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Fomentando la Solidaridad en Niños

El documento discute la importancia de la solidaridad. Enfatiza que la solidaridad surge en tiempos de crisis para unir a las personas y países en una causa común de ayuda mutua. También destaca que la solidaridad es un valor humano fundamental que promueve valores como la amistad y la compasión. Relata historias que ilustran actos de solidaridad durante desastres naturales en Perú y presenta a Ramu Franco, un líder comunitario que trabaja para promover la solidaridad en las localidades de Tate y Pachacútec en Ica, Per
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Fomentando la Solidaridad en Niños

El documento discute la importancia de la solidaridad. Enfatiza que la solidaridad surge en tiempos de crisis para unir a las personas y países en una causa común de ayuda mutua. También destaca que la solidaridad es un valor humano fundamental que promueve valores como la amistad y la compasión. Relata historias que ilustran actos de solidaridad durante desastres naturales en Perú y presenta a Ramu Franco, un líder comunitario que trabaja para promover la solidaridad en las localidades de Tate y Pachacútec en Ica, Per
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Texto 1

La importancia de la solidaridad 

La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo 

Eduardo Galeano 

Verdaderamente es tan admirable ver cómo las personas nos hermanamos de manera solidaria en los momentos
difíciles. Particularmente como peruana hablo de la solidaridad que me ha tocado presenciar en estos críticos días por
los que Perú está pasando. Entre asesinatos, friaje y terremotos vivimos tiempos convulsos, inciertos, angustiantes,
tristes; y ver la respuesta solidaria y amorosa de la gente me conmueve profundamente; cada quien desde donde puede
busca la manera de apoyar, de ayudar.  

Definitivamente, si me dieran a elegir en estos momentos cuál sería la virtud humana a la que yo le daría mayor
importancia, sin duda alguna diría que a la solidaridad. Saber y ver que podemos contar con los demás en los momentos
más críticos, me conmueve profundamente y me genera esperanza. El apoyo entre personas, particularmente cuando se
viven experiencias difíciles, es un sentimiento muy ligado al amor. Es importante fomentar el ser solidarios desde la
infancia, con pequeñas cosas, desde el amor y respeto por la naturaleza, hasta el apoyo a las amistades y las personas
que se encuentran en situaciones difíciles. 

Es frecuente que la solidaridad surja en tiempos críticos, en países que atraviesan por guerras, epidemias, desastres
naturales y otras condiciones extremas. Los países se hermanan y se unen en una causa común, en defender, ayudar y
brindar toda clase de apoyo para resguardar la integridad de esa localidad. La solidaridad no es obligatoria, sin embargo,
debería ser un compromiso moral para quienes podemos ser capaces de ayudar a alguien, en situación de riesgo o
necesidad extrema. La solidaridad es tan importante que representa la base de muchos valores humanos, como la
amistad, el compañerismo, la lealtad y el honor. Ser solidarios nos permite sentirnos unidos sentimentalmente a las
personas a quienes les brindamos apoyo, y por supuesto de las que lo recibimos. 

Ser solidario, es conmovernos cuando alguien está pasando por un mal momento y hacer lo que esté en nuestras manos
para brindarle cualquier recurso que pueda serle útil en ese momento. La solidaridad es un valor movido por el amor, por
la compasión, por el deseo de ver y saber que las demás personas están bien. 

Durante estos días se ven en nuestro país tantos y tantos casos de verdadera solidaridad que resulta realmente
conmovedor, y yo les invito a que empecemos a ver hacia afuera de nosotros, para así darnos cuenta de cómo podemos
contribuir para hacerle frente a las muy duras situaciones por las que tantas personas están pasando en estos
momentos. 

Me queda claro que cuando nos encontramos en situaciones críticas, sale a relucir lo mejor y lo peor de cada uno de
nosotros. Ojalá que en tu caso sea lo mejor. Es común ver gente en la calle, libradas a la suerte de la falta de
protección y si bien muchas personas pueden organizarse para ayudar, esto es un deber del Estado que cualquier
ciudadano debería poder reclamar y exigir que se cumpla.

Como ciudadanos es también responsabilidad nuestra exigir que tales obligaciones se cumplan no sólo para
nosotros sino cuando vemos a alguien desamparado. Es a partir de la idea de solidaridad con el otro que surgen
las ONGs, organizaciones no gubernamentales que buscan solidaria y desinteresadamente solucionar problemas
allí donde el Estado no está presente.
La solidaridad es un acto humano de ayudar al otro y contribuye al desarrollo social.

La importancia de la solidaridad tiene que ver entonces directamente con el desarrollo social. En este sentido, es
importante aclarar que por solidaridad entendemos cualquier acto desinteresado que pueda significar un
beneficio para un tercero y que en el fondo también supone algún nivel de satisfacción para aquel que lo lleva
acabo.

Importancia.org https://www.importancia.org/solidaridad.php
Texto 2

 “Historia de Solidaridad”

Una historia de Christian Morales Huayra

Estaba jugando con mi hermano Carlitos cuando escuché


los gritos.
– Corran, corran. El río se sale.
No entendía lo que pasaba hasta que la gente comenzó a
correr.
Tomé a mi hermano y comencé a correr. Corrí lo más
rápido que pude, pero antes de llegar a mi casa, el huaico apareció.
Estaba muy asustada. El agua sucia corría por la calle y aumentaba.
Estaba a dos casas de la mía. Nos sosteníamos de un viejo tronco. Con mucha tristeza pude ver como algunas
gallinas y carneritos quedaban atrapados en los corrales. El agua seguía aumentando.

– ¡ANA, CARLITOS! – Era mamá, quien también había llegado.


Ella estaba al otro lado junto a otros vecinos que querían cruzar la calle.

– Sostente hija. No sueltes a tu hermano. – Mamá quería cruzar, pero no la dejaban.


El agua aumentó; llegaba a mis rodillas. Vi como algunos animales eran arrastrados. Abracé con más fuerza a
mi hermanito y comencé a llorar.
Mamá gritaba, lloraba y pedía ayuda al igual que todos. Las casas que estaban en la parte baja de la calle
estaban casi cubiertas por el agua. Aún había personas dentro. El agua me llegaba a la cintura; a Carlitos, al
pecho. La fuerza del huaico había aumentado, pero no solté a mi hermano. Pedía ayuda a mamá, pero ella no
podía hacer nada. Estaba muy cansada y con mucho frío. Creí que no volvería a ver a mamá y que el agua nos
llevaría, pero un señor con uniforme apareció y nos tomó. No era el único: varios comenzaron a aparecer.

El señor de uniforme nos colocó unos chalecos que estaban atados con cuerdas y con su ayuda comenzamos a
cruzar. La fuerza del huaico quería arrastrarnos, pero el señor no nos soltó. Al llegar al otro lado, Carlitos y yo
abrazamos a mamá. Los tres estábamos llorando. El señor que nos había ayudado se lanzó nuevamente al agua.
Él y otros de sus compañeros ayudaban a las personas y animales que seguían atrapadas en el huaico.

Junto con otros vecinos, seguimos las indicaciones y subimos a la plaza del pueblo, lejos del desastre. Ese día
un hombre desconocido me salvó la vida. Salvó la vida de mi hermano. Ese día varios hombres desconocidos
salvaron varias vidas: humanas y animales.
Esos hombres fueron y siempre serán nuestros héroes.
Ramu, el alma solidaria que recorre las calles de Ica

Como un rayo de esperanza, encontramos en los distritos iqueños de Tate y Pachacútec, grandes cadenas de solidaridad
lideradas por Ramu Franco, un hombre que demuestra que no es necesario ser autoridad para apoyar causas nobles. Informe
elaborado por los corresponsales escolares Carlos Alexander Moquillaza Solís, Carlos Eduardo Ríos Ordaz, Leandro Jossue
Donaire Peña y Elvis Jermain Quispe Hernández.

No hay mejor frase que describa la responsabilidad de nosotros en las tierras donde nacimos y crecimos: “La solidaridad no es un
sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada
uno para que todos seamos realmente responsables de todo”, decía Juan Pablo II.

Entre contagios y muertes causadas por un enemigo invisible, la desesperanza pareciera que quiere apoderarse de nosotros
como sociedad. Es necesario encontrar en nuestra comunidad ese hombro de ayuda, esa sonrisa de esperanza, esas manos que
comparten, y todos esos actos que nos demuestren que juntos sí podemos, que después de todo compartimos la misma tierra y los
sueños por un país más justo y solidario. Es así como encontramos en los distritos de Tate y Pachacútec (dos de los 14 que conforman
la ciudad de Ica) a un personaje muy querido por estas comunidades y que llena de valor cada corazón que late en esas tierras; un
hombre que motiva día tras día a mostrar la mejor versión de cada uno de los vecinos. En este lugar, ubicado a 30 minutos del
cercado de Ica, nace una esperanza para estos distritos, donde los protagonistas son todos ellos. En este reportaje llevaremos una
certeza: que somos más grandes que cualquier aflicción que se nos presente.

Legado de solidaridad

Tate y Pachacútec son un ejemplo de comunidades trabajadoras que no son ricas en su economía, pero sí en espíritu. No es la primera
vez que Tate da que hablar, pues ya es conocida la historia del Inca Pachacútec: un día llegó a estos lugares y se enamoró
completamente de una pobladora llamada Chumbillalla, a quien ofreció ser parte de sus concubinas. La joven rechazó tal “fortuna”, ya
que amaba a otro hombre. Esto causó admiración en Pachacútec, quien no se molestó ni le reprochó nada, sino que la felicitó por la
valentía que había tenido al rechazar su propuesta. Así, le dijo que le pida lo que desee, que él se lo daría, y aquí es donde pasa algo
que todos debemos aprender: la muchacha le pide que construya una forma de traer agua a su comunidad para regar las tierras tateñas.
Ante este pedido, el Inca Pachacútec envía a construir una acequia en diez días para después retirarse habiendo cumplido su promesa:
hoy disfrutamos de la Achirana del Inca.

En esta historia se ve como Chumbillalla piensa en su pueblo, en el bien común y no en sí misma; se nota el coraje que una persona
puede tener para lograr algo en beneficio de todos. Esa es la herencia de Tate, siempre ayudándose unos a otros. Y es en este distrito
donde precisamente se encuentra un locutor solidario, de 46 años, llamado Ramu Franco, muy conocido en la ciudad de Ica por
sus obras solidarias en beneficio de las comunidades. Este hombre, de risueña y carismática personalidad, se encarga de sacarle una
sonrisa a los pobladores participando en fechas importantes, organizando actividades festivas o entregando presentes, promoviendo su
humildad y amor por las personas.

Conductor Ramu Franco en la estación de radio "La Sureñita"

El bondadoso conductor radial ha participado en tres oportunidades en el “Trampolín a la fama” (sí, el de Augusto Ferrando), la
primera vez cuando tenía solo 16 años, y también en un programa llamado “La hora del gorila”, donde por el 2015 era el encargado de
animar. Sabemos que él ha contado con distintas propuestas de diversas personas para postularse como regidor de Ica, pero él
las rechaza por no tener interés de ser parte de este sector. El influyente y solidario personaje no quiere recibir nada a cambio por su
labor, de allí las frases que suele decir: “Del pueblo y para el pueblo” y “El cariño de la gente es mi mejor pago”.

Campañas en tiempos de COVID-19

El 9 de junio del 2021 se realizó una cruzada liderada por Ramu, con el objetivo de comprar una cabina de desinfección para
ponerla a disposición de los distritos de Pachacútec y Tate. Se trata de una cabina hermética por donde pasa la persona o vehículo
para una vez dentro unos rociadores arrojan hipoclorito de sodio, procurando su desinfección y ayudar a prevenir la transmisión del
SARS-CoV-2.

La meta era alcanzar la cifra de S/3.500, que era el costo de una cabina de desinfección, pero sorpresivamente la campaña fue un éxito
y logró recaudar S/7.080, logrando adquirir dos cabinas de desinfección. Una fue colocada en la entrada de Pachacútec y la segunda en
el distrito de Tate, con el fin de salvaguardar la salud de todos y hacerle frente al poco apoyo brindado por las autoridades.
Aún hoy, ante el enemigo invisible del COVID-19, vemos que la población no se ahoga en sus penas, aunque no está tranquila sin
seguridad; vemos cómo estos distritos, ante las amenazas, ven la forma de hacerles frente. Todos juntos, con esperanza, buscan
soluciones y ponen de su parte para ayudarse entre sí. Las cruzadas no simplemente son un medio de apoyo económico, es ponerse
la mano al corazón y de verdad querer ayudar, aun así no seamos personas con grandes recursos de dinero, sino realizando
acciones que animan a otros a que se sumen, viendo esa inspiración, esa solidaridad, ese esfuerzo por su seguridad, logrando así
acciones excepcionales conjuntas.

Cabina de desinfección comprada por la ciudadanía de Tate y Pachacútec.

Estas cruzadas han ayudado a muchas personas, en especial a los más pobres. El esfuerzo de toda la comunidad también se encuentra
presente, aún ante esa dolorosa partida y defunción de un familiar. Varias personas de bajos recursos económicos no tienen los medios
para enterrarlos, ni para trasladarlos, lo que es un hecho que entristece. Así, este tipo de campañas es otra de las formas en que Ramu
involucra a estos distritos y sus alrededores a participar. Aquí nadie duda en extender su mano al menesteroso.

Raquel Hernández, una ciudadana de la comunidad, nos contó sobre un primo suyo: “Mi primo José Morón falleció en Cusco, a los 27
años, el 24 de julio del 2020, a causa del COVID-19. No teníamos dinero para traerlo y darle un entierro digno, pero Ramu realizó
una cruzada recaudando S/5.000, que fueron usados para el traslado de mi primo, su sepelio y entierro”. Además, agradecida,
ella comentó: “Dios tiene preparado un camino para cada uno de nosotros, aún ante los desafíos que atravesemos, nosotros debemos
de ver la manera de salir adelante, pero si el resto te ayuda… ¡qué alegría sintió mi corazón al ver la generosidad de este pueblo!”.

Julio Alfredo Huaman García, un panadero de la comunidad, también manifestó: “Hace 10 años, por noviembre, ocurrió una tragedia:
una familia de escasos recursos vivía en una casa de esteras que se incendió; dos personas fallecieron, no contaban con dinero para
nada, ni tratamientos ni asistencias ni nada, pero con una cruzada recaudaron S/6.000 para todos los gastos”. Él agrega: “Estas
cruzadas no solo son para personas enfermas, son para todas las personas que necesiten de un apoyo. Ramu es la persona que no
mira de qué familia es, él ve la necesidad y convoca a todos para ayudar. La comunidad ante su llamado apoya. Todos los días, a
las 11 a.m., están conectados ya sea en la radio de un carro, en casa, en el trabajo, en el fundo, todos están listos para escucharlo y
seguirlo, y sobre todo, ayudar cuando se convoque”.

Tate y Pachacútec son distritos en los cuales la realidad socioeconómica de la población no es muy estable, porque la mayoría de los
ciudadanos trabaja por temporadas en fábricas y fundos. Eso, sumado el duro golpe de la pandemia del COVID-19, ha hecho caer
a muchos por esta enfermedad, siendo estas cruzadas de amor como un bálsamo que alivia todo dolor. Tal y como lo demuestran en
estos distritos, en el que muchas veces, aun con un pequeño grano de arena que da cada ciudadano, ayuda a que otros puedan salvarse,
curarse y apoyarse en su necesidad.

Toda comunidad dispone de potencial para desarrollarse y ayudarse, pero solo se logra si la población se comunica y pone de su parte.
Ramu es aquí la persona que propicia, alienta y permite lograr el despliegue de toda la bondad y generosidad que existe en
estos corazones iqueños, como en Navidad, Día del Padre, Día de la Madre y en otras festividades especiales, que con el apoyo tanto
de la población como de empresas y empresarios con recursos económicos que se sinceran y dicen “yo me sumo a este apoyo”,
demuestra ser una sociedad donde el bien común es una práctica constante en sus vidas.

Cuánto aprendizaje hay en esta historia, ¿verdad? Todos estamos viviendo este tiempo tan crítico donde aquel virus está dañando a
muchos de nosotros, pero hemos aprendido que aún nos faltan cosas por mejorar, como personas y como sociedad. No olvidemos los
valores que tenemos cada uno, aquello que nos identifica como peruanos. Es tiempo de olvidar las desigualdades y ser todos uno
solo. Practiquemos aquel valor que se ha mencionado en el desarrollo de este reportaje que es la solidaridad, ser parte de acciones
pensando en el bien común, para poder ayudar a más personas y familias.

Por eso, les pedimos que reflexiones ante estas acciones. ¿Se imaginan un país donde todas sus comunidades sean como Tate y
Pachacútec? Recuerden siempre que no tenemos asegurado nuestro futuro, quizás hoy le toque a la familia Ramírez sufrir, otro día a la
familia García o a una sola persona como a Clara, Luis o a usted. Pero toda obra positiva es retribuida, así que tenga presente esta
frase muy popular que dicen: “Hoy por ti, mañana por mí”. Vamos todos juntos a vencer al COVID-19 y mejorar nuestra sociedad con
nuestras acciones, todos juntos por un futuro y un Perú mejor. “Varias almas con un solo corazón y pensamiento”. ¡Arriba Perú!

Texto 1

La importancia de la solidaridad 

La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo 

Eduardo Galeano 
Verdaderamente es tan admirable ver cómo las personas nos hermanamos de manera solidaria en los momentos
difíciles. Particularmente como peruana hablo de la solidaridad que me ha tocado presenciar en estos críticos días por
los que Perú está pasando. Entre asesinatos, friaje y terremotos vivimos tiempos convulsos, inciertos, angustiantes,
tristes; y ver la respuesta solidaria y amorosa de la gente me conmueve profundamente; cada quien desde donde puede
busca la manera de apoyar, de ayudar.  

Definitivamente, si me dieran a elegir en estos momentos cuál sería la virtud humana a la que yo le daría mayor
importancia, sin duda alguna diría que a la solidaridad. Saber y ver que podemos contar con los demás en los momentos
más críticos, me conmueve profundamente y me genera esperanza. El apoyo entre personas, particularmente cuando se
viven experiencias difíciles, es un sentimiento muy ligado al amor. Es importante fomentar el ser solidarios desde la
infancia, con pequeñas cosas, desde el amor y respeto por la naturaleza, hasta el apoyo a las amistades y las personas
que se encuentran en situaciones difíciles. 

Es frecuente que la solidaridad surja en tiempos críticos, en países que atraviesan por guerras, epidemias, desastres
naturales y otras condiciones extremas. Los países se hermanan y se unen en una causa común, en defender, ayudar y
brindar toda clase de apoyo para resguardar la integridad de esa localidad. La solidaridad no es obligatoria, sin embargo,
debería ser un compromiso moral para quienes podemos ser capaces de ayudar a alguien, en situación de riesgo o
necesidad extrema. La solidaridad es tan importante que representa la base de muchos valores humanos, como la
amistad, el compañerismo, la lealtad y el honor. Ser solidarios nos permite sentirnos unidos sentimentalmente a las
personas a quienes les brindamos apoyo, y por supuesto de las que lo recibimos. 

Ser solidario, es conmovernos cuando alguien está pasando por un mal momento y hacer lo que esté en nuestras manos
para brindarle cualquier recurso que pueda serle útil en ese momento. La solidaridad es un valor movido por el amor, por
la compasión, por el deseo de ver y saber que las demás personas están bien. 

Durante estos días se ven en nuestro país tantos y tantos casos de verdadera solidaridad que resulta realmente
conmovedor, y yo les invito a que empecemos a ver hacia afuera de nosotros, para así darnos cuenta de cómo podemos
contribuir para hacerle frente a las muy duras situaciones por las que tantas personas están pasando en estos
momentos. 

Me queda claro que cuando nos encontramos en situaciones críticas, sale a relucir lo mejor y lo peor de cada uno de
nosotros. Ojalá que en tu caso sea lo mejor. Es común ver gente en la calle, libradas a la suerte de la falta de
protección y si bien muchas personas pueden organizarse para ayudar, esto es un deber del Estado que cualquier
ciudadano debería poder reclamar y exigir que se cumpla.

Como ciudadanos es también responsabilidad nuestra exigir que tales obligaciones se cumplan no sólo para
nosotros sino cuando vemos a alguien desamparado. Es a partir de la idea de solidaridad con el otro que surgen
las ONGs, organizaciones no gubernamentales que buscan solidaria y desinteresadamente solucionar problemas
allí donde el Estado no está presente.
La solidaridad es un acto humano de ayudar al otro y contribuye al desarrollo social.

La importancia de la solidaridad tiene que ver entonces directamente con el desarrollo social. En este sentido, es
importante aclarar que por solidaridad entendemos cualquier acto desinteresado que pueda significar un
beneficio para un tercero y que en el fondo también supone algún nivel de satisfacción para aquel que lo lleva
acabo.

Importancia.org https://www.importancia.org/solidaridad.php

Texto 2

 “Historia de Solidaridad”
Una historia de Christian Morales Huayra

Estaba jugando con mi hermano Carlitos cuando escuché


los gritos.
– Corran, corran. El río se sale.
No entendía lo que pasaba hasta que la gente comenzó a
correr.
Tomé a mi hermano y comencé a correr. Corrí lo más
rápido que pude, pero antes de llegar a mi casa, el huaico apareció.
Estaba muy asustada. El agua sucia corría por la calle y aumentaba.
Estaba a dos casas de la mía. Nos sosteníamos de un viejo tronco. Con mucha tristeza pude ver como algunas
gallinas y carneritos quedaban atrapados en los corrales. El agua seguía aumentando.

– ¡ANA, CARLITOS! – Era mamá, quien también había llegado.


Ella estaba al otro lado junto a otros vecinos que querían cruzar la calle.

– Sostente hija. No sueltes a tu hermano. – Mamá quería cruzar, pero no la dejaban.


El agua aumentó; llegaba a mis rodillas. Vi como algunos animales eran arrastrados. Abracé con más fuerza a
mi hermanito y comencé a llorar.
Mamá gritaba, lloraba y pedía ayuda al igual que todos. Las casas que estaban en la parte baja de la calle
estaban casi cubiertas por el agua. Aún había personas dentro. El agua me llegaba a la cintura; a Carlitos, al
pecho. La fuerza del huaico había aumentado, pero no solté a mi hermano. Pedía ayuda a mamá, pero ella no
podía hacer nada. Estaba muy cansada y con mucho frío. Creí que no volvería a ver a mamá y que el agua nos
llevaría, pero un señor con uniforme apareció y nos tomó. No era el único: varios comenzaron a aparecer.

El señor de uniforme nos colocó unos chalecos que estaban atados con cuerdas y con su ayuda comenzamos a
cruzar. La fuerza del huaico quería arrastrarnos, pero el señor no nos soltó. Al llegar al otro lado, Carlitos y yo
abrazamos a mamá. Los tres estábamos llorando. El señor que nos había ayudado se lanzó nuevamente al agua.
Él y otros de sus compañeros ayudaban a las personas y animales que seguían atrapadas en el huaico.

Junto con otros vecinos, seguimos las indicaciones y subimos a la plaza del pueblo, lejos del desastre. Ese día
un hombre desconocido me salvó la vida. Salvó la vida de mi hermano. Ese día varios hombres desconocidos
salvaron varias vidas: humanas y animales.
Esos hombres fueron y siempre serán nuestros héroes.

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