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BIXIO Enseñar A Aprender - La Evaluación

Este documento describe diferentes tipos de evaluación educativa, incluyendo evaluación individual, grupal, diagnóstica, de proceso y de resultados. Explica cómo evaluar datos, conceptos y procedimientos. También destaca la importancia de utilizar diferentes tipos de evaluación para monitorear el progreso de los estudiantes y ajustar la enseñanza.

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BIXIO Enseñar A Aprender - La Evaluación

Este documento describe diferentes tipos de evaluación educativa, incluyendo evaluación individual, grupal, diagnóstica, de proceso y de resultados. Explica cómo evaluar datos, conceptos y procedimientos. También destaca la importancia de utilizar diferentes tipos de evaluación para monitorear el progreso de los estudiantes y ajustar la enseñanza.

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Enseñar a aprender: La evaluación

Bixio

Reconocemos dos tipos de evaluación: evaluación individual y evaluación grupal.


Cada una de ellas a su vez se puede subdividir en evaluación diagnóstica, evaluación
permanente de procesos y evaluación de resultados. Y cada una, a su vez, reconoce
modalidades diferentes según se trate de evaluación de datos, conceptos o procedimientos.

En cada caso las actividades e instrumentos utilizados para evaluar serán diferentes,
debiendo haber siempre una coherencia entre el qué evaluar y el cómo hacerlo, a su vez
habrán de ser coherentes con las modalidades que haya asumido el proceso de
enseñanza-aprendizaje.

EVALUACIÓN DE DATOS, CONCEPTOS O PROCEDIMIENTOS,


Sabemos que los datos admiten sólo una respuesta, correcta o incorrecta, no hay
matices. Por lo tanto lo que se espera cuando se trata de evaluar datos es que el alumno
recuerde determinada información. Aquí se ponen en juego los problemas relacionados con
la memoria y las estrategias que los alumnos utilizan para memorizar aquello que deben
recordar. Sin embargo, el que alguien no recuerde un determinado dato en determinado
momento no es razón suficiente para suponer que no lo sabe.

Otra es la situación relativa a los conceptos. Siguiendo a Pozo (1992), acordamos


que de lo que se trata en estos casos es evaluar la comprensión y los sentidos que los
alumnos le adjudican a los conceptos. En estos casos, se recomienda evitar el pedido literal
de definir, dada la dificultad que tal actividad implica. Por el contrario cuando lo que
presentamos es una situación problemática en la que el concepto está involucrado, de la
manera como sea significado y comprendido dependerá la resolución de la misma. Esto es,
aplicar el concepto a una situación concreta.

Con relación a los procedimientos, cabe más que nunca la aclaración que sólo
pueden ser evaluados en función de las actividades concretas que se realizan en el proceso
de enseñanza-aprendizaje. La propuesta de trabajar con situaciones problemáticas permite
una evaluación integral del aprendizaje de procedimientos, su utilización, funcionalidad y
significación.

Poco valor tiene, en una evaluación de procedimientos, solicitarle al alumno que


comente cómo se realiza cuál o tal procedimiento, dado que lo significativo no es que
conozca, como ya dijéramos, un listado de pasos a seguir, sino que se encuentre en
condiciones de discernir en cada caso qué procedimiento es el más adecuado,
contextualizándolo en función de la problemática y de las maneras como es capaz de
interpretarla; y de una manera u otra, esto es, la estándar u otra a la que el alumno haya
llegado, sea capaz de resolver la situación que se le plantea.

EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA, PERMANENTE Y DE RESULTADOS:


La evaluación debe permitir ajustar la ayuda pedagógica a las características
individuales de los alumnos mediante aproximaciones sucesivas; y debe permitir determinar
el grado en que se han conseguido los objetivos.
Definimos a la evaluación como una oportunidad para:
- 1) regular las estrategias didácticas en función de los conocimientos, aprendizajes e
ideas previas de los alumnos;
- 2) advertir dónde han estado los errores y elegir nuevas estrategias y actividades
para ayudar al alumno en el aprendizaje que aún no ha logrado construir; y
- 3) realizar correcciones y ajustes en las estrategias de acuerdo a los logros
obtenidos en función de los objetivos propuestos.
Cada una de estas tres finalidades de la evaluación, se corresponde a su vez con un tipo de
evaluación diferente: la evaluación diagnóstica, la evaluación permanente de proceso y la
evaluación de resultados

La evaluación diagnóstica (al inicio del año escolar y al inicio de cada secuencia
didáctica, cuyo objetivo es conocer las posibilidades, conocimientos y destrezas de los
alumnos) nos indica el punto de partida en el que se encuentra el alumno al iniciar
determinado aprendizaje.

Sin la evaluación diagnóstica no tendríamos datos para comparar el proceso de


aprendizaje de los alumnos, sus logros y dificultades, dado que esta nos sitúa en el punto
de partida de los alumnos. Sin la evaluación permanente, no podríamos ir ajustando la
ayuda pedagógica a las necesidades de los alumnos.

¿Qué evaluar? los aprendizajes anteriores y las ideas previas que tiene al respecto.
Las significaciones que le adjudica a los nuevos contenidos y las relaciones que es capaz
de realizar, a priori, con el nuevo material que se le presenta.
¿Cuándo evaluar? Al comienzo de cada secuencia didáctica
¿Cómo evaluar? Ante la presentación del nuevo material de estudio, se puede
solicitar un trabajo colectivo en el que los alumnos puedan ir comentando lo que saben y lo
que piensan acerca de eso que se les presenta como nuevo contenido, haciendo una
puesta en común con los aportes de cada grupo. Otra manera sería presentando una
situación problemática para resolver con lo que ya saben o consideran adecuado utilizar.

Evaluar el proceso significa tener en cuenta el punto de partida del alumno con
relación al punto en el que se encuentra en el momento en que evaluamos, dar cuenta, a
través de una evaluación, de los aprendizajes realizados por el alumno, sus nuevas
producciones, en suma, ponderar la distancia que media entre lo que sabía al inicio y lo que
sabe ahora, entre lo que está en condiciones de hacer ahora y lo que podía hacer al inicio.

¿Qué evaluar? Las estrategias que ponen en juego los alumnos y que posibilitan
determinados progresos, que originan obstáculos, dificultades, etc. En suma, los errores y
logros que los alumnos van teniendo, intentando advertir los avances que se producen y, si
no los hubiera, las causas posibles de los mismos.
¿Cuándo evaluar? Cada oportunidad debe ser aprovechada para evaluar el
proceso. Esto es lo que se conoce como "evaluación implícita" y hace referencia a la
conveniencia de integrar la evaluación a las actividades cotidianas, durante el proceso de
aprendizaje.
¿Cómo evaluar? Se trata de realizar una observación sistemática y permanente del
proceso de aprendizaje de los alumnos, en el desarrollo de las diferentes actividades
áulicas
Desechamos la llamada "autocorrección" cuando de lo que se trata es de un mero
ejercicio mecánico de control de errores y aciertos que no lleva a alguna instancia de
reflexión acerca de dicho error o de dicho acierto.

Evaluar los resultados implica dar cuenta de la distancia que media entre lo que
hoy está en condiciones de hacer, lo que hoy sabe y lo que tendría que saber o tendría que
poder hacer en función de los objetivos propuestos. En el primer caso evaluamos los
avances del alumno, en el segundo caso evaluamos su ubicación en relación con lo
esperable por el docente o por el curriculum.

Por otra parte, toda evaluación puede pensarse en términos también de aprendizaje,
esto es, formando parte del proceso global de aprendizaje, y no como una instancia
diferente o separada de éste., como en el caso de los recuperatorios donde el docente, a
través de sus recomendaciones le brinda una nueva oportunidad a los estudiantes de
revisar sus propios procesos de aprendizaje.
Esta evaluación puede conducir a una “acreditación" o una certificación de estudios.
Pero no son la misma cosa.

¿Qué evaluar? En este caso lo que evaluamos son los conocimientos que el
alumno ha logrado construir en función de la distancia que los separa de los que se
esperaba que fuera capaz de hacer. De esta manera, los objetivos del docente o los
objetivos del ciclo son los que marcan la meta a alcanzar, y es sobre este parámetro que se
evalúa.
¿Cuándo evaluar? Esta evaluación está prevista al cierre de cada secuencia
didáctica, y puede también utilizarse al finalizar el año escolar o al finalizar un ciclo
escolar.(...) la evaluación final, “de aprovechamiento" tiene un valor relativo si no va
acompañada de una evaluación permanente, donde el docente realice junto a los alumnos
un seguimiento permanente del desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Esto
significa que el docente, sus estrategias y actividades también deben ser evaluadas.
Cuando se trata de evaluar una secuencia no sólo evaluamos lo que los alumnos
aprendieron o no aprendieron, sino también cómo lo hicieron o no.
Cuando nos referimos a la evaluación del docente, hacemos funda- mentalmente hincapié
en las estrategias que utiliza para ayudar a sus alumnos a aprender.
El concepto de ayuda pedagógica nos resulta interesante en tanto nos permite
distinguir, diferenciar lo que es enseñar de lo que es ayudarle a otro a que aprenda, esto es,
trabajar en lo que Vigotsky llama zona de desarrollo próximo:
¿Cómo evaluar? Proponemos las evaluaciones en las que los datos,
procedimientos y conceptos deban ser efectivamente utilizados. Para ello el trabajo con
situaciones problemáticas es la que mejor define esta modalidad de evaluación.

Diferenciar estos tipos de evaluación, permite discriminar claramente cuándo un niño


aprende y cuándo se encuentra detenido en su proceso de aprendizaje

EVALUACIÓN GRUPAL:
(...) es importante que -los alumnos- puedan realizar un análisis acerca de qué les
pasó como miembros de un grupo de aprendizaje, dado que entendemos que todo proceso
de evaluación tiene un doble destinatario: debe informar al docente acerca de los procesos
de aprendizaje de sus alumnos, y debe informar a los alumnos acerca de sus propios
procesos puestos en juego, sobre cómo se aprendió tanto como lo que se aprendió. La
metacognición, como estrategia de autonomía en el aprendizaje puede ser llevada así del
ámbito individual al grupal

Las actividades deben dar lugar a procesos de evaluación implícita que brindan
información cualitativa acerca del proceso que se está realizando. De esta manera no se
trata solo de calificar el rendimiento de los alumnos sino más bien de pensar la evaluación
desde una perspectiva procesal y cualitativa. Revisar las dificultades encontradas, los
modos como se fueron resolviendo, los obstáculos, problemas y logros, facilitará en el grupo
de alumnos una optimización de los procesos para aprendizajes posteriores, a la vez que
retroalimentar los procesos ya iniciados.

Evaluar no es sinónimo de medir:

La evaluación no es sólo una actividad que realiza el docente sobre sus alumnos. El
problema no se reduce a ser planteado en términos de procesos y resultados solamente.
Abarca todo el proceso de enseñanza-aprendizaje en el ámbito áulico e institucional.

El fracaso de un alumno no es siempre ni necesariamente un problema personal o


familiar. En más de un caso, el fracaso de los alumnos podría ser resuelto evaluando los
criterios pedagógicos o los climas escolares. A veces una actividad mal seleccionada, o un
material poco adecuado, pueden ser los que obturan el proceso de aprendizaje en uno o
más alumnos. No necesariamente la misma actividad o el mismo material es valioso para
todos los alumnos de la misma manera.

La evaluación no solo se utiliza para ponderar procesos y resultados. También se la


suele utilizar como herramienta para mantener el orden, como elemento de sanción, o para
hacer sentir al grupo de alumnos la autoridad docente; en fin, la evaluación tiene diferentes
usos y no todos ellos necesariamente pedagógicos.

Por lo tanto, referirnos a la evaluación, requiere diferenciar los diferentes tipos de


evaluación y remitirnos, explícitamente, a los fundamentos pedagógicos de la misma,
dejando de lado los otros usos -mal usos, abusos- que se suele hacer de ésta. De todos
modos, más allá de los buenos o malos usos de la evaluación, es sabido que la misma
genera en el ámbito institucional escolar y familiar una serie de consecuencias que bien
podrían considerarse parte del llamado curriculum oculto.

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