TS5 Desigualdades
TS5 Desigualdades
Introducción
El espacio educativo, por un lado, y la actuación del Trabajo Social en él, por el otro,
no se encuentran ajenos a esta cuestión. Nos detendremos en su análisis considerando
principalmente los aportes de Marilda Iamamoto (1992; 1997), quien observa que la práctica
profesional “es necesariamente polarizada por los intereses de tales clases, tendiendo a ser
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cooptada por aquellos que tienen una posición dominante” (1992: p. 89) en el escenario
social. A su vez, la autora es de aporte para pensar a la escuela como institución situada
dentro del proceso de reproducción de la producción espiritual, es decir, de las formas de
conciencia social por las que el ser social puede tomar conciencia de los cambios ocurridos
en las condiciones materiales de producción (Iamamoto: 1992).
Por otro lado, en relación a los estudios sobre juventudes, se considerarán los aportes
de Bourdieu (2002), Feixa (1998) y Chaves (2005) para entenderlas en plural, como una
construcción social e histórica y como una categoría relacional. En términos de Bourdieu
(2002) podemos interpretarlas como campo complejo, donde las delimitaciones entre el ser
joven y el ser viejo, son representadas por el discurso social, siendo así objeto de lucha. En
esta línea, Chaves (2005) sostiene que las juventudes no sólo refieren al pasaje al mundo
adulto, sino que también constituyen el pasaje de una vida dentro del espacio privado, a una
vida pública, donde los modos de inscripción en ella son configurados por las
representaciones sociales disponibles en torno a las mismas, constituyéndose diferencias y
semejanzas, tanto individuales y como colectivas, en relación a la experiencia etaria. Con lo
aquí planteado, resultará pertinente entonces, detenernos en la relación que les jóvenes de los
sectores populares establecen con les otres actores sociales que participan en la configuración
del espacio educativo e intervienen en la garantía del acceso a la educación. Entre estes
actores, se tomarán a les docentes, a les directives, a auxiliares y Equipos de Orientación
Escolar.
Por otro lado, tomaré los materiales bibliográficos propuestos por la Cátedra de
Trabajo Social V como materiales de gran referencia para la elaboración de este trabajo y
dialogaré con artículos periodísticos que debaten sobre la coyuntura actual y sobre las
desigualdades en el acceso a la educación. Recuperaré también los aportes realizados por el
Colegio de Trabajadores Sociales de la PBA durante el ciclo de charlas titulado “diálogos
urgentes” que se llevó a cabo en los comienzos del Aislamiento Social Preventivo y
Obligatorio (ASPO), junto con la experiencia de las Prácticas de Formación Profesional (en
adelante, PFP) del cuarto nivel de la Lic. en Trabajo social realizadas en el año 2019 en el
Centro de Educación Nivel Superior (CENS) n° 4691 y la experiencia profesional de dos Lic.
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La institución se encuentra ubicada en calle 54 entre 2 y 3 de la Ciudad de La Plata. Dichas PFP se
realizaron durante los meses de mayo a noviembre de dicho año y nos insertamos junto a dos
compañeras en el espacio del Taller psicobiológico de la institución con la finalidad de abordar los
lineamientos de la Educación Sexual Integral de manera transversal; es decir, garantizar que la ESI
sea parte del proyecto de la asignatura y que abarque la mayor parte de los contenidos de la
currícula. Si bien la institución está ubicada dentro del casco urbano, les estudiantes que asisten a
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en Trabajo Social que intervienen dentro del espacio educativo en el actual contexto de
pandemia.
Las interrogantes que guiarán este trabajo se encuentran vinculadas al contexto actual,
las desigualdades que éste expresa y cómo intervienen las mismas en el espacio educativo.
Las preguntas refieren a ¿de qué manera la pandemia expresa las desigualdades sociales?
¿cómo transitan y vivencian en su cotidiano dichas desigualdades les jóvenes de los sectores
populares de la PBA? ¿Cómo se puede pensar la permanencia escolar de éstes en el contexto
actual? ¿Cuáles son las condiciones en las que se desarrolla el ejercicio profesional del
Trabajo Social dentro del ámbito educativo? ¿Cuáles son los problemas que aparecen cuando
la escuela no es parte de la vida cotidiana? ¿La escuela puede ser un espacio de cuidado para
les jóvenes? Dichas preguntas lejos de estar cerradas, buscan abrir nuevas interrogantes y
persiguen el objetivo de analizar y reflexionar sobre el ejercicio profesional del Trabajo
Social en espacios educativos junto a jóvenes y a partir de éste, colocar algunos desafíos
actuales que considero, se presentan en dicho espacio ocupacional, en la búsqueda de la
restitución del derechos (Netto: 1997); como lo puede ser la restitución del derecho al acceso
a la educación pública para les jóvenes de los sectores populares.
ella viven en la periferia de la ciudad. Algunes estudiantes son de Altos de San Lorenzo, Villa Elvira,
Romero y Tolosa.
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Crisis del capitalismo contemporáneo y actual contexto de pandemia: ¿Hacia dónde
vamos?
2
Este dato es obtenido a partir de la página oficial del CATSPBA, de la colección de documentos
para el ejercicio profesional del Trabajo Social, los cuales se encuentran adjuntos al final de este
documento.
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En este sentido, la era de la globalización -o más bien entendida como
“mundialización del capital”-, que prometía una mayor interconectividad entre los países del
globo, no ha alcanzado en cambio, a globalizar las prácticas democráticas, ni los derechos
sociales, sino que acrecentó la brecha de la desigualdad social entre los países ricos y pobres
estableciendo, consecuentemente, esta brecha hacia el interior de los mismos y entre
regiones. Durante este período, América Latina ha registrado un crecimiento de la
desigualdad social, principalmente luego de sufrir dictaduras militares, como en el caso de
nuestro país, que luego de la última dictadura cívico- militar de 1976 registramos mayores
índices de desigualdad, pobreza y endeudamiento externo.
Este hecho, lejos de entenderse como un fracaso, se encuentra vinculado a los logros
efectuados por un proyecto con fines determinados a partir de garantizar niveles de movilidad
del capital muchísimos más ágiles y sin restricciones. Por lo que, desde Netto (2009)
entendemos, que “el desafío contemporáneo de concretizar derechos es apenas una expresión
de la lucha contra la barbarie” (p. 22) contemporánea y ésta, es presentada por dicho autor
desde tres dimensiones que, a mi entender, cobran total relevancia para el análisis de la
coyuntura actual.
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Estas dimensiones se vieron expresadas y agravadas durante el actual contexto de
pandemia, donde las desigualdades sociales y las condiciones de precariedad de la vida
penetran la cotidianeidad de las personas; principalmente de la clase trabajadora siendo el
Trabajo Social una profesión que encuentra tensionada su intervención profesional frente a
estas desigualdades. Para adentrarnos en esto, en el siguiente apartado profundizaremos sobre
el análisis y reflexión de la categoría profesional y en el entendimiento y análisis del ejercicio
profesional del Trabajo Social dentro del ámbito educativo para ubicar las transformaciones
que sufrió dicho ámbito luego de la pandemia por COVID- 19.
Yolanda Guerra (2009) introduce que el cotidiano profesional dialoga con tres
dimensiones que para la autora lo componen: por un lado, la dimensión teórico-
metodológica, por otro la dimensión ético- política, y por último, la dimensión
investigativa-formativa. Desde los aportes de la misma sabemos que dichas dimensiones sólo
pueden ganar efectividad en el cotidiano y, a su vez, este es el espacio donde las mismas
pueden ser reconfiguradas a la luz de las transformaciones sociales y de los cambios
ocurridos por el movimiento y dinámica de lo real.
Manuel Mallardi (2020) afirma que “la crisis que interpela la reproducción en la
actualidad debe ser el escenario para prefigurar prácticas y relaciones distintas” (p. 34) y en el
mismo sentido, considero pertinente partir de la siguiente interrogante: ¿cómo se puede
pensar a la intervención del Trabajo Social en el actual contexto desde los/as autores/as
propuestos/as por la cátedra?
Desde autoras como Iamamoto (1992; 1997) entendemos que el Trabajo Social se
inscribe en el ámbito de la reproducción del control social y de la ideología dominante, dado
que el modo de producción capitalista ha requerido históricamente, no sólo de las condiciones
materiales para la producción, sino que también se ha encargado de crear y organizar un
modo capitalista de pensar (Iamamoto: 1997). Para la garantía de ello, se han requerido
también toda una amalgama de aparatos institucionales y de profesiones que intervengan en
ellos, como puede ser el caso de nuestra profesión.
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De esta manera, dialogando con los aportes de Netto (1997) y Guerra (2009),
podemos resaltar dos cuestiones importantes para pensar la categoría e intervención
profesional, las cuales a mi entender se retroalimentan y a su vez, entran en tensión. Por un
lado, es necesario destacar que la intervención del Trabajo Social es configurada por las
demandas que le son socialmente colocadas -que resultan cambiantes, dinámicas y
relacionales- las cuales entran en diálogo con las propias reservas de fuerza (prácticas y
teorías) de la profesión, que tienden a la homogeneización y manipulación de dichas
demandas, mediante el empleo de técnicas y tecnologías de tipo burocrático-administrativas.
Por otro lado, en el sentido contrario, la práctica profesional interviene en el cotidiano de
clases subalternas y el mismo, como nos introducen les autores referides, es heterogéneo,
espontáneo, inmediato y se caracteriza también por una superficialidad extensiva que entra en
contradicción con la primera cuestión aquí planteada; dado que el cotidiano de las familias de
las clases subalternas es heterogéneo, y a su vez, es vivido de manera desigual.
En consonancia, se puede decir entonces que, las demandas que el Trabajo Social
recibe en su cotidiano profesional, dentro de los diversos espacios ocupacionales, son
heterogéneas y entran en contradicción con aquellas respuestas estatales que recurren a
respuestas paliativas y fragmentadas en pos de la reproducción del orden social. Dichas
respuestas, lejos de socavar los cimientos de la Cuestión Social, sólo atenderán las
refracciones de ésta, de manera aislada y provisoria.
En esta tensión, es donde se enmarca y se sitúa el ejercicio profesional, sin dejar de
lado que toda acción e intervención profesional es siempre teleológica, ya que se encuentra
imbricada dentro de un conjunto de valores y principios que le permiten a les profesionales
escoger y tomar decisiones; pero siempre serán decisiones enmarcadas dentro de los límites y
contradicciones inherentes al propio sistema capitalista y desigual en que vivimos, siendo la
autonomía de les mismes, relativa.
Luego de entrevistar a dos profesionales del Trabajo Social insertas en espacios
educativos en el marco de la cursada de Trabajo Social V, conocimos que una de ellas, trabaja
actualmente en dos espacios. La misma se inserta como profesional en la Dirección de
Inclusión y Vinculación de la Universidad Nacional de La Plata, por un lado, y en la
Dirección de Inclusión, Discapacidad y Derechos Humanos de la Facultad de Trabajo Social,
por el otro. Entiende que la cotidianeidad profesional se encuentra fuertemente vinculada a la
precarización laboral y que la pandemia desplegó lógicas que agudizan a la misma, al mismo
tiempo que profundizó las desigualdades y brechas sociales. Pero, por otro lado, reconoce que
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la pandemia también desplegó otras lógicas que posibilitan repensar “el viejo cotidiano”, ese
que conocíamos y naturalizamos.
En este sentido, remarca la necesidad de trabajar sobre el cuidado de nosotras mismas
como profesionales para poder ser conscientes de las decisiones que tomamos en nuestro
ejercicio profesional y a su vez, para mejorar la calidad de las respuestas hacia eses otres que
nos demandan; ya sean niñes, jóvenes, adultos, etc. Brovelli (2017) plantea que las tareas de
cuidados, sobre todo la categoría de “cuidado” permaneció invisible en la literatura
académica moderna durante vastos años del siglo xx. Recién luego de las primeras teorías
feministas que colocaron el tema a partir de los años 80 dentro de la agenda pública y dentro
del debate en las Ciencias Sociales, las tareas y la gestión del cuidado se han puesto en
tensión y han sido eje de debates. Estas teorías nos invitaban ya en esos años, a reflexionar
sobre la vinculación estrecha entre las tareas de cuidados, el género y la división sexual,
social y técnica del trabajo dentro de la sociedad capitalista moderna, donde la carga de
dichas tareas han sido reducidas a las mujeres, principalmente a las mujeres de las clases
trabajadoras. Aquí resulta interesante destacar desde los aportes de la autora (Brovelli: 2017)
que las formas del cuidado pueden ser plurales y a su vez, varían de acuerdo al momento
histórico, aunque se nos presenten como una cuestión “natural” y/o como “dada”. Basta
volver a los orígenes de nuestra profesión y recuperar su historia en Argentina (Oliva: 2007)
para poder observar que no es casual que sea una profesión feminizada, invisibilizada y
precarizada.
Podríamos, sin dudas, dedicar páginas enteras sobre la cuestión del cuidado y su
vinculación con el Trabajo Social, pero persiguiendo los fines de este trabajo solo resta
mencionar que, así como el COVID-19 alteró el cotidiano profesional, también alteró aquello
que entendíamos en cuanto a los cuidados tanto para les profesionales como así también para
las familias de les jóvenes; cuestión que ha invitado a nuestra profesión a repensarse
cotidianamente y a la necesidad de que se garanticen espacios para la reflexión respecto del
quehacer profesional de manera colectiva. De ahí pueden entenderse, los diversos encuentros
a los que ha invitado a participar a todo el colectivo profesional el Colegio de Trabajadoras
Sociales de la Provincia de Buenos Aires, o mismo, los encuentros virtuales organizados por
nuestra unidad académica (FTS- UNLP), entre otros espacios, que se han dedicado al debate
sobre las transformaciones en el ejercicio profesional durante la pandemia y los diversos
desafíos por asumir.
El ámbito educativo, como veremos en el siguiente apartado, no se encuentra exento
de dichas transformaciones, por lo que nos encontramos ante la necesidad de detenernos en el
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análisis de dicho espacio socio-ocupacional y en la complejización de la vida cotidiana de les
jóvenes de los sectores populares de la PBA, particularmente.
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de derechos básicos, siendo las familias de les estudiantes las que no pueden cubrir sus
necesidades cotidianas. Aquí es importante mencionar que, la escuela cumple un papel
fundamental respecto de la garantía y de la cobertura de dichas necesidades cotidianas y
humanas, lo que podríamos entender en términos de cuidados, dado que históricamente ha
participado en la provisión de recursos como alimentos, materiales de estudio, ropa, calzados,
entre otros que posibilitan la estadía dentro del espacio escolar, como así también, la
reproducción de la vida, tanto de les niñes y jóvenes; como así también de sus familias.
Volveremos sobre este punto más adelante.
Respecto de los EOE, vale mencionar que estos, junto con el resto de les agentes
escolares (directives, docentes, auxiliares), no sólo se enfrentan al problema de la
precarización de la vida y el recorte de derechos, sino que también ven puesta en tensión la
continuidad pedagógica de les estudiantes y se preguntan acerca de cómo abordarla en el
contexto de educación virtual. Si bien este no es un tema nuevo en el campo de la educación,
hoy cobra mayor visibilidad.
Durante el pasado año (2019) la cuestión de la continuidad pedagógica no era
indiferente para nosotras como grupo de PFP, ya que al insertarnos dentro del CENS nº 469,
durante los primeros encuentros notamos que la accesibilidad de les estudiantes a la
institución era reducida, principalmente en términos de infraestructura. El CENS en su
interior cuenta con varios escalones y escaleras donde una persona con movilidad reducida o
con alguna discapacidad no puede, justamente, acceder. En dicho momento, nos preguntamos
si les agentes escolares aceptaban tal cuestión o buscaban estrategias para abordarla, porque
entendíamos que esto era un condicionante en términos de acceso y de permanencia para les
jóvenes que asistían a la escuela.
Allí conocimos que, cuando un grupo de estudiantes presenta alguna dificultad para
cursar en las aulas del primer piso, les trabajadores de ese espacio habilitaban otras formas de
organización institucional, de manera que éstes puedan cursar en algún espacio físico de la
planta baja del mismo. Pero también, observamos que el presupuesto para los Centros de
Educación Nivel Superior en dicho año había sido fuertemente recortado y,
“ante el desfinanciamiento a la Educación Nacional; y al CENS en particular se
han dado lugar a distintas acciones colectivas desde les agentes institucionales que dan
respuesta a tal problemática en cuestión. Por ejemplo, a principio de año la comunidad
educativa creó distintas estrategias para remodelar -pintar- la institución, el financiamiento
de los materiales fue a partir de donaciones anónimas y fueron les docentes y trabajadores
de la escuela quienes pusieron la mano de obra. Otra instancia de acción colectiva fue
cuando la familia de une de les estudiantes del CENS sufrió un accidente que provocó el
incendio total de su vivienda; a partir de este hecho se generaron distintas estrategias para
acompañar a la familia, como la creación de rifas solidarias, y donaciones de ropa,
muebles, entre otras. Las prácticas solidarias y de cuidado se manifiestan a partir de estos
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ejemplos de manera clara; donde se nota un compromiso por el bienestar colectivo e
individual de quienes habitan la institución escolar.” (Bello; Girotti; Villa. 2019 inédito
p.9)
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principalmente, instancias plenarias para debatir y reflexionar sobre la práctica profesional y
el horizonte de intervención.
Una de las entrevistadas es Licenciada en Trabajo Social, trabaja en dos escuelas, una
se encuentra ubicada en Ensenada y otra, en la Ciudad de La Plata. Frente a nuestra pregunta
acerca de cómo es el cotidiano profesional durante la pandemia y cuáles son las principales
dificultades que ella ubicaba para el ejercicio profesional, nos mencionó que ha sido un largo
proceso en donde existieron diferentes momentos por los que ha transitado el colectivo
profesional durante la pandemia. Ubica que aquello que a su equipo de trabajo le resultó de
mayor dificultad, fue el hecho de establecer/restablecer la conectividad con las familias de les
estudiantes y también, con les estudiantes. Sostiene que este ha sido un trabajo que requirió
de mucho tiempo y de un continuo trabajo de relevamientos casa por casa para conocer en
qué condiciones se encontraban y vivían las familias de les estudiantes. Allí observaron una
fuerte profundización de las necesidades cotidianas de las familias y frente a estas, las
profesionales decidieron establecer una agenda con jerarquía de temas a atacar para de alguna
forma poder dar respuesta a lo que acontece y a aquello que se presenta como inmediato. En
el establecimiento de dicha estrategia, las profesionales buscan también agentes aliades con
quienes puedan llevar adelante dichas estrategias, entendiendo que las mismas se prevén y se
van modificando en la marcha, pero que estas persiguen el objetivo de organizarse de manera
colectiva para obtener los mayores recursos que puedan garantizar la restitución del derecho a
la educación a les jóvenes de los sectores populares. Junto a su equipo de trabajo, han
entregado cuadernillos y materiales impresos a les estudiantes, los cuales corrieron por su
propia cuenta y fueron habilitados por ellas mismas en la mayor parte de las situaciones. Esta
cuestión mencionada, se encuentra en una profunda contradicción con el objetivo “B-” del
programa “Seguimos Educando”, programa que como se refirió con anterioridad se decretó
durante el contexto de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio con el objetivo de
colaborar con las condiciones para la continuidad de las actividades de enseñanza en el
sistema educativo nacional. El objetivo B de dicho programa propone “asegurar la
distribución de los recursos y/o materiales incluidos en el Programa”; así visto parece un
objetivo de ser realizable, pero lo que no enuncia el mismo, es de donde saldrán esos recursos
y materiales, y cómo usarlos efectivamente; lo que ha conducido a meses de trabajo por parte
de les agentes escolares en la obtención de dichos recursos para poder garantizar la efectiva
continuidad pedagógica de les jóvenes.
Durante lo expuesto en este apartado, se han intentado ubicar algunos desafíos frente
a los cuales se ha enfrentado el cotidiano profesional antes y después de la irrupción de la
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pandemia dentro del ámbito educativo, a partir de la recuperación de experiencias
profesionales que me han posibilitado establecer un diálogo con les autores propuestos por la
cátedra y otros en vinculación de acuerdo a la temática elegida. Observamos aquí que, en el
contexto de educación virtual, tanto les estudiantes como así también sus familias, se han
enfrentado a la agudización de la brecha entre quienes tienen acceso a las tecnologías y
quienes no, quedándose muches niñes y jóvenes por fuera del sistema educativo.
Reflexiones finales.
Alarcón, Cristian.
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En este sentido, considero que aquello que debemos observar en principio, es que las
desigualdades sociales expresadas en el acceso a la educación, no es una cuestión que pueda
resolverse dentro de un Equipo de Orientación Escolar de una institución particular -como el
CENS, por mencionar un ejemplo- ni tampoco el Servicio Local o Zonal de una determinada
localidad; sino que nos encontramos ante la necesidad de pensar respuestas y políticas
públicas articuladas con otres profesionales, sean estos de distintos ámbitos y/o lugares del
país o regiones dado que, en vista estamos, lo social se ha complejizado.
El Trabajo Social puede apostar a trabajar con todes les actores sociales que hacen a
que la educación sea posible; a establecer el diálogo, y defender nuestros intereses cuando
consideramos oportuno, pero esto será posible si comenzamos a encontrarnos nosotres
mismes (como colectivo profesional) dentro de espacios de discusión, que nos permitan
intercambiar sobre aquello que estamos haciendo, construir una agenda y pensar proyectos
teórico- ideológicos dentro del mismo. Esto puede ser de gran aporte para tomar
colectivamente la palabra y de esta manera alcanzar una lectura rigurosa de la realidad.
Pensar con qué categorías definimos la misma no es menos importante, sino que habla de una
decisión política de establecer una construcción colectiva del conocimiento.
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