REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITECNICA
DE LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA
NUCLEO GUATIRE
1er SEMESTRE DE ENFERMERIA D1
HISTORIA Y EVOLUCION DEL PROCESO
DE INDEPENDENCIA Y SOBERANIA DE
VENEZUELA
PROFESOR: PARTICIPANTES:
Martin Perea
Astrid Borges V-24.332.901
Juana Brea V-13.459.572
Marling López V-21.102.214
Guatire, Noviembre de 2022
Indicé
Introducción I
Resistencia Indígena 4
Hechos más Resaltantes de la Resistencia Indígena 4
Tácticas Utilizadas por los Indígenas 5
Tras la huella del Guaicaipuro 5
El Cacique Tiuna y Cacique Chacao 6
El Cacique Naiguatá 6
El Pensamiento y Acción Militar de Simón Bolívar 6
Francisco de Miranda 7
Antonio José de Sucre 8
Vida Militar 8
Campaña Liberadora 8
La Batalla de Ayacucho 10
República de Bolivia 11
Regreso a Colombia 11
Fallecimiento 12
La Campaña Admirable 13
Tácticas y Experiencias Militares en la Campaña del Sur 14
Tácticas y Experiencias Militares en la Campaña de Oriente 15
Caudillo y Determinaron 17
Ezequiel Zamora 18
Cipriano Castro 19
El Carupanazo y El Portoñazo 20
El Caracazo 21
Antecedentes 21
Las Principales Medidas 22
La Masacre 24
El 4 de Febrero de 1992 25
El 27 de Noviembre de 1992 31
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Golpe de Estado del 2002 34
Paro Petrolero 2002 35
Conclusión 37
Referencias. 40
Introducción
La llegada de los conquistadores españoles significó un violento proceso de
conquista y colonización de los territorios del continente. Ante ello, muchos
pueblos indígenas tuvieron que enfocar todos sus esfuerzos en la preparación
para la guerra, estos pueblos indígenas fueron los primeros en defender la
tierra que heredaron, mediante una lucha realizada en desigualdad de ventajas,
Las tácticas utilizadas por los indígenas fueron la cerbatana es una arma muy
usada por los indígenas dela región amazónica, la lanza, el arco y la flecha. Su
estrategia de combate era la guerra de guerrillas, aprovechando su
conocimiento del terreno.
En otro orden de ideas hablaremos de los pensamientos de Bolívar y del
ejercito libertador, que pasó a la historia universal por ser el primer ejército que
salió a liberar pueblos, lucho no para conquistar territorios, ni para esclavizar
pueblos, ni apoderarse de tierras o riquezas, sino para darle la libertad,
inclusive fue creador de Estados y nuevas Repúblicas.
Los Factores que determinaron su surgimiento y desarrollo fue, La tradición
autonomista de las provincias desde la época colonial y el fuerte arraigo de las
instancias de poder local, los ayuntamientos lo cual favoreció el sentimiento
localista y el desarrollo de liderazgos enfrentados al poder central como
fundamento de la acción caudillista. La dificultad de establecer un poder central
capaz de imponer su autoridad en todo el territorio, lo cual propició el
surgimiento y consolidación de factores de poder local, La falta de integración
nacional como consecuencia de la desintegración territorial, las dificultades de
comunicación y el lento establecimiento de un mercado interno; todo lo cual
predominio de las tendencias localistas.
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Resistencia Indígena
La resistencia indígena inició con la llegada de los conquistadores
españoles en el año de 1492, lo cual significó un violento proceso de conquista
y colonización de los territorios del continente. Durante este periodo, los
españoles a través de la fuerza y la intrusión cultural, lograron hacerse de los
recursos de estas comunidades y establecer sus creencias hispánicas. Ante
ello, muchos pueblos indígenas tuvieron que enfocar todos sus esfuerzos en la
preparación para la guerra, dejando de lado actividades como la agricultura,
pesca y la artesanía.
Uno de los más importantes resistentes que tuvo los pueblos indígenas
en nuestro país, fue el cacique Guaicaipuro, quien perteneció a la etnia del
Caribe. El cacique Guaicaipuro logró la organización entre las tribus del Caribe,
y enfrentó a los españoles en el periodo comprendido entre los años 1555 y
1568. Murió en manos de los españoles, quienes incendiaron su vivienda.
Los indígenas, cruelmente esclavizados por los conquistadores
españoles, nunca abandonaron el empeño de mantener su libertad y hacer
prevalecer su tenaz resistencia. Durante los siglos XVI al XVIII en el territorio
que comprendía Nicaragua las manifestaciones de resistencia indígena:
Sublevación, motín, sabotaje, emboscadas, ataques, huida, no pago de
tributos, negativa de concebir hijos por las indígenas, entre otras formas de
resistencia, fueron empleadas por nuestro pueblo.
Hechos más Resaltantes de la Resistencia Indígena
El Período Indígena es la etapa del pasado antiguo de Venezuela caracterizada
por el completo dominio que ejercían cada uno de los aborígenes, desde
remotas épocas hasta la llegada de los españoles. Estos pueblos indígenas
fueron los primeros en defender la tierra que heredaron, mediante una lucha
realizada en desigualdad de ventajas, Además se caracterizaban por ser
aplicados a la recolección de tubérculos y a la pesca como medio de sustento.,
Recolectores, Cazadores y Pescadores Vinculados a los pueblos andinos. Sin
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embargan dejaron numerosas contribuciones y legados a la sociedad, entre
ellos el primer ejemplo de defensa de su libertad, su honor y sus vidas después
de casi un siglo de constantemente luchar.
Los movimientos de resistencia tuvieron múltiples causas, como el cobro
de altos impuestos, limitaciones impuestas a los criollos para tener acceso a
altos cargos en la administración colonial, la dramática desigualdad social y el
Latifundio, entre otras .Algunos movimientos de resistencia que destacan en
esta época son: la rebelión del Negro Miguel en las minas de San Felipe de
Buría (1553), la rebelión del Negro Andresote (1733), la rebelión de San Felipe
El Fuerte (1741), la rebelión de El Tocuyo(1744), la insurrección de Juan
Francisco de León (1749), la revuelta de los Comuneros de los Andes (1781),
la rebelión de José Leonardo Chirinos y José Caridad González(1795), la
conspiración de Gual, España y Picornell (1797), la sublevación de Maracaibo
(1799) y la invasión libertaria de Francisco de Miranda (1806).La resistencia
indígena se manifestó en enfrentamiento por la preservación de sus Territorios
y formas de vida, pero, ante la superioridad armamentística de los españoles,
las naciones indígenas fueron en su mayoría sometidas o exterminadas.
Arawacos: Uno de los grupos indígenas más extendidos en Sur América y
América Insular. Penetraron en Venezuela por varios sectores; localizados en
numerosas regiones de Occidente, se caracterizaron por el grado de desarrollo
cultural superior al de los anteriores grupos. Practicaron la agricultura
rudimentaria, tuvieron sede fija, o dados a la sedentarización.
Caribes: Se localizan en los márgenes de los ríos de Los Llanos, la costa
hasta más al oeste de la guajira, entre sus características culturales se
navegantes y guerreros. Presionaron para someter a los Arawacos, quienes
quedaron localizados hacia el oeste. Timoto-Cuicas: Originarios de una rama
de los chibchas de Nueva Granada. Localización: en los andes venezolanos.
Características culturales: dedicados a la agricultura, para lo cual desarrollaron
procedimientos muy importantes.
Tácticas Utilizadas por los Indígenas
Las armas principales de los indígenas que utilizaron fueron la
cerbatana, la lanza, el arco y la flecha. Su estrategia de combate era la guerra
de guerrillas, aprovechando su conocimiento del terreno, lo complicado de la
vegetación y su falta ante las armas de los españoles. Utilizaban mayormente
la emboscada y el ataque sorpresivo aunque al rodear al enemigo entraban en
el combate cuerpo a cuerpo.
La “cerbatana” es una arma muy usada por los indígenas dela región
amazónica, consiste en un tubo de bambú, de un metro y medio o dos metros
de largo, utilizado para soplar dardos muy livianos cuya punta ha sido
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envenenada con curare Nuestros ancestros eran dirigidos por cacique, quienes
eran elegidos en reunión de varios tributos, el valor, el coraje eran atributo de
Guaica puro, Tiuna, Chacao y decenas de bravos combatientes
Tras la huella de Guaicaipuro
El líder y guerrero indígena que marcó la gesta de la Resistencia
Indígena, siendo el mayor Jefe entre los caciques de la Etapa de penetración
Europea en suelo venezolano, Nacido en Caracas en el año de 1530, fue
guerrero de confianza del Gran Cacique Catuche cuando éste muere, su
nombre en idioma Caribe es WaikaePuru asume el cacicazgo con tan sólo 20
años, Ejerciendo control directo sobre seis caseríos principales, que
circundaban su cartel general en Suruapo cuyos pobladores eran también de
su Gobierno.
El Cacique Tiuna
Nació en la tribu de los caracas y creció bajo la tutela del Cacique Catia,
quien le enseño todos los secretos de la guerra y del gobierno. Tiuna fue uno
de los caciques que apoyaron la alianza estratégica que contemplaba la
expulsión de todos los extranjeros del valle de los caracas.
El Cacique Chacao
Cacique de la etnia Caribe, de aspecto fornido y gran tamaño, ágil y con una
fortaleza que parecía inagotable. Gobernó justamente en la región caraqueña
que hoy lleva su nombre, pero su dominio iba más allá, acercándose a Los
Teques. Su cacicazgo lo ejerció con sentido democrático y no se recuerda
ninguna injusticia cometida contra su gente. Fue respetuoso de las normas y
delas tradiciones que regían su pueblo, y se inclinó fuertemente por la ayuda a
los más débiles, especialmente niños y mujeres. Su territorio lo defendió con
mucho tesón.
El Cacique Naiguatá
Naiguatá perteneció a la tribu de los Caribes y ejerció su domino a lo
largo de una extensa zona costera que partía del Río Anare, en los predios del
Cacique Guaica macuto, hasta las costas anzoatiguenses de lo que hoy se
conoce como Puerto La Cruz. Naiguatá fue cacique de cuerpo musculoso, de
actitudes y convicciones firmes. Su nombre significa “pico” o “atalaya”.
El Pensamiento y Acción Militar de Simón Bolívar
La acción de Simón Bolívar y del ejercito libertador, pasó a la historia
universal por ser el primer ejército que salió a liberar pueblos, no a sojuzgarlos,
ni a oprimirlos. El ejército Bolivariano lucho, no para conquistar territorios, ni
para esclavizar pueblos, ni apoderarse de tierras o riquezas, sino para darle la
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libertad, inclusive fue creador de Estados y nuevas Repúblicas, como el caso
de Bolivia.
No acepto Bolívar, recompensas y las que se le otorgaron, las devolvía
para la inversión social, para pagar deudas públicas o gastos militares.
Clara es la posición de Bolívar y los patriotas cuando en carta del 29 de
Noviembre de 1818 expone:
“7º Últimamente declara la República de Venezuela que desde el 19 de
abril de 1810, está combatiendo por sus derechos; que ha derramado la mayor
parte de la sangre de sus hijos; que ha sacrificado todos sus bienes, todos sus
goces y cuanto es caro y sagrado entre los hombres por recobrar sus derechos
soberanos y que por mantenerlos ilesos, como la divina providencia se lo ha
concedido, está resuelto el pueblo de Venezuela a sepultarse todo entero en
medio de sus ruinas, si la España, la Europa y el mundo se empeñan en
encorvarla bajo el yugo español.”
Hoy la dignidad, soberanía de Venezuela y los Estados de la América
del Sur, se ven amenazados por el imperio de los Estados Unidos, pero igual a
la conducta de Simón Bolívar, del ejército Bolivariano y pueblo soberano de
ayer, nos corresponde asumir el momento histórico que nos toca vivir, la
defensa de la patria grande. La creación de las milicias populares, del ejército
latinoamericano y caribeño unido garantizara nuestra soberanía e
independencia. Su pensamiento antiimperialista sigue vigente.
Francisco de Miranda
Conocido como El Primer Venezolano Universal y El Americano más
Universal, Francisco de Miranda fue partícipe de la Independencia de los
Estados Unidos, de la Revolución Francesa y posteriormente de la
Independencia de Venezuela. Uno de sus objetivos era la lucha por la libertad
hispanoamericana.
Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez nació el 28 de marzo de
1750 en Caracas, Venezuela. Hijo de Sebastián de Miranda y Doña Francisca
Rodríguez. El 5 de abril de 1750 fue bautizado en la iglesia catedral por el
maestro Juan de Rada. El 10 de enero de 1762 inició sus estudios de
gramática y latín. Más tarde ingresó a artes (bachillerato) en la Universidad de
Caracas, y luego se enlistó en el ejército español en 1771. Participó en los tres
magnos acontecimientos de su tiempo: la independencia de los Estados
Unidos, la revolución francesa y la lucha por la libertad hispanoamericana. Al
ser uno de los primeros en pensar acerca de la existencia de una Gran
Colombia unida.
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En 1781, Miranda combatió en la batalla de Pensacola, dentro de la
guerra de independencia de las trece colonias, donde los ingleses sufrieron una
derrota.
En 1783 se vio obligado a exiliare en Estados Unidos porque el Santo
Oficio lo perseguía debido a la posesión de varios “libros prohibidos” por esta
institución clerical. Dos años después, Miranda emprendió su rumbo a Europa,
donde vivió hasta su retorno a Venezuela en 1810. Gracias a su diario
contamos con múltiple información sobre el Siglo de la Luces (S. XVIII), pues
escribió sus impresiones y actividades como viajero e investigador. Algunos
periódicos londinenses se refirieron a él como “un hombre ilustrado y amante
de la libertad de Suramérica"
En Inglaterra, Francisco Miranda buscó apoyo para la independencia de
Hispanoamérica, pero no lo consiguió y decidió viajar a Francia. Sin embargo,
durante su estancia en el país galo, Miranda fue nombrado mariscal de campo,
equivalente de la época a general de brigada, bajo las órdenes de Charles
François Dumouriez. La posición se hizo efectiva a partir del 1 de septiembre
de 1792 y el 20 del mismo mes tuvo su primera victoria en Valmy. Junto a
Dumouriez y el Ejército del Norte, acompañó la ofensiva francesa sobre los
Países Bajos (Bélgica y Holanda), tomando las ciudades de Amberes y
Roermond.
No obstante, el éxito inicial de esta campaña se desvaneció cuando
sufrió las derrotas de Maestricht (21 de febrero de 1793) y Nearwinden (18 de
marzo de 1793).
Dumouriez responsabilizó a Miranda ante el temido Tribunal Criminal
Revolucionario, dirigido por Maximiliano Robespierre. Miranda fue encarcelado
en la prisión de La Force y si bien, fue declarado inocente de la derrota de
Nearwinden, se había gestado enemigos y siguieron acusándolo de diferentes
hechos. Finalmente, el 11 de enero de 1798 logró huir de Francia y, por lo
tanto, viajó a Inglaterra, donde retomó sus intentos libertarios en busca de
apoyo para las colonias españolas en América.
El 21 de julio de 1810, en Londres se conocieron Miranda y Simón
Bolívar cuando este último viajaba como diputado de la Junta de Caracas.
Entre ellos se desarrolla una importante amistad, aunque eventos posteriores
los separan. Así que el 13 de diciembre de 1810, Miranda desembarcó en La
Guaira, Venezuela, teniendo en el lugar un cálido recibimiento.
A pesar de que Miranda vivió en diferentes países, su objetivo no
cambió: conseguir apoyo para la independencia de su país y de toda la
América hispana, idea que reforzó cuando conoció a Simón Bolívar. Desde que
regresó a tierras venezolanas, impulsó la causa con todos sus recursos
ideológicos y prácticos para su emancipación. Por tal razón fundó el periódico
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El Colombiano, donde se difundieron los movimientos independentistas para
estallar simultáneamente y con características semejantes en toda
Hispanoamérica de 1810-1811. Además, Miranda se preocupó por los símbolos
emancipadores. A él se deben los colores de la bandera tricolor de la Gran
Colombia amarillo, azul y rojo, [6] también presentes en las banderas de
Venezuela, Colombia y Ecuador.
Francisco de Miranda falleció la madrugada del 14 de julio de 1816 como
preso político en la prisión “La Carraca”, Cádiz, España. Bolívar lo había
entregado bajo acusación de traición, pues a su cargo había estado el ejército
patriota y, al parecer, nunca tuvo una política de exterminio contra los
enemigos.
Antonio José de Sucre
Antonio José fue el quinto de los nueve hijos del primer matrimonio de don
Vicente, otros nueve fueron el fruto de su segundo matrimonio. Apenas había
cumplido siete años, cuando murió su madre. Sus primeros estudios los hizo en
la escuela fundada por su tía, María de Alcalá, y con maestros a domicilio. Sus
estudios universitarios los hizo en Caracas, en la Escuela de Ingenieros del
coronel español Tomás Mires; allí estudió matemáticas, agrimensura,
fortificación y artillería, durante cinco años. Este aprendizaje fue fundamental
para la vida militar de Sucre; sin embargo, interrumpió sus estudios debido a la
revolución política de 1810, cuando la juventud venezolana se decidió a
intervenir en la guerra contra la dominación colonial.
Vida Militar
Antonio José de Sucre entró al ejército patriota como teniente de ingenieros,
aprovechando su formación en la Escuela de Ingenieros. El teniente Sucre
participó en las tropas del general Francisco Miranda, pero ante la capitulación,
emigró a Trinidad; regresó en 1813. Con el general Santiago Mariño hizo las
campañas militares de 1813 y 1814; continuó en la guerra de Independencia
contra el ejército realista del Pacificador Pablo Morillo. En 1817 el Libertador
Simón Bolívar le confirió el grado de coronel, y en 1819 recibió el grado militar
de general de brigada. El Libertador nombró al general Sucre como jefe del
Estado Mayor, y después como ministro Interino de la Guerra. Participó en los
tratados de armisticio y regularización de la guerra, de acuerdo con las
propuestas de paz que hizo el Pacificador Pablo Morillo, las cuales fueron
aceptadas por el Libertador.
Campaña Libertadora
En 1821, el general Antonio José de Sucre fue nombrado jefe del Ejército del
Sur de Colombia. Sucre buscaba la liberación de Quito, para continuar con la
de Perú y Alto Perú; esta era la estrategia militar del Libertador, quien tuvo la
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idea de liberar a la Nueva Granada para luego continuar con Venezuela y
seguir hacia el sur hasta el Alto Perú. El general Sucre dirigió y triunfó en la
batalla de Pichincha, al occidente de Quito, el 24 de mayo de 1822. Con la
derrota de los realistas, Sucre y el Ejército Libertador del Sur entraron
triunfalmente a la ciudad de Quito. Esta provincia fue incorporada a la
República de Colombia o Gran Colombia, a pesar del rechazo de los
guayaquileños, quienes reclamaron que las relaciones comerciales se hacían
más con el Perú que con Colombia. Sin embargo, la presencia del Libertador
Bolívar y de Sucre influyó notablemente en el ánimo de los patriotas quiteños y
guayaquileños, quienes aceptaron su incorporación a Colombia. El 26 de julio
de 1822 tuvo lugar la entrevista de Guayaquil entre los dos Libertadores de
América del Sur: Bolívar y José de San Martín. Con el triunfo de Pichincha, el
último presidente de la Real Audiencia de Quito, don Melchor de Aymerich,
firmó pocas horas después, la capitulación ante el general Antonio José de
Sucre. Con este triunfo se aseguró la independencia de Ecuador.
El Libertador Bolívar ordenó al general Sucre que marchara hacia Lima, y al
general Santa Cruz al Alto Perú. Sucre fue ascendido a general de división y
nombrado comandante del Departamento de Quito. El objetivo de la guerra en
el sur contra los realistas era combatir los ejércitos partidarios del rey y
culminar así la independencia de América. En septiembre de 1823 el general
Sucre llegó a Lima, donde encontró una situación llena de escollos. Con el
Libertador Simón Bolívar organizó el ejército insurgente, compuesto por
colombianos, chilenos, argentinos, peruanos y europeos.
Con este ejército, el Libertador dio las últimas grandes batallas de la liberación,
contando con el apoyo leal y decisivo del general Sucre. El 6 de agosto
de ]824, el Libertador derrotó al general José de Canterac en la batalla de
Junín; éste fue su último triunfo militar en la guerra. Las tropas realistas se
retiraron con el mayor desorden.
La Batalla de Ayacucho
Bolívar entregó el mando militar al general Antonio José de Sucre, a quien le
correspondió dirigir la última batalla de la Independencia de América: la batalla
de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. En Ayacucho se enfrentaron 6879
soldados patriotas, bajo el comando del general Sucre, contra 10000 soldados
realistas, de los cuales siete mil eran indios y mestizos partidarios del rey de
España. Las divisiones patriotas de José María Córdova., Jacinto Lara y José
de La Mar se enfrentaron a las divisiones realistas de Alejandro González
Villalobos, Antonio Monet y Jerónimo Valdés.
A las 11 de la mañana del 9 de diciembre, los dos ejércitos se hallaban en
plena acción. El encuentro favoreció inicialmente a los españoles, hasta
cuando entró la infantería de la primera división, comandada por el general
José María Córdova. Con su empuje y heroicidad, el ejército patriota consolidó
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la ofensiva arrojándose contra los realistas, que empezaron a desorganizarse,
hasta que a la una de la tarde el triunfo coronó los esfuerzos de los patriotas.
Las tropas del rey sufrieron la más grande derrota: 2000 muertos, 600 heridos y
2000 prisioneros; los patriotas tuvieron 500 muertos y 600 heridos. En pleno
campo de acción de Ayacucho se concertó la capitulación entre el derrotado
general José de Canterac, pues el virrey José de La Serna no pudo hacerse
presente por hallarse herido y prisionero, con el general Antonio José de Sucre.
En la capitulación de Ayacucho, cuya victoria selló la independencia definitiva
de América, se reconoció la independencia del Perú y la desocupación de
todos los territorios que se hallaban en posesión de los realistas.
Sobre el triunfo de Sucre en Ayacucho, el Libertador Simón Bolívar expresó: “El
general Sucre es el padre de Ayacucho, el redentor de los hijos del Sol; es el
que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas”. La
posteridad representará a Sucre con un pie en Pichincha y el otro en el Potosí,
llevando en sus manos la cuna de Manco-Cápac y contemplando las cadenas
del Perú, rotas por la espada.
República de Bolivia
En 1825 se proclamó en el Alto Perú la República de Bolivia, y el mariscal
Sucre fue designado como su primer presidente. La capital de Bolivia recibió el
nombre de Sucre, en su honor. Como presidente, Sucre convocó a una
Asamblea Constituyente que se reunió en mayo de 1825, en la cual se
manifestaron tres tendencias: una en favor de la anexión al Río de la Plata, otra
por la anexión al Perú, y la tercera defendió la independencia absoluta. La
mayoría acordó la independencia total y solicitó al Libertador Bolívar la
redacción de un proyecto de Constitución. Así se creó la República de Bolívar,
que luego fue llamada Bolivia.
El Libertador redactó la Constitución Boliviana, que propugnó por un régimen
mixto entre democracia y monarquía, con un presidente vitalicio y con cuatro
poderes y tres cámaras.
El mariscal Sucre ejerció la Presidencia de Bolivia hasta 1828. Sobre sus
obras, se destacaron la educación para todos; la creación de numerosas
escuelas, colegios y universidades; y la contratación de maestros extranjeros
para fortalecer la calidad en la educación. Sucre siempre manifestó un total
respeto hacia los indígenas; mejoró la agricultura, después de diez años de
desolación; estableció relaciones con la Santa Sede.
Un motín en Chucluisac a, el 18 de abril de 1828, lo llevó a la renuncia de la
primera magistratura de Bolivia. Así se expresó en su mensaje al Congreso, el
2 de agosto de 1828: “En el retiro de mi vida veré mis cicatrices, y nunca me
arrepentiré de llevarlas, cuando me recuerden que, para formar a Bolivia,
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preferí el imperio de las leyes a ser el tirano o el verdugo que llevara una
espada pendiente sobre la cabeza de los ciudadanos”.
Regreso a Colombia
Los peruanos, comandados por el general Gamarra, querían anexar el territorio
boliviano al Perú; para ellos, Sucre era el principal obstáculo. A la renuncia del
Mariscal, el nuevo presidente de Bolivia fue el general Andrés Santa Cruz, uno
de sus enemigos. El mariscal Sucre regresó a Colombia a finales de 1828. El
gobierno del Libertador Presidente lo nombró para dirigir las tropas
colombianas contra la agresión del Perú. Con el ejército colombiano, el
mariscal Sucre venció a las tropas peruanas en la batalla de Tarqui, el 27 de
febrero de 1829.
El Mariscal conferenció con el Libertador en Quito durante varios días, sobre el
futuro inmediato de Colombia y la necesidad de una conciliación nacional. Con
el fin de participar en el Congreso llamado "Admirable", en representación de
su Provincia de Cumaná, el mariscal Sucre partió para Bogotá en los primeros
días del año 1830.
En el Congreso fue elegido presidente, con la simpatía de todos, pues siempre
fue respetado por su ecuanimidad, su hábil diplomacia y sus estrategias de
grandes dimensiones.
Fallecimiento
En mayo de 1830, cuando terminó el Congreso Admirable, el mariscal Sucre
preparó aceleradamente su viaje hacia Quito para reunirse con su esposa doña
Mariana Carcelán, marquesa de Solanda, y con su primogénita Teresa. Sucre
viajó en una caravana que salió de Bogotá, integrada por el diputado Andrés
García Téllez, hacendado de Cuenca, el sargento de caballería Lorenzo
Caicedo, asistente de Sucre, el negro Francisco, sirviente de García, y dos
arrieros con bestias de carga. Después de pasar por Popayán, el grupo de
viajeros salió de La Venta (hoy La Unión), el 4 de junio de 1830. Ese nefasto
día, al pasar por las montañas de Berruecos, cerca de Pasto, fue asesinado
vilmente el mariscal Antonio José de Sucre. Su cadáver estuvo 24 horas
insépulto, hasta que un grupo de campesinos lo llevaron al punto de La Capilla.
En el proceso del crimen de Berruecos fueron inculpadas las siguientes
personas: el coronel Apolinar Morillo, Andrés Rodríguez y José Cruz, soldados
peruanos licenciados del ejército, y el tolimense José Gregorio Rodríguez. Los
tres últimos trabajaban como peones de José Erazo, un mestizo de la provincia
de Pasto, y uno de los cómplices del crimen. El Libertador tuvo conocimiento
de este crimen el 1 de julio de 1830, con gran tristeza porque siempre
consideró a Sucre como su más grande y leal amigo.
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A los 10 años del asesinato de Sucre, José Erazo cayó prisionero en Pasto, y
en los interrogatorios confesó el crimen. En el proceso se dictó sentencia de
muerte para el coronel Apolinar Morillo, además se acusó al general José
María Obando como autor principal del asesinato; el coronel Morillo, antes de
subir al patíbulo, acusó también a Obando.
Sin embargo, el crimen se quedó sin esclarecer, por el sinnúmero de factores
condicionantes que hubo a su alrededor: causas políticas, caudillistas,
regionalistas e inclusive familiares. La esposa de Sucre, la marquesa de
Solanda, volvió a casarse, cumplido el primer año de duelo, con el general
Isidoro Barriga, quien había sido su subalterno. En el año 1900, los restos del
mariscal Sucre fueron trasladados a la iglesia catedral de Quito, donde reposan
en una urna de roca del Pichincha.
La Campaña Admirable
Monteverde avanzaba hacia el occidente de Venezuela para atacar el virrenato
granadino. El Coronel Correa en Mérida marcho sobre la frontera, se apodera
de Cúcuta y se prepara a seguir sobre Pamplona.
Ante el peligro realista los oficiales del ejército de Bolívar se enfrascaron en
inútiles discusiones. El Coronel Castillo se opone a los planes de caraqueños y
decide inmovilizarse en una línea defensiva esperando el ataque de Correa.
Bolívar decide actuar, divide su ejército en dos columnas. El 22 de enero choca
con una avanzada realista en el sitio de la aguada, la venció y continúa sobre el
rio Zulia donde se detuvo para utilizar detalles de la compañía sobre Cúcuta.
Siguió adelante y sorprende a los realistas. José Félix Rivas se destaca al
apoderarse de una colina en una gloriosa carga de bayoneta. Los realistas
huyen a Venezuela y los patriotas entran a Cúcuta para el 01 de marzo de
1813, entran a Venezuela por san Antonio del Táchira.
El coronel castillo envía al congreso un largo informe contra bolívar que lo
acusa de arriesgar las tropas granadinas en fantásticas campañas.
Al terminar la campaña de Cúcuta y liberada una bella región de nueva
granada el venezolano escribe al presidente del congreso. En recompensa el
congreso le tributo grandes honores, le dio el título de ciudadano de la nueva
granada y lo nombro general brigadier de los ejércitos de la unión. Bolívar
pide permiso para avanzar a Venezuela y le autorizan de conquistar las
provincias de Mérida y Trujillo.
El 02 de junio se inició la compañía, volvía bolívar a su tierra dispuesto a
abrirse camino hasta caracas.
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Los realistas estaban situados así:
En Mérida el Coronel Correa, en Trujillo los Regimientos del capital Cañas, En
Barquisimeto las Divisiones del capitán Oviedo, En Guadualito Yánez con 900
hombres, en San Carlos el Capitán Izquierdo con 1200 hombres.
El militar venezolano solo contaba con 700 soldados, ordena al Coronel castillo
que avanzara sobre la Grita y destruyera los hombres de correa, pero la
demora la acción mientras sigue enviando al congreso en contra de Bolívar.
Avanzo cuando quiso ir cerca de la Grita peleo contra Correa y estuvo a punto
de ser derrocado sino hubiera intervenido oportunamente el Sargento Mayor
Francisco de Paula Santander quien logra la victoria.
Castillo renuncia y regresa a su país, sus tropas quedan al mando de
Santander. Bolívar llega a La Grita y da los puestos de mayor responsabilidad a
los venezolanos Rafael Urdaneta y José Félix Ribas y a los granadinos Girardot
y Ricaurte.
El 23 de mayo de 1813 entro a Mérida que lo recibe triunfante y lo rodeo de
honores. El Ayuntamiento le dio la bienvenida. La cuidad le da el titulo más
apreciado, el más querido y el más glorioso que jamás se le haya tributado a
ningún hombre: El de Libertador.
Bolívar permaneció en Mérida 18 días, se encargó de reorganizar su ejército, el
cual es reforzado por 500 voluntarios organizados por Vicente Campo Elías.
Decide avanzar y Neiva a Luciano D´ Eluyar hacia Escuque a perseguir a
Correa y a Girardot hacia Trujillo.
El 8 de junio parte de Mérida y el 14 llega a Trujillo para establecer allí su
cuartel general.
Tácticas y Experiencias Militares en la Campaña del Sur
Después de la batalla de Carabobo el Congreso Constituyente de Cúcuta
nombro a Bolívar y a Santander, Presidente y Vicepresidente Constitucional de
Colombia.
Pero no quiso el Libertador tomar la presidencia.
Él había enviado un ejército hacia el sur de Colombia, mandado por el General
Manuel Valdez, este militar llego hasta Pastos, cuidada de rabiosos realistas
para quienes el Rey era la representación de la religión y defenderlo era
defender al mismo Dios. En esa región del sur operaba el ejército español, al
mando del Coronel Basilio García. Para ese momento la ciudad de Guayaquil
se pronunciaba por su independencia y pide auxilio a Colombia. Guayaquil
queda encerrado entre Quito y Patos hacia el norte y el Virreinato del Perú por
el sur.
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El General Sucre propone que se mande una expedición por mas a esa cuidad
y desde ahí se empiece la guerra para la liberar a Quito por el sur, el plan es
aceptado y sucre dirige la expedición que zarpa del Puerto de Buenaventura.
Llega a Guayaquil el 07 de mayo y permanece aislado por varios meses al no
poder iniciar la campaña. En ese tiempo Bolívar triunfa en Carabobo.
Tácticas y Experiencias Militares en la Campaña de Oriente
Al tomar el poder Monteverde algunos patriotas pudieron huir a las Antillas,
Unos a Curazao y otros a Trinidad como Santiago Mariño. Él era natural de
Margarita, hijo de un rico hacendado de la región oriental.
Se une a las filas de la revolución desde sus inicios y llego a merecer la
confianza del General Miranda.
Mariño con un pequeño grupo de patriotas pudo eludir al español Cerveris; un
hombre cuya ambición era exterminar hasta el último criollo. Estos jóvenes
cuyos nombres son; Francisco Bermúdez; hombre valiente, de incontrolable
genio, Manuel Piar ambicioso, violento y de origen incierto, José Antonio Sucre;
empezando su camino lleno de gloria hasta llegar a convertirse en el Mariscal
de Ayacucho y líder izándolos Santiago Mariño; no mayor de 24 años,
temerario y lleno de aspiraciones, vanidoso e incluso teatral.
Zarpan 45 hombres de bordo de una goleta al islote de Chacachare, donde
Mariño había dejado un lote de armas y municiones. Allí el grupo se divide de
esta forma:
Bermúdez el segundo de la expedición tomo el mando de unos cuantos
hombres y Mariño con el resto ataco Guiria en un audaz ataque comando. De
ahí ataca Cumana derrotando a Antoñanzas; hombre cruel y sanguinario. En
esa cuidad establece su centro de operaciones y muy pronto queda con el
control del oriente del país ya que las tropas realistas restantes se plegaron al
occidente para tratar de detener el avance de Bolívar.
Lo malo de Mariño fue que se inmovilizo en su territorio, esperaba el resultado
de la campaña de occidente. No veía con buenos ojos los resultados obtenidos
por Bolívar ya que eran para él un obstáculo para sus ambiciones. Se
Negó a acudir a Caracas para tomarlo junto a Bolívar y pensó en dividir el país
en dos repúblicas; la de oriente bajo su mando y la Occidente al mando del
Libertador. Después de muchas conversaciones y bastantes idas y venidas de
delegados llegaron a un acuerdo estos dos jefes patriotas: Dos distritos
militares, uno bajo la comandancia de Mariño en el oriente y el otro bajo la
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autoridad de Bolívar. Después de esto es que se decide el oriental ayudar a
Bolívar que luchaba con grandes sacrificios para detener a Boves.
Factores y características que determinaron el Surgimiento y desarrollo,
Caudillo y Conspiradores. Ezequiel Zamora y Cipriano Castro.
Factores que determinaron su surgimiento y desarrollo
En la historiografía venezolana existen diversas interpretaciones que han
pretendido explicar las causas de su surgimiento. En un comienzo las más
difundidas fueron las tesis elaboradas por los autores positivistas, las cuales
interpretaban el hecho como el producto de las condiciones geográficas y de
las características étnicas de la sociedad venezolana (José Gil Fortoul), o de la
confrontación entre las castas (Laureano Vallenilla Lanz). Más tarde, desde el
marxismo, el fenómeno se explicó como el producto de las características de la
economía venezolana cuyo rasgo determinante, el latifundismo, de habría
propiciado el surgimiento y consolidación del fenómeno (Carlos Irazábal).
Recientemente se puede decir que existe relativo consenso al considerar que
la presencia de los caudillos y del sistema caudillista en Venezuela debe
asociarse a una multiplicidad de factores, todos ellos en estrecha relación,
entre los cuales vale la pena destacar los siguientes:
1. La tradición autonomista de las provincias desde la época colonial y el
fuerte arraigo de las instancias de poder local -los ayuntamientos- lo cual
favoreció el sentimiento localista y el desarrollo de liderazgos
enfrentados al poder central como fundamento de la acción caudillista.
2. La dificultad de establecer un poder central capaz de imponer su
autoridad en todo el territorio, lo cual propició el surgimiento y
consolidación de factores de poder local.
3. La falta de integración nacional como consecuencia de la desintegración
territorial, las dificultades de comunicación y el lento establecimiento de
un mercado interno; todo lo cual acentuaría las fuerzas disgregadoras y
el predominio de las tendencias localistas.
4. La ausencia de clases sociales poderosas, capaces de adelantar un
proceso de ordenamiento y control de la sociedad de acuerdo a sus
intereses y de consolidarse como factor hegemónico en la construcción
de un Estado Nacional.
5. La ausencia de una institución militar de carácter nacional como factor
de control y sometimiento de las distintas opciones de poder lideradas
por las huestes armadas de los caudillos que se disputaban el poder.
6. La dificultad del modelo económico de generar los excedentes
económicos capaces de propiciar el fomento de las fuerzas productivas
y el crecimiento sostenido para favorecer la ejecución del proyecto
liberal y de estructurar un Estado Nacional.
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A esta serie de factores puede añadirse la tesis de la indisciplina social
planteada recientemente por Gastón Carvallo. Según este autor, el largo
desarrollo de la Guerra de Independencia, al familiarizar a gran parte de la
población con la violencia y con una situación en la cual se hacía patente la
existencia de un vacío de poder, producto del proceso de disolución del orden
social que trajo aparejado la ruptura del vínculo colonial, dio lugar a un proceso
en el cual se fracturó la disciplina social de la época colonial sin que se lograra
establecer un equivalente republicano, lo cual actuaría también como un
elemento que reforzó el caudillismo. Se trata, pues, de un fenómeno en el cual
intervienen los más disímiles factores y cuyas manifestaciones históricas varían
durante el siglo XIX, dependiendo de la fuerza y magnitud con que se plasma la
presencia de los caudillos en la realidad venezolana de esos años para
determinar, en mayor o menor grado, su nivel de beligerancia en el sistema
político. Con esto lo que queremos enfatizar es que, si bien el caudillo es una
figura que se mantiene presente en la realidad venezolana desde la Guerra de
Independencia y luego de finalizada esta, su acción varía a lo largo del siglo
XIX de acuerdo a su impacto sobre el sistema político venezolano. Es decir, la
presencia de caudillos no determina la existencia de un sistema caudillista; solo
cuando la acción de estos personajes y su red de alianzas es predominante
estamos frente A un régimen caudillista. sobre este punto nos detendremos a
continuación, a fin de caracterizar la evolución del fenómeno caudillista en
Venezuela de acuerdo con el nivel de incidencia de los caudillos en el
desenvolvimiento de las acciones de reparto y control del poder."
Caudillo y Determinaron
Cuando se estudian los nombres de quienes ejercieron el poder durante
el siglo pasado y las primeras décadas del presente, observamos como cinco
de estos caudillos: Páez, Monagas, Guzmán Blanco,
Castro y Gómez gobernaron más de ochenta años de los primeros cien de
nuestra historia republicana.
En los primeros treinta años de la República, la escena estuvo
dominada por los dos caudillos más importantes de esa etapa: José Antonio
Páez y José Tadeo Monagas. Después de 1863, año en que termino la Guerra
Federal, surgieron y se sucedieron en el poder nuevos caudillos rurales hasta
1935 en que murió el último de ellos y el más larga hegemonía en nuestra
historia: Juan Vicente Gómez
El gobierno encabezado por Páez después del pronunciamiento
separatista, no ejercías autoridad real en todo el país. En provincias y regiones
aisladas, imperaba el poder de los caudillos locales. El movimiento separatista
había sido promovido y realizado por la organización caraqueña y los caudillos
militares del centro, encabezados por el General Páez. Fueron ellos los que
convocaron el congreso de 1830, desconocieron a Bolívar y pusieron a Páez al
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frente del gobierno. Estos hechos hicieron aflojar a los viajes rivalidades de la
provincias y en especial entre caracas y las provincias orientales, que por
razones históricas y dada la importancias que tenían en aquellos momentos.
La Tercera República de Venezuela es el nombre que recibe el periodo
histórico que transcurre desde el año 1817 al año 1819 durante la guerra
Independencia de Venezuela. El inicio de la tercera república se atribuye al
momento en el cual finalizada la campana de Guayana los republicanos
restauran las instituciones en la ciudad de Angostura
Los principales acontecimiento de este periodo histórico son. la
Guayana, la campañas del centro (1818), la creación del semanario correo del
Orinoco (1818), la llegada de los voluntarios británico y su unión al Ejercito
Libertador (1818-1819), la reunión de congreso de Angostura (1819), la
compaña Libertadores de la Nueva Granada (1819) y la creación de la Gran
Colombia (1819). Con este último acontecimiento se termina propiamente la
Tercera República, pues a partir de 1820 Venezuela entre a ser parte
integrante de la gran Republica supra nacional junto con la nueva granada y
Ecuador. Cuarta República: con este nombre se suele designar al breve
periodo inicial del restablecimiento del estado Venezolano al desintegrarse la
gran Colombia. Aunque la cuarta República haya perdurado hasta nuestros
días, el concepto es utilizado por los historiadores para referirse
específicamente al ano 1830 y los inmediatos siguientes. Cuando ocurren los
sucesos que conducen a la Independencia(…)se generan pugnas interiores
cuyo objeto es la toma del poder (…)La clase social más empinada y los
soldados cuya estrella comienza a brillar en la guerra contra el Imperio,
pretenden ocupar el vacío dejado por los conquistadores. Pero para la
consecución de la meta son buenos todos los derrotadores y pueden utilizarse
todas las doctrinas. Por lo menos así se colige de la manipulación del
federalismo en el siglo XlX, durante la propia lucha de emancipación y en el
periodo de la organización Nacional.
Una vez lograda la Independencia del yugo Español, surgían caudillos
regionales que aupados por la población regional circundante, pensaba que
eran posible conducir o manejar el país, en la misma forma que manejaban sus
haciendas particulares o manejaban a la peonada, y es así que cada uno a su
manera trata de presidir al país, con el mismo látigo con que manejaba a sus
peones en la hacienda o el fundo, es por ello que se origina el caudillismo, y
desde luego es con el paso de tiempo y la madurez de la población que se van
logrando avances.
Estos hechos hicieron aflorar las viejas rivalidades de las provincias y en
especial entre Caracas y las provincias orientales, que por razones históricas y
dada la importancia que tenían en aquellos momentos, aspiraban una vez mas
a encabezar la República.
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Ezequiel Zamora
Líder de destacada participación en la Guerra Federal o Guerra Larga
(1859-1863) como defensor de la idea de la Federación. En 1846, como
miembro del Partido Liberal, se presenta a las elecciones de ese año, como
candidato a “elector” para el cantón de Villa de Cura, pero su nominación fue
objetada por los conservadores, mediante procedimientos que él y sus partidos
consideraron como compulsivos e ilegales. No obstante, la reunión de los dos
líderes es frustrada por alzamiento espontáneo de campesinos en la región
central.
Zamora llama inmediatamente “hacer la guerra a los godos” en beneficio
de los pobres, mientras Páez es nombrado Jefe del Ejército. En definitiva,
Zamora se levanta en armas el 7 de septiembre de 1846, en la localidad de
Guambra; ”tierra y hombres libres”, “respeto al campesino”, “desaparición de
los godos”, son las consignas esenciales de quien la gente comenzó a llamar
“General del pueblo Soberano”. Tras liberar las acciones victoriosas de los
Bagres y los leones, es derrotado y capturado el 26 de marzo de 1847. Es
condenado a muerte por los tribunales de Villa de Cura el 27 de julio del mismo
año, pero José Tadeo Monagas le conmuta la pena.
El 10 de diciembre de 1859, se desarrolla la batalla de Santa Inés, en la
cual derrota al ejército centralista; siendo considerada esta acción como
fundamental en el proceso de la Guerra Federal y testimonio de las
excepcionales cualidades de Zamora como conductor de tropas. Después de
Santa Inés, Zamora se dirige hacia el centro del país a través de Barinas y
Portuguesa, pero antes de aproximarse a Caracas, resuelve asaltar la ciudad
de San Carlos; durante las acciones preliminares para la toma de la plaza,
recibe un balazo en la cabeza que le causó la muerte. Su inesperado deceso
cambió el rumbo positivo que llevaba la guerra para los federalistas y produjo la
pérdida, del que para muchos fue el más importante líder popular del siglo XIX
venezolano.
Cuarta Republica Este período pertenece a la denominada "Cuarta
República" que inició en 1830, tras la separación de Venezuela de la Gran
Colombia. Popularmente, aunque deforma errada, se define el inicio de la
Cuarta República en 1958.
Este período está caracterizado por la dictadura del General Marcos
Pérez Jiménez, avance tecnológico y urbanista, el derrocamiento de la
dictadura, las reformas democráticas que dan paso a la alternancia política
establecida en el Pacto de Punto fijo, la nacionalización del petróleo en 1976 y
por ello, el nacimiento de Petróleos de Venezuela, S.A.(PDVSA).
Con este nombre se suele designar al breve período inicial del restablecimiento
del estado venezolano al desintegrarse la Gran Colombia. Aunque la Cuarta
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República haya perdurado hasta nuestros días, el concepto es utilizado por los
historiadores para referirse específicamente al año 1830 y los inmediatos
siguientes
Cipriano Castro
El tachirense Cipriano Castro llego al poder, saliendo de Colombia al
mando de 60 hombres y llegando a caracas, el 22 de octubre de 1899, luego
de liberar varios combates, en lo que se conoció como la “Revolución
Restauradora”. Primero fue nombrado presidente provisional, hasta que se
modifica la constitución en 1904 y luego fue nombrado presidente para el
periodo 1904 1911. El vicepresidente era Juan Vicente Gómez, uno de los
generales que formaba parte de los 60 hombres que habían acompañado a
Cipriano Castro.
Durante el tiempo que estuvo mandando, Cipriano Castro tuvo que
enfrentarse a enemigos internos y externos. En Venezuela, varios de sus
opositores, algunos generales latifundistas dirigidos por Manuel Antonio Matos
y financiados por banqueros, emprendieron la “Revolución Libertadora”.
Esta fue la última guerra civil en Venezuela, la cual culmino con la
victoria, el 21 de julio de 1903, de las tropas de Cipriano Castro, bajo el mando
de Juan Vicente Gómez en Cuidad Bolívar, contra el general Nicolás Rolando.
El Carupanazo y El Portoñazo
El carupanazo, El portoñazo representaron pronunciamientos militares de
izquierda, durante el periodo conocido como la “Lucha Armada en Venezuela”
ocurridos durante la presidencia de Rómulo Betancourt (1959-1964). El primero
estallo el 4 de mayo de 1962, y el segundo el 2 de junio del mismo año, siendo
bautizados así por haber sido protagonizados por el Batallón de Infantería de
Marina acantonando en Carúpano y por oficiales de la Guardia Nacional, y de
la Base Naval de Puerto Cabello, respectivamente.
En términos generales, ambos movimientos formaron parte de la difícil
situación económica y política de aquel entonces.
La primera rebelión popular contra el Fondo Monetario Internacional (FMI),
nacía en Caracas el 27 de febrero de 1989; se llamó entonces “El Caracazo”.
Era el grito que sacudía a la nación contra la miseria, el hambre y la pobreza
creada por la receta del neoliberalismo que implosionó con el aumento de la
gasolina. Los protagonistas: un pueblo que encendía la chispa de su propia
liberación, que fue respondida por una ráfaga de balas ordenadas por el
presidente de entonces, Carlos Andrés Pérez. Dos resultados; el primero, una
20
masacre sin precedentes en la historia de la República y el segundo, el cambio
de paradigmas que se impulsó desde la conciencia social para cambiar el
sistema de la democracia representativa.
El Caracazo
Un paquete de medidas económicas impuestas con la receta del FMI,
para terminar de saquear las riquezas del país que venían siendo entregadas
de manera generosa a las grandes corporaciones internacionales por los
gobiernos de turno, dieron paso a una agobiante crisis social que de manera
insostenible estalló en 1989 en las calles de Caracas, Guarenas y se extendió
a Valencia y otras ciudades del país. La persecución contra el soberano se
extendió hasta el 8 de marzo. El pueblo salió a las calles para tomar lo que era
suyo y que se le había negado para satisfacer a la burguesía parasitaria. Para
el momento se contaron oficialmente 276 muertos, y extraoficial se registraron
más de 3.000 desaparecidos, esto tras la masacre protagonizada por la Policía
Metropolitana y la Guardia Nacional de ese año, mientras el pueblo bajó a
llevarse la comida, vestimenta, calzado y artículos que no podía comprar por
los recortes económicos y las exigencias de mayores aportes fiscales que se
implementaban para poder responder al FMI.
Fondo monetario internacional (FMI)
Antecedentes
Previamente se crearon las condiciones. Venezuela vivió en la década
de los 80 del siglo pasado, un boom petrolero que se llegó a denominar la
Venezuela saudita y significaba una riqueza incontable para la nación que se
fue desvaneciendo por los recortes económicos, la devaluación del Bolívar, el
endeudamiento con el FMI, el aumento de la recaudación fiscal, los controles
de cambio y la corrupción administrativa. El guión fue aplicado por los gobierno
de Copei y Acción Democrática con los presidentes Luis Herrera Campíns y
Jaime Lusinchi. Con falsas promesas de salvar la economía y regresar a los
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tiempos de las vacas gordas del primer mandato de Carlos Andrés Pérez,
candidato de Acción Democrática, salta a la palestra y gana las elecciones que
lo llevan a la presidencia el 4 de diciembre de 1988. La ascensión al poder de
Carlos Andrés Pérez, se llamó entonces “la coronación”, y se realizó en el
Teatro Teresa Carreño, contando con el apoyo de presidentes de la región que
representaban las elites económicas para alinearse con el FMI. Apenas en 15
días, se develó el guión nefasto de Pérez, quien había pactado con el FMI con
el llamado “paquetazo”, que consistía en estrangular al pueblo para satisfacer
las arcas del organismo multilateral. La receta contenía, no sólo el aumento de
la gasolina que era bastante para arrodillar al pueblo y su economía, sino que
también contemplaba arrebatarle el poder adquisitivo al soberano y negarle los
derechos fundamentales a la vivienda, educación, alimentación, cultura y
deporte de forma gratuita. Desaparecía por completo toda posibilidad de
seguridad social.
Las Principales Medidas
Un conjunto de medidas fueron puestas en marcha de inmediato, mientras el
país se ahogaba en deudas, entre ellas:
Someterse a un programa bajo supervisión del Fondo Monetario
Internacional con el fin de obtener aproximadamente 4.500 millones de
dólares en los 3 años siguientes.
Liberación de las tasas de interés activas y pasivas en todo el sistema
financiero hasta un tope temporal fijado en alrededor del 30
%Unificación cambiaria con la eliminación de la tasa de cambio
preferencial.
Determinación de la tasa de cambio en el mercado libre de divisas y
realización de todas las transacciones con el exterior a la nueva tasa
flotante.
Liberación de los precios de todos los productos, a excepción de 18
renglones de la cesta básica.
Anuncio del incremento no inmediato, sino gradual, de las tarifas de
servicios públicos como teléfono, agua potable, electricidad y gas
doméstico.
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Aumento anual en el mercado nacional, durante 3 años, de los precios
de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio
del 100 % en el precio de la gasolina.
Aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30 %.
Aumento de sueldos en la administración pública central entre el 5 y el
30 % e incremento del salario mínimo.
Eliminación progresiva de los aranceles a la importación.
Reducción del déficit fiscal a no más del 4 % del producto territorial
bruto.
Congelación de salarios y cargos en la administración pública.
El estallido, el aumento de la gasolina y la mirada ciega del neoliberalismo
El 26 de febrero de 1989, el Ministerio de Energía y Minas anunciaba el alza en
30% de los precios de la gasolina y el incremento de las tarifas del transporte
público urbano e interurbano también en un 30% a partir del 27 de febrero,
válido para los 3 meses siguientes, después de los cuales podrían aumentarse
hasta el 100%. Para entonces, el 62% de la población venezolana estaba
sumergida en la pobreza. El aumento del pasaje de transporte público fue la
chispa que disparó la revuelta popular. Los transportistas intentaban subir los
precios un 50 %, pese a que sólo estaba permitido un incremento no mayor al
30%, lo que ya de por sí era un golpe fuerte para el bolsillo de la población, al
igual que estaba eliminado el beneficio del medio pasaje estudiantil.
Otro factor que desató la revuelta popular fue el acaparamiento y la
especulación con los productos de primera necesidad, lo que causó
desabastecimiento e inflación. Por ello, luego de la reacción inicial contra los
transportistas, la acción se amplió hacia los supermercados y pequeños
abastos, en cuyos depósitos los venezolanos encontraron muchos de los
productos que se encontraban en escasez, como leche, azúcar, café, harina,
aceite y sardinas, entre otros. Desde entonces, la respuesta del Gobierno
puntofijista hacia el pueblo venezolano fue totalmente represiva, al punto de
suspender las garantías y de dictar toque de queda.
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A pesar de sus actuaciones violentas, las autoridades solamente
reconocieron el fallecimiento de 200 personas. “Entré a Fuerte Tiuna y me tocó
verlo en guerra. Fui a buscar gasolina con un compadre que era coronel. Me
senté en su oficina y veo en el televisor aquel desastre. Salgo al patio, los
soldados corriendo y unos oficiales mandando formación y a buscar los fusiles.
Y le digo: ‘Mi coronel, ¿qué van a hacer ustedes?’. ‘¡Ay, Chávez!, yo no sé qué
va a pasar aquí. Pero la orden que llegó es que todas las tropas salgan a la
calle a parar al pueblo’. ‘¿Pero cómo lo van a parar?’. ‘Con fusiles, con balas’,
incluso dijo: ‘Que Dios nos acompañe, pero es la orden’. Vi los soldados salir,
los soldados logísticos que no son soldados entrenados. Esos son los que
hacen la comida, los que atienden los vehículos.
Hasta a los mecánicos los sacaron y les dieron un fusil, un casco y
bastante munición. Lo que venía era un desastre, como así fue” Hugo Chávez
En la revuelta popular iniciada en horas de la mañana del 27 de febrero y hasta
el 9 marzo de 1989, el Ejército y la policía usaron unos 4 millones de balas para
reprimir al pueblo, que empobrecido y hambriento salió a las calles para
reclamar sus derechos. Desde esa noche empezaron los saqueos en todo tipo
de comercios, como supermercados, abastos, licorerías, carnicerías, líneas
blancas, mueblerías, de computación, agencias bancarias, entre otros.
La Masacre
Las fuerzas militares y policiales ya estaban desplegadas en la capital,
pero la represión no había iniciado y se limitaban a acciones preventivas. Sin
embargo, ese 27 de febrero se generó la primera víctima. Se trató de Yulimar
Reyes, estudiante de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV),
quien fue asesinada en los pasillos de Parque Central (centro de Caracas), por
un policía que le disparó perdigones en la cara y el cuello. El 28 de febrero, el
Gobierno de Carlos Andrés Pérez, actuó ante los saqueos con el plan “Ávila”, el
cual ordenó a la Guardia Nacional y al Ejército acabar con la revuelta y
permitiéndoles el uso de armas de fuego, hecho que trajo grandes
consecuencias emprendiendo una brutal represión contra la población. Al
mismo tiempo, Pérez decretó el estado de emergencia, previsto en el artículo
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240 de la Constitución de 1961, con el que suspendió las garantías
constitucionales.
De esta manera, el derecho a la libertad y seguridad personal, la
inviolabilidad del hogar doméstico, el libre tránsito, la libertad de expresión, las
reuniones en público y el derecho a manifestar pacíficamente fueron
suspendidas durante 10 días. Esta medida incrementó la detención. Pérez
envió aproximadamente a más de cuatro mil soldados con tanquetas a las
calles de Caracas para “restablecer” el orden. De acuerdo a testigos, los
primeros grupos de militares se ubicaron en las faldas de los cerros para evitar
que las personas continuaran bajando y se unieran a los saqueos. Los
primeros disparos fueron de advertencia, pero después empezaron a asesinar
gente. Aun así, cuando ya habían cesado los saqueos, los militares continuaron
disparando indiscriminadamente contra las casas y los habitantes de las zonas
más populares de Caracas. Las patrullas del Ejército comenzaron a allanar
casas en los barrios, supuestamente en busca de la mercadería, y a arrestar a
los sospechosos. Testigos relatan que durante esos fatídicos 27 y 28 de
febrero, Caracas se llenó del eco de disparos de rifles y ametralladoras y
cuando finalmente cesó el tiroteo la morgue se llenó de cadáveres y los
hospitales eran insuficientes para atender a la cantidad de heridos. El Caracazo
marcó el antes y el después de la historia en Venezuela
El 4 de Febrero de 1992
La rebelión que marcó el rumbo de la Patria en unión cívico-militar en La
República Bolivariana de Venezuela el 4 de febrero de 1992, cuando un grupo
de patriotas, encabezados por el entonces el Teniente Coronel Hugo Chávez
Frías, se alzó contra el control imperialista de Estados Unidos en el país y las
políticas neoliberales aplicadas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que
arrastraban las secuelas de tres décadas del puntofijismo.
Ese día, el “Por Ahora” del Comandante Chávez despertó a un pueblo
digno e hizo resurgir la esperanza. El 4 de febrero de 1992 cambió por completo
el rumbo político del país y la vida de los venezolanos y las venezolanas,
25
marcando el rumbo para la construcción de una verdadera democracia y el
nacimiento de una revolución, la Bolivariana.
“Compañeros: lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos
planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, manifestó el líder
revolucionario tras conocer que resultó frustrado el intento de la toma de
Caracas, y ordenó a los que aún luchaban en Aragua y Valencia que se
rindieran, «para evitar mayor derramamiento de sangre”.
Con esas palabras de valentía, coraje y liderazgo, el Comandante Chávez
asumió la responsabilidad del movimiento militar, que abrió el sendero de la
Revolución Bolivariana y adelantó la entrada de Venezuela al siglo XXI. “Aquella
jornada memorable partió en dos el tiempo histórico venezolano y señaló el
sendero de la Revolución Bolivariana, de la Revolución Socialista”, enfatizó el
Comandante durante un acto conmemorativo de esta importante fecha, al tiempo
que instó a ser consecuente con ese sueño que dio pie a la Patria Libre,
independientemente el puesto “que nos toque ocupar en el proceso bolivariano”.
Mensaje de los rebeldes, que no guardaba relación con las supuestas
intenciones de los altos oficiales golpistas, generó temor y rechazo al movimiento
en vastos sectores de la población y desmoralización entre los comprometidos
con el alzamiento. Se ha especulado que la decisión de no difundir la grabación
de los altos oficiales y de sustituirla por la de Chávez y por las improvisaciones,
se debió a las diferencias internas del movimiento, correspondiéndole a los
afiliados a los grupos revolucionarios la responsabilidad por esta iniciativa,
dada su admiración incondicional por Chávez y sus recelos respecto a la
dirigencia militar. También se ha atribuido este sabotaje a infiltraciones
gubernamentales. Por su parte, el presidente Pérez, como el 4 de febrero, se
adelantó a los acontecimientos y hacia las 6:30 a.m. se dirigió a través del
canal 10 de televisión, que no pudo ser controlado por los insurgentes,
informando que las fuerzas golpistas habían sido dominadas y dicho intento era
«un coletazo del 4 de febrero». Convocó a la población a efectuar sus
actividades normales.
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En la región capital los enfrentamientos más intensos tuvieron lugar a
propósito de la toma de la sede del canal 8 de televisión y su posterior
recuperación por parte de las fuerzas del gobierno, con saldo de muertos y
heridos para ambas partes. Igualmente fueron intensos los combates en la
base aérea Francisco de Miranda en La Carlota y en el Palacio de Miradores, la
residencia presidencial La Casona, las sedes de la DISIP en El Helicoide y Los
Chaguaramos y la sede de la Policía Municipal del municipio Sucre en La
Urbina. Pasadas las 4 p.m. y luego de firmes incursiones con unidades
blindadas del Ejército, aviones y efectivos de la Guardia Nacional, las fuerzas
leales pudieron retomar el control de la base Aérea Francisco de Miranda y
lograr la rendición de los insurrectos.
Como resultado de una combinación entre reacciones espontáneas y
acciones dirigidas por las agrupaciones revolucionarias incorporadas a la
asonada, se produjeron incidentes en algunas zonas del oeste de Caracas, en
la que grupos de población civil salieron a protestar o a manifestar su
solidaridad con los golpistas, ocasionando daños a instalaciones, saqueos y
quema de vehículos. También se presentaron francotiradores que durante el
día 27 y aún en la mañana del sábado 28 causaron alarma en el oeste de
Caracas y en los alrededores del regimiento de la Guardia de Honor y en el
Palacio de Miraflores. Por otra parte, se registró un grave motín en el centro
penitenciario Los Flores de Cada. Según las estimaciones oficiales, produjo 63
muertos, más de 50 heridos y alrededor de 80 reclusos fugados. Estos sucesos
fueron enfrentados por efectivos de la policía, de la Guardia Nacional y del
Ejército.
Se presentaron enfrentamientos en el centro penitenciario metropolitano
de los valles del Tuy (Yare), cuando el día 27 en la mañana 30 militares y
algunos civiles pretendieron infructuosamente ingresar a bordo de un tractor al
departamento de procesados militares, donde se encontraban detenidos los
comandantes Hugo Chávez Frías, Francisco Arias Cárdenas y otros 10
oficiales procesados por el alzamiento del 4 de febrero. En Los Teques hubo
disturbios y choques entre civiles y efectivos policiales.
En los valles del Tuy se registraron saqueos. Los combates en la capital
culminaron con la rendición de los jefes de la rebelión en el Museo Histórico
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Militar. Hacia las 10 a.m. habían comprendido que el movimiento no tenía
posibilidades de triunfar y al mediodía solicitaron la intermediación de la
Fiscalía General de la Nación para acordar su rendición. Mientras tanto
manifestantes de la urbanización 23 de Enero y sus alrededores impedían el
paso de los vehículos militares y solicitaban a los rebeldes que les
suministraran armas para apoyar la asonada. La rendición se concretó entre las
3:30 y 4 p.m. en una comunicación enviada por los jefes golpistas al Ministerio
de la Defensa. Los contralmirantes Grúber y Cabrera fueron conducidos a la
sede del Ministerio de la Defensa luego trasladados a la sede de la Dirección
de Inteligencia Militar y finalmente recluidos en el cuartel San Carlos, donde
permanecieron hasta su liberación. En Caracas, la intervención de las fuerzas
gubernamentales se prolongó hasta el fin de semana que siguió al alzamiento,
en el intento de restablecer el orden público, especialmente en el oeste de la
ciudad.
La Universidad Central de Venezuela fue allanada el día 27 en la noche
por efectivos de la Guardia Nacional, quienes informaron haber hallado en su
recinto armas y material subversivo. En las guarniciones de los estados Aragua
y Carabobo los rebeldes tomaron la mayoría de las instalaciones militares y la
Escuela Básica de la Aviación. Las principales acciones de las fuerzas
insurgentes ocurrieron en la base aérea Libertador, comandadas por el general
Visconti, y en la base Sucre, al mando del coronel de la aviación Jorge Garrido
Martínez. Desde aproximadamente las 5 a.m., unidades aéreas comenzaron a
despegar hacia distintos destinos del país. Cuatro aviones Bronco, 3 Mirages, 2
T2D y varios Tucanes T-27 bombardearon la base Francisco de Miranda en La
Carlota, el Palacio de Miraflores y El Helicoide. En el estado Lara
bombardearon las instalaciones militares de la base aérea Vicente Landaeta Gil
de la capital, causando destrozos en la pista de aviación civil y las instalaciones
de seguridad. Las fuerzas leales repelieron los ataques. Haciendo uso de
baterías antiaéreas, derribaron 2 aviones Bronco, cayendo uno en
Barquisimeto y otro en Yaritagua. Adicionalmente, 2 aviones Bronco fueron
derribados, uno en la base Francisco de Miranda en La Carlota y otro en la
base aérea Libertador de Palo Negro (Maracay). Los enfrentamientos en las
bases Libertador y Sucre ocurrieron cuando unidades blindadas de las fuerzas
28
leales intentaron retomar las bases y los aviones rebeldes fueron derribados -o
averiados- por baterías antiaéreas y disparos de aviones F-16. Las
persecuciones aéreas de los F-16 leales y los ataques de unidades blindadas
provenientes de Valencia y San Juan de los Morros, obligaron a los rebeldes a
deponer sus armas. Finalmente, a las 3 p.m. un grupo de 93 insurrectos -41
oficiales, 37 soldados y 15 cadetes- al mando del general Visconti salió de la
base Libertador en un avión Hércules C-130 y huyó a Perú, aterrizando en la
ciudad de Iquitos. Las relaciones diplomáticas entre Perú y Venezuela estaban
interrumpidas por decisión del gobierno venezolano, a raíz del golpe de Estado
que diera el 5 de abril de ese mismo año el presidente Alberto Fujimori. Los
golpistas solicitaron asilo territorial al gobierno peruano, argumentando que sus
vidas corrían peligro en Venezuela.
El ministro de Relaciones Exteriores, general (R) Fernando Ochoa
Antich, demandó ante las autoridades diplomáticas peruanas la devolución del
avión Hércules C-130, las armas y el retorno de los insurrectos. El gobierno
peruano resolvió conceder el asilo solicitado. No obstante, una porción de los
exiliados resolvió regresar y el avión Hércules C-130 -y las armas- le fueron de
vueltas a Venezuela. El gobernador del estado Aragua informó a las 5 p.m. que
la situación estaba controlada y que como resultado de los sucesos había 33
efectivos militares y 5 civiles heridos, 5 militares y 3 civiles muertos y
aproximadamente 1.000 detenidos. Posteriormente, fuerzas gubernamentales
allanaron las facultades de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Central
en Maracay, así como la Facultad de Medicina de la Universidad de Carabobo,
donde fueron encontradas armas de guerra, uniformes militares y material
subversivo escrito. En La Victoria, los insurrectos asaltaron el cuartel Mariano
Montilla y detuvieron a todos sus efectivos. Una emisora de radio fue obligada
a transmitir proclamas de los rebeldes, pero la situación fue dominada hacia el
mediodía por fuerzas leales del Ejército y de la Guardia Nacional.
En Valencia, grupos de civiles universitarios, portando armas de guerra,
intentaron controlar las entradas de la Universidad de Carabobo y llamaron
infructuosamente a la población a incorporarse en apoyo al alzamiento. No se
registraron incidentes en otras regiones del país, excepto en Zaraza (Edo.
Guárico), donde civiles, presuntamente pertenecientes a un grupo guerrillero,
29
intentaron tomar la ciudad, pero fueron rápidamente controlados por efectivos
de la Guardia Nacional, dejando un saldo de 5 civiles muertos y un guardia
nacional herido.
El mismo día del alzamiento, el presidente, reunido en Consejo de
Ministros, decretó la suspensión de las garantías constitucionales. Al día
siguiente el gobierno emitió el decreto núm. 2.669, según el cual se ordenó
aplicar un procedimiento extraordinario para enjuiciar a los golpistas civiles y
militares, previsto en el título octavo del libro primero del Código de Justicia
Militar, para lo cual se instaló un Consejo de Guerra Extraordinario. Igualmente
se promulgó el decreto número 2.670 con el objetivo de garantizar la
realización de las elecciones regionales del 6 de diciembre. Con el mismo se
restringió el decreto de suspensión de garantías, permitiendo entre otros el
derecho de reunión.
Se redujo el horario de aplicación del toque de queda. El general Iván
Darío Jiménez Sánchez -ministro de la Defensa informó que producto de los
enfrentamientos 17 aviones fueron averiados y 4 Broncos derribados. Los
daños causados a las instalaciones militares ascendían a aproximadamente
Bs. 800.000.000. Las estimaciones extraoficiales calcularon en 300 el número
de muertos, en tanto que las cifras oficiales de fallecidos fueron de 142 civiles,
19 efectivos del Ejército, 3 de la Fuerza Aérea y 7 de la Guardia Nacional. Se
contaron 39 heridos en el Ejército, 32 de la Fuerza Aérea, 17 de la Guardia
Nacional y 7 de la Armada. Fueron detenidas 500 personas entre oficiales y
suboficiales y cerca de 800 individuos de tropa, además de 40 civiles.
Al igual que en el intento de golpe del 4 de febrero de 1992, se
produjeron delaciones y deserciones a lo largo de la planificación de la
asonada y durante su ejecución que perjudicaron el desenvolvimiento de las
acciones de los golpistas. El gobierno logró controlar la situación desde el
punto de vista militar, siendo la reacción oficial mucho más enérgica que en la
asonada anterior.
A diferencia del intento del 4 de febrero, este alzamiento resultó un
fracaso tanto en términos militares como políticos. La violencia de algunas
acciones, particularmente la del canal 8, la pésima imagen del movimiento que
30
se transmitió a través de las alocuciones, además del temor que sembraron en
la población las incursiones de los aviones de guerra, generaron reacciones en
contra del alzamiento y el descrédito de los golpistas. Este intento de golpe se
planificó bajo el impacto de los resultados del de febrero y si bien es indudable
que la popularidad de los líderes de la asonada anterior era muy alta, así como
el descrédito del gobierno, en la concepción de este segundo intento hubo una
sobrestimación de la disposición de la población y de las Fuerzas Armadas a
participar y apoyar un movimiento insurreccional.
Las elecciones del 6 de diciembre se realizaron sin contratiempos,
aunque bajo la supervisión de un amplio operativo militar. En marzo de 1993 la
Corte Suprema de Justicia decidió la nulidad del decreto mediante el cual se
instaló el Consejo de Guerra Extraordinario. Por lo tanto, quedaron invalidados
los juicios efectuados por el mismo, así como las condenas decididas. Al igual
que lo sucedido con los involucrados en el intento del 4 de febrero, las causas
de unos fueron sobre seídas y los oficiales de mayor rango fueron indultados
por el presidente Rafael Caldera, a cambio de solicitar su retiro de las Fuerzas
Armadas. Bajo estas condiciones retornaron al país los últimos exiliados que
aún permanecían fuera.
El 27 de Noviembre de 1992
El 27 de noviembre de 1992 tuvo lugar un intento de golpe de Estado en
Venezuela, el segundo de ese año (el primero ocurrió el 4 de febrero). A
diferencia del alzamiento anterior, este fue ejecutado por un grupo
heterogéneo, denominado Movimiento Cívico-Militar 5 de Julio, integrado por
altos oficiales de las 4 ramas de las Fuerzas Armadas, civiles pertenecientes a
organizaciones revolucionarias y grupos que adversaban al gobierno del
presidente Carlos Andrés Pérez. Este movimiento surgió durante 1992, como
consecuencia del intento del 4 de febrero. Se conformó para la tarea de
preparar y dar un nuevo golpe de Estado. Los responsables militares de esta
asonada fueron los contralmirantes Hernán Grúber Odremán (jefe de la
operación) y Luis Enrique Cabrera Aguirre, el general de brigada de la Fuerza
Aérea Francisco Visconti Osorio, el coronel del Ejército Higinio Castro y el
mayor de la Guardia Nacional Carlos Salima Colina (los 2 últimos participaron
en la planificación del golpe, mas no en su realización).
31
Por el sector civil estuvieron involucradas las organizaciones Bandera
Roja y Tercer Camino, así como individualidades pertenecientes a las
agrupaciones Frente Patriótico y críticos del gobierno organizados, de elevadas
posiciones. Los principales enfrentamientos ocurrieron en el Distrito Federal y
en los estados Miranda, Aragua y Carabobo. La insurrección fue controlada por
el gobierno el mismo día 27, provocando la rendición de los involucrados y la
huida y posterior asilo en Perú de cerca de un centenar de los mismos. En los
meses que siguieron al 4 de febrero, se repetían los rumores acerca de la
organización de un segundo intento de golpe de Estado.
El gobierno conocía algunos de estos planes y grupos conspirativos, e
incluso, logró infiltrarlos. Tal fue el caso del Movimiento 5 de Julio, constituido
hacia julio de 1992. La asonada se planificó inicialmente para el día 4 de
octubre. Luego se consideraron los días 12 de octubre, 24 y 30 de noviembre y
finalmente el día 27.
Los cambios de fecha estuvieron asociados con diferencias de criterio
surgidas entre los altos oficiales y los grupos revolucionarios, puesto que para
los últimos un objetivo clave de la operación debía ser liberar al comandante
Hugo Chávez Frías -jefe de la asonada del 4 de febrero- de su prisión en Yare,
mientras que los primeros no consideraban esa acción como una prioridad. Las
modificaciones también se debieron a la constatación de que el movimiento y
sus intenciones eran conocidos por el gobierno, a raíz de las infiltraciones y
delaciones, lo cual obligó a los rebeldes a reformular sus planes originales.
Los insurgentes adujeron como razones para promover el golpe el
fracaso de las salidas institucionales a la crisis política desatada a partir del
intento de golpe de Estado de febrero, además de la falta de voluntad del
gobierno para rectificar sus políticas y las frustraciones ante la ausencia de
disposición del alto mando militar para admitir y ejecutar reformas en la
Fuerzas Armadas. También hicieron suyas las razones expuestas por los
golpistas de febrero, como el uso de las Fuerzas Armadas en la represión de
los sucesos del 27 de febrero de 1989, la incapacidad del gobierno de Pérez, la
corrupción de los altos mandos militares, su distanciamiento del resto de la
oficialidad y de las tropas, la escasa atención a los problemas de capacitación,
equipamiento y financiamiento de las Fuerzas Armadas. Los golpistas tenían
32
planteado arrestar al presidente Pérez para sustituir al gobierno vigente e
implantar «una auténtica democracia».
Logrado el objetivo militar, el nuevo gobierno recaería en una Junta
Cívico-Militar, integrada por 6 civiles y 4 militares, uno por cada arma. Los
cargos de presidente -y uno nuevo de primer ministro- de la Junta
corresponderían por votación entre sus miembros a 2 civiles.
Los golpistas elaboraron una agenda de transformación nacional que
abarcaba una multiplicidad de áreas y tenían previsto convocar a elecciones
«una vez logrados total o parcialmente los propósitos» de la misma.
Las operaciones del alzamiento se dirigieron desde el Museo Histórico
Militar de La Planicie, bajo el comando de los contralmirantes Grúber Odremán
y Cabrera Aguirre, acompañados por otros oficiales de rango medio. Además
de los efectivos militares involucrados y de civiles de Bandera Roja y Tercer
Camino, en las acciones también participaron 35 desertores del grupo Zeta, la
organización de comando táctico más especializada de la Policía
Metropolitana.
Aunque en la jefatura del movimiento había representantes de las 4
ramas, la Fuerza Aérea tuvo una participación decisiva en este intento. En
segundo lugar de importancia se colocó el Ejército, pues de la Armada solo se
incorporaron los altos oficiales que dirigieron las acciones y 50 efectivos de la
Unidad de Operaciones Especiales (UOPE) y la Guardia Nacional tampoco se
hizo presente. Las operaciones militares en el Distrito Federal y el estado
Miranda comenzaron desde las 4:30 a.m. del día 27. Una de las lecciones que
los golpistas habían aprendido de la anterior asonada fue la necesidad de
dominar los medios de comunicación como requisito indispensable para
asegurar el éxito de la operación.
Por ello, entre las primeras acciones se contaba el control de los
canales de televisión. Un capitán y 30 efectivos del batallón de
Comunicaciones del Ejército, con base en el Fuerte Tiuna, tomaron la
televisora del Estado, Venezolana de Televisión (canal 8), al igual que el
transmisor de Los Mecedores, con lo cual las señales de los canales 2, 4 y 8
quedaron bajo su dominio. Después de estas acciones, los insurrectos
33
procedieron a transmitir un programa grabado con anterioridad, en el cual el
comandante Chávez arengaba a la población y apoyaba el nuevo alzamiento.
Al igual que en febrero, en esta ocasión el control de los medios de
comunicación fue crítico para definir la suerte del alzamiento. Por razones que
aún no han sido esclarecidas, en lugar de transmitirse el prolijo programa
preparado con anterioridad por los 5 altos oficiales que dirigieron la preparación
del golpe, en el que se exponían las razones del mismo y se convocaba a los
miembros de las Fuerzas Armadas y a la población a secundarlos en la
asonada, repetidamente se difundió un mensaje del comandante Chávez, quien
no estaba vinculado a los cabecillas del alzamiento. Igualmente, mientras el
canal 8 estuvo dominado por los rebeldes, se transmitieron alocuciones
improvisadas desde la sede del mismo. En ellas civiles y militares armados,
utilizando un lenguaje elemental y violento, llamaban a la población a
solidarizarse con el golpe y a salir a la calle a apoyarlo, valiéndose incluso de
«picos de botellas». El impacto producido por estas alocuciones fue demoledor
para el éxito del alzamiento.
El aspecto y el mensaje de los rebeldes, que no guardaba relación con
las supuestas intenciones de los altos oficiales golpistas, generó temor y
rechazo al movimiento en vastos sectores de la población y desmoralización
entre los comprometidos con el alzamiento. Se ha especulado que la decisión
de no difundir la grabación de los altos oficiales y de sustituirla por la de
Chávez y por las improvisaciones, se debió a las diferencias internas del
movimiento, correspondiéndole a los afiliados a los grupos revolucionarios la
responsabilidad por esta iniciativa, dada su admiración incondicional por
Chávez y sus recelos respecto a la dirigencia militar. También se ha atribuido
este sabotaje a infiltraciones gubernamentales.
Golpe de Estado del 2002
En relación al golpe de estado del 2002, el presidente Hugo Chávez
Frías, enmarcado en fuertes protestas y en una huelga general convocada por
Fedecámaras, que duró más de tres días, el 11 de abril de 2002, la oposición
convocó a una marcha permisiva entre los sectores caraqueños de Parque del
34
Este y PDVSA Chuao que luego fue desviada hacia al Palacio de Gobierno
ubicado en Miraflores, Caracas.
Alrededor del mismo se habían congregado simpatizantes de Hugo
Chávez y cuando ambos bandos se encontraron se produjeron enfrentamientos
que causaron varios muertos en ambos bandos. Si bien todavía se discute
quien inicio y quién continuó el tiroteo esa tarde, en la madrugada del día
siguiente al Alto Mando Militar Venezolano anuncio que Chávez había
renunciado tras habérselo solicitado.
Inmediatamente, militares adversos a Hugo Chávez ejecutaron un Golpe
de Estado que Colocó en la Presidencia al Presidente de Fedecámaras Pedro
Carmona Estanga. Luego de fuertes protestas de los simpatizantes de Chávez
y algunas presiones internacionales, ya que muchos países no reconocieron a
Carmona, los militares leales al Gobierno retomaron el poder y Chávez
reasumió la Presidencia en la madrugada del 14 de Abril de 2002.
Paro Petrolero 2002
Para el 2 de Diciembre del mismo año, inicia el suceso político
conocidos como “Paro Petrolero”, llamado también paro Nacional o Huelga
General consistieron en una huelga o paralización de actividades laborales y
económicas de carácter general e indefinido contra el gobierno de Venezuela
presidido por Hugo Chávez, promovida principalmente por la patronal
Fedecamaras y secundado por la directiva y trabajadores de la nómina mayor
de la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA), los partidos de oposición
agrupados en la coalición Coordinadora Democrática, el sindicato
Confederación de trabajadores de Venezuela (CTV), diversas organizaciones
como Súmate e incluso medios de comunicación privados de prensa, radio y
televisión. El paro se extendió hasta Febrero de 2003, siendo una de las
huelgas generales de mayor duración de la historia.
Por los sectores simpatizantes del presidente Chávez, este evento es
denominado “Sabotaje Petrolero” o “Golpe Petrolero”, mientras que en los
sectores opositores se le ha llamado “Paro Cívico Nacional”. Este hecho no fue
en modo alguno una huelga, en su precisa y correcta concepción jurídica, sino
una medida de protesta política cuyo objetivo fue presionar al presidente
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Chávez para que sustituyese su política económica de corte socialista por una
más proclive al libre mercado o bien presentase su renuncia, doblegado ante
las consecuencias económicas derivadas de una acción de tal magnitud.
Para esa fecha en la que se inició este evento, no se dio a conocer ante
la opinión pública la apertura de pliego conflictivo laboral alguna, requisito
básico convocar a huelga. Por otra parte, sus convocantes no fueron
trabajadores en búsqueda de mejora de condiciones o beneficios laborales; en
su lugar, quienes figuran como principales convocantes son el gremio
empresarial, a través de Fedecámaras, así como buena parte de los
empleados de PDVSA y la Coordinadora Democrática. Los Sindicatos, a través
de la CTV, apoyaron la Convocatoria, pero no fueron convocantes.
36
Conclusión
En definitiva desde hace un tiempo se viene hablando del continente y
nuestro país de por la llegada de los conquistadores españoles de 1492 fue
algo muy significativo debido a la violencia durante el proceso de conquista y
colonización, Los movimientos de resistencia tuvieron múltiples causas, como
el cobro de altos impuestos, limitaciones impuestas a los criollos para tener
acceso a altos cargos en la administración colonial, la dramática desigualdad
social y el Latifundio, entre otras.
Considerando lo que se han sucedido a lo largo de cada uno de los
gobiernos de la democracia venezolana, Como lo es la junta cívico militar que
convoca a elecciones presidenciales en diciembre de 1958 donde resulta
triunfador el Sr. Rómulo Betancourt.
. La Constitución de 1961, fue un instrumento de gran significación en la
consolidación del sistema democrático en Venezuela debido a que ella
contenía las principales prerrogativas de este nuevo sistema constitucional. En
este nuevo proyecto buscaba una concertación que abarcara a las principales
fuerzas organizadas del país, puesto que dichas fuerzas constituyen las bases
estructurales sobre las cuales se sustentaba la democracia emergente,
En otro orden de ideas, cabe señalar que en el año 1962 se produjo la
insurrección militar conocida como el Carupanazo la cual pudo ser sofocada. y
a pocos días de esta revuelta militar sucedió el llamado Porteñazo, la cual
puede ser considerada como la más importante y sangrienta intentona golpista
desarrollada durante el mandato de Rómulo Betancourt.
Años después surge la primera rebelión popular lo llamaron el caracazo
Un paquete de medidas económicas impuestas para terminar de saquear las
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riquezas del país que venían siendo entregadas de manera generosa a las
grandes corporaciones internacionales por los gobiernos de turno, dieron paso
a una agobiante crisis social que de manera insostenible estalló en 1989 en las
calles de Caracas, Guarenas y se extendió a otras ciudades del país. El pueblo
salió a las calles para tomar lo que era suyo y que se le había negado para
satisfacer a la burguesía parasitaria. la devaluación del Bolívar aumentando la
gasolina que era bastante para arrodillar al pueblo y su economía, sino que
también contemplaba arrebatarle el poder adquisitivo al soberano y negarle los
derechos fundamentales a la vivienda, educación, alimentación, cultura y
deporte de forma gratuita. Desaparecía por completo toda posibilidad de
seguridad social.
Otro factor que desató la revuelta popular fue el acaparamiento y la
especulación con los productos de primera necesidad, lo que causó
desabastecimiento e inflación. El Caracazo marcó antes y el después de la
historia en Venezuela.
Por otra parte el 4 de febrero de 1992 ocurrió el primer intento de golpe
militar, ejecutado por un grupo heterogéneo, denominado Movimiento Cívico-
Militar 5 de Julio, integrado por altos oficiales de las 4 ramas de las Fuerzas
Armadas, civiles pertenecientes a organizaciones revolucionarias y grupos que
adversaban al gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, El 27 de
noviembre de 1992 tuvo lugar el segundo intento de golpe de Estado en
Venezuela. A diferencia del alzamiento anterior el Teniente Coronel Hugo
Chávez Frías despertó a un sentimiento digno e hizo resurgir la esperanza a
un pueblo que estaba dormido y sumiso antes el dominio de los gobernantes y
de las altas elites. es aquí cuando cambió por completo el rumbo político del
país y la vida de los venezolanos, siendo el pueblo protagonista del destino y el
nacimiento de una revolución. construyendo el socialismo bolivariano del siglo
XXI, tiene como misión la superación del capitalismo, establecido en el viejo
modelo democrático liberal burgués basado en la democracia formal,
representativa y fundamentalmente política, donde el derecho a elegir, ser
elegido y votar son suficientes para el desarrollo de una verdadera Patria.
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REFERENCIAS
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Venezuela:
Editorial Cromotip.
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