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Reseña de "El coronel no tiene quien le escriba"

El coronel se levanta temprano y acompaña a su esposa al funeral de un vecino. Espera ansiosamente la carta con su pensión cada viernes en la oficina de correos, pero no hay nada. Su esposa se recupera de un ataque de asma mientras el coronel difunde boletines clandestinos con noticias censuradas. Su mayor preocupación es alimentar a su gallo de pelea para las próximas apuestas, a pesar de tener poco dinero.

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Reseña de "El coronel no tiene quien le escriba"

El coronel se levanta temprano y acompaña a su esposa al funeral de un vecino. Espera ansiosamente la carta con su pensión cada viernes en la oficina de correos, pero no hay nada. Su esposa se recupera de un ataque de asma mientras el coronel difunde boletines clandestinos con noticias censuradas. Su mayor preocupación es alimentar a su gallo de pelea para las próximas apuestas, a pesar de tener poco dinero.

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El coronel no tiene

quien le escriba

Reseña
Cap 1-2

PSSE: Josué Andrade González


El coronel se levanta muy temprano y descubre que el café no es suficiente para el
desayuno y El matrimonio se prepara para ir al funeral, que es todo un acontecimiento ya
que es el primer fallecido de muerte natural en muchos años. Al levantarse de la cama, el
coronel se dispone a alimentar su gallo de pelea; el animal duerme en la habitación con
ellos., su mujer, atormentada por el asma hace mucho tiempo que no sale de casa. El
coronel baja hasta la plaza donde lo esperan para el entierro. Está lloviendo, en octubre
siempre llueve. Saluda a su compadre Sabas, El hombre le pregunta por el gallo. Cuando
el cortejo fúnebre abandona la plaza, se oye el grito del alcalde, que les recuerda que el
entierro no puede pasar frente al cuartel de la policía porque están en estado de sitio. Sin
embargo, el coronel piensa que no se trata de una insurrec ción, sino del simple velorio
de un músico. el único que logró escapar a la persecución militar al término de la
guerra civil.

El coronel conserva el gallo de pelea que era de su hijo Agustín, acribillado en la


gallera por dar información clandestinamente; los hombres del pueblo creen que
es el mejor gallo del distrito, procura mantenerlo en forma para las próximas
peleas aunque su esposa está en total desacuerdo del trato preferencial hacia el
animal. Como todo el viernes, baja al pueblo en busca de la carta de notificación
de su pensión. Ha esperado por más de quince años sin perder la esperanza. El
coronel está apurado por salir a la calle, ya que es viernes, día de entrega de
correo. El hombre persigue al cartero y se encuentra en la oficina de correos con
el médico, que espera su correspondencia. El coronel espera, ansioso, que el
administrador del establecimiento tenga algo para él, pero no hay nada.
Avergonzado, vuelve a su casa con el doctor, que lee concentrado los periódicos,
a pesar de que es difícil saber la realidad por la censura que impera en los
medios. El médico, cómo cada viernes, recibe los periódicos y redacta su propio
boletín que, clandestinamente, lo hace circular entre los hombres del pueblo. Se
lleva los periódicos a su casa. Pasadas las siete de la tarde se escuchan las
campanadas de la censura cinematográfica, el padre Ángel da la clasificación de
la película por medio de las campanadas.

se dispone a leer los periódicos, buscando la lista de los nuevos pensionados,


pero no hay novedad alguna. Se duerme pero despierta un momento después,
hirviendo de fiebre y delirando. Al día siguiente, le miente a su esposa al decirle
que tuvo pesadillas. La mujer, recuperada luego de una semana de crisis
asmática, limpia la casa con gran excitación a la espera de la llegada del médico
para hacer la revisación pertinente. El doctor examina a la mujer, y la encuentra en
muy buen estado. Le da al coronel tres pliegos en un sobre que resumen los
últimos acontecimientos nacionales que son censurados por los medios y le indica
que los difunda. Obediente, el coronel se dirige a la sastrería a llevar este material
clandestino a los compañeros de su hijo Agustín. Al regreso, el hombre conversa
con unos niños que visitan la casa para contemplar al gallo.
Luego, recuerda que no hay maíz para el animal y al pedirle dinero a su esposa, le
recuerda que sólo quedan cincuenta centavos. La mujer considera que el gallo
puede esperar, pero el coronel manifiesta su preocupación porque los muchachos
están ahorrando para la apuesta. Resignada, la esposa lo manda a comprar el
maíz, ellos verán después cómo arreglarse.

El narrador nos recuerda permanentemente que, en algún momento, el personaje


fue dueño de una jerarquía y un prestigio que lo distinguía del resto de la
comunidad. El comienzo de la novela lo sitúa en una situación totalmente diferente
a como nos lo imaginamos, con lujos, sin embargo es lo contrario, alguien con
deudas como una persona común. Por lo que no siempre es lo que parce.

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