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Murallasbarcino

La muralla romana de Barcino tuvo dos recintos fortificados. El primero data de la época de la fundación de la colonia en el siglo I a.C., mientras que el segundo más potente se construyó en época tardía sin modificar el trazado original. La muralla se mantuvo oculta durante siglos hasta que en el siglo XIX comenzaron las primeras investigaciones arqueológicas que permitieron conocer mejor su evolución.

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Murallasbarcino

La muralla romana de Barcino tuvo dos recintos fortificados. El primero data de la época de la fundación de la colonia en el siglo I a.C., mientras que el segundo más potente se construyó en época tardía sin modificar el trazado original. La muralla se mantuvo oculta durante siglos hasta que en el siglo XIX comenzaron las primeras investigaciones arqueológicas que permitieron conocer mejor su evolución.

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Te

Las murallas
de Barcino

textures
Ferran Puig
Isabel Rodà

núm.1 Edición en castellano


Las murallas de Barcino.
Nuevas aportaciones al conocimiento de la
evolución de sus sistemas de fortificación

Ferran Puig
Isabel Rodà
Nota del editor

Del 26 al 29 de noviembre del año 2005 se celebró en Lugo el congreso internacional


Murallas de ciudades romanas en el occidente del imperio. Lucus Augusti como
paradigma, en el marco conmemorativo del quinto aniversario de la declaración
de la muralla de Lugo como Patrimonio de la Humanidad. El encuentro reunió a
historiadores, arqueólogos y otros especialistas de toda Europa para debatir sobre
el mundo romano y sus sistemas de fortificación urbana. Se recogieron los estudios
y los trabajos de investigación y de síntesis más relevantes sobre las características
y la evolución de este tipo de edificación en el imperio romano, con el objetivo
principal de presentar un estado de la cuestión.

En el congreso se presentó la ponencia Las murallas de Barcino. Nuevas aportaciones


al conocimiento de la evolución de sus sistemas de fortificación, que resumía el
conocimiento sobre este monumento urbano de Barcelona. El texto fue recogido
en las actas publicadas en 2007 por la Diputación Provincial de Lugo. El excelente
volumen, editado por los doctores Antonio Rodríguez Colmenero e Isabel Rodà de
Llanza, se ha convertido en un referente para estudiosos del tema y de la arqueología
de las ciudades romanas en general.

Teniendo en cuenta la complejidad, importancia y significación de las murallas


barcelonesas y las dificultades del público general para acceder a ese volumen, el
Museo de Historia de Barcelona ha creído oportuno reeditar la ponencia.

Esta publicación recoge el texto aparecido en las mencionadas actas con la


corrección de algunos errores detectados. Quisiéramos subrayar que las referencias
bibliográficas que en su momento estaban en prensa o eran inéditas actualmente ya
son una realidad editorial.i

En general, podemos considerar que las descripciones y conclusiones a que se llega


en el texto continúan siendo plenamente vigentes, aunque se haya avanzado en
aspectos puntuales de la investigación o el conocimiento material y estratigráfico de
la ciudad romana o de alguna otra parte del monumento no estudiada en el momento
de la primera publicación.

i
Este es el caso, por ejemplo, del artículo citado en la nota 35, publicado en el año 2006, o de la
intervención mencionada en la nota 44, publicada en la revista QUARHIS (Quaderns d’Arqueologia i Història
de la Ciutat de Barcelona), 4, 2008, pp. 90-105. Por lo que se refiere a los temas de datación citados en la
nota 106, ver la nota publicada en QUARHIS, 3, 2007, pp. 221-222.
Este texto fue publicado por primera vez en el volumen Murallas
de ciudades romanas en el occidente del Imperio. Lucus Augusti como
paradigma, Lugo, Diputación Provincial de Lugo, 2007.

Revisión lingüística: Carlos Mayor


Diseño gráfico y maquetación: esther maré disseny gràfic
Impresión: Gráficas Celler, S.A.

© de la edición: Museu d’Història de Barcelona,


Institut de Cultura, Ajuntament de Barcelona
© del texto, sus autores
© de las imágenes, sus autores

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Queda prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso


expreso del editor, en los términos marcados por la ley.

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Sumario

Las murallas de Barcino 7

1. Síntesis historiográfica 8
de las investigaciones

2. El perímetro de la ciudad 24
romana

3. El sistema de fortificación 28
altoimperial

4. El suburbium 49

5. El sistema de fortificación 52
de la antigüedad tardía

6. Hipótesis sobre la 76
cronología

Bibliografía 81
La colonia romana de Barcino tuvo dos recintos fortificados. El primero, de
la época augustea fundacional (al que se refiere la inscripción del duunviro
quinquenal, Gayo Celio),1 debe ubicarse dentro del programa de remodelación
del tercio norte peninsular, una vez acabada la segunda fase de las guerras
cántabras en el año 19  a.C. Fruto de dicho programa fueron la fundación
de la colonia de Caesar Augusta (Zaragoza), el nuevo trazado costero de la
via augusta y la construcción del puente del Diable (Martorell-Castellbisbal),
con intervención de las legiones IV Macedónica, VI Victoriosa y X Gémina.2
Podemos suponer que fueron también los componentes de esas unidades
militares los encargados del trazado y la construcción de la Barcino augustea.
La tipología de la muralla originaria responde a los modelos defensivos
propios de la arquitectura militar, aunque tuvo un valor más simbólico en el
contexto urbano que de fortificación propiamente dicha.

A esa muralla inicial se adosó, en época bajoimperial, otra mucho más


potente, con un total de 76 torres,3 que no modificó ni el trazado ni el área
urbana primigenia, a excepción de la zona del llamado castellum marítimo.

1
IRC, IV, 57.
2
IRC, I, 1 e IRC, V, pp. 15-16; GURT, J. M.; RODÀ, I., 2005, pp. 147-165.
3
El número de torres que habría tenido la muralla varía según los autores, como se observa en
las diferentes plantas publicadas a lo largo de la historiografía. En las primeras representaciones
topográficas del siglo xix, por ejemplo, las torres eran 73. En la fase de investigación de la
muralla que el Museo de Historia de la Ciudad desarrolló hasta la década de 1970, se creía que
eran 78, y partiendo de ese número se les dio nombre. Así, en gran parte de la bibliografía la
torre localizada en el palacio episcopal, en la puerta de la plaza Nova, se conoce como torre
78. En realidad, como reflejan las planimetrías de la bibliografía a partir de la última década
del siglo xx, parece ser la torre 76.

textures 7
1. Síntesis
historiográfica de
las investigaciones

Fig. 1
Folio 23 de la obra de J. Pujades
(1609), donde se representa
esquemáticamente una de las torres de
la puerta NE de la muralla romana,
con todas sus refacciones.

La historiografía más antigua ignora por completo la existencia de la muralla


fundacional. Respecto a la bajoimperial, y a pesar de que se fosilizó en el
núcleo de la Barcelona medieval, fue prácticamente desconocida hasta
mediados del siglo xix, al haber quedado oculta por los edificios que se le
fueron adosando.

Con todo, entre el siglo xvi y el xix se recuperó la noción de su existencia,


envuelta, eso sí, en tradiciones más o menos fantásticas que dieron lugar a
pintorescas interpretaciones sui géneris, que hallaron una buena fuente de
inspiración en el origen púnico de Barcino y en la leyenda de Hércules.

Dentro de ese contexto merece destacarse la Coronica Universal del Principat


de Cathalunya de J. Pujades, que, fruto de su tiempo, optó también a principios
del siglo xvii por sumarse a esas líneas interpretativas, aunque nos dejó en la
primera edición de su obra un valioso dibujo (fig. 1) que nos permite conocer
el aspecto de una de las torres que flanqueaban la puerta NE, situada en la
Baixada de la Llibreteria (antigua calle de la Cárcel). Era una torre poligonal4
que tenía empotrado en su frente el relieve de un bucráneo, perteneciente
sin duda al friso dórico de un monumento funerario que, como tantos otros
elementos de las necrópolis, se empleó en la obra de la muralla tardía.

En las diferentes actuaciones urbanísticas que fueron llevándose a cabo


en distintas zonas, como, por ejemplo, en la plaza situada frente a la catedral,
aparecieron elementos decorados fruto de las destrucciones de la muralla.
Entre los hallazgos se cuentan abundantes inscripciones romanas que fueron
recogidas a principios del siglo xviii, siguiendo a J. Pujades, en los Anales de
Cataluña de N. Feliu de la Peña, y recopiladas en 1762 en su Sylloge Inscriptionum
Romanarum por J. Finestres y también por el padre Villanueva,5 lo cual fue
sentando las bases para definir progresivamente la cronología romana del
recinto.

En lo que a la reproducción gráfica se refiere, y después de las primeras


representaciones del recinto amurallado,6 destacamos el plano del año 1751
de J. Zermeño (fig. 2).7 No se dieron pasos de gigante durante los primeros

4
Según Granados, J. O., 1984, pp. 288-289, esa puerta estaba flanqueada por torres cuadradas,
mientras que la representación de Pujades correspondería a una refacción medieval, de la que
no se especifica el momento histórico ni las hipotéticas razones de su ejecución.
5
Balil, A., 1961, pp. 20-21, nota 3. Véase una síntesis historiográfica de los estudios sobre
las inscripciones barcelonesas, iniciados por J. Pau y P. M. Carbonell a finales del siglo xv, en
IRC, IV, pp. 15-18.
6
Es interesante observar que a partir del siglo xvii diversos autores representan en sus
planimetrías generales de la ciudad el trazado de la muralla romana; véase Galera, M.; Roca,
F.; Tarragó, S., Atlas…, 1982, c. 1700: núm. 31, pp. 92-93; 1740: núm. 73, pp. 202-203; 1740-
1760: núm. 74, pp. 204-205; 1765-1775: núm. 82, pp. 230-231.
7
Zermeño J., Proyecto general para fortificar Barcelona, Ciudadela, Monjuyc y mejorar el puerto,
conservado en el Instituto Municipal de Historia. Véase Galera, M.; Roca, F.; Tarragó, S.,
Atlas..., núm. 77, pp. 220-221. Otro autor que representa la ciudad romana en una planimetría
más general es Ponz, A., 1788, pp. 12-13.
textures 9
decenios del siglo xix; podemos citar el grabado de la puerta NO, situada en
la plaza Nova, por parte de A. de Laborde (fig. 3), quien dice de ella que no
tiene nada destacable.8

Puede afirmarse que la fecha clave para el inicio del descubrimiento


erudito de la muralla es 1834, cuando la Junta de Comercio encargó a A.
Cellés i Azcona,9 profesor de arquitectura de la escuela de la Llotja, un
estudio pormenorizado. Por haberse perdido la memoria escrita, ahora sólo
conocemos la parte gráfica, ejecutada en 1836 por el arquitecto J. Oriol y
Bernadet, el maestro de obras J. Mestres y Gramatges y su hijo, el entonces
estudiante de arquitectura, y discípulo de Cellés, J. O. Mestres.10 Fruto de estos
trabajos fue un plano general de la muralla, con plantas y alzados de torres y
lienzos de diversos sectores (fig. 4A).11

A partir de ese momento fueron multiplicándose dibujos y grabados más


o menos precisos, pero que aportan en ocasiones datos de interés. De todas
formas, el autor que dio entrada al descubrimiento científico de la muralla fue
A. A. Pi i Arimon (fig. 4B), quien, a partir de los planos a los que acabamos de
hacer referencia, publicó el suyo propio dentro de su obra Barcelona antigua y

8
Laborde A. de, 1974 (1803), pp. 41-42, lám. ix.
9
Autor asimismo de un primer estudio sobre el templo romano de la calle del Paradís. Véase
Bassegoda, J., 1974.
10
Tatjer, M., 2005.
11
Balil A., 1961, pp. 21-24, aunque las figs. 6, 8, 10 y 11, tomadas de J. Puig i Cadafalch (véase
la nota 17), son de Cellés, según este autor, y no de los Mestres.
Fig. 2
Fragmento del plano de J. Zermeño
(1751) donde se dibuja el trazado de
la muralla romana.

Fig. 3
Grabado de A. de Laborde (1803) que
representa la puerta NO de la muralla.

textures 11
A

Fig. 4
(A) Dibujo original del primer
plano de base topográfica de la
muralla romana (A. Cellés, J.
Oriol, J. O. Mestres, 1836).

(B) Lámina publicada por


A. A. Pi i Arimon en 1854,
inspirada en el anterior.
B

Fig. 5
Dibujo publicado por
J. Puiggarí donde aparece,
en el derribo de una torre
de la muralla, la estructura
conocida hasta ahora como
Puerta Gémina.
moderna,12 aprovechando los hallazgos de materiales romanos procedentes de
las sucesivas intervenciones.

Hubo, con todo, una dura polémica con respecto a la atribución cronológica
de la muralla; desató una especial controversia la hipótesis de B. Hernández
Sanahuja, que pretendía que se había construido ya en época medieval.13

Por aquellos años, J. Puiggarí pudo publicar un célebre grabado que


recogía el momento de la destrucción de una torre de la puerta de la calle
del Regomir; documenta el hallazgo de una fachada porticada a la que más
adelante nos referiremos (fig. 5)14 y que se ha considerado hasta ahora como
la Puerta Gémina de la muralla augustea. Pocos años después tuvo lugar una
intervención urbanística clave: el derribo del Convento de la Enseñanza,
sito en el sector de las calles de Avinyó y Ferran, que permitió, en 1876, la
recuperación de numeroso material, sobre todo epigráfico, correspondiente
a los monumentos funerarios romanos que fueron desmantelados para la
construcción de la muralla.

Asimismo, el insigne erudito F. Fita fue recogiendo durante medio siglo las
inscripciones rescatadas de las murallas, con lo que sería uno de los principales
informadores de E. Hübner para la redacción de las fichas del volumen ii del
CIL. Sin embargo, por lo que respecta a sus conclusiones sobre la cronología
de las murallas, comprobamos que fueron muy oscilantes.15

12
Pi i Arimon, A. A., 1854, p. 320.
13
Hernández Sanahuja, B., 1864. Los periódicos de la época se hicieron eco de las
controversias; véase Diari de Barcelona, abril-mayo 1876. Balil, A., 1961, pp. 27; Granados,
J. O., 1993, pp. 26.
14
Puiggarí, J. 1862, pp. 373 y ss.; Balil, A., 1961, p. 86, fig. 60.
15
Balil, A., 1961, p. 27, nota 11; IRC, IV, pp. 18 y 384-385. Con respecto a F. Fita véanse
Abascal, J. M., 1999, pp. 169-171, sobre Barcelona, y 2004, pp. 299-305.

textures 13
Con F. Fita entramos ya en el siglo xx. Tres autores más de desigual fama se
concentran en los primeros años. El primero sería J. Torres Oriol, benemérito
recopilador de diversos elementos de la muralla.16 La gran dimensión de
J. Puig i Cadafalch arrojó también su luz sobre la muralla romana; brindó un
estado de su conocimiento a principios de siglo, recogió la planta realizada
más de medio siglo atrás por A. A. Pi i Arimon e incluyó los dibujos de A.
Cellés, que estaban depositados en el Archivo de la Junta de Comercio.17

Finalmente, la obra enciclopédica y erudita de F. Carreras Candi, que vio la


luz en 1916, aunque en la edición no conste la fecha, es un filón todavía hoy
para obtener información sobre muchos aspectos.18

Los dos primeros decenios del siglo xx vieron también la realización de


grandes intervenciones urbanas que afectaron notablemente a la muralla
romana. Así, la apertura de la Via Laietana (fig. 6) supuso la desaparición
de las construcciones adosadas a la muralla en la zona de la plaza de Ramon
Berenguer el Gran (figs. 7A y 7B) y de la calle del Sots-tinent Navarro. Se
emprendieron obras de limpieza, consolidación y puesta en valor que marcaron
la pauta de las actuaciones posteriores, una vez finalizada la guerra civil. No
en vano intervinieron en los trabajos de esos años figuras tan señeras como
J. Puig i Cadafalch y Ll. Domènech i Montaner.

A raíz de la Exposición Internacional del año 1929, precisamente el hijo de


Domènech i Montaner, P. Domènech i Roura, realizó una planta muy completa
con indicación de los restos romanos hallados hasta el momento, según las

16
Torres Oriol, J., s.d.
17
Puig i Cadafalch, J., 1909, pp. 150-154; 1934, p. 79.
18
Carreras Candi, F., s.d., pp. 107-117.
Fig. 6
Vista aérea del sector de la catedral durante
el proceso de apertura de la Via Laietana y de
recuperación del recinto defensivo (1928).
(Foto: AHCB.)

A B
Fig. 7
Recuperación de la muralla en el sector de la
plaza de Ramon Berenguer el Gran, con la
capilla real de Santa Ágata, (A) antes (1917)
y (B) después (1941) de las obras. (Fotos:
MUHBA.)

textures 15
indicaciones de A. Duran i Sanpere. En ella (fig. 8A) se precisan el perímetro
ochavado, más regular, de la muralla tardorromana y sus correspondientes
torres, una ruptura con respecto a la serie de planos anteriores derivados de
la planta de Cellés.19

En 1931, hace algo más de 75 años, la muralla romana de Barcino fue por
primera vez objeto de la atención de un estudioso inglés, I. A. Richmond,
que, conocedor del monumento en persona y de las aportaciones que
acabamos de mencionar en el párrafo anterior, redibujó una nueva planta
de la muralla (fig. 8B) y estableció comparaciones con los muros aurelianos
de Roma. Fue un artículo breve, pero alcanzó una amplia difusión por los
ambientes internacionales al ser incluido en una de las más prestigiosas
revistas especializadas.20

Fueron, además, los años en los que A. Duran i Sanpere, como director
del Instituto Municipal de Historia de la Ciudad, inició su intensa y enorme
labor arqueológica en Barcelona y realizó un plano del recinto amurallado que
se incluyó en la segunda edición del primer volumen de la obra de J. Puig i
Cadafalch.21

La investigación arqueológica quedó interrumpida por la guerra civil y


sus consecuencias y hasta 1943 no se pudo retomar el hilo de la historia
romana de Barcelona. Dos hechos de gran importancia tuvieron lugar ese

19
Galera, M.; Roca, F.; Tarragó, S., Atlas..., núm. 300, pp. 734-735. Otra fotografía de
un plano derivado de éste y fechado también en el año 1929 se conserva en el Centro de
Documentación del Museo de Historia de Barcelona.
20
Richmond, I. A., 1931, pp. 86-100.
21
Puig i Cadafalch, J., 1909, p. 61. Se halla también reproducido en Almagro, M.; Serra
Ràfols, J. de C.; Colominas, J., 1945, lám. iii.
A

Fig. 8
(A) Planta de la muralla realizada
por P. Domènech i Roura para la
Exposición Internacional de Barcelona
de 1929. Sirvió de base para la que
publicó I. A. Richmond en 1931 (B).

textures 17
Fig. 9
Restitución teórica de la muralla en el sector de la
plaza de Ramon Berenguer el Gran. Dibujo de M.
Ribas publicado por A. Duran i Sanpere en 1943.

Fig. 10
Liberación de la muralla y restauración de
las torres de la Casa de l’Ardiaca, en el sector
de la avenida de la Catedral, 1956. (Foto:
MUHBA.)
año: la fundación del Museo de Historia de la Ciudad en su sede de la Casa
Padellàs (trasladada e instalada a partir de 1931 en la plaza del Rei, lo cual
había dado origen a las excavaciones del subsuelo que constituyen hoy el
núcleo primigenio del recorrido museístico) y, por otra parte, la publicación
de un estudio fundamental, «Vestigios de la Barcelona romana en la plaza del
Rey»,22 que recopilaba los trabajos de los años treinta y ofrecía una primera
imagen ideal del alzado de la muralla en el tramo de la plaza de Ramon
Berenguer el Gran (fig. 9), sobre cuyo coronamiento aportarían variantes A.
Florensa y J. O. Granados.23

A partir de los años cuarenta, las excavaciones en la muralla continuarían


de modo prácticamente regular en varios sectores, en especial en las zonas
rehabilitadas a partir de la apertura de la Via Laietana y también en otras
torres. Destaca la restauración de la torre poligonal de la Pia Almoina a
partir de la demolición de las casas de la antigua calle de la Corríbia, iniciada
en 1948 (fig. 10).24

En los años de posguerra, la labor del Museo de Historia de la Ciudad


fue intensa y fundamental. Se incorporó a la investigación, la puesta en valor
y la restauración al arquitecto A. Florensa, autor además de publicaciones
señeras.25 También el insigne arqueólogo J. de C. Serra Ràfols dedicó años
de su larga labor profesional al estudio de las murallas barcinonenses en tres
trabajos principales, el último de los cuales apareció en 1967 (fig. 11).26

22
Duran i Sanpere, A., 1943, pp. 53 y ss. (en catalán en Duran i Sanpere, A., 1972, pp. 65-
85).
23
Miró i Alaix, N., 2005, pp. 64, lám. 8.
24
Duran i Sanpere, A., 1945, pp. 23-24, y 1969, pp. 51-67; Adroer, A. M., 1969, pp. 69-79.
25
Florensa A., 1958; 1964, pp. 5-36, y 1964.
26
Serra Ràfols, J. de C., 1959, pp. 129-141; 1964, pp. 5-64, y 1967, pp. 129-148 (en p. 131,
planta de la muralla).

textures 19
En 1960 se inició, con dirección de F. Udina Martorell, la publicación de
la revista Cuadernos de Arqueología e Historia de la Ciudad, en la que, además de
incluir estudios de fondo y monográficos, se daba cuenta de las actividades
llevadas a cabo mediante las puntuales «Crónicas del Museo», a cargo de J.
M. Garrut. Con ello, la ciudad disponía de un eficiente instrumento para
dar a conocer los resultados de las campañas arqueológicas municipales y,
naturalmente, también de las realizadas en las murallas;27 a algunos de esos
trabajos acabamos de referirnos en las notas anteriores.

En 1961 salieron a la luz dos estudios importantes: el de H. Weiss, que


recoge datos de las excavaciones de J. de C. Serra Ràfols, con quien colaboró,28
y el de A. Balil, que es todavía hoy una piedra de toque fundamental para
adentrarse en el estudio de la muralla bajoimperial y de los materiales que
de ella proceden. En este trabajo, el autor propuso una nueva planta de
su trazado que modificaba las hipótesis anteriores, las cuales suponían un
requiebro en el ángulo occidental de la muralla (fig. 12).29

Unos años después, F. Pallarès abrió una nueva etapa en la investigación


sobre la topografía romana de Barcino al publicar unas rigurosas excavaciones
estratigráficas y una planta con la propuesta de doble recinto de las murallas.

27
Esta revista se publicó hasta 1980, año en el que el último número, el xviii, se editó como
Quaderns d’Arqueologia i Història de la Ciutat. La serie se ha reemprendido recientemente en
2005, como época II, con un nuevo formato pero conservando el título, al que se ha añadido
«de Barcelona» y su abreviación, «QUARHIS». Se han publicado ya dos volúmenes y el tercero
está en prensa; los objetivos son parecidos a los de la etapa inicial: estudiar, dar a conocer y
divulgar los avances en todas y cada una de las etapas de la historia de Barcelona.
28
Weiss, H., 1961, pp. 188-197.
29
Balil, A., 1961. En p. 35, fig. 20, planta del recinto barcelonés. Este trabajo supuso la
culminación de una serie de estudios anteriores que, a partir de 1955, A. Balil consagró a las
fortificaciones de Barcino.
Fig. 11
Planta de la muralla propuesta en 1967 por
J. de C. Serra Ràfols, con la numeración
teórica de 78 torres.

Fig. 12
Planta propuesta en 1961 por A. Balil
donde se regulariza el ángulo occidental de
la muralla.

textures 21
Por primera vez, quedaba bien claro que Barcino había tenido un recinto del
período augusteo al que se había adosado en época tardía el más conocido
y monumental. En este estudio de referencia, la autora se decantaba por
un trazado rectangular de la muralla fundacional, al que se habría adosado
el bajoimperial, con lo que se habrían recortado los ángulos en forma de
chaflán.30 Cabe mencionar, no obstante, que esa doble muralla se había
detectado en las excavaciones de A. Duran i Sanpere y de J. de Serra Ràfols,
aunque no de un modo tan claro y manifiesto como en el caso de F. Pallarès
(fig. 13).

Los trabajos de F. Pallarès fueron un acicate para las nuevas investigaciones,


que se centraron en la comprobación del doble recinto, sus respectivos
trazados y su cronología.

Pudo verificarse su existencia, aunque las posteriores intervenciones


demostraron que tanto el recinto augusteo de época fundacional como el
bajoimperial tenían casi la misma forma, ambos con los ángulos achaflanados;
por lo tanto, no hubo reducción del área urbana en época tardía, sino que
se trató del refuerzo, imponente, de la primitiva cinta muraria, que sirvió
más como elemento simbólico de prestigio que como estructura defensiva.
En cambio, en época tardía se impuso el auténtico carácter de fortaleza
militar, no exento, sin embargo, de pretensiones ornamentales de gran
fuerza visual.

J. O. Granados31 alcanzó a lo largo de sus investigaciones esas


constataciones (fig. 14), que van precisándose en los trabajos actuales,32 a
los que pretendemos hacer nuestra aportación en estas páginas.

30
Pallarès, F., 1975, pp. 5-42, y 1975, pp. 5-48 (traducción del italiano de Pallarès, F., 1970,
pp. 63-102).
31
Granados, J. O., 1976, pp. 253-273; 1984, pp. 267-319; 1991, pp. 139-201; 1993, pp. 25-46,
y 1997, pp. 6-9; Granados, J. O.; Riera, S.; Miró, C.; Puig, F., 1995.
32
Miró, N., 2005, pp. 59-67; Hernández-Gasch, J., 2006, pp. 75-91.
Fig. 13
Planta de la muralla elaborada
en 1969 por F. Pallarès, con la
propuesta de doble recinto.

Fig. 14
Planta de la muralla y la ciudad romana
propuesta en 1993 por J. O. Granados.
En ella ya se dibujan 76 torres.

textures 23
2. El perímetro
de la ciudad romana

Fig. 15
Localización de los topónimos
mencionados en el texto.
(Tratamiento gráfico: V. Cabral.)
1. Plaza Nova.
2. Avenida de la Catedral.
3. Tapineria.
4. Plaza de Ramon Berenguer el Gran.
5. Via Laietana.
6. Baixada de la Llibreteria.
7. Sots-tinent Navarro.
8. Plaza dels Traginers.
9. Correu Vell.
10. Pati Llimona.
11. Regomir.
12. Ataülf.
13. Timó.
14. Avinyó.
15. Banys Nous.
16. Palla.

Fig. 16
Situación de la colonia en relación con
su entorno inmediato.
Plano de base: A. Ponz, 1788.
A. Situación de la ciudad romana.
B. Riera del Merdançar.
C. Riera de Santa Anna.
D. Desviación del siglo xi.
E. Riera del Cagalell.
F. Rec Comtal (acequia).
G. Desviación del siglo xiv (¿?).
La forma de la ciudad fundacional era un polígono irregular (fig. 15).33
Concretamente correspondía a un octógono alargado más parecido a
un rectángulo al que hubieran recortado o achaflanado los ángulos. La
orientación de sus ejes principales seguía una geometría que no se adaptaba
a los puntos cardinales. Más bien su disposición partía del aprovechamiento
del espacio que definían el montículo donde se asentaba y las partes bajas
de los torrentes que lo enmarcaban. Así, podemos decir que los costados
cortos de la ciudad se situaban aproximadamente en paralelo a la costa y a
la montaña, mientras que los largos seguían más o menos en paralelo los
citados cauces (fig. 16).34

El interior de la ciudad se desarrolló a partir de un urbanismo ortogonal


definido por dos ejes perpendiculares que se ejecutaron en función de las
medianas de los costados paralelos, donde se abrían las cuatro puertas de
acceso (fig. 17). La orientación de esas calles principales hace que sea difícil
saber cuál de ellas es el cardo y cuál el decumanus maximus. La bibliografía
moderna se ha puesto de acuerdo en denominar como decumanus el eje
longitudinal largo que conduce a las puertas urbanas situadas en el NO
y el SE, es decir, en los lados de montaña y de mar. Así, en concordancia,
el cardo principal correspondería al tramo urbano de la via augusta litoral,
perpendicular al eje anterior. En el cruce de las dos calles principales se
localizaría el foro, con el templo conocido como de Augusto.

33
La presencia de la ciudad romana en el parcelario actual de la ciudad es bastante clara. Está
delimitada, en el sentido de las agujas del reloj y desde el norte, por las siguientes vías: avenida
de la Catedral, Tapineria, plaza de l’Àngel, Sots-tinent Navarro, plaza dels Traginers, Correu
Vell, Regomir, Gignàs, Avinyó, Banys Nous y Palla.
34
Con respecto a la red hidrológica del llano de Barcelona, véase: Carreras Candi, F., s.d.;
Casassas, Ll., pp. 59-90; Olivé, J., 2003, pp. 399-408; Vila P.; Casassas, Ll., 1974, pp. 19-27.

textures 25
Fig. 17
Situación de la colonia con respecto a la ciudad actual. Se indican
las puertas de acceso. (Tratamiento gráfico: V. Cabral.)
A. Puerta NO, en la plaza Nova.
B. Puerta NE, en la plaza de l’Àngel.
C. Puerta SE, marítima, en la calle del Regomir.
D. Puerta SO, en el barrio del Call.
En fin, sería una distribución del espacio urbano muy canónica, con
calles en disposición ortogonal de tipo campamental, muy propia de una
fundación y un proyecto relacionados con los llamados modelos legionarios
y ejecutados probablemente por sus agrimensores. Esas mismas tropas
posiblemente se hicieron cargo de la construcción de las primeras defensas
urbanas.35

35
Además de la proximidad cronológica y geográfica de Barcino con respecto al puente
de Martorell-Castellbisbal, debemos tener en cuenta que, junto con el trazado litoral de la
via augusta, la ciudad y el puente formaron parte del mismo programa reorganizador una
vez acabada la segunda fase de las guerras cántabras (19 a.C.). Una inscripción funeraria de
Barcino de mediados del siglo i d.C. (IRC, IV, 47) nos atestigua a un veterano de la legión,
«II[- - -]»; el numeral, muy probablemente, podría restituirse como «IIII», con lo que
tendríamos el testimonio de un legionario de esa unidad enterrado en Barcino. Véase Rodà,
I., en prensa.

textures 27
3. El sistema
de fortificación
altoimperial

Desde un punto de vista arqueológico, la primera muralla de Barcino fue


difícil de localizar y definir. Para visualizar su entidad tenemos que esperar
a los trabajos de F. Pallarès (véase fig. 13) y, sobre todo, de J. O. Granados
(véase fig. 14), a los que acabamos de referirnos. Estos autores identificaron
y demostraron su existencia (cada uno de ellos con diversas diferencias
interpretativas en cuanto a la morfología del conjunto) y la relacionaron con
la fase de fundación y las primeras etapas de vida de la colonia.

La dificultad de esa identificación radica en una realidad física: la primera


muralla «se oculta» tras una segunda fortificación, a la cual sirve de base
estructural y de encofrado (fig. 18). Dicho de otra forma: la segunda
muralla reforzó exteriormente la primera y con ello replanteó por completo
el sistema de defensa que necesitaba la ciudad. Lo veremos más adelante.
Ahora trataremos de definir el sistema defensivo de ese primer momento.

El conocimiento actual (fig. 19) permite que, más que referirnos a la muralla
romana, hablemos de un sistema defensivo que parte del aprovechamiento
de las características orohidrográficas de la zona para adecuar la ciudad a una
mejor delimitación y defensa. Así, los cauces cercanos a la ciudad debieron
de cumplir la misión de foso defensivo natural en aquellos puntos que lo
permitieran. En otros sectores haría falta la excavación de fosos artificiales
que, probablemente, conectarían con los torrentes.

Por último, el ámbito urbano fue rodeado de un vallum construido en


piedra y dotado con puertas monumentales en cada uno de sus extremos
y un intervallum. La muralla fundacional propiamente dicha fue descrita
ampliamente por J. O. Granados en diversas publicaciones36 y no nos
referiremos a ella en profundidad, ya que buena parte de las descripciones y

36
Véase la nota 31; destaca en especial el trabajo publicado en 1984.
Fig. 18
Ángulo oriental de la ciudad en la plaza
dels Traginers. Torre 33. Se observa la
yuxtaposición de las dos murallas de
Barcino. (Dibujo: F. Cardoner, 1967.)

los conceptos que en ellas se expresan siguen siendo válidos. Expondremos,


eso sí, algunos aspectos que han sufrido cambios de apreciación, ampliación
del conocimiento o modificaciones.

3. 1 Los fosos
Las fuentes documentales, escritas y arqueológicas aportan algunos datos
interesantes, aunque muy parciales, sobre este tema. Las rieras, entre otras,
cumplían una función relacionada con la defensa urbana y, conjuntamente
con los fosos que se construyeron, completaban esa parte del sistema
defensivo. No queremos profundizar en la topografía general cercana a
la colonia,37 pero sí hacer hincapié en la presencia inmediata de los dos
torrentes que aquí se localizaban y que fueron, dentro del territorio que nos
ocupa, de los más importantes por su cuenca hidrológica.

Por el norte de la colonia se encontraba la riera de Sant Joan, conocida


en las fuentes documentales medievales, ya en el siglo x, como riera del
Merdançar.38 Tenía su desembocadura, parece ser, en la zona donde
actualmente se ubica el edificio central de Correos, en la plaza de Antonio
López, al final de la Via Laietana. A partir del siglo xi, el cauce se recondujo
37
El relieve antiguo y la red hidrológica del llano de Barcelona han sido tratados por muchos
autores, según hemos recogido en la nota 34.
38
Carreras Candi, F., s.d., pp. 361.

textures 29
Fig. 19
Cuadro resumen de las características de la muralla fundacional

Autoría y cronología Características morfológicas de la


fortificación

Fundación urbana: Planta:


- Programa en época del emperador - Octógono irregular de forma alargada
Augusto perpendicular a la línea de costa

Proyecto urbano y defensivo: Accesos:


- Definido por agrimensores, - Cuatro puertas correspondientes a los
posiblemente de las legiones (IV, VI y ejes principales, posiblemente tríforas y
X) participantes en la segunda fase de monumentales; alguna con torres
las guerras cántabras - El tramo urbano de la via augusta
atraviesa la ciudad por la zona del forum
Ejecución:
- Construcción probable por parte de Otras características:
dichas unidades legionarias - Dotada de paso de ronda, al que se
accede por escaleras
Datación: - Presencia de intervallum
- 10-5 a.C. - Presencia de fossae defensivas con
sección en forma de U

Características físicas de la obra Dimensiones

Materiales: Vallum
- Piedra arenisca extraída ex profeso de - Longitud: 1.135 m
las canteras de Montjuïc - Anchura: entre 1,30 y 2 m
- Altura: c. 9 m
Cimentaciones:
- Obra irregular en seco o unida con Fossae
mortero - Longitud: indeterminable
- Anchura: entre 5 y 23 m máx.
Técnica constructiva: - Profundidad: entre 2 y 6 m
- Opus caementicium, con paramentos
externos e internos en opus certum Intervallum
- Combinación de opus quadratum con - Anchura: 7,5 m
almohadillados, en las partes débiles
(ángulos) o más representativas Torres
(puertas) - Una conocida de forma cilíndrica
- Utilización de mortero depurado para - Altura: indeterminable, 6-7 m mín.
las juntas - Diámetro externo: 6,80 m
- Diámetro interno: 4,75 m
en dirección este y se separó de la ciudad romana, seguramente debido a que
la sedimentación aluvial había llegado a colmatar la desembocadura donde
se encontraba la zona portuaria medieval (véase fig. 16).39

El segundo de los torrentes, situado al otro lado de la ciudad, se


corresponde con la riera conocida como de Santa Anna, o bien riera del Pi,
que al parecer desaguaba en la zona de la actual plaza del Duc de Medinaceli;
posiblemente se desvió hacia la riera del Cagalell en el siglo xiv.40 Estos
torrentes cercanos al mons Taber facilitaban con toda seguridad buena parte
de la defensa de esa colina.

Las pocas intervenciones arqueológicas de entidad llevadas a cabo en


espacios externos cercanos a la muralla han proporcionado algunos datos
interesantes respecto a la presencia de fossae para la defensa. Durante la
excavación del aparcamiento subterráneo de la avenida de la Catedral, en
el año 1990, se localizó un foso defensivo de grandes dimensiones con
planta en V y sección en U que tenía una anchura máxima identificada de
unos 23 metros y una profundidad de hasta seis (fig. 20A). Este foso, que
recogía aguas residuales del interior de la ciudad y otras de origen pluvial del
entorno, era paralelo a la muralla augustea y coetáneo, y, dada su orientación
perpendicular al curso del citado torrente de Sant Joan o del Merdançar,
seguramente desaguaba en él.41

En las proximidades se cita la posible existencia de otro foso, por el solar


del antiguo templo de Santa Marta, situado entre la actual Via Laietana y la

39
Banks, Ph., 1992, pp. 40.
40
Carreras Candi, F., s.d., pp. 364.
41
Blasco, M.; Granados, J. O.; Laorden, V. de; Miró, C.; Prada, J. L.; Piquer, E.; Puig, F.;
Rovira, C., 1992, pp. 62-64.

textures 31
muralla;42 podría corresponder con el recorrido del mencionado torrente o
bien con un foso artificial.

En el año 1991, durante el proceso de excavación del patio posterior del


Palau del Correu Vell, se localizó un gran recorte excavado en la base rocosa
de ese punto externo y paralelo a la muralla del sector marítimo. Aunque
presenta algunas dudas dado su estado de conservación, su configuración
bastante irregular y la parcialidad de la observación, es posible que cumpliese
en algún momento una función dentro del sistema de defensa ideado.43

Finalmente, en la intervención llevada a cabo en el año 2005 en la calle


Avinyó, 16, ha podido documentarse un tramo de lo que sin duda parece
ser un foso de fortificación de características más usuales. La estructura,
excavada en las arcillas de la zona, presenta una sección en forma de
U abierta, de buena configuración y realización (fig. 20B). A pesar de
afectaciones posteriores, ha podido establecerse que tenía una profundidad
mínima de dos metros y una anchura de seis. El trazado se sitúa a unos 35,
en paralelo al muro de fortificación augusteo.44

En todos los casos conocidos, esos fosos fueron perdiendo rápidamente


su función, ya que su relleno se inició con materiales del alto imperio y sólo
el de la avenida de la Catedral ha proporcionado materiales en sus niveles
más altos, pertenecientes a fases en que la ciudad se había dotado ya de la
segunda cerca defensiva.

42
Duran i Sanpere, 1972, pp. 72.
43
Las excavaciones del sector fueron llevadas a cabo por J. E. García Biosca y por X. Solé.
44
Excavación dirigida por C. Belmonte (2005). Informe inédito. Centro de Documentación
del MUHBA.
A

B Fig. 20
Fosos defensivos
(A) Planta del que fue localizado en el
proceso de excavación de la avenida de la
Catedral. (Dibujo: E. Mestres, 1991.)

(B) Vista del proceso de excavación del


foso de la calle Avinyó, 16. (Foto: F. Puig.)

textures 33
3.2 El vallum
Para resumir las características generales del muro defensivo basta recordar
que se trata de una obra de planta poligonal (fig. 21) construida a base
de muros rectilíneos con cortinas verticales, con una altura indeterminada
pero que debió de superar, como mínimo, los nueve metros,45 así como una
anchura variable que se sitúa entre 1,30 y 2 metros, oscilación que por ahora
no tiene una explicación clara. Para la construcción se empleó siempre
piedra arenisca procedente de las canteras de Montjuïc; se utilizó tanto para
el reble interior como para las caras vistas, fuera cual fuera su tamaño o
técnica de talla. Nunca se emplearon elementos reciclados como materiales
de construcción.

Tenemos algunas lagunas de conocimiento sobre su técnica constructiva,


aunque básicamente una sección tipo estaría formada por tres partes:
la cimentación, el muro visto y el coronamiento o paso de ronda. Los
cimientos corresponden a una obra seudopoligonal bastante irregular
que utiliza piedras sin desbastar ni retocar, de tamaño diverso, unidas con
mortero o bien en seco, en función, seguramente, de los sectores de trabajo
y las características del subsuelo. Este hecho ha provocado que en algunas
publicaciones se hablase de muro de filiación o realización ibérica.46

Conocemos generalmente la cara interna del muro propiamente dicho,


debido a su posición dentro del conjunto de fortificaciones. Gracias
a sectores donde se recortó o destruyó parcialmente, tenemos alguna
información sobre cómo sería su cara externa (fig. 22). Presenta un núcleo
45
Dado que hasta ahora no tenemos ningún dato que lo constate, la hipótesis de trabajo
supone que tendría aproximadamente la altura del paso de ronda de la segunda muralla o
un poco menos. Ese dato coincide si se realiza el desarrollo de la escalera de acceso que se
localiza en el subsuelo de la Casa Padellàs, sede del Museo de Historia de Barcelona, que
alcanzaría una altura interior superior a los ocho metros.
46
Serra Ràfols, J. de C., 1965, pp. 118-122.
Fig. 21
Nueva propuesta de planta
de la muralla fundacional.
(Tratamiento gráfico:
V. Cabral.)

Fig. 22
Pasillo excavado en la
muralla del primer piso de
la calle Avinyó, 17-19. A
la izquierda de la imagen,
paramento externo augusteo
(opus certum); a la derecha,
parte posterior del paramento
de la muralla bajoimperial
(opus quadratum). (Foto:
MUHBA.)

de opus caementicium de bastante calidad, delimitado externamente por dos


paramentos de piedra y realizado por lo general en un opus certum47 formado
por bloques pequeños y medianos colocados en hileras bastante regulares.
Podemos observar, en los casos conservados, que las juntas de esas hileras
se reseguían con mortero de calidad y se marcaban con una incisión del
instrumento utilizado.
47
Según la nomenclatura propuesta por N. Lamboglia y utilizada por F. Pallarès (Lamboglia,
N., 1958, pp. 158-170). Otros autores hablan de opus vittatum para referirse al sistema utilizado
en Barcino. Para nosotros, esta última técnica se referiría más bien al uso de bloques de
dimensiones más estrechas y alargadas recogidos con el término latino vittae. Debemos tener
en cuenta las características físicas de cada material lapídeo en concreto, que condicionan la
forma final del sillar.

textures 35
Fig. 23
Paramento combinado de opus quadratum
y opus certum. Interior de la puerta NO,
en la plaza Nova. (Foto: MUHBA.)

Fig. 24 B
Cuerpo de la escalera de acceso al paso de
A ronda. Se observa la técnica constructiva en
opus certum: (A) estribo posterior,
(B) primeros escalones. (Foto: F. Puig.)
Este tipo de paramento general de la muralla se completaba con otras
zonas construidas en opus quadratum y estaba formado por grandes bloques
bien escuadrados, muchos de ellos con anathyrosis y almohadillados más o
menos rústicos (fig. 23), con una colocación muy cuidada. Se localizaban en
los puntos principales de la muralla, como las puertas y sus construcciones
asociadas, según veremos, pero también se utilizaban en la ejecución de
las esquinas, ya fueran interiores, como, por ejemplo, en el caso del ángulo
aparecido en la excavación realizada en el nuevo edificio del Archivo
Administrativo del Ayuntamiento de Barcelona, en la calle Bisbe Caçador,48
o exteriores, como en el caso de la intervención de la plaza dels Traginers
(véase fig. 18),49 donde se define la esquina exterior más cercana al mar.
Se trata, sin ningún tipo de dudas, de un proceso de refuerzo físico y de
monumentalización de esos espacios principales del muro, cosa usual en
construcciones de ese tipo en todo el imperio. Ese sistema se utilizó también,
a nivel conceptual y a pequeña escala, por ejemplo, en la construcción de
la esquina de la escalera de acceso al paso de ronda que se localiza en el
subsuelo de la Casa Padellàs, sede del Museo de Historia de Barcelona,
donde encontramos la combinación de hileras de opus certum con bloques de
dimensiones mayores, en este caso con una proporción de dos hileras por
cada bloque angular (fig. 24).

Asimismo, en diversos puntos de la muralla noroeste, concretamente en


el sector paralelo a la avenida de la Catedral, se localizaron, combinados con
los de opus certum, varios lienzos de muralla que presentaban el paramento

48
Excavación realizada en 1994 bajo la dirección de N. Miró y E. Revilla, a quienes agradecemos
la información. Memoria inédita. Centro de Documentación del MUHBA.
49
Excavación realizada en 1967 por J. de C. Serra Ràfols.

textures 37
Fig. 25
Plaza de la Catedral: detalle de los paramentos
augusteos de opus quadratum. (Foto: MUHBA.)

ejecutado en opus quadratum de gran calidad (fig. 25), en este caso parece
que sin los almohadillados. Hasta ahora no tenemos una solución clara al
porqué de esa combinación de obra, que para algunos autores tiene que ver
posiblemente sólo con reparaciones.50 A pesar de que eso es muy posible,
hay que tener presente que ese tipo de paramento, por ahora, se detecta
únicamente en el sector de muralla fundacional más estrecho (con grosores
situados entre 1,3 y 1,5 metros).

3. 2. 1 El paso de ronda
La existencia de un paso de ronda que permitiese la circunvalación superior
del recinto augusteo de Barcino es evidente, teniendo en cuenta la presencia
de la citada escalera de acceso (véase fig. 24) y la propia ejecución del
muro pensado, y seguramente realizado, por militares que aplicaron sus
conocimientos sobre usos defensivos.

Ahora bien, se hace difícil explicar su presencia en los puntos donde el


vallum tiene una anchura inferior a 1,5 metros. Abunda en ello la necesidad
de un parapeto externo, que, como mínimo, tendría una anchura de unos
0,6 metros, con lo que el paso utilizable sería sorprendentemente estrecho
(entre 0,7 y 0,8 metros).

50
Granados, J. O., 1984, pp. 285.
Ese hecho nos hace reflexionar sobre la posibilidad de que la presencia
del paso de ronda fuera general o bien sectorial, o incluso sobre si en esos
sectores o en su totalidad el paso tendría una función más simbólica que
funcional. Esta reflexión podría extrapolarse también al conjunto del sistema
defensivo de esa fase, ya que parece que empezó a perder su función muy
poco tiempo después de su realización. Lo veremos más adelante.

3. 2. 2 Las puertas
Las puertas son los elementos más destacados del sistema de defensa
urbano que nos ocupa. Su realización pretendía que, desde las diferentes
vías que daban acceso a la ciudad, se tuviese una imagen formidable de
la colonia. En tres casos existe constancia de restos arqueológicos y en
todos se utilizan bloques de piedra arenisca de buena factura y cuidada
colocación en obra. Por falta de estratigrafías del conjunto de la muralla
y de las puertas en particular, no disponemos de pruebas materiales de su
contemporaneidad, pero por su situación física y características tipológicas
tenemos la absoluta certeza de que se trata de puertas pertenecientes al
primer proyecto defensivo.

Las puertas principales de la ciudad tendrían que ser, teóricamente,


aquellas que daban paso a la via augusta en el eje nordeste-sudoeste. Esta
importancia se mantuvo a lo largo de la historia, como demuestran las
fuentes documentales y la historiografía. Desgraciadamente, son las puertas
de las que tenemos menos información arqueológica.

Las otras dos, excavadas y conservadas parcialmente, aportan información


crucial para entender el conjunto de la fortificación.

textures 39
3. 2. 2. 1 Puerta nordeste o porta principalis dextra
De la puerta más septentrional, conocida en la Edad Media como Castell
Vell, tenemos información gráfica y documental que no permite determinar
con claridad el tipo de puerta en la fase que nos ocupa. Tan sólo disponemos
de unas fotografías, una planta y una sección de un muro localizado en unos
trabajos de reparación de una canalización de servicios en 1969; estos restos
podrían pertenecer a las estructuras de la puerta. Por sus características
constructivas, realizadas en opus quadratum, por su situación y por paralelismos
de forma y dimensiones con los demás ejemplos de la colonia, es posible
que la estructura documentada perteneciese al muro lateral de uno de los
pasos de la puerta, que podría ser de tres vanos. Poca cosa más podemos
decir de esta puerta, de la que ignoramos si tenía torres que la flanquearan.

3. 2. 2. 2 Puerta sudoeste o porta principalis sinistra


Se trata de la puerta menos conocida, ya que no tenemos ningún registro
arqueológico ni documentación gráfica de su aspecto en época moderna
o contemporánea, aunque es posible que mantuviese la tipología de las
demás puertas y fuera trífora. Esa falta de información se debe a que en
el siglo xvi perdió su función de acceso por problemas de estabilidad y se
desvió hacia el norte el paso de la vía, el antiguo cardo maximus. Conocida
en época medieval como Castell Nou, en el siglo xix se demolió junto con
todo el sector para la construcción de varios edificios. No sabemos si llegó
a destruirse la totalidad de restos indicativos de la presencia del portal.
Únicamente cabe indicar que de su situación y del paso de la vía quedan
trazas en el parcelario actual.
Fig. 26. Propuesta de la puerta NO, en la plaza Nova, en la fase augustea.
(Tratamiento gráfico: V. Cabral.)

3. 2. 2. 3 Puerta noroeste, conocida como porta decumana


Ésta es una de las puertas mejor conocidas, puesto que fue objeto de diversos
trabajos, recogidos en la bibliografía especializada.51 No insistiremos
en aspectos descriptivos ni formales, ya que quedan reflejados en dichas
publicaciones. Basta solamente recordar que la Porta Bisbal, llamada
así porque se localiza en el lugar donde se levanta el palacio del obispo,
corresponde a una puerta de tres vanos, de los cuales el central era mayor
para el paso de vehículos y los laterales, portillos para peatones. Desde un
punto de vista conceptual se trata de un modelo sencillo, a pesar de su
monumentalidad de realización, dado que corresponde a simples aberturas
practicadas en el grosor de la muralla (fig. 26).

El conjunto se conservó en bastante buen estado hasta el siglo xix (véase


fig. 3), cuando fue derribado casi en su totalidad. Del paso central está
documentada una parte del paramento lateral con el arranque de la jamba,
donde se encajaría la puerta, que tendría una anchura de unos 2,7 metros
y una altura hipotética de unos cuatro. Se conserva en muy buen estado la
abertura más occidental, realizada, como todo el conjunto, en opus quadratum;
presenta en algunos casos acabados con almohadillados. Este portillo, con

51
Granados, J. O., 1976, pp. 253-273.

textures 41
Fig. 27
Puerta NO, en la plaza Nova.
Detalle del arco de la puerta
peatonal occidental. Fase augustea.
(Foto: MUHBA.)
acabado superior en arco de medio punto, realizado en dovelas de buena
calidad, tiene 2,55 metros de altura y una anchura de 0,92 (fig. 27).

Del otro paso de peatones se conserva, en los sótanos del Archivo Histórico
de la Ciudad, en la Casa de l’Ardiaca, buena parte de la estructura (véase fig.
23), en la que pueden observarse perfectamente la técnica constructiva y las
dimensiones. Junto a él se sitúa el punto de entrada de los dos acueductos
altoimperiales que abastecían la colonia.52 Es posible que el espacio resultante
entre la muralla y el primer pilar interior de los acueductos, actualmente
desaparecido, estuviera ocupado ya en época antigua por una construcción
que podría tener relación con la puerta. Ese cuerpo presenta ciertas dudas
cronológicas y topográficas, pero desde un punto de vista tipológico y físico
parece más relacionado con la puerta altoimperial, aunque, posiblemente,
no en un momento inicial (véase fig. 26).

3. 2. 2. 4 Puerta sudeste o puerta de mar


La puerta llamada en la documentación medieval Portal o Castell del
Regomir ha sido la de más reciente localización, ya que se creía totalmente
desaparecida en los procesos de reconstrucción urbana del siglo xix.53 La
aparición de parte de su estructura en la rehabilitación y posterior excavación
arqueológica del subsuelo del edificio del Pati Llimona nos permite contar

52
Mayer, M.; Rodà, I., 1977, pp. 265-277.
53
Granados, J. O., 1984, pp. 289: «La única puerta que debió [de] sufrir una profunda
alteración y al mismo tiempo destaca por su singularidad, al ser la única de tipo monumental,
es la sudeste, la del lado mar. Es la única que se patentiza como de tipo gémina de época
augustea, [...] sustituida totalmente por otra de tipo monoforo con torres de planta circular
como la noroeste. [...] Vemos entonces [que] en el bajo imperio no sólo se la adapta a las
nuevas necesidades, sino que se cambia su posición desplazándola hacia la izquierda».

textures 43
con algunos datos que se han recogido en la bibliografía.54 Esta zona urbana
ha sido objeto de varias intervenciones e investigaciones arqueológicas55
bastante recientes que mejoran notablemente el conocimiento de este sector
de la fortificación y de su evolución. A la vista de los nuevos datos se hace
necesaria, sobre todo, una revisión de la totalidad del proceso constructivo
y evolutivo de la puerta de la colonia y su entorno inmediato, ya que muchos
de los datos de la bibliografía básica ahora vigente parten de hipótesis que,
en algunos puntos, son equívocas o incorrectas.

Hasta ahora era de común aceptación que la muralla fundacional de la


ciudad, en su costado marítimo, tenía como acceso una puerta de marcado
carácter monumental, de tipo geminado según un modelo augusteo bien
conocido, con muchos paralelismos en otras ciudades del imperio.56 Esta
puerta, en el momento de reformar el sistema defensivo de la ciudad del
bajo imperio, fue cegada y sustituida por otra de tipo diferente. La nueva, de
una sola arcada, pervivió con reformas hasta los inicios de la segunda mitad
del siglo xix, cuando fue derruida.

La documentación básica para defender esa evolución la proporciona


el trabajo de Puiggarí (véase fig. 5).57 J. O. Granados, en su argumentación
sobre la fortificación augustea,58 indica la posición poco clara de la puerta
54
Granados, J. O.; García Biosca, J. E.; Piqué i Ferrer, E.; Solé, X., 1991; Granados, J. O.,
1993, pp. 25-46.
55
Destacamos las realizadas por: J. E. García Biosca y X. Solé en el Pati Llimona y el patio del
edificio del Correu Vell en 1990-1991; los trabajos de reconocimiento de la muralla realizados
por J. O. Granados y E. Pagès en 1993; las prospecciones de A. Monleón en la finca de la
calle del Regomir, 7-9, con un estudio documental realizado por F. Caballé y R. González en
1998, y la llevada a cabo por J. Hernández-Gasch en la finca de la calle del Regomir, 6, en el
año 2005.
56
Casi toda la bibliografía moderna recoge esta adscripción funcional, siendo Pallarès, F.,
1975, quien inicia la serie de trabajos que interpretan los grabados del siglo xix de la calle del
Regomir como pertenecientes a una puerta urbana de época fundacional.
geminada y llega después de distintos argumentos, y a pesar de todo, a una
solución que parecía la mejor para explicar el proceso evolutivo de la defensa
urbana. Dicho proceso evolutivo ha sido aceptado sin discusión hasta
hace poco por todos los autores que han tratado la muralla, pues parecía
coherente. Sin embargo, la argumentación adolece de un punto débil, ya
que hace referencia al supuesto proceso de construcción en paralelo de una
nueva puerta tardía justo al lado del acceso original, que se abandona y se
engloba dentro de las nuevas construcciones defensivas. Según la hipótesis
de J. O. Granados, el nuevo portal, de un solo vano, se edificaría a costa de
un tramo de muralla y comportaría una modificación del trecho final del
decumanus. La aparición de las estructuras de la puerta conservada en el Pati
Llimona ha añadido más controversia al tema, ya que según J. O. Granados
habría sido necesaria una fase intermedia para cuadrar la hipótesis,59 dado
que hasta más adelante no se produciría la refortificación bajoimperial.60

Todo el proceso parecía bastante extraño y en 1998 encargamos un


estudio61 que, a partir del análisis de la finca situada al lado de la puerta
en la calle del Regomir, 7-9, hiciese un repaso de la documentación
sobre los procesos urbanísticos del sector. En él se confirmaron nuestras
sospechas y se llegó a la conclusión de que la llamada Puerta Gémina habría
estado dispuesta en perpendicular al exterior de la muralla augustea y, en
57
Puiggarí, J., 1862. En la descripción del descubrimiento del edificio queda bastante clara la
ubicación de la fachada y su adscripción a un edificio público, de modo que resulta extraña la
insistencia de los distintos autores.
58
Granados, J. O., 1976 a, y 1976 b.
59
Granados, J. O., 1993, pp. 29 : «La puerta triforada sustituyó a la primitiva geminada
de la época fundacional hacia el siglo iii, con un desplazamiento de algunos metros de su
emplazamiento en dirección NE».
60
Granados, J. O., 1993, pp. 29: «Entre los siglos iv y v se hacen algunas pequeñas
modificaciones. [...] Durante ese período, el siglo v, se levanta una nueva torre circular por el
exterior que forma parte del nuevo vallum bajoimperial».
61
Caballé, F.; González, R., 1998.

textures 45
consecuencia, nunca habría formado parte del sistema de defensa tal y
como lo conocíamos. Quedaban abiertas, pues, diversas incógnitas62 que, en
los últimos años, han llegado a resolverse bastante satisfactoriamente, como
veremos a continuación de forma muy resumida, ya que dejamos para más
adelante la interpretación de la llamada Puerta Gémina.

La puerta presenta un sistema de construcción sencillo, ya que repite, con


algunas variantes, el que hemos visto en el sector NO. Así, vemos que la
primera de las puertas que se construye en la zona marítima de la ciudad es
la que se localizó en la excavación del Pati Llimona del año 1990.63 Una parte
se encuentra integrada en la fachada del edificio actual, concretamente uno
de los vanos secundarios (figs. 28 y 29), puesto que, con toda seguridad, se
trata de una puerta trífora. Esa abertura con dintel superior en arco de medio
punto tiene una anchura de 1,44 metros y una altura de 2,2. Del paso central
poco sabemos, ya que se modificó en épocas tardorromana y medieval y se
derribó definitivamente en el siglo xix. El interior del acceso es mucho más
complejo a nivel morfológico que el del costado NO y, a diferencia de éste,
corresponde a una estructura con corredores que penetran hacia el interior
urbano cerca de cuatro metros para ocupar una parte del intervallum. Se trata
de vías abiertas que permitirían una circulación transversal entre el paso
central y los secundarios (fig. 30).

La puerta se encuentra flanqueada dentro del proyecto original por, al


menos, una torre, aunque creemos que ese esquena formal tendría que

62
Puig, F., 1999.
63
Excavación dirigida por J. E. García Biosca dentro del proceso de rehabilitación del
edificio.
Fig. 28
Vista interior de la puerta del paso de
peatones del portal SE de la ciudad. Se
observa el tapiado realizado a partir del
siglo v d.C. (Foto: MUHBA.)

Fig. 29
Puerta SE, en la calle del Regomir. Alzado exterior de los
vestigios de la puerta del paso de peatones. El paramento
bajo de opus quadratum corresponde a la fase augustea.
(Dibujo: E. Mestres, 1991.)

Fig. 30
Vista del paso interior de peatones de
la puerta SE, en la calle del Regomir.
Al fondo, base de la torre de flanqueo.
(Foto: F. Puig.)

textures 47
Fig. 31
Nueva propuesta de planta de la puerta SE, o de mar, en la fase augustea. (Tratamiento gráfico:
V. Cabral.)

repetirse simétricamente (fig. 31). Se trata de una torre cilíndrica, con


zócalo moldurado y vacía interiormente, de aproximadamente 7,5 metros
de diámetro y paredes de un grosor de un metro. Todo el conjunto se
construyó, parece ser, en el momento fundacional, utilizando opus quadratum
de muy buena calidad con bloques de arenisca de Montjuïc tallados ex
profeso para su construcción.

Creemos que esa obra podría corresponder perfectamente64 a lo que


expresa la lápida de Gayo Celio,65 donde se menciona especialmente la
muralla con puertas y torres. Creemos necesario reflexionar sobre el porqué
de una puerta monumental en el costado marítimo, teóricamente secundario,
a no ser que se haya infravalorado el papel de la zona portuaria cercana a la
colonia.

64
Hasta que se demuestre lo contrario, parece que la interpretación de la lápida de Gayo Celio
debe estar ligada a la construcción de la muralla del mons Taber, a pesar de su localización
bastante extraña en la montaña de Montjuïc.
65
Véase la nota 1.
4. El suburbium

Parece ser que Barcino desbordó muy pronto los límites iniciales definidos
por su pomoerium y fueron diversas las construcciones que ocuparon espacios
perimetrales muy cerca del núcleo de la ciudad.66 Algunas de ellas podrían ser
y han sido interpretadas como villae suburbanas aisladas,67 pero, en algunos
puntos y sectores, la intensidad y naturaleza de los restos podrían hacer
suponer que, más que tratarse de edificios aislados, correspondiesen a un
suburbium, o que incluso fuesen varios los barrios extramuros.68 Sobre todo
es importante, a nivel cuantitativo y cualitativo, la presencia de estructuras
arquitectónicas en el sector del cuadrante oriental, en la zona comprendida
entre la via augusta, la ciudad y el mar.

A pesar de ser evidente la presencia de todo tipo de restos romanos,


se hace difícil perfilar las características, los límites y la evolución de ese
probable suburbio, debido a que la información es parcial y a que en la
actualidad corresponde a una zona muy intensamente construida y con
pocas intervenciones arqueológicas en extensión. A pesar de todo, parece
indiscutible la existencia de un proceso constructivo periurbano de cierta
intensidad que se inició en el mismo momento de la fundación de la colonia
y se desarrolló en los primeros siglos, y que, como veremos más adelante,
probablemente desapareció a finales del imperio.

66
Las intervenciones que, a lo largo de toda la historia de la arqueología barcelonesa, han
venido realizándose fuera del ámbito delimitado por la muralla nos indican la presencia de
edificios suburbanos en varios sectores. Muchas veces son de características difíciles de definir,
debido, por ejemplo, a lo menguado de las dimensiones de los trabajos, o bien a que los restos
son muy parciales por haber quedado afectados por construcciones de otras fases históricas
desde el mismo momento de la fundación de Barcino.
67
Por ejemplo, Granados, J. O., 1993.
68
El conocimiento del subsuelo no es igual en todos los sectores urbanos y hay manzanas de
casas donde nunca se ha hecho una intervención arqueológica. Parece clara la presencia de
más estructuras en los sectores más cercanos a la costa.

textures 49
En ese sentido, son importantes e interesantes los restos localizados
en la zona inmediata a la puerta del Regomir, correspondientes a dos
edificios públicos de grandes dimensiones y carácter monumental que
pueden fecharse en el alto imperio.69 Es importante destacar que algunas
de las construcciones extramuros se levantaron en espacios inmediatos a
la propia muralla. Incluso podrían haberla aprovechado como elemento de
sustentación estructural.

El hecho de que esas actuaciones puedan ser tanto públicas, por ejemplo,
en la construcción de las termas de la calle del Regomir, 7-9,70 como privadas,
en el caso de las de una domus localizada en la calle del Sots-tinent Navarro,
bajo la torre 26 de la muralla tardía,71 refuerza la idea de que la muralla, a
partir de cierto momento, pudo tener más una función de definición del
hecho urbano que una aplicación principal relacionada con la defensa, sobre
todo cuando la pax de Augusto era ya una realidad.

La presencia de edificios públicos extramuros de la puerta marítima


de la ciudad representa, también, un cambio conceptual respecto a las
argumentaciones que suponían un papel muy secundario a la zona portuaria
cercana a la ciudad. Al contrario, las investigaciones actuales demuestran su
importancia y la significación de su aspecto monumental.72 Nosotros, como
hipótesis, creemos necesario relacionar la presencia del puerto con la propia
fundación urbana y con el desarrollo de la vida de Barcino como ciudad. Así

69
Hernández-Gasch, J., 2006, y Miró, C.; Puig, F., 2000.
70
Miró, C.; Puig, F., 2000.
71
Serra Ràfols, J. de C., 1964.
72
Izquierdo, P., 1997, pp. 13- 21; Carreras, C., 1998. Los dos autores resaltan la hipótesis de
la importancia de un supuesto puerto situado delante de la ciudad.
explicaríamos la fortificación con fachada monumental frente al mar y con
un puerto siempre activo. Una vez más comprobamos que Barcelona y su
puerto constituyen una unidad.

Harán falta nuevos trabajos de investigación, pero todo parece indicar que
las zonas suburbiales desaparecieron a partir del momento de redefinición
de la ciudad que se relaciona con el establecimiento de un nuevo sistema de
defensa urbano bajoimperial.

textures 51
5. El sistema de
fortificación de la
antigüedad tardía

En determinado momento, y después de las diferentes fases y las lógicas


reformas puntuales, más o menos importantes, del casco urbano y de los
edificios, la ciudad emprendió la reformulación de todo su sistema defensivo.
No se trató, creemos, de una reforma o refuerzo del muro de defensa
existente, con motivo de algún peligro puntual o imperioso a nivel local.
Parece claro que fue una respuesta a necesidades defensivas enunciadas
por parte del poder y que tuvo que iniciarse ante un fenómeno general
preocupante que requería un nuevo proyecto de defensa. Su realización,
puesto que se trató seguramente de la principal obra pública de la historia
antigua de la ciudad, después de su propia fundación, afectaría de forma
muy importante a la vida de la colonia. La obra comportó el desmontaje
sistemático de los monumentos de las necrópolis y de la mayor parte de las
edificaciones extramuros de Barcino.

La formulación de la nueva defensa urbana partía de un proyecto


que, como base, utilizaba la primera muralla urbana para su definición
morfológica y como soporte físico ya realizado y muy útil, dado que suponía
un abaratamiento de tiempo y costes. No quedan muy claros el estado físico
de la antigua defensa ni su funcionalidad en aquellos momentos, ya que en
algunos sectores se observa que la muralla fundacional no alcanzaba la altura
lógica inicial, en caso de que el proyecto hubiese estado bien conservado.
Sucedió así, por ejemplo, en el sector de la plaza dels Traginers, donde la
muralla altoimperial se conservaba, en el momento de la construcción tardía,
en una tercera parte de su altura original teórica (fig. 32).73

73
Al menos eso es lo que se desprende de las secciones conservadas de su proceso de
excavación, en las cuales la muralla antigua parece conservarse a poco más de tres metros de
altura. Evidentemente, podría tratarse de desmontajes puntuales, por razones indeterminables,
para la construcción del nuevo muro, pero parece difícil de explicar en un proceso donde tiene
mucho peso el reciclaje de la estructura primitiva para ahorrar tiempo y costes.
Fig. 32
Plaza dels Traginers, sección de la
muralla romana. Se observa el muro
bajoimperial adosado al augusteo.
(Dibujo: F. Cardoner, 1967.)

Fig. 33
Propuesta de planta de la muralla
bajoimperial. (Tratamiento gráfico:
V. Cabral.)

textures 53
Fig. 34
Cuadro resumen de las características de la muralla bajoimperial

Autoría y cronología Características morfológicas de la


fortificación

Proyecto urbano y defensivo: Planta:


- Dentro de una coyuntura general de - Mantenimiento de la forma primitiva
fortificación de ciudades, a partir del - Construcción de un cuerpo saliente en
último cuarto del siglo iii d.C. el lado de mar (castellum)
- Definido por agrimensores en función - Desaparición de construcciones
de un proyecto previo extramuros

Ejecución: Accesos:
- Construcción probablemente costeada - Las cuatro puertas se mantienen y
por la propia ciudad refuerzan
- No hay evidencia de evergetismo
Otras características:
Datación: - Presencia de un gran número de torres
- Siglo iv d.C. (76 y no 78, como se había publicado
hasta ahora), con plantas diversas y de
dos pisos con ventanas
- Paso de ronda para circunvalar la
muralla a través de las torres

Características físicas de la obra Dimensiones

Materiales: Muralla:
- Materiales de grandes dimensiones - Longitud: 1.315 m aprox.
reciclados, procedentes de necrópolis
y de edificaciones extramuros, usados Cortinas:
como paramento externo y como reble - Anchura: c. 4 m (unos 2 m + muro
- Pequeños bloques y dovelas de nueva fundacional)
factura para las partes altas de las torres - Altura: c. 9-10 m (+ altura de parapeto)

Cimentaciones: Torres:
- Mortero pobre en cal para la primera - Altura: difícil de saber: mín. 18 m (base
capa y, encima, opus caementicium con de 9-10 m + cuerpo alto de 9-10 m +
elementos reaprovechados para el núcleo parapeto alto o tejado)
- Anchura frontal: entre 4,5 y 6,5 m
Obra general: - Anchura lateral: 7 y 7,5 m (3-3,5 m
- Opus caementicium, con bloques de respecto al exterior de la cortina defensiva)
gran tamaño y variedad de forma, - Separación entre torres: entre 7 y 14 m
unidos con mortero, siempre con juntas
abiertas. Los sillares están casi siempre
retocados para facilitar la colocación en
obra
- Decoración en la parte alta y baja
de las torres con molduras también
recicladas
- Opus certum para la parte alta de las
torres
El proyecto consistió en la práctica en una reformulación de conceptos
poliorcéticos respecto a su predecesora. La ciudad incorporó en ese
momento un sector exterior que no había formado parte del recinto
defensivo primigenio. Se trataba del cuerpo cuadrangular localizado en el
costado sudeste y que en la bibliografía recibe el nombre de castellum (fig.
33).

En época bajoimperial todo el proyecto de defensa giraba alrededor de la


muralla como elemento único y básico, y en la construcción no primaba la
esbeltez del muro ni el ahorro, sino su gran fortaleza, utilizando los materiales
necesarios para garantizar la masa, la consistencia y el espesor deseados
(fig. 34). Creemos que correspondía a un proyecto de interés general en el
que se pusieron en práctica nuevos conceptos de defensa. Al parecer no
fueron necesarios los fosos defensivos, que, como hemos visto en la muralla
augustea, eran propios y derivados de la cultura de las legiones y herencia
de los castra militares. En cambio, sí parece imprescindible la redefinición
del territorio próximo que circundaba la muralla, con el desmontaje
sistemático de edificios o necrópolis, no sabemos si para la obtención de
materiales constructivos o para ofrecer un campo libre de obstáculos de
cara a la defensa (o lo que parecería más lógico: las dos cosas a la vez). La
característica principal del sistema en esa fase fue la construcción de un
grandísimo número de torres que proporcionaban un aspecto singular al
conjunto.74

74
No entraremos a fondo en descripciones por sectores o elementos que ya se recogen en
mucha de la bibliografía del monumento. Tan sólo haremos un resumen de sus rasgos generales
y de aquellos aspectos interesantes o necesarios para entender algunas argumentaciones
nuevas.

textures 55
5. 1 El vallum

La muralla tardía se caracterizaba por formar un conjunto homogéneo en


lo morfológico y lo constructivo. La nueva fortificación, con sus cortinas,
torres, puertas y paso de ronda, respondía a una unidad de proyecto basada
en la reutilización total del muro de la primera fase como pieza definitoria
tanto por su forma como por ser elemento constructivo, ya que servía de
encofrado de la nueva obra.

Así, vemos que entre el paramento antiguo y el nuevo, realizado con


grandes sillares y utilizado de cara vista y encofrado exterior, se vertieron
diferentes tongadas de opus caementicium hasta conseguir la anchura y la altura
deseadas.

En la base de la muralla, y tras una capa de mortero pobre en cal, se


emplearon muchísimos materiales líticos,75 a menudo con una colocación
muy ordenada (fig. 35), aunque a veces también se utilizaban simplemente
como caementa vertidos en la masa de hormigón. Esos materiales parecen
proceder, como ya se ha dicho, del desmonte de monumentos de necrópolis
y edificios suburbanos: cipos, columnas y altares epígrafes, esculturas o
frisos. Cualquier elemento era válido si podía emplearse como material
constructivo.

Esa misma afirmación puede hacerse en referencia al citado paramento


externo, pero aquí se produjo una selección bastante más cuidada, ya que
esos materiales tenían que ser necesariamente prismáticos, para poder

75
Pese a ser mayoritario el uso de la piedra de Montjuïc, el material básico de Barcelona a lo
largo de su historia, en este momento no es el exclusivo como en la anterior muralla, sino que
se utiliza en la construcción cualquier tipo de piedra, sea mármol, caliza…, pero, eso sí, casi
nunca en la cara vista.
Fig. 35
Ejemplo de uno de los tipos
de cimentación de la muralla
tardía (torre 23, calle del Sots-
tinent Navarro), con elementos
de construcción funerarios
reaprovechados. (Foto:
MUHBA.)

Fig. 36
Ejemplo de paramento de
opus quadratum (torre 26,
calle del Sots-tinent Navarro),
con elementos decorativos
reaprovechados. (Foto:
F. Puig.)

realizar el opus quadratum al que se destinaban. Al ser bloques de reciclaje


y con el objetivo de conseguir la solidez y la imagen deseadas, se llevaba
a cabo un intenso trabajo de cantería para disponer de las superficies de
apoyo, de los encajes y de los acoplamientos para todos aquellos bloques de
procedencia y dimensiones diferentes (fig. 36). En algunos casos, pero no
siempre, se eliminaban de la cara vista los relieves o decoraciones propios
de su primitivo emplazamiento, no necesarios en la nueva obra.76
76
Sucedió así con los relieves de lictores que se localizan en el sector de la calle del Sots-tinent
Navarro, cerca de la torre 25, y que se repicaron hasta hacer desaparecer casi todo el bulto
del relieve.

textures 57
Fig. 37
Parte alta del paramento de la muralla
tardía con el supuesto parapeto almenado
y detalle de la moldura que delimita la
parte alta de la torre. Cortina entre las
torres 22 y 23, en la calle del Sots-tinent
Navarro. (Foto: MUHBA.)
La apariencia de esos paramentos, que debían de alcanzar casi los 10
metros de altura y un grosor medio de unos cuatro metros, era la de
una edificación de gran calidad y robustez, de carácter cierto, si tenemos
en cuenta la buena ejecución y las dimensiones de la obra, así como las
características y la naturaleza de los materiales que se utilizaban.

5. 1. 1 El paso de ronda
La parte superior de las cortinas defensivas estaba coronada por un paso de
ronda que permitía la circunvalación de la totalidad de la muralla a través
de las torres. Se trataba de un paso de más de tres metros de anchura que al
parecer estaba protegido por un parapeto almenado. Al menos así lo indican
ciertos restos conservados en algunos puntos de su recorrido.77

Sucede así en el sector de la calle del Sots-tinent Navarro, en la zona


del Palau Requesens, donde se conservan suficientes elementos indicativos
de las características físicas de ese elemento defensivo.78 En ese punto
parece que el parapeto habría estado formado por dos tipos de obra: un
paramento de la parte inferior de opus quadratum, de tres hileras corridas,
con una altura total superior a 1,3 metros, y varias almenas de opus certum
colocadas rítmicamente encima, cuya anchura y altura también superarían
el metro (fig. 37).

Gracias a una excavación en la parte superior de la muralla, en la zona de la


calle Arc de Sant Ramon del Call,79 sabemos que el paso estaba pavimentado

77
Concretamente se conservan restos de lo que parece ser parte del parapeto en la calle del
Sots-tinent Navarro, entre las torres 22 y 23. Más recientemente las estructuras localizadas en
la calle Arc de Sant Ramon del Call, 5 han hecho posible una revisión sobre el conocimiento
de estos elementos del adarve. Véase la nota 32.
78
Aunque está clara su presencia en esa fachada, aún queda alguna duda sobre su adscripción
cronológica, sobre todo en lo relativo a las posibles almenas. Nosotros creemos muy probable
que se trate de una obra original.
79
Véase la nota 32.
textures 59
con opus signinum de bastante calidad y con cierta inclinación para facilitar la
evacuación de las aguas pluviales. El pavimento del interior de las torres era
más elevado que el de las cortinas (aproximadamente 0,25 metros).

Para el acceso al adarve, creemos que se aprovechaba el mismo sistema


de escaleras de la fase altoimperial, aunque es posible que en época tardía
se produjeran algunos cambios importantes. Por ejemplo, en el único caso
conocido de la escalera del subsuelo del Museo de Historia de la Ciudad, en
la plaza del Rei, el acceso fue sustituido por una rampa, a los pies de la cual
se construyó un supuesto cuerpo de guardia.80 No sabemos si fenómenos de
similares características pueden extrapolarse a otros puntos de la muralla.

5. 1. 2 Las torres
Si algún elemento llama la atención de la segunda fortificación de la colonia,
aparte de su gran solidez, es el gran número de torres que la configuraba, ya
que parece que se construyeron 76,81 en un recorrido de unos 1.315 metros,
lo cual suponía un promedio realmente muy alto si tenemos en cuenta que
los tramos de separación entre cubos iban de los nueve a los 14 metros.

Aunque las torres eran de distintas formas y dimensiones, respondían a


un mismo concepto y a unos mismos parámetros marcados por un proyecto
general. Así, vemos que se concibieron y construyeron al mismo tiempo
los cubos de las torres y las cortinas, sin que se haya encontrado ninguna
torre que se adosara posteriormente al muro. También es una constante que

80
Beltrán de Heredia, J., 2001, De Barcino a Barcinona, pp. 101.
81
Recordemos que el número de torres referidas en la bibliografía es de entre 76 y 78, variación
normal si se tiene en cuenta que muchos tramos son desconocidos y que las distancias entre
torres no son homogéneas. En general, se acepta que el número más probable es el de 76,
numeradas en las descripciones de la bibliografía a partir de la 1, que corresponde a la torre
norte de la puerta de la plaza Nova o porta decumana; la numeración avanza en el sentido de
las agujas del reloj.
Fig. 38
Molduras reaprovechadas como
base de la torre 25, en la calle
del Sots-tinent Navarro. (Foto:
MUHBA.)

fueran cuerpos salientes hacia el exterior de la cortina defensiva, sin ocupar


nunca, ni siquiera de forma parcial, el espacio urbano interior.82

En todos los casos, las torres estaban formadas por dos cuerpos
constructivos de características diferentes. Había una parte baja, técnicamente
idéntica a las cortinas y coetánea de ellas pero resaltada muchas veces por
la presencia de elementos ornamentales, ya que la mayoría de las torres
presentaba fajas o cornisas molduradas que enmarcaban los lienzos de opus
quadratum, en la base y en el coronamiento. Esas molduras estaban colocadas
cuidadosamente, a pesar de ser elementos reaprovechados de otros edificios
y, por tanto, de calidad y tipos muy variados (fig. 38).83 Ese cuerpo bajo
sobresalía del lienzo entre 3,5 y 4 metros, anchura que correspondía,
aproximadamente, al mismo grosor que la muralla.

82
Es incluso posible que la torre o las torres del portal del Regomir, que, como ya hemos
visto, ocupa parte del intervallum, se desmontasen parcialmente en el segmento interno, que
es tal y como se localizaron en el proceso de excavación, aunque no se tienen pruebas de que
eso ocurriese en la fase que nos ocupa.
83
Se da el caso de alguna base de entrepaños que también presenta algún tipo de moldura,
aunque parece ser mucho más esporádico que en las torres. De todos modos, lo usual es que
las cortinas presenten un resalte sin moldurar.
textures 61
Fig. 39
Parte frontal de una de las torres (la 22, en la
calle del Sots-tinent Navarro) donde puede
observarse la diferente tipología constructiva
entre el cuerpo bajo y el alto. (Foto: F. Puig.)
Fig. 40
Parte alta de la torre 22, en la calle del Sots-tinent
Navarro, con las ventanas romanas afectadas
por la construcción de balcones en el siglo xviii.
(Foto: MUHBA.)

Fig. 41
Esquema tipológico de las distintas torres. Se
observa el predominio de las cuadradas (61)
dentro del total hipotético de 76. La forma
de las cuatro torres de las puertas NE y SO es
indeterminada, probablemente poligonal.

Fig. 42
Torre 33, en la plaza dels Traginers, de forma
cilíndrica y situada en posición angular. (Foto:
MUHBA, 1967.)
En la parte superior, a partir de las molduras citadas y situado en el
mismo nivel que el paso de ronda, encontramos el cuerpo alto de las torres
(fig. 39). Se trataba de edificaciones construidas con muros de poco más
de 0,70 metros de grosor, realizados en opus certum de buena calidad, que, a
diferencia de lo que ocurría en el cuerpo bajo, utilizaban pequeños bloques
de las canteras de Montjuïc tallados ex profeso para la obra.

En todos los casos conocidos o conservados las torres tenían dos pisos
(fig. 40), uno a ras del paso de ronda y otro a un nivel superior, aunque
ignoramos cómo se comunicaban entre ellos. Esos espacios correspondían
a habitáculos únicos sin compartimentar, dotados de aberturas, fueran
puertas o ventanas, para el acceso, la iluminación y la defensa.

Las torres presentaban formas variadas, pero predominaba la de tipo


prismático con base rectangular, ya que la tenemos en 61 casos (fig. 41).
En las esquinas más salientes del recinto defensivo, coincidiendo con los
cuatro ángulos más marcados de la ciudad y los dos extremos del castellum,
encontramos torres de forma singular, cinco de ellas cilíndricas (fig. 42) y
una poligonal, aunque es sintomático observar que su cimentación y su base
eran de forma circular.

En las puertas conocidas, la NO y la SE, se produce un fenómeno de


diferenciación similar, ya que las torres de flanqueo correspondían a prismas
delimitados exteriormente por una cara curva que superaba habitualmente
el semicírculo. En el caso de la torre norte, publicada como 1, de la puerta de
la plaza Nova, la forma era más irregular, ya que la presencia de dos arcos de
los acueductos84 que le servían de base obligó a una hechura que combinaba
el prisma rectangular con un cuarto de círculo también ultrapasado. Se ignora

84
Véanse las notas 51 y 52.

textures 63
la forma concreta de las cuatro torres de las puertas del cardo, aunque en su
representación gráfica en planos y grabados previos a su desaparición, en
el caso de la puerta NE, parecen ser poligonales (véase fig. 1).85 Finalmente
hay un caso dudoso de una torre situada en calle Ataülf esquina con Timó,
perteneciente al castellum, en la que la documentación planimétrica del
momento de su desaparición parece indicar que era prismática con la cara
externa semicircular, mientras que otras fuentes indican que podría haber
sido totalmente prismática.

En todos los casos parece ser que la cara que daba al interior de la ciudad
era siempre plana y estaba enrasada con la cara interna de la muralla, y
que los lados de la torre que coincidían con el paso de ronda también eran
planos.

El estudio de los cuerpos altos de las torres presenta muchas dificultades,


ya que en los casos que se han conservado en altura, total o parcialmente, las
refacciones, fruto de su reutilización secular, han hecho desaparecer o han
modificado sustancialmente muchos de sus elementos significativos. Sólo
combinando datos de distintas torres podemos aproximarnos a una visión
hipotética de su configuración original.

Así, vemos que el acceso a las torres se realizaba a través de dos puertas
opuestas que se encontraban en el nivel del adarve, situación que habría
permitido la circulación entre los diferentes tramos de la defensa urbana.
Se trataba de vanos con arco de medio punto, con una altura cercana a 2,2
metros y una anchura en torno a 1,2. Es interesante observar que en una
de las torres del tramo de muralla del Pati Llimona, cercano a la puerta
85
J. O. Granados opina que esas torres de flanqueo tendrían forma prismática rectangular,
como la mayoría. Véase la nota 4. Se supone que las torres que flanqueaban la puerta
correspondían a la fase tardía, aunque no podemos descartar que originalmente esa puerta y
su opuesta ya contaran con torres.
A B
Fig. 43
Puertas del paso de ronda. (A) Puerta tapiada del piso alto de la torre 15, base del campanario
de la capilla de Santa Ágata. (B) Puerta tapiada de la torre 35, en el Pati Llimona. (Foto: F.
Puig.)

marítima, se ha conservado cegada una puerta de acceso a una de las torres


que se ubica en la cara interna de la ciudad (fig. 43B), a varios metros de
altura sobre el intervallum. No sabemos a qué respondía esa ubicación, que
podemos calificar de difícil o anómala, pero es una constatación que hay
que tener presente para otros puntos de la muralla, ya que no disponemos
de suficientes datos para decir si se trataba de una excepción o bien de la
norma, en referencia a la cara interna de las torres.86

Otra constatación con algunas dificultades de interpretación es la de la


presencia de puertas, en lugar de ventanas, a la altura del piso superior de
las torres, justo encima de las puertas citadas anteriormente (fig. 43A). Se
trata de puertas de dimensiones un poco más modestas, unos dos metros
de altura por uno de ancho, que se situaban a unos cuatro metros de
altura sobre el adarve y de las que, por ahora, tenemos cuatro ejemplos
86
Recordemos que una situación similar se observa en las torres de la muralla de Lugo, tal
como recoge la ponencia presentada en este mismo congreso.

textures 65
conservados: uno en la torre que sirve de base al campanario de la capilla
real de Santa Ágata; otros dos en el interior de la finca de Lledó, 7, en las
dos torres que allí se localizan, y finalmente otro caso en la misma torre del
Pati Llimona antes citada. Se trata de puntos donde la conservación de esos
elementos permite cuestionar la configuración física del cuerpo alto y sus
funcionalidades o reunir indicaciones al respecto. Nuevamente resulta difícil
afirmar o cuestionar si se trata de un sistema esporádico o, al contrario,
normal dentro del conjunto.

Las ventanas se distribuían en todas las caras de las torres, incluso en las
que miraban hacia el interior urbano, y, aunque el estado de conservación
general impide asegurarlo, quizás de una manera uniforme. Las dimensiones
medias de la abertura de las ventanas se situaban alrededor de 0,70 metros
de anchura y poco más de un metro de altura.

Así, un habitáculo tipo tendría dos ventanas en el frente y una en cada


uno de los laterales que se complementarían con las dos puertas del paso
de ronda y una puerta o ventana en la parte posterior. Este modelo con
ventana parece corresponder sólo al piso superior.

El estado actual del monumento impide apuntar ningún elemento


indicativo de las características de las cubiertas de las torres, que podrían
haber sido tanto una terraza practicable con parapeto perimetral como un
sistema formado por tejados de tegulae.
5. 1. 3 Las puertas urbanas
El recrecimiento externo de la muralla se vio acompañado de una redefinición
del sistema de accesos a la colonia consistente en una monumentalización
y un refuerzo notables, aunque no supuso ningún cambio de ubicación. No
haremos referencia a las puertas NE y SO correspondientes al paso de la via
augusta, puesto que no tenemos otros datos que añadir a lo dicho en la fase
anterior, si bien es bastante seguro que sufrieron las adaptaciones necesarias
al nuevo proyecto de defensa, también observadas en los otros dos accesos
conocidos. Son cambios bastante notables, como veremos a continuación.
Basta recordar que las representaciones más antiguas que tenemos de una
de esas puertas nos indican que una de las torres era de forma poliédrica,
con una base similar a un pentágono irregular (véase fig. 1).87

5. 1. 3. 1 La puerta NO, en la plaza Nova, conocida como porta


decumana88
Esta puerta, como ya se ha visto, era de origen fundacional y de formulación
trífora simple. Se remodeló intensamente en época bajoimperial, tanto en
lo externo como en lo referente a sus estructuras interiores. El proceso de
construcción de la segunda muralla comportó un rediseño de la puerta que le
dio un aspecto de gran solidez y de potencia defensiva. Así, vemos que en la

87
Una planta de la zona de la puerta permite una aproximación a su morfología, suponiendo
que la torre que se representa sea la original tardorromana. Carreras Candi, F., s.d., dice: «[...]
la prisión vieja, donde existía la puerta del E. Defendían esa puerta dos torres (la primera caída
en 1715 y la de la izquierda derrocada en 1848)», pero nada nos informa sobre su apariencia.
Véase la nota 4.
88
Con respecto a esa puerta recogemos la denominación más usual de la bibliografía, aunque
somos conscientes de que no es clara, si tenemos en cuenta el modelo de distribución de
puertas dentro de los campamentos romanos, ya que probablemente, por orientación,
tendría que corresponder a la porta praetoria. Así, por ejemplo, se observa que en recientes
publicaciones la puerta recibe este nombre. Véase Hernández-Gasch, J., 2006, pp. 76.

textures 67
Fig. 44
Planta de la puerta NO, en la plaza
Nova, en la fase del bajo imperio.
(Tratamiento gráfico: V. Cabral.)

cara externa se le añadieron dos torres de apariencia exterior semicilíndrica


que se encajaron en la fachada de la puerta original, justo al lado de las
puertas peatonales (fig. 44). Se trataba de torres, como pasaba en la práctica
totalidad de la muralla, de base maciza y con dos pisos practicables en la
parte superior; han perdido las ventanas originales en las remodelaciones
efectuadas en diferentes momentos históricos.
En el caso que nos ocupa, la presencia de los acueductos altoimperiales
motivó irregularidades en la torre septentrional, conocida en diferentes
planimetrías como torre 1 y localizada en el edificio de la Casa de l’Ardiaca,
ya que la nueva construcción tenía que hacer compatible la función
defensiva con la entrada de agua a la ciudad. Así, la forma final fue el
resultado del cegamiento con bloques de los arcos finales de los acueductos
y de su macizado interior con opus caementicium, dejando intactos los canales
de su parte superior. Ese condicionante dio lugar a la forma bastante
original de esta torre, ya que en el extremo norte correspondía a una cara
prismática rectangular que terminaba en la cara oeste en forma de cuarto
de circunferencia bastante ultrapasada, casi un semicilindro, para no cegar
la puerta de peatones. Es el mismo caso que el de la otra torre, que se
situaba en el Palau del Bisbe y era también de forma externa semicircular,
ligeramente ultrapasada. En este ejemplo, sin embargo, su posición era la
correcta, con la semicircunferencia en posición frontal (véase fig. 44).

La remodelación interna también fue notable, dado que se añadió a las


estructuras precedentes un cuerpo formado por corredores y bóvedas
de cañón que debieron de sostener pisos superiores. No entraremos
en la descripción de las estructuras interiores conservadas, pues está
suficientemente recogida en las publicaciones de J. O. Granados. Esas
nuevas construcciones se unirían por la parte posterior a los pisos altos de
las torres89 para formar un cuerpo saliente hacia el interior de la colonia de
más de 20 metros de fachada interior por unos seis de profundidad mínima.
Ignoramos su altura. Se trata, creemos, de estructuras complejas de las que
casi no tenemos restos conservados en cuanto a alzado y que reforzarían
el sistema de defensa en los puntos más débiles y significativos del recinto
defensivo, como las puertas.

89
Véase la figura 3.

textures 69
5. 1. 3. 2
La puerta SE o marítima y el llamado castellum, en la
calle del Regomir
El sector del portal del Regomir es en estos momentos la zona donde los
resultados de las recientes investigaciones arqueológicas aportan nuevos y
mejores frutos que permiten avanzar en el conocimiento de la génesis y
el desarrollo de las defensas urbanas. Ya se ha comentado en el capítulo
correspondiente que el portal original se edificó en el período augusteo
con un marcado carácter monumental, siguiendo un esquema de tres vanos
flanqueados, seguramente, por dos torres cilíndricas simétricas.

También se ha comentado que en la parte externa de la muralla de la


ciudad, en la zona inmediata a la puerta marítima, se construyeron desde
momentos muy tempranos dos edificios que, por sus características y
dimensiones, correspondían a edificios públicos. Uno de ellos, el situado
más hacia el este, era un edificio termal inmediato a la muralla augustea,90
que probablemente quedase afectado de forma directa por el proceso de
construcción del sistema defensivo tardorromano y llegara a desaparecer
por completo. En cambio, el edificio externo situado a mediodía del portal
sobrevivió durante buena parte al proceso de refortificación.

Se trata de un edificio de construcción altoimperial y de grandes


dimensiones, conocido sólo parcialmente91 dentro del proceso de excavación
llevado a cabo hasta el momento (fig. 45). Su funcionalidad es difícil de
establecer, aunque creemos que tiene que relacionarse directamente con las
actividades portuarias. Es muy probable que el acceso a este edificio se
efectuase a través de una estructura de corredor o ambulacrum perimetral de
unos tres metros de anchura interior que ha podido localizarse en paralelo

90
Véase Miró, C.; Puig, F., 2000, pp. 177-178.
91
Para la descripción de las estructuras conocidas y su datación, véase Hernández-Gasch,
J., 2006.
Fig. 45
Planta del sector del edifico público hallado
en el número 6 de la calle del Regomir,
junto con la situación de la muralla del
castellum. (Dibujo: ACTIUM, SL.)

textures 71
Fig. 46
Nueva propuesta de la puerta SE o marítima,
en la calle del Regomir, en la fase tardoantigua.
(Tratamiento gráfico: V. Cabral.)

a la actual calle del Regomir. Es probable también que se accediera a ese


corredor por la citada Puerta Gémina, que, por sus características físicas
externas, conferiría una notable singularidad a la fachada del edificio. Ese
fenómeno se inscribe dentro de un entorno que marcaba el acceso a la
colonia, donde se acentuaría un aspecto general de grandiosidad, con la
puerta urbana monumental, las inmediatas termas públicas y el edificio que
nos ocupa.

Esa construcción, indudablemente importante para la vida urbana, aunque


no tenemos clara su función, quedó englobada y conservada dentro del nuevo
sistema de defensa, a diferencia de otras que corrieron peor suerte. Así, en
el proceso de redefinición de la muralla tardía se construyó expresamente
un muro defensivo perimetral de unos 150 metros de longitud, dotado de
siete torres, para protegerlo. Éste es el sector de la fortificación que, por su
morfología y dimensiones, se conoce en la bibliografía como castellum.92

Para la definición de ese nuevo sector de muralla se aprovechó la estructura


de base del citado pasillo, al menos en el sector conocido, que se rellenó con

92
Véase Hernández-Gasch, J., 2006.
A B

Fig. 47
Vistas de la calle del Regomir. (A) Dibujo de Ll. Rigalt de 1861 en el que se observa la torre
cilíndrica donde se localizó la abertura conocida cómo Puerta Gémina. (B) La misma vista en
la actualidad. (Foto: F. Puig.)

opus caementicium y se dotó de un paramento externo de opus quadratum, de


idénticas características que el resto de la fortificación, cosa que hace pensar
que fueran coetáneos.

Por su situación topográfica, y sin tener una constatación arqueológica


directa, creemos que el proceso constructivo del nuevo tramo de muralla
localizado en la calle del Regomir tuvo que afectar notablemente el sector
meridional de la puerta marítima. Concretamente su alineación tendría que
modificar necesariamente el acceso meridional de peatones de la puerta
augustea y la torre inmediata. Creemos que ese sector de la defensa se
derribó o anuló para crear el nuevo ángulo de la fortificación (fig. 46). En
ese proceso, la torre meridional de la puerta augustea se sustituyó por otra de
forma semicilíndrica de unos seis metros de diámetro, situada en un punto
más avanzado del nuevo muro defensivo, a unos seis metros de la fachada
de la puerta original. En su interior quedaron ocultas las estructuras del
acceso conocido como Puerta Gémina, que, como hemos visto, documentó
Puiggarí a mediados del siglo xix (figs. 47A y 47B).

textures 73
Fig. 48
Interior del paso de peatones de la puerta SE, en la calle del Regomir. Destacamos la
presencia del refuerzo de la jamba de la puerta causado por el recrecimiento externo de
la torre de flanqueo, cuya base se observa en el exterior del edificio. (Foto: F. Puig.)

La construcción de la muralla tardía afectó también a la torre oriental


de la puerta que se conserva en el edificio del Pati Llimona y que dobló su
potencia exterior en ese momento. En cambio, en el interior parece que se
desmontó parcialmente y se eliminó todo el paramento de opus quadratum
semicircular que ocupaba el espacio del intervallum, sustituido por otro de
opus certum según la alineación del resto del paramento interno. A pesar de
eso, el espacio interior de la torre siguió vacío y quedó ocupado en el siglo
xvi por una capilla bajo la advocación de San Cristóbal.

En el desarrollo del recrecimiento de unos dos metros de la citada torre


el nuevo encaje con la fachada resultaría difícil, ya que rebasaba el espacio
disponible entre la torre y la abertura de la puerta peatonal. Para solucionar
el problema se construyó un refuerzo suplementario de unos 0,25 metros
de grosor que actuaba de nueva jamba de la puerta conservada (fig. 48).
Hipótesis evolutiva de los portales conocidos

Fase augustea Fase tardoantigua

Portal Noroeste,
conocido como
porta decumana

Portal Sudeste o
puerta marítima

Fig. 49
Esquema de los cambios sufridos por las dos puertas conocidas, en relación
con las dos fases del sistema defensivo. (Tratamiento gráfico: V. Cabral.)

En cambio, parece ser que los ámbitos interiores de la puerta no sufrirían


cambios hasta que ésta quedara inutilizada a partir de los siglos v y vi.93

En resumen, en todo ese proceso de construcción de la muralla tardía


y del castellum los diferentes vanos de la puerta parecen haber sufrido
cambios notables. En la puerta trífora original se reformó, como hemos
visto, la de peatones oriental. También se perdió seguramente la totalidad
del portillo meridional. Como consecuencia de todo ello, dentro de ese
proceso de reforma el arco central se sustituyó por otro de inferior calidad
y se reutilizaron en sus nuevos paramentos materiales procedentes de otras
construcciones.

Posteriormente, el portillo conservado se inutilizó, como decíamos


anteriormente, y se convirtió en una puerta monófora que en el período
medieval pasó a ser el Portal o Castell del Regomir (fig. 49).

93
Marot, T., 1994.

textures 75
6. Hipótesis sobre
la cronología

Hemos visto a lo largo de las páginas anteriores el avance progresivo que ha


permitido que, después de siglos de investigación, tengamos ahora una idea
clara del trazado de la muralla augustea fundacional y de la bajoimperial.94
Subsisten, en cambio, dudas acerca de la exacta ubicación cronológica de
esta última, que, no lo olvidemos, se consideró la única durante mucho
tiempo.

Repasemos brevemente las distintas dataciones que han ido adjudicándose


a la muralla tardía.

Prácticamente hasta el xix se consideró púnica. Hasta mediados de


ese siglo, con los trabajos ya aludidos de Cellés y los Mestres y el libro de
A. A. Pi i Arimon, no se dio de forma definitiva por romana, con algunas
excepciones que la calificaron de posromana.95

Sin embargo, se consideró romana sólo la parte baja de la muralla, la


elaborada en opus quadratum, y aun así con notables oscilaciones de atribución
por parte de un mismo autor. Tal es el caso del padre F. Fita,96 que fue
cambiando de opinión durante sus muchos años de dedicación al estudio
de las inscripciones romanas de Barcino. Le causaba especial perplejidad la
inscripción de Gayo Celio (IRC, IV, 57), cosa que sucedió con otros muchos
estudiosos hasta no hace demasiados años; ahora parece haber acuerdo
general en que se trata de una inscripción de época augustea que alude a la
muralla fundacional de la colonia de Barcino.

94
La doble muralla se detectó ya en las excavaciones de A. Duran i Sanpere y de J. de C. Serra
Ràfols. Véanse este último autor, 1964, p. 18; Granados, J. O., 1991, pp. 173-178, y 1993,
p. 26.
95
Véase Balil, A., 1961, pp. 27, notas 8-9.
96
Véase la nota 15.
Fue A. de Bofarull97 quien sugirió que la muralla de Barcino se habría
construido con motivo de las invasiones germánicas del siglo iii d.C. y quien
observó los paramentos en pequeño aparejo de los cuerpos superiores,
aunque los consideró medievales.

A partir de ese momento, los estudios de J. Puig i Cadafalch y F. Carreras


Candi insistieron en la cronología del siglo iii, y los trabajos de A. Duran
i Sanpere en la Casa de l’Ardiaca posibilitaron la comprobación de que
también la parte superior de la muralla en sillarejo era romana. Asimismo, el
breve pero trascendente estudio de I. A. Richmond estableció la ubicación
dentro de un momento tardío.98

La dificultad radica ahora en acotar el momento de la construcción. Es


posterior al final del siglo iii y anterior a la llegada de los visigodos y al
reinado de Ataúlfo, quien elegiría Barcino como capital precisamente por sus
potentes defensas. Recientemente, se ha querido atribuir a época visigoda
la construcción de las murallas, pero la argumentación aducida parece
carente de una base sólida, además de ser de difícil explicación dentro de un
contexto histórico de inicios del siglo v.99

Queda pendiente, pues, precisar cuándo, dentro de esa horquilla


cronológica de unos 120 años, se erigieron las murallas tardías. La potencia
de la construcción habla por sí sola de una obra muy costosa realizada
siguiendo un proyecto a lo largo de un período dilatado, lo cual únicamente
podría haberse emprendido en un momento de fuerza económica y de
reorientación de la ciudad.

97
Bofarull, A. de, 1876.
98
Véanse las notas 17, 18, 20 y 21.
99
Granados, J. O., 1993, pp. 28-30. Se trata de una hipótesis que nunca hemos compartido.

textures 77
En efecto, la amortización de las necrópolis altoimperiales y de la mayoría
de edificios extramuros debe ponerse en relación con una nueva planificación
del entorno, que, sin embargo, no afectó a los espacios públicos que, como
el foro, siguieron en pie y con sus monumentos seculares hasta el siglo v.
Por otra parte, debemos tener en cuenta que el siglo iv d.C. supuso para
Barcino una etapa floreciente, que contaba como garante, además, con
el poder eclesiástico ejercido por familias senatoriales con miembros tan
destacados como el obispo Paciano y su probable hijo Numio Emiliano
Dextro, estrecho colaborador del emperador Teodosio y homenajeado en
un pedestal erigido en el foro de la ciudad.100

A pesar de que contamos con diversas investigaciones arqueológicas


recientes en áreas cercanas a la muralla, la falta de estratigrafías directamente
relacionadas con el proceso constructivo sigue haciendo difícil precisar
aspectos cronológicos relacionados con el momento concreto de la
construcción del sistema de defensa tardorromano. Se debe a que las
cimentaciones de la muralla se realizaron utilizando un sistema de encofrado
perdido que no proporciona materiales directos asociados. Todo eso se
ve agravado por la parcialidad de las intervenciones y por las múltiples
afectaciones seculares del subsuelo de la ciudad.

Con todo, algunos datos permiten aproximarnos a la datación del


momento constructivo: por un lado, algunos sondeos y excavaciones
recientes, como los realizados en las fincas de los palacios del Pati Llimona

100
IRC, IV, 36.
101
Dirigidas por J. E. García Biosca y X. Solé. Informes y documentación en general, en el
Centro de Documentación del MUHBA.
102
Dirigida por A. Monleón. Informes y documentación en general, en el Centro de
Documentación del MUHBA.
103
Dirigida por J. Hernández-Gasch. Véase Hernández-Gasch, J., 2006.
y del Correu Vell,101 Regomir, 7-9,102 Regomir, 6,103 o Avinyó, 15104 y 16;105
por otro, el proceso de revisión de materiales de antiguas intervenciones.106
La conjunción de todos estos datos tiene que permitir, a corto plazo, contar
con suficientes materiales para afinar las dataciones.

En conjunto, podemos avanzar que todo parece indicar que el inicio


del proceso constructivo debe situarse hacia la mitad del siglo iv, ya que
los materiales que se localizan en esos niveles y que permiten precisar la
datación siempre se sitúan cronológicamente entre finales del siglo iii y
mediados del iv. Sucede así tanto en las fases de abandono de los edificios
extramuros como con los materiales localizados en relación con alguno de
los cimientos de la obra.107

Queremos hacer hincapié en la datación del momento de construcción


de la muralla del castellum, a partir de la realización de diversos sondeos
en la finca de la calle del Regomir, 6. En los primeros datos publicados,108
J. Hernández propone, a pesar de la exigüidad de las estratigrafías y los
elementos con los que cuenta, que la fecha de construcción de la fortificación
tiene que situarse con anterioridad al 360  d.C., un dato importante, ya
que permite enmarcar, por extrapolación al conjunto, un proceso de

104
Dirigida por A. Vilardell. Memoria en el Centro de Documentación del MUHBA.
105
Dirigida por C. Belmonte. Informes y documentación en general en el Centro de
Documentación del MUHBA.
106
Actualmente en curso por parte de A. Ravotto. Tesis de tercer ciclo de la Universidad
Autónoma de Barcelona.
107
No podemos en estos momentos extendernos en las tipologías de los materiales aparecidos,
ya que ése no es el objeto de la ponencia. Las distintas fases de estudio de las estratigrafías
y de los materiales cerámicos y numismáticos están en curso y esperamos que los diferentes
autores aporten próximamente datos importantes al respecto.
108
Hernández-Gasch, J., 2006, pp. 88-89.

textures 79
refortificación urbana cuyo desarrollo parece confirmarse dentro de la
segunda mitad del siglo iv, y no en el v, como se había publicado.109

Estos datos tienen que considerarse con ciertas precauciones, a la espera


de los resultados más definitivos que aporten los diferentes autores que,
como acabamos de recordar, estudian ahora el caso.

De todos modos, tienen que rechazarse las dataciones propuestas dentro


del siglo v para la generación del nuevo sistema defensivo y su construcción.
A pesar de eso, no debemos descartar que en puntos concretos del conjunto,
o en sectores sometidos a procesos reconstructivos, puedan identificarse
reparaciones que aporten materiales fechados en momentos cronológicos
mucho más tardíos. No en vano nos encontramos ante un monumento muy
complejo que, desde su primera concepción, pasando por la reestructuración
tardorromana que nos ocupa, con la reutilización medieval y finalmente con
su pérdida de utilidad a partir de la segunda mitad del siglo xiii, sufrió los
diferentes cambios fruto de los avatares históricos de la ciudad.

109
Járrega, R., 1991; Granados, J. O., 1993.
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textures Una revista del Museo de Historia de Barcelona que presenta
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(investigación, exposiciones, conferencias, seminarios, itinearios).

cat cast eng


1 Las murallas de Barcino

2 The ceramics trade in Barcelona in the


16th-17th centuries

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