TEMA 1: EL MODERNISMO
El modernismo no se puede entender sin una pequeña reseña histórica que nos sitúe en el tiempo y en los
acontecimientos de finales del siglo XIX y principios del XX. Europa sufre una profunda crisis de valores y principios,
el progreso solo había traído desequilibrios sociales y sentimiento de malestar. Surgen nuevos
movimientos contrarios los poderes establecidos, como el anarquismo y el marxismo y corrientes de pensamiento
como el irracionalismo o el existencialismo. La crisis de valores en España es aún más acusada, a causa del
agotamiento político, la corrupción y el caciquismo como formas de gobierno. Tras la restauración, la alternancia de
poder entre liberales y conservadores, llevan a un pesimismo y descontento generalizado. La pérdida de las
colonias, tras el desastre del 98, provoca una profunda preocupación entre los intelectuales al ver como España entra
en una espiral de atraso económico, cultural y social respecto a Europa.
Como consecuencia de esta crisis de valores surge una nueva forma de expresión artística hispana, el modernismo.
El modernismo tuvo su origen en Hispanoamérica con poetas como el mejicano Manuel Gutiérrez Nájera (1859-
1895), los cubanos Julián del Casal (1863-1893) y José Martí (1853-1895), y el colombiano José Asunción Silva (1865-
1896), entre otros. Sin embargo, fue Rubén Darío quien dio carácter específico al movimiento. En España, comenzó a
consolidarse entre 1892 y 1899, coincidiendo con sendos viajes de Rubén a España y la publicación de Azul. Además
de su difusión a través de revistas literarias como Vida nueva (1898) o Helios (1902). Tanto en América como en España
el modernismo se adaptó al carácter autóctono y al diferente devenir histórico. En el continente americano triunfó la
tendencia esteticista; en nuestro país, junto a ella, apareció, a raíz de los acontecimientos históricos del 98, otra
tendencia más honda y reflexiva, preocupada por aspectos sociales y existenciales.
Desde finales de siglo XIX, tanto en Europa como en América, aparecen impulsos literarios renovadores y
antiburgueses frente a las tendencias artísticas vigentes como el realismo y el naturalismo. Se cuestionan el
racionalismo, el cientifismo, y los artistas vuelven sus ojos a los ideales románticos, reivindicando la libertad creadora
y el retorno a la expresión de la intimidad. En España, todo ello se produce en medio de la decadencia política y social.
Las raíces del modernismo hay que buscarlas en las corrientes europeas de momento, sobre todo en Francia con el
parnasianismo y el simbolismo. Del primero, se toma el concepto del “arte por el arte” y el culto absoluto a la belleza
y la perfección formal. Del simbolismo, el rechazo de la moral burguesa, de la realidad tangible buscando sugerir otras
realidades más profundas mediante el uso de símbolos, la palabra evocadora y la musicalidad del ritmo. Otra influencia
que no se puede obviar es el romanticismo en aspectos como la rebeldía, el individualismo, el sentimentalismo, la
tendencia a la tristeza, el gusto por lo irracional, de lo fantástico, los ambientes nocturnos...
A partir de estas influencias, las características y los temas principales que se desarrollan son los siguientes:
- Búsqueda de la belleza a través de un arte refinado y elegante, concediendo importancia a la perfección formal, a la
musicalidad y al ritmo. Se fijan en la forma artística (su lema es el arte por el arte, es decir, crear belleza sin otra
intención; ya no es la idea del “arte útil”).
- La experimentación para conseguir esa renovación del lenguaje literario que define al movimiento. Lo consiguen con
el empleo de recursos estilísticos como la metáfora, la sinestesia, la aliteración y el hipérbaton, así como la utilización
de versos y estrofas en desuso e invención de nuevos ritmos y formas métricas.
- El amor. Presenta dos dimensiones: la idealización del sentimiento amoroso y la mujer, convirtiéndose en algo
inalcanzable que produce dolor, y una concepción vitalista del amor asociada a la sensualidad y lo erótico.
- La sensualidad. Se exalta el hedonismo y el placer de los sentidos a través de la naturaleza, la mujer, los perfumes,
la música…
- El deseo de evasión o escapismo. Los modernistas evocan en sus escritos tiempos pasados (Antigüedad Clásica, Edad
Media…), lugares exóticos (con preferencia por lo oriental) y mundos de ensueño (hadas, unicornios…) para escapar
de la vulgaridad de la realidad cotidiana.
- El cosmopolitismo. El poeta se siente ciudadano del mundo. Por ello, muestra un gusto por lo aristocrático y alude
a otras culturas y países como signo de distinción. Destaca la especial devoción de los modernistas por París.
- Intimismo y melancolía. Los poetas expresan sus sentimientos de tristeza y angustia ante la existencia, que tienen
sus raíces en el Romanticismo.
Otros temas que incluían los modernistas eran la vida nocturna, los personajes mitológicos y legendarios, y el interés
morboso por la muerte; también coquetean con el malditismo.
Los autores más destacados del movimiento modernista son:
- Ruben Darío. Fue el máximo exponente del modernismo. Su libro Azul… (1888) se considera el inicio de esta corriente
literaria. Prosas Profanas (1896) supone la culminación de la exuberancia modernista, siendo el erotismo uno de los
grandes temas de esta obra. Por último, en Cantos de Vida y Esperanza (1905), Rubén Darío ahonda en el tema
hispánico y de los pueblos americanos, al tiempo que adquieren mayor importancia los temas existenciales, donde
deja sentir el pesimismo.
- Los tres poetas que anuncia la llegada de la manera modernista son: Ricardo Gil, con De los quince a los treinta y La
caja de música; Salvador Rueda y su obra Himno a la carne; y por último, Manuel Reina con Poemas paganos y El
jardín de los poetas.
- Manuel Machado. Inicia su etapa modernista con la publicación de Alma (1902). El libro pretende ser una exploración
nostálgica del alma del poeta. Sus símbolos tratan de representar sus realidades más íntimas: amor, soledad y angustia
ante la muerte. A esta obra hay que sumar Caprichos (1905).
- Antonio Machado. También estuvo ligado al modernismo en sus comienzos, pero pronto se distanció de la imaginería
decorativa de este movimiento para crear una poesía intimista y melancólica con temas como la soledad, el tiempo,
la niñez y la muerte. Emplea un lenguaje cargado de simbolismo como se aprecia en los textos de Soledades, galerías
y otros poemas. Junto con su hermano, escribió Las adelfas y La Lola se va a los puertos.
- Francisco Villaespesa. De carácter bohemio y fantasioso, es autor de uno de los poemarios más apasionantes del
Modernismo español, La copa del rey de Thule. Otras obras destacadas son: Flores de almendro y El patio de los
Arrayanes.
- Juan Ramón Jiménez. Se sintió atraído por el modernismo en sus comienzos (‘’etapa sensitiva’’), influenciado por
Rubén Darío. Destaca su obra en prosa poética Platero y yo.
- Ramón María del Valle-Inclán. Es el máximo representante de la narrativa modernista con sus colecciones de relatos,
pero será en sus Sonatas, dónde nos ofrezca el mejor ejemplo de la prosa modernista española. En esta obra, Valle-
Inclán crea un ambiente aristocrático con una prosa rítmica, refinada y rica en efectos sensoriales.
- Jacinto Benavente. Destacó en el teatro modernista con obras como La Malquerida (1913)
En definitiva, el Modernismo es un periodo que se caracteriza por una profunda renovación en el arte y en las ideas,
y que guarda bastante relación con otro movimiento, la Generación del 98, en cuanto a sus características y a los
temas que los poetas de ambas corrientes tratan. El crítico norteamericano Ned Davinson afirmó que “es imposible
comprender la literatura hispánica moderna sin tener en cuenta los descubrimientos de los modernistas”. El
modernismo quedará como ejemplo de inquietudes artísticas y de libertad creadora.