Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Universidad del Perú. Decana de América
Facultad de Educación
Escuela Profesional de Educación Secundaria
Hacia un nuevo paradigma de Moche: interpretaciones acerca de la
relación entre las tradiciones culturales Moche y Gallinazo
Presentada para el curso de Proceso Cultural Histórico del Perú, dirigido
por el docente Salazar Quispe, Robert
AUTORES
Yajaira Lizbeth APOLINARIO DURAN
Minely Milagritos AQUIJE VÁSQUEZ
Daniel Armando ARDILES TORRES
Renzo AROTINCO QUISPE
Luz Gabriela AVILA CORTEZ
Lucia ROBLES SOLORZANO.
Yovanna Stefany TORRES TEJADA
Lima, Perú
2021
I. INTRODUCCIÓN: La Mesa Redonda de Chiclin
Para empezar la Mochicología se ocupa del estudio de los testimonios materiales de la cultura
Moche, así como la historia de las investigaciones arqueológicas. En 1948 La Mesa Redonda
de Chiclín marcó un hito importante en la Mochicología; ya que, en un evento realizado por
Larco, presentó un cuadro cronológico de las culturas arqueológicas de la costa norte donde
expuso la secuencia estilista de cinco periodos cronológicos de la cerámica mochica que ha
sido, hasta la actualidad la principal herramienta de contextos arqueológicos en los que ha
aparecido cerámica filiación lo que fueron compendiadas bajo el título de Cronología
Arqueológica del Norte del Perú. Se concertaron dos significativas conclusiones: la primera fue
confirmar la posición cronológica anterior de la Cultura Virú con respecto a la Cultura Mochica;
y la segunda fue validar la tesis de Larco respecto a la conquista militar del Valle de Virú. Esto
comprendería también al entendimiento de su desarrollo histórico, político y cultural.
II. Rafael Larco Hoyle y la “Cultura Mochica”
Las investigaciones arqueológicas de la prehistoria peruana por parte de Larco se orientaron
hacia la identificación de pueblos definidos territorial y temporalmente por medio de la
determinación de sus características estilísticas. No obstante, el interés principal de Larco fue
la compresión de la vida y la mentalidad del antiguo poblador del Perú y esa obsesión se reflejó
en las monografías dedicadas a cada cultura prehispánica que descubrió, pero a medida que iba
revelando cada nueva cultura también se preocupó, tanto de su ordenación temporal con
respecto al resto de culturas arqueológicas, como de su desarrollo cronológico y evolutivo
propio. Así, en los primeros años cuarenta, Larco esbozó su secuencia cronológica de la Cultura
Mochica, elaborada sobre la base de las diferencias presentadas en las asas estribo de las
botellas cerámicas ceremoniales mochicas.
III. La Cultura Gallinazo o Cultura Virú
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El arqueólogo estadounidense Wendell Bennett, en 1936, durante una de sus excavaciones en
“Huaca Gallinazo”, ubicado en el valle de Virú, encontró muestras de cerámica con algo en
particular, esto es debido a los colores que presentaban dichas cerámicas; así que, las asoció a
una cultura arqueológica llamándola Cultura Gallinazo, la llamó de esta manera debido al lugar
donde fueron encontradas, pero después de realizar más estudios acerca de su ubicación
cronológica, la denominó Cultura Mochica. No obstante, Wendell aún no contaba con pruebas
exactas acerca de la cronología de esta cultura; en cambio, Larco sí contó con ellas, tiempo
después hizo excavaciones de varias tumbas encontrando muchos ejemplares con dichas
características que Bennet había descubierto también, pero Larco bautizó a esta cultura con el
nombre de Cultura Virú, porque consideró al valle como su principal fuente de desarrollo.
IV. El “Proyecto Valle de Virú”: los Mochicas conquistan Virú
Sin embargo, para descubrir el periodo cronológico de las cerámicas que hallaron le colocaron
el término “Huancaco”; ya que pertenecía al mayor lugar con ocupación en mochica del valle.
James Ford, estuvo encargado de investigar la cerámica que provenía del resto de integrantes
del proyecto, pero gracias a las excavaciones de Willey, se hizo estudios acerca de los patrones
de asentamiento, esto fue muy importante para la reconstrucción cultural de “Huanchaco”; ya
que indicaba que las características arquitectónicas eran parecidas al de los valles de Moche y
Chicama, y estos pertenecientes a la cultura Mochica; en cambio, Ford sostuvo que el complejo
ceremonial Mochica llegó a Virú con un estilo cerámico maduro. Existe otro lugar que también
asegura la presencia Moche en Virú, fue en “Huaca de la Cruz”, era un complejo funerario que
fue excavado por Duncan Strong y Clifford Evans, estos concluyeron que el Periodo Gallinazo,
preceden a Mochica.
Además, llegaron a concluir que la presencia mochica fue tardía en “Huaca de la Cruz” porque
corresponden a las fases III y IV en la cronología que sostuvo Larco, aunque un dato interesante
fue que en “Huaca de la Cruz” el “Huancaco Decorado” reemplazó a las cerámicas negativas
que existió en el Periodo Gallinazo; sin embargo, también hallaron la tumba de un “Guerrero
Sacerdote”. Tiempo después se confirmó la hipótesis de Larco sobre la conquista de Virú por
los mochicas. Larco aseguraba que el gobierno mochica fue “teocrático, dinástico y
omnipotente”, por el cual Virú se había convertido en provincia en el Periodo Huancaco.
V. Cerámica Moche y Virú en Vicús
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Durante la década de los cincuenta todo parecía indicar que en la Cultura Moche, sobre la base
de los principios tipológicos e iconográficos del “Proyecto Virú”, se encontró material afín al
estilo mochica procedente de “huaqueros” y excavaciones clandestinas. Se encuentran muchos
objetos de oro, cobre y cerámicas y que estas se estarían vendiendo clandestinamente en el
mercado negro, además la información dada por los huaqueros sugería cerámicas con rasgos
Cupisnique, Salinar, Virú y Moche. Larco enfatiza que el cerro de Vicús es el yacimiento más
importante de cerámica Mochica I y II encontrado al norte del territorio Mochica. Larco en
1966 presenta una teoría ambigua en la que plantea que hombres procedentes de los valles de
Chicama, Moche y Virú durante la “Época Evolutiva” fundaron en Vicús una colonia, forjando
la tradición Mochica que se desarrolló con ciertas diferencias respecto a la original Cultura
Mochica.
La obtención de varios de los primeros fechados radiocarbónicos procedentes de tumbas de la
Cultura Vicús por parte del arqueólogo alemán Hans Disselhoff (1968) arrojó cierta luz en el
debate, pero también produjo bastante desconcierto. En aquellos años, finales de los sesenta,
los “huaqueros” siguieron revelando que en el alto Piura existían tumbas que contenían en gran
abundancia objetos pertenecientes a un estilo mochica puro, incluyendo cerámicos y artefactos
de oro y de plata, pero, mayormente, de cobre dorado y plateado. Los hallazgos más
significativos se dieron en el sitio de “Loma Negra”, apareciendo enterramientos tan ricos y
conspicuos como las “tumbas reales” mochicas que se descubrirán en Sipán (valle de
Lambayeque). En este aspecto, Larco sí conocía la presencia en Lambayeque y Jequetepeque
de tumbas con presencia de vasos de la fase III, IV y V, periodos de madurez del estilo cerámico,
pero que interpretó como evidencias del intercambio comercial y cultural entre los hombres de
Lambayeque y los mochicas.
VI. Los proyectos “Chan Chan-valle de Moche” y “Pampa Grande”: La
hegemonía del estado Moche en toda la costa norte.
En la década de los setenta se reaniman las investigaciones en la costa norte con dos grandes
proyectos: “Chan Chan-Valle de Moche” y “Pampa Grande”. Estos proyectos heredaron el
espíritu multidisciplinar del “Proyecto Valle de Virú” y su atracción por una “arqueología de
los asentamientos”; asimismo, desarrollaron un enfoque ecológico para explicar su economía,
política y social. Además, ambos proyectos se identificaron por los procesos de urbanización
en la costa norte, las continuidades y discontinuidades entre el patrón urbanístico de las culturas
Moche y Chimú.
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El “Proyecto Chan Chan-Valle de Moche” (1968 – 1976) se centró en el valle de Moche y fue
dirigido por Michael E. Moseley y Carol J. Mackey; tras investigar el valle bajo de Moche, la
investigación se centró en los asentamientos de Chan Chan, las Huacas de Moche, el centro
urbano y capital de Chimú. Después de las investigaciones realizadas, dos arqueólogos
contemporáneos a los del “Proyecto Chan Chan-Valle de Moche” apuntaron a que Moche fue
una organización sociopolítica de carácter secular basada en una sociedad de clases jerarquizada
(la élite gobernante jugaría un rol de control administrativo y político con un poder religioso).
El “Proyecto Pampa Grande” (1971 – 1976) dirigido por Kent C. Day fue inspirado en el
“Proyecto Chan Chan-Valle de Moche”. También participaron Jonathan Haas Izumi Shimada.
Este proyecto tuvo como propósito inicial estudiar los patrones de asentamiento de los
yacimientos del valle norteño de Lambayeque, también se enfocó en el estudio estructural de la
arquitectura del asentamiento. Con las investigaciones se concluyó que en Pampa Grande
existió una autoridad secular responsable de funciones administrativas.
VII. Los Mochica del norte y los Mochica del sur
El enfoque propuesto por Rafael Larco Hoyle, había contado con la aceptación por parte de la
comunidad arqueológica durante 50 años; sin embargo, esto cambió a finales de los años 80’s,
la costa norte sufrió una serie de “huaqueros” llevados a cabo en la tumba del Señor de Sipán y
en la cámara funeraria del sitio de La Mina, por ejemplo. Como consecuencia de estas
actividades, la costa norte adquirió de nuevo relevancia. De este modo, se inician una serie de
proyectos con la finalidad de reevaluar la validez de la secuencia tipológica como herramienta
cronológica propuesta por Hoyle. Entre una de estas nuevas investigaciones, Donnan y Castillo
señalaron que las expresiones cerámicas de los valles septentrionales de Moche, gestada a partir
del material cerámico de Chicama no se mostraron útiles fuera del territorio mochica.
Para responder a estos nuevos interrogantes, Donnan y Castillo dirigieron el Proyecto San José
de Moro, con el cual concluyeron la existencia de dos regiones en la parte norte de Moche: una
sureña desde Chicama hasta Nepeña, y otra norteña integrada por los valles de Piura hasta
Jequetepeque. Para determinar esto, elaboraron una secuencia cerámica general de Mochica
norte, a la cual subdividieron en Mochica Temprano (fase I y II), Mochica Medio (fase III) y
Mochica Tardío (fase IV y V), cada una de ellas contaba con sus propias particularidades con
respecto a la iconografía, decoración y forma; de este modo, cabía la posibilidad de que cada
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valle Mochica tuviera diversas entidades regionales, relativas autonomías y configuración
política y procesos históricos independientes, en contraste con el Mochica del sur. Esta teoría
gozó de aceptación, el énfasis recayó en discernir los mecanismos que confluyeron en la
integración de estas dos grandes regiones.
VIII. Gallinazo y Moche: precedencia, coexistencia o dominación
Existe un debate entre la cultura Mochica y Gallinazo acerca del tipo de relación entre estas
culturas: si estas estaban en una relación de coexistencia, si Moche dominó a Gallinazo o si este
último fue precedente de Moche. Y la duda surge debido al aumento de apariciones de
cerámicas con el estilo Gallinazo en distintos contextos funerarios, así como yacimientos en el
territorio Moche desde Piura hasta el distrito de Nepeña. Las clásicas interpretaciones eran que
en los valles meridionales su relación fue de dominación; sin embargo, en los valles
septentrionales fue de coexistencia. En la década de los noventa el profesor Izumi Shimada y
la antropóloga Maguiña, indicaron que en el departamento de Lambayeque hubo una relación
de coexistencia en el periodo de Moche Temprano y Medio; para el periodo de Moche Tardío
gran parte de la población de Gallinazo fue reubicada en Pampa Grande y fue utilizada como
mano de obra por la élite Moche, lo cual explica los vestigios hallados.
La teoría de Shimada no es la única que propone una coexistencia, sino también un arqueólogo
alemán llamado Ubbelohde-Doreing quien encontró vasijas en contexto funerarios junto a
cerámica mochica; de igual manera los arqueólogos del “Proyecto Virú”, Strong y Evans
admitieron que esas vasijas presentan similitud con cántaros de estilo Gallinazo. A pesar de que
estas propuestas son atractivas, hay otras más modernas como la que propuso Castillo en el
2009, él expone que estas cerámicas podrían ser consideradas como cerámicas utilitarias de
Moche, así como que las vasijas de estilo Gallinazo son arcaísmos, imitaciones o reutilizaciones
por parte de los Moche. Estos debates ocasionaron una controversia acerca de la clasificación
Moche o Gallinazo, es por ello que los investigadores han tenido que revisar las pruebas
arqueológicas y reconsiderar las teorías de la expansión militar Mochica.
Estos debates se solucionaron en 1998 con el inicio de las primeras excavaciones por parte de
Steve Bourget en el sitio de “Huancaco”, el cual era considerado como centro administrativo,
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este presentó ausencia de cerámica Moche, en su lugar había cerámicas con características de
Gallinazo y de Recuay. Lo establecido por esas fechas eran las similitudes del “Castillo de
Huancaco” y con las “Huacas del Sol y la Luna”; sin embargo, Bourget encontró múltiples
diferencias. De esa manera, Bourget propuso sutilmente que Huancaco no era parte de Moche
porque presentaba un largo desarrollo cultural Gallinazo; por lo cual concluye que en el periodo
Moche no hubo ninguna conexión con las “Huacas de Moche” por lo que sugiere que hubo una
entidad política que tenía su propia identidad cultural (Gallinazo).
IX. LA RELIGIÓN EN LA CULTURA MOCHE:
Con respecto a la religión en la cultura moche podemos apreciar que se la define como: “La
goma que mantuvo unidos a todos los mochicas " como una religión de élite, controlada y
propiciada por los Estados; su religión tenía un conjunto de prácticas ceremoniales comunes,
donde las élites tenían el protagonismo en la representación y teatralización de los mitos que
aseguraban la continuidad de la sociedad. Las evidencias arqueológicas sobre las creencias de
esta cultura han demostrado que los Moche representan en su cultura material de tipo
ceremonial y religioso por parte de las élites, la cual estaría organizada en complejas formas de
gobierno, posiblemente distribuidas en varios estados. La Mochicología ha revelado que las
élites Mochicas fueron bastantes menos homogéneas de lo que se pensaba, como se manifiesta
en sus patrones arquitectónicos monumentales, tecnologías, cánones artísticos, estilos
cerámicos e inclusive en las prácticas rituales y religiosas .
Se comprobaría la amplia difusión de esta ideología y su integración por parte de las élites, lo
cual sería por identificarse con una raíz religiosa de amplia tradición ya sea andina o norcosteña
que hizo que los pobladores de la costa norte pudieran asimilarlos como supuestos naturales
sin colisionar con sus respectivas creencias. Este enigma podría explicarse en los siguientes
términos: un tradicional y prestigioso sistema religioso es adoptado a lo largo de varios siglos
y a diferente ritmo por las diversas sociedades de la costa norte cuya identidad cultural quizá
también étnica. Así, los diversos procesos de interacción, que anteriormente ya se producían
entre las distintas entidades ahora “mochicanizadas” se intensificaron como resultado de
compartir una misma cosmología, proclamando una afinidad religioso-cultural.
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Apreciación crítica personal
Avila Cortez, Gabriela: Secuencia cerámica
En el texto, este concepto hace alusión a la técnica que emplearon Donnan y Castillo en el año
1994, para establecer un ordenamiento a la cerámica Moche, basándose en los estilos de cada
una (formas, iconografías y decoración). Este tipo de técnica permitió estudiar y diferenciar la
estructura política de cada entidad regional y a tener un mayor acercamiento a su desarrollo
histórico. Además, en este tipo de estudios el análisis se enfoca en discernir los mecanismos
ideológicos, económicos y políticos que confluyen en la integración de una cultura. Desde
entonces, este recurso es empleado en el estudio arqueológico.
En el estudio de la cultura Moche, se han presentado diversos enfoques con la intención de
reconstruir su proceso histórico, el que fue aceptado durante medio siglo por la comunidad
arqueológica fue la propuesta de Larco Hoyle, quien empleó el enfoque histórico-cultural. Si
bien con este enfoque se logró identificar los rasgos estilísticos que compartían, esta presentó
incongruencias con respecto a la cerámica norte, fue entonces que la propuesta de la secuencia
cerámica planteada por Donnan y Castillo pudo responder a estos vacíos; ya que esta lograba
demostrar que en Mochica norte existían entidades regionales autónomas y con un proceso
histórico independiente, en comparación con la zona sur, con ello determinaron la existía de
una diferenciación clara entre Moche del norte y Moche sur. Esta técnica ha gozado de tanta
aprobación que influyó en los estudios realizados a Chimú y Huari, por ejemplo.
Daniel Armando Ardiles Torres: Mochicología
Etimológicamente este término tiene el significado de “el estudio de Moche” el cual es correcto
puesto que se define como la tendencia arqueológica que tiene como objetivo el estudio de los
testimonios, restos y vestigios arqueológicos relacionados, como su mismo nombre dice, con la
cultura Moche o Mochica; este término también se le atribuye al registro o a la historia de todas
las investigaciones a lo largo de la historia relacionadas con esta cultura.
La Mochicología se podría considerar como una rama dentro de la arqueología peruana, por
tanto, esta es una ciencia y al igual que muchas otras ciencias, los cuales tienen distintos objetos
de estudio, presentan sus bases acordes a investigaciones científicas de las cuales serán
propuestas como principios generales. Se podría comparar con la Egiptología, que al igual que
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la Mochicología, se encarga de investigar, clasificar y estudiar la cultura, escritura, tradiciones
e instituciones del antiguo Egipto, cuyas investigaciones comenzaron mucho antes que las de
Mochica
Aquije Vásquez, Minely Milagritos :Proyecto Virú
Este proyecto innovador inició en 1946 lo que permitió entender, estudiar y reconstruir la
secuencia ocupacional del valle de Virú, gracias a las excavaciones de Bennett (1950), los cortes
estratigráficos de Strong y Evans, de Collier. Lo que permitió agrupar cronológicamente
manifestaciones materiales, grupos de viviendas, fortificaciones, sistemas de canales, caminos,
etc. A través de la asociación con la cerámica diagnóstica; de este modo, se fue reuniendo una
mayor cantidad de datos que permitieron reconstruir diversas “instituciones culturales”, pero
en lugar de examinar la organización sociopolítica, la economía o el sistema religioso por
culturas arqueológicas, la unidad de análisis fueron periodos temporales concebidos como
etapas culturales.
Es así que en este proyecto se permitió la elaboración de un tipo de cronología basada en la
evolución de los tipos cerámicos en estratigrafía, usada después por Willey en su estudio de los
esquemas de ocupación del valle. En este aspecto, el enfoque funcional que distinguió al
“Proyecto Valle de Virú” atrajo la atención hacia la cerámica predominantemente utilitaria para
definir la cronología, circunstancia inédita hasta entonces en la arqueología peruana cuyo
interés había sido el empleo de la cerámica suntuaria funeraria, tanto para la identificación de
las culturas arqueológicas como para su estimación cronológica relativa respecto a otros estilos
cerámicos. Larco había anticipado este interés anotando en 1939 que el gobierno Mochica fue
“dinástico, teocrático y omnipotente”, postulado completado por Willey en 1953, en términos
de un “estado multivalle”, del cual Virú se convirtió en una provincia durante el Periodo
Huancaco.
Apolinario Duran, Yajaira Lizbeth: Pinturas negativas en la cerámica
El concepto acerca de las pinturas negativas nos dice que este tipo de pintura hace destacar a la
figura, ya que el fondo es plano porque consiste en encubrir la cerámica con una pintura más
oscura, dejando así el diseño en el color de la cerámica original en toda la figura. Esta técnica
decorativa , supone la alteración de los colores por la aplicación de pigmentos sobre dicha
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cerámica con diversos diseños. Es justamente este tipo de pinturas negativas que fueron halladas
en el Período Gallinazo.
Por otro lado, tenemos a las cerámicas que fueron halladas en la cultura de Chavín, estas eran
mayormente monocromáticas, aunque en algunas ocasiones estaban decoradas con colores
rojos y negro-plata, las figuras que presentaban dichas cerámicas eran de seres zoomorfas como:
felinos, monos, lagartos, serpientes y aves. En cambio, en el Período Gallinazo, se hallaron las
cerámicas ceremoniales con pintura negativa, sus técnicas y diseños fueron más sofisticados,
entre ellas encontraron: botellas, cántaros y vasos ceremoniales.
Lucia Robles Solorzano: El poder de la religión Moche
En el texto se hace mención al concepto de religión en la cultura Moche, la cual se basa
principalmente, en la gran extensión que tuvo y la sorprendente acogida por parte de otros
pueblos. Gracias a esto tuvo una expansión territorial muy grande, la cual hoy en día deja
muchos enigmas a su alrededor, nos muestra la posibilidad de que los moches controlaron a las
otras civilizaciones gracias al poder religioso y la cosmovisión que tenían, nos manifiestan el
hecho de que desde ese tiempo ya se haya podido someter a la gente gracias a la religión, y que
se los haya controlado a cambio de no padecer bajo el castigo de las divinidades Moche, también
narra que cíclicamente, la punta de la pirámide jerárquica ha sido siempre la que ha tenido poder
por sobre otros y la ha sabido focalizar para su propio beneficio.
Y si hablamos de cómo la religión, sobrepasó a otros poderes sociales en una cultura expansiva,
resultaría complicado no poder compararlo con la gran civilización Chavín, la cual se ubica en
el caserío andino, exactamente en el actual departamento de Ancash, esta sociedad también
utilizó la teología y cosmovisión religiosa para suprimir y someter a todo aquel que se le cruzara
en el camino, amenazandolos indirectamente, que si no se acomodan a su sistema religioso, las
divinidades Chavín se encargaría de castigarlos a ellos y a sus pueblos con sequías, hambrunas
y desastres naturales.
Torres Tejada, Yovanna Stefany: Estado jerarquizado y estado centralizado
En el texto se mencionan estos conceptos, antes de explicar en qué consiste definiremos las
palabras “centralizado” y “jerarquizado”. El término “centralismo” nos hace referencia a un
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sistema de gobierno donde el ente principal reúne a todos los poderes del Estado teniendo así
el poder para decidir sobre todo el territorio gobernado; es decir, existe un poder central que
tiene las facultades para dirigir al pueblo. Y cuando hablamos de “jerarquía” nos hace referencia
a una organización que se rige por grados de importancia o categorías entre personas, animales
o cosas; existen muchos modelos de jerarquía, tales como: la jerarquía social, jerarquía en la
naturaleza, entre otras.
En el texto podemos ver cómo a raíz de las investigaciones para los proyectos “Chan Chan-
Valle de Moche” y “Pampa Grande” se pudo apuntar a un tipo de organización sociopolítica en
cada proyecto. En “Chan Chan-Valle Grande” se apuntó a una organización sociopolítica de
carácter secular basada en una muy fuerte jerarquía social, donde la élite gobernante tomaba un
control administrativo y político con un poder religioso. Mientras que en “Pampa Grande” todo
indicaba que aquí existió una autoridad secular responsabilizada de las funciones
administrativas, siendo un estado centralizado.
Arotinco Quispe,Renzo: El Arte de la Cultura Moche y sus diferencias con otras Culturas
Su arte se especializa en cerámicas, joyas y objetos ceremoniales de metales preciosos, que por
su brillo aludían al poder de los astros, textiles y objetos de su ritual de madera, piedras, conchas
y huesos que remiten a la cultura desarrollada por el pueblo entre los años 200 y 850 d.C. Se
expone que crearon una alfarería y una metalurgia avanzada para su tiempo. Los colores
principales que usaron fueron el crema y rojo, crema y ocre, marrón y anaranjado. Las
cerámicas mochicas no son solo recipientes, sino que son esculturas huecas, contenedores de
mensaje. En el cual querían expresar los conceptos de cosmología y mitología. Ellos reflejan el
cielo que veían ellos, la naturaleza en la cual ellos habitaban y no obstante también fue un arte
muy naturalista. Su arte fue un medio de esfuerzo ideológico, mediante el cual las élites
representaban su cosmovisión y la difunden a las masas con representaciones divinas.
La cultura Moche al igual que la cultura nazca fueron capaces de desarrollar su propio sistema
hidráulico y garantizar su supervivencia frente al ecosistema en el que vivieron. También los
Moche y los Paracas usaron colores similares para sus cerámicas como el rojo y el negro. Los
Mochica plasmaron rostros humanos en sus cerámicas, a diferencia de los de Chavín que
poseían más un sentido religioso. Los moches también practicaban el sacrificio como los
Aztecas, los Mayas, la cultura China y el antiguo Egipto.
Apreciación crítica grupal
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Entre los puntos que consideramos más resaltantes, es que a lo largo del texto, el estudio de la
cerámica ha sido fundamental para aproximarnos al proceso histórico de una cultura, Moche no
ha sido la excepción, ya que tuvo dos enfoques predominantes, el de Larco Hoyle y el de
Donnan y Castillo. De este modo, comprendimos que la cerámica es muestra de la llamada
cultura arqueológica, y es ahí donde radica la importancia de la misma, ya que ella representa
la materialización cultural de cada sociedad. Así, el que la cerámica Moche se manifieste en
distintas fases, y que cada una de ellas cuente con sus propias particularidades representadas en
su estilo, forma e iconografía, nos lleva a comprender que esta ha sido una sociedad
culturalmente compleja.
Asimismo, otro punto resaltante es la influencia que tenían sus dioses castigadores sobre los
habitantes, el dios que más destacaba era Ai Apaec el “Decapitador”, este era el dios supremo
y principal, influyó mucho en los temas de sacrificios humanos, incluso se reunían
periódicamente en Huaca de la Luna, lugar al que asistían los sacerdotes y le dedicaban un gran
culto para que los ayudara en su desarrollo cultural como sociedad. Para este ritual
seleccionaban, a través de un combate, a los miembros más fuertes de la sociedad. Para rendir
el culto de sacrificio se les daba de beber la bebida de San Pedro (cactus) y luego los degollaban,
todo en honor a Ai Apaec. Después de ser degollados presentaban la sangre de los prisioneros
en una copa al sacerdote. Tal parece que esta influencia viene desde Chavín ya que sus dioses
tienen ciertos parecidos.
Algo que también nos sorprendió es su arquitectura, ya que tenían como elementos bases el
barro y el adobe. Podemos ver cómo construyeron centros ceremoniales, edificios, huacas
piramidales, entre otros. Como muestra de esto, los mochicas dejaron dos huacas piramidales
de importantes dimensiones: la “Huaca del Sol” y la “Huaca de la Luna”, aquí podemos ver
cómo estaban construidas mayormente con adobes de barro. Algo curioso es que cada cierto
tiempo se realizaba una reedificación que consistía en tapar la pared dañada construyendo una
nueva delante.
Otro punto que nos interesó fueron las excavaciones realizadas por Bennett mediante el
Proyecto Virú, con las excavaciones y los cortes que estudió en la interpretación de las rocas
sedimentarias, metamórficas y volcánicas estratificadas de Strong y Evans, además las ideas de
Collier les permitió agrupar cronológicamente las manifestaciones materiales, grupos de
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viviendas, fortificaciones, sistemas de canales, caminos, etc. A través de la asociación con la
cerámica diagnosticó; de este modo, que se fue reuniendo una mayor cantidad de datos que
permitieron reconstruir diversas “instituciones culturales”, pero en lugar de examinar la
organización sociopolítica, la economía y el sistema religioso por culturas arqueológicas, la
unidad de análisis fueron periodos temporales concebidos como etapas cultural.
Finalmente, consideramos que otro punto importante son los debates, mencionados en el texto,
los cuales buscaban una respuesta sobre la relación que tenía la cultura Moche o Mochica y la
cultura Gallinazo o Virú, debido a que estos generaron controversia; puesto que, ya existían
teorías establecidas acerca de la expansión militar de Moche en los territorios de Gallinazo.
Estas teorías se establecieron debido a la poca cantidad de restos arqueológicos.
Afortunadamente, las excavaciones de Bourget en Huanchaco proporcionaron información en
la que hubo una coexistencia, mas no una interacción activa.
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REFERENCIAS:
Garriga.J (2007): Historia y Humanidades: Semillas psicoactivas sagradas y
sacrficios rituales en los moche
[Link]
Aleyda.L(2012): Slideshare a Scribd Company: Religion Mochica:
[Link]
Bauer,E (2005): Bulletin de L'institut Français d`Etudes Andines:
[Link]
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