Derechos Humanos y Libertad de Expresión
Derechos Humanos y Libertad de Expresión
César Pérez.
Francisco Montilla.
Participantes: Marco Tulio Moncada.
José de Jesús Astudillo.
Jesús (Jr.) Astudillo.
Facilitador Dr. Gustavo Luis Zapata Lorenzo
Introducción a los Derechos Humanos desde la perspectiva
Unidad Curricular
crítica.
Equipo 6
Sección 2
1
perseguido a causa de las propias opiniones, el derecho a investigar información y
opiniones, el derecho a conservar el secreto de la fuente, la proscripción de los
delitos de conciencia y el respeto a la autonomía universitaria y a la libertad de
cátedra para la búsqueda, consecución y libre difusión del conocimiento y las
ideas. Las garantías de la libertad de expresión forman parte de lo que
modernamente recibe el nombre de derechos humanos o 'derechos
fundamentales' de la persona humana, y se les considera como fundamentales ya
que resultaría casi imposible exigir y hacer efectivos otros derechos si éstos han
sido conculcados.
2
información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la
comunicación y la circulación de ideas y opiniones.
Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda
apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la
violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de
personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen
nacional".
Art. 12: “Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión.
Este derecho implica la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de
cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su
religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en
privado.
La libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias está sujeta
únicamente a las limitaciones prescritas por la ley y que sean necesarias para
proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos o
libertades de los demás".
Art. 14: “Toda persona afectada por informaciones inexactas o agraviantes
emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente reglamentados,
y que se dirijan al público en general, tiene derecho a efectuar por el mismo
órgano de difusión su rectificación o respuesta en las condiciones que establezca
la ley. En ningún caso la rectificación o la respuesta eximirán de las otras
responsabilidades legales en que se hubiese incurrido.
Para la efectiva protección de la honra y la reputación, toda publicación o
empresa periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona
responsable que no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero
especial".
c) Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Art. 19. “Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones. Toda persona
tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de
buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración
3
de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por
cualquier otro procedimiento de su elección”.
Art. 20. "Toda propaganda en favor de la guerra estará prohibida por la ley.
Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la
discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley".
4
Art. 58. “La comunicación es libre y plural, y comporta los deberes y
responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información
oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta
Constitución, así como a la réplica y rectificación cuando se vea afectada
directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños, niñas y
adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada para su desarrollo
integral.
Otros Artículos relacionados: Art. 57, 48, 59, 61, 199 y 201.
5
Art. 34, sobre los Deberes y Derechos de los Miembros del Colegio Nacional de
Periodistas, se consideran violaciones de la ética profesional del periodista
quienes:
■ Incurrir voluntariamente en error o falsedad de hechos en sus
informaciones.
■ Adulterar intencionalmente opiniones y declaraciones de terceros.
■ Negarse a rectificar debidamente los errores de hecho en que haya podido
incurrir al informar sobre personas, sucesos y declaraciones.
■ Adulterar o tergiversar intencionalmente las informaciones con el objetivo de
causar daño o perjuicio moral a terceros.
■ Estimular o amparar el ejercicio ilegal del periodismo.
6
5. DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS SOBRE LIBERTAD DE EXPRESIÓN
20 octubre del 2000.
Preámbulo
Reafirmando la necesidad de asegurar en el hemisferio el respeto y la plena
vigencia de las libertades individuales y los derechos fundamentales de los seres
humanos a través de un estado de derecho;
Conscientes que la consolidación y desarrollo de la democracia depende de la
existencia de libertad de expresión;
Persuadidos que el derecho a la libertad de expresión es esencial para el
desarrollo del conocimiento y del entendimiento entre los pueblos, que conducirá a
una verdadera comprensión y cooperación entre las naciones del hemisferio;
Convencidos que cuando se obstaculiza el libre debate de ideas y opiniones se
limita la libertad de expresión y el efectivo desarrollo del proceso democrático;
Convencidos que garantizando el derecho de acceso a la información en poder
del Estado se conseguirá una mayor transparencia de los actos del gobierno
afianzando las instituciones democráticas;
Recordando que la libertad de expresión es un derecho fundamental reconocido
en la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre y la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Declaración Universal de
Derechos Humanos, la Resolución 59(I) de la Asamblea General de las Naciones
Unidas, la Resolución 104 adoptada por la Conferencia General de la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura
(UNESCO), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en
otros instrumentos internacionales y constituciones nacionales;
Reconociendo que los principios del Artículo 13 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos representan el marco legal al que se encuentran sujetos
los Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos;
Reafirmando el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos que establece que el derecho a la libertad de expresión comprende la
libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas sin consideración de
fronteras y por cualquier medio de transmisión;
7
Considerando la importancia de la libertad de expresión para el desarrollo y
protección de los derechos humanos, el papel fundamental que le asigna la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el pleno apoyo con que contó la
creación de la Relatoría para la Libertad de Expresión, como instrumento
fundamental para la protección de este derecho en el hemisferio, en la Cumbre de
las Américas celebrada en Santiago de Chile;
Reconociendo que la libertad de prensa es esencial para la realización del
pleno y efectivo ejercicio de la libertad de expresión e instrumento indispensable
para el funcionamiento de la democracia representativa, mediante la cual los
ciudadanos ejercen su derecho a recibir, difundir y buscar información;
Reafirmando que los principios de la Declaración de Chapultepec constituyen
un documento básico que contempla las garantías y la defensa de la libertad de
expresión, la libertad e independencia de la prensa y el derecho a la información;
Considerando que la libertad de expresión no es una concesión de los Estados,
sino un derecho fundamental;
Reconociendo la necesidad de proteger efectivamente la libertad de expresión
en las Américas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en respaldo
a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, adopta la siguiente
Declaración de Principios;
PRINCIPIOS:
1. La libertad de expresión, en todas sus formas y manifestaciones, es un
derecho fundamental e inalienable, inherente a todas las personas. Es, además,
un requisito indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática.
2. Toda persona tiene el derecho a buscar, recibir y difundir información y
opiniones libremente en los términos que estipula el artículo 13 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos. Todas las personas deben contar con
igualdad de oportunidades para recibir, buscar e impartir información por cualquier
medio de comunicación sin discriminación, por ningún motivo, inclusive los de
raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de cualquier otra índole,
origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición social.
8
3. Toda persona tiene el derecho a acceder a la información sobre sí misma o
sus bienes en forma expedita y no onerosa, ya esté contenida en bases de datos,
registros públicos o privados y, en el caso de que fuere necesario, actualizarla,
rectificarla y/o enmendarla.
4. El acceso a la información en poder del Estado es un derecho fundamental
de los individuos. Los Estados están obligados a garantizar el ejercicio de este
derecho. Este principio sólo admite limitaciones excepcionales que deben estar
establecidas previamente por la ley para el caso que exista un peligro real e
inminente que amenace la seguridad nacional en sociedades democráticas.
5. La censura previa, interferencia o presión directa o indirecta sobre cualquier
expresión, opinión o información difundida a través de cualquier medio de
comunicación oral, escrito, artístico, visual o electrónico, debe estar prohibida por
la ley. Las restricciones en la circulación libre de ideas y opiniones, como así
también la imposición arbitraria de información y la creación de obstáculos al libre
flujo informativo, violan el derecho a la libertad de expresión.
6. Toda persona tiene derecho a comunicar sus opiniones por cualquier medio y
forma. La colegiación obligatoria o la exigencia de títulos para el ejercicio de la
actividad periodística, constituyen una restricción ilegítima a la libertad de
expresión. La actividad periodística debe regirse por conductas éticas, las cuales
en ningún caso pueden ser impuestas por los Estados.
7. Condicionamientos previos, tales como veracidad, oportunidad o
imparcialidad por parte de los Estados son incompatibles con el derecho a la
libertad de expresión reconocido en los instrumentos internacionales.
8. Todo comunicador social tiene derecho a la reserva de sus fuentes de
información, apuntes y archivos personales y profesionales.
9. El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales,
así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los
derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de
expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar
a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada.
9
10. Las leyes de privacidad no deben inhibir ni restringir la investigación y
difusión de información de interés público. La protección a la reputación debe estar
garantizada sólo a través de sanciones civiles, en los casos en que la persona
ofendida sea un funcionario público o persona pública o particular que se haya
involucrado voluntariamente en asuntos de interés público. Además, en estos
casos, debe probarse que en la difusión de las noticias el comunicador tuvo
intención de infligir daño o pleno conocimiento de que se estaba difundiendo
noticias falsas o se condujo con manifiesta negligencia en la búsqueda de la
verdad o falsedad de las mismas.
11. Los funcionarios públicos están sujetos a un mayor escrutinio por parte de la
sociedad. Las leyes que penalizan la expresión ofensiva dirigida a funcionarios
públicos generalmente conocidas como “leyes de desacato” atentan contra la
libertad de expresión y el derecho a la información.
12. Los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de
comunicación deben estar sujetos a leyes antimonopólicas por cuanto conspiran
contra la democracia al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno
ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos. En ningún caso esas
leyes deben ser exclusivas para los medios de comunicación. Las asignaciones de
radio y televisión deben considerar criterios democráticos que garanticen una
igualdad de oportunidades para todos los individuos en el acceso a los mismos.
13. La utilización del poder del Estado y los recursos de la hacienda pública; la
concesión de prebendas arancelarias; la asignación arbitraria y discriminatoria de
publicidad oficial y créditos oficiales; el otorgamiento de frecuencias de radio y
televisión, entre otros, con el objetivo de presionar y castigar o premiar y privilegiar
a los comunicadores sociales y a los medios de comunicación en función de sus
líneas informativas, atenta contra la libertad de expresión y deben estar
expresamente prohibidos por la ley. Los medios de comunicación social tienen
derecho a realizar su labor en forma independiente. Presiones directas o indirectas
dirigidas a silenciar la labor informativa de los comunicadores sociales son
incompatibles con la libertad de expresión.
10
REFERENCIAS:
Belandria M. y González J. (2005). La libertad de expresión: de la doctrina a la ley.
[Resumen en Línea] Disponible en:
http://www.saber.ula.ve/bitstream/handle/123456789/19017/articulo5.pdf;jsessio
nid=24DC4697EF014D83DABBBC2. [Consulta: 2022, octubre 24].
Civilis DDHH. (2013). Manual de Protección de los Derechos de la Sociedad Civil.
[Documento en Línea] Disponible en: http://derechosoc.civilisac.org/3-libertad-
de-expresion-y-de-informacion.html [Consultado: 2022, octubre 24].
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999). Gaceta Oficial N°
5908, extraordinaria (19-02-2009). Con enmienda N° 1 (15-02-2019)
González R. (2019). Venezolanos tienen derecho a expresar libremente sus
pensamientos. [Documento en Línea] Disponible en:
http://www.conatel.gob.ve/venezolanos-tienen-derecho-a-expresar-libremente-
sus-pensamientos/
Si analizamos brevemente los antecedentes de la libertad de expresión, ésta ha sido uno de los
derechos fundamentales por los que más ha luchado la sociedad por conquistar ya que
comúnmente alude a la facultad de manifestar pensamientos a través de distintos medios y que
no siempre beneficiarán a ciertos factores de poder. Por ello, hemos visto que los intentos para
regular la libertad de expresión en el ciberespacio no han sido sino pretensiones de gobiernos o
grupos empresariales porque sus intereses se vean protegidos.
Dado que la relación entre libertad de expresión y la de información es incuestionable ya que ésta
última protege a la prerrogativa de toda persona de recibir, solicitar o investigar sobre hechos,
opiniones o ideas que puedan ser consideradas como de utilidad social. La relevancia de la libertad
de expresión es que no sólo sirve como un elemento del proceso político democrático sino
además, como un instrumento de desarrollo personal, un medio para garantizar otros derechos
individuales y una herramienta para la expansión del conocimiento.
2.2. Panorama histórico del desarrollo de la libertad de expresión La libertad consiste en poder
hacer todo lo que no daña a los demás.143 Históricamente, la libertad de expresión y de imprenta
se encuentran estrechamente vinculadas y se empezó a considerárseles como derechos públicos
subjetivos a partir de las ideas de la Ilustración ya que con anterioridad cuando se hablaba de
“libertad de expresión” generalmente se hacía alusión a aquellas prerrogativa de los miembros del
Parlamento a debatir durante su encargo.144 Es importante destacar que es así como comienzan a
ser analizadas como un vínculo para garantizar un gobierno adecuado después de la primera mitad
del siglo XVIII tal y como lo menciona Montesquieu en su famoso tratado El espíritu de las leyes:
De acuerdo con el artículo publicado por la autora Mariana Cendejas (2011) sobre la evolución
histórica del derecho a la información, desarrolla que la libertad de expresión durante gran parte
de la historia ha sido un derecho menoscabado por sinrazones y varios poderes, todas las culturas
11
del mundo han establecido diferentes credos políticos y religiosos los cuales han constreñido la
razón humana porque se consideraba que determinado valores debían ser incuestionables e
imponibles, en consecuencia por la fuerza.
Así mismo afirma Cendejas (2011) que este absolutismo ideológico, marcado por un carácter
religioso no podía permitir que las personas se manifestaran en contra de lo que ellos profesaban,
no había cabida a ideas u expresiones públicas ni orales o escritas en contra de los cánones
establecidos. La censura era la herramienta perfecta de control social en contra de cualquier
ataque a la autoridad del gobierno. El auge y la consolidación de los monarcas absolutos provocó
durante años la más dura represión de las libertades del pensamiento.
Declaración de Derechos -The Bill of Rights-, (1689). En el siglo XVII con esta Declaración del 13 de
febrero de 1689, explica cómo se deterioraron algunos derechos bajo el reinado del Rey Jacobo II.
Razón por la cual los señores Lores espirituales y temporales expidieron esta declaración con el
objetivo de proteger derechos ya reconocidos entre ellos correspondientes a libertad de expresión
como lo es:
Con la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia del 12 de Junio de 1776 se reconoció
el derecho al sufragio y se precisa que el desarrollo de este derecho debe ser libre, así mismo
también reconoce el derecho de libertad de prensa y lo califica como el baluarte de la libertad. A
continuación se transcriben los artículos en los cuales se encuentran consagrados los derechos
anteriormente indicados.
(…) VI. Que las elecciones de representantes del pueblo en asamblea deben ser libres, y que todos
los hombres que den suficientes pruebas de permanente interés por la comunidad, y de
vinculación con ella, posean el derecho de sufragio, y no puedan ser sometidos a contribución ni
privados de su propiedad por razones de utilidad pública sin ningún consentimiento, o el de sus
representantes así elegidos, ni estén obligados por la ley a alguna a la que, del mismo modo, no
hayan consentido para el bien público.(…) (Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia,
1776, p.2).
(…) XII. Que la libertad de prensa es uno de los grandes baluartes de la libertad y no puede ser
restringida jamás, a no ser por gobiernos despóticos. (...) (Declaración de Derechos del Buen
Pueblo de Virginia, 1776, p.3).
12
Para el año 1789 se expide la Declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano, la cual
cobija derechos como expresarse libremente sin ser incomodado, libertad de comunicación de
pensamiento y opiniones, siendo este valorado como uno de los derechos más preciosos del
hombre.
Artículo 10º. – Nadie debe ser inquietado por sus opiniones, incluso religiosas, en tanto que su
manifestación no altere el orden público establecido por la ley.
Artículo 11º. – La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los
derechos más preciados del hombre; todo ciudadano puede, por tanto, hablar, escribir e imprimir
libremente, salvo la responsabilidad que el abuso de esta libertad produzca en los casos
determinados por la ley. (Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, 1789, p.112)
El centro de todo este proceso está en el liberalismo, tanto político como económico, que
impregna la segunda mitad del siglo XVIII. Los pilares en los que se fundamenta esta etapa es la
igualdad, las libertades civiles las cuales permiten que las personas puedan pensar, expresarse y
obrar libremente sin más limitación que la libertad de los demás y para concluir se encuentra
incluida las libertades públicas dentro de la cual está la libertad de prensa, la libertad de reunión,
asociación y manifestación. (Cendejas, 2011).
El concepto jurídico de libertad está integrado por dos aspectos: la libertad civil y la libertad
política. La libertad civil es el atributo inherente al hombre que permite desarrollar su actividad
física e intelectual para satisfacer sus necesidades, dentro del marco fijado por la naturaleza de sus
semejantes y la ley.
La libertad política se traduce en el atributo que le permite al hombre intervenir en el proceso del
poder participando, directamente o por medio de sus representantes, en la adopción de
decisiones políticas.
13
cabe pues referirse propiamente a una democracia sin que, simultáneamente, impere una libertad
responsable tanto en lo político y económico como en la convivencia social .
La radiodifusión, las transmisiones televisivas por vía satelital, las redes de computación, fueron
veh ículos que doblegaron a las barreras autoritarias que mantuvieron en la ignorancia a millones
de personas. La difusión del pensamiento humano mediante los modernos medios técnicos de
comunicación social tornó imposible la subsistencia de un régimen basado sobre el terror y la
sistemática negación de
Lo primero que se establece en este artículo es: "Toda persona tiene derecho a la
libertad de pensamiento y de expresión", con lo cual podemos afirmar categóricamente
que es un derecho humano universal. En un voto concurrente realizado a raíz de una
sentencia de la Corte se señala en este sentido:" [el derecho a la libertad de
expresión] No tiene acotaciones subjetivas. No se agota en el espacio de un grupo
humano, profesional, socioeconómico, étnico o nacional, de género, edad, convicción o
creencia".1 Es un derecho amplio que puede ser ejercido a través de diferentes medios.
La Convención le otorga esta amplitud tanto en lo que se refiere a la forma de
ejercerlo (además de enunciar expresamente que puede ser practicado de manera
oral, por escrito o de modo impreso o artístico o por cualquier otro procedimiento de
su elección) como al espacio geográfico, ya que se menciona que puede ser puesto en
ejercicio "sin consideración de fronteras".
14
tomados en cuenta como uno solo con dos dimensiones, una individual y otra social.
En una Opinión Consultiva de la Corte se señala al respecto: "ésta [la libertad de
pensamiento y de expresión] requiere, por un lado, que nadie sea arbitrariamente
menoscabado o impedido de manifestar su propio pensamiento y representa, por
tanto, un derecho de cada individuo; pero implica también, por otro lado, un derecho
colectivo a recibir cualquier información y a conocer la expresión del pensamiento
ajeno".3 Debido a la estrecha interrelación que guardan ambas dimensiones, la Corte
ha señalado que ninguna tiene más valor que la otra, ya que: "para el ciudadano
común tiene tanta importancia el conocimiento de la opinión ajena o de la información
de que disponen otros como el derecho a difundir la propia".4
15
uno tiene igual valor, recordando además la indivisibilidad de los derechos humanos.
Ha lamado también la atención sobre el "honor objetivo", estableciendo que "tiene que
ver con el valor que los demás le asignan a la persona en cuestión en tanto se afecte
la buena reputación o la buena fama de que goza una persona en el entorno social en
el que le corresponde desenvolverse".10
Con una lectura superficial se podría sostener que las restricciones a la libertad de
pensamiento y de expresión, aplicadas a periodistas y a otros profesionales de los
medios masivos de comunicación social, atentan contra el libre desempeño de su
trabajo y, por lo tanto, les impiden cumplir a cabalidad con su objetivo de informar
libremente a la sociedad sobre aspectos fundamentales para ésta. Las resoluciones de
la Corte, sin embargo, han sido dictadas tomando en cuenta las características de las
complejas sociedades actuales, en las que los actores que intervienen pueden tener
intereses particulares (y en ocasiones contrapuestos con el interés general). La Corte
ha reconocido la enorme capacidad de influencia que han adquirido los medios masivos
de comunicación social y, por lo tanto, ha lamado la atención sobre la responsabilidad
que éstos tienen al momento de ejercer su función, a fin de que la información y las
opiniones que recogen contribuyan al pluralismo. También ha lamado la atención sobre
el papel que el Estado tiene a este respecto, ya que debe tomar en cuenta no sólo los
derechos y los intereses de los medios masivos de comunicación, sino también los de
los individuos, que se encuentran en una situación de asimetría en relación con los
medios y por lo tanto pueden verse afectados por el trabajo de éstos. En el caso
Herrera Uloa vs. Costa Rica12 se sostuvo, por ejemplo: "la Corte advierte la necesidad
de proteger los derechos de quien enfrenta el poder de los medios. El Estado debe
equilibrar la participación de las distintas informaciones en el debate público,
impulsando el pluralismo informativo".
La Corte ha reconocido que el trabajo que actualmente desarrolan los medios masivos
de comunicación social está íntimamente relacionado con la vigencia de la democracia.
Dentro de ésta, la rendición de cuentas es un elemento fundamental, al que los medios
han contribuido a impulsar a través del escrutinio público que realizan, tanto de la
gestión gubernamental como de las personas que levan a cabo esta gestión. Las
resoluciones de la Corte han estado enfocadas a que se garantice el derecho al honor
de los funcionarios públicos, pero también a que éstos cuiden que sus conductas estén
acordes con la ley, con el objetivo de que se satisfaga el interés público. A este
respecto, "no es posible ignorar que el funcionario público puede utilizar la autoridad o
la influencia que posee, precisamente por aquela condición, para servir intereses
privados, suyos o ajenos, de manera más o menos oculta o evidente. Este servicio a
intereses privados, si lo hay, no debe quedar al margen del escrutinio colectivo o
democrático".13
16
desaparecen cuando decae la libertad de expresión [...]. De ahí que el autoritarismo
suela desplegarse sobre la libertad de expresión, como medio para evitar el
conocimiento puntual de la realidad, silenciar las discrepancias, disuadir o frustrar la
protesta y cancelar finalmente el pluralismo característico de una sociedad
democrática".
Este caso, además de mostrarnos la manera concreta de cómo procede la Corte, sirve para
reflexionar sobre temas de suma importancia, como la actuación del Estado chileno durante la
transición a la democracia, las deficiencias de ésta, y los aportes que la Corte está realizando al
derecho internacional de los derechos humanos.
La transición a la democracia en Chile se levó a cabo a través del respeto escrupuloso a las reglas
del juego pactadas. Durante los primeros años de la transición, Augusto Pinochet conservó para sí
y para las personas y grupos allegados a él un gran margen de maniobrabilidad y de poder político
y económico. El caso que nos ocupa es una muestra de cómo se comportaron los dos primeros
gobiernos democráticos y de las luchas de poder que se dieron en este tiempo. Por una parte,
vemos cómo los grupos autoritarios y conservadores, así como los valores que éstos encarnaban,
siguieron influyendo dentro de la política y la sociedad. El hecho de que lograran la prohibición de
la exhibición de la película La última tentación de Cristo es un ejemplo de ello.15 Un testigo que
intervino en el juicio declaró: "me parece tremendamente grave que alguien se arrogara la
17
representación de la Iglesia católica y de Jesucristo".16 Pues bien, las personas que se arrogaron
esta representación tuvieron éxito en los tribunales chilenos.17
Tanto Patricio Aylwin, como Eduardo Frei (a este último le tocó cumplir la sentencia de la Corte)
dejaron claro durante sus gobiernos que no coincidían y que incluso discrepaban de los valores y
con las personas autoritarias que en aquel momento existían en el país, pero no realizaron ningún
acto en su contra que pudiera considerarse fuera del pacto político entonces vigente. Sin
embargo, a través de una eficiente e inteligente estrategia política fueron consiguiendo que dichos
valores y personas poco a poco fueran perdiendo poder e influencia dentro del Estado y de la
sociedad. En el presente caso, el gobierno de Eduardo Frei se manifestó en contra de la censura
previa, pero señaló también que no podía pronunciarse en contra del fallo de la Corte Suprema
chilena18 pues esto significaría una intromisión a la división de poderes.19
La solución que encontró el gobierno de Frei en el presente caso, para atender el falo de la Corte
respetando el Estado de derecho y las reglas del juego político, fue proponer una reforma
constitucional para que en lo sucesivo se prohibiera la censura previa.
En aquel entonces, uno de los peritos designado por la Comisión, Francisco Cumplido,20 señaló
que no estaba de acuerdo con la interpretación de la Corte Suprema, pero que legítimamente ésta
tenía el derecho de hacerla.21 Y lo cierto es que el artículo 19, párr. 12 de la Constitución Política
de Chile señalaba que la ley establecería un sistema de censura previa para la exhibición y
publicidad de la producción cinematográfica,22 lo cual fue aprovechado por los grupos
autoritarios en aquel entonces para lograr que se prohibiera exhibir la película. Otra circunstancia
utilizada por estos grupos fue la tendencia que existía en el Poder Judicial chileno de ponderar el
derecho al honor sobre el de la libertad de expresión. Así lo señaló Humberto Nogueira durante el
juicio ante la Corte Interamericana:
cuando están en juego dos derechos como el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la
honra (los tribunales chilenos y la Corte Suprema) hacen primar el derecho al honor. Hay una
política sistemática en tal sentido [...]. No es sólo un problema normativo, es fundamental el
criterio jurisprudencial que tienen los tribunales superiores chilenos al hacer preponderar el
derecho al honor frente a la libertad de expresión.23
Al reconocer los hechos, materia de la denuncia y señalar que no estaba de acuerdo con la
actuación del poder judicial, el gobierno de Eduardo Frei intentó (sin éxito) sustraerse de la
18
responsabilidad internacional. La Corte no aceptó esta sustracción, resolviendo lo siguiente: "un
acto contrario al derecho internacional producido por el Poder Judicial puede generar
responsabilidad internacional del Estado siempre y cuando éste en su conjunto asuma los criterios
dados por el Poder Judicial. En particular se requiere la aquiescencia del órgano encargado de las
relaciones internacionales que es el Poder Ejecutivo, lo que no se da en el presente caso".24
Con la presente sentencia, además de rechazar el argumento que el Estado chileno presentó para
sustraerse a la responsabilidad internacional, se sienta jurisprudencia que sirve también como un
aporte en la evolución del derecho internacional de los derechos humanos. La Corte señaló que:
"la responsabilidad del Estado puede generarse por actos u omisiones de cualquier órgano de
éste, independientemente de su jerarquía".25 El respeto que el Poder Ejecutivo chileno ha
mantenido hacia las reglas del juego político interno así como a la división de poderes, en este
sentido, resultó intrascendente en el ámbito del derecho internacional, en el cual se considera al
Estado (como unidad), como el sujeto acreedor de responsabilidad internacional.
El juez Cançado Trindade, en este voto, hace también un lamado importante a los estados para
que, además de armonizar su derecho interno con el internacional, realicen las gestiones
necesarias para que en las nuevas generaciones de jueces exista un cambio de mentalidad fincado
en la capacitación en materia de derecho internacional de los derechos humanos. Pone también
énfasis en la reconstrucción y renovación que debe tener el derecho internacional en el siglo que
vivimos, a través de un enfoque más antropocéntrico y menos estatocéntrico.
19
ÚLTIMAS REFLEXIONES
La sentencia que hemos comentado sugiere que es conveniente distinguir entre los principios del
derecho internacional de los derechos humanos (en los cuales es imprescindible no hacer
concesión alguna a efecto de que la realidad poco a poco vaya alcanzando lo ideal) y las cuestiones
de la realpolitk que en el caso chileno han existido. En mi opinión, los presidentes chilenos de la
transición y la consolidación de la democracia han diseñado y aplicado una eficaz estrategia
política y una visión a largo plazo de Estado que han tenido resultados favorables. Han logrado ir
limitando la actuación y el poder político de los grupos autoritarios respetando las reglas del juego
establecidas. En el caso concreto que nos ocupó, la reforma constitucional para abolir la censura
previa se aprobó, lo cual ha dado lugar a que los valores de tolerancia, inclusión y pluralismo vayan
insertándose cada vez más en la cultura política chilena. En otros casos relacionados con el
derecho a la libertad de expresión, conocidos por el sistema interamericano de protección a los
derechos humanos, el Estado chileno se ha mostrado también receptivo y dispuesto a acatar las
resoluciones. Con motivo del caso Claude Reyes y otros, promulgó en agosto de 2008 la Ley de
Transparencia de la Función Pública y Acceso a la Información del Estado. También cumplió con lo
estipulado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al indemnizar a la periodista
Alejandra Matus (a quien en 1999 había incautado el libro de su autoría titulado El libro negro de
la justicia chilena). Chile es uno de los pocos estados sobre el cual la Corte Interamericana ha
decidido dejar cerrados los casos definitivamente, en virtud de su disposición para cumplir a
cabalidad los falos que ésta ha dictado.28 Esto habla de la voluntad de Chile y de sus acciones en
favor del derecho internacional de los derechos humanos.
20
¿Por qué es importante la libertad de expresión?
La comunicación es una parte importante de nuestras vidas, y el
grado de libertad para comunicarse tiene un impacto importante en nuestra
sociedad y en la consolidación de nuestras democracias. La libertad de
expresión es básicamente el derecho a comunicarnos sobre cuestiones
políticas.12 j
¿Cuál es la importancia de la libertad de expresión?
Cada vez que compartes una noticia en las redes sociales, asistes a una
protesta o escribes a un político local sobre un tema que te preocupa,
estas ejerciendo tu derecho a la libertad de expresión. Sin embargo, no
cualquier forma de expresión se considera libre. Por ejemplo, discutir en la
mesa sobre si hay que comer o no las verduras no se considera libertad
de expresión.
21
En el año 2000, la libertad de expresión se consagró como derecho
fundamental en el artículo 11 de la Carta de Derechos Fundamentales de
la Unión Europea:
Para que la ciudadanía pueda tomar decisiones significativas sobre cómo quiere que funcione la
sociedad, debe tener acceso a información veraz y precisa sobre una amplia diversidad de temas, y
esto solo puede darse si la gente se siente segura a la hora de expresar los problemas que afectan
a sus comunidades.
Proteger la libertad de expresión favorece que la gente se pronuncie públicamente, facilitando así
que se aborden los problemas sistémicos desde dentro. Asimismo disuade los abusos de poder,
cosa que a la larga beneficia a todo el mundo.
Cuando se celebran elecciones, la ciudadanía tiene la oportunidad de pedir cuentas a sus políticos.
Para decidir a quién votan, necesitan saber cómo ha actuado un partido político mientras ha
ejercido el poder y si ha cumplido sus promesas electorales.
Los medios de comunicación y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) informan sobre los
problemas sociales más importantes y contribuyen así a generar una percepción social sobre la
actuación del gobierno. Sin embargo, esto solo resulta útil si tienen libertad para cubrir con
veracidad las cuestiones que implican una crítica al Estado.
22
3. Participación activa de la ciudadanía
Las elecciones y los referendos son una buena oportunidad para que la ciudadanía marque el
rumbo de la sociedad, pero solo se celebran cada tantos años.
Esto permite que proteste ante una decisión poco popular, como la prohibición del aborto en
Polonia, o que le demuestre al gobierno que quiere que actúe de forma más contundente en
relación a una cuestión importante. Cuando las calles de Alemania se llenaron de cientos de miles
de personas protestando por la guerra en Ucrania, el gobierno recibió el mensaje de que la gente
apoyaba las sanciones fuertes contra Rusia.
En una sociedad democrática todas las personas deben ser tratadas de forma equitativa y justa.
Sin embargo, a menudo no se tiene en cuenta a los grupos minoritarios que están
infrarrepresentados en el gobierno y sus opiniones son ignoradas en favor de las del grupo social
dominante.
Los grupos marginados pueden lograr apoyo público para su causa por medio de campañas y
hablando abiertamente de los problemas que afectan a sus comunidades, aumentando así su
capacidad de influir en la agenda pública y poner fin a los abusos de derechos humanos.
Queremos que la sociedad sea mejor para todas las personas, pero para ello, es preciso fomentar
y propiciar la libertad de expresión. Los gobiernos autoritarios que suprimen la crítica y ocultan
información de interés público privan a la ciudadanía del derecho a tomar decisiones informadas o
a actuar sobre cuestiones sociales importantes.
Ocultar información vital permite que los problemas se enquisten y empeoren, lo cual obstaculiza
el progreso y dificulta la búsqueda de soluciones cuando el problema finalmente sale a la luz.
23
Por ejemplo, en China, al médico que intentó advertir a la comunidad médica de un virus mortal
(COVID-19) se le ordenó que 2dejara de emitir anuncios falsos" y se le investigó por "difundir
rumores". El efecto fue devastador: retrasó la introducción de medidas para contener la COVID-19,
lo que provocó una pandemia mundial y millones de muertes.
1.Gobiernos
Los gobiernos autoritarios, cuyo principal objetivo es mantenerse en el poder, quieren asegurarse
de que cualquier cobertura mediática les sea favorable. Para controlar la narrativa de la opinión
pública, nombran a figuras políticas como responsables de los medios de comunicación y ejercen
un control financiero y editorial sobre los principales medios. De acuerdo con una de nuestras
organizaciones miembro en el Informe sobre la Libertad de los Medios, Hungría es un ejemplo
atroz de ello, pues más del 80% del sector informativo está controlado directa o indirectamente
por el gobierno húngaro.
2. Jurídicamente
Los gobiernos recurren a reformas legales restrictivas, al control de multitudes por parte de la
policía o a medidas de emergencia excepcionales para frenar la libertad de expresión.
Como respuesta de emergencia durante la pandemia de COVID-19, países como Bélgica, Bulgaria,
Alemania, Eslovenia y España restringieron de forma desproporcionada el ejercicio del derecho a
la protesta en interés de la salud pública mediante una actuación policial de mano dura y la
detención de activistas.
Otra herramienta jurídica utilizada por el Estado para controlar el flujo de información es la
criminalización de la difusión de información falsa o la denegación del acceso a la información.
En Rusia, Putin se refiere a la invasión de Ucrania como una "operación militar" y la ciudadanía
rusa sabe que utilizar la palabra "guerra" les llevará a enfrentarse a las leyes de "noticias falsas", lo
que podría suponer una pena de prisión de hasta 15 años. Como resultado, muchas de las
personas que se oponen a la guerra guardan silencio, mientras que otras no son conscientes de la
realidad de lo que está sucediendo.
24
3. Ataques a periodistas, organizaciones de la sociedad civil y a quienes denuncian irregularidades
Muchos políticos y personas con poder que temen que se saquen a la luz sus prácticas corruptas
recurren a tácticas sucias y extrajudiciales para silenciar a periodistas. Entre las estrategias más
comunes figuran el acoso judicial a través de SLAPPs (demandas abusivas estratégicas) o campañas
de difamación destinadas a desacreditar a las OSC críticas.
Asimismo, los periodistas y defensores de los derechos civiles están cada vez más expuestos a
violencia verbal o física, incluso por parte de la policía.
. En línea
25
humor y el abuso. Si se utilizan, podrían limitar la libertad de
expresión en línea.
5. Autocensura
Cuando se ataca la libertad de expresión, el mensaje que se envía a la vez es que decir la
verdad puede suponer un peligro. La ambigüedad que existe en torno a lo que es o no es
aceptable lleva a la gente a andar con pies de plomo, y por ende, a autocensurarse . Nuestro
Informe sobre la Libertad de los Medios de Comunicación 2022 reveló que los periodistas
en Bulgaria, Alemania, Hungría, Italia, Eslovenia y Suecia se autocensuraban debido a
ataques o acoso en línea.
Es preciso que haya leyes para salvaguardar la libertad de expresión, que protejan a las
personas y organizaciones amenazadas por denunciar la corrupción o un funcionamiento
poco ético. Los periodistas, activistas, las organizaciones de observación de los derechos
humanos, y las personas que denuncian irregularidades deben contar con una protección
jurídica eficaz que les permita llevar a cabo su trabajo con seguridad y les proteja de las
represalias de quienes pretenden silenciarlos.
Por ello, Liberties está haciendo una intensa campaña para mejorar las leyes que garantizan
la libertad de los medios de comunicación. La Ley de Libertad de los Medios de
Comunicación que está elaborando la Comisión Europea tiene el potencial de suponer un
verdadero cambio. Hemos enviado a la Comisión nuestro Informe sobre la Libertad de los
Medios de Comunicación, en el que se audita el estado de la libertad de prensa en 15 países
de la UE, así como un documento de análisis político en el que se exponen las
recomendaciones que, en nuestra opinión, debería abordar la Ley. Entre otras, debería
incluir medidas para mejorar la transparencia sobre la propiedad de los medios y elaborar
normas para garantizar la seguridad del ejercicio periodístico.
26
El derecho internacional permite establecer límites al ejercicio de la libertad de
expresión, si bien estas restricciones deben estar establecidas en la ley de un
modo claro y accesible, sólo pueden imponerse para ciertos fines legítimos
específicos (como en el caso de la apología del odio, o proteger los derechos
de ...29 jun 2021
¿Cuándo se vulnera el derecho a la libertad de expresión?
Se vulnera el derecho a la libertad de locomoción cuando se imponen barreras
que impidan el tránsito de una persona en espacios o vías públicas, que además,
deben ser accesibles para todos los miembros de la sociedad.
¿Cuáles son las consecuencias de la libertad de expresión?
En una sociedad democrática la libertad de expresión tiene un valor y una
función esencial y es además un derecho fundamental manifestar un pensamiento
o idea sin ser censurado. Este derecho representa la posibilidad de poder
expresarse, acceder a la información y transmitirla sin barreras.
¿Cuándo se creó el derecho a la libertad de expresión?
27
Características de la libertad
28
La trascendente importancia que reviste la libertad de expresión en la sociedad democrática
también ha sido reconocida en iguales términos por el Comité de Derechos Humanos de Naciones
Unidas, la Corte Europeade Derechos Humanos, y la Comisión y Corte Africana Derechos Humanos
y de los Pueblos. El artículo 4 de la Carta Democrática Interamericana caracteriza la libertad de
expresión y de prensa como “componentes fundamentales del ejercicio de la democracia”. En el
mismo sentido, la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión adoptada por la CIDH en
2000 recuerda que “la libertad de expresión, en todas sus formas y manifestaciones, es un
derecho fundamental e inalienable, inherente a todas las personas. Es, además, un requisito
indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática”. Por las mismas razones se
ha afirmado que los Estados deben promover, y no inhibir, una deliberación vigorosa, plural y
desinhibida sobre todos los asuntos públicos.
Desde hace más de una década, la CIDH y la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión han
seguido con especial atención la situación de la libertad de expresión en Venezuela y ha
documentado el deterioro progresivo del ejercicio de este derecho en el país
1. La compatibilidad del marco normativo vigente con las obligaciones internacionales del Estado
en materia del derecho a la libertad de expresión
Las restricciones al derecho a la libertad de expresión deben estar definidas en forma precisa y
clara a través de una ley formal y material, orientadas al logro de fines legítimos y ser necesaria y
proporcionada en una sociedad democrática para el logro de esos fines imperiosos que persigue.
Además, las responsabilidades ulteriores derivadas del ejercicio de la libertad de expresión deben
ser siempre ordenadas por un juez o autoridad jurisdiccional independiente e imparcial,
respetando las garantías del debido proceso. En todos los casos estas medidas no deben ser
discriminatorias ni producir efectos discriminatorios, ni pueden constituir censura a través de
medios directos o indirectos. La CIDH estima que el marco normativo venezolano, que se describe
adelante, impone restricciones a la libertad de expresión y acceso a la información en Venezuela,
de manera incompatible con estos requisitos, y que han servido para iniciar procesos judiciales o
29
administrativos contra quienes difunden informaciones contrarias a los intereses gubernamentales
e inhibir la crítica y el debate político.
Delitos de desacato y otros delitos contra el honor: el Código Penal y el Código de Justicia Penal
Militar640 mantienen las normas de protección del honor y la reputación de los funcionarios
estatales contra la emisión de expresiones críticas que puedan ser consideradas ofensivas, tales
como el vilipendio y ofensa a la autoridad. El Código Penal también mantiene el delito de
difamación641. La CIDH ya ha establecido en el estudio de casos individuales respecto de
Venezuela642, conforme a su doctrina y jurisprudencia reiterada643, que estas disposiciones son
incompatibles con el principio de estricta legalidad penal y el derecho a la libertad de expresión,
por lo que ha recomendado al Estado venezolano su derogación.
Delitos contra la seguridad nacional: durante 2017, la CIDH documentó la detención y apertura de
procesos penales por delitos contra la seguridad nacional, incluidos de naturaleza militar, como
traición a la patria, rebelión y espionaje, en contra de referentes sociales, periodistas, políticos y
manifestantes. Se trata de disposiciones que tipifican conductas de forma amplia, vaga y ambigua
que se prestan al abuso para suprimir expresiones políticas y críticas que nada tienen que ver con
la seguridad nacional, entendida desde una perspectiva democrática. Así por ejemplo, el delito de
traición a la patria, contemplado en los artículos 128 y 129 del Código Orgánico Penal, y en el
artículo 464 del Código de Justicia Penal Militar, establecen penas de prisión de hasta 30 años a
quienes “conspiren” contra las instituciones republicanas de la patria o las “hostilicen por
cualquier medio”, o “atent[en] en cualquier forma contra la soberanía nacional”. Asimismo, el
30
delito de rebelión militar establece que “la rebelión es un delito militar aún para los no militares”,
cuando “hostilicen en cualquier forma a las fuerzas nacionales”644. De igual manera, incurren en
delito de espionaje toda persona que “revel[e] documentos, noticias o informaciones de
naturaleza militar que en interés de la defensa nacional deban permanecer secretos”645. Por su
parte, el Decreto-Ley Orgánica de Seguridad de la Nación646 dispone penas de prisión a quienes
se nieguen, en el marco de esta ley, a suministrar información a las autoridades sobre seguridad
nacional, o a quienes divulguen datos o suministren información a “cualquier particular o a otro
Estado comprometiendo la seguridad y defensa de la Nación”. Discursos de odio: como se señaló
previamente, el 8 de noviembre de 2017, la ANC aprobó la Ley Constitucional para la Promoción y
Garantía de la Convivencia Pacífica, proyecto presentado por el Presidente Maduro (Capítulo
II.B.2). La ley aprobada establece restricciones el ejercicio del derecho a la libertad de expresión en
Venezuela, que resultan incompatibles con el marco jurídico interamericano en la materia. En
primer lugar, la ley establece figuras penales amplias, vagas y ambiguas para castigar quien
“fomente, promueva o incite el odio”, o promoción del “fascismo” los que otorga un margen
inaceptable de discreción al juzgador a la hora de determinar qué tipo de violencia y odio se
fomenta, poniendoen riesgo la libertad de expresión y comprometiendo el principio de legalidad.
Los términos utilizados en la ley como “promoción y fomento” de toda clase de “discriminación” y
del “facismo” son por demás abiertos e imprecisos y van más allá de los establecido en el derecho
internacional de los derechos humanos en esta materia. La normativa tampoco parece tener un fin
legítimo. Aunque la ley en su parte general invoca como fin promover la diversidad, la tolerancia y
erradicar el odio, la discriminación y violencia por motivos discriminatorios, las declaraciones
emitidas por autoridades de gobierno y miembros de la ANC indican que la ley buscaría perseguir
a la oposición, legitimar la censura y criminalizar las expresiones contrarias a las ideas políticas del
Gobierno647. El Presidente de la República, al presentar el proyecto de Ley, indicó que “todo
aquel que salga a las calles a expresar intolerancia y odio será capturado, juzgado y castigado con
severas penas de 15 a 25 años de cárcel”648. En el debate, la Presidenta de la ANC y ex canciller
venezolana, Delcy Rodríguez, indicó que el Estado debía actuar frente al uso de las redes sociales
como “laboratorios de guerra psicológica”. La funcionaria explicó que “hay un odio importado que
pertenece a un plan para atentar contra la integridad del pueblo. Este odio importado lo ponen
acá las expresiones más racistas y clasistas de la derecha venezolana”649. Como ejemplo,
Rodríguez dijo que "hubo un tuit de un partido opositor amenazando al alcalde de Caracas, esas
expresiones, amenazas de muerte, esas expresiones de odio deben acabarse en Venezuela y por
eso esta ley va a contener sanciones para el delito de odio, va a contener sanciones y regulaciones
en los medios de comunicación"650. De igual manera, el vicepresidente de la ANC, Earle Herrera,
indicó que “los sectores extremistas de la oposición […] se han encargado de cometer asedio
contra funcionarios y representantes del chavismo, así como la quema de ciudadanos
venezolanos, solo por su ideología política”651. Asimismo, la normativa establece sanciones
severas cuya necesidad y proporcionalidad no ha sido demostrada. En su artículo 20, la ley prevé
sanciones "de diez a veinte años" de prisión, así como la imprescriptibilidad de los delitos
establecidos. En su artículo 22, la normativa también prevé la revocación de la concesión de
prestadores de servicio de radio o televisión que "[d]ifunda[n] mensajes que constituyan
31
Igualmente, se documentaron severas restricciones al derecho a la libertad de expresión en el
país, que incluyen censura y cierre de medios de comunicación, ataques a periodistas, y en general
patrones de hostigamiento y criminalización de quienes emiten opiniones políticas o difunden
información que no encuentra aprobación estatal. Como se analiza en este informe, estas medidas
no responden a un marco normativo compatible con las obligaciones internacionales adquiridas
por el Estado venezolano en esta materia y en la práctica, han estado dirigidas al silenciamiento de
las voces críticas del actual Gobierno. Su impacto en la democracia venezolana es evidente y
merece atención prioritaria.
Libertad de expresión
Dejar sin efecto la Ley Constitucional para la Promoción y Garantía de la Convivencia Pacífica por
ser contraria a los principios de derecho internacional de los derechos humanos
Adoptar las medidas que sean necesarias para proteger la vida, la integridad personal de los
comunicadores sociales, y la protección de lainfraestructura de los medios de comunicación. En
particular, otorgar a los y las periodistas el máximo grado de garantías para que no sean
detenidos/as, amenazados/as ni agredidos/as por estar ejerciendo su profesión, especialmente en
el marco de una manifestación pública. Sus materiales y herramientas de trabajo no deben ser
destruidos ni confiscados. El Estado tiene la obligación de realizar investigaciones serias,
imparciales y efectivas de los hechos de violencia y hostigamiento contra los periodistas y medios
de comunicación, identificando, juzgando y sancionando a sus responsables.
32
Asimismo, el Estado debe garantizar la más absoluta imparcialidad y el debido proceso en todos
los procedimientos administrativos y judiciales para exigir el cumplimiento de la legislación sobre
radiodifusión.
Archivar los procesos judiciales en contra de periodistas y medios de comunicación que hayan sido
iniciados para reprimir, sancionar y castigar el derecho a la libertad de expresión, y que no tengan
sustento. A su vez, levantar toda medida precautoria decretada en contra estas personas que no
tenga bases jurídicas reales.
Asegurar que los funcionarios públicos se abstengan de realizar declaraciones que generan un
ambiente de intimidación que limite el derecho a la libertad de expresión. En particular, el Estado
debe crear un clima en el cual todas las personas puedan exponer sus ideas u opiniones sin miedo
a ser perseguidos, agredidos o sancionados por ello
33
34
35
36
37
38
Consideran
do que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad
intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
39
sino que cada individuo de la especie humana es titular de ese derecho. Y el
Estado está obligado a garantizarlo frente a las instituciones gubernamentales o
no, frente a cualquier persona, sea un familiar, su pareja, algún individuo de su
círculo comunitario, o cualquier miembro del sector o grupo social donde se
desenvuelva;
A partir de la Declaración Universal de los Derecho Humanos, en 1948, la libertad
de expresión está consagrada en la mayoría de las legislaciones, incluyendo
sus garantías que son, entre otras: derecho a no ser perseguido a causa de las
propias opiniones, el derecho a investigar información y opiniones, el derecho a
conservar el secreto de la fuente, la proscripción de los delitos de conciencia y
el respeto a la autonomía universitaria y a la libertad de cátedra para la
búsqueda, consecución y libre difusión del conocimiento y las ideas. Las
garantías de la libertad de expresión forman parte de lo que modernamente
recibe el nombre de derechos humanos o 'derechos fundamentales' de la
persona humana, y se les considera como fundamentales ya que resultaría casi
imposible exigir y hacer efectivos otros derechos si éstos han sido conculcados.
Desde esos antiguos pensadores hasta nuestros días ha existido una continuidad
y progreso en la necesidad de lucha por las libertades, incluso en la Edad
Media, cuando hubo un gran eclipse en el tratamiento de la libertad de
expresión como derecho subjetivo, los grandes pensadores estuvieron claros en
la necesidad de mantener el derecho de expresión de las ideas como un valor
que hay que defender con todas las fuerzas, hasta arriesgando la vida.
En el Renacimiento, período en el que se insiste en la dignidad del ser humano y
su racionalidad y se profundiza en el tema de las libertades religiosas y
políticas, se comienza a hablar de la 'tolerancia' como primer paso para el
respeto a la naturaleza política del hombre y la convivencia de unos en relación
con los otros. Tras el convulsionado siglo XVII apareció la Ilustración, semillero
se los movimientos libertadores y de las ideas que se concretaron y recogieron
en documentos como la Declaración de Derechos del 13 de febrero de 16897
. Este documento de 1689 fue mejorado y precisado, en cuanto a la claridad en la
consagración del derecho a la libertad de expresión, con la Declaración de
Derechos de Virginia, del 12 de Junio de 1776, redactada por un Congreso de
delegados reunidos en Filadelfia (entre los cuales estaban, entre otros,
Washington, Jefferson y Benjamín Franklin), en donde se consagra en forma
directa, inequívoca y jurídica, por primera vez el derecho a la Libertad de
Expresión, cuando en el artículo 12 se establece que "la libertad de prensa es
uno de los grandes baluartes de la libertad y que jamás puede restringirla un
gobierno despótico", y en el artículo 16 se permite la libre expresión de la
religión según los dictados de la conciencia.
La Declaración de Virginia presenta la libertad de expresión como un derecho
evidente, tan esencial como el de la vida y la búsqueda de la felicidad. Según
esta Declaración, lalibertad de prensa, la libertad de publicar las ideas y
pensamientos políticos, ideológicos y religiosos es el sostén de la libertad
general que es indispensable e inalienable por la irracionalidad y el despotismo.
Se sustrae del gobernante arbitrario la posibilidad "de violar la libertad. La
Declaración de Virginia abrió los caminos para que luego trece colonias de la
40
Confederación Norteamericana realizaran declaraciones similares a favor de los
derechos del hombre, donde se reconocía la libertad de expresión.
Trece años después, en Europa —y en los tiempos agitados de la Revolución
Francesa en 1789— se proclama en París la famosa Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano. Ésta reconoce en forma magnifica los
derechos naturales. Así, en su artículo 2 dispone: «La finalidad de toda
asociación política es la conservación de los derechos naturales e
imprescriptibles del hombre. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la
seguridad y la resistencia a la opresión». Y la libertad de expresión en su
artículo 11: «Puesto que la comunicación sin trabas de los pensamientos y
opiniones es uno de los más valiosos derechos del hombre, todo ciudadano
puede hablar, escribir y publicar libremente, teniendo en cuanta que es
responsable de los abusos en los casos determinados por la Ley». En esta
declaración se valora la importancia de la libre expresión de las ideas y por
tanto se permite abiertamente dicha libertad.
Lo importante de esta declaración se encuentra en la idea y entendimiento de que
la libre expresión en sí, no es limitada por ningún gobierno, sino que el Estado a
través de la Ley, y según ésta, puede sancionar los abusos a este derecho. La
responsabilidad es primero individual y por eso el ciudadano debe hacer un
ejercicio correcto y cabal de este derecho. A esta grandiosa declaración le
siguieron en 1793 y 1795 otras declaraciones francesas que reconocieron el
derecho a la libre expresión.
Desde estas primeras proclamaciones se consagra la libertad de expresión en
instrumentos político-jurídicos, sin embargo, la expresión de las ideas genera en
la mayoría de los casos crisis y enfrentamientos con el poder, donde dicha
libertad se ve sometida en la realidad. Por lo que los siglos XIX y XX, fueron
siglos de avances y retrocesos en materia de libertad de expresión, sin
embargo, en materia jurídica hay una consolidación de las ideas consagradas
en Virginia y en Francia, sobre todo con el nacimiento de Constituciones
Nacionales que de un modo u otro reconocen la libertad de expresión.
El desarrollo tecnológico hace cada vez más difícil violentar la libertad de
expresión, mas los gobernantes despóticos siempre encuentran mecanismos
para reprimir el libre pensamiento. En la mayoría de las dictaduras uno de los
primeros derechos violentados ha sido el libre pensamiento; evitar decir los
errores y manifestar las críticas siempre ha sido fundamental para que los
gobiernos autoritarios y despóticos puedan sostenerse por largos periodos en el
poder.
El nacimiento de la Comunidad Internacional y la evolución del Derecho
Internacional Público han sido decisivos para obligar a los tiranos modernos,
primero a reconocer y, luego, a respetar la libertad de expresión. Sin embargo,
la libertad de expresión y los derechos humanos en general han sido coartados
en el siglo XX como nunca antes en la historia de la humanidad. Regímenes
como los de Hitler y Musolini, Stalin, Pol Pot y Fidel Castro, Gómez, Pérez
Jiménez y Pinochet, entre otros, constituyen una muestra significativa de cómo
las tiranías más atroces se han sostenido mediante la conculcación de los
derechos humanos, y muy especialmente el de la libertad de expresión.
41
Asimismo, la Primera y Segunda Guerra Mundial, son ejemplos del alto precio que
el hombre ha tenido que pagar por sus opiniones, tendencias políticas y
posiciones religiosas. El balance estremecedor del siglo XX solamente tiene
alicientes en la concientización del hombre sobre la necesidad de evitar la
repetición de tales sucesos.
A la Primera Guerra Mundial siguió la creación de la Sociedad de Naciones que,
aunque no pudo evitar la Segunda Guerra Mundial, fue un excelente ensayo
para dar lugar al nacimiento de la Organización de Naciones Unidas (ONU). La
Sociedad de Naciones tuvo el mérito de promover el Tribunal Internacional de la
Haya. Luego de la Segunda Guerra Mundial, nació la ONU, y uno de sus
primeros trabajos fue la redacción de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, que se aprobó el 10 de diciembre de 1948 en París.
Ahora bien, la Declaración Universal de los Derechos Humanos no fue un acto de
creación de los mismos, sino su reconocimiento y consagración en instrumentos
jurídicos obligatorios. La importancia de esta Declaración se encuentra en la
obligatoriedad de estos principios en las legislaciones internas y Constituciones
Nacionales, características que no tenían la de Virginia y la Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano de Francia, pero que realmente
constituyeron un formidable paso hacia la concreción de los derechos humanos
en la ley positiva de los distintos ordenamientos jurídicos.
En el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948,
que es ley positiva en todos los países que la suscribieron, se establece: «Todo
individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, este incluye el
derecho a no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir
informaciones y el de difundirlas, sin limitaciones de fronteras, por cualquier
medio de expresión».
Este artículo se complementa con el 29, ordinal segundo, que dicta lo siguiente:
«En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona
estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin
de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los
demás y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del
bienestar general en una sociedad democrática».
El último artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma
que al Estado no le corresponde derecho alguno para suprimir los derechos y
libertades proclamados en la misma. No parece exagerado decir que esa
Declaración de 1948 significa el más preciado y maravilloso documento que
posee la humanidad después de los Evangelios de Jesús.
Sin embargo, esta declaración, aunque es Universal, ha necesitado algunos
retoques y adiciones debido justamente al principio de progresividad que ella
consagra y a los cambios sociales que ella misma propició. Es por eso que
luego se han realizado numerosas declaraciones y tratados internacionales, de
los cuales haremos una breve relación en cuanto traten y consagren la libertad
de expresión:
1. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Aprobada en la
Novena Conferencia Internacional Americana en Bogotá, 1948. En el artículo IV
42
expresa: «Del derecho de libertad de investigación, opinión, expresión y
difusión. Toda persona tiene derecho a la libertad de investigación, de opinión y
de expresión y de difusión de pensamiento por cualquier medio».
2. Convención Americana sobre Derechos Humanos. Suscrita en San José de
Costa Rica en 1969, en su artículo 13 establece ampliamente la libertad de
pensamiento y de expresión en 5 ordinales:
l°. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este
derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e
ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por
escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su
elección.
2º. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto
a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar
expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: A) el respeto a
los derechos o a la reputación de los demás, o B) la protección de la seguridad
nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.
3º. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos,
tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para
periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la
difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir
la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.
4°. Los espectáculos públicos pueden ser sometidos por la ley a censura previa
con el exclusivo objeto de regular el acceso a ellos para la protección moral de
la infancia y la adolescencia, sin perjuicio de lo establecido en el inciso 2.
5°. Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda
apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la
violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo
de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u
origen nacional.
Este famoso Pacto de San José establece los principios fundamentales que deben
regir la materia de libertad de expresión en los países que lo han suscrito.
3. Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos del Hombre: Aprobado
en 1966, en Nueva York, en su artículo 19 dispone: 1°. Nadie podrá ser
molestado a causade sus opiniones. 2°. Toda persona tiene derecho a la
libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y
difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya
sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro
procedimiento de su elección. 3°. El ejercicio del derecho previsto en el párrafo
2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales.
Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin
embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a)
Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás; b) La
protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral
públicas.
43
Por lo que respecta a Venezuela, por lo menos las últimas tres Constituciones han
reconocido y consagrado la libertad de expresión. En 1999 luego de un proceso
Constituyente, democrático pero evidentemente parcializado por la mayoría de
un grupo político, nació una Constitución que, si bien es cierto es susceptible de
serias objeciones en cuanto a su legitimidad de origen y en cuanto a su parte
orgánica (por ser presidencialista, centralista y por concentrar demasiados
poderes y atribuciones en el Poder Ejecutivo), también es verdad que declara
los derechos en forma explícita y completa.
La Constitución de 1999 en su artículo 23 le confiere rango constitucional a los
tratados internacionales sobre Derechos Humanos que contengan mejores
derechos que los que ella misma establece, en los siguientes términos:
«Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y
ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el
orden interno en la medida en que contengan normas sobre su goce y ejercicio
más favorables a las establecidas en esta Constitución y las leyes de la
República, y son de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás
órganos del Poder Público».
Y consagra la libertad de expresión en el artículo 57, de la siguiente forma:
«Todos tienen derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u
opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión,
y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que
pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena
responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la
propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan
la intolerancia religiosa. Se prohíbe la censura a los funcionarios públicos para
dar cuenta de los asuntos bajo su responsabilidad».
Gran tensión social causó la versión propuesta a la Asamblea Nacional (versión
que se impuso casi en su totalidad) por el Presidente Hugo Rafael Chávez
Frías, donde exigía la 'veracidad de la información', pero en la segunda
discusión de la Carta Magna se incluyó el término ''sin censura" en el artículo
58, declarando un "derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin
censura". A pesar de que el Presidente Chávez hizo tanto énfasis en que el
término "veraz" fuese incluido en la Constitución, no obstante, reiteradamente
atenta en sus discursos contra ese "principio", cuando informa algún suceso: un
día lo dice de una manera, y otro día, de manera totalmente contraria, al
extremo de que es imposible saber por sus propias palabras cuál es la versión
verdadera.
Venezuela y gran parte de los países del Mundo cuentan hoy día con una
vasta gama de instrumentos jurídicos que protegen los derechos humanos y
con ellos la libertad de expresión, pero que se convierten en letra muerta sin la
constante lucha de todos los ciudadanos para hacer respetar este derecho por
parte de los regímenes que se instalan en 'el poder'. Hoy Venezuela se ha
convertido en un escenario en donde el ejercicio de los derechos humanos
pareciera ser un privilegio sólo de las élites que la gobiernan.
44
La libertad de expresión tiene una función central en la consolidación y el
funcionamiento de las sociedades democráticas y las características de este
derecho según los órganos autorizados para interpretar los tratados
internacionales en la materia. Para esto, se hace referencia expresa a las
normas de derechos humanos que consagran el derecho a la libertad de
expresión, y la doctrina y jurisprudencia de los órganos de protección de
derechos humanos sobre el alcance del mismo.
El ejercicio del derecho a la libertad de expresión define nada menos que nuestra
naturaleza humana, como hombres y mujeres provistos de pensamiento,
dignidad y autonomía. En efecto, sin este derecho no podrían proyectarse en el
mundo ni realizarse algunos de los componentes más esenciales de la persona
libre y racional.
...se trata de uno de los derechos individuales que de manera más clara refleja la
virtud que acompaña –y caracteriza– a los seres humanos: la virtud única y
preciosa de pensar al mundo desde nuestra propia perspectiva y de
45
comunicarnos con los otros para construir a través de un proceso deliberativo,
no solo el modelo de vida que cada uno tiene derecho a adoptar, sino el modelo
de sociedad en el cual queremos vivir. Todo el potencial creativo en el arte, en
la ciencia, en la tecnología, en la política, en fin, toda nuestra capacidad
creadora individual y colectiva, depende, fundamentalmente, de que se respete
y promueva el derecho a la libertad de expresión en todas sus dimensiones. Se
trata entonces de un derecho individual sin el cual se estaría negando la
primera y más importante de nuestras libertades: el derecho a pensar por
cuenta propia y a compartir con otros nuestro pensamiento.5
Función 2. Condición esencial para la democracia
La libertad de expresión tiene una relación estructural con la democracia,
calificada por los organismos interamericanos como «estrecha», «indisoluble»,
«esencial» y «fundamental», que explica tanto la importancia de este derecho
como los distintos alcances interpretativos que le han sido dados en la
jurisprudencia.
Para la CIDH, la relación entre el derecho a la libertad de expresión y la
democracia es tan estrecha que «el objetivo mismo del art. 13 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos es el de fortalecer el funcionamiento de
sistemas democráticos pluralistas y deliberativos mediante la protección y el
fomento de la libre circulación de información, ideas y expresiones de toda
índole».
La libertad de expresión es una condición para la existencia y el funcionamiento de
un sistema democrático, porque este no podría consolidarse sin que las
personas tengan la plena libertad de expresar sus propias ideas y opiniones,
circular la información disponible, deliberar abierta y vigorosamente sobre los
asuntos públicos, ejercer control ciudadano sobre la gestión de lo público,
impedir la instauración del autoritarismo, denunciar la injusticia o la
arbitrariedad, consolidar una opinión pública informada y activa, y permitir la
realización y autodeterminación personal y colectiva del sujeto político.
Por lo mismo, ha sido calificada como «un derecho internacional fundamental y
componente básico de la sociedad civil basada en los principios democráticos»
(Relator Especial para la Libertad de Opinión y Expresión de Naciones Unidas –
ONU, Representante para la Libertad de los Medios de Comunicación de la
Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa – OSCE, y Relator
Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados
Americanos – OEA, 2009).
De este rol democrático central se derivan a su turno consecuencias para el
Estado, que debe garantizar la existencia de condiciones para que la libertad de
expresión, en pleno ejercicio, pueda efectivamente cumplir su función. En
palabras de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA,
46
necesidades de todos como consumidores de determinada información (de
entretenimiento, por ejemplo), sino como ciudadanos. Es decir, tienen que
existir condiciones suficientes para que pueda producirse una deliberación
pública, plural y abierta, sobre los asuntos que nos conciernen a todos en tanto
ciudadanos de un determinado Estado.
TEMA 2. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL DERECHO A LA LIBERTAD DE
EXPRESIÓN La primera y más evidente característica general del derecho a la
libertad de expresión es su contenido complejo, ya que se trata de una libertad
fundamental
Hay tres características distintivas del derecho a la libertad de expresión: su
titularidad universal sin discriminación; su doble dimensión individual y colectiva,
y su doble direccionalidad comunicativa; y sus deberes correlativos
El derecho a la libertad de expresión tiene dos dimensiones: una individual y una
colectiva. La dimensión individual faculta a cada persona para expresar sus
pensamientos, ideas, opiniones, informaciones o mensajes; la dimensión
colectiva
faculta a la sociedad a buscar y recibir tales pensamientos, ideas, opiniones,
informaciones y mensajes.
En esa medida, la libertad de expresión es un derecho comunicacional: implica
tanto el derecho del emisor que expone su punto de vista, como el del receptor
a conocer el mensaje transmitido.
Cada acto expresivo implica simultáneamente tanto la dimensión individual como
la dimensión social del derecho a la libertad de expresión. En la misma medida,
un acto del Estado que afecte o restrinja la dimensión individual del derecho en
cabeza del emisor, afectará de igual forma y en la misma medida su dimensión
social en cabeza del receptor.
...una de las principales consecuencias del deber de garantizar simultáneamente
ambas dimensiones es que no se puede menoscabar una de ellas invocando
como justificación la preservación de la otra. Así, por ejemplo, «no sería lícito
invocar el derecho de la sociedad a estar verazmente informada para
fundamentar un régimen de censura previa supuestamente destinado a eliminar
las informaciones que serían falsas a criterio del censor. Como tampoco sería
admisible que, sobre la base del derecho a difundir informaciones e ideas, se
constituyeran monopolios públicos o privados sobre los medios de
comunicación para intentar moldear la opinión pública según un solo punto de
vista».
Subtema 3. Deberes y responsabilidades que forman parte del contenido de la
libertad de expresión Como cualquier otro derecho, la libertad de expresión
impone deberes a quien la ejerce. El primero y más claro es el de no violar los
derechos ajenos con la propia
. MECANISMOS DE IMPLEMENTACIÓN DE ESTÁNDARES INTERNACIONALES
EN EL ORDENAMIENTO INTERNO
Los Estados se han comprometido con la comunidad internacional, mediante
lafirma de una serie de tratados y declaraciones universales y regionales, a
47
protegery garantizar los derechos humanos. Asimismo, a través de estos
instrumentos secrearon órganos regionales de protección que activan su
respectiva competenciacuando los Estados parte no han podido cumplir con sus
obligaciones internacionales. Estos órganos también están autorizados para
interpretar las cláusulas y loscontenidos de aquellos instrumentos.
En el marco del Sistema Interamericano, el artículo 2 de la Convención
Americanasobre Derechos Humanos establece la obligación de los Estados de
adecuar su ordenamiento jurídico de acuerdo con las disposiciones
convencionales. Asimismo,su artículo 33 señala que la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y laCorte IDH son competentes para
conocer de los asuntos relacionados con el cumplimiento de los compromisos
internacionales contraídos por los Estados parte.
En este sentido, la CIDH y la Corte, son las intérpretes autorizadas de la Conven
ción «y, en consecuencia, la doctrina y jurisprudencia que se desprende de sus
decisiones, define el alcance y contenido de las disposiciones que, según el
artículo 2 antes mencionado, deben ser incorporadas al derecho interno de los
Estados partes de la Convención Americana».
La manera en que se implementan las decisiones de los órganos internacionales
en cada Estado dependerá del instrumento internacional en cuestión y las
cláusulas consagradas en la Constitución o el derecho interno. No obstante, los
Estados
tienen la obligación internacional de cumplir los tratados internacionales de buena
fe y al reconocer que los órganos regionales o universales son los intérpretes
autorizados del Tratado, cada ordenamiento interno deberá adoptar los
mecanismos necesarios para implementar dichas decisione
TEMA 1. TIPOS DE EXPRESIONES PROTEGIDAS, SEGÚN SU FORMA La
Convención Americana protege las expresiones realizadas a través de cualquier
medio, forma o canal de comunicación. En efecto, el artículo 13 dispone que el
derecho a la libertad de expresión abarca el «buscar, recibir y difundir
informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea
oralmente, por
En principio, todas las expresiones de cualquier contenido están amparadas por
el derecho a la libertad de expresión. Ello es así, independientemente de lo
chocante, extravagante, inaceptable, indecente, ofensivo, absurdo, perturbador,
escandaloso, inquietante, desagradable, vulgar, ordinario, inusual, irrazonable,
extraño o grosero que pueda considerarse el contenido de lo que se habla,
escribe
o expresa de cualquier modo en un momento social determinado. Existe, así, una
presunción de cobertura de todos los discursos por el derecho a la libertad de
expresión, que opera ab initio, y que está sujeta a un régimen muy limitado de
excepciones, expresa y puntualmente definidas en el derecho interna
TEMA 3. DISCURSOS NO PROTEGIDOS POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
a) Discurso político y sobre asuntos de interés público
48
b) Discurso sobre funcionarios públicos en ejercicio de sus funciones y sobre
candidatos a ocupar cargos públicos
c) Discursos que expresan elementos esenciales de la identidad o dignidad
personales
a) Pornografía infantil
b) Incitación al genocidio
c) Incitación a la violencia
d)Propaganda de guerra
49
sistemas democráticos, este derecho ha sido objeto de un significativo desarrollo
interpretativo en el sistema interamericano, especialmente cuando se trata de
información en poder del Estado.
Son diversas las razones que sustentan la importancia central del derecho de
acceso a la información en el sistema interamericano. En primer lugar, se trata
de
una herramienta clave en el proceso de construcción y consolidación de la
democracia y de la ciudadanía activa, ya que es condición indispensable para la
participación activa de las personas en los asuntos de interés público y en el
Gobierno;
en efecto, el acceso por la ciudadanía a la información pública en poder del
Estado
«sirve para proteger derechos y prevenir abusos de parte del Estado. Es una
herramienta que da poder a la sociedad civil y es útil para luchar contra males
como
la corrupción y el secretismo»;3
el ejercicio mismo de los derechos políticos pre
Para la jurisprudencia del sistema interamericano, el periodismo es una de las
principales manifestaciones del derecho a la libertad de expresión, y su ejercicio
libre y vigoroso tiene una función determinante para la consolidación democrática,
por las razones que se han reiterado en las páginas precedentes. En efecto,
como lo resalta la Relatoría Especial de la OEA,
Los derechos de los periodistas empiezan por el más básico de todos, que es el
de ejercer libremente su profesión sin ser objeto de limitaciones, presiones ni
mucho menos agresiones en virtud de sus actividades. Este derecho también
se predica de los medios de comunicación, bajo la rúbrica genérica de libertad
de prensa. En la medida en que periodistas y medios, al cumplir su función,
materializan uno de los elementos de la libertad de expresión –la difusión de
informaciones, opiniones e ideas–, el Estado y los particulares deben respetar
tal ejercicio de una libertad fundamental y abstenerse de imponerle limitaciones
incompatibles con el artículo 13.2 de la Convención Americana
50
acceso al espectro a través de los sistemas de otorgamiento de licencias de
radiodifusión, así como la de diseñar e implementar planes, políticas y
programas atinentes al sector.4 En palabras de la Corte IDH, esta potestad de
regulación se debe ejercer en forma plenamente compatible con la libertad de
expresión:
TEMA 7. VIGILANCIA DE LAS COMUNICACIONES EN INTERNET, DERECHO A
LA PRIVACIDAD EN LÍNEA Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN Es deber del Estado
proteger el derecho humano a la vida privada o intimidad (art. 11, Convención
Americana sobre Derechos Humanos) también en el entorno de internet. La
Asamblea General de la ONU, en su Resolución sobre «El derecho a la
privacidad en la era digital» –adoptada por consenso–, llamó con urgencia a los
Estados a respetar y proteger este derecho.28 Las obligaciones de respeto y de
garantía en cabeza del Estado a este respecto son claras: «las autoridades
deben, de una parte, abstenerse de hacer intromisiones arbitrarias en la órbita
del individuo, su información personal y sus comunicaciones, y, de otra parte,
deben garantizar que otros actores se abstengan de realizar tales conductas
abusivas».29
TEMA 1. LA VIOLENCIA CONTRA LOS PERIODISTAS EN LAS AMÉRICAS El
ejercicio del periodismo y de la comunicación social en algunas regiones de las
Américas es una actividad supremamente riesgosa. Las cifras de asesinatos de
periodistas y trabajadores de medios de comunicación, o de otras personas que
ejercían su libertad de expresión, en estas zonas son realmente preocupantes.
A ello se suman innumerables casos de intimidación, amenazas,
hostigamientos y otro tipo de presiones que generan en su conjunto un efecto
de amedrentamiento y silencio, incompatible con las dimensiones individual y
colectiva de la libertad de expresión en una democracia. No se ha de olvidar a
este respecto que uno de los componentes del derecho protegido en el artículo
13 de la Convención Americana es el derecho a difundir las ideas,
informaciones y opiniones que se desee expresar, por los medios que se elijan;
junto con el derecho correlativo de la sociedad a conocer esas ideas,
informaciones y opiniones con la mayor amplitud posible. Ambas dimensiones
del derecho a la libertad son desconocidas drásticamente por la violencia
ejercida contra quienes se expresan. 308 La Corte IDH ha explicado en este
sentido que la violencia
51
repetición. Así, la falta de investigación y administración de justicia en estos
casos, no solo desconoce el derecho a la protección judicial y las garantías del
debido proceso, sino que configura a la vez una violación de la libertad de
expresión, por contribuir a generar un efecto indirecto de intimidación y
silenciamiento, al mandar un mensaje de impunidad a quienes asumen los
riesgos de expresarse;22 «la renuncia de un Estado a la investigación completa
del asesinato de un periodista resulta especialmente grave por el impacto que
tiene sobre la sociedad».23 De hecho, el silenciamiento se genera no
solamente entre los demás periodistas y comunicadores, sino también entre la
ciudadanía en general: «el homicidio del periodista constituye una agresión
contra todo ciudadano con vocación de denunciar arbitrariedades y abusos en
la sociedad agravada por la impunidad de sus autores».24 En el caso Vélez
Restrepo y familiares vs. Colombia, la Corte precisó con mayor claridad el
alcance de este efecto:
a) La obligación de adoptar un marco institucional adecuado que permita
investigar, juzgar y sancionar de manera efectiva la violencia contra periodistas
La existencia de un marco institucional adecuado resulta de vital importancia
para que los Estados puedan investigar, juzgar y sancionar penalmente los
crímenes contra periodistas. En este sentido, la obligación por parte de los
Estados consiste en garantizar que sus marcos jurídicos e institucionales no
promuevan la impunidad. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión
de la CIDH ha identificado seis elementos importantes que los Estados deben
tener en cuenta para cumplir con dicha obligación:26
TEMA 5. LAS OBLIGACIONES DE LOS ESTADOS RESPECTO A PERIODISTAS
EN SITUACIONES DE CONFLICTIVIDAD SOCIAL O CONFLICTO ARMADO
Uno de los derechos específicos reconocidos a quienes ejercen el periodismo
es el de visitar comunidades en situación de conflictividad social o zonas de
conflicto armado, con miras a documentar violaciones de derechos humanos.
Para la CIDH, las autoridades deben abstenerse de tomar cualquier tipo de
represalia por estas actividades.28 En situaciones de conflicto armado, los
periodistas que documentan lo ocurrido en la zona no pierden su condición de
civiles, ni la protección que en consecuencia les otorga el derecho internacional
humanitario, particularmente el principio de distinción.29 A los periodistas que
documentan estas situaciones de conflicto armado, dada la importancia de su
labor para la dimensión colectiva de la libertad de expresión –v. g. el derecho de
la sociedad a estar informada de lo que ocurre en un determinado conflicto–, el
derecho internacional les ha conferido un nivel especial de protección; al decir
de la CIDH, «las facilidades para la prensa en periodos de conflicto armado aun
con elementos armados irregulares requieren la más alta protección. Son los
periodistas quienes, arriesgando sus vidas, llevan al público una visión
independiente y profesional de lo que realmente ocurre en áreas de conflicto».
TEMA 6. VIOLENCIA CONTRA MUJERES PERIODISTAS Los estándares
internacionales en relación con la de prevención, protección e investigación de
la violencia contra periodistas prevén la necesidad de contar con un diseño
institucional que responda a los factores que generan esta violencia según el
contexto y sus consecuencias particulares en la vida de las personas que son
52
víctimas. Para realizar este trabajo resulta relevante investigar sobre la
situación de las mujeres que ejercen el periodismo y los variados y específicos
riesgos que enfrentan. Esto «implica comprender cómo operan las
desigualdades de género y las prácticas sexistas en el fenómeno de la violencia
contra periodistas y con ello favorecer la definición de medidas de prevención,
protección y procuración de justicia adecuadas». 31
TEMA 1. DEBERES GENERALES A LOS QUE ESTÁ SUJETO EL EJERCICIO
DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN POR LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS a)
Deber de efectuar pronunciamientos en ciertas circunstancias Esto como parte
del cumplimiento de sus funciones en materias de interés público. Según la
Corte IDH, «no solo es legítimo sino que en ciertas ocasiones es un deber de
las autoridades estatales pronunciarse sobre cuestiones de interés público».2
Por ejemplo, cuando una autoridad ejecutiva o judicial emite un comunicado
sobre un asunto de interés nacional, o cuando por orden judicial se obliga a un
alto funcionario del Gobierno a pedir perdón a una víctima de violaciones de
derechos humanos
b) Deber de constatar la veracidad de los hechos que fundamentan sus
declaraciones Sea que estén cumpliendo un deber legal o que simplemente
estén ejerciendo su derecho a expresarse, los funcionarios públicos que emiten
declaraciones: ...están sometidos a ciertas limitaciones en cuanto a constatar
en forma razonable, aunque no necesariamente exhaustiva, los hechos en los
que fundamentan sus opiniones, y deberían hacerlo con una diligencia aún
mayor a la empleada por los particulares, en atención al alto grado de
credibilidad de la que gozan y en aras a evitar que los ciudadanos reciban una
versión manipulada de los hechos.
c) Deber de procurar no violar los derechos humanos con sus declaraciones
En tanto agentes del Estado, los funcionarios públicos están sujetos a la
obligación general de respeto de los derechos humanos, y si sus declaraciones
o expresiones desconocen tales derechos, pueden comprometer la
responsabilidad internacional del Estado. Según ha explicado la Corte IDH,
«deben tener en cuenta que en tanto funcionarios públicos tienen una posición
de garante de los derechos fundamentales de las personas y, por tanto, sus
declaraciones no pueden llegar a desconocer dichos derechos».4 Así, por
ejemplo, si una autoridad administrativa acusa públicamente a través de la
televisión a una persona de cometer un delito que no ha sido demostrado
judicialmente, o si se realizan desde el Gobierno declaraciones denigrantes o
amenazantes contra periodistas o trabajadores de medios de comunicación.
La importancia de este derecho destaca aún más al analizar el papel que juegan
los medios de comunicación en una sociedad democrática, cuando son
verdaderos instrumentos de la libertad de expresión y no vehículos para
restringirla, razón por la cual es indispensable que recojan las más diversas
informaciones y opiniones.10
1. Supraconstitucional En estos sistemas, los tratados internacionales de derechos
humanos prevalecen por encima de la constitución nacional, debido a que son
los propios textos constitucionales los que disponen tal solución. Esto hace que
53
los tratados rijan aun oponiéndose a la propia Constitución. Este modelo es
seguido, entre otras, por la Constitución de Guatemala, la de Honduras y
también parece ser la línea adoptada por la nueva Constitución de Venezuela.
El artículo 23 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dispone
la jerarquía constitucional de los tratados de derechos humanos, sin embargo,
también parece establecer la supraconstitucionalidad10 al instaurar que
“prevalecen en el ordenamiento interno, en la medida que contengan normas
sobre su goce y ejercicio más favorables a las instituidas por esta Constitución
[...]”.
54
nacional. Con este conjunto de normas, puede entonces construirse en Venezuela, el marco
constitucional de los derechos relativos a la expresión del pensamiento y a la información. I. EL
DERECHO A LA LIBRE EXPRESIÓN DEL PENSAMIENTO El primero de los derechos
constitucionales es el derecho a la libre expresión del pensamiento que consagra el artículo 57,
el cual se regula conjuntamente con el segundo de los derechos constitucionales, que es el
derecho a informar o comunicar. 1. Véase en lo que hemos expuesto en Allan R. Brewer-Carías,
“La libertad de expresión del pensamiento y el derecho a la información y su violación por la
Sala constitucional del Tribunal Supremo de Justicia”, en La libertad de expresión amenazada.
Sentencia 1013, Caracas 2001, pp. 17 a 57. En estas notas seguimos lo expuesto en dicho
trabajo. 3 Se trata de un derecho consagrado con criterio universalizador pues, en primer lugar,
corresponde a “toda persona”, es decir, toda persona natural o moral, nacional o extranjera,
domiciliada o no en el país, de derecho público o de derecho privado, estatal o no estatal. Por
tanto, el sujeto activo del derecho es toda persona, sin discriminación alguna, y puede serlo
tanto un comunicador social (periodista) como quien no lo es. En segundo lugar, el derecho se
configura como una libertad de expresión del pensamiento, es decir, se trata de un derecho de
las personas a expresarse libremente, sin limitaciones ni restricciones, salvo las generales
relativas a la libertad, es decir, las limitaciones que derivan del derecho de los demás y del
orden público y social.2 En particular, en cuanto al ejercicio de esta libertad, la propia norma
constitucional y las convenciones internacionales, prohíben el anonimato, la propaganda de
guerra, los mensajes discriminatorios, los que promuevan la intolerancia religiosa, y toda
apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la discriminación, a
la hostilidad o a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o
grupos de personas, por cualquier motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen
nacional. En tercer lugar, el derecho de toda persona a expresarse libremente en relación con
sus pensamientos, sus ideas y sus opiniones. La persona puede, entonces, expresar libremente
lo que piensa, puede expresar libremente sus ideas y puede expresar libremente sus opiniones
sobre cualquier materia. Este no es un derecho que se reduce a la libertad de opinar, sino
también de expresar o informar lo que se oye, se siente, se huele, se ve o se lee. 2 Art. 20 de la
Constitución. 4 En cuarto lugar, la libertad de expresión de pensamientos, ideas y opiniones
puede realizarse por cualquier medio, sea de viva voz, mediante el habla; sea por escrito,
mediante expresión gráfica o artística; sea, en general, mediante cualquier otra forma de
expresión, por señales de cualquier tipo, signos o muecas de la libre elección de quien ejerce el
derecho. Este derecho a expresarse libremente lo tienen no sólo las personas en general, sino
también quienes informan, es decir, aquellos que han hecho de la búsqueda de información, de
su expresión y de su comunicación su profesión u oficio, es decir, los comunicadores o
periodistas. El ejercicio de este derecho, sin embargo, depende de los medios mismos y del
acceso que estos den a las personas, de acuerdo al tiempo, el espacio y el propio interés del
medio. No puede una persona obligar a un medio a comunicar su pensamiento, pero a la vez el
medio no puede discriminar a una persona (vetarlo) para expresar y comunicar su
pensamiento. En quinto lugar, la libertad de expresión no puede estar sometida a censura
previa de tipo alguno, por parte de nadie, ni del Estado ni de los privados. En particular, la
norma constitucional prohíbe la posibilidad de censura a los funcionarios públicos para dar
cuenta de los asuntos bajo sus responsabilidades. En consecuencia, ni siquiera puede haber
instrucciones derivadas de la jerarquía administrativa que restrinjan la libertad de expresión de
los funcionarios sobre los asuntos que están bajo su responsabilidad. En sexto lugar, el ejercicio
de esta libertad de expresión y el derecho a informar o comunicar, como de toda libertad, por
supuesto, acarrea responsabilidad personal por los daños y perjuicios que se pueda causar. Por
ello, señala el mismo artículo 57 de la Constitución, que quien haga uso de este derecho a la
55
libre expresión del pensamiento, asume plena responsabilidad por todo lo expresado. Además,
por ello, 5 el artículo 58 de la Constitución precisa que la comunicación, que es libre, comporta
los deberes y responsabilidades que indique la ley. Esto lo precisa la Convención Americana al
señalar que las responsabilidades ulteriores que pueden derivarse del derecho a la libertad de
expresión del pensamiento, en todo caso, deben estar expresamente fijadas por la ley y
además, acumulativamente, ser necesarias para asegurar el respeto a los derechos a la
reputación de los demás, o la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o
la moral públicas. II. EL DERECHO A INFORMAR O COMUNICAR El derecho a la libre expresión
del pensamiento conlleva el derecho a informar o comunicar, es decir, el derecho a la libre
expresión del pensamiento a través de medios de comunicación o de información. Este es el
segundo de los derechos derivados de la libertad de expresión del pensamiento estrechamente
vinculado al primero. Este derecho a informar o comunicar goza del mismo carácter universal
del primero; corresponde a toda persona, sin discriminación, siempre que pueda tener acceso a
un medio de comunicación y está sujeto sólo a las limitaciones generales del respeto del
derecho a los demás y del orden público o social.3 Con especial particularidad, se refieren al
ejercicio de este derecho las mencionadas prohibiciones del anonimato, de propaganda de
guerra, de mensajes discriminatorios, o que promuevan la intolerancia religiosa, de la apología
del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la discriminación, a la
hostilidad o a la violencia o cualquier otra acción ilegal contra personas o grupo de personas
por cualquier motivo que sea. 3 Idem. 6 El derecho a informar o comunicar, en particular, está
precisado en la Convención Americana al referirse a la libertad de buscar, recibir y difundir
información e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por
escrito, o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección. Este
derecho corresponde, igualmente, a todos, por lo que no sólo lo tienen quienes ejercen la
profesión de informar, como los periodistas o comunicadores, sino todas las personas, sin
discriminación. Por ello, la Constitución (art. 58) precisa que la comunicación es libre, es decir,
es una libertad de todas las personas. Precisamente por ello, se ha considerado como contraria
a la Convención Americana la reserva que las leyes hacen a favor de los periodistas en cuanto al
ejercicio del derecho a informar o cuando imponen la colegiación obligatoria de los periodistas
para ejercer el derecho a informar o comunicar a través de los medios de comunicación.4 El
derecho a la libre expresión del pensamiento conlleva el derecho de informar o comunicar, es
decir, el derecho de expresión mediante medios de comunicación. El derecho o la libertad de
comunicación, por tanto, es una modalidad del derecho a la libre expresión del pensamiento, e
implica el derecho no sólo de crear y establecer medios de comunicación, sino el derecho de las
personas a utilizar dichos medios de comunicación para comunicarse con los demás, incluso
cuando se hace de la comunicación una profesión u oficio, como la que ejercen los periodistas.
Ese derecho a la comunicación, como lo dice el artículo 58, es libre y plural, es decir, constituye
una libertad individual y debe ejercerse 4 Véase la Opinión Consultiva OC-5 de 13-11-85 de la
Corte Interamericana de los Derechos Humanos sobre la incompatibilidad con la Convención
Americana de la Ley de Colegiación obligatoria de periodistas de Costa Rica. 7 sin exclusivismos
o exclusionismos, es decir, asegurando la pluralidad propia de una sociedad democrática. Este
derecho a informar o a comunicar, por supuesto, tampoco puede estar sometido a censura
previa de tipo alguno, por parte de nadie, ni del Estado ni de los particulares. Por otra parte,
dispone la Convención Americana que el derecho de expresión no se puede restringir por
medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para
periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de
información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la
circulación de ideas y opiniones. El ejercicio del derecho a informar o a comunicar también está
56
sujeto a responsabilidades ulteriores, las cuales como lo establece la Convención Americana,
deben ser expresamente fijadas por la ley y además ser necesarias para asegurar el respeto a
los derechos a la reputación de los demás y para asegurar la protección de la seguridad
nacional, el orden público o la salud o la moral públicas. III. EL DERECHO A ESTABLECER MEDIOS
DE COMUNICACIÓN El tercero de los derecho que consagran los artículos 57 y 58 de la
Constitución, derivados de los derechos ciudadanos a la libre expresión del pensamiento y a la
comunicación e información, es el derecho de toda persona a establecer medios de
comunicación; es decir, los instrumentos necesarios para que el pensamiento pueda expresarse
en forma masiva, como podría ser, por ejemplo, un diario, una revista, una estación de radio o
una estación de televisión. Este derecho al igual que el anterior, no puede ser restringido en
forma alguna si se trata de medios escritos de comunicación, como se ha dicho, por medios
indirectos, tales como el abuso de controles del papel para periódicos. 8 En cuanto a los medios
radioeléctricos o visuales, los mismos exigen para su creación y desarrollo, del uso de las ondas
radioeléctricas que son del dominio público y que requieren de una concesión del Estado para
su uso. La Convención Americana prohíbe que se restrinja el derecho por medios indirectos,
tales como el abuso de controles oficiales o particulares de las frecuencias radioeléctricas o de
los enseres o aparatos usado en la difusión de informaciones, como podrían ser los controles
de importación o aduaneros de los aparatos para las estaciones de radio o televisión. Los
medios de comunicación son, en todo caso, el vehículo indispensables para la comunicación e
información del pensamiento de las personas, por lo que deben asegurar la pluralidad propia
de una sociedad democrática, garantizando el acceso a los mismos a todas las personas sin
discriminaciones. IV. EL DERECHO A LA INFORMACIÓN El cuarto derecho que consagra la
Constitución en su artículo 58, es el derecho de toda persona a la información oportuna, veraz
e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios establecidos en la Constitución. En
efecto, como contrapartida al derecho de todos a la libre expresión del pensamiento, y al
derecho a la comunicación y a informar, también existe un derecho de todos a ser informados,
de manera oportuna, veraz e imparcial. Esto implica, en primer lugar, como se ha dicho, que
existe un derecho a informar o a comunicar libremente, el cual conlleva este derecho
constitucional a la información, es decir, el derecho de todas las personas a ser informadas, sin
que pueda haber censura respecto de las informaciones, de acuerdo con los principios
establecidos en la Constitución, entre ellos, el principio de la igualdad y no discriminación. En 9
particular, se precisa que los niños y los adolescentes tienen derecho a recibir información
adecuada para su desarrollo integral. Ahora bien, la información a la que tienen derecho todas
las personas debe ser conforme a la Constitución “oportuna, veraz e imparcial”.5 En todo caso,
en primer lugar, la información debe ser oportuna. La oportunidad tiene una connotación
temporal relativa al hecho del cual se informa, y su apreciación es difícil que llegue a ser
totalmente objetiva. Tanto quien informa como quien recibe la información tienen sus
respectivos parámetros del sentido de la oportunidad, los cuales pueden no coincidir. Por ello,
en definitiva es el informador, el que establece cuándo el suministro de una información es o
no oportuno. Es decir, quien suministra la información y quien la difunde o comunica es el que
juzga sobre la oportunidad de hacerlo. Ello debe quedar a criterios de lógica, racionalidad y
razonabilidad, y no puede ser arbitrario; pero la apreciación de la oportunidad, no puede
quedar en las solas manos de quien recibe la información, pues cada una de las personas que
recibe una información, de un hecho, por ejemplo, al leer un periódico, oír un programa de
radio o ver la televisión, puede tener su propia evaluación de lo que es o no oportuno, según el
mayor o menor conocimiento que tenga del hecho o asunto. Alguien que no conoce una
invención por ejemplo, puede juzgar oportuna la información sobre la misma que se pueda
suministrar en la actualidad. Por tanto, la medida de la oportunidad está tanto en quien
57
suministra la información como en quien la recibe, y si bien la misma no puede ser arbitraria,
pues queda sometida a los límites de la racionalidad, razonabilidad o logicidad; no es posible
concebir que 5 Nuestro voto salvado sobre estos calificativos se puede consultar en Allan R.
Brewer-Carías, Debate Constituyente, Tomo III, Caracas, 1999, pp.154 y ss. 10 exista una sola
autoridad la llamada a decir cuándo es o no oportuna la información. El derecho a la
información implica no sólo que la información sea oportuna, sino veraz, es decir, que
responda a criterios de veracidad o certeza. De nuevo se está en presencia de un elemento que
tampoco es ni puede ser de valor absoluto y enteramente objetivo. No existe la verdad
objetiva; la verdad es siempre subjetiva y cada persona tiene su verdad. Sin embargo, los
hechos, en general no admiten apreciación en cuanto a su acaecimiento. Acaecen, por lo que
cuando la información sólo se refiere a hechos, su misma expresión, es en sí misma, verdad.
Llovió, alguien murió, hubo un choque de trenes. La expresión del hecho es, en sí misma, la
verdad, si el hecho es cierto, es decir, acaeció. Sin embargo, al pasar a la apreciación del hecho,
su interpretación, la explicación de lo que lo motivó, sus circunstancias y las consecuencias de
su realización, la posibilidad de veracidad objetiva desaparece. Cada persona tiene su forma y
manera de apreciar los hechos; y es libre de hacerlo, así como de interpretarlos, por lo que la
expresión de ello es siempre subjetiva y depende de la voluntad del comunicador. Nadie
puede, por tanto, establecer una verdad objetiva respecto de hechos o acaecimientos, que
puedan satisfacer a todos los que tienen derecho a la información. Cualquier persona puede
informar, en la actualidad, sobre una invención. La información puede ser veraz para el
informador, si ignora que hay una invención previa, o constata que el nuevo “inventor”
ignoraba que ya había sido inventado. La discusión legal puede ser si tal invención tiene o no
carácter de novedad a los efectos de patentarla, pero no puede haber discusión sobre la
veracidad de la información por el hecho de que muchos hubieran sabido de una invención
precedente. La veracidad, por tanto, nunca es objetiva, sino que siendo subjetiva, corresponde
primeramente su apreciación a quien informa. Por 11 supuesto, esta libertad de apreciación
está sometida a los mismos límites de racionalidad, razonabilidad y logicidad, pero lo definitivo
es que nadie puede establecer una verdad objetiva ni, por supuesto, una verdad única u
“oficial”. Además, el derecho a la información implica que todos tienen derecho a que la
información sea imparcial, es decir, que no se efectúe en favor o para beneficiar a alguien en
perjuicio de otro. La imparcialidad tampoco puede ser determinada objetivamente, es decir,
nadie puede establecer con carácter general cuándo una información es o no parcial o
imparcial. La apreciación sobre esto es también, esencialmente subjetiva. Cada quien, al recibir
una información y según el conocimiento de los hechos, tendrá su apreciación sobre la
parcialidad o no de la información, y siempre será diferente de una a otra persona. Por tanto, la
imparcialidad, de nuevo, tiene que ser apreciada por el comunicador, quien también tiene
como límites de su apreciación, los principios de racionalidad, razonabilidad o logicidad. Sin
embargo, nadie puede establecer, con carácter general, los criterios de parcialidad o
imparcialidad de las informaciones. V. EL DERECHO A LA RÉPLICA Y A LA RECTIFICACIÓN El
quinto derecho que regula la Constitución, conforme al artículo 58, es el derecho de “toda
persona” a la réplica (respuesta) y a la rectificación cuando se vea afectada directamente por
informaciones inexactas o agraviantes. Ante todo, debe señalarse que este derecho que
también tienen todas las personas, tiene las mismas características de universalidad que el
derecho a la libre expresión del pensamiento. Corresponde a toda persona, natural o moral,
nacional o extranjera, domiciliada o no domiciliada en el país, de derecho privado o derecho
público estatal o no estatal, sin discriminación alguna y sea cual sea su profesión u oficio. 12 La
Constitución no establece excepción alguna, por lo que toda persona tiene este derecho a
réplica y rectificación. El derecho, por otra parte, se consagra respecto de informaciones
58
inexactas o agraviantes que afecten directamente a las personas; es decir, se trata de un
derecho constitucional ante informaciones de cualquier naturaleza, expresadas en medios de
comunicación escritos, auditivos o visuales, por cualquier persona, que afecten directamente a
una persona por ser inexactas o porque la agravien. Como lo precisa la Convención Americana,
este derecho de rectificación y respuesta lo tiene toda persona afectada por informaciones
inexactas o agraviantes emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente
reglamentados y que se dirijan al público en general. El derecho es de todos, por tanto, siempre
que la información, sea quien sea que la de y la forma como se de, afecte directamente a la
persona porque sea inexacta o porque la agravie. El informante puede ser un periodista que
informa sobre un hecho o acaecimiento y da una noticia o puede ser cualquier persona que
exprese su opinión en un medio dirigido al público en general, porque escriba un artículo o
cualquier otro escrito, o tenga, lleve o conduzca cualquier programa de opinión o de noticias en
un medio de comunicación. Por tanto, el que da la información que origina el derecho a la
réplica y rectificación puede ser o no ser un periodista o profesional de la comunicación; y
quien se ve afectado por la información personalmente, porque es inexacta o lo agravia, puede
ser o no ser un periodista o un director de un medio de comunicación. La Constitución no
distingue. Lo único que exige es que para que alguien tenga derecho a la réplica y a la
rectificación, debe estar afectado directamente (no indirectamente) por una información que
tiene que ser inexacta o tiene que haber agraviado a la persona. El titular de este derecho, por
tanto, para ejercerlo, tiene que probar que ha sido afectado directamente por la información,
es decir, que la misma lo toca directamente en sus derechos, 13 sus intereses o su situación
jurídica y que, además, lo afecta directamente porque la información es inexacta o lo agravia.
Ello implica que el interesado tiene que explicar cuál es la exactitud de los hechos informados
para poner en evidencia la inexactitud de la información; o alternativamente, tiene que explicar
cómo la información lo agravia, es decir, cómo lo afecta u ofende en sus derechos personales,
particularmente, en lo que concierne al derecho al honor, vida privada, intimidad, propia
imagen, confidencialidad y reputación.6 Este derecho, por otra parte, consiste en un derecho a
respuesta o réplica; es decir, la persona afectada directamente por la información tiene
derecho a responderla, se entiende, en la misma forma y por el mismo medio en el cual salió la
información lesiva; o como lo dice la Convención Americana, tiene derecho a efectuar por el
mismo órgano de difusión su rectificación o respuesta en las condiciones que establezca la ley.
Por ello, además, la persona afectada tiene derecho a que quien suministró la información
inexacta o agraviante, rectifique la misma, en la misma forma y en el mismo medio en el cual se
dio la información. El sujeto pasivo de este derecho a réplica y rectificación, por supuesto, tiene
que ser la persona que expresó o comunicó la información, y esa persona puede ser el
periodista que suscribe la información en la prensa o que la suministra en los medios
audiovisuales, o la persona que edita una publicación o un programa de radio o televisión, si la
información suministrada no tiene autoría específica, o la persona que tiene una columna
periodística regular o un programa de radio o televisión regular, y que, por tanto, tienen los
medios para poder rectificar y dar cabida a la respuesta que origine la información
suministrada. Para la efectiva protección de la honra y la reputación, agrega la Convención
Americana, toda la publicación o empresa periodística, 6 Art. 60 de la Constitución. 14
cinematográfica, de radio o televisión debe tener una persona responsable que no esté
protegida por inmunidades ni disponga de fuero personal. Por último, debe destacarse, que en
ningún caso el ejercicio del derecho a la rectificación o la respuesta eximen de otras
responsabilidades legales en que se hubiese incurrido. VI. EL PRINCIPIO DE LA ALTERIDAD EN
LOS DERECHOS RELATIVOS A LA LIBRE EXPRESIÓN DEL PENSAMIENTO Y A LA INFORMACIÓN
Todos los cinco derechos constitucionales que consagran los artículos 57 y 58 de la Constitución
59
y los mencionados artículos de la Convención Americana y del Pacto Internacional, están
configurados conforme al principio de la alteridad, de manera que no se trata de meras
declaraciones de principios, sino que se trata de auténticos derechos constitucionales en los
cuales se puede distinguir un titular de los mismos (sujeto activo) y un obligado (sujeto pasivo),
ya que todo derecho implica la relación derecho-obligación. De manera que en los cinco
derechos, se puede identificar un sujeto activo y un sujeto pasivo. En cuanto al derecho a la
libre expresión del pensamiento, tratándose básicamente de una libertad, el derecho consiste
en la potestad de toda persona de expresar su pensamiento, sus ideas y sus opiniones como se
ha dicho, por cualquier medio y en cualquier forma sin que pueda haber censura. Este derecho
de toda persona conlleva una obligación, también de toda persona estatal o no estatal, de no
hacer, de abstención, es decir, de no impedir u obstruir la libre expresión del pensamiento. Esta
obligación corresponde a toda persona y, particularmente, al Estado, cuyos órganos no pueden
ejercer el Poder, para imponer censura ni para impedir el ejercicio de la libertad mediante
otros medios indirectos como los señalados en la Convención Americana. 15 La alteridad en
este caso, es la de libertad-abstención. La misma relación de alteridad se da respecto de la
libertad de información y de comunicación. Toda persona tiene derecho a buscar información y
a difundirla, libremente, derecho que no sólo tienen los periodistas. Esta libertad de
información implica la obligación de todos de no impedir u obstaculizar el ejercicio de tal
libertad, es decir, un deber de abstención que corresponde a toda persona y, en particular,
también al Estado cuyos órganos no pueden ejercer el Poder para restringir o limitar el ejercicio
de la libertad de información o comunicación. La misma alteridad se encuentra respecto del
derecho de crear y establecer medios de comunicación, que corresponde a toda persona;
estando obligada también, toda persona y, en particular, el Estado, a abstenerse de establecer
restricciones al ejercicio del derecho, en particular por vías o medios indirectos, encaminadas a
impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones. En cuanto al derecho a la
información oportuna, veraz e imparcial, los sujetos activos de este derecho son todas las
personas, y los sujetos pasivos, son todas aquellas personas que informan y que se dedican en
cualquier forma a informar y a comunicar. Por tanto, los medios de comunicación y los
periodistas, que se dedican a informar y comunicar, están obligados a asegurar que la
información que difundan sea oportuna, veraz e imparcial. En otras palabras, el sujeto pasivo
en este derecho no puede suministrar información inoportuna, falsa o parcial. Ya hemos
señalado, sin embargo, la dificultad que existe de considerar estos elementos objetivamente.
En cuanto al derecho a réplica (respuesta) y a rectificación, el mismo tiene un sujeto activo, que
es toda persona que haya sido directamente afectada por una información inexacta o
agraviante; y el sujeto pasivo, es todo aquél que haya suministrado tal información, y que no
puede ser otro que un medio de comunicación, un comunicador de- 16 terminado o toda
persona que disponga de un espacio regular en medios de comunicación. La obligación de estos
consiste en dar cabida a la respuesta o réplica en el mismo medio y de efectuar la rectificación
de la información inexacta o agraviante también en el mismo medio.
60