a Jehová. “Y lo
comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro
ministerio en el tabernáculo de reunión” (Nm 18:31). Dios entregó en Deuteronomio 12:19
una solemne advertencia a los israelitas sobre no descuidar la atención a los levitas. Sin
embargo, no siempre se obedeció a Dios en este aspecto con puntualidad. En las
ocasiones que la nación olvidó el cuidado de los que ministraban en las cosas sagradas
vino la decadencia y el descontento de Dios hacia la nación. Cuando este mandamiento
era desoído Dios siempre mostraba su reproche ante la avaricia y el egoísmo de su
desobediente pueblo (Mal 3:8-9). En tiempos de Nehemías fue tan descuidada la nación
en este menester que los levitas tuvieron que abandonar el servicio en la casa de Dios e
irse a labrar la tierra y ganar dinero en cualquier forma para no morir de hambre, suceso
que Nehemías reprendió oportunamente (Neh. 13:10-12). Reunió luego a los levitas y los
colocó en sus respectivas funciones. Ezequías hizo lo mismo en su reinado y gracias a
esta y otras reformas, el pueblo experimentó un despertar espiritual como desde los días
de Salomón no vivían.
 El diezmo también cubría las necesidades de viudas, huérfanos, extranjeros y pobres (Dt
14.28-29).
 Los levitas al recibir el diezmo, debían apartar la décima parte del mismo y presentarlo a
Dios como una ofrenda mecida. Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Así hablarás a los levitas, y
les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra
heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Y se
os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar  (Nm 18.25-27).
Además de diezmar con fidelidad, los israelitas debían participar de la adoración a Dios y el sistema
cultual operante con distintos tipos de ofrendas. Las ofrendas expiatorias (Lv 6.6-7), La ofrenda por el
pecado (Lv 5.6-13), el holocausto (Lv 1; 6.8-13), la oblación (Lv 2) y las ofrendas de paz (Lv 3).
Conjuntamente a estas ofrendas preordenadas meticulosamente, los israelitas debían entregar las
primicias de sus cosechas, de su lana y de su aceite para mantenimiento de sacerdotes y levitas
(Deuteronomio 18.4). De igual forma, seis años labraría la tierra y el séptimo la dejaría libre al igual que
su viña y su olivar para que comieran los pobres y se alimentaran las bestias (Ex 23.11). No debía
recoger las espigas que los cosechadores dejaran al segar los campos, ni recoger los frutos caídos de sus
viñas, para los pobres y los extranjeros se dejaría (Lv 19.10). Podía ofrecer también ofrendas voluntarias
al Señor (Lv 22.18-23).
Todo esto pudiera en un principio parecer agravante a nuestros ojos, pero alguien que vivió bajo la ley y
practicó cuidadosamente cada detalle aseguró: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo
desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”  (Sal 37:25). También el hombre más sabio de la
tierra, quien le tocara vivir en tiempos de la ley dijo: “Jehová no dejará padecer hambre al justo” (Pr
10:3).
Las prescripciones sobre el diezmo buscaban perfeccionar el temor a Dios (Dt 14:22-23) quien es dador
de toda buena dádiva. El cumplimiento de las mismas atraería bendiciones que aventajarían largamente
la dádiva del oferente o del diezmador (Mal 3:10-12). Eran mandamientos que propiciaban una cobertura
para la gratitud y la generosidad que daba lugar al buen funcionamiento de la nación de Israel en los
aspectos religiosos y sociales.
Estas ordenanzas respecto al diezmo tenían además, un propósito futuro que nos alcanzaría a nosotros.
Romanos 15:4 nos dice: “Todo lo que está escrito en la Biblia es para enseñarnos. Lo que ella nos dice
nos ayuda a tener ánimo y paciencia, y nos da seguridad en lo que hemos creído”.4 Mediante la lectura
de pasajes como Lv 3; 5:6-13; 6:6-7; 27:30-33; Nm 18:21; y Dt 14.28-29 la iglesia debiera aprender y
consolidar un ánimo dadivoso y una voluntad generosa a favor de la obra de Dios. (Véase también las
declaraciones de Pablo en 1 Co 9.8-10).
 
El diezmo en el Nuevo Testamento
El diezmo aparece ocho veces en el Nuevo Testamento, siempre en un contexto ilustrativo o histórico
(Mt 23:23; Lc 11:42; Lc 18:12; Hb 7:2,5,9), nunca como una ordenanza específica para la iglesia. Esto
no infiere necesariamente que se ha de abolir, por el contrario, todo cristiano debiera con alegría y total
fidelidad participar en el mantenimiento de la obra del Señor, no con la décima parte de sus entradas sino
con mucho más.
Ciertamente son muchos los que sostienen que no se debe diezmar. Creen encontrar un argumento
cuando aseguran que el diezmo pertenece a la ley. Pero hemos visto que cuatro siglos antes ya nuestro
padre Abraham en la fe y otros patriarcas diezmaban con solicitud. La ley no introdujo el diezmo, solo
legisló sobre él para el pueblo de Israel. Si decimos que no debemos diezmar hoy porque la ley hace
alusión al diezmo, podríamos decir que no debemos casarnos hoy porque la ley de Moisés también
legisla en este respecto.
Jesucristo en su magisterio terrenal nunca atacó la enseñanza del diezmo, lo que censuró fue la
inadecuada prominencia que los fariseos le habían dado sobre otros requerimientos divinos más
importantes como lo son: la justicia, la misericordia, y la fe. Esto lo demuestra Jesús en Mateo 23.23 al
sentenciar en la última oración de este versículo: “Esto era necesario hacer [la justicia, la misericordia,
y la fe],  sin dejar de hacer aquello”  [diezmar].
Los que reclaman que debemos dejar de diezmar porque estamos bajo la gracia y no bajo la ley debieran
reflexionar que si el judío bajo la ley daba el diez por ciento de todos sus ingresos con acción de gracias,
¿cómo el cristiano bajo la gracia que ha recibido todos los beneficios del nuevo pacto sellados con la
muerte de Cristo no va a entregar para la obra del Señor, no el diez por ciento, sino mucho más? El estilo
de vida de dar del judío bajo la ley no debiera ser algo que desechemos como ritualista y caduco, mas
bien, debiéramos imitar y sobrepasar con creces su acción por cuanto estamos bajo una dispensación
más excelente.
En el Nuevo Testamento se nos insta a dar. Se prescriben actitudes para hacerlo (2 Co 9:6-7), pero nunca
se limita la forma en que se puede dar. Entregar la décima parte de todas nuestras entradas forma parte
de la herencia histórica espiritual que nos legó nuestro padre Abraham; imitar esta acción no sería más
que una de las tantas formas de cumplir el mandamiento de Jesús de dar (Lc 6.38) (Hech 20.35). Nadie
tiene el derecho de estorbar a un creyente que con gratitud y generosidad quiera diezmar, traer primicias
de su cosecha u ofrendar para el Señor.
Intentar mutilar la enseñanza del diezmo para nuestros días, sería desproveer a la iglesia de una
cobertura para sustentar la obra de Dios y para expresar la gratitud por lo mucho que hemos recibido del
Señor.
La avaricia, la incredulidad y no el apego a las enseñanzas del Nuevo Testamento son las razones que
mueven a algunos a despreciar el diezmo como una forma adecuada, aprobada y funcional para honrar a
Dios (Pr 3.9) y sustentar la obra del Señor.
El dar, sea en la forma que se haga (entiéndase diezmos, ofrendas, primicias) como cualquier otra
actividad dentro del cuerpo de Cristo se hará en una actitud de fe (Ro 14:23) y teniendo en cuenta, no un
mandamiento Antiguo Testamentario, sino el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo quien por amor a
nosotros se hizo pobre (2 Co 8:9). Esto es mucho más exigente que una ley escrita.
Dar fielmente para la obra de Dios es además, prueba de nuestro amor por su obra . “No hablo como
quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del
amor vuestro”  (2 Co 8:8). Dar es un privilegio no una carga (2 Co 8:4). Diezmar en la obra de Dios no
es una ordenanza legalista, sino una oportunidad hermosa para servir a Dios y a los santos.
Los siervos de Dios, al igual que los levitas de antaño, necesitan que se les sostenga para ocupar su
mayor tiempo en los negocios del Padre Celestial (1 Co 9:7). Esto, además de ser una necesidad, es un
mandamiento de nuestro Señor Jesucristo: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el
evangelio, que vivan del evangelio” (Corintios 9:14). Cuando el cuerpo de Cristo cuida con fidelidad de
sus ministros obedece a Dios y procede con sensatez: Si nosotros sembramos entre vosotros lo
espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho
sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros  ( 1 Corintios 9:11). La historia ha demostrado que cuando la
iglesia por pobreza o por falta de visión no crea un sostén adecuado a sus ministros, consigue que halla
falta de eficacia y presteza en el servicio a Dios de parte de los que presiden.
Colaborar con nuestros recursos para las necesidades del pueblo de Dios nos certifica una recompensa en
los cielos (Lucas 18:22).  Dejar de dar para la obra de Dios mediante nuestros diezmos y ofrendas, si bien
no acarreará una maldición sobre nosotros como en días del Antiguo Testamento, si traerá una pérdida
de recompensa (2 Co 9.6,10). Muchos son los que han dejado de hacerse tesoros en los cielos (Mt 6.19-
21) por darle lugar a la incredulidad y a la avaricia que es idolatría.
Faltar al mandamiento de Jesús de dar para el reino, es un acto de ingratitud y desamor por la obra del
Señor. Los que quieren medrar nuestra generosidad y agradecimiento a Dios sugieren que abandonemos
la práctica del diezmo que tanto bien le ha hecho a la iglesia durante veinte siglos. Desoigamos estos
reclamos.
Nuestra Organización en Cuba, en conformidad con lo que enseña el Nuevo Testamento referente al dar,
a entendido como convenientes medios de ingreso para el mantenimiento de la obra en general, los
diezmos y las ofrendas. De igual forma aprueba cualquier otra manera de cooperación como lo son las
primicias y donativos materiales que sean ofrecidos voluntariamente.
 
Conclusiones
 La ley de Moisés no introdujo la enseñanza sobre el diezmo en la Biblia; ya los patriarcas
diezmaban con gratitud, aún antes de que existiera propiamente la nación de Israel. Luego
la ley ratificaría y legislaría sobre el diezmo, pero nunca fue ella la primera en enseñarlo.
 Las prescripciones sobre el diezmo tenían un doble propósito. El primero tenía que ver con
la nación israelita en su medio religioso y social. El segundo tenía un alcance futuro, el de
consolidar en el cuerpo de Cristo un ánimo dadivoso y una voluntad generosa a favor de la
obra de Dios.
 El diezmo aparece ocho veces en el Nuevo Testamento, siempre en un contexto ilustrativo
o histórico (Mt 23:23; Lc 11:42; Lc 18:12; Hb 7:2,5,9), nunca como una ordenanza
específica para la iglesia. Esto no infiere necesariamente que se ha de abolir, por el
contrario, todo cristiano debiera con alegría y total fidelidad participar en el mantenimiento
de la obra del Señor, no con la décima parte de sus entradas sino con mucho más.
 Si decimos que no debemos diezmar hoy porque la ley hace alusión al diezmo, tendríamos
también que decir que no debemos casarnos hoy porque la ley legisla en este respecto.
 Jesucristo en su magisterio terrenal nunca atacó la enseñanza del diezmo.
 Intentar mutilar la enseñanza del diezmo para nuestros días, sería desproveer a la iglesia
de una cobertura para sustentar la obra de Dios y para expresar la gratitud por lo mucho
que hemos recibido del Señor.
 El estilo de vida de dar del judío bajo la ley no debiera ser algo que desechemos como
ritualista y caduco, mas bien, debiéramos imitar y sobrepasar con creces su acción por
cuanto estamos bajo una dispensación más excelente.
 Entregar la décima parte de todas nuestras entradas forma parte de la herencia histórica
espiritual que nos legó nuestro padre Abraham; imitar esta acción no sería más que una de
las tantas formas de cumplir el mandamiento de Jesús de dar (Lc 6:38; Hch 20:35).
 En el Nuevo Testamento se nos insta a dar. Se prescriben actitudes para hacerlo (2 Co
9:6-7), pero nunca se limita la forma en que se puede dar.
 El dar, sea en la forma que se haga (entiéndase diezmos, ofrendas, primicias) se hará
teniendo en cuenta, no un mandamiento Antiguo Testamentario, sino el ejemplo de nuestro
Señor Jesucristo, quien por amor a nosotros se hizo pobre (2 Co 8:9). Esto es mucho más
exigente que una ley escrita.
 Dar fielmente para la obra de Dios es prueba de nuestro amor por su obra.
 Los siervos de Dios, al igual que los levitas de antaño, necesitan que se les sostenga para
ocupar su mayor tiempo en los negocios del Padre Celestial (1 Co 9:7).
 Diezmar en la obra de Dios no es una ordenanza legalista, es una oportunidad hermosa de
servir a Dios y a los santos.
 Dejar de dar para la obra de Dios mediante nuestros diezmos y ofrendas, si bien no
acarreará una maldición sobre nosotros como en días del Antiguo Testamento, si traerá
una pérdida de recompensa (2 Co 9:6,10).
 Los que quieren medrar nuestra generosidad y agradecimiento a Dios sugieren que
abandonemos la práctica del diezmo que tanto bien le ha hecho a la iglesia durante veinte
siglos. Desoigamos estos reclamos.
Los que durante toda su vida de cristianos han participado con sus diezmos y ofrendas en el sustento de
la viña del Señor testifican del cuidado que Dios ha tenido con ellos no faltándoles lo necesario para su
soporte y el de su familia. Ratifiquemos esta práctica y como el poeta comprobemos que:
 
Una cosa yo he aprendido
en mi vida al caminar,
no puedo ganarle a Dios
cuando se trata de dar5.

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