tema
12 FÍSICA
Y QUÍMICA
Gases ideales.
Un modelo interpretativo para los
gases, teoría cinética.
Desviaciones respecto del
comportamiento ideal: gases reales.
Un modelo para toda la materia.
Intercambios energéticos en los
cambios de estado.
25-15329-13
Temario 1993
tema 12
física y química
1. Gases Ideales
1.1. Termodinámica del gas ideal
1.2. Teoría cinética de los gases
1.2.1. Definición cinética de presión y temperatura. Conexión con la ecuación de estado de los gases
ideales
1.2.2. Otras consecuencias de la teoría cinética
1.2.3. Velocidades moleculares
2. Gases reales: correcciones al caso ideal
3. Un modelo para toda la materia
4. Intercambios energéticos en los cambios de estado
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INTRODUCCIÓN
Se denomina gas al estado de agregación de la materia que no tiene forma ni volumen
propio. Su principal composición son moléculas no unidas, expandidas y con poca fuerza
de atracción, que hace que no tenga volumen y forma definida; esto provoca a su vez que
se expanda para ocupar todo el volumen del recipiente que lo contiene, teniendo en cuenta
que las fuerzas gravitatorias y de atracción entre partículas resultan insignificantes. Es con-
siderado en algunos diccionarios sinónimo de vapor, aunque no hay que confundir sus
conceptos, ya que este último se refiere estrictamente al gas que se puede condensar por
presurización a temperatura constante.
En este tema se va a dar una visión de cómo la teoría atómica explica las diferencias entre
los estados de agregación de la materia. También expondremos a partir de esta teoría, usando
la mecánica clásica y consideraciones estadísticas, el comportamiento macroscópico de los
gases diluidos (gases ideales). Lo completaremos con una introducción a la teoría de los gases
reales y a los cambios de fase, prestando especial atención a los intercambios energéticos que
ocurren en los mismos.
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1 Gases Ideales
Para poder describir el estado de una sustancia necesitamos utilizar una ecuación
de estado.
En física y química, una ecuación de estado es: una ecuación constitutiva para
sistemas hidrostáticos que describe el estado de agregación de la materia como
una relación funcional entre la temperatura, la presión, el volumen, la densidad,
la energía interna y posiblemente otras funciones de estado asociadas con la ma-
teria.
f (p, V, T, n) = 0
Esta ecuación puede escribirse de forma más general combinando las propiedades
V y n en la magnitud específica: v = V / n (volumen molar).
f (p, v, T) = 0
Las ecuaciones de estado son útiles para describir las propiedades de los fluidos,
mezclas, sólidos o incluso del interior de las estrellas. Cada substancia o sistema
hidrostático tiene una ecuación de estado característica dependiente de los niveles
de energía moleculares y sus energías relativas, tal como se deduce de la mecánica
estadística.
El uso más importante de una ecuación de estado es predecir el estado de gases y
líquidos. Una de las ecuaciones de estado más simples para este propósito es la del
gas ideal, que podemos suponer como: aquel gas cuyo comportamiento es aproxi-
mable al de los gases a bajas presiones y temperaturas mayores a la temperatura
crítica. Sin embargo, esta ecuación pierde mucha exactitud a altas presiones y bajas
temperaturas, y no es capaz de predecir la condensación de gas en líquido. Por ello,
existen una serie de ecuaciones de estado más precisas para gases y líquidos.
1.1. Termodinámica del gas ideal
Un gas ideal es un conjunto de átomos o moléculas que se mueven libremente
sin interacciones. La presión ejercida por el gas se debe a los choques de las mo-
léculas con las paredes del recipiente. El comportamiento de gas ideal se tiene a
bajas presiones, es decir, en el límite de densidad cero. A presiones elevadas las
moléculas interaccionan y las fuerzas intermoleculares hacen que el gas se desvíe
de la idealidad.
El estado de una cierta masa m de sustancia está determinado por su presión p,
su volumen V y su temperatura T. En general, estas cantidades no pueden variar
todas ellas independientemente, sino que están ligadas mediante una ecuación: la
ecuación de estado: V = f(p, T, m).
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El término «estado» utilizado aquí implica un estado de equilibrio, lo que significa
que la temperatura, la presión y la concentración tienen el mismo valor en todos
los puntos. Por consiguiente, si se altera el valor de alguna de ellas en algún punto
de un sistema en equilibrio, hay que esperar hasta que el sistema se vuelva a en-
contrar de nuevo en un estado de equilibrio.
Se han desarrollado leyes empíricas que relacionan las variables macroscópicas
(en los gases ideales, estas variables incluyen la presión [p], el volumen [V] y
la temperatura [T]). A bajas presiones, las ecuaciones de estado de los gases son
sencillas:
La ley de Boyle-Mariotte afirma que: el volumen de un gas a temperatura
constante es inversamente proporcional a la presión: p1.V1 = p2.V2.
Las leyes de Charles y Gay Lussac afirman que:
a) El volumen de un gas a presión constante es directamente proporcional a la
temperatura absoluta: V1 /T1 = V2 /T2.
que es equivalente a decir que, a presión constante, el volumen de una masa
determinada de gas varía de forma lineal con la temperatura: V = V0 · (1+ α · T)
(p = cte), donde:
−− V0 es el volumen a la temperatura inicial.
−− T = 0 ºC.
−− α es el coeficiente de dilatación cúbica.
b) A volumen constante, la presión es directamente proporcional a la tempera-
tura absoluta: p1/T1 = p2/T2.
que es equivalente a decir que, a volumen constante, la presión de una masa
determinada de gas varía de forma lineal con la temperatura: p = p0 · (1+ β · T)
(V = cte). Donde:
−− p0 es la presión a la temperatura inicial.
−− T = 0 ºC.
−− β es el coeficiente piezométrico.
Resumiendo: p1.V1/T1 = p2.V2/T2 = constante
Definiendo las condiciones normales de presión y temperatura (CNPT) como
1 atmósfera y 273 K, para el volumen que ocupa un mol de cualquier gas,
22,4 litros, esta constante se transforma en:
constante = 1 atmósfera × 22,4 litros / 273 K · mol
Y se define R como la constante de los gases ideales:
R = 0,08205 atmósferas · litro / [Link]
La combinación de estas leyes proporciona la ley de los gases ideales, también
llamada ecuación de estado del gas ideal:
p · V = n · R · T (1)
donde n es el número de moles.
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Otro hecho experimental muy importante a la hora de establecer el comportamien-
to de los gases ideales, es el de que su energía interna es función, exclusivamente,
de la temperatura. En un experimento clásico J. P. Joule, midió el cambio de
temperatura que se producía en un calorímetro (proceso sin transferencia de calor)
cuando dejaba expandirse libremente (proceso sin realización de trabajo) el gas
contenido en una mitad de un recipiente hacia la otra, en la que se había hecho
previamente el vacío. El resultado fue que ∆T = 0, dentro de las precisiones alcan-
zables en su época (mediados del siglo XIX).
A partir de este hecho, teniendo en cuenta el 1er principio (conservación de la
energía)1 y recordando la definición de capacidad calorífica a volumen constante,
tendremos que:
U2 – U1 = ∫T Cv · dT
T2
(2)
1
Si, además, Cv se mantiene constante en un cierto rango de temperaturas, obtene-
mos a partir de (2):
U2 – U1 = Cv · (T2 – T1) (3)
Si consideramos la definición de entalpía en el caso del gas ideal, y consiguientemente
la de la capacidad calorífica a presión constante, se obtienen las expresiones:
H = U + P · V (4)
H2 – H1 = ∫ Cp · dT
T2
(5)
T1
que demuestran que también esta función de estado depende exclusivamente de
la temperatura para los gases ideales. A partir de (2), (5), la ecuación de los gases
ideales y el primer principio de la termodinámica, se obtiene la relación entre las
capacidades caloríficas a presión y volumen constantes:
Cp = Cv + n · R (6)
ecuación que, referida a un mol de sustancia, toma la forma:
Cp = Cv + R (7)
expresión conocida como ley de Mayer de las capacidades caloríficas específicas
de los gases.
Para concluir con este repaso a las propiedades termodinámicas de los gases idea-
les, enunciaremos una ley más sobre su comportamiento: ley de las presiones
parciales de Dalton.
Ley de Dalton: La presión total de una mezcla de gases ideales que no reaccio-
nan químicamente entre sí es la suma de las presiones que tendría cada gas por
separado si ocupara todo el volumen disponible.
1 Encontrarás el desarrollo de estos conceptos en el tema 16.
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1.2. Teoría cinética de los gases
La teoría cinética pretende explicar las propiedades macroscópicas de los gases
partiendo de la hipótesis fundamental de que están compuestos por una cantidad
enorme de pequeñas partículas en continuo movimiento. A estas partículas se les
aplican las leyes de la mecánica, y otras de carácter estadístico que nos permitirán
salvar la brecha entre el comportamiento microscópico y macroscópico.
De hecho sabemos que incluso cantidades muy pequeñas de gas están formadas
por un gran número de moléculas, por lo que la aplicación de razonamientos es-
tadísticos no sólo está justificada, sino que es el único camino posible para atacar
el problema de la dinámica de estos sistemas tan grandes. A modo de ejemplo,
recordemos que en condiciones normales de presión y temperatura 1 miligramo
de nitrógeno gaseoso que ocupa un volumen de 1 cm3 contiene del orden de
2 × 1019 moléculas.
En el caso de los gases diluidos, la distancia media entre las partículas del gas es
bastante mayor que sus diámetros típicos (asimilamos las moléculas a pequeñas
esferas), con lo cual las interacciones entre ellas son prácticamente despreciables.
Por lo tanto, las partículas del gas se mueven con movimiento rectilíneo y unifor-
me, salvo cuando chocan entre sí o cuando lo hacen con las paredes del recipiente.
En ambos casos las colisiones se consideran elásticas y se conserva la energía
cinética. En el caso de una colisión con una pared, la componente de la velocidad
paralela a la superficie se conserva, mientras que la perpendicular cambia de signo
(reflexión especular en las colisiones con la pared).
En ausencia de fuerzas o gradientes externos, el gas se caracteriza por un estado
de caos molecular permanente, lo cual quiere decir que si promediamos en vo-
lúmenes macroscópicamente pequeños pero que contengan aún gran número de
moléculas, la densidad es constante en todo el gas o, lo que es lo mismo, la distri-
bución espacial de las moléculas es uniforme. Así pues, en cualquier elemento de
volumen dV habrá dN moléculas. Esto lo podemos expresar con la fórmula:
d3N = (N/V) · dV = ρ · dV, ρ = cte (8)
donde N es el número total de moléculas contenidas en el volumen V.
1.2.1. Definición cinética de presión y temperatura. Conexión con la ecuación de
estado de los gases ideales
En el marco de la teoría cinética, la presión de un gas resulta de los choques de las
moléculas que lo forman contra las paredes del recipiente en el que está contenido.
Calcularemos a continuación cuánto vale dicha presión, usando la simplificación
de un gas ideal bidimensional.
El objetivo es el de relacionar las variables presión, volumen y temperatura, en
un modelo de gas ideal bidimensional, así como la de conocer la interpretación
cinética de la presión y de la temperatura de un gas.
El gas ideal bidimensional está encerrado en un recipiente que dispone de un ém-
bolo móvil, de modo que se puede aumentar o disminuir el volumen (área) del gas.
Las moléculas se colocan inicialmente en posiciones aleatorias, las direcciones de
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sus velocidades también son aleatorias y sus magnitudes son iguales y proporcio-
nales a la raíz cuadrada de la temperatura. Tenemos de este modo un sistema de
partículas en equilibrio a la temperatura T, que chocan elásticamente entre sí y con
las paredes del recipiente.
Se calcula el cambio de momento lineal que experimentan las moléculas al chocar
con el émbolo y se divide este cambio por el tiempo. El cociente es una medida
de la fuerza que ejerce el émbolo sobre las moléculas del gas, o también se puede
interpretar como una medida de la presión del gas.
Vemos que partiendo de una distribución inicial en la que las velocidades de las
moléculas son iguales en módulo, al cabo de un cierto tiempo unas moléculas tie-
nen mayor velocidad y otras moléculas tienen menor velocidad. La distribución
de velocidades cuando se alcanza el equilibrio sigue la llamada ley de distribu-
ción de Maxwell.
El postulado básico de la teoría cinética de los gases es que las direcciones y las
magnitudes de las velocidades de las moléculas están distribuidas al azar.
Cuando nos referimos a las velocidades de las moléculas, las medimos respecto
del centro de masas del sistema gaseoso; por tanto, la presión y la temperatura del
gas no se modifican si el recipiente que lo contiene está en movimiento.
Si suponemos que las velocidades en el sentido positivo del eje X (o del eje Y o Z)
son igualmente probables que en el sentido negativo, las velocidades medias a lo
largo de los ejes son cero, es decir:
<vx> = <vy> = <vz> = 0
Por otra parte, se cumplirá que las velocidades a lo largo del eje X no estarán re-
lacionadas con las velocidades a lo largo del eje Y o Z; por tanto,
<v2x> = <v2y> = <v2z>
Como el cuadrado del módulo de la velocidad es v2 = v2x +v2y +v2z, resulta que:
<v2> = 3<v2x> (9)
XX La presión ejercida por el gas
Supongamos que el gas está encerrado en un recipiente, tal como se muestra en
la Figura 1. El recipiente dispone de un émbolo móvil de área A. Para mantener
fijo el émbolo es necesario ejercer una fuerza F, normalmente a la superficie del
émbolo.
El valor de la fuerza F es igual al producto de la presión ejer-
cida por el gas por el área del émbolo: F = P · A
Las moléculas del gas chocan elásticamente con el émbolo,
de modo que la componente X de la velocidad cambia de
sentido. Por tanto, el cambio en el momento lineal de cada
molécula es:
∆p = 2 · m · vx (10)
Figura 1.
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Si el número total de moléculas que chocan con el
émbolo en el intervalo de tiempo comprendido en-
tre t y t + ∆t es Nx, la variación de momento lineal
será: 2m · vx · Nx.
Podemos calcular Nx considerando que solamente
la mitad de las moléculas, en promedio, tienen el
sentido de la velocidad hacia la parte positiva del
eje X, es decir, se dirigen hacia el émbolo. Figura 2.
Si suponemos que las moléculas que chocan con
el émbolo tienen el mismo valor de la componente
X de la velocidad, cruzarán el área A en el tiempo
∆t todas las partículas contenidas en el volumen
Avx∆t. Si n es el número de partículas por unidad
de volumen, Nx valdrá entonces: n · A · vx · ∆t/2.
La variación de momento lineal ∆p en el intervalo
de tiempo comprendido entre t y t + ∆t es:
m · vx · n · A · vx · ∆t.
Figura 3.
La fuerza sobre el émbolo es el cociente entre el
cambio de momento lineal y el tiempo que tarda en
efectuarse dicho cambio:
∆p m ⋅ v x ⋅ n ⋅ A ⋅ v x ⋅ ∆t
F= = = n ⋅ A ⋅ ( m ⋅ v 2x ) (11)
∆t ∆t
y, por lo tanto, la presión ejercida por el gas vale:
P = n · (m · v2x) (12)
Todas las moléculas no tienen el mismo valor vx de la velocidad, sino que la dis-
tribución de velocidades es tal que su valor medio cuadrático es <v2x>. Por tanto,
en la expresión de la presión P, hemos de sustituir v2x por <v2x >. Además, ya que
<v2x> = <v2>/3
2 m ⋅ v2
P = n ⋅ m ⋅ v 2x = ⋅n⋅ (13)
3 2
El último término que aparece en la fórmula es el valor medio de la energía cinética.
Una comparación directa con la ecuación de estado de los gases ideales nos per-
mite establecer que:
T = (NA / 3 · R) · m · <v2> (14)
<Ecin> = (3/2) · k · T (15)
En la fórmula (15) hemos introducido la constante k, conocida como constante de
Boltzmann, y que es igual a R/NA.
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De las expresiones (14) y (15) se deduce el significado de la temperatura en la
teoría cinética. Es una magnitud macroscópica que nos indica la energía cinética
promedio de las moléculas constituyentes del gas. Por lo tanto, la temperatura es
una magnitud que no tiene sentido aplicarla a sistemas formados por muy pocas
partículas y que sólo adquiere su plena significación cuando se trata con sistemas
grandes en cuanto al número de constituyentes, donde la aplicación de principios
estadísticos está justificada.
1.2.2. Otras consecuencias de la teoría cinética
Las hipótesis fundamentales de la teoría cinética permiten explicar microscópi-
camente dos leyes ya mencionadas sobre el comportamiento de los gases ideales:
nos referimos concretamente a la ley de Joule y a la ley de las presiones parciales
de Dalton.
En cuanto a la ley de Joule, dijimos en un apartado anterior que la energía de inte-
racción intermolecular podía despreciarse en comparación con la energía cinética
de dichas moléculas en el caso del gas diluido. Esto quiere decir que la energía
interna del gas es igual a la suma de las energías cinéticas de las partículas que
lo forman, y como la temperatura no es más que una medida del promedio de la
energía cinética, tenemos que la energía interna sólo depende de la temperatura.
La ley de Dalton se justifica como sigue: supongamos que tenemos una mezcla de
n especies gaseosas que no reaccionan químicamente entre sí. Al ser despreciables
las interacciones tanto entre moléculas del mismo gas como entre las de dos gases
de especies distintas, tendremos, generalizando, la fórmula (13):
P = (1/3) ∑ni=1(nimi/V) <vi2> = (2/3V)∑ni=1 N <(1/2)mivi2> (16)
Al estar la mezcla de gases a una temperatura T común, esto quiere decir que para
todas las especies de gases integrantes de la mezcla se tiene que:
<(1/2)mivi2> = (3/2) kT (17)
y por lo tanto:
P = (kT/V) ∑ni=1 N (18)
que es equivalente a afirmar que:
P = ∑ni=1 Pi (19)
que es la ley de Dalton.
La justificación de estas leyes macroscópicas y de la ecuación de estado no es el
único éxito de la teoría cinética; de hecho, también predice de manera correcta
las capacidades caloríficas específicas de los gases. Pero si esta predicción ha de
coincidir con los resultados experimentales, se hace necesario abandonar algu-
nas de las simplificaciones introducidas en el modelo original. En particular, es
necesario considerar que las moléculas poseen grados de libertad de rotación y
vibración internos, aparte de su movimiento de traslación, si queremos explicar el
comportamiento real de los calores específicos a altas temperaturas.
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La razón de este hecho es un teorema de la mecánica estadística conocido como
teorema de equipartición, que afirma que: cada grado de libertad cuadrático en
el hamiltoniano molecular contribuye a la energía interna promedio con un valor
igual a kT/2. En el caso de los gases ideales el teorema es de aplicación inmediata,
y coincide en sus resultados con los obtenidos por la teoría cinética. En efecto,
el hamiltoniano molecular en este caso es puramente la parte cinética,
H = (px2 + py2 + pz2)/ 2m, y, por tanto, la energía cinética promedio valdrá
3 · k · T/2, donde el número tres da cuenta del número de grados de libertad en
este caso.
Si consideramos un caso más complicado, por ejemplo, una molécula diatómica
que tiene dos grados de libertad de rotación al mismo tiempo que los tres de tras-
lación, tendremos que:
<E>mol,[Link] = (5/2) · NA · k · T ⇒ Cv = (5/2) · R (20)
que es mayor que la capacidad calorífica específica del gas ideal monoatómico
(3R/2).
La consideración de los grados de libertad de vibración de las moléculas incre-
mentaría aún más la capacidad calorífica específica molecular, pero, en realidad,
el tratamiento riguroso de este fenómeno exige el uso de la mecánica y la estadís-
tica cuánticas, que no discutiremos aquí.
Lo que sí es interesante conocer es que las capacidades caloríficas específicas
molares van aumentando con la temperatura, pero de una forma tal que, salvo para
ciertas temperaturas críticas, el crecimiento es lento, y sólo se hace mucho más
rápido en las proximidades de las mismas.
La explicación de este hecho radica de nuevo en la mecánica cuántica, y es debido
a que al estar los intercambios de energía cuantificados, los grados de libertad de
rotación y vibración necesitan una temperatura crítica para excitarse. Una vez que
ya están excitados, contribuyen a la capacidad calorífica específica de acuerdo
con las predicciones del teorema de equipartición clásico. En caso contrario, y a
efectos de su contribución al calor específico, es como si no existieran; se habla
entonces de grados de libertad congelados.
Podríamos resumir estos hechos diciendo que cada grado de libertad interno de las
moléculas lleva asociada una temperatura mínima, por debajo de la cual no puede
activarse (no hay energía suficiente para transferirle un cuanto y excitarlo), y por
encima de la cual contribuye a la energía interna con k · T/2.
1.2.3. Velocidades moleculares
Como ya se ha mencionado, no todas las moléculas de un gas tienen la misma
velocidad. La Figura 4 muestra un sistema experimental para medir la distribución
de las velocidades moleculares.
Una sustancia se vaporiza en un horno; las moléculas de vapor escapan por una
abertura en la pared hacia una cámara de vacío. Una serie de ranuras bloquea el
paso de todas las moléculas excepto las de un haz angosto, dirigido a un par de
discos giratorios. Una molécula que pasa por la ranura del primer disco es blo-
queada por el segundo disco, excepto si llega justo cuando la ranura del segundo
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Figura 4.
disco está alineada con el haz. Los discos funcionan como un selector de veloci-
dad que deja pasar sólo moléculas dentro de un intervalo de velocidades estrecho.
Dicho intervalo puede variarse alterando la velocidad de rotación de los discos, y
podemos medir cuántas moléculas hay en cada intervalo de velocidad.
Una molécula con velocidad v pasa por la ranura del primer disco giratorio. Al
llegar la molécula al segundo disco giratorio, las ranuras han girado el ángulo de
desfase θ. Si v = ω · x/θ, la molécula pasará por la ranura del segundo disco gira-
torio y llegará al detector.
Para describir los resultados de tales mediciones, definimos una función f(v) lla-
mada función de distribución. Si observamos un total de N moléculas, el número
dN cuya velocidad está en el intervalo entre v y v + dv está dado por:
dN = N · f(v) d · v (21)
También podemos decir que la probabilidad de que una molé-
cula escogida al azar tenga una velocidad en el intervalo de v a
v + dv es f(v) · dv. Por tanto, f(v) es: la probabilidad por unidad
de intervalo de velocidad; no es igual a la probabilidad de que
una molécula tenga una velocidad exactamente igual a v. Dado
que las probabilidades son números puros, f(v) tiene unidades de
recíproco de velocidad (s/m).
La Figura 5a muestra funciones de distribución para varias tem-
peraturas distintas. A cada temperatura, la altura de la curva para
cualquier valor de v es proporcional al número de moléculas
cuya velocidad es cercana a v. El máximo de la curva representa
la velocidad más probable vmp para la temperatura en cuestión.
Al aumentar la temperatura, la energía cinética molecular media
aumenta, y el máximo de f(v) se desplaza a velocidades cada vez
más altas.
La Figura 5b muestra que el área bajo la curva entre cualesquiera
dos valores de v representa la fracción de moléculas cuya ve-
locidad está en ese intervalo. Toda molécula debe tener algún
Figura 5.
valor de v, así que la integral de f(v) sobre toda v debe ser 1 para
cualquier T.
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Si conocemos f(v), podremos calcular la velocidad más probable vmp, la veloci-
dad media vmed y la velocidad eficaz vrms. Para obtener vmp, basta con encontrar el
punto donde df/dv = 0; esto da el valor de la velocidad en el que la curva tiene su
máximo. Para obtener vmed, tomamos el número N · f(v) · dv de moléculas cuya
velocidad está dentro de cada intervalo dv, multiplicamos cada número por la ve-
locidad correspondiente v, sumamos todos estos productos (integrando desde v=0
hasta infinito) y dividimos entre N. Es decir:
∫ v ⋅ f ( ν) ⋅ dv
x
v med = (22)
0
La velocidad eficaz vrms se obtiene de forma similar; la media de v2 está dada por:
(v ) ∫ v 2 ⋅ f ( v ) ⋅ dv
x
2
med
= (23)
0
y vrms es la raíz cuadrada.
La función f(v) que describe la distribución real de las velocidades moleculares se
llama distribución de Maxwell-Boltzmann, y puede deducirse de consideraciones
de mecánica estadística que rebasan nuestro alcance. He aquí el resultado:
3
m 2
f ( ν) = 4π ⋅ ν2 ⋅ e − mν / 2 kT
2
(24)
2π ⋅ k ⋅ T
Distribución de Maxwell-Boltzmann
La distribución de velocidades moleculares en los líquidos es similar, pero no
idéntica, a la distribución en gases. Podemos entender la presión de vapor de un
líquido y el fenómeno de ebullición con base en ella. Suponga que una molécula
necesita una velocidad mínima vA (Figura 5b) para escapar de la superficie de un
líquido al vapor adyacente. El número de tales moléculas, representado por el área
bajo la «cola» de cada curva (a la derecha de vA), aumenta rápidamente con la
temperatura. Así, la velocidad con que pueden escapar las moléculas depende mu-
cho de la temperatura. Este proceso se equilibra con otro en el que moléculas de
la fase de vapor chocan inelásticamente con la superficie y quedan atrapadas en la
fase líquida. El número de moléculas que corren esta suerte por unidad de tiempo
es proporcional a la presión en la fase de vapor. El equilibrio de fases entre líquido
y vapor se da cuando estos dos procesos en competencia se efectúan exactamente
con la misma velocidad. Entonces, si conocemos las distribuciones de velocidad
de las moléculas a diversas temperaturas, podremos predecir teóricamente la pre-
sión de vapor en función de la temperatura. Cuando se evapora líquido, son las
moléculas de alta velocidad las que escapan de la superficie; las restantes tienen
menor energía en promedio; esto permite ver el enfriamiento evaporativo desde
una perspectiva molecular.
La velocidad de muchas reacciones químicas depende marcadamente de la tem-
peratura, y esto se explica con la distribución de Maxwell-Boltzmann. Si chocan
dos moléculas que podrían reaccionar, sólo habrá reacción si las moléculas están
tan cerca que las distribuciones de carga eléctrica de sus electrones interactúan
fuertemente. Esto requiere una energía mínima, llamada energía de activación y,
por lo tanto, cierta velocidad molecular mínima. La figura 5a muestra que el nú-
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mero de moléculas en la cola de velocidad alta de la curva aumenta rápidamente
con la temperatura. Además, cabe esperar que la velocidad de cualquier reacción
que dependa de una energía de activación aumente rápidamente con la tempera-
tura. Asimismo, la velocidad de muchos procesos de crecimiento vegetal depende
marcadamente de la temperatura; prueba de ello es el rápido y diverso crecimiento
en las selvas tropicales.
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2 Gases reales: correcciones al caso ideal
Ningún gas real cumple la sencilla ecuación de estado de los gases ideales (1) en
todo el rango de presiones y temperaturas accesibles, aunque dicha ecuación se
verifica muy aproximadamente en el caso de bajas presiones. A este hecho habría
que añadir que dados dos gases diferentes, su comportamiento detallado es tam-
bién diferente, por lo que las ecuaciones de estado generales para los gases reales
sólo pueden aspirar a recoger los rasgos más importantes del comportamiento de
los mismos. Teniendo en cuenta estas limitaciones, vamos a revisar las modifica-
ciones propuestas a la ecuación de estado de los gases ideales para adaptarla al
caso de los gases reales.
XX Ecuación del virial
Si atendemos a la precisión cuantitativa, una de las ecuaciones que mejor se ajusta
al comportamiento de los gases reales es la llamada del virial (Kamerlingh Onnes,
1901):
B C D B
PV = A + + 2 + 3 + ... = A + Σ ∞n =1 nn (25)
V V V V
en la que A, B, C,... son funciones de la temperatura, denominadas coeficientes del
virial (son también dependientes del tipo de gas), que verifican las desigualdades
A >> B/V >> C/V2, etc. Esta condición es necesaria para obtener una serie conver-
gente, aunque lo más frecuente es que se logre una descripción adecuada usando
sólo los primeros coeficientes, por ejemplo A y B.
El origen físico de estos términos es la consideración de colisiones que implican
dos o más partículas, y que se van haciendo más importantes a densidades eleva-
das. El término A no considera las colisiones en absoluto, el B considera las bi-
narias, el C las ternarias, etc. Desde el punto de vista matemático, la ecuación del
virial supone un desarrollo en serie de potencias de la densidad, y es, por tanto, de
prever que funcione especialmente bien cuando éstas sean bajas o moderadas.
Una forma equivalente de ecuación virial es la dada en serie de potencias de la
presión:
PV = A´+ B´P + C´P + ... = A´+ Σ ∞n =1B´n P n (26)
Al igual que antes, suele bastar con retener los primeros dos o tres coeficientes del
virial (A’, B’, C’) para obtener resultados en muy buen acuerdo con las medidas
experimentales.
XX Ecuación de Van der Waals
Históricamente, la primera ecuación de estado propuesta para explicar el com-
portamiento de los gases reales fue deducida mediante consideraciones cinéticas
por el físico holandés J. D. van der Waals (1873). La ecuación propuesta es una
corrección a la de los gases ideales, teniendo en cuenta, por una parte, el volumen
propio finito de las moléculas del gas y, por otra, las fuerzas cohesivas que actúan
entre las mismas, y que tienden a reducir la presión cinética.
17
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Si partimos de (1), la primera de las correcciones indicadas consiste en sustituir V
(volumen del recipiente) por (V – bn), donde b es una constante y n el número de
moles de gas presentes. Entonces quedaría:
n⋅R⋅T
P(V − b ⋅ n ) = n ⋅ R ⋅ T ⇔ P = (27)
V − b⋅n
Para entender el origen de la segunda corrección, de la que hablábamos arriba,
haremos las consideraciones siguientes: la presión es el resultado del choque de
las moléculas contra las paredes del recipiente que las contiene. Al considerar las
fuerzas de cohesión entre las moléculas, vemos que las situadas más cerca de
la pared del recipiente están siendo atraídas hacia el interior con una fuerza que
depende del número de moléculas por unidad de volumen, es decir, de la densi-
dad. Como, además, el número de colisiones por unidad de tiempo es asimismo
proporcional a la densidad, el efecto combinado es una reducción de la presión
cinética, que dependerá del cuadrado de aquélla.
Por tanto, la ecuación quedaría así:
n⋅R⋅T n2
P= −a⋅ 2 (28)
V − b⋅n V
y reordenando términos en (28), llegamos a la ecuación de Van der Waals:
a ⋅ n2
+ ( V − n ⋅ b) = n ⋅ R ⋅ T
V 2
P (29)
La ecuación (29) se pueden poner en forma de una ecuación del virial, en la que
todos los términos son nulos menos los correspondientes a la primera y segunda
potencias de V o P.
P
V
Figura 6.
Aunque la ecuación de Van der Waals supone una mejora notable con respecto a
la de los gases ideales, no es capaz de lograr un acuerdo cuantitativo preciso con
los datos experimentales. Esto es especialmente cierto en el caso de la transición
de líquido a gas a temperatura constante. El experimento muestra que para ciertos
valores de la temperatura dicha transición tiene lugar a lo largo de una línea hori-
zontal en el diagrama P-V (es decir, tiene lugar a presión constante), llamada iso-
terma de Andrews. Por el contrario, las isotermas de la ecuación (29) presentan
en esta zona una oscilación de carácter no físico, como se muestra en la Figura 6.
18
tema 12
física y química
3 Un modelo para toda la materia
La teoría cinética de los gases estudiada anteriormente permite explicar las pro-
piedades de los gases partiendo de un modelo molecular y aplicando las leyes de
la mecánica. Este modelo molecular de los gases es aplicable a cualquiera de los
tres estados (o fases) de la materia: sólido, liquido y gaseoso. Es decir, la materia,
en cualquiera de sus estados de agregación, consiste en un conjunto de átomos o
moléculas unidos mediante fuerzas eléctricas, dependiendo del estado particular
de agregación en que se presenta, la intensidad de las fuerzas entre sus moléculas
y la agitación térmica varía.
En un sólido, los átomos o las moléculas están suficientemente cerca unas de
otras de manera que las fuerzas entre vecinos son importantes y hacen que sus
posiciones sean más o menos fijas en el espacio. Sus propiedades dependen de
la naturaleza de los átomos o moléculas que lo componen y de los detalles de las
propiedades de las fuerzas. En algunos casos, éstas son tales que hacen que los
átomos o moléculas se organicen de manera que sus posiciones muestren cier-
ta regularidad o periodicidad, constituyendo lo que se denomina red cristalina.
En otros casos, los átomos no muestran esta regularidad espacial y se conocen
como sólidos amorfos, cuyas propiedades son muy distintas de los cristalinos. En
general, cuando un sólido se somete a la acción de una fuerza experimenta una
deformación, si no se produce la rotura, la cual desaparece total o parcialmente al
cesar la fuerza.
En un gas, las moléculas o átomos están lo suficientemente separados, de modo
que las fuerzas entre ellos son pequeñas y prácticamente sólo interactúan cuando
colisionan entre sí. Esto hace que las moléculas tiendan a dispersarse hasta ocupar
todo el recipiente que las contiene, por lo que los gases no tienen ni forma ni vo-
lumen definido y son fácilmente comprimidos.
En los líquidos, las moléculas están lo suficientemente cerca como para que las
fuerzas intermoleculares sean grandes, pero no lo suficientes como para formar
estructuras cristalinas. Las moléculas tienden a unirse en grupos, con dimensiones
de varias veces las distancias intermoleculares, que suelen durar poco tiempo; las
moléculas se separan y se agrupan continuamente formando nuevos grupos. No
presentan, por lo tanto, resistencia a la deformación, razón por lo cual no tienen
una forma definida, sino que se adaptan a la de la vasija que los contiene. Pero a
diferencia de los gases, debido a que las moléculas están lo suficientemente cerca
unas de otras, son muy difíciles de comprimir, por lo que mantienen un volumen
constante.
La división entre estos tres estados de la materia no es absoluta. Un conjunto de
moléculas puede aparecer en estado sólido, líquido o gaseoso dependiendo de las
condiciones externas de presión y temperatura. Por ejemplo, el agua aparece en
estado sólido a bajas temperaturas, pero si aumentamos la temperatura hasta 0 ºC
se convierte en líquido, y si la aumentamos a 100 ºC se transforma en gas. Por
esto decimos que la materia puede aparecer en diferentes fases, de manera que la
fase concreta en la que se presenta depende de las condiciones externas a la que se
le somete. Es más, a muy altas temperaturas las moléculas pueden disociarse en
19
tema 12
física y química
electrones, cargados negativamente, e iones, cargados positivamente. Este tipo de
mezcla tiene unas propiedades muy diferentes debido a que las fuerzas eléctricas
entre los constituyentes desempeñan un papel importante. A este tipo de materia
formada por iones cargados positivamente y electrones cargados negativamente
se la denomina plasma. La casi totalidad de la materia del universo, en particular
la de las estrellas, se encuentra en forma de plasma.
El estudio de las propiedades físicas de la materia sobre la base del comporta-
miento de sus constituyentes microscópicos es el objeto de lo que denominamos
mecánica estadística, de la que fue precursora la teoría cinética de los gases,
y que hoy en día constituye uno de los formalismos que más han contribuido
al desarrollo de la física en el último siglo. La mecánica estadística estudia las
propiedades macroscópicas de la materia mediante la aplicación de las leyes de
la estadística a un conjunto grande de moléculas, y su formalismo es aplicable a
casi todos los fenómenos de la naturaleza. De hecho, la teoría ha sido aplicada con
éxito al estudio de las propiedades de la materia en cualquiera de sus estados, así
como al estudio de sistemas compuestos por varias fases, materia en condiciones
extremas de densidad y temperatura, materia en equilibrio con la radiación, etc.
Los principios de la mecánica estadística son aplicables a cualquier conjunto de
individualidades, que denominamos, de forma genérica, partículas. Estas partícu-
las pueden ser átomos, moléculas, iones, electrones, fotones, etc. Desde el punto
de vista de la mecánica estadística, se suele distinguir entre partículas clásicas y
cuánticas.
Las partículas clásicas se caracterizan fundamentalmente por que pueden tomar
cualquier valor de energía y son discernibles unas de otras, es decir, son par-
tículas localizadas. El estudio de un conjunto de partículas clásicas se realiza
mediante la estadística clásica o estadística de Maxwell-Boltzmann.
Las partículas cuánticas se caracterizan por que su energía sólo puede tomar
ciertos valores discretos y son indistinguibles unas de otras. Para el estudio del
comportamiento de un conjunto de partículas cuánticas se han desarrollado dos
métodos: la estadística de Bose-Einstein, para partículas cuya función de onda
es simétrica (partículas con espín cero o entero, denominadas bosones, tales
como partículas α o fotones), y la estadística de Fermi-Dirac, para partículas
con función de onda asimétrica (partículas con espín semientero, denominadas
fermiones, como el electrón).
Las estadísticas cuánticas fueron utilizadas con éxito en la explicación de algunos
fenómenos. Así, por ejemplo, la estadística de Fermi-Dirac se aplicó para estudiar
los estados de equilibrio de las enanas blancas (Fowler, 1926), para explicar el
paramagnetismo de los metales alcalinos (Pauli, 1927), la conducción en los me-
tales (Sommerfeld, 1928), etc. Por otro lado, la condensación de Bose-Einstein,
predicha por Albert Einstein en 1925, fue posteriormente utilizada por London en
1938 para explicar el curioso comportamiento del He4 a bajas temperaturas.
20
tema 12
física y química
4 Intercambios energéticos en los cambios de estado
En termodinámica entendemos por fase un agregado material de composición y
propiedades tales como presión y temperatura homogéneas. Una sustancia pura en
un estado de agregación bien definido (sólido, líquido o gas) constituye el ejemplo
más común.
Nos vamos a interesar en este epígrafe por los cambios de estado, es decir,
por las transiciones: sólido↔líquido, sólido↔gas y líquido↔gas, y más en parti-
cular por los aspectos energéticos de dichas transiciones.
El paso sólido → líquido recibe el nombre de fusión.
El paso líquido → sólido se llama solidificación.
La transición líquido ↔ gas recibe el nombre de vaporización o condensación,
según el sentido de la misma.
El paso directo de sólido a gas recibe el nombre de sublimación.
En los procesos de fusión o solidificación se modifica de forma brusca el estado de
ordenación microscópica de la sustancia que sufre el cambio de estado, pasando
de una disposición ordenada en el estado sólido (sólido cristalino) a otra más alea-
toria en el líquido, o viceversa. Es normal que asociado a estos cambios se pro-
duzca también un salto brusco de la densidad específica, es decir, de la cantidad de
masa contenida en un volumen fijo de sustancia. La transición entre ambas fases
se realiza a temperatura constante, si bien hay que aportar una cierta cantidad de
energía por unidad de masa para que ésta se lleve a cabo (si se pasa de sólido a lí-
quido), o bien desprende esa misma energía en la transición contraria (de líquido a
gas). Dicha energía transferida referida a la unidad de masa se conoce como calor
latente de fusión o solidificación.
De igual forma ocurre en la transición sólido↔gas, si bien en este caso los cam-
bios en la ordenación microscópica y en densidad y volúmenes específicos es mu-
cho mayor. A la energía asociada a la transición se la conoce como calor latente
de sublimación.
En el caso del cambio de estado líquido↔gas, no hay un salto cualitativo en la
ordenación microscópica de las dos fases, sino que se produce un cambio discon-
tinuo en las densidades específicas. Como en los casos anteriores, la transición se
realiza a temperatura constante, intercambiándose una energía denominada calor
latente de vaporización o condensación.
En general, dadas unas condiciones de presión y temperatura, solamente una de
las fases de una determinada sustancia pura será termodinámicamente estable, es
decir, aparecerá en la naturaleza. Por ejemplo, en condiciones de presión atmos-
férica (760 torr) y a una temperatura de –10 ºC el agua sólo existe en su forma
sólida. Sin embargo, en un diagrama general P-T existen ciertas líneas en las que
coexisten los estados sólido y líquido, y el líquido y gas. Dichas líneas se pueden
cortar en un punto conocido como el punto triple, o punto donde coexisten de
manera estable los tres estados de agregación de una determinada sustancia. Re-
21
tema 12
física y química
cordemos que la definición internacional de temperatura utiliza como referencia el
punto triple del agua, al que asigna una temperatura absoluta de 273,16 K.
Otro punto especialmente interesante en el diagrama P-T de una sustancia pura es
aquel a partir del cual ya no se puede prolongar la línea de equilibrio entre líquido
y gas, o, lo que es lo mismo, aquel a partir del cual las distinciones entre estas dos
fases ya no es relevante.
Dicho punto es conocido como punto crítico. Una caracterización operacional
del mismo podría hacerse teniendo en cuenta que antes de alcanzarlo la densidad
específica de ambas fases cambia de forma discontinua, aunque la diferencia entre
ambas se hace cada vez menor a medida que nos acercamos a él.
La transición líquido↔gas se produce sin cambio de densidad específica; de he-
cho, a partir de él no hay una distinción clara entre ambos estados de agregación.
Figura 7.
Para finalizar quisiéramos deducir una ecuación extremadamente útil en los cam-
bios de estado, conocida como ecuación de Clapeyron.
Para ello partiremos del hecho de que en un cambio de fase a lo largo de una línea
de equilibrio en el diagrama P-T, el cambio diferencial en la energía libre experi-
mentado por cada una de las fases es el mismo, es decir:
dg1 = dg2 (30)
Expresando la energía libre en función de sus variables independientes (presión y
temperatura), tendremos a partir de (30) que:
v1 · dp – s1 · dT = v2 · dp – s2 · dT ↔ dp/dT = (s2 – s1)/(v2 – v1) = L/T · ∆v (31)
La ecuación anterior relaciona el gradiente de presión con respecto a la tempera-
tura en un cambio de estado con el calor latente de la transición L, la temperatura
absoluta a la que se produce y el cambio de volumen específico ∆v.
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tema 12
física y química
CONCLUSIÓN
Aunque los éxitos de la termodinámica justificaban en parte ciertos recelos sobre la hipó-
tesis atómica, pocos eran los científicos que dudaban de la existencia real de los átomos al
comienzo del siglo XX.
La teoría atómica explica hoy en día todos los fenómenos químicos conocidos, desde la tabla
periódica de los elementos a la forma y propiedades de las moléculas más complicadas.
El modelo atómico aplicado a los gases diluidos ha proporcionado una explicación micros-
cópica precisa del comportamiento de los mismos. En este caso, la ausencia prácticamente
total de interacciones entre las moléculas permite obtener expresiones analíticas sencillas
que se pueden comparar con los datos experimentales.
En este capítulo se ha pretendido dar una visión de cómo la teoría atómica explica las di-
ferencias entre los estados de agregación de la materia. También se ha explicado a partir
de ella, usando la mecánica clásica y consideraciones estadísticas, el comportamiento ma-
croscópico de los gases diluidos (gases ideales). Se ha completado con una introducción
a la teoría de los gases reales y a los cambios de fase, prestando especial atención a los
intercambios energéticos que ocurren en los mismos.
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tema 12
física y química
BIBLIOGRAFÍA
BIBLIOGRAFÍA COMENTADA
AGUILAR PERIS, J. (1992): Curso de termodinámica. Madrid: Pearson Alhambra.
Clásico en los cursos de Termodinámica, reúne información acerca de casi todos los temas rela-
cionados con la termodinámica. Su nivel está muy adaptado al de cualquiera que haya cursado
una licenciatura en Ciencias.
REIF, F. (1996): Física estadística. Barcelona: Reverté.
Este texto ofrece una introducción al estudio de los sistemas macroscópicos formados por mu-
chas partículas. La mecánica estadística, la teoría cinética, la termodinámica y el calor se analizan
desde un punto de vista simple y unificado. Destacan aquellos conceptos fundamentales que
son útiles a los estudiantes de Física, Química, Biología e Ingeniería.
SEARS, F. W.; ZEMANSKY, M. W.; YOUNG, H. D. y FREEDMAN, R. A. (2004): Física Universitaria.
[Link]. México: Addison-Wesley.
Magnífico texto de Física General que ha sido actualizado y adaptado a la preparación de los
alumnos de los primeros cursos de las Facultades de Ciencias. Emplea una forma de exponer
que intenta evitar el exceso de fórmula y contiene una gran cantidad de cuestiones y problemas,
algunos con soluciones.
SEARS, F. W. (2003): Termodinámica, teoría cinética y termodinámica estadística. Barcelona: Re-
verté.
Texto clásico de termodinámica de consulta imprescindible en los cursos de termodinámica de
cualquier carrera de ciencias.
ZEMANSKY, M. W. (1984): Calor y termodinámica. Madrid: McGraw-Hill.
Este libro es un clásico en la enseñanza de la física. Resume los principales conceptos del calor y
la temperatura y su aplicación.
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tema 12
física y química
RESUMEN
Gases ideales.
Un modelo interpretativo para los gases, teoría cinética.
Desviaciones respecto del comportamiento ideal: gases reales.
Un modelo para toda la materia.
Intercambios energéticos en los cambios de estado.
1. Gases Ideales La combinación de estas leyes proporciona la ley de los
gases ideales, también llamada ecuación de estado del
Para poder describir el estado de una sustancia necesita- gas ideal:
mos utilizar una ecuación de estado.
p.V = n.R.T
En física y química, una ecuación de estado es: una
Ley de Dalton: la presión total de una mezcla de ga-
ecuación constitutiva para sistemas hidrostáticos que ses ideales que no reaccionan químicamente entre sí,
describe el estado de agregación de la materia como una es la suma de las presiones que tendría cada gas por
relación funcional entre la temperatura, la presión, el separado si ocupara todo el volumen disponible.
volumen, la densidad, la energía interna y posiblemente
otras funciones de estado asociadas con la materia.
1.2. Teoría cinética de los gases
Una de las ecuaciones de estado más simples para este
propósito es la ecuación de estado del gas ideal, que po- La teoría cinética pretende explicar las propiedades
demos suponer como: aquel gas cuyo comportamiento macroscópicas de los gases partiendo de la hipótesis
es aproximable al de los gases a bajas presiones y tem- fundamental de que están compuestos por una cantidad
peraturas mayores a la temperatura crítica. enorme de pequeñas partículas en continuo movimiento.
A estas partículas se les aplican las leyes de la mecánica,
y otras de carácter estadístico que nos permitirán salvar
1.1. Termodinámica del gas ideal la brecha entre el comportamiento microscópico y ma-
Un gas ideal es un conjunto de átomos o moléculas que croscópico.
se mueven libremente sin interacciones. La presión ejer-
cida por el gas se debe a los choques de las moléculas 1.2.1. Definición cinética de presión y temperatura.
con las paredes del recipiente. El comportamiento de gas Conexión con la ecuación de estado de los
ideal se tiene a bajas presiones, es decir, en el límite de gases ideales
densidad cero. A presiones elevadas, las moléculas in- Significado cinético de la presión y la temperatura me-
teraccionan y las fuerzas intermoleculares hacen que el diante consideraciones mecánicas.
gas se desvíe de la idealidad.
Conexión con la ecuación de estado del gas ideal.
El estado de una cierta masa m de sustancia está deter-
La presión de un gas resulta de los choques de las molé-
minado por su presión p, su volumen V y su temperatura
culas que lo forman contra las paredes del recipiente en
T. En general, estas cantidades estan ligadas mediante
el que está contenido.
una ecuación: la ecuación de estado: V = f(p,T,m)
La ley de Boyle-Mariotte afirma que: el volumen de La temperatura es una magnitud macroscópica que nos
un gas a temperatura constante es inversamente pro- indica la energía cinética promedio de las moléculas
porcional a la presión: p1.V1 = p2.V2 constituyentes del gas.
Las leyes de Charles y Gay Lussac afirman que:
1.2.2. Otras consecuencias de la teoría cinética
a) El volumen de un gas a presión cons-
Las hipótesis fundamentales de la teoría cinética per-
tante es directamente proporcional a la
miten explicar microscópicamente dos leyes: la ley de
temperatura absoluta: V1/T1 = V2/T2 Joule y la ley de las presiones parciales de Dalton.
b) A volumen constante, la presión es di- La teoría cinética, también predice de manera correcta
rectamente proporcional a la tempera- las capacidades caloríficas específicas de los gases.
tura absoluta: p1/T1 = p2/T2
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tema 12
física y química
1.2.3. Velocidades moleculares El estudio de las propiedades físicas de la materia sobre
la base del comportamiento de sus constituyentes mi-
Fue Maxwell quién estableció la distribución de veloci-
croscópicos es el objeto de lo que denominamos mecá-
dades en un gas ideal en equilibrio térmico y es conocida
nica estadística, de la que fue precursora la teoría ciné-
como la distribución maxwelliana de velocidades.
tica de los gases, y que hoy en día constituye uno de los
Distintas velocidades de interés que se pueden definir a formalismos que más han contribuido al desarrollo de la
partir de la distribución: física en el último siglo. La mecánica estadística estudia
Velocidad más probable. las propiedades macroscópicas de la materia mediante
Velocidad media. la aplicación de las leyes de la estadística a un conjunto
Velocidad cuadrática media. grande de moléculas, y su formalismo es aplicable a casi
En consecuencia, en el caso del gas ideal en equilibrio todos los fenómenos de la naturaleza.
termodinámico, la temperatura es una medida macros- Los principios de la mecánica estadística son aplicables
cópica de la velocidad más probable con que se distribu- a cualquier conjunto de individualidades que denomina-
yen las moléculas, o bien de su velocidad media, o de la mos, de forma genérica, partículas.
dispersión de dichas velocidades. El estudio de un conjunto de partículas clásicas se realiza
mediante la estadística clásica o estadística de Maxwell-
Boltzmann.
2. Gases reales: correcciones al Para el estudio del comportamiento de un conjunto de
caso ideal partículas cuánticas se han desarrollado dos métodos: la
estadística de Bose-Einstein y la estadística de Fermi-
Ningún gas real cumple la sencilla ecuación de estado Dirac.
de los gases ideales en todo el rango de presiones y tem-
peraturas accesibles, aunque dicha ecuación se verifica
muy aproximadamente en el caso de bajas presiones.
4. Intercambios energéticos
Ecuación del virial:
en los cambios de estado
B C D B
PV = A + + 2 + 3 + ... = A + Σ ∞n =1 nn Transiciones entre distintos estados de agregación de
V V V V una sustancia: cambios microscópicos asociados a las
Ecuación de Van der Waals: mismas, e intercambios energéticos.
La ecuación de Clapeyron relaciona el gradiente de pre-
an 2
P + V 2 (V − nb ) = nRT sión con respecto a la temperatura en un cambio de es-
tado con el calor latente de la transición, la temperatura
absoluta a la que se produce y el cambio de volumen
específico.
3. Un modelo para toda la
materia
La teoría cinética de los gases estudiada anteriormente
permite explicar las propiedades de los gases partiendo
de un modelo molecular y aplicando las leyes de la me-
cánica. Este modelo molecular de los gases es aplicable
a cualquiera de los tres estados (o fases) de la materia:
sólido, líquido y gaseoso. Es decir, la materia, en cual-
quiera de sus estados de agregación, consiste en un con-
junto de átomos o moléculas unidos mediante fuerzas
eléctricas, dependiendo del estado particular de agrega-
ción en que se presenta, la intensidad de las fuerzas entre
sus moléculas y la agitación térmica varía.
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tema 12
física y química
AUTOEVALUACIÓN
1. Si se transfiere una cantidad de calor Q para elevar la temperatura de una masa m de T a
T’ grados, su calor específico es:
a. C=(Q · m)/(T’ – T)
b. C=Q/m · (T’ – T)
c. C=m · (T’ – T)/Q
d. C=(T’ – T)/m · Q
2. Una cierta masa de hidrógeno ocupa un volumen de 1 litro a una presión de 1 atmósfera y
0 ºC. si la masa molecular del hidrógeno es de 2 g/mol y R = 0,082006 atm · litro/mol · K.
El nº de moles de hidrógeno es:
a. 0,5
b. 2
c. 0,0232
d. 0,0447
3. Un mol de nitrógeno se expansiona isotérmicamente a 20 ºC desde un volumen de 10 a
20 litros. Suponiendo que el nitrógeno se comporta como un gas ideal, ¿cuánto calor debe
suministrarse para mantener la temperatura del gas constante? Nota: R = 8,31 J/mol K
a. 1,69 KJ
b. 1,69 J
c. 1,20 KJ
d. 1,20 atm.L
4. ¿Cuál de las siguientes premisas es correcta?
a. La capacidad calorífica de un cuerpo es la cantidad de calor que puede almacenar a
una temperatura dada.
b. La energía interna de un gas ideal no depende sólo de su temperatura.
c. Para cualquier material que se dilata cuando se calienta, Cp es mayor que Cv.
d. En una expansión adiabática libre de un gas ideal, el estado final es el mismo que el
estado inicial.
5. La energía interna de un gas perfecto depende de su:
a. Volumen.
b. Temperatura.
c. Presión.
d. Capacidad calorífica.
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tema 12
física y química
6. Se tienen 2.777 cc de hielo a –10 ºC y se calienta hasta que se funde totalmente. Si su den-
sidad es de 0,9 g/cc, su calor de fusión es de 80 cal/g y su calor específico es de 0,5 cal/g,
determínese la variación de energía interna, siendo la presión exterior de 1 atm.
a. 154,7 kcal.
b. 122 kcal.
c. 212,5 kcal.
d. 300 kcal.
7. Si calentamos dos cuerpos diferentes de igual masa y a la misma temperatura con un mis-
mo foco calorífico, ¿cuál se calentará antes?
a. El de menor calor específico.
b. Se calentaran a la vez.
c. El de mayor calor específico.
d. Depende de la cantidad de calor del foco.
8. Un joule puede definirse como:
a. 1 atm · L · s–1
b. 1 torr · atm
c. 1 kg · m–2 · s–2
d. 1 kg · m2 · s–2
9. ¿A cuántas atm·L equivalen 12,2 kJ de trabajo? (R = 0.082atm.L/[Link]) = 8.314 J. K/mol)
a. 120 atm · L
b. 125 atm · L
c. 203 atm · L
d. 78 atm · L
10. El calor desprendido o absorbido en un proceso es función de estado:
a. Si el proceso es a volumen constante.
b. Si el proceso es a presión constante.
c. Siempre.
d. Nunca.
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