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Fantin, Sol - Normalidad - DIGITAL

Este documento presenta un libro de poesía titulado "Normalidad" de la autora María Sol Fantín. En las primeras páginas se incluye información sobre la edición, fotografías y créditos. Luego comienza la sección de poemas con temas como el paso del tiempo, la búsqueda de la normalidad, los cambios en el cuerpo a los treinta años y consejos para derribar un reino imaginario. El documento ofrece una recopilación de poemas cortos de la autora sobre varios aspectos de la vida cotidiana y la

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Fantin, Sol - Normalidad - DIGITAL

Este documento presenta un libro de poesía titulado "Normalidad" de la autora María Sol Fantín. En las primeras páginas se incluye información sobre la edición, fotografías y créditos. Luego comienza la sección de poemas con temas como el paso del tiempo, la búsqueda de la normalidad, los cambios en el cuerpo a los treinta años y consejos para derribar un reino imaginario. El documento ofrece una recopilación de poemas cortos de la autora sobre varios aspectos de la vida cotidiana y la

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1

N
O
R
M
A
L
I
D
A
D

2
Fantín, María Sol
Normalidad / María Sol Fantín. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de
Buenos Aires : María Sol Fantín, 2020.
Libro digital, PDF.

Archivo Digital: descarga


ISBN 978-987-86-6937-3

1. Poesía Argentina. I. Título.


CDD A861

La presente edición forma parte de ARTA galería.

Foto de tapa: Martina Matusevich: Lili es así


martinamatusevich@[Link] / IG: panoramafotografia

Foto de contratapa: Yamila Nair Williams


Flirck: [Link]/potos/yamilawilliams

Diseño de interior e idea de tapa: Sol Fantin


Realización de tapa: Seb Scocchera
Fotos del interior: Sol Fantin y Seb Scocchera

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.


Queda prohibida la de reproducción total o parcial de esta
obra sin autorización previa de la autora. Para contactarla:
solfantin@[Link]

3
NORMALIDAD

SOL FANTIN

ARTA - Buenos Aires - 2020

4
Pues yo que duermo tan mal,
dormí desde las ocho de la noche
hasta las seis de la mañana. Diez
horas: sentí un orgullo pueril. Me
desperté con todo el cuerpo
aumentado de células. Ah… ¿Es
así la vida normal, entonces?
¡Pero entonces es algo muy bueno!

Clarice Lispector
Crónica en Jornal do Brasil (1969)

5
EL NACIMIENTO DEL SOL

Hoy es el nacimiento del sol.


Nace todos los años, por si no se fijaron.
Y el día que nace es el más oscuro del año.

Esto no es un poema: es información.

Creo además que al ser el nacimiento del sol


es un buen día para metáforas afines, tipo:
cualquier comienzo que una quiera bienaugurarse.

El tiempo no es una línea recta y bien sabemos


que las repeticiones cíclicas existen.

Y que la palabra revolución quiere decir vuelta


y viene de la astronomía: la revolución de los planetas.

Esto también es información, lo leí


en un libro teórico de literatura del siglo XIX.

Siglo también significa ciclo: vuelta.

Voy a encender un sahumerio para celebrar con fuego


el nacimiento del sol. Y le voy a pedir un deseo, obvio.

Porque el aire está saturado de raíces invisibles: son


las raíces del invierno y nosotras somos
lombrices que avanzamos a ciegas en este panorama.

Ha nacido el sol. Sólo resta avanzar


hacia la fertilidad, que disimula entre las raíces.

6
LA SONRISA DE LOS TONTOS

Si yo sabía.
Si yo sabía que era cosa
de mover las marionetitas de las palabras
atadas a las puntas de los dedos del corazón.

El cuerpo abierto al aire cruzado por todo


lo que cruza el aire.

Ocuparse de la red en la que sumergidos


los dedos del corazón,
los pies del corazón,
y toda esta carne
DEVENIMOS.

Yo no quiero decir cosas difíciles pero qué cosas no son


difíciles: ¿un perro
es fácil? ¿Un país?
¿Un pochoclo?
Quiero decir: ¿viste cuando estás volada?
De cuando estás volada hay que aprender
porque ahí como que te das cuenta de cosas.
De cosas lindas.

Confiás en lo que te pasa / en lo que ves en el mundo.


Y además no estás volada en la cola del banco
ni antes de rendir un examen.
Eso hay que aprenderlo también.
Estar volada a veces te enseña a cuidarte:
te indica a dónde no conviene ir.

7
Si yo sabía.
Si yo sabía que el espacio [ ]

Si yo sabía que hay que saber que la punta


de la cabeza apunta al centro
de la tierra.

El problema de este mundo es que no nos dejan ser chiquitas.


Nos ponen monumentos enormes para que nos creamos
grandes.
Nos ponen números muy difíciles / de muchas cifras…
¿Alguien tiene idea del esfuerzo traumáticamente
contorsionista que tiene que hacer un cerebro para leer
inmediatamente un número de muchas cifras?
YO SÍ
Lo vi al cerebro niño contorsionándose irremediablemente
aprendiendo la gimnasia fatal / cavando su propia fosa /
solidificando su trampa / quebrándose
en partes para construir
un edificio donde el 29.654.633
tenga sentido;

y ahora nos da vértigo todo, porque tenemos


el cerebro adiestrado para las olimpíadas de la normalidad:
malformado en perfecciones / vicioso de lógica / podrido
de ideales y retórica.

¡ÉXODO! No hay salida: ¡ÉXODO!


Bajemos por los andamios de los huesos hasta la tierra
de la que salimos antes de que esa misma tierra
nos muerda y nos devore a dentelladas y seamos eso: polvo.

Lo del polvo no es metáfora: vamos a devenir polvo /

8
talco / harina / arena / cal.
¿O alguno de ustedes reconoce la diferencia entre la ceniza
de un cuerpo humano calcinado y el talco /
la harina / la arena o la cal?

Si yo sabía.
Alguna vez supe para siempre
que la última llama del amor que tenía
está prendida y no
me quedan más
así que poco a poco tengo que hacerla de piedra
y quedarme suspendida yo dentro del aliento
de esta llama de piedra
y desde ahí sonreír con la sonrisa de los tontos.

Hoy sí o sí me tuve que sentar al lado mío


a escuchar todo lo que hizo falta.
A escucharte hablar, querida yo, y a adivinar
todo lo que dicen tus impaciencias y tus terrores.

Vos sos como un perrito / en cambio yo /


yo, querida yo, soy como una nena de ocho años:
una nena de ocho años tiene todo flotando enfrente de sí
porque no es capaz de agarrar nada porque sus manitos
jabonosas no pueden aferrarse a nada por eso
lo tiene todo lo tiene todo lo ve todo todito todo, y así

cuando se equivoca: acierta.

Es tan triste pensar en que se acabe la vida.


Cuando estamos tristes tenemos que pensar en eso:
en que más triste que la tristeza es que se acabe la vida.

9
Ahora voy a ir a cocinar una tarta para mis amigos
únicamente porque los quiero mucho.

Y que resucite Foucault si tiene coraje


para impedírmelo.

10
Madrid / 2012

11
UNA CASI YO

El problema del tiempo no es que sea poco


sino que es fugaz.
No es un problema de cantidad sino más bien
un problema cualitativo: que no podemos detenernos
a mirarnos la cara mutante en ningún espejo.

Ahora yo quiero asegurarme una continuidad en el tiempo


a través de un rito secreto tan secreto que no sea un rito,
que sea un río, mejor. Un río que navego.

Una casi yo en un casi borde de un casi mundo


hace el casi gesto de saludar o de dar algo
como si casi llegara a ser yo casi siempre.

Como remar en una canoa.


Como tejer.
Como hablar para siempre evitando una palabra,
una sola
que nadie la sepa;
por ejemplo, la palabra papel
o tinta o fractal
o amor.

Como entrelazar siempre los intentos de un poema.


Como olvidar siempre la misma cosa: la muerte
o el café en el fuego
o el aire que entra y que sale
o la posibilidad de perderlo todo
o la inminencia de lo que viene que nunca
sabemos lo que es.

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Yo creo que vivimos buscando el ser de la babosa:
una homogeneidad existencial ciega de todo menos
de la pared por la que trepa como si amara.

Últimamente hallo más fácil callarme


que intentar decirles lo que se siente
en este intento de callarme.

Sinceramente querría saber volar.


Y si no se puede volar de verdad, hacerlo como metáfora.

Anoche soñé que necesitaba volar para escapar


de una reina maléfica: era gorda, fuerte, hermosa, vieja.
Tenía una sonrisa cínica y una
corona dorada de tres picos. Me perseguía
por un castillo lleno
de pasadizos blancos sin techo como
jardines o patios con escaleritas.
Por ágilmente que yo tratara de escapar, ella
aparecía siempre, señorial sonriente y maligna
y me agredía como un diablo. Yo
deseaba más que ninguna cosa, deseaba
recordar cómo se vuela: cómo
se pasa fluidamente por sobre los tabiques
que compartimentan el espacio habitable midiendo
la distancia mínima, planeando
por sobre los muros para escapar de la reina
rápidamente y con el esfuerzo
justo.

Despierta ahora en un mundo donde no


puedo volar, yo quiero saber

13
ser planta.

Tener ahí en mi repertorio de momentos


un flor de momento: el momento
en que verde y sin sistema nervioso central
el organismo se dedique a:

- percibir globalmente las vibraciones del aire;


- sostener el ritmo inaudible del crecimiento de las células;
- relajarse interiormente para que los fluidos circulen;
- tonificar tallos elásticamente;
- intercambiar oxígenos con el entorno desde la epidermis;
- sentir la felicidad o la nostalgia del sol;
- adivinar el diseño que asegure cierto equilibrio:
- y si es de noche: brillar como un anillo en un estuche.

A veces quisiera jugar a que acabo de llegar al planeta


y hago un trabajo de exploración.
Pero nunca me sale.

14
CONSEJOS PARA DERRIBAR
UN REINO IMAGINARIO

1. Déjese estar.
2. No se interrumpa cuando esté en vena.
3. Elija el mejor lugar de la casa, ése que tiene una
ventanita al mar.
4. Espere cinco segundos antes de responder.
5. Cierre una puerta delicadamente, sin que haga ruido.
6. Cada tanto, piense un secreto.
7. No se pinte las uñas por hábito.
8. Desactive el espanto.
9. Olvide el recorrido.
10. Aprenda un sistema numérico no decimal.
11. Elija una palabra al azar y escriba un acróstico.
12. Póngase límites absurdos, como si inventara un juego.
13. Actúe con naturalidad.

15
Granada / 2012

16
EL CUERPO TE CAMBIA

A los treinta el cuerpo te cambia.


Tenés durezas que antes no tenías y también tenés
fragilidades nuevas.

Estás más cansada, más niña. Más


desconfiada para algunas cosas, más
confiada para otras. Sobre todo, la tristeza
cuando viene es no
más punzante pero sí un poco
más desoladora. A la alegría se la acepta con una
gratitud parecida al alivio

Yo no sé qué revoluciones desordenan nuestros gestos.


Sé que valoro la intimidad
con los otros y que la palabra verdad es
una palabrota querida y difícil.

Tengo más caprichos.


Mis certezas son más borrosas pero también
más certeras.

Quiero pocas cosas y las quiero


con pobreza sabiendo que soy
una profunda necesitada.

Escribo como si tejiera. Escribo


con puntos irregulares y a veces
se me enreda la lana.

No puedo seguir el hilo.

17
Si fuera Teseo me quedaría adentro del laberinto
a merced del monstruo. Ya no
sería capaz de triunfar y despreciar
a Ariadna. Ya no sería capaz
del heroísmo.

En un manifiesto contra las águilas


hablaría del vértigo, pero
ni manifiestos ni grandes metáforas me atraen ya.

Lo que yo quería decir es que tengo treinta años


y que las cosas me fueron dejando su huella;
que dos veces crucé el Atlántico nadando
en una duermevela resignada y ahora
sé que el mundo es lo suficientemente grande
para que quepa en él un Atlántico pero curiosamente
eso mismo lo hace más
chiquito, al mundo.

Como si esta mesa en la que me siento a tejer


fuera importantísima.
Como si estas calles por las que ando en bicicleta
estuvieran empedradas con piedras-universo.
Como si cada vez que espero un beso estuviera a punto
de morirme espantada.

18
EL FUTURO

Habrá que reorganizarse.


Reconocer las prioridades otra vez.

El final no es la entrega de boletines


con sus correspondientes felicitaciones y un diploma
al mejor muñequito compañero. El final
es la muerte.

Y en la muerte me imagino que una entrará


ahora mismo.
Y quizás se nos haga un nudo en la garganta
de emoción, pienso. Una cosa
de que todo esto [oh]

Creo que un buen entrenamiento en danza quizás ayude.


La atención de una catadora de vinos.
De un albañil que trabaja en un andamio de más de tres niveles.
De una vieja que alimenta gatos en una esquina.

Creo que tus ojos pueden ayudarme a morir.


Por favor te lo pido, si cuando me muero estás
prestame tus ojos

porque son un túnel


para pasar.

Reorganizada entonces opino


que todos los días hay que entrenarse en morir.

Aunque a veces pueda resultar


un poco triste.

19
Madrid / 2012

20
LA SOLEDAD COMO
DISPOSITIVO BIOPOLÍTICO

Atmosféricamente, lo que se conoce como soledad puede ser


pensado como un dispositivo fundamentalmente táctil, teniendo
en cuenta el modo en que opera sobre los cuerpos humanos.
Diseñado por funcionarios de regímenes biopolíticos anónimos y
ubicuos entramados en sistemas-panal, el dispositivo-soledad,
una vez racionado e instalado en las redes nerviosas que habilitan
a la piel humana a proyectar un orden geométrico en el espacio,
interfiere en ellas como lo haría un aislante térmico para producir
una antiexperiencia, es decir, el borramiento sensorio-espiritual
de la intuición básica de estar sumergidos en una única corriente
de vida.

De este modo, el dispositivo soledad impide la captación


inmediata de continuidad con los otros vivientes vehiculizada por
elementos de todos los niveles ontológicos, pero que
fenomenológicamente pueden enunciarse así: el aire inhalado en
común/ el alimento ingerido en común / las vibraciones en común
que el oído humano capta y las que captan las piezas óseas
mayores y menores del esqueleto/ el lenguaje hablado/ la
evidente inclusión en una trama de reciprocidades de una clase
de corriente energética que en ciertas culturas se ha denominado
sentimiento, y que es recibida de manera inmediata por órganos
tales como los ovarios o, de faltar éstos, en la cavidad que
corresponde a la ocupada por el estómago.

Atmosféricamente, lo que se conoce como soledad puede ser


pensado como un dispositivo fundamentalmente táctil, teniendo
en cuenta el modo en que opera sobre los cuerpos humanos para

21
producir una antiexperiencia, es decir, el borramiento sensorio-
espiritual de la intuición básica de estar sumergidas en una única
corriente de vida.

22
BAJAR LAS ESCALERAS

Por lo pronto, hay que retomar unos asuntitos pendientes.


Teniendo en cuenta que tantas cosas cambiaron.
Pendiente me había quedado una cierta cosa –cómo decirlo.
Que tenía que ver con dejar que el cerebrito
se derrita por la espalda
como un helado, siendo yo su cucurucho.
Ahora que las bibliotecas no me inquietan más, porque creo
adivinar de qué están hechas.
Ahora que puedo profundizar en el significado
de la palabra ahora y que puedo recibir
la imagen de mi cara en el espejo.

Veinte años presioné con un alfiler la superficie del globo


que por fin estalló.
A lo mejor era una ampolla en una piel.
En ese caso, habrá que custodiar que no vuelva a formarse.
Habrá que hacerlo frecuentando el recorrido que va
de las tripas al corazón
para volver a las tripas, y desde ahí: propagarse.

Habrá que aprender a decir, a la par de una amiga mía,


que la vida es una sola así que conviene arrojarse a ella
para que haga con nosotras lo que quiera.

También se puede ensayar otras recetas


hasta saber decir lo que dijo mi abuela a los ochenta años
cuando un homeópata le preguntó cuál era su comida favorita:
el pan con manteca –dijo.

Cuando tenía quince o dieciséis años le comenté a un amigo

23
que yo no era capaz de bajar las escaleras mirando
hacia adelante
porque me daba vértigo. Él me respondió
que nunca iba a poder ser vedette.
No es que ahora quiera ser vedette –y sin embargo quizás
sea el momento de entrenarme en bajar escaleras
mirando hacia cualquier parte.

Tampoco estoy segura de que toda vida sea


un proceso de demolición –pero esa frase me sigue
gustando mucho.

Demolerme hasta que los músculos de mi espalda dejen


de fantasear con que son armaduras de guerra.

Anoche soñé que me había quedado dormida


andando en bicicleta y al despertar estaba todavía
andando pero en un lugar extraño y hermoso
a la orilla de un río en un pueblo de la Europa que no existe.

¿Qué será lo que ese sueño significa?

24
Madrid / 2012

25
QUEREMOS NOMBRAR EL MUNDO

Las palabras con las que queremos nombrar el mundo


tienen significados inventados y ése es un problema serio.
Por ejemplo, la fama es puro cuento. Soledad es
un término complejo. Y hoy leí
que un feto es una ficción para denominar
una parte del cuerpo de una mujer.

Una mujer ni hablar, qué es una mujer.


Preguntárselo a las campañas publicitarias,
a los libros de historia,
al espejo,
a las jugueterías
no sirve de mucho.
Preguntárselo a Lacan,
a Bourdieu,
a Preciado,
a mi Madre
tampoco me parece útil.

Angustia es una palabra que comprendo físicamente. Ella


designa todo lo que las otras
palabras necesitan callar
para brillar en sus significados inventados.

Cuando era chiquita tenía miedo de quedarme ciega.


Por eso ahora quiero acostumbrarme
urgentemente a la música.

26
TRABAJAR

Cuando X dice trabajar se refiere a pasar ocho horas adentro de


una cabina subterránea aislada cobrándole a la gente los pasajes
de tren, seis días de siete que tiene la semana.

Cuando X dice trabajar nunca se refiere a hacer las compras,


cocinar, lavar la ropa, barrer, baldear, hacer las camas, ordenar,
despertar, vestir, dar de comer, bañar, llevar a la escuela a los
hijos y revisarles los cuadernos, dar de comer al perro y al gato –
que son las tareas que hace su esposa.

Cuando LA ESPOSA DE X dice trabajar tampoco se refiere a


hacer las compras, cocinar, lavar la ropa, barrer, baldear, hacer
las camas, ordenar, despertar, vestir, dar de comer, bañar, llevar
a la escuela a los hijos y revisarles los cuadernos, dar de comer
al perro y al gato, tareas que hace cotidianamente; cuando ella
dice trabajar se refiere a la pila de ropa que remienda por encargo
de la mercería del barrio, tarea a la que dedica cinco o seis horas
diarias.

Cuando LA HERMANA DE X dice trabajar sí se refiere a hacer


las compras, cocinar, lavar la ropa, barrer, baldear, hacer las
camas, ordenar, despertar, vestir, dar de comer, bañar, llevar a la
escuela a los hijos y revisarles los cuadernos, dar de comer y
sacar a pasear al perro y al gato, tareas que hace a tiempo
completo durante seis de los siete días de la semana en la casa de
la familia Z.

Cuando LA SEÑORA Z dice trabajar se refiere a las tres o cuatro


horas semanales que pasa encerrada en su atelier doméstico de
pintura desplegando óleos en un bastidor, mientras mira cómo la

27
hermana de X levanta la mierda del perro del jardín y friega la
pileta vacía, en la que nunca se zambullirá.

LA SEÑORA Z también dice trabajar para referirse a cierto


modo sofisticado de la atención que se presta a sí misma, por
ejemplo cuando dice estoy trabajando sobre mi autoestima.

Cuando EL SEÑOR Z dice trabajar se refiere a pasar dos o tres


horas al día en sus oficinas de Puerto Madero, firmando los
documentos que le han preparado su abogado, su contador, su
administrador y su secretaria, y controlando que sus empleados
cumplan con sus obligaciones.

A veces EL SEÑOR Z le dice a LA SEÑORA Z que va a trabajar,


pero miente, y en realidad se va a uno de los prostíbulos que
quedan alrededor del obelisco, y pide un reservado con P.

Cuando P dice trabajar se refiere a quedar a merced de un


proxeneta durante siete de los siete días que tiene la semana, para
cualquier servicio sexual o de cualquier otra índole que se le exija
a cambio de comida y una suma irrisoria que P le entrega cuando
puede a la cuñada, que le hace el favor de criarle al hijo.

Cuando EL HIJO DE P dice trabajar se refiere a pasar las tardes


con un balde y un trapo en una esquina del centro, pidiendo unas
monedas a cambio de limpiar el parabrisas a los autos que paran
en el semáforo, como hace todos los días EL SEÑOR Z, que
nunca le da nada porque dice que lo de limpiar parabrisas es una
pantalla para robar.

EL SEÑOR Z probablemente sea el padre biológico del HIJO DE


P, pero gracias a Dios y a la Virgen Santa, P no tiene los recursos
para demostrar una cosa así.

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Cuando LA MAESTRA DEL HIJO DE P le dice que tiene que
trabajar más, se refiere a completar el cuaderno con las tareas de
lengua y de matemática, y copiar lo que hacen los compañeros
los días que falta a la escuela.

Cuando LA MAESTRA DEL HIJO DE P dice trabajar, se


refiere a las seis horas diarias que le dedica a la escuela pública
del barrio de Constitución, más las seis horas diarias que le
dedica a la escuela privada bilingüe del barrio de Recoleta, a la
que asiste el hijo del señor y la señora Z.

Cuando EL HIJO DEL SEÑOR Y LA SEÑORA Z dice trabajar


se refiere a lo que va a ser cuando sea grande: astronauta. Y
presidente. Las dos cosas.

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Madrid / 2012

30
OTOÑO

Entonces resultó ser el otoño.


En la ecografía no se dejaba ver bien.
Había hojas en la vereda, sí. Pero una nunca sabe.

Y conviene desconfiar de la gracia y de la desgracia


–sobre todo en los tiempos que corren.

Estaría bien que caminen, de vez en cuando,


los tiempos.

A raíz de una cosa o de la otra


amarillea todo un poco
y la verdad es que tranquiliza saberlo
(tener la certeza, digo).
Era el otoño. sí.

Y una dice EL otoño pero es uno nuevo el que vino.


Uno que no se sabe lo que se trae entre manos.

Yo me encuentro en él renovando viejos trapos,


viejos vicios de venir acá, a los bordes
de las palabras: a su madeja siempre
revuelta.

Me viene regalando tanto


cómo negarlo
que esta vez me decido y le zampo un beso
y me quedo loca
de contenta.

31
COMPOST

Descubrir que ahí donde siempre habían estado empollándose las


certezas como huevitos de mosca, ahí lo único que había era la
comprobación desagradable de una falta.

Descubrir entonces que convenía asumir lo más completamente


posible la falta para hacer de ella no una certeza, pero quizás un
suelo fértil, un humus –con lo que la palabra tiene de polvo
húmedo, de compost– desde el cual o en el cual o por el cual: la
vida.

Descubrir lo ya descubierto miles de veces como si ensayara un


mismo pasaje de música, buscando el golpe de dedos casi
involuntario, el gesto que hiciera de ese artificio una obviedad,
un mundo diminuto necesario entre los mundos.

Intuir descaradamente que la oportunidad de vivir destella entre


los instantes del pensamiento, del miedo, del plan, de la idea, de
la opinión, de la verdad –y encarar con la urgencia de una
moribunda la tarea de ligar las cosas hasta que emerja la
continuidad que las trae:

Ligar los modos de estar a costa de darme vuelta como una media
y vivir en el exterior, como una perra o como una payasa.

No interrumpir, dar curso, no salvaguardar, quemar toda la leña


en esta fogata.

Somos agua y arena. El amor nos hace gota y terrón, es cierto.


Pero el mismo amor nos devuelve al agua, nos desmembra en la
arena.

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Madrid / 2012

33
POTLATCH

A la hora de estudiar prefiero fumar y dejar


que el lenguaje discurra. Que mi cuerpo
despilfarre su felicidad acumulada toda junta en un ratito
para después recargar energía durmiendo como una osa.

¿A esto se referían los que decían que conviene estudiar


antes de los treinta? Es gracioso: yo
cuando era eficiente pensaba
que después de los treinta sería difícil
estudiar porque una tendría hijos y marido que atender.

Los astros hicieron estragos conmigo.

34
ATOCHA

las líneas amarillas que indican adentro la ubicación precisa para


esperar el tren adentro las puertas automáticas de la estación de
atocha que automáticamente adentro no abrimos

con nuestras manos sino que se abren ellas adivinando la


intención adentro de atravesarlas los robots adentro de la estación

que exigen el billete de un número preciso de euros adentro para


dejarnos pasar adentro del tren que adentro a gran velocidad con
los vidrios sellados de las ventanillas selladas que aíslan adentro
de la temperatura vitalizada del aire afuera adentro las vías rectas
para avanzar adentro estación por estación una voz repite adentro
el destino y la siguiente parada adentro nadie se dice

buen día nadie adentro

se pregunta cuál fue el color del sueño que tuviste noche afuera
los territorios parecen postales afuera no hay ruidos molestos
afuera pacíficamente afuera adentro las miradas descansan en los
tonos suaves de los tapizados del tren pulcramente adentro nadie

tiene el sombrero fuera de lugar nadie tiene los zapatos


remendados nadie se tira del tren adentro como resortes adentro
somos pasajeros con su billete de un número preciso de euros
adentro nadie

huele a nadie adentro pasa a través de las puertas automáticas


adentro haciendo estallar los cristales nadie adentro

te pregunta el color del sueño que tuviste anoche afuera cuando

35
soñabas que de tu piel mutante crecían zanahorias desbordaban
hacia afuera apios y calabazas hacia afuera adentro

de tu sueño una nena te ayudaba a podar las hortalizas que crecían


monstruosamente crecían hacia afuera adentro

de tu vientre devenido huerta nadie adentro se mira


preguntándose quién

trazó las líneas amarillas que marcan adentro la ley irrevocable


adentro para esperar un tren tan limpio adentro tan solos adentro
no perturbamos

el tránsito recto de las vías adentro avanzamos sin mirarnos por


la pulcra metrópolis adentro ignoramos los gestos alarmantes

de los raros que no avanzan que se detienen a intentar hablarnos


adentro hace frío afuera madrid nos indica adentro el ritmo la
dirección adentro del orden adentro en esta mañana de enero en
que el invierno parece querer decir algo adentro pero nadie

lo escucha

36
ESTRATEGIAS

Y las estrategias para que la vida sea una gota brillando


en la punta de un tallo no siempre
funcionan.

Relajarse / descender / hacer de cuenta que se nada: no


siempre funciona.
Subir la cresta de la ola invisible que a toda hora
nos puede lanzar al sol: casi nunca.
Lloviznarse en el secreto abierto de la pulpa cardíaca: algunas
veces, pero hay que estar de ánimo.

Todas ellas son sin embargo un barro en el cual crezco.


Si el momento de morir tiene algo de espejo
quiero mirarme en él crecida en ese barro

o que se rompa.

Es cuestión de tiempo.
Pero ya no quedan tantas opciones.
Las tramas posibles se angostan.
El broadcast-yourself no me seduce más.
Va a ser necesario el jazz de un momento a otro.

37
Barcelona / 2012

38
EL MUSEO

Todas estas semanas estuve tratando de no saber.


De liar cigarrillos sin que se me apaguen cada dos por tres.
De no olvidar que debajo de la mirada están las cosas.
De escuchar las frases que todavía no se formaron.
De presentir la nostalgia que voy a sentir por este momento,
por estas semanas en las que tomo metros y doblo esquinas
esperando que hayas descubierto una oferta de pescado
para la paella del mediodía.

Me quedan siete días en Madrid


y no vi a Velázquez ni a Goya.

Fui al Prado sí una vez


en el horario de entrada gratuita:
dos horas antes del cierre.

Vi al Bosco y me pareció recordar cosas


que nunca había visto.
Vi agentes de seguridad con handys.
Vi nueve esculturas de nueve musas del siglo cuarto
y claro bueno sí, cómo explicarlo: eran
nueve esculturas de nueve musas del siglo cuarto.

Vi una imitación de la Mona Lisa


hermosa como todo lo kitch.
–como las billeteras con reproducciones de Van Gogh
y los estuches de anteojos estampados con Picasso
que venden en el hall.

Vi espacio entre los cuadros

39
y suelos de parquet y columnas de yeso
como esculturas minimalistas.

Vi un nene que se escondía detrás de un pedestal.


Vi parejas de treinteañeros que miraban las paredes en alemán.
Vi señoras que trataban de estar ahí.
Vi una mujer envuelta en un chal que paseaba despacio
delante de los marcos y sonreía para sí misma.

Te vi de espaldas mirando un cuadro con la vida


y la muerte representadas.
Te vi de perfil perdiéndote conmigo
en El Jardín de las Delicias.
Y después fuimos al Museo del Jamón
a tomar cañas y comer bocadillos de jamón
por un euro con cincuenta.

Pero no vi ni a Velázquez ni a Goya


porque el Prado cierra a las ocho.
Y la entrada gratis empieza a las seis.
Y hay tantas salas para ver.

Me quedan siete días ahora en Madrid


y esta tarde no puedo salir porque tengo que estudiar
para un examen de Historia del Arte.

Antes de empezar me besás en el cuello


y yo me retuerzo lenta como una tortuga.

Inventamos el amor en siete ciudades.


Qué pueden importarme Velázquez o Goya.

40
NUEVOS CONSEJOS PARA DERRIBAR
UN REINO IMAGINARIO

1. Diríjase a usted misma sinceramente, aunque le


tiemble el pulso.

2. No se avergüence, o no se avergüence de sentir


vergüenza.

3. Si al tratar de mirarse a los ojos (en el espejo,


claro) descubre que es imposible porque tiene dos
ojos y en el intento de decidir entre mirar fijamente
a una u otra pupila olvida lo importante, entonces no
se mire a los ojos: simplemente confíe en que el
espacio que la separa de usted misma es un campo
magnético de ondulaciones comunicativas.

4. Y no tema.

5. Tómese su tiempo.

41
Madrid / 2012

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ESLABÓN

Cuando intento comunicarme con mi perro, cuando intento


que comprenda que no está bien que rasque
y rompa pedacitos de la alfombra;

a pesar de que pone las orejas hacia atrás


y repliega las patitas como diciendo me descubrieron o
perdón o fue sin querer o
yo no sabía que para vos era importante, o incluso
yo pensé que estaba bien rascar pedazos de la alfombra
porque soy un perro;

y yo le señalo el pedazo de alfombra arrancado y acercando


mi cara enojada a sus enormes ojos lastimosos le digo: NO esto
NO
se hace –y él amaga con irse pero no se anima porque
no quiere o porque
no puede o
vaya saber una por qué razón que bulle por dentro
de su cráneo de perro;

(y él que es capaz de clavar


sus colmillos en el cuero peludo de un rottweiler hasta hacerlo
sangrar, me mira con ojitos de culpa replegando
las orejas hacia atrás);

o cuando le pongo una mantita junto a la estufa


para que entienda que ahora estoy
ocupada trabajando y no
puedo jugar con él pero que igual
puede quedarse a mi lado, que igual

43
podemos compartir la tarde;

y él mueve la cola y da saltitos sin sentarse


en la mantita y mira la puerta de calle como diciéndome
que lo que él quiere es pasear, que hay tantos
olores y aventuras ahí detrás de esa puerta y es genial, y yo
digo no, no, y toco la mantita como invitándolo, y él
gime un poquito y después
se sienta en un borde como de mala gana, o al revés:
como no queriendo despreciarme;

nos miramos mucho a los ojos


(él a mí, yo a él)
en esos largos momentos en los que intentamos
comunicarnos.

Una palabra vale lo mismo que una movida de cola,


una palmadita en la cabeza, un ladrido, un pedacito de pollo
o unos lengüetazos.

Nos miramos mucho: los dos


hacemos un esfuerzo por traspasar esta especie
de abismo del tamaño de una
galaxia que nos separa, a pesar
de que nos estamos tocando, lamiendo o abrigando
bajo el mismo techo.

A veces me parece que es como si hubiera otro adentro


de mi perro con el que intento
comunicarme: un náufrago cautivo del fondo
del mar –un mar que es el cuerpo
musculoso y afelpado
de mi perro, a veces
intuyo a ese náufrago mirándome través

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de sus ojos sin
que podamos hablarnos, y a veces

me parece que adentro mío


hay otra
cautiva que intenta
comunicarse con todas las cosas, náufraga
también ella en el fondo
de un mar que es la intrincada
maraña de este lenguaje.

Estoy cada vez más segura de que a ella, cautiva de mí,


se le mueve la cola cuando mira la puerta,
que se echa junto a la estufa, entrecerrando
los párpados, con una
esperanza innombrable en que le rasquen
el pelaje mientras duerme sumergida en la vibrante
materia del mundo.

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LA CONTINUIDAD

Sobre el colchón hago la plancha


todas las noches y pienso:
nuestro modo de existir es tan misterioso
como el de la tortuga.
Pero necesitamos olvidarlo.

Hoy miraba a una viejita en el colectivo


y trataba de reconstruir sus rasgos
de joven, y trataba de imaginar los míos cuando sea yo
también una viejita y me preguntaba
por la continuidad del yo.

Veía gente y gente y más gente


todos con cara de pensar en alguna cosa
todos yendo a alguna parte.

Los colores de los carteles de los locales


allá debajo anclados en las calles
desde la velocidad y la altura del colectivo.

Que sea otra vez noviembre no nos asombra.


Que algo gire para que sea otra vez
noviembre
mientras el colectivo avanza en línea recta
por una calle sinuosa como un río
no nos asombra.

Y sin embargo la perplejidad


reina.

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Hoy decidí empezar a tejer otra vez.
Tejer cuadrados de lana.
Después unir los cuadrados con más lana
y formar objetos
que sirvan para hacer regalos.

Mientras tanto respiro.


Mientras tanto mi biología se acopla
a la biología de todo lo demás.

En Medio Oriente hay gente viviendo


una pesadilla.
Lo leemos en los diarios desde el otro lado del mundo.
Decimos cosas sobre eso y hacemos la plancha
sobre todas las cosas que decimos.

Oigo la respiración del hombre con el que vivo


que respira un poco más fuerte cuando se duerme.
Voy a acostarme al lado de él
en el colchón que compartimos cada noche y a veces
también durante el día.

Esta tarde me peguntaron por qué quería tener hijos.


Dije que el deseo de tener hijos se me ofrece
y no quiero oponerle argumentos.
Sonó bien lo que dije –pero yo
yo no sé.

Es que estamos hechos de unos hilos muy difíciles


de saber lo que son.

Hasta mañana, mundo.


Mañana vas a estar acá donde nos dejamos.

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Yo ahora voy a besarte los párpados antes de que te duermas
sobre mi cuerpo volador oh mundo.

Y vos vas a despertarme mañana besándome


los párpados desde adentro para abrírmelos.

Como me despertaría un hijo


urgido por sus varias clases de hambre.

En Medio Oriente no creo que duerman


con tanta irresponsabilidad.

Hay gente muriendo de terror.

A veces yo quisiera
que nos pareciéramos más
a las tortugas.

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Valencia / 2012

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POESÍA PARA CONEJOS

Nunca lo sabremos.
Ser un misterio para una misma es
una clave, como en la música.
Como vivir con la certeza de estar
arraigada pero blanda, edificada
en el agua, alrededor
de lo que brilla, como a punto
de tocarlo.

Bienvenida a la adultez, que al final


consistía en dejar de pedir
explicaciones: estar
en el medio de todo
lo que se ignora exactamente
como un bichito de luz.

El objetivo tiene que dejar


espacio a la curiosidad. En el interior
del jardín está lo infinito
que se ignora: lo que brotará, lo que se morirá, no
sabemos.

Es tan difícil el arte del instante, tan.

Pero hay que decidirse: algo


nos aguarda en un presente abstracto.

II

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Habrá que confiar en que había un momento extra-
ñamente ubicado en eso que podemos
llamar futuro, habrá que estar
atenta para reconocerlo
y avisparse, porque las nubes cambian
de forma tan rápido.

Quiero la mirada viva y un sombrero


rojo. Quiero morirme
acordándome de un chiste.

Los planes están bien, pero no estés


tan segura. La reina
de las hadas tiene un gran sentido
del humor, y la vida
es la reina de las hadas.

III

El comprobable hecho de no haberse visto nunca


la propia cara, de que no sea posible verse
a los ojos: una metáfora real de lo que nos conmueve.

A pesar de haber tantas palabras, las palabras


están gastadas todas. Salvo
que las usemos como piezas de un mosaico
interminable.

Yo había aprendido a no intentar la verdad.


Pero el conformismo o el miedo al cliché
puede ser peligroso en un momento crucial.

Ahora es ese momento crucial.

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Lo que ocurre es que la verdad no es
ni decir ni no decir: es
el carnaval de inventarse
una mitología para poblar el cotidiano
de zanahorias siendo una misma
un conejo.

Tampoco se trata de fe. Sino de ganas.


Y las ganas, como los guisos, se hacen
con lo que hay en la casa.
Aunque a veces hay que salir a comprar
sal o ajo o una carne baratita.
Después comérselo con un vaso de vino tinto.

Y al dormir, soñar cosas que no se entienden


ni tienen porqué.

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Madrid / 2012

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NORMALIDAD

Laura tiene dos ojos, dos manos, dos pies, respira varias veces
por minuto y varias veces también se pregunta para qué lo hace.

Jennifer tiene dos ojos, dos manos y una pierna, y está contenta
porque le compraron una silla con la que puede andar sola.

Mariana tiene dos ojos, dos manos, unas tetas enormes recién
estrenadas y un pene que a veces preferiría no tener, pero está
pensando que quizás pueda con todo.

Rocío tiene dos ojos, dos manos, dos pies, dos tetas, no tiene pene
y trabaja doce horas por día por unos mangos que le alcanzan
apenas para pagarse una pensión y comer mal.

María Elena tiene dos ojos que no ven y un corazón que sí siente,
y aunque antes subía y bajaba de los colectivos sola ahora tiene
miedo –por suerte la sobrina la visita una vez por semana.

Paula tiene dos ojos, dos manos, dos pies y un soplo en el corazón,
pero cuando se despierta y se acuerda de que le van a poner un
by-pass, se alegra tanto que se siente rara.

Esther tiene dos ojos, dos manos, dos pies y cinco hijos, pero uno
se le murió de bebé y ella cree que en el fondo fue su culpa, así
que va al cementerio cada quince días a llevarle flores.

Leticia tiene dos ojos, dos manos, dos pies y una nariz recién
hecha, y está aterrorizada porque cada vez se le cae más el pelo
y cree que ya no va a encontrar a otro hombre que la quiera y le
regale flores como hacía el marido que se le murió hace más de

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quince años.

Felisa tiene dos ojos, dos manos, dos pies y nunca hizo el amor
con nadie, cree que el aborto es un problema político, no
filosófico, y le parece cruel que no sea legal.

Elena tiene dos ojos, dos manos, dos pies, nunca tiene frío, y
cuando mira por la ventana del octavo piso de la clínica de Barrio
Norte donde la pusieron hace nueve años ya ni se pregunta qué
sería capaz de hacer si un día dejara de tomar las pastillas que le
trae la enfermera con el desayuno.

Beatriz tiene dos ojos, una mano, dos pies y se acostumbró a creer
que si hubiera tenido las dos manos hubiera podido progresar en
la vida en lugar de aburrirse a la sombra de la madre.

María José tiene dos ojos, dos manos, dos pies, una sola teta, un
hijo que la odia y volvió a tener esperanzas en la vida cuando se
enteró de que el papa era argentino.

Estela tiene dos ojos, dos manos, dos pies, un corazón que late y
vive en un penal porque la acusaron de asesinar a su marido a
golpes después de que el tipo violó a la hija.

Lorena tiene dos ojos, dos manos, dos pies, una parálisis facial
en la mitad de su cara desde hace cinco años y se siente
permanentemente afuera de todo.

Graciela tiene dos ojos, dos manos, dos pies, un marido, un


amante, está enamorada de su vecina, fuma dos atados de
cigarrillos por día y las fotos morbosas que ahora ponen en los
atados la alegran porque siempre tuvo la esperanza de morirse de
tanto fumar.

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Ramona tiene dos ojos, dos manos, un pie bien y uno re hinchado
y no sabe cómo va a hacer para ir a limpiar a lo de la señora el
lunes y ojalá que los hijos hayan conseguido algo andando por
ahí porque ella se la aguanta pero los gurices están creciendo.

Liliana tiene dos ojos, dos manos, dos pies, es cristiana, hizo
absolutamente todo bien en la vida y se pregunta por qué su único
hijo que es homosexual no puede ser normal como todo el mundo.

Pamela tiene un ojo con el que ve y otro de vidrio, no queda


embarazada y la ginecóloga le acaba de explicar que perdió la
fertilidad por haber tomado durante diez años las pastillas
anticonceptivas que le dieron gratis en la obra social, y que ahora
están prohibidas.

Ana tiene dos ojos, dos manos, dos pies, dos tetas y dos piernas
que no puede mover, y cada vez que se despierta piensa que el
día del accidente podría haberse quedado en su casa en lugar de
salir a trabajar a esa oficina de mierda donde la negrearon durante
años, y llora mientras se viste.

Aldana tiene dos ojos, dos manos, dos pies y un embrión en el


útero porque el puntero la violó en los videojuegos y no se lo
puede decir a nadie porque la van a cagar a trompadas y tiene
miedo de abortar porque la Juana la quedó ahí.
Blanca sabe que se va a morir dentro de tres o cuatro meses
aunque tenga dos ojos, dos manos, dos pies y un corazón que late,
pero no se lo quiere decir a nadie y piensa todo el día en eso.

Viviana tiene dos ojos que ven y un corazón que no siente, y dos
mellizas con síndrome de down a las que atiende con todo el
amor del mundo.

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Rosa tiene dos ojos, dos manos, dos pies, un corazón que late, y
lamenta absolutamente todo lo que le pasó en la vida y todo lo
que hizo y se detesta a sí misma.

Silvia tiene dos ojos, dos manos, dos pies, tres hijos hermosos
que son la luz de su vida, un marido que es un hombre con todas
las letras, y cree que en la escuela sólo deberían estar los chicos
normales, porque los que no son normales pobrecitos atrasan a
los que sí pueden aprender.

El mundo está lleno de gente horrible.


La vida es frágil.

El mundo está lleno de gente hermosa.


La vida es frágil.

El mundo está lleno de locura.


La vida es frágil.

En el mundo estamos nosotres, que también somos frágiles.


Tengámonos las unas a los otros, tengámonos los unos a las otras.
Y las unas a las otras.

Esta noche vale como toda una vida y más.

Gracias por escuchar.

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Barcelona / 2012

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