LA POESÍA ETNOCULTURAL EN LA PATAGONIA ARGENTINA.
Eduardo Palma Moreno
Cuando Juan Benigar, el ilustre croata, llegó a Poi Pucó, cerca de
Aluminé, en la provincia de Neuquén, la Patagonia argentina comenzó a erizar
sus espaldas y sus hijos desolados y predilectos empezaron a percibir que
alguien intentaba solucionar sus problemas sin apelar al remington o al
aguardiente. Benigar se sumará a ellos para pronunciar el mundo y demostrar,
como lo haría Freire más tarde, que los hombres no se hacen en el silencio, sino
en la palabra y en la acción. Eufemia Sheypukin y los mapuche neuquinos
constituirán el soporte necesario.
Por esa época la poesía argentina gustaba de sinfonías modernistas. La estadía
de Rubén Darío en Buenos Aires, algunos años antes, convirtió a la capital en la Meca
del Modernismo. Parnasianos y simbolistas se disputaban los escenarios de los cafés y
los cenáculos literarios como locos centauros en medio de palomas venusinas. Buenos
Aires, ¡Cosmópolis! exagerarán algunos. Pero hay algo de cierto en esta aparente ufanía
:
Buenos Aires ha sido siempre ese monstruo gigantesco que lo devora-todo y lo exhibe-
todo. Es la gran centralizadora de lo cultural y de lo histórico. ¡Ah, si la historia hablara...!
En lo literario, desde Bartolomé Hidalgo, pasando por Ascasubi y llegando a José
Hernández la nueva literatura latinoamericana explotó en la poesía gauchesca como un
grito épico desgarrador que sacudió a todo el continente. Luego vino Sarmiento :
Facundo y Martín Fierro se trenzarán en dura lucha para dirimir destinos. Civilización y
barbarie constituirá algo más que una opción dilemática contingente : acompañará por
mucho tiempo a la historia argentina. Será Borges el encargado de vitralizar el
cosmopolitismo hasta el hartazgo y encauzar el lenguaje poético por senderos ubicuos y
densos. Pero, paralelamente, en aguas divididas, la voz de Raúl González Tuñón
moverá toneladas de roca y carbón logrando abrirse paso en medio de una élite porteña
admiradora eterna de formas y cánones europeos donde lo nacional no cuenta o, por lo
menos, no otorga crédito ni prestigio.
Luego la noche caerá sobre tierra argentina - la misma noche que cubrirá
a gran parte de nuestros países latinoamericanos - y desaparecerán Rodolfo Walsh,
Haroldo Conti y muchos otros escritores. Algunos alcanzarán a eludir el cerco y
traspasarán las fronteras para seguir escribiendo desde lejos. Juan Gelman será uno de
ellos.
Mientras tanto, en distintos puntos del país, la historia y la cultura seguirán
su curso. En la Patagonia argentina, en plena dictadura militar, se inicia toda una
movilización literaria que trascenderá los ámbitos de la región : se crea el Centro de
Escritores Patagónicos y, en su seno, el grupo de Poesía Coirón editará una revista, que
por primera vez, tendrá repercusiones en la capital de la nación. La utopía se mimetizará
con la naturaleza y la militancia, con el sentimiento y la ideología y correrá entre bardas y
mesetas como para perder el miedo.
En lo que respecta a la Patagonia argentina siempre han existido
diferentes representaciones de ella : depende de la época y del modelo económico
imperante. Primero, se la concibió como el País de los Gigantes Patagones, de los
hombres ciclópeos que habitaban las costas australes del país. Luego, es invadida por
mitos científico-naturales y a continuación, en tiempos ya cercanos, la mitificación está
vinculada a lo económico : la Patagonia es considerada, primero, una Australia
argentina, donde las enormes majadas se pierden en los límites del mar y de la cordillera
y, después, con el petróleo .el Paraíso del Oro Negro. Así, de mito en mito, esta región
ha ido disimulando su más dramática realidad : en la era global de las comunicaciones
es, justamente la incomunicación su rasgo distintivo. Esta característica ha incidido
perentoriamente en la falta de integración definitiva de todos los elementos étnicos y
culturales que la componen. Pero es, también, en este ámbito, donde se reconoce el
amplio espacio de los territorios que constituyeron el dominio del pueblo mapuche.
Según José Bengoa ( Historia del pueblo mapuche ), ya en el siglo XVII
habían cruzado la cordillera hacia el lado argentino en busca de pastos y animales para
comerciar. Es ahí donde se mezclan con pehuenches, tehuelches y otras etnias.
Al respecto, el profesor Rodolfo Casamiquela señala :
La araucanización del ámbito considerado es un hecho unánimemente
aceptado . Las pruebas están a la vista en la toponimia y en la documentación
(etno)histórica (...) Ciertamente, durante estas incursiones los choques armados con las
“tribus” locales, tehuelches y non-tehuelches, alternaban con los contactos pacíficos
(verdaderos agentes de la araucanización). Finalmente, en los primeros lustros del siglo
pasado, radicación, en el ámbito pampeano -¡por fin! - de araucanos, esta vez sí
oriundos de la Araucanía histórica o porción del valle central y costa pacífica del actual
territorio de Chile entre los ríos Bío-Bío, por el norte, y Toltén, por el sur : me refiero,
esencialmente, a los indígenas denominados voroganos o voroas - mapuches en sentido
ortodoxo.
Y aludiendo a la influencia de la lengua araucana sobre otras expresiones
indígenas, agrega :
He aludido a los prestigios, y tropiezo así con un primer concepto - y a su
vez clave centralísima del fenómeno de la araucanización - realmente difícil de definir.
Expresado a modo de pregunta, ¿ en que basó su prestigio la lengua araucana?, ¿por
qué se impuso, desde Coquimbo hasta Chiloé, y desde Cuyo hasta el Norte de la
Patagonia cisandina y el área pampeana centro-oriental?
Presencia de la poesía etnocultural.
Es en este ámbito histórico-geográfico-cultural donde existe una fuerte
presencia de la literatura mapuche. El profesor e investigador César Fernández ( Relatos
y romanceadas mapuches ) señala que los relatos forman parte de la cultura viva y real
de estas comunidades. Se narran en fiestas, reuniones familiares, señaladas de
animales, encuentros sociales y de trabajo.
De ahí que al lado este de la cordillera de los Andes, desde el río Colorado
al sur, bordeando la costa atlántica, se ha recopilado abundante y variado material que
forma parte de la literatura mapuche. Los nombres de Berta Koessler, Ricardo
Lehemann-Nitsche, Rodolfo Casamiquela, Miguel A. Bertolomé, Perla Golbert de
Goodbar, Berta E. Vidal de Battini, Hernán Deibe, Gregorio Alvarez, César Fernández y
el propio Juan Benigar han estado íntimamente vinculados a esta actividad.
Entre esta variedad de material se han encontrado nütram (conversación).
Se refieren a mitos y leyendas vinculadas al quehacer del mapuche ( historia de los
piñones, por ejemplo). También aparecen los epeu, que son relatos, generalmente de
animales. Y están, también, los koneu, que son las adivinanzas.
El ülkatun, acto de cantar y conjunto de ül, es una manifestación que se
expresa en actos rituales, festivos y laborales. Forman parte de lo que se ha denominado
etnoliteratura, es decir, el conjunto o sistema de manifestaciones textuales de carácter
verbal, consideradas como propias por el pueblo que las produce y que, como tales,
cumplen diversas funciones en la vida de las comunidades; se desarrolla en el ámbito de
la tradición oral e implica una lengua específica, contextos socioculturales y situaciones
pragmáticas determinadas. Por su carácter oral, los textos se hallan conformados por
una cantidad indefinida de versiones y variantes, productividades interpersonales
retradicionalizadas, normalmente generadas en la lengua materna, aunque también se
comunican en la lengua de contacto con las culturas ajenas .(Carrasco, H. 1984 y 1989).
Así, el ülkatun, se orienta en su expresión por rasgos de identidad
propios, duraderos que responden a determinadas pautas culturales y que producen
diversidad de textos en su contenido y en su forma y que no responden necesariamente
a códigos verbales, sino a la situación, al ritmo y/o a una determinada melodía.
Los ül se pueden definir y clasificar (Iván Carrasco, 1981) según reglas
pragmáticas : machi ül o cantar de machi; Ngawiwe ül o cantos de pájaros, en el caso
de sujetos enunciativos personales, y kawiñ ül o cantos de fiesta; kollon ül o cantos de
hombres disfrazados o de máscaras; ñuiñn o cantos de trilla; paliwe ül o cantos de
chueca. Diríamos que, además de estas expresiones orales tradicionales, en la
actualidad han aparecido manifestaciones líricas de autores mapuche y no mapuche
escritas en su lengua materna o en un doble registro (mapudungun y español) que
aluden a una temática variada donde está presente la admiración por la naturaleza, la
cotidianeidad, el amor y, también, los conflictos sociales (el despojo de sus tierras, la
discriminación, la injusticia, etc.).
Este fenómeno de la poesía etnocultural ha surgido en forma espontánea,
casi simultáneamente, a ambos lados de la cordillera, coincidiendo con ciertas
demarcaciones histórico-espaciales que sitúa el ámbito de dominio cultural, económico y
social de lo que se ha denominado la Gran Región de la Araucanía y que, por cierto, no
coincide necesariamente con las delimitaciones geográfico-políticas de las naciones que
la involucran en la actualidad.
De esta manera, así como en el sur de Chile, por ejemplo, la poesía
etnocultural muestra, en la actualidad, un movimiento sólidamente configurado dentro de
la actividad poético nacional, con varios autores éditos que han producido una escritura
distinta, basada en la experiencia de la interacción de culturas indígenas, europeas y
mestizas, en la Patagonia argentina también este tipo de texto tiene sus cultores en sus
distintas variantes, aunque, debemos reconocerlo, no lo suficientemente extendido y
reconocido como en el ámbito chileno. Ya en la revista literaria Coirón ( Neuquén-
mayo,1983) aparece el texto poético (Génesis) que inicia el presente poemario. En esa
oportunidad utilicé el seudónimo Juan Alberto Lincoyán. En fecha más reciente, en un
semanario cultural porteño (La Maga, mayo 1998) se publicó el poema De por qué los
mapuche cambiaron de idea, que también aparece en esta obra. Y así han aparecido
diversos textos poéticos de autores mapuche y no mapuche en distintas publicaciones,
entre otras : Patagonia/poesía, de Trelew, Kultrun, de Capital Federal, Werken Kuruf
de Neuquén y un valioso material recopilado tanto en encuentros de escritores
realizados en diversas localidades de la Patagonia como en algunas comunidades
indígenas de la región. Es de esperar que estos autores nos den a conocer pronto sus
obras para enriquecer este nuevo registro de expresión etnocultural.
Por último, debemos señalar que este tipo de texto lírico que se ha ido
perfilando junto a otras textualidades en nuestro medio - la Patagonia argentina -
explicita, generalmente, la problemática del contacto interétnico e intercultural : el
etnocidio, la discriminación, la injusticia social, la aculturación forzada, etc. Estos temas
no sólo son abordados por el escritor mapuche, sino, también, por aquellos creadores no
mapuche que hemos aprehendido estos valores y esta cultura diferente internalizándola
como parte de nuestra cultura personal. En este ámbito germinó Crónicas de Huinku
Llican .
Una pequeña muestra.
El material recopilado en distintos puntos de la Patagonia argentina tiene
las características señaladas más arriba, es decir, aparecen textos poéticos escritos por
mapuche en mapudungun ( o en su doble registro) y textos escritos por criollos, no
mapuche, escritos en español y/o con expresiones en mapudungun. En la mayoría de
los casos estos textos aluden a cuestiones personales (el amor, el trabajo, la desdicha))
y a problemáticas de índole social : el exilio territorial, la persecusión, etc.
En lo que se refiere a sus estrategias discursivas aparecen el código
escrito del mapudungun y su doble registro; la enunciación sincrética, es decir, la
presencia de distintos hablantes y expresiones y la intertextualidad transliteraria :
incorporación o alusión de otros tipos de textos o discursos ( Carrasco, I. 1989 a y b,
1993 ay b, 1997).
Concluiremos este trabajo con la presentación de los textos poéticos que,
en diferente medida, resumen los rasgos literarios que hemos señalado anteriormente.
El primer texto fue recopilado en la provincia del Chubut, en un paraje
denominado Mallín Grande. Se titula “Inche amoquen escuela mu” y su autor es Antonio
Milhue.
El segundo poema se llama “Kimfe nelafiñ mapu” ( “No soy conocedor de
las tierras”).Su autor es Jaime Llancamán y aunque el título alude al elemento ancestral
de su pueblo - la tierra - el motivo central es el amor.
Finalmente, “Génesis”, un poema donde está presente lo intertextual a
través del discurso cronístico y la alusión religiosa. Apareció publicado por primera vez
en 1983 en la revista literaria “Coirón”, editada en Neuquén, república Argentina, y
firmada por Juan Alberto Lincoyan.
Inche amoquen escuela mu
Inche amoquen escuela mu
Cumey quipan chilcatun
Chilcatun mo ka zauqeuan
Chilcatun mo monguean
Nieyan Ruca, Nieyan mapu
Ka zaukali chi mapu
Chi mapu mo monguean
Yo que sé ir a la escuela
Bien estudiaré escritura
De escritura viviré
De escritura trabajaré
Tendré casa, tendré tierra
Trabajándola a la tierra
De la tierra viviré
Kimfe nelafiñ mapu
( No soy conocedor de las tierras )
Kimfe nelafiñ mapu
-no soy conocedor de las tierras-
pero vos sos conocedora del viento y de la arena,
lamnen - hermana
lamnen - hermana -.
Sólo vos podés deletrear nuestro futuro
en medio de tanta tormenta que nos llega.
Sólo vos sabés que mi corazón
está asombrado
lleno de gozo
acá donde sólo crecen los coirones.
Génesis
DONDE SE CUENTA COMO FUCHA-WENTRU-LONKO-MILLA-
NGENECHEN ORDENÓ LOS ELEMENTOS E HIZO AL MAPUCHE DUEÑO DE LA
TIERRA.
Ngeneche estableció el orden entre las aguas y las tinieblas.
“fei meu mai ta küpan” dijo Ngenechen.
“Por eso, pues, vengo” dijo.
(Nosotros pusimos el michai, el maqui y el canelo).
Pero todo estaba hecho.
Sólo el orden faltaba para hacerlo eterno.
Fijó estrellas multicolores en el wenu
para ser leídas en tiempo de siembra y de cosecha.
(Jesucristo no había nacido todavía.
Jesucristo que nos envió una cruz de hierro hecha de espadas).
Cuando ordenó las aguas, Ngenechen,
puso al trempilkawe en medio de ellas.
(¡Nontupaguen, trempilcawe yem!
¡Nontupaguen, trempilkawe yem!)
(¡Venga a pasarme, lanchero,
¡Venga a pasarme!, dijimos).
Y luego creó la perdiz, la lloica, el maqui,
el coirón, el zorro, el chingue, el maíz, el ñire,
el chancho, la oveja, el sauce, el maitén
y muchas otras hierbas.
Cuando Ngenechen concluyó su obra
fue a pastorear por ahí infinitamente celeste.
Cristo aún no había ascendido al Gethsemaní
cuando nosotros ya fornicábamos en el monte.
BIBLIOGRAFÍA
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Francisco, Padre Las Casas, Chile.
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