Murallasbarcino
Murallasbarcino
Las murallas
de Barcino
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Ferran Puig
Isabel Rodà
Ferran Puig
Isabel Rodà
Nota del editor
i
Este es el caso, por ejemplo, del artículo citado en la nota 35, publicado en el año 2006, o de la
intervención mencionada en la nota 44, publicada en la revista QUARHIS (Quaderns d’Arqueologia i Història
de la Ciutat de Barcelona), 4, 2008, pp. 90-105. Por lo que se refiere a los temas de datación citados en la
nota 106, ver la nota publicada en QUARHIS, 3, 2007, pp. 221-222.
Este texto fue publicado por primera vez en el volumen Murallas
de ciudades romanas en el occidente del Imperio. Lucus Augusti como
paradigma, Lugo, Diputación Provincial de Lugo, 2007.
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Sumario
1. Síntesis historiográfica 8
de las investigaciones
2. El perímetro de la ciudad 24
romana
3. El sistema de fortificación 28
altoimperial
4. El suburbium 49
5. El sistema de fortificación 52
de la antigüedad tardía
6. Hipótesis sobre la 76
cronología
Bibliografía 81
La colonia romana de Barcino tuvo dos recintos fortificados. El primero, de
la época augustea fundacional (al que se refiere la inscripción del duunviro
quinquenal, Gayo Celio),1 debe ubicarse dentro del programa de remodelación
del tercio norte peninsular, una vez acabada la segunda fase de las guerras
cántabras en el año 19 a.C. Fruto de dicho programa fueron la fundación
de la colonia de Caesar Augusta (Zaragoza), el nuevo trazado costero de la
via augusta y la construcción del puente del Diable (Martorell-Castellbisbal),
con intervención de las legiones IV Macedónica, VI Victoriosa y X Gémina.2
Podemos suponer que fueron también los componentes de esas unidades
militares los encargados del trazado y la construcción de la Barcino augustea.
La tipología de la muralla originaria responde a los modelos defensivos
propios de la arquitectura militar, aunque tuvo un valor más simbólico en el
contexto urbano que de fortificación propiamente dicha.
1
IRC, IV, 57.
2
IRC, I, 1 e IRC, V, pp. 15-16; GURT, J. M.; RODÀ, I., 2005, pp. 147-165.
3
El número de torres que habría tenido la muralla varía según los autores, como se observa en
las diferentes plantas publicadas a lo largo de la historiografía. En las primeras representaciones
topográficas del siglo xix, por ejemplo, las torres eran 73. En la fase de investigación de la
muralla que el Museo de Historia de la Ciudad desarrolló hasta la década de 1970, se creía que
eran 78, y partiendo de ese número se les dio nombre. Así, en gran parte de la bibliografía la
torre localizada en el palacio episcopal, en la puerta de la plaza Nova, se conoce como torre
78. En realidad, como reflejan las planimetrías de la bibliografía a partir de la última década
del siglo xx, parece ser la torre 76.
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1. Síntesis
historiográfica de
las investigaciones
Fig. 1
Folio 23 de la obra de J. Pujades
(1609), donde se representa
esquemáticamente una de las torres de
la puerta NE de la muralla romana,
con todas sus refacciones.
4
Según Granados, J. O., 1984, pp. 288-289, esa puerta estaba flanqueada por torres cuadradas,
mientras que la representación de Pujades correspondería a una refacción medieval, de la que
no se especifica el momento histórico ni las hipotéticas razones de su ejecución.
5
Balil, A., 1961, pp. 20-21, nota 3. Véase una síntesis historiográfica de los estudios sobre
las inscripciones barcelonesas, iniciados por J. Pau y P. M. Carbonell a finales del siglo xv, en
IRC, IV, pp. 15-18.
6
Es interesante observar que a partir del siglo xvii diversos autores representan en sus
planimetrías generales de la ciudad el trazado de la muralla romana; véase Galera, M.; Roca,
F.; Tarragó, S., Atlas…, 1982, c. 1700: núm. 31, pp. 92-93; 1740: núm. 73, pp. 202-203; 1740-
1760: núm. 74, pp. 204-205; 1765-1775: núm. 82, pp. 230-231.
7
Zermeño J., Proyecto general para fortificar Barcelona, Ciudadela, Monjuyc y mejorar el puerto,
conservado en el Instituto Municipal de Historia. Véase Galera, M.; Roca, F.; Tarragó, S.,
Atlas..., núm. 77, pp. 220-221. Otro autor que representa la ciudad romana en una planimetría
más general es Ponz, A., 1788, pp. 12-13.
textures 9
decenios del siglo xix; podemos citar el grabado de la puerta NO, situada en
la plaza Nova, por parte de A. de Laborde (fig. 3), quien dice de ella que no
tiene nada destacable.8
8
Laborde A. de, 1974 (1803), pp. 41-42, lám. ix.
9
Autor asimismo de un primer estudio sobre el templo romano de la calle del Paradís. Véase
Bassegoda, J., 1974.
10
Tatjer, M., 2005.
11
Balil A., 1961, pp. 21-24, aunque las figs. 6, 8, 10 y 11, tomadas de J. Puig i Cadafalch (véase
la nota 17), son de Cellés, según este autor, y no de los Mestres.
Fig. 2
Fragmento del plano de J. Zermeño
(1751) donde se dibuja el trazado de
la muralla romana.
Fig. 3
Grabado de A. de Laborde (1803) que
representa la puerta NO de la muralla.
textures 11
A
Fig. 4
(A) Dibujo original del primer
plano de base topográfica de la
muralla romana (A. Cellés, J.
Oriol, J. O. Mestres, 1836).
Fig. 5
Dibujo publicado por
J. Puiggarí donde aparece,
en el derribo de una torre
de la muralla, la estructura
conocida hasta ahora como
Puerta Gémina.
moderna,12 aprovechando los hallazgos de materiales romanos procedentes de
las sucesivas intervenciones.
Hubo, con todo, una dura polémica con respecto a la atribución cronológica
de la muralla; desató una especial controversia la hipótesis de B. Hernández
Sanahuja, que pretendía que se había construido ya en época medieval.13
Asimismo, el insigne erudito F. Fita fue recogiendo durante medio siglo las
inscripciones rescatadas de las murallas, con lo que sería uno de los principales
informadores de E. Hübner para la redacción de las fichas del volumen ii del
CIL. Sin embargo, por lo que respecta a sus conclusiones sobre la cronología
de las murallas, comprobamos que fueron muy oscilantes.15
12
Pi i Arimon, A. A., 1854, p. 320.
13
Hernández Sanahuja, B., 1864. Los periódicos de la época se hicieron eco de las
controversias; véase Diari de Barcelona, abril-mayo 1876. Balil, A., 1961, pp. 27; Granados,
J. O., 1993, pp. 26.
14
Puiggarí, J. 1862, pp. 373 y ss.; Balil, A., 1961, p. 86, fig. 60.
15
Balil, A., 1961, p. 27, nota 11; IRC, IV, pp. 18 y 384-385. Con respecto a F. Fita véanse
Abascal, J. M., 1999, pp. 169-171, sobre Barcelona, y 2004, pp. 299-305.
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Con F. Fita entramos ya en el siglo xx. Tres autores más de desigual fama se
concentran en los primeros años. El primero sería J. Torres Oriol, benemérito
recopilador de diversos elementos de la muralla.16 La gran dimensión de
J. Puig i Cadafalch arrojó también su luz sobre la muralla romana; brindó un
estado de su conocimiento a principios de siglo, recogió la planta realizada
más de medio siglo atrás por A. A. Pi i Arimon e incluyó los dibujos de A.
Cellés, que estaban depositados en el Archivo de la Junta de Comercio.17
16
Torres Oriol, J., s.d.
17
Puig i Cadafalch, J., 1909, pp. 150-154; 1934, p. 79.
18
Carreras Candi, F., s.d., pp. 107-117.
Fig. 6
Vista aérea del sector de la catedral durante
el proceso de apertura de la Via Laietana y de
recuperación del recinto defensivo (1928).
(Foto: AHCB.)
A B
Fig. 7
Recuperación de la muralla en el sector de la
plaza de Ramon Berenguer el Gran, con la
capilla real de Santa Ágata, (A) antes (1917)
y (B) después (1941) de las obras. (Fotos:
MUHBA.)
textures 15
indicaciones de A. Duran i Sanpere. En ella (fig. 8A) se precisan el perímetro
ochavado, más regular, de la muralla tardorromana y sus correspondientes
torres, una ruptura con respecto a la serie de planos anteriores derivados de
la planta de Cellés.19
En 1931, hace algo más de 75 años, la muralla romana de Barcino fue por
primera vez objeto de la atención de un estudioso inglés, I. A. Richmond,
que, conocedor del monumento en persona y de las aportaciones que
acabamos de mencionar en el párrafo anterior, redibujó una nueva planta
de la muralla (fig. 8B) y estableció comparaciones con los muros aurelianos
de Roma. Fue un artículo breve, pero alcanzó una amplia difusión por los
ambientes internacionales al ser incluido en una de las más prestigiosas
revistas especializadas.20
Fueron, además, los años en los que A. Duran i Sanpere, como director
del Instituto Municipal de Historia de la Ciudad, inició su intensa y enorme
labor arqueológica en Barcelona y realizó un plano del recinto amurallado que
se incluyó en la segunda edición del primer volumen de la obra de J. Puig i
Cadafalch.21
19
Galera, M.; Roca, F.; Tarragó, S., Atlas..., núm. 300, pp. 734-735. Otra fotografía de
un plano derivado de éste y fechado también en el año 1929 se conserva en el Centro de
Documentación del Museo de Historia de Barcelona.
20
Richmond, I. A., 1931, pp. 86-100.
21
Puig i Cadafalch, J., 1909, p. 61. Se halla también reproducido en Almagro, M.; Serra
Ràfols, J. de C.; Colominas, J., 1945, lám. iii.
A
Fig. 8
(A) Planta de la muralla realizada
por P. Domènech i Roura para la
Exposición Internacional de Barcelona
de 1929. Sirvió de base para la que
publicó I. A. Richmond en 1931 (B).
textures 17
Fig. 9
Restitución teórica de la muralla en el sector de la
plaza de Ramon Berenguer el Gran. Dibujo de M.
Ribas publicado por A. Duran i Sanpere en 1943.
Fig. 10
Liberación de la muralla y restauración de
las torres de la Casa de l’Ardiaca, en el sector
de la avenida de la Catedral, 1956. (Foto:
MUHBA.)
año: la fundación del Museo de Historia de la Ciudad en su sede de la Casa
Padellàs (trasladada e instalada a partir de 1931 en la plaza del Rei, lo cual
había dado origen a las excavaciones del subsuelo que constituyen hoy el
núcleo primigenio del recorrido museístico) y, por otra parte, la publicación
de un estudio fundamental, «Vestigios de la Barcelona romana en la plaza del
Rey»,22 que recopilaba los trabajos de los años treinta y ofrecía una primera
imagen ideal del alzado de la muralla en el tramo de la plaza de Ramon
Berenguer el Gran (fig. 9), sobre cuyo coronamiento aportarían variantes A.
Florensa y J. O. Granados.23
22
Duran i Sanpere, A., 1943, pp. 53 y ss. (en catalán en Duran i Sanpere, A., 1972, pp. 65-
85).
23
Miró i Alaix, N., 2005, pp. 64, lám. 8.
24
Duran i Sanpere, A., 1945, pp. 23-24, y 1969, pp. 51-67; Adroer, A. M., 1969, pp. 69-79.
25
Florensa A., 1958; 1964, pp. 5-36, y 1964.
26
Serra Ràfols, J. de C., 1959, pp. 129-141; 1964, pp. 5-64, y 1967, pp. 129-148 (en p. 131,
planta de la muralla).
textures 19
En 1960 se inició, con dirección de F. Udina Martorell, la publicación de
la revista Cuadernos de Arqueología e Historia de la Ciudad, en la que, además de
incluir estudios de fondo y monográficos, se daba cuenta de las actividades
llevadas a cabo mediante las puntuales «Crónicas del Museo», a cargo de J.
M. Garrut. Con ello, la ciudad disponía de un eficiente instrumento para
dar a conocer los resultados de las campañas arqueológicas municipales y,
naturalmente, también de las realizadas en las murallas;27 a algunos de esos
trabajos acabamos de referirnos en las notas anteriores.
27
Esta revista se publicó hasta 1980, año en el que el último número, el xviii, se editó como
Quaderns d’Arqueologia i Història de la Ciutat. La serie se ha reemprendido recientemente en
2005, como época II, con un nuevo formato pero conservando el título, al que se ha añadido
«de Barcelona» y su abreviación, «QUARHIS». Se han publicado ya dos volúmenes y el tercero
está en prensa; los objetivos son parecidos a los de la etapa inicial: estudiar, dar a conocer y
divulgar los avances en todas y cada una de las etapas de la historia de Barcelona.
28
Weiss, H., 1961, pp. 188-197.
29
Balil, A., 1961. En p. 35, fig. 20, planta del recinto barcelonés. Este trabajo supuso la
culminación de una serie de estudios anteriores que, a partir de 1955, A. Balil consagró a las
fortificaciones de Barcino.
Fig. 11
Planta de la muralla propuesta en 1967 por
J. de C. Serra Ràfols, con la numeración
teórica de 78 torres.
Fig. 12
Planta propuesta en 1961 por A. Balil
donde se regulariza el ángulo occidental de
la muralla.
textures 21
Por primera vez, quedaba bien claro que Barcino había tenido un recinto del
período augusteo al que se había adosado en época tardía el más conocido
y monumental. En este estudio de referencia, la autora se decantaba por
un trazado rectangular de la muralla fundacional, al que se habría adosado
el bajoimperial, con lo que se habrían recortado los ángulos en forma de
chaflán.30 Cabe mencionar, no obstante, que esa doble muralla se había
detectado en las excavaciones de A. Duran i Sanpere y de J. de Serra Ràfols,
aunque no de un modo tan claro y manifiesto como en el caso de F. Pallarès
(fig. 13).
30
Pallarès, F., 1975, pp. 5-42, y 1975, pp. 5-48 (traducción del italiano de Pallarès, F., 1970,
pp. 63-102).
31
Granados, J. O., 1976, pp. 253-273; 1984, pp. 267-319; 1991, pp. 139-201; 1993, pp. 25-46,
y 1997, pp. 6-9; Granados, J. O.; Riera, S.; Miró, C.; Puig, F., 1995.
32
Miró, N., 2005, pp. 59-67; Hernández-Gasch, J., 2006, pp. 75-91.
Fig. 13
Planta de la muralla elaborada
en 1969 por F. Pallarès, con la
propuesta de doble recinto.
Fig. 14
Planta de la muralla y la ciudad romana
propuesta en 1993 por J. O. Granados.
En ella ya se dibujan 76 torres.
textures 23
2. El perímetro
de la ciudad romana
Fig. 15
Localización de los topónimos
mencionados en el texto.
(Tratamiento gráfico: V. Cabral.)
1. Plaza Nova.
2. Avenida de la Catedral.
3. Tapineria.
4. Plaza de Ramon Berenguer el Gran.
5. Via Laietana.
6. Baixada de la Llibreteria.
7. Sots-tinent Navarro.
8. Plaza dels Traginers.
9. Correu Vell.
10. Pati Llimona.
11. Regomir.
12. Ataülf.
13. Timó.
14. Avinyó.
15. Banys Nous.
16. Palla.
Fig. 16
Situación de la colonia en relación con
su entorno inmediato.
Plano de base: A. Ponz, 1788.
A. Situación de la ciudad romana.
B. Riera del Merdançar.
C. Riera de Santa Anna.
D. Desviación del siglo xi.
E. Riera del Cagalell.
F. Rec Comtal (acequia).
G. Desviación del siglo xiv (¿?).
La forma de la ciudad fundacional era un polígono irregular (fig. 15).33
Concretamente correspondía a un octógono alargado más parecido a
un rectángulo al que hubieran recortado o achaflanado los ángulos. La
orientación de sus ejes principales seguía una geometría que no se adaptaba
a los puntos cardinales. Más bien su disposición partía del aprovechamiento
del espacio que definían el montículo donde se asentaba y las partes bajas
de los torrentes que lo enmarcaban. Así, podemos decir que los costados
cortos de la ciudad se situaban aproximadamente en paralelo a la costa y a
la montaña, mientras que los largos seguían más o menos en paralelo los
citados cauces (fig. 16).34
33
La presencia de la ciudad romana en el parcelario actual de la ciudad es bastante clara. Está
delimitada, en el sentido de las agujas del reloj y desde el norte, por las siguientes vías: avenida
de la Catedral, Tapineria, plaza de l’Àngel, Sots-tinent Navarro, plaza dels Traginers, Correu
Vell, Regomir, Gignàs, Avinyó, Banys Nous y Palla.
34
Con respecto a la red hidrológica del llano de Barcelona, véase: Carreras Candi, F., s.d.;
Casassas, Ll., pp. 59-90; Olivé, J., 2003, pp. 399-408; Vila P.; Casassas, Ll., 1974, pp. 19-27.
textures 25
Fig. 17
Situación de la colonia con respecto a la ciudad actual. Se indican
las puertas de acceso. (Tratamiento gráfico: V. Cabral.)
A. Puerta NO, en la plaza Nova.
B. Puerta NE, en la plaza de l’Àngel.
C. Puerta SE, marítima, en la calle del Regomir.
D. Puerta SO, en el barrio del Call.
En fin, sería una distribución del espacio urbano muy canónica, con
calles en disposición ortogonal de tipo campamental, muy propia de una
fundación y un proyecto relacionados con los llamados modelos legionarios
y ejecutados probablemente por sus agrimensores. Esas mismas tropas
posiblemente se hicieron cargo de la construcción de las primeras defensas
urbanas.35
35
Además de la proximidad cronológica y geográfica de Barcino con respecto al puente
de Martorell-Castellbisbal, debemos tener en cuenta que, junto con el trazado litoral de la
via augusta, la ciudad y el puente formaron parte del mismo programa reorganizador una
vez acabada la segunda fase de las guerras cántabras (19 a.C.). Una inscripción funeraria de
Barcino de mediados del siglo i d.C. (IRC, IV, 47) nos atestigua a un veterano de la legión,
«II[- - -]»; el numeral, muy probablemente, podría restituirse como «IIII», con lo que
tendríamos el testimonio de un legionario de esa unidad enterrado en Barcino. Véase Rodà,
I., en prensa.
textures 27
3. El sistema
de fortificación
altoimperial
El conocimiento actual (fig. 19) permite que, más que referirnos a la muralla
romana, hablemos de un sistema defensivo que parte del aprovechamiento
de las características orohidrográficas de la zona para adecuar la ciudad a una
mejor delimitación y defensa. Así, los cauces cercanos a la ciudad debieron
de cumplir la misión de foso defensivo natural en aquellos puntos que lo
permitieran. En otros sectores haría falta la excavación de fosos artificiales
que, probablemente, conectarían con los torrentes.
36
Véase la nota 31; destaca en especial el trabajo publicado en 1984.
Fig. 18
Ángulo oriental de la ciudad en la plaza
dels Traginers. Torre 33. Se observa la
yuxtaposición de las dos murallas de
Barcino. (Dibujo: F. Cardoner, 1967.)
3. 1 Los fosos
Las fuentes documentales, escritas y arqueológicas aportan algunos datos
interesantes, aunque muy parciales, sobre este tema. Las rieras, entre otras,
cumplían una función relacionada con la defensa urbana y, conjuntamente
con los fosos que se construyeron, completaban esa parte del sistema
defensivo. No queremos profundizar en la topografía general cercana a
la colonia,37 pero sí hacer hincapié en la presencia inmediata de los dos
torrentes que aquí se localizaban y que fueron, dentro del territorio que nos
ocupa, de los más importantes por su cuenca hidrológica.
textures 29
Fig. 19
Cuadro resumen de las características de la muralla fundacional
Materiales: Vallum
- Piedra arenisca extraída ex profeso de - Longitud: 1.135 m
las canteras de Montjuïc - Anchura: entre 1,30 y 2 m
- Altura: c. 9 m
Cimentaciones:
- Obra irregular en seco o unida con Fossae
mortero - Longitud: indeterminable
- Anchura: entre 5 y 23 m máx.
Técnica constructiva: - Profundidad: entre 2 y 6 m
- Opus caementicium, con paramentos
externos e internos en opus certum Intervallum
- Combinación de opus quadratum con - Anchura: 7,5 m
almohadillados, en las partes débiles
(ángulos) o más representativas Torres
(puertas) - Una conocida de forma cilíndrica
- Utilización de mortero depurado para - Altura: indeterminable, 6-7 m mín.
las juntas - Diámetro externo: 6,80 m
- Diámetro interno: 4,75 m
en dirección este y se separó de la ciudad romana, seguramente debido a que
la sedimentación aluvial había llegado a colmatar la desembocadura donde
se encontraba la zona portuaria medieval (véase fig. 16).39
39
Banks, Ph., 1992, pp. 40.
40
Carreras Candi, F., s.d., pp. 364.
41
Blasco, M.; Granados, J. O.; Laorden, V. de; Miró, C.; Prada, J. L.; Piquer, E.; Puig, F.;
Rovira, C., 1992, pp. 62-64.
textures 31
muralla;42 podría corresponder con el recorrido del mencionado torrente o
bien con un foso artificial.
42
Duran i Sanpere, 1972, pp. 72.
43
Las excavaciones del sector fueron llevadas a cabo por J. E. García Biosca y por X. Solé.
44
Excavación dirigida por C. Belmonte (2005). Informe inédito. Centro de Documentación
del MUHBA.
A
B Fig. 20
Fosos defensivos
(A) Planta del que fue localizado en el
proceso de excavación de la avenida de la
Catedral. (Dibujo: E. Mestres, 1991.)
textures 33
3.2 El vallum
Para resumir las características generales del muro defensivo basta recordar
que se trata de una obra de planta poligonal (fig. 21) construida a base
de muros rectilíneos con cortinas verticales, con una altura indeterminada
pero que debió de superar, como mínimo, los nueve metros,45 así como una
anchura variable que se sitúa entre 1,30 y 2 metros, oscilación que por ahora
no tiene una explicación clara. Para la construcción se empleó siempre
piedra arenisca procedente de las canteras de Montjuïc; se utilizó tanto para
el reble interior como para las caras vistas, fuera cual fuera su tamaño o
técnica de talla. Nunca se emplearon elementos reciclados como materiales
de construcción.
Fig. 22
Pasillo excavado en la
muralla del primer piso de
la calle Avinyó, 17-19. A
la izquierda de la imagen,
paramento externo augusteo
(opus certum); a la derecha,
parte posterior del paramento
de la muralla bajoimperial
(opus quadratum). (Foto:
MUHBA.)
textures 35
Fig. 23
Paramento combinado de opus quadratum
y opus certum. Interior de la puerta NO,
en la plaza Nova. (Foto: MUHBA.)
Fig. 24 B
Cuerpo de la escalera de acceso al paso de
A ronda. Se observa la técnica constructiva en
opus certum: (A) estribo posterior,
(B) primeros escalones. (Foto: F. Puig.)
Este tipo de paramento general de la muralla se completaba con otras
zonas construidas en opus quadratum y estaba formado por grandes bloques
bien escuadrados, muchos de ellos con anathyrosis y almohadillados más o
menos rústicos (fig. 23), con una colocación muy cuidada. Se localizaban en
los puntos principales de la muralla, como las puertas y sus construcciones
asociadas, según veremos, pero también se utilizaban en la ejecución de
las esquinas, ya fueran interiores, como, por ejemplo, en el caso del ángulo
aparecido en la excavación realizada en el nuevo edificio del Archivo
Administrativo del Ayuntamiento de Barcelona, en la calle Bisbe Caçador,48
o exteriores, como en el caso de la intervención de la plaza dels Traginers
(véase fig. 18),49 donde se define la esquina exterior más cercana al mar.
Se trata, sin ningún tipo de dudas, de un proceso de refuerzo físico y de
monumentalización de esos espacios principales del muro, cosa usual en
construcciones de ese tipo en todo el imperio. Ese sistema se utilizó también,
a nivel conceptual y a pequeña escala, por ejemplo, en la construcción de
la esquina de la escalera de acceso al paso de ronda que se localiza en el
subsuelo de la Casa Padellàs, sede del Museo de Historia de Barcelona,
donde encontramos la combinación de hileras de opus certum con bloques de
dimensiones mayores, en este caso con una proporción de dos hileras por
cada bloque angular (fig. 24).
48
Excavación realizada en 1994 bajo la dirección de N. Miró y E. Revilla, a quienes agradecemos
la información. Memoria inédita. Centro de Documentación del MUHBA.
49
Excavación realizada en 1967 por J. de C. Serra Ràfols.
textures 37
Fig. 25
Plaza de la Catedral: detalle de los paramentos
augusteos de opus quadratum. (Foto: MUHBA.)
ejecutado en opus quadratum de gran calidad (fig. 25), en este caso parece
que sin los almohadillados. Hasta ahora no tenemos una solución clara al
porqué de esa combinación de obra, que para algunos autores tiene que ver
posiblemente sólo con reparaciones.50 A pesar de que eso es muy posible,
hay que tener presente que ese tipo de paramento, por ahora, se detecta
únicamente en el sector de muralla fundacional más estrecho (con grosores
situados entre 1,3 y 1,5 metros).
3. 2. 1 El paso de ronda
La existencia de un paso de ronda que permitiese la circunvalación superior
del recinto augusteo de Barcino es evidente, teniendo en cuenta la presencia
de la citada escalera de acceso (véase fig. 24) y la propia ejecución del
muro pensado, y seguramente realizado, por militares que aplicaron sus
conocimientos sobre usos defensivos.
50
Granados, J. O., 1984, pp. 285.
Ese hecho nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que la presencia
del paso de ronda fuera general o bien sectorial, o incluso sobre si en esos
sectores o en su totalidad el paso tendría una función más simbólica que
funcional. Esta reflexión podría extrapolarse también al conjunto del sistema
defensivo de esa fase, ya que parece que empezó a perder su función muy
poco tiempo después de su realización. Lo veremos más adelante.
3. 2. 2 Las puertas
Las puertas son los elementos más destacados del sistema de defensa
urbano que nos ocupa. Su realización pretendía que, desde las diferentes
vías que daban acceso a la ciudad, se tuviese una imagen formidable de
la colonia. En tres casos existe constancia de restos arqueológicos y en
todos se utilizan bloques de piedra arenisca de buena factura y cuidada
colocación en obra. Por falta de estratigrafías del conjunto de la muralla
y de las puertas en particular, no disponemos de pruebas materiales de su
contemporaneidad, pero por su situación física y características tipológicas
tenemos la absoluta certeza de que se trata de puertas pertenecientes al
primer proyecto defensivo.
textures 39
3. 2. 2. 1 Puerta nordeste o porta principalis dextra
De la puerta más septentrional, conocida en la Edad Media como Castell
Vell, tenemos información gráfica y documental que no permite determinar
con claridad el tipo de puerta en la fase que nos ocupa. Tan sólo disponemos
de unas fotografías, una planta y una sección de un muro localizado en unos
trabajos de reparación de una canalización de servicios en 1969; estos restos
podrían pertenecer a las estructuras de la puerta. Por sus características
constructivas, realizadas en opus quadratum, por su situación y por paralelismos
de forma y dimensiones con los demás ejemplos de la colonia, es posible
que la estructura documentada perteneciese al muro lateral de uno de los
pasos de la puerta, que podría ser de tres vanos. Poca cosa más podemos
decir de esta puerta, de la que ignoramos si tenía torres que la flanquearan.
51
Granados, J. O., 1976, pp. 253-273.
textures 41
Fig. 27
Puerta NO, en la plaza Nova.
Detalle del arco de la puerta
peatonal occidental. Fase augustea.
(Foto: MUHBA.)
acabado superior en arco de medio punto, realizado en dovelas de buena
calidad, tiene 2,55 metros de altura y una anchura de 0,92 (fig. 27).
Del otro paso de peatones se conserva, en los sótanos del Archivo Histórico
de la Ciudad, en la Casa de l’Ardiaca, buena parte de la estructura (véase fig.
23), en la que pueden observarse perfectamente la técnica constructiva y las
dimensiones. Junto a él se sitúa el punto de entrada de los dos acueductos
altoimperiales que abastecían la colonia.52 Es posible que el espacio resultante
entre la muralla y el primer pilar interior de los acueductos, actualmente
desaparecido, estuviera ocupado ya en época antigua por una construcción
que podría tener relación con la puerta. Ese cuerpo presenta ciertas dudas
cronológicas y topográficas, pero desde un punto de vista tipológico y físico
parece más relacionado con la puerta altoimperial, aunque, posiblemente,
no en un momento inicial (véase fig. 26).
52
Mayer, M.; Rodà, I., 1977, pp. 265-277.
53
Granados, J. O., 1984, pp. 289: «La única puerta que debió [de] sufrir una profunda
alteración y al mismo tiempo destaca por su singularidad, al ser la única de tipo monumental,
es la sudeste, la del lado mar. Es la única que se patentiza como de tipo gémina de época
augustea, [...] sustituida totalmente por otra de tipo monoforo con torres de planta circular
como la noroeste. [...] Vemos entonces [que] en el bajo imperio no sólo se la adapta a las
nuevas necesidades, sino que se cambia su posición desplazándola hacia la izquierda».
textures 43
con algunos datos que se han recogido en la bibliografía.54 Esta zona urbana
ha sido objeto de varias intervenciones e investigaciones arqueológicas55
bastante recientes que mejoran notablemente el conocimiento de este sector
de la fortificación y de su evolución. A la vista de los nuevos datos se hace
necesaria, sobre todo, una revisión de la totalidad del proceso constructivo
y evolutivo de la puerta de la colonia y su entorno inmediato, ya que muchos
de los datos de la bibliografía básica ahora vigente parten de hipótesis que,
en algunos puntos, son equívocas o incorrectas.
textures 45
consecuencia, nunca habría formado parte del sistema de defensa tal y
como lo conocíamos. Quedaban abiertas, pues, diversas incógnitas62 que, en
los últimos años, han llegado a resolverse bastante satisfactoriamente, como
veremos a continuación de forma muy resumida, ya que dejamos para más
adelante la interpretación de la llamada Puerta Gémina.
62
Puig, F., 1999.
63
Excavación dirigida por J. E. García Biosca dentro del proceso de rehabilitación del
edificio.
Fig. 28
Vista interior de la puerta del paso de
peatones del portal SE de la ciudad. Se
observa el tapiado realizado a partir del
siglo v d.C. (Foto: MUHBA.)
Fig. 29
Puerta SE, en la calle del Regomir. Alzado exterior de los
vestigios de la puerta del paso de peatones. El paramento
bajo de opus quadratum corresponde a la fase augustea.
(Dibujo: E. Mestres, 1991.)
Fig. 30
Vista del paso interior de peatones de
la puerta SE, en la calle del Regomir.
Al fondo, base de la torre de flanqueo.
(Foto: F. Puig.)
textures 47
Fig. 31
Nueva propuesta de planta de la puerta SE, o de mar, en la fase augustea. (Tratamiento gráfico:
V. Cabral.)
64
Hasta que se demuestre lo contrario, parece que la interpretación de la lápida de Gayo Celio
debe estar ligada a la construcción de la muralla del mons Taber, a pesar de su localización
bastante extraña en la montaña de Montjuïc.
65
Véase la nota 1.
4. El suburbium
Parece ser que Barcino desbordó muy pronto los límites iniciales definidos
por su pomoerium y fueron diversas las construcciones que ocuparon espacios
perimetrales muy cerca del núcleo de la ciudad.66 Algunas de ellas podrían ser
y han sido interpretadas como villae suburbanas aisladas,67 pero, en algunos
puntos y sectores, la intensidad y naturaleza de los restos podrían hacer
suponer que, más que tratarse de edificios aislados, correspondiesen a un
suburbium, o que incluso fuesen varios los barrios extramuros.68 Sobre todo
es importante, a nivel cuantitativo y cualitativo, la presencia de estructuras
arquitectónicas en el sector del cuadrante oriental, en la zona comprendida
entre la via augusta, la ciudad y el mar.
66
Las intervenciones que, a lo largo de toda la historia de la arqueología barcelonesa, han
venido realizándose fuera del ámbito delimitado por la muralla nos indican la presencia de
edificios suburbanos en varios sectores. Muchas veces son de características difíciles de definir,
debido, por ejemplo, a lo menguado de las dimensiones de los trabajos, o bien a que los restos
son muy parciales por haber quedado afectados por construcciones de otras fases históricas
desde el mismo momento de la fundación de Barcino.
67
Por ejemplo, Granados, J. O., 1993.
68
El conocimiento del subsuelo no es igual en todos los sectores urbanos y hay manzanas de
casas donde nunca se ha hecho una intervención arqueológica. Parece clara la presencia de
más estructuras en los sectores más cercanos a la costa.
textures 49
En ese sentido, son importantes e interesantes los restos localizados
en la zona inmediata a la puerta del Regomir, correspondientes a dos
edificios públicos de grandes dimensiones y carácter monumental que
pueden fecharse en el alto imperio.69 Es importante destacar que algunas
de las construcciones extramuros se levantaron en espacios inmediatos a
la propia muralla. Incluso podrían haberla aprovechado como elemento de
sustentación estructural.
El hecho de que esas actuaciones puedan ser tanto públicas, por ejemplo,
en la construcción de las termas de la calle del Regomir, 7-9,70 como privadas,
en el caso de las de una domus localizada en la calle del Sots-tinent Navarro,
bajo la torre 26 de la muralla tardía,71 refuerza la idea de que la muralla, a
partir de cierto momento, pudo tener más una función de definición del
hecho urbano que una aplicación principal relacionada con la defensa, sobre
todo cuando la pax de Augusto era ya una realidad.
69
Hernández-Gasch, J., 2006, y Miró, C.; Puig, F., 2000.
70
Miró, C.; Puig, F., 2000.
71
Serra Ràfols, J. de C., 1964.
72
Izquierdo, P., 1997, pp. 13- 21; Carreras, C., 1998. Los dos autores resaltan la hipótesis de
la importancia de un supuesto puerto situado delante de la ciudad.
explicaríamos la fortificación con fachada monumental frente al mar y con
un puerto siempre activo. Una vez más comprobamos que Barcelona y su
puerto constituyen una unidad.
Harán falta nuevos trabajos de investigación, pero todo parece indicar que
las zonas suburbiales desaparecieron a partir del momento de redefinición
de la ciudad que se relaciona con el establecimiento de un nuevo sistema de
defensa urbano bajoimperial.
textures 51
5. El sistema de
fortificación de la
antigüedad tardía
73
Al menos eso es lo que se desprende de las secciones conservadas de su proceso de
excavación, en las cuales la muralla antigua parece conservarse a poco más de tres metros de
altura. Evidentemente, podría tratarse de desmontajes puntuales, por razones indeterminables,
para la construcción del nuevo muro, pero parece difícil de explicar en un proceso donde tiene
mucho peso el reciclaje de la estructura primitiva para ahorrar tiempo y costes.
Fig. 32
Plaza dels Traginers, sección de la
muralla romana. Se observa el muro
bajoimperial adosado al augusteo.
(Dibujo: F. Cardoner, 1967.)
Fig. 33
Propuesta de planta de la muralla
bajoimperial. (Tratamiento gráfico:
V. Cabral.)
textures 53
Fig. 34
Cuadro resumen de las características de la muralla bajoimperial
Ejecución: Accesos:
- Construcción probablemente costeada - Las cuatro puertas se mantienen y
por la propia ciudad refuerzan
- No hay evidencia de evergetismo
Otras características:
Datación: - Presencia de un gran número de torres
- Siglo iv d.C. (76 y no 78, como se había publicado
hasta ahora), con plantas diversas y de
dos pisos con ventanas
- Paso de ronda para circunvalar la
muralla a través de las torres
Materiales: Muralla:
- Materiales de grandes dimensiones - Longitud: 1.315 m aprox.
reciclados, procedentes de necrópolis
y de edificaciones extramuros, usados Cortinas:
como paramento externo y como reble - Anchura: c. 4 m (unos 2 m + muro
- Pequeños bloques y dovelas de nueva fundacional)
factura para las partes altas de las torres - Altura: c. 9-10 m (+ altura de parapeto)
Cimentaciones: Torres:
- Mortero pobre en cal para la primera - Altura: difícil de saber: mín. 18 m (base
capa y, encima, opus caementicium con de 9-10 m + cuerpo alto de 9-10 m +
elementos reaprovechados para el núcleo parapeto alto o tejado)
- Anchura frontal: entre 4,5 y 6,5 m
Obra general: - Anchura lateral: 7 y 7,5 m (3-3,5 m
- Opus caementicium, con bloques de respecto al exterior de la cortina defensiva)
gran tamaño y variedad de forma, - Separación entre torres: entre 7 y 14 m
unidos con mortero, siempre con juntas
abiertas. Los sillares están casi siempre
retocados para facilitar la colocación en
obra
- Decoración en la parte alta y baja
de las torres con molduras también
recicladas
- Opus certum para la parte alta de las
torres
El proyecto consistió en la práctica en una reformulación de conceptos
poliorcéticos respecto a su predecesora. La ciudad incorporó en ese
momento un sector exterior que no había formado parte del recinto
defensivo primigenio. Se trataba del cuerpo cuadrangular localizado en el
costado sudeste y que en la bibliografía recibe el nombre de castellum (fig.
33).
74
No entraremos a fondo en descripciones por sectores o elementos que ya se recogen en
mucha de la bibliografía del monumento. Tan sólo haremos un resumen de sus rasgos generales
y de aquellos aspectos interesantes o necesarios para entender algunas argumentaciones
nuevas.
textures 55
5. 1 El vallum
75
Pese a ser mayoritario el uso de la piedra de Montjuïc, el material básico de Barcelona a lo
largo de su historia, en este momento no es el exclusivo como en la anterior muralla, sino que
se utiliza en la construcción cualquier tipo de piedra, sea mármol, caliza…, pero, eso sí, casi
nunca en la cara vista.
Fig. 35
Ejemplo de uno de los tipos
de cimentación de la muralla
tardía (torre 23, calle del Sots-
tinent Navarro), con elementos
de construcción funerarios
reaprovechados. (Foto:
MUHBA.)
Fig. 36
Ejemplo de paramento de
opus quadratum (torre 26,
calle del Sots-tinent Navarro),
con elementos decorativos
reaprovechados. (Foto:
F. Puig.)
textures 57
Fig. 37
Parte alta del paramento de la muralla
tardía con el supuesto parapeto almenado
y detalle de la moldura que delimita la
parte alta de la torre. Cortina entre las
torres 22 y 23, en la calle del Sots-tinent
Navarro. (Foto: MUHBA.)
La apariencia de esos paramentos, que debían de alcanzar casi los 10
metros de altura y un grosor medio de unos cuatro metros, era la de
una edificación de gran calidad y robustez, de carácter cierto, si tenemos
en cuenta la buena ejecución y las dimensiones de la obra, así como las
características y la naturaleza de los materiales que se utilizaban.
5. 1. 1 El paso de ronda
La parte superior de las cortinas defensivas estaba coronada por un paso de
ronda que permitía la circunvalación de la totalidad de la muralla a través
de las torres. Se trataba de un paso de más de tres metros de anchura que al
parecer estaba protegido por un parapeto almenado. Al menos así lo indican
ciertos restos conservados en algunos puntos de su recorrido.77
77
Concretamente se conservan restos de lo que parece ser parte del parapeto en la calle del
Sots-tinent Navarro, entre las torres 22 y 23. Más recientemente las estructuras localizadas en
la calle Arc de Sant Ramon del Call, 5 han hecho posible una revisión sobre el conocimiento
de estos elementos del adarve. Véase la nota 32.
78
Aunque está clara su presencia en esa fachada, aún queda alguna duda sobre su adscripción
cronológica, sobre todo en lo relativo a las posibles almenas. Nosotros creemos muy probable
que se trate de una obra original.
79
Véase la nota 32.
textures 59
con opus signinum de bastante calidad y con cierta inclinación para facilitar la
evacuación de las aguas pluviales. El pavimento del interior de las torres era
más elevado que el de las cortinas (aproximadamente 0,25 metros).
5. 1. 2 Las torres
Si algún elemento llama la atención de la segunda fortificación de la colonia,
aparte de su gran solidez, es el gran número de torres que la configuraba, ya
que parece que se construyeron 76,81 en un recorrido de unos 1.315 metros,
lo cual suponía un promedio realmente muy alto si tenemos en cuenta que
los tramos de separación entre cubos iban de los nueve a los 14 metros.
80
Beltrán de Heredia, J., 2001, De Barcino a Barcinona, pp. 101.
81
Recordemos que el número de torres referidas en la bibliografía es de entre 76 y 78, variación
normal si se tiene en cuenta que muchos tramos son desconocidos y que las distancias entre
torres no son homogéneas. En general, se acepta que el número más probable es el de 76,
numeradas en las descripciones de la bibliografía a partir de la 1, que corresponde a la torre
norte de la puerta de la plaza Nova o porta decumana; la numeración avanza en el sentido de
las agujas del reloj.
Fig. 38
Molduras reaprovechadas como
base de la torre 25, en la calle
del Sots-tinent Navarro. (Foto:
MUHBA.)
En todos los casos, las torres estaban formadas por dos cuerpos
constructivos de características diferentes. Había una parte baja, técnicamente
idéntica a las cortinas y coetánea de ellas pero resaltada muchas veces por
la presencia de elementos ornamentales, ya que la mayoría de las torres
presentaba fajas o cornisas molduradas que enmarcaban los lienzos de opus
quadratum, en la base y en el coronamiento. Esas molduras estaban colocadas
cuidadosamente, a pesar de ser elementos reaprovechados de otros edificios
y, por tanto, de calidad y tipos muy variados (fig. 38).83 Ese cuerpo bajo
sobresalía del lienzo entre 3,5 y 4 metros, anchura que correspondía,
aproximadamente, al mismo grosor que la muralla.
82
Es incluso posible que la torre o las torres del portal del Regomir, que, como ya hemos
visto, ocupa parte del intervallum, se desmontasen parcialmente en el segmento interno, que
es tal y como se localizaron en el proceso de excavación, aunque no se tienen pruebas de que
eso ocurriese en la fase que nos ocupa.
83
Se da el caso de alguna base de entrepaños que también presenta algún tipo de moldura,
aunque parece ser mucho más esporádico que en las torres. De todos modos, lo usual es que
las cortinas presenten un resalte sin moldurar.
textures 61
Fig. 39
Parte frontal de una de las torres (la 22, en la
calle del Sots-tinent Navarro) donde puede
observarse la diferente tipología constructiva
entre el cuerpo bajo y el alto. (Foto: F. Puig.)
Fig. 40
Parte alta de la torre 22, en la calle del Sots-tinent
Navarro, con las ventanas romanas afectadas
por la construcción de balcones en el siglo xviii.
(Foto: MUHBA.)
Fig. 41
Esquema tipológico de las distintas torres. Se
observa el predominio de las cuadradas (61)
dentro del total hipotético de 76. La forma
de las cuatro torres de las puertas NE y SO es
indeterminada, probablemente poligonal.
Fig. 42
Torre 33, en la plaza dels Traginers, de forma
cilíndrica y situada en posición angular. (Foto:
MUHBA, 1967.)
En la parte superior, a partir de las molduras citadas y situado en el
mismo nivel que el paso de ronda, encontramos el cuerpo alto de las torres
(fig. 39). Se trataba de edificaciones construidas con muros de poco más
de 0,70 metros de grosor, realizados en opus certum de buena calidad, que, a
diferencia de lo que ocurría en el cuerpo bajo, utilizaban pequeños bloques
de las canteras de Montjuïc tallados ex profeso para la obra.
En todos los casos conocidos o conservados las torres tenían dos pisos
(fig. 40), uno a ras del paso de ronda y otro a un nivel superior, aunque
ignoramos cómo se comunicaban entre ellos. Esos espacios correspondían
a habitáculos únicos sin compartimentar, dotados de aberturas, fueran
puertas o ventanas, para el acceso, la iluminación y la defensa.
84
Véanse las notas 51 y 52.
textures 63
la forma concreta de las cuatro torres de las puertas del cardo, aunque en su
representación gráfica en planos y grabados previos a su desaparición, en
el caso de la puerta NE, parecen ser poligonales (véase fig. 1).85 Finalmente
hay un caso dudoso de una torre situada en calle Ataülf esquina con Timó,
perteneciente al castellum, en la que la documentación planimétrica del
momento de su desaparición parece indicar que era prismática con la cara
externa semicircular, mientras que otras fuentes indican que podría haber
sido totalmente prismática.
En todos los casos parece ser que la cara que daba al interior de la ciudad
era siempre plana y estaba enrasada con la cara interna de la muralla, y
que los lados de la torre que coincidían con el paso de ronda también eran
planos.
Así, vemos que el acceso a las torres se realizaba a través de dos puertas
opuestas que se encontraban en el nivel del adarve, situación que habría
permitido la circulación entre los diferentes tramos de la defensa urbana.
Se trataba de vanos con arco de medio punto, con una altura cercana a 2,2
metros y una anchura en torno a 1,2. Es interesante observar que en una
de las torres del tramo de muralla del Pati Llimona, cercano a la puerta
85
J. O. Granados opina que esas torres de flanqueo tendrían forma prismática rectangular,
como la mayoría. Véase la nota 4. Se supone que las torres que flanqueaban la puerta
correspondían a la fase tardía, aunque no podemos descartar que originalmente esa puerta y
su opuesta ya contaran con torres.
A B
Fig. 43
Puertas del paso de ronda. (A) Puerta tapiada del piso alto de la torre 15, base del campanario
de la capilla de Santa Ágata. (B) Puerta tapiada de la torre 35, en el Pati Llimona. (Foto: F.
Puig.)
textures 65
conservados: uno en la torre que sirve de base al campanario de la capilla
real de Santa Ágata; otros dos en el interior de la finca de Lledó, 7, en las
dos torres que allí se localizan, y finalmente otro caso en la misma torre del
Pati Llimona antes citada. Se trata de puntos donde la conservación de esos
elementos permite cuestionar la configuración física del cuerpo alto y sus
funcionalidades o reunir indicaciones al respecto. Nuevamente resulta difícil
afirmar o cuestionar si se trata de un sistema esporádico o, al contrario,
normal dentro del conjunto.
Las ventanas se distribuían en todas las caras de las torres, incluso en las
que miraban hacia el interior urbano, y, aunque el estado de conservación
general impide asegurarlo, quizás de una manera uniforme. Las dimensiones
medias de la abertura de las ventanas se situaban alrededor de 0,70 metros
de anchura y poco más de un metro de altura.
87
Una planta de la zona de la puerta permite una aproximación a su morfología, suponiendo
que la torre que se representa sea la original tardorromana. Carreras Candi, F., s.d., dice: «[...]
la prisión vieja, donde existía la puerta del E. Defendían esa puerta dos torres (la primera caída
en 1715 y la de la izquierda derrocada en 1848)», pero nada nos informa sobre su apariencia.
Véase la nota 4.
88
Con respecto a esa puerta recogemos la denominación más usual de la bibliografía, aunque
somos conscientes de que no es clara, si tenemos en cuenta el modelo de distribución de
puertas dentro de los campamentos romanos, ya que probablemente, por orientación,
tendría que corresponder a la porta praetoria. Así, por ejemplo, se observa que en recientes
publicaciones la puerta recibe este nombre. Véase Hernández-Gasch, J., 2006, pp. 76.
textures 67
Fig. 44
Planta de la puerta NO, en la plaza
Nova, en la fase del bajo imperio.
(Tratamiento gráfico: V. Cabral.)
89
Véase la figura 3.
textures 69
5. 1. 3. 2
La puerta SE o marítima y el llamado castellum, en la
calle del Regomir
El sector del portal del Regomir es en estos momentos la zona donde los
resultados de las recientes investigaciones arqueológicas aportan nuevos y
mejores frutos que permiten avanzar en el conocimiento de la génesis y
el desarrollo de las defensas urbanas. Ya se ha comentado en el capítulo
correspondiente que el portal original se edificó en el período augusteo
con un marcado carácter monumental, siguiendo un esquema de tres vanos
flanqueados, seguramente, por dos torres cilíndricas simétricas.
90
Véase Miró, C.; Puig, F., 2000, pp. 177-178.
91
Para la descripción de las estructuras conocidas y su datación, véase Hernández-Gasch,
J., 2006.
Fig. 45
Planta del sector del edifico público hallado
en el número 6 de la calle del Regomir,
junto con la situación de la muralla del
castellum. (Dibujo: ACTIUM, SL.)
textures 71
Fig. 46
Nueva propuesta de la puerta SE o marítima,
en la calle del Regomir, en la fase tardoantigua.
(Tratamiento gráfico: V. Cabral.)
92
Véase Hernández-Gasch, J., 2006.
A B
Fig. 47
Vistas de la calle del Regomir. (A) Dibujo de Ll. Rigalt de 1861 en el que se observa la torre
cilíndrica donde se localizó la abertura conocida cómo Puerta Gémina. (B) La misma vista en
la actualidad. (Foto: F. Puig.)
textures 73
Fig. 48
Interior del paso de peatones de la puerta SE, en la calle del Regomir. Destacamos la
presencia del refuerzo de la jamba de la puerta causado por el recrecimiento externo de
la torre de flanqueo, cuya base se observa en el exterior del edificio. (Foto: F. Puig.)
Portal Noroeste,
conocido como
porta decumana
Portal Sudeste o
puerta marítima
Fig. 49
Esquema de los cambios sufridos por las dos puertas conocidas, en relación
con las dos fases del sistema defensivo. (Tratamiento gráfico: V. Cabral.)
93
Marot, T., 1994.
textures 75
6. Hipótesis sobre
la cronología
94
La doble muralla se detectó ya en las excavaciones de A. Duran i Sanpere y de J. de C. Serra
Ràfols. Véanse este último autor, 1964, p. 18; Granados, J. O., 1991, pp. 173-178, y 1993,
p. 26.
95
Véase Balil, A., 1961, pp. 27, notas 8-9.
96
Véase la nota 15.
Fue A. de Bofarull97 quien sugirió que la muralla de Barcino se habría
construido con motivo de las invasiones germánicas del siglo iii d.C. y quien
observó los paramentos en pequeño aparejo de los cuerpos superiores,
aunque los consideró medievales.
97
Bofarull, A. de, 1876.
98
Véanse las notas 17, 18, 20 y 21.
99
Granados, J. O., 1993, pp. 28-30. Se trata de una hipótesis que nunca hemos compartido.
textures 77
En efecto, la amortización de las necrópolis altoimperiales y de la mayoría
de edificios extramuros debe ponerse en relación con una nueva planificación
del entorno, que, sin embargo, no afectó a los espacios públicos que, como
el foro, siguieron en pie y con sus monumentos seculares hasta el siglo v.
Por otra parte, debemos tener en cuenta que el siglo iv d.C. supuso para
Barcino una etapa floreciente, que contaba como garante, además, con
el poder eclesiástico ejercido por familias senatoriales con miembros tan
destacados como el obispo Paciano y su probable hijo Numio Emiliano
Dextro, estrecho colaborador del emperador Teodosio y homenajeado en
un pedestal erigido en el foro de la ciudad.100
100
IRC, IV, 36.
101
Dirigidas por J. E. García Biosca y X. Solé. Informes y documentación en general, en el
Centro de Documentación del MUHBA.
102
Dirigida por A. Monleón. Informes y documentación en general, en el Centro de
Documentación del MUHBA.
103
Dirigida por J. Hernández-Gasch. Véase Hernández-Gasch, J., 2006.
y del Correu Vell,101 Regomir, 7-9,102 Regomir, 6,103 o Avinyó, 15104 y 16;105
por otro, el proceso de revisión de materiales de antiguas intervenciones.106
La conjunción de todos estos datos tiene que permitir, a corto plazo, contar
con suficientes materiales para afinar las dataciones.
104
Dirigida por A. Vilardell. Memoria en el Centro de Documentación del MUHBA.
105
Dirigida por C. Belmonte. Informes y documentación en general en el Centro de
Documentación del MUHBA.
106
Actualmente en curso por parte de A. Ravotto. Tesis de tercer ciclo de la Universidad
Autónoma de Barcelona.
107
No podemos en estos momentos extendernos en las tipologías de los materiales aparecidos,
ya que ése no es el objeto de la ponencia. Las distintas fases de estudio de las estratigrafías
y de los materiales cerámicos y numismáticos están en curso y esperamos que los diferentes
autores aporten próximamente datos importantes al respecto.
108
Hernández-Gasch, J., 2006, pp. 88-89.
textures 79
refortificación urbana cuyo desarrollo parece confirmarse dentro de la
segunda mitad del siglo iv, y no en el v, como se había publicado.109
109
Járrega, R., 1991; Granados, J. O., 1993.
Bibliografía
Abascal, J. M., «Fidel Fita», en Pioneros de la arqueología en España. Del siglo xvi
a 1912. Alcalá de Henares: 2004, pp. 299-305.
textures 81
Blasco, M.; Granados, J. O.; Laorden, V. de; Miró, C.; Prada, J. L.; Piquer,
E.; Puig, F.; Rovira, C., L’avinguda de la Catedral. De l’ager de la colònia Barcino
a la vilanova dels arcs. Barcelona: 1992.
Caballé, F.; González, R., Estudi documental de la finca del carrer Regomir, 7-9,
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Fabre, G.; Mayer, M.; Rodà, I., Inscriptions romaines de Catalogne I. Barcelone
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Galera, M.; Roca, F.; Tarragó, S., Atlas de Barcelona. Barcelona: 1982,
2ª ed.
textures 83
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textures Una revista del Museo de Historia de Barcelona que presenta
textos relacionados con los programas de la institución
(investigación, exposiciones, conferencias, seminarios, itinearios).