UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO.
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES.
OPTATIVA: CRIMINOLOGÍA Y DERECHO PENITENCIARIO
DERECHO PENITENCIARIO.
PRESENTA: YESSENIA GUISELLE CHAVEZ
MATRICULA: 1821324E
CUARTO AÑO SECCIÓN 15.
MAESTRO: VÍCTOR MANUEL SÁNCHEZ PIMENTEL.
Morelia, Michoacán, México
INTRODUCCIÓN.
El derecho penitenciario es una rama del derecho penal que regula las relaciones
suscitadas en torno a la ejecución de las penas establecidas por los tribunales
de enjuiciamiento en México.
Es decir, lo podemos entender en el mismo sentido, pero desde una defensa de
la integridad del Derecho penal y de la función de garantía de los fines de la pena
y de los derechos del penado ante el Derecho, en otras palabras, el derecho
penitenciario es una rama más del derecho que regula la relación que surja entre
el estado y las personas
privadas de su libertad.
CONTENIDO.
Cronológicamente hablando el desarrollo de esta disciplina se intensificó
durante el siglo XIX, cuando las penas privativas de libertad ganan relevancia,
podemos decir que es una rama nueva del derecho, ya que el derecho existe
desde las primeras civilizaciones, algunas de ellas ya comprendían sanciones o
penas para quienes iban en contra del orden social que la mayoría de común
acuerdo expreso o tácito establecían, en este derecho empieza a observarse la
necesidad de regular la forma en que se cumplen esas medidas punitivas.
Podemos hablar de que es un gran logro para la aplicación de los
derechos humanos, por ejemplo, en el caso de nuestro país que no está
permitida la pena de muerte, es un derecho con el que conviven de manera diaria
las personas privadas de su libertad, ya que salvaguarda su dignidad humana,
aunque hayan perdido sus derechos civiles y políticos.
Este derecho penitenciario en México recientemente tiene una nueva
función, anteriormente solo se hablaba de derecho penitenciario para aquellas
personas que cumplían con su proceso penal y eran sentenciadas, ahora existen
delitos por los cuales existe la prisión preventiva, es decir se sanciona con
prisión, pero no es definitiva, únicamente dura mientras su proceso se lleva a
cabo, pueden salir en libertad si se comprueba su inocencia o entrar en prisión
de manera definitiva por el tiempo que su sentencia dicte.
Ahora las personas que cumplen con prisión preventiva también son
amparadas por el derecho penitenciario, también existen juristas que proclaman
que
el derecho penitenciario es independiente, mientras otros sostienen que son una
rama del derecho penal y a su vez del derecho procesal penal ya que sin la
existencia de estos, es imposible hablar del derecho penitenciario.
Uno de los fundamentos legales del derecho penitenciario lo podemos
centrar en el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, que a la letra dice:
¨Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales
que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes,
emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio
será gratuito, quedando, en consecuencia, prohibidas las costas judiciales¨
Este artículo en particular tiene su origen en la Constitución Política de
1917, fue un logro social, ya que en las épocas revolucionarias o previas no
existían los procesos judiciales con los principios que se establecen como la
continuidad, la concentración y la legalidad. Anteriormente bastaba con que una
persona fuese acusada de haber cometido algún delito y con eso bastaba,
algunos eran ejecutados o privados de su libertad sin posibilidad de brindarles
un juicio justo.
Esto no era un problema exclusivo de México ya que en Estados Unidos
fueron famosos los casos de las brujas de Salem, en los que había paranoias
colectivas y juicios injustos, sin leyes ni penas adecuadas a las sanciones
cometidas.
El derecho penitenciario en México cuando es aplicado de manera
oportuna tiene una gran ventaja para las personas privadas de su libertad, como
brindar asistencia médica a las personas que lo requieran, sin embargo, no
podemos negar la realidad del país, la mayoría de las prisiones tienen un límite
y en México gran parte de las prisiones tienen un número mayor al que pueden
resistir para aplicar de manera adecuada los tratos dignos.
En México se ha dado casos en los que cierran prisiones porque las
condiciones son indignas he inhumanas, como lo es el caso de Topo Chico en
Nuevo León, que fue cerrada ya que había demasiadas personas ahí, ese lugar
se volvió famoso incluso a nivel internacional ya que grupos delincuenciales
operaban ahí extorsionando a personas.
Esto va en contra del derecho penitenciario en el que no pueden tener
objetos como celulares ni televisión, pero los niveles de corrupción permean
estos lugares y encuentras prisiones en las que algunos tienen privilegios que
otros no.
En las cárceles de México existe prostitución, enfermedades, incluso hace
poco fue noticia que encontraron un cuerpo sin vida de un menor de edad, sigue
exigiendo el consumo de drogas y lejos de lograr la reinserción social que se
busca se obtienen resultados que atentan contra la seguridad.
CONCLUSIÓN.
En México siguen existiendo gran cantidad de cárceles y lejos estamos
de ir bajando los niveles de delincuencia, para que poco a poco podamos cerrar
las cárceles y dejemos de necesitar tanto al derecho penitenciario, pues si bien
es cierto que es un gran logro para los derechos humanos es un retroceso para
ser como los países europeos como Suecia que convierte sus prisiones en
bibliotecas, y que cada vez bajan los niveles de delincuencia y de reincidencia.
México debe poner fuerza en el rol de la pena como instrumento, sin
olvidar su naturaleza negativa, pero intentando superarla a través del
modelamiento de una ejecución penal vista como una herramienta político-
criminal que, utilizada de forma proporcional y necesaria.
El Derecho moderno penitenciario, debe proteger los bienes jurídicos más
preciados por la sociedad bajo la premisa del cumplimiento de los fines de
prevención del delito y de resocialización del delincuente.
Desde mi perspectiva el derecho penitenciario es un logro para los
derechos humanos, pero no podemos cerrar los ojos a la realidad actual y seguir
fortificando la seguridad, la educación, la salud mental y física, debemos brindar
las herramientas necesarias para que las personas que son privadas de su
libertad en México puedan reintegrarse de manera adecuada a la sociedad, y
que no vuelvan a cometer los delitos por los que fueron presos.