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La Prueba 1

La historia trata de un niño llamado Paquito que derrama témpera en su casa. Paquito comienza a gritar y quejarse ruidosamente sobre el desastre, lo que incomoda a una vecina que estaba de visita. Después de limpiar, la madre le explica a Paquito que no debe armar tanto alboroto por pequeños accidentes y que debe aprender a lidiar con problemas de una manera más tranquila y privada.

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La Prueba 1

La historia trata de un niño llamado Paquito que derrama témpera en su casa. Paquito comienza a gritar y quejarse ruidosamente sobre el desastre, lo que incomoda a una vecina que estaba de visita. Después de limpiar, la madre le explica a Paquito que no debe armar tanto alboroto por pequeños accidentes y que debe aprender a lidiar con problemas de una manera más tranquila y privada.

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“Amigos de la Lectura en Acción”

01 de Abril
HOY VAMOS A LEER:

LA PRUEBA
01
¿Que piensas de la lectura que
vamos a leer?
La prueba
Paquito era un niño, como tú, como el
compañero de tu sección, como el vecino
del barrio. Como todo niño jugaba, reía,
cantaba y estudiaba. Había crecido lo
suficiente como para reconocer su edad,
demostrando también gozar de muy buena
salud.
Ayudaba en casa dejando su dormitorio
arreglado, cada objeto en su lugar,
limpiando, compartiendo otros quehaceres
necesarios. Tenía tiempo para cumplir con
las asignaciones del colegio. Su madre
sentíase muy contenta por ello. Pero, había
algo que corregir en su comportamiento y
debería lograrse lo más pronto posible.
Un día llegó una vecina de visita a casa.
Mamá, como buena anfitriona, la recibió
amablemente, iniciándose una conversación
amena, agradable e interesante. De pronto,
comenzaron a escucharse unos gritos,
apuros, lamentaciones. Paquito había
volteado su témpera y armó tal alboroto que
daba la impresión que toda la ciudad se
estaba enterado de lo acontecido en casa.
- ¡Mamá, mira mamá!
¿Qué hago ahora?
¡Ven... corre... ayúdame!
¿Dónde hay un trapo?...
¡Limpien en seguida el
suelo! ¡Mira mi
ropa, mis cuadernos!
¡Mis manos! ¡Mamá...!
Y así continuó Paquito,
quejándose, gritando, renegando.
La señora que estaba de visita no
pudo resistir más: arqueó las cejas
un par de veces, puso los ojos en
blanco otras tantas, frunció los
labios, exhaló un
suspiro harto significativo y se
despidió fríamente.
Mamá se armó de paciencia, como
tantas veces hacen las madres,
acudió a remediar los estragos y al
terminar le dijo:
- Bueno, hijo mío, ya está arreglado
lo de la témpera; pero hay otra cosa
que es necesario arreglar.
Y le explicó que no se debe armar
tanto alboroto por algo
insignificante, sino remediar sus
consecuencias con el menor ruido
posible.
- Debes tratar que menos gente se
entere de lo que sucede y que esta
forma de actuar permanezca como
norma en tu vida. Hay cosas que sólo
nosotros debemos conocer. Por favor,
Paquito, entiéndelo que es por tu bien.
ENCUENTREN LAS 5 DIFERENCIAS:

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