Lartigue, M.T.; Chardon, M.
C: (2021) La clínica psicoanalítica con personas
mayores. Perspectiva desde los estudios de género. Cuadernos de
Psicoanálisis. Enero-junio de 2021. Vol. LIV. Números 1 y 2. Asociación
Psicoanalítica Mexicana. Architectum Plus Editores: México. ISBN:
9798497004113
La clínica psicoanalítica con personas mayores. Perspectiva desde los
estudios de género1
Teresa Lartigue2 y María Cristina Chardon3
Erik Erikson (1950) al parecer fue el primer psicoanalista en postular ocho etapas
o estadíos en el hombre que van desde el nacimiento hasta la muerte; las tres
últimas corresponden a la adultez y vejez. Estas son: la intimidad versus
aislamiento-amor; generatividad versus estancamiento-cuidado y la integridad
versus desesperación-sabiduría4.
Por su parte, Ramón Parres, uno de los fundadores de la Asociación
Psicoanalítica Mexicana, dedicó su vida a la transmisión del psicoanálisis, motivo
por el cual el Instituto lleva su nombre. Durante su fructífera vida escribió, entre
otras cosas, dos espléndidos capítulos sobre La adultez tardía y La Vejez (2003)
hace ya casi veinte años. En el primero, además de hacer una síntesis de las
etapas de Erikson, reseña el Gran Estudio del Desarrollo del Adulto (Grant Study
of AdultDevelopment), realizado a lo largo de 35 años, que permitió una
comprobación empírica de los procesos de desarrollo a lo largo del ciclo vital 5.
Los principales hallazgos son los siguientes.
1 Ponencia leída on line durante la XXXIII Reunión anual Sigmund Freud “La fragilidad del psicoanalista”,
7 de mayo de 2021, Asociación Psicoanalítica Mexicana.
2 Psicoanalista con funciones didácticas y vitalicia, Asociación Psicoanalítica Mexicana.
3 Doctora en Psicología (UIA) y Directora General de Personas Mayores del Municipio de Quilmes, en el
Gran Buenos Aires (a partir de diciembre de 2019 a la fecha).
4 El perfil psicogénetico de Erikson ha tenido diversas aplicaciones, una de ellas, ha sido el evaluar el nivel
de desarrollo de comunidades marginadas urbanas (Biro, 1980; Lartigue et al., 1981); otra el valorar el
grado de integridad del yo en ancianos institucionalizados (Ortiz, 2020).
5 Vaillant (1977) y su equipo seleccionaron tres muestras: una integrada por 286 hombres quienes cursaban
el segundo año de estudios universitarios; la segunda constituida por 456 hombres, todos de raza blanca,
denominado Grupo Citadino de Boston y la tercera por 90 mujeres residentes de California, que se llamó
Grupo de Mujeres Terman (citado por Parres pp. 281-283).
En primer término, que el logro de la intimidad es la puerta de entrada a
la adultez, por lo general en función de una pareja, pero también puede ser a
través de una amistad profunda. Esta etapa es “el campo donde se demuestra
qué y quiénes somos, el lugar donde se forja nuestro desarrollo” (p. 268).
En segundo lugar, se añaden dos estadios intermedios, uno -entre la
intimidad y generatividad- denominado consolidación de carrera, que consiste en
lograr “una postura de integración desde donde uno pueda hablar con autoridad
y se pueda dar a sí mismo” (Parres, p. 287)6. Y otro, que es una combinación
de la intimidad y la consolidación de una carrera, que se llama “el guardián del
significado”, cuyo foco se encuentra en “los productos colectivos de la
humanidad, la cultura en la que uno vive y sus instituciones” (p.295). En tercer
lugar, la importancia de alcanzar la generatividad7, ya sea a través de la
procreación, o de la productividad y creatividad. En la vejez, lograr la integridad
del yo.
Clínica psicoanalítica
Los conflictos y fantasías conscientes e inconscientes en esta prolongada
etapa de la vida (que podemos subdividir para fines prácticos -más allá de las
nomenclaturas cambiantes del Instituto Nacional de la Senectud y de la
Secretaría del Bienestar o el Ministerio de Desarrollo Social en Argentina- en
décadas, de los 60 a los 69, 70 a los 79 y de 80 en adelante) tienen que ver con
cinco áreas, que son el motivo principal por el cual estos pacientes solicitan un
tratamiento psicoanalítico o psicoterapéutico. En términos generales podemos
entenderlas como problemas que tiene relación con: 1) El derrumbe del cuerpo,
así denominado por Torres Arias desde hace mucho tiempo; 2) problemas en los
vínculos afectivos en el seno de la familia; 3) conflictos con el proyecto
ocupacional, 4) dificultades en los lazos de amistad y los intereses y 5) la
necesidad de enfrentar la muerte propia o de algún otro significativo. Cabe
6 La “consolidación de la carrera se definió tomando en cuenta la identificación especial caracterizada por
el compromiso, la compensación, la satisfacción y la competencia” (Parres, p.291).
7 Generatividad, respecto de los hijos y su descendencia donde “la liga emocional entre abuelos y nietos
“confiere a los niños una forma natural de inmunidad social que no pueden obtener de ninguna otra persona
o institución social. Esta relación es un santuario emocional de las presiones del mundo externo” (Parres,
p. 326).
destacar que la pandemia por el Coronavirus SARS-CoV-2, ha intensificado cada
uno de ellos.
El derrumbe del cuerpo tiene que ver con el deterioro progresivo de los órganos
y sistemas del cuerpo cuya evidencia se vuelve una realidad apabullante. La
finitud del cuerpo se hace presente cada día en forma de dolores musculares-
lumbares, cervicales, etc.- así como en la transparencia cada vez mayor de la
piel, la pérdida cotidiana del cabello o el encanecimiento del mismo; en algunos
casos se advierten deterioros en la función de la vista, a veces también del oído,
sin contar con la amenaza siempre presente de padecer una enfermedad crónica
degenerativa. Ante esta realidad emergen los afectos displancenteros de la
angustia y la depresión, acompañados de fantasías catastróficas y de muerte,
junto con la profunda herida narcisista concomitante, situación que se enfrenta
con los mecanismos defensivos que varían según la historia particular de cada
sujeto y su nivel de organización de la personalidad.
Vínculos afectivos que, en el caso de mujeres solteras, separadas, viudas o
divorciadas, se une al sentimiento de soledad, situación que se intensifica en
este periodo de la vida, ya que las y los hijos, en el caso de tenerlos, se
encuentran viviendo su propia vida y tienen sus propios problemas, lo que suele
ser un motivo para solicitar un tratamiento psicológico. Unido a lo anterior, en
ocasiones se agrega el problema de los padres que, si todavía viven, por lo
general se trata de personas muy mayores que, con frecuencia no suelen ser
una buena compañía, por el contrario, con frecuencia son excesivamente
demandantes o intentan ser particularmente controladores, independientemente
de su clara y creciente dependencia8. En el caso de algunas mujeres, estar sola
es vivido -como lo señala Dio Bleichmar- como un estereotipo negativo de la
feminidad, como un fracaso o falla personal, como una discapacidad que
perturba la autoestima y la confianza en sí misma, pese haber logrado en etapas
anteriores una intimidad afectiva, ideológica y corporal.
En el caso de los varones, puede existir una hija o un hijo que se hace cargo de
ellos, o bien en casos afortunados, como sucedió con un paciente viudo de 85
8En ocasiones la carga que significa cuidar de uno o ambos padres puede ser abrumadora y ocupar la mayor
parte del tiempo de la hija.
años, que pudo encontrar una nueva pareja que también había enviudado y
después de elaborar los sentimientos de culpa por haberse enamorado de nueva
cuenta, se lanzó a la aventura con ella, con la aceptación y beneplácito de los
hijos de ambos.
Proyecto ocupacional y las dificultades que presentan algunas personas que
luego de haber trabajado en una empresa o institución por mucho tiempo,
cuando viene el tiempo de la jubilación a los 60 o 65 años, se sienten devastadas.
Existen sujetos que han podido prepararse para este momento, mientras que
otros no. Pero en todos los casos la jubilación o retiro significa una pérdida, de
estatus o prestigio, de posición social, amistades y compañeros de trabajo, de
ocupar un lugar en el mundo del trabajo y sentirse y ser importantes. En
ocasiones, volver a conectarse con viejos deseos o con un nuevo proyecto de
vida, es una tarea ardua y difícil, que significa volver a plantearse en términos de
la generatividad, qué es lo que se fantasea poder transmitir a las siguientes
generaciones.
¿El tratamiento facilitará que se transforme en “un guardián del significado”, que
se vincule a una obra social, a una fundación, que estudie una nueva carrera?
Es sorprendente tanto para hombres y mujeres, descubrir potencialidades que
ignoraban poseer. Aquellos pacientes aquejados con cuadros de depresión
crónica requieren de la dedicación del analista, para poder reparar sus objetos
internos y recuperar su vitalidad en algún tipo de tratamiento intensivo para
remontar este estado de muerte psíquica.
Puede ocurrir también lo contrario, pues mujeres dedicadas al cuidado y
crianza de las y los hijos y al trabajo doméstico, al llegar a la vejez lo que ansían
es poder realizar un proyecto propio, disponer de un espacio psíquico de libertad
personal para ser capaces de aventurarse en actividades que siempre habían
anhelado pero habían pospuesto, y que se encuentran en conflicto con las
demandas de los hijos para el cuidado, ahora de los nietos. La exigencia de
comidas familiares eternas, la disponibilidad 24/7 y los sentimientos de culpa
derivados de no desear continuar ejerciendo el rol tradicional exigido a las
mujeres, de “eternas cuidadoras” en palabras de Marcela Lagarde, puede
promover importantes conflictos internos.
Lazos de amistad e intereses. Suele suceder que algunas personas que se
dedicaron toda su vida a trabajar, a sostener con eficiencia un adecuado
desempeño, advierten en estas avanzados épocas de sus vidas, que
descuidaron no solo a sus familias, sino también a sus amistades y que no
cultivaron ningún pasatiempo, como sería leer, escribir, asistir a conciertos, al
ballet, o practicar algún deporte o juegos de mesa, o dedicarse a una actividad
artística, como la pintura, escultura, orfebrería, etc. Llama la atención su
“aburrimiento” derivado de la ausencia de otros intereses, su auto-exclusión de
la vida social, y no encontrar ninguna pasión en su vida actual, por lo que
transitan sus monótonas horas frente al televisor o la computadora. Por ello, los
programas como los que ha diseñado e instrumentado Cristina Chardón,
constituyen una auténtica esperanza para la vida.
Enfrentar la muerte. Algunas personas acuden al psicoanálisis cuando se les
ha diagnosticado algún tipo de enfermedades crónico degenerativas, o bien
cuando sienten que está “llegando la hora de partir” y desean hacerlo de una
manera saludable, desde el Eros. La vejez puede ser vista como una pre-muerte
en palabras de Alizade (1995), un camino que se dirige tanto al territorio de lo
abyecto como hacia el campo de la sabiduría: “saber vivencialmente acerca de
las limitadas posibilidades de gozar de la vida la tornan todavía más preciosa al
convertirse la muerte en la sabia compañera de la vida… se abre la dimensión
del hombre desgarrado en las incógnitas de lo real de su cuerpo, atravesado por
el saber de un destino que lo conduce a una segura disolución.” (p.44-45).9 Otras
personas, acuden a la demanda de ayuda en virtud de la muerte de la pareja, de
un familiar o una persona muy querida, con el fin de poder trabajar el duelo y que
éste pueda resolverse de manera normal y no patológica (ver Lartigue, 2021).
Personas mayores y procesos de cambio
María Cristina Chardón, comparte las siguientes reflexiones sobre los
procesos de cambio producidos en un grupo de personas mayores -entre 60 y
88 años- concurrentes a un Programa de Extensión Universitaria de una
9 En los capítulos 9 y 10 se encuentran indicaciones técnicas precisas para atender a pacientes
severamente amenazados por la muerte (Alizade, 1995).
universidad pública argentina, que empezó a funcionar desde agosto de 2014,
hasta septiembre-diciembre de 2019 de manera presencial.
El programa está basado en los postulados de la salud colectiva (Batista
Franco; Merhy, 2016), Psicocomunidad (Cueli y Biro, 1975; Lartigue y Biro,
1986), el aprendizaje expansivo (Engeström, 2001) y documentos nacionales e
internacionales sobre personas mayores (OPS; OMS). El modelo de
Psicocomunidad, es un modelo basado en la práctica social del psicoanálisis y
en la búsqueda de una metodología capaz de abordar problemáticas
comunitarias. Surge en México en la década del 70, sus autores, José Cueli
psicoanalista de la APM y profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM y
Carlos Biro médico inmunológo de la Facultad de Medicina de la misma
universidad, crearon esta aproximación comunitaria con el objetivo -entre otros-
de promover un pensamiento crítico creativo en las universidades, y la
preparación de profesionistas orientados a producir cambios en las condiciones
y calidad de vida de las personas.
El objetivo del Programa fue el de crear un espacio que aloje a las
personas Mayores, facilitando el desmontaje de prejuicios y mandatos sociales
asociados a la edad avanzada y al patriarcado, promoviendo la autonomía, un
envejecimiento activo y la posibilidad de hacerse cargo de sus propios deseos,
anhelos, necesidades y potencialidades en marco de los Derechos Humanos y
de los documentos Internacionales sobre envejecimiento activo. El programa
incluye cuatro áreas.
Formación, en la que se imparten cursos con formato de taller desde lo
metodológico, de dos horas de duración durante 14 semanas, dictados por
profesores concursados o graduados recientes de la Universidad Nacional de
Quilmes. Los cursos incluyen desde los más tradicionales, como desarrollo
cognitivo, movimiento y salud, talleres de manejo de celulares, de internet y
redes sociales, hasta los más actuales y novedosos como son los temas de
“Sexualidad erotismo, amor y biopolítica”; “Temporalidades y legados”; “Sin ellas,
otra hubiera sido la historia”,“Pensando en voz alta en esta etapa de la vida”,
“Mitos de la economía argentina y política”, pasando por talleres de escritura,
radioteatro, apreciación del cine, o apreciación musical. La bibliografía es
gratuita y se entrega en cada uno de los cursos.
Compartiendo el Patrimonio Cultual. Es un espacio de articulaciones y
encuentros de las diferentes carreras y estudiantes de grado, posgrado y
extensión. Se implementan salidas y visitas inter-generacionales a museos y
teatros, con guías docentes de la universidad. Las personas mayores son
estudiantes extensionistas y como tales gozan de todos los beneficios del resto
de los estudiantes, aunque todavía no pueden elegir ni ser elegidos. Tienen el
beneficio al igual que el resto de la Universidad de una tarjeta con el 20% de
descuento en el salón comedor y acceso al menú estudiantil que se brinda
diariamente a un costo muy bajo.
Difusión. Encuentros y Jornadas durante el año y una Muestra o Exposición de
actividades al finalizar el año lectivo. Ellos mismos ofrecen sus opiniones en
Congresos y Jornadas en las que presentan trabajos los docentes. También
participan en el programa de radio y TV de la Universidad o de la zona.
Orientación. Es un espacio de escucha y contención, a solicitud de las y los
estudiantes. Son de tres a cinco reuniones coordinadas por Psicólogos
concursados con formación psicoanalítica. En caso de necesitar atención
individualizada, se los deriva a su Obra Social, o si no tienen esa prestación, a
hospitales públicos de la zona.
Cabe destacar que en el último cuatrimestre en que se impartió el
Programa de manera presencial, se ofrecieron 50 cursos, en tres sedes de la
Universidad, con más de 900 inscriptos ese cuatrimestre y más de 2,000
inscripciones, ya que las personas mayores pueden anotarse en un máximo de
tres cursos cada una, y algunas lo hacen así.
Una vez que empiezan a participar, las personas de edad avanzada no
dejan de concurrir. Es claramente un espacio de socialización novedoso, que les
da pertenencia a una institución prestigiosa en la que se producen intercambios
inter-generacionales, donde están en contacto con jóvenes estudiantes y
docentes. Es también un espacio que les permite asomarse a la producción
simbólica de las universidades, de la cultura e incluirse en ello. Estas actividades
también funcionan como algún tipo de regularidad semanal, para arreglarse,
pensar qué ropa ponerse y no solo asistir, sino también encontrarse a tomar una
bebida en la cafetería de la Universidad. Algunas personas, empezaron a asistir
en el año 2000 cuando solo eran talleres tradicionales para personas mayores
con una población que no superaba los 200 estudiantes. Pero en 2015 se produjo
un estallido en las inscripciones.
¿A qué se debió? Se tomó en cuenta la temporalidad y los deseos. Los
cursos que se venían ofreciendo respondían al imaginario tradicional,
naturalizado de la llamada tercera edad: población mayoritariamente de género
femenino tomando cursos de lo que la sociedad patriarcal ha establecido para
las mujeres-artesanías tradicionales, talleres literarios desconectados de lo
histórico-social, algunos incipientes cursos de computación para aproximarse a
la era tecnológica. Redoblamos la apuesta basados en nuestra experiencia en
Psicocomunidad, en los documentos de OMS y OPS y las Naciones Unidas
sobre envejecimiento activo, en los avances sobre el “viejismo”. Nos arriesgamos
a más. Y ellos también. Cristina tenía la íntima certeza, a partir de su formación
en el desarrollo comunitario de más de 40 años en México y Argentina, y en la
experiencia vivida sobre los aprendizajes colectivos y sobre la importancia de
enfrentar las vicisitudes de la vida con otros. Otra vejez era posible. Su mamá
tuvo en sus últimos años un Alzheimer que poco a poco fue recortando sus
discursos, dejándolos arrasados, balcanizados con infinitos hilos sueltos, una
memoria deshilachada y sin capacidad de reconocer-nos, reconocer-me. Se
sumó un pertinaz empeño en establecer contacto con ella, con su ser propio.
¿Cómo crear espacios que alojaran las múltiples vejeces?
Anne Dufourmantelle, filósofa y psicoanalista francesa (a quién llega en
2020), en su libro El elogio del riesgo señala: “Arriesgar la vida” (Risquers a vie)
es una de las expresiones más bellas de nuestro idioma. ¿Significará
necesariamente enfrentar la muerte y sobrevivir? ,¿O bien habrá, inserto en la
vida misma, un dispositivo secreto, una música capaz por sí sola de desplazar
la existencia hacia esa línea de batalla que llaman deseo? Pues el riesgo—
dejemos por lo pronto indeterminado su objeto—abre un espacio desconocido.
¿Cómo es posible, estando vivo, pensarlo a partir de la vida y no de la
muerte?”(2019, pp. 11-12).
¿Qué pensaban ellos y ellas? Muchos, no todos obviamente, la asistente del
programa los llamaba, “los reflexivos”, señalaban que no querían “adaptarse” a
lo que sus propias familias y a veces la sociedad los había acorralado. Hacían
referencia a las tensiones entre lo que ellos querían y lo que la sociedad o sus
propios hijos les marcaban. Nunca se habían imaginado que de grandes
pudieran asistir a las universidades, y empezar o volver a ser estudiantes.
Leticia (2017), de 77 años menciona: “Cuando me jubilé, traté de escaparme del
mandato que me condenaba a ocuparme de mis nietos de ocho de la mañana a
diez de la noche con guardias pasivas en sábado y domingo” .
Alberto (2016), de 69 años: “Yo siempre pensé que en esta edad venía un
amesetamiento y luego una caída de toda la vida intelectual”.
Duffourmantelle señala que el riesgo de dejar la familia, el precio de ser infiel a
los mandatos recibidos, es la prueba de un segundo nacimiento, de la necesidad
de partir. Quizás por ello varios consideran al programa como un segundo y
nuevo hogar, que les permitió que se manifestara como en la infancia, la pulsión
de saber, la curiosidad intelectual. A partir del Programa, las personas mayores:
Habitan esta etapa de la vida con autonomía, creatividad y autoría.
Crearon nuevas amistades y en muchos casos, redes desde tres o cuatro
personas, hasta catorce.
Se arriesgan a la novedad: asistir a entregas de doctorados honoris causa,
conferencias de personajes de la cultura, hasta pedir un curso que es de su
interés particular.
La mayoría de las familias se sienten orgullosos de ellos y les acompañan en las
muestras y en las Jornadas Intergeneracionales que se organizan anualmente
desde 2003.
Empiezan a plantear crear un Centro de Estudiantes de Personas Mayores.
“El riesgo es un Kairós, en el sentido griego del instante decisivo. Y lo que
determina, no es solamente el porvenir, sino también el pasado, detrás de
nuestro horizonte de espera, en el que se revela una reserva insospechada de
libertad (Dufourmantelle, pp.12-13).10
Por último, cabe recordar lo que señaló Meltzer (1973) respecto de la población
política, y que puede aplicarse a la población psicoanalítica, que ejerce también
un grado considerable de poder y que se ha visto vulnerada al igual que los
pacientes por la enfermedad del Covid 19. Desde la realidad psíquica puede ser
dividida en dos generaciones diferenciadas y tres grupos dentro de cada
generación; la generación más joven, ubicada entre los 18-50 años y una mayor
entre los 50-80 años, “dentro de cada una, hay tres grupos diferentes: los
rebeldes, los conservadores y los revolucionarios” (p.288). Cada uno con sus
características propias ¿A cuál pertenecemos? ¿Dónde nos ubicamos?
Referencias bibliográficas
Batista Franco,T. y Merhy Emerson (2016). Trabajo, producción de cuidado y
subjetividad en salud. Buenos Aires: Lugar Editorial.
Biro, C. (1980). No todos los pobres son iguales. México: Diógenes.
Chardon, M. C. (2019) “Cartografías del Cuidado. Despliegue de etimologías y
thematas”. En Instituciones y sujetos del cuidado: salud, educación, familias,
M.C. Chardon, R. Montenegro y S. Borakievich (Eds.), Colección Textos y
Lecturas en Ciencias Sociales. Buenos Aires: Editorial de la Universidad
Nacional de Quilmes, Bernal
Cueli, J. y Biro, C. (1975). Psicocomunidad. México: Prentice Hall
Dufourmantelle, Anne.(2019). Elogio del Riesgo. Traducción Simone Hazan,
Buenos Aires: Amalia Fererik.
10 Una gran libertad mostró también la 2° Generación del Seminario de Medios Múltiples de la UNAM
(principalmente Losa Sosa Valdés, y Laura Valencia) que solicitó a 25 personas mayores de 60 años que
escribieran sus “saberes” (publicados en el mismo número de fascículos independientes), surgidos a través
de la experiencia personal, y no de la instrucción académica; tenían el “deseo de explorar la vivencia como
partida del saber que produce experiencias estéticas trasmisibles y conocimiento que afecta nuestras
relaciones con el mundo” (MM_DOS, p.7); los fascículos se publicaron de manera conjunta en el bellísimo
libro intitulado El compendio ilustrado del saber vivido (2009), cuya segunda edición contó con el apoyo
de la Fundación Alumnos 47.
Engeström, Yrjö. (2011). El aprendizaje expansivo en el trabajo:Hacia la
reconceptualización teórica de la actividad. Journal of Education and Work, Vol
14. Nro.1. TraducciónCátedra Colombo. Facultad de Psicologia UBA.
Erikson, E.H. (1950). Las ocho etapas del hombre. Buenos Aires: Hormé, 1990
Lartigue, T. y Biro, C. (1986). Alternativas para el desarrollo de comunidades
marginadas. México: Alhambra.
Lartigue, T. Chardón, C., Harrsch, C. y Goyenechea, M.A. (1981). Descripción
del proceso de un grupo de alumnos a través de sus fantasías. En Tres
comunidades en busca de su identidad, C. Biro, T. Lartigue y J. Cueli (Comps.)
México: Alhambra, pp. 70-82.
Meltzer, D. (1973). Estados sexuales de la mente. Trad. León Grinberg et al.,
México: Paradiso Editores, 2018 pp. 283-290.
Ortiz, S. (2020). Violencias experimentadas a través del ciclo vital. En Violencia
social y filial en América Latina. Perspectivas psicoanalíticas, T. Lartigue, A.
Mejía y A. Roano (Comps). México: Architecthum, COWAP/IPA, pp.177-192.
Parres, R. (2003). La adultez tardía. En Caminos del desarrollo psicológico.
Volumen IV. De la edad adulta a la vejez, E. Dallal (Coord.) México: Plaza y
Valdés, pp. 267-301.
Parres, R. (2003). La vejez. En Caminos del desarrollo psicológico. Volumen IV.
De la edad adulta a la vejez, E. Dallal (Coord.) México: Plaza y Valdés, pp.302-
335.
Publicación MM_DOS (2009). El compendio ilustrado del saber vivido.
México: INAPAN, Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la
UNAM; Seminario de Medios Múltiples UNAM, 2 edición 2014.
Vaillant, G.E. (1977). Adaptation to life. Boston: Harvard Universities
Press.
Y se despeinó.
Su vida había transitado por carriles normales: tiempos felices, otros no
tanto, de mucho trabajo siempre, rutinarios y la vida pasaba.
Los hijos crecieron, fueron sanos afortunadamente, vivieron vidas
normales, estudiaron, llegaron a la adultez y volaron del nido que los
había acunado, para formar sus propios nidos.
Otros emprendieron un largo viaje y ellos dos quedaron acomodando el
nido que había quedado grande.
A ella le costó adaptarse. Pasó, de la casi híper-actividad, a no encontrar
en qué entretenerse. La casa se agrandaba día a día. Paradójicamente,
iba sintiéndose más pequeña.
Pero hete aquí que uno de los pájaros que había levantado vuelo, un día
le puso una estaca, le ató unas sogas para que no cayera y le dijo:
levántate y anda. Corría el 2007, salió un poco insegura, bastante diría,
peinadita, arregladita, sin maquillaje, a buscar nuevos horizontes, más
precisamente, se dirigió a la UNQUI
¿Qué puede buscar una mujer tan dedicada al hogar?, clases de tejido,
queridos míos. Afortunadamente, ya no había. ¿qué hacer?, se le
pusieron algunos pelos de punta hasta que alguien le sugirió: anotateen
taller literario es muy lindo. ¡Ni loca pensó! ¿Yo, escribir? Ni ahí. Tanto
insistieron que aflojó.
La recibieron muy bien, como a todos. Encontró gente macanuda. Uno
de ellos, un poco más adelante, dijo de mí: entró con una olla en una
mano y en la otra una sartén.
Muy pronto, me entró el gustito por la escritura, ¿quién lo diría? Alguien,
que en algún momento necesitó su ayuda, le fue abriendo puertas
impensadas que pudo traspasar y le expanden la sesera a nuevos
conocimientos.
Todos los días, al secarse el pelo, pone el secador al máximo, baja la
cabeza y el viento le revuelve el pelo en una caricia reparadora. Cuando
la tira hacia atrás y se mira en el espejo, viendo su cabello desordenado,
sonríe feliz. Se maquilla, se viste, se pone la bijoutery, varios anillos y
camina alegremente.La UNQUI la espera.
En el camino recuerda que, a mediados del 2007, una vecina andaba
por el barrio preguntando a quien se le había escapado una olla y una
sartén.
Desde la ventana de su casa, las había visto pasar volando.
Agustina, 2011.
La universidad se debe de entender insertada en su comunidad, o bien en uno o
varias comunidades en las que proyecte su responsabilidad social como ente
transformador social, la universidad debe de ir buscando la manera de ir
caminando en este proceso de optar por los oprimidos, para de esta manera
transformar y transformarse a través del contacto, de abrirse y unirse. En la
medida en que la universidad sea más integrada, libre, más responsable, más
democrática, facilitara que la comunidad lo sea y viceversa.
La función básica de un modelo universitario con sentido social es que la
universidad actúe como instancia crítica. La universidad somete a juicio la
situación de la sociedad y su organización, propone soluciones alternativas a la
misma y procura formar, entre los universitarios primero y en la sociedad
después, el sentido de crítica social. La universidad debe, así mismo, servir de
portavoz a las clases oprimidas incapaces de expresarse por sí mismas pero es
necesario reconocer que la universidad no es institución destinada a la lucha
política directa y exclusiva.(5)
El modelo de Psicocomunidad, es un modelo basado en la práctica social del
psicoanálisis, y en la búsqueda de una metodología capaz de abordar el
problema de las zonas marginadas y sus pobladores. En el modelo de
PsicoComunidad el recurso que se emplea para introducir la posibilidad de
contacto emocional y con esto abrir la puerta de análisis y diagnóstico de
fenómenos sociales inconscientes, es lo que llaman sus autores “frente
blanco”(4) que puede ser un tema u objetivo concreto de la serie de visitas por
realizar, como una campaña de medicina preventiva, un centro lectura infantil,
etc.
Todos los modelos de intervención social tienen un fin en común: el cambio
estructural de la situación de injusticia existente en el país, mediante el desarrollo
de comunidades, y hablamos de injusticia porque todas las comunidades “tienen
derecho a un desarrollo sustentable, a un crecimiento así como la persona tiene
derecho a ese mismo crecimiento”, es una comparación entre lo ontogenético y
lo filogenético,