Resumen
El Barcelona sorprendía a sus rivales constantemente
Lo más interesante de la racha ganadora del entrenador de futbol del club Barcelona, Josep
Pep Guardiola, cuando estuvo al frente de esa institución, entre 2008 y 2012, no fue que
inventó una nueva manera de jugar al futbol —en rigor, no fue él quien la inventó— sino el
hecho de que innovó mientras estaba ganando. Todos solemos hacer cambios drásticos
cuando estamos en las malas, pero muy pocos tienen la sabiduría y la audacia de innovar
cuando están en las buenas. Guardiola tiene el gran mérito de haber perfeccionado el arte de la
innovación incremental, construyendo sobre lo que había heredado, y de innovar todas las
semanas, después de haber ganado su último partido, sorprendiendo constantemente a sus
rivales. Muchas empresas y muchas personas deberían seguir el ejemplo de Guardiola, de
innovar mientras están ganando. Si lo hubieran hecho, grandes corporaciones como Kodak no
habrían tenido que declararse en suspensión de pagos, y otras como Compaq, Pan Am y
Standard Oíl aún estarían vivas. El caso de Kodak es uno de los más ilustrativos del peligro de
no innovar: la empresa tuvo que declararse en bancarrota en 2012 cuando tenía 140,000
empleados y una marca conocida mundialmente, mientras que en ese mismo año Instagram —
una empresa con apenas 13 empleados que se había concentrado en la fotografía digital— era
comprada por Facebook en 1000 millones de dólares.
EL “FUTBOL TOTAL” DE CRUYFF
¿Qué inventó Cruyff y qué logró perfeccionar Guardiola? Contrariamente a la creencia de
muchos, el modelo holandés de futbol rápido y ofensivo —en el que todos juegan en todos los
puestos, moviéndose de manera constante por todo el campo de juego y desconcertando
permanentemente a sus rivales— tampoco fue un invento holandés, sino que fue popularizado
antes por Hungría, en la década de 1950. Los húngaros llamaban a su estilo, tan sólo medio en
broma, “futbol socialista”, porque todos los jugadores eran iguales y, por lo tanto, debían jugar
en todos los puestos. En el “futbol socialista”, todos tenían que ser defensores y todos tenían
que ser atacantes. No había distinciones. Michels importó esa filosofía de Holanda al
Barcelona, pero cuando el holandés dejó de dirigir el Barcelona, en 1975, el club experimentó
con varios técnicos ingleses y españoles, sin lograr grandes resultados. La llegada de Cruyff
como técnico cambió todo.
LA FILOSOFÍA DE CRUYFF
Parte del futbol ofensivo que trajo Cruyff al Barcelona, tras haberlo ensayado en el Ajax de
Holanda, consistía en retener la pelota y pasarla de manera permanente. Cruyff tiene una frase
famosa, que suele repetir, según la cual “si tú tienes el balón, tu rival no lo tiene, y no puede
atacarte”. Otras veces lo pone de esta manera: “Hasta el día que se empiece a jugar al futbol
con dos pelotas, yo quiero tener siempre la pelota, porque si yo la tengo, tú no la vas a tener”.
Guardiola ha seguido la filosofía de Cruyff con una determinación absoluta. “En eso yo soy muy
egoísta: el balón lo quiero para mí —dice Guardiola —. Y si el contrario lo tiene, se lo voy a
quitar. Que sepa que se lo voy a quitar, y que voy por él.” Según explica Sala-i-Martín: “Para
Cruyff, el elemento fundamental del futbol es el pase: pasarse la pelota. Esto difiere de la
filosofía inglesa, que es el dribbling, que consiste en correr por la banda, eludir a todo el
mundo, y cuando uno llega al fondo tira una pelota al centro, para que un señor muy alto, que
está frente al arco, cabecee y meta el gol. La filosofía de Cruyff, en cambio, era que había que
avanzar haciendo pases. Y el pase no tiene que ser adonde está el otro jugador ahora, sino
donde va a estar en 30 segundos”.
LOS INICIOS DE GUARDIOLA
Guardiola nació en un pequeño pueblo en el centro de Cataluña, Santpedor, y fue a una
escuela católica donde se enganchó con el futbol desde muy pequeño. “Casi no había coches,
las calles estaban llenas de barro. Jugábamos a todas horas, como todos los niños que nacen
en los pueblos”, recuerda el ex técnico del Barcelona.
Sus ex compañeros de clase de la Escola Llissach de Santpedor lo recuerdan como un niño
flaquito, introvertido, pero buscado por todos a la hora de jugar al futbol, algo que ocurría
apenas tocaba la campana del recreo, y seguía en las calles después de la escuela. Según
Toni Valverde, un excompañero de Guardiola en esa escuela, los partidos “empezaban el lunes
y acababan el viernes, y el marcador final podría ser 58 a 49, o algo así. El objetivo de todos
los lunes era conseguir que Pep estuviera en tu equipo. Era el más buscado”.
A los nueve años, su padre —un albañil de oficio llamado Valentí— inscribió a Guardiola en el
colegio La Salle de Manresa, a unos pocos kilómetros de su casa.
GUARDIOLA COMO JUGADOR
Guardiola fue descubierto por Cruyff cuando tenía 17 años. Según lo relata Phil Ball, en su libro
Morbo, “en su primera semana al frente del club, Cruyff apareció sin previo aviso en el mini
estadio donde jugaban las divisiones inferiores” del Barcelona para observar un partido. “Justo
antes del entre tiempo, Cruyff caminó hacia el túnel y le preguntó a Charly Rexach, encargado
del equipo juvenil, cómo se llamaba el jugador flaquito que estaba jugando como
mediocampista del lado derecho. ‘Guardiola, es bueno’, fue la respuesta.” Cruyff le pidió a
Rexach que lo hiciera jugar en el medio campo durante el segundo tiempo, como pivote, una
posición difícil que no era muy usual en los equipos españoles en esos tiempos. Pep Guardiola
se adaptó inmediatamente a la posición que le habían ordenado. Dos años después, en 1990,
cuando tenía 19 años, empezó a jugar en primera división, y a los 20 años se convertiría en
una de las estrellas del
dream team del Barcelona de Cruyff.
LA VUELTA A CASA
Guardiola regresó a España en 2006, para iniciar una nueva carrera como director técnico.
Tras sacar su carnet de entrenador, comenzó a hablar con varios clubes —incluyendo el Nástic
de Tarragona, cuyo equipo estaba en los últimos puestos de la primera división—, y a
mediados de 2007 aceptó la posición de entrenador de las divisiones inferiores del FC
Barcelona. Volvía a casa, siete años después de haberse ido como jugador, para dirigir el
equipo de tercera división.
GANA GUARDIOLA, POR DESCARTE
Según varios directivos, Guardiola no fue la primera elección de Laporta para remplazar a
Rijkaard. Lo veían muy joven y con poca experiencia como entrenador. Aunque era un hombre
de la casa, encarnaba la filosofía futbolística ofensiva del club y estaba haciendo un buen
trabajo en el Barcelona B, Guardiola prácticamente era un novato como director técnico.
Laporta lo veía como una jugada muy riesgosa. Lo que el FC Barcelona necesitaba era una
mano dura, alguien que impusiera la disciplina en el equipo. Para Laporta y muchos miembros
de la junta directiva ese hombre podía ser el portugués José Mourinho, que había jugado en el
FC Barcelona y ahora estaba dirigiendo al Chelsea. Dos representantes del FC Barcelona
viajaron a Portugal para entrevistarse con Mourinho, cuyo representante también tenía vínculos
cercanos con el FC Barcelona, porque era el agente de Rafael Márquez y Deco. Según algunas
versiones, Mourinho había pedido un contrato de dos años y nueve millones de euros por
temporada, más un millón cada año para sus ayudantes más cercanos.
GUARDIOLA DESPIDE A RONALDINHO
Lo primero que hizo Guardiola tras asumir el cargo como técnico de la primera división fue
anunciar que echaría a Ronaldinho, la estrella del equipo, junto con sus compañeros Samuel y
Deco. Guardiola quería formar un equipo de team players, en el que no había lugar para los
indisciplinados. Tenía que comenzar con un golpe efectivo, porque estaba empezando con el
viento en contra: la opinión generalizada en la prensa deportiva, y entre no pocos miembros del
propio FC Barcelona, era que Guardiola no estaba preparado para dirigir el equipo de primera
división. Su anuncio de que no renovaría el contrato de las tres estrellas del equipo era un
golpe certero, tanto para ganar el respeto de la afición como para ejercer presión sobre los tres
jugadores y el resto del equipo.
LO PRIMERO ES ESTUDIAR AL RIVAL
Guardiola no es un teórico del futbol que desarrolle grandes hipótesis para explicar sus triunfos
en el campo de juego. Por el contrario, cuando le preguntan cuál es el secreto de su éxito,
suele encogerse de hombros, sonreír y responder con humildad que el mérito principal se debe
a sus jugadores. “Más que una ‘era Guardiola’, fue una ‘era Messi’”, afirmó más de una vez. No
hay una fórmula secreta para ganar partidos, señala. La única constante de su “método”, si es
que lo hay, es estudiar detenidamente al equipo rival, viendo videos de sus últimos partidos
durante varias horas, para analizar sus puntos débiles y explotarlos al máximo a su favor.
“EL MOTOR DE MI PROFESIÓN: SEGUIR UN PLAN”
Aunque todos los técnicos planifican sus partidos, y a veces las cosas les salen bien, y a veces
mal, Guardiola siempre sacaba enseñanzas de sus victorias y sus derrotas. “Con Guardiola,
nunca se escuchó la frase: ‘El futbol es así’ que tantos técnicos utilizan después de un partido.
Su estilo es educado, profesional, por medio del cual se analiza todo, y se sacan enseñanzas
de todo —explica Murillo—. Ante la derrota, sus primeras palabras en las conferencias de
prensa eran para felicitar al adversario y admitir: ‘Hoy han sido mejores que nosotros’. Y luego,
trataba de explicar algunas razones de la derrota, desde el punto de vista táctico y
administrativo. Eso tenía un efecto didáctico para los jugadores. Trataba de transmitir la idea de
que debían corregir los errores, de que de todo fracaso se pueden aprender muchas cosas. No
habían perdido ‘porque el futbol es así’ sino por errores propios, y por virtudes del adversario.”
LA IMPORTANCIA DEL FACTOR SORPRESA
Aunque Guardiola siempre se mantuvo dentro del “futbol total” de Cruyff, introdujo varios
cambios en la filosofía ofensiva del Barcelona. Uno de los principales fue fortalecer la defensa.
Mientras Cruyff concentraba todas sus energías en el ataque —se le atribuía la frase: “No me
importa que nos metan tres goles, si nosotros logramos meter cuatro”— Guardiola instruía a
todos los jugadores del Barcelona a regresar a buscar la pelota a su área cuando el adversario
estaba atacando. La idea era que si perdían la pelota, debían recuperarla rápidamente. Cada
vez que el adversario robaba el balón, los dos jugadores del Barcelona que estaban más cerca
debían recuperarla, impidiendo los pases cortos, cerrando espacios y arrinconando al
adversario.
CÓMO MOTIVAR A LOS JUGADORES
Según Guardiola, para motivar a su equipo había que darle un tratamiento distinto, individual, a
cada uno de los jugadores, porque cada persona es diferente y reacciona de manera distinta,
tanto a los estímulos como a los castigos. “Nuestro trabajo consiste en sacar lo mejor de la
gente que tenemos. Yeso es lo más difícil que hay, porque cada uno es distinto”, explica
Guardiola. Citando al entrenador de voleibol argentino Julio Velasco, del equipo nacional
italiano que ganó varios títulos en la década de los noventa, Guardiola señala que “la mayor
mentira que existe en el deporte es que todos los jugadores son iguales. Hay jugadores a los
que uno puede recriminar en público, y otros que se ofenden a muerte, y uno debe invitarlos a
cenar y dejar que ellos mismos lleguen adonde uno los quiere llevar”, explica.
MÁS QUE UN CLUB
No es casualidad que el eslogan del Barcelona sea, en idioma catalán, “Mes que un club” (“Más
que un club”). Desde su nacimiento en 1899, pero especialmente a partir de la Guerra civil
española y la dictadura del general Francisco Franco, el Barcelona se convirtió en uno de los
símbolos más visibles de la causa nacionalista catalana y del antifranquismo. Cuando el ex
presidente del club Narcís de Carreras dijo por primera vez que el Barcelona era “más que un
club” durante su toma de posesión en 1968, la frase no tardó en convertirse en el lema principal
y distintivo de la institución.
LA UNICEF Y LOS “PARTIDOS POR LA PAZ”
En años recientes, además de apoyar la causa catalana, el Barcelona logró aumentar su
mística de “más que un club” al identificarse con varias causas solidarias. En los años 1980 y
1990, el equipo barcelonés jugó partidos a beneficio de la UNICEF y de la Fundación de Ayuda
contra la Droga, en contra deseleccionados de los mejores jugadores del mundo, y en 2005
organizó un partido amistoso contra una selección conjunta de futbolistas israelíes y palestinos,
que por primera vez jugaron juntos. En 2013, en parte para contrarrestar las críticas por haber
aceptado poner en la camiseta del equipo la publicidad de la Fundación Qatar —que según
algunos reportes de prensa tendría vínculos con grupos terroristas islámicos—, el Barcelona
ofreció jugar otro “partido de la paz” contra una selección israelí-palestina en Tel Aviv, pero el
proyecto fue cancelado por la negativa del equipo palestino a participar.
EL “DESPLOME” DEL BARCELONA
Tras la salida de Guardiola del FC Barcelona, y su ingreso como técnico del Bayern Múnich de
Alemania, en 2013, el Barça sufrió una serie de escándalos financieros y cambios en su
presidencia y en su dirección técnica que no tardaron en traducirse en una alarmante serie de
derrotas en el campo de juego. A comienzos de 2014, Rosell se vio obligado a renunciar como
presidente del Barcelona en medio de un escándalo financiero por la contratación del astro
brasileño Neymar, tras denuncias de que el club habría ocultado a sus socios un enorme
sobrepago al jugador, quien habría costado al club 95millones de euros, en lugar de los 57.1
millones que se reportaron oficialmente. Poco después, la Federación Internacional del Futbol
Asociado (FIFA) sancionó al Barcelona por presuntamente reclutar jugadores menores de 18
años. El nuevo presidente del club, Josep María Bartomeu, apeló la sanción, al tiempo que
estudiaba cómo responder a la exigencia de información de la FIFA sobre 33 menores
contratados por el club.
“HAY QUE INNOVAR CUANDO SE ESTÁ GANANDO”
Jorge Valdano, ex jugador y director técnico argentino que dirigió, entre otros clubes, al Real
Madrid, afirma que “Guardiola es el Steve Jobs del futbol”, porque ha introducido más
innovaciones que ninguno de sus colegas en los últimos años. “Es un innovador, un creador, un
hombre de altísima emotividad; valiente, amante de la belleza en su obra” que sorprende a sus
rivales constantemente con nuevas ideas. “El Barcelona cada seis meses se transformaba en
un equipo diferente —recuerda Valdano—. Messi empezó jugando en una banda y terminó
jugando en el medio campo. A veces jugaba con cuatro defensas y luego pasó a jugar con tres.
Hubo partidos que jugó con siete mediocampistas, y sin delanteros. Sorprendía con
innovaciones muy profundas, que hacía mucho tiempo no veíamos en el mundo del futbol.” Y,
quizás lo más importante, “las innovaciones las hacía ganando, que es cuando hay que
hacerlas. Para eso hace falta tener una convicción muy, muy fuerte”, concluyó el ex técnico del
Real Madrid.