JESUS, OCÚPATE TU
¿Por qué te confundes agitándote? Déjame a cargo de tus cosas y todo se
calmará.
En verdad te digo que cada acto de verdadero y completo abandono en Mi,
produce el efecto que deseas y resuelve las situaciones espinosas.
Abandonarse en Mi, no significa atormentarse, confundirse o desesperarse,
elevando hacia Mi una plegaria agitada para que Yo haga lo que Tú quieres, sino
que es cambiar la agitación en oración. Abandonarse significa cerrar
plácidamente los ojos del alma, alejar el pensamiento de la tribulación y
descansar en Mi para que yo sólo obre, diciendo: Ocúpate Tú. Se oponen al
abandono, la preocupación, la agitación y el querer prever las consecuencias de
un hecho.
Cierra los ojos y déjate llevar por la corriente de mi Gracia, cierra los ojos y
déjame trabajar, cierra los ojos y piensa en el presente, alejando el pensamiento
del futuro como si fuese una tentación, reposa en Mi creyendo en mi bondad, y te
juro por mi amor que diciéndome con abandono: ocúpate Tú, Yo me ocupo de
lleno, te consuelo, te libero, te conduzco.
Y cuando te debo llevar por un camino diverso del que ves, yo te adiestro, te llevo
en mis brazos. Aquello que te angustia y te hace un inmenso mal es tu
razonamiento, tu pensamiento atormentado y continuo, el querer resolver todo
aquello que te aflige.
¡Cuántas cosas obro Yo cuando el alma se vuelve hacia mí en sus necesidades
tanto espirituales como materiales y me dice: ¡ocúpate Tú, cierra los ojos y
reposa! Obtienes pocas gracias cuando te confundes para producirlas tú mismo;
obtienes muchísimas cuando la oración y la confianza en Mi son completas. Tú
en tu dolor obras para que Yo obre, pero para que Yo obre según Tú crees, no te
diriges hacia Mí sino que quieres que Yo me adapte a tus ideas.
No obres de ese modo, ora como Yo te he enseñado en el Padrenuestro: hágase Tú
voluntad así en la tierra como en el cielo, es decir, dispone Tú de esta necesidad
como mejor te parezca, para nuestra vida eterna y temporal.
Si me dices de verdad, hágase tu voluntad, ocúpate tu, Yo intervengo con toda mi
omnipotencia y resuelvo aún las situaciones más cerradas y difíciles. No te
desanimes, cierra los ojos y dime con confianza: Hágase tu voluntad, ocúpate Tú.
Te digo que Yo me ocupo e intervengo y hasta obro milagros cuando es necesario.
No te angusties si la situación empeora, cierra los ojos y di: ocúpate Tú. Te digo
que Yo me ocupo y no existe una medicina más poderosa que una intervención
mía de amor.
Tú eres ansioso, quieres evaluarlo todo, pensarlo todo y es así como te abandonas
en las fuerzas humanas, y peor aún, en los hombres, confiando en la intervención
de ellos. Esto es lo que obstaculiza Mi intervención. ¡Cómo deseo este abandono
de tu parte para poder beneficiarte! ¡Cómo me duele verte angustiado!
Es justamente tu alejamiento de Mí que te convierte en presa de las iniciativas
humanas, por eso debes confiar sólo en Mí, reposar en Mí, y abandónate en Mí
para todo. Yo hago milagros en proporción al pleno abandono en Mí y a la
despreocupación de parte tuya. Yo distribuyo tesoros de Gracia cuando tú te
encuentras abatido. Obra divinamente aquél que se abandona en Dios.
Cuando veas que las cosas se complican, di con los ojos del alma: Jesús ocúpate
Tú. Haz esto en todas tus necesidades y verás continuos y silenciosos milagros.
Te lo juro por mi Amor.