Rodríguez Pérez Andrés
Lenguaje, política y otras maravillas. Sobre lo pragmático y lo
político en Alicia en el país de las maravillas
Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll es de los textos más importantes y referentes
de la época victoriana. Su estilo entre el absurdo y el surrealismo ha llevado a esta obra a ser
analizada desde diferentes ciencias, como la Psicológica, la Ciencia Política, la Lingüística y la
Filosofía. La obra, dividida en 12 capítulos, se discutirá en el presente trabajo en torno a las
ciencias del lenguaje y a la ciencia política. Este texto no pretende ser un ensayo que analice el
discurso a profundidad de la obra en cuestión, sino un trabajo que gire en torno a la discusión del
lenguaje pragmático y a ciertas reflexiones personales.
Pragmática y discurso
Dentro del estudio lingüístico, existen dos dimensiones del significado: la semántica y la
pragmática. Ambas son componentes operativos necesarios que actúan de manera
complementaria en todos los niveles de organización y de análisis de la lengua. Las lenguas son
entendidas como sistemas dinámicos y sensibles, que responden a impulsos externos, ya que no
están constituidas solamente por reglas semánticas formales internas al mismo sistema, sino
también por reglas pragmáticas que funcionan por el conocimiento y acción del entorno e
intención comunicativa; es decir, se traslada el análisis del significado “puro” y “original” al
significado “compuesto” (sentido), cuya base de entendimiento es el entorno, el conocimiento y
la acción de la lengua. Se entiende entonces que la comunicación no solo depende de reconocer
los significados individuales y entrelazados de las palabras, sino del “sentido” que otorguen los
hablantes en un momento y espacio concreto. Se habla entonces que la pragmática: rama que
estudia el sentido del mensaje dado por la acción y el contexto; las unidades que hacen del
discurso un uso del lenguaje y los actos de habla, o sea, el significado del enunciado, y las
intenciones de los emisores, así como sus diferentes interpretaciones por los receptores
dependiendo del contexto (Franco y González, 2015).
La pragmática y la semántica tienen dos campos distintos de acción, como lo mencionan Iturrioz
y Martínez (2021): el campo de la semántica ha sido el léxico (la palabra en unidad); el de la
pragmática, el discurso. Para Urra, Muñoz y Peña (2013), el discurso es una creencia, una
práctica o un conocimiento que construye realidad y proporciona una forma común de entender
el mundo por los individuos; es el lenguaje en uso y sus efectos en los distintos contextos
sociales. Este y su análisis se encuentra en el campo de estudio de la pragmática (de la acción de
la lengua). La producción e interpretación de los textos orales o escritos están profundamente
influenciados por la realidad social, política y económica del emisor y del receptor (codificador y
decodificador) del mensaje discursivo; es decir, la comprensión del discurso está sujeta a la
contextualización cultural, social, política y económica del texto en cuestión. La anterior se
puede apreciar en lo dicho por Franco y González (2015):
Actualmente se reconoce que el discurso siempre tiene intencionalidad y dadas su subjetividad y
simbolismo es generador de realidad social e influencias socioculturales. De ahí que el análisis del discurso
evalúe los enunciados y la complejidad de los textos (orales o escritos) desde la perspectiva de los estudios
integrados entre disciplinas.
Alicia y la época Victoriana
Alicia en el país de las maravillas es un texto escrito por Lewis Carroll (1832-1898), seudónimo
de Charles Lutwidge Dodgson, el cual era escritor, sacerdote anglicano, lógico, matemático y
fotógrafo de origen británico. Lewis Carroll refleja en Alicia las características ideológicas de la
era Victoriana, propia del siglo XIX: progreso científico, económico, social y tecnológico, e
ideales de descubrimiento y de aventura; pero también de una fuerte contradicción por las leyes
morales impuestas.
La época victoriana fue el período de máximo esplendor del Reino Unido de Gran Bretaña. Este
se ubicó en el siglo XIX y corresponde al reinado de la reina Victoria I, entre 1837 y 1901.
Durante la época victoriana, el Reino Unido se transformó en una potencia económica y política
gracias al impacto de la Revolución Industrial y al ser protagonista del proceso de imperialismo
europeo.
Como se mencionó, fue una época contradictoria en la que se mezclaron el optimismo general
por la industrialización y el avance tecnológico y económico y la doble moral. Las normas
sociales respondían a un código moral estricto basado en la represión de la sexualidad, la
austeridad y los principios puritanos; no obstante, las prácticas cotidianas de las personas se
alejaban de esos valores. La sociedad victoriana se caracterizó por grandes diferencias entre sus
clases sociales. La aristocracia, al ser dueña de la mayor parte de la tierra, tenía una amplia
representación en los órganos de gobierno y los mayores privilegios. La burguesía estaba
conformada por inversionistas y dueños de industrias que se habían enriquecido gracias a la
acelerada industrialización. Ellas gustaban de realizar fiestas y reuniones sociales con trajes
lujosos, mismo que se ve reflejado en la obra de Carroll.
Para la sociedad victoriana, la familia era el seno de la moral y las costumbres: base de la
sociedad de aquel entonces. . Desde en las clases altas hasta en las medias, la estructura familiar
estaba compuesta por padre, madre y varios hijos. Se esperaba que las mujeres fueran reservadas
y permanecieran dentro del espacio doméstico, característica que el mismo Lewis Carroll crítica
mediante la protagonista de su historia, Alicia, pues la niña se siente altamente confundida por
las normas que su familia le imponía.
Literatura y política. El arte de criticar
La literatura refleja, en gran medida, los pensamientos e ideas del autor. Y es “en gran medida”,
ya que afirmar que la obra es reflejo de las ideas y pensamientos de su creador caía en un error
narratológico, pues el autor y el narrador coexisten en realidades distintas. La obra no
necesariamente es espejo de la ideología y mente del autor. Se cree que la literatura, desde un
sentido romántico, refleja el mundo interior y subjetivo del individuo, pero también refleja la
realidad social e, incluso, hace crítica y mofa del mundo real externo al texto o discurso. Como
lo menciona Manuel Llanos (s/f):
Es fácil admitir que el escritor posee una absoluta libertad en el campo de lo imaginativo, se impone cada
vez más la teoría de que su labor se halla condicionada en mayor o menor grado por tendencias de distintos
grupos sociales. El carácter social de la obra literaria ha sido analizado de manera distinta por dos
corrientes críticas de gran boga en la actualidad. La primera de ellas, la crítica marxista, que ha llevado a su
cima los estudios de sociología literaria, señala la imposibilidad del individuo por sí mismo para elaborar
una estructura mental coherente, "una visión del mundo". Dicha estructura se manifiesta en la obra literaria
como reflejo del grupo social en que fue elaborada y el papel del individuo transmisor de esa estructura
mental coherente, apriorísticamente dada, es incrementar su coherencia y transportarla al plano imaginativo
o artístico.
La crítica está presente en Alicia y es inherente a la política; esta supone una lucha por el poder.
La crítica observada en Alicia en el país de las maravillas se realiza hacia la sociedad europea del
siglo XIX. No se le podría considerar un texto propagandístico, ya que no es el fin, según
interpreto; sin embargo, los elementos para una crítica social existen. ¿Qué significa que un texto
literario sea “político”? En primera instancia, se considera la literatura como un arte, y el arte
surge de la representación política por naturaleza. Se afirma, entonces, que tanto la política como
el arte "surten efecto en lo real"; es decir, de lo real sobre lo ficticio, este partiendo desde
características reales. En ese sentido, el hombre "es un animal político porque es un animal
literario, que se deja desviar de su destino 'natural' por el poder de las palabras" (Rancière, 2014).
Toda literatura parte de elementos reales del mundo, sociedad y economía. Se puede afirmar
entonces que Alicia parte de la de una crítica del sistema político económico y moral de la
sociedad victoriana del siglo XIX.
Crítica a la sociedad: significado de los personajes
La interpretación más obvia sobre el cuento de Alicia es que la historia crítica a la sociedad
victoriana, así como a sus costumbres y jerarquías sociales. En primera instancia, pareciera que
el autor coloca al País de las Maravillas como la contraparte de la realidad, en donde el mundo
“ficticio” de las maravillas contiene elementos reales de la realidad victoriana. Como se planteó
en párrafos anteriores, toda obra literaria parte de la realidad, y sucede lo mismo con el mundo
absurdo de Alicia, pues sí contiene elementos propios de la sociedad en el que Carroll vivió. Sin
embargo, la historia va más allá de ello, pues el mensaje que quiso dar Carroll en su historia es
que el verdadero mundo absurdo y lleno de contradicciones es el mundo real, no el mundo de las
maravillas, que sí bien, este último sigue una lógica incoherente, retratan lo peor de la realidad
victoriana. A continuación, se dará una interpretación sobre el significado de algunos personajes
de la obra citada:
1. Alicia: parece ser la voz de la razón en un mundo de fantasía y de locos. Se cuestiona
contantemente cuando está en la realidad sobre las costumbres, reglas y tratos de su
familia y comportamientos de la sociedad. De igual modo, cuando se encuentra en el País
de las Maravillas trata de encontrar lógica a lo que observa. Es la contraparte de la
sociedad victoriana, pues va en contra de la moral de la época;
2. El sombrerero: representa la locura de la sociedad vitoriana, más precisamente de las
costumbres y la trivialidad de las ceremonias y protocolos, como la hora del té o bailes
sin sentido;
3. Conejo blanco: es el estereotipo del inglés británico. La perfección del imperialismo y
educación moral de aquella sociedad. Su comportamiento estricto respecto al tiempo y su
elegancia marcan el ideal del ciudadano británico;
4. La reina de corazones: la absurda justicia británica y el castigo a la desobediencia hacia el
poder. Hace referencia a los castigos aplicados por la era victoriana en caso de tener
desobediencia hacia la realeza.
Conclusiones
Alicia en el país de las maravillas es una obra que retrata y crítica la sociedad victoriana del siglo
XIX. En ella, existen claras manifestaciones políticas del pensamiento del autor. No llega a ser
un texto propagandístico en ninguna de sus formas, ya que no toda obra de arte se le puede
considerar como propaganda por el puro hecho de demostrar una posición política, pero sí
cuestiona la construcción económica y política de aquella época, así como la estratificación y
roles sociales, como el papel que jugaban las mujeres, siendo predestinadas a las tareas del
hogar, lo cual es criticado por el personaje protagonista. Los personajes representan la forma en
la que Lewis Carroll vería a la sociedad, desde la rebeldía de Alicia hasta el autoritarismo de la
Reina de corazones.
Referencias
Iturrioz Leza, José Luis, & Martínez Sixto, Ana Line. (2021). “Articulación de semántica y
pragmática. Los dos principios subyacentes a todas las operaciones lingüísticas”. Anuario de
letras. Lingüística y filología, 9(1), 43-74. Epub 29 de noviembre de
2021.[Link]
Franco-Gámez, Lidibet , & González-Cantalapiedra, Zoila (2015). “La pragmática, el análisis
del discurso sociocultural y la narrativa en la enseñanza de la lengua inglesa”. EduSol,
15(51),107-115.[fecha de Consulta 16 de Octubre de 2022]. ISSN: Disponible en:
[Link]
Urra, E., Muñoz, A., & Peña, J.. (2013). “El análisis del discurso como perspectiva metodológica
para investigadores de salud”. Enfermería universitaria, 10(2), 50-57. Recuperado en 17 de
octubre de 2022, de [Link]
70632013000200004&lng=es&tlng=es.
Llanos de los Reyes, Manuel (s/f). Literatura, sociedad y crítica. Disponible en:
[Link]
%20sociedad%20y%[Link]