El desarrollo de la grafomotricidad
La enseñanza de la escritura ha venido precedida muchas veces por un trabajo
de la grafomotricidad, de la motricidad fina y, en ocasiones, de la motricidad
en general. Los palotes, los bucles y los lazos han sido parte de la actividad
preescolar de muchos niños.
Bajo estas prácticas está la idea de que los niños van a mejorar su habilidad
para escribir realizando esas actividades. Como sucede en la mayoría de las
habilidades, esto es muy verosímil. Pero antes de ver qué datos tenemos al
respecto me parece importante diferenciar los tres tipos de práctica que he
presentado en el párrafo anterior:
● Grafomotricidad es la práctica de los movimientos que intervienen en la
escritura, bien trazando directamente las letras, bien practicando los
trazos o rasgos que las componen.
● Motricidad fina es la práctica de los movimientos manuales,
especialmente cuando se combinan con la percepción visual
(coordinación óculo-manual, visomanual, visomotriz o visomotora).
Dibujar, pintar, recortar, punzar, ensartar, coser, hacer puzles o
construcciones, resolver laberintos o modelar arcilla pueden ser
actividades de motricidad fina y seguramente, también de coordinación
visomanual.
● La motricidad, en general, se refiere al control de los movimientos
corporales. Incluiría todo lo anterior y una infinidad de posibilidades
como saltos, flexiones, marcha, carrera, patadas, equilibrios…
En la primera semana del curso ya vimos cómo entre 1930 y 1960 el
aprendizaje de la lectura y la escritura se consideraron desde una perspectiva
perceptivo-motora que, quizá, en nuestro entorno se prolongó bastantes años
más. Sin embargo, salvo en el caso de algunas discapacidades físicas, el trabajo
de los grandes movimientos del cuerpo parece lejano al control y la precisión
que requiere la escritura.
Respecto a la motricidad fina, resulta curioso cómo un mismo equipo de
investigación puede encontrar resultados discrepantes: examinando algunas
publicaciones recientes de Sebastian Suggate podemos encontrar:
● por una parte, que la motricidad fina, si se diferencia claramente de la
grafomotricidad, no parece tener una especial relación con el
aprendizaje inicial de la lectura (Suggate et al., 2018, enlace).
● Por otra parte, que la motricidad fina, evaluada en el último curso de
Educación Infantil predice la habilidad lectora al inicio de la Educación
Primaria (Suggate et al., 2019, enlace).
Sí que parece claro que el mejor predictor de la habilidad de escritura es la
grafomotricidad. Incluso en el el estudio de Suggate et al. (2019) la
grafomotricidad, medida como una tarea de copia de caracteres griegos, tenía
una relación mayor con la escritura, medida con una tarea de escritura del
nombre y dictado de letras (correlación de 0,31) que ninguna de las medidas
de motricidad fina (correlaciones entre 0,07 y 0,18).
El desarrollo de las habilidades grafomotrices
Facilitaría mucho nuestro trabajo contar con una secuencia de desarrollo
universal en la que los alumnos pasasen secuencialmente por una serie de
etapas hasta llegar a la escritura fluida. Sin embargo, no parece que sea eso lo
que sucede, sino que hay una notable variedad en las habilidades
grafomotoras que van mostrando los niños a lo largo de su desarrollo.
El siguiente cuadro resume las propuestas de varios psicólogos evolutivos
sobre la capacidad de los niños para copiar trazos.
Aunque se trata de una tabla que aparece sin referenciar en algunos textos y
sitios de internet, incluso aquí se sugiere que forma parte de un método del
programa de lectoescritura Al revés, su autora fue Emilia Puig Álvarez (1979) y
apareció en el libro Primeros trazos.
En la siguiente tabla se presentan otras observaciones, realizadas con cierta
frecuencia sobre cómo se desarrollan los intentos de escribir el alumno de 3 a
5 años.
Desarrollo de la escritura entre los 3 y los 5 años
3 4 5
En algunos niños no se La escritura se Uso de las letras.
aprecian diferencias diferencia del dibujo,
entre dibujo y escritura. pero mezcla caracteres Comienza a haber
Ambas incluyen heterogéneos. correspondencia entre
características letras y sonidos.
figurativas. Comienzan a usar letras,
sobre todo las de su
Otros utilizan “palotes”, nombre.
líneas onduladas o
signos no figurativos Se aprecian
que tampoco características como:
corresponden a las · Direccionalidad
letras. izquierda a derecha.
· Separación de las
Uso de unidades líneas por espacios en
discretas, como círculos, blanco
en una cantidad · Menor tamaño que en
proporcional a la el dibujo.
longitud de lo que
quieren escribir.
Steven Graham y Lamoine Miller (enlace) recomiendan que antes de comenzar
la enseñanza formal de la escritura los alumnos tengan habilidad para trazar
círculos, líneas horizontales y líneas diagonales. Resulta curioso que no
mencionen la habilidad para trazar líneas verticales, que se emplean más que
las horizontales en la escritura.
En los países hispanohablantes son frecuentes las recomendaciones de
trabajar la destreza manual y la coordinación viso-manual y posteriormente la
grafomotricidad repitiendo trazos horizontales, verticales, alternos, oblicuos,
curvos, en espiral, en aspa, en bucle, etc. Una revisión reciente realizada en la
Universidad de Cuenca, en Ecuador encuentra ese tipo de recomendaciones en
los documentos consultados (enlace).
Algunos datos de investigación
Acudiendo a algunas fuentes secundarias (revisiones o meta-análisis de los
estudios realizados sobre el tema, encontramos que:
● Las intervenciones realizadas en la época de Educación Infantil para
mejorar la habilidad motriz fina parecen tener un efecto positivo, al
menos a corto plazo y se han documentado mejoras en habilidades
motrices finas, coordinación visomotriz y destreza manual (enlace).
Como sucede muchas veces con este tipo de datos, tenemos poca
información sobre qué es lo que se hizo, concretamente, para obtener
esas mejoras.
● Por otra parte, los datos recogidos hasta el momento indican que el
entrenamiento motriz o sensoriomotriz y la enseñanza multisensorial no
producen un efecto significativo sobre la legibilidad o fluidez de la
escritura y tampoco consigue mejores resultados que la propia práctica
de la escritura (enlace).
● Una revisión reciente indica que la incorporación de principios de la
terapia ocupacional en el currículo de Educación Infantil parece tener un
efecto positivo en el desarrollo de la habilidad inicial de escritura
(enlace). En realidad, la mayor parte de las intervenciones que se
describen consistieron en la aplicación de algún programa de enseñanza
inicial de la escritura, aunque desarrollado por terapeutas
ocupacionales, como:
· Handwriting Without Tears (enlace). Este programa se empleó en 4 de
los 7 estudios revisados. Se basa en el trazado de las letras, en un orden
que progresa desde los trazos más simples hacia los más complejos.
Incluye algún material manipulativo, como piezas de madera o
magnéticas o pasta de modelar para construir las letras mayúsculas,
como si se tratase de un puzle. Sin embargo, buena parte de la actividad
es de trazado de letras en soportes como pizarras. Handwriting Without
Tears no mostró efectos significativos en la revisión de Tanya Santangelo
y Steve Graham (enlace). Algunos materiales de este programa están
traducidos al español.
· Size Matters Handwriting Programme (enlace). Se trata de un programa
de práctica del trazado de las letras, por tanto no encaja en el tema de
esta tema, que es el desarrollo de habilidades previas a la escritura. El
foco del programa es clasificar las letras según su altura, algo que no
parece muy diferente a la clasificación de: “las pequeñas”, “las que
suben” y “las que bajan”1, que emplean espontáneamente muchas
maestras, aunque aquí el trabajo es más sistemático y promueve la
autoevaluación.
· Write Direction Handwriting Skill Development Programme: se trata de
un programa que trata de incorporar a las aulas de Educación Infantil
1 En las tipografías ligadas la “f” tiene un rasgo ascendente y otro descendente, es decir, es la única letra que
“sube y baja”, si excluimos algunas mayúsculas de la letra ligada francesa, que tienen rasgos descendentes.
actividades propias de las intervenciones que realizan los terapeutas
ocupacionales con alumnado con dificultades de motricidad fina. Las
actividades consisten en movimientos de calentamiento (hombros,
muñeca, dedos), nombrar las direcciones (arriba, abajo, izquierda,
derecha, centro) a partir del propio cuerpo, aprender cómo se
representan las letras en el lenguaje de signos, modelado de los pasos y
direcciones del trazado de letras, reproducción de los pasos para el
trazado de letras con movimientos corporales, práctica del trazado de
las letras.
● Los programas de iniciación a la escritura mejor investigados no suelen
incluir actividades de grafomotricidad previas a la escritura, sino que se
centran directamente en la interiorización de las formas de las letras y
en su trazado (enlace). Normalmente enseñan a escribir con tipos de
letra muy simples y claros, intentando presentar las letras en orden de
dificultad y practicándolas en soportes diferentes y mayores que el
papel, antes de pasar a la escritura en papel.
El último punto nos lleva a hacer una reflexión: algunos datos apuntan a que la
letra manuscrita es más difícil de trazar y que requiere mayor control y
precisión que las letras “de palo”. Eso hace pensar que la necesidad de un
entrenamiento previo en grafomotricidad podría estar condicionada por el tipo
de letra que se emplee.
Actividades de grafomotricidad
Probablemente en nuestra cultura son
de sobra conocidas las actividades de
repaso o copia de elementos como
estos, presentados con mayor o menor
gracia (como si fueran el movimiento de
un animal, el recorrido para llegar a
alguna parte, un fragmento de un
dibujo o simplemente, una pauta para
completar tratando de seguirla con
precisión).
Hay programas de escritura que presentan otras alternativas. En la sección
hemos visto actividades utilizadas en Handwriting Without Tears y Write
Direction Handwriting Skill Development Programme. Veamos otros a
continuación:
Write Start
Para el alumnado que tiene mayores dificultades en la coordinación, fuerza o
precisión de los movimientos finos propone la creación de un rincón específico
en el que se trabaja con actividades como:
- Sujetar objetos pequeños con los dedos.
- Rellenar siluetas de letras pegando alubias en ellas o formar bolas
arrugando trozos de papel de colores para pegarlas en las siluetas. Esto
se puede hacer con cualquier tipo de pequeños objetos y una variación
es extender el pegamento por la silueta y colocar los objetos sobre ella
utilizando unas pinzas.
- Plegar tiras de papel en zig-zag (como para formar un acordeón).
- Escribir sujetando tarjetas con letras en el borde de una caja
mediante pinzas.
- Pintar utilizando un cuentagotas.
- Identificar letras en relieve por el tacto.
- Juegos de habilidad con trozos de cuerda o lana.
- Crear o copiar formas con tableros de gomas.
- Repasar trazos con un agujereador o
sacabocados.
- Encontrar objetos ocultos dentro de una
masa de modelar o sustancia viscosa.
- Repasar letras con un bastoncillo de oídos mojado en témpera.
- Escribir en crema de afeitar extendida sobre la mesa.
- Ensartar trozos de pajitas para hacer un collar.
- Repasar trazos con un punzón.
- Construcciones con palillos y bolas de plastilina.
En otro rincón de integración visomotora se trabajan habilidades más
comunes, como recortar y pegar cuadros con palabras o dibujos, unir puntos,
pintar dibujos, completar palabras a las que les faltan letras, corregir palabras
en las que se han utilizado mal las mayúsculas, resolver laberintos, reproducir
dibujos sencillos o arrastrar fichas magnéticas por las direcciones señaladas en
las siluetas de las letras.
Otras actividades
Varias de estas actividades se repiten en otros programas, pero aún es posible
encontrar algunas que no aparecen en Write Start, como formar las letras (de
trazos rectilíneos) con palos de helado, trasladar pequeños objetos de la punta
de los dedos a la palma de la mano y de la palma a los dedos.
Sí que es importante que los programas que proponen este tipo de actividades
de motricidad fina o coordinación visomotriz las suelen emplear como
complemento, como un calentamiento al comenzar la sesión o para reforzar o
solucionar dificultades en algunos alumnos. La mayor parte de los programas
se dedica a practicar el trazado de las letras.