DIRIGIDO A MADRES, PADRES Y CUIDADORES
EDUCAR DE FORMA POSITIVA Y AFECTIVA
Temario
1. Bienvenida
2. Objetivos
3. ¿Qué es la disciplina positiva?
4. Principios de la disciplina positiva
5. ¿Como aplicar la disciplina positiva?
6. Beneficios de educar con disciplina positiva
7. Técnicas de disciplina positiva
Bienvenida
La disciplina positiva o la crianza respetuosa pueden verse como una forma no violenta y
respetuosa de interactuar con niños y jóvenes. Es una forma de que los padres y madres
ayuden, enseñen, orienten e interactúen con sus hijos para que reciban el apoyo y la
información que necesitan para su desarrollo.
Implica nutrir, confiar, conectarse, compartir habilidades y crear un entorno donde los niños
puedan desarrollar sus habilidades y confianza. La Disciplina Positiva se basa en la
enseñanza, la comprensión, la motivación y la comunicación, no en el castigo. El castigo
está diseñado para hacer que los niños "paguen" por lo que hicieron. La disciplina está
diseñada para ayudar a los niños a aprender de lo que hacen.
En Disciplina Positiva, a los adultos se les enseña a usar tanto la amabilidad como la firmeza,
no siendo a base de castigo ni permisiva, así mismo los niños deben aprender las
habilidades sociales y de vida necesarias para prepararse para el éxito como contribuyentes
de su comunidad.
Se enseña a adultos y niños a través de actividades vivenciales y experiencias que recrean
escenarios de la vida real y crean oportunidades para practicar nuevas habilidades.
Objetivos
✓ Conocer la filosofía de la disciplina positiva.
✓ Plantear soluciones alternas a los niños y no centrarse en los castigos.
✓ Adquirir herramientas para generar educación positiva.
✓ Aprender a educar con firmeza y cariño.
¿Qué es la disciplina positiva?
Es un modelo educativo para entender el comportamiento de los niños y cómo lidiar con
sus actitudes para conducirlos siempre de manera positiva y emocional, siendo firme y
respetuoso tanto para los niños como para el adulto. La Disciplina Positiva se basa en la
comunicación, el amor, la comprensión y la empatía para disfrutar de las relaciones
familiares y enseñar a los padres las herramientas para comprender el comportamiento de
su hijo (aunque sea inapropiado) y reconducirlo de forma respetuosa, sin luchas de poder, y
de un modo siempre positivo.
La Disciplina Positiva se trata de enseñar a los niños cómo comportarse y ayudarlos a
comprender las consecuencias de sus acciones desde el amor y el cuidado. Muchos padres
culpan a sus hijos, creyendo que son ellos los que deben cambiar su comportamiento, pero
la realidad es que los padres necesitan apoyo y ayuda para desarrollar nuevos enfoques que
fomenten la disciplina positiva.
Este enfoque no implica ni control excesivo ni permisividad, se basa en el respeto mutuo y la
cooperación, con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida. Su
objetivo es preparar a los niños para que sean personas responsables, respetuosas, con
empatía y asertividad en sus vidas. Enseña a los niños valores positivos y habilidades sociales
para la vida para que se respeten a sí mismos y, lo más importante, a los demás.
A través de la disciplina positiva, se enseña a los niños a pensar, se les enseña a reflexionar
sobre su propio comportamiento y se elimina para siempre la obediencia ciega. Disciplina
Positiva enseña a los niños a comunicarse efectivamente, pensar con flexibilidad y tener una
buena resolución de problemas.
No se debe confundir la disciplina positiva con dejar que el niño haga lo que quiera (esto
sería una crianza permisiva y afectaría negativamente al niño). Los padres demasiado
relajados o permisivos producen niños inseguros que carecen de autocontrol y
experimentan severas dificultades para tomar decisiones o aceptar las consecuencias de sus
acciones.
La Disciplina Positiva significa criar a los niños de una manera amorosa, amable y, lo que es
más importante, respetando las necesidades del niño, pero también estableciendo límites
justos y razonables y con consecuencias acordadas relacionadas con una situación
particular.
La Disciplina Positiva no es solo un estilo educativo, es un estilo de crianza que enfatiza el
apego amoroso basado en el respeto mutuo entre padres e hijos.
Cuando un adulto se ocupa de la educación de un niño, inicia una serie de prácticas que
incluyen actitudes, comportamientos y creencias que están diseñadas para enseñarle y guiar
su desarrollo, a esto se le llama estilo educativo, y la disciplina positiva es una tendencia
educativa basada en el respeto y apoyado en la afectividad.
Principios de la disciplina positiva
La Disciplina Positiva enseña a los adultos a ser amables y firmes, hoy te compartimos 5
principios para que practiques en casa y pronto notarás los cambios:
Respeto mutuo: siempre y ante a todo el respeto. El niño tiene que respetar a sus papás, así
como los papás al niño. Aunque acabe de hacer una rabieta en medio de la calle, la
disciplina positiva se fundamenta en un respeto absoluto, no golpes, no gritos desmedidos.
Aprende de los errores: Los errores son una oportunidad para educar. Con los errores
puedes enseñar las secuelas de los actos (buenas y malas) y pensar sobre lo sucedido, no
únicamente intentar modificar la conducta sin ofrecer razón alguna.
Consecuencias y no castigos: La disciplina positiva anima a enfocarse en soluciones en vez
de castigos. El castigo es efectivo a corto plazo, no obstante, las consecuencias tienen la
posibilidad de ir acompañadas de aprendizaje.
Comunicación efectiva: Para la disciplina positiva es fundamental conectar con tu hijo para
que, con atención plena logre comprender la situación, la consecuencia e inclusive llegar el
solo a la reflexión de su comportamiento.
Alentar (en lugar de alabar): Una vez que alentamos, ponemos atención al esfuerzo y la
mejoría, no sencillamente al triunfo. Esto fortalece la autoestima y estimula la superación.
¿Como aplicar la disciplina positiva?
✓ La disciplina positiva debe desarrollarse en un ambiente cálido, positivo y amoroso.
Las atenciones deben ser positivas, con comentarios alentadores y dejar de las
respuestas de desaprobación.
✓ Elige tus batallas. Si eres una persona persistente y crítica, tu hijo no estará al tanto
de lo que dices. Reduzca el número de pedidos para todo excepto para las cosas
más importantes. Ignore los comportamientos secundarios, concéntrese en lo que
realmente importa y piense en cómo ayudar a su hijo a escuchar.
✓ Haga solicitudes con un tono educado, respetuoso y positivo, y debe preguntarse si
se sentiría bien si alguien le hablara de esta manera. Deben evitarse a toda costa el
sarcasmo, las amenazas, las críticas, las etiquetas, las burlas o los gritos.
✓ Cuando hagas una petición si tu hijo no sabe cómo desarrollarla, hazle compañía en
el proceso, se su guía y que sepa que esperas de él.
✓ Si tu hijo no hace caso a las preguntas, hágaselas de nuevo con más firmeza. Esto
ayudará a su hijo a cambiar sus respuestas. Si sigue sin responder, puedes optar por
imponerle consecuencias, de modo que, si tu hijo tira un juguete, tiene que
recogerlo, y si no lo hace, puede tener consecuencias como quedarse sin postre.
✓ Ayude a su hijo a expresar sus sentimientos, comprender sus emociones y ser capaz
de expresarse con las palabras correctas. La buena comunicación es fundamental.
Cada vez que su hijo se sienta abrumado por sus sentimientos, muéstrele
preocupación y empatía. Recuerde, detrás del mal comportamiento siempre hay
una razón emocional en los niños.
✓ Escucha a tu hijo. Respetar sus intereses, gustos y forma de pensar. Pone de
acuerdo con él, soluciones que sean de ganar-ganar.
Es posible que a veces te sientas frustrado, pero en esos momentos, en lugar de caer en la
disciplina tradicional o reactiva, es mejor tomarse un tiempo para usted mismo, respirar
profundamente (siempre y cuando tu hijo esté seguro) y comportarse adecuadamente
como padre, madre o cuidador. Esta será una gran manera de modelar el comportamiento
apropiado para tu hijo. Por ejemplo, se le puede decir: “Mamá está muy estresada, me voy a
sentar 5 minutos en el jardin para calmarme”. Así aprenderá que perder el control no es la
solución. Además, debes asegurarte de no ser demasiado duro contigo mismo.
Es fácil autocriticarse y detenerse en situaciones en las que te sientes culpable por tu
reacción, pero recuerda, eres humano, todos cometemos errores y es importante aprender
de ellos. Puede tomarse un tiempo al final del día para recordar el momento en que lidió
bien con las cosas y pensar en los aspectos positivos de sus habilidades como padre. Si hay
un error, busque una forma de mejorarlo la próxima vez y póngalo en práctica.
Beneficios de educar con disciplina positiva
1. Crea vínculos fuertes y seguros es uno de los primeros beneficios de la disciplina
positiva. La crianza positiva ayuda a los niños a sentir que pertenecen, que son parte
de la familia y que se valoran sus contribuciones a la convivencia. La disciplina
positiva promueve el diálogo como parte del proceso familiar de toma de
decisiones. Esto no significa que los niños puedan hacer lo que quieran en cualquier
momento. Está claro que los adultos tienen la responsabilidad de mantener seguros
a los niños y cumplir con las normas establecidas.
2. Promueve la autoestima positiva, la educación positiva, a través de la amabilidad y la
firmeza, anima a los niños a tomar decisiones y comprender sus capacidades. Los
niños se sentirán respetados y apoyados por sus padres, lo que les hará pensar en sí
mismos como personas capaces e ingeniosas.
3. La disciplina positiva es eficaz a largo plazo, quizás este sea uno de los mayores
beneficios de la parentalidad positiva. También es la mayor diferencia entre la
educación tradicional y la educación positiva. Ante los problemas, la educación
positiva se centra en encontrar soluciones. En cambio, la educación basada en
castigos, gritos o amenazas pretende castigar a los culpables. La Disciplina Positiva
ve los errores como oportunidades para aprender, no como cosas para ser
castigadas. Por ello, enseñaremos a nuestros hijos a resolver conflictos y aceptar los
errores, tanto propios como ajenos. De esta forma, evitaremos futuros
enfrentamientos y aprenderemos a resolver los problemas con respeto y eficacia.
4. La disciplina positiva enseña habilidades para la vida, la educación positiva tiene
como objetivo desarrollar las habilidades sociales de los niños. Además, contribuye
al desarrollo de la inteligencia emocional. A través del ejemplo, enseñamos a
nuestros hijos e hijas el respeto por los demás y por nosotros mismos, estrategias
efectivas de resolución de conflictos y la necesidad de trabajar con otros para lograr
nuestras metas.
5. La disciplina positiva fomenta la seguridad en uno mismo, otro beneficio de la
disciplina positiva es que anima a los niños y niñas a descubrir sus propias
capacidades, ser autónomos y constructivos, tomar sus propias decisiones, no tener
miedo a cometer errores y aceptar sus limitaciones de forma positiva.
6. Crea vínculos emocionales positivos, formar vínculos emocionales positivos con las
figuras de apego primarias es esencial para un desarrollo psicológico, cognitivo y
emocional óptimo en los niños. Además, las ventajas de una Conexión Emocional
positiva se extenderán a la convivencia y armonía familiar. Gracias a la disciplina
positiva, tu hijo o hija crecerá en un ambiente de estabilidad y confianza que le van
a permitir entablar un vínculo emocional positivo con todos los miembros de su
familia. Esto será garantía de una relación sana y positiva y le ayudará a afrontar
cualquier conflicto de forma respetuosa y racional.
7. Te permite disfrutar la infancia de tu hijo hija, una vez que las luchas, las peleas de
poder, las rabietas o los castigos son parte del día a día familiar, es complicado
gozar de la maternidad o paternidad. Una vez que esto pasa, constantemente, se
nos olvidan de que la niñez de nuestros propios hijos e hijas no durará para toda la
vida y de que, si no gozamos de ella, más rápido que tarde nos arrepentiremos.
Continuar los inicios de la disciplina positiva nos ayudará a vivir la niñez de
nuestros/as niños/as como una de las mejores etapas de nuestra vida familiar
Técnicas de disciplina positiva
Para educar a partir de este modelo se debe de recordar que se debería evitar la
implementación de castigos físicos y verbales y alejarnos de la imposición de reglas y
pautas. Debido a que el niño debe aprender y no obedecer.
1. Elogia lo que te gusta
Pondera, cuenta y revive esos instantes en los cuales el niño se porta bien. Son una forma
de reforzar las conductas que se anhelan repetir.
2. Dar rutinas
Entablar normas diarias evitará conductas no deseadas. Si, por ejemplo, el niño sabe que
luego de jugar debería recoger, le hace comprender que si un día no guarda los juguetes va
a estar actuando mal y esto va a tener consecuencias que no le gustan y que tendrá que
aceptar. Por lo cual, tratará de realizarlo bien.
3. Control del adulto
El mal comportamiento se puede explicar como una llamada de atención 'mal desarrollada'.
El niño entiende que le dedicas más tiempo una vez que adopta posturas de esta clase. No
prestes atención cuando el niño se porte de una forma inaceptable, en vez de discutir con
él. De esta forma aprenderá que hay mejores formas de comunicarse.
Hay veces que se da una situación tensa y sabes que lo ha hecho está bastante mal. Es
complicado mantenerte tranquilo, sin embargo, se debe pensar que no se debería realizar
delante del niño eso que no deseamos que ellos hagan luego. Prueba a dejar el sitio donde
está tu niño o intenta hacer ejercicios de relajación. Espera a haberte calmado y vuelve a
entrar.
4. Preguntar en lugar de ordenar
De esta forma nos aseguramos que el niño conoce la respuesta y le proveemos la
independencia de hacer las cosas o no sabiendo las consecuencias de sus actos. De esta
forma el niño aprende a comportarse y no a obedecer ciegamente. Por ejemplo, ¿Qué toca
hacer ahora? Y dejar que el niño responda.
5. Avisar con antelación
Antes de que acabe la actividad que está llevando a cabo ir diciéndole y recordándole que
es lo que viene para que no le caiga de sorpresa.
6. Dar opciones de comportamiento
Ofrecer a escoger el orden en el cual desean hacer las labores que tienen que hacer. Por
ejemplo, ¿Prefieres bañarte antes o luego de desayunar?
7. Tabla de recompensas
Entablar límites y normas claros de forma escrita puede hacer que el niño vea de forma
clara que se refuerzan una cantidad de actividades bien llevadas a cabo.
8. El ejemplo de los padres
Es la mejor técnica de disciplina positiva. Los chicos imitan cada una de las conductas que
les llaman la atención si no hay otras alternativas por lo que los papás han de actuar con
coherencia para servir de modelo a los pequeños.