¿Por qué se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos?
El Sentido Común se define como el hecho de asumir, accionar y mantener
conductas integradas que describen las creencias o proposiciones que se alimentan por la
sociedad y que permite tener claro que es lo correcto o aceptable.
Probablemente hemos escuchado frases tales como: más vale permanecer callado y
parecer ignorante, que abrir la boca y confirmarlo o bien: antes de hablar, asegúrate que
lo que vas a decir es más importante que el silencio. La clave de todo se encuentra en el
sentido común. No es que sea un sentido del organismo como el de la vista, el oído, el
tacto, olfato o gusto. Pero en cierto modo, si es similar a lo que popularmente se
denomina el sexto sentido.
Cada uno integra en su ser su propio sentido común, el cual, en ocasiones, no es
compatible con el que tienen los demás. Sin embargo, aun sabiendo qué sería lo más
aceptable en cada situación, no lo aplicamos; bien sea por falta de cuidado o de interés,
por desafío, desidia o porque nuestra mente está ocupada en otras complejas situaciones.
Por tal motivo, el sentido común es en realidad el menos común de los sentidos ya que no
siempre se da o se percibe esa unanimidad a la hora de entender qué es lo lógico o lo
esperable en cada situación.
El sentido común nos dice, por ejemplo, que deberíamos respetar las normas y
disposiciones legales establecidas para mantener el orden social requerido, así como las
normas que surgen de la costumbre que su práctica las ha convertido en permanente,
siendo además elementos que garantizan idónea convivencia en lo individual y colectivo,
sin embargo no siempre anteponemos nuestros deberes a la gratificación inmediata. Es
por ello que podemos ver, actualmente, que el no aplicar el sentido común afecta la
necesaria convivencia social ya que en nuestras inseguridades la desconfianza se
impone, lo imprevisto es cotidiano, lo normal ya no es lo regular, y esto se debe a que el
ser humano (en lo individual – en la familia) viene practicando y concentrando conductas
que le garantizan lo máximo en lo individual y lo mínimo en lo colectivo, es decir nos
encontramos en una sociedad encaminada a priorizar sus espacios, aspecto que
disminuye la práctica del sentido común.