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Ocupación y Usucapión: Conceptos y Requisitos

Este documento resume los conceptos de ocupación y usucapión en el derecho español. Explica que la ocupación se refiere al acto de apropiarse de cosas sin dueño con intención de hacerlas propias y tiene tres requisitos: el sujeto debe tener intención de apropiarse, el objeto debe carecer de dueño y debe haber toma de posesión. También describe las tres especies de ocupación -semovientes, cosas muebles y bienes inmuebles- y los requisitos y efectos de cada una. Finalmente, introduce el concept

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Ocupación y Usucapión: Conceptos y Requisitos

Este documento resume los conceptos de ocupación y usucapión en el derecho español. Explica que la ocupación se refiere al acto de apropiarse de cosas sin dueño con intención de hacerlas propias y tiene tres requisitos: el sujeto debe tener intención de apropiarse, el objeto debe carecer de dueño y debe haber toma de posesión. También describe las tres especies de ocupación -semovientes, cosas muebles y bienes inmuebles- y los requisitos y efectos de cada una. Finalmente, introduce el concept

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TEMA 38

LA OCUPACIÓN: CONCEPTO, REQUISITOS Y ESPECIES. LA USUCAPIÓN:


REQUISITOS Y EFECTOS. RENUNCIA A LA MISMA.

LA OCUPACIÓN: CONCEPTO, REQUISITOS Y ESPECIES.

LA OCUPACIÓN puede ser definida como EL ACTO consistente en la


aprehensión de una cosa que no tiene dueño con intención de hacerla propia.

+ Algunos autores, como CASTÁN, la califican de simple acto jurídico,


y otros, como DÍEZ-PICAZO, de negocio jurídico unilateral. Parece más acertada la
primera postura, porque los efectos de la ocupación vienen determinados ex lege y
en ella no hay propiamente una autónoma reglamentación de intereses.

+ Nuestro CC, en EL ART. 609, incluye la ocupación entre los modos de


adquirir la propiedad, desarrollando la figura en LOS ARTS. 610 a 617, que
analizaremos a lo largo del tema.

+ Por lo demás, se trata de un modo de adquirir ORIGINARIO, puesto


que no se basa en el derecho de un titular precedente, sino que surge ex novo en el
ocupante.

En cuanto a LOS REQUISITOS de la ocupación, pueden señalarse los


siguientes:

1º En primer lugar: CON RELACIÓN AL SUJETO, hace falta


que tenga intención de apropiarse de la cosa. No cumplen este requisito los que
carecen de discernimiento o se encuentran en estado de inconsciencia.

2º En segundo lugar: CON RELACIÓN AL OBJETO, conforme al ART.


610, que se trate de cosa apropiable por naturaleza; y que carezca de dueño, bien
porque nunca lo ha tenido, res nullius, bien porque ha de dejado de tenerlo, res
derelictae.

Y 3º En tercer lugar: CON RELACIÓN AL ACTO, es preciso


que medie toma de posesión de la cosa, pudiendo, en ocasiones, no ser esta toma
de posesión material, directa ni personal; y así, se admite la toma de posesión de
un objeto por medio de otro objeto, conforme al ART. 613, o por medio de
representante, mandatario o tercero sin mandato alguno; pero, en este último caso no
se entiende adquirida la posesión hasta que la persona en cuyo nombre se haya
verificado el acto posesorio lo ratifique, por aplicación del ART. 439.

En cuanto a LAS ESPECIES de ocupación, por la naturaleza del objeto


sobre que recae, cabe distinguir entre:

1º Ocupación de SEMOVIENTES, caza y pesca.


2º Ocupación de COSAS MUEBLES, hallazgo.

Y 3º Ocupación de BIENES INMUEBLES, invención.

+ El CC sólo se refiere a las dos primeras formas, y así dice su ART.


610 que: “Se adquieren por la ocupación los bienes apropiables por su naturaleza
que carecen de dueño, como los animales que son objeto de la caza y pesca, el
tesoro oculto y las cosas muebles abandonadas.”

Estudiamos CADA ESPECIE DE OCUPACIÓN por separado:

I.- En cuanto a LA OCUPACIÓN DE SEMOVIENTES, dispone EL ART.


611 que: “El derecho de caza y pesca se rige por leyes especiales.”

+ En general, puede señalarse que esta legislación se caracteriza por la


fuerte intervención de la Administración, hasta el punto de que la caza y la pesca
“...sólo podrá realizarse sobre las especies que determinen las CCAA...“; y su
regulación se hará “...de modo que queden garantizados la conservación y el
fomento de las especies autorizadas para este ejercicio, a cuyos efectos las CCAA
determinarán los terrenos y las aguas donde puedan realizarse tales actividades,
así como las fechas hábiles para cada especie“, ex ART. 62 de la Ley de 13 de
diciembre de 2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

+ El CC contiene dos ARTÍCULOS relativos a la ocupación de


semovientes, EL 612 y EL 613.

Dice EL PRIMERO que:

“El propietario de un enjambre de abejas tendrá derecho a perseguirlo sobre


el fundo ajeno, indemnizando al poseedor de éste el daño causado. Si estuviere
cercado, necesitará el consentimiento del dueño para penetrar en él.

Cuando el propietario no haya perseguido, o cese de perseguir el enjambre


dos días consecutivos, podrá el poseedor de la finca ocuparlo o retenerlo.

El propietario de animales amansados podrá también reclamarlos dentro de


veinte días, a contar desde su ocupación por otro. Pasado este término,
pertenecerán al que los haya cogido y conservado.”

Y EL ART. 613 que: “Las palomas, conejos y peces que de su respectivo


criadero pasaren a otro perteneciente a distinto dueño, serán propiedad de éste,
siempre que no hayan sido atraídos por medio de algún artificio o fraude.”

II.- En cuanto a LA OCUPACIÓN DE COSAS MUEBLES, El CC


distingue al respecto los siguientes casos:

1º En primer lugar: OBJETOS MUEBLES PERDIDOS Y


ABANDONADOS. DÍEZ-PICAZO señala:

A.- En cuanto al HALLAZGO de cosas ABANDONADAS, que el


abandono es la pérdida del derecho de propiedad sobre una cosa mediante la
desposesión de la misma, que ha de realizarse con la intención de dejar de ser
propietario. La consecuencia de ello es la extinción del dominio y la cosa mueble se
hace res nullius y apta para la ocupación.

B.- En cambio, en cuanto al HALLAZGO de cosas PERDIDAS, no


estamos ante un auténtico supuesto de ocupación, pues el hallador de la cosa
perdida no adquiere la propiedad de la misma, sino unos determinados derechos
establecidos en LOS ARTS. 615 y 616.

Dice EL PRIMERO que:

“El que encontrare una cosa mueble, que no sea tesoro, debe restituirla a su
anterior poseedor. Si éste no fuere conocido, deberá consignarla inmediatamente
en poder del Alcalde del pueblo donde se hubiese verificado el hallazgo.

El Alcalde hará publicar éste, en la forma acostumbrada, dos domingos


consecutivos.

Si la cosa mueble no pudiere conservarse sin deterioro o sin hacer gastos


que disminuyan notablemente su valor, se venderá en pública subasta luego que
hubiesen pasado ocho días desde el segundo anuncio sin haberse presentado el
dueño, y se depositará su precio.

Pasados dos años, a contar desde el día de la segunda publicación, sin


haberse presentado el dueño, se adjudicará la cosa encontrada o su valor al que la
hubiese hallado.

Tanto éste como el propietario estarán obligados, cada cual en su caso, a


satisfacer los gastos.”

Y EL ART. 616 que: “Si se presentare a tiempo el propietario, estará obligado a


abonar, a título de premio, al que hubiese hecho el hallazgo, la décima parte de la
suma o del precio de la cosa encontrada. Cuando el valor del hallazgo excediese de
2000 pesetas, hoy 12 euros con 2 céntimos, el premio se reducirá a la vigésima
parte en cuanto al exceso.”

2º En segundo lugar: EL TESORO OCULTO.

Según EL ART. 352: “Se entiende por tesoro, para los efectos de la ley, el
depósito oculto e ignorado de dinero, alhajas u otros objetos preciosos, cuya
legítima pertenencia no conste.”

Por su parte, dice EL ART. 614 que: “El que por casualidad descubriere un
tesoro oculto en propiedad ajena, tendrá el derecho que le concede EL ART. 351
de este Código.”
Dicho ART. señala que:

“El tesoro oculto pertenece al dueño del terreno en que se hallare.

Sin embargo, cuando fuere hecho el descubrimiento en propiedad ajena, o


del Estado, y por casualidad, la mitad se aplicará al descubridor.

Si los efectos descubiertos fueren interesantes para las ciencias o las


artes, podrá el Estado adquirirlos por su justo precio, que se distribuirá en
conformidad a lo declarado.”

Por su parte, EL ART. 44 de la Ley del PATRIMONIO HISTÓRICO


ESPAÑOL, de 25 de junio de 1985, considera bienes de dominio público todos los
objetos y restos materiales que posean los valores que son propios de dicho
Patrimonio y sean descubiertos como consecuencia de excavaciones, remociones de
tierra u obras de cualquier índole o por azar. En ningún caso será de aplicación a
tales objetos lo dispuesto en EL ART. 351 del CC.

No obstante, el descubridor y el propietario del lugar en que hubiere sido


encontrado el objeto tienen derecho, en concepto de premio en metálico, a la mitad
del valor que en tasación legal se le atribuya, que se distribuirá entre ellos por
partes iguales.

3º POR ÚLTIMO: OBJETOS ARROJADOS Y PRODUCTOS


DEL MAR.

El ART. 617 establece que: “Los derechos sobre los objetos arrojados al
mar o sobre los que las olas arrojen a la playa, de cualquier naturaleza que sean, o
sobre las plantas y hierbas que crezcan en su ribera, se determinan por leyes
especiales.”

La legislación especial está constituida fundamentalmente por la Ley de


Costas, de 28 de julio de 1988, y su Reglamento, por la Ley de Puertos del Estado
y de la Marina Mercante de 24 de noviembre de 1992, y por la Ley sobre Auxilios,
Salvamentos, Remolques, Hallazgos y Extracciones marítimos, de 24 de
diciembre de 1962, y su Reglamento.

III.- FINALMENTE, en cuanto a LA OCUPACIÓN DE INMUEBLES,


las legislaciones modernas tienden a atribuir al Estado la propiedad de los bienes
inmuebles abandonados.

Así, en nuestro Derecho, la Ley del Patrimonio de las Administraciones


Públicas, de 3 de noviembre de 2003, establece en su ART. 17 que:

“1. Pertenecen a la Administración General del Estado los inmuebles


que carecieren de dueño. La adquisición de estos bienes se producirá por
ministerio de la ley, sin necesidad de que medie acto o declaración alguna por
parte de la Administración General del Estado.
2. No obstante, de esta atribución no se derivarán obligaciones
tributarias o responsabilidades para la Administración General del Estado por
razón de la propiedad de estos bienes, en tanto no se produzca la efectiva
incorporación de los mismos al patrimonio de aquélla a través de los trámites
prevenidos en EL PÁRRAFO D del ART. 47 de esta Ley.

3. La Administración General del Estado podrá tomar posesión de los


bienes así adquiridos en vía administrativa, siempre que no estuvieren siendo
poseídos por nadie a título de dueño, y sin perjuicio de los derechos de tercero.

4. Si existiese un poseedor en concepto de dueño, la Administración


General del Estado habrá de entablar la acción que corresponda ante los órganos
del orden jurisdiccional civil.”

LA USUCAPIÓN: REQUISITOS Y EFECTOS.

Define PEÑA la usucapión o prescripción adquisitiva como la adquisición


del dominio o de un derecho real, mediante la posesión en concepto de dueño o
titular, continuada por el tiempo determinado por la Ley.

+ Nuestro CC dice en EL ART. 609 que: “La propiedad y los demás


derechos sobre los bienes... pueden también adquirirse por medio de la
prescripción.”

Y en EL ART. 1930 que:

“Por la prescripción se adquieren, de la manera y con las condiciones


determinadas en la ley, el dominio y demás derechos reales.

También se extinguen del propio modo por la prescripción los derechos y las
acciones, de cualquier clase que sean.”

La prescripción extintiva es objeto de examen especial en el tema 29, al que


nos remitimos. Aquí baste señalar que hoy predomina la tendencia de desglosar las
dos grandes especies de la prescripción, considerándolas como instituciones
diferentes.

Estas dos instituciones TIENEN EN COMÚN:

+ EL ELEMENTO TIEMPO, ya que ambas, para cumplir su fin, requieren


el transcurso de determinado tiempo.

Y + LA FINALIDAD de asegurar la certidumbre y firmeza de la vida


jurídica, suprimiendo la eventual contradicción entre la norma de derecho y las
situaciones de hecho.

DIFIEREN EN los siguientes puntos:


+ POR SUS REQUISITOS, pues la adquisitiva precisa, como factor
esencial, un hecho positivo: la posesión; la extintiva, un hecho negativo: la
abstención o inacción del titular del derecho.

+ POR SU ÁMBITO, pues la adquisitiva se aplica sólo a los derechos


reales susceptibles de posesión; la extintiva, en cambio, a toda clase de derechos,
tanto reales como de crédito, salvo los naturalmente excluidos.

Y + POR SUS EFECTOS, pues la usucapión produce simultáneamente


efectos adquisitivos y extintivos, mientras que la prescripción extintiva produce un
efecto meramente extintivo.

Centrándonos en LA USUCAPIÓN, puede decirse que en EL DERECHO


MODERNO esta institución ha perdido gran parte de su antigua utilidad, pues LA
DE INMUEBLES ha dejado de tener razón de ser en las legislaciones que dan valor
propio y sustantivo a la inscripción en el RP; y LA DE MUEBLES conserva escaso
juego en las legislaciones que consagran la regla principal de que la posesión de
dichos bienes, adquirida de buena fe, equivale al título.

No obstante, en la esfera inmobiliaria, todavía tiene la usucapión una


función importante, cual es la de hacer prevalecer la inscripción sobre la realidad
jurídica cuando el propietario no impugna durante cierto tiempo la contradicción entre
la situación inscrita y la real, usucapión según el Registro o usucapión tabular.

Y, en la esfera mobiliaria, también subsiste la función de la usucapión, ya que


la regla principal antes señalada no siempre se aplica, casos estos en los que
puede actuar la usucapión.

En cuanto a LAS CLASES de usucapión,

+ Por razón de los requisitos, se distingue entre la usucapión


ordinaria y la extraordinaria.

+ Por razón del objeto y alcance, se distingue entre la usucapión de


muebles y la de inmuebles. Esta última, a su vez, puede ser secundum tabulas o
contra tabulas, según sea conforme o disconforme con el RP.

Y + Por último, la usucapión del dominio, de los demás derechos reales


y la liberatoria o usucapio libertatis.

En orden a LOS REQUISITOS de la usucapión, siguiendo a


CASTÁN, pueden clasificarse en GENERALES, para toda usucapión, que son la
capacidad de las personas, la aptitud de las cosas, la posesión y el tiempo; y
ESPECIALES, para la prescripción ordinaria, que son la buena fe y el justo título.

Así, dice EL ART. 1940 del CC que: “Para la prescripción ordinaria del
dominio y demás derechos reales se necesita poseer las cosas con buena fe y justo
título por el tiempo determinado en la ley.”

Veamos cada uno de los requisitos por separado, comenzando por:

I.- LA CAPACIDAD DE LAS PERSONAS.

1º En cuanto al PRESCRIBIENTE o USUCAPIENTE, señala EL ART.


1931 que: “Pueden adquirir bienes o derechos por medio de la prescripción las
personas capaces para adquirirlos por los demás modos legítimos.”

2º En cuanto al DUEÑO DE LA COSA PRESCRITA, establece EL ART.


1932 que:

“Los derechos y acciones se extinguen por la prescripción en perjuicio de


toda clase de personas, inclusas las jurídicas, en los términos prevenidos por la ley.

Queda siempre a salvo a las personas impedidas de administrar sus bienes el


derecho para reclamar contra sus representantes legítimos, cuya negligencia
hubiese sido causa de la prescripción.”

3º Para casos excepcionales, dice EL ART. 1933 que: “La prescripción


ganada por un copropietario o comunero aprovecha a los demás.”

Y EL 1934 que: “La prescripción produce sus efectos jurídicos a favor y en


contra de la herencia antes de haber sido aceptada y durante el tiempo concedido
para hacer inventario y para deliberar.”

II.- En cuanto a LA APTITUD DE LAS COSAS, señala EL ART. 1936


que: “Son susceptibles de prescripción todas las cosas que están en el comercio de
los hombres”. Y, además, deben ser susceptibles de apropiación, ya que para
usucapir una cosa es necesario haberla poseído.

Como EXCEPCIÓN, dice EL ART. 1956 que: “Las cosas muebles hurtadas
o robadas no podrán ser prescritas por los que las hurtaron o robaron, ni por los
cómplices o encubridores, a no haber prescrito el delito o falta, o su pena, y la
acción para exigir la responsabilidad civil, nacida del delito o falta.”

III.- En cuanto a LA POSESIÓN, es la base fundamental de la


usucapión.

Según EL ART. 1941: “La posesión ha de ser en concepto de dueño,


pública, pacífica y no interrumpida.”

1º Ha de ser EN CONCEPTO DE DUEÑO, pues, según EL ART. 447:


“Sólo la posesión que se adquiere y se disfruta en concepto de dueño puede servir
de título para adquirir el dominio.”

Y, como consecuencia, dice EL 1942 que: “No aprovechan para la posesión


los actos de carácter posesorio ejecutados en virtud de licencia o por mera tolerancia
del dueño.”

2º Ha de ser PÚBLICA, pues conforme al ART. 444, los actos


clandestinos no aprovechan para la posesión.

3º Ha de ser PACÍFICA, pues, según EL ART. 441, en ningún caso puede


adquirirse violentamente la posesión mientras exista un poseedor que se oponga a
ello.

4º Por último, ha de ser ININTERRUMPIDA durante el tiempo señalado


para la usucapión.

Dice EL ART. 1943 que: “La posesión se interrumpe, para los efectos de la
prescripción, natural o civilmente.”

Según EL 1944:

Se interrumpe naturalmente la posesión cuando por cualquier causa se cesa


en ella por más de un año.

Se interrumpe CIVILMENTE por las siguientes causas:

1º En primer lugar: por la citación judicial hecha al poseedor,


aunque sea por mandato de Juez incompetente, ex ART. 1945; pero, según EL
1946:

Se considerará no hecha y dejará de producir interrupción la citación


judicial:

1º Si fuere nula por falta de solemnidades legales.


2º Si el actor desistiere de la demanda o dejare caducar la instancia.
3º Si el poseedor fuere absuelto de la demanda.

2º En segundo lugar: por el acto de conciliación, siempre que dentro


de dos meses de celebrado se presente ante el Juez la demanda sobre posesión o
dominio de la cosa cuestionada, ex ART. 1947.

Y 3º Por último: por cualquier reconocimiento expreso o tácito


que el poseedor hiciere del derecho del dueño, ex ART. 1948.

IV.- El 4º requisito de la usucapión es EL LAPSO DE TIEMPO señalado en


la Ley. Hay que distinguir:

1º En primer lugar: Usucapión ORDINARIA de BIENES MUEBLES.


Requiere posesión no interrumpida de tres años con buena fe, ex ART. 1955,
PÁRRAFO 1º.

2º En segundo lugar: Usucapión ORDINARIA de BIENES


INMUEBLES. Requiere posesión durante diez años entre presentes y veinte entre
ausentes, con buena fe y justo título, ex ART. 1957.

Según EL 1958:

“Para los efectos de la prescripción se considera ausente al que reside en el


extranjero o en ultramar.

Si parte del tiempo estuvo presente y parte ausente, cada dos años de
ausencia se reputarán como uno para completar los diez de presente.

La ausencia que no fuere de un año entero y continuo, no se tomará en


cuenta para el cómputo.”

3º En tercer lugar: Usucapión EXTRAORDINARIA de


BIENES MUEBLES. Requiere posesión no interrumpida de seis años, sin necesidad
de ninguna otra condición, ex ART. 1955, PÁRRAFO 2º.

Y 4º En cuarto lugar: Usucapión EXTRAORDINARIA de


BIENES INMUEBLES. Requiere, ex ART. 1959, posesión no interrumpida durante
treinta años, sin necesidad de título ni de buena fe, y sin distinción entre presentes
y ausentes, salvo la excepción del ART. 539, esta es, las servidumbres continuas
no aparentes y las discontinuas, sean o no aparentes, que sólo pueden adquirirse
en virtud de título.

+ Por último, en cuanto al CÓMPUTO de estos plazos, dispone EL


ART. 1960 que:

“En la computación del tiempo necesario para la prescripción se observarán


las reglas siguientes:

1ª El poseedor actual puede completar el tiempo necesario para la


prescripción, uniendo al suyo el de su causante.

2ª Se presume que el poseedor actual, que lo hubiera sido en época


anterior, ha continuado siéndolo durante el tiempo intermedio, salvo prueba en
contrario.

3ª El día en que comienza a contarse el tiempo se tiene por entero; pero el


último debe cumplirse en su totalidad.”

V.- LOS REQUISITOS ESPECIALES para la usucapión ordinaria, según


quedó apuntado, son LA BUENA FE y EL JUSTO TÍTULO.

A.- En cuanto a LA BUENA FE, reviste dos aspectos:

1º UNO POSITIVO, que es la creencia de ser dueño. Así, dice EL ART.


1950 que: “La buena fe del poseedor consiste en la creencia de que la persona de
quien recibió la cosa era dueño de ella y podía transmitir su dominio.”

Y 2º OTRO NEGATIVO, que es la ignorancia del vicio que acompañó a la


adquisición. Así, según EL ART. 433:

“Se reputa poseedor de buena fe al que ignora que en su título o modo de


adquirir exista vicio que lo invalide.

Se reputa poseedor de mala fe al que se halla en el caso contrario.”

Por otra parte, dice EL ART. 1951 que: “Las condiciones de la buena fe
exigidas para la posesión en LOS ARTS. 433, 434, 435 y 436 de este Código, son
igualmente necesarias para la determinación de aquel requisito en la prescripción
del dominio y demás derechos reales.”

Nuestro CC parece exigir la buena fe durante todo el tiempo necesario para


prescribir y no sólo en su iniciación.

B.- En cuanto al JUSTO TÍTULO, es el hecho que sirve de causa a la


posesión. A tenor de LOS ARTS. 1952 a 1954:

1º Ha de ser JUSTO, esto es, el que legalmente baste para transferir el


dominio o derecho real de cuya prescripción se trate; así, la compraventa, la
permuta, la donación y la herencia. No lo serán, por ejemplo, el depósito, el
comodato y el arrendamiento.

2º Por otra parte, ha de ser VERDADERO, esto es, de existencia real, ni


simulado ni putativo.

3º VÁLIDO, así no servirá un título nulo, pero sí uno anulable, mientras


no sea anulado.

Y 4º Por último, PROBADO, pues el justo título no se presume nunca.

EL ART. 35 de la LH, por su parte, establece que: “A los efectos de la


prescripción adquisitiva en favor del titular inscrito, será justo título la
inscripción, y se presumirá que aquél ha poseído pública, pacífica,
ininterrumpidamente y de buena fe durante el tiempo de vigencia del asiento y de
los de sus antecesores de quienes traiga causa.”

Para finalizar este punto, hay que referirse a LOS ARTS. 1938 y 1939 del CC.

Dice EL PRIMERO que: “Las disposiciones del presente título se entienden


sin perjuicio de lo que en este Código o en leyes especiales se establezca respecto
a determinados casos de prescripción.”

Y EL SEGUNDO que: “La prescripción comenzada antes de la publicación de


este Código se regirá por las leyes anteriores al mismo; pero si desde que fuere
puesto en observancia transcurriese todo el tiempo en él exigido para la
prescripción, surtirá ésta su efecto, aunque por dichas leyes anteriores se
requiriese mayor lapso de tiempo.”

Por lo que respecta a LOS EFECTOS de la usucapión, el fundamental


es la adquisición del dominio o derecho real por parte del usucapiente, entendiendo
la doctrina mayoritaria que se trata de una adquisición originaria, pues el derecho
del usucapiente no se basa en el de un precedente titular.

Dejando aparte los problemas que plantean las relaciones entre el RP y la


usucapión, en sus dos modalidades de usucapión secundum y contra tabulas,
que la LH regula en sus ARTS. 35 y 36, y cuyo estudio detallado corresponde al
tema 13 de Hipotecario, los efectos de la usucapión suscitan las siguientes
cuestiones:

1º En primer lugar: MOMENTO EN QUE LA USUCAPIÓN


PRODUCE SUS EFECTOS.

La doctrina dominante entiende que la propiedad se considera adquirida,


una vez que se gana, desde el momento en que la usucapión dio comienzo y no
desde que se consumó. Es el llamado EFECTO RETROACTIVO de la usucapión.

2º En segundo lugar: EXTENSIÓN CON QUE LA USUCAPIÓN


PRODUCE SUS EFECTOS.

A.- Tratándose de la usucapión EXTRAORDINARIA, esto es, aquella que


sólo exige la posesión, aparte del tiempo, entiende la doctrina que rige el principio
“tantum praescriptum quantum possessum“; y así, en este caso, quien adquiere
por usucapión una cosa gravada con un derecho real en cosa ajena que poseía en
pleno y libre dominio, la adquiere libre de toda carga.

B.- Tratándose de la usucapión ORDINARIA, la afirmación anterior


habrá de matizarse, pues, en este caso, la extensión del derecho adquirido vendrá
determinada no sólo por la posesión que de él se haya tenido, sino también por lo
que resulte del justo título y de la buena fe del usucapiente.

LA RENUNCIA A LA USUCAPIÓN.

Dispone EL ART. 1935 del CC que:

“Las personas con capacidad para enajenar pueden renunciar la


prescripción ganada; pero no el derecho de prescribir para lo sucesivo.

Entiéndese tácitamente renunciada la prescripción cuando la renuncia


resulta de actos que hacen suponer el abandono del derecho adquirido.”
Esta renuncia tiene como limitaciones:

+ LAS GENERALES del nº 2º del ART. 6 del propio Código, a cuyo


tenor: “La exclusión voluntaria de la ley aplicable y la renuncia a los derechos en
ella reconocidos sólo serán válidas cuando no contraríen el interés o el orden
público ni perjudiquen a terceros.”

Y + LA LIMITACIÓN ESPECIAL del 1937, según el cual: “Los acreedores,


y cualquiera otra persona interesada en hacer valer la prescripción, podrán utilizarla
a pesar de la renuncia expresa o tácita del deudor o propietario.”

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