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Historia y Cultura de Baena 2018

La revista presenta los resultados de investigaciones sobre la historia de Baena y su comarca en Córdoba. Incluye artículos sobre yacimientos arqueológicos como el santuario iberorromano de Torreparedones y la muralla de la Almedina de Baena, así como sobre hallazgos arqueológicos y la historia local en el periodo tardorromano y medieval.
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Historia y Cultura de Baena 2018

La revista presenta los resultados de investigaciones sobre la historia de Baena y su comarca en Córdoba. Incluye artículos sobre yacimientos arqueológicos como el santuario iberorromano de Torreparedones y la muralla de la Almedina de Baena, así como sobre hallazgos arqueológicos y la historia local en el periodo tardorromano y medieval.
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ITVCI

Nº 8

Revista de difusión cultural de Baena y su comarca

Baena (Córdoba), 2018


Publican: Excmo. Ayuntamiento de Baena, IES Luis Carrillo de Sotomayor y Baena Solidaria.

Dirigen: José Juan Rafael Penco y Luis Miguel Serrano López.


Coordinan: Antonio García Montes y Juan Manuel León de Toro.

Correo electrónico: [email protected]


Colaboran: AMPA IES Luis Carrillo de Sotomayor.

Portada: Urceus de bronce con forma de cabeza femenina. Termas de la Salud (Torreparedones).
Fotografía: José Antonio Morena López.
Edición: Primera.
Periodicidad: Anual.
Año: 2018

ISSN: 2174-2057
Depósito Legal: CO-614-2011

Imprime: Impresiones Guadajoz, S.L.L.


Avda. San Carlos de Chile, 55 - 14850 BAENA (Córdoba)
Tel. 957 691 635 • e-mail: [email protected]
www.impresionesguadajoz.es

NOTA: La dirección de esta revista no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores en sus
artículos, así como del uso que hagan en ellos de gráficas, cuadros, fotografías, láminas, etc.

Esta revista se puede ver en color en: www.iesluiscarrillodesotomayor.org


A la memoria de todos aquellos
que dieron su vida por la libertad.
ÍNDICE

PRESENTACIÓN...........................................................................................................................7 y 9
D. Jesús Rojano Aguilera y D. Antonio García Montes.

INTRODUCCIÓN.............................................................................................................................11
D. Juan Manuel León de Toro.

AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN EL SANTUARIO IBERORROMANO DE


TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS EXVOTOS ANATÓMICOS..............13
D. José Antonio Morena López.

INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA


MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA)...................................................36
D. Fernando Javier Tristell Muñoz.

UNA ESCULTURA DE CALIGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO


PROCEDENTE DE TORREPAREDONES..................................................................................53
D. Carlos Márquez Moreno.

NUEVAS APORTACIONES A LAS EVIDENCIAS TARDOANTIGUAS DE NADEL


(LUQUE, CÓRDOBA).....................................................................................................................60
D. F. Manuel León Cruz, D. José J. Rafael Penco, D. Luis M. Serrano López y
Dª Carmen Burrueco León.

PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN LUQUE (CÓRDOBA)..............................74


D. F. Manuel León Cruz y D. José Antonio Mora Luque.

EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA..................................................80


D. Manuel Horcas Gálvez.

A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS........................................93


D. Julio R. Fernández García.

¡LES ROUGES, LES ROUGES¡¡ÉTRANGERS INDESIRABLES¡


¡ROJOS, ROJOS¡ ¡EXTRAJEROS INDESEABLES¡..................................................................101
D. Luis Miguel Serrano López, D. Juan Manuel León de Toro y D. José J. Rafael Penco.

Diciembre de 2018 5
PRESENTACIÓN
Sinceramente, cuando asistí a la presentación de las primeras jornadas de historia, no
imaginé que tuviese esta continuidad cada año y que se convirtieran en un aliciente no solo de
divulgación sino también de investigación para poder presentar todos los años novedades con
respecto a la historia de nuestro territorio.
Creo que tengo la obligación de felicitar al IES Luis Carrillo de Sotomayor por sus 50 años
de historia cumplidos en este 2018, pero también en este caso por la organización de actividades
extraescolares complementarias y en especial a su Departamento de Historia, que asume su
compromiso social mucho más allá de la docencia lectiva para dedicar numerosas horas a
contribuir a la enseñanza a nuestros jóvenes, para que conozcan su territorio pero sobre todo
y más importante que aprendan a valorar su historia y valores naturales y patrimoniales que
son referencia a nivel internacional. Mi reconocimiento personal a Juan Manuel León de Toro,
Luis Miguel Serrano López y José Juan Rafael Penco, porque demuestran no solo su apoyo a
la educación pública, sino su compromiso adicional con su alumnado y con la sociedad en la
que conviven. Todo un ejemplo a seguir, tanto por la organización de actividades como por la
propia iniciativa de estar activamente implicados en la investigación de lo sucedido en Baena y
comarca así como con nuestros vecinos exiliados y asesinados en los campos de concentración
Nazi.
Creo que el conocer nuestra historia, nos ayuda a conocer nuestra cultura y nuestra
personalidad colectiva. El conocimiento y la perspectiva histórica vista y contada desde
diferentes puntos de vista ayuda a desarrollar el espíritu crítico y el análisis racional tan
necesario en nuestra sociedad y especialmente en nuestros jóvenes porque les llevará hacia la
madurez intelectual y al desarrollo de su personalidad así como a definir su propia identidad.
Por todos estos motivos, siempre encontrarán en el Ayuntamiento un aliado para colaborar
en el desarrollo de todas estas actividades tanto en las Jornadas de Historia, en la edición de la
revista como en la posibilidad de desarrollar prácticas por parte del alumnado en el Yacimiento
Arqueológico de Torreparedones.
Reiterar la grandeza y magnitud de nuestros recursos patrimoniales y naturales es cada
vez más reconocido por todos los que tienen la oportunidad de visitarnos, pero también
gracias a todos los que siguen con inquietud la investigación de nuestra historia hace que cada
vez son más los ciudadanos conocedores y admiradores de nuestros recursos que a su vez se
convierten en los mejores embajadores de nuestro territorio. La identidad cultural así como
el compromiso social, está haciendo de este eje de puesta en valor, como una prioridad para
el Ayuntamiento de Baena como una vía para aumentar nuestro atractivo turístico del que
estoy convencido que en los próximos meses y años crecerá de forma exponencial y a su vez
de forma directa e indirecta la generación de empleo y recursos económicos para nuestros
vecinos.
Termino como empecé, felicitando al Departamento de Geografía e Historia que hace
posible esta publicación, tan atractiva y deseada cada año por los alumnos y los vecinos de
nuestra comarca, animando a sus autores a continuar en esta linea y esperando poder participar
de una u otra forma en su próximo número.

Jesús Rojano Aguilera


Alcalde de Baena

Diciembre de 2018 7
PRESENTACIÓN
La presentación de esta nueva edición, ya la número 8, de la revista ITVCI viene precedida
de la celebración del 50 aniversario de nuestro Centro.
Una gran variedad de actividades programadas por una comisión que se creó a tal efecto y
que tenían como objetivo principal homenajear a todas aquellas personas (profesorado, personal
de administración y servicios, familias, alumnado…) e instituciones que han colaborado en
situar a este instituto en el lugar de referencia en el que se encuentra en estos momentos.
El Departamento de Geografía lideró la organización de conferencias, mesas redondas…
Pero es preciso destacar la celebración de las VIII Jornadas de Historia Local y la publicación
del libro “Cincuenta Años de Ilusión” sobre la historia del IES Luis Carrillo de Sotomayor y
que tiene como autores a D. Juan Manuel León de Toro, D. José Juan Rafael Penco y D. Luis
Miguel Serrano López.
Los mismos profesores que ahora dirigen y coordinan el nº 8 de la Revista ITVCI.
Se trata de una publicación de divulgación científica centrada en la historia de Baena y
su comarca, tomando como base los contenidos de las conferencias de las VIII Jornadas de
Historia Local llevadas a cabo en el curso 2017-18. Con ellas se pretende poner en valor el
patrimonio de Baena y su comarca y que a su vez esta acción repercuta en una dinamización
laboral y económica ligada al sector turístico.
Me gustaría significar especialmente la circunstancia por la que D. Juan Manuel León de
Toro se sitúa en el último curso como funcionario, previo a su jubilación. Esta revista quisiera
que representase una distinción más a su labor docente ejercida con gran profesionalidad y
entrega al alumnado y a las familias. Su empeño diario en la mejora de la educación supone
un ejemplo para todos y todas los que tenemos la suerte de tenerlo como compañero y un
privilegio para quienes lo disfrutan como profesor.
En esta publicación hemos de agradecer la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de
Baena, y del AMPA de nuestro instituto.
Los artículos presentados vuelven a marcar un elevado nivel científico y quisiera agradecer
al respecto la participación de: D. José Antonio Morena López, D. Francisco Javier Tristell
Muñoz, D. Carlos Márquez Moreno, D. Francisco Manuel León Cruz, D. José Juan Rafael
Penco, D. Luis Miguel Serrano López, Dª Carmen Burrueco León, D. José Antonio Mora
Luque, D. Manuel Horcas Gálvez, D. Julio Fernández García y D. Juan Manuel León de Toro.
Por tanto, hemos de agradecer y felicitar por su labor y por los resultados obtenidos a D.
Juan Manuel León de Toro, D. José Juan Rafael Penco y D. Luis Miguel Serrano López.
Enhorabuena por esa constancia y eficacia que demostráis en el desarrollo de vuestra
profesión que tanto bien nos hace a todos y a todas los que estamos cerca de vosotros.

Antonio García Montes


Director del IES Luis Carrillo de Sotomayor.

Diciembre de 2018 9
INTRODUCCIÓN
Llega una nueva cita anual con nuestros lectores, la octava consecutiva, en un curso, el
2017/18 particularmente intenso, donde se han acumulado los actos en conmemoración del
cincuentenario de la creación del Instituto de Baena requiriendo un sobreesfuerzo especial
para nuestra redacción.
A Marco Tulio Cicerón se le atribuye la frase: “Quosque tándem abutere, Catilina,
patientia nostra?” (¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?), con la que inició
la primera de sus Catilinarias salvando a la República romana de una oscura conjura. Pero no
será suficiente, a los 63 años morirá ejecutado por orden de Marco Antonio que no le perdonó
las Filípicas que le dirigió. Su cabeza y su mano derecha fueron expuestas en el foro y la
República romana se perdió. Algo ha mejorado para aquellos que defendemos la “res publica”,
de manera que no parece probable terminar hoy en día en el “paseo”. Ya son más de treinta y
cinco años de vida laboral y se acerca el final de una etapa, agradezco vuestra paciencia hacia
quien desde el primer curso y hasta el último mantuvo un compromiso inquebrantable con la
Escuela Pública.
Hacer un breve balance del año no resulta sencillo, en España permanecen invariables
problemáticas como la vertebración territorial, vamos…, la cuestión catalana; las contradicciones
con la inmigración que aúna la necesidad de cotizantes que garanticen el sistema, y el miedo
al diferente; una recuperación económica que acrecienta la desigualdad social… Y lo que para
algunos resulta “mutatis mutandi”, el cambio de Gobierno en un nuevo panorama donde
parece que el tradicional bipartidismo vigente desde la última Restauración borbónica está
definitivamente enterrado. La proximidad de diferentes convocatorias electorales para el 2019
tiende a postergar el abordar cambios profundos pero también urgentes: La reforma de la
Constitución que en los próximos meses cumplirá 40 años, la reforma del sistema productivo
que despeje los nubarrones que se ciernen sobre la negociación colectiva, la revalorización
de las pensiones… a la vez que se logra la competitividad en un mundo cambiante donde
los vientos del proteccionismo parecen arreciar en una Europa, profundamente dividida, que
errante busca una identidad.
La reforma educativa es otra de las cuestiones pendientes que urge en ser profundamente
abordada, el aforismo: “la escuela es reflejo de la sociedad” nos remite a nuestra historia. Los
cambios introducidos en la década de los cincuenta formaron a las generaciones de los sesenta
y setenta; la EGB forjó la de los ochenta y noventa… y mejor no seguir… El mercantilismo se
instala poco a poco en un sector clave de la sociedad española, una progresiva privatización,
véanse las proporciones en la primera etapa de la Educación Infantil, el auge urbano de los
“concertados”, la eclosión de universidades privadas… y lo más increíble, aquellos que
durante siglos detentaron el monopolio de la educación como mecanismo de control social
hoy se erigen en portaestandartes de la libertad. Asediada, la Escuela Pública resiste y resistirá,
en buena medida gracias a los grandes profesionales que aún atesora.
Pero volvamos a nuestro Centro, las actividades se han ido multiplicando en este
curso: Conferencias, mesas redondas, recitales poéticos, encuentros de antiguos alumnos,
exposiciones fotográficas… hasta nuestro primer Open Raid… De todas ellas destacaríamos:
la presentación de la imagen de Luis Carrillo de Sotomayor, obra de nuestro compañero
Ángel Corral, así como, la presentación del libro Historia de una ilusión donde se resumen
los principales acontecimientos de estos primeros cincuenta años, legando a las generaciones
posteriores el cómo se gestó, se desarrolló y culminó en la realidad que hoy es el IES Luis
Carrillo de Sotomayor, el Instituto de Baena. Ambos eventos, junto a una conferencia sobre la
vida y obra de Luis Carrillo de Sotomayor, conformaron la primera de las sesiones de las VIII
Jornadas de Historia Local de Baena y su comarca. Continuaron con los progresos realizados

Diciembre de 2018 11
en Torreparedones donde cada campaña nos aporta una nueva joya, en esta ocasión “las termas
orientales” o Termas de la Salud. También estuvo presente nuestro patrimonio natural a
través de la cueva del Yeso, finalizando la segunda jornada con la presentación de las primeras
conclusiones del viaje que hemos realizado siguiendo los pasos de aquellos ciudadanos de
la comarca de Baena que fueron a encontrar su final en los campos de concentración nazis.
Este es el nuevo reto que nos hemos impuesto, a saber, rescatar del olvido a nuestros paisanos
como aportación a la recuperación de la Memoria Democrática. El acto final de las Jornadas
consistió en una sesión práctica dirigida por nuestros alumnos de Historia del Arte sobre el
patrimonio funerario en Baena.
Para este nuevo número de la revista ITVCI continuamos intentando mantener el rigor
científico y la amenidad histórica con el fin de continuar acrecentando el conocimiento
sobre ese inmenso patrimonio que siglos y siglos han contribuido a enriquecernos. Así, nos
sumergimos en lo más remoto con la aportación desde Luque de las “Pinturas negras”, un arte
rupestre presente en los numerosos abrigos que les brinda la Subbética. La Antigüedad está
representada por las nuevas aportaciones procedentes de Torreparedones, en concreto a partir
del análisis de los exvotos anatómicos o el estudio de la escultura de Calígula, tercer emperador
de la dinastía Julia-Claudia. Su corto reinado estuvo marcado por su deificación en vida. La
transición al Medievo viene dada por el estudio de diferentes piezas localizadas en Luque
así como el estudio iniciado en la muralla de la Almedina que nos aproxima al conocimiento
previo a una intervención de mayor significación en este entorno. También retomamos la
presencia de ilustres baenenses en la transición a la Modernidad que acompañan la toma
de Granada en la que participa el capitán Pedro Fernández de la Membrilla y finalmente la
Contemporaneidad la centramos en la figura del juez Salvador Alarcón Horcas muerto al
comienzo de la Guerra Civil Española y el primero de los artículos que narran la peripecia
vital de aquellos conciudadanos que salieron al exilio en 1939 bajo el atractivo título de
“¡Rojos, rojos! ¡Extranjeros indeseables!” con el que parte de la prensa gala bautizó el éxodo
que supuso la derrota en la batalla de Cataluña por parte de la República.
Con nuestro afán de conseguir atraer a la lectura, al conocimiento de nuestro pasado y al
orgullo de sentirnos de esta tierra nos congratulamos de tenerte un año más.

Juan Manuel León de Toro


Jefe del Departamento de Geografía e Historia

ITUCI Nº 8
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José Antonio Morena López
AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN EL SANTUARIO IBERORROMANO DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS EXVOTOS ANATÓMICOS

AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN


EL SANTUARIO IBERORROMANO DE
TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS
EXVOTOS ANATÓMICOS
José Antonio Morena López
Director del Museo Histórico Municipal de Baena

EL AGUA, UN ELEMENTO VITAL Y SAGRADO

En la cultura occidental, el origen de la teoría de los llamados “cuatro elementos” se


encuentra en los filósofos presocráticos: tierra, agua, aire y fuego, elementos que acompañaron
al ser humano a lo largo de su extensa historia utilizándolos para su provecho en función de los
niveles tecnológicos alcanzados en cada época. Ya desde la Prehistoria el agua se usó no solo
para beber, sino también para comer, para regar, para transformar y para caminar (Asquerino,
2004). Con el tiempo y conforme avanzaba la ciencia, el hombre se percató del poder que tenía
el líquido elemento para la salud. Ya desde el s. VI a.C., el pensador griego Tales de Mileto
sostuvo que el agua era el arjé, es decir, el principio y origen de todas las cosas; filósofos
posteriores entendieron que tal principio estaba en el aire (Anaxímenes), la tierra (Jenófanes)
o el fuego (Heráclito).
El agua no solo es imprescindible para la fertilidad del suelo y para la vida vegetal y animal,
sino que también es un componente fundamental de los seres vivos, sencillamente, se puede
afirmar que sin agua no hay vida. De hecho, las fuentes de aprovisionamiento natural de agua
(ríos, lagos, manantiales…) fueron requisito determinante en el patrón de asentamiento de las
sociedades antiguas y en torno a ellas se produjo la aparición de los primeros asentamientos
humanos. Por ello, no es de extrañar que las antiguas teogonías dieran muestras de fervor hacia
ella y le dedicasen ceremonias y ritos especiales y que en todas las culturas del mundo el agua
haya sido un símbolo de purificación.
Pero se ha matizado que, realmente, nunca han existido cultos al agua en cuanto que el
agua no es propiamente una deidad, de ahí que deba hablarse, más propiamente, de cultos en
torno al agua, visto que el medio acuoso no es más que un modo de expresión de lo sagrado,
y nunca lo sagrado en sí mismo (Quijera, 1990: 63). Es decir, que las aguas de ríos, fuentes,
lagos o pozos, a veces asociados a montañas, rocas, árboles o fuentes, han sido lugares donde
habitaron o se manifestaron númenes sacros tutelares (generalmente femeninos), venerados
desde antiguo por los pueblos que habitaron esos lugares, algunos desde la Prehistoria, antes
de ser santificados por la iglesia naciente bajo advocaciones de santos y santas, muchos de los
cuales han perdurado hasta nuestros días.
El gran número de cultos y de ritos acumulados en torno a las fuentes, los arroyos
y los ríos se debe, en primer lugar, al valor sagrado que tiene el agua como elemento
cosmogónico, pero también a epifanías locales, a las manifestaciones de la presencia
sagrada en una corriente de agua o en una fuente determinadas, epifanías locales que son
independientes de las diversas adaptaciones y de las subsiguientes estructuras religiosas
que se les superpusieron paulatinamente a lo largo de los siglos. Y el agua es también fuente
de vida, germinativa, fertilizadora… Y como tal ha sido considerada por los hombres,
desde que el mundo es mundo, especialmente, cuando nuestros ancestros se hicieron
sedentarios y agricultores. Circunstancia esta que ha llevado a todas las religiones (la
católica inclusive) a usarla en sus ritos, algunos de claro matiz pagano, tendentes a lograr
la fertilidad de cosechas y animales (Rodríguez Plasencia, 2014). El agua es la sustancia

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José Antonio Morena López
AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN EL SANTUARIO IBERORROMANO DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS EXVOTOS ANATÓMICOS

mágica y medicinal por excelencia pues cura, rejuvenece y asegura la vida eterna y su culto
presenta una continuidad impresionante, de tal modo que ninguna revolución religiosa ha
podido abolirlo.
De hecho algunos estudios evidencian la pervivencia del culto al agua desde la época
prehistórica asociados a vías de comunicación, detectándose una clara asociación entre fuentes
o manantiales mineromedicinales, ermitas de culto cristiano y pervivencia en la toponimia
(Haba-Rodrigo, 1990: 278). El agua lo es casi todo pues, como es bien sabido hoy en día, la
corteza terrestre está compuesta en tres cuartas partes por agua; océanos, mares, lagos y ríos
cubren el 75 % de la superficie del planeta; por otro lado, también sabemos que el embrión
de un ser humano es agua en un 97 %, de ahí que no debamos extrañarnos que los antiguos
considerasen el agua como uno de los grandes principios del mundo junto a la tierra, el aire y
el fuego (Ruiz de Arbulo, 2011: 11).
Todas o casi todas las cosmogonías comienzan con una historia protagonizada por el agua.
Por ejemplo, en Babilonia los dos primeros seres que existieron antes que los dioses fueron
Apsu (las aguas dulces) y Tiamat (las aguas saladas); en el antiguo Egipto el primer montículo
de la tierra (benben), emergía de las aguas primigenias; entre los hindúes Visnú dormía, desde
el principio de los tiempos, sobre las aguas primordiales. En la Biblia, Elohim el Dios único,
está asociado al agua; solo en el primer capítulo del Génesis, las aguas se mencionan hasta once
veces.
El agua es el componente inorgánico más abundante de los seres vivos. Sin ella no
es posible la realización de los procesos metabólicos de las células. El agua interviene
químicamente en estos procesos y fuera de las células, actúa como medio de transporte en la
circulación sanguínea y constituye, además, uno de los elementos que regulan la temperatura
del cuerpo.

LA HIDROLOGÍA E HIDROTERAPIA MÉDICAS

La hidrología médica es la ciencia que trata del estudio de las aguas mineromedicinales
y de su aplicación terapéutica al organismo, tanto sano como enfermo, por lo que tiene
una doble vertiente: preventiva y curativa, y es precisamente en la molécula del agua, en su
estructura y especiales características físico-químicas, así como en las sustancias que porta en
disolución o en suspensión, donde radica su importante función en las actividades vitales y
de sus propiedades terapéuticas; en el caso de las aguas mineromedicinales deben tenerse en
cuenta las distintas sustancias que portan provenientes de los terrenos y estratos geológicos
que atraviesan hasta su punto de emergencia. La hidroterapia es la utilización del agua como
agente terapéutico, en cualquier forma, estado o temperatura ya que es la consecuencia del
uso de agentes físicos como la temperatura y la presión. El término procede del griego y es
una disciplina que se engloba dentro de la balneoterapia, talasoterapia y fisioterapia, y se
define como la prevención y el tratamiento de enfermedades y lesiones por medio del agua
(aguas dulces), en contraposición a la talasocracia (aguas del mar saladas). En sus múltiples
y variadas posibilidades la hidroterapia es una valiosa herramienta para el tratamiento de
muchos cuadros patológicos, como traumatismos, reumatismos, digestivos, respiratorios o
neurológicos.
Desde los tiempos más remotos el hombre conoció las propiedades del agua y su acción
beneficiosa en el cuerpo. Son numerosos los restos arqueológicos y los testimonios escritos
de la práctica de la hidroterapia en la antigüedad clásica (Corpus Hippocraticum, Celso,
Dioscórides, Herodoto, Antilo, Arquígenes, Rufo de Éfeso, Sorano, Areteo, Galeno,
Oribasio, Celio Aureliano, Aecio, Alejandro de Tralles o Pablo de Egina, quienes llegaron
incluso a clasificar las aguas mineromedicinales en función de su composición química
(aluminosas, bituminosas, sulfurosas, ferruginosas, vitriólicas, nitrosas o salinas) y los

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14
José Antonio Morena López
AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN EL SANTUARIO IBERORROMANO DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS EXVOTOS ANATÓMICOS

diferentes tipos de tratamiento a seguir en los establecimientos balneáricos (baños, baños


de vapor, de lodo, bebida, duchas, prácticas tópicas, unciones y fomentos [Oró, 1997]).
Curiosamente, a partir del siglo XV se produjo un retroceso importante por la creciente
influencia de la Iglesia que llevó al cierre de todos esos lugares de higiene y de terapia (y de
desenfreno); también la Medicina rechazó el baño por considerarlo una práctica extenuante
y debilitadora y habría que esperar hasta el siglo XIX para que la hidroterapia resurgiera con
fuerza gracias al sacerdote alemán Sebastian Kneipp, considerado por muchos como el padre
de la hidroterapia moderna (Caradeau, 2007: 18-21).
La hidroterapia tuvo un peso específico en el mundo ibérico dentro de lo que podría
llamarse la Medicina que debió aglutinar toda una serie de tratamientos para tratar de
restablecer la eucrasia, es decir, el equilibrio orgánico natural roto por la aparición de una
enfermedad (tratamiento dietético, el farmacológico, el quirúrgico y el mágico-creencial).
Y aquellas aguas con cualidades purgantes, diuréticas, cicatrizantes, antiinflamatorias,
analgésicas, reconstituyentes, etc., derivadas del uso de las sales contenidas en aguas
cloruradas, bicarbonatadas, sulfuradas, sulfatadas, ferruginosas y de otro tipo se han
documentado arqueológicamente en el mundo ibérico (Moltó, 1992: 213-216). Y aquí entra
la hidroterapia que constituye en sí misma, un aspecto del tratamiento farmacológico ya
que se fundamenta en la alteración provocada en el organismo por determinados tipos de
aguas, bien por ingestión, inhalación, inmersión o aplicación directa en la parte enferma
(Armijo, 1968).
La existencia de un vínculo entre el agua y la religión en el mundo ibérico es algo
bien conocido a pesar de varios condicionantes como la inexistencia de fuentes escritas,
la falta de estudios con metodología arqueológica en muchos santuarios o la inexistencia
de análisis organolépticos en gran parte de las surgencias (Sánchez Moral, 2018: 47).
Un buen ejemplo lo tenemos en el santuario del Cerro de los Santos cuya razón de ser
estuvo, estrechamente, ligada a unos depósitos de aguas sufatadomagnesiadas (Ruiz,
1987, 1989: 183-191 y 1997; Olmos, 1992: 110). También el santuario de La Luz parece
que estuvo vinculado con el culto al agua (Ruiz, 1988: 243; Lillo, 1991-1992). Aunque
el tratamiento más extendido fue el del baño, lógicamente en establecimientos termales
dotados de piscinas adecuadas, la bebida también se practicó como se desprende de los
testimonios arqueológicos y de algunos autores como Herodoto, Arquígenes y Galeno
(Oró, 1996 y 1997: 233).
Las condiciones terapéuticas de las aguas mineromedicinales eran reconocibles en la
antigüedad pues se distinguían del agua común por sus diferencias en el olor, sabor o
temperatura (Oró, 1993: 213). En cuanto a los primeros, resultan de lo más elocuente los
exvotos que portan vasos entre sus manos, dispuestos a realizar una libación que podía ser
de leche, aceite, hidromiel o cualquier otro tipo de sustancia líquida y, por supuesto, de
agua. De manera fehaciente se han documentado libaciones de leche humana, ovina y miel
en el santuario de La Encarnación asociadas a estructuras subterráneas que se interpretan
como un altar (Ramallo-Brotons, 1997: 265). Y quizás también el vino fue otra de las
bebidas ofrecidas mediante esta práctica a la divinidad, como se ha atestiguado en diversas
culturas antiguas donde su presencia no ofrece dudas en los ritos de culto, y también en
las celebraciones festivas, perviviendo después en algunas de las religiones más extendidas
como el judaísmo y el cristianismo (Lejonagoitia, 2002). Y no menos excepcional y
clarificadora resulta la escena plasmada en la pátera argéntea de Otañes (Castro Urdiales,
Cantabria) que refleja de forma explícita y magnífica uno de estos rituales curativos, sobre
la que después volveremos.

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José Antonio Morena López
AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN EL SANTUARIO IBERORROMANO DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS EXVOTOS ANATÓMICOS

Mapa de la península Ibérica con los lugares relacionados


con el culto a las aguas (según Peréx-Miró 2018, 178).

Respecto del tratamiento mágico-creencial hay que recordar que este basaba su
intervención en el hecho de que como la causa de la enfermedad era de tipo sobrenatural
esta había que combatirla mediante fórmulas mágicas execratorias, ofrendas y otros actos
propiciatorios destinados a suplicar o agradecer a la divinidad la curación deseada (Blázquez,
1991: 21 y 25). Desde el punto de vista arqueológico contamos con un material clave que
son los exvotos hallados en los santuarios ibéricos, especialmente, los llamados exvotos
anatómicos que representan aquellas partes del cuerpo humano sanadas y aunque no aparecen
reflejadas deformidades físicas, sí que se plasmaron ojos, dentaduras, senos, orejas, penes,
brazos, manos, pies, cabezas y piernas (Prados, 1991: 330-331). Pero también se conocen
algunas figuras votivas que parecen mostrar posibles malformaciones físicas y/o miembros
del cuerpo representados de una forma concreta relacionada con una atrofia determinada. Es
el caso de una figura votiva de bronce del Museo Arqueológico Nacional en el que el devoto,
claramente lisiado de brazos y piernas, se muestra ante la divinidad en posición sedente sobre
una banqueta (Prados, 1992: 266), cuya postura sedente se ha relacionado directamente con la
atrofia de sus extremidades inferiores (Ruiz, 1997: 202; San Nicolás-Ruiz, 2000: 172-173, fig.
20).
Si miramos al mundo clásico (griego y latino), como más cercano al mundo ibérico,
encontramos toda una serie de testimonios relacionados con el carácter sagrado y curativo
del agua, en los que las Ninfas desempeñaban un papel clave, transformándose en muchos
casos algunos manantiales naturales en ninfeos monumentales o santuarios de las Ninfas. La
bondad de las aguas-minero-medicinales mediante su ingestión y gracias a los baños propiciaba
curaciones milagrosas que debían ser agradecidas de forma conveniente y fue como surgieron
los exvotos de todo tipo, sobre todo, los de tipo anatómico que, a millares, se concentraron
en los manantiales salutíferos más famosos. Pero la traslación directa de proponer que en la
antigüedad greco-latina la presencia de una fuente significara necesariamente la existencia de
un santuario a ella ligado o bien, a la inversa, que la presencia de fuentes cercanas a un santuario

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José Antonio Morena López
AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN EL SANTUARIO IBERORROMANO DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS EXVOTOS ANATÓMICOS

indicaran que la divinidad venerada tuviera que relacionarse forzosamente con esas surgentes
debe evitarse (Ruiz de Arbulo, 2011: 21). El agua era necesaria en cualquier santuario pero para
fines diversos, por ejemplo, la purificación inicial de los sacrificantes con el lavado de cuerpo
o manos y la aspersión ritual de las victimas destinadas al sacrificio y el lavado ritual de las
manos era un acto imprescindible antes de la oración o el sacrificio en una tradición mantenida
por la religión romana y transmitida más tarde a las religiones cristiana y musulmana.
Hoy día contamos con numerosos trabajos relacionados con el tema del culto al agua
en la península Ibérica, en sus diferentes facetas de aguas curativas y sagradas ya sean estas
surgentes, termales o balnearios, pues hasta hace poco había una laguna importante en este
campo, sobre todo, en comparación con otras zonas como Francia, Suiza o Italia, destacando
el proyecto “Vbi aquae ibi Salvs” patrocinado por la Universidad Nacional de Educación a
Distancia (UNED) cuyo fin último es la elaboración de un atlas referido a la península Ibérica
con todos aquellos lugares de los que se tiene constancia sobre aguas mineromedicinales
y/o termales utilizadas desde la Prehistoria hasta la Antigüedad Tardía (Peréx-Miró, 2011).
Recientemente, se acaba de publicar un catálogo actualizado de todos aquellos yacimientos en
los que la evidencia de termalismo medicinal o del culto a las divinidades de las aguas es clara
en la península Ibérica, con un total de 152 lugares (Peréx-Miró, 2018). Así mismo, ha visto
la luz una importante obra que analiza las múltiples connotaciones y variados condicionantes
del uso y explotación de las termales en época romana y tardorromana en Hispania (Matilla-
González, 2017).
En 1992 y 1997 se celebraron sendas reuniones científicas que se plasmaron en dos
gruesas publicaciones que son imprescindibles (Peréx, 1992; Peréx, 1997), a las que hay que
sumar otros estudios posteriores (Díez de Velasco, 1998). En las inscripciones resultan de
gran importancia para el estudio del culto termal ya que aportan datos interesantes sobre las
divinidades acuáticas veneradas (Bormanicus, Coventina, Edovicus, Genius y Tutela, Aqua,
Fons y Salus, mientras que entre las divinidades salutíferas de primera categoría habría que
citar a Apolo, Neptuno, Mercurio, Minerva, Juno, Júpiter, Asclepio e Higia, así como a Isis
y Serapis (Andreu, 2009; Andreu et alii, 2008). No se puede olvidar el culto a las Ninfas que
fueron las más veneradas en la península Ibérica en relación con las aguas termales (Andreu,
2009), cuya característica más esencial fue su concreción ya que representaban al manantial en
su aspecto sobrenatural lo que pudo permitir un fácil sincretismo con divinidades prerromanas
(Díez de Velasco, 1998: 125-126) y cuyas zonas de mayor concentración fueron la Lusitania y
el noroeste de la Tarraconense (Andreu, 2012).
La mayoría de los lugares de culto ibéricos se situaron, estratégicamente, a lo largo de
las vías de comunicación, en zonas limítrofes o bien al borde del mar y ligados casi siempre a
cumbres, cuevas y grutas, bosques o manantiales de agua fría o termal, es decir, que la propia
naturaleza jugaba un papel determinante (San Nicolás-Ruiz, 2000: 102-105). Los testimonios
de este culto a las aguas en la Hispania prerromana son muy variados y van desde las ofrendas
de armas en ríos, determinados carros votivos con objetos colgantes para hacer ruido, el culto
en cuevas y la propia situación de los santuarios casi siempre junto a fuentes o cursos de agua,
de lo que se deduce que la religión Ibérica, al igual que en la de Cerdeña, en la fenicia, en la
hebrea, en la etrusca y en la bereber, las aguas desempeñaron un papel importante como medio
terapéutico y mágico al mismo tiempo (Blázquez, 1977: 327; Blázquez-García, 1997).
Ya desde la época colonial de los pueblos mediterráneos en la península Ibérica (fenicios,
griegos y púnicos) se tienen evidencias de ciertos ritos vinculados a las aguas, especialmente
en lugares costeros vinculados a manantiales de agua dulce, donde se levantaron santuarios
en los que el líquido elemento se hacía vital cuando los navegantes y comerciantes tenían que
aprovisionarse del mismo y a esta función primaria de saciar la sed pudieron asociarse otras
significaciones simbólicas y cultuales, como la oracular en sitios como el Heracleion gaditano
que conocemos gracias a las citas de Estrabón y Plinio (Olmos, 1992: 104).

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También cabría mencionar el caso del santuario de Astarté en la Punta del Nao (Cádiz)
rodeado de agua por tres de sus cuatro lados, lugar donde Avieno situaba el templo de la
Venus Marina. Al parecer los materiales recuperados en el citado espolón se consideran
depósitos votivos intencionados y entre ellos se encuentran varios discos de terracota con
una interesante decoración vegetal acuática que apunta a la diosa Astarté (Rodríguez Muñoz,
2008). Agua y santuarios se asocian repetidamente en el mundo fenicio-púnico de occidente,
caso del santuario de Es Cuieram (Ibiza) donde hay vestigios de agua que debieron relacionarse
con el culto a una divinidad femenina de la fecundidad, quizás Tanit. Otros ejemplos serían el
santuario de Illa Plana, próximo al anterior, donde se excavó una estructura sagrada vinculada
al agua y el Asklepeion de Ampurias.
En cuanto al mundo ibérico, siempre se ha insistido en la ubicación de la mayoría de los
lugares de culto junto a fuentes o cursos de agua, pero apenas disponemos de representaciones
del agua o de su culto. Entre ellas cabe citarse una terracota procedente de Verdolay que
representa a una mujer, inclinada sobre un recipiente cóncavo o fuente sagrada que se ha
interpretado como un testimonio del culto a las aguas (Lucas, 1981: 239, Blázquez, 1977: 327;
Olmos, 1992: 111) y son numerosos los casos que pueden rastrearse en la pintura vascular
levantina en lo que se refiere a la representación del elemento acuático relacionado con la
divinidad (Olmos, 1992: 112-114), sin olvidar la figura del toro, uno de los animales más
representados en el arte ibérico, y su vinculación con el culto a las aguas (Llobregat, 1981;
Olmos, 1992: 115). Pero el ejemplo más claro de la representación del agua en el ámbito ibérico
está en un conocido bronce del Museo Arqueológico Nacional, procedente de la provincia de
Jaén, en el que se ve a un varón que degüella, con un cuchillo afalcatado, a un pequeño carnero;
la figura apoya su pierna izquierda sobre una roca, doblada por la rodilla, mientras que la
derecha se introduce hasta media pantorrilla en las aguas ondulantes de un manantial o río. La
escena se ha interpretado como un ritual de lustratio, de sacrificio a unas aguas que se pretende
propiciar y fecundar con la sangre ritual del pequeño carnero (Olmos, 1992: 117).
El culto al agua está presente en la mayoría de las cuevas-santuario, sobre todo, en el área
catalana, levantina y sureste peninsular; en ellas se han definido distintas funciones, todas ellas
de carácter sagrado: iniciáticas, curótrofas, agrarias y pastoriles. Muchas de estas grutas se
consideran santuarios consagrados al culto acuático pues se ha comprobado que en muchos
casos tras recorridos laberínticos por el interior de la cueva, se depositaban materiales, a modo
de ofrendas, en puntos normalmente relacionados con el agua, como cubetas, antiguos gourgs
y formaciones estalagmíticas y han sido numerosos los trabajos dedicados a este fenómeno
dentro de la religión ibérica. Aunque la presencia del agua no está generalizada en todas las
cuevas-santuario de modo que se han planteado funcionalidades diferentes para las cuevas con
presencia de agua y para aquellas que no cuentan con manantiales o pocetas en su interior.
Para la época romana los datos son mucho más numerosos y disponemos además de los
testimonios de las fuentes escritas. A lo comentado líneas arriba hay que añadir casos muy
bien conocidos, especialmente, los relacionados con los balnearios algunos de los cuales han
pervivido hasta nuestros días. El reciente trabajo de María L. Ottomano da cuenta de todos los
datos disponibles para el caso de la Bética entre los siglos III a.C. hasta el IV d.C. incluyendo las
fuentes, los balnearios como estructura arquitectónica, balnearios rurales y balnearios urbanos
y ciudades de aguas, llamando la atención sobre los pocos balnearios existentes, aspecto ya
indicado con anterioridad y achacado, sin mucho fundamento, a la desidia y vandalismo de los
habitantes de la zona con el patrimonio histórico, y que choca con los restos conservados de
época islámica; también se argumenta que en el sur de la península Ibérica no hay “ciudades
de agua” o Aquae como ocurre en el noroeste donde los manantiales-balnearios sirven como
aglutinante de la población y dan nombre a los nuevos núcleos administrativos que surgen
con la presencia romana (Ottomano, 2015: 180-181). Para el caso concreto del conventus
Astigitanus (al que pertenecería la antigua ciudad de Torreparedones), las aguas son termales
en un 29 % de todos los lugares inventariados y de carácter mineromedicinal en un 58 % de los

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casos; en cuanto a su composición mineralógica, el 41 % son aguas carbonatadas, seguidas de


las sulfatadas (18 %) y sulfurosas (6 %), quedando sin analizar un 35 % (Ottomano, 2015: 202).
Para esta autora el santuario de Torreparedones constituye un ejemplo paradigmático de fusión
de tres religiones: púnica, indígena y romana y se podría definir como el santuario salutífero
más característico de la Bética debido a la que se trata del lugar en el que ha documentado una
concentración de testimonios de culto a la salud (Ottomano, 2015: 282).

Mapa de la Bética con indicación de los cultos salutíferos


y culto a las aguas salutíferas (según Otomano 2015, 19).

En el territorio de la actual provincia de Córdoba se conocen toda una serie de documentos


arqueológicos y epigráficos relacionados con el culto al agua en época romana en la actual
provincia de Córdoba (Lacort et alii, 1997); se citan además del santuario de Torreparedones
otros lugares en Espejo, Córdoba, Lucena, Montoro, Villaralto, Posadas y Priego de Córdoba;
entre las inscripciones destaca una procedente de Cabra (Igabrum) que contiene una dedicatoria
a Domina Daeva (DOMINAE / DAEVAE VALERIA / COMSE ANIMO / LYBENS
V(otum) S(oluit), topónimo de raíz celta, tratándose de una divinidad de origen acuático; la
pieza se considera un testimonio de la religión propiamente indígena, habiéndose planteado la
posibilidad de que el río Cabra llevaría en la Antigüedad el nombre de Deva. Otra inscripción
hallada en Corduba (CIL, II/2 5, 309) hace una dedicación a una fuente sagrada (FONTI
[SA]CRO [V(otum)] S(oluit) L(ibens) M(erito) / C(aius) AEMILIVS / OCULATVS) (CIL,
II/2 5, 224); esta inscripción dedicada a una fuente sagrada indicaría la existencia de cultos a
las divinidades de las fuentes en Córdoba desde la época alto imperial, considerando algunos
que el epíteto sacer unido al teónimo Fons otorgaría a la deidad un carácter sincrético o de
contenido indígena (Díez de Velasco, 1987: 75).

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De los lugares catalogados solo en dos casos se ha constatado la presencia de restos romanos
y con posterioridad se desarrolló una explotación de tipo balneárico (Posadas y Montoro) por
lo que se deduce que en ambos casos el culto al agua estuvo asociado a su carácter terapéutico
(Lacort et alii, 1997: 146); incluso en el caso de Montoro pervive la fama de sus aguas sulfurosas
preferidas en la antigüedad para la curación de diversas dolencias (Moltó, 1992: 129).
Resulta llamativa la continuidad que parece haber tenido el culto al agua en numerosos
lugares de la península Ibérica, desde la época Ibérica hasta nuestros días, que se han mantenido
con la devoción a la Fuentesanta o Fuente Santa. En la provincia de Córdoba se pueden citar
los casos de Córdoba capital en la llamada “Fuensantilla” donde cuenta la tradición que se
aparecieron los santos mártires de la ciudad Acisclo y Victoria, junto a la Virgen, para hacer
notar el carácter milagroso del agua de dicha fuente, en un punto cercano al hallazgo del epígrafe
romano de Fons sacer (Lacort et alii, 1992: 145), el de la Fuensanta, copatrona de la ciudad, en
cuyo santuario se venera a Ntra. Sra. de la Fuensanta que toma su nombre de la fuente junto a
la cual se apareció la Virgen en el siglo XV a un vecino del barrio de San Lorenzo que sanó a su
mujer y a su hija, ambas enfermas, tras beber agua de la misma (Vázquez, 1997) y el de la Virgen
de la Salud que se remonta al siglo XVII, cuyo origen está vinculado a un pozo cuya agua obró
numerosos y sorprendentes prodigios según los relatos populares (Aranda, 2005 y 2016).
Otros ejemplos los encontramos en Montoro y Espejo. En el primero, el origen de la
devoción a Nuestra Señora de la Fuensanta del Valle, copatrona de la localidad, se remonta al
siglo XVI y su culto arraigó entre la población pues eran numerosos los devotos que acudían
al santuario para beber las aguas a las que se atribuían propiedades curativas y que manaban
justamente debajo del altar mayor presidido por la Virgen (Lucena, 2005: 304; Aranda, 1997).
La devoción a la Virgen de la Fuensanta, patrona de Espejo, se remonta al siglo XVI cuando
la imagen ya era venerada en una ermita homónima situada en las afueras de la localidad, cerca
del pilar de la Fuensanta donde, según cuenta tradición, un caminante vio reflejada la imagen
de la Virgen en el fondo de las aguas (Ventura, 1989). Y en la vecina y colindante provincia
de Jaén podemos mencionar la gran devoción existente a la Virgen de la Fuensanta en los
municipios de Villanueva del Arobispo, Huelma, Fuensanta de Martos y Alcaudete, estos dos
últimos no muy lejanos de Torreparedones.

LAS AGUAS SAGRADAS DE TORREPAREDONES

En Torreparedones debemos citar, por ahora, dos sitios relacionados con el culto al agua
por un lado, la denominada Fuente de la Romana y, por otro, el pozo excavado recientemente
en la zona de las termas orientales. La primera, conocida también como el Pilar de las Vírgenes,
es un manantial de agua situado a unos 180 m al SE de la muralla del oppidum en su punto más
cercano y a unos 325 m también al SE del santuario, referencia esta última de especial interés
como veremos en las líneas siguientes por la más que posible relación del agua con uno de los
rituales practicados en dicho lugar sagrado. Aunque no se conoce con seguridad el trazado del
camino de acceso original a la ciudad antigua es muy probable que parte de él esté fosilizado en
el camino actual, de modo que los viajeros se toparían con este manantial poco antes de entrar o
salir del asentamiento, al menos por este sector meridional ya que no se descartan otras posibles
vías de comunicación. Como su agua no solo es potable, sino que además posee determinadas
virtudes terapéuticas, ha sido de gran importancia para la población asentada en Torreparedones
desde los tiempos más remotos construyéndose, ya en época romana, una fuente o ninfeo para
garantizar el aprovisionamiento fácil del líquido elemento. Por todo ello, la fuente fue adquirida
por el Excmo. Ayuntamiento de Baena y en el año 2007 se le otorgó la máxima protección al
ser declarada BIC con la categoría de zona arqueológica. La vinculación del santuario con esta
fuente de aguas mineromedicinales ya se puso de manifiesto en el primer trabajo que abordó la
existencia de un santuario en la zona (Morena, 1989: 42-43, láms. XI-XII).

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Una de las primeras actuaciones que se llevaron


a cabo en el yacimiento para su conversión en
parque arqueológico fue la limpieza y restauración
de la Fuente de la Romana que se encontraba
prácticamente abandonada y cubierta de lodo
y piedras como consecuencia de los arrastres
provocados por la lluvia y cubierta por grandes
higueras cuyas raíces habían dañado seriamente
parte de los muros perimetrales, especialmente, el
situado en el lado norte. Los trabajos arqueológicos
de seguimiento de las obras documentaron cuatro
fases desde la época romana hasta nuestros días,
pasando por la época medieval y una intermedia
de reaprovechamiento de parte de la estructura
hidráulica, fechada entre la Antigüedad y la Edad
Media (Tristell, 2016: 56).
En época romana se procedió a la construcción
sobre el manantial de agua (probablemente sobre
otra estructura pétrea anterior de época Ibérica)
Panorámica de la Fuente de la Romana de un ninfeo o fuente monumental, compuesta
y del santuario. de varios estanques a distintos niveles, el superior
que se niveló directamente sobre el terreno geológico, cimentado con grades bloques de caliza
y un rudus sobre el que se colocó el pavimento de opus signinum en varias capas y el inferior,
de mayores dimensiones, cuyo aspecto final obedece a la reforma realizada durante la Edad
Media. A este momento corresponden los dos surtidores actuales que sirven para captar y
llevar el agua a un depósito o pilón construido sobre estructuras romanas emergentes que
delimitaban el estanque inferior. Para ello se excavaron sendas cimbras o galerías drenantes, una
procedente del Norte y otra del Noroeste; ambas galerías están adinteladas con mampostería
en seco con hastiales de 1 m de altura y 30 cm de anchura; puesto que de las zanjas para su
construcción rompen el pavimento del estanque superior de la fuente romana y que las cotas
no cuadran, ambos surtidores son posteriores aunque no se descarta que alguno de ellos se
pueda nutrir del surtidor original romano que debe estar más al norte (Tristell, 2016: 58-60).
Las dimensiones de este estanque inferior son de 15,95x2,65 m y sus muros norte, este y
oeste están construidos en opus incertum, presentando el norte en su sector más oriental, restos
del enlucido hidráulico de opus signinum, mientras que el muro sur es de opus caementicium;
este último tenía pequeños contrafuertes exteriores de opus incertum de los que solo se han
conservado dos (Morena-Serrano, 1991: 130, fig. 6F). Rodeando todo el conjunto se dispusieron
(en época medieval) varios muros de mampostería, tanto al norte, como al este y al oeste cuya
finalidad no era otra que la contención del terreno circundante; en uno de ellos se encontró
reaprovechado, como material de construcción, parte del torso de un gran togado de mármol
muy desgastado (Tristell, 2006: 60).
El análisis químico realizado al agua que surge de este manantial, que pese a no ser muy
abundante nunca se seca en los meses de verano, ha puesto de manifiesto que posee ciertas
propiedades terapéuticas, teniendo en cuenta los altos contenidos en bicarbonatos y sulfatos,
de tal modo que podrían encuadrarse dentro de las aguas bicarbonatado-sulfatadas (Morena,
1989: 46).
Las aguas bicarbonatado-sulfatadas suelen ser aguas bien toleradas administradas por vía
oral. Su contenido en bicarbonato y sulfato, les confiere efectos propios, produciendo en el
estómago una acción neutralizante de la acidez gástrica y de la actividad pépsica, dotándoles de
un efecto tampón elevado, superior al de las aguas alcalinas y reteniendo agua en la luz intestinal
con el consiguiente aumento de volumen y peristaltismo, de tal modo que sus principales

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indicaciones sean: procesos dispépticos y enterohepáticos, colecistitis, discinesias biliares,


dermatológicos y metabólicos del tipo gota, artritismo, reuma... (Belloch et alii, 1972: 385 ss;
Cuenca, 2003: 20). Evidentemente, la acción curativa o terapéutica se conseguía en este caso,
no mediante el baño, sino con la bebida (cura hidropínica), algo que harían diariamente los
habitantes de la ciudad porque se abastecían de ella para el consumo necesario (lo que también
debieron hacer de otros manantiales hoy perdidos) y que podrían volver a ingerir en el caso de
las libaciones realizadas en el santuario que pudieron haber sido, muy probablemente, de agua,
como también se ha propuesto para lugares de culto próximos como Las Atalayuelas (Rueda,
2011: 238). Esta cura mediante la ingesta de agua es la que se representa en la pátera de Otañes
que después veremos.
A la Fuente de la Romana hemos de añadir un pozo de agua recientemente excavado en
la zona de las termas orientales que estuvo relacionado no solo con el baño sino que además
su agua debió utilizarse con fines terapéuticos aunque en este caso no disponemos de análisis
químicos para conocer su composición pues cuando se excavó estaba completamente colmatado
de tierra. El hallazgo de un altar con una inscripción en una de sus caras indica que el citado
pozo estuvo consagrado a la diosa : FONS / DOMINAE / SALUTIS / SALUTARIS , cuya
traducción sería “(Aquí está / ésta es la) Fuente de la Señora Salud Salvadora (o salutífera).
El altar o ara desempeñó tres funciones: religiosa, al ser usada para plegarias y sacrificios
incruentos con vino ac ture, como evidencia el focus quemado; arquitectónica, estando
originariamente embutida en el pretil de un pórtico que disponía además de un banco corrido
en dos de sus lados en el que los enfermos descansarían esperando el remedio para sus males;
y didascálica pues explica al lector cuál es la fuente sanadora que buscaba (Ventura, 2018: 323).
En el interior del pozo se hallaron varios pebeteros o quemaperfumes y una jarrita de bronce
(urceus) con forma de cabeza femenina y una estilizada asa para cogerla con tres dedos de la
mano sin tocarla: pulgar, índice y corazón, piezas todas ellas que evidencian la realización de
ceremonias y prácticas rituales, en honor de la diosa de la Salud, hace dos mil años.

Arriba: Pozo excavado en las termas orientales.


Derecha: Altar con epígrafe alusivo a la Fons Dominae
Salutis Salutaris.

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Jarrita ritual de bronce recuperada en el fondo del pozo.

La libación fue, por tanto, una de las prácticas rituales más frecuentes llevadas a cabo en el
santuario de Torreparedones, y uno de los ritos más frecuentes en el mundo antiguo consistente en la
ofrenda de líquidos en honor de la divinidad; el oferente, tras probar y derramar el preciado líquido
contenido en un recipiente, sobre un altar o directamente sobre la tierra (Izquierdo, 2003: 126) se
sometía al poder superior y renunciaba al bien consagrado. La libación, que muy probablemente
iría acompañada de plegaria, se realizaba como rito propiciatorio; y como elemento asociado al
sacrificio (Cabrera, 2010: 262), derramando la bebida sobre el animal inmolado y sobre el fuego
del altar; así mismo, la sangre vertida se recogía y depositaba en un recipiente junto a otros líquidos
como aceite, vino, y leche.

Piezas cerámicas usadas para libaciones (bol, caliciforme y cuenco).

Y como prueba de esas prácticas de libación están los exvotos que portan en sus manos
vasos cerámicos y las propias vasijas (cuencos, boles, caliciformes, platos y páteras) y que tras el
correspondiente ritual quedaron allí amortizados. Uno de los exvotos hallados en la campaña
de 1988 es muy elocuente al respecto pues el fiel, sentado, se muestra con un vaso entre sus
manos y por debajo se han practicado una serie de estrías verticales que parecen representar
el vertido de un líquido (Cunliffe-Fernández, 1999: 323, fig. 6.11; Fernández-Cunliffe, 2002:
63, fig. 50). Especialmente interesantes son los vasos caliciformes que cuentan en el mundo
ibérico con una larga tradición historiográfica relacionada con la libación y con frecuencia
se encuentran asociados a páteras umbilicatas, apuntándose la posibilidad de que este tipo

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de recipientes pudiera haber sustituido a


las jarras como vaso vertedor en contextos
ibéricos avanzados.
Por otro lado, en relación con la
propuesta de que, la escena representada en
el conocido relieve de Torreparedones en el
que dos damas que portan (o se pasan de una
a otra) un mismo vaso en forma de tulipa,
sea una escena de libación en sí misma como
han visto algunos autores más bien, debe
tratarse de la ofrenda de un vaso en el tesoro
del templo. Esta práctica de la libación se ha
documentado en diversos lugares de culto
ibéricos por la aparición en el interior de los
santuarios de ciertos dispositivos cultuales
como altares de libaciones y por el hallazgo
de elementos de cultura material como Otras piezas cerámicas para libaciones (páteras).
askoy, vasos en forma de ave y recipientes
rituales como kernoi, vasos geminados, jarras, páteras, copas y los vasos en forma de tulipa
(caliciformes), habiéndose diferenciado varios tipos de libaciones (Moneo, 2003: 374).
Se ha propuesto que el betilo sagrado recibió libaciones de agua por parte de los fieles
que derramarían el líquido elemento en su base, en el interior del receptáculo. Esta estructura,
de planta rectangular, delimitado y pavimentado por lajas de piedra trabadas con mortero
(Cunliffe-Fernández, 1999: 102, fig. 3.60; Fernández-Cunliffe, 2002: 56, lám. 35), ha sido
interpretada a modo de alcorque para un betilo-árbol, casi un árbol petrificado, al que se

Exvotos con vasos para realizar libaciones.

realizarían libaciones de agua de la cercana Fuente de la Romana, de modo similar a como


parece que también se hizo con el betilo de La Escuera en San Fulgencio (Alicante) (Seco,
1999: 146 y 2010: 236) y aunque se ha dicho que la citada caja o alcorque no disponía de un
enlucido interno y que dichas libaciones no tenían como fin que el agua quedara retenida en
su interior (Seco, 2010: 301, fig. 154), podemos afirmar que sí contó con un revestimiento
hidráulico precisamente para evitar la pérdida y filtraciones del líquido elemento.

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Arriba a la izquierda: Exvoto con vaso realizando una libación


(según Cunliffe-Fernández 1999, fig. 6.11).
En el centro: Relieve con escena oferente de Torreparedones
(Museo Histórico Municipal de Cañete de las Torres).
A la derecha: Figura femenina sedente que parece enferma de poliomielitis.

En el caso concreto de Torreparedones hace tiempo que se llamó la atención sobre varios
exvotos representados en posición sedente, pero no porque se tratara de personajes de alto rango,
ni tampoco de la propia divinidad, sino porque representaban a fieles aquejados de enfermedades
en sus extremidades inferiores que les impedían estar en pie (Morena, 1999). Una de estas figuras
votivas sedentes se recuperó en la campaña de 2006-2007 y resulta muy expresiva en este sentido
por el tratamiento dado a las piernas que se han representado muy delgadas y con una serie
de estrías que parecen simular un vendaje. Teniendo en cuenta su posición sedente podría
tratarse de un devoto aquejado por una enfermedad que, probablemente, pudiera identificarse
con la poliomielitis. La Organización Mundial de la Salud describe esta enfermedad como muy
contagiosa, que afecta principalmente a los niños, causada por un poliovirus que invade el sistema
nervioso y puede llegar a causar parálisis en cuestión de horas; los síntomas iniciales son fiebre,
cansancio, cefalea, vómitos, rigidez del cuello y dolores en los miembros, ocasionando entre el
uno y dos de cada cien infecciones una parálisis irreversible, generalmente de las piernas.
Esta enfermedad es tan antigua como el hombre mismo y se tiene constancia de su existencia
en el antiguo Egipto como pone de relieve una estela conservada en la Gliptoteca Carlsberg de
Copenhague, fechada entre el 1580 y el 1530 a.C., en la que se ha representado a un sacerdote
apoyado sobre un báculo y con una pierna atrofiada debido, probablemente, a la polio. Sea
esta enfermedad la que padecía el fiel representado en el exvoto sedente comentado y quizás
otros en la misma posición y otros ya publicados, o fuese otra dolencia de tipo reumático y/o
artrítico, es probable que la ingesta de agua de la Fuente de la Romana ayudara a aliviar y, en
ocasiones, a curar esas dolencias procediendo entonces el beneficiado por ese acto milagroso a
depositar el correspondiente exvoto como señal de agradecimiento a la divinidad.

Exvotos sin piernas y con pies prominentes.

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Además de ese exvoto sedente, existen otros que se representan en una posición
indeterminada, sin que se hayan plasmado las extremidades inferiores, pero sí los pies, muy
prominentes, que quizás estén indicando también ciertas atrofias de dichas extremidades.
Otras piezas similares se hallaron con anterioridad, la mayoría de las cuales pese a sus rasgos
esquemáticos parecen corresponder a figuras femeninas ya que en ellas se acentúan los senos y
ombligo indicado (o el propio sexo), debiendo estar ligada la intención del dedicante en estos
casos con una creencia en la que los rasgos descritos tuviesen algún sentido concreto.
El ejemplo más claro de la acción curativa o milagrosa de agua, administrada por vía
oral sobre un enfermo en la Antigüedad que, a causa de su dolencia se encuentra sentado, la
encontramos en la ya comentada pátera de Otañes (Cantabria), fechada hacia los siglos II-III
d.C., que contiene una iconografía realmente excepcional del culto a una divinidad local y su
relación con una fuente de aguas salutíferas. Se trata de un plato de 21,5 cm de diámetro y 2,8
cm de altura, con un pie anular bajo de 8 cm de diámetro y 0, 5 cm de altura; toda la pieza está
fabricada en plata con incrustaciones de oro; la cara interna está decorada en relieve con diversas
escenas y alrededor del borde una inscripción que reza: SALVS VMERITANA. Aunque en
alguna ocasión se ha considerado como una copa, tanto por forma, tamaño, iconografía y por
los metales nobles con los que se fabricó debe interpretarse como un plato o pátera destinada
a usarse en sacrificios, ofrendas y libaciones, aunque bien pudo no tener una utilidad práctica
si se entiende que es una ofrenda o exvoto a la divinidad por parte del donante (Iglesias-Ruiz,
2014: 289); y tampoco se desecha la posibilidad de que se trate de un recuerdo adquirido por
un viajero en el lugar de culto que debió estar próximo a esa fuente sagrada pero que aún no
ha sido localizado.
La espectacular iconografía de la pieza cuenta con seis escenas que recogemos de un
reciente trabajo (Iglesias-Ruiz, 2014: 285):
1: Arriba, en la parte central, vemos la representación alegórica de la fuente de aguas
salutíferas y de la diosa a ella asociada: una figura femenina, a modo de ninfa, parcialmente
cubierta con un manto y recostada entre dos árboles. Con la mano derecha sostiene una caña
o rama y con la izquierda una vasija de la que vierte el agua en un estanque delimitado por
piedras.
2: Al pie del estanque un sirviente, descalzo y arrodillado, recoge el agua con una vasija
para rellenar un gran recipiente.
3: Por debajo, otro personaje vierte el agua de un ánfora en un gran tonel colocado sobre
un carro de cuatro ruedas, tirado por una pareja de mulas para transportar el preciado líquido.
4: A la derecha, en la parte superior, un hombre con barba deposita ofrendas sobre un ara.
Por su vestimenta y por el báculo en el que se apoya ha sido interpretado como un posible
pastor, pero sin descartar, a juzgar por su aspecto
encorvado, que se trate de un enfermo.
5: Más abajo, se representa a otro hombre
barbado y de edad avanzada sentado en un
sillón que recibe con la mano derecha la copa de
agua que le ofrece un sirviente, mientras con la
izquierda sostiene un objeto indeterminado.
6: Finalmente, en la parte izquierda, un
personaje togado, de fisonomía semejante
al de la escena anterior, realiza una libación.
Con la mano derecha vierte el líquido de una
pátera sobre un ara y con la izquierda sostiene
un posible volumen. A través del dorado se
representa la franja de púrpura propia de la
toga praetexta, por lo que podría tratarse de un
posible magistrado. Pátera de Oñates dedicada a Salus Umeritana.

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Importante para concretar la funcionalidad de la pátera son las dos inscripciones que porta,
la ya mencionada en la parte interna, en relieve, figura el epíteto Umeritana que complementa
el nombre de la diosa, Salus, con el sufijo –ana que suele tener un sentido locativo; por tanto,
el epígrafe aludiría al nombre de la fuente de aguas salutíferas o bien al lugar donde esta se
encontraba. En la parte externa hay otra inscripción, en este caso un grafito con letras punteadas
en la que se lee L(uci) P. Corneliani, p(ondo) III + [---?], es decir, “De Lucio P. Corneliano”
que sería el donante y una cifra indicativa del peso de la pieza, que rondaría el kilogramo.
No cabe duda de que las distintas escenas descritas están todas relacionadas entre sí y que
reflejan fielmente las características de un culto ligado a una fuente concreta de aguas sagradas.
Lo plasmado en la pátera parece una narración real de una curación ya lograda, o quizás
todavía esperada, por parte del personaje que aparece sentado recibiendo el agua (escena 5), lo
que invitaría a pensar que la pieza fue encargada por el fiel así representado, quizás el mismo
notable con toga que hace la libación sobre un ara (escena 6). El artista nos muestra lo que
debía ser la imagen típica de un santuario acuático ubicado en plena naturaleza y dotado de
una cierta infraestructura, donde las aguas han sido canalizadas y retenidas en un estanque o
ninfeo del que la gente podía servirse, y aunque hay quien cree que se trataba de aguas termales
(Baratte, 1992: 42 y 44), ningún elemento de la decoración parece indicarlo con claridad, por
lo que debe concluirse que eran aguas frías mineromedicinales que sanaban al enfermo con su
bebida (Iglesias-Ruiz, 2002: 286).

LOS EXVOTOS ANATÓMICOS (PIERNAS Y PIES)

Son aquellos que reproducen partes del cuerpo y están presentes en la mayoría de los
santuarios antiguos del Mediterráneo, incluidos otros lugares de culto ibéricos como El
Cigarralejo, Alarcos, Castellar de Santisteban, Nuestra Señora de La Luz o Collado de los
Jardines (Prados, 1991) y más recientemente en Las Atalayuelas (Jaén) de donde procede
un fragmento de escultura de piedra caliza en bulto redondo que representa los pies

Gráfico que muestra el porcentaje de los distintos tipos de exvotos.

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desnudos de una figura (Rueda et alii, 2005: 87, fig. 7; Rueda, 2011: 193, fig. 192 AT1). En
Córdoba, estos exvotos los encontramos tanto en Ategua (solo se conoce una pieza), como
en Torreparedones donde se cuentan por decenas, con la particularidad de que en este último
yacimiento representan siempre una misma parte del cuerpo humano, las piernas, por lo que
es lícito hablar de una cierta “especialización” o, al menos, mayor “renombre” a la hora de
curar determinadas enfermedades como parece ocurrir también en el santuario de Collado
de los Jardines (Prados, 1991: 331). Estos exvotos anatómicos, cuyo carácter industrial
parece evidente y tan esquemáticos que, a veces, apenas recuerdan el miembro del cuerpo
que representan. En Torreparedones, representan de manera exclusiva, piernas, de manera
que podría hablarse de una cierta especialización, pues en otros lugares de culto aparecen
manos, pies, brazos, orejas, etc. En nuestro caso, tenemos exvotos que representan ambas
piernas, o bien, la derecha o bien la izquierda y estarían, estrechamente, ligados a este tipo de
enfermedades y sus correspondientes curaciones.

Gráfico que muestra el porcentaje de piernas-pies.

Se puede decir que en la mayoría de los santuarios ibéricos, los miembros anatómicos más
representados son las piernas y los pies. También son importantes, aunque a gran distancia
numérica, las representaciones de brazos y manos. Los exvotos que representan dentaduras,
ojos, falos, senos, orejas, intestinos parecen exclusivos de las cuevas-santuario oretanas. Uno
de los sitios en los que más abundan estos exvotos es en el Collado de los Jardines (Santa
Elena, Jaén) donde representan el 7 % de los exvotos del santuario, siendo las piernas los más
frecuentes con el 64 % de todos los exvotos anatómicos (Prados, 1991: 324-325).
En Torreparedones, la concepción tan sumaria de las piezas y su talla excesivamente
esquemática no facilita determinar, en muchos casos, si se trata de piernas o pies. En contadas
ocasiones, se puede discernir que se trata de piernas completas, por su talla más real, y en las
que el artista ha puesto más interés en la representación marcando las rodillas e incluso los
gemelos, mientras que el resto podría tratarse de pies. Creemos, en cualquier caso, que siempre
se trata de piernas porque los casos conocidos de pies de terracota de algunos santuarios
itálicos, como por ejemplo el de Cales, no se representa ni tan siquiera la tibia. El porcentaje
de piezas es importante pues de los 221 exvotos recogidos en la campaña de 2006-07, 64 son
anatómicos (28,95 %); de ellos, 34 representan las dos piernas (53,12 %), 11 corresponden
a la pierna izquierda (17,19 %) y 9 a la derecha (14,06 %) (Morena, 2011 y 2014: 54); los 10
restantes son indeterminados (15,63 %) pues, al faltar el extremo del pie, no es posible saber
de qué pierna se trata. Estos exvotos están tallados siguiendo un esquema muy simple: una

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profunda incisión recorre en sentido vertical la pieza quedando dividida en dos mitades iguales
para diferenciar así las dos piernas; en la parte inferior se ven los pies y, a veces, se insinúan los
tobillos. Normalmente, una serie de incisiones sirven para indicar los dedos y otras, las uñas.

Vitrina del Museo Histórico Municipal de Baena con exvotos anatómicos.

Las piezas que representan una sola pierna son de sección circular y también suelen tener
indicados los tobillos y los dedos del pie. La parte superior y la base son planas. Teniendo en
cuenta la talla esquemática y apenas esbozada de estos exvotos no se aprecian deformidades
físicas como la señalada como posible para las piernas de Ategua y que son más frecuentes
en otros santuarios del Mediterráneo; tampoco se aprecian estas evidencias en los exvotos
anatómicos ibéricos, a excepción de una dentadura a la que le falta una muela del santuario de
Castellar (Prados, 1991: 330).
Es en este tipo de exvotos donde quedaría reflejado el tantas veces mencionado
pragmatismo de la religiosidad Ibérica, pues lo que el fiel buscaba básicamente era una utilidad
práctica, utilidad que en este caso quedaría materializada en la curación de una parte enferma
del cuerpo. En esta idea juega un papel decisivo el agua en la que el valor mágico y las virtudes
curativas están unidas, al igual que en los santuarios sardos y beréberes, donde el agua es un
factor vital como elemento terapéutico y garantía de protección divina.

Exvotos anatómicos de piernas: ambas piernas, la derecha y la izquierda.

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El carácter curativo de estos exvotos está fuera de toda duda y representan la misma idea
que los exvotos que todavía hoy día podemos ver en nuestras iglesias y ermitas. Podían tener
un sentido profiláctico, es decir propiciatorio, a modo de recordatorio de la parte enferma
del cuerpo del fiel para que la divinidad no se olvidara de su mal y lo sanara. En el mundo
etrusco-romano son muy abundantes los exvotos anatómicos (Veyes, Caere, Falerii Veteres) o
donaria que solían fabricarse en talleres cercanos a los templos, y se consideran como dones a
la divinidad por una curación que se deseaba (pro salute) o que se había recibido (post salutem);
el fenómeno se ha explicado por el simple mecanismo de que la divinidad que daba la vida y
la quitaba, daba la enfermedad y proporcionaba la curación (vulnerat et sanat) (Perea, 2007:
126). Pero lo más normal es que, como la mayoría del resto de exvotos, fuese el resultado
final de la relación fiel-divinidad, a modo de regalos, por parte del primero, hacia los seres
sobrenaturales, una vez que el favor solicitado se había materializado.
Otra explicación para este tipo de exvotos anatómicos que representan piernas que se ha
propuesto está en relación con los atributos de la propia deidad del santuario, en concreto, con
Caelestis, ya que esta deidad era protectora de los caminantes y viandantes de todo género,
de modo que se ha propuesto que los viajeros se dirigieron a Caelestis y que a, juzgar por la
representación de pares de pies sobre algunas inscripciones dedicadas a esta diosa, los dedicantes
se acercaban a ella de pie (Fernández-Cunliffe, 2002: 75). Existen numerosos testimonios que
prueban tal extremo, caso de las inscripciones de Italica, Baelo Claudia y otras de la propia
Roma en las que se ven grabadas las plantas de dos pares de pies, símbolos de un itus et reditus
logrado con éxito; en esta misma dirección, pero no tanto los exvotos que representan piernas
sino los pies, apuntan otros autores teniendo presente el sincretismo de Caelestis con Isis y con
Nemesis que parece darse en el caso de la Caelestis de Torreparedones. En nuestra opinión, la
presencia de exvotos que representan las dos piernas juntas, o bien la derecha o la izquierda
por separado, invalidaría esa teoría y apuntaría a que se trata de miembros del cuerpo sanados.
Como dato significativo, señalemos que en una de estas piernas votivas, que ya se conocía
del santuario de Torreparedones como hallazgo superficial y que se conserva en el Museo
Arqueológico y Etnológico de Córdoba, se grabaron sendas inscripciones con caracteres
latinos y trazos poco precisos, una en cada pierna (CIL II2/5, 407-408). En la pierna derecha
arriba: [---]N . AGALEAN y debajo [---]T. En la pierna izquierda arriba: [---]VCRETIANO
y debajo: [---]T. Debe tratarse del nombre indígena del dedicante y del latino adoptado y
debajo de cada uno la misma fórmula [DA]T o [DEDICAVI]T (Morena, 1987: 47, fig. 46
B, lám. LIII), aunque algunos piensan que se trata, en realidad, de dos dedicantes (Cunliffe-
Fernández, 1999: 336; Fernández-Cunliffe, 2002: 65, lám. 78). Agalean es un topónimo con
seguridad indígena, un hapax dentro de la onomástica hispana (Abascal, 1994: 261) y, desde
luego, no se trata de un antropónimo ibérico.

Piernas votivas con inscripción


(según Morena, 1989, fig. 46 B).

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LA DIOSA SANADORA: CAELESTIS-JUNO-SALUS

Como se ha visto, el agua debió jugar un papel importante en el santuario de Torreparedones


ofreciendo remedio y salud a los fieles que allí acudían. Y se ha demostrado la acción beneficiosa
de ciertos tipos de aguas para determinadas enfermedades. Pero las sanaciones se producían
gracias a la mediación de un ser sobrenatural, de la diosa tutelar del santuario. Sabemos que
la deidad adorada en el santuario de Torreparedones fue Dea Caelestis gracias al epígrafe que
tiene la cabecita de un exvoto, hallado en superficie que se conserva en el Museo Arqueológico
y Etnológico de Córdoba. De las tres posibles lecturas: DEA CAELIVS, DEA CAELE(STIS)
V(OTVM) S(OLVIT) y DEA CAEL(ESTIS) IVS(IT), las dos últimas son las más frecuentes
en la epigrafía votiva pero, quizás, la tercera es la que más se ajustaría al contexto ya que nos
pone en relación con el carácter oracular de Caelestis. Aunque algunos autores creen se trata de
una representación de la propia divinidad creemos que estamos ante la imagen de un fiel que
donó un exvoto en el santuario, sobre todo, teniendo en cuenta que la imagen de la divinidad,
no era en Torreparedones una imagen antopromorfa, sino un betilo estiliforme.
Dea Caelestis representa la hipóstasis de la divinidad púnica Tanit, paredro de Ball
Hammnon, y encarnaba el principio femenino de la fecundidad y fertilidad de la vida y de
la tierra, impregnado de una acentuada connotación astral y, en ocasiones, guerrera, junto
a otras esferas como la navegación, la salud y el mundo de ultratumba. Como su nombre
indica fue una deidad romana del cielo que heredó las atribuciones astrales de la cartaginesa
Tanit. De las numerosas asimilaciones y sincretismo con otras deidades comentaremos las
que se han planteado para el caso de Torreparedones como, por ejemplo, Cibeles, Isis, Juno
e incluso Salus. Otra asimilación que parece haberse producido en la divinidad adorada en
Torreparedones vendría de la mano de Juno, integrante, junto a Júpiter y Minerva, de la Tríada
Capitolina, deidad protectora del Estado romano. Juno fue una diosa especialmente honrada
por las esposas y vinculada a la función maternal, alcanzando una extraordinaria difusión,
no solo entre las matronas, y contribuyendo a definir un modelo femenino que promovió
y reforzó la desigualdad entre las ciudadanas y los ciudadanos, propio de una organización
social en el que prevalecía la autoridad patriarcal (Cid, 2007: 358). Ya se vio su conjunción con
Caelestis y es muy posible que fuese venerada en Torreparedones bajo una de sus múltiples
advocaciones, en concreto, la de Juno Lucina diosa de las embarazadas y los partos, en cuyo
honor se celebraba la fiesta llamada de Matronalia el día 1 de marzo. Muchos de los exvotos
recuperados en Torreparedones representan a mujeres grávidas que habrían acudido al templo
para dar gracias tras un parto feliz y sin complicaciones.
Por su parte, Dea Salus era en la religión romana la diosa de la salud y el bienestar, tanto
individual como del propio Estado, (Salus Populi Romani) y era comparable con la diosa
griega Hygeia, también relacionada con la hidroterapia, como ya vimos en el caso de la pátera
de Otañes. Tenía un templo en el monte Quirinal, inaugurado en el 302 a.C. por el cónsul
C. Iunius Bulicus y dominaba sobre las otras relacionadas con las enfermedades entre ellas
Febris, relacionada con la fiebre, Uterina, que cuidaba de la ginecología, Lucina, encargada
de los partos, Fessonia, señora de la debilidad y de la astenia, etc. Existía también una estatua
de Salus en el templo de la Concordia en Roma y su festividad tenía lugar el día 30 de marzo
en el calendario romano. Su culto está atestiguado en Torreparedones por el altar dedicado
a la Domina Salutis Salutaris hallado en las termas orientales y por una lápida que cita a un
sacerdote que estaba dedicado a su culto, llamado Lucio Cornelio Campano (Ventura, 2014a,
2014b y 2018).

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Exvotos anatómicos de la ermita


San Tirso (Dornillas, Zamora).

Curiosamente, hoy día son muchos los pueblos y ciudades en los que se rinde culto a la
Virgen de la Salud, que en muchos sitios el agua sigue desempeñando un papel relevante para
la salud de los enfermos y que continúa esa tradición de entregar exvotos anatómicos a la
divinidad como prueba de gratitud por haber sido sanados.

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ITUCI Nº 8
34
José Antonio Morena López
AGUAS SAGRADAS Y SANACIÓN EN EL SANTUARIO IBERORROMANO DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA): LOS EXVOTOS ANATÓMICOS

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Diciembre de 2018 35
Francisco Javier Tristell Muñoz
INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).

INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN
EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA
ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).
F. Javier Tristell Muñoz.
Arqueólogo.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo presentamos los resultados de las dos campañas de excavación que se han
llevado a cabo en el sector sureste de la muralla de Baena entre 2015 y 2017.
Estas intervenciones forman parte de las actuaciones planteadas por el Excelentísimo
Ayuntamiento de Baena (Córdoba) para el adecentamiento, recuperación y puesta en valor, a
través del Programa de Fomento de Empleo Agrario (PFEA), del parque periurbano situado en
la ladera sur de la zona conocida como Almedina. Aprovechando dichos trabajos se pretenden
conocer y recuperar las estructuras que se conservan in situ en dicha zona, pues hasta la fecha
existe un escaso conocimiento al respecto.
El elemento intervenido, sector sureste de la muralla de la Almedina, se dispone en lo más
alto del casco urbano de Baena, en el centro histórico del mismo. Todo el conjunto se incluye
dentro de la misma parcela catastral y se corresponde con un espacio deshabitado del núcleo
poblacional. La muralla está sometida a una protección integral, según el Catálogo de Bienes
Protegidos del PGOU de Baena, y, además, está declarada Bien de Interés Cultural con la
tipología de Monumento en varios de sus tramos identificados, designación que fue publicada
en el BOE nº 155 del 29 de junio de 1985.
Los objetivos marcados para ambas campañas fueron distintos. En la primera intervención,
el objetivo general fue la localización del trazado original del tramo sureste de la muralla
de la Almedina de Baena, así como la adquisición de información arqueológica, de carácter
estructural y estratigráfico para poder extraer conclusiones de tipo cronológico y funcional. En
la segunda intervención, sin embargo, se planteó como objetivo la identificación de parte del
trazado de una segunda línea de muralla o cerca, que conectaría con la muralla de la Almedina
de Baena a través de la llamada Torre del Sol. De paso, la intervención podría arrojar más luz
sobre la ocupación de esta ladera.

ÁREA EXCAVADA

Se han llevado a cabo un total de 11 sondeos arqueológicos, 7 en la primera fase y 4 en la


segunda. El tamaño de estos sondeos ha variado levemente del proyecto original, en algunos
casos se ha aumentado la superficie para completar la documentación de estructuras y en otros
se ha reducido un poco por cuestiones de seguridad. Los datos aportados por los distintos
sondeos practicados dan una orientación sobre el momento de construcción de las estructuras
así como de sus sucesivas reformas. Sin embargo, son datos provisionales ya que es necesario
seguir investigando la zona a través de futuras intervenciones que vayan confirmando las
hipótesis de trabajo que actualmente manejamos.

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Francisco Javier Tristell Muñoz
INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).

PRIMERA FASE

Localización de los sondeos realizados en el sector SE de la Almedina durante la primera fase.

Como hemos apuntado, en la primera fase se excavaron un total de siete sondeos situados
junto a la muralla, enumerados de Oeste a Este, de modo que el primero de ellos se realizó a
escasos metros de la torre que se encuentra cerca de la Puerta de Consolación, justo a los pies
del lienzo de muralla. De este sondeo se esperaba obtener datos sobre la cimentación de la
muralla. Sin embargo, pronto se pudo comprobar que las hiladas del nivel inferior del lienzo
pertenecían, en realidad, a la construcción de una vivienda que se adosa a la muralla original
y que la base del lienzo de muralla original se encontraba desprovista en algunos tramos de
su cimentación debido, posiblemente, al deterioro ocasionado por la pérdida de suelo en la
ladera.
De los estratos que amortizaban esta vivienda se deduce que debía encontrarse arruinada
a finales del siglo XVI o comienzos del siglo XVII, ya que en su interior se recuperó una gran
cantidad de material cerámico de esa época, sobre todo escudillas de loza blanca, cerámica
doméstica vidriada y sin vidriar, monedas de Felipe III y Felipe IV, etc. La fecha de construcción
de esta vivienda creemos que puede encontrarse en el periodo bajomedieval, aunque no hemos
concretado todavía el momento exacto.

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INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).

Fase I. Sondeo 1. Vista cenital de la vivienda excavada junto a la muralla.

Fase I. Sondeo 1. Reforma bajomedieval de la muralla.

A partir de los datos con los que contamos, parece tratarse de una vivienda construida de
forma algo improvisada y con materiales de poca calidad. Se aprecia también alguna reforma
posterior mal ejecutada. Además, cuenta con distintas zonas afectadas por la acción del fuego
que parecen indicar que una vez abandonada se usó como refugio.
Todas estas evidencias indican que se trata de una construcción vinculada con la ocupación
de esta ladera, situada extramuros, en un momento, todavía no precisado, aunque podría
estar situado cronológicamente en la Baja Edad Media o comienzos de la Edad Moderna

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Francisco Javier Tristell Muñoz
INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).

y asociada a esta construcción, la reforma que presenta el lienzo de muralla original. Por
tanto, el lienzo de muralla original se situaría en la Plena o Alta Edad Media. Este presenta
un muro de mampostería regular, careada y enripiada, que mantiene la horizontalidad de las
hiladas. Al interior un relleno de piedras con mortero de cal. Creemos que este lienzo debe
fecharse en la Plena Edad Media, posiblemente entre los siglos XI-XII. Eso, al menos, es lo
que se deduce del sistema constructivo y de las estructuras asociadas o superpuestas a los
elementos defensivos.

Fase I. Sondeo 2. Vista general desde el SE de la torre una vez excavada.


A su derecha restos de vivienda.

Fase I. Sondeo 2. Alzado de la torre, lienzo de muralla y vivienda adosada.

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En el segundo sondeo la finalidad era la de delimitar y documentar una posible estructura


de carácter defensivo (torre), así como los tramos de muralla existentes a ambos lados. Tras la
intervención se pudo comprobar que, efectivamente, existían los restos de una torre de planta
rectangular, de 4,70 x 2,90 metros y una altura máxima conservada de 3,85 metros. La torre se
ha realizado a partir de un núcleo macizo de tapial, revestido por otro de mampostería trabada
con mortero de cal y arena. Su cimentación se apoya directamente en el nivel geológico, al que
se adapta a través de cajones excavados de forma escalonada.
Esta torre ha conservado parte de su alzado careado, sin embargo, se encuentra bastante
alterada en su extremo oeste, donde presenta un derrumbe o destrucción parcial, y en su
extremo sur debido a la construcción de una vivienda que se adosa a la propia torre. De
hecho, los trabajos de nivelación del terreno pusieron al descubierto parte de la estructura
soterrada de la torre, y que posiblemente formaba parte de su rebanco. Así lo demuestran los
restos de enlucido de mortero rojizo encontrados en su extremo inferior, así como restos de
suelo elaborado con el mismo material. Esta segunda vivienda muestra unas características
constructivas muy parecidas a la vivienda localizada en el primer sondeo. Se trata de una obra
realizada con materiales pobres y en gran parte de ella se aprecia una cierta improvisación para
adaptarse a las condiciones del lugar.
Entre los materiales recuperados en el abandono de la vivienda, llaman la atención los
restos de cerámica vidriada andalusí, tardoislámica, de un momento que podría situarse a
finales del siglo XIII, si bien es posible que pueda estar presente en el siglo XIV. De momento,
la presencia de estos materiales, encontrados en el nivel de suelo, nos hace pensar en la presencia
de población andalusí a extramuros de la Almedina. En cuanto al lienzo de muralla o cortina,
esta solo se ha localizado en su extremo este, se encuentra muy degradada y apenas se pueden
apreciar las hiladas de mampuesto regulares, aunque sí se puede observar su relleno a base
de mampuestos trabados con mortero de cal. También se aprecia una reforma en su base, un
recalzo relacionado, seguramente, con la construcción de la vivienda que se adosa. En ese
mismo sector se ha localizado un zócalo de cimentación relacionado con la torre y la muralla.
En cuanto a la cronología de esta primera torre localizada, sin duda se trata de una
edificación medieval. Aunque no podemos precisar la fecha exacta de construcción, el contexto
nos indica que como poco se situaría entre los siglos XI y XII.

Fase I. Sondeo 3. Restos de la zarpa (UE 19) del relleno de la torre (UE 27), de su alzado
(UE 18) y de una reparación reciente (UE 11).

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El tercer sondeo de esta primera fase ha permitido identificar una nueva torre, no
conocida hasta el momento, que se encontraba semienterrada y alterada en su parte superior
por la instalación de unas escaleras de cemento. Tras liberar los restos de la construcción
contemporánea, se pudo observar que se trata de una de las torres originales y que incluso se
encontraba conectada con el lienzo de muralla por su extremo oeste. Tanto la muralla como
la torre presentan reparaciones contemporáneas, sin duda, practicadas por particulares que
se ven afectados por la situación de ruina que sufren las estructuras de la muralla, pues sus
viviendas apoyan directamente sobre los restos.
La torre tiene un núcleo macizo realizado con mampuestos trabados con mortero de cal y
presenta restos de su alzado careado en sus tres lados. Se trata de una torre de planta rectangular
de 4,13 x 3,30 metros, con una altura máxima conservada de 4,85 metros. Su cimentación se
apoya directamente en el nivel geológico, al que se adapta a través de cajones excavados de
forma escalonada. La torre contaba con un rebanco, del que quedan algunos restos dispersos,
pero que han sido desmontados, seguramente para aprovechar la piedra. A diferencia del resto
de estructuras documentadas, esta torre no presenta estructuras adosadas relacionadas con
viviendas.
En cuanto al lienzo de muralla, este se conserva mucho mejor en su extremo oeste, sobre
todo en su base, donde traba con la propia torre y se conservan unos dos metros de alzado.
Sigue el mismo sistema constructivo documentado en la torre del sondeo 2, por lo que nos
inclinamos a pensar que se trata de construcciones coetáneas en el tiempo, es decir, de Plena
Edad Media.

Fase I. Sondeo 3. Alzado de los tres flancos de la torre.

El cuarto sondeo resultó negativo, ya que no se encontraron evidencias. Es posible que la


edificación actual, recientemente construida, esté ocupando el espacio por el que discurría la
muralla y no es posible detectarla.
El quinto sondeo, sin embargo, permitió la identificación de una tercera torre, cuyos
restos sí se podían apreciar antes de la intervención. Sin embargo, se encontraba soterrada por
su parte superior y parcialmente enterrada por su extremo este. Tras la intervención, pudimos
constatar que se trata, efectivamente, de una de las torres de la muralla. Al igual que las dos
anteriores, esta torre presenta un sistema constructivo basado en un núcleo macizo, realizado

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con mampuestos trabados con mortero de cal, que se apoya sobre otro núcleo de tapial situado
al norte y un rebanco o zarpa situada al sur. Presenta restos de su alzado careado solo en dos
de sus tres lados, este y oeste. Se trata de una torre de planta rectangular de 4 x 3,60 metros,
con una altura máxima conservada de 3,40 metros, (5,80 metros incluyendo la zarpa). La zarpa
presenta una reforma contemporánea en su base, realizada por algún particular para contribuir
a su sostenimiento. De ella se conserva su núcleo de mampostería trabada con mortero de cal y
parte del alzado de dos de sus caras, oeste y sur. La anchura máxima de la zarpa es de 6 metros
aproximadamente y su altura máxima conservada, eliminando la reforma contemporánea, es
de 1,80 metros aproximadamente. La cimentación tanto de la torre como de su zarpa se apoya

Fase I. Sondeo 5. Vista cenital de la torre.

directamente en el nivel geológico, al que se adapta a través de cajones excavados de forma


escalonada.
La torre presenta, por su lado este, restos de mortero de color rojizo seguramente
relacionado con el adosamiento de alguna vivienda por esta parte. Sin embargo, no han
quedado evidencias de la estructuras. Sí hemos podido constatar la presencia de algún
muro de mampuestos colocados en seco, con la intención de aprovechar el alzado de la
torre como refugio.
En cuanto al lienzo de muralla, se conservan parte de sus dos caras; de su cara externa se
conservan apenas las primeras hiladas de su base, que apoya directamente sobre el geológico,
con una altura máxima de 1,40 metros. Se aprecian dos hiladas de mampuestos irregulares,
un relleno interno a base de mampuestos trabados con mortero de cal y un relleno de tapial.
A continuación, los restos de la cara interna, un muro de mampostería irregular que formaría
la hoja o cara interna de la muralla y que ha quedado embutida en los muros de la vivienda
contemporánea, si bien, parte de ella está desplazada.
Tanto la muralla como la torre, presentan un sistema constructivo parecido al que hemos
podido constatar en los anteriores sondeos, por lo que sostenemos que se trata de una
edificación coetánea (Siglos XI-XII).

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Fase I. Sondeo 5. Alzado de los tres flancos de la torre con zarpa incluida.
En el sexto sondeo se procedió a la limpieza de la estructura que emergía y que se
conocía en parte. Efectivamente, pudimos constatar la presencia de una torre, aunque sus
características varían respecto a las documentadas anteriormente, ya que se trata de una torre
poligonal realizada en tapial y revestida con un anillo de mampostería trabada con mortero
de cal, supuestamente, lo rodearía completamente. Las características de esta la edificación
original, nos trasladan a un momento andalusí, muy probablemente tardo islámico, a juzgar
por la composición del tapial.

Fase I. Sondeo 6. Vista desde el N de la torre poligonal de tapial (UE 8) y de las estructuras que la
revisten (UUEE 3, 4 y 5).

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La torre presenta una sección poligonal, octogonal concretamente, y se calcula que sus lados
originales podían medir 1,80 metros, aproximadamente. Sin embargo, los restos conservados
en planta no presentan uniformidad en cuanto a la longitud de sus lados. Conserva un diámetro
máximo de 4,60 metros, 6,85 metros incluyendo el anillo de mampostería, y su altura máxima
es de 4,30 metros.
El revestimiento que presenta la torre se puede fechar, de forma bastante aproximada, al
final de la Edad Media o comienzos de la Moderna. En su extremo SE presenta los restos de
una vivienda adosada, cuya cronología no hemos podido establecer con seguridad.
En cuanto a los restos de muralla, hemos podido comprobar la existencia de esta en su
extremo oeste. Se conservan al menos 8 hiladas de una posible línea de muralla que conecta
con el anillo de mampostería que envuelve la torre poligonal. Esta se dirige hacia el NE, en
dirección al lienzo de muralla conservado por encima de la Torre del Sol.

Fase I. Sondeo 6. Vista del extremo S de la torre poligonal (UE 8)


y sus revestimientos laterales (UUEE 4 y 5).
Finalmente, en el séptimo y último sondeo de esta primera fase, planteado con la intención
de localizar los restos del trazado del lienzo de muralla, se localizaron los restos de una nueva
vivienda, que se encontraría a extramuros de la Almedina, por lo que el lienzo de muralla
queda en este punto debajo de las actuales viviendas.
En cuanto a la vivienda, esta se encuentra muy arrasada, de ella apenas quedan algunos
restos distribuidos en dos niveles. En el superior los restos de un nivel de suelo con restos de
un muro que formaría parte de la entrada a la vivienda. En el nivel inferior, una estancia con
un acabado muy irregular, excavada en el nivel geológico y revestida con un mortero de cal de
forma irregular. La cronología de estos restos, a juzgar por los materiales concentrados en el
nivel de abandono, podría situarse entre la Baja Edad Media y comienzos de la Edad Moderna.

SEGUNDA FASE

En la segunda fase se plantean cuatro sondeos enumerados de norte a sur, de modo que el
primer sondeo es el más próximo a la Torre del Sol.

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Localización de los sondeos de la segunda fase.

La finalidad del primer sondeo ha sido la documentación del supuesto tramo de lienzo de
la muralla, por su cara interna, con el objeto de dilucidar si los restos eran del lienzo de muralla
o de una posible torre, estableciendo, además, sus relaciones de anterioridad y posterioridad.

Fase II. Sondeo 1. Vista desde el O del sondeo una vez excavado.

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Fase II. Planta del sondeo 1, con muro perimetral (UE 10),
relleno de tapial (UE 6) y pavimento (UE 4).

Tras su excavación se pudo establecer una secuencia de estratos y estructuras que nos dan
pistas acerca del tipo de construcción ante la que nos encontramos. Los estratos de colmatación
no han aportado gran información, ya que se han distinguido tan solo dos estratos, la cubierta
vegetal y el estrato de amortización de las estructuras. La capa superior contenía materiales de
cronología amplia, desde el siglo XV al XX. Todo ello fruto del arrastre de materiales ladera
abajo. En el estrato de amortización de las estructuras se encontraron materiales de diferente
cronología, desde una tegula romana hasta cerámicas de los siglos XIII al XVII.
En cuanto a las estructuras, se ha documentado una fase constructiva que situaríamos como
mínimo a comienzos del siglo XIV, aunque no puede descartarse que fuera incluso de mediados
del siglo XIII. A esta fase corresponderían las estructuras asociadas a la torre de planta rectangular,
con unas dimensiones estimadas de 4 x 7 metros, de los que se han documentado 2,30 x 3,90
metros. La torre cuenta con un núcleo macizo de tapial, forrado o revestido por un potente muro
de mampostería, del que solo se conserva su cara oriental. Se trata de un muro realizado a partir de
mampuestos de caliza y alguna arenisca, de mediano y gran tamaño, trabados con mortero de cal.
Se aprecian siete hiladas por su cara interna dispuestas en dos hileras de mayor tamaño al exterior
y una interior de mampuestos irregulares. Su cimentación parece apoyarse directamente en el nivel
geológico y presenta una pequeña zarpa escalonada. Sus dimensiones son 6,40 metros de largo por
1 metro de anchura máxima, en su parte superior y 4,60 metros de alzado. Como curiosidad, en el
mortero de este muro, apareció incrustada una moneda romana republicana, que nos habla de un
posible asentamiento en la zona donde se extrajo la arena, presumiblemente de arenales cercanos,
aunque también apareció en la colmatación superior un fragmento de tégula.
Como hemos apuntado, el relleno es de tapial, compuesto por tierra y poca cal, siendo fácilmente
visibles dos tongadas de 0,40 metros de potencia cada una, en cuya base del cajón se aprecia una
hilada de mampuestos de caliza. Dentro del propio tapial se encontró una moneda bajomedieval

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ilegible. En su extremo E, se ha documentado un conjunto de mampuestos, cercanos al muro


exterior, cuyas hiladas e hileras son irregulares. Creemos que dichos mampuestos podían formar
parte de una estructura arrasada, que desconocemos, aunque puede estar relacionado con el sistema
de acceso al adarve. El uso de un núcleo relleno de tapial ya se ha documentado también en una de las
torres rectangulares excavadas en la primera fase. Actualmente, el muro y el relleno de tapial aparecen
ligeramente separados debido a la fuerte erosión que ha sufrido esta zona de pronunciada ladera.
A unos 2 metros del muro exterior, aproximadamente, aparece un pavimento empedrado,
con una orientación NE/SO idéntica al propio muro exterior. Dicho empedrado se asienta
en una vasta capa, compacta, con nódulos de cal, mampuestos de caliza de pequeño tamaño,
fragmentos de teja y conglomerados de mortero de tamaño pequeño. Cronológicamente se
sitúa en la misma fase constructiva. Por encima, una gruesa capa de arena con muchos nódulos
de cal que evidencian una reparación o nivelación del pavimento. Dicha reforma puede situase
entre finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, a juzgar por una base de escudilla y un
fragmento de plato vidriado que formaba parte del relleno. Pensamos que este pavimento
formaría parte del acceso a la torre por su extremo oeste.

Fase II. Sondeo 2. Vista desde el SO del lienzo de muralla, con andén perimetral.

En el segundo sondeo, practicado junto al lienzo de muralla, se localizaron los


restos de un andén perimetral que discurre paralelo a la muralla. Se distinguen dos
fases constructivas. La primera, que se situaría entre la segunda mitad del siglo XIII y
la primera del siglo XIV y una segunda, de reparación del pavimento durante el siglo
XV. A la primera corresponde el propio lienzo de muralla, de 14,40 metros de largo
por un metro de ancho en su pate superior y un alzado de 4,90 metros. Se trata de un
muro realizado a partir de mampuestos de caliza y alguna arenisca, de mediano y gran
tamaño trabados con mortero de cal y arena. Se aprecian siete hiladas por su cara interna
dispuestas en dos hileras de mayor tamaño al exterior, dos hojas, y un relleno interior
de mampuestos irregulares.

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Fase II. Sondeo 2.


Vista de las distintas
capas del pavimento
del andén.

Abajo. Izquierda.
Anillo de vidrio
encontrado en el nivel
de amortización del
andén perimetral
localizado en el
Sondeo 2 de la
segunda fase.

Paralelo a este lienzo se


construye un andén, que presenta
diferentes capas. La superior es una
capa compacta de tierra pisada, bajo
esta, un empedrado documentado
en el extremo este de la calle,
bajo este empedrado dos capas
más, una con abundantes nódulos
de cal, mampuestos de caliza de
pequeño tamaño, fragmentos de
teja y conglomerados de mortero
de tamaño pequeño, y otra de
grava compactada. Este pavimento
presenta una reparación, bien
documentada en su extremo
noroeste, donde ampliamos el sondeo un metro hacia el oeste con la intención de localizar
el límite del andén. En la capa de reparación se localizó un fragmento de escudilla que nos
permitió aproximarnos a su cronología. En cuanto a los niveles de abandono, estos contienen
materiales de diversa naturaleza, entre los que destacamos un anillo de vidrio, fechándose
dicho abandono a partir del siglo XVII.
El tercer sondeo nos ha proporcionado información valiosa en cuanto a la ocupación de
la ladera, pues se ha documentado gran parte de una vivienda, similar a las localizadas en la
campaña anterior. En la parte superior del sondeo se han localizado dos espacios y el paso a otro
que quedaba fuera del sondeo. La vivienda se ha construido usando un muro de contención,
sobre el que se ha llevado a cabo un aterrazamiento con aporte de tierra, que se fecha entre
finales del siglo XIII y comienzos del XIX. En este mismo estrato se encontró un pinjante de
bronce con restos de esmalte rojizo. Ambos espacios presentan un suelo de tierra compactada,
bajo la cual se documentan capas de nivelación de la solera. Estas capas presentan numerosos
nódulos de cal, mampuestos de caliza de pequeño tamaño, fragmentos de teja y conglomerados
de mortero de tamaño pequeño. En una de esas capas se localizó un fragmento de fuente de loza
dorada y azul levantina “tipo Pula”, fechada a mediados del siglo XIV.

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Fase II. Sondeo 3. Vista


desde el SO de los dos
espacios de la vivienda
excavada.
Abajo. Izquierda.
Pinjante de bronce
con restos de dorado y
esmalte de color grana,
localizado en el nivel de
relleno de la vivienda del
Sondeo 3 de la segunda
fase.

Al sur del muro de contención se ha localizado


un tercer espacio, que interpretamos como una
posible calle, pues presenta una pavimentación
irregular y basta.
De los estratos que amortizaban esta vivienda
se deduce que debía encontrarse arruinada a
finales del siglo XV o comienzos del siglo XVI.
En su interior se recuperó una gran cantidad
de material cerámico de esa época, sobre todo
escudillas de loza blanca, loza clásica levantina,
cerámica doméstica vidriada y sin vidriar, silbatos
de cerámica y una moneda de Enrique IV que
fecha el nivel de abandono del Espacio 1.
La fecha de construcción de esta vivienda se enmarca en el periodo bajomedieval, en
algún momento del siglo XIV, pensamos que pudo ser a mediados de esa centuria. En cuanto
al material recuperado, llama la atención el elevado número de silbatos de cerámica y los
numerosos fragmentos de pulseras o brazaletes de vidrio.
En el cuarto y último sondeo de esta segunda fase, se localizaron pocas estructuras. Los
restos más evidentes corresponden a un muro de contención o aterrazamiento, del que solo

Fase II. Sondeo 3. Vista


desde el sur del muro de
contención que separa la
casa de la calle.

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Francisco Javier Tristell Muñoz
INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).

quedaban algunas hiladas, sobre el que se nivela y se levantan las estructuras de una primera
vivienda, de la que apenas quedan los restos de la cimentación en el perfil norte. Sin embargo,
gracias a los materiales asociados, incluyendo una moneda de plata, podemos decir que esta
primera vivienda se fecha entre finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV. Posteriormente,
seguramente durante el siglo XV, se arrasa esta primera vivienda y se construye otra de la que
quedan restos de cimentación. Los niveles de amortización de esta segunda vivienda se fechan
en el siglo XVII.
A pesar de los escasos restos conservados, se confirma, en este último sondeo, el patrón
que se sigue en la ocupación de la ladera sur ya desde finales del siglo XIII, por parte de una
población, probablemente, hispanomusulmana.

CONCLUSIONES

Ambas intervenciones arqueológicas arrojan nuevos datos sobre tres aspectos,


fundamentalmente:
1. El trazado de la muralla de la Almedina y del segundo lienzo o cerca.
2. El sistema defensivo (torres).
3. La ocupación humana de la ladera en un segundo recinto amurallado situado a extramuros
de la Almedina.

Los sondeos arqueológicos pretendían arrojar luz sobre el trazado de la muralla de la


Almedina desde el llamado “Arco de Consolación” hasta la denominada “Torre del Sol”. Los
resultados han puesto al descubierto que el trazado de la muralla entre estos puntos presenta
importantes lagunas, en cuanto a su localización o conservación. Sin embargo, la documentación
de cuatro de las torres que jalonaban el lienzo de la muralla en este sector, permiten reconstruir
su trazado original sin grandes problemas. Se conservan restos del paramento original, cuya
cronología, parece remontarse a época postcalifal, con reparaciones de la Baja Edad Media,
Edad Moderna y Contemporánea. Las reparaciones contemporáneas obedecen a la necesidad
de mantener el paramento, sin embargo, las de época bajomedieval o moderna están relacionadas
con viviendas que se adosan a la muralla, confinándose el asentamiento de población en esta
ladera sur, fuera del recinto fortificado de la Almedina.
Entre el Sondeo 1 y la puerta del “Arco de Consolación” se conserva en buen estado parte
del lienzo de la muralla original, incluyendo una torre rectangular. Este lienzo original presenta
al exterior hiladas regulares de mampuestos de arenisca careados, mientras que en el interior se
aprecia un relleno de mortero de cal. En la zona de este primer sondeo se puede apreciar una
reforma en la base del lienzo debido al adosamiento de una vivienda bajomedieval. Continuando
hacia el este, comprobamos que entre el Sondeo 1 y el 2 existe una reparación contemporánea
de la muralla e incluso una ocupación, ya que gran parte de las viviendas actuales se apoyan
directamente sobre los restos del lienzo, que desdibuja el trazado original. Entre el segundo y
el tercer sondeo se conserva gran parte de la muralla, con conexiones entre el lienzo y las torres
descubiertas, sin embargo los restos se pierden totalmente entre los sondeos 3 y 5. Solo se vuelven
a documentar entre los sondeos 5 y 6. Entre el Sondeo 6 y el 7 desaparece completamente bajo
las construcciones actuales, para luego aparecer en el extremo noreste, donde se aprecian dos
torres más, la última de las cuales se conecta con la torre coracha denominada “Torre del Sol”.
Torre que se ubica en ese lugar para dificultar el acceso desde el norte hacia esa ladera y que
además, suponemos, protegería la entrada hacia la Almedina que se ubicaría en este sector, de ahí
el topónimo que ha llegado hasta nosotros de “Puerta del Sol”.
En cuanto al trazado de la muralla del segundo recinto, la segunda campaña nos ha
aportado interesantes datos. Esta segunda muralla, que se adosa a la llamada “Torre del Sol”
por su flanco sur, conserva restos del lienzo superando los 4 metros de altura y cuyo grosor

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Francisco Javier Tristell Muñoz
INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).

supera el metro en su parte superior. Por otro lado, esta segunda muralla conserva en su cara
interna un andén perimetral de más de 2 metros de anchura, que discurre paralelo a la muralla,
la cual se dirige hacia la “Torre del Sol”, por el norte, mientras que por el sur apunta hacia el
Barrio del Corralaz, junto al río Marbella. No se ha podido localizar el lugar exacto por donde
gira hacia el este, pero la gran cantidad de restos en superficie nos hacen pensar en un punto
próximo a dicho barrio. En todo caso, los resultados de esta segunda intervención confirman,
sin duda, que se trata de los restos del lienzo murario de un segundo recinto fortificado o cerca
que contendría una población asentada en viviendas construidas siguiendo el aterrazamiento
de la ladera.
En cuanto a las torres, en total se han localizado cinco torres, cuatro de ellas en la primera
fase en la Almedina y una en la segunda en el segundo recinto amurallado.
Respecto a las torres de la Almedina, tres de ellas presentan características similares, son
de planta cuadrangular, macizas, con zarpas y escalonamientos en su parte baja y al exterior
presentan mampostería más o menos regular, enripiada, con un relleno de piedra y mortero
de cal y en algunos casos se emplea el tapial. Una cuarta torre, sin embargo, la más oriental de
las localizadas, presenta características bien diferentes. Su planta es octogonal y presenta un
relleno macizo a base de tongadas de tapial muy compacto, por lo que pudiera tratarse de una
torre tardoislámica, concretamente almohade. Presenta, además, una reforma cristiana, un
muro perimetral de mampostería que le da el actual aspecto de torre circular.
En la segunda fase, sin embargo, solo se pudo documentar una torre junto al lienzo. Se
trata de los restos de una torre con núcleo de tapial y muro perimetral de mampostería irregular
y relleno de mampuestos y mortero de cal. Lo interesante es que este hallazgo nos indica que
esta segunda muralla también contaba con un sistema de torres, cuyo sistema constructivo se
asemeja, en parte, al de las torres cuadrangulares documentadas en la primera fase. A partir de
los datos analizados hasta el momento, se deduce que este segundo recinto amurallado pudo
erigirse, entre finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV, para contener una zona de arrabal.
Finalmente, en cuanto a la ocupación humana de la ladera, se han excavado parcialmente
un total de cinco viviendas, tres en la primera fase y dos en la segunda.
Las viviendas están construidas a base de cimentación de mampostería y alzados de tapial.
En ellas se emplean materiales de poca calidad, mortero bastardo, con cerámica picada, se
prescinde del cuidado en los acabados de revestimientos e incluso se observan deficiencias
en la alineación de los muros. Todo ello parece indicar que se trata de una ocupación algo
precipitada que se vería reflejada en el tipo de construcción que presentan las estructuras de las
viviendas, cuya construcción se situaría ente los siglos XIII y XIV, reformas durante el siglo
XV y niveles de abandono situados entre los siglos XVI y XVII.
Se han documentado potentes muros de contención o aterrazamiento, con calles que
discurren en el sentido de las curvas de nivel y perpendiculares al andén localizado en el lienzo
este del recinto. Estos resultados indican que se ha construido a partir de aterrazamientos
sobre muros de contención, para solventar los problemas de ocupación de esta empinada
ladera. Una ocupación intensiva, por la alta presencia de estructuras asociadas a viviendas, que
se sitúa cronológicamente entre los siglos XIII y XVII, que contradice la idea generalizada de
que en este segundo recinto existían grandes descampados o despoblados.
A nuestro entender, los datos indican que puede tratarse de un arrabal formado por
población hispanomusulmana, e incluso judía, desplazada durante la reconquista cristiana y
la ocupación de la zona noble de la ciudad, la Almedina, por parte de los nuevos pobladores
cristianos.

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Francisco Javier Tristell Muñoz
INTERVENCIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL SECTOR SURESTE DE LA MURALLA DE LA ALMEDINA DE BAENA (CÓRDOBA).

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Carlos Márquez Moreno
UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)

UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO


DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE
TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)
Carlos Márquez Moreno
Catedrático de Arqueología
(Universidad de Córdoba)

Dentro del muy interesante grupo


formando por las tres esculturas sedentes
localizadas en el foro de Torreparedones,
hemos tenido ocasión de estudiar una
de ellas en profundidad (Márquez,
2017; Márquez y Morena, en prensa) y a
continuación vamos a esbozar el análisis
de la segunda escultura sedente masculina.
Al igual que la primera, se trata de una
figura sedente masculina, mayor que
el natural que viste la toga y que está
elaborada en mármol cuyas canteras de
procedencia son varias; los bloques con
los que se elaboran el torso y las piernas
proceden de canteras cercanas a la capital
de la provincia conocidas como Altopaso
(Ventura y Gasparini, 2017:179-180)
mientras que los brazos y pies estarían
hechos en pieza aparte y labrados en
mármoles de canteras portuguesas.
Por diversas razones debemos
vincular esta escultura con el retrato
del emperador Claudio que apareció
en otra campaña en las excavaciones de
este yacimiento. La figura va vestida
con la toga que era la prenda “romana”
por excelencia, de donde precisamente,
procede el calificativo que utiliza Virgilio
para referirse a los romanos como gens
togata. Formalmente, la toga aparece muy
abierta en el pecho porque para sentarse
se ha debido de aflojar el nudo formado
en la cintura y es por eso por lo que la
túnica transparenta la anatomía del pecho
Estatua del emperador Calígula con cabeza de Claudio
y torso del personaje.
reelaborada. Museo Histórico de Baena. Foto Museo. La toga cubre toda la espalda y cae
por el hombro izquierdo del personaje
tapando dicho hombro y el brazo, formando el umbo por debajo del ombligo; el balteus,
cruzando el vientre, forma una bolsa en forma de U encima del pie izquierdo a la altura del

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Carlos Márquez Moreno
UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)

muslo y vuelve en su recorrido hasta terminar entre las piernas del personaje. El arranque
del hombro izquierdo cae pegado al cuerpo pero no se conserva la pieza que debió de tener
empotrada y que formaría el antebrazo. El brazo derecho va extendido hacia adelante. Las
piernas están abiertas y se adelanta ligeramente la derecha. El personaje va calzado con
mulleus.
Sin lugar a dudas el trabajo del escultor es muy notable, destacando el tratamiento dado
al torso de la figura que deja ver la anatomía del personaje debajo de la túnica y también
en las piernas bajo la toga. La representación de togados sedentes, como indica Goette
(1998, 75 ss.) obliga a unos pequeños ajustes en la disposición de la toga respecto al togado
estante, lo que explicaría el dejar el pecho casi al descubierto.
Una aproximación cronológica a esta pieza vendría dada por la forma y dirección del
balteus y umbo; a pesar de que la zona de unión entre los dos bloques es justamente donde
se encuentran dichos elementos, se puede observar en el vientre un balteus horizontal y
un poco desarrollado umbo en forma de U, características ambas del periodo de Calígula-
Claudio. Como paralelo proponemos el colosal togado hallado por Ivo de la Cortina
en Itálica (Baena, 2009: 245 s, fig. 335; León, 1995: cat. 15), destacando en este caso la
preponderancia de la anatomía que se deja traslucir bajo la túnica frente al plegado; pequeños
surcos van diseñando el tejido sobre el pecho y tórax dejando ver de forma destacada el
ombligo.
Cuando tuvimos ocasión de analizar esta pieza
por primera vez hubo varios aspectos que llamaron
poderosamente nuestra atención dado que no era
normal el verlos juntos en esta escultura. Así, por
ejemplo, no resultaba nada corriente que un personaje
(ya veremos más adelante quién era) que vestía con el
traje civil por excelencia, como era la toga, calzase sin
embargo unas botas típicamente militares; nos estamos
refiriendo a los mullei, hechas con piel de cachorro de
león y que, como digo, se vinculan al ámbito militar o
bien a otros de carácter ideal o divino (Goette, 1988).
Antes de ello resulta imprescindible dedicar
nuestra atención a conocer el personaje que se
representa aquí y ello lo deduciremos del retrato
antes mencionado. Se trata de una cabeza mayor que
el natural (Ruck, 2007) a la que le falta la nariz y que
tiene dañada la barbilla y parte del cabello. Tiene
arañado el lateral de la cabeza y retallada parte de la
misma. Solo se conservan del cabello los mechones
del flequillo que le llegan hasta detrás de la oreja; el
resto de la cabeza ha sido retallado y se aprecian dos
grandes orificios rectangulares en la zona superior y
otros cinco mucho más pequeños y circulares, tres
en el lado derecho y dos en el izquierdo, con restos
de metal que servirían, con toda probabilidad, para
Retrato del emperador Claudio reelaborado empotrar en elementos aparte que podría ser una
a partir de uno de Calígula. Vista frontal. corona.
Museo Histórico de Baena. Foto Museo.

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Carlos Márquez Moreno
UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)

Retrato del emperador Claudio reelaborado


Retrato del emperador Claudio reelaborado a a partir de uno de Calígula. Vista posterior
partir de uno de Calígula. Detalle de los dos con detalle de los pequeños orificios para la
orificios rectangulares en el cráneo. Museo corona radiada. Museo Histórico de Baena.
Histórico de Baena. Foto Museo. Foto Museo.
La frente está surcada por dos arrugas horizontales, más profunda la inferior, de la que
nace otra vertical hasta el punto donde comienza la nariz. La mitad inferior de la frente es más
abultada que la superior. Dos mechones laterales se ubican justo encima de la oreja. A pesar
de no conservarse, debió de contar con una ancha nariz a tenor de lo que se observa; pliegues
labionasales muy pronunciados; ojos y boca pequeños, al igual que la oreja en comparación
con la cabeza. Dos son las características de este retrato que nos ayudan a conocer la identidad
del representado. Por un lado, la muy marcada tendencia triangular en el rostro (Fittschen,
1977: 239 ss.) y por otro, la disposición de los mechones del cabello, tema sobre lo que
apuntaremos algo más adelante. Si a ello unimos las no menos características arrugas paralelas
en la frente y la vertical formada en el entrecejo, podremos concluir que nos encontramos ante
un retrato del emperador Claudio. Un cuello ancho, fragmentado, nos permite saber que es
una pieza para ser embutida aparte. Los mechones del cabello, muy poco individualizados,
que toman direcciones opuestas a partir de su eje, pero que en el lado derecho vuelven a girar,
remite al tipo principal del emperador Claudio (Márquez, Morena y Ventura, 2103: 354-
356; Fittschen, 1977): el trabajo y labra de la pieza aluden a un taller con buena formación
técnica que sin embargo denota su carácter local; algunas características de la misma podrían
estar indicándonos, posiblemente que se trata de una reelaboración sobre un retrato anterior,
posiblemente de Calígula: la excesiva estrechez del mentón, la curva creada bajo las orejas
que no resuelve anatómicamente el enlace entre cara y cuello (excesivamente robusto visto de
perfil) y, añádase a ello el que conserve los mechones en forma de pinza en el lateral derecho
del cuello, caracterizado por Boschung como recurso habitual de la iconografía de Calígula
(Boschung, 1989: 34, 53).
Todas estas características podrían avalar que estamos ante una imagen de Claudio
reelaborada a partir de una de Calígula (Jucker, 1981: 254-284). Estas reelaboraciones tienen
una razón fundamentalmente económica como es la de abaratar precios toda vez que muchos
retratos de Calígula se quedaron sin distribuir por la brevedad de su principado y también

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Carlos Márquez Moreno
UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)

por la damnatio memoriae a la que fue condenado, optando los talleres por transformar su
fisonomía asemejándola al nuevo emperador, Claudio (Jucker, 1981: 254). Circunstancia
peculiar es el trabajo realizado en el cráneo y que consiste en abrir dos orificios rectangulares
de dirección divergente respecto al eje y varios pequeños orificios, en los que se aprecian
restos de metal, en los laterales, justo al lado de las orejas; el que dichos trabajos sirvan para
colocar una corona parece estar fuera de dudas, corona que provocaría la eliminación de los
mechones en este lado de la cabeza para ensamblar mejor la corona. Efectivamente, parece
lógico pensar en que el trabajo minucioso y detallista de labrar una corona de hojas más o
menos individualizadas requiere unas manos más expertas que las del artista que hiciera el
retrato, al menos, para garantizar el objetivo de labrar la corona sin correr riesgos de romperla,
para lo que se procedió a su labra de forma independiente (León, 2009: 230). Nuestro retrato
del emperador Claudio se suma a los cinco que ya eran conocidos en la Península Ibérica: dos
en Tarragona, Córdoba, Alcácer do Sal y Bílbilis; además, la pieza de Baena ofrece el interés
añadido de ser una pieza reelaborada para representar al emperador Claudio a partir de un
retrato de Calígula, uniéndose así a los otros casos hispanos donde se repite tal situación en
Tarragona, Bílbilis y Córdoba. Otro retrato de Claudio ha sido atestiguado en Plasencia, si
bien se desconoce su origen (Marcks, 2001: 178-185).
Para ayudar a fijar la pieza aparte en forma de corona vegetal (Menichetti, 1983-83: 219
ss.), se picó la superficie donde iba a ser empotrada; si nos fijamos bien en la pieza cordobesa,
en el lado izquierdo de la cabeza parecen observarse dos líneas en paralelo que señalarían justo
la zona de contacto; por otro lado, los orificios con perno metálico, dos en el lado izquierdo
y tres en el derecho, son los restos de la corona radiada como más tarde tendremos ocasión de
comentar refiriéndonos a Divus Claudius. La elaboración de este retrato por parte de un taller
regional es el causante de las variantes detectadas en el flequillo respecto al modelo principal
siendo de destacar la simplificación del tipo oficial.
Así pues, ya vamos entendiendo mejor la evolución que ha sufrido la pieza en tanto que en
principio fue realizada como estatua que representaba al emperador Calígula. Ello es por otro
lado algo especialmente importante si lo miramos desde el punto de vista de la conservación:
muy pocas estatuas de este emperador se libraron de la destrucción tras sufrir la damnatio
memoriae (Kienast, 1996: 85). Afortunadamente, los colonos de Torreparedones cuando les
llegó la noticia de tal decreto senatorial no destruyeron la estatua entera sino que se limitaron
a retallar la cara para cambiar algunos rasgos fisionómicos y hacerlos parecer a Claudio, tío
de Calígula y nuevo emperador. De ese modo podemos contar con la fortuna de tener una
estatua completa perteneciente al emperador Gaio César cuyo retrato fue reelaborado tras su
muerte transformando sus facciones en las de su tío, el nuevo emperador Claudio, fenómeno
muy extendido por otro lado en todo el imperio y que en nuestra península cuenta con otros
ejemplos como ya hemos podido ver con anterioridad (Márquez, Morena y Ventura, 2013:
355).
Pero antes de seguir con la fase representada por Claudio debemos de cerrar algunos
aspectos aún de esta escultura como son, por ejemplo, el tipo representado; en este sentido,
Calígula aparece sentado con el brazo derecho tendido hacia adelante y el izquierdo, aunque
falta el antebrazo, parece que no lo levanta sino que también lo extendería pero en un segundo
plano respecto al brazo derecho. La mano derecha sostendría algo que no se ha conservado,
seguramente un atributo metálico como una rama o una bola.
La representación de emperadores togados sedentes está plasmada en relieves y en escultura
bien conocidos, fundamentalmente en la capital del imperio. En un marcado ambiente oficial
y de propaganda aparece este tipo de sedentes en relieves de muy diverso ámbito que aluden
a diversas actividades realizadas por el emperador desde la taza de Boscoreale hasta el relieve
de la Liberalitas del Arco de Constantino pasando por los Anaglypha Traiani. Variados son
los ejemplos que además cuentan con un marcado carácter propagandístico (Goette, 1989: cat
M51, Ca30, M62 respectivamente).

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Carlos Márquez Moreno
UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)

Sin embargo, ni estos ejemplos oficiales ni tampoco otras esculturas sedentes de ámbito
privado nos sirven de modelo para nuestra pieza; a este último campo pertenecerían algunos
ejemplos proporcionados por Goette y que representan las imágenes funerarias de magistrados
similares con toda probabilidad al que se descubrió recientemente en Córdoba (Garriget, 2013:
378-382) y otro de Tarragona atestiguado a través de la epigrafía (Martino, 2018).
Ángel Ventura opina, creo que de forma acertada, que hay que buscar en la numismática
para hallar el origen del tipo exacto en el que se basa la escultura (Ventura y Fernández, 2018:
745); y más en concreto, en una moneda donde se le representa sentado sobre una silla curul
vistiendo la toga y con una disposición de brazos y piernas en todo similar a la escultura
encontrada en Torreparedones. Este autor argumenta que esta escultura sería la única réplica
localizada hasta el momento de un modelo surgido en la capital del imperio del que no se ha
conservado ningún ejemplar pero que podemos conocer a través de la numismática (RIC I,56)
y que califica como tipo “consensu Senatus” y que indica el unánime acuerdo que el Senado
tomó cuando el Emperador hizo su entrada en la capital del imperio otorgándole un poder
absoluto, según indican las fuentes clásicas (Ventura y Fernández, 2018: 745; Suet. Calig. 14).
Pero con ser importante este dato, dado que la escultura de Torreparedones sería el único
testimonio conservado en escultura de un tipo documentado a través de la numismática, hay otro
mucho más relevante que confirma la
excepcionalidad de esta pieza y que
ha sido estudiado a fondo por esos
autores. Me estoy refiriendo a los
restos de color localizados en esta
escultura que hicieron necesaria la
aplicación en ella de distintas técnicas
para rescatar la imagen original de la
pieza, algo fundamental para poder
interpretar de forma adecuada la
misma.
Efectivamente, tras su
descubrimiento se sometió a la
escultura a una limpieza muy somera
a fin de no quitarle los posibles
restos de pintura que tuviera. En
una primera fase se procedió a un
exhaustivo análisis visual de toda
la superficie, notando restos de
policromía en algunas zonas. Acto
seguido se aplicó una técnica que ha
tenido éxito en otros casos similares
al aquí planteado. La primera de ellas
fue la Visible Induced Luminiscence
(VIL) Digital Imaging, que no es otra
cosa que una técnica fotográfica que
permite detectar el color azul egipcio
a partir de una iluminación con focos Estatua del emperador Calígula con cabeza de Claudio
LED de color rojo en un ambiente reelaborada. Representación de los colores originales de la
escultura según estudio de Ventura y Fernández, 2018.
oscuro; el resultado es registrado por
una cámara fotográfica que registra el color azul como un blanco brillante.
El siguiente paso consistió en determinar la composición química de los pigmentos que se
habían detectado, tarea encomendada al Departamento de Química Orgánica de la Universidad de
Córdoba, que analizó una serie de muestras mediante Espectroscopía Raman (Cosano et alii 2017).

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Carlos Márquez Moreno
UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)

Con estos estudios previos, las investigaciones de Ventura y Fernández están en disposición
de diseñar la imagen, coloreada, de esta escultura en un alarde de realismo cromático (Ventura
y Fernández, 2018: 744 s., fig. color 35) y que viene caracterizada por vestir el traje triunfal que
era el que usaban los generales a quienes se concedía el triunfo en el periodo republicano y que
durante el primer siglo del imperio sería instituido como traje de gala de los emperadores. Por
un lado, estaba la conocida como toga picta, de color púrpura con adornos dorados y plateados
(motivo en forma de espiga en el brazo izquierdo; en la cadera izquierda en forma de plato y en
el borde inferior en una cenefa dorada). Por debajo de la toga está la túnica palmata del mismo
color que la toga que se decora con ramas de palma dorada y en el pecho una cabeza de león.
Pues bien, hasta aquí la información presente en la figura que en su momento representaría
al emperador Calígula. Hemos visto hasta qué punto es importante la información
proporcionada por un elemento apenas conservado hasta la fecha como es la pintura porque
resulta crucial para la interpretación histórica de la pieza que acometemos, de forma resumida,
a continuación.
Cuando Gaio César, Calígula, sube al trono de Roma en el mes de marzo del año 37, en la
capital del imperio hubo un acuerdo unánime entre el Senado y el pueblo romano para celebrar
su entrada que fue conmemorada mediante la acuñación de monedas que representaron la
imagen del emperador togado, sentado en la silla curul y con una particular disposición de
brazos y pies; probablemente, el senado local de Torreparedones quiso congraciarse con el
nuevo emperador y mandó erigir una escultura mayor que el natural, en mármol, copiando el
modelo aparecido en dicha moneda pero indicando al taller escultórico que debían proceder a
pintar dicha figura con el traje triunfal, pues así era como le gustaba aparecer al emperador en
muchas ocasiones (Dio, 59, 26,10). Ciertamente Calígula nunca fue discreto a la hora de vestir
y de ello se hace mención explícita en otras fuentes escritas (Suet. Calig. 52).
Sea como fuere, el principado de este emperador duró muy poco tiempo debido a sus
excentricidades y ya a principios del año 41 fue asesinado decretándose la damnatio memoriae
(Cadario, 2013: 415-433). Ello implica la teórica destrucción de la escultura aquí estudiada
pero en la práctica se reduce a una transformación del retrato y su reelaboración en el siguiente
princeps, Claudio, en un proceso bien atestiguado en el imperio motivado por la escasa duración
del principado de Calígula. Así, como digo, el retrato de Claudio se cambió en dos momentos
distintos, siendo el primero el de los primeros años de su principado cuando se le transformó
el rostro y seguramente se le hicieron los dos orificios rectangulares para colocarle la corona
cívica en pieza aparte; la segunda transformación la experimentaría tras su fallecimiento y
consecratio por parte del Senado, momento en que una vez nombrado divus, se la colocaría
la corona radiada, para lo cual se le hicieron los orificios en el cráneo para colocarle la corona
radiada.
Aunque no tenemos seguridad absoluta del lugar donde se colocó esta estatua, dado que
apareció desmontada en la curia junto con las otras dos sedentes, tenemos razones sobradas
para creer que su lugar originario sería el pórtico del templo forense, al igual que casos similares
como el muy conocido de Leptis Magna, cuyo programa escultórico sigue los mismos pasos
que el aquí analizado.
Concluimos aquí la breve pero no por ello menos interesante e intensa vida de esta singular
escultura que sirvió para representar a un emperador donde el proceso de reaprovechamiento
ha sido puesto de manifiesto; donde, además, vemos la importancia de la numismática como
elemento transmisor de imágenes e ideas en la antigüedad y, sobre todo, hemos visto cómo
un elemento que apenas se nos ha conservado en la actualidad como es la pintura resulta
fundamental para poder interpretar de forma correcta la pequeña gran historia de la escultura
romana.

ITUCI Nº 8
58
Carlos Márquez Moreno
UNA ESCULTURA DE CALÍGULA CON RETRATO DE DIVO CLAUDIO PROCEDENTE DE TORREPAREDONES (BAENA, CÓRDOBA)

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Diciembre de 2018 59
F. M. León Cruz - J. J. Rafael Penco - L. M. Serrano López - C. Burrueco León
NUEVAS APORTACIONES A LAS EVIDENCIAS TARDOANTIGUAS DE NADEL (LUQUE, CÓRDOBA).

NUEVAS APORTACIONES A LAS EVIDENCIAS


TARDOANTIGUAS DE NADEL (LUQUE,
CÓRDOBA).
León Cruz, F.M.
Director del Museo Municipal de Luque
Rafael Penco, J.J.
IES Luis Carrillo de Sotomayor
Serrano López, L.M.
IES Luis Carrillo de Sotomayor
Burrueco León, C.
Estudiante de Ciencias de la Educación

INTRODUCCIÓN

Como viene siendo habitual, desde hace algunos años, el Museo Municipal de Luque
Tierra de Fronteras viene ofreciendo distintos materiales que nos están permitiendo
reconstruir, al mismo tiempo que enriquecer, la historia de este municipio de la Subbética
cordobesa. Prueba de ello han sido las recientes publicaciones realizadas en esta misma
revista en números anteriores sobre yacimientos y artefactos pertenecientes a distintos
momentos de la historia del mismo (León, 2013; León et alii, 2014; León y Rafael, 2015;
León et alii, 2017).
En el presente trabajo analizamos un conjunto de materiales que aunque ya han sido
mencionados por algunos estudiosos y eruditos de la zona, carecen hasta ahora de un estudio
exhaustivo que permita avanzar en el conocimiento del tránsito de la Antigüedad a la Edad
Media en esta zona de la provincia cordobesa.
Se trata de un conjunto cerámico compuesto por un total de cinco jarritas que
proceden de un contexto funerario mal definido (Arjona, 1987, Arjona y Estrada, 1977).
Por sus características, como tendremos ocasión de comprobar, podemos adscribirlo a
la tardoantigüedad, no pudiendo hablar de un contexto plenamente visigodo ya que son
materiales que han sido depositados en el Museo de manera descontextualizada lo que no
permite grandes aseveraciones salvo aquellas que puedan derivarse del análisis de paralelos
que al contrario que estos, sí provienen de un contexto arqueológico bien definido crono-
culturalmente.
Por otro lado, hemos de subrayar que, aunque fuera del término de Luque, los hallazgos
de este periodo son relativamente abundantes y, en algunos casos, incluso relevantes, en el que
nos ocupa estos vestigios seguramente no han contado con el atractivo suficiente de manera
que no han suscitado el interés de los estudiosos cuando alguno de ellos, a juzgar por sus
características, no puede ni debe dejarnos indiferentes.
Se trata, por tanto, de un horizonte mal definido y peor conocido lo que hace que el
estudio que presentamos sea, aunque con las limitaciones expuestas, de gran interés para
intentar acercarnos al mismo.
En resumen, el estudio que proponemos permitirá acercarnos mejor a una realidad
compleja, pues se trata de un periódo histórico convulso, de dificil delimitación crono-cultural.
Al mismo tiempo pretende ser un elemento que haga ver a las instituciones la importacia de los
vestigios que servirán para mejorar el dinamismo económico de nuestros pueblos tan volcados
en la defensa del patrimonio.

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NUEVAS APORTACIONES A LAS EVIDENCIAS TARDOANTIGUAS DE NADEL (LUQUE, CÓRDOBA).

A PROPÓSITO DEL ENCLAVE ARQUEOLÓGICO DE NADEL

Los materiales a los que nos


hemos referido y que dan cuerpo
al presente artículo provendrían del
enclave rural de Nadel Bajo, según
un testimonio escrito que ha llegado
a uno de nosotros y que procede de
la persona que ha depositado parte
de estas piezas cerámicas en el
Museo Municipal de Luque y que
tomó parte en la recuperación de las
mismas.1 Estos materiales estarían
compuestos por un par de jarritas
de cerámica mientras que las tres
restantes habrían sido depositadas
en el Museo Municipal por un
agricultor local.2
Nadel, es un paraje del término
municipal de Luque (Córdoba)
situado a 37º 31’57” de latitud
Norte y 4º16’3” de longitud
Oeste formando un promontorio
desde el que se divisa la carretera
CO-8209, el CV-131 y el Camino
de la Fuente de la Reina por lo
Localización del paraje de Nadel. Mapa Topográfico Nacional 1:50.000. que estamos hablando de un
Hoja 967 de Baena.
enclave con un lugar estratégico
privilegiado lo que no es de extrañar que, desde muy antiguo, fuera un sitio de ocupación de
primer orden. A su vez está formado por dos parajes contiguos que se denominan Nadel Alto
y Nadel Bajo, según se desprende de las fuentes consultadas.
1
Se trata de unos apuntes manuscritos que han sido depositados en el Museo Municipal de Luque y que
fueron tomados in situ por D. Santiago Baena Jiménez en el momento de la exhumación de las tumbas a
las que se refieren algunos de los materiales de este trabajo. En estos apuntes habla de la existencia de tres
tumbas que define como “Cajón con cuatro piedras rectangulares y una grande que cierra.” Una de estas
tumbas pertenecería a un adulto del que se ha conservado un fémur, el cráneo y algunas piezas dentarias. La
segunda, contigua a la anterior, correspondería a un niño, a juzgar por las características del cráneo, según se
desprende de estos documentos. Finalmente, añade el autor, se encuentra una tercera tumba que tiene en su
interior varios cráneos que, según afirma, serían también de niños.
En dos de las tres tumbas aparecen como ajuar jarritas cerámicas. En la segunda tumba aparece una jarrita
situada en la parte media de la tumba mientras que en la tercera la jarrita en cuestión se encuentra en el rincón
derecho de los pies. De las dos, esta última es la más interesante ya que presenta bajo el asa una marca incisa
que consiste en un aspa que el autor del escrito asocia a un símbolo cristiano, concretamente la Cruz de San
Andrés.
Finalmente, también refiere que, con anterioridad, en el mismo paraje, habían aparecido otras evidencias
similares al realizar hoyos para plantar olivos; concretamente una jarrita que fue depositada, como el resto
del material, en el Museo Municipal de Luque pero que al no haber fotografías sobre ella no hemos podido
identificar.
Evidentemente, la recuperación de estos materiales se realizó sin ningún tipo de rigor ni metodología
arqueológica con lo cual una parte importante de la información de ha perdido.
2
En concreto se trata de un hallazgo realizado por D. Antonio Jurado Navas que las encontró realizando
unos trabajos agrícolas.

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Situación del paraje de Nadel en el tránsito entre la campiña y las Sierras Subbéticas.

El paraje de Nadel ha llamado la atención de los estudiosos desde hace ya tiempo pues las
primeras noticias escritas sobre el mismo las encontramos en el Boletín de la Real Academia
de la Historia de Córdoba donde se hace un estudio de los orígenes de algunas poblaciones
de la Subbética de Córdoba, entre ellas Luque. En esta obra se realiza una aproximación a la
administración territorial de la zona en época tardoantigua y visigoda y al poblamiento de la
misma. Entre el archivo fotográfico que aparece en esta publicación se incluyen dos fotografías.
En una de ellas se muestran dos tumbas realizadas a base de grandes losas de piedra de forma
paralelepípeda, bien trabajadas y sin cubierta. En la otra aparece una jarrita que debió ser extraída
de una de ellas pero que, curiosamente, no parece corresponderse con ninguna de las que han
llegado al Museo y que forman parte de los materiales aquí considerados por lo que pensamos
que debe tratarse de una necrópolis distinta a la que aquí se estudia toda vez que en la bibliografía
analizada para este particular se habla del paraje de Nadel Alto y no de Nadel Bajo como es
el caso que nos ocupa, aunque sin descartar que podría pertenecer a otra parte de la misma
área de enterramiento (Arjona, 1987). Con anterioridad, este mismo autor, había citado Nadel
para comentar que en este lugar hay una serie de tumbas tardorromanas sin concretar nada más
(Arjona y Estrada, 1977: 41).3

Estas circunstancias son las que son hacen pensar, y así lo hemos comentado en la introducción de este
3

trabajo, que el horizonte crono cultural al que pertenecen estos materiales se encuentra, a día de hoy, mal
estudiado y necesita de una revisión.

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Restos de las posibles estructuras que estarían formando distintos recintos.

Otra referencia a este paraje la encontramos


en el Catálogo Artístico y Monumental de la
provincia de Córdoba en su Tomo IV cuando
se habla de Nadal el Bajo en el cual, según se
detalla existen algunas tégulas (Bernier et alii,
1993:22).
Del mismo modo, esta información
aparece corroborada al consultar algunas
fuentes bibliográficas posteriores pero que son
parcas en detalles, de manera que el profundo
estudio que realizamos sobre estos materiales
nos parece de todo punto imprescindible. En
este sentido hemos de destacar otra alusión
que se expresa en los siguientes términos;
“tumbas tardorromanas halladas al realizar
las tareas de labranza en el lugar conocido
como Nadel Alto. Se trata de sepulturas
construidas con grandes losas de piedra.
Contenían ajuar de carácter ritual consistente
en jarritas de cerámica. Se asocian a una
villa romana “(Galeano Cuenca, 1996: 561).
La autora, en esta ocasión, se hace eco de
la información desarrollada por Arjona, que
hemos analizado con anterioridad (Arjona,
1987).

Posibles restos de estructuras funerarias.

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Detalle de una de las


losas que posiblemente
formó parte de las
estructuras funerarias.
Detrás aparece una
nueva evidencia de las
posibles construcciones
del yacimiento.

También estos dos lugares quedan registrados en la Carta Arqueológica de Luque si bien
en esta ocasión la denominación Nadel correspondería a Nadel Alto con el código 14/039/0044
donde, según estos documentos, habría restos de fortificaciones construidas con mampuestos
que aparecen diseminados en un amplio radio. Igualmente se dice que aunque hay noticias
de la aparición en la zona de algunas tumbas de inhumación con cubierta de tegulae no se ha
podido documentar ninguna. En estos documentos Nadel Bajo se identifica como Loma del
Atocharón con el código 14/039/0045 describiéndose como una cumbre amesetada en la que
se han hallado restos de cerámica romana, prensas de molino y restos de mampuestos pero
nada se dice de la existencia de tumbas en dicho paraje (Moreno, 2004).4
Ante estas circunstancias decidimos realizar una prospección exclusivamente “de visu” y
pudimos comprobar la existencia de diversas estructuras que quedan a la vista y que podrían
corresponderse con distintos recintos fortificados que parecen seguir las curvas de nivel
realizados a base de grandes bloques de piedra caliza, alguno de los cuales presenta algún tipo
de modificación, alternando con sillarejos. A ellos se unen grandes losas de piedra, también
en caliza que, por sus características y dimensiones, podrían corresponder a estructuras de
enterramiento que no hemos podido localizar. Una de estas losas se encuentra depositada en
el Museo de Luque.
En definitiva, de todo lo expuesto se desprende que existen dos parajes contiguos uno de
otro, con denominaciones similares y sobre los cuales observamos la existencia de evidencias
arqueológicas pero sin que, por el momento, podamos confirmar la localización exacta de los
materiales que analizamos aquí.

CONTEXTO HISTÓRICO

El periodo histórico al que pueden asociarse los materiales que describimos en este trabajo
está comprendido entre la crisis del mundo antiguo en la región y el nacimiento del mundo
medieval, coincidiendo con un momento de gran incertidumbre desde el punto de vista
político. Coincide, por tanto, con la crisis y progresiva desaparición de las estructuras del
mundo romano que han imperado en la región en los últimos quinientos años y las débiles

Algo que también se corrobora en los apuntes manuscritos antes referidos en los que se menciona una especie
4

de recinto fortificado. A él estarían asociadas dos piedras de molino.

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estructuras medievales que comienzan a abrirse paso tímidamente, si bien no desapareciendo


en ningún momento las formas heredadas del mundo antiguo.
A lo largo del siglo III, la Bética sigue teniendo una cierta importancia ya que aquí no se
produce la destrucción que aqueja a otras provincias del imperio. Bien es verdad que Corduba
pasa a un segundo plano en favor de Hispalis a lo largo del siglo IV (Rodríguez Neila, 1987).
Así, a lo largo del siglo siguiente empieza a producirse un declive de la antigua capital de
la provincia Bética debido a la intensificación de las invasiones bárbaras pues ya en ese siglo es
invadida la provincia por los vándalos que saquean Hispalis y, posiblemente Córdoba. En el
año 429 pasaron a África y dejaron libre la Bética, pero en el año 438 fueron los suevos quienes
atacaron, apoderándose en el 441 de Hispalis. Quizá Córdoba corrió la misma suerte si bien
las fuentes no nos permiten asegurar esta hipótesis.
Hacia el 458 el rey visigodo Teodorico expulsó a los invasores. No se sabe si a partir de
entonces hubo una ocupación efectiva de la Bética por los visigodos. Es muy probable que
durante algún tiempo su autoridad sobre la zona meridional fuese más bien nominal y que de
hecho la administración provincial se mantuviese en manos de la aristocracia senatorial. Es
posible también que ya desde la segunda mitad del siglo V hubiese un dux visigodo en la Bética
con algunas tropas.
A partir de estos momentos la Bética se interna en el conflicto arriano-católico estando
Córdoba del lado católico lo que provocó la entrada en la ciudad de Agila en el 550
contribuyendo así a intensificar su ritmo de destrucción.
Posteriormente, esta provincia se vería envuelta en las luchas entre Agila y Atanagildo (un
noble) que se alió con los bizantinos e intentó destronar al primero.
Por todo ello, como podemos comprobar, estamos ante un momento de gran incertidumbre,
pues a la situación confusa que provocan las oleadas bárbaras hay que añadir la llegada de los
bizantinos a la región, si bien, parece estar claro que ni Córdoba ni el territorio cordobés
(incluida la meridional Egabro) quedaron, al parecer, dentro del área bizantina, pero sí en
directa vecindad con el limes o frontera militar de Bizancio con lo que ello supone a la hora de
evaluar el grado de inestabilidad de la región.
Esta cercanía de los bizantinos obligó a los visigodos, muy probablemente, a reforzar
militarmente la zona a medida que su organización se iba asentando. En estos momentos el
territorio estaría gobernado por un dux provinciae.
La llegada de Leovigildo al poder en el 571 significó un cambio radical. El nuevo monarca
estableció nuevos objetivos como fueron aumentar el poder real, terminar con las distintas
revueltas que asolaban el territorio, expandir el arrianismo e intentar expulsar a los bizantinos
Estos objetivos no consiguieron calmar a la población que siguió desarrollando
levantamientos tanto en el campo como en las ciudades hasta que Leovigildo consiguió
apoderarse de Córdoba en el 572.
De los reinados posteriores podemos destacar el de Recaredo que supone la conversión
de los visigodos al catolicismo durante el III Concilio de Toledo (589) para el cual Córdoba
envía a Osio y Egabrum está representada lo que pone de manifiesto que la zona no estaba
en manos bizantinas y que Cabra era sede episcopal. A partir de estos momentos parece que
la aristocracia se va evangelizando. Pues hasta esos momentos la aristocracia, cada vez más
aislada en sus villas, siguió teniendo un carácter bastante pagano y si bien no se opusieron al
cristianismo parece ser que es cierto que hasta el reinado de Teodosio (347-395) el paganismo
era muy importante. Este paganismo según parece perdura hasta la primera mitad del siglo V.
(Rodríguez Neila, 1987).
Durante el reinado de Suintila (621-631) los bizantinos fueron expulsados de Hispania y
durante el de Egica (687-702) el bandolerismo y la crisis social fue la nota dominante. Son años
de inestabilidad, luchas civiles y revueltas campesinas.
Es un momento en el cual la mayor parte de la población viviría en los núcleos urbanos
mientras que la población rural se concentraba en las grandes propiedades, herederas de las

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villas bajoimperiales, muchas de las cuales podrían estar fortificadas coincidiendo con esta
época especialmente convulsa y ausente de un poder fuerte y central como es el caso del
momento que nos ocupa (Morena, 1999).
A pesar de todo lo comentado, lo que parece estar claro es que en estos momentos en
el territorio cordobés existieron, desde el Bajo Imperio, tres obispados, Córdoba, Cabra y
Aguilar, sufragáneos, a su vez, con relación al obispo metropolitano instalado en Hispalis,
sede del vicario imperial desde el siglo IV, y heredera del rango capitalino ostentado durante
el Alto Imperio por Córdoba. Posteriormente, parece que Aguilar pierde importancia en favor
de Cabra que mantiene su episcopado junto con Córdoba (Rogríguez Neila, 1987).
Este sería el contexto en el que debemos ubicar los materiales que nos ocupan; una
situación de inestabilidad política que supuso también graves conflictos sociales y que, sin
duda, contribuyó al triunfo de las estructuras medievales y el proceso de ruralización en torno
a las grandes villas, pues son las únicas que pueden proporcionar seguridad.
Algunos autores piensan que la región debió estar dentro del obispado de Cabra cuyo
origen habría que situarlo hacia el siglo IV (Arjona y Estrada, 1977).

DESCRIPCIÓN DE LOS MATERIALES5:

Los materiales que dan cuerpo al presente estudio consisten en un total de cinco jarritas
cuyas características tecno-tipológicas son las siguientes:

Figura 1: Jarrita de cuerpo piriforme de base ligeramente convexa. La pieza presenta una
boca redondeada, con borde igualmente redondeado, el cuello corto y estrecho que más bien
podemos calificar como gollete mientras que la base es ligeramente convexa. De la zona media
del cuerpo o galbo arranca un asa recta de sección trapezoidal que finaliza en el borde de la pieza.

El estudio tipológico se ha realizado tomando como referencia el artículo de Mª del Carmen Barragán
5

Valencia sobre un conjunto de cerámica tardoantigua procedente del yacimiento de la Atalaya de la Moranilla
(Écija, Sevilla).

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La pasta es de color anaranjada, con desgrasante muy fino y superficie con descamaciones,
principalmente en el cuello y galbo.
Las líneas del torno aparecen bien marcadas en la parte inferior del galbo por lo que pudo
ser realizada mediante torno lento o torneta.
Las dimensiones de la pieza son las siguientes:
Altura: 18 cm.
Diámetro en la boca: 4,4 cm.
Diámetro en la base: 5,5 cm.
Diámetro máximo: 8,3 cm.
Estas características nos llevan a asociarla con el tipo 1B1 de Barragán Valencia que las
define como jarras de “Cuerpos piriformes, bases convexas y bocas redondeadas” (Barragán
Valencia, 2012). Según los paralelos establecidos por esta autora su cronología estaría
comprendida entre los siglos V y VII.

Figura 2: Jarrita de cuerpo globular de base plana que se encuentra fragmentada a la que
le falta el cuello y el borde, si bien el cuello, en la parte que se conserva, parece estrecharse
con rapidez, a juzgar por el ángulo de inclinación del fragmento conservado. Igualmente ha
perdido parte del galbo. En la parte media de este, muestra el arranque de un asa de sección y
dimensiones indeterminadas.
La pasta es de color marrón y en el arranque del cuello muestra las líneas del torno. El
desgrasante es de grano fino si bien presenta partículas con tonalidades doradas que podrían
ser de algún elemento del grupo de los filosilicatos como la biotita que puede cobrar estas
tonalidades y que forman parte de la composición de la arcilla.

Las dimensiones de la pieza son las siguientes:


Altura: 8,5 cm. (la parte conservada).
Diámetro en la boca: Indeterminado.
Diámetro en la base: 5,5 cm.
Diámetro máximo: 9 cm.
Las características antes descritas nos llevan a asociarla a las formas tipo 1A1 de Barragán
Valencia que las define como “Cuerpos piriformes, bases planas y bocas redondeadas”. Pues
aunque no tenemos la boca, sí tenemos la base y la mayor parte del cuerpo como hemos
descrito con anterioridad de manera que, por ello, nos inclinamos a incluirla en este grupo.
Al igual que en el caso anterior, estaríamos hablando de formas que tienen una cronología
comprendida entre los siglos V y VII (Ibidem).

Figura 3: Jarrita de cuerpo carenado y base ligeramente convexa. El cuello es corto y


estrecho, ensanchándose ligeramente en su unión con el cuerpo o galbo. Las paredes superiores
de este tienen tendencia curvilínea, mientras que en la parte inferior son divergentes en sentido

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NUEVAS APORTACIONES A LAS EVIDENCIAS TARDOANTIGUAS DE NADEL (LUQUE, CÓRDOBA).

ascendente. El galbo aparece dividido en dos partes por una carena bien marcada mediante
un abultamiento dando como resultado una parte superior claramente troncocónica y una
inferior cilíndrica. La unión entre el galbo y el cuello se produce mediante un abultamiento de
sección semicircular.
El asa parte de la carena y llega hasta la parte superior del cuello presentando una sección
trapezoidal.
En la parte inferior del galbo se muestran las huellas del torno, si bien también podemos
observar evidentes signos de alisado al presentar toda la pieza líneas oblicuas paralelas muy
finas.
La pasta es de color anaranjado con desgrasante medio intercalado con fragmentos gruesos
que, a juzgar por sus características, podemos asociar con los cuarzos.
Las dimensiones de la pieza son las siguientes:
Altura: 13 cm. (en la parte conservada).
Diámetro en la boca: Indeterminado.
Diámetro en la base: 6,7 cm.
Diámetro máximo: 9,1 cm.

Las características antes descritas nos llevan a asociarla a las formas tipo 2B que
se definen, según Barragán Valencia, como “Cuerpos carenados y bases ligeramente
convexas”. Siguiendo a esta autora asociamos estas formas a tumbas tardías que se
encontrarían en una cronología comprendida entre los siglos VI y principios del VIII
d.C. (Ibidem).

Figura 46: Jarrita de boca trilobulada, cuello estrecho y corto. El cuerpo es piriforme y
finaliza en una base plana. El asa es recta, de sección en cinta, arranca de la parte central del
galbo y finaliza en el borde de la misma. Prácticamente no tiene cuello, más bien podríamos
calificarlo como gollete. La pasta es de color anaranjado (cocción oxidante) con desgrasante
muy fino presentando una superficie fuertemente concrecionada. Las líneas del torno aparecen

Según los documentos manuscritos de D. Santiago Baena, esta pieza habría aparecido en la parte media
6

de la tumba.

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NUEVAS APORTACIONES A LAS EVIDENCIAS TARDOANTIGUAS DE NADEL (LUQUE, CÓRDOBA).

muy marcadas, especialmente en el arranque del cuello, por lo que pensamos que pudo ser
realizada mediante torno lento o torneta.
Las dimensiones de la pieza son las siguientes:
Altura: 12,5 cm.
Diámetro en la boca: 3 cm.
Diámetro en la base: 4,5 cm.
Diámetro máximo: 7,5 cm.
Las características antes reseñadas nos permiten asociarla a la forma 1A2 de Barragán
Valencia. Es una forma muy extendida, sobre todo en Andalucía y Extremadura y parece ser
una pervivencia de formas romanas. Para esta autora estaríamos ante piezas con una cronología
que oscila entre el siglo V y el VII (Ibidem).

Figura 57: Jarrita de boca indeterminada que al encontrarse fracturada en su parte


superior no permite determinar la forma del borde, de cuello ancho y corto. El cuerpo es
piriforme y finaliza en una base plana. El asa es recta, de sección de cinta que arranca de la
parte central del galbo y finaliza en el borde de la misma. Su pasta es de color anaranjada,
con desgrasante muy fino, estando toda la superficie fuertemente concrecionada (cocción
oxidante). Las líneas del torno aparecen muy marcadas en toda la pieza especialmente
en el arranque de cuello por lo que posiblemente fue realizada con torneta o torno
lento. No obstante, como otras piezas de esta misma colección, también parece haber
recibido un alisado pues son muy visibles, especialmente en el galbo, líneas paralelas
poco pronunciadas.
Las dimensiones de la pieza son las siguientes:
Altura: 18 cm.
Diámetro de la boca: Indeterminado.
Diámetro de la base: 8 cm.
Diámetro máximo: 13 cm.

7
Según los documentos manuscritos de D. Santiago Baena, esta pieza habría aparecido en los pies del
difunto al que acompañaba como ajuar dentro de la tumba.

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NUEVAS APORTACIONES A LAS EVIDENCIAS TARDOANTIGUAS DE NADEL (LUQUE, CÓRDOBA).

Las características antes reseñadas nos permiten asociarla a la forma 1A2 de Barragán
Valencia. Es una forma muy extendida, sobre todo en Andalucía y Extremadura y parece ser
una pervivencia de formas romanas como en el caso anterior. Para esta autora estaríamos antes
piezas con una cronología que oscila entre el siglo V y el VII (Ibidem).
La pieza presenta, como motivos decorativos, dos líneas incisas en la parte central del
galbo, justo debajo del asa, que se cortan aproximadamente en el centro. Se trata de una
decoración prácticamente inédita para la que no hemos encontrado paralelos exactos, ni aún
cercanos, únicamente algunas evidencias que apenas si nos sirven para establecer algún paralelo
por lo que consideramos especialmente interesante el hallazgo. Siendo modestos en nuestras
argumentaciones y a la espera de contar con nuevas muestras que nos permitan profundizar
en nuestro estudio, lo interpretamos como un signo intencionado de carácter cristológico,
concretamente pensamos que puede tratarse de la letra X (ji) griega que se utiliza incorporada
a los crismones y que se refiere a la primera letra de la palabra Cristo en griego que significa
el ungido (Χριστός [Khristós]).

CONCLUSIONES

A la luz de los argumentos establecidos consideramos que los materiales analizados


pueden relacionarse con otros similares que son relativamente habituales en las necrópolis
tardoantiguas y visigodas que han aparecido en otros yacimientos de la zona. En este sentido,
y teniendo en cuenta que los nuestros carecen de un contexto arqueológico contrastado
atenderemos a ciertos paralelismos que nos servirán para entender la presencia de estos
materiales y su importancia así como su posible adscripción crono-cultural.
En este caso todos los materiales que tenemos documentados en el Museo están realizados
a torno o a torneta como se ha detallado en el apartado anterior, si bien, hemos de destacar
que, en ocasiones, también aparecen realizados a mano aunque no es nuestro caso (Carmona,
1996).

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Igualmente hemos de mencionar que son muy variados desde el punto de vista
morfológico. Esta riqueza morfológica dificulta aún más la posibilidad de poder asignarles
una cronología concreta ya que las formas variadas que presentan nos obligan a considerar
un periodo cronológico muy amplio lo que, por otro lado, viene a demostrar que el lugar del
que proceden debió servir como necrópolis un dilatado periodo de tiempo. No obstante y,
a partir de algunos paralelismos de la zona, podríamos adscribirlas a un periodo que estaría
comprendido entre los siglos V y VIII.
Precisando un poco más en este sentido hemos de decir que la mayor parte de las piezas
consideradas corresponden a una cronología comprendida entre los siglos V y VII si bien en
algún caso esta puede llevarse hasta el siglo VIII, como es el caso de la figura 3. En general puede
decirse que las de cuerpo piriforme tendrían una cronología comprendida entre los siglos V
y VI si tenemos en cuenta las cronologías utilizadas para piezas similares del entorno como
las halladas en El Ruedo (Almedinilla), pudiendo irnos hasta el siglo VII en el caso de otras
encontradas más alejadas de Nadel, como la de la necrópolis del Ochavillo (Hornachuelos)
(Barragán, 2012). En el caso de aquellas que presentan borde trilobulado podríamos adscribirlas
cronológicamente a la segunda mitad del siglo VI que es la cronología que dan algunos autores
a este tipo cerámico (Morena, 1999).
Del mismo modo que la forma, las dimensiones de aquellas que se han conservado
completas son también muy variadas, algo habitual en otros contextos arqueológicos similares
estudiados (Barragán, 2012; Carmona, 1996).
Importancia sustancial cobra también la posible posición que ocupan estas jarritas en la
tumba pues, según algunos autores, dependiendo de esta, podemos establecer una posible
adscripción crono-cultural (Cerrillo, 1989; Carmona, 1996). Siguiendo a estos autores y
teniendo en cuenta la descripción que ha llegado a nosotros de estas tumbas en la que se
asegura que alguna de estas jarritas estarían situadas entre la cadera y los pies del difunto
tendríamos que convenir que corresponderían con un momento ya visigodo, algo que
coincidiría claramente con las jarritas 4 y 5 que se localizan, según estas informaciones en la
cadera y los pies respectivamente. En este último caso, la cerámica en cuestión aparece decorada
con un signo que entendemos como cristológico y que nos estaría dando una cronología
claramente visigoda, momento en el que ya el cristianismo se muestra perfectamente asentado
en comunidades rurales como esta. Lo que también vendría corroborado con la cronología
que se da para este tipo de formas cerámicas.
En lo que se refiere a su funcionalidad pensamos que cuando se coloca el cadáver en la
tumba, se depositan con el difunto objetos diversos que seguramente consistieron en vestidos y
alimentos reafirmando así el carácter de morada que debió tener la tumba. Ya en la época romana
era habitual el vertido de líquidos sobre el cadáver o sobre la propia tumba. Casi siempre se
trataba de vino que se derramaba en el cuenco o pátera desde una jarra o praefericulum, también
denominada scyphum aquae u orceollus y de aquí a la cabeza del difunto (Carmona, 1996).
En época tardía, la simbología del ritual pudo verse sustituida por un significado más
acorde con el Cristianismo. Es fácil identificar el vertido de líquido con el bautismo que
constituye, al igual que entre los paganos, un vertido purificador o iniciático (Ibidem).
Por tanto la jarrita podría identificarse con los jarros de bronce litúrgicos a los que podemos
otorgarles un significado sacramental que nos indicaría creencias religiosas relacionadas con el
cristianismo pasando a tener la tumba un claro carácter religioso (Ibidem).
Respecto a la posible forma de las tumbas a las que debieron pertenecer estas piezas
cerámicas no podemos aportar grandes conclusiones pues los escasos datos que tenemos son
contradictorios ya que la descripción que nos ha llegado de estos enterramientos parece no
concordar con un conjunto de fotografías que tenemos de ellas8. Atendiendo a la descripción
8
No podemos aportar este material fotográfico a este trabajo como hubiera sido nuestro deseo por ser
propiedad particular y no habérnoslo cedido su propietario. No obstante, hemos tenido ocasión de verlo
en fotocopias.

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escrita estaríamos hablando de cistas, algo que no corroboran dichas fotografías en las que se
evidencian formas paralelepípedas. Serían tumbas realizadas a base de varias lajas de piedra
en los lados largos y una en cada uno de los lados cortos, formando la cubierta distintas losas
de piedra. Esta última forma es la que parece tener la tumba que aparece en la publicación del
Boletín de la Real Academia de la Historia de Córdoba (Arjona, 1987). Pensando que estemos
en lo cierto, se trataría de tumbas de forma rectangular construidas a base de grandes losas de
piedra (dos para los lados largos y una para la cabecera y los pies dando la impresión de estar
dispuestas a hueso) perfectamente trabajadas, siendo esta la forma más habitual de muchas
necrópolis tardoantiguas andaluzas, aunque sin descartar otras formas igualmente comunes
(Carmona, 1996).
Del mismo modo, debemos indicar que todos los materiales estudiados carecen de algún
tipo de decoración salvo uno de ellos (figura 5), anteriormente descrito y que a juzgar por la
misma, sin pretender ser pretenciosos, podemos relacionarlo con algún símbolo cristológico
como comentamos con anterioridad. Podríamos estar hablando de la letra X “ji” griega que
aparece formando parte de los crismones que son habituales símbolos identificativos de las
primeras comunidades cristianas.
En cualquier caso, sobre esta evidencia decorativa y a falta de paralelos que puedan de
alguna manera acercarnos a su verdadero significado podemos relacionarlo con algunos
motivos que han aparecido en tégulas que cubrían estructuras funerarias en forma de anchas
fajas que se cruzan en aspa lo que nos ha llevado a considerar este motivo decorativo como un
protocrismón, elemento distintivo de la nueva religión (Domínguez, 2013-2014).
Según se desprende de los documentos utilizados para la confección de este trabajo9,
alguna de las tumbas estaban ocupadas por más de un individuo, hecho este que, según algunos
autores, podría referirse a personas que pertenecen a la misma familia, algo que, evidentemente,
nosotros no hemos podido constatar pero que sí corroboraría una práctica habitual en estas
necrópolis como era la reutilización de las estructuras funerarias (Carmona, 1996).
A tenor de todo lo comentado, las cerámicas en cuestión formarían parte de un conjunto
de tumbas que estarían conformando una necrópolis de tipo rural, similares a las muchas
que encontramos en distintos lugares cercanos al que, según parece, proceden las jarritas que
estudiamos en este trabajo (Carmona, 1996; Sánchez et ali, 2009).
Las conclusiones vertidas nos hacen pensar en que este conjunto cerámico formaría parte de
distintas estructuras funerarias que estarían asociadas a una necrópolis que fue utilizada durante
un dilatado periodo de tiempo a juzgar por la abundancia de formas que presentan. Estaríamos
ante una comunidad que conoce y participa de la nueva religión cristiana que se abre paso
lentamente entre los ritos paganos aunque no podemos saber a partir de qué momento esto fue
así a juzgar por la decoración cristológica de alguna de las piezas aquí estudiadas y la posición de
algunas de ellas dentro de la tumba. Se trataría de una necrópolis asociada al resto de estructuras
que parecen evidenciarse en el paraje de Nadel y que están demandando un estudio mucho más
exhaustivo que nos permita conocer mucho mejor todas estas evidencias.

Nos referimos a los documentos manuscritos de D. Santiago Baena, que han llegado a nuestro poder y
9

que se han descrito en la notas 1 y 3 del presente trabajo.

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Diciembre de 2018 73
F. M. León Cruz - J. A. Mora Luque
PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN LUQUE (CÓRDOBA)

PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN


LUQUE (CÓRDOBA)
León Cruz, F.M.
Director del Museo Municipal de Luque
Mora Luque, J.A.
Espeleólogo

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo pretende poner de manifiesto una realidad que venimos constatando
en el rico patrimonio parietal del término municipal de Luque, del que ya, en esta misma
publicación, se ha realizado algún estudio sobre el particular (Mora y León, 2016).
Se trata sobre todo con esta publicación de constatar la existencia de manifestaciones
pictóricas parietales que, a tenor de las características que presentan, podemos considerar que
constituyen pruebas inequívocas del arte levantino.
Igualmente, estas evidencias sirven para corroborar la riqueza arqueológica del término
municipal de Luque en lo que a manifestaciones pictóricas de época prehistórica se refiere al
tiempo que se comprueba la riqueza arqueológica de la región, cuyas evidencias superan con
creces las que proporciona al arte prehistórico, pues no en vano en ella están presentes todos
los periodos de la prehistoria y la historia.
En este caso describimos las representaciones pictóricas que se localizan en dos abrigos
rocosos, el abrigo de las Cabras y el Refugio del Gallumbar.

LOCALIZACIÓN DE LAS PINTURAS

Las pinturas se encuentran en dos refugios


localizados en la zona Sureste del término
municipal de Luque, dentro del Parque Natural
de las Sierras Subbéticas Cordobesas, y junto
con las de la Covacha de los Castillarejos
componen 3 importantísimas estaciones de
arte levantino en dicha localidad.
Hemos querido revisar el estado actual
de las mismas, realizar las topografías,
inéditas hasta el momento, y contextualizarlas
desde el estudio que estamos realizando
en los últimos años de lo que pudo ser el
Neolítico y el Calcolítico en esta localidad
cordobesa, centrándonos especialmente en las
representaciones pictóricas.

EL ABRIGO DE LAS CABRAS

El primero de ellos se localiza en el paraje


conocido como Sierra de la Lastra, catalogado
Mapa Topográfico de Luque 1:50:000: localización del dentro del Plan de Recursos Naturales y Plan
Abrigo de las Cabras.
Rector de Uso y Gestión del Parque Natural

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PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN LUQUE (CÓRDOBA)

Vistas del cañón en el que se localiza el Abrigo de las Cabras.

como zona de protección de grado C. Este se aplica a aquellas zonas de indudable valor ecológico,
científico, cultural y paisajístico que pueda tener algún tipo de aprovechamiento productivo primario
compatible, en su estado natural, con la preservación de los valores que se pretenden proteger. En esta
zona dentro del mismo plan de protección se sitúa dentro del subgrupo 1 de las unidades fisiográficas
diferenciadas, atendiendo a las peculiaridades Geo-ecológicas, el Refugio de las Cabras se localiza
dentro del citado subgrupo y figura con el nº 17 y el nombre Sierra de la Lastra.
Este yacimiento aparece citado en la base
de datos del Instituto Andaluz de Patrimonio
Histórico de Bienes Inmuebles de Andalucía
con el código 01140390008.
La boca de este refugio se localiza en
la base del arranque de un cañón kárstico,
orientando su boca hacia el Sureste, a una
altitud de 786 m.s.n.m. y dentro de las
coordenadas U.T.M. DATUM ETRS89 X=
391900 Y=4152665. Se trata de una pequeña
oquedad que a lo largo de la longitud de su
boca presenta un cerramiento artificial que
Vista del interior del cañón en el que se
encuentra el Abrigo de las Cabras.
a modo de muro de piedra, utilizado en la
actualidad, posiblemente con los mismos
fines con que de forma ininterrumpida se viene utilizando desde la prehistoria, un lugar donde
guarecerse y guardar el ganado.
Este espacio presenta unas dimensiones de 16 m2 teniendo su altura máxima 5 m. ocupando
un volumen de 83 m3.
El lugar donde se localiza la cavidad presenta unas características botánicas y paisajísticas
que han permanecido prácticamente inalteradas, al no representar este espacio ningún
elemento productivo para el hombre actual si exceptuamos los usos ancestrales de naturaleza

Planta y sección del Abrigo de las Cabras.

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F. M. León Cruz - J. A. Mora Luque
PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN LUQUE (CÓRDOBA)

cinegética y pastoril. Estando presente a lo largo


de todo este cañón especies vegetales similares
a las que debieron disfrutar los habitantes de la
prehistoria en estos lugares, (lentisco, coscoja,
encina, higuera, esparraguera, cornicabra,
retama, majuelo, zarza mora, etc.).
Geológicamente la zona está compuesta
fundamentalmente por calizas del Lías inferior,
situándose los mejores afloramientos de este
tipo de materiales en la vertiente norte de la
Sierra de la Lastra en dos pequeños barrancos
próximos al cortijo de Morellana y en la
vertiente de La Nava alcanzando una potencia Boca de entrada al Abrigo de las Cabras.
máxima de 180 m.

CONTENIDO PICTÓRICO DE LA CAVIDAD

Desde la amplia boca de la cavidad se aprecia todo lo que es el cauce de un arroyo en la


actualidad temporal que drena la mayor parte de las aguas del polje superior o de la Nava,
donde se localizan algunas estructuras funerarias de tipo megalítico como el Dolmen de la
Lastra.
Una de las características casi comunes tanto en las representaciones de Arte Levantino
como en las de Pintura Esquemática postpaleolítica, la constituye el hecho de que en ambos
casos los mejores ejemplos los encontramos en pequeños refugios, donde a diferencia de lo
que representó el arte en el Paleolítico en el interior y en las partes profundas de grandes
cuevas, en este otro tipo parece estar hecho para ser visto y comunicar algo sobre el lugar
donde se realizan estas pinturas dado que se efectúan en la mayor parte de los casos en lugares
donde entra la luz, pudiéndose apreciar sin ningún tipo de iluminación artificial (arqueología
del paisaje).
En esta estación
prehistórica aparece
representado en el
centro de la misma un
único antropomorfo
que a diferencia del
resto de las cuevas y
refugios conocidos
en el área Subbética,
con la excepción de
la otra que se publica
en este trabajo, se
representa pintado
en negro con óxido
de manganeso.
Este tiene una
altura de 22 cm.
y aparece con los
pies y los brazos
extendidos. En el
Dolmen de la dehesa de La Lastra. brazo derecho porta

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PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN LUQUE (CÓRDOBA)

un arco o un venablo. Los rasgos


más significativos del mismo son
su macrocefalia y el desarrollo
desproporcionado de los dedos de manos
y pies. Posiblemente esta anomalía
anatómica, pueda ser debida a algún
problema de endogamia propia de
comunidades pequeñas.

A la izquierda, detalle de la escala del


antropomorfo (Izquierda).
Abajo, distintos aspectos del
antropomorfo.

EL REFUGIO DEL GALLUMBAR

El segundo refugio presente en este trabajo, se localiza


en el paraje del “Gallumbar” en una zona de transición
entre cultivo de olivar y la vegetación de tipo mediterráneo
continental propia de la Subbética. Se abre sobre un
espectacular farallón calizo a media altura de este, en el
mismo aparece una mancha de bosque mediterráneo lo
que nos permite recrear con bastante exactitud el paisaje
que debieron ofrecer estos parajes en la Prehistoria. El
nombre de la cavidad lo recibe del paraje en el que se
encuentra, localizándose la misma en el citado farallón a
una altitud de 698 m.s.n.m. y dentro de las coordenadas
U.T.M. DATUM ETRS89 X= 387650 Y=4155838. Se
MTN de Luque 1:50.000: localización trata de una covacha de planta semicircular, con una
del abrigo de Gallumbar superficie de 10 m2 y ocupando un volumen de 30 m3.

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PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN LUQUE (CÓRDOBA)

Entorno del abrigo en el


que podemos observar la
vegetación autóctona.

Esta cavidad, aparece citada bajo el nombre de Abrigo del Gallumbar por Gavilán Ceballos,
dentro de un artículo con el título de Pintura esquemática en el macizo de Cabra del año 2004.

Boca y topografía de la cavidad respectivamente.

CONTENIDO PICTÓRICO

Se representa una figura antropomorfa,


típica de lo que podría ser una
representación de arte levantino, dado que
la misma muestra los rasgos característicos
de este tipo de manifestaciones, como
es la sensación de movimiento… No
existe un encuadre cronológico asociado
a todas las representaciones de este tipo
de manifestaciones, dentro de lo que se
considera el origen de estas pinturas dentro
del arco mediterráneo y los extremos Norte
y Sur de la Península Ibérica, situándose su
cronología en un abanico que va de los 8.000 a los 6.000 años a.C. para los primeros vestigios
pintados y hasta los 4.500 a 4.000 a.C. en la zona del río Vero en Huesca.

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PINTURAS NEGRAS. ARTE LEVANTINO EN LUQUE (CÓRDOBA)

En primer término
digitaciones y en
segundo término la
figura antropomorfa
y sobre ella las
digitaciones.

El refugio que nos ocupa presenta una única representación antropomorfa de unos doce
centímetros de altura, equipado con una mochila y en movimiento, seguido de una serie de
digitaciones, que pueden representar abejas de las que parece que huye. La representación
aparece pintada en negro y el pigmento utilizado es óxido de manganeso.
Entre estos dos pictogramas hay una diferencia de miles de años. Pudiendo tratarse de
sociedades que comparten sendos códigos capaces de interpretar un leguaje de símbolos.

BIBLIOGRAFIA

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Diciembre de 2018 79
Manuel Horcas Gálvez
EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA


MEMBRILLA
Manuel Horcas Gálvez
Cronista oficial de Baena

ORÍGENES Y PRIMERAS NOTICIAS

Algún autor afirmaba que el linaje de Membrilla era de los más


antiguos de Baena, ya que se admitía que un Membrilla figuró entre
los conquistadores de ella1. Al parecer ni fue así, ni el apellido tiene
relación con el pueblo manchego del mismo nombre, con quien
también se ha vinculado, diciendo que uno de los primeros Membrillas
de Baena fue comendador de la orden de Santiago bajo ese título2.
Más crédito merece la opinión de que el fundador del linaje fue un
caballero francés que vino a España a prestar sus servicios a Enrique
II en sus luchas con Pedro I, formando parte de las “compañías
blancas” de Beltrán du Guesclin, y que una vez terminadas estas se
quedó en nuestro país. Es curiosa la información sobre el origen del
apellido: “Monsieur de Codanac cavallero francés que pasó a Castilla
en servicio del Rey Don Enrique 2º y volviendo el apellido frances
en español le llamaron Membrilla que es lo mismo”3. Se decía que
Escudo de armas de la traía en su escudo cinco flores de lis de oro en campo verde, lo que
familia Membrilla. significaba estar emparentado con la Casa Real francesa.
Este caballero fundador del linaje contrajo matrimonio en Córdoba con doña Mayor
Martínez de Angulo, siendo su hijo Lázaro Martínez de la Membrilla, quien fundó en Baena
una capellanía, que algunos califican como mayorazgo4. Este hecho viene a demostrar que ya
desde ese momento los Membrilla se establecen definitivamente en Baena. Así lo corroboran
los matrimonios de su hijo Fernán Méndez de la Membrilla, y de su nieto Juan Pérez de la
Membrilla, ambos con damas de la alta sociedad baenense5.
Nada sabemos de los primeros años de la vida de Pedro, y poco de su lugar de nacimiento,
que podía oscilar entre Baena y Alcalá la Real. Podríamos inclinarnos por la primera
posibilidad en base, no solo a los datos que hemos citado antes, sino también a la existencia
documentada de parientes muy cercanos viviendo en Baena, como su hermana, o el hecho de
que en Santa María la Mayor estuviesen enterrados sus familiares más próximos, como sus
1
“… Juan Pérez de Baena, cuyo linaje es muy noble y muy antiguo en Andalucía, ganadores de aquella
villa, y por eso tomaron su apellido siendo suyo propio el de la Membrilla”. (Tamayo y Vargas, Tomás:
Genealogía de Valenzuela. fº. 21 r.).
2
El mismo autor (Tamayo. Op.cit) admite que fue Fernán Martínez, Comendador de la Membrilla,
quien fundó el mayorazgo, dando una fecha que no encaja, 12 de diciembre de 1332.
3
DE MORALES, A.: “Linaje de los Velascos y de la Membrilla, tomado de la Historia de Córdoba, por
el doctor Andrés de Morales” (Real Academia de la Historia. Signatura: 9/331 fº 225 v.)
4
En su testamento dice Pedro Fernández de la Membrilla: “Iten digo, que por quanto de muchos tiempos
aca Lázaro Martínez de la Membrilla mi bisoabuelo, cuya anima Dios perdone, dexó unas tierras de pan
llevar, (…) para que se ficiesse cierta memoria por su anima, y de sus difuntos en la dicha Iglesia de Santa
María desta villa”. (Memorial del Pleyto entre el Capitán Don Pedro Fernandez de Valenzuela… Granada.
1624. Fº 2 vto). Lázaro Martínez estuvo casado con María Méndez de Sotomayor, hermana de Garci Méndez
de Sotomayor, II señor de El Carpio.
5
Fueron ellas Beatriz de Baena y Beatriz Gutiérrez de Valenzuela, pertenecientes a las familias de Aranda
y Valenzuela, respectivamente.

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

padres, su hermano Hernando o su cuñado Alonso de Baena. Uno de los argumentos que
más fuerza tienen es el hecho de que tanto su abuela como su madre, Beatriz Gutiérrez de
Valenzuela, eran de Baena, y aquí contrajeron matrimonio y al parecer tuvieron su residencia.
La confirmación definitiva nos la dio la siguiente afirmación: “quien en compª de sus deudos
Andrés de Aranda Pº de la Membrilla cavros ambos de Baena…”6. Queda por tanto, claro el
lugar de nacimiento del personaje.
Avala la posibilidad de que naciera en Alcalá el hecho de que las primeras noticias
que de él tenemos son que cuando se incorpora a la guardia del Rey lo hace junto con
sus grandes amigos y parientes de allí, y a las órdenes de un alcalaíno. En una ocasión se
le nombra como vecino de Alcalá la Real7, e incluso hemos encontrado la noticia de ser
Alcaide de Alcalá8.

EN LA GUARDIA DEL REY

La seguridad del rey de Castilla se basaba cada vez


más en la existencia de un cuerpo armado que podíamos
denominar como la guarda real. La vigilancia interior
de palacio y de las personas reales corría a cargo de
los Monteros de Espinosa, cuyos orígenes hay que
buscarlos en los inicios del siglo XI9, y cuya existencia
se ha mantenido hasta nuestros días, siendo así el
origen de la guardia real española, que aún conserva
una compañía con su nombre. Era la principal misión
de esta unidad proteger al rey mientras dormía. De
ahí que se les denominara también como Monteros
de Cámara. El número de sus miembros durante los
siglos XIV y XV era de 48 individuos.
Y junto a ellos un número indeterminado de
personal militar vario: los ballesteros y monteros de a
caballo o de a pie, desde Enrique IV (solo unas decenas);
los ballesteros de maza que guardaban la cámara del
rey; la guardia de jóvenes nobles que acompañaba al Guardia Real. Insignia de la compañía de
monarca10… encargados de la custodia de las puertas y Monteros de Espinosa.

6
DE MORALES, A.: Op.cit. fº 279 vto.
7
Así se dice en el Privilegio que le concedió Enrique IV: “…los servicios que le ha fecho el dicho Pedro
Fernandez su Capitan, y vezino de Alcalá la Real…”. (Memorial… Fº 12 vto).
8
“Pedro Fernández de Aranda, le llamaron El Galán, y casó en Baena con Beatriz de la Membrilla, hija
de Pedro Fernandez de la Membrilla, Alcayde de Alcalá la Real” (Castillo Ruiz de Molina, S. del: Noticias
genealógicas de la antigua familia de Aranda, de la que justifica su descendencia D. Joaquín de Aranda y
Amézaga. Fº 38).
9
Su origen lo encontramos en la leyenda de la condesa traidora. En el año 1006 el conde Sancho García
heredó el gobierno de Castilla por muerte de su padre. Sin embargo su madre la condesa se confabuló con
un caudillo musulmán para envenenar a su hijo y quedarse con el condado. Una de sus damas descubrió el
plan y se lo contó a su marido, escudero y mayordomo del conde, quien avisó a su señor del peligro. Cuando
la madre le ofreció el vino, él la obligó a que lo bebiera ella primero, con lo que murió víctima de su propia
traición. El escudero era oriundo de Espinosa y por esto estableció el conde que: «Leal me fuiste, Sancho
Peláez. Desde ahora guardarás mi sueño. Y que guarden también los hijos de Espinosa en los siglos venideros
el sueño de todos los monarcas que Castilla tenga». Así lo han hecho desde entonces, salvo el período de 1931
a 1975.
10
ECHEVARRÍA ARSUAGA, A.: La guardia morisca: Un cuerpo desconocido del ejército medieval
español. U.N.E.D., Madrid.

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

el exterior, así como la escolta y protección del


rey y de su cámara salían de palacio.
Pero el auténtico cuerpo militar estaba
formado por “entre una y tres capitanías
de caballería formadas por <<hombres de
armas>> y jinetes (de en torno a 100 hombres
cada una), para el servicio del rey y de toda la
Corte. En tiempos de Juan II y Enrique IV una
parte de aquella capitanía estaba formada por
<<caballeros moriscos>>”11. Todo ese ejército
estaba desde mediados del siglo XV al mando
de un capitán de la guardia.
“El reclutamiento de los caballeros moriscos
comenzó como un fenómeno de frontera.
Granada proveyó al ejército real de un buen
Bandera de la guardia morisca de Enrique IV número de jinetes durante toda la existencia de
(Real Academia de la Historia).
esta institución”12. Dado el espíritu caballeresco
de las gentes de la frontera, tanto a un lado como a otro de ella, el valor y la fidelidad personal
estaban garantizados. Junto a ellos, formando parte de los mismos cuerpos armados, va
predominando el contingente de caballeros de frontera, pero de las ciudades castellanas, en
especial de las más relacionadas con el paso de tropas, o que desempeñaban funciones de base de
operaciones, como era el caso de Alcalá la Real o Baena.
Las continuas relaciones fronterizas dan lugar a que se adopten los progresos en el arte
de la guerra, y que los nuevos adelantos en esta materia, tomados por el ejército nazarí de los
ejércitos africanos, sean asimilados también por los cristianos: forma de montar, uso de adarga,
espada jineta, lanza corta, etc. Ello contribuyó a que el calificativo de “morisca” se extendiera
a toda la guardia, aunque cada vez fuera mayor el número de caballeros cristianos.
Entre estos caballeros de frontera hemos de destacar en los últimos años del reinado de Juan
II y primeros de Enrique IV a Fernando de Aranda, perteneciente a una de las más linajudas
familias de Alcalá la Real, los Aranda, quienes desde muy pronto vinieron a Baena varios
miembros de ella, echando aquí raíces, al emparentar con las principales familias baenenses. El
propio Fernando de Aranda era hijo de María García de Escamilla, de Baena, y nieto de Urraca
Alfonso de Porras, también de Baena13.
Este personaje, dotado de un espíritu aventurero y avezado en los lances de la frontera
con los moros, encontró fácil el camino para entrar a formar parte de la guardia real. Allí
se distinguió pronto por su valor, por cuya razón Enrique IV le hizo merced del cargo de
Capitán de cien lanzas ginetas, entre cuyos subordinados figuraron algunos de los más nobles
caballeros hijosdalgo de su tiempo14.
La buena fortuna del capitán Aranda atrajo a varios jóvenes parientes y amigos suyos de su
tierra natal. Así, desde muy joven Fernández de la Membrilla ingresó en la guardia del Rey de
11
LADERO QUESADA, M.A.: “La Casa Real en la Baja Edad Media”, en Historia, instituciones,
documentos, Madrid. 1998, p.: 337.
12
ECHEVARRÍA ARSUAGA, A.: Caballeros en la frontera. La guardia morisca de los Reyes de Castilla
(1410 ..., p.: 115).
13
DE MORALES, A.: Op.cit, fº 278 vto.
14
El valor temerario y la capacidad táctica hicieron de Fernando de Aranda un personaje mítico, no
solo en Alcalá, sino en toda la frontera con Granada. Por una de sus hazañas le conocían como “el de Boca
Charilla”, por el lugar donde tuvo un encuentro con un gran ejército de moros que traían una rica presa
de Martos y la Higuera la víspera de San Sebastián, y con apenas 100 caballeros los venció al amparo de la
sorpresa y la oscuridad de la noche. Se decía que San Sebastián había venido en su ayuda. Esta hazaña se
celebró durante mucho tiempo en Alcalá, saliendo en procesión con el pendón de la compañía de Aranda.

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Castilla, junto con sus amigos Andrés Fernández de Aranda y el jurado Hernando de Aranda,
en la compañía del capitán Fernando de Aranda. También a ellos les sonrió la fortuna en la
milicia, y por el mismo motivo, los dos jóvenes guardias Pedro y Andrés pronto destacaron
en su oficio, hasta el punto de que también a ellos el rey les concedió el grado de capitán, que
ya ostentaban en 1467.
Según consta en todos los documentos, Pedro Fernández de la Membrilla sirvió a este
monarca con toda lealtad, y en una ocasión le salvó la vida, exponiendo la suya, gesto que el
Rey le agradeció con largueza. El hecho, en síntesis, fue como sigue: Estando el rey de cacería
en los alrededores de Madrid (concretamente en Vacia Madrid) se presentaron de improviso
una noche un grupo de personas armadas, partidarias de Pedrarias Dávila, su contador, al que
el rey había destituido, con ánimo de prenderlo, o incluso matarlo. Descubiertos a tiempo,
Pedro de la Membrilla y Andrés de Aranda, con algunos otros caballeros de la guardia lograron
rechazarlos y poner a salvo al rey15.
El agradecimiento del rey se manifestó de distintas maneras, según la persona a quien
fuera dirigido. A Andrés de Aranda le mandó expedir un Privilegio concediéndole el
honor de añadir a sus armas el león rojo sobre fondo de plata de las armas reales. En vista
de ello, el capitán Fernando de Aranda solicitó, y el rey se lo concedió, que el uso del
escudo se hiciera extensivo a todos los miembros de su linaje. De esta manera, “gracias
al protagonismo político y a la mediación de Fernando de Aranda, consiguieron del rey
Enrique IV el privilegio de hidalguía”16. El Rey lo nombró también veinticuatro de la
ciudad de Córdoba, así como a su hijo. De Andrés de Aranda se sabe que casó en Baena, y
que solo tuvo un hijo, que fue Pedro Fernández de Aranda. A este le llamaron “el Galán”,
y fue yerno de Pedro Fernández de la Membrilla, por haber casado con su hija Beatriz de
la Membrilla.
De otro tipo fue el privilegio expedido a Pedro Fernández de la Membrilla, que ya gozaba
de la hidalguía, pues se decía que “era de la casa Rl de Francia y así sus desctes traen por armas
zinco flores de lis en campo verde”17. Por ese motivo le fueron otorgadas otras prebendas de
tipo económico, como cincuenta mil maravedís de juro de renta perpetua, situada en la Ciudad
o Villa que él quisiera18. Y como sus raíces estaban en Baena, ese fue el destino que eligió para
pasar el resto de su vida.

15
Con pocas diferencias esta es la relación de los hechos según las distintas fuentes que hemos consultado
(“Noticias genealógicas de la antigua familia de Aranda”; “Genealogía de Valenzuela”; “Pleito”). La Crónica
anónima de Enrique IV ofrece algunas variantes: “E poco tiempo después los criados de Pedrarias, desseando
fazer vengança en el rey don Enrrique, estando en un aldea çerca de Madrid andando a monte, como el rey
estoviesse en su camara durmiendo e todos los suyos no menos quedando cansados del trabajo passado en el
día, los criados de Pedrarias entraron por un horado, e como el rey lo syntió, solamente vestida la camisa e los
pies descalços con gran trabajo se pudo salvar; e fue assy fuyendo desnudo por los campos, en la noche escura.
E ally fue presso Alfonso de Herrera, que en la camara del rey durmía, pensando ser el rey; e al rey fue llevado
un caballo e ropas de labrador, con lo cual a mas andar se fue a Madrid”. (Crónica anónima de Enrique IV
de Castilla).
16
RUIZ POVEDANO, J. Mª: Poder, oligarquía y parcialidades en Alcalá la Real: El asesinato del
Corregidor Bartolomé de Santa Cruz (1492), p.: 398.
17
MORALES, A. : “Linage de velazco y de la Membrilla”. En Historia de Córdoba. 2º tomo, fº 225 v.
(RAH).
18
“… por lo qual en el dho privilegio le hace merced de 50 mill mrs. de juro de renta perpetua pª siempre y
que los pueda situar el dho Pedro Fernandez en cualquiera Ciudad o Villa que quisiere, y mudar la situación
de una en otra parte todas las veces que quisiere, y bien le estuviere; y que tenga una llave de las arcas con
sus tesoros pª que se le pague a él primero qe al sustento de la Persona Rl.”. El documento tiene fecha del año
1467. (Tamayo… op.cit.)

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

REGRESO A BAENA

Hay una sola referencia que nos presenta a Pedro Fernández de la Membrilla como alcaide
de la ciudad de Alcalá la Real19. No hemos encontrado confirmación de ella, ni el por qué de
esta afirmación. Y puesto que la noticia se refiere al tiempo de su cese en la guardia real, en caso
de ser cierto no pudo ser en otro tiempo que en este.
Sin embargo, muy pronto estaba avecindado en Baena, y no solo eso, sino que en
consonancia con su categoría social, desde el primer momento lo vemos formando parte de
las magistraturas municipales. Por sus méritos militares, el cargo que mejor le cuadraba era
el mando de las fuerzas de la localidad, o sea, el de alcalde mayor, que inmediatamente le fue
concedido por el conde de Cabra y señor de Baena.
Naturalmente, en una Castilla cuya nobleza se hallaba dividida en bandos opuestos,
Fernández de la Membrilla no podía militar en otro que en el que apoyaba a su legítimo rey
Enrique IV, al que había servido con absoluta fidelidad, bien fuera contra los nobles en rebeldía,
bien cuando estos enarbolaban la bandera de su hermano el príncipe D. Alfonso. Un motivo
más para gozar del aprecio y confianza de los señores de Baena, que eran quienes encabezaban
el bando favorable a Enrique IV. La postura opuesta la representaba otro miembro de la misma
familia, D. Alonso de Aguilar.
Ante los disturbios promovidos por la nobleza en Andalucía, en 30 de noviembre de 1464
el Rey había hecho merced al conde de Cabra de la Villa de Castro del Río, junto con el
castillo de Castro el Viejo, tratando así de atraerlo a su bando20, llegándosele incluso a dar la
posesión de la misma en dos ocasiones21. Sin embargo, a pesar de todas las formalidades, este
dominio no se hizo efectivo ni por el momento ni más adelante.
En el sur de Córdoba la rivalidad se polarizaba en torno a los dos más destacados personajes
de la familia Fernández de Córdoba, D. Alonso de Aguilar, partidario del arzobispo de Toledo,
Carrillo, y D. Diego Fernández de Córdoba, conde de Cabra y Señor de Baena, fiel a Enrique
IV.
No vamos a hacer mención aquí de los muchos episodios de la contienda, y solo nos
fijaremos en los que fueron acaso los más sonados de todos, por lo que tienen de caballerescos
y por la participación en ellos de Fernández de la Membrilla, los desafíos protagonizados por
el Mariscal de Castilla y futuro segundo conde de Cabra, y D. Alonso de Aguilar.
En 1469, muerto el infante don Alfonso, Enrique IV hizo un viaje a Andalucía para aplacar
las rivalidades existentes. En Córdoba más de sesenta nobles se abrazaron en presencia del rey,
con lo que todo parecía resuelto22.
El arreglo duró pocos días, y fue roto por el señor de Aguilar, por lo que, entre otras cosas,
se produce la protesta del Mariscal D. Pedro por la revocación hecha por el Rey a su padre de
la donación de Castro del Río23. La respuesta y solución del Rey fue una Real Provisión de 24
19
Vid. nota nº 7.
20
“Merced de la Villa de Castro del Río, con todos sus vasallos vecinos y moradores tierra terminos
jurisdicción, rentas, etc. etc. hecha por el Rey Enrique 4º al Conde de Cabra Don Diego Fernandez de
Cordoba pª este, su hijo maor legítimo y subcesores en la Casa y Mayorazgo de Baena, qe aquel poseía
con los mismos vínculos y condiciones. Fecha en Olmedo a 30 de Noviembre de 1464” (PARES, AHN,
BAENA,C.45,D.18-19).
21
“Posesion de la dicha Villa, su fortaleza, jurisdon, rentas, etc. tomada a vrtd de la merced antecedte.
por el referido Conde de Cabra en los días 1º de Abril de 1465 y 27 de Nove de 1468 ante los Essnos Pedro
Rodríguez de Baena y Albar Frenz de Jaen”. (PARES, AHN, BAENA,C.45,D.18-19).
22
Carriazo, J. de Mata: “En la Frontera de Granada”, p.: 217. En la 2ª carta de desafío de fecha 7 de Julio
dice D. Diego: «…hasta que en presencia del Rey nuestro señor me venistes abraçar, et yo vos abraçé en sant
françisco de Cordoua, el día de corpus cristi del año pasado…» (Valverde y Perales, F.: Historia de la Villa de
Baena. Toledo. 1903, p.: 483).
23
“Protesta de Diego Hernández de Córdoba, Mariscal de Castilla y Alguacil de Granada, de la revocación que
hizo el Rey a su padre, el Conde de Cabra, de la villa de Castro del Río” (PARES, AGS. PTR,LEG,59,DOC.18).

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

de julio de 1469 a Diego Fernández de Córdoba, conde de Cabra, concediéndole la merced


de “quinientos vasallos de mis reynos e principado que sea en logares ciertos e seguros llanos e
pacíficos”, y en tanto que se hacía efectiva esta donación se le concedía la tenencia y alcaidía de
Alcalá la Real, junto con el Castillo de Locubín en recompensa por Castro del Río, que pasaría
a depender del concejo de Córdoba, volviendo así a pertenecer a la Corona24. Este nuevo
honor del Rey al conde de Cabra aumentó las iras del señor de Aguilar, que lo consideró como
un despojo a su casa25.
Inmediatamente el conde de Cabra y Señor de Baena se apresuró a tomar posesión de
su nuevo cargo, haciéndolo a través de Pedro Fernández de la Membrilla, que fue la persona
designada por él para tomar por sus manos el correspondiente pleito homenaje a la ciudad de
Alcalá la Real.
Poco después, D. Alonso de Aguilar mandó prender con engaño a dos hijos del conde
de Cabra en la propia sede del Cabildo cordobés. Con ellos como rehenes obligaría a que su
padre cumpliera cuanto él quiso pedirle, entre otras cosas la tenencia de Alcalá. Solo los libertó
con la condición de que el mayor, Diego, el futuro segundo conde, se obligará bajo juramento
a volver a constituirse en prisionero si su padre no cumplía lo que se le exigía.
Conocidos los hechos por el rey, dispensó a D. Diego de cumplir el juramento hecho
bajo presión, y entonces este desafió al de Aguilar, pidiendo al rey que le señalase campo para
el encuentro. Al no acceder Enrique IV a ello, el conde consiguió que el rey de Granada le
permitiese enfrentarse en su propia capital.
Mientras tanto llegó el día de San Juan, que era el plazo en que el Mariscal debía volver
a constituirse en prisionero de D. Fadrique Manrique y D. Luis de Pernia, apoderados de D.
Alonso de Aguilar. Al no hacerlo, por mandato de D. Alonso estos enviaron sendos desafíos al
mariscal, a sabiendas de que no los iba a poder aceptar por tener ya señalado día y campo para
luchar con el de Aguilar. Pero estos desafíos fueron aceptados por dos personas del círculo
del mariscal, su hermano D. Martín, que lucharía con D. Fadrique, y Pedro Fernández de la
Membrilla, Alcaide de Baena, contra Luis de Pernia, alcaide de Osuna.
En la fecha prevista, 10 de agosto, D. Diego acudió a Granada, pero no D. Alonso, por
lo que quedó humillado públicamente, se levantó acta de la no comparecencia, y se hicieron
carteles y copias que se repartieron por diversas ciudades, tachándole de traidor y cobarde.
Después de esto, el mariscal no se detuvo en Granada, para no faltar a un nuevo desafío
concertado con su rival para el día 17 de agosto en campo de Monturque, entre Cabra y
Aguilar, que tampoco se celebró. Nuevos retos y nuevas cartas acabaron por aplazar sine
díe este encuentro, y al final cesaran los desafíos, con lo que tampoco hubieron de luchar
D. Martín y Fernández de la Membrilla con sus respectivos rivales, a pesar de haberse
desplazado al lugar fijado para el encuentro con todas sus armas, pero los adversarios no
comparecieron.
Pedro Fernández de la Membrilla contrajo matrimonio en Baena con Dª Leonor Alfonso
de Valenzuela, hija de Fernando Ruiz Cívico y Catalina Ximénez, de la distinguida familia de
los Valenzuela, parienta según unos, y hermana según otros, de la segunda esposa del primer
conde de Cabra, que así se convertía en su cuñado.
Fruto de este enlace fueron dos hijas, Catalina Ximenez de la Membrilla, la mayor, que
recibiría el mismo nombre de la abuela materna, y Beatriz de la Membrilla.
Viudo y con las dos hijas de corta edad, volvió a casar con Elvira Fernández Barba, de
cuyo matrimonio le nacieron otras tres hijas, llamadas Francisca, Marina y Elvira Barba de la
24
“Provisión de Enrique IV a Diego Fernández de Córdoba, Conde de Cabra, de la tenencia de Alcalá la
Real en recompensa por Castro del Río”. (PARES.AGS. PTR,LEG,59,DOC.17 ).
25
Desde un principio, los alcaldes titulares de Alcalá fueron D. Gonzalo Fernández de Córdoba, D.
Alonso Fernández de Córdoba, y finalmente D. Alonso de Aguilar, miembros de la casa de Aguilar. A partir
del citado año 1469, Enrique IV concedió la tenencia de Alcalá la Real a la otra rama rival, la de los condes
de Cabra.

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

Membrilla, las dos primeras, Francisca y Marina, antes de 1491, pues en su testamento solo
nombra a sus cuatro hijas26, habiendo nacido con posterioridad la menor de todas.

PARTICIPACIÓN EN LA GUERRA DE GRANADA

Año de 1481. Dos conquistas marcan el inicio de la guerra que puso fin a la Reconquista:
la conquista de Zahara por los musulmanes, y la de Alhama, en represalia, por los castellanos.
El conde D. Diego no había podido asistir personalmente a la conquista de Alhama por
encontrarse gravemente enfermo, si bien las gentes de Baena estuvieron presentes al mando de
su hijo D. Martín, comendador de Estepa.
Pero donde sí tuvo una participación directa y muy señalada fue en el socorro de la ciudad
recién conquistada, si no personalmente, que aún no se había repuesto de su dolencia, sí a través
de su hombre de confianza, Pedro Fernández de la Membrilla. La situación de Alhama era
delicada, pues si bien había sido conquistada con rapidez, ahora el rey granadino estaba dispuesto
a recuperarla inmediatamente, presentándose ante ella con un gran ejército: Urgía, por lo tanto,
enviar refuerzos que resistieran y defendiesen la plaza frente a los agarenos. La feliz noticia
de la conquista, así como de la
apurada situación en que quedaban
sus captores se supo en Baena antes
que en otros lugares, a través de la
vía de Alcalá la Real.
El conde avisó al duque de
Medina Sidonia y otros señores
de Andalucía, formándose un
ejército de socorro, al que Baena
colaboró con 600 hombres de a
caballo y mucha más gente de a pie,
todos al mando del capitán Pedro
Fernández de la Membrilla, Alcalde
Mayor de Baena. El resultado de la
expedición fue positivo, y el rey
de Granada desistió de su intento
de recuperar Alhama, retirándose Conquista de Alhama. Detalle de la Sillería del coro
hacia la capital de su reino. de la Catedral de Toledo.

Batalla de Lucena.
El año 1483 se iniciaba con un grave quebranto para las armas cristianas en la Axarquía
malagueña, que junto a una incursión del rey Boabdil por tierras de Luque y Baena a primeros
de abril obligaron a reforzar la vigilancia en toda la línea de la frontera. En la noche del 20 de
este mes se divisaron desde el castillo de Baena señales de haberse producido una entrada del
enemigo, e inmediatamente se reunió cuanta gente podía luchar, saliendo a su encuentro camino
de Lucena, defendida por el Alcaide de los Donceles, sobrino del conde de Cabra. Cerca de
esta población, en el arroyo de Martín Gonzalo, se dio la batalla en la que fue capturado el rey
de Granada.
Lógicamente, el mando de la tropa correspondía al Señor de Baena, junto con su sobrino
el Alcaide. Pedro Fernández de la Membrilla participó en cuanto le fue ordenado, que fue
dirigir primero un cuerpo de cincuenta caballos que avanzaran a descubrir y tomar el primer

“… se den y partan y queden entre Catalina Ximenez e Beatriz e Franca, e Marina mis hijas a las quales
26

establezco por mis legítimas herederas” (Memorial… Fº 5 r).

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

contacto con el enemigo, informando al conde de su posición, número y demás detalles que
pudieran ser útiles. Realizada esta misión y adoptada la decisión de atacar, a Membrilla se le
encomendó dirigir la retaguardia y cuidar de que la tropa no se desmandase en busca del botín
y atendiese a la lucha.
El gran éxito de la batalla corrió a cargo de la caballería
cristiana, que, aunque inferior en número, atacó tan briosamente
a los moros que los puso en fuga. En su huida, al cruzar el arroyo
de Martín Gonzalo, el caballo del rey Boabdil quedó atascado, lo
que facilitó su prisión por dos peones, hasta que al llegar el alcaide
de Baena y el de Lucena, ordenaron llevarlo prisionero a Lucena,
sin que se supiera su identidad hasta pasados dos días.
El botín recogido fue cuantioso. Fueron liberados gran
número de prisioneros, se devolvió lo robado en los pueblos de
la comarca y el resto fue repartido o sacado a almoneda en los
días siguientes. Para garantizar la pureza de la operación el conde
y el Alcaide de los Donceles designaron un grupo de personas,
“e señalamos por nuestros cuadrilleros a Cristóbal de Mesa,
Veinticuatro de Cordoba e a Pedro Fernandez de la Membrilla
Alcalde mayor de Baena para que el dicho Alcalde mayor por mi
el dicho Conde e Cristobal de Mesa por mi el dícho Alcaide de los Retrato de Boabdil prisionero.
Donceles entiendan en ello y lo fagan fielmente»27

En la Vega de Granada.
La campaña de 1484 se inició en Córdoba durante la primavera, y se dirigió a la toma de
Álora, que resistió algo más de un mes. Al fracasar el asalto a Casarabonela, por consejo de la
reina se dirigieron a la vega de Granada, donde las operaciones llegaron hasta las inmediaciones
de la muralla de la capital. Una parte del ejército castellano se dirigió a talar los campos de
Jimena y de Loja, bajo el mando del duque de Medina Sidonia y el conde de Cabra. Mientras
tanto el rey atacaba y tomaba Setenil el 21 de septiembre.
Aunque no tenemos constancia explícita de que Fernández de la Membrilla estuviese
en estas operaciones, es lógico que así fuera, al ser el hombre de confianza del conde en los
asuntos militares. Además, hay un documento que indirectamente lo prueba: una cédula del
rey don Fernando, datada en Setenil a 23 de septiembre de 1484, solo tres días después de
su rendición, dirigida al corregidor de Córdoba, en que le transmite una queja que le había
hecho el capitán Pedro Fernández de la Membrilla, de que estando en la guerra en su servicio,
le habían despojado de unas casas que tenía en la ciudad, y su Majestad manda que se le
restituyan28.

Desastre de Moclín.
En 1485 hubo dos expediciones con diferente resultado. La primera se internó por la Vega
de Granada, llegando más de una legua después de la capital, y regresando con éxito a sus
bases de Córdoba.
Aprovechando que aún quedaba gran parte de la estación veraniega se pensó llevar a
cabo una segunda entrada. Mientras se decidía el objetivo, el conde de Cabra recibió una
información de que Moclín estaba poco guarnecida, y así propuso atacar y ocupar esta villa.
Accedió el rey y se situó en Alcalá la Real, mientras la reina y el cardenal Mendoza atenderían
desde Baena los necesarios suministros, dándose comienzo inmediatamente a la empresa.

27
FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA, F., ABAD DE RUTE: «Historia y descripción de la antigüedad y
Descendencia de la Casa de Cordoua», p.: 329)
28
Memorial… Fº 12 vto.

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

Así describe el Abad de Rute el orden del ejército: “En la delantera iban reconociendo el
campo el Alcaide de Alcalá, y el Alcaide mayor de Baena, Pedro Fernández de la Membrilla,
con cien lanzas y alguna gente de a pie, y era concierto que tras este golpe de gente que llevaba
el Conde para el efecto dicho, habían de marchar haciéndoles espaldas el Maestre de Calatrava
y otros Capitanes y Señores, con cuatro mil caballos y seis mil peones, a quien luego seguiría
el Rey con lo restante del ejercito”29. A pesar de hacerse las operaciones en la oscuridad de la
noche para que no fuera advertida su presencia, el rey de Granada tuvo conocimiento de ello y
envió a Moclín un gran socorro de veinte mil peones y dos mil caballos, que él mismo dirigía,
y se situaron en un arrabal del pueblo.
A las pocas horas la pequeña vanguardia cristiana descubrió a una legua de Moclín que se
había producido la llegada reciente de un gran contingente de tropa, aunque no se le comunicó
al conde. En lugar de ello, avanzaron hacia el arrabal, y aunque su misión era solo la de observar
e informar, atacaron al enemigo que allí se encontraba con más ánimo que prudencia.
Por efecto de la oscuridad y la sorpresa, los moros huyeron a refugiarse en el pueblo y en
el castillo, creyendo mayor el número de atacantes. Engañados los castellanos del éxito de ese
primer intento, persiguieron poco a los que huían y se dedicaron fundamentalmente a robar
botín, entrando en el pabellón del rey y apoderándose de sus vestidos y armas, que había
abandonado con la precipitación de la huída. Entonces fue cuando enviaron mensajeros al
conde dándole cuenta de lo ocurrido y pidiéndole que se apresurase para afianzar lo ocupado.
Los moros, pasado el primer sobresalto, se dieron cuenta de que se trataba de un número
reducido de atacantes, por lo que se reorganizaron y pasaron a la ofensiva con gran ímpetu. El
conde, que con la llegada de los mensajeros había acelerado su marcha, llegó en ese momento,
teniendo que hacer frente con sus hombres a todo el ejército agareno, manteniéndose durante
algún tiempo la igualdad. Pero el enemigo era muy superior en número, y al final acabó
imponiéndose. Murieron muchos cristianos, y el mismo conde resultó herido, aunque siguió
luchando.
Como el número de heridos era muy grande, el conde ordenó que fueran llevados a la
retaguardia; pero esto solo sirvió para que los que venían de allí, al ver tantos heridos, temieran
lo peor, y en lugar de acudir al campo de batalla, huyeran vergonzosamente.
Empezaba ya a amanecer, y la luz del día permitió a los moros descubrir el pequeño
número de los que les hacían frente, intensificando su ataque y rompiendo el escuadrón del
conde, que se vio obligado a retirarse con solo cuarenta hombres de a caballo que pudieron
seguirle. De trecho en trecho se revolvían a hacer frente a los perseguidores, y aunque de
momento conseguían detenerlos, a la larga les costó bastante caro, pues murieron los mejores
hombres, entre ellos su hermano Gonzalo.
La llegada del grueso del ejército, dirigida por el maestre de Calatrava, el conde de Buendía
y el obispo de Jaén, hicieron que los moros abandonaran la persecución y el castigo.

Socorro de Alhendín.
A finales del año 1490 el rey Fernando dirige una carta a Pedro Fernández de la Membrilla,
en la que le ordena como Alcalde Mayor de la Villa de Baena que reúna el mayor número de
gente que le sea posible y se dirija con ella a Alcalá la Real, a fin de socorrer la fortaleza de
Alhendín, que se encontraba amenazada por el rey de Granada. Membrilla plantó sus tiendas
en el pago de Valderretamas, a unos cuatro kilómetros de Baena, para salir inmediatamente a
ponerse a las órdenes del rey, que se dirigía a la Vega de Granada desde Jaén30.

ABAD DE RUTE. Op. cit. p. 350.


29

En la “Historia de la Villa de Baena” se dice que “llegó a Baena el Ejército Real”, hecho que no es
30

cierto, ya que el lugar de reunión era Alcalá la Real. Valverde y Perales se despistó cuando afirma «cuyo
testamento tiene esta nota al margen: “Fue esto así sucedido por estar en asistencia del Rey D. Fernando el
Católico, que tenía entonces allí su Ejército”» (Valverde: op.cit.pg. 115).

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Manuel Horcas Gálvez
EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

Mientras tanto Boabdil se había apoderado de Alhendín y había derruido su fortaleza,


pero la llegada de las tropas de Fernando el Católico le hicieron abandonarla y retirarse a su
ciudad.
Conseguido su objetivo, Fernández de la Membrilla volvió victorioso a Baena, aunque
por poco tiempo, y siguiendo después la guerra con el Rey Católico tuvo repartimiento de
caballos en la Ciudad de Baza, y en la de Loja, siendo siempre muy honrado de los Reyes, con
los que estuvo presente junto con su señor el conde en el gran acontecimiento de la rendición
de Granada (2 de enero de 1492).

Testamento y muerte.
Cuando en 1491 Fernández de la Membrilla se prepara para acudir al llamamiento del rey
Fernando, reúne su ejército en el Pago de Valderretamas, y
allí, antes de ponerse en campaña, decide hacer su testamento,
lo que indujo a algunos a creer que murió en ese año, cuando
en realidad vivió aún seis años más y tuvo otra hija.
El Alcalde Mayor hizo su testamento ante el escribano
de Baena Gonzalo de Pareja. Se ha afirmado sin razón que
el testamento lo hizo ante Hernando de Zafra secretario
de los Reyes Católicos31. El error procede del Abad de
Rute y del P. Ruano, que interpretan equivocadamente
la relación de testigos, incluyendo a uno de ellos como si
fuera el escribano32. Sin embargo, el pie del testamento no
deja lugar a dudas: Signo y firma del escribano
“… E yo Gonçalo de pareja escribano del rey y de la reyna Gonzalo de Pareja.
n sr e su notario publico en la su corte e de todos sus reinos y
señoríos e escribano pubco de vaena por mi señor el conde de cabra en uno con los dichos testigos
fui presente al otorgamiento desta carta e la fize escribir e soy testigo e fize aquí este mio signo.
En testimonio, Gonçalo de pareja”.
El testamento se inicia como es de rigor con la parte protocolaria y la declaración de fe
católica. Se especifica cómo ha de ser el entierro y honras fúnebres, el lugar del mismo y las
misas y sufragios que el testador ordena en bien de su alma.
Hace referencia a la continuación de la obra de la capilla que se ha de realizar en la iglesia
de Santa María la Mayor, dando instrucciones concretas a los herederos si llegara el caso de que
falleciera antes de quedar terminada, como en efecto ocurrió.
Esta capilla es la que se conoció con el nombre de San Gregorio, santo al que su fundador
manda que se dedique, y es una de las tres que forman la cabecera de la iglesia, concretamente
la del lado de la Epístola. Allí se hizo el enterramiento familiar, adonde fueron trasladados los
restos de sus antepasados del que tenían desde hacía un siglo en la misma iglesia.
Viene después la parte más extensa del documento, que es la institución de una capellanía
perpetua en la citada capilla, nombrando como patrona a su hija mayor, señalándole las
obligaciones pertinentes.
Nombra como albaceas a Pedro de Pineda, alguacil mayor, y a su mujer Elvira Fernández
Barba, para terminar con la data (“en el pago de valderretama termino de la villa de vaena

31
“… y allí otorgó su testamento ante Hernando de Zafra Secretario de los Reyes Católicos, y entre
otros son testigos de él Dn Luis de Cordoba, hijo del conde de Cabra, y de la condesa Mencía Ramírez de
Valenzuela, su mujer” (Tamayo, Op. cit. fº 37).
32
Dice el testamento: “Testigos aque al otorgamiento desta carta que dixo el dicho alcalde mayor que era
su testamento e por tal lo otorgava llamados e rogados los señores Lope de Mendoza e don Luis de cordoua e
Diego de la condesa e Hernando de çafra sobrino de Hernando de çafra secretario de sus altezas” (Memorial
… Fº 30 r). Además se especifica claramente que el testigo es sobrino del secretario de Sus Altezas.

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

veinte e siete dias del mes de febrero año del nacimiento de nuestro saluador Isu Xpo de mil e
cuatrocientos y noventa e uno años”), testigos y pie.
En este testamento nombra como herederas de sus bienes a “Catalina Ximenez e Beatriz
e Franca e Marina mis hijas”, y no hace referencia a Elvira porque aún no había nacido.
No volvió a testar, por lo que el presente testamento es el válido.
Aunque sin conocer la fecha exacta, sabemos que murió a finales del verano de 1497, ya que
en octubre de ese año se procede a inventariar, valorar y repartir los bienes que habían quedado
por su fallecimiento entre sus cinco hijas, dos del primer matrimonio y tres del segundo33.
Sin embargo, poco tiempo le quedaría a la madre que pasar con sus hijas, pues debió
fallecer solo un año y pocos meses después que su marido. Tampoco nos consta la fecha, pero
el hecho lo prueba una petición de Juan Páez de Castillejo, que aceptan los Reyes, y ordenan
en 27 de febrero de 1499 al corregidor de Córdoba que informe sobre la tutela de sus sobrinas,
las hijas de Pedro Fernández de la Membrilla y Elvira Fernández Barba, que son menores de
edad y están huérfanas de padre y madre34.

La capellanía de San Gregorio.


La parte central del testamento es la
institución de una capellanía perpetua en la citada
capilla, dotándola con una renta anual de cuatro
mil maravedís y tres cahíces de trigo, para atender
al sostenimiento del culto y del capellán, así como
para atender a los reparos que necesite la obra de
la capilla.
Para cubrir dicha renta vincula una casa
y una tienda que posee en la plaza de Baena,
una huerta sobre el río Guadajoz 35 y el molino
de la Torre, en el río Marbella. Como su
bisabuelo había establecido una memoria de
misas y había dejado unas tierras llamadas
Los Machos, en el Coscujo y Las Atalayas, él
vincula igualmente esas tierras a la capellanía,
incluyendo la memoria de su bisabuelo. Todo
ello se completa con 50 colmenas que deja para
que nunca falte la cera en la capilla y en las
funciones religiosas.
Las obligaciones que contrae el capellán
consisten en decir seis misas a la semana en la
capilla de San Gregorio por las intenciones que él
le marca.
A falta de hijos varones, el fundador nombra
como patrona de la capellanía a su hija mayor Memorial del Pleito por los bienes de la capellanía
Catalina Ximénez de la Membrilla, quien (Real Chancillería de Granada).

33
“Y assi diuididos y partidos los dichos bienes, otorgan carta de pago de sus partes, y escritura de obligación
en forma, por ante Diego de Pareja, escribano publico de Vaena, el qual dize por fecha, que la dicha partición
se començó a hazer desde 13 de Diciembre, y se acabó el lunes 30 del mismo mes y año de 1497”. (Memorial…
Fº 15 vto).
34
“Para que el corregidor de Córdoba, Alonso Enríquez, tome una información sobre la tutela de las hijas
de Pedro Fernández de la Membrilla y Elvira Fernández Barra, a petición de su tío Juan Pérez de Castillejo”
(Archivo General de Simancas,RGS,LEG,149902,33).
35
Por su testamento le deja el usufructo de la misma a su hermana Juana de Quero, y cuando ella fallezca
es cuando debe incorporarse a los bienes de la capellanía (Memorial…Fº 2 vto).

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EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

transmitirá el puesto a su hijo primogénito, y si no hay descendencia masculina, a la hija


mayor, como en realidad ocurrió. En caso de interrumpirse la línea directa, le sucederá la hija
siguiente, y así sucesivamente, pero siempre dentro de la misma familia.
Le señala las obligaciones pertinentes al cargo, el derecho a enterrarse en la capilla familiar,
eligiendo ella su sepultura antes que el resto de parientes, y las demás que son normales, entre
ellas la de que la persona que ostente el patronazgo deberá llevar obligatoriamente el apellido
“de la Membrilla”.
A la persona que ostente el patronazgo, en este caso su hija mayor, le deja para que habite
en ella la casa en que él vive, contigua a la iglesia de Santa María, que será siempre herencia del
cargo de patrono.
Todo quedaba claramente especificado en el testamento, y así no hubo problemas desde
que se hace el reparto y asignación de bienes entre las cinco hijas. De hecho, la hija mayor,
Catalina Ximénez de la Membrilla, entró inmediatamente en posesión del patronazgo, al que
más adelante sumó otro, el de la capilla de la Asunción (en los primeros documentos se le llama
de la Encarnación), erigida por ella en común con su marido Antón Ramírez de Valenzuela,
por lo que en adelante siempre irán juntas las dos capellanías.
Sin embargo, más de un siglo después de los hechos que relatamos, tiene lugar un largo
pleito por la posesión de ciertos bienes, en concreto, el molino de la Torre, aunque la solución
del problema escapa de los límites del presente estudio, por no afectar directamente a la persona
de Pedro Fernández de la Membrilla.

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Diciembre de 2018 91
Manuel Horcas Gálvez
EL CAPITÁN PEDRO FERNÁNDEZ DE LA MEMBRILLA

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Julio R. Fernández García
A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN


Y HORCAS
Julio R. Fernández García
Universidad de Sevilla

INTRODUCCIÓN

Uno de los juristas más importantes del siglo


XX en España fue el baenense Salvador Alarcón
y Horcas (1884-1936), Hijo Predilecto de Baena.
Su obra más importante es el “Código del
Trabajo”, publicado en dos tomos (1927-1929),
que se convirtió en un manual de referencia de
los abogados laboralistas. Fue juez y fiscal, pasó
por diversos destinos entre los que destacan el
de Presidente del Tribunal Industrial de Sevilla,
y el de Magistrado del Tribunal Supremo. A raíz
del caso de contrabando de armas del Turquesa1
intervino en la instrucción de tres sumarios como
juez especial, con jurisdicción en toda España, y
tomó testimonio a muchas personas, entre ellas a
D. Manuel Azaña y Díaz y a D. Santiago Casares
Quiroga. Fue asesinado el 13 de agosto de 1936
en Madrid después de ser detenido por unos
milicianos y dos guardias de asalto.
Salvador Alarcón y Horcas, Magistrado del
Tribunal Supremo.

AZAÑA Y EL JUEZ ALARCÓN

El día 13 de octubre de 1934, el diario de Mahón “El BIEN PÚBLICO” en la cuarta


columna de la página 3 incluía dos crónicas breves. En primera, titulada “Se dictan numerosos
procedimientos”, se informaba que “El juez especial señor Alarcón que entiende esa la causa
por alijo de armas en Asturias estuvo desde anoche hasta esta mañana a primera hora en la
Cárcel Modelo practicando diligencias.- Tomó declaración el señor Alarcón a 214 detenidos
por habérseles encontrado armas.-Dictó el juez especial numerosos procesamientos.- A los
procesados se les pondrá seguidamente a disposición de los Tribunales de Urgencia”.
En la siguiente crónica, titulada “No ha reclamado a Azaña”, se afirma “El señor juez
Alarcón no ha reclamado la comparecencia en Madrid de Azaña”.
La referencia anterior no es más que un botón de muestra de que el juez Alarcón era conocido
en toda España, pues había sido nombrado juez especial con jurisdicción en todo el Estado para
instruir en tres sumarios con motivo del alijo de armas de San Esteban de Pravia (Asturias), el hallazgo
de explosivos en la finca Posada del Abad, de Rosal de la Frontera (Huelva), y por el hallazgo de
armas, municiones y explosivos en el muelle de Bilbao. En el curso de estas investigaciones, el juez

1 El 10 de septiembre de 1934, el vapor Turquesa fondeó frente a San Esteban de Pravia (Asturias) y los
Carabineros y la Guardia Civil incautaron parte de un importante alijo de armas que había sido descargado
de dicho barco e hicieron 24 detenciones. (El Comercio de Gijón, 12 de septiembre de 1934). Jiménez-
Landi, Antonio, La Institución Libre de Enseñanza y su ambiente. Tomo IV, páginas 349-350, Editorial
Complutense, Madrid (1996).

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Julio R. Fernández García
A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

Alarcón tuvo que interrogar a dos políticos de renombre: D. Manuel Azaña y Díaz y D. Santiago
Casares Quiroga. No obstante, contra estos dos diputados el juez Alarcón no podía formular
acusaciones, pues solo podían ser juzgados por el Tribunal de Garantías de la República previa
acusación del Congreso de los Diputados y a instancias del Fiscal de la República.
El Diario de sesiones del Congreso de los Diputados recoge en la sesión del día 20 de marzo
de 1935 la intervención del diputado José María Moutas Merás en nombre de los diputados de
la CEDA. Este diputado afirmó:
“Señores Diputados, como consecuencia de la instrucción de varios sumarios tramitados por
el juez especial Sr. Alarcón, con intervención del señor fiscal de la Republica, a petición de este
último y en atención a la categoría política de algunas de las personas que en los sumarios aparecen
como presuntos responsables de ciertos hechos delictivos, ha llegado a las Cortes un testimonio
de acusación. Quiere esto decir, que tanto el fiscal de la Republica, como el juez especial Sr.
Alarcón, entendieron que, dentro de aquellas actuaciones había indicios, había elementos de
juicio suficientes para estimar que aparecían dibujadas responsabilidades imputables a personas
que por su categoría política escapaban al conocimiento del fuero civil […]”.
El debate de prolongó durante los días 21 y 22 de marzo. La instrucción hecha por el juez
Alarcón no satisfizo ni a unos ni a otros. No obstante, quedó señalado como el juez que tomó
declaración al Sr. Azaña, ex ministro de la Guerra y ex presidente del Consejo de Ministros.
El día 22 de marzo de 1935 tras ser leídas las propuestas de acusación contra Azaña y Casares
Quiroga presentadas por los diputados de la CEDA, los agrarios y los independientes de
Abilio Calderón (Apéndice 29, 30 y 31 al Diario de sesiones nº 169), se aprobó una comisión
que redactaría un Dictamen sobre las propuestas de acusación presentadas.
El 28 de junio de 1935 se presentó en el Congreso de los Diputados el Dictamen de la
Comisión especial designada para entender en la propuesta de acusación contra el ex presidente
del Consejo D. Manuel Azaña Díaz y el ex ministro de la Gobernación D. Santiago Casares
Quiroga, junto con tres votos particulares de los Sres. Reig, Landáburu y Barcia, Lara y Ferret.
(Apéndice 3º al número 213 del Diario de Sesiones). Esta propuesta de acusación fue rechazada
el 20 de julio de 1935 por no alcanzarse la mayoría absoluta de los miembros de la Cámara.
Como ya se ha apuntado, la instrucción del sumario hecha por el juez Alarcón Horcas
no contentó a nadie, ni a los que querían procesar con peticiones de penas elevadas a Azaña
y Casares, ni a los que querían que no se acusara a estos. Es curioso que Azaña no entrase en
valorar el contenido del sumario, sino que simplemente se limitara a formular descalificaciones
y a expresar argumentos reivindicando la nulidad del proceso que se había seguido para que el
juez especial del Supremo le tomara declaración.

EL MAGISTRADO ALARCÓN

¿Quién era el juez Alarcón? ¿Qué trayectoria había tenido antes de ser nombrado
Magistrado del Tribunal Supremo el 27 de febrero de 1934? ¿Dónde había nacido? El juez
Alarcón se llamaba Salvador Vicente Alarcón y Horcas, y era natural de Baena (Córdoba)
donde había nacido el día 5 de abril de 1884, hijo de José María Alarcón Romero y de Carmen
Horcas Galisteo. Según consta en la inscripción de nacimiento de Salvador, su padre “era
trabajador del campo domiciliado en la calle Agundo2” y “dicho niño nació en la casa de su
padre el día cinco del corriente mes a las once de la mañana”.
Salvador fue animado a estudiar Derecho por su tío segundo José Alarcón Trujillo, que
convenció a su primo hermano José María Alarcón para que abandonara sus ideas de que su
hijo se dedicara a la agricultura o entrase en el Seminario. En su juventud Salvador Alarcón
ya destacaba por su afición a la lectura y escritura. Según se recoge en la primera página de la
2
Esta calle se denomina actualmente “Magistrado Alarcón”.

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A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

edición del Diario de Córdoba del 9 de julio de 1903, cuando contaba con solo 19 años, participó
en una velada literaria que se celebró en Baena y de la que fue presidente y mantenedor de la
fiesta Salvador Alarcón y Horcas, fue “una fiesta como jamás se ha celebrado en Baena y la que
dejará imperecederos recuerdos”.
El 7 de junio de 1908 la Gaceta de Madrid publicó la relación de Aspirantes a la Judicatura
y al Ministerio fiscal, nombrados por Real Orden de esta fecha; entre ellos figuraba Salvador
Alarcón y Horcas. Tenemos constancia de que ocupó al menos los siguientes destinos: Juez de
Estepona (Málaga), Juez de Órgiva (Granada) (20 de septiembre de 1910), Juez de Montefrío
(Granada), Juez de Marbella (Málaga) (2 de junio de 1911), Juez de Morón de la Frontera
(Sevilla) (27 de octubre de 1916), Fiscal de Cádiz (30 de junio 1920),Teniente Fiscal de la
Audiencia Provincial de Tenerife (25 de junio de 1921), Juez de Primera Instancia del Distrito
de la Magdalena de Sevilla (28 de diciembre de 1922), Teniente Fiscal de Sevilla (21 de octubre
de 1925), Presidente del Juzgado Industrial de Sevilla (27 de junio de 1926), Juez de Primera
Instancia e Instrucción del Distrito de la Latina en Madrid (24 de agosto de 1928), Magistrado
de ascenso con el mismo destino (6 de mayo de 1929) y Magistrado del Tribunal Supremo (27
de febrero de 1934).
En el Tribunal Supremo estuvo destinado en 1934 en su Sala Segunda, bajo la presidencia
de Diego María Crehuet. En 1935, se integró en la Sala Quinta, con Demófilo de Buen como
presidente, compartiendo deliberaciones con José Castán Tobeñas, quien luego fuera presidente
del Tribunal Supremo de los vencedores en 1939. Finalmente, en 1936 se reincorporó a la Sala
Segunda, bajo la presidencia de Jesús Arias de Velasco3.
En 1924 publicó un trabajo titulado “Protección jurídica del niño pobre en el nuevo derecho
internacional” que se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, al igual que el texto
del discurso que pronunció el día 25 de noviembre de 1923 en el acto de la solemne adjudicación
de premios del XXIII Certamen Científico, Literario, Artístico y Pedagógico organizado por la
Real Asociación de Maestros de Primera Enseñanza “San Casiano” de Sevilla.
En dicho discurso se define como “Un
hombre modesto que, por azares de la fortuna y
no por el propio merecimiento, se mira investido,
y al mirarse se siente halagado con la garnacha
de juez, un juez que siente bajo el velludo de su
garnacha la satisfacción que proporciona el deber
cumplido, la vanidad de una conciencia hasta hoy
sin mancilla y con la esperanza de trasmitir a sus
hijos, por único caudal, el tesoro de su apellido, sin
tacha, el leve recuerdo de un símbolo de autoridad
jamás empañado, la indefensión en un lado, el
olvido e indiferencia de las gentes en otro…. Todo
el cuadro sombrío y triste del funcionario que como
el Juez y el Maestro pasan su vida practicando
el bien y a quienes la envidia o la malquerencia
dirigen las gotas de sus salpicaduras, porque su
misión consiste en envenenar los nombres que
no puede destruir, y el Maestro y el Juez, las dos
grandes pilastras del edificio social no pueden ser
destruidos, ni siquiera menospreciados, sin que…
con su, menosprecio, se destruya todo el edificio de
3
Al comienzo de la guerra civil, Arias de Velasco era el presidente de la Sala de Vacaciones y se opuso a
las injerencias del Gobierno en el Alto Tribunal, lo que le costó a la postre ser asesinado en Madrid junto con
sus hijos en el mes de agosto de 1936. Véase CANCIO FERNÁNDEZ, R.C., Guerra Civil y Tribunales: De
los Jurados Populares a la Justicia Franquista (1936-1939).

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Julio R. Fernández García
A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

la nacionalidad. Con el Maestro y con el Magistrado la patria, es grande; sin ellos, muere por
asfixia. La justicia y la enseñanza son las pirámides de la historia, puestas de trecho en trecho,
para imprimir a ese gran libro un sello eterno que sin ellas no tendría. Ese sello es el de la mano
de Dios sobre el destino de los pueblos, cuya marca bendita se siente y se mide conforme al culto
que rindan los hombres a la justicia y a la enseñanza”.
Otra entidad con la que estuvo vinculado Salvador Alarcón fue el Ateneo de Sevilla. El
diario el Heraldo de Madrid del 12 de julio de 1927, recoge su participación en “Las charlas
populares” organizadas por esta institución en verano en el Corral Nuevo, del barrio de San
Roque:“Después el presidente del Tribunal Industrial, D. Salvador Alarcón, en un interesante
discurso, estudió los males sociales, explicando el modo de combatirlos en los Estados Unidos de
Norteamérica, y elogiando las virtudes del obrero sevillano”.
Durante su estancia en Sevilla también estuvo vinculado a la Hermandad de la Hiniesta,
radicada en la Iglesia de San Julián. Esta iglesia fue quemada la madrugada del 8 de abril de
1932.
En esta etapa sevillana también escribió una de las obras fundamentales en el estudio
del Derecho del Trabajo en el Siglo XX en España, el “Código del trabajo: (comentarios,
jurisprudencia y formularios)” publicado en dos tomos en 1927 y en 1929. El primer tomo es
el número 45 de la Colección Reus de manuales de derecho, que fue prologado por Demófilo
de Buen, Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla, con el que coincidiría
posteriormente en Madrid cuando ambos fueron nombrados magistrados del Tribunal
Supremo. Estos libros se convirtieron en manuales de referencia en su área durante gran parte
del siglo XX.
En el prólogo del primer tomo del “Código del Trabajo”, Demófilo de Buen escribió: “La
obra del Sr. Alarcón - a la que sirven de prólogo estas consideraciones-, lleva, en ese sentido
un buen bagaje. No es sólo fruto de la labor de un magistrado estudioso que, obedeciendo a
aquellas palabras de las Escrituras Erudimini qui judicatis terram4, ha consagrado a su formación
el tiempo que otros dedican a la tertulia del casino. El SR. ALARCÓN ha tenido un magnífico
laboratorio de derecho obrero en su presidencia del Tribunal Industrial de Sevilla, llevada por
él con tanta dignidad. Ha visto muchos casos. Además no los ha visto para hacerlos objeto de
una frívola disertación, sino para dictar una sentencia. Es decir, los ha visto con ese sentido
de disciplina ante la ley, que acostumbra a someter nuestras propias convicciones a normas
que tienen virtualidad formal para imponerse. Así su obra no tiene sólo el valor de su base
experimental, sino de su propio criterio. Enseña a pensar y a plantearse los problemas como se
los plantea un juez. Que es como debe planteárselos todo abogado que no quiera ser tan sólo un
habilidoso picapleitos o un teorizante incorregible”.
Tras la publicación del segundo tomo del “Código del Trabajo”, el diario madrileño El Sol
recogió, el día 29 de mayo de 1929, una crónica de Rafael Salazar Alonso sobre este libro, que
transcribimos a continuación:
“Con acierto señala Demófilo de Buen en el prólogo de este libro que su autor ha tenido en
el Tribunal Industrial de Sevilla un excelente laboratorio para ver muchos casos, no de manera
frívola sino para dictar una sentencia.
En efecto. El Sr. Alarcón, de cuya estancia en los Juzgados de Madrid ya hemos podido
ofrecer sentencias dignas de todo encomio, concedió al Tribunal Industrial toda su importancia.
Se capacitó para dictar fallos justos en jurisdicción tan interesante. De aquel estudio especializado
surgió este libro que hoy comentamos.
Don Salvador Alarcón situó en su libro el método del Código del Trabajo, que comenta y
anota con sentencias del Tribunal Supremo.
Hace anteceder a cada parte de una bibliografía utilísima para juzgar la labor del autor del
libro y para orientar a quienes deseen preparar a conciencia el tema.

4
Vosotros los jueces de la tierra (Jueces 2, 2).

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Julio R. Fernández García
A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

Son merecedores de subrayar los comentarios


jugosos, documentadísimos, elegantes. No es muy
frecuente que los autores de libros semejantes cuiden
la forma, defecto que se observa en la literatura de
Tribunales. El Sr. Alarcón atendió a todo, y sus
opiniones, bien pensadas y bien escritas, le constituyen
en plausible excepción.
Por último, el lector hallará noticias de legislación
y jurisprudencia extranjeras.
Los casos prácticos y los formularios de que se
acompaña la obra, son buscapiés bien apreciables.
Creamos que el libro del señor Alarcón constituye
una de esas obras que no puede desdeñar ni el
doctrinario ni el abogado que busca la utilización
práctica. Libro de consulta y manual a1 mismo tiempo,
ha conseguido unir ambas cualidades”.
Sobre la importancia de la obra de Salvador
Alarcón, son bien elocuentes las palabras de José
Antonio Sagardoy recogidas en su libro “El Derecho
del Trabajo a mis 80 años” (2007) donde comentaba
que “La producción teórica sobre el derecho obrero se
resintió de la falta de libertad en la crítica científica,
a cuyo pesar son dignos de recordatorio los libros de Salvador Alarcón Horcas, comentando el
Código de Trabajo (1927-1929), […]”.
El pasado día 4 de mayo de 2018 María Emilia Casas Baamonde, catedrática de Derecho del
Trabajo y Seguridad Social, que presidió el Tribunal Constitucional entre 2004 y 2011, dijo al
periodista Francisco Espósito que “Todos los laboralistas hemos analizado la obra de Salvador
Alarcón”, y aseguró que estudió su libro “Código del Trabajo” y que había preparado algún
trabajo durante la carrera5.
Salvador Alarcón también publicó en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia.
En el número de junio de 1931 publicó, a petición de Ángel Ossorio y Gallardo, un artículo
titulado “Asociaciones comunistas” en el cual hacía un análisis comparado de las legislaciones
de países europeos sobre la legalización de este tipo de asociaciones. Ángel Ossorio y Gallardo,
católico, fue amigo y abogado de Azaña cuando lo detuvieron en 1934. También fue presidente
de la Comisión Constitucional que redactó la Constitución de la II República. Azaña dirigió
a Ossorio su última carta política desde su exilio francés. Ángel Ossorio falleció exiliado en
Buenos Aires en 1946.
Según recogió el diario de Manila “La Voz Española”, en su edición del 29 de agosto
de 1931, el nombre de Salvador Alarcón en “Círculos bien informados” era uno de los
posibles candidatos a Fiscal de la República en sustitución de Francisco Javier Elola, pero este
nombramiento no llegó a producirse. Meses antes el diario el Imparcial del 26 de marzo de
1931 recogió el rumor de que iba a ser nombrado Director General de Seguridad en sustitución
del general Mola, pero este nombramiento tampoco se produjo. Salvador Alarcón Horcas no
entró en política a pesar de los ofrecimientos de monárquicos y republicanos, y se mantuvo en
la carrera judicial como un juez que apreciaba mucho la independencia.
En el discurso del 25 de noviembre de 1923, ya citado, hizo una referencia a una palabra,
maldita para él, la palabra “recomendación”.

5
Véase página de Facebook de Francisco Expósito, periodista del Diario Córdoba. Según se recoge en
esta publicación, la profesora Casas se mostró muy sorprendida al conocer que en Baena querían retirarle
una calle al magistrado Alarcón.

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Julio R. Fernández García
A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

“Maldito talismán al que nos asimos para remediar nuestras cuitas, para resolver todos los
menesteres de la vida. Tanto sonó en nuestros oídos, tal eficacia tuvo en todos los órdenes, que
la yedra fue extendiendo sus ramas poco a poco, hasta conseguir envolver las inteligencias y
matar por asfixia los corazones, el sentimiento del deber. De este pecado, hay que ser sinceros,
debemos acusarnos todos los españoles, sin distinción de clases ni de oficios; el alumno, en
vísperas de exámenes, cuida de ser recomendado al catedrático; el opositor al tribunal; del
delincuente al Juez; el contribuyente al alcabalero; el empleado al Centro Ministerial, etc., etc.,
sin excluir a nadie, absolutamente a nadie. Vosotros mismos abonaréis estas verdades desde lo
más íntimo de vuestro corazón […] la palabra recomendación es sinónima de privilegio, y éste
de desigualdad, y la desigualdad de injusticia”.
Salvador Alarcón muestra en su obra un gran conocimiento del derecho laboral e
internacional y una preocupación por los derechos de la infancia y de los obreros, denunciando
los abusos que se cometían, como en el caso de práctica forense: “inspirada en las más siniestras
intenciones contra los derechos del más pobre obrero…” (Código del Trabajo, tomo II, pág. 73).

SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS, VÍCTIMA DE LA GUERRA CIVIL

Tras el estallido de la guerra civil, Salvador Alarcón y Demófilo de Buen se mantuvieron


fieles al gobierno de la Segunda República, aunque su final fue distinto. Salvador Alarcón y
Horcas, católico, fue asesinado el día 13 de agosto de 1936 en la Casa de Campo de Madrid6,
después de que en el diario Claridad se le señalara como el juez que tomó testimonio a
Azaña en el caso del alijo de armas encontradas en el Turquesa. Demófilo de Buen, masón,
desempeñó diversos cargos durante la guerra civil, entre ellos el de presidente del Tribunal
Popular de Responsabilidades Civiles en agosto de 1938, se exilió a Méjico y posteriormente
pasó a Panamá, donde se incorporó a la Universidad de Panamá, y allí falleció en 1946.
Tristemente resultaron proféticas las palabras del diputado José Antonio Primo de Rivera
pronunciadas al final del debate celebrado en el Congreso de los Diputados el día 21 de marzo
de 1935, según se recoge en el Diario de sesiones, dirigiéndose a D. Manuel Azaña afirmó:
“[…] y esos enemigos os van a acusar de una majadería que representa el peligro de dos años
de prisión, os van a llevar al Tribunal de Garantías para que os absuelva y os van a devolver
vuestra virginidad para que intentéis la revolución otra vez. Lo que pasa es que probablemente
abriréis entonces vosotros el proceso de responsabilidades contra el juez Sr. Alarcón y contra
el Sr. Anguera de Sojo. Y así nos pasaremos la existencia entre la charca y la parrilla y entre
la parrilla y la charca hasta que llegue de veras algún Sansón (porque acabará por hacernos a
todos Sansones la desesperación española) a hundir el templo con sus columnas y con todo lo que
tiene de malo y todo lo que pueda tener de bueno”.
El asesinato de Salvador Alarcón y Horcas no fue investigado por los jueces de la II
República, y sus asesinos quedaron impunes, según se desprende del contenido del siguiente
documento:“Rollo nº 1049/1936 del Tribunal Popular Especial de Madrid del sumario
257/1936 incoado por el Juzgado de Instrucción nº 11 de Madrid por desaparición y muerte
de Salvador Alarcón Horcas”. Este documento recoge lo siguiente: “Se incoa la causa con
motivo de la desaparición de Salvador Alarcón Horcas, magistrado del Tribunal Supremo,
cuando en el registro domiciliario de Enrique Puertos Fernández por parte de unos milicianos y
dos guardias de asalto fueron detenidos los dos, apareciendo más tarde el cadáver de Salvador
Alarcón Horcas en el Depósito Judicial.- Se produce el sobreseimiento provisional de la causa
conforme al nº 2 del artículo 641 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal”.

6
Véanse CANCIO FERNÁNDEZ, R.C., "El Tribunal Supremo durante la Guerra Civil (1936-1939):
vicisitudes y duplicaciones" y CANCIO FERNÁNDEZ, R.C., Guerra Civil y Tribunales: De los Jurados
Populares a la Justicia Franquista (1936-1939).

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Julio R. Fernández García
A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

En el libro de José María Marco titulado “El fondo de la nada. Biografía de Manuel Azaña”
(1991) se recoge: “Cuando se entera de que han matado a Alarcón, el juez que intentó su
procesamiento en el año 34, Azaña estalla en gritos. A las siete de la mañana, Giral, que por la
noche ha llorado ante el Presidente de la República, le llama por teléfono para leerle el decreto
de creación de los Tribunales Populares”. Ese día se presentó en palacio su cuñado y amigo
Cipriano Rivas Cherif y, según José María Marco, lo encuentra “Con la cara desencajada, en
tono agrio, le cuenta a su amigo lo ocurrido. Tanto como indignado, Azaña está asqueado. Le
repugna el desorden disfrazado de militancia, la rapacidad, la sangre. “Me asquean la sangre,
estoy hasta aquí, nos ahogará a todos”. Tan mal lo ve Rivas Cherif que convoca a Ángel Ossorio
para que se entreviste lo antes posible con el presidente”.
Enrique Rivas, hijo de Cipriano Rivas Cherif, publicó en 1990 “Comentarios y notas a
“Apuntes de memoria” de Manuel Azaña y a las cartas de 1938, 1939 y 1940. Obras de Manuel
Azaña. Bibliografía”, recoge el siguiente testimonio de Manuel Azaña: “Para mí ha sido un
gran trago, precisamente porque me persiguió. Si yo hubiese sabido que Alarcón corría peligro,
hubiera sido capaz de esconderlo en Palacio”. A la luz de este testimonio es evidente que
Salvador Alarcón y Horcas no se adhirió a la sublevación.
La trayectoria de Salvador Alarcón y
Horcas es un ejemplo para las generaciones
actuales; fue uno de los grandes juristas del
siglo XX en España, su obra aún es citada
en sentencias del Supremo y en artículos
y tesis doctorales, es Hijo Predilecto de
Baena y tiene dedicada la calle “Magistrado
Alarcón”, la antigua calle Agundo en la que
nació.

La memoria de Salvador Alarcón y


Horcas la han mantenido viva en Baena,
especialmente, doña Elvira Alarcón Baena,
esposa del médico pediatra don Jerónimo
Martínez Carmona, y sus hijos. Elvira
Alarcón es nieta de José Alarcón Trujillo, la persona que animó a Salvador Alarcón y Horcas
para que estudiara Derecho. Elvira Alarcón recuerda que entre su padre, José Alarcón Tarifa, y
Salvador Alarcón hubo una relación fraternal; tiene recuerdos anecdóticos de visitas, comidas,
y de los regalos que le traía a ella y a su hermana cuando venía a Baena, un sinfín de historias7.
Aprovecho estas líneas para recordar nuevamente la siguiente afirmación, incluida en el
Manifiesto por la Reconciliación Nacional del Partido Comunista de España, publicado en junio
de 1956, que resume muy bien un deseo compartido por muchos españoles, especialmente en
los años de la Transición:
“Existe en todas las capas sociales de nuestro país el deseo de terminar con la artificiosa
división de los españoles en «rojos» y «nacionales», para sentirse ciudadanos de España,
respetados en sus derechos, garantizados en su vida y libertad, aportando al acervo nacional su
esfuerzo y sus conocimientos”.

AGRADECIMIENTOS

A Elvira Alarcón Baena y a su hijo José Luis Martínez Alarcón.

7
Elvira Alarcón recuerda que fue su tío Antonio Alarcón Tarifa, que era secretario de juzgado, quien
recogió el cadáver de Salvador Alarcón y Horcas y se ocupó de su enterramiento en Madrid. También nos ha
comentado que la esposa de Salvador era de Grazalema (Cádiz) y que tuvieron una hija y un hijo.

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Julio R. Fernández García
A PROPÓSITO DEL JUEZ SALVADOR ALARCÓN Y HORCAS

REFERENCIAS
ALARCÓN Y HORCAS, S. (1923): “Discurso pronunciado por Salvador Alarcón y Horcas”,
Imprenta y Librería de E. de las Heras. Sevilla.
ALARCÓN Y HORCAS, S. (1924): “Protección jurídica del niño pobre en el nuevo derecho
internacional”, Imprenta y Librería de E. de las Heras. Sevilla.
ALARCÓN Y HORCAS, S.(1927): Código del trabajo: (comentarios, jurisprudencia y
formularios), Manuales Reus de Derecho 45, Editorial Reus, Madrid.
ALARCÓN Y HORCAS, S. (1929): Código del trabajo: (comentarios, jurisprudencia y
formularios), Manuales Reus de Derecho 46, Editorial Reus, Madrid.
ALARCÓN Y HORCAS, S.(1927):, "Código del trabajo". (Recensión). Revista general de
legislación y jurisprudencia, ISSN 0210-8518, Vol. 76, Nº 151, pp.: 686-686.
ALARCÓN Y HORCAS, S. (1928): "Código del trabajo". (Recensión). Revista general de
legislación y jurisprudencia, ISSN 0210-8518, ISSN 0210-8518, Vol. 77, Nº 152, pp.: 126-126.
ALARCÓN Y HORCAS, S. (1931): “Asociaciones comunistas”. Revista General de Legislación
y Jurisprudencia, Vol. 80, Nº 158, pp.: 552-556.
CANCIO FERNÁNDEZ, R. C. (2006): “El Tribunal Supremo durante la Guerra Civil
(1936-1939): vicisitudes y duplicaciones”, en Congreso La Guerra Civil Española 1936 - 1939.
Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.
CANCIO FERNÁNDEZ, R. C. (2007): Guerra Civil y Tribunales: De los Jurados Populares
a la Justicia Franquista (1936-1939). Editorial Universidad de Extremadura. Cáceres.
JIMÉNEZ-LANDI MARTÍNEZ, A. (1991): La Institución Libre de Enseñanza y su ambiente.
Tomo IV “Periodo de expansión influyente”. Editorial Complutense, Madrid.
MARCO, J. Mª. (1991): El fondo de la nada. Biografía de Manuel Azaña, Editorial Mondadori.
Barcelona.
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA (1956): “Declaración del Partido Comunista de
España. Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español.
Junio de 1956”. Boletín de Información del PCE (Año VI, número extraordinario, Praga, 1º de
julio de 1956), folleto de 34 páginas. (Disponible en http://www.filosofia.org/his/h1956rn.htm)
RIVAS, E. (1990): Comentarios y notas a "Apuntes de memoria" de Manuel Azaña y a las
cartas de 1938, 1939 y 1940. Obras de Manuel Azaña. Bibliografía”.Editorial Pre-Textos. Valencia.
RODRIGUEZ MARTÍN, A.; ALARCÓN HORCAS, S. (1923): Accidentes de Trabajo:
(Teoría y práctica de la responsabilidad), Editorial Reus, Madrid.
SAGARDOY, J. A. (2015): El Derecho del Trabajo a mis 80 años. Editorial Universitaria
Ramón Areces. Madrid.

ARCHIVOS Y HEMEROTECAS
Archivo Histórico Nacional. Portal PARES de archivos españoles.
Archivo Histórico del PCE.Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la
Universidad Complutense de Madrid.
Base de datos Dialnet. Universidad de la Rioja
Biblioteca de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla.
Biblioteca Rector Antonio Machado y Núñez de la Universidad de Sevilla.
Biblioteca Digital Hispánica.
Biblioteca digital del Ayuntamiento de Córdoba.
Congreso de los Diputados, Diario de sesiones- Serie histórica.
Gazeta: colección histórica - BOE.es
Hemeroteca de ABC.
Hemeroteca - Biblioteca Virtual de Andalucía.
Hemeroteca de El Comercio de Asturias.
Hemeroteca Digital. B.N.E.
Hemeroteca de La Vanguardia.
Hemeroteca Municipal de Madrid.
Hemeroteca dePrensa Histórica.

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Luis Miguel Serrano López - Juan Manuel León De Toro - José Juan Rafael Penco
“¡LES ROUGES, LES ROUGES! ¡ETRANGERS INDESIRABLES!” “¡ROJOS, ROJOS! ¡EXTRANJEROS INDESEABLES!”

“¡LES ROUGES, LES ROUGES!


¡ÉTRANGERS INDÉSIRABLES!"
“¡ROJOS, ROJOS!
¡EXTRANJEROS INDESEABLES!”1
Serrano López, Luis Miguel
León de Toro, Juan Manuel
Rafael Penco, José Juan
IES Luis Carrillo de Sotomayor

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo surge de una necesidad, la de reencontrar a las personas que se esconden
detrás de un listado de nombres y una fecha, la de su muerte en la mayor parte de los casos o
la de su salvación en los menos. Constituyen un conjunto de personas que, hasta hace pocos
años formaban parte de un amplio grupo de seres anónimos que lucharon sin denuedo por la
libertad y que la historia les ha pagado con la dura moneda del olvido.
Una serie de acontecimientos se concatenaron: la publicación, por parte de nuestro
compañero y amigo Arcángel Bedmar, de su obra “Baena: Roja y Negra”, así como la de su
participación en las II Jornadas de Historia de Baena y su comarca con la ponencia “Hechos
y perspectiva histórica de la Guerra Civil en Baena” o la colaboración del profesor Ángel del
Río en las VII Jornadas de Historia de Baena y su comarca con la conferencia “Memoria de
las cenizas”2. También la publicación de sendos trabajos así como de los listados de víctimas
por colectivos como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Amical
Mauthausen, Memoria y Libertad, y la investigación iniciada por la ONG Baena Solidaria al
respecto. Y sin duda, el ejemplo humano que nos han dado personas como Celia Ochavo Cruz
con su búsqueda incansable sobre el paradero de su tío abuelo José Cruz Navas que le llevó a
contactar con historiadores, archiveros, etc., y a elaborar un listado de deportados baenenses en
los campos nazis que sería oficial y unánimemente reconocido por el Excmo. Ayuntamiento de
Baena en el año 2016.
Este conjunto de hechos sirvieron de punto de partida para despertar en un grupo de
entusiastas de la historia el propósito de profundizar en esos nombres y apellidos a los
que se han ido sumando otros nuevos con el fin de recuperar su historia, nuestra historia...
Compaginando la tarea diaria con las labores de investigación; pausada, ardua, destilando los
datos, recomponiendo el rompecabezas… estamos hoy iniciando el camino de reconstruir la
trayectoria vital de todos ellos. De ese camino surgen veredas que creemos atajos, vados que
creemos fáciles de sortear… pero no es así como ponen de manifiesto la serie de artículos que
hoy iniciamos.
En este nos centramos en analizar su salida de España, sus primeros momentos en el exilio
francés, sus vidas en los campos de refugiados, el trato recibido en el país vecino. Continuaremos
recomponiendo de dónde proceden, cuáles eran sus domicilios, sus familiares, e igualmente
sondearemos cuál fue el primer destino que el exilio les deparó hasta llegar a los campos de
1
El Decreto Ley del 12 de noviembre de 1938 del gobierno francés presidido por Daladier, mencionaba a
los “extranjeros indeseables” y proponía la expulsión de todos ellos.
2
BEDMAR, Á.: Baena Roja y Negra. Guerra Civil y represión (1936-1943). Ed. Juan de Mairena, y de
libros, Lucena (Córdoba), 2008. DEL RÍO, A (Coord.): Memoria de las cenizas. Andaluces en los campos
nazis. Ed. Aconcagua Libros, Sevilla, 2013.

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Luis Miguel Serrano López - Juan Manuel León De Toro - José Juan Rafael Penco
“¡LES ROUGES, LES ROUGES! ¡ETRANGERS INDESIRABLES!” “¡ROJOS, ROJOS! ¡EXTRANJEROS INDESEABLES!”

refugiados donde muchos de ellos terminarían por alistarse en una Compañía de Trabajadores
Extranjeros del Ejército Francés, o regresando a España bajo la promesa de que iban a ser bien
tratados, e incluso algunos participarían en la resistencia contra los nazis en el país vecino y de
cómo muchos terminaron siendo deportados a los campos de concentración nazis.

EL ORIGEN DE LOS REFUGIADOS ESPAÑOLES EN FRANCIA

Durante la última guerra civil española, entre los años 1936 y 1939, llegaron a Francia cientos
de miles de refugiados y/o exiliados españoles en diferentes oleadas. Huían de un conflicto que les
obligaba a escapar al país vecino para salvar sus vidas. Eran un contingente muy heterogéneo de
hombres, mujeres y niños, jóvenes, adultos y ancianos, sanos, enfermos y heridos o mutilados, de
izquierdas, de derechas y de centro, ricos, pobres y de clase media, y llegando a sumar más de medio
millón de almas perdidas, asustadas, desesperadas, sin rumbo y casi sin esperanza. Llegaron a suelo
francés a pie en su inmensa mayoría y decenas de miles de ellos ya nunca volverían a pisar suelo
español. Eran personas, eran seres humanos, pero no siempre fueron tratados como tales, y de ellos,
no sabemos exactamente cuántos, pero sin duda más de medio centenar procedían de las localidades
cordobesas de la comarca de Baena (Luque, Doña Mencía, Zuheros, la propia Baena y Albendín)3.
En este sentido, la división de España en dos bandos o zonas, la rebelde o nacional y la
gubernamental o republicana, fronterizas ambas, tanto terrestre como marítimamente con Francia,
posibilitó que desde una u otra zona huyesen españoles de diferentes ideologías en función de
donde se encontraban y quién hubiera triunfado allí en los primeros momentos del conflicto. Así,
desde las provincias vascas, parte de Aragón y Cataluña, que quedaron bajo control republicano,
escaparon a Francia varios miles de opositores a la República o simpatizantes de la rebelión de julio
de 1936. Muchos de ellos pronto retornaron de Francia a través de la frontera navarra y aragonesa
que quedó en poder de los sublevados. Paralelamente y desde esas últimas zonas mencionadas
escaparon a Francia cientos de republicanos o simpatizantes de la República que huían de una
persecución despiadada e incontrolada que azotó ambas zonas en las primeras semanas de guerra.
Los primeros refugiados españoles en Francia llegaron por tanto en la segunda mitad de julio
y las primeras semanas de agosto de 1936. No fueron numéricamente muchos, ideológicamente
pertenecían a ambos bandos siendo principalmente hombres que huyeron solos y apresuradamente,
aunque también hubo casos más excepcionales de familias completas, algunas incluso se habían
refugiado días o semanas antes del estallido de la guerra en previsión de un conflicto que a todas
luces parecía previsible, especialmente para quienes contaban con información privilegiada.
Esta huída desesperada hizo que los Pirineos fueran testigos de nuevos flujos de refugiados
españoles. Será en los últimos días de agosto de 1936 cuando ante el avance de las tropas sublevadas
por tierras vascas miles de vascos crucen hacia Francia, especialmente días antes del 5 de septiembre
en que se produjo la caída en manos de los autodenominados nacionales del puente de Irún, el
último paso fronterizo vasco-español que controlaron inicialmente los republicanos en aquel
frente. A estos refugiados vascos se sumaron a principios de 1937, las primeras oleadas masivas
de refugiados que escapaban en barco del avance arrollador de las tropas franquistas y de los
bombardeos indiscriminados contra poblaciones civiles como Durango o Guernica que llevaron a
las autoridades republicanas a organizar la salida de miles de niños hacia zonas seguras o países de
acogida como Francia o Bélgica. Culminada la conquista del País Vasco, el ejército nacional avanzó
casi sin dificultad y de forma progresiva por Cantabria y Asturias hasta acabar en pocos meses con
ese frente, obligando a otros miles de republicanos, en su mayoría cántabros y asturianos, pero

3
Nos remitimos al listado que aportamos al final de este artículo y que se basa en nuestra propia
investigación así como las de los historiadores Arcángel Bedmar, Ángel del Río, Sandra Checa, Benito
Bermejo, Antonio Gómez Pérez, Isidoro Sánchez Baena y Francisco Moreno Gómez.

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Luis Miguel Serrano López - Juan Manuel León De Toro - José Juan Rafael Penco
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también vascos, gallegos y castellano-leoneses, que habían escapado hacia aquella zona republicana,
a huir en barco hacia Francia o bien a pie salvando bosques y montañas4.

Refugiados españoles cruzando los Pirineos por los montes de Le Pertus en febrero de 1939.
(Fondo Chauvin)
Desaparecido el Frente Norte, será desde las comarcas orientales de Aragón, y especialmente
desde Cataluña de donde salgan a lo largo de 1938 nuevas oleadas de exiliados republicanos hacia
Francia. Al principio de forma organizada en contingentes no muy numerosos que eran evacuados
escalonadamente permitiendo con ello a las autoridades francesas poder hacerse cargo con cierta
solvencia. Pero desde la derrota republicana en la Batalla del Ebro en el otoño de 1938 y el progresivo
hundimiento del frente republicano en Cataluña desde diciembre del mismo año, la salida
organizada de refugiados se convertirá en huída apresurada y continuada de grandes contingentes
de civiles y militares que en la segunda quincena de enero colapsan los pasos fronterizos pirenaicos
y los primeros días de febrero desembocan en enormes oleadas que desde todas las partes de
Cataluña confluían presas del pánico en los pasos fronterizos formando auténticas riadas humanas.
Aproximadamente 500.000 españoles consiguieron refugiarse durante aquellos días en Francia5.
De ellos prácticamente la mitad eran civiles y otro tanto eran los restos del ejército republicano que
había participado en la defensa de Cataluña. Eran divisiones de soldados que tenían la procedencia
más diversa y entre los cuales iban numerosos cordobeses naturales de las localidades de Baena,
Luque, Doña Mencía y Zuheros. Las divisiones, al completo o algunas de sus brigadas mixtas
eran: la 3ª, 6ª, 11ª, 16ª, 24ª, 26ª, 27ª, 30ª, 31ª, 32ª, 34ª, 35ª, 42ª, 43ª, 44ª, 45ª, 46ª, 55ª, 56ª, 60ª, 62ª, 71ª,
72ª, 73ª y 77ª. Y por ejemplo, la Brigada Mixta 24ª de la 16ª División se había constituido en Jaén,
provincia a la que huyeron los republicanos de la comarca cordobesa de Baena por su cercanía y fue
allí donde muchos de ellos se alistaron en unidades republicanas. O la BM 100ª de la 11ª División
que se había constituido en parte con gente de Córdoba y que cruzó la frontera a Francia por el
4
ALTED VIGIL, A.: La voz de los vencidos: el exilio de 1939. Ed. Aguilar, Madrid, 2005. CHAUSSEC,
D.: Españoles durante la Segunda Guerra Mundial en Francia. Trabajo de fin de Máster. Universidad de
Cantabria 2012/13, p. 10.
5
RAFANEAU-BOJ, M-C.: Los campos de concentración de los refugiados españoles en Francia. Ed.
Omega, Barcelona, 1995. Esta autora señala que aunque hay variaciones, la cifra mayoritariamente aceptada
oscila entre 450.000 y 500.000 refugiados: La Dépêche del 21 de febrero de 1939 habla de 455.000 solo en los
Pirineos Orientales; Kersnher los estima en 450.000, de ellos 150.000 militares; Simpson de 440.000 de ellos
230.000 milicianos con 10.000 heridos; Javier Rubio: 442.000; Salvador de Madariaga 440.000 y Vilanova
527.843 incluyendo los desembarcados en África del Norte.

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“¡LES ROUGES, LES ROUGES! ¡ETRANGERS INDESIRABLES!” “¡ROJOS, ROJOS! ¡EXTRANJEROS INDESEABLES!”

paso de Portbou el día 9 de febrero6. Entre nuestros comarcanos tenemos documentados algunos
como Fermín Gómez Sevillano de Doña Mencía, Manuel Tapia Sequeira, también menciano, José
Espartero Dorado de Baena, Antonio Toledo Marín de Luque… Ellos y otros cientos de miles
formaron parte de aquellas riadas humanas que colapsaban los pasos fronterizos y cuyas últimas
columnas de refugiados sufrían los ataques de las avanzadillas franquistas y de su aviación que
ya en la propia frontera dejaba de bombardear y ametrallar indistintamente a las columnas de
militares o civiles y se limitaba a hacer pasadas a baja altura para que cundiese el pánico entre los
protagonistas de aquel calamitoso éxodo.
Estas circunstancias, en las que, al terror, se unían el hambre, el cansancio, el frío…, podían
haber convertido aquella retirada masiva en una verdadera hecatombe, pero la misericordia de
Francia, que abrió su frontera a aquellos 500.000 españoles, salvó a la inmensa mayoría de
ellos. Fue un acto in extremis, pero sin duda loable.
Entre aquellos refugiados civiles y militares iban también los miembros del Gobierno de la
República que partieron desde el Castillo de Figueras donde habían celebrado el último Consejo
de Ministros y la última reunión de las Cortes Republicanas. Los últimos refugiados españoles
llegarían a Francia y a sus colonias del norte de África en las semanas restantes de febrero y en
marzo de 1939, y lo harían fundamentalmente en barcos como el Stambrook, zarpados desde
los puertos del levante español. Serían solo unos pocos miles y al llegar a los puertos galos se
encontrarían con una situación levemente mejor, excepto los que fueron al norte de África, que
la que se habían encontrado sus compatriotas unas semanas antes, pues ya habían empezado
a levantarse campos de refugiados con barracas, letrinas, etc., y muchos pueblos, ciudades y
particulares se empezaban a volcar en la ayuda a los recién llegados.

Mapa de la Evolución de la Batalla de Cataluña (XII/1938-II/1939)7 .

6
ENGEL, C.: Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República (1936-1939). Ed.
Almena, Madrid, 2005.
7
Mapa elaborado a partir del que aparece en https://ca.wikipedia.org/wiki/Ofensiva_de_Catalunya
realizado por E. Batlle.

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Imagen del campo de prisioneros de Prats de Molló.


Foto delbelga Roger Violet publicada en
L’Ilustration el 11 de febrero de 1939.

Izquierda: Paso fronterizo entre España y Francia de Le Perthus/El Pertus en la actualidad.


Derecha: Mujeres, niños, ancianos y heridos españoles cruzando la frontera de
Le Perthus (Francia) en 1939.

EL TRATO DADO POR LOS FRANCESES

Sin duda, medio millón de personas eran demasiadas para ser atendidas dignamente,
especialmente si como ocurrió, llegaron todas a la vez. Ningún país, ni siquiera hoy día, estaba o
está preparado para acoger y asistir dignamente a ese volumen de población llegada en un estado
casi siempre deplorable como consecuencia del desgaste físico y moral de la guerra, y del frío, el
hambre, las heridas y las enfermedades. Gentes hundidas, presas del miedo, la incertidumbre y
el desconsuelo, sentimientos a los que pronto se sumaban la frustración y la rabia al percatarse
de la actitud de las autoridades galas y de muchos de los ciudadanos franceses que los recibían
con rechazo y miedo al considerarlos, gracias en parte a la prensa sensacionalista de derechas,
como unos revolucionarios ateos que asesinaban a curas y monjas…. A esta situación había
que añadir que Francia estaba sufriendo una coyuntura económica muy complicada, hasta el
punto que se produjo una polarización social y política del país cada vez más tensionada por
el posible estallido de un enfrentamiento bélico con Alemania8.

RAFANEAU-BOJ, M-C.: Odysseé pour la liberté. Les camps de prionniers espagnols 1939-1945. Ed.
8

Denoël, 1993, p. 35.

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Gendarme y civil francés


ayudando a refugiados
españoles.

La posición gubernamental ante el conflicto español fue titubeante a lo largo de toda la


guerra lo que hizo que la frontera del país vecino unas veces estuviera abierta y otras cerrada.
El debate a favor y en contra de la intervención francesa en España fue una constante a lo
largo de todo el conflicto y la posición del gobierno galo variaría a la par que se producían
cambios políticos en el país. Así, durante el gobierno de León Blum Francia firmó el Tratado
de No Intervención, pero ayudó mínima y secretamente a la República con el envío de armas,
municiones, alimentos y medicamentos. También ayudó permitiendo el tránsito por su
territorio y los pasos fronterizos de los convoyes de ayuda militar que mandaba la URSS
para la República. En este sentido hemos de destacar el envío a España de ayuda soviética a
través de la estación de ferrocarril de Perpiñán o por medio de la compañía naviera France-
Navegation que había sido creada en abril de 1937 por el Partido Comunista Francés para
realizar envíos clandestinos de ayuda. Todos estos apoyos serían escrupulosamente sufragados
por la República9.
Por su parte, la población civil se hallaba dividida, prácticamente la mitad de la población
francesa clamaba por ayudar a los republicanos españoles. Fundamentalmente eran ciudadanos
de centro-izquierda con profundas convicciones democráticas que no se estaban dejando
influenciar por las corrientes de insolidaridad obrera que surgían al albur de la profunda crisis
económica que vivía el país. Y fue en ese contexto en el que tenemos que entender la creación
de las Brigadas Internacionales como unidades de soldados voluntarios que partirían hacia
España para luchar a favor de la República. Por otro lado estaba la población conservadora
que se dejó llevar mayoritariamente por opiniones como que los refugiados españoles eran
rojos, revolucionarios, capaces de desestabilizar el país y que, por tanto, suponían una amenaza
para su estabilidad. También había una parte del obrerismo que veía a los españoles como
competidores por un trabajo que escaseaba en medio de una profunda crisis económica que
se había iniciado en 1929 y que parecía no tener fin. Algunos de esos ciudadanos llegarían
a gritarles a los refugiados españoles consignas racistas llenas de odio como la que hemos

9
CHAUSSEC, D.: Españoles durante la Segunda Guerra Mundial en Francia. Trabajo de fin de Máster.
Universidad de Cantabria 2012/13, p. 11.

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escogido para titular este trabajo “¡Rouges, Rouges! ¡Etrangers indésirables!” en el mejor de
los casos10.
Pero, si desde el punto de vista político Francia dudó, divagó y erró en su actuación con
respecto a la España Republicana, cabe preguntarse cómo fue su comportamiento con respecto
a los refugiados españoles que habían llegado entre 1936 y 1939 en diferentes oleadas. En
este sentido cabe decir que durante la guerra española las autoridades francesas optaron por
impulsar la repatriación obligatoria de los hombres y atender a las mujeres, niños, ancianos y
heridos, para lo cual habilitaron centros de refugiados en escuelas, cuarteles, fábricas y otros
grandes edificios públicos y privados, y además permitieron que estos refugiados fuesen
alojados por particulares en sus casas.

Portada del diario socialista Le Populaire del día 29 de Portada del diario ultraderechista Le Matin del día
enero de 1939. Recoge como titular “Francia suprema 29 de enero de 1939. Entre sus titulares pueden
esperanza de mujeres y niños españoles huyendo de leerse: “La frontera francesa cerrada a la invasión
la metralla de los bárbaros” y “El problema de los de refugiados españoles” o “Miles de refugiados
refugiados españoles”. españoles penetraron ayer en Francia”.

En 1936 y 1937 el ritmo y el flujo de llegada de los refugiados españoles permitió al país
vecino solventar el problema con cierta efectividad, pero ya a partir de 1938 el volumen de
refugiados se incrementa notablemente y la marcha de la guerra hace entrever al gobierno
francés que la República Española perderá y muchos de los refugiados no podrán volver, de
ahí que opte por la creación desde el mes de noviembre de grandes centros de internamiento
en los que favorecerá la reagrupación familiar. Aún así, pronto se evidenciará que no hubo
una previsión real del volumen del éxodo republicano que estaba por venir y que dejaría

10
El Decreto Ley del 12 de noviembre de 1938 del gobierno francés presidido por Daladier, mencionaba
a los “extranjeros indeseables” y proponía la expulsión de todos ellos. DREYFUS-ARMAND, G.: L´accueil
des républicains espagnols en France: entre exclusión et utilisation: 1936-1940. En www.persee.fr

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absolutamente empequeñecida y ridiculizada la política gala de atención a los refugiados y/o


exiliados11.
En definitiva, Francia ayudó a decenas de miles de refugiados españoles hasta
diciembre de 1938, y a cientos de miles desde febrero de 1939. La ayuda partió del
gobierno central y fue secundada por cientos de gobiernos locales que pusieron sus
pueblos y ciudades al servicio de aquella loable causa pese a la oposición de buena parte
de la opinión pública francesa. También fueron miles las familias francesas que acogieron
a refugiados españoles en sus casas. Y la misma actitud mantuvieron algunos partidos y
sindicatos de izquierda y numerosas asociaciones religiosas dirigidas por el arzobispo
de París monseñor Verdier, que se volcaron en una ayuda compasiva que salvó a miles
de españoles de una muerte segura. Tal vez, en el tema que nos ocupa, los ejemplos más
claros sean los que ejemplifican el luqueño Antonio Toledo Marín, acogido por la familia
de Madeleine en Perpignan o Juan Córdoba Moreno que junto a Andrés Priego Ojeda
y José Lama Priego consiguieron huir del campo de Barcarés gracias a la complicidad y
ayuda de unos soldados franceses 12.

Arriba: Antonio Toledo Marín durante


su exilio en Francia en los años sesenta.
Izquierda: Juan Córdoba Moreno
con el uniforme del Ejército Español
durante el servicio militar.

11
RAFANEAU-BOJ, M-C.: Odysseé pour la liberté. Les camps de prionniers espagnols 1939-1945. Ed.
Denoël, 1993, p. 58.
12
Testimonios orales recogidos por el profesor Antonio Gómez Pérez en donamencia.blogspot.com y
Actas de las XIII Jornadas de Historia Local de Doña Mencía, Ed. Ayuntamiento de Doña Mencía, 2011. Y
testimonio oral de la familia Toledo de Perpiñán (Francia).

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Soldados republicanos cruzando una calle de Colliure (sur de Francia) en 193913.

El clima hacia los refugiados fue empeorando a medida que llegaban más y más contingentes
y la imagen de estos por los pasos fronterizos de los Pirineos pasaba de pequeños grupos a
grandes columnas humanas. La prensa racista se cebaba contra ellos y en parte daba pie a que
se cometiesen abusos, malos tratos y reacciones de xenofobia tanto por parte de civiles como
de policías y otras autoridades. Algunos ejemplos de ellos ya se han mencionado.

Semanario francés Gringoire del 10 de septiembre de 1937.


Ilustración xenófoba de Roger Roy. Fuente: Museo de la Historia de
la Inmigración de París, http://www.histoire-inmigration.fr/musee

13
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/exiliados-y-emigrados-19391999--0/html/ffdf03e4-
82b1-11df-acc7-002185ce6064_7.html

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Vigilancia de los refugiados españoles


por la gendarmería francesa y las
tropas coloniales. http://www.sbhac.
net/Republica/Imagenes/FotoDerrota/
GCE_Sbhac_Foto Derrota.pdf

Absolutamente desbordado, el gobierno francés intentó crear campos de refugiados en


las localidades próximas a la frontera que más tarde extendería al resto del territorio francés a
excepción de la región de París. Al principio utilizó edificios públicos o privados de grandes
dimensiones, y luego grandes espacios abiertos a las afueras de esos pueblos, en campos o
playas, y con la única infraestructura de las alambradas de espino que los rodeaban y unas
improvisadas garitas y tiendas para que se guarecieran los gendarmes y los soldados senegaleses
o marroquíes que vigilaban a los refugiados y que tenían también el encargo de reconducirlos
desde la frontera a esos campos de concentración. Tuvieron que habilitar más y más campos
desde la frontera hacia las poblaciones situadas algo más al norte y al interior. Así, desde
los pueblos de la frontera los campos de refugiados llegaron en apenas días a la ciudad de
Perpiñán, y desde las playas de Colliure se fueron habilitando campos costa arriba en Argelés,
Saint Cyprien, Le Barcarés, Agde14…

Llegada masiva de españoles a las playas de Argelés sur Mer (Francia) en 1939.

14
PESCHANSKI, D.: Les camps d’internement français (1938 –1946). Université Paris I. 2000. Thèse
de doctorat d’Etat.
http://tel.archivesouvertes.fr/docs/00/36/25/23/PDF/DenisPeschanski_2000_TEL_TheseEtat.pdf

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Vista general de la playa


francesa de Argelés sur Mer
en la actualidad.

En el resto de Francia, la población se dejaba llevar por la prensa y los llamamientos


que hacía el gobierno. Para unos aquella situación era insostenible y debían ser expulsados,
para otros Francia debía estar a la altura de las circunstancias y ayudar a los refugiados
que aparecían en las fotografías de los periódicos abarrotando las playas en la más absoluta
indigencia, sin mantas, sin zapatos o botas en muchos casos, mal vestidos y abrigados,
sin albergues más allá de hoyos excavados en la arena o construidos con cañas y ramas
de los árboles y arbustos del lugar, y por supuesto, sin agua, comida, medicamentos y
atención sanitaria, y sin letrinas o baños en los que hacer sus necesidades o asearse y que
pronto iban a dar pie a la propagación de las primeras enfermedades infecto-contagiosas.
La desesperación les lleva a malvender o cambiar lo poco que les quedaba con algunos
de aquellos vecinos o los propios gendarmes y soldados que los vigilaban. Sus joyas, sus
relojes, enseres personales, etc., a cambio de mantas, agua o comida. Un ejemplo de esta
situación será José Espartero Dorado (natural de Albendín –Baena-) que sería sorprendido
por gendarmes franceses mientras vendía unas joyas y que tras detenerlo y acusarlo de
contrabando sería deportado a España15. Y ese mismo mercadeo se repitió dentro de los
campos entre los propios refugiados hasta que surgió una mínima organización dentro de
ellos dirigida por los representantes de los partidos políticos, especialmente del Partido
Comunista Español que en campos como el de Barcarés o Saint Cyprien crearon una red
de abastecimiento utilizando a los compatriotas que entraban y salían del campo para
introducir alimentos, medicamentos y enseres, e incluso para sacar clandestinamente a
compañeros de los campos tal y como realizó el luqueño Antonio Toledo Marín utilizando
un carro que se le había facilitado para el acarreo de la madera con la que se construían
los barracones y otras instalaciones16. Evidentemente, estas circunstancias de insalubridad
provocaron una gran mortandad, incluso en ocasiones, guiados por la desesperación,
muchos decidieron huir como le ocurrió al mencionado Antonio Toledo Marín que
estando muy enfermo de disentería decidió escapar del campo de Barcarés donde estaba
internado y dirigirse a la cercana localidad de Perpiñán en busca de ayuda médica, siendo
detenido en el municipio de Salses y llevado al Hospital Militar de Perpignan donde fue
internado hasta su recuperación17.
15
Archivos Departamentales de los Pirineos Orientales. Ficha personal de José Espartero Dorado.
Referencia nº 1260W43.
16
Testimonio oral de Antonio Serrano Toledo, sobrino de Antonio Toledo Marín.
17
ADPO. Fondo del Hospital Militar de Perpiñán. Ficha personal de Antonio Toledo Marín.

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Ficha del ingreso hospitalario de


Antonio Toledo Marín en 1939.

Campo de concentración de
Argelés sur Mer. En primer plano
las alambradas que rodeaban el
campo en febrero de 1939.

Interior del campo de refugiados


de Argelés sur Mer. En él
podemos ver las tiendas y
chabolas improvisadas en 1939.

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Construcción de barracas en el
campo de refugiados de Le Barcarés a
mediados de 1939.

Campo de refugiados francés de


Rivesaltes en los años 50.
(Campo Joffre)

Estado ruinoso del campo de


refugiados francés de Rivesaltes en
octubre de 2017.

A los pocos días las autoridades francesas ordenaron la construcción de barracones y letrinas,
la instalación de tiendas de campaña, etc. En esos campos y para esa tarea se seleccionaron a
los trabajadores entre los propios refugiados. Algunos de ellos tenían que salir de los campos,
siempre vigilados, para acarrear los materiales necesarios. Tuvieron que talar árboles, aserrar
los troncos y levantar sus barracones. Recibían agua, alimentos y ropa, y dependiendo de los
gendarmes, se les permitía relacionarse con los vecinos franceses y recibir ayuda de ellos o bien
efectuar trueques para obtener todo tipo de productos que luego introducían en el campo para
mercadear de contrabando con ellos o bien para entregarlos a la organización española que se
encargaba de canalizar esa ayuda dentro del campo. Pronto hubo una estructura perfectamente
organizada en los campos que se encargaba de mantener las relaciones con las autoridades
francesas que los custodiaban. A esas autoridades les trasladaban sus peticiones y quejas que
en muchos casos eran resueltas.

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Las redes de solidaridad tejidas dentro y fuera de los campos entre españoles y franceses
fueron fundamentales en aquellos primeros días, aunque no pudieron evitar la muerte de
cientos de españoles víctimas del hambre, el frío o las enfermedades.
El hundimiento definitivo de la
República supuso la salida apresurada de
miles de españoles a través de los puertos
del levante desde donde zarpaban
barcos con destinos varios como por
ejemplo Argelia adonde llegaron
algunos de nuestros conciudadanos
como fue el caso de los baenenses
Manuel y Antonio Soriano López que
embarcaron en el Stambrook que zarpó
del puerto de Alicante el día 28 de
marzo de 1939 consiguiendo evacuar a
aproximadamente 3.000 republicanos.
Desde Argelia tendría noticias de la
Antonio Soriano López y sus hijas Annie y Antonia (primera y
represión que había sufrido toda su
segunda por la derecha) en una playa de Argelia en los años 50.
familia18.
Los acontecimientos internacionales centrados en una escalada de violencia que presagiaba
una nueva guerra en Europa hicieron que las autoridades francesas vieran de manera diferente
a los refugiados españoles, utilizándolos como mano de obra en la defensa del país. Incluso
la opinión pública francesa comenzó a mostrarse más condescendiente con los españoles,
algo que también comenzó a suceder en otros países que como Bélgica, Holanda, Suecia o
Noruega aportaron ayuda financiera para socorrer a los españoles refugiados en Francia. Y
también la Cruz Roja Internacional comenzó a organizar sus envíos de ayuda a los campos
de refugiados, destinó asistencia sanitaria y organizó un sistema de envíos postales para
comunicar a los refugiados con sus familiares en España y aliviar con ello el pesar que generaba
el desconocimiento del paradero de sus seres queridos19.
Destacó también la labor humanitaria desarrollada por los partidos y sindicatos de izquierda
franceses y los españoles en el exilio entre los cuales pervivieron las diferencias y rivalidades
que tanto les habían debilitado en la guerra y de nuevo volvieron a actuar de manera individual
y descoordinada. En este sentido, los comunistas franceses crearon el Comité Internacional de
Coordinación e Información para la Ayuda a la España Republicana (CICIAER) y la Central
Sanitaria Internacional (CSI) que tenían como objetivo principal la ayuda a sus camaradas
comunistas españoles y a los brigadistas internacionales. Los militantes del POUM crearon
en Perpiñán un Comité de Ayuda para sus militantes y simpatizantes. Lo mismo hicieron los
anarquistas de la CNT que crearon la organización Solidaridad Internacional Antifascista.
Los vascos habían creado su organización años atrás. Y los socialistas, totalmente divididos
y enfrentados entre los partidarios del presidente del gobierno Juan Negrín y los que habían
apoyado a Indalecio Prieto y secundaron el golpe del coronel Casado que dio pie a la rendición
de la Republica y el fin de la guerra. Los primeros crearon el 21 de marzo de 1939 el Servicio
de Emigración de los Republicanos Españoles (SERE) y los segundos, los prietistas, hicieron
lo propio, aunque ya en julio de 1939 con la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles
(JARE)20.

18
https://arcangelbedmar.com/category/baena/
19
RAFANEAU-BOJ, M-C.: Odysseé pour la liberté. Les camps de prionniers espagnols 1939-1945. Ed.
Denoël, 1993, p. 135.
20
RAFANEAU-BOJ, M-C.: Odysseé pour la liberté. Les camps de prionniers espagnols 1939-1945. Ed.
Denoël, 1993, p. 140.

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Todas estas organizaciones llevaron a cabo una gran labor, no solo consiguiendo y haciendo
llegar ayuda a los refugiados de los campos, sino organizando la salida y la reemigración de
decenas de miles de ellos en barcos que fueron fletando durante 1939 y gran parte de 1940.
Sin embargo, al estallar la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 su labor se vio
seriamente entorpecida por múltiples circunstancias y ya en junio de 1940 con la invasión y
ocupación alemana de media Francia y la implantación de un régimen totalitario de derechas en
la otra, la Francia de Vichy, su labor fue imposible y dejaron de funcionar, salvo mínimamente
en la clandestinidad21.

EL DESTINO DE LOS REFUGIADOS ESPAÑOLES EN FRANCIA

Como ya se ha mencionado, la inmensa mayoría de los exiliados de la Guerra Civil Española


fueron acogidos por Francia y se quedaron en este país o en sus colonias, constituyendo
curiosamente estas últimas el primer territorio francés que sirvió de salvación para los
primeros republicanos españoles que consiguieron escapar de las purgas de los primeros días
del conflicto español desde el Protectorado Español de Marruecos donde se había iniciado la
sublevación militar en la tarde del 17 de julio de 1936.
Pero también es cierto que fueron muchos los refugiados que optaron por exiliarse en
otros países. Decenas de miles saldrían desde Francia hacía América, principalmente a México
que había ayudado a la República durante toda la guerra, y también a Argentina, Colombia,
Venezuela, Cuba, EE.UU., etc. Varios miles lograrían cruzar el Canal de La Mancha y llegar
hasta el Reino Unido y también algunos miles se repartieron por Bélgica, Holanda, Suiza,
Noruega, Suecia… Y las élites o cuadros dirigentes del Partido Comunista Español y sus
familiares que fueron acogidos por la URSS22.
Sin embargo, son los que se quedaron en Francia, al
menos temporalmente, los que hemos hecho protagonistas
de este estudio, pues no tenemos constancia, al menos por
el momento, de exiliados de primera hora procedentes de la
comarca cordobesa de Baena hacia otros países, y además,
más del 80% de los exiliados españoles se quedaron en
Francia, siendo ese porcentaje mucho más elevado para
el caso de los españoles procedentes de esta comarca
cordobesa, pues de los más de cincuenta investigados solo
uno, el periodista y político baenense Fernando Vázquez
Ocaña23, reemigró a México en 1940, otro, el prieguense
afincado en Luque Agustín Ruiz Sánchez24, se marcharía a
Argentina después de sobrevivir al horror de los campos de
exterminio nazis, otro baenense, José Espartero Dorado25,
sería deportado por las autoridades francesas y Rafael
Agustín Ruíz Sánchez durante su breve
estancia en Luque en 1992. Pavón Pérez26, también natural de Baena, decidió retornar
al poco de estar en Francia y sufriría las consecuencias.
21
ABELLÁN, J. L. (Coord): El exilio español de 1939. Vol VI, Ed. Taurus, Madrid, 1976.
22
KHARITONOVA, N.: Edificar la cultura, construir la identidad. El exilio republicano español en la
Unión Soviética. Ed. Renacimiento, 2014.
23
http://www.fpabloiguesias.es/archivo_y_biblioteca/diccionario-biográfico/2471-vazquez-ocana-
fernandohttp://www.juanalfonsodebaena.org/baena/personajes/fernando-vazquez-ocana-2
24
GONZÁLEZ ROPERO, J. Y GARCÍA PUYUELO, J.A.: “Entrevista a Agustín Ruiz Sánchez.” En
Revista ADARVE nº 393, 15 de octubre de 1992, pp. 11 y 12.
25
ADPO. Ficha personal de José Espartero Dorado. Referencia nº 1260W43.
26
ADPO. Ficha personal de Rafael Pavón Pérez. Referencia nº 1787W8.

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Al llegar a Francia los refugiados eran identificados


y clasificados. Se pretendía dirigir a los hombres a unos
campos específicos mientras mujeres, niños, ancianos o
enfermos eran derivados a otras instalaciones. Sin embargo,
ante la llegada masiva serán indistintamente trasladados
a los campos de internamiento donde se realiza una
simple separación mediante alambradas hasta la posterior
identificación y clasificación realizada en ellos. E incluso
más adelante, cuando se creó una verdadera estructura de
campos y centros de internamiento de refugiados, estos
fueron clasificados y a unos u otros se trasladaron civiles o
militares y dentro de estos últimos se intentó separar del resto
y agrupar a los brigadistas internacionales y los vascos en
Gurs, los procedentes de Cataluña en Agde, a los anarquistas
en Le Vernet, a los comisarios políticos y cuadros dirigentes
republicanos en la base militar de Rivesaltes y el castillo de
Salses entre otros27.
Fernando Vázquez Ocaña.

Interior del campo de refugiados


francés de Saint Cyprien.

Desde el primer momento las condiciones de vida en aquellos campos fueron tan duras
que muchos de los refugiados, sobre todo civiles, decidieron volver a España alentados
por las autoridades francesas y dejándose convencer por las falsas promesas del gobierno
franquista de que no sufrirían represalias. Los que se decidían a volver eran separados de
sus compañeros o trasladados a otros centros y tratados mucho mejor con la intención de
que otros les secundasen. En este sentido, además de mejorar el alojamiento, se les daba
más y mejor comida, mejor ropa, productos de aseo e higiene personal, eran sometidos a
revisiones médicas, etc. Muchos fueron repatriados forzosamente por las autoridades galas
bajo cualquier pretexto o excusa, y así, de una u otra manera, hacia finales de 1939 habían
regresado casi 250.000 españoles28.

27
CHAUSSEC, D.: Españoles durante la Segunda Guerra Mundial en Francia. Trabajo de fin de Máster.
Universidad de Cantabria, 2012/13, p. 26. RAFANEAU-BOJ, MARIE-CLAUDE.: Odysseé pour la liberté.
Les camps de prionniers espagnols 1939-1945. Ed. Denoël, 1993, p. 128.
28
CUESTA BUSTILLO, J.: Retornos (De exilios y migraciones). Madrid, Fundación Francisco Largo
Caballero, 1999.

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“¡LES ROUGES, LES ROUGES! ¡ETRANGERS INDESIRABLES!” “¡ROJOS, ROJOS! ¡EXTRANJEROS INDESEABLES!”

Interior de los campos de refugiados


franceses. El agua fue uno de
los elementos básicos de los que
adolecieron los refugiados españoles
en ellos.

Sin embargo, otros tantos refugiados no pudieron salir de los campos y no podían regresar
a España conscientes de lo que estaba ocurriendo al otro lado de la frontera y de que a ellos
les esperaba lo mismo; cárcel, tortura, muerte... De estos, los mayores de edad y aptos para
el trabajo fueron obligados desde el mes de abril de 1939 a colaborar con el Estado francés
en su propio mantenimiento y en las necesidades que se demandasen ante la guerra que
se aproximaba y la progresiva movilización militar de cientos de miles de franceses que al
incorporarse al ejército dejaban vacantes sus puestos de trabajo. El Estado francés decidió que
esas vacantes debían ser ocupadas por los refugiados de forma voluntaria u obligatoria. Para
esas fechas, en los campos del Rosellón francés la mayoría de los que quedaban eran antiguos
combatientes del Ejército Popular de la República, mientras que los civiles y los heridos habían
sido trasladados a centros de internamiento repartidos por toda Francia.
Gran parte de los exiliados españoles se quedaron en los departamentos de los Pirineos
Atlánticos y de los Pirineos Orientales (Rosellón-Cerdaña-Occitania) en el sur de Francia
así como en las ciudades de Burdeos y Toulouse que fueron las que contaron con mayor
presencia española. En esta última ciudad sería arrestado en 1944 Juan Fárago Carrillo (Nacido
en Luque –Córdoba- en 1904) y enviado a realizar trabajos forzados29. En Toulouse viviría
tras ser repatriado de Mauthausen (Austria) en 1945 el menciano José Lama Priego y en esa
ciudad se suicidaría arrojándose a las vías del tren en 196730. Desde el puerto de Burdeos
partiría hacia México el baenense Fernando Vázquez Ocaña31 al que ya hemos mencionado
y también en esta misma ciudad viviría refugiado hasta su muerte en 1962 el menciano
Juan Córdoba Moreno y su cuñado Marcelo Navas Caballero32, exactamente en la pequeña
localidad de Eysines, la misma en la que también residió antes de regresar a España Antonio
Córdoba Moreno33, hermano y cuñado de los anteriores. Una situación similar viviría José

29
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo
de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Ficha de trabajo de Juan Fárago Carrillo. Extracto remitido al
Departamento de Geografía e Historia del IES Luis Carrillo de Sotomayor con fecha 16 de septiembre de
2016 e inventariado con el número 50 del fondo histórico documental de este departamento.
30
GÓMEZ PÉREZ, A., en http://donamencia.blogspot.com/
31
http://www.juanalfonsodebaena.org/baena/personajes/fernando-vazquez-ocana-2. Véase también la
obra Personajes baenenses del siglo XX Baena, Ed. Excmo. Ayuntamiento de Baena, 2007, de Francisco
Expósito Extremera.
32
GÓMEZ PÉREZ, A., en http://donamencia.blogspot.com/
33
Ibídem.

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“¡LES ROUGES, LES ROUGES! ¡ETRANGERS INDESIRABLES!” “¡ROJOS, ROJOS! ¡EXTRANJEROS INDESEABLES!”

Priego Cubero34. También en Toulouse vivió el baenense Andrés Fontiveros Jiménez, padre
de cinco hijos en 1936 que regentaba un bar al final de la calle La Muralla y que al estallar la
Guerra Civil huye a Castro del Río (Córdoba) donde formará parte del Comité Obrero de
Baena. Después pasa a la provincia de Jaén y allí se alista en el Ejército de la República lo que
le llevará a recorrer diferentes frentes de batalla hasta terminar en Cataluña en 1939 y desde allí
cruzará la frontera en el mes de febrero y se exiliará en Francia. Tras pasar por varios campos
de refugiados acabará asentándose en una pequeña localidad del extrarradio de Toulouse y
allí, en la clandestinidad, conseguirá sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial y reunirse con su
mujer y sus tres hijos menores en los años cincuenta35.

A la izquierda Marcelo Navas Caballero


y abajo José Lama Priego durante su exilio en Burdeos.

La situación del país galo al finalizar la guerra en España


hizo que Francia ofreciera a los refugiados españoles varias
alternativas: la reemigración a terceros países, la repatriación
a España, trabajar para particulares en campos y fábricas,
su integración en Compañías de Trabajadores Extranjeros
(CTE) dependientes de las autoridades civiles o militarizadas
o también su ingreso en la Legión Extranjera o en los
Batallones de Marcha adscritos a esta, prohibiendo, salvo
en casos muy excepcionales, que se incorporasen al Ejército
Francés. En el caso de los naturales de la comarca cordobesa
de Baena que hemos podido localizar hasta el momento la
mayoría optaron por integrarse en las CTE, aunque también
hemos constatado que algunos optaron por ser contratados
Mariano Padillo Pavón.
por particulares franceses o permanecieron en centros de
internamiento sin que sepamos exactamente por qué y en
qué condiciones. De entre todos ellos destaca el caso del baenense Mariano Padillo Pavón, el
único joven de esta comarca del que hasta el momento tenemos constancia de que se alistase
en la Legión Extranjera. Mariano había huido de Baena en 1936 a los 26 años de edad, y no lo
hizo solo, pues le acompañaron su madre, dos de sus hermanos (José y Miguel), su mujer y
34
Ibídem.
35
Testimonio oral de Guadalupe Fontiveros Lozano.

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sus tres hijos. Primero huyeron a Castro del Río y allí, en honor a sus profundas convicciones
anarquistas, él y sus hermanos José y Miguel se alistaron en las milicias republicanas. Después
marcharían a la provincia de Jaén y desde allí a diferentes frentes hasta que fue hecho prisionero
por las tropas franquistas que lo internaron en el campo de concentración de prisioneros de
Miranda de Ebro (Burgos) de donde lograría escapar y regresar a la zona republicana para
reincorporarse a la lucha. Su familia le acompañó por los distintos frentes, aunque finalmente
la guerra los acabó separando, pues en 1938 él fue trasladado al frente de Cataluña y su familia
no pudo seguirle quedándose en Alcoy (Alicante). Después vendría la derrota republicana en
Cataluña y la retirada hacia Francia, el exilio, su internamiento en un campo de refugiados del
Rosellón y la decisión de alistarse en la Legión Extrajera para librarse del internamiento en esos
campos y seguir luchando contra el fascismo. Tenía claro que no podía regresar a España junto
a su familia y que si lo hacía podía correr la misma suerte que su hermano José que había sido
fusilado en junio de 1939. Nunca más regresaría a España36.
De los que decidieron retornar a España podemos mencionar a los baenenses Rafael Pavón
Pérez y Domingo Pavón Pulido. A este último le siguieron en su exilio su mujer Concepción
García y su hija, si bien tras refugiarse en Francia y a pesar de vivir a escasos kilómetros de
distancia tardaron meses en reencontrarse, tras lo cual, Domingo regresó a España donde
fue detenido en diciembre de 1940, interrogado y trasladado al campo de concentración
o Depósito de Prisioneros de Guerra de Reus (Tarragona) el día 7 de ese mes cuando tenía
29 años37. Posteriormente fue condenado a trabajos forzados pasando por distintos centros
de internamiento para su “reeducación”38. Pero no fueron los únicos baenenses en retornar a
España, hubo otros muchos entre finales de 1939 y 1940, especialmente desde que Francia entró
en la Segunda Guerra Mundial y el territorio galo quedó dividido en dos; la zona de ocupación
nazi y la del régimen totalitario de Vichy. Entre estos tenemos que mencionar a Rafael Jiménez
Horcas, Francisco Horcas Montes y Juan Mármol Cadenas39. Y a todos ellos debemos de sumar
a los mencianos Fermín Gómez Sevillano, Francisco Baena y Antonio Navas Caballero que fue
el único de los tres hermanos Navas Caballero (los otros dos se llamaban Pedro y Marcelo),
que regresó a Doña Mencía tras haberse exiliado a Francia tras el hundimiento de Cataluña en
1939 junto a los dos hermanos mencionados40. También regresó su vecino Andrés Priego Ojeda,
que tras haberse alistado en una Compañía de Trabajadores Extranjeros y pasar por distintas
vicisitudes logró conseguir avales personales y regresó a España41.

Fermín Gómez Sevillano. Andrés Priego Ojeda.

36
https://arcangelbedmar.com/category/baena/
37
BEDMAR GONZÁLEZ, A.: Baena Roja y Negra: guerra civil y represión (1936-1943). Ed. Juan de
Mairena y de Libros, Lucena (Córdoba), 2008, p. 244.
38
https://arcangelbedmar.com/category/baena/
39
Ibídem.
40
GÓMEZ PÉREZ, A., en http://donamencia.blogspot.com/
41
Ibídem.

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Antonio, Pedro y Marcelo Navas Caballero.

Capítulo aparte merece José Espartero Dorado, natural de Albendín (Baena –Córdoba),
que sería detenido al ser sorprendido posiblemente realizando contrabando de joyas e internado
en la prisión de Septfonds desde donde sería repatriado a España42. Como ya comentamos
anteriormente el contrabando de enseres, sobre todo valiosos, era una forma de sobrevivir en
los campos de refugiados pues con estos productos, sobre todo los de valor, se mercadeaba
dentro de los propios campos e incluso con los gendarmes encargados de la custodia de los
mismos.

Arriba Gerardo Tapia Sequeira durante su exilio en Francia


en los años sesenta, y a la derecha Pedro Navas Caballero en
Francia en 1940.

Muchos de nuestros compatriotas investigados optaron por alistarse en Compañías de


Trabajadores Extranjeros (en adelante CTE) para salir de los campos de refugiados en los
que estaban encerrados. Muchas de esas CTE se militarizaron y fueron utilizadas en tareas
42
Archivos departamentales de los Pirineos Orientales. Servicio de Archivos y de Arqueología. Ficha
personal de José Espartero Dorado. Referencia 1260W43.

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de fortificación del país galo frente a la más que posible invasión alemana. Entre los naturales
de esta comarca cordobesa que se integraron en estas compañías podemos citar a varios
mencianos, entre ellos al ya mencionado Andrés Priego Ojeda que acabaría regresando a
España, o a Pedro Navas Caballero que se alistó en la 28 CTE formada en Septfonds43, a
Gerardo Tapia Sequeira que se alistó en la 156 CTE44, a Manuel Caballero Montes alistado
en la 126 CTE45, y a José Lama Priego también menciano que militó en la 106 CTE que sería
destinada a la Línea Maginot46. Serias dudas nos suscita José Gómez León47, quien aparece en
el Libro Memorial en la selección “Sin determinar”, referida al lugar de nacimiento, indicando
textualmente “Ena. Menc” que nosotros asociamos a Doña Mencía y que con otro nombre,
concretamente Francisco lo vemos alistado en la 12 CTE48.

José Lama Priego en Madrid durante la Guerra Civil delante


de un cartel de propaganda republicana.

En circunstancias similares estaban otros procedentes de Baena como eran Antonio


Ortega Torres alistado en la CTE 120 que realizó trabajos de fortificación en la Línea

43
Aparece en la base de datos sobre composición de la CTE que se recoge en la web http://cartasdelexilio.
free.fr/index_es.html. Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el
Patrimonio y los Archivos. Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento
de los fondos de Archivo de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muertos en deportación”
AC 21 P 520 026.
44
Archivo Departamental de los Pirineos Orientales. Ficha personal de Gerardo Tapia Sequeira.
Referencia nº 1260W109.
45
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo
de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muertos en deportación” AC 21 P 720 250. ADPO.
Ficha personal de Manuel Caballero Montes. Referencia nº 1260W36.
46
ADPO. Ficha Personal de José Lama Priego. Referencia nº 109W313.
47
Bermejo, B., y Checa, S.: Libro Memorial. Españoles deportados en los campos nazis (1940-1945). Ed.
Ministerio de Cultura, 2006, p.: 476.
48
https//gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k57702328/f23.image.r= y también en: http://cartasdelexilio.free.
fr/index_es.html

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Maginot y en las Ardenas49. Otro baenense, Francisco Fuentes Ruiz, se alistó en la 107
Compañía de Trabajadores Extranjeros junto con sus vecinos y amigos Felipe Quesada
Pescador y Antonio Castilla Muñoz50. También de Baena era Francisco Martín García que
se alistó en la 8ª CTE51.
De otro paisano de los anteriores, de Antonio Campos
Sánchez52, desconocemos la Compañía de Trabajadores
Extranjeros en la que alistó pero con seguridad se integró
en una de ellas pues sabemos que fue hecho prisionero
por los alemanes durante el verano de 1940 en el frente
de batalla, circunstancias similares a las acaecidas a los
también baenenses Antonio Pérez Baena53, Antonio
Navarro Ortiz54, Antonio Garrido55 y José Garrido
Romero56.

Antonio Ortega Torres.

49
Archivos departamentales de los Pirineos Orientales. Servicio de Archivos y de Arqueología.
Referencia1260W45.Ytambiénenhttp://www.legislation.cnav.fr/Pages/texte.aspx?Nom=CR_
CN_1880_07021980. Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el
Patrimonio y los Archivos. Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento
de los fondos de Archivo de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muertos en deportación”
AC 21 P 521 869.
50
Sobre Francisco Fuentes Ruiz véase: Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la
Memoria, el Patrimonio y los Archivos. Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos.
Departamento de los fondos de Archivo de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Carta de
deportación” AC 21 P 609 629. Los tres baenenses miembros de la 107 CTE están recogidos en la base de
datos de http://cartasdelexilio.free.fr/index_es.html
51
https//gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k57702328/f21.item.
52
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo
de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muerto en deportación” AC 21 P 432 884. Bermejo,
B., y Checa, S.: Libro Memorial. Españoles deportados en los campos nazis (1940-1945). Ed. Ministerio de
Cultura, 2006, p. 62. VVAA.: Memorial book for the dead of the Maurhausen Concentration Camp. Book
of Names I, p. 184. WINKLER, J-M.: Gazage de Concentrationnaire au Château de Hartheim, pp. 92 y
148. OBERÖSTERREICHISCHES LANDESARCHIV. DOKUMENTATIOSSTELLE HARTHEIM.
Aktenzeichen H-5192-2016-PE. Extracto documental remitido por Mag. Peter Eigelsberger el 9 de agosto
de 2016.
53
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo
de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muerto en deportación” AC 21 P 524 178. Bermejo,
B., y Checa, S.: Libro Memorial. Españoles deportados en los campos nazis (1940-1945). Ed. Ministerio
de Cultura, 2006, p. 62. VVAA.: Memorial book for the dead of the Maurhausen Concentration Camp.
Book of Names II p. 236. WINKLER, J-M.: Gazage de Concentrationnaire au Château de Hartheim, p.
153. OBERÖSTERREICHISCHES LANDESARCHIV. DOKUMENTATIOSSTELLE HARTHEIM.
Aktenzeichen H-5192-2016-PE. Extracto documental remitido por Mag. Peter Eigelsberger el 9 de agosto
de 2016.
54
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo de
Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muertos en deportación” AC 21 P 520 019.
55
https//gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k57702328/f21.item.
56
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo de
Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muertos en deportación” AC 21 P 453 869.

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Arriba de izquierda a derecha


Antonio Ballesteros Ojeda y Antonio
Ballesteros Bravo.
A la izquierda Antonio Navarro Ortiz.
Abajo Antonio Espejo Arroyo.

Naturales de Luque eran Francisco Ordóñez López que


se alistó en la CTE 14257, Francisco Carrillo Luque que lo
hizo en la 2ª CTE58, Antonio Ballesteros Ojeda y su primo
Antonio Ballesteros Bravo de quienes desconocemos la CTE a
la que pertenecieron59. Por último, afincado en Luque estaba el
prieguense Agustín Ruiz Sánchez de quien tampoco conocemos
la CTE en la que sirvió60.
Finalmente, debemos mencionar al zuhereño Antonio
Espejo Arroyo, que huyó de su pueblo, Zuheros, en 1936
dejando a su mujer, que sería rapada en represalia por su huída,
y a sus hijos. A ellos les escribiría en 1939 y 1940 contándoles
su paso por los campos de refugiados de Adge y Saint Cyprien,
siendo éste último en el que se alistó en una CTE que lo llevaría
cerca de la frontera con Bélgica61.

57
Archivos departamentales de los Pirineos Orientales. Servicio de Archivos y de Arqueología.
Referencia1260W57.
58
Departamento de Investigación Histórica y Educación del International Tracing Service (ITS)
de Alemania. Referencias 6.3.3.2/106437845, 106437846, 106437850, 106437851 y 106437865. http://
cartasdelexilio.free.fr/index_es.html
59
Bermejo, B., y Checa, S.: Libro Memorial. Españoles deportados en los campos nazis (1940-1945).
Ed. Ministerio de Cultura, 2006, p.: 67. Checa, S., Del Río, Á., Martin, R.: Andaluces en los campos de
Mauthausen, Ed. Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucia, Sevilla,
2006, p.: 234.
60
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo
de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Ficha de deportación” AC 21 P 534491. Archivo
Nacional de Francia. Españoles Movilizados en las CTE. Signatura AN-72 AJ-315. https//gallica.bnf.fr/
ark:/12148/bpt6k57702328.item.
61
Cartas manuscritas de Antonio Espejo Arroyo remitidas a su esposa e hijos en 1939 y 1940 desde
Francia. Archivo del Departamento de Geografía e Historia del IES Luis Carrillo de Sotomayor. Doc. 51.

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Sabemos que la mayoría de los refugiados de esta comarca que se alistaron en las CTE
no tendrían suerte y serían apresados por los alemanes, así como que fueron pocos los que
consiguieron reemigrar y bastantes los que optaron por la repatriación. También tenemos
constancia de algunos que rescatados por particulares, trabajaron para ellos como fue el caso
ya mencionado de Antonio Toledo Marín que fue rescatado por monsieur de Madelaine, un
vecino de Perpiñán (Francia), y quizás también de Francisco Cantero que saldría del campo de
refugiados en el que se encontraba al ser reclamado para ser
empleado como trabajador forestal.
Una mención especial requiere la trayectoria de este
último, que había nacido en Doña Mencía (Córdoba) el
20 de abril de 1899 aunque en 1944 al ser apresado por los
alemanes dio como fecha de nacimiento el 20 de septiembre
de 189862. Francisco Cantero compartió el mismo destino
que sus compatriotas republicanos ya mencionados; la
derrota, la retirada enloquecida hacia Francia y el exilio.
Sin embargo, optó por una vida en la clandestinidad.
Escapó de los centros de internamiento para republicanos
españoles y también consiguió esquivar el futuro que les
deparó a muchos de sus compañeros alistados en las CTE
pues él salió de los campos de refugiados para emplearse
Francisco Cantero.
como trabajador forestal pero durante la ocupación
alemana decidió integrarse en la resistencia francesa contra
la ocupación nazi hasta que a mediados de 1944 fue arrestado y encarcelado63.
Un caso parecido al anterior será el de su paisano Manuel Caballero Montes, quien a
los 18 años se encontró en la difícil situación de tener que luchar en una guerra civil que
iba a desangrar a su país durante los próximos tres años. En febrero de 1939 se encontraba
refugiado en el campo de Argelés donde fue registrado con el número 3.879 y de allí saldría al
alistarse en la 126 CTE del Ejército Francés. Allí, este campesino menciano dijo estar soltero
y haber nacido el 29 de abril de 1918 en Doña Mencía (Córdoba), aunque años después, al ser
arrestado por los gendarmes franceses, daría como fecha de nacimiento el 2 de abril del mismo
año64.Tras la derrota de Francia y la disolución de las CTE que no habían sido apresadas por
los alemanes, Manuel Caballero decide pasar a la clandestinidad e integrarse en la resistencia
contra la ocupación nazi hasta que en junio de 1942 fue apresado e internado en un centro
penitenciario del norte de Francia65.
Tenemos la certeza de que hubo más hombres de esta comarca de Baena que lucharon en
las CTE del Ejército Francés, aunque a día de hoy solo hemos podido demostrar su pertenencia
a las mismas de los mencionados anteriormente y que recogemos en la siguiente tabla:

62
Historical Research and Education Department (ITS). Referencia: 1.1.35.1/3768548.
63
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo de
Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Ficha de deportación” AC 21 P 721474.
64
Archivos Departamentales de los Pirineos Orientales. Servicio de Archivos y Arqueología. Referencia
1260W36.
65
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los Archivos.
Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de Archivo de
Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Ficha de deportación” AC 21 P 720250.
BERMEJO, B., y CHECA, S.: Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945), Ed.
Ministerio de Cultura, 2006, p. 64. CHECA, S., DEL RÍO, Á., y MARTÍN, R.: Andaluces en los campos de
Mauthausen, Ed. Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía, Sevilla,
2006, p. 232.

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Nº DE CTE NOMBRE Y APELLIDOS PROCEDENCIA


120ª Antonio Ortega Torres Baena
107ª Francisco Fuentes Ruiz Baena
107ª Felipe Quesada Pescador Baena
107ª Antonio Castilla Muñoz Baena
8ª Francisco Martín García Baena
¿? Antonio Campos Sánchez Baena
¿? Antonio Pérez Baena Baena
¿? Antonio Navarro Ortiz Baena
¿? Antonio Garrido Baena
¿? José Garrido romero Baena
¿? Andrés Priego Ojeda Doña Mencía
28ª Pedro Navas Caballero Doña Mencía
156ª Gerardo Tapia Sequeira Doña Mencía
126ª Manuel Caballero Montes Doña Mencía
106ª José Lama Priego Doña Mencía
12ª José Gómez León Doña Mencía
142º Francisco Ordóñez López Luque
2ª Francisco Carrillo Luque Luque
¿? Antonio Ballesteros Ojeda Luque
¿? Antonio Ballesteros Bravo Luque
¿? Agustín Ruiz Sánchez Luque
¿? Antonio Espejo Arroyo Zuheros

Quizás uno de los capítulos más tristes de toda esta historia que
estamos intentando reconstruir con retazos escritos u orales sea el
llamado “Convoy de Angulema” en el que se vieron implicados
algunos de nuestros conciudadanos entre los que destacamos a los
hermanos Miguel, Rafael y Santiago Albendín Navarro, que junto
a José Bonilla Horcas, José Cabrero Misut, José Cruz Navas y
Juan Padilla Rojano, todos ellos naturales de la localidad de Baena
(Córdoba), sufrirían un auténtico calvario66.
Como hemos comentado en el capítulo anterior, en la primavera
de 1939 el gobierno francés había decretado la creación de una
red de centros y campos de internamiento para refugiados que se
repartiesen por todo el país y que permitiesen ir descongestionando
los campos masificados de Saint Cyprien, Barcarés, Argelés, etc.
En ese contexto empezarán a llegar españoles al campamento de
Les Alliers que se había creado en julio de 1938 como campo de
internamiento de los gitanos nómadas de la región de Charente. José Bonilla Horcas.
En julio de 1939 llegaron los primeros refugiados republicanos
españoles procedentes de los campos de refugiados del sur de Francia y pronto empezó a
ser utilizado como centro de reagrupación de familias de exiliados republicanos, de ahí que
muy pronto albergase fundamentalmente familias de españoles que vivían en un régimen de
semilibertad y en unas condiciones bastante mejores que las que habían soportando en los
campos del sur. La situación cambió a partir de junio de 1940 cuando Francia es derrotada
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por los alemanes y numerosos españoles integrantes de las CTE movilizadas en las zonas
de combate escapan del frente antes de ser apresados por los alemanes o tras los momentos
de confusión que siguen a la capitulación de Francia y la firma del armisticio el 22 de junio
de 1940. Muchos de ellos huyen hacia el sur para intentar llegar a las ciudades portuarias
como Burdeos y desde allí escapar en barco o buscar refugio en los centros y campos de
internamiento de españoles, siendo así como numerosos soldados-trabajadores españoles de
las CTE llegan al campamento de Les Alliers (Angulema).
Además de familias más o menos completas, con muchas mujeres, ancianos y niños, en aquel
campamento también había heridos y mutilados de las dos
contiendas. La mayoría de los internos eran civiles y cuando el 24
de junio de 1940 los alemanes ocuparon la ciudad de Angulema,
el pánico se fue apoderando de ellos. Desde muy pronto las
autoridades francesas fueron concentrando en ese campamento
a refugiados españoles de la región y empezó a circular el rumor
de que pronto se produciría su deportación a España. No estaban
muy equivocados y así, el 20 de agosto de 1940 se ordenó a los
españoles presentarse ante las autoridades francesas del campo,
previamente soldados alemanes y gendarmes franceses habían
rodeado el campamento. Después, de entre los más de 2.000
José Cruz Navas. españoles que había en el centro, seleccionaron a 927 y los
trasladaron a la cercana estación de ferrocarril. Allí los subieron
a vagones de ganado y comenzaron un trayecto de cuatro interminables días hasta que llegaron
al campo de concentración austriaco de Mauthausen, en cuya estación se les ordenó a todos los
varones mayores de 13 años que bajasen mientras que el resto del convoy, formado por mujeres
y niños, inició un nuevo trayecto que duraría diez días hasta que por fin llegó a la frontera
española y fueron entregados a las autoridades españolas. Muchas familias habían sido separadas
sin que supieran dónde habían quedado sus maridos, padres o hermanos, o adonde habían
llevado a sus madres, hermanas o hijas. Aquel convoy de Angulema iba a pasar a la Historia
como la primera deportación de civiles a los campos de concentración nazis desde suelo francés,
y de los 470 hombres y niños que fueron internados en Mauthausen, 79 de ellos andaluces y 7
de Baena (Córdoba), morirían el 87% (357), y entre ellos los siete baenenses67. A finales de 1941
ya habían sido asesinados cuatro de ellos, José Bonilla Horcas, uno de los héroes de la guerra de
Marruecos pues no en vano participó en el desembarco de Alhucemas en 192368, José Cabrero
Misut, Juan Padilla Rojano cuyo hermano José ya había muerto en la cárcel de Córdoba69 y José
Cruz Navas que según parece, militó en el Quinto Regimiento y en las Juventudes Socialistas
Unificadas70, y del que gracias a la labor incansable de su hermano Antonio, que logró mantenerlo
vivo en la memoria de los suyos y especialmente en la de su sobrina-nieta Celia Ochavo Cruz,
se nos ha proporcionado una información muy reseñable. Finalmente, hemos de destacar la
tragedia familiar que representan los hermanos Miguel, Rafael y Santiago Albendín Navarro,
que murieron en Mauthausen en enero de 1942 dejando una hermana en Baena, y además, en el
caso de Rafael y Santiago, mujer e hijos71.

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Archivo General Militar de Guadalajara. Expediente personal de José Bonilla Horcas.
69
BEDMAR, A.: Baena Roja y Negra. Guerra Civil y represión (1936-1943). Ed. Juan de Mairena, y de
libros, Lucena (Córdoba), 2008.
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71
Ministerio de Defensa de la República Francesa. Dirección de la Memoria, el Patrimonio y los
Archivos. Servicio Histórico de la Defensa. Centro Histórico de Archivos. Departamento de los fondos de
Archivo de Víctimas de Conflictos Contemporáneos. Sección “Muertos en deportación” AC 21 P 417218,
417219, 417217.

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CONCLUSIÓN

A modo de conclusión podemos decir que a finales de 1939 la mayoría de los españoles
exiliados en Francia habían sido movilizados de una manera u otra, incluso las mujeres de los
centros de internamiento trabajaban realizando labores domésticas, asistenciales, agrícolas o
industriales en las mismas localidades de internamiento inicial o en otras en función de las
necesidades de guerra, lo que provocó la separación de las familias y que muchos niños españoles
fuesen trasladados a las colonias francesas gracias a la labor de la Comisión Internacional de
Ayuda a los Niños Españoles Refugiados (CIANER).
En mayo de 1940, cuando los nazis invadieron Francia, ya solo quedaban unos 30.000
españoles en los campos de refugiados y la mayoría eran ancianos, heridos, inválidos o
enfermos, así como algunos que estaban internos en centros disciplinarios por ser considerados
indeseables o muy peligrosos en base a haberse escapado, practicado el contrabando o bien
haberse negado a aceptar las imposiciones del gobierno francés en materia de reclutamiento.
Decenas de miles de refugiados españoles formaron parte de alguna de la 320 CTE que
se crearon y repartieron por todo el territorio francés. De entre ellas debemos destacar por
su relación con el objetivo de este estudio la 107ª CTE en la que coincidieron tres amigos de
Baena que terminarían siendo apresados y deportados al campo de concentración nazi de
Mauthausen (Austria).
Finalmente y como hemos podido comprobar, nuestros comarcanos se refugiaron
principalmente en Francia. Buscaban una oportunidad ante la muerte casi segura que les depararía
su regreso a España, pero para muchos no fue así, el cruel destino se cebó con ellos y acabaron
encontrando la muerte lejos de sus pueblos y sin el calor de los suyos. Sirva este modesto trabajo
para intentar rescatar del olvido a estas víctimas de la historia reciente de España y Europa, y sea
su recuerdo un ejemplo que inspire a las generaciones presentes y futuras para que no se repita
tal y como los supervivientes de aquel desastre quisieron dejar escrito en el memorial de la playa
de Argeles Sur Mer: “Homme libre, souviens toi” (“Hombre libre, recuérdalo”)72.

72
Nuestro agradecimiento a todas las personas que nos han ayudado a realizar este trabajo, especialmente;
a Celia Ochavo Cruz, María Luisa, Marita e Isabel Toledo, Manuel Espejo, José Manuel Espejo y Antonio
Castro Ballesteros, familiares de deportados y exiliados que nos han facilitado información de primera mano,
a Arcángel Bédmar, Antonio Gómez Pérez y Ángel del Río que con sus investigaciones y la autorización para
utilizar sus materiales nos han abierto camino y facilitado enormemente el trabajo, a María Luisa Vilches e
Isabel de la Rosa Molina archiveras de Baena y de Luque que nos están facilitando información inédita hasta
el momento al igual que Michael Valade trabajador del Archivo Departamental de los Pirineos Orientales
(Francia) y Margit Vogt del Departamento de Investigación Histórica y Educación del International Tracing
Service (ITS) de Alemania.

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ANEXO I.

CAMPO DE
NOMBRE Y APELLIDOS PROCEDENCIA
REFUGIADOS-CIE-CIUDAD

Argelés Antonio Ortega Torres Baena


Les Alliers-Angulema Miguel Albendín Navarro Baena
Les Alliers-Angulema Rafael Albendín Navarro Baena
Les Alliers-Angulema Santiago Albendín Navarro Baena
Les Alliers-Angulema José Bonilla Horcas Baena
Les Alliers-Angulema José Cabrero Misut Baena
¿? Antonio Campos Sánchez Baena
Argelés Antonio Castilla Muñoz Baena
Les Alliers-Angulema José Cruz Navas Baena
Septfonds y Argelés sur Mer José Espartero Dorado Baena
Toulouse Andrés Fontiveros Jiménez Baena
Saint Cyprien y Argelés Francisco Fuentes Ruiz Baena
¿? Antonio Garrido Baena
¿? José Garrido Romero Baena
¿? Francisco Horcas Montes Baena
¿? Rafael Jiménez Horcas Baena
¿? Juan Mármol Caderas Baena
¿? Francisco Martín García Baena
¿? Antonio Navarro Ortiz Baena
Les Alliers-Angulema Juan Padilla Rojano Baena
Mariano Padillo Pavón Baena
Saint Cyprien Rafael Pavón Pérez Baena
¿? Domingo Pavón Pulido Baena
¿? Antonio Pérez Baena Baena
Argelés Felipe Quesada Pescador Baena
Antonio Soriano López Baena
Manuel Soriano López Baena
París y Burdeos Fernando Vázquez Ocaña Baena
Barcarés Francisco Baena Doña Mencía
¿? Raimundo Bujalance Urbano Doña Mencía
Argelés y Nantes Manuel Caballero Montes Doña Mencía
¿? Víctor Campos Jiménez Doña Mencía
¿? Francisco Cantero Doña Mencía
Burdeos Antonio Córdoba Moreno Doña Mencía
Barcarés y Burdeos Juan Córdoba Moreno Doña Mencía
¿? Juan Pedro Cubero Cantero Doña Mencía
¿? Francisco Gómez Doña Mencía
¿? Polonio Gómez Moreno Doña Mencía
¿? José Gómez León Doña Mencía

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CAMPO DE
NOMBRE Y APELLIDOS PROCEDENCIA
REFUGIADOS-CIE-CIUDAD

Barcarés Fermín Gómez Sevillano Doña Mencía


¿? Manuel Jiménez Montañés Doña Mencía
¿? Ciriaco Jurado Luna Doña Mencía
Argelés, Barcarés y Toulouse José Lama Priego Doña Mencía
¿? Francisco Lama Priego Doña Mencía
¿? Julián López Navas Doña Mencía
¿? Juan Montañez Bujalance Doña Mencía
¿? Agustín Montes Flores Doña Mencía
¿? Antonio Moreno Caballero Doña Mencía
¿? Fernando Moreno Rosa Doña Mencía
¿? José Muñoz Urbano Doña Mencía
¿? Antonio Navas Caballero Doña Mencía
Barcarés y Septfonds Pedro Navas Caballero Doña Mencía
Burdeos Marcelo Navas Caballero Doña Mencía
¿? Manuel Ordóñez Jurado Doña Mencía
¿? Manuel Pérez López Doña Mencía
¿? Rafael Pérez Tapia Doña Mencía
¿? Vicente Polo Jurado Doña Mencía
¿? José Priego Cubero Doña Mencía
¿? José María Priego Jiménez Doña Mencía
Saint Cyprien, Barcarés y Agde Andrés Priego Ojeda Doña Mencía
Barcarés Gerardo Tapia Sequeira Doña Mencía
¿? Cristóbal Baena Aranda Luque
¿? Manuel Baena Ortiz Luque
¿? Antonio Ballesteros Bravo Luque
¿? Antonio Ballesteros Ojeda Luque
¿? Francisco Carrillo Luque Luque
Toulouse José Fárago Carrillo Luque
¿? Francisco Martínez García Luque
¿? Juan Pedro Navas Molina Luque
¿? Antonio Olmedo Moreno Luque
¿? Adriano Ordóñez Campos Luque
Argelés Francisco Ordóñez López Luque
¿? Antonio Pinto Baena Luque
París Agustín Ruiz Sánchez Priego de Córdoba-Luque
Barcarés, Rivesaltes y Saint Cyprien Antonio Toledo Marín Luque
Agde y Saint Cyprien Antonio Espejo Arroyo Zuheros

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