ALUMNO: _________________________________________________________
FACILITADOR: ______________________________________________________
FECHA DEL CURSO: _________________________________________________
CURIA DIOCESANA DE LOS TEQUES – INSTITUTO TEOLÓGICO – PASTORAL DIOCESANO
“SAN AGUSTÍN DE HIPONA” - ITEPADI
[email protected] 2
PRIMERA PARTE: LA TEOLOGIA PASTORAL
¿QUÉ ES LA TEOLOGÍA PASTORAL?
La palabra Pastoral se usa en la Iglesia para casi todo, está tan extendido el uso
que queda totalmente desdibujado su contorno y vacío su contenido, pero tenemos que
utilizarla para dar actualidad a nuestro lenguaje y a nuestra comprensión teológica.
Puede darse también que el término pastoral no aparezca unido a teología, sino
todo lo contrario, como con cierto antagonismo. Serían dos puntos de enfoque distintos,
el teológico, como reflexión especulativa y pastoral, que clarifica la practica de la Iglesia.
Hace referencia a la práctica y a la acción de la vida de la Iglesia. La empleamos
para referirnos al trabajo que desarrollamos dentro de la Iglesia. Las distintas acciones
de la Iglesia serían los distintos campos de la pastoral. Podríamos decir que la Teología
dogmática eclesiológica se refiere al ser de la Iglesia y la Teología Pastoral a la acción
de la misma y a la tarea de cada día. Veamos tres aspectos de la misma:
A) PASTORAL FUNDAMENTAL
Es el nivel de la reflexión sobre la acción pastoral de la Iglesia, se fija en la
acción en si misma. Este primer nivel está íntimamente unido a la eclesiología. Las
raíces de la pastoral fundamental son eclesiológicas. Hay una íntima relación entre la
pastoral y la eclesiología. Esta es la relación profunda que hay en el Vaticano II entre la
Constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, y la Constitución pastoral de la
Iglesia en el mundo actual, Gaudium Et Spes.
En este nivel de la pastoral se profundiza en las referencias o criterios básicos:
Continuidad con la misión de Jesucristo
Camino hacia el reino
Presencia y misión en el mundo.
LA TEOLOGÍA PASTORAL FUNDAMENTAL. Plantea los principios básicos de una
Teología Pastoral que estudia el misterio de la Iglesia en cuanto que está presente en el
mundo, y está sometida a las vicisitudes de la historia. Esta reflexión se apoya en la
experiencia pasada de la Iglesia y en su esencia permanente para comprender su
condición presente, porque la tarea primordial de la Teología Pastoral consiste en
formular los principios que fundamentan la acción de la Iglesia en el mundo de hoy. La
constitución Gaudium et Spes ha anunciado varios de estos principios, entre ellos:
1.- La Iglesia se siente íntimamente unida con la humanidad y con su historia.
2.- Siente el deber dialogar con toda la familia a la que pertenece el pueblo de
Dios, por consiguiente reconoce la necesidad de comprender al mundo en el que
está inserta.
3.- La Iglesia está al servicio de la humanidad, pero no ignora la ayuda que recibe
de la historia y de la evolución del género humano.
4.- Debe contribuir a la transformación de la familia humana.
5.- Tiene en deber de escrutar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz
del Evangelio para responder a cada generación
3
.B) PASTORAL ESPECIAL
Contrasta la acción pastoral en si (fundamental) y su realización histórica, con una
metodología propia:
Valoración de la acción eclesial concreta, contrastándola con los criterios básicos
de la pastoral. Es un primer paso de análisis teológico.
Análisis crítico y dinámico de la realidad de la acción pastoral. Mirar la tensión
que hay entre el deber ser y el ser. La proyección de situaciones nuevas
Imperativos de la acción que posibilitan el paso del ser al deber ser. No se trata
de acciones concretas, sino más bien de líneas de acción
C) PASTORAL APLICADA
Pasamos del pensamiento a la acción. Su campo ya no son los estudios teológicos,
sino la vida concreta de la Iglesia. Este es el uso común del término pastoral, al que se
llega dando los pasos anteriores. Es aquí donde entran en juego los agentes pastorales,
que no son teólogos pastorales, pero que están íntimamente relacionados con ellos,
como lo está la Teología con la acción
II PARTE
HISTORIA DE LA TEOLOGIA PASTORAL
La historia de esta disciplina nos aclara su situación actual: Antes de convertirse
en una verdadera disciplina teológica, la Teología Pastoral tuvo como finalidad llenar
una laguna en la formación sacerdotal. Efectivamente, hasta el siglo XX se la concebía
como un simple complemento de la formación dada al futuro pastor, en forma de
orientaciones prácticas con vistas a asegurar el éxito de su ministerio entre los fieles.
Como curso esencialmente práctico, servía para dar unas cuantas recetas, pero no
como una verdadera ciencia; pero poco a poco se fue realizando un esfuerzo por salir
de esa concepción utilitaria para transformarla en verdadera teología práctica. Se vio
entonces cómo surgían varias disciplinas:
La Liturgia pastoral, la Catequesis, la Homilética, la Sociología pastoral, la
Psicología pastoral, la Pastoral misionera, etc. En el fondo todas ellas perseguían una
finalidad común, que era la preparación del sacerdote para su ministerio de pastor, pero
actuando cada una por su cuenta, con su propio método y su propia presentación.
PRINCIPIOS INSPIRADORES DE LA TEOLOGÍA PASTORAL.
Dos reflexiones básicas han llevado a la Teología a ir tomando conciencia poco a
poco del papel propio de la Teología Pastoral: En primer lugar se ha comprendido que
la actividad pastoral de la Iglesia no concierne únicamente a los sacerdotes, de una
manera tal que los fieles no tengan más que seguir pasivamente las orientaciones de
sus pastores, sino que se refiere a la Iglesia entera, sacerdotes y fieles. Toda la Iglesia
es responsable del ministerio pastoral, lo mismo que toda la Iglesia es objeto de la
Teología Pastoral.
4
Así se han comprendido mejor las consecuencias de la economía de
Encarnación y de Salvación para el apostolado de la Iglesia, y dado que la acción
santificadora del Verbo Encarnado se inserta en el tiempo y se dirige a los hombres en
su situación histórica actual, se sigue que la actividad pastoral de la Iglesia debe tener
en cuenta sus condiciones sociales y culturales que cambian con el tiempo, las
generaciones, los lugares y los pueblos. La Iglesia no puede contentarse con estar
presente en el mundo, porque la situación actual y concreta de la humanidad condiciona
su apostolado; si la Iglesia quiere que el Evangelio encuentre un eco en los corazones
de los hombres de nuestro tiempo debe tomar en cuenta la coyuntura en que viven; por
tanto, queda lugar en la Teología para un estudio metódico y científico de la Iglesia
como fenómeno contemporáneo, y este estudio pertenece a la inteligencia de la Iglesia.
He aquí algunos de los problemas a los que deberá enfrentarse esta reflexión
teológica:
. a).- Considerar la repercusión que tiene en la actividad
apostólica de la Iglesia un mundo unificado, vivo y concebido como un
todo.
b).- Estudiar las relaciones de la Iglesia con una sociedad
secularizada, y los cambios de actitud y de formas apostólicas que
implica este nuevo tipo de sociedad.
c).- Planear las relaciones de la Iglesia con las otras sociedades
religiosas; con comunidades cristianas separadas y con las grandes
religiones de la salvación.
d).- Definir el papel de los bautizados en los países pobres,
concretamente en presencia del tercer mundo: ¿Cómo habrá de ser la
Iglesia de los pobres, y qué formas tendrán que tomar su servicio y
testimonio?
e).- Establecer las relaciones de la Iglesia con la sociedad civil,
tomando en cuenta los problemas de la libertad religiosa y de la
tolerancia
De esta forma podemos ver que mientras que la Teología Dogmática trata de la
Iglesia en su ser esencial, como misterio e institución a la vez humana y divina, la
Teología Pastoral es una reflexión metódica sobre su ser móvil, sobre el misterio de la
edificación del cuerpo de Cristo —que es la Iglesia— en su actuación presente y
concreta, y sobre las condiciones de esta situación; sobre la manera con que la
situación contemporánea del mundo afecta al cumplimiento de la misión salvífica de la
Iglesia, entendiendo por situación contemporánea los cambios culturales y sociales de
cada época.
5
NACIMIENTO DE LA TEOLOGIA PASTORAL:
En el año 1215, durante la realización del Sínodo de los obispos, se decretó que
junto al especializado en la enseñanza de las Sagradas Escrituras, hubiese otro
“experto” que educase al clero para el trabajo pastoral y en la praxis de la confesión.
Para diferenciar esta tarea de la “Teología Especulativa” se le denominó “Teología
práctica”, aunque los primeros datos sobre este término, se encuentran hacia 1.500,
cuando en el Concilio de Trento, (1545 – 1563), en el proceso de renovación de la
Iglesia, se le dio un lugar destacado a la actividad pastoral.
Como nueva disciplina teológica, ya más oficialmente, nace el 3 de octubre de
1774, mediante un decreto de la Emperatriz María Teresa de Austria, aprobada para el
nuevo plan de estudios eclesiásticos. La idea central era formar “dignos servidores del
Evangelio”, para que éstos, a su vez, pudieran formar “excelentes cristianos, buenos
ciudadanos y verdaderos hombres” cosa entendible por el momento que se vivía en la
época con el llamado “siglo de las luces”. Desde entonces se aumentó a cinco años los
estudios teológicos, que duraban cuatro para el doctorado y dos para el sacerdote no
titulado. En el quinto año se veían las “disciplinas prácticas”, una de ellas era la teología
Pastoral, que se dividía en tres secciones: a) el deber de la enseñanza, b) la
administración de los sacramentos y c) el ejercicio del gobierno.
ETAPAS DE SU DESARROLLO
1° Etapa: Concepción Pragmática no Teológica:
La primera etapa de la Teología Pastoral transcurre entre los finales del siglo
XVIII y comienzos del XIX., tiempo en que prevalece una idea absolutista del Estado
como “servidor y protector “ de la religión, en el cual se nota una decadencia de las
disciplinas eclesiásticas.
La teología pastoral de este momento tuvo un sello estatal y clerical. En este
sentido, la Teología Pastoral de la época era más “Arte” que “Ciencia”, más una “Receta
Canónica” que Teología.
2° Etapa: Concepción Bíblica e Histórico-Salvífica:
Esta segunda etapa, con apoyo del “Siglo de las Luces” o la Iluminación, que
favorece el desarrollo de las diferentes disciplinas de estudio, incluso en las ciencias
eclesiásticas. Se busca un cristianismo viviente y una pastoral genuina. Reflexiona
sobre el contenido bíblico y kerigmático de la predicación y rechaza el contenido
moralista, racional y utilitaria.
Estudia la Escritura como fuente de la pastoral basado en esta idea central: “Dios
en Cristo, salvación del mundo en pecado”. Hace gravitar el centro de la pastoral en la
proclamación de la fe. Su preocupación, incluso con descuido de la liturgia se dirige a la
predicación y a la catequesis. En segundo lugar, se basa en la historia, es decir, tiene
una visión “histórico-salvífica”, va desde el Génesis hasta el Apocalipsis”. En esta etapa
se comienza a considerar al Sacerdote como ministro y servidor de Cristo en la
edificación del Cuerpo Místico, y no como un funcionario del Estado.
6
Desenmascara la falsa escolástica, las ideas aprendidas como teorías y
manifiesta un cristianismo histórico salvífico, de vivencia diaria. Supera en este tiempo
la idea antropocéntrica y vive con base en la Divina Revelación. Para este momento el
objeto de la Teología Pastoral es la continuación de la obra redentora de Cristo en la
tierra, es decir, la “acción” de la Iglesia.
3° Etapa: Concepción Eclesiológica:
Esta etapa de la Teología se desarrolla a partir de la segunda mitad del siglo XIX,
se intenta dar un carácter eclesiológico a la Teología Pastoral, tal como lo tenía la
teología protestante de la época. Se procura que la pastoral se encargue de todos los
aspectos eclesiales o no, que influyen en la edificación de la Iglesia. Comienza el
desarrollo de tres nuevos conceptos sobre el estudio de la Iglesia::
a. Teología Histórica y Ciencias Bíblicas:: “Que reflexionan sobre el
pasado”
b. Teología Dogmática y Moral: “Que analiza su esencia presente”
c. Teología Práctica o Pastoral: “Atiende la “autoconstrucción en el
futuro”
Tenemos así, tres renglones: histórico, teórico y práctico (pastoral). Se considera
al actor de la teología pastoral no solamente al sacerdote, sino al cristiano en general.
De define aquí a la Teología Pastoral como la “conciencia científica de la Iglesia que se
auto-edifica de cara al futuro, viene a ser una variante de la eclesiología.
4° Etapa: Concepción Clerical:
A pesar de ser bastante aceptada la idea eclesiológica, se promueve ahora una
etapa en que se pretende separar Teología Práctica y Teología Pastoral como dos
entes distintos aunque complementarios. Se le quita a la Teología. Pastoral sus bases
en referencia al Derecho Canónico y se centra éste en la Teología Práctica exponiendo
que a la Teología Pastoral no le corresponde discernir sobre el Gobierno de la Iglesia
(que pertenece al Derecho Canónico), sino sobre la actividad de la misma. Vuelve así
una etapa de “clericalización” de la pastoral.
Se define en esta etapa a la Teología Pastoral como una “ Introducción Científica
del Pastor en la Recta Administración de su Oficio” pierde así, no solamente su dimensión
eclesiológica, y teológica, sino también su porte científico, al reducirse a una mera
instrucción o una especie de “manual” de “recetas” para el pastor. No interesa entonces
la esencia de la Iglesia sino la “actividad del pastor”
Esta concepción continúa hasta bien entrado nuestro siglo, con gran pérdida de
disciplina científica y teológica y más un recetario basado en el Derecho Canónico y
otras instrucciones sobre la “manera de hacer” en la Iglesia por parte de los pastores o
clérigos. Sin una mirada amplia a la “Pastoral de Conjunto”.
7
5º Etapa de las Dos Guerras Mundiales:
La aparición de nuevos movimientos católicos de acción pastoral ayudaron en la
renovación de la visión de la Pastoral reviviendo su sentido teológico, eclesial y
científico. A finales de la Segunda Guerra Mundial, se destaca una nueva ideología,
desarrollada por los “Pastoralistas”, estudiosos con mayor sentido psicológico en un
principio, rebasado rápidamente y teológico y eclesiológico después. Se define aquí a la
Teología Pastoral como “La Enseñanza del Gobierno Pastoral”. Es decir, de la dirección
y el cuidado de la Iglesia como comunidad de creyentes o pueblo de Dios, a través de
los órganos establecidos por Cristo su cabeza invisible.
Se agrega la Liturgia como ciencia auxiliar de la pastoral y se toma en cuenta al
laico como miembro activo de la edificación del Cuerpo Místico. La comunidad cristiana
no es pues, meramente un sector pasivo, sino actuante en la edificación del reino junto
a su pastor.
6º Etapa de la Post Guerra:
Con el término de la Segunda Guerra Mundial, se inicia una mueva etapa de
desarrollo y maduración de la Teología Pastoral, especialmente en Alemania y Francia.
Para esta época, la Teología Pastoral presupone:
I. Una TEOLOGÍA BÍBLICA que investigue el contenido y forma de la
Revelación Divina
II. Una TEOLOGÍA HISTÓRICA que analice la evolución y los azares de la
revelación y la Iglesia en el ir y venir de la historia.
III. Una TEOLOGÍA SISTEMÁTICA que profundice en el dogma y el ethos,
en el espíritu y la esencia del cristianismo
No es, entonces, un mero recetario ya que posee un objeto propio constituido por
las acciones eclesiales que consiste en la palabra, los sacramentos y la acción pastoral
en sentido amplio.
Se define ahora a la Teología Pastoral como “la doctrina teológica sobre las
formas de acción de la iglesia”, entendiendo Iglesia como congregación de todos los
bautizados. Una nueva división de la teología pastoral se centra ahora en tres
ministerios principales:
Profético - Litúrgico - Caritativo
Así mismo, se le adjudican tres principios fundamentales:
Cristológico - Eclesiológico - Misionero
8
7º Etapa Post-Conciliar:
En la década de los 60, la Teología Pastoral recibe un nuevo impulso, la
orientación pastoral de la teología se manifiesta con vigor gracias al influjo del Concilio
Vaticano II. Se le da mayor importancia a la iglesia en su conjunto y no solamente al
pastor. Se considera ahora a la Teología Pastoral como la “ciencia de la
autorrealización de la iglesia”, (objeto material), a la luz teológica de cada
situación actual de la Iglesia y del mundo (objeto formal), no se describen recetas al
clero, sino reflexiones críticas que les lleven a la mejor autorrealización presente y
futura de la Iglesia. Es más una eclesiología existencial que una teología práctica.
III PARTE
TEOLOGÍA PASTORAL Y ACTIVIDAD PASTORAL.
a) TEOLOGÍA DEL MINISTERIO PASTORAL o TEOLOGÍA PASTORAL propiamente
dicha, es una reflexión metódica sobre la acción que desarrolla la Iglesia para
establecer el reino de Dios; esta reflexión se dirige:
1.- A los ministerios que la Iglesia lleva a cabo para realizar la salvación de los
hombres: de la palabra, del culto y de la caridad en todas sus formas.
2.- A los sujetos que ejercen esos ministerios, Jerarquías, Diócesis, Naciones, etc
3.- A los beneficiarios de esta actividad pastoral, a niños, adolescentes, adultos,
familias, parroquias, etc.
4.- A las relaciones de la Iglesia con las sociedades que la rodean.
La Teología Pastoral apela a diversas ciencias humanas que le sirven de
auxiliares, en particular a la Antropología, la Sociografía, la Psicología y la Historia. En
efecto, toda acción pastoral y toda reflexión sobre la acción pastoral reposan en un
conocimiento preciso de la realidad humana contemporánea; pues bien, esta realidad
es infinitamente variada, por ejemplo el ambiente rural y el ambiente urbano ofrecen un
aspecto muy distinto, y aún dentro de cada ambiente existe gran variedad de tipos
según los países y los pueblos.
b) LA ACTIVIDAD PASTORAL, o el ejercicio del ministerio pastoral,
es la puesta en obra de los principios de la Teología Pastoral, que
como tal es una ciencia teórica. La actividad pastoral se sirve de las
ciencias humanas para identificar a las colectividades (grupos
humanos, clases sociales) y a los fenómenos sociales (prejuicios,
costumbres, etc.) La Teología Pastoral, por su parte, es la que
proporciona los principios y las normas de acción.
A causa del vínculo estrecho que existe entre la Teología Pastoral y las ciencias
humanas, tiene que haber una comunicación permanente entre el pastor, el teólogo y el
sociólogo o el psicólogo; las ciencias humanas proporcionarán una descripción
inteligible de la realidad concreta bajo el punto de vista sociológico y psicológico;
situarán los problemas con que tienen que enfrentarse la acción pastoral y la reflexión
teológica, y aportarán algunos elementos de solución. Por su parte, la actividad pastoral
9
está en relación directa con las ciencias humanas y con los principios de la Teología
Pastoral. Como a su vez las observaciones de las ciencias humanas y los problemas de
la vida pastoral iluminarán la reflexión teológica, los problemas de conversión no podrán
ser bien examinados sin apelar al servicio del pastor, el teólogo, el sociólogo y el
psicólogo.
LA TEOLOGÍA PASTORAL TIENE:
1.- Un ámbito que son los estudios teológicos.
2.- Unas referencias
próxima, la eclesiología
última, la fe de la Iglesia
3.- Un objeto la acción de la Iglesia en dos campos:
la acción considerada en si misma
sus realizaciones concretas, históricas Un método
análisis de la situación concreta eclesial
proyección de una situación nueva
imperativos básicos de la acción
4.- Unas ayudas las ciencias auxiliares que nos ayudan a conocer mejor la realidad.
5.- Dos finalidades o próxima: iluminar la práctica eclesial concreta
o última: servir a la misión de la Iglesia
IV PARTE
RAICES ECLESIOLÓGICAS DE LA TEOLOGÍA PASTORAL
Nos encontramos todavía en el tiempo de recepción del Concilio Vaticano II, sus
ideas claves no son aún patrimonio teórico y práctico de todos los miembros de la
Iglesia. Se pasa de una visión de la Iglesia centrípeta a una centrífuga; de una Iglesia
de cristiandad a una Iglesia de misión.
TRES REFERENCIAS OBLIGADAS
A.- CRISTO
“Cristo es la luz de los pueblos ” (LG 1). La Iglesia está en
continuidad con el misterio de Cristo, Encamación-Muerte-
Resurrección, es una parte de ese misterio.
Esto tiene unas consecuencias pastorales, la Iglesia no es dueña de su
10
acción, ni “libre” a la hora de señalarla. Toda la acción pastoral la comprendemos a la
luz de la misión de Cristo que la Iglesia continúa.
B.- EL REINO:
Hay que distinguir entre la Iglesia y el Reino. La Iglesia es el
sacramento de la salvación definitiva y total del hombre y del mundo que
se ha manifestado en Cristo y que será realidad plena y gozosa para
todos en le Reino de Dios. La Iglesia está al servicio del Reino; la Iglesia
peregrina, camina hacia el Reino, es una realidad inacabada.
Sus consecuencias pastorales se derivan de cómo vivamos esta
tensión hacia el Reino. Así la Iglesia lo anuncia (Evangelización - Palabra), lo instaura
(comunión - servicio), lo celebra (sacramentos - liturgia).
La Iglesia es dinámica, se edifica continuamente; se renueva, revisando su
acción pastoral. Consciente de que el Reino siempre está “mas allá” de ella misma, por
lo que ha de estar abierta a las realidades de este mundo, a los signos de los tiempos
C.- EL MUNDO:
La misión de Cristo tiene unos destinatarios, los hombres y
mujeres de este mundo, sin los cuales la Iglesia no se puede entender.
La Iglesia “está en el mundo, pero no pertenece a este mundo” (Cf.
Jn. 17), está al servicio del Reino y del mundo, para que este se salve.
Como consecuencia pastoral de esta referencia al mundo está el tema
de la inculturación. Los elementos culturales son los vehículos de
expresión de esta salvación que el Reino trae. La Iglesia asume la cultura pero no se
identifica con ella.
OTROS TEMAS ECLESIOLÓGICOS
El Pueblo de Dios como el protagonista de la totalidad de la acción pastoral de la
Iglesia. De lo que se desprende:
Centralidad del Bautismo da la igualdad esencial de todos los miembros de la Iglesia
La corresponsabilidad en la misión, en la Iglesia no hay sujetos pasivos
La realidad de los carismas y los ministerios, la unidad en la pluralidad
Sacramento universal de salvación
La descentralización de la Iglesia
Su ser para el mundo
La importancia de todo lo visible en la vida de la Iglesia
La salvación como una realidad ya presente que tiende a la planificación en el
futuro. La Iglesia no solo anuncia la salvación, sino que ya la contiene
LA ECLESIOLOGÍA DE LA IGLESIA LOCAL:
La Iglesia local (la diócesis) es el lugar donde emerge y se
hace visible todo el ser de la Iglesia, como consecuencia:
La referencia diocesana es un criterio de veracidad de toda
acción pastoral
Hay una mirada universalista (católica), de comunión de
todas las Iglesias
11
Se contempla al ministerio episcopal, como cabeza pastoral de la Iglesia
V PARTE
CRITERIOS DE ACCIÓN PASTORAL
Toda acción pastoral de la Iglesia tiene un origen (Cristo), una dirección (El
Reino) y unos destinatarios (el Mundo). Estos criterios, que nacen de las raíces
eclesiológicas de la acción pastoral, aseguran la identidad eclesial de nuestras acciones
y son comunes para todas. Es lo que da veracidad a nuestra pastoral.
CONTINUIDAD CON LA MISIÓN DE JESUCRISTO
1.- CRITERIO TEÁNDRICO En Cristo se unen la naturaleza divina
y la humana. La Iglesia está en continuidad con la misión de Jesucristo,
pero no en continuidad con su ser. Podíamos decir, que en la acción
pastoral de la Iglesia se mezclan la acción divina y la acción humana, de
una forma análoga como se dan en Cristo. Dios sigue realizando sus
planes a través de la Iglesia, que le secunda.
Entendemos por esto, que de manera semejante como la divinidad
y la humanidad de Jesucristo se mezclan, de manera parecida, más
nunca igual, la acción divina y la acción humana van juntas en la actividad pastoral. La
estructura teándrica de la encarnación, de alguna manera se repite en la estructura
eclesiológica, respetando la libertad del hombre en su ser y hacer pastoral.
La Iglesia, en sí misma, responde a la prioridad de Dios, es anterior a nuestra
decisión -en libertad- de pertenecer a ella, pero a la vez, no existe una Iglesia separa de
los hombres, la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, donde la congregación de los
bautizados forma parte integral, por eso tiene elementos que se imponen y no que se
derivan de nosotros mismo. Más, sin embargo, es Dios quien llama y convoca a la
Iglesia a través del Espíritu Santo. De tal manera que el trabajo humano condiciona
notablemente los planes salvadores de Dios ya sea positiva o negativamente para cada
persona en especial.
Siendo acción divina-humana, exige de nosotros:
Una actitud de fe
Esperanza en que Dios sigue actuando en el tiempo
Dejar el protagonismo a Dios
Procurar que se logre el encuentro entre hombre / Dios
y mundo / Dios
Confrontar continuamente la acción pastoral con la
Revelación
Dar cabida a la oración, la celebración y la contemplación
Estar disponible a los planes de Dios. El agente de
pastoral es un elemento necesario, El Espíritu Santo no
puede suplir la acción humana.
12
2.- CRITERIO SACRAMENTAL La Iglesia, Sacramento de salvación, continúa en el
mundo la mediación sacramental de Cristo. La Iglesia es el Cuerpo de
Cristo que hace posible su sacramentalidad por la acción del Espíritu. En
toda realidad sacramental se da una parte invisible (la acción del Espíritu)
y una visible (formas, estructuras, esquemas...). Hay que saber conjugar
lo visible y lo invisible
La acción pastoral, no solo significa la salvación sino que también
la realiza, en continuidad con Cristo y por la acción del Espíritu
Criterio de conversión “Llevamos este tesoro en vasos de barro” (2Cor 4,7).
Nuestra acción pastoral lleva consigo la pequeñez, el pecado, la contingencia... fruto de
nuestra libertad. La Iglesia es santa y a la vez pecadora. El pecado no es una nota de la
Iglesia, pero si una realidad con la que hay que contar; de ahí la
constante necesidad de conversión.
No absolutizar nuestra acción pastoral, sino confrontarla
continuamente con el que es su paradigma, su ideal y su Señor. No toda
acción pastoral muestra la santidad de Dios, a veces confundimos la
voluntad de Dios con la nuestra. Tener siempre una dinámica de
conversión
Al referirnos al sacramento, lo hacemos en dos sentidos: a lo visible y lo invisible,
al signo y a la eficacia. Estos niveles, inciden profundamente en la actividad pastoral:
Toda actividad pastoral está al servicio del aspecto mistérico de la Iglesia. Es decir: de
la comunión de Dios con los hombres y de los hombres entre sí. Si Dios no pasa por la
historia de la Iglesia o el hombre no se encuentra con Él en su paso, la acción pastoral
queda reducida a un acto exterior puramente.
Necesario así mismo es el elemento externo, el cual manifiesta la acción eclesial,
sin él, la acción pastoral se perdería en un puro subjetivismo. En resumen:
3.- CRITERIO DE HISTORICIDAD: EL CAMINO HACIA EL REINO
El pueblo de Dios, que peregrina en esta tierra, tiene una dinámica
histórica, viviendo siempre en tensión hacia el Reino. Al contemplar a la Iglesia en
continuidad con la obra de Cristo, tenemos que hacer referencia obligada al campo
histórico. El mismo Cristo sitúa su acción en un momento y lugar histórico donde Dios
venía actuando y “preparando” a su pueblo desde los profetas. La Iglesia está teñida de
13
escatología en la que la plenitud esté ya presente, pero no plenamente manifestada. La
distinción entre IGLESIA y REINO, enriquecen la esperanza escatológica. Esto hace que:
La Iglesia no se instale en un momento de la historia sintiéndose ya en el REINO.
Reconozca la presencia de Dios EN medio de su caminar y avance aún en medio de
las penumbras, venciendo con la fuerza del resucitado las dificultades internas y
externas.
Continuo aparecer y desaparecer de acciones pastorales necesarias en
determinados momentos y situaciones concretas de la historia.
4.- CRITERIO DE CONVERSIÓN: La Iglesia continúa en el
mundo como hemos visto, la acción sacramental ejercida por el
Cuerpo de Cristo. Sin embargo, la mediación entre éste y el
cuerpo eclesial, difieren en su mismo ser. Mientras que la
sacramentalidad de Cristo está apoyada por el dogma de la
encarnación, la sacramentalidad de la Iglesia se apoya en la
misión del Espíritu Santo que obra de forma diferente desde la
alianza y el aliento.
De este modo, gracias al Misterio de la Encarnación, Cristo se convierte en la
revelación más perfecta de Dios, de manera tal que cada una de sus palabras y obras
son transparencia de su misterio y apertura de ese misterio a los hombres. No
podemos, sin embargo, decir lo mismo de la palabra y acción pastoral de la Iglesia
ejercida por hombres, porque no procede de la unión de lo divino y lo humano. La
acción pastoral lleva consigo los caracteres de la pequeñez, el pecado ya que el
hombre conserva íntegras su libertad y responsabilidad. Muchas veces, la acción
humana si lleva consigo un criterio profundo y sincero de conversión, puede llevar más
a “velar” que a “revelar” la acción salvífica de Dios.
La desunión muchas veces violenta entre “ los miembros de la iglesia” y entre las
“Iglesias” es prueba de que no siempre el Espíritu Santo está presente en la acción
pastoral, -claro está-, no porque Él no quiera hacerlo, porque los hombres desde su
pecado lo apartan.
No se afirma por esto que el pecado pertenezca a la
esencia misma de la Iglesia igual que la santidad. La Iglesia
es “santa” y es “pecadora” por razones distintas. Por esto, el
pecado no puede considerarse como una parte esencial de
la Iglesia, pero debe tenerse en cuenta a la hora de
“examinar” sus acciones.
5.- CRITERIO DE APERTURA A LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS: “Para cumplir
esta misión es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e
interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación,
pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el
sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relación de ambas. Es
necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus
aspiraciones y ese sesgo dramático que con frecuencia le caracteriza” (GS.4)
14
Los valores del reino no están encerrados solamente en los límites visible de la
iglesia, sino que la trascienden. Para que la Iglesia cumpla su misión es necesario que
“escrute” los signos de los tiempos, que conozca el mundo en que vivimos con sus
esperanzas y aspiraciones.
ESCRUTAR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS EXIGE:
Una lectura creyente de la realidad.
Confrontación sincera de esa realidad con el evangelio de Cristo.
Descubrir en esa realidad los interrogantes más profundos de los hombres y la
respuesta que ellos están esperando.
Descubrir la llamada de Jesús desde esa realidad para realizar una acción
concreta dentro del plan de salvación de Dios.
PARA ESTO, ES NECESARIO TENER:
Una actitud de apertura que rompa la intraeclesialidad y abarque a la
humanidad entera
Valoración del mundo como sitio de la presencia incipiente del reino.
Una postura crítica ante las ideologías y acciones comunes de la humanidad
que realzan -muchas veces- no los valores sino los antivalores.
Una doctrina iluminadora desde la fe
Un compromiso concreto
Una postura crítica ante las propias opciones confrontándolas
constantemente con el evangelio, la voz de la Iglesia y los demás creyentes.
6.- CRITERIO DE UNIVERSALIDAD: La distancia entre la Iglesia y el Reino invita a la
misma Iglesia a abrirse a todos los hombres mientras camina hacia una salvación. Final
en la que serán incluidos todos. La universalidad de la salvación
es imperativa para la Iglesia fundada por Cristo. La Iglesia en su
misión, rompe las fronteras del tiempo y el espacio para
convertirse en oferta de salvación para todo aquel que la acepte.
Dado que la salvación de Cristo es universal, la Iglesia
deberá encarnarse en cada cultura respetando las características
históricas propias de cada momento, situación y lugar. La Iglesia
debe poseer características que favorezcan la participación plena y gozosa de todos los
hombres sin distinción. La actividad pastoral de la Iglesia, debe ser por ende,
“Misionera”, ya que la iglesia es, en su esencia, misionera por mandato de Cristo y debe
evangelizar y esparcir su acción pastoral a todos los rincones, a todas las sociedades y
a todos los momentos. Una Iglesia que no sea misionera se quedará enquistada en su
miseria sin enriquecer ni enriquecerse con y por los demás.
7.- CRITERIO DEL DIÁLOGO: La Iglesia tiene en sí misma el ejemplo de Cristo. La
encarnación del “VERBO”, se traduce en el diálogo de Dios con el hombre, deber de ésta
es transmitirlo, comunicarlo, hacerlo cercano a los otros. La Teología Pastoral está por
encima de todo, al servicio de la REVELACIÓN, todo el CRISTOCENTRISMO de los
dos últimos siglos ha puesto de manifiesto la importancia de la Revelación de Dios a su
pueblo, Dios ha hablado a su pueblo y sigue hablando en el diario caminar de la
15
historia. La acción PASTORAL se entiende así, como la palabra dirigida al mundo
que actualiza la Palabra hecha carne para nuestra salvación.
Como base del diálogo, tenemos las ideas de la Encíclica ECCLESIAM SUAM:
La palabra de la revelación nace de la iniciativa divina. También la palabra
eclesial ha de nacer de una Iglesia que comprende su don como tarea y su
misión como respuesta a los hombres.
La palabra de la revelación ha surgido del amor. La Iglesia ha de ser palabra
para el mundo y ofrecerle su palabra en la misma medida en que ame a ese
mundo.
La palabra de la revelación no se ajustó a los méritos de aquellos a quienes iba
dirigida. La Iglesia dialoga con el mundo desde la gratuidad que funda su misión;
su palabra no es intercambio comercial sino gracia que continúa lo que a ella le
ha sido dado.
La palabra de la revelación se propone, no se impone. La Iglesia, lejos de todo
fanatismo hace de su palabra y de su misión una propuesta libre, capaz de
convencer solamente por su fuerza interna y por su servicio a la salvación. No
fuerza la conciencia, las decisiones, o la libertad humana.
La palabra de salvación es para todos, el universalismo de la salvación de
Jesucristo es imperativo para la Iglesia que quiere ser servidora de su palabra.
La palabra de la revelación es progresiva. La Iglesia desde el criterio de
historicidad, acompaña al hombre y al mundo respetando las leyes de su historia,
su crecimiento y maduración.
8.- CRITERIO DE ENCARNACIÓN: el criterio sacramental nos
habla de la necesidad de lo visible, de lo humano en la vida de
la Iglesia, en esto nos fundamentamos para desarrolla la idea
del CRITERIO DE ENCARNACIÓN.. los dos acontecimientos
fundadores de la historia manifiestan como la acción de Dios
se realiza asumiendo los valores y modelos culturales.
En la encarnación, el Hijo de Dios asume una cultura concreta, el lenguaje, las
tradiciones, el modo de vida, las esperanzas, y todo aquello que constituía a su pueblo
en individualidad respecto de otros pueblos, haciendo de ello instrumento de salvación.
En Pentecostés, la salvación de Jesucristo plena y cumplida penetra las distintas
culturas de los hombres en las que pueden comprender el misterio de Cristo, pueden
vivir su salvación y encontrar en Él la respuesta a sus interrogantes humanos
culturalmente expresados.
Al hablar de la cultura, hacemos referencia a dos aspectos bien determinados:
1. La CULTURA como PRODUCCIÓN: El hombre, cultivando su humanidad da origen a
elementos culturales. Todas las creaciones son cultura. La acción pastoral de la
Iglesia es una acción cultural.
16
2. La CULTURA como MEDIO: El hombre desarrolla su acción en medio de un
patrimonio cultural recibido. La acción pastoral se realiza dentro de esos moldes
culturales y requiere de ellos para poder encarnarse.
9.- CRITERIO DE MISIÓN
LOS VALORES DEL REINO NO SE ENCIERRAN SOLO
EN LOS LÍMITES VISIBLES DE LA IGLESIA
Lectura creyente de la realidad desde el Evangelio donde se disciernen los signos y los contrasignos del
Reino
Plantearnos continuamente: ¿A qué nos llama Dios en el hoy?
PARA ESTO, ES NECESARIO:
o Una actitud de apertura al mundo
o valoración de este como lugar de la presencia
incipiente del Reino
o postura crítica, ante el mundo y ante nuestras propias
acciones
o Universalidad La universalidad de la salvación es un
imperativo de la acción pastoral, pues la acción del
Espíritu de Cristo Resucitado no conoce fronteras.
o Tener conciencia de que la Iglesia tiene capacidad de
encarnarse en todas las culturas
De aquí nace el impulso misionero
El gran signo de la universalidad es la acogida de los pobres y los últimos
VI PARTE
LAS DIFERENTES PASTORALES
1.- PASTORAL DIOCESANA: englobamos la Pastoral Diocesana en tres grupos
para su mejor comprensión y desarrollo:
a) CRITERIOS DE ACUERDO A LA CONCEPCIÓN DIOCESANA:
La Iglesia Diocesana ha de ser una auténtica Iglesia local en la que esté presente el
misterio de toda la Iglesia. La razón de existir de un DIÓCESIS, no ha de ser nunca la
burocratización ni el control de una zona eclesial sino el servicio y la presencia de la Iglesia
en todas sus funciones.
No se trata solamente de que celebre la Eucaristía o que la Palabra de Dios sea
proclamada, así, cualquier Iglesia o capilla podría ser llamada diócesis, sino de que en ella
todo el misterio de la Iglesia sea vivido en plenitud con todas las misiones, tareas, servicios,
carismas y ministerios, por ello, su cabeza, el Obispo, merezca tener parte en el Colegio
Episcopal, expresión última de Ministerio Pastoral y comunión de todas las Iglesias. Esto
exige una estructura de comunión no solo teológica, sino realmente vivida.
17
El Obispo como garantía de verdad y signo de comunión en su diócesis, es también
personalmente y rodeado de sus colaboradores, cabeza y pastor del que depende y en
quien confluye toda tarea pastoral que se realice dentro de su pueblo Tarea propia y no
delegada.
Para que exista una auténtica labor pastoral diocesana es necesario trazar planes y
objetivos pastorales diocesanos y que se trabaje desde ellos. La planificación pastoral
diocesana es la muestra más clara de trabajo en conjunto ( comunión), no solo en la
práctica, sino en la vivencia interior, Esto, no ha de hacerse para competir ni exponer ante
otras diócesis, sino procurando la instauración del reino en la Iglesia local.
b) CRITERIOS DE ACUERDO AL AGENTE PASTORAL:
Una pastoral diocesana exige la integración de los diversos movimientos y comunidades
existentes en la Iglesia local.
La libertad de asociación de los laicos en la Iglesia. Libertad que proviene del mismo
bautismo
Los religiosos son elemento imprescindible en la actividad local de la pastoral.
Necesidad de sentido real de pertenencia a un ministerio por parte del presbiterio.
Discernimiento desde criterios claros y precisos. Según la Christifideles
Laici, estos criterios deben ser:
Primado que se le da a la vocación de cada cristiano a la santidad .
Responsabilidad de confesar la fe católica.
Testimonio de una comunión firme y convencida con el Papa, el
Obispo y otras formas legítimas de asociación.
Conformidad y participación con el fin apostólico de la Iglesia.
Compromiso de presencia en la sociedad humana.
Estos criterios se transforman en “frutos concretos” para la actividad
pastoral de la Iglesia.
c) CRITERIOS DE ACUERDO A LAS ESTRUCTURAS PASTORALES: algunos
criterios propios de la estructura o la estructuración de la diócesis que apoyan y
estimulan la acción pastoral son:
La necesidad de funcionamiento de los órganos de participación y corresponsabilidad
tanto de los existentes como de los que pueden iniciarse en el momento. Dentro de los ya
existentes se destacan
Consejo Presbiteral
Consejo Diocesano de Pastoral.
La Diócesis debe llenar de contenido pastoral la estructura territorial (vicarías, zonas
pastorales, etc.).
2.- PASTORAL PARROQUIAL:
Durante el tiempo apostólico y las primeras comunidades cristianas, no
encontramos estructuras que puedan servir de fundamento a nuestras “parroquias”.
Los centros del cristianismo eran las ciudades y allí se encontraban las
comunidades cristianas en torno a un apóstol y más tarde, en torno a quien el
18
apóstol hubiese encargado del seguimiento local lo que poco a poco fue
configurándose como ministerio episcopal. Más tarde, comienzan a verse divisiones
estructurales hasta llegar a nuestra situación actual.
Primera División Cultual: Se da en el Siglo III, con la liberación de la vida cristiana del
mundo cultural judío. Comienza a difundirse el cristianismo en el mundo
greco-romano. La Iglesia se extiende considerablemente la actividad
principal de la época es el catecumenado y la liturgia penitencial. La
estructura consiste en un Obispo rodeado de sus
presbíteros, pero en nada parecido a los párrocos
posteriores, sino que ayudan al Obispo en las tareas de
atención pastoral lo que señala el nacimiento de una
especie de colegio apostólico.
La Evangelización del Campo: La paz de la Iglesia luego del período de
persecución, posibilita la expansión del cristianismo y a la vez una mayor estructuración,
más uniformada e inserta en el mundo en el que se desarrolla. Aunque la actividad de la
Iglesia continúa siendo la misma, comienza aquí la “evangelización de campo”, al principio,
las zonas rurales siguen las normas de la ciudad, más tarde, debido a las distancias y falta
de medios de comunicación, se desarrollan actividades pastorales distintas a las urbanas.
Así surge, una nueva clase de presbíteros, el “cura rural” y las “Iglesias
rurales”, de donde nacen nuestras parroquias. Este presbiterio es
controlado por el obispo desde la ciudad, claro está, que las distancias y
falta de comunicación, dan cada vez mayor
autonomía al presbiterio rural.
La Evolución Paralela: las diferencias entre campo y ciudad
marcan claramente una nueva época en la historia de la Iglesia. De
esta manera, entre los siglos VI y IX, se distinguen dos tipos de pastoral claramente
establecidos:
o La Rural: en torno a las comunidades parroquiales dependientes a un Obispo
Diocesano que poco a poco queda marcada por el feudalismo y la cultura de los
pueblos germánicos. Durante este tiempo:
Una progresiva relación jurídico-administrativa con el Obispo lejos de la
relación vital sacramental de los primeros tiempos.
Independencia de las parroquias entre sí, perdiendo sentido de unidad y
comunión primitiva.
Pérdida de elementos y estructuras pastorales que aseguren comunión
diocesana
Creación de parroquias por parte de los Señores Feudales.
Dependencia del clero de los servicios locales con lo que se impone el
servicio remunerado sobre el ministerial.
o La Ciudadana: que continúa la visión unitaria en torno al Obispo. Aparecen aquí los
CABILDOS: Grupos de sacerdotes que viven en común de acuerdo a normas
canónicas y que funcionan en torno al Obispo.
19
Esta unidad fue poco a poco perdiéndose, fundada en parte por el ejemplo
beneficiario de la experiencia rural y las crecientes necesidades del presbiterio. Este
beneficio crea grandes diferencias en la actividad pastoral que se notan claramente en
la diferencia entre los presbíteros a nivel social, cultural y económico.
Unificación y Caracterización Jurídica: La época posterior a la vida parroquial a partir
del Siglo X, se caracteriza por un acercamiento entre las dos pastorales: rural – urbana, lo
que termina en unificación de criterios pastorales con normativas jurídicas que regulan las
actividades. Gracias a varias reformas de la Iglesia, especialmente la
gregoriana, la dirección de la Iglesia en el ámbito espiritual y pastoral, vuelve
a manos del Obispo, en lo material, continúa por mucho tiempo más a cargo
de los señores y su capacidad para arreglarse. La vida parroquial se divide
en dos ejes: a) Obtención del beneficio para vivir y b) la atención
sacramentalmente a las almas.
Poco a poco el clero más culto va haciéndose cargo de la vida parroquial y una
organización más completa de la Iglesia fija las fronteras diocesanas y parroquiales. Esto
asegura en mucho, el control del funcionamiento de la pastoral a manos del Obispo.
La importancia ciudadana hace que las parroquias de la ciudad sean el centro de la
actividad pastoral aún cuando su estructura y funcionamiento vino del campo. Gracias a la
estructuración jurídica, se asegura la misa dominical, la recepción de los sacramentos, la
catequesis y formación en la fe y la moral, etc.. aunque jurídicamente se depende del
Obispo, las parroquias conservan autonomía en la administración de los sacramentos e
incluso en la forma de llevar la documentación requerida.
Mucho ha cambiado la vida parroquial desde sus inicios hasta ahora, sería
muy complejo desarrollar todo el tema, sin embargo, es bueno aclarar que no
siempre fueron razones teológicas las que establecieron o determinaron los
cambios, sino en muchas oportunidades, éstas estuvieron marcadas por la
vida social, cultural y económica de los pueblo y los pastores insertos en ellos.
Insuficiencia Parroquial: En tiempos de la industrialización comienzan los
problemas de la masificación de las parroquias. Para muchos la parroquia deja de ser un
punto de referencia religiosa y se convierte en “oficina de papeleo”, por la cual hay que pasar
obligatoriamente en algunos momentos específicos de la vida (nacimiento, matrimonio,
muerte, etc.), las razones de la existencia de una parroquia según el Concilio de Trento:
Administrar sacramentos y conocimiento de los feligreses, queda desdibujado ahora. Daño
grande causa esto a la Iglesia. Al querer dar respuesta a los retos de la nueva sociedad,
aparecen sus lagunas:
o la cerrada vida del “párroco” en su “parroquia” que trabaja como en una especie
de “feudo” al cual atiende de acuerdo a sus necesidades de espalda a los demás
sacerdotes y parroquias.
o La recepción de los sacramentos se hace
más por obligación que por devoción.
o Aglomeración más que comunidad viva
o Sacramentalización más que formación
20
3.- PASTORAL DEL SERVICIO: El servicio es una de las actividades más
personales de la Iglesia. “Diakonia” (misión liberadora) y “Koinonia” (fraternidad
vivida)han existido desde el comienzo de la Iglesia donde se crearon “servicios” para
mantener la unidad, manifestar la capacidad de vivir la caridad y la misión servidora de
la Iglesia.
Hablar del “Servicio” en la Iglesia no significa situarse en un campo místico y
espiritual, sino niveles reales y operativos. El “Servicio” en la Iglesia tiene su origen en la
“encarnación” Cristo vino a servir y no a ser servido, en la cual realiza su misión desde la
asunción de lo humano y solidaridad con el hombre.
El servicio en la Iglesia brota del mismo Cristo cuya humanidad fue sacramento del
encuentro con Dios, sacramentalidad que es continuada por la acción eclesial. El servicio se
muestra en la predicación de Jesús claramente. Por ejemplo, en el caso del paralítico que es
bajado por el techo, no solamente cura su enfermedad física, sino la espiritual también, la
evangelización y toda la actividad pastoral de la Iglesia debe ir cargada de
estos dos símbolos, la evangelización no puede estar separada del
testimonio de amor, de la caridad.
La Iglesia tiene servicios hacia dentro de ella misma y hacia fuera.
HACIA EL INTERIOR:
o Estructuración sólida de la comunidad; Los carismas y dones que reparte el Espíritu,
se dan a la Iglesia en pro del bien común, del servicio a los demás.
o Servicio de autoridad: No se entiende la autoridad desde una eclesiología piramidal,
sino desde una vocación de servicio. Cristo, cabeza de la Iglesia se hizo servidor de
todos.
o Comunicación de sus bienes: Se habla tanto de bienes espirituales (comunión de las
cosas santas – comunión de los santos) como de los materiales. En este sentido,
servirán para el desarrollo de las comunidades eclesiales tanto locales como para la
iglesia universal.
o Atención de los necesitados: Ellos son el lugar preferido de la Iglesia, la opción
concreta del servicio eclesial.
HACIA EL EXTERIOR:
o Solidaridad: Acompañamiento y apoyo a todo lo que forme la iglesia.
o Promoción de la justicia: La injusticia humana es el efecto del pecado. La
promoción de la justicia es tarea pastoral de la Iglesia en bien del
hombre y de la comunidad
o Reconciliación y paz: La reconciliación que ha recibido la Iglesia en Cristo es signo de
la reconciliación que debe instaurar en el mundo. Los que han sido reconciliados
tienen como tarea la reconciliación hacia los otros y hacia el mundo en general.
o Profetismo: La evangelización como manifestación ante el mundo de la revelación de
Dios es tarea instituida por Cristo desde su mandato: id al mundo entero ...
o Liberación: tanto espiritual como material, abarca ámbitos personales, comunitarios y
sociales. Liberación del pecado, de la enfermedad, de la opresión, de la injusticia.
Etc..
21
4.- PASTORAL DE LA PALABRA: La pastoral de la palabra corresponde a la vida
de la Iglesia por su misma constitución. En toda la actividad de la Iglesia, la Revelación
de esa Palabra -con mayúscula-, está presente como base y fundamento de toda
revelación. La Constitución dogmática de la Iglesia Dei Verbum, ha insistido en esta
conjunción del hecho y de la palabra en la progresiva autorevelación de Dios. La acción
pastoral de la Iglesia siendo mediación de la donación de Dios, tiene la palabra como
elemento constitutivo esencial
la palabra de Dios en la vida de la Iglesia se sitúa en el marco de múltiples presencias:
o Presencia de Dios en la creación y descubierto en la
contemplación de sus maravillas.
o Presencia en los acontecimientos y descubrimos su acción
escrutando los signos de los tiempos.
o Presencia en el hombre que es hecho a su imagen y
semejanza.
o Presencia en el interior de la Iglesia donde la comunidad
está reunida en su nombre.
o Presencia real a través Cristo en el sacramento de la
eucaristía.
Todas estas presencias se explican y trascienden hasta los más lejanos lugares
y momentos a través de la palabra evangelizadora, liberadora, salvadora en la acción
pastoral de la Iglesia universal. La revelación es la comunicación de Dios con su pueblo.
AUTO-REVELACIÓN: En Cristo, se da la plenitud e inagotabilidad de la palabra.,
por eso es la “Plenitud de la Revelación”. La palabra de Cristo al ir develando el “rostro de
Dios”, ha ido asegurando las posibilidades de un mundo nuevo en el que Dios,
reconocido como Padre hace posible la hermandad entre los hombres. En Cristo Dios
nos ha dicho todo lo que nos tenía que decir, se nos ha dado definitiva y totalmente.
CRISTO PALABRA: Si en Dios palabra y vida se han mezclado en la historia de
su revelación, la vida del resucitado es la última palabra pronunciada por Él. Con ella,
ha comenzado el tiempo de lo definitivo: La Pascua. El Misterio Pascual es inseparable
del Misterio de Pentecostés y del Misterio de la Iglesia, es más, ellos son también
componentes de la Pascua. Gracias a la acción del Espíritu, principio de misión y
testimonio apostólico, la palabra del resucitado aparece unida a la tarea de la Iglesia
que la conserva íntegra, la pronuncia en el tiempo, vive de su escucha y reflexión, y la
transmite de generación en generación hasta que Cristo vuelva. La Iglesia surge así
como servidora de la Palabra y su cometido central es el anuncio del evangelio con la
integridad de su testimonio cumpliendo el mandato de Cristo.
PALABRA DEFINITIVA: La palabra de Dios revelada en y por Cristo, es
definitiva, hemos dicho que “Dios ha dicho todo lo que tenía que decir”, entendemos así
que Dios no tiene nada nuevo que decirnos, sin embargo, no es así, Dios se revela y
nos revela cada día una novedad, una respuesta una salida, una opción nueva y
novedosa para cada situación de nuestra vida, para cada momento, para cada
problema.
22
PALABRA Y CARISMAS: La palabra de Dios supera a la Iglesia en tiempo y
espacio. Nadie es dueño de ella ni la posee en exclusiva. Nadie es, tampoco, portavoz
exclusivo y definitivo de ella. Cada uno manifiesta la palabra de acuerdo a sus dones y
carismas que el mismo Espíritu ha puesto en él. A unos le corresponde el cuidado de la
palabra, a otros su transmisión, la su proclamación a través del testimonio o la
transmisión a través de los sacramentos.
5.- PASTORAL LITÚRGICA: no este el momento para exponer qué es o cómo
debe ser una acción litúrgica, me remito a señalar las características o los criterios
pastorales para la acción litúrgica en medio de la Iglesia.
La liturgia es actualización de la Nueva Alianza del Misterio Pascual dela Iglesia. Esto
nos obliga a tomar en cuenta:
La obra de Cristo: Único Mediador y Sacerdote.
.
Su actualización realizada por la comunidad
eclesial
La garantía de la acción del Espíritu en ella.
Su realización por medio de signos eficaces.
La ordenación por parte de la liturgia de estos
mismos signos
La acción litúrgica, especialmente la sacramental goza de unas características
constitutivas que la distinguen del resto de las acciones eclesiales.
La presencia del Espíritu en ella así como la presencia real de Cristo en ella la
convierte en la principal manifestación del ser mismo de la Iglesia.
Tiene la responsabilidad del “don” y la “tarea”, de la “santificación” y el “culto”, de lo
“recibido” y lo “actuado”, el “significado” y el “significante” lo “mistérico” y lo “visible” han
de estar siempre combinados.
La acción litúrgica tendrá siempre una triple referencia obligada:
Referencia a un pasado: en el que una vez y para
siempre hemos sido salvados por Cristo
Referencia a un presente: en el que la salvación se
Mirar la actualiza y la comunidad la celebra recibiendo sus frutos.
Referencia al futuro: la idea escatológica que impulsa la
misión propia de la Iglesia: la salvación integral de la
persona humana.
Pertenecen a la pastoral litúrgica todas aquellas acciones que se desarrollan en la
comunidad cristiana para que ella participe de la celebración de la liturgia de la Iglesia
poniendo de su parte todo lo que a ella le corresponde.
23
Posee un objetivo
Próximo: La participación de la comunidad en las celebraciones
.
Con sus dimensiones:
+ Dimensión experencial por parte de la comunidad que celebra que se incorpora espiritual y
materialmente a ella.
+ Dimensión ritual o simbólica por la que la comunidad celebra a través de signos comprendidos y
comprensibles el misterio de la salvación
: + Dimensión de fe consciente y confesada
+ Dimensión científica en cuanto al entendimiento y aceptación de las normas y obligaciones.
+ Dimensión Consecuencial que lleva al que celebra a vivir lo “celebrado” más allá del lugar y el
momento.
y uno
Remoto La permanente Formación de la Comunidad Cristiana
.
Una comunidad “enviada”, que debe traslucir lo celebrado en
la liturgia y transmitirlo a los “otros” con sus palabras y
hechos.
6.- PASTORAL DE MOVIMIENTOS, COMUNIDADES Y GRUPOS: la pastoral
parroquial es necesaria en la iglesia, pero no única. Una pastoral solitaria sería sin los
movimientos y grupos apostólicos que dentro de la diversidad de dones y carismas,
desarrollan sus actividades pastorales enriqueciendo enormemente la vida de la Iglesia.
Las inspiraciones del Espíritu aseguran la actividad de todos los bautizados en su
desarrollo como “Miembros Vivos” de la iglesia.
APORTACIÓN Y EXIGENCIAS derivadas de la ACTIVIDAD PASTORAL
de los diversos MOVIMIENTOS y GRUPOS APOSTÓLICOS
La Iglesia, para ser Iglesia, ha de ser misionera. Esta ha sido la característica más
resaltante de la mayoría de los movimientos y grupos apostólicos: el anunciar el
mensaje más allá de sus comunidades.
La eclesiología de comunión ha superado a la eclesiología jerárquica.
Presencia encarnada en los diferentes lugares culturales y estratos sociales y
económicos diversos.
24
Acción liberadora: la encarnación en los lugares y momentos propios de las
comunidades y sociedades ha llevado al grupo misionero en el camino de la
“liberación” integral de las personas que conforman las comunidades destinatarias
en su acción pastoral. El convivir en muchos casos con las comunidades, ha sido
uno de los elementos más importantes y significativos en este campo.
Merece especial atención la actual “opción por los pobres” tan frecuente en la
actividad de los diversos movimientos y grupos.
El encuentro con Dios en la realidad de la vida.. los movimientos superan en mucho
este hecho, desde su ser laico, se insertan plenamente en las comunidades como
uno más de ellos, cosa que se presenta más difícil para las comunidades religiosas.
Muestran el valor y la importancia de una buena organización en las diferentes
organizaciones de la Iglesia.
Hoy en día se habla mucho del valor del “asociamiento” en la iglesia, lo cual
representa un elemento importante para:
Personalizar la fe y vivirla evangélicamente
Seguir un proceso de formación permanente
Celebrar comunitariamente la fe
Momento especial de discernimiento comunitario
Asumir mejor la responsabilidad personal con el apoyo de otros
Ser fieles en los compromisos adquiridos comunitaria y personalmente en el grupo
Construcción de un “sujeto social” con una presencia pública eficaz dentro de un
mundo cambiante y cada vez más exigente de testimonio
VII PARTE
PRESENCIA Y MISIÓN EN EL MUNDO
DIÁLOGO La pastoral se entiende como palabra dirigida al mundo que actualiza la
Palabra hecha carne para nuestra salvación.
El paradigma de este diálogo es la Revelación: la iniciativa es de Dios y surge del
amor, no se impone, es para todos y es progresiva (la Iglesia acompaña al
hombre y al mundo)
El diálogo con el mundo presupone el diálogo interior en la Iglesia
ENCARNACIÓN La encarnación de Jesucristo y su prolongación, en el Espíritu, en
la Iglesia, implica el aspecto cultural al que denominamos inculturación
La separación entre la fe y la cultura es el gran drama de este mundo. “Este
esfuerzo supondrá en los responsables de la evangelización:
25
1) una actitud de acogida y de discernimiento crítico;
2) la capacidad de percibir las expectativas espirituales y las aspiraciones
humanas de las nuevas culturas;
3) la aptitud para el análisis cultural en orden a un encuentro efectivo con
el mundo moderno”
S.S. Juan Pablo II Discurso en la Universidad Complutense
1982.
MISIÓN La Iglesia ha sido enviada, por la recepción del Espíritu Santo, a continuar
entre los hombres lo que histórica y temporalmente vino ha hacer Jesús. La misión es lo
que identifica a la Iglesia, “Ella existe para evangelizar” (EN 14)
Revalorizar el concepto de misión en la Iglesia, esta es necesaria para todos sus
miembros
Necesidad de una pastoral de conjunto que conjugue la unidad en tomo a la
misión con el pluralismo
Distribución de la acción pastoral entre todos
La misión conduce hacia la comunión.
ALGUNAS NOCIONES DE EVANGELIZACIÓN
“Evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios,
revelado en Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Testimoniar que ha amado al mundo
en su Hijo; que en su Verbo encarnado a dado a todas las cosas su ser, y ha llamado a
los hombres a la vida eterna (...) La evangelización también debe contener siempre
-como base, centro y a la vez cumbre de su dinamismo- una clara proclamación de que
en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvación a
todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios” (EN, 26-2 7)
“Evangelización es el proceso total mediante el que la Iglesia:
Anuncia al mundo el Evangelio del Reino de Dios;
Da testimonio entre los hombres de la mueva manera de ser y de vivir que Él
imnagura;
Educa en la fe a los que se convierten a él;
Celebra en la comunidad mediante los sacramentos la presencia de Jesucristo y
el don del Espíritu;
Impregna y transforma con su fuerza todo el orden temporal” (COMISIÓN EPISCOPAL
DE ENSEÑANZA Y CATEQUESIS, La catequesis de la Comunidad, Madrid 1983).
26
“Evangelizar es ofrecer una Buena Noticia que se presenta a si misma como el
principio mas hondo y decisivo de salvación para el hombre. Esa Buena Noticia
consiste, en definitiva, en que Jesús, el Cristo, que pasó por el mundo haciendo el bien
y fue crucificado, pero que está vivo, presente y operante en los creyentes de la
comunidad cristiana. A través de ésta, El es capaz de incidir en la sociedad donde de tal
forma que también los de “fuera de la comunidad” puedan llegar a percibir que el Reino
de Dios está cerca.
Esta presencia de Cristo con los suyos, creadora de comunión, aparece como el
cumplimiento de la promesa, por parte de Dios. La persona y obra de Jesús, entregado
a la muerte para que de Él brote la vida para todos, da pleno sentido a todos los
ensayos de plenitud que el hombre ha recibido o realizado en la historia, y al mismo
tiempo es la síntesis de todos ellos. (Evangelización y hombre de hoy. Madrid, 1986)
EL PROCESO EVANGELIZADOR
El desarrollo de la vida de fe sigue un proceso gradual. Es
necesario que alguien- ayudado por la gracia del Espíritu santo,
naturalmente - le ayude a despertar a la vida de la fe, ponga en
marcha el dinamismo de la fe (acción misionera). Después vendrá
quien le ayudará a dar cuerpo a ese primer brote, a proporcionarle unas raíces serias,
de forma que se asiente una vida cristiana (acción catequética). Por último en la vida de
la comunidad, la vida sacramental, el compartir, el apoyo comunitario, los compromisos
que adquiera como cristiano, las catequesis ocasionales, etc., harán que de esa vida de
fe, ya cimentada, vaya madurando mas y mas (acción pastoral o vida de la comunidad).
LA ACCIÓN MISIONERA
Como en todas las cosas, lo difícil es siempre arrancar con fuerza, suscitar en
una persona alejada seriamente de la fe la simpatía y el interés por dicha fe. Cuando
uno pretende poner en marcha el automóvil, si el motor de arranque no da la señal, no
hay nada que hacer. Ese primer impulso del motor es clave es clave en la puesta en
marcha del automóvil, del mismo modo que es clave ese primer chispazo que pone en
marcha todo el proceso dinámico de la fe en la persona.
¿Cómo conseguir eso en un no creyente, un indiferente, o un alejado?
Esto es lo que propiamente busca la acción misionera,
ese primer peldaño o nivel de la evangelización: suscitar en
alejados, indiferente o agnósticos, la pregunta y el interés por
la noticia del evangelio. Esto, naturalmente, lo deben hacer
los que están en contacto con ellos., estos raramente vienen
a la comunidad.
La auténtica acción misionera es ir a donde ellos viven, trabajan y se divierten...; y
eso lo pueden hacer laicos que viven su fe gozosa y adultamente, en medio de ellos.
27
Evidentemente el trabajo de esos laicos debe ser
apoyado por el testimonio de una comunidad que vive
lo que ellos anuncian; y por la actuación decididamente
misionera, de los sacerdotes de la comunidad en los
encuentros y celebraciones a los que acuden
ocasionalmente estos alejados de la fe.
La acción misionera es muy difícil porque es
necesario hacerla con obras y palabras, refrendadas
de alguna manera, por el testimonio personal en
contracorriente con las tendencias - actitudes y valores - del mundo moderno. La acción
misionera es difícil pero absolutamente necesaria para que pueda realizarse la
evangelización.
No cabe esperar frutos de una planta que no ha entrado en la tierra, decía Jesús.
Estamos catequizando a niños que no han despertado al mundo de Dios; para
quienes Jesucristo, o es un desconocido o no es una persona que les atrae.
Estamos catequizando a adolescentes sin haber suscitado antes en ellos esa
“chispa” o interés vivo - “tocados” - por acercarse a Jesucristo.
Los encuentros que con motivo del Bautismo o de la Primera Comunión de sus
hijos, celebramos con adultos - muchos de ellos alejados de la fe – no producen
ese interés, esa “buena noticia” que les impulse a continuar mas tarde buscando
la fe. Como consecuencia seguimos convocando a la catequesis de adultos a
“los de siempre”, a los que viven con un cierto gusto la fe y aceptan con interés
cualquier oferta que en ese sentido se les hace
La acción misionera es vital para que la comunidad se regenere, se rejuvenezca con
nuevos miembros. Una comunidad donde ella no funciona bien, se acartona, pierde
juventud, ilusión, vida. Por otra parte la catequesis con gente que no ha sido bien
misionada, no penetra en lo profundo de la persona, no cala.
LA ACCIÓN CATEQUÉTICA
La acción catequética sigue a la acción misionera, y trata de dar una buena
cimentación, unas buenas raíces, una estructura básica cristiana, a quien viene
interesado por la noticia del Evangelio: lo vincula a Jesucristo, hace de él un pequeño
discípulo.
La acción catequética es, así, el segundo peldaño o
etapa de la evangelización. El palabras de Juan Pablo II: “La
catequesis es una etapa - y cuán señalada - del proceso total
de la evangelización” (CT 18). Pablo VI decía: “La
evangelización abarca la totalidad de la acción de la Iglesia. En
realidad ella existe para evangelizar” (EN 14). El evangelizado es aquel que ha oído el
Evangelio y lo vive, lo celebra y lo testimonia. Y para todo ello es muy importante la
catequesis, que es quien da a la persona el esqueleto de la vida cristiana.
28
Por eso la catequesis no es una acción mas entre las acciones de la Iglesia. Juan
Pablo decía: “El crecimiento interno de la Iglesia depende esencialmente de la
catequesis “(CT 13) Mas adelante exhortaba a los obispos: “Tened la seguridad de que si
funciona bien la catequesis en las Iglesias locales, todo el resto resulta mas fácil” (CT 63)
En todas las áreas de la vida, aquella acción encargada de asegurar unas bases,
un estilo, una madurez suficiente como para valerse por si mismo y comenzar a
“funcionar’, es una acción clave.
En las parroquias comenzamos a catequizar a los niños; pero no es suficiente
dicha catequesis para asegurar en un creyente una estructura básica cristiana. Por eso
volvemos a catequizarle en la adolescencia-juventud, haciendo coincidir la profesión
personal de la fe con la Confirmación.
Si este trabajo está acompañado con una buena
pastoral juvenil posconfirmación, es de esperar que esos
jóvenes adquieran ya un saber ser y vivir como cristianos y, a
menos que más tarde se produzca en ellos una crisis-vacío
religioso serio, ya no necesita nuevamente ser catequizado.
Su fe está suficientemente enraizada. Pero son pocos los
jóvenes que llegan a este nivel; y en la edad adulta una gran
mayoría necesitará pasar de nuevo por una catequesis sistemática, que termine su
iniciación-fundamentación cristiana.
LA ACCIÓN PASTORAL
Con todo lo importante que pueda parecer una catequesis, esta no asegura nada
más que una madurez inicial en la fe. A la catequesis no se la puede pedir más de lo
que puede dar en sí. La catequesis da unos cimientos sólidos, pero luego hay que
construir sobre ellos.
Para eso está la acción pastoral o vida de la comunidad, con la vida sacramental,
los compromisos apostólicos, los grupos de oración, escuelas de teología, grupos de
reflexión, encuentros comunitarios...
Sabemos todos, por experiencia, la importancia que tiene
cuidar la continuidad de un esfuerzo pedagógico, en este caso
catequético. Aún cuando un catequizando debería tener una
cierta madurez, la experiencia nos demuestra que si los
catequizandos no son bien acogidos y acompañados de cerca
en la vida de la comunidad, esa vida empieza a languidecer
hasta llegar, a veces, hasta desaparecer. De ahí la importancia
de estudiar bien el “tiempo libre” que sigue a la catequesis
infantil, la posconfirmación etc.
29
Muchos adultos quedan totalmente defraudados porque no encuentran en su
comunidad parroquial el nivel de comunidad, celebración, exigencia, comunicación, etc.
que experimentaron durante el proceso de catequización
Acción misionera, acción catequética y acción pastoral, son tres momentos del
único proceso evangelizador. Allí donde la Iglesia se está implantando - Iglesias jóvenes
con hombres y mujeres que se bautizan en edad adulta, como son las llamadas
popularmente “tierras de misión” - se da una sucesión, hasta cronológica de estos tres
momentos.
En nuestro entorno, donde estamos catequizando a cristianos ya bautizados, la
situación es mucho mas compleja; muchas veces aprovechamos la sacramentalización
para hacer un anuncio misionero; la misma catequesis, sobre todo en los primeros años
de la infancia o de la adolescencia, nos vemos obligados a transformarla mas en un
anuncio misionero que en una catequesis propiamente dicha.
Lo que cuenta es tomar conciencia de la necesidad y complementariedad de las
tres acciones o etapas para una comunidad: No es fácil hablar de prioridades; de
hacerlo, debería ser únicamente de forma referencial; y, en tal caso, habría que
conceder a la catequesis la prioridad referencial, ya que como dice Juan Pablo II:
“Cuanto mas se capaz la Iglesia de dar prioridad a la catequesis, mas encontrará
en ella una consolidación de su vida interna como comunidad creyente (será una
comunidad viva) y de su actividad externa como misionera” (CT 15). La comunidad
contará con hombres y mujeres que misionen testimonialmente en su entorno vital.
CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES
FECHA DEL CURSO: ________________________________________________
HORARIO: _________________________________________________________
FACILITADOR: ______________________________________________________
FECHA DE PRUEBAS CORTAS Y EXÁMENES:
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
_____________________________________________________________________
TRABAJOS E INFORMES PENDIENTES:
30
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
EQUIPOS PARA TRABAJO EN GRUPO:
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
ANOTACIONES:
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
_____________________________________________________________________