Capítulo 2
¿QUÉ ES PODER POLÍTICO?
Política y poder: dos perspectivas
Cuando se trata de la política se hace inevitable la referencia a la idea de poder, por esto se
ha descrito la política como gestión del conflicto social por medio de decisiones vinculantes.
Hay, pues, un componente de obligación o de imposición en la acción política, que nos lleva
de manera natural a cierta idea de poder. un economista y polemista francés, ofreció un millón
de luises de oro a quien fuera capaz de dar una convincente noción de poder. Y no se tiene
constancia de que Uegara a otorgar el premio. Esta misma dificultad explica la abundancia de
definiciones de poder que nos ofrece la teoría social. Por esto existen dos expectativas la que
entiende el poder como un recurso disponible y la que concibe el poder como resultado de
una relación.
la cuestión importante en política es cómo apoderarse del poder, si se acepta la redundancia.
Y, a continuación, cómo administrarlo, echando mano de él como quien administra una
sustancia que se tiene almacenada en algún depósito. Cuando se piensa en el poder como
efecto de una relación, el poder no se posee: acompaña a la situación de que se disfruta en
relación a otra persona o grupo. No es tanto una sustancia como una situación. Quien desea
poder no debe apoderarse de nada: debe situarse.
En síntesis, puede decirse que la primera visión el poder como recurso o como sustancia
subraya el elemento de imposición que va anejo a toda idea de poder. El poder se identifica
especialmente con la capacidad de imponer límites y privaciones a la capacidad de decisión
de los demás, obligándoles a conductas no queridas por ellos, Desde este punto de vista, el
poder no se ejerce solamente desde las instituciones públicas ni puede decirse que reside de
forma exclusiva en el estado. La intervención en la regulación de conflictos sociales está
abierta como veremos a un conjunto de actores diversos que se esfuerzan por orientar dicha
regulación en beneficio propio.
fuerza, influencia, autoridad
Hablamos de fuerza o de coacción cuando existe capacidad para negar o limitar a otros el
acceso a determinados bienes u oportunidades: la vida, la integridad física, la libertad, el
patrimonio, el trabajo. Así ocurre con las instituciones políticas cuando encarcelan, embargan
o multan a algún ciudadano. Hablamos de influencia cuando el poder político se basa en la
capacidad para persuadir a otros de que conviene adoptar o abandonar determina das
conductas. Esta aptitud para la persuasión depende del manejo y difusión de datos y
argumentos, con los que se persigue modificar o re forzar las opiniones y las actitudes de los
demás. el poder político también se manifiesta como autoridad en tendida como la auctoritas
de los clásicos cuando las indicaciones de un sujeto individual o colectivo son atendidas por
los demás, porque cuenta con un crédito o una solvencia que se le reconocen de antemano.
Esta reputación inicial no sólo hace innecesaria la aplicación directa de la fuerza.
¿Cómo se manifiesta el poder político?
Podemos observar el ejercicio de poder político en multitud de actos de carácter individual y
colectivo: la declaración pública que el líder de la oposición hace a la prensa para criticar la
acción del gobierno, el acuerdo que adopta un consejo municipal, la manifestación popular
que protesta por de terminadas medidas políticas. En cambio, otras intervenciones son menos
vistosas, pero no por ello son menos importantes: al contrario, pueden ser incluso más
efectivas. Cabe distinguir tres niveles de intervención política, que van de lo más visible a lo
menos perceptible. Tomemos como ejemplo la situación creada por la implantación de una
factoría que genera residuos tóxicos y examinemos los tres niveles en que se refleja la acción
del poder.
algunos autores identifican un tercer nivel desde el que se condiciona de manera todavía más
encubierta la actividad política (Lukes). Así sucede cuando un actor consigue que una
situación de desigualdad o desequilibrio no sea vista como problemática.
La otra cara del poder: la legitimidad
Quien ejerce poder imponer ciertos límites a la voluntad de otros acto res: así ocurre cuando
el parlamento aprueba determinados tributos que los ciudadanos deberán asumir, cuando la
mayoría de un partido elabora un programa del que la minoría discrepa o cuando la voluntad
popular da la victoria electoral a unos candidatos y rechaza a otros. Cualquier actor
ciudadano, institución pública, partido, líder, medio de comunicación, sindicato que interviene
en un conflicto aspira a que su intervención no tenga que descansar exclusivamente en su
capacidad de forzar la voluntad de los demás: aspira a que éstos admitan sus propuestas sin
necesidad de acudir a la coacción.
De dónde nace la legitimidad
Se admite que sus decisiones serán percibidas como legítimas en tanto en cuanto se ajusten
a los valores y a las creencias que dominan en una sociedad. La noción de legitimidad, por
tanto, vincula el poder con el mundo de las ideas y de los valores. Una adaptación libre de la
propuesta de Weber nos permite distinguir tres fuentes de legitimidad del poder: la tradición, la
racionalidad y el carisma, a las que puede añadirse también el rendimiento. • La tradición. Lo
que justifica las propuestas del poder es su adaptación a los usos y costumbres del pasado.
• La racionalidad. El fundamento de una orden o de una demanda es aquí la adecuación entre
los fines que pretende y los medios que propone: «Hay que adoptar tal decisión, porque es la
que conduce razonablemente al objetivo elegido.»
•El carisma. También puede conferir legitimidad a una propuesta o a una decisión una
cualidad extraordinaria o excepcional de quien la for mula o la adopta.
•El rendimiento. Finalmente, el poder puede fundar su legitimidad en el resultado He sus
propias actuaciones
Legitimidad, legalidad y constitución
Es fácil verificar que el término legitimidad evoca la conformidad de un mandato o de una
institución con la ley. Hemos señalado también que la legitimidad racional es la que se
ampara en normas estables y formalizadas. En la actualidad, son las leyes y las
constituciones las que contienen estas normas. Mientras una sociedad valora este servicio
como una prestación útil para la comunidad o incluso como un honor, la aplicación de las
normas que lo desarrollan se hace sin gran dificultad porque cuentan con legitimidad
suficiente.