Lenin - Textos Sobre Arte y Cultura
Lenin - Textos Sobre Arte y Cultura
TEXTOS SOBRE
ARTE Y CULTURA
3 de diciembre de 2022
¡Proletarios de todos los países, uníos!
V. I. LENIN
TEXTOS SOBRE
ARTE Y CULTURA
Obras Completas,
Editorial Progreso, Moscú,
tomo 35, pág. 138.
Lenin
Obras Completas,
Editorial Progreso, Moscú,
tomo 23, página 48.
¿QUIÉNES SON LOS "AMIGOS DEL PUEBLO" Y CÓMO
LUCHAN CONTRA LOS SOCIALDEMÓCRATAS?[*]
[Fragmentos]
[...] Y por lo que se refiere a la humildad, hay que hacer justicia a R. Bogatst-
vo: por cierto que, aún entre la prensa liberal rusa, se destaca por la incapaci-
dad de conducirse con alguna independencia. Juzguen ustedes mismos:
Pero esto son sólo las flores. Veamos ahora los frutos:
__________
[*] ¿Quiénes son los "amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas? fue escrito
en 1894 (la primera parte fue terminada en abril, la segunda y la tercera durante el verano). Lenin
empezó a preparar la obra en Samara, entre 1892 y 1893. En el círculo de marxistas de esa ciudad
hizo varias disertaciones en las que censuraba con vigor a los enemigos del marxismo, los populis-
tas liberales V. V. (Vorontsov), Mijailovski, Iuzhakov, Krivenko; esas conferencias sirvieron de
material preparatorio para esta obra.
[**] Rússkoe Bogatstvo ("La riqueza rusa"): revista mensual que se publicó desde 1876 hasta
mediados de 1918. A partir de los comienzos de la década del 90 se convirtió en el órgano de los
populistas liberales y fue redactado por S. Krivenko y N. Mijailovski. Postulaba una política de
conciliación con el Gobierno zarista al negarse a la lucha revolucionaria contra éste, combatía
encarnizadamente el marxismo y hostigaba a los marxistas rusos.
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"La década del 80 aligeró las cargas que pesaban sobre el pueblo [con las me-
didas señaladas] y lo salvó así de la ruina total".
Esta es también una frase clásica por su desvergonzado servilismo, que sólo se
puede colocar al lado de la declaración arriba citada del señor Mijailovski, de
que aún necesitamos crear el proletariado. No se puede por menos que recordar
a este propósito la incisiva descripción hecha por Schedrín, de la evolución del
liberal ruso[*]. Comienza este liberal pidiendo a las autoridades el "máximo de
reformas posible"; continúa luego mendigando "aunque sólo sea algo" y termi-
na adoptando la eterna e inconmovible posición de "amoldarse a la bajeza".
¡¡Qué se puede decir de los "amigos del pueblo" sino que han tomado esta
posición eterna e inconmovible, cuando ellos, bajo la impresión fresca del
hambre sufrida por millones de seres, ante la cual el Gobierno se comportó
primero con una avaricia de mercachifle y luego con una cobardía también
propia de un mercachifle, dicen en letras de molde que el Gobierno salvó al
pueblo de la ruina total!! Pasarán unos cuantos años más señalados por una
expropiación aún más rápida de los campesinos, el Gobierno añadirá a la crea-
ción del Ministerio de Agricultura la abolición de 1 ó 2 impuestos directos y el
establecimiento de unos cuantos nuevos impuestos indirectos, después el ham-
bre alcanzará a 40 millones de personas, y estos señores escribirán exactamen-
te lo mismo: ¡ya ven! ¡Pasan hambre 40 y no 50 millones; esto, porque el Go-
bierno aligeró las cargas que pesaban sobre el pueblo y lo salvó de la ruina
total; esto, porque el Gobierno escuchó a los "amigos del pueblo" y creó el
Ministerio de Agricultura!
Otro ejemplo:
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blos de Occidente, este gendarme es elevado a la categoría de exponente de la
solidaridad económica!
¡Esto supera ya toda medida! Los señores "amigos del pueblo" dejan atrás a los
liberales. No sólo ruegan al Gobierno, sino que le rezan, haciendo genuflexio-
nes hasta el suelo con tal fervor que hasta da miedo de que cruja su frente de
fieles vasallos al golpear en el piso.
Esta definición no es del todo adecuada para nuestros asuntos. Dios... Dios
ocupa entre nosotros un lugar secundario. En cuanto a las autoridades, eso ya
es otra cosa. Y si en esta definición sustituimos la palabra "Dios" por la pala-
bra "autoridades", tendremos la más exacta expresión del campo ideológico,
del nivel moral y del valor cívico de los "amigos del pueblo" rusos humanita-
rios y liberales.
A esta tan absurda concepción del Gobierno los "amigos del pueblo" añaden la
correspondiente actitud hacia la llamada "intelectualidad". El señor Krivenko
escribe:
"La literatura"... [debe] "valorar los fenómenos según su sentido social y estimular
cada intento activo de lograr el bien. Ha insistido y continúa insistiendo en la insu-
ficiencia de maestros, médicos, técnicos, en que el pueblo sufre enfermedades, se
empobrece [¡hay pocos técnicos!], es analfabeto, etc., y cuando aparecen hombres
que aburridos de pasar las horas junto al tapete verde, de intervenir en los espec-
táculos de aficionados y comer pasteles de esturión en las recepciones organizadas
por los mariscales de la nobleza en provincias, se ponen al trabajo con una abnega-
ción singular [¡no es para menos: sacrificaron el tapete verde, los espectáculos y los
pasteles!], venciendo numerosos obstáculos, la literatura debe felicitarlos".
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de las necesidades y deberes cívicos [¡escuchen, señores: ciertamente, esto vale tan-
to como los discursos de los famosos Pompadour rusos, de unos Baránov o Kosich
cualesquiera!] serían inconcebibles semejantes vacilaciones y actitudes tales ante el
problema, porque esta sociedad asimilaría a su manera cada reforma que contuviera
facetas vitales, es decir, desarrollaría los aspectos útiles y convertiría en letra muer-
ta los inútiles; en cuanto a las reformas carentes por completo de vitalidad, segui-
rían siendo un cuerpo extraño".
¡El diablo sabe qué es esto! ¡Qué oportunismo barato, y qué indulgencia en la
autoadmiración! La tarea de la literatura consiste en reunir chismes de salón
sobre los malvados marxistas, hacer reverencias al Gobierno por haber salvado
al pueblo de la ruina total, felicitar a los hombres que se aburrían de pasar las
horas junto al tapete verde, enseñar al "público" a no renunciar a puestos como
el de superintendente de los zemstvos... ¿Pero qué es lo que estoy leyendo?
¿Nedielia[*] o Nóvoie Vremia? No, es Rússkoe Bogatstvo, órgano de los demó-
cratas rusos avanzados...
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comunidad rural con el altruismo". En efecto, tal estudio no existe. Y lo que
son las cosas: hubo un tiempo en que sin necesidad de investigación alguna los
hombres creían, y creían sin reservas.
[...]
Destaco los pasajes que muestran con mayor elocuencia la profunda y magní-
fica comprensión que Chernishevski tenía de la realidad que lo rodeaba, la
comprensión de lo que eran los pagos de los campesinos, la comprensión del
carácter antagónico de las clases sociales rusas. Es importante señalar también
que semejantes ideas puramente revolucionarias las supo exponer en una pren-
sa sometida a la censura. En sus obras ilegales escribía eso mismo, pero sin
ambages. En el Prólogo al prólogo, Volguin (por labios del cual Chernishevski
expone sus propios pensamientos) dice: "Que la obra de la emancipación de
los campesinos sea puesta en manos del partido terrateniente. La diferencia
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no será grande"[*], y a la observación de su interlocutor, de que, por lo contra-
rio, la diferencia sería colosal, ya que el partido de los terratenientes estaba
contra el reparto de tierra entre los campesinos, contesta resueltamente:
"No, la diferencia no será colosal, sino insignificante. Sería colosal si los campesi-
nos recibiesen la tierra sin rescate. Hay diferencia entre tomar a una persona una
cosa o dejársela, pero da lo mismo si se toma a esa persona el pago de la cosa. El
plan del partido de los terratenientes se diferencia del de los progresistas sólo en
que es más sencillo y más breve. Por eso es aún mejor. Menos trámites burocráti-
cos, probablemente, y menos cargas para los campesinos. Los campesinos que ten-
gan dinero, comprarán tierra. A los que no lo tengan, no hay porqué obligarlos a
comprarla. Lo único que esto haría sería arruinarlos. El rescate equivale a la com-
pra".
"A decir verdad —continúa Volguin—, mejor será emanciparlos sin tierra".
(Es decir, si tan fuertes son en nuestro país los terratenientes feudales, mejor
será que intervengan franca y directamente, y hablen con entera claridad, en
vez de encubrir sus intereses feudales tras los compromisos de un Gobierno
hipócrita y absolutista.)
Y en una de las Cartas sin destinatario: "Se dice: emancipar a los campesinos
[...] ¿Dónde están las fuerzas para hacerlo? Todavía no existen. No se puede
emprender un asunto cuando no hay fuerzas para realizarlo. Y puede verse
cómo están las cosas: van a comenzar a emancipar. ¿Pero qué resultará de
ello? Juzguen ustedes mismos qué resulta, cuando se emprende una tarea que
está por encima de nuestras fuerzas. Se estropea y el resultado será algo abo-
minable".
__________
[*] Tomo la cita del artículo de Plejánov "N. Chernishevski", en Sotsial Demokrat.
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Chernishevski comprendía que el Estado feudal y burocrático ruso no estaba
en condiciones de emancipar a los campesinos, es decir, de derrocar a los feu-
dales, y que sólo podía realizar "algo abominable", llegar a un mezquino com-
promiso entre los intereses de los liberales (rescate y compra son una misma
cosa) y de los terratenientes, compromiso que engaña a los campesinos con el
espejismo del bienestar y de la libertad, pero que en realidad los arruina y los
pone a merced de los terratenientes. Y protestaba, maldecía la Reforma, desea-
ba su fracaso, deseaba que el Gobierno se embrollase en sus acrobacias entre
los liberales y los terratenientes, y sobreviniese una bancarrota que condujera a
Rusia al camino de la lucha abierta de clases.
Obras Completas,
tomo 1.
16
¿A QUÉ HERENCIA RENUNCIAMOS?
[Fragmento]
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saber, los productores que no son propietarios. La primera corriente y la última
corresponden, por el contenido de sus aspiraciones, a los intereses de las clases
que el capitalismo crea y desarrolla; el populismo, por su contenido, corres-
ponde a los intereses de la clase de pequeños productores, de la pequeña bur-
guesía, que ocupa un lugar intermedio entre las otras clases de la sociedad
moderna. Por eso, la actitud contradictoria del populismo ante la "herencia" no
es en modo alguno una casualidad, sino el resultado necesario del propio con-
tenido de las concepciones de esta corriente: hemos visto que uno de los rasgos
fundamentales de las concepciones de los "ilustradores" era su ardiente deseo
de europeizar a Rusia, en tanto que los populistas no pueden compartir por
entero este deseo sin dejar de ser populistas.
Obras Completas,
tomo 2.
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ACERCA DE LA REVISTA "SVOBODA"
Obras Completas,
tomo 5.
__________
[*] Svoboda (Libertad): revista editada en Suiza en 1901 y 1902 por el grupo del mismo nombre,
fundado en mayo de 1901 y denominado "grupo revolucionario socialista". Aparecieron 2 números
de la revista. En sus publicaciones el grupo Svoboda predicaba las ideas del "economismo" y el
terrorismo y apoyaba a los grupos antiiskristas en Rusia. Dejó de existir en 1903.
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EL COMIENZO DE LAS MANIFESTACIONES
Y vemos ya que las manifestaciones se reanudan con los motivos más diversos
en Nizhni Nóvgorod, en Moscú y en Járkov. La efervescencia crece en todas
partes y se hace más imperioso cada día encauzarla en un torrente único contra
la autocracia, que siembra por doquier la arbitrariedad, la opresión y la vio-
lencia. El 7 de noviembre tuvo lugar en Nizhni Nóvgorod una manifestación,
pequeña, pero que transcurrió felizmente, con motivo de la despedida a Máxi-
mo Gorki. Este escritor, famoso en toda Europa y cuya única arma ha sido la
palabra libre —como dijo atinadamente un orador durante la manifestación—,
es desterrado de su ciudad natal, sin formación de causa, por el Gobierno auto-
crático. Los jenízaros le acusan de haber ejercido una mala influencia sobre
nosotros —dijo el orador en nombre de todos los rusos que aspiran, por poco
que sea, a la luz y la libertad—, mas nosotros declaramos que ha sido una
buena influencia. Los esbirros cometen excesos en secreto, pero nosotros de-
nunciaremos sus excesos y los haremos del dominio público. ¡En nuestro país
se golpea a los obreros que defienden su derecho a una vida mejor, en nuestro
país se golpea a los estudiantes que protestan contra la arbitrariedad, en nuestro
país se ahoga toda palabra honrada y audaz! La manifestación, en la que parti-
ciparon también obreros, terminó con la exclamación solemne de un estudian-
te: "¡Caerá la arbitrariedad, y se alzará el pueblo, poderoso, libre y fuerte!"
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en Moscú (a pesar de la autorización especial que se le había concedido antes)
y le obligó a trasladarse directamente del ferrocarril de Nizhni Nóvgorod al de
Kursk. La manifestación con motivo del destierro de Gorki no tuvo éxito; pero
el día 18 se celebró, sin preparación alguna, una pequeña manifestación de
estudiantes y "elementos extraños" (como se expresan nuestros ministros) ante
la casa del gobernador general por haber sido prohibida una velada en honor de
N. A. Dobroliúbov, de cuya muerte se cumplieron 40 años el 17 de noviembre.
El representante del poder autocrático en Moscú fue silbado por personas para
las cuales, como para toda la Rusia instruida y pensante, es caro el nombre de
este escritor, que odiaba apasionadamente la arbitrariedad y ansiaba apasiona-
damente la insurrección popular contra los "turcos interiores": contra el Go-
bierno autocrático. El Comité Ejecutivo de las organizaciones estudiantiles de
Moscú ha señalado con razón en su boletín del 23 de noviembre que esta mani-
festación no preparada es un síntoma claro de descontento y de protesta.
21
año en campo de batalla de los "turcos interiores" contra el pueblo, que
protestaba por las arbitrariedades de la autocracia. De una parte, gritos de
"¡Abajo la autocracia! ¡Viva la libertad!" De otra, sablazos, latigazos y
caballos que pisoteaban a la multitud. La policía y los cosacos, que apalearon
despiadadamente a todos y cada uno, sin hacer distinciones de sexo ni de edad,
vencieron a los manifestantes inermes y ahora celebran su triunifo...
¡Obreros! Conocéis demasiado bien a la fuerza enemiga que hace escarnio del
pueblo ruso. Esa fuerza enemiga os ata de pies y manos en vuestra lucha coti-
diana contra los patronos por una vida mejor y por la dignidad humana. Esa
fuerza enemiga apresa a centenares y miles de vuestros mejores camaradas, los
arroja a las cárceles y al destierro y, como si se mofara de ellos, los declara
"individuos de mala conducta". Esa fuerza enemiga disparó el 7 de mayo con-
tra los obreros de la fábrica de Obújov, en Petersburgo —que se habían alzado
al grito de" ¡Necesitanos la libertad!"—, y después montó una farsa judicial
para enviar a presidio a los héroes que no habían asesinado las balas. Esta
fuerza enemiga, que apalea hoy a los estudiantes, se lanzará mañana contra
vosotros para apalearos con redoblada ferocidad. ¡No perdáis tiempo! ¡Recor-
dad que debéis apoyar toda protesta y toda lucha contra los jenízaros del Go-
bierno autocrático! Procurad por todos los medios llegar a un acuerdo con los
estudiantes que se manifiestan; organizad círculos para la rápida difusión de
noticias y distribución de manifiestos; explicad a todos y cada uno que os
alzáis a la lucha por la libertad de todo el pueblo.
Obras Completas,
tomo 5.
22
¿QUÉ HACER?
[...]
Pues bien, los sueños de esta naturaleza, por desgracia, son sobradamente raros
en nuestro movimiento. Y la culpa la tienen, sobre todo, los representantes de
la crítica legal y del "seguidismo" ilegal que presumen de su ponderación, de
su "proximidad" a lo "concreto".
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Del libro ¿Qué Hacer?
Obras Completas,
tomo 6.
NOTA
[1] Rabóchee Delo (La Causa Obrera): revista, órgano de la Unión de Socialdemócra-
tas Rusos en el Extranjero. Se publicó en Ginebra desde abril de 1899 hasta febrero de
1902 bajo la redacción de B. N. Krichevski y otros. La Redacción de Rabóchee Delo
era el centro de los "economistas" en el extranjero. Apoyaba la consigna de la "libertad
de crítica" del marxismo, sostenía posiciones oportunistas en las cuestiones de la táctica
Y las tareas de organización de la socialdemocracia rusa, negaba las posibilidades
revolucionarias del campesinado, etc. Los partidarios de Rabóchee Delo propagaban las
ideas oportunistas de la supeditación de la lucha política del proletariado a la lucha
económica, se prosternaban ante la espontaneidad, del movimiento obrero y negaban el
papel dirigente del Partido.
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LA ORGANIZACIÓN DEL PARTIDO Y LA LITERATURA
DEL PARTIDO
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quier y en todos los aspectos esta anormal conjugación del partidismo abierto,
honesto, directo y consecuente y la "legalidad" clandestina, velada, "diplomá-
tica", evasiva. Esta anormal conjugación repercute asimismo en nuestro perió-
dico; por mucho que ironice el señor Guchkov a propósito de la tiranía social-
demócrata, que prohíbe la publicación de periódicos burgueses liberales y
moderados, continúa siendo un hecho que Proletari[1], Órgano Central del
Partido Obrero Socialdemócrata en Rusia, no está autorizado en la Rusia auto-
crática y policíaca.
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para la burguesía y para la democracia burguesa, de que la labor literaria debe,
de manera indefectible y obligatoria, estar indisolublemente ligada a los otros
aspectos de la actividad del Partido Socialdemócrata. Los periódicos deben ser
órganos de las diversas organizaciones del Partido. Los literatos deben formar
parte, sin falta, de las organizaciones del Partido. Las editoriales y sus depósi-
tos, las librerías, salas de lectura, bibliotecas y distribuidoras de publicaciones
deben ser del Partido y rendir cuentas ante él. El proletariado socialista organi-
zado debe seguir atento esta labor, controlarla, introducir en toda ella, sin ex-
cepción alguna, el vivo raudal de la viva actividad proletaria, haciendo que
desaparezca así toda base para el viejo principio ruso semioblomoviano[*] y
semimercantilista: Dejemos que el escritor escriba y el lector lea.
Ni que decir tiene, claro es, que no puede verificarse de golpe esta transforma-
ción de la labor literaria, emporcada por una censura asiática y por una burgue-
sía europea. Nada más lejos de nosotros que la idea de preconizar un sistema
uniforme o una solución del problema mediante unas cuantas disposiciones
reglamentarias. Lo que menos cabe a este respecto es el esquematismo. De lo
que se trata es de que todo nuestro Partido, todo el proletariado socialdemócra-
ta consciente en Rusia entera tome conciencia de esta nueva tarea, se la plantee
con claridad y emprenda en todas partes su cumplimiento. Liberados del cauti-
verio de la censura feudal, no queremos ser ni seremos presos de las relaciones
literarias mercantilistas burguesas. Queremos crear y crearemos una prensa
que sea libre no sólo con respecto a la policía, sino también con respecto al
capital, una prensa exenta de arribismo; es más, exenta también del individua-
lismo anárquico burgués.
Estas últimas palabras parecerán acaso una paradoja o una burla de que que-
remos hacer objeto a los lectores. ¿Cómo?, exclamará, tal vez, algún intelec-
tual, ardiente partidario de la libertad. ¿Cómo? ¡Pretenden supeditar al colecti-
vismo algo tan delicado e individual como la creación literaria! ¡Pretenden que
los obreros resuelvan por mayoría de votos las cuestiones de la ciencia, de la
filosofía y de la estética! ¡Niegan la libertad absoluta de la creación ideológica
absolutamente individual!
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Pero también debe serlo la libertad de asociación. Yo tengo la obligación de
concederte, en nombre de la libertad de palabra, pleno derecho a gritar, mentir
y escribir todo lo que desees. Pero tú tienes la obligación de concederme a mí,
en nombre de la libertad de asociación, el derecho a concertar o anular una
alianza con quienes se expresan de tal o cual manera. El partido es una unión
voluntaria cuya disgregación, primero ideológica y luego material, sería inevi-
table si no se desembarazase de los miembros que sostienen opiniones opues-
tas a las del partido. Pues bien, para determinar los límites entre lo que es del
partido y lo que es contrario al partido está el programa del mismo, están sus
resoluciones sobre táctica y sus estatutos y está, por último, toda la experiencia
de la socialdemocracia internacional, de las asociaciones voluntarias interna-
cionales del proletariado, que da constantemente entrada en sus partidos a
distintos elementos o tendencias no del todo consecuentes, no del todo marxis-
tas puros, no del todo justos, pero que también lleva siempre a cabo "depura-
ciones" periódicas de su partido. Así ocurrirá, señores partidarios de la "liber-
tad de crítica" burguesa, entre nosotros, dentro de nuestro Partido: ahora nues-
tro Partido se está transformando de golpe en un partido de masas; ahora esta-
mos atravesando un brusco tránsito a la organización abierta; ahora acudirán
indefectiblemente a nuestras filas muchos elementos inconsecuentes (desde el
punto de vista marxista), incluso algunos cristianos y hasta quizás místicos.
Tenemos un estómago resistente, somos marxistas firmes como la roca. Dige-
riremos a estos elementos inconsecuentes. La libertad de pensamiento y la
libertad de crítica en el seno del Partido jamás nos harán olvidar la libertad de
agrupación en asociaciones libres que se denominan partidos.
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será posible únicamente en la sociedad socialista sin clases), sino para oponer a
la literatura hipócritamente libre, pero de hecho vinculada a la burguesía, una
literatura realmente libre y vinculada abiertamente al proletariado.
Será una literatura libre, porque no han de ser el afán de lucro y el arribismo,
sino la idea del socialismo y la simpatía por los trabajadores las que incorporen
a sus filas nuevas fuerzas. Será una literatura libre, porque servirá no a damise-
las hastiadas de todo, no a los "diez mil de arriba", cargados de aburrimiento y
de grasa, sino a millones y decenas de millones de trabajadores, que son la flor
y nata del país, su fuerza, su futuro. Será una literatura libre que fecundará la
última palabra del pensamiento revolucionario de la humanidad con la expe-
riencia y el trabajo vivo del proletariado socialista, una literatura que estable-
cerá una constante acción recíproca entre la experiencia del pasado (el socia-
lismo científico, culminación del desarrollo del socialismo desde sus formas
primitivas, utópicas) y la experiencia del presente (la lucha actual de los cama-
radas obreros).
¡Manos a la obra, camaradas! Tenemos por delante una tarea nueva y difícil,
pero grande y fecunda: organizar una vasta, multiforme y variada labor litera-
ria en ligazón estrecha e indisoluble con el movimiento obrero socialdemócra-
ta. Todas las publicaciones socialdemócratas deben ser publicaciones del Par-
tido. Todos los periódicos, revistas, editoriales, etc. deben emprender inmedia-
tamente el trabajo de reorganización, hacer que se incorporen por entero, de
una u otra forma, a tal o cual organización del Partido. Sólo entonces la litera-
tura "socialdemócrata" merecerá realmente este nombre; sólo entonces podrá
cumplir con su deber; sólo entonces podrá, incluso dentro de la sociedad bur-
guesa, sustraerse a la esclavitud de la burguesía y fusionarse con el movimien-
to de la clase verdaderamente avanzada y revolucionaria hasta el fin.
Obras Completas,
tomo 12.
NOTA
[1] Proletari (El Proletario): semanario bolchevique ilegal, Órgano Central del POSDR
después del III Congreso del Partido. Por acuerdo del Pleno del CC del 27 de abril (10
de mayo) de 1905 V. I. Lenin fue nombrado director del Órgano Central. El periódico
se publicó en Ginebra del 14 (27) de mayo al 12 (25) de noviembre de 1905. Participa-
ban constantemente en las labores de la Redacción V. V. Vorovski, A. V. Lunacharski
y M. S. Olminski. Realizaban una gran labor en la Redacción N. K. Krúpskaya, V. A.
Karpinski y V. M. Velíchkina.
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SOBRE "VEJI" [*]
__________
[*] Antes de aparecer este artículo, Lenin expuso en Lieja, el 29 de octubre (del nuevo calendario)
de 1909, una ponencia pública sobre el tema La ideología de la burguesía contrarrevolucionaria;
el 26 de noviembre expuso en París una ponencia sobre La ideología del liberalismo contrarrevo-
lucionario (El éxito de "Veji" y su significación social).
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I
¡Ahí queda eso! Como ven, Veji ataca a los "intelectuales" por su "enemistad a
las tendencias idealistas y místico-religiosas" (6). "En todo caso, Yurkévich
fue, comparado con Chernishevski, un verdadero filósofo" (4).
Basta eso para que el lector vea que Veji no ataca a los "intelectuales" y que se
trata tan sólo de un modo de expresión artificial, que embrolla las cosas. El
ataque se despliega en toda la línea contra la democracia, contra la concepción
del mundo democrática. Y como a los guías ideológicos del partido que se
proclama "demócrata constitucionalista" les resulta violento llamar a las cosas
por su verdadero nombre; hacen suya la terminología de "Moskovskie Védo-
mosti"[2] y no reniegan de la democracia —¡indigna calumnia!— sino, única-
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mente, de los "intelectualoides".
Veji clama que la carta de Belinski a Gógol es una "ardorosa y clásica expre-
sión de la mentalidad de los intelectuales"(56). "La historia de nuestra publi-
cística después de Belinski es, en lo que se refiere a la interpretación de la
vida, una verdadera pesadilla" (82).
El mismo truco que han hecho con la carta de Belinski a Gógol y con la histo-
ria de la publicística rusa se hace con la historia del movimiento reciente.
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II
En realidad, en Veji se ataca tan sólo a los intelectuales que fueron portavoces
del movimiento democrático, y eso se hace únicamente por aquello, en lo que
fueron verdaderos participantes de dicho movimiento. Veji ataca furiosamente
a los intelectuales precisamente porque esa "pequeña secta clandestina apare-
ció en este mundo de Dios, .ganó multitud de adeptos y, por cierto tiempo,
adquirió influencia ideológica y fue incluso realmente poderosa" (176). Los
liberales simpatizaban con los "intelectuales" y los apoyaron a escondidas de
vez en cuando, mientras fueron tan sólo una pequeña secta clandestina, mien-
tras no ganaron multitud de adeptos, mientras no llegaron a ser una fuerza
realmente poderosa; eso quiere decir que el liberal simpatizó con la democra-
cia mientras ésta no puso en movimiento a las verdaderas masas, ya que sin la
participación de éstas servía únicamente los fines egoístas del liberalismo y
ayudaba sólo a la cúspide de la burguesía liberal a acercarse al poder. El liberal
volvió la espalda a la democracia cuando ésta atrajo al movimiento a las masas
que comenzaron a cumplir sus tareas y a defender sus intereses. Encubriéndose
con gritos contra los "intelectuales" democráticos, los demócratas constitucio-
nalistas hacen realmente la guerra al movimiento democrático de las masas.
Uno de los innumerables y elocuentes desenmascaramientos de eso en Veji
consiste en que dicha publicación proclama el gran movimiento social de fines
del Siglo XVIII en Francia "modelo de revolución intelectual bastante durade-
ra, en la que se manifestaron todas sus potencias espirituales" (57).
¿Verdad que es precioso? ¡El movimiento francés de fines del Siglo XVIII no
es, sépanlo ustedes, un modelo del más profundo y vasto movimiento demo-
crático de las masas, sino un modelo de revolución "intelectual"! Por cuanto
nunca y en ningún lugar del mundo las tareas democráticas se cumplieron sin
un movimiento de tipo homogéneo, es bien evidente que los guías ideológicos
del liberalismo rompen, precisamente, con la democracia.
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desde el punto de vista de la moral. Pobedonóstsev, por cierto, ha expresado
con mayor honestidad y franqueza lo mismo que dicen los señores Struve,
Izgóev, Frank y Cía.
Cuando Veji pasa a exponer con mayor precisión el contenido de las odiosas
ideas "intelectuales", habla, naturalmente, de ideas "de izquierda", en general,
y de las ideas populistas y marxistas, en particular. A los populistas se les
acusa de "falso amor al campesinado", y a los marxistas, "al proletariado" (9).
A unos y otros se los reduce a polvo y cenizas por su "idolatría al pueblo" (59.
59-60). Para el odiado "intelectual" "Dios es el pueblo, y su único fin es la
felicidad de la mayoría" (159). Lo que más impreso ha quedado en la memoria
del demócrata constitucionalista Bulgákov de todo lo que ocurrió en la II Du-
ma, lo que más le indignó fueron los "violentos discursos del bloque ateo de
izquierdas" (29). Y no cabe ninguna duda de que Bulgákov ha expresado aquí
con un poco más de realce que otros la sicología general de los demócratas
constitucionalistas, los pensamientos recónditos de todo el Partido Demócrata
Constitucionalista.
No es casual, sino inevitable, que para el liberal se borre toda diferencia entre
el populismo y el marxismo; no se trata de un "ardid" de un literato (que cono-
ce perfectamente esa diferencia), sino de una expresión lógica de la esencia
actual del liberalismo. Y es así porque, actualmente, la burguesía liberal de
toda Rusia teme y odia no tanto el movimiento socialista de la clase obrera de
Rusia, como el movimiento democrático de los obreros y los campesinos, es
decir, teme y odia lo que tienen de común el populismo y el marxismo, su
defensa de la democracia mediante la apelación a las masas. Para la época
presente es típico que en Rusia el liberalismo se haya vuelto resueltamente
contra la democracia; es bien natural que no le interesen ni las diferencias en el
seno de los demócratas ni los fines, objetivos y perspectivas que se abrirán
sobre la base de una democracia realizada.
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que fuera, podía poner en duda que unas elecciones celebradas sobre la base de
las "cuatro reivindicaciones", o sea, las elecciones verdaderamente democráti-
cas, darían en la Rusia presente una mayoría inmensa a los diputados trudovi-
ques, junto con los del partido obrero.
"La revolución hubiera debido terminar real y formalmente con el acto del 17
de octubre" (136). Ese es el alfa y el omega del octubrismo, es decir, del pro-
grama de la burguesía contrarrevolucionaria. Los octubristas siempre dijeron
eso y actuaron abiertamente en consecuencia. Los demócratas constitucionalis-
tas actuaban a escondidas del mismo modo (a partir del 17 de octubre), pero, al
35
proceder así, querían fingirse demócratas. El deslinde pleno, claro y abierto
entre los demócratas y los renegados es lo más provechoso Y lo más necesario
para el éxito de la causa de la democracia. Hay que utilizar Veji para esta nece-
saria obra. "Hay que tener, por fin, el valor de reconocer —dice el renegado
lzgóev— que en nuestras Dumas de Estado la inmensa mayoría de los dipu-
tados, a excepción de unos 30 o 40 demócratas constitucionalistas y octubris-
tas, no pusieron de manifiesto conocimientos con los que se pudiera pasar a
gobernar y reestructurar Rusia" (208). Claro, ¿cómo van los diputados trudovi-
ques de los campesinos o unos obreros a poner manos a esa obra? Para eso
hace falta una mayoría de demócratas constitucionalistas y octubristas, y para
esa mayoría se necesita una III Duma...
Por eso, los ciudadanos de Rusia, nos alecciona Veji, deben "bendecir ese
poder, el único que, con sus bayonetas y cárceles, nos protege todavía a noso-
tros (los 'intelectuales') de las furias del pueblo" (88).
36
en la III Duma y el viaje a Londres son, todo ello, infinitos jalones de esa polí-
tica, precisamente de esa política proclamada ideológicamente en Veji.
Obras Completas,
tomo 19.
NOTAS
[1] En ruso, la publicística es un género literario que abarca todos los escritos referentes
a problemas sociopolíticos de actualidad, sean artículos, ensayos, panfletos, etcétera.
[2] "Moskovskie Védomosti" (Anales ·de Moscú): periódico editado desde 1756 por la
Universidad de Moscú, inicialmente en forma de pequeño boletín. En 1863 pasó a
manos de M. Katkov y se convirtió en órgano monárquico-nacionalista que expresaba
las ideas de los sectores más reaccionarios de los terratenientes y el clero. A partir de
1905 pasó a ser uno de los principales portavoces de las centurias negras. Apareció
hasta la Revolución Socialista de Octubre de 1917.
[3] "De las masas populares agobiadas por los sufrimientos", se dice en la misma pági-
na, 2 líneas más adelante.
[4] La tergiversación por Veji del sentido habitual de la palabra "intelectual" resulta
verdaderamente divertida. Basta con hojear las listas de los diputados a las 2 primeras
Dumas para ver en seguida que la mayoría aplastante de los trudoviques eran campesi-
nos, la mayoría de los socialdemócratas, obreros, y que la masa de los intelectuales
burgueses estaba concentrada en el sector demócrata constitucionalista.
[5] Las "cuatro reivindicaciones": nombre abreviado del sistema democrático electoral,
que incluye 4 reivindicaciones: sufragio universal, igual, directo y secreto.
[6] La frase "¡Enriquézcanse, señores, y podrán votar!", pertenece a Guizot, virtual jefe
del Gobierno francés entre 1840 y 1848, designado oficialmente presidente del Consejo
de Ministros en 1847. Con ella respondió a quienes exigían la reducción del requisito
de tener grandes propiedades. Con las palabras de que el Gobierno cifra sus "esperanzas
en los fuertes y sólidos, y no en los borrachos y miserables", P. Stolipin expresó en su
discurso en la III Duma de Estado, el 5 (18) de diciembre de 1908, el contenido esencial
del decreto del 9 (22) de noviembre de 1906.
[7] Duma de Estado consultiva. A. Buliguin, Ministro del Interior, redactó, por encargo
del zar, el proyecto de ley sobre su convocatoria. El 6 (19) de agosto de 1905 fueron
publicados el manifiesto del zar, la ley sobre la institución de la Duma de Estado y el
reglamento de las elecciones a la Duma. Se concedían derechos electorales sólo a los
terratenientes, a los grandes capitalistas y a un pequeño número de campesinos propie-
tarios de haciendas. La Duma de Estado no tenía derecho a aprobar leyes, únicamente
37
podía examinar algunas cuestiones como órgano consultivo adjunto al zar. Los bolche-
viques exhortaron a los obreros y campesinos a declarar un boicot activo a la Duma de
Buliguin y concentraron toda la campaña de agitación en torno a las siguientes consig-
nas: insurrección armada, ejército revolucionario y gobierno provisional revolucionario.
Los mencheviques consideraban posible participar en las elecciones a la Duma y pro-
pugnaban la colaboración con la burguesía liberal. Los bolcheviques utilizaron la cam-
paña del boicot a la Duma de Buliguin para movilizar a todas las fuerzas revoluciona-
rias, para organizar huelgas políticas de masas y preparar la insurrección armada. Las
elecciones a la Duma no se celebraron, y el Gobierno no logró convocarla. Fue barrida
por el creciente ascenso de la revolución y la huelga política de octubre de toda Rusia
de 1905.
38
NOTAS DE UN PUBLICISTA
SOBRE LA "PLATAFORMA" DE LOS PARTIDARIOS Y DEFENSO-
RES DEL OTZOVISMO
[...]
Para salir de este círculo vicioso de contradicciones, hay que dejarse de diplo-
macias con el otzovismo, hay que cortar sus raíces ideológicas; hay que adop-
tar el criterio de la resolución de diciembre y analizarlo a fondo. El actual
período interrevolucionario no es producto de la casualidad. Ahora ya es indu-
dable que estamos ante una etapa peculiar de desarrollo de la autocracia, de
desarrollo de la monarquía burguesa, del parlamentarismo burgués-
centurionegrista, de la política burguesa del zarismo en el campo, y todo ello
apoyado por la burguesía contrarrevolucionaria. Este es sin duda un período de
transición "entre 2 olas de la revolución"; pero, para prepararse con vistas a la
segunda revolución, es necesario comprender bien el particularismo de esta
transición, es necesario saber adaptar la táctica y la organización a esta difícil,
dura y sombría transición que nos impone todo el curso de la "campaña". Uti-
lizar la tribuna de la Duma, así como cualesquiera otras posibilidades legales,
es uno de los modestos métodos de lucha que no tienen nada "brillante"[1]. Pero
el período de transición es precisamente de transición porque su tarea específi-
ca consiste en preparar y reunir las fuerzas, y no en conducirlas a una acción
inmediata y decisiva. Saber organizar esta actividad, desprovista de brillo
exterior, saber utilizar para eso todas las instituciones semilegales, propias de
la época de la Duma centurionegrista-octubrista, saber defender también en
este terreno todas las tradiciones de la socialdemocracia revolucionaria, todas
las consignas de su reciente pasado heroico, todo el espíritu de su labor, toda
su irreconciliable actitud hacia el oportunismo y el reformismo: tal es la tarea
del Partido, tal es la tarea del momento.
39
ria, reforzar las relaciones auténticamente amistosas entre los proletarios, ela-
borar una filosofía proletaria, orientar el arte hacia las aspiraciones y experien-
cias proletarias" (pág. 17).
¡He aquí una muestra de esa ingenua diplomacia que en la nueva plataforma
sirve para encubrir la esencia del asunto! ¿No es acaso ingenuo que entre la
"ciencia" y la "filosofía" se inserte "reforzar las relaciones auténticamente
amistosas"? El nuevo grupo incluye en la plataforma sus supuestos agravios,
sus acusaciones contra los otros grupos (a saber: contra los bolcheviques orto-
doxos en primer lugar), culpándoles de haber roto las "relaciones auténtica-
mente amistosas". Tal es exactamente el contenido real de este divertido pun-
to.
40
na precisamente el machismo; y todo socialdemócrata sensato descubrirá en el
acto el "nuevo" seudónimo. No había por qué inventar ese seudónimo. No
había por qué ocultarse tras él. En los hechos, el más influyente núcleo literario
del nuevo grupo es machista y considera no-"proletaria" la filosofía no-
machista.
Por nuestra parte, llamaremos a todos a dar una respuesta clara y definida a la
velada declaración de lucha filosófica contra el marxismo contenida en la
plataforma. En los hechos, toda la fraseología sobre "cultura proletaria" encu-
bre precisamente la lucha contra el marxismo. El rasgo "original" del nuevo
grupo consiste en que ha introducido la filosofía en una plataforma partidista,
sin decir claramente qué corriente filosófica defiende.
Por otra parte, no sería justo decir que el contenido real de las palabras de la
plataforma antes citadas es íntegramente negativo. Tienen también cierto con-
tenido positivo. Y lo podemos expresar con un solo nombre: M. Gorki.
En efecto, no hay por qué ocultar un hecho al que la prensa burguesa ha dado
ya gran publicidad (deformándolo y tergiversándolo), a saber: que M. Gorki es
partidario del nuevo grupo. Gorki es sin duda el más grande representante del
arte proletario, por el que hizo mucho y aún puede hacer mucho más. Cual-
quier fracción del Partido Socialdemócrata puede sentir legítimo orgullo de
contar a Gorki entre sus integrantes, pero incluir por eso en la plataforma "el
arte proletario" significa extender a la plataforma un testimonium paupertatis,
significa reducir el propio grupo a un círculo literario, que se imputa, precisa-
mente, "inclinación ante las autoridades"... Los autores de la plataforma hablan
mucho contra el reconocimiento de autoridades sin explicar abiertamente de
qué se trata. Se trata de que, para ellos, la defensa por los bolcheviques del
materialismo en filosofía y la lucha de los bolcheviques contra el otzovismo es
un asunto que incumbe a ciertas "autoridades" (¡una sutil alusión a un asunto
serio!), en quienes los enemigos del machismo, dicen, tienen una "confianza
ciega". Tales humoradas son, por supuesto, totalmente pueriles. Los adeptos de
Vperiod son precisamente quienes encaran mal el trato a las autoridades. Gorki
es una autoridad en materia de arte proletario, esto es indiscutible. Esforzarse
por "utilizar" (en el sentido ideológico, desde luego) esta autoridad para forta-
41
lecer el machismo y el otzovismo es una muestra de cómo no debe tratarse a
las autoridades.
Obras Completas,
tomo 19.
NOTA
[1] Recordemos que Lenin, 3 años antes, en Prefacio a la traducción rusa del
libro correspondencia de J. F. Becker, J. Dietzgen, F. Engels, C. Marx y otros
con F. A. Sorge y otros (Obra Completas, tomo 15, págs. 257-259, abril de
1907), escribió:
[...]
42
en "el cretinismo parlamentario"[*] (expresión de Marx en la carta del 19 de sep-
tiembre de 1879), en el oportunismo intelectual pequeñoburgués.
Marx y Engels enseñaban a los socialistas de los países donde no existe un partido
obrero socialdemócrata, ni hay diputados socialdemócratas en los parlamentos, ni
política socialdemócrata sistemática y consecuente en las elecciones y en la prensa,
etc., en estos países los socialistas deben romper a toda costa con el sectarismo es-
trecho e incorporarse al movimiento obrero a fin de interesar en la lucha política al
proletariado. Pues tanto en Inglaterra como en Norteamérica, a lo largo del último
tercio del Siglo XIX, el proletariado no mostró casi ninguna independencia política.
La liza política en estos países —ante la ausencia casi absoluta de tareas históricas
de carácter democrático burgués— estaba ocupada enteramente por una burguesía
triunfante y satisfecha de sí misma, sin igual en todo el mundo en el arte de embau-
car, corromper y sobornar a los obreros.
__________
[*] Cretinismo parlamentario: término usado por Marx y Engels que se refiere a la fe de los opor-
tunistas en que el sistema parlamentario de gobierno es omnipotente y la parlamentaria la única y
principal forma de lucha política en todas las circunstancias. El "cretinismo parlamentario" es una
enfermedad incurable, escribió Engels, "que hace a sus infelices víctimas compenetrarse con la
solemne convicción de que todo el mundo, su historia y su futuro se rigen y determinan por la
mayoría de votos de aquella institución representativa la cual tiene el honor de contar con ellos
entre sus miembros..." (C. Marx y F. Engels, La revolución y contrarrevolución en Alemania).
43
parlamentario y el empequeñecimiento filisteo de las tareas y proporciones del mo-
vimiento obrero.
Con tanto mayor motivo debemos recalcar y poner en primer plano, en la época de
la revolución democrática burguesa en Rusia, este aspecto del marxismo, porque en
nuestro país hay una prensa burguesa liberal extendida, "brillante" y rica, que pre-
gona a miles de voces ante el proletariado la "ejemplar" lealtad, la legalidad parla-
mentaria, la modestia y la moderación del vecino movimiento obrero alemán.
44
CARTAS A A. M. GORKI
7 de febrero de 1908
Sus planes son muy interesantes y yo iría con gusto. Pero, compréndalo, no
puedo abandonar el asunto del Partido, que es preciso organizar inmediatamen-
te. Resulta difícil organizar una cosa nueva. No puedo abandonarla. Dentro de
un mes ó 2, o algo así, terminaremos de organizarlo y entonces me alejaré
libremente por una ó 2 semanas.
45
noticias de todas partes de que los intelectuales huyen del Partido. ¡Puente de
plata a ese canalla! El Partido se depura de la basura pequeñoburguesa. Los
obreros ponen manos a la obra cada día más. Se acentúa el papel de los revolu-
cionarios profesionales de entre obreros. Todo esto es maravilloso, y estoy
seguro de que sus "puntapiés" deben ser comprendidos en ese mismo sentido.
¿Por qué no incluir en él una sección de crítica literaria? ¿Hay poco espacio?
Desconozco, claro está, su sistema de trabajo. Por desgracia, durante nuestras
entrevistas nos ha tocado más hablar de cosas insubstanciales y no de proble-
mas importantes. Si no son de su agrado los artículos, pequeños, breves, perió-
dicos (semanales o quincenales) y le gustan más las obras grandes, no le acon-
sejo, como es natural, que interrumpa este trabajo. ¡Dará más fruto!
46
como antes, y la labor literaria, al vincularse más estrechamente a la de parti-
do, a la influencia sistemática y constante sobre el Partido! Para que no se
tratede "incursiones", sino de un embate continuo en todo el frente, sin inte-
rrupciones, sin lagunas; para que los socialdemócratas bolcheviques no sólo
ataquen por partes a todos los pazguatos, sino que conquisten absolutamente
todo, como los japoneses arrebataron Manchuria a los rusos.
De los 3 temas que apunta usted para las recopilaciones (filosofía, crítica lite-
raria y táctica del momento), uno y medio podrían ir a parar al periódico políti-
co, a Proletari: la táctica del momento y una buena mitad de la crítica literaria.
¡Ah, qué poco provecho reportan los largos artículos especiales de crítica lite-
raria, diseminados por distintas revistas semipertenecientes al Partido o que
están al margen de él! Sería mejor que probáramos a dar un paso más allá de
estos viejos hábitos señoriales, intelectuales, es decir, vincular también más
estrechamente la crítica literaria al trabajo de partido, a la dirección que ejerce
el Partido. Eso hacen los partidos socialdemócratas adultos de Europa. Eso
debemos hacer también nosotros, sin temer las dificultades que implican en
semejante obra los primeros pasos del trabajo periodístico colectivo.
¿Se puede, se debe ligar la filosofía con la orientación de la labor del Partido,
con el bolchevismo? Creo que ahora no se puede hacer eso. Que los filósofos
de nuestro Partido trabajen aún algún tiempo sobre la teoría, discutan y... digan
todo lo que quieran. Yo propugnaría por ahora la separación de semejantes
disputas filosóficas, como entre los materialistas y los "empirio-", de la labor
íntegra de partido.
47
Termino por ahora, en espera de su respuesta.
Suyo, Lenin
Enviada de Ginebra
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 47.
48
A A. M. GORKI
13 de febrero de 1908
Creo que algunas de las cuestiones suscitadas por usted en tomo a nuestras
discrepancias son evidente quid pro quo. No he pensado, naturalmente, en
"perseguir a la intelectualidad", como hacen los bobalicones sindicalistas, o en
negar su necesidad para el movimiento obrero. En todas estas cuestiones no
puede haber divergencias entre nosotros; estoy firmemente seguro de ello y, ya
que no es posible emprender ahora un viaje para vernos, es preciso empezar a
trabajar juntos inmediatamente. Será trabajando como mejor y con mayor
facilidad nos pondremos de acuerdo definitivamente.
49
usted en lo esencial. Y no precisamente en lo que se refiere a "la concepción
materialista de la historia" (nuestros "empirio-"[2] no la niegan), sino en lo que
atañe al materialismo filosófico. Impugno resueltamente que los anglosajones
y los alemanes deban al "materialismo" su espíritu pequeñoburgués y que los
latinos le deban el anarquismo. El materialismo, como filosofía, es acosado
por ellos en todas partes. Die Neue Zeit, el órgano más firme y más conocedor,
se muestra indiferente ante la filosofía, jamás ha sido un partidario acérrimo
del materialismo filosófico, y en los últimos tiempos ha publicado, sin una sola
reserva, cosas de los empiriocríticos. ¡Es falso, falso, que de aquel materialis-
mo que enseñaran Marx y Engels se pueda deducir el espíritu pequeñoburgués
inerte! Todas las corrientes pequeñoburguesas en la socialdemocracia luchan,
ante todo, contra el materialismo filosófico, tienden a Kant, al neokantismo, a
la filosofía crítica. No, la filosofía que argumentó Engels en el Anti-Dühring
no permite al espíritu pequeñoburgués ni acercarse a la puerta. Plejánov perju-
dica a esta filosofía, ligando en este caso la lucha con la lucha fraccional, pero
ni un solo socialdemócrata ruso debe confundir al Plejánov actual con el viejo
Plejánov.
Al. Al. acaba de salir de mi casa. Le transmitiré una y otra vez lo que se refiere
a la "cita". Si insiste, se puede organizar por un par de días y pronto.
Enviada de Ginebra
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 47.
NOTAS
[1] Golos Sotsial-Demokrata (La Voz del Socialdemócrata): periódico, órgano de pren-
sa menchevique en el extranjero; salió de febrero de 1908 a diciembre de 1911, primero
en Ginebra y, luego, en París. En vista de que Golos Sotsial-Demokrata se puso a de-
fender abiertamente a los liquidadores, G. V. Plejánov abandonó en mayo de 1909 su
Redacción; desde entonces el periódico se erigió definitivamente en centro ideológico
de los liquidadores.
[2] Lenin se refiere al grupo de empiriocríticos y empiriomonistas A. Bogdánov, V.
Bazárov y A. Lunacharski, adeptos de la reaccionaria e idealista filosofía de Mach y
Avenarius.
50
A A. M. GORKI
25 de febrero de 1908
__________
[*] Lenin escribe acerca del artículo de M. Gorki Destrucción de la personalidad cuya primera
variante Gorki pensaba insertar en forma de Sueltos en Proletari. El artículo fue publicado en la
recopilación Ensayos sobre filosofía del colectivismo.
[**] Lenin se refiere a la recopilación Ensayos sobre filosofía del marxismo, en la que fueron
publicados artículos de V. Bazárov, Y. Berman, A. Lunacharski, P. Yushkévich, A. Bogdánov, O.
Guelfond y S. Suvórov.
[***] Trátase del libro Un paso adelante, dos pasos atrás (Una crisis en nuestro Partido) (véase
Obras Completas, tomo 8).
[*****] Trátase del libro de A. Bogdánov Empiriomonismo (Moscú, 1904).
51
Cuando Plejánov y yo trabajamos juntos, hablamos más de una vez de Bogdá-
nov. Plejánov me explicaba lo equivocado de las opiniones de Bogdánov, pero
no consideraba en modo alguno esta desviación como desesperadamente gran-
de. Recuerdo muy bien que, en el verano de 1903, Plejánov y yo conversamos
en nombre de la Redacción de "Zariá" con un delegado de la Redacción de
Ensayos sobre concepción realista del mundo, de Ginebra, y aceptamos cola-
borar: yo, sobre el problema agrario; Plejánov, acerca de la filosofía contra
Mach[*]. Plejánov puso como condición de la colaboración su artículo contra
Mach, y el delegado de la Redacción de los Ensayos aceptó sin reservas esta
condición. Plejánov veía entonces en Bogdánov un aliado en la lucha contra el
revisionismo, pero un aliado que se equivocaba en la medida en que seguía a
Ostwald, y, después, a Mach.
Ahora han visto la luz los Ensayos sobre filosofía del marxismo. He leído
todos los artículos, menos el de Suvórov (lo estoy leyendo), y cada artículo me
__________
[*]La recopilación de artículos de A. Lunacharski, V. Bazárov, A. Bogdánov, P. Máslov, A. Finn,
V. Shuliátikov, V. Friche y otros Ensayos sobre concepción realista del mundo salió en S. Peters-
burgo en 1904. Los artículos de Plejánov y Lenin no aparecieron en la recopilación.
[**] Los cuadernos: Apuntes de filosofía de un marxista de filas, trabajos escritos por Lenin en
1906 con motivo del libro de A. Bogdánov Empiriomonismo (fase. III), no han sido hallados hasta
el presente.
52
ha hecho enfurecerme de indignación. ¡No, eso no es marxismo! Y nuestros
empiriocríticos, empiriomonista y empiriosimbolista se hunden en la char-
[Link] al lector que la "fe" en la realidad del mundo exterior es "misti-
cismo" (Bazárov), confundir de la manera más escandalosa el materialismo y
el kantismo (Bazárov y Bogdánov), predicar una variedad del agnosticismo (el
empiriocriticismo) y del idealismo (el empiriomonismo), enseñar a los obreros
el "ateísmo religioso" y la "adoración" de las supremas potencias humanas
(Lunacharski), calificar de misticismo la doctrina de Engels acerca de la dia-
léctica (Berman), beber en las fuentes hediondas de ciertos "positivistas" fran-
ceses, agnósticos o metafísicos, que el diablo los lleve, con la "teoría simbólica
del conocimiento" (Yushkévich). No, eso es ya demasiado. Nosotros, los mar-
xistas de filas, no somos, claro está, eruditos en filosofía. Pero ¿por qué ofen-
dernos así, ofreciéndonos semejantes cosas como filosofía del marxismo?
Antes me dejaría descuartizar que acceder a colaborar en un órgano o en un
Consejo de Redacción que predica tales cosas.
¿Qué tiene que ver con todo eso el artículo de usted?, me preguntará. Pues que
precisamente en el momento en que esas discrepancias entre los bolcheviques
amenazaban con enconarse de manera especial, usted empieza a exponer con
toda evidencia las opiniones de una corriente en su trabajo para Proletari.
Ignoro, claro está, cómo y qué le habría resultado a usted en conjunto. Ade-
más, considero que un artista puede sacar muchas cosas de provecho de toda
filosofía. Por último, estoy plena y absolutamente de acuerdo con que en los
problemas de la creación artística tiene usted todos los triunfos en la mano y
que, extrayendo este tipo de concepciones tanto de su experiencia artística
como de la filosofía, aunque sea idealista, puede usted llegar a conclusiones
que reporten un inmenso provecho al partido proletario. Todo eso es así. Y, sin
embargo, Proletari debe seguir siendo absolutamente neutral ante todas nues-
tras divergencias en filosofía y no dar a los lectores el menor pretexto para que
unan a los bolcheviques, como corriente, como línea táctica del ala revolucio-
naria de los socialdemócratas rusos, con el empiriocriticismo o con el empi-
riomonismo.
53
pronto llegó en nuestra ayuda una estúpida salida de tono de la revista Die
Neue Zeit. Un traductor desconocido publicó en el núm. 20 un artículo de
Bogdánov acerca de Mach, dejando escapar en la introducción que las discre-
pancias de Plejánov y Bogdánov tienden entre los socialdemócratas rusos a
convertirse ¡en discrepancia fraccional de los bolcheviques y los menchevi-
ques! Con estas palabras, el imbécil o la imbécil que ha escrito esa introduc-
ción nos ha cohesionado. Coincidimos en el acto en que es absolutamente
necesario hacer ahora, en el primer número que aparezca de Proletari una
declaración sobre nuestra neutralidad. Esto coincidía hasta más no poder con
mi estado de ánimo después de la publicación de los Ensayos. Redactamos la
declaración, la aprobamos por unanimidad, aparecerá mañana en el núm. 21 de
Proletari y se la enviaremos.
Por tanto, recibirá también cartas de Al. Al. y del tercer redactor, de quien le
he escrito ya anteriormente.
54
Proletari. Todo lo no relacionado con la filosofía de Bogdánov —y la mayor
parte de su artículo no está relacionada con ella— debería exponerlo en varios
artículos para Proletari. Cualquier otro comportamiento por su parte, es decir,
negarse a rehacer el artículo o negarse a colaborar en Proletari, conducirá de
manera inevitable, a mi juicio, a enconar el conflicto entre los bolcheviques, a
dificultar la localización de la nueva riña, a debilitar la causa vital y necesaria,
desde el punto de vista práctico y político, de los socialdemócratas revolucio-
narios en Rusia.
Queríamos salir hoy para ahí, pero ha habido que aplazarlo por una semana,
cuando menos, o quizá por 2 ó 3.
Suyo, N. Lenin
Enviada de Ginebra
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 47.
55
A A. M. GORKI
Personal a Al. M-ch
24 de marzo de 1908
Querido A. M.: Recibí su carta en la que se refiere a mi pelea con los machis-
tas. Comprendo muy bien y respeto sus sentimientos, y debo decir que recibo
de los amigos de San Petersburgo algo similar, pero estoy profundamente
convencido de que usted se equivoca.
¿Qué tipo de "conciliación" cabe en este caso, estimado A. M.? Perdone usted,
pero hasta da risa mencionarla. La pelea es absolutamente inevitable. Y la
gente de partido tiene que orientar todos sus esfuerzos no a ocultarla, poster-
garla o eludirla, sino a asegurar que el trabajo esencial del Partido no sufra en
la práctica. De esto tiene que ocuparse usted, y las 9/10 partes de los bolchevi-
ques de Rusia le ayudarán, y se lo agradecerán sinceramente.
56
cualquier tipo. Sé que me critican por esto; que hay quien dice que quiero tapar
la boca a los demás sin haber abierto aún la mía. Pero usted piénselo con sere-
nidad.
Medite bien en esto, si teme una escisión. ¿Acaso los militantes prácticos acep-
tarán difundir libros con semejante "resonancia" ¿No es mejor elegir otro ca-
mino? Que usted siga escribiendo como antes para afuera, al margen de las
publicaciones de la fracción. Puede pelear afuera, la fracción esperará mientras
tanto. Creo que si hay alguna posibilidad de atenuar la irritación inevitable, es
solamente así.
Usted escribe: los mencheviques saldrán ganando con la pelea. ¡Se equivoca,
se equivoca en grande, A M.! Saldrán ganando si la fracción bolchevique no se
separa de la filosofía de los 3 bolcheviques. En ese caso ganarán definitiva-
mente. Pero si la pelea filosófica se desarrolla fuera de la fracción, los men-
cheviques serán llevados definitivamente al terreno político, y ésa será su
muerte.
57
que yo sentí contra ellos.
Suyo, Lenin
Enviada de Ginebra
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 47.
58
A A. M. GORKI
16 de abril de 1908
En estos momentos no daría resultado tener una conversación sobre otro asun-
to que no sea la filosofía; sería forzado. Por otra parte, si esos otros asuntos no
son filosóficos, sino, por ejemplo, los de Proletari, que requieren, en realidad,
ser discutidos precisamente ahora, y en donde está usted, yo podría hacer el
viaje (no sé si conseguiría el dinero, porque en estos momentos hay dificulta-
des) pero repito, sólo a condición de que yo no hable de filosofía ni de religión.
Tengo la firme intención de visitarlo para charlar con usted cuando haya ter-
minado mi trabajo y esté libre.
Suyo, Lenin
Un cordial saludo a M. F-na: supongo que ella no estará en favor de Dios, ¿eh?
Enviada de Ginebra
a la isla de Capri (Italia).
59
en Recopilación Leninista I.
Obras Completas,
tomo 47.
NOTA
60
A A. M. GORKI
16 de noviembre de 1909
Por lo que me ha dicho Mijaíl, veo, querido A. M., que la situación es ahora
muy penosa para usted. Ha tenido que ver de golpe el movimiento obrero y la
socialdemocracia en un aspecto, en unas manifestaciones y en unas formas que
en la historia de Rusia y de Europa Occidental han conducido ya más de una
vez a los intelectuales incrédulos a perder las esperanzas en el movimiento
obrero y en la socialdemocracia. Estoy seguro de que esto no ocurrirá con
usted y, después de la conversación con Mijaíl, quiero estrechar fuertemente su
mano. Con su talento de artista ha reportado usted un provecho tan inmenso al
movimiento obrero de Rusia —y no sólo de Rusia—, y le reportará aún tal
provecho, que sería absolutamente intolerable en usted dejarse dominar por el
abatimiento de los episodios de la lucha en el extranjero. A veces se dan con-
diciones en las que la vida del movimiento obrero engendra ineluctablemente
esta lucha, escisiones, riñas y peleas de los círculos en el extranjero; esto no se
61
debe a que el movimiento obrero sea débil interiormente o a que la socialde-
mocracia esté interiormente equivocada, sino a que son demasiado heterogé-
neos y dispares los elementos con que la clase obrera se ve obligada a forjar su
Partido. Lo forjará, a pesar de todo, forjará una excelente socialdemocracia
revolucionaria en Rusia, la forjará más rápidamente de lo que parece a veces
desde el punto de vista de la maldita situación de la emigración, la forjará con
mayor seguridad de lo que parece si se juzga por algunas manifestaciones
externas y por episodios sueltos. Los hombres como Mijaíl son garantía de
ello.
Suyo, Lenin
Wl. Oulianoff.
4. Rue Marie-Rose. 4.
París. XIV.
Enviada de Ginebra
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 47.
62
A A. M. GORKI
22 de noviembre de 1910
Querido A. M.: Le escribí hace unos días, al enviarle Rabóchaya Gazeta, pre-
guntándole qué había resultado de la revista de que hablábamos[1] en verano y
de la que usted prometió escribirme.
¿Qué es eso? ¿Cómo es eso? Una "gran" revista "mensual" con secciones de
"política, ciencia, historia, vida social"... Pero eso no es, en modo alguno, lo
mismo que las recopilaciones que trataban de concentrar las mejores fuerzas de
las bellas letras. Porque una revista así debe tener una orientación bien defini-
da, seria, firme, o se cubrirá de vergüenza y avergonzará inevitablemente a sus
colaboradores. Véstnik Evropi[3] tiene una orientación: mala, débil, falta de
talento, pero, en fin de cuentas, una orientación que sirve a un elemento deter-
minado, a ciertos sectores de la burguesía, y que agrupa también a determina-
dos sectores de profesores, funcionarios y la llamada intelectualidad de libera-
les "decentes" (más exactamente, que desean ser decentes). Rússkaya Misl[4]
tiene una orientación —repugnante, pero orientación— que presta un excelente
servicio a la burguesía liberal contrarrevolucionaria. Rússkoe Bogatstvo[5] tiene
una orientación: populista, populista-demócrata constitucionalista[6], pero que
mantiene desde hace decenios su línea propia, que sirve a determinados secto-
res de la población. Sovremenni Mir[7] tiene también su orientación: con fre-
cuencia, menchevique-demócrata constitucionalista (ahora con inclinación
hacia el menchevismo partidista), pero, en fin de cuentas, una orientación. Una
revista sin orientación es una cosa disparatada, absurda, escandalosa y perjudi-
cial. Y ¿qué orientación puede haber con la "participación exclusiva" de Amfi-
teátrov? Porque no será G. Lopatin quien pueda dar una orientación, y si son
ciertos los rumores (se dice que han sido recogidos incluso por los periódicos)
sobre la participación de Kachorovski, eso sí es una "orientación", pero una
orientación obtusa, eserista[8].
Cuando conversé con usted en verano y le dije que había estado a punto de
escribirle una carta de disgusto con motivo de "Confesión", pero que no lo
había hecho debido a la división, iniciada entonces con los machistas, usted me
contestó: "En vano no lo hizo". Después me reprochó el no haber ido a la es-
63
cuela de Capri[9] y me dijo que la separación de los machistas-otzovistas[10]
podría haberle costado menos nervios y menos energías de haber seguido las
cosas otro derrotero. Recordando estas conversaciones, he decidido ahora
escribirle sin demora y sin esperar ninguna comprobación, bajo la impresión
inmediata de la noticia.
Suyo, Lenin
Enviada de París
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 48.
__________
[*] ¡Saludos fraternales!
64
NOTAS
65
pués de derrotados los intervencionistas y los guardias blancos, los demócratas consti-
tucionalistas no cesaron sus actividades contrarrevolucionarias antisoviéticas.
[7] Sovremenni Mir (El Mundo Contemporáneo): revista mensual, literaria, científica y
política; salió en Petersburgo de octubre de 1906 a 1918. Sus más activos colaboradores
eran los mencheviques. En el período del bloque de los bolcheviques con los menche-
viques partidistas colaboraban en la revista también los primeros. Durante la guerra
imperialista mundial fue órgano de los socialchovinistas.
[8] Eseristas (socialistas revolucionarios): partido pequeñoburgués de Rusia; surgió a
fines de 1901-principios de 1902 mediante la fusión de distintos grupos y círculos
populistas (Unión de Socialistas Revolucionarios, Partido de los Socialistas Revolucio-
narios, etc.). Pasaron a ser sus órganos de prensa oficiales el periódico Revoliutsiónna-
ya Rossia (La Rusia Revolucionaria) (1900-1905) y la revista Véstnik Russkoi Revo-
liútsii (El Mensajero de la Revolución Rusa) (1901-1905). Los eseristas no veían las
diferencias de clase entre el proletariado y los pequeños propietarios, velaban la dife-
renciación de clase y las contradicciones en el campesinado y rechazaban el papel
dirigente del proletariado en la revolución. Las concepciones de los eseristas eran una
mescolanza ecléctica de ideas del populismo y el revisionismo; los eseristas querían,
según expresión de Lenin, "remendar los desgarrones del populismo con la 'crítica'
oportunista, hoy de moda, del marxismo". La táctica de terrorismo individual que los
eseristas predicaban como método fundamental de lucha contra la autocracia causaba
mucho daño al movimiento revolucionario y dificultaba la organización de las masas
para la lucha revolucionaria.
El Partido de los bolcheviques denunciaba las tentativas de los eseristas de disimularse
para pasar por socialistas, libraba una lucha porfiada contra los eseristas por la influen-
cia sobre el campesinado y ponía al descubierto el daño que causaba al movimiento
obrero la táctica eserista de terrorismo individual. Al propio tiempo los bolcheviques
aceptaban, en determinadas condiciones, temporales acuerdos con los eseristas en la
lucha contra el zarismo.
La diversidad clasista del campesinado condicionó la inestabilidad política e ideológica
y la dispersión orgánica en el partido de los eseristas, así como las incesantes vacilacio-
nes de éstos entre la burguesía y el proletariado. Ya durante la primera revolución rusa
(1905-1907) se desglosó del partido eserista el ala derecha que formó el Partido Socia-
lista Popular del Trabajo, partido legal y afín por sus concepciones a los demócratas
constitucionalistas. Se separó del partido de los eseristas su ala izquierda que adquirió
la forma de unión semianarquista de los "maximalistas". Durante la reacción stolipinia-
na el partido de los eseristas vivió un período de absoluto desmoronamiento ideológico
y organizativo. En los años de la Primera Guerra Mundial la mayor parte de los eseris-
tas sostuvo posiciones socialchovinistas.
[9] La escuela de Capri fue organizada en 1909 en la isla de Capri (Italia) por los ot-
zovistas, ultimatistas y constructores de Dios. La Reunión de la Redacción ampliada de
Proletari (El Proletario) denunció el carácter fraccionalista antibolchevique de la es-
cuela que fundaban los otzovistas y señaló que sus organizadores no se planteaban
lograr "... los objetivos de la fracción bolchevique como corriente ideológica en el
Partido, sino objetivos políticos e ideológicos propios, de grupo". La escuela en la isla
de Capri fue censurada resueltamente como "nuevo centro de la fracción que se separa
de los bolcheviques".
66
La escuela comenzó a funcionar en agosto; daban conferencias en ella A. Bogdánov, G.
Aléxinski, A. Lunacharski, M. Gorki, M. N. Liádov, M. N. Pokrovski y V. A. Desnits-
ki. V. I. Lenin contestó con la negativa a la propuesta formal de los organizadores de la
escuela de dar conferencias en la misma. En la carta a los alumnos de la escuela que
insistían en que diera un curso de conferencias para ellos, Lenin explicó que no podía
hacerlo por cuanto la "escuela ocultada con toda intención al Partido" en "un rincón
perdido de la emigración" revestía carácter fraccionista. Lenin propuso a los alumnos
que vinieran a París para "estudiar verdaderamente la socialdemocracia", y no la "'cien-
cia' fraccionista separada" de los otzovistas y constructores de Dios.
[10] Otzovismo: corriente oportunista surgida entre los bolcheviques. Encubriéndose
con frases revolucionarias, los otzovistas (A. Bogdánov, G. A. Aléxinski, A. V. Soko-
lov (S. Volski), A. V. Lunacharski y M. N. Liádov, entre otros) reclamaban la revoca-
ción de los diputados socialdemócratas de la III Duma de Estado y el cese de la labor de
las organizaciones legales. A la vez que declaraban que en medio de la reacción el
Partido debía realizar nada más que trabajo ilegal, los otzovistas se negaban a participar
en la Duma, los sindicatos obreros, las cooperativas y otras organizaciones masivas
legales y semilegales y estimaban necesario centrar toda la labor del Partido en la orga-
nización ilegal. Una variedad del otzovismo era el ultimatismo. Estos últimos se dife-
renciaban de los primeros nada más que por la forma. Proponían que se presentara al
grupo socialdemócrata de la Duma un ultimátum de acatamiento incondicional de los
acuerdos del Comité Central del Partido por el grupo socialdemócrata y, en caso de
incumplimiento del ultimátum, se revocaran de la Duma a los diputados socialdemócra-
tas. En realidad, el ultimatismo era un otzovismo encubierto y disimulado. Lenin califi-
có a los ultimatistas de "otzovistas pudorosos".
Los otzovistas causaban inmenso daño al Partido. Su política llevaba al divorcio entre
el Partido y las masas, a la transformación del Partido en una organización sectaria
incapaz de reunir fuerzas para un nuevo ascenso revolucionario. Lenin denunció a los
otzovistas como "liquidadores al revés" y le declaró al otzovismo una guerra sin cuartel.
Una parte de los líderes otzovistas (Bogdánov y Lunacharski) unida a los mencheviques
liquidadores (Valentínov y Yushkévich) atacaban en la prensa los fundamentos teóricos
del marxismo: el materialismo dialéctico e histórico. Lunacharski comenzó a predicar la
construcción de Dios, la necesidad de crear una nueva religión, de unir el socialismo
con la religión.
En la primavera de 1909 los otzovistas, ultimatistas y constructores de Dios formaron
un grupo iniciativo para organizar la escuela antipartido en la isla de Capri (Bogdánov,
Aléxinski y Lunacharski, entre otros). En la práctica, la escuela era un centro de la
fracción antipartido. En junio de 1909 la Reunión de la Redacción ampliada de Proleta-
ri adoptó el acuerdo de que "el bolchevismo, como determinada corriente en el POSDR,
no tiene nada de común con el otzovismo y el ultimatismo" e instó a los bolcheviques a
que sostuvieran la más enérgica lucha contra esta desviación respecto del marxismo
revolucionario. Bogdánov, el inspirador del otzovismo, fue expulsado de las filas bol-
cheviques.
[11] Krásnoe Znamia (La Bandera Roja): revista política y literaria burguesa fundada
por A. V. Amfiteátrov. Salió en París en 1906. Colaboraban en la revista M. Gorki, K.
Bálmont, A. Kuprín y M. Réisner, entre otros.
67
A A. M. GORKI
3 de enero de 1911
Querido A. M.: Hace tiempo que quiero contestar su carta, pero la intensifica-
ción de las peleas[*] de aquí (¡100.000 diablos se las lleven!) me lo ha impedi-
do.
En primer lugar, antes de que me olvide: Tría fue detenido junto con Zhorda-
nia y Ramishvili. Se dice que es verdad. Una pena, porque es un buen mucha-
cho. Un revolucionario.
¿Cree usted que son palabras buenas? Son palabras malas, que emplean todos
los burgueses embusteros del mundo, desde los demócratas constitucionalistas
y los eseristas en nuestro país hasta Briand o Millerand aquí, Lloyd George en
Inglaterra, etc. Son palabras malas y pomposas, y el contenido huele a eseris-
mo y demócrata-constitucionalismo. No está bien.
68
contra "la leyenda sobre Tolstoi y su religión"? ¿Son cosas de Vodovózov y
Lopatin? Usted debe estar bromeando.
69
Los alemanes tienen una revista oportunista modelo: Soziolistische Monatshef-
te (Cuadernos Mensuales Socialistas)[2]. Desde hace mucho, los señores del
tipo de Schippel y Bernstein vienen atacando en ella la política internacional
de la socialdemocracia revolucionaria, asegurando a gritos que su política se
inclina hacia las "lamentaciones de los misericordiosos". Es un truco de los
estafadores oportunistas, querido. Puesto que se interesa por la política inter-
nacional, pida usted que le envíen de Nápoles esa revista y le traduzcan sus
artículos. Seguro que ahí, en Italia, hay también oportunistas de ésos. Lo único
que no hay en Italia es marxistas, por eso es abominable.
Suyo, Lenin
Recibí de Bolonia una invitación para visitar la escuela (20 obreros). La recha-
cé. No quiero tener nada que ver con los partidarios de Vperiod. Nuevamente
estamos procurando conseguir que los obreros vengan aquí.
70
Enviada de París
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 48.
NOTAS
[1] Grupo Vperiod: grupo antibolchevique y antipartido integrado por otzovistas, ulti-
matistas y constructores de Dios; fue organizado a iniciativa de A. Bogdánov y G.
Aléxinski en diciembre de 1909 después del desplome del centro fraccionalista otzovis-
ta-ultimatista que era la escuela de Capri; tenía su órgano de prensa que llevaba el
mismo título. La lucha de los de Vperiod contra los bolcheviques se distinguía por la
extrema ausencia de principios y el no parar mientes en cuanto a los medios de lucha.
En el Pleno de enero de 1910 los de Vperiod hicieron estrecho bloque con los liquida-
dores adeptos a Golos y los trotskistas. Tras lograr que el Pleno reconociera su grupo en
calidad de "grupo editorial del Partido" y de obtener del CC subsidio para sus publica-
ciones, los de Vperiod pasaron después del Pleno a criticar acerbamente los acuerdos de
este último desde posiciones otzovistas-ultimatistas y se negaron a acatarlos. Después
de la Conferencia de Praga del POSDR los de Vperiod se unieron a los mencheviques
liquidadores y los trotskistas en la lucha contra los acuerdos de la Conferencia. La
conducta antipartido y antimarxista, carente de todo principio, del grupo Vperiod hacía
que los obreros se apartaran de él. "La influencia de este grupo —escribía Lenin— fue
siempre muy insignificante y arrastró su existencia gracias exclusivamente al concilia-
cionismo con toda clase de grupos del extranjero, apartados de Rusia e impotentes". Sin
base en el movimiento obrero, el grupo Vperiod se desintegró, en realidad, en 1913,
dejando de existir formalmente después de la Revolución Democrática Burguesa de
Febrero de 1917.
[2] Soziolistische Monatshefte (Cuadernos Socialistas Mensuales): revista, órgano
principal de los oportunistas alemanes y uno de los órganos del revisionismo interna-
cional; salió en Berlín de 1897 a 1933. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918)
sostuvo posiciones socialchovinistas.
[3] Por lo visto, V. I. Lenin se refiere al trabajo El problema agrario en Rusia a fines
del Siglo XIX escrito por él en 1908 para el Diccionario enciclopédico que editaba la
cooperativa de los hermanos Granat. Por causa de la censura el trabajo no fue publicado
a la sazón. Por vez primera vio la luz en forma de folleto en 1918 que sacó la editorial
Zhizn y Znanie (Vida y Saber). El manuscrito del libro no se ha conservado.
71
A A. M. GORKI
febrero de 1912
Estimado A. M.:
Enviada de París
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 48.
__________
[*] Trátase de las resoluciones de la VI Conferencia (de Praga) de toda Rusia del POSDR. Las
resoluciones y la Notificación sobre la Conferencia se publicaron en folleto en febrero de 1912
editadas por el CC del POSDR en París.
72
A A. M. GORKI
febrero-marzo de 1912
Querido A. M.:
He visto Zhivoe Delo[1]. Es una vileza liquidadora "con astucia". Una prédica
liberal; se alegran de que la policía impida plantear abiertamente la cuestión
del Partido.
Pero es abominable que usted no tenga de qué vivir ni ningún sitio donde pu-
blicar sus cosas. ¡¡¡Oh, hace mucho que debería haber expulsado a Piátnitski el
sanguijuela y puesto al frente de Znanie a un gerente honrado, a un simple
gerente (quizá sea ya tarde para eso, lo ignoro)!!! Si hubiera hecho esto o aque-
llo... Habría un fondo de oro...
Enviada de París
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 48.
73
NOTAS
[1] Zhivoe Delo (La Causa Viva): semanario legal de los mencheviques liquidadores;
salió en Petersburgo del 20 de enero (2 de febrero) al 28 de abril (11 de mayo) de 1912.
Vieron la luz 16 números. Participaban en la publicación L. Mártov, F. Dan y P. Axel-
rod, entre otros.
[2] Irkútskoe Slovo (La Palabra de Irkutsk): semanario de orientación menchevique
liquidacionista; salió en 1911-1912.
74
A A. M. GORKI
entre el 15 y el 25 de febrero de 1913
Querido A. M.:
¿Qué es eso, querido, por qué se porta mal? Ha trabajado demasiado, está
cansado, se le han desatado los nervios. Es un caos completo. Porque precisa-
mente en Capri y, además, en invierno, cuando la "afluencia" es, quizá, menor,
debería llevar una vida ordenada. ¿Es que, carente de cuidados, ha perdido el
dominio de sí mismo? ¡Ay!, ¡ay!, no está bien. ¡Domínese, "sujétese" a un
régimen más severo, de veras! En los tiempos que corremos es absolutamente
inadmisible enfermarse. ¿Ha empezado a trabajar de noche? Porque cuando
estuve en Capri, me decía que era yo el que llevaba el desorden, que antes se
acostaba a la hora debida. Hay que descansar y "sujetarse" a un régimen, sin
falta.
¡Sería excelente, en efecto, que consiguiéramos poco a poco sentar juntos a los
literatos y hacer avanzar Prosveschenie! ¡Excelente! El lector será nuevo,
proletario —haremos que la revista sea barata—, y usted dejará pasar literatura
solamente democrática, sin gimoteos ni apostasías. Aglutinaremos a los obre-
ros. Y los obreros de ahora son buenos. Los 6 diputados nuestros elegidos por
la curia a la Duma han empezado a moverse de tal modo para la labor fuera de
la Duma que es un primor. ¡He ahí dónde consolidarán los hombres el partido
obrero, auténtico! En la III Duma jamás lo habían conseguido. ¿Ha visto usted
en Luch (núm. 24) la carta de los 4 diputados sobre la retirada?[1] Es una buena
carta, ¿eh?
75
candaliza! ¡Es asombroso! Ha enviado un "manifiesto" (explicando por qué ha
entrado en Pravda).
No; la ignominia que existe en Austria no se dará en nuestro país. ¡No lo tole-
76
raremos! Además, tenemos más rusos aquí. Con los obreros de nuestro lado no
permitiremos que penetre el "espíritu austríaco".
Suyo, Lenin
Enviada de Cracovia
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 48.
NOTA
[1] Trátase de la siguiente carta de los diputados bolcheviques a la IV Duma de Estado
A. E. Badáev, G. I. Petrovski, F. N. Samóilov y N. R. Shágov sobre su salida del cuerpo
de colaboradores del periódico liquidacionista Luch:
"El 18 de diciembre de 1912 nosotros, en consonancia con el deseo del grupo socialdemócrata
del 15 de diciembre, aceptamos la proposición del periódico Luch de incluimos en el cuerpo
de sus colaboradores.
Desde entonces ha pasado más de un mes. En todo ese período Luch no ha dejado de atacar
furiosamente el antiliquidacionismo. Su prédica de partido obrero 'abierto' y sus ataques a la
clandestinidad son, a nuestro juicio, intolerables y nocivos en las presentes condiciones de la
vida rusa.
77
No estimamos posible encubrir con nuestros nombres las concepciones liquidacionistas que
predica Luch y pedimos a la Redacción que nos excluya del cuerpo de sus colaboradores".
78
A A. M. GORKI
13 ó 14 de noviembre de 1913
Querido A. M.: Pero ¿qué hace usted? ¡Es algo sencillamente espantoso!
"En cuanto a la 'busca de Dios', habrá que aplazarla por algún tiempo" (¿sólo por
algún tiempo?): "es una ocupación inútil, pues no hay por qué buscar donde no se
debe. Quien no siembra no recoge. Ustedes no tienen Dios, no lo han creado toda-
vía" (¡todavía!). "A los dioses no se los busca: se los crea; la vida no se inventa,
sino que se la crea".
¡Resulta que está usted en contra de la "busca de Dios" sólo "por algún tiem-
po"!! ¡¡Resulta que está usted en contra de la busca de Dios únicamente para
sustituirla con la construcción de Dios!!
__________
[*] La carta de Lenin se debió a la aparición en el núm. 219 del periódico Rússkoe Slovo (La
Palabra Rusa) del 22 de septiembre de 1913 del artículo de M. Gorki Acerca del karamazovismo
con una protesta contra la puesta en escena por el Teatro de Arte de Moscú de la novela reacciona-
ria de F. M. Dostoievski Los endemoniados. La prensa burguesa se alzó en defensa de la pieza de
Dostoievski. Gorki contestó con un nuevo artículo Una vez más acerca del karamazovismo publi-
cado en el núm. 248 de Rússkoe Slovo del 27 de octubre de 1913. En grandes extractos, pero sin el
párrafo final, la respuesta de Gorki fue reproducida en el núm. 295 del periódico Rech del 28 de
octubre (10 de noviembre). Al día siguiente este artículo de Gorki, incluido el párrafo final, citado
íntegro por Lenin en la carta, fue reproducido en el núm. 69 del periódico liquidacionista Nóvaya
Rabóchaya Gazeta.
79
En los países más libres, en los países donde es absolutamente inoportuno el
llamamiento "a la democracia, al pueblo, a la opinión pública y a la ciencia";
en esos países (Norteamérica, Suiza, etc.), se embrutece al pueblo y a los obre-
ros con celo especial utilizando precisamente la idea de un diosecillo puro,
espiritual, construible. Precisamente porque toda idea religiosa, toda idea de
cualquier deidad, incluso todo coqueteo con un diosecillo, es la infamia más
incalificable acogida por la burguesía democrática con singular tolerancia (y,
frecuentemente, incluso con benevolencia), es la infamia más peligrosa, la
"peste" más repulsiva. Las masas advierten con mucha más facilidad un millón
de pecados, villanías, violencias y pestes físicos —y por ello son mucho menos
peligrosos— que la idea del diosecillo, sutil, espiritual, disfrazada con el más
elegante ropaje "ideológico". El sacerdote católico corruptor de muchachas
(caso del que acabo de leer casualmente en un periódico alemán) es mucho
menos peligroso precisamente para la "democracia" que el sacerdote sin sota-
na, el sacerdote sin una religión burda, el sacerdote de ideas democráticas que
predica la construcción y la creación de Dios. Porque al primer sacerdote se le
puede desenmascarar, condenar y expulsar con facilidad; pero al segundo no
se le puede expulsar tan fácilmente, es 1,000 veces más difícil desenmascarar-
lo, y ningún pequeño burgués "endeble y compasivamente vacilante" accedería
a "condenarlo".
80
burguesa, y no "rusa", pues la hebrea, la italiana y la inglesa son todas el mis-
mo diablo, el sarnoso filisteísmo es en todas partes igualmente abyecto, y el
"filisteísmo democrático" dedicado a la necrofilia ideológica es sumamente
abyecto).
Es lamentable en extremo.
Suyo, V. I.
81
P.P.S. Trátese más en serio, de veras, para que en invierno pueda viajar sin
resfriados (en invierno son peligrosos).
Suyo, V. Uliánov
Enviada de Cracovia
a la isla de Capri (Italia).
Obras Completas,
tomo 48.
82
A A. M. GORKI
segunda quincena de noviembre de 1913
Esta teoría está evidentemente relacionada con la teoría o las teorías de Bog-
dánov y Lunacharski.
Al hacerlo así, su deseo es decir algo "bueno y noble", apuntar "a la verdad y a
la justicia" y cosas parecidas. Pero su buen deseo sigue siendo patrimonio
personal suyo, un "inocente deseo" subjetivo. Una vez que lo ha escrito, se
difunde entre las masas, y su significación no es determinada por sus buenos
deseos, sino por la correlación de las fuerzas sociales, la correlación objetiva
de las clases. Y en virtud de esta correlación resulta (a despecho de su volun-
tad e independientemente de su conciencia) que usted ha embellecido y endul-
zado la idea de los clericales, los Purishkévich, Nicolás II y los señores Struve,
__________
[*] El comienzo de la carta no ha sido encontrado.
83
pues en la práctica la idea de Dios les ayuda a ellos a mantener al pueblo en la
esclavitud. Al adornar la idea de Dios, ha adornado usted las cadenas con que
ellos atan a los obreros y campesinos ignorantes. Ahí tienen —dirán los curas
y Cía.— cuán buena y profunda es esta idea (la idea de Dios), cómo hasta los
jefes "de ustedes", señores demócratas, la reconocen, y nosotros (los curas y
Cía.) servimos a dicha idea.
No es verdad que Dios sea el conjunto de ideas que despiertan y organizan los
sentimientos sociales. Eso es idealismo al estilo de Bogdánov, que oculta el
origen material de las ideas. Dios es (en la historia y en la vida real), ante todo,
el conjunto de ideas engendradas por el sometimiento bestial del hombre, tanto
por la naturaleza que lo rodea como por el yugo de clase, ideas que afianzan
ese sometimiento, adormecen la lucha de clases. Hubo en la historia una época
en que, pese a ese origen y a esa significación real de la idea de Dios, la lucha
de la democracia y el proletariado se desarrollaba en forma de lucha de una
idea religiosa contra otra.
Ahora, tanto en Europa como en Rusia, todo lo que sea defender y justificar la
idea de Dios, aunque se trate de la defensa más refinada y mejor intencionada,
es una justificación de la reacción.
84
Una cosa es la idea de Dios entre los salvajes zirianos, etc. (o también entre los
semisalvajes) y otra muy distinta es la idea de Dios que tienen Struve y Cía. En
ambos casos la dominación de clase sostiene esta idea (y esta idea sostiene a la
dominación). El concepto "popular" de Dios y de lo divino es el embotamien-
to, la degradación, la ignorancia "popular", exactamente lo mismo que el "con-
cepto popular" de zar, de diablo o de arrastrar a las mujeres de los cabellos. No
acabo de comprender cómo puede considerar "democrático" el "concepto po-
pular" de Dios.
Bien, por ahora basta, pues la carta se ha alargado más de la cuenta. Vuelvo a
estrecharle la mano y le deseo salud.
Suyo, V. I.
Enviada de Cracovia
a la isla de Capri (Italia ).
Obras Completas,
tomo 48.
85
A A. M. GORKI
31 de julio de 1919
Querido Alexéi Maxímovich: Cuanto más leo su carta y cuanto más pienso en
la relación entre las conclusiones de la misma y lo que ella dice (así como lo
que usted me explicó en nuestras entrevistas), más llego al convencimiento de
que la carta y sus conclusiones y todas sus impresiones son completamente
enfermizas.
Petrogrado ha sido, en estos últimos tiempos, uno de los lugares más enfermi-
zos. Esto es comprensible si se tiene en cuenta que su población ha sufrido más
que ninguna otra, los obreros, más que nadie, han entregado lo mejor de sus
energías, la escasez de alimentos es grave y el peligro militar también. Eviden-
temente sus nervios no pueden soportarlo. Esto no tiene nada de extraño. Sin
embargo, usted se pone terco cuando se le dice que tiene que cambiar su lugar
de residencia, pues es muy insensato dejar que los nervios se destrocen hasta
caer en un estado enfermizo; imprudente incluso desde el punto de vista del
simple sentido común, para no hablar de otros puntos de vista.
Esto sí que ya no tiene pies ni cabeza. ¿Se acusa a Kalinin de haber traicionado
a los obreros entregándolos a los mujiks? Tal parece ser la conclusión.
Esto podría ser inventado por obreros totalmente inexpertos, necios, con una
frase "izquierdista" en vez de cerebro, o bien por aquellos que están sobreexci-
tados, exhaustos, hambrientos, enfermos, o bien por los "restos de la aristocra-
cia" que tienen una estupenda habilidad para tergiversarlo todo, un estupendo
86
don para agarrarse a cualquier nimiedad con el fin de vomitar su odio feroz al
Poder soviético. Y usted menciona estos restos aquí, en su carta. El estado de
ánimo de ellos tiene una influencia malsana en usted.
Usted escribe que ve "gente de los sectores sociales más diversos". Una cosa
es verlos, y otra, sentir el contacto diario con ellos, en todos los aspectos de la
vida de uno. Lo que usted experimenta viene, principalmente, de los "restos",
aunque sólo sea en virtud de su profesión, que lo obliga a "recibir" a decenas
de enrabiados intelectuales burgueses, y también en virtud del ambiente en que
vive.
¡Como si los "restos" alimentasen "hacia el Poder soviético algo lindante con
la simpatía", en tanto que "la mayoría de los obreros" produjera ladrones, "co-
munistas" que se han pegado, etc.! Y así va usted argumentando, hasta llegar a
la "conclusión" de que no se puede hacer la revolución con la ayuda de ladro-
nes, no se la puede hacer sin la intelectualidad.
Si usted quiere observar, tiene que observar desde abajo donde es posible
contemplar el trabajo de nueva construcción de la vida, en un barrio obrero de
provincia o en el campo. Allí no se necesita hacer recapitulación política de
datos extremadamente complejos, allí uno puede limitarse a observar. En vez
87
de hacer esto, usted se ha colocado en la posición de un redactor profesional de
traducciones, etc., una posición en la que no es posible observar la nueva cons-
trucción de la nueva vida, una posición en la que toda su energía se malgasta
en las enfermizas quejas de una enfermiza intelectualidad, en observar la "vie-
ja" capital en condiciones de terrible peligro militar y de privaciones feroces.
El país está viviendo una lucha febril contra la burguesía del mundo entero
empeñada en vengarse furiosamente por su derrocamiento. Eso es natural. Por
la primera República Soviética, los primeros golpes de todas partes. Eso es
natural. Aquí uno tiene que vivir como un político activo o (si no siente voca-
ción por la política) como artista, observar cómo la gente construye la vida de
modo nuevo en un lugar que no es, como lo es la capital, el centro de furiosos
ataques, de una lucha furiosa contra las conspiraciones, de odio feroz de los
intelectuales de la capital, en algún lugar en el campo o en una fábrica provin-
cial (o en el frente). Allí es fácil distinguir por la simple observación cómo se
separa lo viejo de los brotes de lo nuevo.
88
La vida se ha vuelto repugnante, "se ahonda la discrepancia" con el comunis-
mo. Es imposible decir dónde está esa discrepancia. Ni la menor indicación de
discrepancia política o en las ideas. Hay discrepancia en cuanto al estado de
ánimo entre la gente que está ocupada en política o absorbida en una lucha
sumamente enconada y el estado de ánimo de un hombre que se ha colocado
artificialmente en una posición desde donde no puede observar la nueva vida,
pero, en cambio, se deja ganar por las impresiones de la podredumbre de una
enorme capital burguesa.
Suyo, Lenin
Enviada a Petrogrado.
Obras Completas,
tomo 51.
89
A A. M. GORKI
15 de septiembre de 1919
Asimismo está claro que, hablando en términos generales, la prisión del públi-
co demócrata constitucionalista (y circundemócrata constitucionalista) ha sido
una medida indispensable y justa.
Cuando leo su sincera opinión sobre el particular recuerdo una frase suya que
se me ha grabado con especial fuerza en la cabeza cuando conversábamos (en
Londres, la isla de Capri y después):
No es justo confundir las "fuerzas intelectuales" del pueblo con las "fuerzas"
de los intelectuales burgueses. Tomaré a título de ejemplo de ellos a Korolen-
ko: hace poco he leído su folleto escrito en agosto de 1917 Guerra, patria y
humanidad. Y Korolenko es el mejor de los "circundemócratas constituciona-
listas", casi menchevique. Pero, ¡qué ignominiosa, vil y miserable defensa de
la guerra imperialista, defensa encubierta con frases melifluas! ¡Un miserable
pequeñoburgués cautivo de los prejuicios burgueses! Para esos señores los
90
10'000,000 de muertos en la guerra imperialista son cosa que merece apoyo
(con hechos acompañados de melifluas frases "contra" la guerra), y la muerte
de cientos de miles en la justa guerra civil contra los terratenientes y capitalis-
tas produce ayes, gemidos, suspiros e histerismos.
Por lo que se refiere al estado de ánimo de usted, lo "comprendo" (una vez que
usted ha expresado la duda de que le comprenda a usted). Más de una vez le
dije a usted tanto en Capri como después: usted se deja rodear de elementos
precisamente peores de la intelectualidad burguesa y se deja llevar por los
gimoteos de ésta. La lamentación de cientos de intelectuales con motivo del
"horrible" arresto por unas cuantas semanas la oye y escucha usted, mientras
que no oye y no escucha las voces de infinidad, de millones de obreros y cam-
pesinos a quienes amenazan Denikin, Kolchak, Lianózov, Rodzianko, los
conspiradores de Krásnaya Gorka (y otros conspiradores demócratas constitu-
cionalistas). Comprendo perfectamente, muy perfectamente, comprendo per-
fectamente que así se puede llegar a escribir no ya sólo que "los rojos son tan
enemigos del pueblo como los blancos" (los luchadores por el derrocamiento
de los capitalistas y terratenientes son tan enemigos del pueblo como los terra-
tenientes y los capitalistas), sino, además, a escribir de que uno cree en Dios o
en el padrecito zar. Lo comprendo perfectamente.
Se lo juro, ¡se perderá usted si no hace un esfuerzo para escaparse de ese am-
biente de intelectuales burgueses! De toda el alma le deseo que se escape lo
más pronto posible.
91
¡Los mejores saludos!
Suyo, Lenin
Enviada a Petrogrado.
Obras Completas,
tomo 51.
NOTAS
[1] En la reunión del Buró Político del CC del PC(b)R del 11 de septiembre de 1919 se
discutió el problema de las detenciones de intelectuales burgueses. El Buró Político
propuso a F. E. Dzerzhinski, N. l. Bujarin y L. B. Kámenev que revisaran los asuntos de
los detenidos.
[2] La conspiración en el fuerte de Krásnaya Gorka iniciada en la madrugada del 13 de
junio de 1919 fue preparada por la organización contrarrevolucionaria "centro nacional"
que agrupaba la actividad de varios grupos antisoviéticos y centros de espionaje. Los
facciosos se proponían tomar Krásnaya Gorka para debilitar al extremo la zona fortifi-
cada de Cronstadt y, tras conjugar la ofensiva general en el frente con la insurrección en
el fuerte, apoderarse de Petrogrado. En la noche del 15 al 16 de junio el levantamiento
fue liquidado.
92
LEÓN TOLSTOI, ESPEJO DE LA REVOLUCIÓN RUSA
A primera vista puede parecer extraño y traído por los pelos que asociemos el
nombre del gran escritor a la revolución que —es evidente— no comprendió y
de la que —también es evidente— se inhibió por completo. ¿Por qué llamar
espejo a lo que, sin duda, no refleja bien los fenómenos? Pero nuestra revolu-
ción es un fenómeno extraordinariamente complejo: entre la masa de sus agen-
tes y participantes directos hay muchos elementos sociales que —es eviden-
te— tampoco comprendían lo que estaba pasando y se inhibieron asimismo de
las tareas verdaderamente históricas que planteaba ante ellos el curso de los
acontecimientos. Pero, gran artista de verdad, debió de reflejar en sus obras, si
no todos, algunos de los aspectos esenciales de la revolución.
Lo que menos interesa a la prensa legal rusa, en la que tanto abundan los ar-
tículos, las cartas y los sueltos con motivo de los 80 años de Tolstói, es el aná-
lisis de sus obras desde el punto de vista del carácter de la revolución rusa y de
sus fuerzas motrices. Esa prensa rebosa, hasta el punto de producir náuseas,
hipocresía, una hipocresía doble: la oficial y la liberal. La primera es la burda
hipocresía de plumíferos venales a quienes ayer se ordenaba perseguir a León
Tolstói y hoy se ordena buscar en él lo que tenga de patriótico y esforzarse por
guardar las apariencias ante Europa. Todo el mundo sabe que a esos plumífe-
ros se les ha pagado por sus escritos, y no pueden engañar a nadie. Es mucho
más refinada y, por ello, mucho más nociva y peligrosa la hipocresía liberal.
De creer a los Balalaikin[*] demócratas constitucionalistas de Rech, su simpatía
por Tolstói no puede ser mayor ni más ardiente. En realidad, esas declamacio-
nes —bien calculadas— y esas frases ampulosas acerca del "gran buscador de
Dios" son todas pura falsedad, porque los liberales rusos no creen en el Dios
de Tolstói ni simpatizan con la crítica que del régimen existente hace el escri-
tor. Los liberales aprovechan el popular nombre del escritor para multiplicar su
capitalejo político, para simular que son los jefes de la oposición nacional y,
bajo el estrépito ensordecedor de sus frases, escamotear la necesidad de dar
una respuesta clara y concreta a la pregunta: ¿qué motiva las flagrantes contra-
dicciones del "tolstoísmo", qué defectos y debilidades de nuestra revolución se
expresan en esas contradicciones?
93
orden en la literatura universal. De otro lado, es un terrateniente poseído de
cristiano fanatismo. De un lado, vemos en él una protesta extraordinariamente
sincera, franca y fuerte contra la falsedad y la hipocresía sociales; de otro lado
es un "tolstoiano", es decir, ese baboso gastado e histérico que se llama intelec-
tual ruso y que se da golpes de pecho a la vista del público, diciendo: "Yo soy
malo, yo soy vil, pero trato de autoperfeccionarme moralmente; ya no como
carne y ahora me alimento con albóndigas de arroz". De un lado, una crítica
implacable de la explotación capitalista, la denuncia de las brutalidades del
Gobierno, de esa comedia que son la justicia y la administración pública, una
revelación a fondo de las contradicciones entre el aumento de las riquezas y las
conquistas de la civilización y el aumento de la miseria, el embrutecimiento y
las penalidades de las masas obreras; de otro lado, la prédica fanática del "no
oponerse al mal por la violencia". De un lado, el realismo más lúcido, que
arranca todas y cada una de las caretas; de otro lado, la prédica de una de las
cosas más repugnantes que existen bajo la capa del cielo, a saber: la religión; el
afán de poner, en lugar de los popes por nombramiento oficial, a popes por
convicción moral, es decir, el culto del clericalismo más refinado y, por ello,
más repugnante. En realidad:
94
Tolstói es original, porque todas sus ideas, tomadas en conjunto, expresan
precisamente las peculiaridades de nuestra revolución como revolución bur-
guesa campesina. Las contradicciones en las ideas de Tolstói son, desde este
punto de vista, un espejo efectivo de las condiciones contradictorias en que se
desenvolvió la actividad histórica del campesinado en nuestra revolución.
De una parte, los siglos de opresión feudal y los decenios de ruina acelerada
que siguieron a la Reforma acumularon montañas de odio, de ira y de desespe-
rada decisión. El afán de arrasar hasta los cimientos la Iglesia oficial, de barrer
a los terratenientes y a su Gobierno, de destruir todas las viejas formas y re-
glamentaciones de la posesión de la tierra, de desbrozar el terreno, de crear en
sustitución del Estado policíaco-clasista una sociedad en la que convivieran
pequeños campesinos libres e iguales en derechos; ese afán se observa como
hilo conductor en cada paso histórico de los campesinos en nuestra revolución,
y es indudable que el contenido ideológico de los escritos de Tolstói se corres-
ponde mucho más con ese afán de los campesinos que con el abstracto "anar-
quismo cristiano", que es como llaman algunos su "sistema" de concepciones.
95
flojera del campo patriarcal y de la rutinaria cobardía del "mujik hacendoso".
Tolstói reflejó el odio acumulado, el maduro afán de una vida mejor, el deseo
de liberarse del pasado, y, a la vez, la falta de madurez que entrañaban los
sueños, la incultura política y la blandura revolucionaria. Las condiciones
histórico-económicas explican la necesidad del surgimiento de la lucha revolu-
cionaria de las masas, su falta de preparación para la lucha y la tolstoiana no
resistencia al mal, que fue una causa importantísima de la derrota de la primera
campaña revolucionaria.
96
dos por el odio a los terratenientes feudales y a su Gobierno, a la lucha demo-
crática revolucionaria. En el seno del campesinado mismo, el desarrollo del
cambio, del dominio del mercado y del poder del dinero va desplazando más y
más la vieja vida patriarcal y la patriarcal ideología tolstoiana. Pero los prime-
ros años de la revolución y las primeras derrotas en la lucha revolucionaria de
las masas han dado una cosa que no puede ponerse en duda: me refiero al
golpe mortal asestado a la inconsistencia y a la flojera que antes tuvieran las
masas. Las líneas divisorias se han hecho más acusadas. Las clases y los parti-
dos se han deslindado. ¡Bajo el martillo de las enseñanzas stolipinianas, y
gracias a la agitación constante y consecuente de los socialdemócratas revolu-
cionarios, no sólo el proletariado socialista, sino también las masas democráti-
cas del campesinado destacarán infaliblemente de su medio a luchadores más y
más templados, menos y menos susceptibles de incurrir en nuestro pecado
histórico del tolstoísmo!
Obras Completas,
tomo 17.
97
LEÓN TOLSTOI
León Tolstoi se reveló ya como un gran artista en los tiempos del régimen de
la servidumbre. En la serie de obras geniales que escribió en los 50 años largos
de su labor literaria pintó principalmente, a la vieja Rusia prerrevolucionaria
que incluso después de 1861[1] siguió en estado de semiservidumbre; a la Rusia
rural, a la Rusia del terrateniente y el campesino. Al pintar este período de la
vida histórica de Rusia, León Tolstoi supo plantear tantas cuestiones cardinales
en sus escritos y alcanzó en su arte tanta fuerza que sus obras figuran entre las
mejores de la literatura mundial. La época en que se preparaba la revolución en
uno de los países oprimidos por los señores feudales fue, gracias a la manera
genial en que Tolstoi la trató, un paso adelante en el desarrollo artístico de toda
la humanidad.
Tolstoi es conocido como artista sólo por una minoría insignificante, incluso
en Rusia. Para hacer efectivamente sus grandes obras patrimonio de todos hay
que luchar, y esta lucha debe estar encauzada contra el régimen social que ha
condenado a millones y millones de seres a la ignorancia, al embrutecimiento,
a un trabajo de forzados y a la miseria, hay que hacer la revolución socialista.
Tolstoi no sólo escribió obras literarias que siempre serán apreciadas y leídas
por las masas cuando éstas creen para si condiciones de vida humanas, derro-
cando la opresión de los terratenientes y los capitalistas; supo también descri-
bir con fuerza admirable el estado de ánimo de las grandes masas sojuzgadas
por el orden de cosas contemporáneo, supo pintar su situación y expresar sus
sentimientos espontáneos de protesta e indignación. Tolstoi, que perteneció,
principalmente, a la época de 1861-1904, reflejó con asombroso realce en sus
obras —como artista, como pensador y predicador— los rasgos de la especifi-
cidad histórica de toda la primera revolución rusa, su fuerza y su debilidad.
98
todo, no tenía conciencia de esta última tarea, no comprendía su diferencia de
los objetivos de la lucha más próximos e inmediatos. Y fue una revolución
burguesa campesina porque las condiciones objetivas pusieron en primer plano
la necesidad de hacer cambios en las condiciones cardinales de vida del cam-
pesinado, de destruir el viejo sistema medieval de posesión de la tierra, de
"desbrozar el terreno" para el capitalismo; las condiciones objetivas llevaron a
las masas campesinas al ámbito de una actividad histórica más o menos inde-
pendiente.
99
enemigo efectivo, contra el sistema de posesión de la tierra por los terratenien-
tes y su instrumento político del Poder, es decir, la monarquía, sino a lanzar
suspiros de ensueño, vaguedad y lasitud. La denuncia del capitalismo y de las
calamidades que éste causaba a las masas se conjugaba con una actitud de
apatía completa frente a la lucha de liberación que sostiene en todo el mundo
el proletariado socialista internacional.
Por ello sólo puede aquilatarse acertadamente a Tolstoi desde el punto de vista
de la clase que, con su papel político y su lucha en la revolución —primer
desenlace de ese nudo de contradicciones—, demostró que estaba llamada a
ser el jefe en la lucha por la libertad del pueblo y por liberar a las masas de la
explotación; que demostró su abnegada fidelidad a la causa de la democracia y
su capacidad para luchar contra la limitación y la inconsecuencia de la demo-
cracia burguesa (comprendida la campesina). Sólo puede aquilatarse acertada-
mente a Tolstoi partiendo del punto de vista del proletariado socialdemócrata.
Fíjense en lo que dicen de Tolstoi los periódicos del Gobierno. Vierten lágri-
mas de cocodrilo, asegurando que tienen en alta estima al "gran escritor"; pero,
al mismo tiempo, defienden el "santísimo" sínodo[3]. Y los santísimos padres
acaban de hacer una canallada de lo más inmunda, enviando a sus popes a la
cabecera del moribundo para engañar al pueblo y decir que Tolstoi "se ha
arrepentido". El santísimo sínodo excomulgó a Tolstoi. Tanto mejor. Esa ha-
zaña se le recordará cuando el pueblo ajuste las cuentas a los funcionarios con
sotanas, a los gendarmes de Cristo, a los negros inquisidores que han apoyado
los pogromos contra los hebreos y otras hazañas de la ultrarreaccionaria pandi-
lla zarista de las centurias negras.
Fíjense en lo que dicen de Tolstoi los periódicos liberales. Salen del paso con
esas frases hueras del lenguaje oficial que emplean los liberales, con esas fra-
ses trilladas y magisteriales sobre "la voz de la humanidad civilizada", "el eco
unánime del mundo", "las ideas de la verdad y el bien", etc., por las que Tols-
toi flagelaba con tanta fuerza —y tanta razón— a la ciencia burguesa. Los
periódicos liberales no pueden decir clara y concretamente qué piensan de las
ideas de Tolstoi sobre el Estado, la Iglesia, la propiedad privada de la tierra y
el capitalismo, y no porque la censura lo estorbe; todo lo contrario, ¡la censura
les ayuda a salir del apuro!; no pueden porque cada tesis de la crítica de Tolstoi
es una bofetada al liberalismo burgués; porque el valiente y franco plantea-
100
miento con implacable dureza de los problemas más candentes y malditos de
nuestra época por Tolstoi es una bofetada a las frases estereotipadas, a los
trillados subterfugios y a la falsedad escurridiza, "civilizada", de nuestra prensa
liberal (y populista liberal). Los liberales se alzan unánimes en defensa de
Tolstoi, contra el sínodo; mas, al mismo tiempo, están por... los de Veji[4], con
los que "se puede discutir", pero con los que "hay" que convivir en un mismo
partido, con los que "hay" que trabajar conjuntamente en la literatura y en la
política. Pero Antonio, obispo de Volinia, se besa con los de Veji.
Los liberales colocan en primer plano que Tolstoi es "la gran conciencia".
¿Acaso no es ésta una frase huera que repiten de 1,000 maneras Nóvoe Vre-
mia[5] y todos los demás órganos de prensa semejantes? ¿Acaso no es eso elu-
dir los problemas concretos de la democracia y el socialismo planteados por
Tolstoi? ¿Acaso no pone eso en primer plano lo que expresa los prejuicios de
Tolstoi, y no su razón, lo que en él pertenece al pasado, y no al futuro, su ne-
gación de la política y su prédica del autoperfeccionamiento moral, y no su
violenta protesta contra toda dominación de clase?
Obras Completas,
tomo 20.
101
NOTAS
[1] El 19 de febrero de 1861 se abolió en Rusia el régimen de la servidumbre.
[2] El señor Cupón: metáfora empleada en la literatura rusa de los años 80 Y 90 del
Siglo XIX para designar el capital y a los capitalistas. La expresión pertenece al escritor
Gleb Uspenski.
[3] Sínodo: máximo órgano estatal de Rusia en 1721-1917, que entendía de los asuntos
de la Iglesia ortodoxa.
[4] Los de Veji: eminentes publicistas demócratas constitucionalistas, representantes de
la burguesía liberal contrarrevolucionaria —N. A. Berdiáev, S. N. Bulgákov, M. O.
Guershenzón, A. S. Izgóev, B. A. Kistiakovski, P. B. Struve y S. L. Frank— que publi-
caron en la primavera de 1909, en Moscú, una recopilación de sus artículos titulada Veji
(Jalones). En dichos artículos, dedicados a los intelectuales rusos, los autores trataron
de denigrar las tradiciones democráticas revolucionarias del movimiento liberador de
Rusia, las concepciones y la actividad de los demócratas revolucionarios V. G. Belins-
ki, N. A. Dobroliúbov, N. G. Chernishevslti y D. I. Písarev; cubrían de injurias el mo-
vimiento revolucionario de 1905 y agradecían al Gobierno zarista por haber salvado
"con sus bayonetas y cárceles" a la burguesía "de la ira popular". V. I. Lenin ofreció
una reseña crítica y una apreciación política de la recopilación en el artículo Sobre
"Veji" (véase en la página 29 de esta edición).
[5] "Nóvoe Vremia" (Tiempo Nuevo): diario que salía en Petersburgo de 1868 a 1917·.
Perteneció a distintos editores y cambió reiteradas veces de orientación política. Liberal
moderado en los primeros tiempos, el periódico se convirtió en 1876 en órgano de
prensa de los medios aristócratas y burócratas reaccionarios. Desde 1905 fue órgano de
prensa de las centurias negras.
102
LEÓN TOLSTOI Y EL MOVIMIENTO OBRERO CON-
TEMPORÁNEO[1]
En casi todas las grandes ciudades de Rusia, los obreros rusos se han hecho ya
eco de la muerte de León Tolstoi y han expresado, de uno u otro modo, su
actitud hacia el escritor, a quien se deben obras literarias inapreciables que lo
sitúan entre los más grandes escritores de todo el mundo; hacia el pensador que
con fuerza enorme, con firmeza y sinceridad, planteó toda una serie de cues-
tiones relacionadas con los rasgos fundamentales del régimen político y social
de nuestros días. A grandes rasgos, esa actitud se ha expresado en el telegrama
de los diputados obreros de la III Duma, publicado en la prensa.
103
Después de 1861, esta vieja Rusia patriarcal empezó a desmoronarse rápida-
mente bajo la influencia del capitalismo mundial. Los campesinos pasaban
hambre, se iban extinguiendo, se arruinaban como nunca y huían a las ciuda-
des, abandonando la tierra. Se tendían a un ritmo acelerado ferrocarriles y se
construían fábricas, gracias al "barato trabajo" de los campesinos arruinados.
En Rusia se desarrollaban el gran capital financiero, el gran comercio y la gran
industria.
Esta rápida, dura e intensa demolición de todos los viejos "pilares" de la vieja
Rusia se reflejó en las obras del Tolstoi escritor y en las ideas del Tolstoi pen-
sador.
La crítica que hizo Tolstoi no era nueva. No dijo nada que no hubiera sido
dicho mucho antes en la literatura europea y en la rusa por hombres que se
hallaban al lado de los trabajadores. Pero lo específico de la crítica de Tolstoi y
su importancia histórica consisten en que, con una fuerza propia tan sólo de los
genios del arte, expresa los cambios radicales en la mentalidad de las más
amplias masas populares de Rusia en el período mencionado, y precisamente
de la Rusia aldeana, campesina. Pues la crítica que Tolstoi hace del orden de
cosas actual se diferencia de la crítica del mismo por los representantes del
movimiento obrero contemporáneo precisamente porque Tolstoi mantiene el
punto de vista del campesino patriarcal e ingenuo, porque Tolstoi transplanta a
su crítica, a su doctrina, la sicología de ese campesino. La crítica de Tolstoi es
tan fuertemente sentida, tan apasionada, tan convincente, tan fresca, tan since-
ra, tan valiente en su afán de "llegar hasta la raíz", de encontrar la verdadera
causa de las calamidades de las masas, porque refleja efectivamente los cam-
bios radicales en la mentalidad de millones de campesinos que, recién libera-
dos del régimen de la servidumbre, vieron que su libertad suponía los nuevos
horrores de la ruina, de la muerte por hambre, de una vida sin hogar entre los
bajos fondos de la ciudad, etc. Tolstoi reflejó el estado de ánimo de esos cam-
104
pesinos con tanta fidelidad, que introdujo en su propia doctrina el candor de
éstos, su alejamiento de la política, su misticismo, su deseo de apartarse del
mundo, su "no resistencia al mal", las maldiciones impotentes al capitalismo y
al "poder del dinero". La protesta de millones de campesinos y su desespera-
ción: eso es lo que se fundió en la doctrina de Tolstoi.
Firmado: V. Ilin.
Obras Completas,
tomo 20.
NOTAS
105
TOLSTOI Y LA LUCHA PROLETARIA
Tolstoi fustigaba con enorme fuerza y sinceridad a las clases dominantes, de-
nunciaba con la mayor evidencia la falsedad interna de todas las instituciones
con ayuda de las cuales se sostiene la sociedad de nuestros días: la Iglesia, los
tribunales, el militarismo, el matrimonio "legal", la ciencia burguesa. Pero su
doctrina resultó estar en plena contradicción con la vida, con el trabajo y la
lucha del proletariado, el sepulturero del régimen actual. ¿Qué punto de vista
reflejaba la prédica de León Tolstoi? Por boca suya hablaba toda esa ingente
masa de millones y millones de personas del pueblo ruso que ya odian a los
amos de la vida de nuestros días, pero que aún no han adquirido conciencia de
que hay que librar contra ellos una lucha intransigente, consecuente hasta el
fin.
En la doctrina de Tolstoi tuvo su reflejo el gran mar del pueblo, agitado hasta
lo más profundo, con todas sus debilidades y todos sus aspectos fuertes.
Al estudiar las obras literarias de León Tolstoi, la clase obrera rusa conocerá
mejor a sus enemigos, y al ver claro la doctrina de Tolstoi, todo el pueblo ruso
deberá comprender en qué consistió su propia debilidad que no le permitió
llevar hasta el fin su liberación. Hay que comprenderlo para marchar adelante.
Esa marcha adelante la entorpecen todos los que proclaman a Tolstoi "con-
ciencia general", "maestro de la vida". Esa es una falsedad que difunden cons-
cientemente los liberales, deseosos de sacar provecho del aspecto antirrevolu-
cionario de la doctrina de Tolstoi. Esa falsedad de que Tolstoi es "maestro de
la vida" la repiten, siguiendo a los liberales, algunos ex socialdemócratas.
106
debe aprender de Tolstoi a lograr una vida mejor, sino que debe aprenderlo del
proletariado, de la clase cuya importancia no comprendió Tolstoi y que es la
única capaz de destruir el viejo mundo, al que Tolstoi odiaba tanto.
Obras Completas,
tomo 20.
107
LEÓN TOLSTOI Y SU ÉPOCA
La época a que pertenece León Tolstoi, y que se halla reflejada con gran realce
en sus geniales obras literarias y en su doctrina, es la comprendida entre 1861
y 1905. Verdad es que la actividad literaria de Tolstoi empezó antes y terminó
después de que empezara y terminara ese período, pero Tolstoi se formó defi-
nitivamente como escritor y como pensador precisamente en ese período, cuyo
carácter transitorio engendró todos los rasgos distintivos de las obras de Tols-
toi y del "tolstoísmo".
Por boca de K. Levin, León Tolstoi expresó en Ana Karenina con extraordina-
ria claridad en qué consistió el cambio que se operó en la historia de Rusia en
aquel medio siglo.
"... Aquellas conversaciones sobre la cosecha, la contratación de obreros, etc., que,
como Levin sabía, se estimaban habitualmente algo muy bajo... ahora le parecían a
él la única cuestión importante. 'Quizá no tuviera importancia bajo el régimen de la
servidumbre, quizá no la tenga en Inglaterra. En ambos casos, las propias condicio-
nes se han definido ya; pero en la Rusia de ahora, cuando todo se ha revuelto y sólo
empieza a posarse, la cuestión de cómo van a cuajar esas condiciones es la única
que tiene importancia', pensaba Levin" (Obras, t. X, pág. 137).
"En la Rusia de ahora todo se ha revuelto y sólo empieza a posarse". Es difícil
concebir una característica más atinada del período de 1861-1905. Lo que "se
ha revuelto" lo conoce bien o, por lo menos, tiene perfecta idea de ello cada
ruso. Lo que "se ha revuelto" es el régimen de la servidumbre y todo el "viejo
orden de cosas" a él correspondiente. Lo que "empieza a posarse" es comple-
tamente desconocido, ajeno, incomprensible para las más amplias masas de la
población. Para Tolstoi ese régimen burgués que "empieza a posarse" tomó las
vagas formas de un espantajo: Inglaterra. Precisamente de un espantajo, pues
Tolstoi rechaza por principio, por decirlo así, todo intento de esclarecer los
rasgos fundamentales del régimen social de esa "Inglaterra", la ligazón de ese
régimen con la dominación del capital, con el papel del dinero, con la apari-
ción y el desarrollo del cambio. Lo mismo que los populistas[*], no quiere ver,
cierra los ojos, se vuelve de espaldas a la idea de que el régimen que "se está
__________
[*] Populistas: representantes de una corriente pequeñoburguesa en el movimiento revolucionario
ruso surgida en los años 60 y 70 del Siglo XIX. Los populistas negaban la legitimidad del desarro-
llo de las relaciones capitalistas en Rusia, y en consonancia con ello estimaban que la principal
fuerza revolucionaria no era el proletariado, sino el campesinado. Veían en la comunidad rural el
germen del socialismo. Empeñados en alzar a los campesinos a la lucha contra la autocracia, los
populistas de los años 70 iban al campo, "al pueblo" (de ahí su denominación). El populismo pasó
por varias etapas, evolucionando Desde el democratismo revolucionario hasta el liberalismo. Eran
partidos populistas en Rusia el de los socialistas revolucionarios, el de los socialistas populares y
el de los trudoviques.
108
posando" en Rusia es, precisamente, el régimen burgués, y ningún otro.
109
divorciados de su medio anterior", "no encuentran un lugar en la vida", etc.
(IV, 136-137).
La doctrina de Tolstoi es, sin duda alguna, utópica y, por su contenido, reac-
cionaria en el más preciso y profundo sentido de la palabra. Pero de ahí no se
desprende en absoluto ni el que esta doctrina no sea socialista ni el que en ella
no haya elementos críticos que puedan proporcionar un material valioso para
instruir a las clases avanzadas.
Hay socialismo y socialismo. En todos los países en los que existe el modo de
producción capitalista hay un socialismo que expresa la ideología de la clase
que ha de sustituir a la burguesía y hay un socialismo que corresponde a la
ideología de las clases que han de ser sustituidas por la burguesía. El socialis-
mo feudal, por ejemplo, entra en la segunda categoría, y su carácter, lo mismo
que el de otras variedades del socialismo, lo especificó Marx hace más de 60
años[*].
110
Pero no hay que olvidar la profunda observación de Marx de que la importan-
cia de los elementos críticos en el socialismo utópico "está en razón inversa al
desarrollo histórico". Cuanto más se desarrolla y va tomando un carácter más
concreto la actividad de las fuerzas sociales que hacen "posarse" la nueva
Rusia y traen la liberación de las calamidades sociales de nuestros días, mayor
es la rapidez con que el socialismo utópico-crítico "pierde todo valor práctico,
toda justificación teórica".
Zvezdá, núm. 6,
del 22 de enero de 1911.
Firmado: V. Ilin.
Obras Completas,
tomo 20.
__________
[*] Quietismo: doctrina religiosa que lleva el ideal de la sumisión pasiva a Dios hasta la exigencia
de ser indiferente hacia la propia salvación. En sentido figurado es contemplación e inactividad.
111
UN LIBREJO ESCRITO CON TALENTO
En cambio, una gran parte del librejo está consagrada a temas que Arkadi
Avérchenko conoce excelentemente, que ha vivido, meditado y sentido a fon-
do. Y describe con pasmoso talento las impresiones y sentimientos de los re-
presentantes de la vieja Rusia, de la Rusia de los terratenientes y los fabrican-
tes, rica y harta. Así, precisamente así debe parecerles la revolución a los com-
ponentes de las clases dominantes. El odio flamígero hace que los relatos de
Avérchenko sean a veces —y en su mayor parte— pasmosamente brillantes.
Hay, en verdad, cosas excelentes, como por ejemplo, La hierba pisoteada por
las botas altas, los pasajes dedicados a la psicología de los niños que han su-
frido y sufren la guerra civil.
112
Ambos ancianos recuerdan el tiempo viejo, las puestas de sol en Petersburgo,
las calles, los teatros, las comidas, naturalmente, en Medved, en Viena y en
Mali Yaroslávets, etc. Y los recuerdos se ven interrumpidos por exclamacio-
nes: "¿Qué les hemos hecho de malo?", "¿A quién estorbábamos?"... "¿Por qué
les estorbaba todo eso?"... "¿Por qué tratan así a Rusia?"...
Arkadi Avérchenko no puede comprender por qué. Los obreros y los campesi-
nos lo comprenden, por lo visto, sin ninguna dificultad y no necesitan aclara-
ciones.
Firmado: N. Lenin.
Obras Completas,
tomo 45.
113
DEL PASADO DE LA PRENSA OBRERA EN RUSIA
Las figuras más eminentes del período de la nobleza fueron los decembristas[2]
y Herzen. En aquel tiempo, bajo el régimen de la servidumbre, no se podía
hablar siquiera de destacar la clase obrera entre la masa general de siervos,
estamento "inferior" privado de derechos, "la plebe". Entonces, la prensa de-
mocrática general no censurada, y en primer lugar Kólokol[3], de Herzen, fue la
precursora de la prensa obrera (democrática proletaria o socialdemócrata).
114
te en comparación con Herzen. Chernishevski fue un demócrata mucho más
consecuente y batallador. Sus obras están impregnadas del espíritu de la lucha
de clases. Siguió resueltamente la línea de desenmascarar las traiciones del
liberalismo, línea que hasta hoy aborrecen los demócratas constitucionalistas y
liquidadores; fue un crítico notablemente profundo del capitalismo, a pesar de
su socialismo utópico.
Pequeños
Nobles Campesinos Obreros Intelectuales
burgueses
115
lectuales (36.7%), y el movimiento se democratiza completamente (10.7% de
nobles y 80.9% de "no privilegiados").
116
rados; por ejemplo, en 1897 apareció en San Petersburgo SPB. Rabochi Lis-
tok[8], y en la misma ciudad Rabóchaya Misl[9], que poco después fue traslada-
do al extranjero. A partir de entonces, y hasta la revolución, los periódicos
socialdemócratas locales aparecieron casi incesantemente sin censura; por
cierto, eran arrasados regularmente, pero reaparecían una y otra vez en todos
los confines de Rusia.
La historia de la prensa obrera durante los 20 años que van de 1894 a 1914 es
la historia de las 2 tendencias dentro del marxismo ruso y de la socialdemocra-
cia rusa (o más bien, de toda Rusia). Para comprender la historia de la prensa
obrera de Rusia es necesario conocer no sólo y no tanto los nombres de los
diferentes órganos de prensa —nombres que nada dicen al lector moderno y
que sólo lo confunden—, como el contenido, el carácter y la línea ideológica
de los diferentes sectores de la socialdemocracia.
117
destacado menchevique y ahora liquidador, y Akímov, hoy "socialdemócrata
independiente" que en todo lo esencial está de acuerdo con los liquidadores.
118
todos los "economistas" que habían quedado en el movimiento, con A. Martí-
nov a la cabeza, engrosaron las filas de los "mencheviques".
Desde el punto de vista de los vínculos reales con las masas y como expresión
de la táctica de las masas proletarias, los años de la revolución, 1905-1907,
sirvieron para poner a prueba las 2 tendencias principales dentro de la social-
democracia y en la prensa obrera: la tendencia menchevique y la bolchevique.
La prensa socialdemócrata legal no habría podido aparecer de golpe en el oto-
ño de 1905, si no hubiese encontrado el terreno allanado por la actividad de los
obreros avanzados estrechamente vinculada a las masas. Y si la prensa social-
demócrata legal de los años 1905, 1906 y 1907 fue una prensa de 2 tendencias,
de 2 fracciones, ello sólo se explica por las diferentes líneas existentes en esa
época en el movimiento obrero: la pequeñoburguesa y la proletaria.
La esencia de la táctica menchevique de esa época fue definida hace poco por
el propio L. Mártov con las siguientes palabras: "El menchevismo no veía otra
posibilidad de participación fructífera del proletariado en aquella crisis que no
fuera ayudar a la democracia burguesa liberal en sus esfuerzos por apartar del
poder estatal al sector reaccionario de las clases poseedoras; pero el proletaria-
do, al brindar esta ayuda, debía conservar su completa independencia política"
(Entre libros, de Rubakin, t. II, pág. 772). Esta táctica de "ayudar" a los libera-
les se reducía de hecho a colocar a los obreros bajo la dependencia de ellos, en
la práctica, era una política obrera liberal. Por el contrario, la táctica del bol-
chevismo aseguraba la independencia del proletariado en la crisis burguesa,
mediante la lucha por llevar esa crisis hasta el fin, mediante el desenmascara-
miento de las traiciones del liberalismo, educando y agrupando a la pequeña
burguesía (especialmente en el campo) para contrarrestar esas traiciones.
119
res, Koltsov, Levitski y otros, lo han reconocido en muchas ocasiones— que
en esos años (1905-1907) las masas obreras seguían a los bolcheviques. El
bolchevismo expresaba la esencia proletaria del movimiento; el menchevismo
era su ala oportunista, intelectualoide-filistea.
La prensa obrera de Rusia tiene tras de sí una historia casi centenaria: primero,
la prehistoria, es decir, la historia del movimiento de emancipación no obrero,
no proletario, sino "democrático general", o sea, el movimiento de emancipa-
ción democrático burgués, y luego, su propia historia, de 20 años de movi-
miento proletario, de democracia proletaria o socialdemocracia.
En ningún lugar del mundo surgió ni podía surgir el movimiento proletario "de
golpe", en una forma clasista pura, ya hecho, como Minerva de la cabeza de
Júpiter. Sólo a través de la larga lucha y del duro esfuerzo de los obreros más
avanzados, de todos los obreros conscientes, se consiguió independizar y forta-
lecer el movimiento de clase del proletariado, desembarazándolo de todo géne-
ro de mixturas, limitaciones, estrecheces y deformaciones pequeñoburguesas.
La clase obrera vive codo con codo con la pequeña burguesía, la cual, a medi-
da que se arruina, da un número siempre creciente de nuevos efectivos a las
filas del proletariado. Y Rusia, que es el país capitalista más pequeñoburgués,
el de mentalidad más estrecha, sólo ahora atraviesa por el período de revolu-
ciones burguesas que Inglaterra, por ejemplo, atravesó en el Siglo XVII y
Francia en el Siglo XVIII y primera mitad del XIX.
El obrero consciente, que aborda ahora una tarea que siente tan suya y tan vital
como la de impulsar la prensa obrera, la de darle una base sólida, fortalecerla y
desarrollarla, no olvidará los 20 años de historia del marxismo y de la prensa
socialdemócrata en Rusia.
120
drán los obreros avanzados fortalecer definitivamente su propia conciencia y
su prensa obrera.
Rabochi, núm. 1,
22 de abril de 1914.
Obras Completas,
tomo 25.
NOTAS
121
Leipzig; los siguientes, en Múnich; desde julio de 1902, en Londres, y desde la prima-
vera de 1903, en Ginebra.
Integraban la Redacción de Iskra: V. I. Lenin, G. V. Plejánov, L. Mártov, P. B. Axel-
rod, A. N. Potrésov y V. I. Zasúlich. Iskra centraba su atención en los problemas de la
lucha revolucionaria del proletariado y de todos los trabajadores de Rusia contra la
autocracia zarista, prestaba gran interés a los acontecimientos más importantes de la
vida internacional y sobre todo del movimiento obrero internacional. Lenin era de
hecho redactor jefe y director de Iskra, publicaba artículos sobre todas las cuestiones
fundamentales de la organización del Partido y de la lucha de clase del proletariado de
Rusia.
Iskra se convirtió en el centro de unificación de las fuerzas del Partido, de reunión y
educación de los cuadros del Partido. En varias ciudades de Rusia (Petersburgo, Moscú,
Samara y otras) se formaron grupos y comités del POSDR de orientación iskrista-
leninista, y en enero de 1902, en el congreso de iskristas celebrado en Samara, se fundó
la organización rusa de Iskra.
Por iniciativa de Lenin y con su participación inmediata, la Redacción de Iskra confec-
cionó el proyecto de Programa del Partido (publicado en el núm. 21 de Iskra) y preparó
el II Congreso del POSDR. Para el momento en que se reunió el Congreso la mayoría
de las organizaciones socialdemócratas locales de Rusia se había adherido a Iskra,
había aprobado su táctica, su Programa y su plan de organización, reconociéndola como
su órgano dirigente. En una resolución especial, el Congreso destacó el papel excepcio-
nal de Iskra en la lucha por el Partido y la declaró Órgano Central del POSDR.
Poco después del II Congreso del POSDR (1903), los mencheviques, apoyados por
Plejánov, se apoderaron de Iskra.
[7] Se refiere al I Congreso del POSDR, celebrado en Minsk del 1 al 3 (13-15) de mar-
zo de 1898. Asistieron 9 delegados de 6 organizaciones: de las Uniones de Lucha por la
Emancipación de la Clase Obrera, de Petersburgo, Moscú, Ekaterinoslav y Kíev, del
grupo Rabóchaya Gazeta (La Gaceta Obrera), de Kíev, y del Bund. El Congreso eligió
el Comité Central del Partido, confirmó como órgano oficial del Partido a Rabóchaya
Gazeta, publicó su Manifiesto y declaró a la Unión de Socialdemócratas Rusos en el
Extranjero como representante del Partido en el extranjero.
La significación del I Congreso del POSDR consistió en que en sus acuerdos y en el
Manifiesto proclamó la fundación del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, con lo
que desempeñó un gran papel en la propaganda revolucionaria. Pero el Congreso no
aprobó un Programa ni redactó los Estatutos del Partido, el CC elegido en el Congreso
fue detenido poco después y la imprenta de Rabóchaya Gazeta, allanada; por eso el
Congreso no logró unificar y enlazar los distintos círculos y organizaciones marxistas.
Tampoco existía dirección desde un centro único ni una línea única en la labor de las
organizaciones locales.
[8] SPB. Rabochi Listok (Boletín Obrero de San Petersburgo): órgano de la Unión de
Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, de Petersburgo. Vieron la luz 2 núme-
ros: el núm. 1, en febrero (fechado en enero) de 1897, impreso en multicopista, en
Rusia, en 300 ó 400 ejemplares, y el núm. 2, en septiembre de 1897, en Ginebra, impre-
so en tipografía.
122
El periódico planteó la tarea de conjugar la lucha económica de la clase obrera con
amplias reivindicaciones políticas y subrayó la necesidad de crear el partido obrero.
[9] Rabóchaya Misl (El Pensamiento Obrero): periódico, se publicó en 1897-1902,
primero en Rusia y luego en el extranjero. El periódico era órgano de los "economis-
tas", adeptos rusos de Bernstein.
[10] Rabóchee Delo (La Causa Obrera): revista no periódica de la Unión de Socialde-
mócratas Rusos en el Extranjero; apareció en Ginebra de 1899 a 1902. La Redacción de
Rabóchee Delo era el centro de los "economistas" en el extranjero.
[11] Rabótnik (El Trabajador): recopilación no periódica editada en los años 1896-
1899 en el extranjero por la Unión de Socialdemócratas Rusos bajo la redacción del
grupo Emancipación del Trabajo. El iniciador de la edición de Rabótnik fue Lenin.
Durante su permanencia en el extranjero en 1895, se puso de acuerdo con G. V. Plejá-
nov y P. B. Axelrod para editar y redactar la recopilación del grupo Emancipación del
Trabajo. De regreso a Rusia, Lenin desplegó una gran labor para organizar el apoyo
económico a esta edición y proporcionar a la recopilación artículos y colaboraciones de
Rusia. Hasta ser detenido en diciembre de 1895, Lenin preparó y envió a la Redacción
de Rabótnik el artículo-necrología Federico Engels y varias colaboraciones, una parte
de las cuales (las de A. A. Vanéev, M. A. Silvin y S. P. Shesternín) se publicó en los
núms. 1-2 y 5-6 de la recopilación.
Aparecieron solamente 6 números de Rabótnik en 3 entregas y 10 números de Listok
"Rabótnika" (La Hoja de "El Trabajador").
[12] El II Congreso del POSDR se celebró del 17 (30) de julio al 10 (23) de agosto de
1903. Las primeras 13 sesiones del Congreso tuvieron lugar en Bruselas. Luego, debido
a las persecuciones de la policía, las sesiones del Congreso fueron trasladadas a Lon-
dres.
El Congreso fue preparado por Iskra, que, dirigida por Lenin, llevó a cabo una ingente
labor para cohesionar a los socialdemócratas de Rusia sobre la base de los principios
del marxismo revolucionario.
Asistieron el Congreso 43 delegados con voz y voto en representación de 26 organiza-
ciones. Varios delegados tenían 2 votos y por eso el número de votos en el Congreso
era de 51. La composición del Congreso era heterogénea. Asistieron no sólo partidarios
de Iskra, sino también adversarios, así como elementos inestables y vacilantes.
Los puntos principales del Congreso fueron la aprobación del Programa y los Estatutos
del Partido y la elección de sus centros dirigentes.
En el Congreso los oportunistas hicieron objeto de enconados ataques el proyecto de
Programa del Partido, elaborado por la Redacción de Iskra, en particular la tesis acerca
del papel dirigente del Partido en el movimiento obrero, el punto sobre la necesidad de
la conquista de la dictadura del proletariado y la parte agraria del Programa. El Congre-
so hizo frente a los oportunistas y aprobó por unanimidad (con una sola abstención) el
Programa del Partido, en el que se formulaban tanto las tareas inmediatas del proleta-
riado en la próxima revolución democrática burguesa (Programa mínimo) como las
tareas orientadas a hacer triunfar la revolución socialista e implantar la dictadura del
proletariado (Programa máximo). Por primera vez en la historia del movimiento obrero
123
internacional, después de la muerte de Marx y Engels, se aprobó un programa revolu-
cionario en el que, a instancia de Lenin, se planteaba la lucha por la dictadura del prole-
tariado como la tarea fundamental del Partido de la clase obrera.
Cuando se discutían los Estatutos, se libró una enconada lucha en tomo a los principios
orgánicos de estructuración del Partido. Lenin y sus partidarios defendían la creación de
un partido revolucionario combativo de la clase obrera, y consideraban imprescindible
la aprobación de Estatutos que dificultaran el acceso al mismo a todos los elementos
inestables y vacilantes. Por eso en la fórmula del artículo primero de los Estatutos
propuesta por Lenin se ponía como condición de militancia en el Partido no sólo el
reconocimiento del Programa y la ayuda material al Partido, sino también la participa-
ción personal en una de las organizaciones de éste. Mártov sometió al Congreso su
fórmula del artículo primero que ponía como condición para pertenecer al Partido,
además de reconocer el Programa y de la ayuda material, únicamente el concurso per-
sonal regular al Partido bajo la dirección de una de sus organizaciones. La fórmula de
Mártov, que facilitaba el acceso al Partido a todos los elementos inestables, fue apoyada
en el Congreso no sólo por los antiiskristas y la "charca" (el "centro"), sino también por
los iskristas "blandos" (inestables), siendo aprobada en el Congreso por escasa mayoría
de votos. Pero en lo fundamental el Congreso adoptó los Estatutos redactados por Le-
nin. Asimismo se aprobaron varias resoluciones sobre problemas de táctica.
En el Congreso se produjo la escisión entre los partidarios consecuentes de la tendencia
iskrista —los leninistas— y los iskristas "blandos", es decir, los partidarios de Mártov.
Los partidarios de la tendencia leninista lograron la mayoría durante la elección de los
organismos centrales del Partido y se les aplicó el término "bolchevique" (de bolshinst-
vó en ruso, o la mayoría). En cambio, a los oportunistas, que obtuvieron la minoría, se
los denominó mencheviques (de menshinstvó, o minoría).
El Congreso tuvo inmensa trascendencia en el desarrollo del movimiento obrero de
Rusia. Acabó con los métodos artesanales y con el hábito de circunscribir la acción a
los pequeños círculos, que imperaban hasta entonces en el movimiento socialdemócra-
ta, y colocó los cimientos del partido marxista revolucionario en Rusia.
[13] Nóvaya "Iskra" (Nueva "Iskra"): Iskra menchevique. En el II Congreso del Partido
fue confirmada la Redacción del Órgano Central del Partido, integrada por V. I. Lenin,
G. V. Plejánov y L. Mártov. Pero el menchevique Mártov, contraviniendo la decisión
del Congreso, se negó a formar parte de la Redacción sin los antiguos redactores men-
cheviques (P. B. Axelrod, A. N. Potrésov y V. I. Zasúlich) no elegidos por el II Congre-
so, y los números 46-51 de Iskra aparecieron bajo la redacción de Lenin y Plejánov.
Poco después, Plejánov se pasó a las posiciones del menchevismo y exigió que fueran
incluidos en la Redacción de Iskra todos los antiguos redactores mencheviques recha-
zados por el Congreso. Lenin no podía aceptarlo y el 19 de octubre (1 de noviembre) de
1903 abandonó la Redacción de Iskra; luego fue cooptado para el CC del Partido y
desde allí emprendió la lucha contra los mencheviques oportunistas. El núm. 52 de
Iskra apareció bajo la redacción solamente de Plejánov. El 13 (26) de noviembre de
1903, Plejánov, por decisión personal, vulnerando la voluntad del II Congreso del
Partido, cooptó para la Redacción de Iskra a sus ex redactores mencheviques Axelrod,
Potrésov y Zasúlich. A partir del núm. 52, Iskra dejó de ser órgano combativo del
marxismo revolucionario. Los mencheviques la convirtieron en órgano de lucha contra
el marxismo, contra el Partido, en tribuna para predicar el oportunismo. La edición del
124
periódico se suspendió en octubre de 1905.
[14] Vperiod (Adelante): semanario bolchevique clandestino; se editó en Ginebra del 22
de diciembre de 1904 (4 de enero de 1905) al 5 (18) de mayo de 1905. Aparecieron 18
números. El organizador, inspirador ideológico y dirigente inmediato del periódico fue
Lenin.
El III Congreso del Partido destacó en una resolución especial el relevante papel del
periódico Vperiod en la lucha contra el menchevismo, por el restablecimiento del espí-
ritu de partido, en la formulación y el esclarecimiento de los problemas de táctica plan-
teados por el movimiento revolucionario, en la lucha por la convocación del Congreso y
expresó su gratitud a la Redacción del periódico. Por decisión del III Congreso, en lugar
de Vperiod empezó a editarse el periódico Proletari (El Proletario).
[15] Proletari (El Proletario), aparecía en Ginebra: semanario bolchevique clandestino,
Órgano Central del POSDR, fundado por acuerdo del III Congreso del Partido. Por
decisión del Pleno del Comité Central del Partido del 27 de abril (10 de mayo) de 1905,
se nombró a Lenin redactor responsable del OC. El periódico se editó en Ginebra desde
el 14 (27) de mayo hasta el 12 (25) de noviembre de 1905. Aparecieron 26 números.
Proletari continuó la línea de la vieja Iskra leninista y mantuvo la plena sucesión del
periódico bolchevique Vperiod.
Proletari se hacía eco inmediatamente de todos los acontecimientos importantes del
movimiento obrero ruso e internacional, sostenía una lucha despiadada contra los men-
cheviques y otros elementos revisionistas oportunistas. El semanario realizó una gran
labor de propaganda de las decisiones del III Congreso del Partido y desempeñó un
papel importante en la cohesión orgánica e ideológica de los bolcheviques. Proletari
defendía consecuentemente el marxismo revolucionario y elaboraba todos los proble-
mas fundamentales de la revolución que se desplegaba en Rusia. Informando amplia-
mente de los acontecimientos de 1905, Proletari levantaba a las vastas masas trabajado-
ras a la lucha por la victoria de la revolución.
Poco después de la partida de Lenin para Rusia, a comienzos de noviembre de 1905,
dejó de aparecer el periódico.
[16] Nóvaya Zhizn (Vida Nueva): primer periódico bolchevique legal; apareció diaria-
mente del 27 de octubre (9 de noviembre) al 3 (16) de diciembre de 1905 en Petersbur-
go. El editor-director oficial del periódico era el poeta N. M. Minski y la editora, la
actriz M. F. Andréeva. Con la llegada de Lenin de la emigración a Petersburgo, a co-
mienzos de noviembre de 1905, el periódico empezó a aparecer bajo su dirección inme-
diata.
Nóvaya fue activo portavoz de todas las decisiones y actividades del CC del POSDR.
Desempeñó un gran papel en la ilustración política y la organización de las masas,
movilizándolas para la insurrección armada.
El 2 de diciembre, cuando salió a la calle el núm. 27, el periódico fue clausurado por el
Gobierno zarista. El núm. 28 apareció clandestinamente.
[17] Nachalo (Comienzo): diario menchevique legal; se publicó en Petersburgo del 13
(26) de noviembre al 2 (15) de diciembre de 1905. Aparecieron 16 números.
[18] Volná (La Ola): diario bolchevique, se publicó legalmente en Petersburgo del 26
125
de abril (9 de mayo) al 24 de mayo (6 de junio) de 1906. Aparecieron 25 números. A
partir del núm. 9, lo redactó de hecho Lenin. El 24 de mayo (6 de junio) el periódico
fue clausurado por el Gobierno zarista. En lugar de Volná empezó a aparecer el periódi-
co Vperiod y luego Ejo.
Ejo (Eco): diario bolchevique legal; se publicó en Petersburgo del 22 de junio (5 de
julio) al 7 (20) de julio de 1906. Aparecieron 14 números. El director del periódico de
hecho era Lenin.
Casi todos los números del periódico Ejo fueron represaliados: las autoridades secues-
traron 12 de los 14 números publicados.
[19] Naródnaya Duma (Duma Popular): diario menchevique; se publicó en Petersburgo
en marzo y abril de 1907, en lugar del clausurado Rússkaya Zhizn (La Vida Rusa).
Aparecieron 21 números.
126
ESBOZO DE RESOLUCIÓN SOBRE EL PROBLEMA NA-
CIONAL[1]
5. Este derecho no excluye sino que, por el contrario, exige una apreciación
proletaria independiente.
127
burguesía nacionalista de sus países; muestra que los obreros que prefirieran
la aproximación política (e ideológica) con su burguesía a la unidad con el
proletariado de otras naciones traicionarían tanto al socialismo como a la
democracia y a su patria.
10. Ley de todo el Estado que garantice los derechos de la minoría de las na-
ciones, etc.
12. Fusión de los obreros de todas las naciones en todas las organizaciones.
Obras Completas,
tomo 24.
128
NOTAS
129
RESOLUCIONES DE LA REUNIÓN DE VERANO DE 1913
[...]
130
por los elementos pequeñoburgueses, oportunistas, de las distintas naciones.
3. Los intereses de la clase obrera exigen la fusión de los obreros de todas las
nacionalidades de un Estado en organizaciones proletarias únicas: políticas,
sindicales, cooperativas y educativas, etc. Sólo esta fusión de los obreros de
distintas nacionalidades en organizaciones únicas permite al proletariado lu-
char con éxito contra el capital internacional y la reacción, y combatir la pro-
paganda y las aspiraciones de los terratenientes, los popes y los nacionalistas
burgueses de todas las naciones, que corrientemente encubren sus aspiraciones
antiproletarias con la bandera de la "cultura nacional". El movimiento obrero
mundial está creando y desarrolla cada día más una cultura internacional prole-
taria.
Los socialdemócratas deben tener en cuenta además que los terratenientes, los
popes y la burguesía de las naciones oprimidas encubren a menudo con con-
signas nacionalistas sus aspiraciones a dividir a los obreros y a embaucarlos
entrando en componendas, a sus espaldas, con los terratenientes y la burguesía
131
de la nación dominante, en perjuicio de las masas trabajadoras de todas las
naciones.
***
La Reunión incluye en el orden del día del Congreso del Partido el problema
del Programa nacional. Invita al CC, a la prensa del Partido y a las organiza-
ciones locales a dilucidar con el mayor detalle el problema nacional (en folle-
tos, debates, etc.).
[...]
Obras Completas,
tomo 24.
NOTAS
[1] El Bund (Unión General Obrera Hebrea de Lituania, Polonia y Rusia) fue organiza-
do en 1897, en ·el Congreso Constituyente de los grupos socialdemócratas judíos,
realizado en Vilna; agrupaba principalmente a los artesanos semiproletarios judíos de
las regiones occidentales de Rusia. En el I Congreso del POSDR (1898), el Bund ingre-
só en éste "como organización autónoma, independiente sólo en los problemas específi-
cos del proletariado judío". El Bund fue portador del nacionalismo y el separatismo en
el movimiento obrero de Rusia. Su IV Congreso, celebrado en abril de 1901, decidió
cambiar las relaciones de organización con el POSDR, establecidas por el I Congreso
de éste; en su resolución declaró que consideraba el POSDR como federación de orga-
nizaciones nacionales y que el Bund debía participar en ella como parte federal.
El Bund se retiró del POSDR en su II Congreso (1903), cuando éste rechazó su exigen-
cia de que se le reconociera como único representante del proletariado judío. En 1906,
de acuerdo con la resolución del IV Congreso (de Unificación) del POSDR, pasó nue-
vamente a formar parte del Partido. Dentro del POSDR, los bundistas apoyaron siempre
al ala oportunista ("economistas", mencheviques, liquidadores) y lucharon contra los
bolcheviques y el bolchevismo. A la reivindicación programática de los bolcheviques
sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación, oponían la exigencia de auto-
nomía cultural-nacional. En los años de la reacción (1907-1910) y durante el período de
un nuevo ascenso revolucionario, el Bund adoptó una posición liquidacionista y colabo-
ró activamente en la formación del Bloque antipartido de Agosto. Su posición fue
socialchovinista durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), y en 1917 apoyó al
132
Gobierno Provisional burgués, luchó al lado de los enemigos de la Revolución Socialis-
ta de Octubre. Durante la intervención militar extranjera y la guerra civil, los dirigentes
del Bund se unieron a las fuerzas contrarrevolucionarias. Al mismo tiempo, entre los
bundistas de filas se esbozó un viraje hacia la colaboración con el Poder soviético. En
marzo de 1921, el Bund se disolvió por propia iniciativa.
[2] Lenin se refiere a la resolución de la Conferencia de agosto de los liquidadores que
se realizó en Viena en 1912 y que consideró compatible con el Programa del POSDR la
consigna oportunista de "autonomía cultural-nacional".
133
NOTAS CRÍTICAS SOBRE EL PROBLEMA NACIONAL[1]
Los periódicos han aludido varias veces al informe del Gobernador del Cáuca-
so, informe que es digno de atención no por su espíritu obscurantista, sino por
su tímido "liberalismo". Entre otras cosas, el gobernador se opone a la rusifi-
cación artificial de las nacionalidades no rusas. En el Cáucaso, los representan-
tes de las nacionalidades no rusas se esfuerzan ellos mismos por enseñar el
ruso a sus hijos, como por ejemplo en las escuelas religiosas armenias, en las
cuales la enseñanza del ruso no es obligatoria.
Rússkoe Slovo[4] (núm. 198), uno de los periódicos liberales de más amplia
difusión en Rusia, señala este hecho y extrae la justa conclusión de que en
Rusia la hostilidad hacia el idioma ruso "surge exclusivamente" como conse-
cuencia de la implantación "artificial" (debiera haber dicho "forzada") de ese
idioma.
134
"No hay razón para preocuparse por el destino de la lengua rusa. Ella misma
conquistará su aprobación en toda Rusia", dice el periódico. Y esto es perfec-
tamente cierto, porque las exigencias del intercambio económico obligarán
siempre a las nacionalidades que viven en un Estado (mientras quieran vivir
juntas) a estudiar el idioma de la mayoría. Cuanto más democrático sea el
sistema político en Rusia, con más vigor, rapidez y amplitud se desarrollará el
capitalismo, y más imperiosamente las exigencias del intercambio económico
impulsarán a las distintas nacionalidades a estudiar el idioma más conveniente
para las relaciones comerciales generales.
¡La lógica al revés! La pequeña Suiza no ha perdido nada, sino que ha ganado
por el hecho de no tener un solo idioma oficial, sino 3: alemán, francés e ita-
liano. En Suiza, el 70% de la población son alemanes (en Rusia, el 43% son
rusos), el 22% franceses (en Rusia, el 17% ucranios) y el 7% italianos (en
Rusia, el 6% polacos y el 4.5% bielorrusos). Si los italianos de Suiza hablan
con frecuencia en francés en el Parlamento común, no lo hacen obligados por
alguna bárbara ley policíaca (en Suiza no la hay), sino porque los ciudadanos
civilizados de un Estado democrático prefieren un idioma que es comprendido
por la mayoría. El idioma francés no despierta odio en los italianos, ya que es
el idioma de una nación libre y civilizada, un idioma que no ha sido impuesto
mediante repulsivas medidas policíacas.
135
nacionalidades, y su adopción será más rápida y amplia cuanto más consecuen-
te sea la democracia y más rápido, por lo tanto, el desarrollo del capitalismo.
Los liberales enfocan el problema del idioma del mismo modo que enfocan
todos los problemas políticos: como hipócritas mercaderes, que tienden una
mano (abiertamente) a la democracia y la otra (por la espalda) a los señores
feudales y la policía. Estamos contra los privilegios, gritan los liberales, pero a
escondidas regatean con los señores feudales, primero por un privilegio, des-
pués por otro.
136
dad incondicional y total fusión de los obreros de todas las nacionalidades en
todas las organizaciones obreras —sindicales, cooperativas, de consumo, edu-
cativas y culturales y toda otra— en contraposición a cualquier tipo de nacio-
nalismo burgués. Sólo este tipo de unidad y fusión podrá salvaguardar la de-
mocracia y los intereses de los obreros contra el capital —que ya es interna-
cional y lo va siendo cada vez más—, y salvaguardar los intereses del desarro-
llo de la humanidad hacia un nuevo modo de vida, ajeno a todos los privilegios
y a toda explotación.
2. LA "CULTURA NACIONAL"
¿Qué se deduce de ahí? Que todo nacionalismo liberal burgués lleva la mayor
de las corrupciones a los medios obreros y ocasiona un daño enorme a la causa
de la libertad y a la causa de la lucha de clase proletaria. Esto es tanto más
peligroso cuanto que la tendencia burguesa (y feudal-burguesa) se encubre con
la consigna de "cultura nacional". Las centurias negras y los clericales, y tras
ellos los burgueses de todas las naciones, hacen sus reaccionarios y sucios
trapicheos en nombre de la cultura nacional (rusa, polaca, hebrea, ucrania,
etc.).
"Todo el que conozca algo, por poco que sea, el problema nacional sabe que la cul-
137
tura internacional no es innacional (sin forma nacional); una cultura innacional que
no sea rusa, ni hebrea, ni polaca, sino cultura a secas es un absurdo; las ideas inter-
naciónales sólo pueden prender en la clase obrera precisamente cuando son adapta-
das al idioma que habla y a las condiciones nacionales concretas en que vive el
obrero; el obrero no debe quedar impasible ante la situación y el desarrollo de su
cultura nacional, pues única y exclusivamente por medio de ella obtiene la posibili-
dad de participar en 'la cultura internacional de la democracia y del movimiento
obrero mundial'. Esto se sabe desde hace tiempo, pero V. I. no quiere ni oír hablar
de ello...".
138
discutible, es decir, el verdadero quid de la cuestión.
Quien quiere servir al proletariado debe unir a los obreros de todas las nacio-
nes y luchar constantemente contra el nacionalismo burgués, tanto el "propio"
como el ajeno. Quien defiende la consigna de cultura nacional no tiene cabida
entre los marxistas, su lugar está entre los pequeños burgueses nacionalistas.
139
toda evidencia los grandes rasgos progresistas, de alcance universal, de la
cultura hebrea: su internacionalismo y su aptitud para adherirse a los movi-
mientos avanzados de la época (el porcentaje de hebreos que participan en los
movimientos democráticos y proletarios es, en todas partes, mayor del que, en
general, representan en la población).
El señor Libman, que transmite y repite con exactitud los argumentos, mejor
dicho, los métodos habituales de los bundistas, califica de "vieja patraña asi-
milista" la reivindicación de unir y fundir a los obreros de todas las nacionali-
dades del Estado de que se trate en organizaciones obreras únicas (véase más
arriba el final del artículo reproducido de Sévernaya Pravda).
140
hace con tales chistes y con esos gritos a cuenta de la "asimilación" lanzados
contra una consigna consecuentemente democrática y marxista no es más que
desenmascararse hasta el fin él mismo.
Ambas tendencias son una ley universal del capitalismo. La primera predomi-
na en los albores del desarrollo capitalista; la segunda es característica del
capitalismo maduro, que marcha hacia su transformación en sociedad socialis-
ta. El Programa nacional de los marxistas tiene presentes ambas tendencias:
primero, defiende la igualdad de derechos de las naciones y de los idiomas (y
también el derecho de las naciones a la autodeterminación, de lo cual hablare-
mos más adelante) y considera inadmisible la existencia de cualesquiera privi-
legios en este aspecto; segundo, propugna el principio del internacionalismo y
la lucha implacable por evitar que el proletariado se contamine de nacionalis-
mo burgués, aun del más sutil.
No, aquí no valen las evasivas. El señor Libman condena la "asimilación" sin
entender por ella ni la violencia, ni la desigualdad, ni los privilegios. Pero,
¿queda algo real en el concepto de "asimilación" si se excluyen toda violencia
y toda desigualdad?
Sí, desde luego. Queda la tendencia histórica universal del capitalismo a rom-
per las barreras nacionales, a borrar las diferencias nacionales, a llevar las
naciones a la asimilación, tendencia que cada decenio se manifiesta con mayor
pujanza y constituye uno de los más poderosos motores de la transformación
del capitalismo en socialismo.
141
No es marxista, ni siquiera demócrata, quien no acepta ni defiende la igualdad
de derechos de las naciones y los idiomas, quien no lucha contra toda opresión
o desigualdad nacionales. Esto es indudable. Pero es igualmente indudable que
el seudomarxista que pone de vuelta y media a los marxistas de otra nación,
acusándolos de "asimilistas", es de hecho un simple pequeño burgués naciona-
lista. A esta categoría poco honorable de personas pertenecen todos los bundis-
tas y (como veremos ahora) los socialnacionalistas ucranios de la índole de los
señores L. Yurkévich, Dontsov y compañía.
Para demostrar con ejemplos concretos cuán reaccionarias son las concepcio-
nes de estos pequeños burgueses nacionalistas aportaremos datos de 3 tipos.
Los que más gritan contra el espíritu "asimilista" de los marxistas ortodoxos
rusos son los nacionalistas hebreos de Rusia en general y, entre ellos, sobre
todo, los bundistas. Sin embargo, como puede verse por los datos antes cita-
dos, de los 10'500,000 de hebreos que hay en el mundo, cerca de la mitad
habitan en países civilizados, en condiciones de máxima "asimilación", mien-
tras que únicamente los hebreos de Rusia y Galitzia, seres infelices, atrasados,
sin derechos y oprimidos por los Purishkévich (rusos y polacos) viven en con-
diciones de mínima "asimilación", de aislamiento máximo que llega incluso a
tomar la forma de "zonas de asentamiento", de "porcentaje normativo" y de-
más delicias purishkevichianas.
Los hebreos no son nación en el mundo civilizado, pues ahí es donde más se
han asimilado —dicen K. Kautsky y O. Bauer—. Los hebreos de Galitzia y
Rusia no son nación, pues aquí, desgraciadamente (y no por culpa de ellos,
sino por culpa de los Purishkévich), siguen siendo ralea. Tal es la opinión
indiscutible de personas que conocen indiscutiblemente la historia del pueblo
hebreo y que toman en consideración los hechos precitados.
¿Qué nos dicen estos hechos? Nos dicen que sólo pueden clamar contra la
"asimilación" los pequeños burgueses hebreos reaccionarios, los cuales preten-
den hacer retroceder la historia y obligarla a marchar no del orden de cosas
existente en Rusia y Galitzia al existente en París y Nueva York, sino al revés.
Contra la asimilación jamás clamaron los mejores hombres del pueblo hebreo,
que se cubrieron de gloria en la historia universal y dieron al mundo jefes de
vanguardia de la democracia y el socialismo. Contra la asimilación sólo cla-
man los que tiran de la levita a los hebreos.
142
por los datos que arroja, verbigracia, la emigración a los Estados Unidos de
Norteamérica. En los 10 años comprendidos entre 1891 y 1900, de Europa
salieron para aquel país 3'700,000 personas; y en los 9 años siguientes, 1901-
1909, 7'200,000 personas. El censo de 1900 registró en los Estados Unidos
más de 10'000,000 de extranjeros. El Estado de Nueva York, donde, según ese
mismo censo, había más de 78,000 austríacos, 136,000 ingleses, 20,000 fran-
ceses, 480,000 alemanes, 37,000 húngaros, 425,000 irlandeses, 182,000 italia-
nos, 70,000 polacos, 166,000 procedentes de Rusia (en su mayoría hebreos),
43,000 suecos, etc., parece un molino que va triturando las diferencias nacio-
nales. Y lo que ocurre en Nueva York a escala inmensa, internacional, ocurre
también en cada gran ciudad o poblado fabril.
Veamos lo que ocurre en Rusia y la actitud que los rusos tienen para con los
ucranios. Como es natural, todo demócrata, sin hablar ya de los marxistas,
impugnará con energía la terrible humillación de los ucranios y reivindicará
para ellos la plena igualdad de derechos. Pero debilitar los vínculos y la alian-
za existentes hoy día dentro de un mismo Estado entre el proletariado ucranio
y el proletariado ruso sería una traición directa al socialismo y una política
estúpida incluso desde el punto de vista de los "objetivos nacionales" burgue-
ses de los ucranios.
El señor Lev Yurkévich, que también se hace pasar por "marxista" (¡pobre
Marx!), nos ofrece un ejemplo de esa estúpida política. En 1906 —dice el
señor Yurkévich—, Sokolovski (Basok) y Lukashévich (Tuchapski) afirmaban
que el proletariado ucranio está rusificado por completo y no necesita ninguna
organización aparte. Sin tratar siquiera de aportar un solo dato sobre el fondo
de la cuestión, el señor Yurkévich arremete con ese motivo contra Sokolovski
y Lukashévich, lanzando aullidos histéricos —al estilo del nacionalismo más
vil, obtuso y reaccionario— para acusarlos de "pasividad nacional", de "apos-
tasía nacional", de "haber escindido (!!) a los marxistas ucranios", etc. A pesar
del "incremento de la conciencia nacional ucrania entre los obreros", tenemos
ahora una minoría de obreros con "conciencia nacional", mientras que la ma-
yoría —según afirma el señor Yurkévich— "se encuentra aún bajo la influen-
cia de la cultura de Rusia". Nuestro deber —exclama el pequeño burgués na-
cionalista— "no es seguir detrás de las masas, sino llevarlas en pos de noso-
tros, explicarles los objetivos nacionales" (natsionalnu spravu) (Dzvin, pág.
89).
143
Este razonamiento del señor Yurkévich es nacionalista burgués de cabo a rabo.
Pero incluso criticado desde el punto de vista de los nacionalistas burgueses,
algunos de los cuales quieren la plena igualdad de derechos y la autonomía de
Ucrania, mientras que otros reclaman la formación de un Estado ucranio inde-
pendiente, dicho razonamiento se viene abajo. El enemigo de las aspiraciones
redentoras de los ucranios es la clase de los terratenientes rusos y polacos, así
como también la burguesía de ambas naciones. ¿Cuál es la fuerza social capaz
de hacer frente a estas clases? El primer decenio del Siglo XX nos ha dado la
respuesta auténtica: esa fuerza es únicamente la clase obrera, que lleva en pos
de sí al campesinado democrático. En su afán de dividir y debilitar, por tanto,
la única fuerza en realidad democrática —con cuyo triunfo quedaría descartada
la opresión nacional—, el señor Yurkévich no sólo traiciona los intereses de la
democracia en general, sino también los de Ucrania, su patria. Si los proleta-
rios rusos y ucranios van unidos, la libertad de Ucrania es posible; sin esa
unidad no se puede hablar siquiera de tal libertad.
Cuando el señor Lev Yurkévich sacrifica los intereses del trato, de la fusión y
de la asimilación del proletariado de 2 naciones en aras de un éxito momentá-
neo de los objetivos nacionales ucranios, se porta como un auténtico burgués,
más aún, como un burgués miope, torpe y limitado, es decir, como un filisteo.
Primero son los objetivos nacionales; los objetivos proletarios van después —
dicen los nacionalistas burgueses, a los que hacen coro los señores Yurkévich,
Dontsov y demás marxistas de pacotilla—. Ante todo, los objetivos proletarios
—decimos nosotros—, porque éstos no sólo aseguran los intereses duraderos y
144
vitales del trabajo, así como los de la humanidad, sino también los de la demo-
cracia, y sin democracia no se puede concebir una Ucrania ni autónoma ni
independiente.
Si el marxista ucranio se deja llevar por su odio, muy legítimo y natural, a los
opresores rusos, hasta el extremo de hacer extensiva aunque sólo sea una partí-
cula de ese odio, aunque sólo sea cierto distanciamiento, a la cultura proletaria
y a la causa proletaria de los obreros rusos, ese marxista irá a parar a la charca
del nacionalismo burgués. Del mismo modo se deslizará el marxista ruso a la
charca del nacionalismo no sólo burgués, sino también ultrarreaccionario, si
olvida, aunque sea por un instante, la reivindicación de la plena igualdad de
derechos para los ucranios o el derecho de éstos a constituirse en Estado inde-
pendiente.
145
tolerancia en cuanto al idioma en que ha de hacerse la propaganda y en cuanto
a la necesidad de tener presentes en esta propaganda las particularidades pu-
ramente locales o puramente nacionales. Tal es la exigencia incondicional del
marxismo. Toda prédica que propugne separar a los obreros de una nación de
los obreros de otra, toda invectiva contra el "asimilismo" marxista, todo intento
de oponer en las cuestiones relativas al proletariado una cultura nacional en
bloque a otra cultura nacional supuestamente indivisa, etc., es nacionalismo
burgués contra el que se debe llevar a cabo una lucha implacable.
[...]
Firmado: V. Ilin.
Obras Completas,
tomo 24.
NOTAS
[1] El artículo Notas críticas sobre el problema nacional[*] fue escrito por Lenin entre
octubre y diciembre de 1913, y se publicó el mismo año en la revista bolchevique legal
Prosveschenie, números 10, 11 y 12. Anteriormente, en el verano de 1913, Lenin había
pronunciado conferencias sobre ese tema en varias ciudades de Suiza (Zúrich, Ginebra,
Lausana y Berna). En el otoño de 1913, Lenin presentó un extenso informe sobre el
problema nacional en la Reunión del CC del POSDR con funcionarios del Partido,
realizada en Poronin. Este informe sirvió de base para la resolución correspondiente,
escrita por él mismo. Después de la Reunión, Lenin empezó a preparar el artículo de
que se trata.
[*] Para lograr una visión más amplia sobre la estructura del tema, puede consultarse la Tesis
para la disertación sobre el problema nacional en Obras Completas, tomo 24 páginas 404-
417. [EBR]
[2] Zait (El Tiempo): semanario, órgano del Bund, que apareció en yiddish en Peters-
burgo, desde el 20 de diciembre de 1912 (2 de enero de 1913) hasta el 5 (18) de mayo
de 1914.
[3] Dzvin (La Campana): revista mensual burguesa de tendencia nacionalista, editada
legalmente en ucranio, en Kíev, desde enero de 1913 hasta mediados de 1914. En total
se publicaron 18 números. Se clausuró al comenzar la primera guerra imperialista mun-
dial.
[4] Rússkoe Slovo (La Palabra Rusa): diario, formalmente sin partido que se publicó en
Moscú a partir de 1895 y defendió los intereses de la burguesía rusa desde posiciones
liberales moderadas. Ofrecía una amplia información. Fue el primer periódico de Rusia
que tenía sus corresponsales en todas las grandes ciudades del país y en muchas capita-
les del mundo. En noviembre de 1917 fue clausurado por publicación de escritos anti-
146
soviéticos difamatorios. Desde enero de 1918 apareció durante cierto tiempo con los
títulos de Nóvoe Slovo (La Palabra Nueva) y Naslie Slovo (Nuestra Palabra). Clausu-
rado definitivamente en julio de 1918.
[5] Zemstvo: así se llamaba la administración autónoma local encabezada por la noble-
za, implantada en 1864 en las provincias centrales de la Rusia zarista. Las atribuciones
de los zemstvos estaban limitadas a los asuntos económicos puramente locales (instala-
ción de hospitales, estadística, etc.). Actuaban bajo el control de los gobernadores
nombrados por el zar.
147
ACERCA DEL PROGRAMA NACIONAL DEL POSDR
148
básica del marxismo en la teoría y la práctica del movimiento obrerode Rusia,
combatió, lo mismo que en los demás problemas, el oportunismo pequeñobur-
gués. Este se veía expresado en los arrebatos o las vacilaciones nacionalistas
del Bund, en primer término. La vieja Iskra sostuvo una porfiada lucha contra
el nacionalismo del Bund, y olvidarla significa convertirse una vez más en un
Iván el Desmemoriado, apartarse de la base histórica e ideológica de todo el
movimiento obrero socialdemócrata de Rusia.
149
ción de la "santa" madre Rusia, el bernsteinianismo ha dado a luz el struvismo
y que el "bauerismo" ha hecho que los socialdemócratas justifiquen el refinado
nacionalismo de la burguesía judía.
Pero hay un caso en que los marxistas están obligados, si no quieren traicionar
a la democracia y al proletariado, a defender una reivindicación especial en el
problema nacional: el derecho de las naciones a la autodeterminación (art. 9
del Programa del POSDR), o sea, a la separación política. La resolución de la
reunión explica y fundamenta tan detalladamente esta reivindicación que no
deja lugar a ninguna duda.
Es preciso tener esto en cuenta. Esto nos muestra de golpe si hay aunque sólo
sea una gota de seriedad y de espíritu de partido en las objeciones que se hacen
a ese punto.
Vean lo que dice el señor Semkovski, del periódico de los liquidadores. Con la
ligereza propia de un hombre que ha liquidado el Partido, declara: "Por ciertas
razones, no coincidimos con la propuesta de Rosa Luxemburgo de excluir en
general el art. 9 del Programa" (núm. 71 de Nóvaya Rabóchaya Gazeta).
"¿Qué hacer... si el proletariado polaco desea luchar conjuntamente con todo el pro-
letariado ruso en el marco de un mismo Estado, mientras que, por el contrario, las
150
clases reaccionarias de la sociedad polaca quisieran separar a Polonia de Rusia y
obtuvieran en un referéndum (consulta general a la población) la mayoría de votos
en favor de ello: deberíamos los socialdemócratas rusos votar en el Parlamento cen-
tral con nuestros camaradas polacos contra la separación o votar por ella para no
conculcar el 'derecho a la autodeterminación'?".
Hasta un niño vería que el señor Semkovski confunde las cosas de un modo
increíble.
Diríase que, aún con las dotes intelectuales del señor Semkovski, no es difícil
comprender que el "derecho al divorcio" ¡no exige que se vote por el divorcio!
Sin embargo, es tal el hado de los críticos del art. 9 que hasta olvidan los rudi-
mentos de la lógica.
151
pregunta es digna de un alumno de tercer año de bachillerato. ¿Y qué hacer
con la Constitución rusa si una votación democrática da la mayoría a los reac-
cionarios? El señor Semkovski hace una pregunta gratuita, vacía, que no atañe
al asunto, una de esas preguntas acerca de las cuales se dice que 7 tontos pue-
den preguntar más de lo que 70 listos son capaces de responder.
El quid del cómico error de Rosa Luxemburgo, por el que hace tiempo se bur-
laron de ella en la socialdemocracia alemana y en la rusa (agosto de 1903),
reside precisamente en que por el temor a hacer el juego al nacionalismo bur-
gués de las naciones oprimidas se beneficia no sólo al nacionalismo burgués,
sino también al nacionalismo ultrarreaccionario de la nación opresora.
152
detalle en la resolución de la reunión, argumento en el que durante 11 años no
se dispusieron a fijar la atención los señores Semkovski. En Rusia son rusos el
43% de sus habitantes, pero el nacionalismo ruso domina sobre el 57% de la
población y sojuzga a todas las naciones. En nuestro país, a los nacional-
reaccionarios se han unido ya los nacional-liberales (Struve y Cía., los progre-
sistas, etc.) y han aparecido las "primeras golondrinas" del nacional-
democratismo (acuérdense de las exhortaciones del señor Peshejónov en agos-
to de 1906 acerca de la prudencia respecto a los prejuicios nacionalistas del
campesino)[4].
Obras Completas,
tomo 24.
NOTAS
153
"marxistas legales". Al criticar a los populistas como defensores de la pequeña produc-
ción, los "marxistas legales" recurrieron en esta lucha al marxismo, pero a un marxismo
privado de todo espíritu revolucionario. Expulsaron de la teoría de Marx su punto clave:
la doctrina acerca de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado. Los "mar-
xistas legales" estuvieron encabezados por P. B. Struve.
[3] Zariá (La Aurora): revista marxista, científica y política, editada legalmente en
Stuttgart, de 1901 a 1902, por la Redacción de Iskra. Los objetivos de la revista habían
sido fijados en el Proyecto de declaración de las Redacciones de "Iskra" y "Zariá",
escrito por Lenin en Rusia. En 1902, cuando dentro de la Redacción común de ambas
publicaciones surgieron divergencias y conflictos, Plejánov propuso que se separaran
(con el fin de reservarse la dirección de Zariá), pero la moción no fue aprobada y la
Redacción continuó como estaba anteriormente. La revista criticó el revisionismo inter-
nacional y ruso y defendió las bases teóricas del marxismo. Se publicaron en ella mu-
chos trabajos de Lenin.
[4] Se alude al artículo Sobre los temas del día. Nuestra plataforma (sus contornos y
dimensiones) de A. V. Peshejónov, publicado en el núm. 8 de la revista Rússkoe Boga-
tstvo en agosto de 1906. Lenin lo sometió a una crítica demoledora en su artículo Men-
cheviques eseristas.
__________
[*] Quien desee profundizar el estudio del Programa del POSDR, aprobado en su II Congreso
(1903), puede consultar, entre otros, los tomos 2 y 4 de las Obras Completas de Lenin (Editorial
Progreso, Moscú); y, para analizar el Programa, aprobado en el VIII Congreso del PC(b)R (1919),
léanse: Proyecto de Programa del PCR en Obras Completas, tomo 38, páginas 89 y siguientes; y
los documentos del VIII Congreso: páginas 135 y siguientes. [EBR].
154
¿ES NECESARIA UNA LENGUA OFICIAL OBLIGATO-
RIA?
155
Si Rusia está predestinada a ser una e indivisible, hay que defender con firmeza la
conveniencia oficial de la lengua literaria rusa".
Las palabras que acabamos de citar han sido tomadas de un artículo del señor
S. Patrashkin, publicado en el número 7 del periódico liberal Den[*]. Por moti-
vos plenamente comprensibles, el ultrarreaccionario Nóvoe Vremia ha recom-
pensado con un suculento beso al autor de tales pensamientos. El señor Patras-
hkin expone aquí "pensamientos completamente sensatos", declara el periódico
de Ménshikov (núm. 13588). Los ultrarreaccionarios elogian también constan-
temente al nacional-liberal Rússkaya Misl por semejantes pensamientos muy
"sensatos". ¿Y cómo no elogiarle, si los liberales propagan con ayuda de ar-
gumentos "culturales" lo que tanto agrada a los de Nóvoe Vremia?
La lengua rusa es grande y poderosa, nos dicen los liberales. ¿Será posible,
entonces, que no quieran ustedes que conozcan esta lengua grande y poderosa
cuantos viven en cualquier confín de Rusia? ¿No ven, acaso, que la lengua rusa
enriquecerá la literatura de los pueblos alógenos, les permitirá hacer suyos los
grandes valores culturales, etc.?
Todo eso es exacto, señores liberales, les respondemos. Sabemos mejor que
ustedes que la lengua de Turguénev, de Tolstoi, de Dobroliúbov y de Chemis-
hevski es grande y poderosa. Queremos más que ustedes que entre las clases
oprimidas de todas las naciones sin distinción que pueblan Rusia se establez-
can la comunicación más estrecha y la unidad más fraternal. Y somos partida-
rios, por supuesto, de que cada habitante de Rusia tenga la posibilidad de
aprender la gran lengua rusa.
156
aprenderán sin necesidad del palo. La coerción (el palo) sólo conducirá a una
cosa: dificultará la penetración de la grande y poderosa lengua rusa en otros
grupos nacionales y, lo que es principal, enconará la hostilidad, creará un mi-
llón de nuevos roces, aumentará la irritación, la incomprensión mutua, etc.
De ahí que los marxistas rusos consideremos preciso: que no haya una lengua
oficial obligatoria, que se asegure a la población escuelas con enseñanza en
todos los idiomas locales y que se incluya en la Constitución una ley funda-
mental declarando abolidos todos los privilegios de una nación, cualesquiera
que sean, y todas las infracciones de los derechos de la minoría nacional...[*]
Obras Completas,
tomo 24.
__________
[*] Ver el artículo Resolución sobre el problema nacional en la página 130 de esta edición. [EBR]
157
"EL PROBLEMA NACIONAL Y EL PROLETARIADO
LETÓN"
Por lo que respecta a las observaciones del camarada Veterán, nos limitaremos
a señalar lo siguiente. Considera que nuestra referencia a Suiza no es convin-
cente, pues las 3 naciones que componen ese país son históricas, y han tenido
iguales derechos desde su origen. Mas para las "naciones sin historia" no se
puede hallar ejemplos y modelos (fuera de las utopías) sino entre las naciones
históricas. En cuanto a la igualdad de derechos de las naciones, es algo que dan
por supuesto hasta los defensores de la "autonomía cultural-nacional". Por
consiguiente, la experiencia de la humanidad civilizada nos dice que la "auto-
nomía cultural-nacional" es superflua allí donde existen una verdadera igual-
dad de derechos de las naciones y una democracia consecuente; y donde no
existen, queda como utopía, y su propaganda es la prédica de un nacionalismo
refinado.
Prosveschenie, núm. 2,
febrero de 1914.
Obras Completas,
tomo 24.
158
SOBRE LAS COOPERATIVAS[1]
[...]
II
Pero existe otro aspecto más de la cuestión, por el cual podríamos necesitar el
capitalismo de Estado o, al menos, trazar un paralelo con él. Se trata de las
cooperativas.
159
halla enclavada la empresa y toda ella en su conjunto pertenecen al Estado), se
plantea el problema de un tercer tipo de empresas que antes no eran indepen-
dientes desde el punto de vista de su importancia de principios, a saber: las
empresas cooperativas. En el capitalismo privado, la diferencia existente entre
empresas cooperativas y empresas capitalistas es la misma que hay entre em-
presas colectivas y empresas privadas. En el capitalismo de Estado, las empre-
sas cooperativas se diferencian de las empresas capitalistas de Estado, primero,
en que son empresas privadas y, segundo, en que son empresas colectivas. En
nuestro régimen actual, las empresas cooperativas se diferencian de las empre-
sas capitalistas privadas en que son colectivas, pero no se distinguen de las
empresas socialistas siempre y cuando se hayan establecido en un terreno del
Estado y empleen medios de producción pertenecientes al Estado, es decir, a la
clase obrera.
Explicaré mi idea: ¿En qué consiste la fantasía de los planes de los viejos
cooperativistas, empezando por Robert Owen? En que soñaban con la trans-
formación pacífica de la sociedad moderna mediante el socialismo, sin tener en
cuenta cuestiones tan fundamentales como la lucha de las clases, la conquista
del Poder político por la clase obrera y el derrocamiento de la dominación de
la clase de los explotadores. Por eso tenemos razón para ver en ese socialismo
"cooperativista" una pura fantasía, algo romántico y hasta trivial por sus sue-
ños de transformar, mediante el simple agrupamiento de la población en
cooperativas, a los enemigos de clase en colaboradores de clase, y a la guerra
de las clases en paz entre las clases (la llamada paz civil).
Pero fíjense cómo ha cambiado la cosa ahora, una vez que el Poder del Estado
se halla en manos de la clase obrera, una vez que el Poder político de los ex-
plotadores ha sido derrocado, y todos los medios de producción (excepto los
que el Estado obrero, voluntariamente y con ciertas condiciones, otorga por
algún tiempo en régimen de concesión a los explotadores) están en manos de la
clase obrera.
160
Ahora tenemos derecho a afirmar que, para nosotros, el simple desarrollo de
las cooperativas es idéntico (salvo la "pequeña" excepción señalada arriba) al
crecimiento del socialismo y, a la vez, nos vemos obligados a reconocer el
cambio radical que se ha operado en todo nuestro punto de vista sobre el socia-
lismo. Ese cambio radical consiste en que antes poníamos y debíamos poner el
centro de gravedad en la lucha política, en la revolución, en la conquista del
Poder, etc. Ahora el centro de gravedad se desplaza hacia la labor pacífica de
organización "cultural". Estoy dispuesto a afirmar que el centro de gravedad se
trasladaría en nuestro país hacia la obra de la cultura, de no ser por las relacio-
nes internacionales, de no ser porque hemos de pugnar por nuestras posiciones
a escala internacional. Pero si dejamos eso a un lado y nos limitamos a nues-
tras relaciones económicas interiores, el centro de gravedad del trabajo se
reduce hoy en realidad a la obra cultural.
Nuestros adversarios nos han dicho muchas veces que emprendemos una obra
descabellada, al implantar el socialismo en un país de insuficiente cultura. Pero
se equivocaron al decir que nosotros no comenzamos en el orden que indicaba
la teoría (de todo género de pedantes), y la revolución política y social en nues-
tro país precedió a la revolución cultural, a esa revolución cultural ante la que
nos encontramos ahora, pese a todo.
Hoy nos basta con esta revolución cultural para llegar a convertirnos en un país
completamente socialista, pero esa revolución cultural presenta increíbles
dificultades para nosotros, tanto en el aspecto puramente cultural (pues somos
analfabetos) como en el aspecto material (pues para ser cultos es necesario
cierto desarrollo de los medios materiales de producción, se precisa cierta base
material).
6 de enero de 1923.
161
Publicado por primera vez el 26 y el 27 de mayo de 1923
en el periódico Pravda, números 115 y 116.
Firmado: N Lenin.
Obras Completas,
tomo45.
NOTA
162
NUESTRA REVOLUCIÓN
(A PROPÓSITO DE LOS APUNTES DE N. SUJÁNOV)[1]
163
como ésta y en situación semejante. Seguimos viendo aún hoy que la burguesía
de los países más ricos no puede "normalizar" las relaciones burguesas después
de esta guerra, mientras que nuestros reformistas, pequeños burgueses que se
las dan de revolucionarios, tenían y tienen por límite (insuperable, además) las
relaciones burguesas normales, comprendiendo esta "normalidad" de una ma-
nera harto estereotipada y estrecha.
Segundo: les es completamente ajena toda idea de que, dentro de las leyes
objetivas generales a que está sujeto el desarrollo de toda la historia universal,
en modo alguno se excluyen, antes al contrario, se presuponen, períodos de-
terminados de desarrollo que constituyen una peculiaridad bien por la forma
bien por el orden del mismo. Ni siquiera se les ocurre, por ejemplo, que Rusia,
situada en la divisoria entre los países civilizados y los que han emprendido
definitivamente la primera vez, a causa de esta guerra, el camino de la civiliza-
ción —los países de todo el Oriente, los países no europeos—, que Rusia podía
y debía mostrar, por eso, ciertas peculiaridades que, claro está, no se salen de
la pauta general del desarrollo mundial, pero que distinguen su revolución de
todas las revoluciones anteriores habidas en los países de Europa Occidental,
introducen algunas innovaciones parciales al desplazarse a los países orienta-
les.
Por ejemplo, no puede ser más estereotipada la argumentación que ellos em-
plean, y que se aprendieron de memoria en la época del desarrollo de la social-
democracia euroccidental, de que nosotros no hemos madurado para el socia-
lismo, de que en nuestro país no existen, como se expresan diversos señores
"doctos" de entre ellos, las premisas económicas objetivas para el socialismo.
Y a ninguno de ellos se le ocurre preguntarse: un pueblo que afrontó una situa-
ción revolucionaria como la formada durante la primera guerra imperialista,
¿no podía, bajo la influencia de su situación desesperada, lanzarse a una lucha
que le brindase, por lo menos, alguna probabilidad de conquistar para sí condi-
ciones no corrientes del todo para el progreso sucesivo de la civilización?
164
"guerra campesina" con el movimiento obrero, de la que escribió como de una
perspectiva probable en 1856 un "marxista" como Marx, refiriéndose a Prusia?
16 de enero de 1923.
II
Para crear el socialismo —dice usted— hace falta civilización. Muy bien. ¿Y
por qué no hemos de poder crear primero en nuestro país premisas de civiliza-
ción como la expulsión de los terratenientes y de los capitalistas rusos y co-
menzar luego ya el avance hacia el socialismo? ¿En qué libros ha leído que
semejantes alteraciones del orden histórico habitual sean inadmisibles o impo-
sibles?
Recuerdo que Napoleón escribió: "On s'engage et puis... on voit", lo que, tra-
ducido libremente, quiere decir: "Primero se entabla el combate serio, y ya se
verá lo que pasa". Pues bien, nosotros entablamos primero, en octubre de 1917,
el combate serio y luego vimos ya pormenores del decurso (desde el punto de
vista de la historia universal, son, sin duda, pormenores) como la Paz de Brest
o la nueva política económica, etc. Y hoy no cabe ya duda de que, en lo fun-
damental, hemos triunfado.
165
mente más poblados, los cuales se distinguen incomparablemente más por la
diversidad de condiciones sociales, les ofrecerán, sin duda, más peculiaridades
que la revolución rusa.
Ni que decir tiene que un manual escrito según las ideas de Kautsky era algo
muy útil en su tiempo. Pero ya va siendo hora de cambiar de pensamiento de
que este manual prevé todas las formas de desarrollo de la historia universal.
Sería oportuno declarar simples mentecatos a quienes así lo creen.
17 de enero de 1923.
Firmado: Lenin.
Obras Completas,
tomo 45.
NOTAS
[1] El artículo de V. I. Lenin Nuestra revolución fue escrito con motivo de los libros
tercero y cuarto de Notas sobre la revolución del menchevique N. Sujánov (Berlín-
Petersburgo-Moscú, ed. de Z. I. Gezhebin, 1922). Lenin comenzó a dictar sus apuntes
el 16 de enero y continuó a dictarlos el 17 de enero de 1923. El artículo lo entregó a la
Redacción de Pravda N. K. Krúpskaya sin título; el título lo puso la Redacción del
periódico.
[2] V. I. Lenin se refiere, por lo visto, a la caracterización de la Comuna de París como
"forma política flexible en el más alto grado" que ofrece C. Marx en el trabajo La gue-
rra civil en Francia y la alta apreciación de la "flexibilidad de estos parisinos" que
ofreció Marx en la carta a L. Kugelmann del 12 de abril de 1871.
[3] V. I. Lenin se refiere al siguiente pasaje de la carta de C. Marx a F. Engels del 16 de
abril de 1856: "En Alemania todo dependerá de la posibilidad de respaldar la revolu-
ción proletaria con alguna segunda edición de la guerra campesina. Entonces todo
saldrá a pedir de boca".
166
SOBRE LA CULTURA PROLETARIA[1]
PROYECTO DE RESOLUCIÓN:
167
taria.
Obras Completas,
tomo 41.
NOTAS
[1] El proyecto de resolución "Sobre la cultura proletaria" fue escrito por V. I. Lenin con
motivo del I Congreso de toda Rusia del Proletkult que se celebraba en Moscú del 5 al 12 de
octubre de 1920. El proyecto que escribió Lenin sirvió de base para la discusión del proble-
ma del Proletkult en las reuniones del Buró Político del CC del PC(b)R el 9 y el 11 de octu-
bre de 1920. Al grupo comunista del I Congreso del Proletkult se propuso que adoptase una
resolución de organización subordinando las organizaciones del Proletkult en el centro y en
el interior del país a los organismos del Comisariado del Pueblo de Instrucción. Esta resolu-
ción redactada en el espíritu de las indicaciones directas de Lenin fue adoptada por unanimi-
dad en el Congreso del Proletkult. Sin embargo, después del Congreso, ciertos dirigentes del
Proletkult comenzaron a expresar su desacuerdo con ella y trataron de exponerla de modo
tergiversado ante los afiliados a la organización, presentando las cosas como si el CC del
PC(b)R limitara la iniciativa de los obreros en la esfera de la creación artística y quisiera
liquidar las organizaciones del Proletkult. Se dio una respuesta enérgica a estas falsas y
demagógicas declaraciones en la carta del CC del PC(b)R Acerca de las organizaciones del
Proletkult (publicada en el núm. 270 de Pravda del 1° de diciembre de 1920) en la que se
examinaron detalladamente los errores del Proletkult.
[2] En el informe, acerca de la intervención de A. V. Lunacharski en el Congreso del Pro-
letkult el 7 de octubre de 1920 se decía: "El camarada Lunacharski señaló que había que
asegurar al Proletkult una situación especial, la más plena autonomía..." (núm. 224 de Izves-
tia VTsIK del 8 de octubre de 1920).
168
ESBOZO DE RESOLUCIÓN SOBRE LA CULTURA PRO-
LETARIA[*]
3. No aparte del Comisariado del Pueblo de Instrucción, sino como parte suya,
ya que el PCR + el Comisariado del Pueblo de Instrucción = Σ de la cultura
proletaria.
Obras Completas,
tomo 41.
__________
[*] El Esbozo de resolución sobre la cultura proletaria lo escribió Lenin en la reunión del Buró
Político del 9 de octubre de 1920, en la que se planteó el problema de redactar la resolución para el
Congreso del Proletkult, En este esbozo Lenin reproduce los principales enunciados de su proyecto
de resolución sobre la cultura proletaria escrito en la víspera, el 8 de octubre.
[**] Aquí se interrumpe el manuscrito.
169
LA SITUACIÓN INTERNACIONAL E INTERIOR DE LA
REPÚBLICA SOVIÉTICA
Obras Completas,
Tomo 45.
__________
[*] Trátase de la poesía de V. V. Mayakovski En reunión.
[**] Trátase de las palabras de F. Engels en el artículo Literatura de los emigrados.
170
MÁS VALE POCO Y BUENO
171
poco que sea, o pensar que hay entre nosotros un número algo considerable de
elementos para organizar una administración realmente nueva y verdadera-
mente acreedora del nombre de socialista, de soviética, etc.
Y en este sentido no hay que olvidar que somos aún demasiado propensos a
compensar estos conocimientos (o a creemos que podemos compensarlos) con
el celo, la precipitación, etc.
Para renovar nuestra administración pública tenemos que fijarnos a toda costa
como tarea: primero, aprender; segundo, aprender; tercero, aprender; y des-
pués, comprobar que lo aprendido no quede reducido a letra muerta o a una
frase de moda (cosa que, no hay por qué ocultarlo, ocurre con demasiada fre-
cuencia en nuestro país), que lo aprendido se haga efectivamente carne de
nuestra carne y sangre de nuestra sangre, que llegue a ser plena y verdadera-
mente un elemento integrante de la vida diaria. En pocas palabras, no debemos
presentar las mismas reivindicaciones que la Europa Occidental burguesa, sino
las que puede presentar con dignidad y decoro un país que ha asumido la mi-
sión de desarrollarse y hacerse socialista.
[...]
Firmado: N. Lenin.
Obras Completas,
tomo 45.
172
CARTA A G. MIASNIKOV[1]
5 de agosto de 1921
Camarada Miasnikov:
Solamente hoy he leído sus 2 artículos. Ignoro cómo fueron sus discursos en la
organización de Perm (creo que de Perm) y en qué consiste el conflicto con
ella. No puedo hablar de eso. Ese asunto lo examinará el Buró de Organiza-
ción, que, según he oído, ha elegido una comisión especial.
Al comienzo del artículo aplica usted con acierto la dialéctica. Sí, quien no
comprende la sustitución de la consigna de "guerra civil" con la consigna de
"paz civil", es ridículo, si no es algo peor. Sí, en esto tiene usted razón.
"... Libertad de prensa desde los monárquicos hasta los anarquistas inclusive..."
¡Muy bien! Pero, perdóneme, todos los marxistas y todos los obreros que ha-
yan reflexionado sobre la experiencia de 4 años de nuestra revolución dirán:
analicemos la cuestión de qué libertad de prensa, para qué, para qué clase.
173
No hay un solo país en el mundo que haya hecho y haga tanto para liberar a las
masas de la influencia de los curas y de los terratenientes como la RSFSR.
Hemos cumplido y cumplimos mejor que nadie en el mundo esta tarea de la
"libertad de prensa".
Eso es un hecho.
¿Y en nuestro país? ¿Hay alguien que pueda negar que la burguesía ha sido
derrotada, pero no aniquilada, que se ha agazapado? Eso no se puede negar.
Es un hecho irrefutable.
La burguesía (en el mundo entero) es todavía más fuerte que nosotros, muchas
veces más fuerte. Poner, además, en sus manos un arma como la libertad de
organización política (= libertad de prensa, pues la prensa es el centro y la base
de la organización política) significa facilitar la labor del enemigo, ayudar al
enemigo de clase.
Eso es un hecho. "Ellos" son más ricos que nosotros y comprarán una "fuerza"
10 veces mayor contra la fuerza que tenemos en la actualidad.
174
desde el punto de vista de la apreciación de las relaciones entre todas las cla-
ses, hasta una apreciación pequeñoburguesa sentimental? Para mí es un enig-
ma.
"...En nuestro país hay un montón de excesos y de abusos: la libertad de prensa los
pondrá al desnudo...".
175
No. Nosotros no seguiremos ese camino. De 1,000 obreros conscientes, 900 no
seguirán ese camino.
La vemos.
Hay que curarla no con la "libertad" (para la burguesía), sino con medidas
proletarias y de partido.
176
etc., a la lucha por "influir" en el campesinado, etc., hay mucho de exacto,
mucho de útil.
Reanimar los Soviets, incorporar a los sin partido, hacer que el trabajo de los
militantes del Partido sea controlado por los sin partido: eso es absolutamente
justo. He ahí donde se puede realizar un trabajo inmenso. Un terreno de abun-
dante trabajo.
¿Por qué no desarrolla usted eso de una manera práctica en un folleto para el
Congreso?
¿Por qué asustarse del trabajo rudo (combatir los abusos a través de la CCC[2],
a través de la prensa del Partido, a través de Pravda)? La falta de fe en el tra-
bajo rudo, lento, difícil, pesado, lleva a la gente a caer en el pánico y a buscar
una salida "fácil": la "libertad de prensa" (para la burguesía).
Ni una vez.
177
todavía gran cantidad de fuerzas. Tenemos todavía mucha salud.
Pero podemos hacer y haremos en este terreno 100 veces más que ahora.
En esta labor hay muchísimo que hacer. Y en esta labor se puede (y se debe)
curar la enfermedad, con lentitud, pero curar de verdad, y no embotarse el
cerebro con la "libertad de prensa", ese "brillante" fuego fatuo.
Lenin.
Publicado en 1921,
en el libro "Materiales de discusión
(Tesis del camarada Miasnikov,
carta del camarada Lenin,
respuesta al mismo, disposición
del Buró de Organización del
CC y resolución de los de
Motovílija". Moscú.
Obras Completas,
tomo 44.
NOTAS
[1] Esta carta fue escrita por Lenin con motivo de la memoria que G. I. Miasnikov
presentó al CC del PC(b)R, de su artículo Cuestiones espinosas y de sus intervenciones
en las organizaciones de Petrogrado y de Perm del PC(b)R. Miasnikov organizó, en el
distrito de Motovílija de la provincia de Perm, un grupo que luchó contra la política del
Partido. El Buró de Organización del CC del PC(b)R, después de haber discutido el 29
de julio de 1921 la intervención de Miasnikov en la organización de Perm, su artículo y
su memoria, los declaró contrarios al Partido y formó una comisión (N. I. Bujarin, P. A.
178
Zalutski y A. A. Solts), para que investigara la actividad de Miasnikov. El 22 de agosto,
el Buró de Organización del CC del PC(b)R declaró que las tesis de Miasnikov, formu-
ladas en sus artículos, eran incompatibles con los intereses del Partido, le prohibió
presentarlas en reuniones oficiales del Partido, lo separó de la organización de Perm y
lo puso a disposición del Comité Central. Miasnikov no se subordinó a la resolución del
CC y al volver a Motovílija continuó su actividad antipartido. Al mismo tiempo trató de
organizar un grupo antipartido en Petrogrado. La comisión del CC del PC(b)R, que
investigó la actividad de Miasnikov, propuso expulsarlo del Partido por haber violado
repetidas veces la disciplina partidaria, por haber organizado, contrariamente a la reso-
lución del X Congreso sobre la unidad del Partido, un grupo especial para luchar contra
éste. El 20 de febrero de 1922, el Buró Político del CC del PC(b)R ratificó la resolución
que expulsaba a Miasnikov del Partido.
[2] Comisión Central de Control (CCC): órgano supremo de control del Partido; se
constituyó por acuerdo de la IX Conferencia Nacional del PC(b)R, celebrada del 22 al
25 de septiembre de 1920. En la resolución Sobre las tareas inmediatas de la organiza-
ción del Partido [Obras Completas; tomo 41, pág. 300], aprobada por la Conferencia,
se consideró indispensable, como una de las medidas prácticas encaminadas a reforzar
la democracia interna del Partido y a consolidar su unidad y disciplina, instituir la Co-
misión de Control elegida por el Congreso y las comisiones del Partido adjuntas a sus
comités provinciales. En la resolución de la Conferencia fue incluida, con modificacio-
nes insignificantes, la proposición de Lenin sobre los integrantes de la Comisión de
Control. Las comisiones de control debían ser integradas por los comunistas más im-
parciales, que disfrutasen de la confianza general. El propósito de Lenin era que la
Comisión de Control fuera un "auténtico órgano de la conciencia del Partido y del
proletariado"; recomendaba como tarea especial para la Comisión de Control tener una
actitud atenta hacia los camaradas cuyas actividades estudiaba [Obras Completas; tomo
41, pág. 402]. La CCC fue elegida por primera vez en el X Congreso del PC(b)R reali-
zado del 8 al 16 de marzo de 1921. Con arreglo a la proposición formulada por Lenin
en los artículos que escribió para el XII Congreso del Partido (17-25 de abril de 1923)
—Como tenemos que reorganizar la Inspección Obrera y Campesina y Más vale poco
y bueno—, el XII Congreso creó un organismo conjunto de control del Partido y del
Estado: la CCC-IOC; en la labor de este organismo y de los organismos locales partici-
paban las amplias masas trabajadoras.
179
UNA GRAN INICIATIVA
(El heroísmo de los obreros en la retaguardia. a propósito de los "sábados
comunistas")
[...]
Menos estrépito político y mayor atención a los hechos más simples, pero
vivos, de la edificación comunista, tomados de la vida y contrastados en la
vida: tal es la consigna que debemos repetir sin descanso todos nosotros, nues-
tros escritores, agitadores, propagandistas, organizadores, etc.
La dictadura del proletariado —como ya he dicho más de una vez y, por cierto,
también en mi discurso del 12 de marzo en la reunión del Soviet de diputados
de Petrogrado— no es sólo el ejercicio de la violencia sobre los explotadores,
ni siquiera es principalmente violencia. La base económica de esta violencia
revolucionaria, la garantía de su vitalidad y éxito, está en que el proletariado
representa y pone en práctica un tipo más elevado de organización social del
trabajo que el capitalismo. Esto es lo esencial. En ello radica la fuerza y la
garantía del triunfo inevitable y completo del comunismo.
180
trabajadores, a pesar de todos los progresos de la cultura y la democracia bur-
guesas, ha seguido siendo, incluso en las repúblicas más avanzadas, más civili-
zadas y más democráticas, la masa oscura y oprimida de esclavos asalariados o
de campesinos aplastados, expoliados y vejados por un puñado de capitalistas.
La organización comunista del trabajo social, el primer paso hacia la cual es el
socialismo, se basa y se basará cada día más en la disciplina libre y consciente
de los trabajadores mismos, que se han sacudido el yugo de los terratenientes y
los capitalistas.
Esta disciplina nueva no cae del cielo ni se consigue con buenas intenciones,
sino que nace exclusivamente de las condiciones materiales de la gran produc-
ción capitalista, sin las cuales es imposible. Y el portador o vehículo de estas
condiciones materiales es una determinada clase histórica, creada, organizada,
agrupada, instruida, educada y forjada por el gran capitalismo. Esta clase es el
proletariado.
Sólo una clase determinada —los obreros urbanos y, en general, los obreros
fabriles, los obreros industriales— está en condiciones de dirigir a toda la masa
de trabajadores y explotados en la lucha por derrocar el yugo del capital, en el
proceso mismo de su derrocamiento, en la lucha por mantener y consolidar el
triunfo, en la creación del nuevo régimen social, del régimen socialista, en toda
la lucha por la supresión completa de las clases. (Hagamos notar, entre parén-
tesis, que la diferencia científica entre el socialismo y el comunismo consiste
únicamente en que el primer término designa la primera fase de la sociedad
nueva que brota del capitalismo, mientras que el segundo término designa una
fase superior y más avanzada de dicha sociedad).
181
¿Qué quiere decir "supresión de las clases"? Todos los que se llaman socialis-
tas reconocen este objetivo final del socialismo, pero no todos, ni mucho me-
nos, reflexionan sobre el alcance de dichas palabras. Las clases son grandes
grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un
sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en
que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que en
su mayor parte las leyes refrendan y formalizan), por el papel que desempeñan
en la organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo de
percibir y la proporción en que perciben la parte de riqueza social de que dis-
ponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el
trabajo de otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de
economía social.
Es evidente que, para suprimir por completo las clases, no basta con derrocar a
los explotadores, a los terratenientes y capitalistas, no basta con suprimir su
propiedad, sino que es imprescindible también suprimir toda propiedad priva-
da sobre los medios de producción; es necesario suprimir la diferencia existen-
te entre la ciudad y el campo, así como entre los trabajadores manuales e inte-
lectuales. Esta obra exige mucho tiempo. Para realizarla, hay que dar un gigan-
tesco paso adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas, hay que vencer
la resistencia (muchas veces pasiva y mucho más tenaz y difícil de vencer) de
los numerosos vestigios de la pequeña producción, hay que vencer la enorme
fuerza de la costumbre y la rutina que estos vestigios llevan consigo.
Suponer que todos los "trabajadores" están igualmente capacitados para reali-
zar esta obra, sería decir la frase más vacía o hacerse ilusiones de socialista
antediluviano, premarxista. Porque esta capacidad no se da por sí misma, sino
que se forma históricamente y sólo en las condiciones materiales de la gran
producción capitalista. En los comienzos del tránsito del capitalismo al socia-
lismo, únicamente el proletariado posee esta capacidad. Y puede cumplir la
gigantesca misión que le incumbe, primero, porque es la clase más fuerte y
más avanzada de las sociedades civilizadas; segundo, porque en los países más
desarrollados constituye la mayoría de la población; tercero, porque en los
países capitalistas atrasados, como Rusia, la mayoría de la población se com-
pone de semiproletarios, es decir, de hombres que durante una parte del año
viven como proletarios, que sistemáticamente se ganan el sustento, en cierta
medida, recurriendo al trabajo asalariado en empresas capitalistas.
Quienes intentan resolver los problemas del tránsito del capitalismo al socia-
lismo con tópicos sobre la libertad, la igualdad, la democracia en general, la
igualdad de la democracia laboral, etc. (como hacen Kautsky, Mártov y demás
personajes de Ia Internacional amarilla, de Berna), lo único que consiguen es
poner al desnudo su naturaleza de pequeños burgueses, de filisteos, de espíritus
182
mezquinos, que se arrastran serviles tras la burguesía en el aspecto ideológico.
Este problema sólo puede resolverlo de un modo acertado un estudio concreto
de las relaciones especiales existentes entre la clase específica que ha conquis-
tado el Poder político, o sea, el proletariado, y toda la masa no proletaria y
semiproletaria de la población trabajadora; y estas relaciones no se establecen,
por cierto, en una situación fantásticamente armónica, "ideal", sino en una
situación real de encarnizada y múltiple resistencia de la burguesía.
183
técnica capitalista con la agrupación en masa de los trabajadores conscientes,
entregados a la gran producción socialista.
Esta segunda tarea es más difícil que la primera, porque no puede ser cumplida
en modo alguno con un esfuerzo heroico, momentáneo, sino que exige el he-
roísmo más prolongado, más tenaz y difícil: el del trabajo cotidiano y masivo.
Pero esta tarea es también más esencial que la primera, porque, en fin de cuen-
tas, la fuente más profunda de la fuerza necesaria para vencer a la burguesía y
la única garantía de solidez y seguridad de estas victorias residen únicamente
en un modo nuevo y superior de producción social, en la sustitución de la
producción capitalista y pequeñoburguesa por la gran producción socialista.
***
J. Jacoby, uno de los pocos, o dicho más exactamente, uno de los rarísimos
demócratas burgueses alemanes que, después de las lecciones de 1870-1871[5],
no se pasaron al chovinismo ni al liberalismo nacionalista, sino al socialismo,
decía que la fundación de una sola asociación obrera tenía más importancia
histórica que la batalla de Sadowa[6]. Y así es. La batalla de Sadowa decidió
cuál de las 2 monarquías burguesas, la austríaca o la prusiana, tendría la pri-
macía en la creación de un Estado capitalista nacional alemán. La fundación de
una asociación obrera representaba un pequeño paso hacia la victoria mundial
del proletariado sobre la burguesía. Del mismo modo, podemos decir nosotros
que el primer sábado comunista, organizado el 10 de mayo de 1919 en Moscú
por los obreros del ferrocarril Moscú-Kazán, tiene más importancia histórica
que cualquier victoria de Hindenburg o de Foch y los ingleses en la guerra
imperialista de 1914-1918. Las victorias de los imperialistas son una matanza
de millones de obreros para aumentar las ganancias de los multimillonarios
anglo-americanos y franceses. Son la bestialidad del capitalismo agonizante,
ahíto de tanto tragar y que se pudre en vida. El sábado comunista de los obre-
ros ferroviarios de la línea Moscú-Kazán es una de las células de la sociedad
nueva, de la sociedad socialista, que trae a todos los pueblos de la Tierra la
manumisión del yugo del capital y los libra de las guerras.
184
dos, en comparación con los casos innumerables de robo, haraganería, descen-
so de la productividad, deterioro de las materias primas, deterioro de los pro-
ductos, etc. Nosotros contestamos a esos señores: si los intelectuales burgueses
hubieran ayudado a los trabajadores con sus conocimientos, en lugar de poner-
se al servicio de los capitalistas rusos y extranjeros para restaurar su Poder, la
revolución sería más rápida y pacífica. Pero eso es una utopía, pues la cuestión
la decide la lucha de clases, y en esta lucha, la mayor parte de los intelectuales
se inclina hacia la burguesía. El proletariado triunfará no con la ayuda de los
intelectuales, sino a pesar de su oposición (al menos en la mayor parte de los
casos), apartando a los intelectuales burgueses incorregibles, transformando,
reeducando y sometiendo a los vacilantes y atrayendo paulatinamente a su lado
a un número de ellos cada vez mayor. Regocijarse maliciosamente ante las
dificultades y reveses de la revolución, sembrar el pánico y predicar la vuelta
atrás son armas y procedimientos de lucha de clase que emplean los intelectua-
les burgueses. Pero el proletariado no se dejará engañar con eso.
185
la vida se encargará de seleccionar los más vivaces. Si un científico japonés,
para ayudar a los hombres a triunfar sobre la sífilis, ha tenido la paciencia de
ensayar 605 preparados antes de llegar al 606, que satisface determinadas
exigencias, quienes quieran resolver un problema más difícil, el de vencer al
capitalismo, deberán tener la suficiente perseverancia para ensayar centenares
y miles de nuevos procedimientos, métodos y medios de lucha hasta conseguir
los más convenientes.
Los "sábados comunistas" tienen tanta importancia porque no los han iniciado
obreros que se encuentran en condiciones excepcionalmente favorables, sino
obreros de diversos oficios, incluidos también obreros no especializados, peo-
nes, que se encuentran en condiciones habituales, es decir, en las condiciones
más difíciles. Todos conocemos muy bien la razón fundamental del descenso
de la productividad del trabajo que se observa no solamente en Rusia, sino en
el mundo entero: la ruina y la miseria, la exasperación y el cansancio provoca-
dos por la guerra imperialista, las enfermedades y la inanición. Por su impor-
tancia, esta última ocupa el primer lugar. El hambre: ésa es la causa. Y para
suprimir el hambre hay que elevar la productividad del trabajo tanto en la
agricultura como en el transporte y en la industria. Nos encontramos, por con-
siguiente, ante una especie de círculo vicioso: para elevar la productividad del
trabajo hay que salvarse del hambre, y para salvarse del hambre hay que elevar
la productividad del trabajo.
186
productividad del trabajo mucho más alta. Es una labor muy difícil y muy
larga, pero lo esencial es que ha comenzado. Si en el Moscú hambriento del
verano de 1919, obreros hambrientos, tras 4 penosos años de guerra imperialis-
ta y después de año y medio de una guerra civil todavía más penosa, han podi-
do iniciar esta gran obra, ¿qué proporciones no adquirirá cuando triunfemos en
la guerra civil y conquistemos la paz?
El comunismo representa una productividad del trabajo más alta que la del
capitalismo, una productividad obtenida voluntariamente por obreros conscien-
tes y unidos que tienen a su servicio una técnica moderna. Los sábados comu-
nistas poseen un valor excepcional como comienzo efectivo del comunismo, y
esto es algo extraordinario, pues nos encontramos en una etapa en la que "se
dan sólo los primeros pasos en la transición del capitalismo al comunismo"
(como dice, con toda razón, el Programa de nuestro Partido[7]).
187
que es un truhán".
Todos debemos reconocer que a cada paso, en todas partes, y también en nues-
tras filas, pueden verse huellas del modo charlatanesco, propio de intelectuales
burgueses, de abordar los problemas de la revolución. Nuestra prensa, por
ejemplo, combate poco estos restos putrefactos del podrido pasado democráti-
co-burgués y presta débil apoyo a los brotes sencillos, modestos, cotidianos,
pero vivos, de verdadero comunismo.
La mujer continúa siendo esclava del hogar, pese a todas las leyes liberadoras,
porque está agobiada, oprimida, embrutecida, humillada por los pequeños
quehaceres domésticos, que la convierten en cocinera y niñera, que malgastan
su actividad en un trabajo absurdamente improductivo, mezquino, enervante,
embrutecedor y fastidioso. La verdadera emancipación de la mujer y el verda-
dero comunismo no comenzarán sino donde y cuando empiece la lucha en
masa (dirigida por el proletariado, dueño del Poder del Estado) contra esta
pequeña economía doméstica, o, más exactamente, su transformación masiva
en una gran economía socialista.
188
mente, es indiscutible para todo comunista? Desde luego, no. ¿Nos preocupa-
mos suficientemente de los brotes de comunismo, que existen ya a este respec-
to? No, y 1,000 veces no. Los comedores públicos, las casas-cuna y los jardi-
nes de la infancia son otras tantas muestras de estos brotes, son medios senci-
llos, corrientes, sin pompa, elocuencia ni solemnidad, efectivamente capaces de
emancipar a la mujer, efectivamente capaces de aminorar y suprimir su de-
sigualdad respecto al hombre por su papel en la producción y en la vida social.
Estos medios no son nuevos. Fueron creados (como, en general, todas las pre-
misas materiales del socialismo) por el gran capitalismo; pero bajo el régimen
capitalista han sido, en primer lugar, casos aislados y, en segundo lugar —lo
que tiene particular importancia—, o eran empresas mercantiles, con los peo-
res aspectos de la especulación, del lucro, de la trapacería y del engaño, o bien
"ejercicios acrobáticos de beneficencia burguesa", odiada y despreciada, con
toda razón, por los mejores obreros.
189
de cada organización obrera y campesina. Todo esto son brotes de comunismo,
y el cuidarlos es una obligación primordial de todos nosotros. Por difícil que
sea la situación del abastecimiento y de la producción, el avance en todo el
frente en año y medio de Poder bolchevique es indudable: los acopios de grano
han pasado de 30 millones de puds (del 1 de agosto de 1917 al 1 de agosto de
1918) a 100 millones (del 1 de agosto de 1918 al 1 de mayo de 1919); se ha
ampliado la horticultura; ha disminuido la extensión de los campos que quedan
sin sembrar; ha comenzado a mejorar el transporte ferroviario, a pesar de las
gigantescas dificultades con que se tropieza para obtener combustible, etc.
Sobre este fondo general, y con el apoyo del poder estatal proletario, los brotes
de comunismo no se agotarán, sino que crecerán y se convertirán en comunis-
mo pleno.
[...]
Firmado: N. Lenin.
Obras Completas,
tomo 39.
NOTAS
[1] Centurias negras: bandas monárquicas organizadas por la policía zarista para com-
batir el movimiento revolucionario. Las centurias negras asesinaban a revolucionarios,
agredían a los intelectuales progresistas y perpetraban pogromos antisemitas.
[2] Mencheviques: corriente oportunista en la socialdemocracia rusa. En las elecciones
de los organismos centrales del Partido, en el II Congreso del POSDR, celebrado en
1903, los socialdemócratas revolucionarios, encabezados por Lenin, obtuvieron la
mayoría (bolshinstvó, y de ahí su denominación de "bolcheviques"), y los oportunistas
quedaron en minoría (menshinstvó, y de ahí su denominación de "mencheviques").
Durante la revolución de 1905-1907, los mencheviques se pronunciaron contra la he-
gemonía de la clase obrera en la revolución, contra la alianza de la clase obrera y los
campesinos, exigiendo un entendimiento con la burguesía liberal, a la que estimaron
conveniente ceder la dirección de la revolución. Durante la reacción que siguió a la
derrota de la revolución de 1905-1907, la mayoría de los mencheviques reclamó la
liquidación del partido revolucionario ilegal de la clase obrera, por lo que fueron llama-
dos liquidadores. Después del triunfo de la Revolución Democrática Burguesa de Fe-
brero de 1917, los mencheviques entraron en el Gobierno Provisional burgués, apoya-
ron su política imperialista e impugnaron la revolución socialista que se preparaba. Al
triunfar la Revolución Socialista de Octubre, los mencheviques se convirtieron en un
partido contrarrevolucionario, organizador y participante de complots y levantamientos
encaminados a derrocar el Poder soviético.
190
[3] Lenin se refiere al complot para la entrega de Petrogrado, dirigido por la organiza-
ción contrarrevolucionaria Centro nacional, que coordinó la actividad de varios grupos
antisoviéticos y espías. En la noche del 12 al 13 de junio de 1919, los conspiradores
promovieron un motín en el fuerte Krásnaya Gorka, que fue uno de los accesos más
importantes a Petrogrado. Se sublevaron también los fuertes Séraya Lóshad y
Obruchev. Con la ocupación de Krásnaya Gorka los amotinados calculaban debilitar la
región fortificada de Cronstadt y, uniendo la ofensiva general en el frente con la suble-
vación, ocupar Petrogrado. Para aplastar la sedición fueron enviadas tropas del grupo de
la defensa de costas, buques de la flota del Báltico, fuerzas aéreas y destacamentos de
voluntarios. En la noche del 15 al 16 de junio, las unidades del grupo de la defensa de
costas se adueñaron del fuerte. La organización contrarrevolucionaria que había dirigi-
do el complot fue descubierta y liquidada.
[4] La Internacional de Berna fue instituida, en la conferencia de los partidos socialis-
tas celebrada en febrero de 1919 en Berna, por los líderes centristas y de derecha de los
partidos socialistas euroccidentales en sustitución de la II Internacional, que dejó de
subsistir con el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Aplicó una política hostil al
movimiento comunista.
[5] Se alude a la guerra franco-prusiana de 1870-1871, en la que Francia perdió Alsacia
y Lorena y que dio lugar a un Imperio Alemán único, encabezado por Guillermo I, rey
de Prusia.
[6] La batalla de Sadowa (poblado que hoy se encuentra en Checoslovaquia) se libró el
3 de julio de 1866; concluyó con el triunfo total de Prusia y la derrota de Austria. Esa
batalla decidió la suerte de la guerra austro-prusiana.
[7] Se trata del Programa del Partido aprobado en el VIII Congreso del PC(b)R (V. I.
Lenin. El tema referido puede ser consultado en Obras Completas, tomo 38, págs. 106-
107 y 129.)
191
TRES FUENTES Y TRES PARTES INTEGRANTES DEL
MARXISMO
192
lismo en las instituciones y en las ideas, el materialismo se mostró como la
única filosofía consecuente, fiel a todo lo que enseñan las ciencias naturales,
hostil a la superstición, a la mojigata hipocresía, etc. Por eso, los enemigos de
la democracia empeñaron todos sus esfuerzos para tratar de "refutar", minar,
difamar el materialismo y salieron en defensa de las diversas formas del idea-
lismo filosófico, que se reduce siempre, de una u otra forma, a la defensa o al
apoyo de la religión.
Pero Marx no se detuvo en el materialismo del siglo XVIII, sino que desarrolló
la filosofía llevándola a un nivel superior. La enriqueció con los logros de la
filosofía clásica alemana, en especial con el sistema de Hegel, el que, a su vez,
había conducido al materialismo de Feuerbach. El principal de estos logros es
la dialéctica, es decir, la doctrina del desarrollo en su forma más completa,
profunda y libre de unilateralidad, la doctrina acerca de lo relativo del conoci-
miento humano, que nos da un reflejo de la materia en perpetuo desarrollo. Los
novísimos descubrimientos de las ciencias naturales —el radio, los electrones,
la transformación de los elementos— son una admirable confirmación del
materialismo dialéctico de Marx, quiéranlo o no las doctrinas de los filósofos
burgueses, y sus "nuevos" retornos al viejo y decadente idealismo.
Así como el conocimiento del hombre refleja la naturaleza (es decir, la materia
en desarrollo), que existe independientemente de él, así el conocimiento social
del hombre (es decir, las diversas concepciones y doctrinas filosóficas, religio-
sas, políticas, etc.), refleja el régimen económico de la sociedad. Las institu-
ciones políticas son la superestructura que se alza sobre la base económica. Así
vemos, por ejemplo, que las diversas formas políticas de los Estados europeos
193
modernos sirven para reforzar la dominación de la burguesía sobre el proleta-
riado.
II
Allí donde los economistas burgueses veían relaciones entre objetos (cambio
de una mercancía por otra), Marx descubrió relaciones entre personas. El
cambio de mercancías expresa el vínculo establecido a través del mercado
entre los productores aislados. El dinero, al unir indisolublemente en un todo
único la vida económica íntegra de los productores aislados, significa que este
vínculo se hace cada vez más estrecho. El capital significa un desarrollo ulte-
rior de este vínculo: la fuerza de trabajo del hombre se trasforma en mercancía.
El obrero asalariado vende su fuerza de trabajo al propietario de la tierra, de las
fábricas, de los instrumentos de trabajo. El obrero emplea una parte de la jor-
nada de trabajo en cubrir el costo de su sustento y el de su familia (salario);
durante la otra parte de la jornada trabaja gratis, creando para el capitalista la
plusvalía, fuente de las ganancias, fuente de la riqueza de la clase capitalista.
El capital, creado por el trabajo del obrero, oprime al obrero, arruina a los
pequeños propietarios y crea un ejército de desocupados. En la industria, el
triunfo de la gran producción se advierte en seguida, pero también en la agri-
cultura se observa ese mismo fenómeno, donde la superioridad de la gran agri-
194
cultura capitalista es acrecentada, aumenta el empleo de maquinaria, y la eco-
nomía campesina, atrapada por el capital monetario, languidece y se arruina
bajo el peso de su técnica atrasada. En la agricultura la decadencia de la pe-
queña producción asume otras formas, pero es un hecho indiscutible.
III
Pero el socialismo utópico no podía indicar una solución real. No podía expli-
car la verdadera naturaleza de la esclavitud asalariada bajo el capitalismo, no
195
podía descubrir las leyes del desarrollo capitalista, ni señalar qué fuerza social
está en condiciones de convertirse en creadora de una nueva sociedad.
Ni una sola victoria de la libertad política sobre la clase feudal se logró sin una
desesperada resistencia. Ni un solo país capitalista se formó sobre una base
más o menos libre o democrática, sin una lucha a muerte entre las diversas
clases de la sociedad capitalista.
Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y
propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas
las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales,
los intereses de una u otra clase. Los que abogan por reformas y mejoras se
verán siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan
que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la
fuerza de determinadas clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas
clases, sólo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, las
fuerzas que pueden —y, por su situación social, deben— constituir la fuerza
capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo, y educar y organizar a esas fuerzas
para la lucha.
196
SOBRE EL SIGNIFICADO DEL MATERIALISMO MILI-
TANTE
197
filosófica y los prejuicios filosóficos de la llamada "sociedad instruida".
Dietzgen-padre —al que no se debe confundir con el tan presuntuoso como
fracasado literato Dietzgen-hijo—, al decir que los catedráticos de filosofía en
la sociedad moderna, en la mayoría de los casos, son de hecho nada más que
"lacayos diplomados del clericalismo", expresó de un modo justo, acertado y
claro, el concepto fundamental del marxismo acerca de las tendencias filosófi-
cas predominantes en los países burgueses y que son objeto de la atención de
sus sabios y publicistas.
De lo expuesto se deduce que la revista, que quiere ser órgano de prensa del
materialismo militante, debe ser, primeramente, un órgano combativo en el
sentido del desenmascaramiento y persecución sin tregua de todos los "lacayos
diplomados del clericalismo" de nuestros tiempos, lo mismo si actúan en cali-
dad de representantes de la ciencia oficial o en calidad de francotiradores que
se tildan a sí mismos de publicistas "demócratas de izquierda o ideológicamen-
te socialistas".
Una revista así debe ser, en segundo lugar, un órgano de prensa del ateísmo
combativo. Tenemos departamentos o, por lo menos, instituciones estatales
que dirigen esta labor. Pero lo hacen de un modo sumamente apático, suma-
mente insatisfactorio, sintiendo, por lo visto, en su propia carne, la presión de
las condiciones generales de nuestro burocratismo auténticamente ruso (aun-
que sea soviético). Por lo mismo, es sumamente importante que, complemen-
tando la labor de las correspondientes instituciones estatales, corrigiéndola y
avivándola, la revista, que se consagra a la tarea de convertirse en el órgano de
prensa del materialismo militante, lleve a cabo una propaganda y lucha ateístas
infatigables. Es necesario prestar atención a toda la literatura que, sobre el
198
particular, aparezca en todos los idiomas, traduciéndola o, por lo menos, resu-
miendo el contenido de todo lo valioso que se publique al respecto.
Hace ya mucho que Engels aconsejaba a los dirigentes del proletariado mo-
derno que se tradujese, para la difusión en masa, entre el pueblo, la literatura
atea militante de fines del Siglo XVIII[*]. Para vergüenza nuestra, hasta ahora
no lo hemos hecho (una de las muchas demostraciones de que en una época
revolucionaria es mucho más fácil conquistar el Poder que saber utilizarlo
acertadamente). A veces se pretende justificar esta apatía, inactividad e inca-
pacidad nuestras con toda clase de razones "ampulosas": por ejemplo, diciendo
que la antigua literatura atea del Siglo XVIII ya está anticuada, no es científica,
es ingenua, etc. No hay nada peor que estos sofismas pretendidamente sabios
que encubren la pedantería o la completa incomprensión del marxismo. Claro
está que en las obras ateas de los revolucionarios del Siglo XVIII hay no pocos
elementos no científicos e ingenuos. Pero nadie impide a los editores de estas
obras abreviarlas y proveerlas de sucintos epílogos señalando el progreso que
la humanidad ha alcanzado en la crítica científica contra la religión desde fines
del Siglo XVIII y se enumeren las respectivas obras nuevas, etc. Sería un gran
error, uno de los más graves errores que pueda cometer un marxista, el pensar
que los muchos millones de las masas populares (sobre todo, de campesinos y
artesanos), condenadas por la sociedad contemporánea a permanecer en el
oscurantismo, en la ignorancia y llenas de prejuicios, puedan salir de la oscuri-
dad únicamente por la línea recta de la ilustración puramente marxista. Es
necesario dar a dichas masas el más variado material de propaganda atea, ha-
cerles conocer los hechos de las más variadas ramas de la vida, abordarlas de
una y otra manera a fin de interesarlas, de sacudirlas en todos los aspectos, a
fin de despertarlas del letargo religioso, empleando, para ello, los más distintos
procedimientos, etc.
Las publicaciones agudas y amenas de los viejos ateos del Siglo XVIII escritas
con talento, que atacan ingeniosa y abiertamente al oscurantismo clerical do-
minante, resultarán, a cada paso, mil veces más adecuadas para despertar a la
gente del letargo religioso que las exposiciones aburridas del marxismo, secas,
no ilustradas casi con ningún hecho bien seleccionado, exposiciones que pre-
valecen en nuestra literatura y que, con frecuencia (hay que confesarlo), tergi-
versan el marxismo. Ya están traducidas al ruso todas las obras de alguna im-
portancia de Marx y Engels. No hay absolutamente motivo alguno para temer
que el viejo materialismo y el viejo ateísmo queden sin complementar con las
correcciones aportadas por Marx y Engels. Lo más importante —lo que preci-
samente olvidan con mayor frecuencia nuestros comunistas seudomarxistas, en
realidad deformadores del marxismo— es saber despertar a las masas, todavía
incultas, en la actitud consciente ante las cuestiones religiosas y en la crítica
__________
[*] Véase F. Engels, "La literatura de emigrado". (Marx y Engels, Obras Completas, t. XVIII).
199
consciente de las religiones.
El conocido sabio alemán Arthur Drews refuta en su libro El mito de Cristo los
prejuicios y leyendas religiosos, de muestra que en el mundo no ha existido
Cristo alguno, y al final del mismo se manifiesta a favor de la religión, pero de
una religión algo renovada, refinada, artificiosa, capaz de contrarrestar "el
torrente naturalista que aumenta a diario más y más" (página 238 de la cuarta
edición alemana, 1910). Este es un reaccionario franco, consciente, que ayuda
abiertamente a los explotadores a que sustituyan los viejos y putrefactos pre-
juicios religiosos por otros nuevecitos, todavía más asquerosos y viles.
Esto no significa que no haya que traducir la obra de Drews. Esto significa que
los comunistas y todos los materialistas consecuentes deben, al mismo tiempo
que realizan en cierta medida su alianza con la parte progresista de la burgue-
sía, desenmascararla sin reserva cuando ésta se desliza a la reacción. Esto
significa que rehuir la alianza con los representantes de la burguesía del Siglo
XVIII, es decir, de la época en que ésta era revolucionaria, equivaldría a la
traición al marxismo y al materialismo, puesto que la "alianza" con los Drews,
en una u otra forma, en mayor o menor grado, es obligatoria para nosotros en
la lucha contra los oscurantistas religiosos dominantes.
200
demuestren la relación existente entre los intereses de clase y las organizacio-
nes de clase de la burguesía moderna, por un lado, y las organizaciones de las
instituciones religiosas y de la propaganda religiosa, por el otro.
201
Timiriázev, no ha emprendido personalmente ningún ataque activo contra las
bases del materialismo—, ya se aferraron un gran número de intelectuales
burgueses en todos los países, esto se refiere no sólo a Einstein, sino a toda una
serie, quizás a la mayoría, de los grandes transformadores de las ciencias natu-
rales, a partir de fines del Siglo XIX.
202
cias Naturales y con las cuales "caen" en la reacción los admiradores intelec-
tuales de las modas burguesas.
En la página 83 leo:
"En la actualidad, de cada 10,000 matrimonios en Petrogrado hay 92.2 divorcios, una cifra
fantástica; además, de cada 100 casos de divorcio el 51.1 de los matrimonios duraron menos
de un año, el 11%, menos de un mes, el 22%, menos de 2 meses, el 41%, menos de 3-6 meses
y sólo el 26 duraron más de 6 meses. Estas cifras testimonian que el matrimonio legal mo-
derno es una forma que, en realidad, encubre las relaciones sexuales extramatrimoniales y que
ofrece la posibilidad a los amantes 'de la manzana' de satisfacer de un modo 'legal' sus apeti-
tos" (Ekonomist, núm. 1, pág. 83).
__________
[*] Véase la novela de Saltikov-Schedrín La historia de una ciudad.
203
No cabe duda que tanto dicho señor, como esa Sociedad Técnica Rusa que
edita la revista mencionada, publicando en ella semejantes raciocinios, se con-
sideran a sí mismos partidarios de la democracia y tomarán por grandísima
ofensa el que se les llame por el nombre que en la realidad se merecen, es decir
feudales, reaccionarios, "lacayos diplomados del clericalismo".
Esto, claro está, no impide a los mencheviques, a los eseristas y a una parte de
los anarquistas, y a todos los correspondientes partidos en el Occidente, conti-
nuar gritando acerca de la democracia y de la violación de la misma por parte
de los bolcheviques. En realidad, la única revolución consecuentemente demo-
crática con respecto a cuestiones como las del matrimonio, el divorcio y la
situación de los hijos naturales, es, precisamente, la revolución bolchevique. Y
ésta es una cuestión que atañe de un modo muy directo a los intereses de más
de la mitad de la población de cualquier país. Sólo la revolución bolchevique,
por primera vez, a pesar de la enorme cantidad de revoluciones burguesas que
la precedieron y que se llamaban democráticas, ha llevado a cabo una lucha
decidida en dicho sentido, tanto contra la reacción y el feudalismo como contra
la hipocresía habitual de las clases pudientes y gobernantes.
204
que servirían degenerados manifiestos para desempeñar el cargo de pasantes
en instituciones de enseñanza para menores.
12 de marzo de 1922.
Obras Completas,
tomo 45.
205