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Sermon Expositvo de Efesios 4

Este documento presenta un resumen del sermón expositivo sobre Efesios 4-6. El sermón analiza los deberes del creyente en Cristo, incluyendo andar en unidad, pureza, amor, luz, cuidado, armonía y victoria. Se enfoca en temas como la conducta del creyente en la iglesia y en el mundo, despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo, y vivir de acuerdo a la verdad espiritual en lugar de las mentiras.

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Sermon Expositvo de Efesios 4

Este documento presenta un resumen del sermón expositivo sobre Efesios 4-6. El sermón analiza los deberes del creyente en Cristo, incluyendo andar en unidad, pureza, amor, luz, cuidado, armonía y victoria. Se enfoca en temas como la conducta del creyente en la iglesia y en el mundo, despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo, y vivir de acuerdo a la verdad espiritual en lugar de las mentiras.

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SERMON EXPOSITVO DE EFESIOS 4-6

A-INDICE DEL SERMON,


Deberes: La conducta en Cristo del creyente (4–6)
A. Andar en unidad (4.1–16)
B. Andar en pureza (4.17–32)
C. Andar en amor (5.1–6)
D. Andar en la luz (5.7–14)
E.Andar con cuidado (5.15–17)
F.Andar en armonía (5.18–6.9)
1. Esposos y esposas (5.18–33)
2. Padres e hijos (6.1–4)
3. Amos y siervos (6.5–9)
G. Andar en victoria (6.10–24)

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1- Introducción:
Efesios equilibra la doctrina y el deber. Primero Pablo nos recuerda de lo que
Dios ha hecho por nosotros; luego nos dice lo que debemos hacer por Él en
respuesta a su misericordia. La vida cristiana se basa en el aprendizaje
cristiano. El creyente que no conoce mucho de su riqueza en Cristo nunca
podrá andar por Cristo. Nuestra conducta depende de nuestro llamamiento.
Demasiados cristianos viven en los capítulos 1–3 y estudian las doctrinas,
pero no avanzan a los capítulos 4–6 para poner en práctica los deberes.

2- Deberes: La conducta en Cristo del creyente (4–6)

A la vida cristiana se la compara con una caminata porque empieza con un


paso de fe, involucra progreso y exige equilibrio y fuerza. Si no aprendemos a
andar, nunca seremos capaces de correr (Heb 12.1, 2) ni de estar firmes en la
batalla (Ef 6.11ss)

A. Andar en unidad (4.1–16)


Hemos sido llamados a un cuerpo; por consiguiente, en la medida en que
procuramos andar en unidad, andamos como es digno del llamamiento
(vocación) que tenemos de Dios. En los capítulos 1–3 Pablo ha descrito ese
supremo llamamiento; ahora nos suplica que vivamos a la altura de esas
bendiciones.

No vivimos por Cristo nada más que para conseguir algo; ¡vivimos por
Cristo porque Él ya ha hecho mucho por nosotros! Nótese que Pablo no nos
dice que fabriquemos la unidad, sino que mantengamos la unidad que ya
existe en el cuerpo. Esta no es uniformidad denominacional, ni una
«superiglesia»; es una unión y unidad orgánica viva. Nótese Juan 17.20–23.

Juan 17.20–23. 20 Mas no ruego solamente por estos, sino también por los
que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean
uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en
nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me
diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos
uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para
que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como
también a mí me has amado.

Las bases para esta unidad se mencionan en los versículos 4–6. Notará que
el asunto central en esta lista es «un Señor». El hecho de que hay «un
cuerpo» no minimiza la importancia de los cuerpos locales de creyentes.
Notará que Pablo habla aquí de las verdades espirituales que se relacionan
con el programa completo de Dios. Cuando leemos sus otras epístolas (tales
como Corintios y las cartas a Timoteo y a Tito), vemos los resultados
prácticos de estas verdades. El principal énfasis del NT es sobre la iglesia
local; pero la administración de la misma se debe basar en lo que Pablo
enseña respecto a «un cuerpo».

En los versículos 7–11 se mencionan los dones para la unidad en la


iglesia. Cuando Cristo ascendió, dio dones a su pueblo mediante la venida
del Espíritu Santo. También puso a estas personas dotadas en las iglesias
locales. En tanto que los versículos 1–6 se refieren a un cuerpo y su unidad,
los versículos 7–11 lo hacen a los muchos cuerpos locales y la diversidad de
dones.
En los versículos 12–16 se describe la meta de la iglesia. El pastor-maestro
debe alimentar a los santos con la Palabra de Dios y equiparlos para el
servicio; los santos, a su vez, desempeñan la obra del ministerio. A medida
que cada santo crece y gana a otros, el cuerpo entero crece en Cristo. El
versículo 12 debe leerse: «para la maduración de los santos en la obra
del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo». Cada santo
participa en el crecimiento de la iglesia. Desafortunadamente hay algunos
cristianos que todavía son bebés (v. 14, véase 1 Co 3.1ss), inestables y se
desvían con facilidad.

1 Corintios 3:1-3
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino
como a carnales, como a niños en Cristo.

Satanás y sus ministros (véase 2 Co 11.14, 15) esperan derribar a la iglesia


con sus mentiras.

La iglesia se edifica mediante la Palabra de Dios (Hch 20.32).

Hechos 20:32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de


su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos
los santificados.

No se edifican y fortalecen mediante programas de hombres, ni por


entretenimiento, diversión, recreación o «empujes». La iglesia es un cuerpo
y debe tener alimento espiritual; este alimento es la Palabra de Dios.
Cuando el cuerpo esté completo, Cristo volverá y llevará a su cuerpo (del
cual Él es la Cabeza, 1.22–23) a su hogar en gloria.
B. Andar en pureza (4.17–32)
La primera parte de este capítulo describe la relación del creyente con la
iglesia; ahora Pablo analiza la relación del creyente con el mundo.
Ciertamente estamos «en Cristo» y somos una parte del cuerpo; pero también
estamos en el mundo, donde hay tentación y contaminación. No podemos salir
del mundo porque tenemos una responsabilidad de testificarle; sino que
debemos andar en pureza y no permitir que el mundo nos contamine.

Pablo empieza con lo negativo: no andar de la manera que lo hacen los


inconversos. Explica las razones por las cuales andan en impiedad:
(1) su entendimiento está entenebrecido debido a que creen en mentiras y
no han recibido la verdad;
(2) están muertos espiritualmente;
(3) se han entregado a cometer toda clase de pecados. Compare esta
descripción con 2.1–3 y 2 Corintios 4.
Pudiéramos resumir su condición diciendo que andaban de la manera
errada debido a que no conocían la verdad y nunca habían recibido la vida.
Sólo el Cristo de Juan 14.6 podía satisfacer sus necesidades espirituales.

La vida cristiana debe ser radicalmente diferente de la vida vieja. Pablo


esperaba que los efesios experimentaran cambios y les hace tres
amonestaciones:
«despojarse» (vv. 22–23);
«vestirse» (v. 24) y
«desechar» (vv. 25ss).
Romanos 6 nos enseña que el viejo hombre ha sido crucificado y sepultado y
que a medida que consideramos que esto es verdad, nos «despojamos» de ese
viejo hombre. Dios ha hecho su parte; ahora nos resta que creamos lo que Él
ha dicho y que «nos cambiemos de vestidos». La instrucción que Jesús dio
respecto a Lázaro se aplica a cada creyente: «Desatadle [quítenle los
vestuarios de sepultura], y dejadle ir».

Pero no es suficiente morir a la vida vieja; también debe haber la resurrección


y la manifestación de la vida nueva. Nos quitamos las «ropas de sepultura» de
la vida vieja y nos vestimos de los «vestidos de la gracia» de la nueva vida.
Somos parte de la nueva creación de Dios (v. 24 y 2.10) y por consiguiente
andamos en vida nueva (Ro 6.4).
Debemos «desechar» (de una vez por todas) ciertos pecados y Pablo los
menciona en 25ss. Nótese cómo liga cada mandamiento a una verdad
espiritual: somos miembros los unos de los otros (v. 25); somos sellados para
el día de la redención (v. 30); Dios nos ha perdonado (v. 32). La doctrina y el
deber son bendiciones gemelas en la Biblia, tanto la riqueza del cristiano
como su andar en Cristo.

—Si pertenecemos a la verdad, ¿cómo podemos darnos a las mentiras?


Satanás es el padre de toda mentira (Jn 8.44); sus espíritus hablan mentiras (1
Jn 2.21, 27); un día todo el mundo creerá en «la mentira» (2 Ts 2.9–11).

—Hay una ira que no es pecado (Mc 3.5). Si nos encolerizamos contra las
personas, hay lugar para el pecado; si nos enojamos contra el pecado y los
principios pecaminosos, podemos mantener un andar santo. ¡Qué fácil es que
los cristianos llamen «indignación santa» a sus arranques de cólera! La ira del
hombre nunca produce la rectitud o justicia de Dios (Stg 1.20).

—Darle lugar al diablo (v. 27) incluye tanto el mentir como la cólera;
porque Satanás es mentiroso y homicida. ¿Nos damos cuenta de que las
mentiras, la hipocresía y la cólera le dan a Satanás una entrada en nuestras
vidas? Las mentiras y la cólera de Caín le llevó al homicidio (Gn 4).
El versículo 25 se liga con 1 Tesalonicenses 4.11 y 2 Tesalonicenses 3.6–
12.

—El inconverso ladrón solía robar para complacerse; ahora que ha sido
salvado debe trabajar para poder dar a otros. Este es el maravilloso cambio
que genera la gracia en el corazón de una persona.

—Nuestros labios deben hablar lo que edifica (Col 4.6; Sal 141.3). La
corrupción de labios sólo denota corrupción del corazón. El Espíritu nos ha
sellado (1.13, 14); no debemos entristecerlo al permitir que estos pecados de
acción y actitud estén en nuestras vidas. En las Escrituras al Espíritu se le
describe como una paloma (Jn 1.32) y esta es un ave limpia que ama la paz.
Se debe eliminar la ira y la gritería mediante el amor y el perdón cristianos.
C. Andar en amor (5.1–6)
«Imitadores» (v. 1) da la idea de «mímica»; como hijos de Dios debemos
imitar a nuestro Padre. Dios es amor y nosotros debemos andar en amor. El
ejemplo del amor de Cristo debe inspirarnos.

Véanse Juan 15.9 y 12 y 1 Juan 3.16–18. Aquí Pablo describe a Cristo


como la ofrenda a Dios de olor fragante, que trae gozo al corazón de Dios
al darse a sí mismo por los pecadores.

Juan 15.9 y 12 Como el Padre me ha amado, así también yo os he


amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis mandamientos,
permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos
de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado,
para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he
amado.

1 Juan 3:16-18 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida


por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los
hermanos. 17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano
tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de
Dios en él? 18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de
hecho y en verdad.

Por supuesto, la clase correcta de amor implica que detestaremos ciertas


cosas (Ro. 12.9). Hay algunos pecados que ni siquiera deben nombrarse
entre los santos. En el versículo 4 Pablo no hace objeciones al humor, sino a
las bromas inapropiadas y sucias. Por cierto que ningún cristiano debe usar
sus labios para esparcir cuentos cuestionables. Nunca deberíamos decir:
«Tómelo con la debida cautela», debido a que nuestro hablar siempre debe
estar sazonado con sal (Col 4.6). Los falsos maestros pueden decirle que
usted puede ser cristiano y vivir en pecado habitual y deliberado; pero Pablo
llama a estas enseñanzas «palabras deshonestas». Compárense los versículos
5 y 6 con Gálatas 5.21ss y 1 Corintios 6.9–10. Éramos «hijos de
desobediencia» (2.1–3); ahora somos hijos de Dios y debemos andar en
amor.

D. Andar en la luz (5.7–14)


E. Andar con cuidado (5.15–17)
F. Andar en armonía (5.18–6.9)
1. Esposos y esposas (5.18–33)
2. Padres e hijos (6.1–4)
3. Amos y siervos (6.5–9)
G.Andar en victoria (6.10–24)

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