¿Qué es el dolo?
En derecho, el dolo (variante en latín vulgar de la palabra clásica dolus) es la voluntad
deliberada (elemento volitivo) de cometer un delito a sabiendas de su ilicitud (elemento
intelectivo, intelectual o cognitivo). En los actos jurídicos, el dolo implica la voluntad
maliciosa (donde no existe premeditación y alevosía en el delito; agravante penal) de
engañar a alguien o de incumplir una obligación contraída.
En el derecho el término dolo se usa con significados diferentes. En derecho penal, el dolo
significa la intención de cometer la acción típica prohibida por Ley. En derecho civil se
refiere a la característica esencial del ilícito civil, en el incumplimiento de las obligaciones
designa la deliberada inejecución por parte del deudor y, por último, es un vicio de los actos
voluntarios.
Es el tipo subjetivo en los delitos dolosos que está conformado por el dolo, entendido como
conocimiento y voluntad de realizar el tipo objetivo de un delito (dolus naturalis).
El dolo, a lo largo del tiempo, ha sido definido por numerosos e importantes autores. Por
ello, podemos encontrar aquella definición clásica consistente en que el dolo es la voluntad
consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que la ley tipifica como
delito.
El maestro Vincenzo Manzini fue un jurista, abogado y académico italiano. nos señala que
el dolo es La voluntad consciente y no coaccionada de ejecutar u omitir un hecho lesivo o
peligroso para un interés legitimo de otro, del cual no se tiene la facultad de disposición
conociendo o no que tal hecho esta reprimido por la ley.
Mientras que Luis Jiménez de Asúa fue un jurista y político español, nos dice que el dolo
es la producción del resultado típicamente antijurídico con la conciencia de que se está
quebrantando el deber, con conocimiento de las circunstancias de hecho y del curso
esencial de la relación de causalidad existente entre las manifestaciones humanas y el
cambio en el mundo exterior, con la voluntad de realizar la acción con representación del
resultado que se requiere.
El dolo en el derecho penal
Se habla de dolo en el derecho penal cuando un individuo tiene pleno conocimiento de que
su acción acarrea sanciones. Esta acción además es punible, pero aún sabiendo esto, se
consuma el delito.
El código penal español en su artículo 10 hace mención del concepto cuando dice:
“Son delitos las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley”.
El artículo enunciado hace mención del dolo sin definirlo de forma plena. No obstante, sirve
para constatar que la legislación española considera el dolo en la comisión de cualquier
delito.
El dolo en el derecho penal puede darse tanto por las acciones como por las omisiones que
sean penadas por la Ley.
Cuando se habla de acción es la ejecución de un hecho y cuando se habla de omisión se
trata de dejar de hacer algo que es necesario.
Por lo tanto, el dolo puede originarse cuando una persona comete un hecho a sabiendas de
que la acción que está realizando está penada por la Ley.
Y también cuando la persona deja de hacer alguna acción que puede acarrear una
consecuencia que configura un delito.
El dolo, para el derecho penal, supone la intención tanto en el obrar del sujeto como en la
abstención cuando la obligación legal es la actuación (comisión por omisión).
Se dice que el dolo es la forma principal y más grave de la culpabilidad según algunos
juristas, pero actualmente bajo la influencia de la dogmática se ha manifestado que este
pertenece al tipo y no a la culpabilidad, y por ello la que acarrea penas más severas. Actúa
dolosamente quien actúa con la intención de cometer un delito, a sabiendas de su ilicitud.
Definiciones
El encuadramiento del dolo dentro de los elementos del delito no es una cuestión pacífica
en la doctrina. El dolo ha sido definido por numerosos e importantes autores. Entre ellos
encontramos a Grisanti, Carrara, Manzini, Jiménez de Asúa y Castellanos Tena, quienes
han emitido un concepto completo de lo que se entiende por el dolo.
Según Hernando Grisanti, el dolo es la voluntad consciente, encaminada u orientada a la
perpetración de un acto que la ley tipifica como delito (véase "Dolo, Culpa y
Preterintencionalidad").
Según Francesco Carrara el dolo es la intención más o menos perfecta de hacer un acto
que se sabe contrario a la ley.
Vincenzo Manzini define al dolo como la voluntad consciente y no coaccionada de ejecutar
u omitir un hecho lesivo o peligroso para un interés legítimo de otro, del cual no se tiene la
facultad de disposición conociendo o no que tal hecho esta reprimido por la ley.
Luis Jiménez de Asúa dice que el dolo es la producción del resultado típicamente
antijurídico con la conciencia de que se está quebrantando el deber, con conocimiento de
las circunstancias de hecho y del curso esencial de la relación de causalidad existente entre
las manifestaciones humanas y el cambio en el mundo exterior, con la voluntad de realizar
la acción u con representación del resultado que se requiere.
Para Fernando Castellanos Tena, el dolo consiste en el actuar, consciente y voluntario,
dirigido a la producción de un resultado típico y antijurídico.
Evolución histórica
En suma, puede decirse que el dolo es conocimiento y voluntad de realizar un delito o una
conducta típica. La afirmación anterior fue objeto de discusión entre las distintas escuelas
penales, pues, para el causalismo, el elemento cognitivo del dolo se enmarca dentro del
conocimiento de la antijuridicidad del hecho. En cambio, el finalismo propuso el dolo y la
culpa como elementos de la tipicidad, con lo cual nos ubicamos en el tipo subjetivo.
Concepción moderna
Es por esto que hoy en día el elemento cognitivo del dolo únicamente se aboca al
conocimiento de que se está realizando la acción típica y no en el conocimiento de la
antijuridicidad del hecho, antes denominado dolus malus o dolo malo.
Elementos del dolo
El dolo posee dos elementos fundamentales:
El cognitivo o intelectual: este se da en el ámbito de la internalidad consciente del sujeto,
pues se conoce a sí mismo y a su entorno; por lo tanto, sabe que sus acciones son
originadoras de procesos causales productores de mutaciones de la realidad, o bien de
violaciones a deberes establecidos en normas culturales.
El volitivo:relativo a la voluntad personal. Este se encuentra en el ámbito de los deseos del
sujeto, motivados por estímulos originados en las necesidades de la contingencia humana;
es aquí en donde se encuentra el querer o el deseo, que propiamente afirma la voluntad de
alterar el mundo circundante al desencadenar el proceso causal, o bien, aceptar tal
alteración, absteniéndose de intervenir para que este se interrumpa.
Derivado de ambos elementos del dolo, el ser humano, a través de su inteligencia que
conoce, dirige su voluntad hacia lo que quiere, lo que se manifiesta fenomenológicamente
en acciones u omisiones, productoras de resultados.
Como puede advertirse, ambos elementos (cognitivo y volitivo), ligados entre sí, producen la
intención, ya sea como causa originadora de los procesos causales que mutan o
transforman el mundo exterior, o bien, la violación al deber establecido en las normas de
cultura subyacentes en las penales, produciéndose siempre en ambos casos, la lesión o
puesta en peligro de bienes jurídicos tutelados por estas.
Contexto
En las diversas escuelas penales modernas la discusión en relación con el dolo se ha
escenificado principalmente sobre el alcance que se le da al elemento cognitivo del mismo y
su ubicación sistemática:
Es así como para el causalismo (clásico y neoclásico) —escuela penal alemana que tuvo su
auge entre 1870 y 1930 aproximadamente en ese país—, el elemento cognitivo del dolo
comprende el conocimiento de los hechos, esto es, el conocimiento del comportamiento que
se está realizando, y el conocimiento de la antijuridicidad del hecho, es decir, el
conocimiento de que el comportamiento que se está realizando se encuentra prohibido por
el derecho penal. El dolo en el causalismo es concebido como un elemento o característica
de la culpabilidad, categoría en la cual se evalúan la mayor parte de los aspectos subjetivos
o psicológicos del hecho punible.
Por el contrario, para el finalismo —escuela penal germana que tuvo su esplendor entre
1945 y 1960 aproximadamente en el país teutón—, el elemento cognitivo del dolo sólo
abarca el conocimiento de los hechos, valga decir, el conocimiento del comportamiento que
se está realizando. El dolo en el finalismo es ubicado como un elemento de la tipicidad,
conformando el denominado tipo subjetivo del delito doloso. El conocimiento de la
antijuridicidad, o sea, el conocimiento de que el comportamiento que se realiza está
proscrito por el derecho penal, es deslindado del dolo y es concebido como un elemento de
la culpabilidad.
También se le puede definir como aquella intención positiva de inferir daño o perjuicio en la
persona o en la propiedad de otro.