Tratamiento Secuencial en Osteoporosis
Tratamiento Secuencial en Osteoporosis
Resumen
El tratamiento para la osteoporosis suele ser largo en el tiempo, por lo que es necesario en muchas ocasiones recurrir
a una estrategia secuencial de tratamiento. El clínico debe saber no solo seleccionar la mejor terapia disponible en cada
situación clínica, sino también cómo discontinuar o cambiar de tratamiento en un momento determinado de la evolución
de la enfermedad.
En este documento presentamos de forma resumida una revisión de los mecanismos de acción y las consecuencias de
la discontinuación de cada uno de los fármacos para la osteoporosis, así como qué ocurre en las diferentes secuencias
de tratamiento.
La discontinuación de denosumab tiene consecuencias claramente negativas para el hueso, y solo los bisfosfonatos, por
tener un efecto antirresortivo residual, podrían discontinuarse durante un tiempo limitado (vacaciones terapéuticas).
El cambio de un antirresortivo por otro antirresortivo con diferente mecanismo de acción es una opción que puede ser
favorable en el manejo de algunos pacientes con osteoporosis. Cambiar un antirresortivo por un osteoformador puede
asociarse a una pérdida inicial de densidad mineral ósea que no parece tener consecuencias negativas en la eficacia an‐
tifractura. Empezar con un tratamiento osteoformador (teriparatida o romosozumab) y cambiar posteriormente a un
antirresortivo constituye la mejor secuencia de tratamiento, por lo que podría ser la opción preferente en pacientes con
muy alto riesgo de fractura.
más tiempo, los que aún presenten un alto riesgo de Discontinuación del tratamiento con TPTD y ABL
fractura o los que no toleren BP orales deberían recibir La discontinuación de TPTD (y probablemente de ABL)
una dosis de ZOL a los 6 meses de la última dosis de se acompaña de una pérdida de DMO en columna y fémur
DMAB, que podría repetirse a los 3‐6 meses, en función en los 12 meses posteriores, siendo más marcada en mu‐
de los niveles de los marcadores óseos34. jeres postmenopáusicas (7,1%) que en varones (4,1%)35.
Los expertos concluyen que debe valorarse muy bien La administración de un antirresortivo tras la discontinua‐
la indicación de DMAB, especialmente en pacientes jó‐ ción de TPTD, mantiene o incluso aumenta la DMO36,37.
venes, y que en aquellos que discontinúan el tratamiento
debe administrarse un BP a los 6 meses de la última in‐ Discontinuación del tratamiento con ROMO
yección de DMAB, mientras no se tengan más datos de El efecto de ROMO sobre el remodelado óseo es reversi‐
nuevos ensayos clínicos. ble, y su discontinuación se acompaña de una normaliza‐
En base a los datos de la revisión sistemática de ción de la formación y un efecto “rebote” de la resorción,
Tsourdi y colaboradores34 presentamos un algoritmo lo que se traduce en una rápida pérdida de la DMO tanto
práctico de decisión en pacientes que reciben trata‐ en columna lumbar como en cadera (figura 3)38. La admi‐
miento con DMAB (figura 2). nistración previa de ALN parece mitigar este efecto “re‐
En caso de que sea necesario un procedimiento den‐ bote” y atenuar la pérdida de DMO.
tal invasivo durante el tratamiento con DMAB los exper‐
tos recomiendan que se realice después del 5º mes ANTIRRESORTIVO SEGUIDO DE OTRO ANTIRRESORTIVO
desde la última dosis, y administrar la siguiente dosis La administración de DMAB después de haber recibido
tan pronto como se haya curado la herida quirúrgica34. ALN consigue mayor supresión del remodelado y mayor
Figura 1. Cambios en la densidad mineral ósea de columna lumbar (A), cadera total (B) y 1/3 radio (C) durante los
24 meses de tratamiento con denosumab y durante los 24 meses siguientes a la discontinuación. (Modificada de
Bone HG, et al.)30
Figura 2. Algoritmo de decisión en pacientes que están recibiendo tratamiento con denosumab para la osteoporosis.
(Adaptada de Tsourdi E, et al.)34
Figura 3. Cambios en la densidad mineral ósea en columna lumbar (A) y cadera total (C) durante el tratamiento con
romosozumab y tras la discontinuación. La pérdida de DMO es menor en pacientes que previamente habían recibido
alendronato (B y D). (Modificada de McClung MR, et al.)38
Alendronato Placebo
de DMO del inicio de TPTD (figura 4)44. Aunque no existe También se tienen datos de la secuencia ROMO‐anti‐
evidencia de si esta pérdida transitoria de DMO se acom‐ rresortivo. En el estudio ARCH se observó como la ga‐
paña de un aumento del riesgo de fractura, algunos ex‐ nancia de DMO conseguida con ROMO se mantenía tras
pertos sugieren no discontinuar el tratamiento con cambiar a ALN. Respecto a la eficacia antifractura, se
DMAB si se quiere indicar TPTD (o ABL), es decir, reali‐ mantenía la reducción del riesgo de fractura vertebral y
zar una terapia combinada45. se incrementaba la reducción del riesgo de fractura no
En el estudio STRUCTURE se observó que, al igual que vertebral52.
ocurre en la transición a TPTD, los pacientes que reci‐ En el estudio FRAME la secuencia 1 año de ROMO se‐
bieron ALN y cambiaron a ROMO presentaron un menor guido de 1 año de DMAB resultó igualmente beneficiosa
aumento de DMO que los pacientes que recibían ROMO en términos de ganancia de DMO y reducción del riesgo
sin tratamiento antirresortivo previo46. de fractura vertebral. Aunque con este tratamiento se‐
Aunque el tratamiento anabólico con TPTD o ROMO cuencial se observó también una menor incidencia de
parece más eficaz en pacientes no tratados previamente fracturas clínicas y fracturas no vertebrales que con un
con antirresortivos, los pacientes que a pesar de recibir solo año de DMAB, cabe decir que las diferencias no fue‐
tratamiento antirresortivo presentan un alto riesgo de ron significativas24.
fractura, probablemente obtengan un mayor beneficio
con el cambio a tratamiento osteoformador, excepto en VACACIONES TERAPÉUTICAS
el caso de DMAB, que parece mejor mantener una tera‐ Con el objetivo de minimizar el riesgo de complicaciones
pia combinada con TPTD46. a largo plazo o de mejorar la adherencia al tratamiento
La secuencia DMAB‐ROMO podría ser más favorable, de los pacientes, en el manejo de la osteoporosis puede
pues se ha reportado que un segundo ciclo de 12 meses contemplarse una interrupción temporal del trata‐
de ROMO en pacientes que habían recibido 12 meses de miento antirresortivo, pero únicamente con los BP, tanto
DMAB después de un primer ciclo de 2 años de ROMO sí orales como intravenosos, dado su efecto remanente
que consigue aumentar la DMO de columna lumbar sobre el esqueleto29,52,53.
(2,3%) y mantener la DMO de cadera (figura 5)47. Sin em‐ El Grupo de Trabajo sobre el manejo de los pacientes
bargo, hay que tener en cuenta que estos resultados se han con osteoporosis en tratamiento prolongado con BP de
extraído de una cohorte de tan solo 14 pacientes, y en los la Sociedad Americana de Investigación en Metabolismo
que DMAB solo había sido administrado durante un año. Óseo (ASBMR) recomienda plantear vacaciones terapéu‐
ticas después de al menos 5 años de tratamiento con BP
OSTEOFORMADOR SEGUIDO DE ANTIRRESORTIVO orales o de 3 años de ZOL, pero únicamente en pacientes
El tratamiento secuencial TPTD‐RLX ha mostrado ser menores de 70 años, sin fracturas antes ni durante el tra‐
beneficioso. RLX consigue mantener o incluso incremen‐ tamiento y que no tengan una DMO en cadera en el
tar la ganancia de DMO conseguida con el tratamiento rango de osteoporosis ni presenten factores de riesgo de
previo con TPTD48. fractura o un alto riesgo según FRAX28.
Igualmente beneficiosa resulta la secuencia TPTD‐BP. La duración de las vacaciones terapéuticas va a de‐
La ganancia de DMO conseguida con TPTD puede incre‐ pender del BP utilizado, siendo mayor en el caso de BP
mentarse si tras su discontinuación se administra un BP, con mayor afinidad por la hidroxiapatita como ALN (2
manteniéndose también la eficacia antifractura49. años) o ZOL (3 años), y menor (1‐2 años) en el caso de
Pero la secuencia TPTD‐DMAB es probablemente la BP con menor afinidad esquelética como RIS o IBN28.
que proporciona mayor ganancia de DMO (18% en co‐ Conviene recordar que no puede contemplarse una
lumna lumbar y 8% en cuello femoral después de 2 años interrupción temporal con ningún otro antirresortivo, y
de tratamiento con TPTD seguidos de otros 2 años de que hacerlo con DMAB podría suponer exponer al pa‐
tratamiento con DMAB)44. ciente a una situación de alto riesgo de fractura, sobre‐
En función de las características clínicas del paciente todo vertebral, máxime entre los pacientes con fractura
y del riesgo de fractura podríamos seleccionar un anti‐ vertebral previa, como ya se ha comentado anterior‐
rresortivo u otro tras finalizar los dos años de trata‐ mente. En estos casos precisamente, es cuando cabría
miento con TPTD (figura 6). preguntarse las razones para una suspensión o interrup‐
Recientemente se ha publicado un estudio con 68 mu‐ ción del tratamiento.
jeres postmenopáusicas que comparaba la eficacia de 3 ci‐
clos repetidos de 6 meses de TPTD seguidos de 6 meses TERAPIA COMBINADA
de DMAB (total 36 meses), frente a un tratamiento están‐ La combinación de dos antirresortivos no ha demos‐
dar de 18 meses de TPTD seguidos de 18 meses de DMAB. trado ser más eficaz que el tratamiento con un único an‐
Después de 3 años de tratamiento, las pacientes que reci‐ tirresortivo54.
bieron la terapia secuencial estándar consiguieron mayo‐ Tampoco aporta mayor eficacia la combinación de os‐
res ganancias de DMO en columna lumbar (16% frente a teoformador con BP. El tratamiento combinado de TPTD
12%; p=0,04), sin observarse cambios en la DMO de ca‐ y ALN parece ser incluso menos eficaz que TPTD en mo‐
dera y radio. La terapia cíclica consiguió mejores resulta‐ noterapia55. En todo caso podría ser algo más benefi‐
dos en DMO de cadera y radio a los 18 meses, por lo que cioso añadir TPTD al tratamiento ya iniciado con BP o
según los autores el tratamiento cíclico repetido de TPTD añadir BP al tratamiento ya iniciado con TPTD56, aunque
y DMAB podría ser potencialmente útil en pacientes con son necesarios más estudios para confirmar este su‐
riesgo inminente de fractura, especialmente en pacientes puesto.
con mayor riesgo de fractura no vertebral50. La terapia combinada TPTD y ZOL ha demostrado
También es eficaz la secuencia ABL‐BP. En la extensión conseguir un incremento más rápido de DMO tanto en
del estudio ACTIVE la administración de ALN después de columna lumbar como en cadera, aunque sin mayor ga‐
ABL demostró aumentar la ganancia de DMO conseguida nancia de DMO a los 12 meses que TPTD en monotera‐
con ABL y mantener la eficacia antifractura51. pia57.
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Columna lumbar
% cambio de la DMO
% cambio de la DMO
Cadera total
% cambio de la DMO
% cambio de la DMO
Figura 6. Algoritmo de decisión en pacientes que han finalizado dos años de tratamiento con teriparatida para la
osteoporosis
Bajo o moderado riesgo Alto riesgo de fractura Muy alto riesgo de fractura
de fractura ‐ T‐score ≤‐2,5 sin ‐ Múltiples fracturas previas
‐ No fracturas previas fracturas previas ‐ DMO muy baja (p.e. T‐score <‐3,5)
‐ DMO normal/osteopenia ‐ Una fractura previa ‐ Fracturas durante el tratamiento
La terapia combinada más prometedora es la admi‐ antifractura, la discontinuación del tratamiento para la
nistración simultánea de TPTD y DMAB. En el estudio osteoporosis no es favorable para el hueso, siendo espe‐
DATA‐Switch se observó como las pacientes tratadas con cialmente negativa en el caso de DMAB.
la combinación presentaban mayores aumentos de DMO • Por este motivo solo pueden plantearse vacaciones
en columna y cadera que las pacientes tratadas con cada terapéuticas en pacientes tratados con BP con bajo riesgo
fármaco en monoterapia (figura 4)44. de fractura.
Según las últimas recomendaciones de osteoporosis • El cambio de un antirresortivo por otro antirresor‐
de la Sociedad Española de Reumatología esta combina‐ tivo con diferente mecanismo de acción es una opción
ción podría estar justificada en casos muy seleccionados que puede ser favorable en el manejo de algunos pacien‐
de osteoporosis grave12. tes con osteoporosis.
• Aunque cambiar un antirresortivo por un osteofor‐
CONCLUSIONES mador puede asociarse a una menor ganancia inicial de
• La osteoporosis es una enfermedad crónica que nor‐ DMO (o incluso pérdida en el caso de DMAB), esto no pa‐
malmente requiere tratamiento durante muchos años. rece tener consecuencias negativas en la eficacia anti‐
• Para un óptimo manejo de la enfermedad, el clínico fractura.
debe conocer muy bien el mecanismo de acción, eficacia • Empezar con un tratamiento osteoformador (TPTD
y seguridad de cada uno de los fármacos, así como las o ROMO) y continuar posteriormente con un antirresor‐
diferencias que existen según el orden de administra‐ tivo constituye la mejor secuencia de tratamiento, por lo
ción de los mismos. que podría ser la opción preferente en pacientes con
• A excepción de los BP, que tienen un efecto residual muy alto riesgo de fractura.
Conflicto de intereses: Enrique Casado ha recibido honorarios profesionales por conferencias y consultorías
9 de Eli Lilly, Amgen, UCB, Theramex, Gebro, Italfarmaco, Gedeon‐Richter, STADA, Bayer, GP‐Pharma y Rubió.
José Luis Neyro ha recibido honorarios profesionales por estudios de investigación, formación continuada y
consultorías de Abbott, Amgen, Exeltis, Faes, FarmaD, Gedeon‐Richter, Italfarmaco, Procaps, Raffo, Rubió,
STADA, y UCB.
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