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El Dictado - Rozo

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EL DICTADO

De:

Pedro Miguel Rozo

Esta obra fue estrenada el 10 de octubre de 2019 en la sala Ágora de la Academia

de Artes Guerrero, bajo la producción de Teatro Temporal y con los siguientes

intérpretes:

Reina Sánchez Herrera

Diana Jaramillo

Ángela Vargas

Fabián Mejía

Dirección de Arte: Leandro Mussi

Asistencia de Dirección: Juan Bilis

Dirección general: Pedro Miguel Rozo

1
1.

ADELA- Dígale, Yenny, dígale que me demoraron en inmigración porque me

esculcaron la maleta y me preguntaron de todo, pero no pasó nada malo. Que aquí

en Barcelona hace tanto calor o más que allá, ¿usted sabía eso? Nora me recibió

en el aeropuerto y me dijo que me veía más repuestica. Que se me notaba la alegría

del amor. Que ya no me estaba comiendo tanto las uñas. Que el españolete se va

a morir cuando me vea. Españolete. Así habla ella. Con una mezcla entre paisa y

catalán más rara. ¿Se acuerda de las pastillas, cierto? El Metroprolol por la mañana,

el Losartán a mediodía, el Amlodipino antes de acostarse, no se le olvide, Yenny.

Ahí quedó anotado todo al lado del radio. Si se agita de repente, toca bajarla hasta

el pueblo a que la vea el médico no importa la hora. Ella es alegona y habla duro,

pero es por lo sorda, nada más. Eso con paciencia le va cogiendo el tiro, se lo digo

yo que la lidié tantos años. A Nora le gustó el arequipe y los bordados que mi mamá

le mandó. Dígale eso también. Que el internet no es cosa del diablo, que mi

encuentro con Jordi va a funcionar como en esa telenovela que ella no se pierde.

Que nos vamos a ver por fin en persona y van a caer flores del cielo. Dígale así,

Yenny. Que estoy comiendo como un marrano. Que no me rasguño más los brazos.

Que ya no me dan ahogos. Que ya no rompo nada contra la pared, ni me arranco

los cueros de los dedos, ni me muerdo la boca por dentro hasta sangrar. Que no

volveré a tener pesadillas, ni a temblar, ni a pegarme contra las paredes. Que así

esté lejos, usted la estará cuidando, y yo le voy a mandar cartas mensuales

poniéndola al día de tanta buena nueva.

2
2.

NORA- No le diga que vivo así, Adela. No le diga que mi ventana da a un muro y no

a una montaña nevada como le he hecho creer por tantos años. ¿Qué madre no

quiere soñar que su hija vive al frente de una montaña nevada en Europa? ¿Qué

madre quiere saber que su hija se cruzó el mar pa’ comerse la misma mierda que

se comía en Colombia? No le diga que recogí estos muebles de la calle. Ni de mi

vena várice, ni de la ropa colgada en la ventana de la cocina. Ni del travesti del piso

de arriba que pone sevillanas a todo taco. Ni del olor a miaos de las escaleras. Ni

de estas putas manchas en la cara. Ni de estos curros de mierda. Ni de la pata coja

de la mesa. Ni de la persiana partida. Ni de la pata coja de la silla. Ni de mis pies

hinchados. Ni del hijueputa jefe que me la tiene montada por sudaca. Ni de las

grietas de las paredes. Ni del bochorno que se me mete adentro del alma todo el

puto día. Nada de eso lo entendería.

ADELA- Y en cambio empezaría con la angustia.

NORA- Y la tensión alta.

ADELA- Y la preguntadera.

NORA- Y la diabetes.

ADELA- Y el ácido úrico.

NORA- Y la artrosis.

ADELA- Artritis.

3
NORA- ¿No es lo mismo?

ADELA- No diré nada.

NORA- Gracias.

ADELA- La mentira no es pecado sino anestesia.

NORA- Igual cuando usted se case con Jordi todo va a ser distinto…

ADELA- Nora…

NORA- Importante que piensen en encargar rápido…

ADELA- Yo…

NORA- A mi mamá no le quedan muchos años…

ADELA- La verdad es que…

NORA- ¿Se imagina la alegría de un nuevo nieto?

ADELA- Lo que pasa es que Jordi…

NORA- No va a empezar con su maricada de buscarle cinco patas al gato.

ADELA- Es que…

NORA- Yo sé. No va a ser un galán. Pero si le pagó el tiquete para que viniera hasta

aquí a conocerlo es porque tiene pasta, tía.

ADELA- Pero…

NORA- …Al comienzo le dará la arrechera, claro. Pero con el tiempo se le pasa y

se vuelve pura compañía, se empiezan a lidiar, se acompañan, se llevan sopas a la

4
cama cuando se enfermen, y quién quita, hasta de pronto se enamoran. Es el nuevo

comienzo que estaba necesitando, Adela. Imagínese usted embarazada otra vez

y…

ADELA- No hay novio por internet. Ni comienzo nuevo. Ni nada de eso, Nora.

NORA- ¿Cómo?

ADELA- Es solo mentira. Sólo anestesia.

NORA- ¿Anestesia?

ADELA- Yo viajé hasta aquí a matarme, Nora.

NORA- La frase me entra como un machetazo en la carne. De esas mierdas que

uno sabe que van a llegar, pero ni idea cuándo, ni cómo, ni dónde. De esas cosas

que es mejor no hablar. No pensar. No sentir, ni presentir. Si vamos de culo pa’l

estanco, mejor no saberlo. Es lo que yo pienso, pero no lo que piensa ella. Adela

quiere poner las cartas en la mesa y yo las quiero poner debajo y pensar que no

existen, que no hay nada qué decir, que es mejor ponerse a hablar del clima y

hacerse la de la vista gorda.

ADELA- ¿Pa’ qué ponerme con rodeos? Antes de que Nora se ponga a hacer

castillos en el aire y todo eso, mejor decir las cosas como son. Sé que ella no me lo

va a perdonar, ¿pero qué hago? ¿Seguir tapando el sol con un dedo? ¿Seguirme

raspando el alma con cada día que pasa sin morirme? Ahorré lo del trabajo en el

granero y con eso compré el tiquete. Llevo un año planeándolo.

NORA- Mi mamá no lo aguantaría. No después de lo de Matías.

5
ADELA- No se tiene que enterar.

NORA- ¿No?

ADELA- En las cartas yo puedo seguir viva para ella. Inventarme la vida que mi

mamá quería que yo tuviera. Usted solo se encarga de enviarle una carta mensual

de las que le voy a dejar y listo.

NORA- Es un chiste, ¿cierto? Claro que sé que no lo es, ¿pero qué más coños

puedo decirle?

ADELA- Desde hace tres años no hay una sola noche en que me acueste sin pensar

que mi vida apesta, esa es la verdad, pero no lo digo. No me salen las palabras por

un maldito taco que tengo en la garganta. Estoy cansada.

NORA- Piense en mi mamá, coño.

ADELA- Estoy pensando en ella.

NORA- Claro. Hija de puta. Siempre pensando en sí misma y los demás a tomar por

culo.

ADELA- Lo último que quiero es mi mamá que sufra lo mismo que estoy sufriendo

yo…

NORA- Adela…

ADELA- …Porque perder un hijo es un sufrimiento insoportable. Eso lo sé mejor

que nadie.

6
Pausa.

NORA- Usted no va a comer más, ¿cierto?

3.

NORA- No, obvio no iba a comer más. Me le volé a restregar la loza una y mil veces

hasta quedar sin fuerzas. Luego Adela se tomará las dos pastillas de Clozapina y

se acostará aquí, en mi propia cama. Lo más a la orilla posible pa’ no estorbar.

Como siempre, su lengua se reseca y el sueño le va llegando con la misma

pesadilla. El mismo río cerca de la finca de mi mamá en Colombia, donde mi sobrino

se ahoga, como todas las noches como todas las noches como todas las noches

como todas las noches. Es su ceremonia, su misa, su infierno.

ADELA- Nora en cambio, se hace de espaldas para fingir que duerme, pero

mentiras, su mirada está clavada en una grieta de la pared muy parecida a la que

tiene adentro, en el alma.


Se convierten en narradoras
NORA- No es una grieta, es un machetazo. mediante el monólogo interior de
voces, también hay una suposición
de ello

7
4.

VILMA- ¿Pero qué tal el español? ¿Sí está guapo? Porque con todo lo que me

contastes, pareciera que es un viejo cacreco en busca de una latinita que lo ponga

a sudar.

NORA- Normal. Tendrá unos cuarenta, o cincuenta.

VILMA- ¿Cuarenta o cincuenta? Porque entre ambos extremos hay una diferencia

así de grande, mi amor.

NORA- No soy buena con eso de las edades.

VILMA- Niña, pero haz un esfuerzo…

NORA- ¡No sé, coño!

VILMA- No te cayó bien, ¿cierto? ¿No lo sientes sinceramente enamorado? ¿O es

que te da envidia que tu hermana haya agarrado machote y tú nada? Porque eso

es normal, cuando Reinaldo me mandó a tomar por culo, tú sabes, yo desesperada

con mi baby, sin saber cómo iba a salir adelante y mírame ahora. Madre soltera a

mucho honor y con más pretendientes que un…

NORA- Vilma, ¿podemos hablar de otra cosa?

VILMA- Vale, pero no te me apachurres, mi amor. Tú todavía aguantas. Lo que

ocurre es que como te la pasas alzando la ceja y mirando a todo el mundo por

encima del hombro… ay, mira, ese es el chico que te digo que me deja notas en el

locker, pero no sé. Qué pesado salir con un tío tan intenso. El otro día venía de

limpiar el chalet, ¿sabes? El de los alemanes y mira que se me acerca a pedirme

8
cuentas como si yo fuera su esposa o… ¿ves? ¿ves? Ese es el gesto que te digo,

así no vas a levantar nunca, mi vida…

NORA- …Hoy es el chico del locker, ayer fue el del metro que le preguntó la hora,

antier un brasilero que conoció en el chat. Mañana será el dominicano del locutorio,

el esposo de la patrona donde limpia por días, y así sigue Vilma hablando de

hombres que la asedian sin parar y yo sigo preguntándome por qué la escucho y la

escucho sin escucharla. Nada cambia en mi rutina. Nada cambia en la de ella. La

mentira no es pecado, sino terapia.

5.

ADELA- Está sorda. Nunca sale de la finca. No usa Internet.

Pausa.

ADELA- El médico dice que con la hipertensión que tiene no llega a los 90.

Pausa.

9
ADELA- Aquí están todas las cartas ya escritas. Desde la de la semana entrante,

hasta el 31 de diciembre del 2027. Una carta al mes. Once años en total por si al

médico le falla el cálculo.

Pausa.

ADELA- Usted lo único que tiene que hacer es…

NORA- Mentirle a mi mamá para siempre, coño.

ADELA- Sólo falta llamar al español que me va a ayudar con unas fotos del

matrimonio y…

NORA- ¡Usted está loca!

ADELA- Es sólo una vez al mes que…

NORA- Lo que usted necesita es un médico, o un cura que nos…

ADELA- Ya lo intenté todo, Nora…

NORA- De pronto todavía le…

ADELA- Cura, yerbatero, psiquiatra, espiritista, grupo de apoyo, obras sociales,

pastillas, gotas, jarabes, rezos, todo, Nora…

NORA- Pero…

ADELA- Todo.

10
NORA- ¿Y si le digo que no? ¿Va a matarse y dejar a mi mamá con ese mierdero

tan hijueputa?

ADELA- Será su decisión entonces.

NORA- Malparida.

ADELA- Literalmente.

6.

ADELA- Nora lee a mis espaldas el fajo de cartas post-fechadas que vengo

preparando desde hace tanto. Escucho un seseo bajito de algunas consonantes

que ella repite casi sin darse cuenta. Me ensortijo un pelo en mi dedo índice y lo

arranco con fuerza. Nunca pude quitarme esta verraca maña. Menos ahora, que el

borde de las uñas ya tiene la carne viva y no me las puedo morder más. Quiero ver

la cara que pone con lo que está leyendo pero ni modos de mirarla de frente, trato

de verla a través del reflejo de un portarretratos colgado en la pared. Un

portarretratos de mi mamá medio rajado en una esquina y con un recorte de un

muñeco de nieve en el otro lado. ¿Un muñeco de nieve?

7.

ADELA- Ya compré los sobres.

NORA- Más despacio.

11
ADELA- Al mal paso darle prisa.

NORA- Ninguna de estas cartas sirve.

ADELA- Pero…

NORA- Las palabras, los nombres, las comidas, las costumbres. Nada se siente

que pase en España. Suena falso.

ADELA- El fin de semana me pongo a…

NORA- ¿Y las fotografías? ¿A qué horas las vamos a tomar?

ADELA- Le dije al español que en dos o tres días podíamos…

NORA- ¿Y el maquillaje pa’ envejecerse? ¿Y la ropa que marque el paso del

tiempo? ¿Y la mansión donde dizque va a vivir? No, Adela. Mi mamá es vieja pero

no boba. Hay que pensarlo todo bien. Es un trabajo de meses.

ADELA- No puedo esperar tanto.

NORA- Mi mamá no está tan convencida.

ADELA- Pero…

NORA- Me lo dijo hoy que la llamé.

FIDELINA- A mí todo eso me parece muy raro, mija.

NORA- Mamá…

12
FIDELINA- …Yo no entiendo qué carajos se fue a hacer por allá esa muchacha

detrás del rabo de un desconocido. Pareciera que no aprendiera de las que le han

pasado, vida verraca.

NORA- Mamita…

FIDELINA- ¿Qué es eso de conocer gente por medio de un aparato? Yo le digo que

eso no son cosas de Dios, pero esa berrionda no me para bolas. De la nada aparece

un español dizque pagándole el pasaje aéreo, que muy buen mozo, muy buena

gente y de plata, ¿ese cuentico quién se lo cree, Nora?

NORA- Es mejor que hable usted con Adela entonces porque…

FIDELINA- De eso tan bueno nunca dan tanto, es lo único que yo digo.

ADELA- Pasa todo el tiempo. A la prima Claudia, a la hija de doña Melba…

NORA- Pero mi mamá no le cree. Y usted sabe la angustia cómo le sube la tensión.

ADELA- No me va a embolatar con cuentos.

NORA- Pregúntele a Yenny.

Pausa.

ADELA- ¿Cuántos meses se necesitan?

NORA- Mínimo cuatro.

13
ADELA- Uno.

NORA- Tres.

ADELA- Uno.

NORA- Dos.

ADELA- Uno.

NORA- ¡Coño!

Pausa.

ADELA- Cincuenta días. Ni uno más.

NORA- Pero…

ADELA- No voy a estar viva para el día de su aniversario. Eso está resuelto.

Pausa.

NORA- Hagámoslo. No sé cómo, pero es lo que le respondo a mi hermana un día

antes de ir al banco a pedir un préstamo y empezar a doblar turnos en la fábrica de

embutidos para empezar a montar el cuento de hadas más caro de mi hijueputa

vida.

14
ADELA- Marco la fecha en mi calendario. La repujo con un lapicero azul. Llevo la

cuenta a diario. Compro cinco veladoras. De las que duran diez días exactos.

Enciendo la primera al lado de la foto de su bautizo. No para rezarle. Sí para

honrarlo. Para honrar nuestro pacto. Tres de octubre. La víspera de cuando

cumpliría su cuarto año de muerto. La víspera de mi apocalipsis.


Por qué siento que es
El duelo ¿Cómo se desarrolla el duelo en esta obra? una vuelta al texto?
¿Cómo se presencia
en el teatro este
monólogo interior?
8.

Adela posa para una foto disfrazada con un atuendo suntuoso que para nada

concuerda con su aspecto habitual.

ADELA- ¿Usted se puso a comprar todo esto?

NORA- De segunda.

ADELA- Mentirosa. El gabán tiene el precio pegado todavía.

NORA- Ya deje de ser tan sapa, ¿sí? Sonría.

ADELA- Esto le va a costar un ojo de la cara, Nora.

NORA- Y si usted no sonríe de verdad, va a servir pa’ un coño, entonces hágale.

ADELA- ¡No sé cómo más reírme!

NORA- ¿Se acuerda del “care caballo”?

ADELA- ¿Quién?

15
NORA- El dientón ese que le botaba los perros en la escuela.

ADELA- ¿Qué tiene que ver eso con...?

Nora hace una mueca horrenda. Adela se ríe.

NORA- ¡Esa vaina!

Nora toma la foto.

9. Diferentes tonos a lo largo de la lectura:

NORA- “La felicidad es una pared blanca. Fría. Sin bochorno. Algo muy parecido a

la nada. Una montaña llena de nieve. Un gabán rojo y yo caminando por ahí.

Dejando la mente en blanco…”

ADELA- “…en blanco”.

NORA- “Viviendo bien lejos, en una casa con ventanas pequeñas, pero con vista a

las…”

ADELA- ¿Esto le suena más creíble que lo que yo escribí?

NORA- Mucho más.

ADELA- Pero…

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NORA- Si quiere que le ayude, las cosas se hacen a mi modo y ya está. Escriba.

ADELA- “Viviendo bien lejos, en una casa con…” ¿con qué?

NORA- ¿Ya vio cómo quedó en esta foto?

ADELA- Tenía que verme más vieja, es para la carta del 2025.

NORA- Yo sé.

ADELA- Además usted había dicho que estaba bien, no veo ahora por qué viene

a…

NORA- Se ve muy bonita.

ADELA- Ah.

NORA- Debería maquillarse así a diario.

ADELA ¿Pa’ qué?

NORA- Bueno, ya que estamos jugando a su nueva vida…

ADELA- Hasta el 3 de octubre, no se le olvide.

NORA- Yo sé, pero…

ADELA- Ni piense que me va a enredar pa’ salirme con un chorro’e babas.

NORA- Adela me mira y me delata. Sabe lo que estoy tramando.

ADELA- La miro y la delato. Sé lo que está tramando. Consejitos pendejos pa’

enseñarme que la vida es linda. Como si el dolor de adentro sanara con una

moraleja. Como si la vida pudiera volver a empezar. Como si ya no lo hubiera

17
Como si la vida pudiera volver a empezar. como si la via
fuera un telenovela
intentado. Como si esto fuera una puta telenovela. No importa. Con tal y me siga la

cuerda, no me importa.

NORA- Sólo digo que…

ADELA- Hicimos un trato.

NORA- Y lo voy a cumplir…

ADELA- ¿Entonces?

NORA- Pero de pronto en el camino se piensan las cosas. De pronto cuando la

quinta veladora esté por derretirse, Adela se da cuenta de que la vida vale la pena,

o al menos de que la inercia es la fuerza que todo lo mueve y si uno se deja llevar

ni se entera a qué horas se pasa todo y ya está.

ADELA- No hay nada qué pensar.

NORA- Adela…

ADELA- ¿”En una casa con” qué?

Pausa breve.

NORA- Ventanas. Ventanas pequeñas.

18
10.

NORA- ¿A qué horas es que venía el tío este?

ADELA- No creo que demore.

NORA- ¿De dónde te lo sacaste?

ADELA- Puse un anuncio en internet.

NORA- Pero…

JORDI- Hola.

ADELA- Qué tal.

JORDI- Yo bien, pero tú te ves más flaca y ojerosa por aquí que por la webcam, no

exagero. Pero no te ofendas, es un halago, ¿eh? Siempre he pensado que una

mujer que no engorda, es una mujer que no va a envejecer nunca, como el jamón

curado. ¿Qué tal el viaje? ¿Difícil esto del reloj biológico? ¿Por eso son las ojeras?

¿Por qué los personajes son mujeres?

Adela la lleva aparte.

ADELA- No nos sirve.

NORA- Usted se ha enredado con peores.

ADELA- Mi mamá jamás se va a creer que…

NORA- ¿Cuánta pasta crees que nos cobra un galán de verdad?

19
ADELA- Por cámara no se veía así tan…

JORDI- ¿Algún problema, chicas?

ADELA- Pues…

NORA- Nada.

JORDI- Venga, pero yo no tengo todo el día. No sé si sabéis con quién estáis

hablando. Yo soy un hombre de negocios ¿saben? Tengo otras citas, curros…

ADELA- ¿Y eso que lleva ahí?

JORDI- Los cromos.

ADELA- ¿Los qué?

JORDI- Los cromos del álbum. Aquí tengo a Zico, Maradona, Schumacher y hasta

Naranjito, mira.

ADELA- ¿“Naranjito”?

JORDI- ¿No sabéis quién es “Naranjito”, joder?

NORA- Nosotras de fútbol, nada.

JORDI- Es un negocio redondo…

NORA- Mira…

JORDI- ¿Tú sabes cuánta pasta están pagando por un álbum del mundial de fútbol

de España 82?

ADELA- Tenemos sólo veinte euros el día.

20
JORDI- ¿Me tomáis por gilipollas? Si yo sé que con mis fotos os vais a ganar una

pasta.

NORA- Esto no es un negocio.

JORDI- Conozco de sobra a los colombianos, no voy a caer en vuestros trapicheos.

ADELA- ¿Trapicheos?

JORDI- ¿Vendéis droga?

NORA- Joder.

JORDI- ¿Hacéis vídeos porno?

NORA- Escucha…

JORDI- ¿Falsificáis pasaportes? ¿Visas?

ADELA- Si no lo va a hacer, diga de una vez. No tenemos tiempo.

JORDI- Mira, tú primero le bajas a ese tonito de jefa, ¿vale? Segundo, yo cobro por

adelantado y son cuarenta duros el día.

NORA- Veinticinco. Y va la primera semana por adelantado.

JORDI- Y venga, me las doy de difícil pero al final he tenido que aceptar, aunque

ello no me implica reconocer que soy un pobre diablo que no tiene nada más

productivo qué hacer con su vida. Vamos, que esos reconocimientos los dejo para

quienes todavía pueden hablar consigo mismos, lo cual para bien o para mal no es

mi caso. ¿Qué personas son las aptas para hablar consigo mismas? ¿Es un recurso que se
pierde?

21
ADELA- Tampoco el mío. Estoy sorda por dentro. No hay voz interior. Sólo un eco

que todos los días repite la misma palabra: “muere”.

11.

JORDI- …Y ya con el dinero del álbum termino de pagar mi piso, lo vendo y me piro

a viajar por el mundo tan feliz. Todavía no sé si empezar por el oriente o el sur.

Porque a mí Australia me mola bastante y…

ADELA- Guarde el cigarrillo.

JORDI- ¿No me decías que tengo que verme atractivo, interesante…?

ADELA- No se ve bien que quede fumando en la foto.

NORA- Déjalo, que eso aquí es normal.

ADELA- Pero a mi mamá…

JORDI- No me digan que una sudaca tiene prejuicios con el tabaco, cuando bien sé

que estáis acostumbradas a otras cosillas.

ADELA- Con razón tiene esos dientes tan amarillos, si se la pasa como una

chimenea.

JORDI- No son amarillos, son blanco hueso, que es el color de…

NORA- ¿Listos? Se nos va a ir la luz.

ADELA- Se le siente la chucha hasta por encima del saco, tengo que aguantar la

respiración.

22
NORA- No, pero esa pose no se la cree nadie. Más cerca.

ADELA- A mi mamá no le gusta que uno sea tan tocón de entrada.

JORDI- Coño, ¿y qué es lo que tiene que ver tu mamá en este lío?

JORDI- ¿Siempre te sudan las manos, o es sólo cuando estás conmigo?

NORA- Entonces la pone nerviosa. Es lo que pienso, pero no digo nada, sólo

enfoco.

JORDI- Ya decía yo que tanto asco no puede sino esconder un deseo. Es lo que

me digo a mí mismo mientras miro la cámara, aunque no debería. No debería hablar

conmigo mismo. No debería escuchar mis estupideces. No debería alegrarme que

yo le mole a una sudaca, joder.

ADELA- Siempre estoy sudando, ¿por qué debo aguantar que me lo echen en cara?

¿Por qué no me puedo matar de una vez por todas en lugar de estar aquí al lado de

este imbécil? ¿Por qué mi mamá no está muerta para yo poderme largar de aquí en

paz?

JORDI- Sus ojos están rebosados de “por qués”. Sé lo que se siente tener la mirada

así. No voy a decirlo, naturalmente. Ni siquiera a mí mismo. Que vamos, yo soy un

tío de respuestas, no de preguntas.

NORA- Entonces de pronto mi plan no es tan loco. Entonces de pronto puedo ganar

la apuesta antes de los cincuenta días.

ADELA- Soñar no cuesta nada.

23
NORA- A mí me cuesta una pasta. El vestuario, el maquillaje…

ADELA- Porque se puso de exagerada a comprar de todo, a doblar turnos pa’ pagar

una tarjeta de crédito que la tiene reventada, a llenarse de deudas pa’ pagar mi

suicidio pensando que a la final me voy a echar pa’ atrás.

NORA- Todo sea por frenar esa avalancha que lleva dentro y que quiere arrasar

con todo. Whisky.


Correspondencia del
monólogo interior. El monólogo se
convierte en una suerte de diálogo.
Quizás sea una manera de explicar la
12. dificultad de expresar

NORA- Perfecto. Ahora otra más romántica. Mirándose a los ojos.

ADELA- Ya tenemos suficientes.

NORA- Jordi, mírala a los ojos. Adela, lo mismo… ahora un beso en la boca, pero

lento, suave.

JORDI- No te preocupes.

Le muestra el chicle que mastica.

JORDI- Tiene sabor a hierbabuena. La etiqueta además dice que ayuda a blanquear

los dientes si se usan con frecuencia.

ADELA- No puedo.

24
JORDI- Ostias, qué tía más pesada.

NORA- Tiene que verse de verdad.

ADELA- Con el anillo en la mesa es suficiente.

NORA- El hecho no es el anillo, el hecho es que se crea que está brincando en una

pata de la dicha.

ADELA- ¿Usted piensa que no sé a qué juega?

NORA- ¡Crea lo que le dé la hijueputa gana, lo hacemos a mi modo, o si no se acaba

el trato y a tomar pu’el culo!

Pausa.

JORDI- Puede ser en la comisura. Incluso se vería más espontáneo, ¿sabes?

NORA- ¿Nos trae otra botella, por favor?

ADELA- No hace falta…

NORA- Hay que entrar en calor.

ADELA- Cuesta como treinta euros.

NORA- ¿Y entonces? ¿Hacemos el brindis con aguapanela? Mesero…

JORDI- Ya no te sudan.

ADELA- ¿Cómo?

25
JORDI- Las manos. Ya no te sudan como al principio.

13.

NORA- “Noviembre 3 de 2019. Jordi dice que ya no siente que me suden las manos

cuando me las coge. ¿Se acuerda que yo siempre las tenía mojadas, mamá?

Tampoco he vuelto a sentir esa taquicardia tan horrible que me daba. Empieza uno

a ver las cosas bien distinto. Es como nacer otra vez, como volver a empezar…”
Jummm...
ADELA- “…como volver a empezar”.

14.

NORA- Se nota que besa bien.

ADELA- La próxima se lo chupetea usted entonces. Por mí mejor.

NORA- Jordi es más su tipo que el mío.

ADELA- ¿Entonces?

NORA- ¿Entonces qué?

ADELA- ¿Cuál es su tipo?

NORA- Yo qué sé.

ADELA- ¿Usted hace cuánto no sale con nadie?

NORA- Años.

26
ADELA- ¿Por qué?

NORA- Porque son unos gilipollas. Podemos entonces imprimir estas pa’ que

peguen con la del 2020.

ADELA- ¿Cómo empezamos?

NORA- “Es la primera vez que siento que un hombre está dispuesto a jugársela

conmigo…”

ADELA- Más despacio…

NORA- “…No pa’ ponerse de recostado, sino para empezar un proyecto nuevo en

serio, con verraquera, sin miedo al compromiso, sin...”

ADELA- Nora.

NORA- ¿Dónde quedó?

ADELA- Deberíamos entrar más al grano con lo del matrimonio.

NORA- No. Me gusta así como empecé.

ADELA- Pero…

NORA- A mí me gusta así, coño. Escriba.

Pausa.

NORA- No parece tan imposible, ¿cierto?

27
ADELA- ¿Qué cosa?

NORA- Eso. Enamorarse de alguien chévere, sin miedos, sin…

ADELA- Si va a empezar la aconsejadera me acuesto a dormir.

NORA- ¿En qué va?

ADELA- Lo del proyecto nuevo. Esa vaina suena más a una empresa que a un

matrimonio.

NORA- Está bien, joder. Vamos a la boda entonces.

ADELA- Por fin.

NORA- Yo me imagino algo sencillo, poquitos invitados, todo muy discreto.

ADELA- Un arreglo floral.

NORA- Champaña.

ADELA- Musiquita bailable.

NORA- Pastor López.

ADELA- O un vallenato.

NORA- Pero primero el vals.

ADELA- El velo que no sea tan largo, que no se arrastre.

NORA- Pero con unos buenos tacones, pa’ no verse tan chiquita al lado del novio.

ADELA- Unos mariachis afuera de la iglesia.

Pausa breve.

28
NORA- ¿Será?

ADELA- Es romántico.

NORA- Montañera.

ADELA- Es para mi mamá.

NORA- Yo sé que es pa’ mi mamá, no me lo tiene que repetir.

ADELA- Entonces no se le olvide.

NORA- ¡No se me olvida!

ADELA- No me grite.

NORA- ¡Entonces no me la saque!

15.

NORA- Mídasela a ver cómo le queda.

ADELA- ¿Qué es?

NORA- La barriga.

ADELA- ¿La qué?

NORA- Mañana tomamos las fotos del embarazo y luego con el bebé.

ADELA- ¿El bebé?

NORA- Vilma nos lo presta. Tomamos la foto y ya está. Póngasela.

29
ADELA- No puedo.

NORA- Ya llegó la primera carta.

ADELA- ¿Ah sí?

NORA- A mi mamá le encantó la estampa de Jordi. Dijo que parecía un galán de

telenovela y que iban a tener hijos muy bonitos.

ADELA- Mentiras.

NORA- Pregúntele a Yenny si no me cree.

ADELA- Pensé que no quería meterse en este juego.

NORA- No quiero. Pero si de verdad se va a matar, no voy a correr riesgos. No con

mi viejita. Se la puso ya, Adela. La vi.

16.

Adela posa con un bebé en brazos ante la cámara al lado de Jordi. Nora toma la

foto. Al lado está Vilma. El bebé no para de llorar.

VILMA- Ya, mi chiquito, deja el show.

NORA- Listo.

VILMA- Quedó divina. De verdad que parecen modelos profesionales.

JORDI- ¿Vamos, es en serio?

30
VILMA- Te felicito, George. ¿Te puedo decir George? A mí me encanta como suena,

oye, aunque me hace acordar de un chico que le decíamos George en el barrio y

mira que no dejaba de insistir pa’ que le diera un beso. Era un pesado el tío.

NORA- Vilma dice que nos puede llevar al chalet que ella limpia para que tomemos

allá las que faltan.

JORDI- Anda, esto va de lujo, joder.

VILMA- Pa’ que mires tú con quién estás tratando. Coño, este nene se hizo pupú.

¿Dónde lo cambio?

NORA- Por aquí. Pero rápido que la dueña no debe tardar.

Vilma sale con Nora.

JORDI- Este piso está una pasada. ¿Te has fijado en la vista que tiene?

Pausa.

JORDI- Algún día voy a ser el dueño de un piso así.

ADELA- Pensé que ya tenía uno.

JORDI- ¿Eso dije?

31
Las palabras crean la realidad y se convierten
en decretos. Es bonito pensar que en la carta
todavía vive Adela

ADELA- Que quería venderlo para ponerse a viajar por todo el mundo.

JORDI- Ah, pues mira que… seguro estaba hablando en un futuro hipotético,

¿sabes? Porque las palabras crean la realidad, son decretos, así de fácil. Por eso

yo me programo para que las cosas pasen, lo decreto como una orden. Pienso el

futuro como si fuera el pasado y entonces…

ADELA- Ya no hable más mierda, ¿quiere?

JORDI- ¿Qué dices?

ADELA- Usted es un bueno para nada, un fracasado, un estorbo. Nada de lo que

diga va a poder cambiar eso.

JORDI- Oye, bájale a…

ADELA- ¡Un estorbo que no pudo con la vida, que no pudo con nada. Un parásito.

Una lacra, un maldito pedazo de mierda, un gusano, un vómito, una porquería, una

rata!

VILMA- Ay, Dios mío, está temblando.

NORA- ¿Trajo la Clozapina?

ADELA- No hace falta.

NORA- Pero…

ADELA- ¡Ya se me pasa!

Pausa breve.

32
NORA- ¿Mejor?

Pausa.

ADELA- Mejor.

VILMA- ¿Y George?

17.

NORA- No pensé que le fuera a dar tan duro.

ADELA- No importa. ¿Quedaron bien?

NORA- ¿Quiere verlas?

ADELA- No.

NORA- Se debe sentir muy raro.

ADELA- ¿Qué cosa?

NORA- Eso. Que un hijo le salga a uno de adentro.

Pausa.

33
NORA- Yo iba a tener uno. El gilipollas no quería. Me dijo que mejor después,

cuando tuviéramos más pasta. Y yo de pendeja le creí. Y le hice caso.

ADELA- ¿Él es de los muñecos?

NORA- ¿Los qué?

ADELA- Los muñecos de nieve que recortó y tiene pegados por toda parte.

NORA- No. El tío no era de nieve. Al contrario. Soñaba con una casa al lado de la

playa. Dijo que me la iba a regalar y que íbamos a escribir nuestros nombres en la

arena con un palo y reescribirlos cada vez que la marea los borrara. Con ese

cuentico me convenció, y claro, después se levantó otra más sardina y hasta luego.

ADELA- Como Albeiro, que cuando me vio preñada se fue pa’l ejército.

NORA- Lo que te digo. Los hombres son unos gilipollas.

Ríen. Pausa.

NORA- Adela. Usted y yo nunca tuvimos tiempo de hablar de lo de Matías.

Pausa.

34
NORA- Pa’ mí fue muy raro. Mi mamá me llamó gritando que el sobrino se había

ahogado y yo… sentí una vaina en el estómago… un vacío… yo al niño pues… sólo

lo conocí por teléfono, pero… no lo podía creer…

ADELA- Yo penando por mi hijo allá y Nora acá abortando al de ella. Es lo que

pienso y lo que sé que ella piensa, ¿pero pa’ qué decirlo?

NORA- Debería pedirle perdón. Es lo que se dice en estos momentos. Pero no. Más

bien le digo ¿quiere tinto?

ADELA- Yo lo sirvo.

NORA- Adela… fue un accidente. No fue su culpa.

ADELA- Dos de azúcar, ¿cierto?

18.

NORA- “Febrero 11 de 2022. No creo que este bebé sea el reemplazo de Matías,

pero sí la oportunidad de volverme a sentir útil y para que Jordi y yo nos lancemos

a un reto más grande…”

ADELA- “Marzo 4 de 2023. Jordi y yo tuvimos que salirnos del apartamento para un

chalet a las afueras de la ciudad. Ya estábamos hacinados. Está mucho mejor así

porque la ciudad ya me estaba agobiando, mamá”.

NORA- “Estar en medio de tanta gente, con tanto bochorno me estaba ahogando,

como si tuviera la cabeza dentro de una bolsa plástica”.

35
ADELA- “Junio 16 de 2028. Felipe está creciendo cada vez más. La ropa que le

compramos un día, a los tres meses ya no le queda. Casi se muere de la dicha con

la cicla que le regaló el papá…”

NORA- “Agosto 24 de 2030. Aquí van las fotos de la primera comunión. Las de la

iglesia quedaron medio oscuras, ni con el flash se lograron bien…”

ADELA- “Diciembre 28 de 2032. Nora vino a visitarnos y preparamos un sancocho

entre las dos para Nochebuena. Con gallina y cola de res, como el que hacíamos

allá en diciembre, ¿sí se acuerda, mamita?”

NORA- “Lástima que no pueda estar acá con nosotras para celebrar tantas cosas

bonitas”.

ADELA- “Tantas bendiciones”

NORA- “Tantas bendiciones”

ADELA- “Tanta dicha”

NORA- “Tanta dicha”

ADELA- “Tantos milagros”

ADELA- “Tantos…”

NORA- Escriba.

ADELA- No más.

NORA- Fue su idea, coño.

ADELA- Ya tenemos suficiente.

36
NORA- “Tantos milagros”. Escriba.

Pausa.

NORA- Es un pacto, Adela.

Pausa.

ADELA- “Tantos milagros”.

19.

ADELA- Punto final.

NORA- No todavía.

ADELA- Pero ya acabamos.

NORA- Faltan las de la luna de miel.

ADELA- ¿Luna de miel?

NORA- Fijo mi mamá las va a pedir

ADELA- ¿No me había dicho que…?

37
NORA- Porque pensaba que íbamos a tardar más, pero ya que terminamos antes

¿por qué no hacerlo?

ADELA- Porque el tiempo extra que gane no va a cambiar mi decisión en nada así

Nora no lo quiera aceptar.

NORA- Es Adela quien no quiere aceptar que su decisión tiembla como gelatina. No

le voy a pedir que lo admita. Sólo que cumpla con el pacto y se deje llevar.

ADELA- ¿Adónde?

NORA- Alquilé una cabaña en Los Pirineos.

ADELA- Usted se está reventando.

NORA- Mis deudas son mis deudas.

ADELA- No tenemos tanto tiempo para un viaje.

NORA- Quedan cuatro días.

ADELA- No tiene que hacer esto por mí, Nora.

NORA- Lo hago por la viejita.

ADELA- Pero…

NORA-Tiene que quedar perfecto.

20.

NORA- Solo son dos días.

38
JORDI- Adela me ha mandado a tomar por culo de una vez por todas. Y con esto

no quiero decir que me importe, ¿eh? Que mi piel es como un flotador de caucho.

Todo me rebota o me resbala.

NORA- Está celosa de Vilma, ¿cómo no te das cuenta?

JORDI- ¿De veras?

NORA- Te lo prometo.

JORDI- Sea como sea, no estoy yo para lidiar con desplantes, joder.

NORA- Te pago el doble. Cuarenta euros el día.

JORDI- No va a funcionar. Tu hermana es una caradura que piensa que puede

insultar a todo mundo como le sale de los huevos. Hasta me ha tildado de parásito

¿sabes? Como una lombriz intestinal. ¿Tú te lo puedes creer? Decirme a mí que

soy una…

NORA- Se quiere matar, Jordi.

Pausa. Timbra su celular, Jordi contesta.

JORDI- ¿Vamos, cómo va la reina de Cuba?... yo currando, como siempre; sabes

que soy un hombre de negocios… ¿sábado?... ehm… pues mira que… justamente

me ha salido un curro fuera de la ciudad. ¿Qué tal si lo dejamos para el lunes? Vale.

Adeu.

39
21.

Jordi conduce un carro. Nora va al lado, Adela sentada en la parte de atrás.

JORDI- Este está mejor. A ver, señoras y señores, ¿quién de vosotras sabéis por

qué los leperos no entran a la cocina?

NORA- Ni idea.

JORDI- ¿Y tú, Adela?

ADELA- ¿Cuánto tiempo más debo estar encerrada en este carro? Es la única

respuesta que quiero saber.

NORA- ¿Adela?

ADELA- Ni idea.

JORDI- Porque a la entrada hay un potecito que dice “sal”.

Nora y Jordi ríen.

NORA- Está bueno. Seguimos riendo…

JORDI- Pero la risa no se contagia. Las comisuras de Adela siguen congeladas

como la nieve que se ve por la ventana del coche.

40
NORA- Y la cuenta regresiva avanza sin parar. Siento cómo el tiempo se me va en

cada suspiro de aburrimiento que hace Adela.

JORDI- Vamos, que tú no le ves la gracia porque no conocéis a los leperos.

Pausa.

JORDI- Este puede ser más universal. Había una vez un cerdo, una liebre y…

NORA- Espera, parca el coche.

Pausa.

NORA- Increíble.

ADELA- ¿Nunca habías venido? Si está apenas a tres horas de…

NORA- Parece de mentiras.

ADELA- Como el cuadro que hay allá en la casa, el de las montañas, ¿se acuerda?

NORA- Cuando cumplí siete años le dije a mi papá que me llevara a donde habían

pintado ese cuadro pa’ conocer la nieve en persona. Él me dijo que listo.

ADELA- ¿Y no la llevó? ¿Ni siquiera al nevado?

41
NORA- Al otro día salió a tomar como siempre. Fue la última vez que lo vi. Mi mamá

y yo lo buscamos, pero nada.

ADELA- Yo no me acuerdo de nada.

NORA- Usted era una bebita. Esa noche, cuando todos se habían dormido, me quité

una chancleta y la estrellé contra ese hijueputa cuadro.

ADELA- ¿Usted fue la que le quebró el borde? Mi mamá toda la vida me dijo que lo

había partido la rama del aguacate en un ventarrón...

NORA- No se me ocurrió qué más inventarme pa’ que no me cascaran.

Pausa.

NORA- A la final mejor que se fue. Lo que no sirve, estorba.

ADELA- Cierto.

JORDI- ¿Qué dicen las pasajeras? ¿Una fotografía?

22.

NORA- Una fotografía. Otra. Y otra más al llegar a Benasque, que parece un

pueblito sacado de un cuento.

42
ADELA- Nunca le había visto a Nora esa cara. Esa sonrisa sin ácido. Esa mirada

sin cansancio. ¿Por qué no echó más bien pa’ acá en vez de estarse en Barcelona

con ese calor?

NORA- Yo pensaba que Europa era toda fría como esto. Y ya una vez instalada,

moverse no es tan fácil.

ADELA- Pero no tan imposible tampoco.

NORA- ¿Ahora es usted la que da consejitos pendejos?

ADELA- Al que anda con la miel algo se le pega.

NORA- Debería dárselos más bien a Jordi. No ha hecho sino buscarle ladito todo el

rato y usted nada.

ADELA- Son sólo unas fotos.

NORA- Pues sí, pero...

ADELA- Pille estos aretes. Están bonitos, ¿sí o qué?

NORA- Mejor los rojos.

ADELA- ¿Le gustan?

NORA- Le cuadran con el gabán.

ADELA- O sea que le gustan.

NORA- Me gustan pa’ usted. Pa’ las fotos suyas.

ADELA- Sí, pero no estamos hablando de...

43
NORA- No me voy a gastar veinte putos euros pa’ comprarme una maricada de

estas. Ni siquiera tengo rotos en las orejas pa’ colgármelos.

ADELA- Pues se los manda a hacer.

NORA- Tuviera yo tiempo pa’ ponerme en esas.

ADELA- Tendría si no estuviera reventada de trabajo pa’ pagar una tarjeta de crédito

que no...

NORA- Como sea, no hay pasta. No se compran y ya está.

JORDI- ¿Otra vez estáis de los puños? Joder.

ADELA- ¿No es ya mucha leña?

NORA- Arriba en la cabaña hace un frío que te cagas.

JORDI- ¿Alguien me puede ayudar? Pesan más de lo que parece, coño.

NORA- Ayúdele usted, Adela. Yo voy a dar una vuelta y les caigo más tarde.

ADELA- Pero...

NORA- Hablamos luego.

23.

ADELA- ¿Y por qué se dejó coger de la noche?... Le puedo decir a Jordi que baje

en el carro a recogerla… bueno… como quiera… hablamos mañana… chao.

44
JORDI- Ella no quería pasar la noche aquí. Tendría algún tío entre ojos abajo en el

pueblo.

ADELA- Mi hermana no es de esas.

JORDI- Esto se está apagando.

ADELA- Porque está ahogando la llama, tiene que ventearla por el otro lado.

JORDI- ¿Ventearla?

ADELA- Así, preste…

JORDI- Vaya que eres la experta en chimeneas.

ADELA- En fogones de leña, que es casi lo mismo. Ahora sí páseme los palos más

gruesos.

JORDI- ¿No te cansas de darme órdenes?

ADELA- ¿Entonces la dejamos apagar?

Jordi le pasa unos leños. Adela los palpa.

ADELA- Está verde. No sirve.

JORDI- Qué pena.

ADELA- Nos vamos a tullir del frío.

JORDI- ¿Y también de eso me vas a culpar?

45
ADELA- Sé que se quedó en el pueblo a propósito. Eso es lo que más piedra me

da.

JORDI- Pero no la cargues conmigo, es todo lo que te digo, ¿vale?

Pausa.

ADELA- Yo no debí decirle esas cosas la otra vez. Yo estaba…

JORDI- No pasa nada. Además todo lo que has dicho es cierto. Te lo digo yo.

Pausa.

JORDI- No tengo coche, no tengo piso. Vivo con mis padres y… evidentemente no

soy un hombre de negocios. Soy lo que tú has dicho. Un parásito.

ADELA- Ya somos dos.

Pausa.

ADELA- ¿Qué mira?

JORDI- ¿Qué es esto?

46
ADELA- Me caí de un palo de guamas cuando era niña.

JORDI- ¿Guamas?

ADELA- ¿No las conoce? Son unas frutas verdes como alargadas, con unas pepas

negras.

JORDI- Está chula.

ADELA- ¿La cicatriz?

JORDI- A mí me molan. Yo tengo una aquí, ¿sientes?

ADELA- Como un turupe, sí.

Jordi la besa. Adela no responde.

JORDI- Perdona. Pensé que te gustaba.

ADELA- Y sí, me gusta, pero estoy seca por dentro, ¿eso cómo se le explica a

alguien pa’ que lo entienda?


En efecto el monólogo interior y los
pensamientos se convierten en diálogo
JORDI- Yo la entiendo, así ella no me crea, la entiendo.

ADELA- Imposible. Jordi no puede escuchar mis pensamientos.

JORDI- Los escucho.

ADELA- ¿Cómo?

JORDI- No lo sé. Pero los estoy escuchando, joder.

47
ADELA- Escuchar no es entender.

JORDI- Escucho y entiendo, Adela.

Jordi le muestra una cicatriz que tiene en su brazo.

JORDI- Y no te creas que esto fue el mismo día de la clavícula. Para que veas que

soy un tío persistente.

Pausa.

ADELA- Mi hermana le contó todo.

JORDI- No todo, pero lo suficiente.

ADELA- No necesito su lástima.

JORDI- Ni mis hormonas, ni nada, ya me he dado cuenta.

24.

JORDI- ¿Se puede saber por qué llorabas?

ADELA- ¿Cuándo?

JORDI- Hace un rato, mientras dormías.

48
ADELA- Un sueño triste que siempre tengo.

JORDI- Me encanta que me cuenten sueños tristes.

ADELA- Yo estoy adentro de una quebrada bañándome. Afuera en el borde hay una

piedra alta y allí hay un niño parado. Yo le digo que salte, que no tenga miedo. Él

confía en mí y se lanza. Entonces un remolino lo hunde. Yo trato de agarrarlo pero

se me resbala y se ahoga. Por mi culpa.

JORDI- ¿Y siempre pasa lo mismo?

ADELA- Una y otra vez.

JORDI- Debe ser eso que llaman los expertos… “paranoia”. ¿Tú tienes hermanitos

acaso?

ADELA- No.

JORDI- ¿Hijos?

Pausa. Adela no contesta.

25.

VILMA- Y a mí que me coma el tigre, coño. Yo que me quede como una idiota

otra vez. Otra vez plantada en la esquina del mismo restaurante, esperando otra

vez al que no va a llegar. Otra vez haciéndome la que habla por el móvil,

haciendo que me río, que los hombres me asedian, que los tengo que espantar

49
como moscas. Otra vez aquí, esperando al que no va a llegar, ni a contestar una

llamada, ni un chat, ni una mierda. Por si fuera poco es lunes, mi baby tiene

reflujo y no paró de llorar toda la noche, y el príncipe azul se puso gris otra vez,

así como se ponen los cadáveres. Así es como paso de azul a gris un día más.

Así es mi vida, nada qué hacer. Todas las noches le corto la cabeza a las

muñecas que peino por las mañanas. Sé que no vale la pena llorar. Que es cursi.

Que no maduro. Que no sirve de nada. ¿Pero qué más da? En este país nadie

me conoce. Aquí puedo ser lo que yo quiera. Aquí no soy nadie.

También es importante resaltar las


relaciones puestas acá. Todos los
personajes son desdichados
26.

NORA- Ahora es algo más que una carta falsa y post-fechada. Ahora Adela se ríe

de verdad, desde el fondo. Aprende a hacer muñecos de nieve, a fumar siguiendo

las instrucciones de Jordi, y a improvisar un trineo con dos cartones y un plástico.

Hace el intento de esquiar, y vuelve a cantar a Nino Bravo como cuando estaba

chiquita, cuando la vida todavía era una promesa y no una cuenta por pagar. No se

dan besos, pero se cogen de la mano a veces, cuando creen que no estoy viendo.

Así emprendemos el viaje de regreso. Como si me hubieran quitado una tonelada

de piedras de la espalda. Y sin embargo, miro atrás despidiéndome de las

montañas, de Benasque, de las promesas incumplidas, de toda esa calma fría para

volver a este bochorno, a este piso hacinado, a esas sevillanas del piso de arriba,

a este curro de mierda que me carcome. Por eso las comparaciones son odiosas.

Por eso no veo telenovelas. Pero bueno, Adela está viva. Misión cumplida. Eso

50
debería ser suficiente para sentirme bien. Pero no, sigo comparando. Pero no

debería, no debería estar verde de envidia. Pero tengo la satisfacción del deber

cumplido. Pero cierro los ojos y me siento llena de huecos por todas partes. Pero

debería estar feliz por mi hermana. Pero me da rabia que yo no lo esté. Pero no soy

quinceañera pa’ quemarle tiempo a esta mierda. Pero le quemo y me siento como

un culo. Pero basta ya. Esta no es mi historia. Es la de ella. Adela. La niña de la

casa. La consentida. La traumatizada. La menor. La pobrecita. Fin. Por fin. Sentir que se
escribe y se hace la
historia de otro

27.

VILMA- No sé si pequé de demasiado honesta, pero yo sí le dije “mira, Jordi, yo con

tu aliento de dragón no puedo, mejor dejémoslo aquí”. A mí me dio un poquito de

pesar, eso sí te digo. Se le encharcaron los ojos, me dijo que lo pensara, que no

puede vivir sin mí, que nunca había conocido a una mujer como yo, que me necesita

como al aire pa’ respirar. Pero nada, tú me conoces, cuando yo digo no vas más es

porque no va más y porque… ay, Dios mío, ¿qué te pasa, mi vida?

NORA- Mi vida es una mierda.

VILMA- ¿Qué dices, tía?

NORA- Eso.

VILMA- Mira, yo lo que creo es que necesitas empezar a ver las cosas con

optimismo, poniéndole sabrosura. Yo me he puesto a pensar y cuando uno está mal

es porque quiere. Mira si tú te das la orden a tu cabeza de estar bien, todo cambia.

51
La vida es del color que uno la pinte. Es lo que yo me digo todos los días, y por eso

mis días son azules y no grises como cadáveres. Y por eso es que mis muñecas

tienen peinados divinos y sus cabezas siempre están pegadas al cuello día y noche.

28.

ADELA- Casi no llega.

NORA- Me quedé hablando con Vilma. Me pasó el dato del dueño del chalet pa’ que

lo llame.

ADELA- ¿Quién?

NORA- El dueño del chalet donde hicimos las fotos de la Navidad. El tío es dueño

de varios puestos de revistas. Si se lo charla de pronto…

ADELA- No creo que haga falta.

NORA- ¿Y es que le va a decir a Jordi que la mantenga o qué?

ADELA- Adivine qué estoy cocinando.

NORA- ¿Sancocho?

ADELA- Patonié toda la tarde hasta que encontré la tienda colombiana que me dijo

y había de todo. Hasta aguacate.

NORA- Le debió costar una pasta.

ADELA- ¿Y qué? Es nuestra última noche.

52
NORA- ¿Cómo?

ADELA- Día 49.

NORA- ¿Cómo?

ADELA- Es lo acordado, ¿no?

NORA- Pero todo cambió. Usted y Jordi…

ADELA- Disfrutamos juntos, sí.

NORA- ¿Entonces…?

ADELA- Porque sabía que era el final.

Pausa.

NORA- Dígame que no es cierto.

ADELA- Aquí dejé toda mi ropa lavada, planchada y doblada. Hay una muy vieja,

pero otra está buenecita. Si usted la manda a anchar un poquito, yo creo que le

sirve y no le sale tan…

NORA- ¿Cómo puede ser tan putamente egoísta?

ADELA- Yo sé, no va a ser fácil sostener la caña....

NORA- ¡Hasta mejor que se mate a ver si al fin me deja la hijueputa vida en paz!

ADELA- Es por la viejita, usted sabe.

53
NORA- Y yo me que joda entonces, ¿cierto?

ADELA- Usted es fuerte.

NORA- Claro, soy la mayor, no tengo de otra, ¿sí o no?

ADELA- Nora…

NORA- Los rotos de las orejas mi mamá se los hizo a usted y no a mí. Si usted se

raspaba una rodilla, a mí me tocaba soplarle la herida pa’ que no le ardiera. Si su

cometa se enredaba en los cables, vaya Nora hágale una cometa nueva a la niña.

Si su hermana quiere ir a la escuela, sálgase Nora pa’ que la niña pueda ir en vez

suyo. Si la niña se quiere matar, vaya Nora, escóndale el suicidio pa’ que la niña se

suicide tranquila, ¿cierto?!

Pausa.

ADELA- Lo siento.

NORA- Pura mierda. Usted lo único que siente es su dolor. Los demás que se vayan

a tomar pu’el culo.

ADELA- Cada quien tiene que llevar su cruz.

NORA- ¿Entonces por qué quiere que le cargue la suya?

54
ADELA- No quiero. Nunca quise que se endeudara por mí. Ni que se matara

doblando turnos, ni que se reventara la vena várice de las piernas pa’ salvar lo que

ya no se puede. Nunca se lo pedí, Nora.

NORA- Los turnos, la pasta, mi tarjeta de crédito. ¿En serio usted cree que esa es

la cruz de la que estoy hablando? ¡Mi cruz es su vida, Adela. Su vida y su muerte,

coño!

Pausa breve.

ADELA- Tiene razón. No es justo.

NORA- ¿Entonces va a acabar con esta maricada por fin?

ADELA- Con la mía, sí. Con la suya, no.

NORA- Usted es una…

ADELA- Si usted no quiere cargar mi cruz, no me pida que le cargue la suya.

NORA- Yo no le estoy pidiendo…

ADELA- Entonces déjeme ir, Nora. Sin pactos, sin cartas, sin fotos, sin nada. De

acuerdo, no merezco morir tranquila dejándola a usted con todo a cargo. Si me

mato, lo hago con todo lo que cueste, incluyendo a mi mamá, incluyendo mi

egoísmo, mi cobardía, mi miedo, mis culpas. Lo asumo todo. No le dejo nada a

55
usted. Sólo le pido que haga usted lo mismo. No me ponga cargas que no son mías.

¿Estamos?

NORA- Nada la va a hacer cambiar de decisión, ¿verdad?

ADELA- Nada.

Pausa.

ADELA- Se va a enfriar.

Pausa.

NORA- Está bueno. Se siente el sabor de la mazorca.

ADELA- Y del hueso. Conseguí hueso carnudo y eso le da muy buen sabor. El

plátano estaba pintón, pero…

NORA- Mejor. A mí no me gusta tan verde. Me da hipo.

ADELA- Porque usted es siempre a tragar entero como los perros.

NORA- Ay, habló la que mastica como un ratón pues.

ADELA- Al menos no me da hipo ni el plátano verde, ni la yuca.

NORA- A mí la yuca tampoco me…

56
ADELA- ¿Casi no se ahoga con una yuca en mi primera comunión?

NORA- No era por la yuca, fue porque me dio risa la costaliada que se pegó usted.

ADELA- Tampoco me di tan duro.

NORA- Igual cayó como un sapo, ¿ya se le olvidó?

Adela se ríe, Nora la sigue.

NORA- Lo peor es que mi mamá era a taparla pa’ que el resto de la gente no la

viera y peor porque más la volteaban a mirar.

ADELA- Y ese verraco vestido que se me enredaba en los tacones, yo me levantaba

y tenga, de nuevo al piso, una vez, dos veces, tres.

NORA- El tío Alfredo tomó como veinte fotos de eso. Y se las mostró a todo el puto

mundo.

ADELA- Menos mal no había Facebook en esa época porque si no…

Las risas crecen. Luego decaen. Un silencio largo.

29.

JORDI- No falta ni un cromo. Está completo.

57
ADELA- Felicitaciones.

JORDI- Sólo me falta redactar el anuncio y ponerlo en Internet. Hay tíos que pueden

ofrecer hasta cinco mil euros por…

ADELA- Sí, ya me había dicho.

JORDI- ¿Te pasa algo?

ADELA- Hoy es el día, Jordi.

JORDI- ¿El día?

ADELA- El día. Sí. El día.

JORDI- Ostias.

Pausa.

JORDI- ¿Y entonces? ¿Ningún sueño triste qué contarme?

ADELA- El mismo de siempre.

JORDI- Un amigo dice que soñar con agua es símbolo de abundancia, de

prosperidad.

ADELA- Claro, ya me acordé.

JORDI- ¿De qué?

ADELA- Esta era la mascota del mundial, ¿cierto? ¿“Naranjito 82”?

58
JORDI- Ya decía yo que no podías ser tan joven. ¿Te apetece un piti? Lo tengo

armado ya.

ADELA- Pero pa’ más tarde.

JORDI- Venga.

ADELA- Jordi.

JORDI- Adela.

ADELA- Eso… eso que usted dijo el otro día, que usted me comprende… eso… ¿es

cierto? ¿O es puro cuento a ver si yo se lo daba en la cabaña?

Jordi sonríe. Adela le pasa un fajo de cartas.

ADELA- Una carta al mes, por los próximos 15 años. ¿Sí?

Jordi aprieta las cartas consigo, la mira, asiente.

30.

ADELA- 2:27 p.m. Me despido de Jordi sin despedirme. Ninguno es capaz de decir

adiós. Eso suena muy feo, y además tampoco hace falta. Para eso se inventó el

silencio, que es más suave, más leal. Tomo el tren hacia un pueblo catalán a una

¿Cómo opera el silencio en la obra a la hora de contrastarlo con el monólogo y el diálogo?


59
hora de Barcelona. Allí está el puente tal y como lo había visto en Internet. Alto. Río

caudaloso con suficiente corriente. Desolado. Yo en la mitad.

NORA- 2:28 p.m. Me pongo a rezar en voz baja. Nada está en mis manos.

ADELA- 2:29 p.m. No es la misma agua que corría el día que murió Matías. Pero

suena igual. Corre igual. Lava igual. Ahoga igual.

NORA- 8:32 p.m. Llego de trabajar. Me quedo parada en la puerta de mi piso. Meto

la llave, pero no sé si voy a ser capaz de abrir. ¿Qué putas es lo que voy a encontrar

ahí dentro?

ADELA- 2:31 p.m. Todavía tengo crédito en el celular para marcar a larga distancia.

NORA- 8:33 p.m. Abro la puerta, enciendo la luz. Los aretes rojos que Adela compró

en Benasque es lo primero que veo. Y Al lado, una carta que dice “gracias”.

ADELA- 2:32 p.m. Me tiembla el dedo, pero al fin puedo marcar el número completo

en la pantalla, con el indicativo y todo. ¿Mamá?

FIDELINA- ¿Aló, mija, cómo está? Mire, le mando un abrazo grande, mi amor. Ya

su hermana me mandó la plata para pagar la misa del niño. Es a las seis a la hora

de acá. Pa’ que se ponga a rezar a esa hora, ¿oye?

ADELA- Oigo. Lloro. No puedo hablar.

NORA- 8:34 p.m. Detrás del gracias, hay más: instrucciones sobre cómo

encontrar un cadáver con vestido azul en el río de un pueblo a una hora de

Barcelona.

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ADELA- 2:35 p.m. Mi mamá sigue hablando por el teléfono sin oír un carajo, pero

con la esperanza de que yo la esté oyendo.

FIDELINA- ¿Quién lo creyera? Ya cuatro años. El tiempo es una ilusión. Pero vea

en tan poquito tiempo cómo usted pudo salir adelante. Yo que creía que usted se

iba a poner a hacer locuras por allá, pero mire, a Dios gracias estaba bien

equivocada, Adela.

ADELA- Yo sé que usted no me está escuchando, mamá. Pero aún así, tengo que

hablarle. Tengo que decirle: Perdón. Perdón. Perdón, mamá.

NORA- Sólo dos días después, la policía la encuentra. Me hacen preguntas en

catalán que no entiendo. Me ponen a llenar un formulario. A verla allá, botada en

una cama de metal, debajo de una sábana. A que levante la puta sábana dizque pa’

reconocerla. ¿Qué voy a levantar yo nada? Con mirarle un lunar que tenía en el

hombro, con eso basta. Sí señor, es ella. Sí señor, es la meva germana.

ADELA- 2:36 p.m. Dos días antes sigo escuchando a mi mamá hablando como lora

mojada.

FIDELINA- Eso que le está pasando son puras bendiciones del Señor. Usted no

sabe cómo me alegro yo desde aquí de sólo pensar que…

ADELA- Cuelgo. Lanzo el celular al río. Miro hacia abajo. Me da mareo.

FIDELINA- Yenny me quita el teléfono. Me hace señas de que la llamada se cortó y

yo me pongo a llorar. Pero no de la dicha. De eso tan bueno nunca dan tanto. Esa

vaina ya la sé. Pero no la quiero saber. Pa’ uno ser feliz, hay que aprender a hacerse

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la de la vista gorda ante los demás. Pero sobre todo ante una misma. No hay de

otra. Así es la vida. O la muerte. O ambas cosas.

NORA- 1:32 p.m. Dos días después salgo de la morgue. Jordi me llama para que

no la cague cuando vaya a hablar con mi viejita. Me advierte que la mentira está a

salvo, que él se hace cargo de las cartas. Que yo dizque soy “libre”. Hágame el

favor, dizque “libre”.

ADELA- 2:40 p.m. Dos días antes me siento en el borde del puente pa’

acostumbrarme a la altura.

NORA- 1:42 p.m. Dos días después me quedo pensando “¿libre pa’ qué hijueputas?

Yo nací pa’ ser eco, no para ser voz.

ADELA- 2:41 p. m. Dos días antes me fumo el cigarrillo que me regaló Jordi y que

todavía me hace toser por inexperta.

NORA- 9:04 a.m. Ocho días después, renuncio a la fábrica de embutidos, y reclamo

la pasta de mi liquidación. Vilma me dice que se me ven muy guays esos aretes

rojos. Que son lo mejor para estrenar esos rotos que me hice en las orejas. Ríe para

no llorar. Sabe que no nos vamos a ver en muy buen tiempo. Pero ni modo. Adeu.

Un abrazo más fuerte de lo normal. Un nudo en la garganta que se aprieta con una

sonrisa. Algún chiste pendejo sobre los hombres que la asedian. Y eche pa´ arriba,

que el tren va de salida ya. Rumbo, Benasque.

ADELA- 2:42 p.m. Ocho días antes lanzo una sandalia al vacío. Luego la otra. Ni

siquiera se oyen cuando caen al agua. Solo el sonido de la corriente que convida y

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arrulla. Así como cuando yo convidaba a Matías a que saltara de la piedra. Así tal

cual. Este frío tan verraco del otoño me pone la piel toda arrozuda.

NORA- Dos meses después el frío del invierno en Benasque se siente en la yema

de los dedos. No me gusta usar guantes. El frío es pa’ sentirlo, si no ¿qué gracia?

Me quedo boba, viendo otra vez esa montaña nevada. Esa que mi papá había

prometido mostrarme.

ADELA- Dos meses antes veo el atardecer.

NORA- Dos meses después veo el atardecer.

ADELA- El atardecer de ese tres de octubre.

NORA- El atardecer de ese tres de diciembre.

ADELA- Bien bonito.

NORA- Bien bonito.

ADELA- El corazón me bombea a toda mecha.

NORA- El corazón me bombea a toda mierda.

ADELA- Estoy lista.

NORA- Estoy lista.

ADELA- Es la hora.

NORA- Es la hora.

ADELA- Salto.

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NORA- Nieva. Sonrío. Sigo mis instrucciones. Las que un día escribí para mí misma

sin darme cuenta.

ADELA- Y por fin, todo se empieza a poner en su sitio. Por fin las dos libres.

FIN

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