MÉXICO PROFUNDO
México es un país con muchos matices, estos han sido resultado de una larga cadena de sucesos y procesos que se han
ido enlazando a lo largo de la historia, la nuestra y la del mundo. Dicha diversidad sé podría sintetizar en dos modelos de
civilización que Guillermo Bonfil Batalla denomina: el México Profundo y el Imaginario, este último se ha hecho más
evidente con el paso de los siglos, debido a que tras la conquista un pequeño grupo de hombres extranjeros asumieron
el poder político y económico, mientras tanto, el primer modelo de civilización parece desdibujarse en la medida en que
nos integramos al proceso de globalización.
El México profundo reclama los derechos que por antigüedad y justicia debería de tener hoy, pero cuáles son las causas
de este modelo civilizatorio, para comprender esto tendríamos que explicar cómo se originó la vida en el continente;
durante la última fase de la prehistoria, en el 30 000 a. C. aproximadamente, las bajas temperaturas dieron origen a
oleadas migratorias de animales y seres humanos, tal fue el caso del homo sapiens proveniente de Asia, quién en busca
de alimento camino por el norte de Asia hasta el estrecho de Bering. Estos era cazadores-recolectores y debido a los
climas que existen en nuestro continente, algunos pudieron desarrollar la agricultura y la domesticación de animales en
el 10 000 a.C. aprox., esto significó las bases para el origen de las primeras civilizaciones en América.
El mundo indígena, al que Bonfil Batalla denomina México profundo fue resultado proceso de sedentarización originado
a partir la agricultura, gracias a esto los pueblos pudieron desarrollar conocimientos que nos permiten identificarlos
como civilización, un claro ejemplo fue la invención de la cerámica, rasgo que toman en cuenta los antropólogos para
designar el inicio de la época prehispánica.
La época prehispánica es considerada el periodo previó a la llegada de los españoles e inició con el desarrollo de la
cerámica en el 2500 a. C. y concluyó en 1521 con la conquista del pueblo Mexica.
Durante la primera época de nuestra historia surge el México profundo, desde aquí fueron evidentes los matices, debido
a que no todos los aborígenes del territorio al que hoy llamamos México tuvieron las mismas características, esto se
debe a la biodiversidad que existen en nuestro territorio, de ahí que Paul Kirchhoff en 1943 acuñará el termino de
Mesoamérica para referirse a la zona geográfica cuyo límites al norte comienzan con el Río Sinaloa, en Sinaloa, bajando
hasta la Cuenca Lerma como en forma de U, y va subiendo nuevamente hasta llegar al Río Soto La Marina, en
Tamaulipas. El límite sur va desde el Río Ulua en Belice, cruzando por los ríos de Nicaragua hasta la península de Nicoya,
en Punta Arenas.
El paisaje y el clima de Mesoamérica es muy diverso: se conforma por cadenas montañosas y altiplanos en el centro y el
norte con clima templado y cálido-húmedo, mientras que en la península yucateca predominan las planicies calcáreas
con selvas bajas y el clima caluroso.
Para estudiar la historia más antigua de México los arqueólogos y los historiadores han delimitado Mesoamérica en
diferentes periodos u horizontes culturales.
El preclásico (2500 a.C.- 200 d.C.)
Durante el preclásico los pueblos sedentarios que conocen ya la agricultura experimentan transformaciones
socioculturales. Surgen aldeas y se perfilan distintos estilos locales, como el de la cultura olmeca en la subárea del golfo,
se caracteriza por logros antes no conocidos. Hay centros ceremoniales planificados y con grandes edificaciones;
creación artística (cerámica, esculturas, trabajos en jade); y una organización social, religiosa, económica y política cada
vez más compleja; inicios de la escritura y el calendario.
El clásico (200 - 900 d.C.)
Durante el periodo del Clásico, la organización política, económica, social y cultural de Mesoamérica adquirió una mayor
complejidad. Lo más característico de esta época es la formación de los primeros grandes Estados. Algunos de estos
Estados lograron controlar los recursos y las poblaciones de grandes territorios, hasta convertirse en verdaderos
imperios comerciales como Teotihuacán en el centro de México y ciudades-estado poderosas como Tikal, Palenque y
Monte Albán en la sub-área maya.
La existencia de las grandes urbes implicó una transformación de la estructura social y económica: muchos campesinos
abandonaron el campo para dedicarse al comercio y la producción artesanal. Para administrar las ciudades-Estado se
requirió una burocracia y el dominio (militar) sobre el campo para obtener el tributo. Los Estados impulsaron también la
arquitectura, el arte, la escritura, la ciencia, la astronomía, las matemáticas y el uso de los calendarios. Las ciudades
homogeneizaron la forma de ver al mundo ya que a través de su influencia comercial ciudades-Estados como
Teotihuacán exportaron sus ideas y sus prácticas. Un ejemplo clásico es la adopción del culto a Quetzalcóatl en toda
Mesoamérica.
El Posclásico (900-1521 d.C.)
Tras el colapso del imperio teotihuacano alrededor de 750 d.C. y de las ciudades-Estados mayas alrededor del 900 d.C.,
las distintas regiones mesoamericanas vivieron profundas transformaciones que culminaron en el surgimiento de nuevas
sociedades dominantes.
Durante el Posclásico se intensificó el intercambio comercial entre las distintas sub-áreas culturales de Mesoamérica y
con el territorio actual de los Estados Unidos. Se divide el período en dos fases principales:
La primera fase (900-1150) se caracterizó por la existencia de diversas ciudades-Estados sin lograr el establecimiento de
un verdadero imperio por la competencia entre las ciudades. Durante pequeños lapsos, ciudades como Tula de los
Toltecas en el centro de México y Chichen-Itzá en al sub-área maya.
La segunda fase (1150-1521) se distingue por el resurgimiento de grandes estados que controlaron grandes territorios,
como los Tarascos en Occidente y los Mexicas en el centro.
Aridoamérica es el nombre que se designa a la zona norte de la actual República Mexicana y en el sur de los Estados
Unidos, entre las cordilleras occidental y oriental de la Sierra Madre, las condiciones ambientales determinaron en gran
medida la vida de sus pobladores. En estas regiones extremadamente áridas, con lluvias escasas e irregulares, con
grandes llanuras y serranías semidesérticas, era prácticamente imposible cultivar, por lo que la mayoría de sus
habitantes fueron nómadas, excelentes conocedores de su fauna y flora.
Los pueblos de Aridoamérica habitaban cuevas y se alimentaban con nopales, agaves y bellotas; sobrevivían
consumiendo la fauna y flora del desierto, en lo referente a instrumentos, utilizaban hachas, metates de laja, martillos
de piedra; y arcos con flechas para cazar. Existen evidencias de que practicaron el comercio intercambiando pescado
que se obtenía de alta mar, pescaban con botes de madera y se establecieron en aldeas sobre todo durante el invierno.
Aquellos grupos humanos mantuvieron contacto con los pueblos de Mesoamérica, por lo que algunos practicaron
durante breves periodos de tiempo formas primitivas de agricultura. La dura vida en el paisaje desértico no les permitió
dedicarse a actividades refinadas como la escritura, la construcción de pirámides y una cultura urbana. La permanencia
de esos grupos nómadas de cazadores-recolectores, en un entorno difícil debe verse sin embargo como un notable logro
cultural.
Oasisamérica es una región que se ubica al interior de Aridoamérica y abarcó Arizona, Nuevo México y California en los
E.U. y Sonora, Chihuahua en México. Sus pobladores fueron seminómadas, debido a la adopción de nuevas técnicas e
instrumentos de trabajo que les permitió desarrollar la agricultura y el intercambio con las culturas mesoamericanas. Las
principales (sub)áreas culturales de dicha región son la Anasazi, la Hohokam y la Mogollón.
Durante la época prehispánica hubo un importante intercambio cultural entro los indígenas de las tres grandes áreas
culturales, además, hubo enfrentamientos entre las culturas que se desarrollaron en Mesoamérica, sin embargo, había
muchas similitudes y continuidades a pesar de los enfrentamientos, esto cambio completo ante la llegada de los
españoles, quienes al establecer alianzas con los pueblos que estaban sometidos por los mexicas, lograron conquistar la
ciudad de México Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521.
Tras la conquista los pueblos autóctonos tuvieron que enfrentarse a una serie de cambios, el más drástico y complejo
fue el cambio en su cosmovisión mediante el proceso de evangelización, la imposición de las encomiendas, idioma,
vestimenta, el desarrollo del mestizaje biológico y la llegada de nuevos productos como el trigo, el cual intento
remplazar al maíz.
A partir de 1521 se inaugura una nueva etapa de la historia, en ella surge el México imaginario y existe una continuidad
en el México profundo, con sus nuevos matices, producto del encuentro entre los americanos y “Europeo”. Nos
referimos a la Época colonial o novohispana que se caracterizó por el periodo de dominación española que duró tres
siglos. Durante este lapso los indígenas se adaptaron a los cambios, entre ellos, la imposición de una nueva organización
política, el virreinato el cual decidió en sus inicios separar a los aborígenes con respecto a los españoles, ya que tenían
que estos últimos influyeran de forma negativa en los pueblos recién conquistados. Así fue como surgieron la republicas
de indios y de españoles.
La republica de indios eran asentamientos humanos conformados por aborígenes, en dichos espacios se construían las
viviendas y la iglesia, ellos se encargaban de administrar los bienes comunales, recaudación de tributos, seguridad
ciudadana, regulación de la actividad comercial, esta organización otorgo a los indígenas cierta liberta, sin embargo,
durante los 300 años de dominación hubo una resistencia importante de estos pueblos.
La rebelión de Popé de 1680 fue un levantamiento de gran parte de los indios de Nuevo México, quienes bajo el mando
del caudillo Popé arremetieron contra los españoles. La rebelión se cobró la vida de 400 españoles y obligó al abandono
de sus casas, tierras y posesiones a más de 2000 colonos. Trece años más tarde los españoles regresaron y fueron
capaces de reconquistar Nuevo México.
Otros de los levantamientos de gran importancia que se suscitaron en el norte novohispano a lo largo del XVIII se
encuentran: los levantamientos de yaquis, pimas y mayos en Sonora de 1740, de pimas entre 1768-1770, y de apaches
en Texas, levantados en 1758.
El periodo colonial quedo atrás con la consumación de la independencia el 27 de septiembre de 1821 y a pesar de en
apariencia parecía que cambiarían las cosas para los indígenas, la vida continuó muy similar a la época colonial, al menos
hasta el triunfo de las ideas liberales en México, con el gobierno de Benito Juárez.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, se logró imponer un gobierno liberal en México cuyos pilares fueron el desarrollo
de los derechos individuales, entre los que destaca la propiedad privada, el dinero define el lugar que ocupas en la
sociedad por lo tanto se debe garantizar la libertad. Estos principios fueron asumidos al pie de la letra por los gobiernos
de la república restaurada y el porfiriato, de ahí que no reconocieran los derechos de los indígenas sobre la tierra lo que
llevó a enfrentamientos importantes como la guerra de casta en el sur de México y la rebelión Yaqui en el norte.
A principios del siglo XX dio inicio la Revolución Mexicana, para ser especifica en 1910 y parecía que un sector de este
movimiento haría justicia y tomaría las demandas de los pueblos indígenas, bajo el lema “Tierra y libertad”, pero dicho
movimiento moriría con su principal impulso, Emiliano Zapata, quien no pudo llevar a termino su cometido. Es hasta el
gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940) que concretaría medianamente los ideales de caudillo del sur, mediante el
reparto agrario que impulso durante su sexenio y el desarrollo del indigenismo.
Durante la segunda mitad del siglo XX, debido en gran parte al desarrollo de las dos grandes guerras, un creciente
dominio de los países mayormente industrializados sobre los menos industrializados, México no fue la excepción y en su
afán por estar a la altura de las potencias del momento decidió integrarse al proceso de globalización mediante
acuerdos político- económicos, entre los que destaca la firma del TLCAN en 1994, el cual, sumado a la larga lista de
injusticias cometidas hacia los pueblos indígenas fue la mecha que inició el levantamiento armado de EZLN.
Gracias a las iniciativas del EZLN, en 1996 se fundó el Congreso Nacional Indígena, que ha tenido un papel muy
importante en la vida política de México. EN 2018 impulsó la candidatura presidencial de María de Jesús Patricio
Martínez (Marichuy) “Por eso creo que el EZLN ha cumplido una función modélica hacia todos los movimientos
antisistémicos del mundo. No es casual que durante los últimos 25 años hayan venido –y sigan viniendo– a Chiapas,
desde los cinco continentes, activistas, científicos sociales, artistas, personas interesadas en el cambio social, para
aprender las lecciones del neozapatismo”