INTRODUCCIÓN
M. en I. Arturo Gavilán García
M. en C. Frineé Kathia Cano Robles
M. en I. Víctor Alcántara Concepción
Los residuos electrónicos son, en términos generales, diversos equipos eléctricos y electrónicos
que han perdido cualquier valor para sus dueños.1 Si no se eliminan de manera adecuada,
pueden representar riesgos para la salud y el ambiente. Dado que la producción y uso de
equipos electrónicos han aumentado significativamente en las últimas décadas, también ha
aumentado el volumen de residuos electrónicos, especialmente computadoras, teléfonos
celulares y aparatos para entretenimiento.
Las computadoras son tan sólo un ejemplo representativo de la magnitud del problema; a
medida que avanza la tecnología y crece su mercado mundial, el tiempo de vida de estos
aparatos es cada vez más corto. En 1997 una computadora nueva se usaba en promedio seis
años; en 2005, sólo dos.2 En 1994 se desecharon cerca de 20 millones de computadoras –siete
millones de toneladas de equipo– en todo el mundo. Diez años después, fueron más de 100
millones las que dejaron de usarse.
Las 500 millones de computadoras que llegaron al final de su vida útil entre 1994 y 2003 en
todo el mundo generaron cerca de 2 872 000 toneladas de plástico, 718 000 toneladas de
plomo, 1 363 toneladas de cadmio y 287 toneladas de mercurio.3 Tan sólo en México, en 2006,
se desecharon cerca de 2 375 000 computadoras.4
Las computadoras y otros productos electrónicos modernos contienen diversos elementos
potencialmente tóxicos incluyendo mercurio, plomo, cadmio, berilio, cromo y bario. Además,
algunas sustancias utilizadas para reducir el grado de inflamabilidad de los productos
electrónicos representan riesgos potenciales, particularmente los éteres bifenílicos
polibromados (PBDEs).5,6 En la sección de anexos aparece información adicional sobre los
elementos potencialmente tóxicos en residuos electrónicos.
Estas sustancias pueden bioacumularse en los tejidos grasos de los seres vivos y los diversos
compartimentos ambientales y representan un riesgo potencial a la salud humana cuando se
liberan como resultado de actividades de reciclaje informal o cuando se disponen en tiraderos a
cielo abierto o en sitios no controlados.7,8
Actualmente existe un intenso flujo de residuos electrónicos a nivel global. El movimiento de
residuos en la década de 1980 se caracterizó por el envío desde países industrializados, con
regulaciones más estrictas, hacia países en vías de desarrollo en el sudeste asiático, el norte de
África, Europa oriental y América Latina para su tratamiento y eliminación final.9,10
El factor detonante de este flujo internacional de residuos electrónicos es su contenido de
metales preciosos como oro, plata y cobre. La recuperación de estos metales es un proceso
rentable que genera un mercado transfronterizo tanto formal como informal. De hecho, la
recuperación de metales preciosos a partir de residuos electrónicos históricamente ha sido uno
de los mayores incentivos para la industria del reciclaje si bien los fabricantes de productos
electrónicos han reducido gradualmente el contenido de metales en sus productos con la
finalidad de reducir costos.11
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Existen diversos tratados y normas internacionales y regionales relacionados con los residuos
electrónicos tales como los Convenio de Basilea, Convenio de Estocolmo y las Directivas
Europeas RAEE y RoHS (ver capítulo 2).
Asimismo, a partir de 2006 se han promovido programas y alianzas para el manejo de
teléfonos celulares y equipo de cómputo con la finalidad de controlar el comercio ilegal y
regular la exportación de productos electrónicos de segundo uso a países en vías de desarrollo,
los cuales llevan la carga de disponer de ellos cuando llegan al final de su vida útil sin recibir
una compensación adicional.
A nivel nacional y regional, se han establecido diversos esquemas de manejo. En numerosos
países europeos, por ejemplo, se utiliza una cuota de reciclado que se cobra a los consumidores
cuando adquieren productos electrónicos. Al llegar éstos al final de su vida útil son procesados
bajo la responsabilidad de los fabricantes a través de los puntos de venta, distribuidores y
centros de acopio para su reciclaje.12
Este sistema se basa en el concepto de responsabilidad extendida del productor y propicia,
entre otros factores, que la eliminación amigable al ambiente de los residuos electrónicos sea
tomada en cuenta desde el diseño mismo de los productos y su embalaje.
En contraste, en países como India opera un sistema poco organizado en que donde pequeños
recolectores compran equipos obsoletos a los consumidores para venderlos a otros
recolectores que segregan y clasifican los distintos residuos, y a su vez, los venden a
recicladores que recuperan los metales, plásticos y otros componentes.12
La situación en numerosos países en desarrollo se ha complicado por la falta de legislación o
una aplicación poco rigurosa de la misma, así como por el acelerado crecimiento del volumen
de residuos electrónicos de casas-habitación y la importación ilegal. Ello promueve una
economía semiformal o informal que incluye el comercio, reparación y recuperación de
materiales con los consiguientes riesgos a la salud y al ambiente.
Éstas son tan sólo algunas de las razones por las que el manejo de los residuos electrónicos
debe ocupar un lugar clave en la agenda de los gobiernos y de la comunidad internacional para
diseñar y aplicar políticas y programas eficientes y sustentables.
México, como país en desarrollo, enfrenta grandes retos en este campo pero también tiene la
oportunidad de diseñar políticas y programas que resulten a la vez amigables al ambiente y
social y económicamente redituables.
Referencias
1. Widmer R., Oswald-Krapf H., Sinha-Khetriwal D., Schnellmann M. and Boni H. Global
perspectives on E-waste. Environmental Impact Assessment Review, 2005; 25: 436-458.
2. Culver J. The life cycle of a CPU. The CPU Shack, 2005. Página electrónica:
[Link] Fecha de consulta: 5 de octubre de 2011.
3. Puckett, J., Byster, L., Westervelt, S., Gutierrez, R., Davis, S., Hussain, A., & Dutta, M., 2002.
Exporting Harm: The High-Tech Trashing of Asia. Prepared by the Basel Action Network and the
Silicon Valley Toxics Coalition. Página electrónica: [Link]
waste/[Link]. Fecha de consulta: 5 de octubre de 2011.
4. Instituto Nacional de Ecología (2006). Diagnóstico sobre la generación de residuos electrónicos en
México. México: SEMARNAT.
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